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                  <text>EL ML'XDO ILT'STRADO.

Domingo 5 de Agosto de 1900

tL

MUNDO -ILUSTRADO

AÑOVII--TOMO 11--NÚM. 7

MÉXICO, AGOSTO 12 DE 1900.

'Oireotor: L ic. B.A.l'.A.EL BEY ES SPÍNDOL.A..

FUENTE MONUMENTAL INAUGURADA EN BURDEOS EL ·14 DE JULIO.
VICT OR MANUcL 111. RE.Y DE ITALIA.
Con ocasión de la fiesta del H de Julio pasado,
se ha inugurado en la ciudad de Burdeos la fuente monumental, gran obra ele arte confiada á la
ejecución del efcultor Raul Yerlet.
Esta fuente, según se sabe, figuró en el salón
artístico de 1900, donde valió á su autor la medalla
de honor. En la combinación de un estilo á la. vez
elegante é ingenioso, el artista se inspiró resueltame-nte en las t radiciones de los maestros de los
siglos diecisiete y dirniocho; y no solamente abunda en hermosos der.alles, sino que el agrupamiento
de sus figuras alegóricas, el !trTeglo de los atributos

y de los motivos de ornamentación, forman un
conjunto de lo más harmonioso y de un hNmoso
efecto decorativo. Allí se encuentran, con un desarrollo más completo, las cualidades del artista,
diseñadas en el monumento á Maupassant, erigido en el parque Monceau:
Por otra parte--=-y no es este un mérito tan común ahora, que \meda pasar desapercibido-la
obra, sin perder cosa alguna de su valor artístico,
esM perfectamente apropiada á su fin. Brevemente: los Bord.e·leses tienen derecho de felicitarse
por esta adquisición.

La alta recompensa dirnernida al escultor Raul
Verlet ror esta hermosa obra, no ha sido por otra
parte, smo la consagración de sus éxitos anteriores.
En, efecto, este notable artista obtuvo en 1887
la segunda medalla que le puso fueTa de concurso, y el premio del Salón; en 1889, obtuvo medalla de oro en la Exposición U niversal.
Co~o distinción por su genio artístico, se le
confinó la cruz de la Legión de Honor, orden á
que perte1tece desde el año de 1893.

!i~

SUBSCRIPCIOI&lt; MENSUAL FORANIA,
l DEM IDEM EN LA CAPITAL,~

Gerente: .A.N'l'ONIO OtTYÁ8

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

e:-

EL MUND0 ILUSTRADO

Doll?ngo 12 ili!l Agosto de 1900.

logra al fin. En una semana el niño duerme como un ángel, come como un lobo, crece y engorda como un lechón. . . . esl1á salvado.

• *.
Lita noble institución es, no hay ni para que decirlo, giatuita; toda madre pu-0-llE, Jlevar ahí á sus

hijos. Tiene para subsistir fllántro_PO~ que la dotan
y cuenta con importantes su?scnpmon~ y don~tivos · todo visitante, conmovido y admirado, deJa
su of~·enda y se sale de ahí reconfortado, consolado, tranquilo, al considerar que si la. naturaleza y
la sociedad son despiadadas y encarnizada la lucha
por la vida, la caridad iEJJl cambio abre sus alas
de ángel y bajo ella cob:ja á los que sufren y

especialmente €u niño, al más digno d-e compasión
de todos Jo;, sereF.
El fundador y propagador de esta obra nobilísima se llama Alejandro Lion. Este nombre merece el respeto de todos; un día ,1 otro las madres
agradecidas le elevarán una estatua.

:Or. }Yf. Flores.

-LA REVISTA NAVAL FRANCESA EN CHERBOURGO.

El gran Certamen de París es una ostentación
á la vez de fuerza y ele belleza. Todo cuanto el
pasado humano ha c1se'8do ele poderoso, ele útil,
de rico, y todo cuanto la mente del hombre ha
concebido ele bello, de decorativo y ele armonioso, tiime su manife3tación y su florescencia aquí.
De un lado toda la mecánica; clel otro toda la
estética. De aquel, la maquinaria, poteni;ie y
mugidora que centuplica la fuerza y reemplaza
la destreza: la grúa H ércules capaz ele levantar
montañas; el martillo ele vapon, qm:• puede pulv,¿1rizar rcc3s; la potente palanca que remucvt:
mundos; la l~omotora que arrastra convoyes; el
dinamo desmesurado que despide fulgores deslumbrantes y rayos homicidas; la s:erra de vapor
que arrasa a:rboledas; la caldera que aprisiona
presiones volcánicas; el cañón inconmensurable
que vomita proyectiles destructores . . . . el l'l&amp;inado de la fuerza!
De éste; arquitecturas que dibujan en el espacio sus lineamientos atrf!vidos ó armonio-sos_; parques freEcos recamados de fior,es delicadas y sombreados de árboL1c,s tupidos; monumentos impornfütes y magestuosos; c~tatuas que exhiben á toda luz sus castas y espléndidas morbideces; cuadros de ma,astros pintados con luz y que r eproducen el hombre v la naturaleza :en sus múltiples actitudes é infinitos aspectos; jaspes que brillan, fion::1s que embalsaman, árboles que murmuran, riachuelos que bullen, ca~cadas que se despeñan, diosas de mármol, grnios de bronce ... .
el reino de la belleza!
Entre uno y otro reino, en medio dE-1 acorde
estridente ó majestuoso, ca.si ahogado entre tanta sonoridad, surge una nota tierna, dulcísima,
que casi se pierdie, en el conjunto y acaso de todas las que, vibran la más deliciosa : el vagido de
un niño en su cuna.
Es un kioskito pequeño, cerca de la Torre
Eiffell, prendido á su flanco poderoso como un
nido en las ramas del roble. D entro de cajas de
cristaJ que parecen estuches, en camitas blancas, encintadas die azul y de rosa, duermen el
único sueño tranquilo de la vida, niños débiles,
pequepitos como pájanos,, imperoeptib~es entre
la borra de pluma, como colibríes recién nacidos. Swe,ñan ... maman dormidos con la avidez de
su imperiosa naturaleza, en vía de desarrollo y
sonríen como ángeles. ¿ Quiénes son ? Son los desheredados, los endebles productos, casi incapaces

de vida, de la miseria, del vicio, del agotamiento
de una raza. gastada; granos microscópicos desprend:dos de esa planta corpulenta, que es la civilización.
En los grandes cantros europeos, por el. exceso del trabajo y la exigüidad de la alimentación,
por la desnudez y el frío, las enfermedades y los
vJCios, el fruto del amor rara vez brota l'igoroso
y sano. En proporción alarmante se mult'plican
los nacimientos prematuros y las gestaciones imperfectas é incompletas. Cuando los niños no nacen deformes, corcobados, ulcerados, .en la primera luz exiguos y mezquinos. La sangre helada
no bar:.ta á vivi:fi&lt;!arlos y mantenerlos; sus músculos rudimentarios no les dan fuerza ni para respirar ni para nutriBa.

Sr. Al,;jandro Lion.

La inmensa mayoría sucumbe de frío y de inanición en las desmanteladas bohardillas de los
miserables y una buena mitad de los niños que
nacen sucumben !€oll el primer año de la vida. De
ahí la despoblacion del territorio francés; pocos
nacimientos y muerte frecuente de los n:ños, pueden eonvertir una nación ?en un desierto. Eri tanto Rusia, Alemania, los Estados T;nidos, ven crecen y florecer su población; Francia ve decrecer
y empequeñecerse la suya y sus pensadores señalan el peligro como bastante á producir la ruina
á corto plazo de esta inme-nsa civil:zación.
Contra ese mal hay dos remedios : ó aumentar
la suma de los nacidos ó disminuir los estragos
de la muerte en la primera infancia. Lo primero
raya ~n lo imposible; para lograi·lo habría que
rehacer el carácter del pueblo francés, su sistema
económico, sus condicionE;,S sociales, forja rle virtudes con sus vieios, enseñarlo á emigrar y á

colonizar, airnuar la despiadada lucha por la vida y toda tentaviva en ese sentido r ernlta quimérica.
El segundo medio es practicable y la caridad
se ha apodemdo de él, lo explota y lo empl:ca con
actividad febrJ y magníficos resultados.
El medio de que se sirve es elemmtal, á la ver,
que :fundamental. La vida es calor, como es, ~lor
la fuerza. Para arrancar á la muerte tanta victima.
enclenque y raquítica, hay que transfandir calor _á
los seres débiles y enfurmizos. El frío es el enem1go iurado de los niños y de las flores; para ést_as.
existía el invernadero; para aquellos ha s1do
preciso inventar la incubadora, invernadero de la
tlor humana. Al n:ño débil, nacido prematuramente, incapaz de r espirar y de nutrirse, , s•e- le
enc:erra, como á una orqu ídea, en una ca.mara
calentada artific:almente, y en la cual se renueva
sin cesar un aire tibio y puro; vestido de lana,
recostado en su lecho de pluma, albeando de limpieza, el niño no sale de ella sino para alimentarse
y para que se le cambie rlüpa. Según ~l grado de
su debilidad, se le alimenta con u n bi?erón suadsimo y bien combinado que econonuza lo~ fGfuerws de succ:ón y permite mamar á los más
déb1 les, ó bien Ee le nutre al pecho de sanas y vigorosa., campesinas.
Yo lic .:isistido á la resurrección ele muchos niños
en las encubadoras y nada hay más interesante y
conmov,Edor. Llega. el niño sucio, harapiento, enflaquecido, helado por el cierzo, azuleando de frío
y muerto de hambre; se le baña inmediatamente en agua esterilizada y bien templada; w le envuelve en blancos y abrigadores pañales y se le ~!JJ cierra en la incubadora. Momentos despu és el color
azulado y la palid1:rz han desaparecido, un leve sonrosado comienza á colorear su semblante, su respiración se hace más nrofunda y mi:s uiuplia, ge;,ticula, se mueve v poco después lanza un primero y tenue grito. Tien hambre, comienza á vivir,
Las nodrizas, siempre vigilantes, le ofrecen el pecho. . . . en vano ; el niño no tiene fuerzas para
tomarlo ni chupar el blanco jugo. Esta situación
es palpitante y llega á hacerse dolorosa. La nodri70 comnrime Sll' seno. hace caer gota á gota la leche entre los labios del infante. A veces su habilidad triunfa del agotamiento del niño, llega éste á.
deglutir algunas gotas y queda algunos momentos extenuado de fatiga. La nodriza espera, ins:ste luego en su tenaz maniobra y todos los cirunstantes Ee lle11an de r egocijo cuando el niño llega á
tomar el pecho.
Si la k ntativa fracasa, se recurre al viberón, á
los baños al'menticios, á !11odas las ingeniosas artimañas que la ciencia aconseja y la caridad ha prohijado y salvo casos excepcionales, el resultado se

El Presidente de la República Francesa acaba de
JJa~ en Cherbourg una revista á la armada naval
de aquella potencia, compuesta de las dos escuad·rns
d,e la Mancha y del Mediterráneo que c.uenfan con
40 navíos de todos los modelos.
Los navíos de ambas escuadras estaban dispuestos en siete lineas, la pr imera, muy cerca de tierra., perpendicular al arsenal, estaba formada de
los seis con-tratorpederos "Duranclal", "Hallebar(~e"
.l
, "Lahi,1e'', "Cassini"
. ' "Fleurus" ..y "Dunois",
después, frente al canal de _sal,~cl~, c1el ~rs_~~a,~, el
grupo de torpederos "Chevaher , ·;,fangm1 , Cyclone", "Aquilon", "Flibmllier '' y "Forban"; la

El Vice-almirante
Fournier

El ·•Bouvet," acórazsdo de la Escuadra portador del pabell611 del a lmíran~azgo

segunda línea comprnndía los guar-costas acorazados "Almiral-Tréhoaurt" y "Bouvines," el último de los cuales llevaba la bandera del coutraalmirante Mallarmé, después d crucero acorazado
"Poihuau," que llevaba el pabellón del contra-almirante :Maréchal, construcción histór:ca, pues á
,su bordo fué proclamada, en Crons1aclt, la alianza franco-rusa; en fin, el cru ce,ro "Galiléé."
El "Bouvet," que llevaba. en su gran mástil el
pabe11lón del almirante Gervais, comandante en
jefe de la armada naval, ocupaba d centro de la
tercera línea; estaba colocado entre los dos navíos almirantes de las escuadras del Norte y del
MlEidite,1ráneo; del lado del arsenal, ~e encontraba el "Massena" con el almirante :Ménarcl, del

Vice-almirante ~\Iénard.

Sala de Maternidad.

Otra de las figmas
pronúnentes de la armada na,v al francesa, es la
d-j cive-alm:rantle Fournier, comandante en jefe de la escuadra del Mediterráneo. Este marino
nació el 23 de Mayo de
1842.
Entrado al servicio navai ,cm 1859, fu promovido aspirante en 1861, enseña en
1865, teniente de navío en
1869, 1c1pitán ,le fragata en
1879, capitán de navío en
188-!, y en fin, ,-:ontra-almir an'.•e rn 1891.
Ademús de todas las expresads dignidades, es comendador• de la orden francesa la
Leg'ón de Honor.

El Vice-almirante Nlénard.

La escuadra del Norte de la armada naval franCt~!'a, lleva el pabellón el vice-almírante Ménard,
cuyo re!trato damos á nuestris lectores, comandante en jefe de la enunciad flota.

Almirante Gervais.

El vice-almirante M:énard nació el 2 de Mayo·
de 1837. Entradi al servicio en 1852, fué promovido aspirante ,m 1854, en seña en 1858, teniente
de navío en1862. c1pitn defra gata en 1877, cap:tán de navío en 188-!, y contra-a,lmiranlie, en
cuyo puesto le damos á conocer, en 1891, casi al
mismo tiempo que su compañero el vicealmirant,e, Fournier.
El expr esado marino fué prefcto m.arítimo en
Lon•i.ent, y es, así mismo, comendador ele la Legión de Honor.
Estos dos perrnnajes, juntos con el almirante
Gervais, comandanue en jefo de la armada naval
francesa, son los que dirigieron las maniobras navales de,l 18 de J ulio, iniciadas por la gran revista pasada por el PJTesidente de la República Francesa, acompañado die, los presidentes del. Senado
y de la Cámara de Diputados, del presidente del
Comejo y del Ministro de Marina.

Vic~almirante Fournier.

otro costado el "Brennus," con el almirante
Fournier; el crucero &amp;coraza do "Bruix," cerraba
la línea. ,
La cuar ta línea estl.aba. formada por cuatro acorazados que llevaban ed pabellón del contra-almirante Roustan, que mandaba una divi;,ión de la
€1Scuadra del :Mediterráneo, y por un acoirazado
gu:.; rda.-costas.
Sala de alime11'baci611.

La quinta línea no contaba menos de ocho ~avíos i::c:irazados, entre los que se contaba el viejo é hist:órico acorazado "Imp~enabl_e," que llevaba el pabellón del contra-allillrante Touchard.
El l-'re,:id,mte de la República .r'rancesa se embarcó á bordo del " I'Elan" y pasó ante el frente de las rncuadras que estaban dispuestas sobre
la línea que tenían una longitud de má.; de vemtc
kilómetros.
,
Damos el r etrato d,el Almirante GoJ1Vais, comandante en j,afe de la armada naval :francasa, y
del ' ·Bouwrtl' acorazado de la escuadra que llevaba el pabellón del almirantazgo.

Snlóa del almirante Gervais ti borclo del ·'Bouvet."

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Agosto de 1900.

Domingo 12 de._Agosto de 1900.

UN JUSTADOR DE LOS qAMPOS.
Saltar la tapia para dar un beso á una ranchera, tosta.da por el sol, y en lo inmenso de sus
ojos, toda esa clarid-ad con que se eamaltan los
cielos y los campos reverdecidos, fué lo que hi.zo
Jacinto, ltodas las noches, durante mucho tiempo.
Juntos vivieron la misma Yida, eECalaron las
mismas peñas, y junltlos, s~empre juntos. ¡ Cuánto
hacía de aquello! buscaron las pmyecciones de las
cosas en las agu11S inmó,·iles de los charcos, ó en
las diafanidades de ámbar y luz de sua nativos
arroyos. Canto y vida en todas las coaas; canto
y vida que oyeron y sintieron uno al lado clel
otro. Nidos coronados de hojas y de aves, llanuras amplias y silenciosas, crepúsculos q tle se van
ó que llegan con un cant\o de luz y de ensue110
en el borde de sus labios; he ahi el país donde
vivieron la primera etapa de sus amores. ¡ Y qué
amor€i,! toda ella para él, todo él para ella, en un
perpetuo idilio . . . . . y el viento pasando, y el
agua y el tiempo. . . . así, sin una lágrima, sin
un toque de tiniebla, sin una desilusión.
¡ Salve ~1a ria! clamoreaba á lo 1.etios la campan a, y ellos caian de rodillas, mientras el crepúsculo iba soltando sus ern~angrentados velos
sobre de las dormid11s aguas. ¡ Salve María! tornaba á r.epetir, y ellos seguían rezando, cogidos
de las manos, el crepúsculo naufragaba en un piélago de sangre, las llanuras enmu decían . y las
mbn tañas distantes colgaban desde los picachos

su montaña, y ~mpapados de sol y lluvia en_ el
estío, de sol y de nieblas á la muerte del ot~no,
y de nieblas y escarchas en las lentas peregrmacione,s d~l invierno. Cuánto tiempo asi, y sin embargo ... era inevitable la separación. Rosa había
crecido, abriéndose á la vida con toda la plenitud
de una desbordante primavera; Rosa no podía
seguir por más tiempo á su lado; or:ras atencioltE\S y trabajos más en armonía con su edad le
llamaban al hogar, y la separación se impuso.
A la ca,ída del sol, en aquella tarde en que
las nubes, como agrietados acueductos chorreaban luz, :v á lo lejos, inmóvil una malla, tan sutil
como el ala de1 una mosca, diluía los matices del
término lejano; unidos, con muchas lágrimas en
los ojos y muchas quejas en el borde de los labios,
se dijeron adiós. El la empujó, y volviendo las
espald-as, se Emcaminó por opuesta vereda y sin
atreverEe á volver los ojos llenos de lágrimas, oyó
el adiós que Rosa desdia lejos le daba, oyó el grito
supremo y doloroBo de las hojas -errantes. . . . y
más allá, aún más allá, la voz de la campana, de
aquella campana. . . . y de rodiUas, sin ella, tal
vez para siempre sin ella, murmuró con la tarde
y con los campos ¡Dios te salve María!
Desde aqoolla época, las dificultades para ver á
Rosa fueron en aumento. Al principio la veía á
mañana y tarde, después tan sólo á esta hora, y
por último, cuando pasaron los días y los meses,

)

·,.

á las hondonadas, amplias vestiduras, donde se
amasaban las ;,ini1~blas con los últimos fulgores
ve,spertinos. Seguía mut;:10 tiern po aquella rnrnpana, y cuando por fin enmudecía, los astros empezaban á mirarlos, el viento suzurraba más, y los
ecos recorrían como pájaros, rozando con la punta de sus alas aquellas vast11s soledades. Ellos,
entonces, cogidos delas manos, tornaban al caserío
Por las mañan11S, el alba les iba á sorprender
en su camino. Aquella palidez de los cielos, lentamente, iba acentuando la tonalidad ele sus maljji&lt;:es, para transformarse en lila, en rosa, en nácar y en púrpura, y cuando por fin, abría sus brazos luminosos para ensangrentar los montes, c&lt;mst'€1lar los campos, y desnudar la$ hondonadas, oían
deleitándose, el p1oíundo canto ele. vida de la luz
y de la tierra, y cayendo de rodillas, con un grito
de admiración en el alma y en los labios, adoraban
con todas las cosas, con t otlos los serEs y con la
naturaleza toda, al gran Dios; mientras la onda
sonora de aquel maravilloso a1pegio, se mecía ondularnlo lenlf.lamente, para penler~e por fin, en
largas y movibles espirale~, en lo alto de los cielos, semejante en su marcha á la ,oz de una campana.
Cuánto tiempo vivieron esta vida, cuánto tiempo recorrieron con el ganado los campos, libres como él, como él agrestes; respirando las auras de

Y

l.:.

.e,

~

del animal, y dejando "chorrear" reata_ primero
y después "amarro.u.do~' en to~a r~gla, deJarle re~dido en los suelos, mientras el, Jadeante, remolineando la reata y á "media rienda," regresaba en
busca de los espectadores, ávido de_ aplausos Y saliéndole á la cara sus vanidades satisfechas. .
La fama de Jacinto cundió lentamente, primero, después con rapidéz, y por último, llegó" un
momento en que no hubo un herradero, una . corrida" una cabalo-ata, que no contase á Jacmto
entr¡ los suyos.
Jacinto, vivía la vida de su
gloria, rodea.do de envidias, d~ mi:ch~s envidias;
pero ¿ eso qué le importaba? s1 ooni_a a Rosa para
sus .amores y sus manos para los Justos.
Y así pasaba el tiempo aquel bellaco,. como le
llamaba Don Luis el dueño de la hacienda á
donde servía. Así pasaba la vida, si.e!mpre rü;ndo,
de todo y por todo; echando un trago aqm, ~n •
piropo á una moza más allá, ?3-St~n~ose á sí illlS·
mo, y dejando á sus adversanos o •r ivales con algunos dientres menos ó los hl1€1Sos de sus manos
bien pintados en sus caras.
..
-Jacinto, que te habla el ,amo, le diJo s~ madre; y Jacinto, sin-decir una palabra, se fue á la
casa del amo.
Estaba que "ardía," según ~l mismo dijo, d'espués: "Doña Juana y Don Luis en el canape, de
pié y junto á la mesa el m~yordomo, más allá, l_a
anciana cocinera, y por último, sentado en un Sl-

'C.I /

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of:

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fué necesario hacerlo únicam.em.te por las noches.
La educación de Jacinto era una de aquellas
que abarca á la mayor parte de los chicos de una
Tanchería. Después ele los primeros cuatro años,
al chinchorro hasta las doce, al azadón y la yunta en la "labor," y por último, cuando hay afición, un buen caballo, y á recorrer los campos pastoreando la "remuda." Desde entonces comienza
para ie1l mozo el tenaz empeño para ver de conseguir una prodigiosa habilidad y un vigor, que
muy pocos alcanzan; pero que todos envidian y
admiran en aquellos que las consiguen.
Desde peqneñu&lt;llo, J)acinto, robustecfa ,sus
músculos pasando á nado, y "á brazo parlado" .el
río, una y otra vez, y se ejercitaba luchando con
los chicos de su edad. Más tarde, cuando se sintió verdaderamente hombre, á los diez y siete
años, cuando fué "vaquero," empezó á cincelar
sus aptitudes y á íorti:ficar sus enseñanzas y vigor,
hasta alcanzar á los vein-te, tal fama en la comarca,
que ninguno de sus justadores se atTevía á luchar con él en un "herradero."
Daba gusto verle, cuando en aquel "cuaco"
prieto, ancho de e~1cuentro, de crin negra y bien
peinado y de anca lustrosa; con el sombrero hasta las orejas, cerrado el harbiquetio, clavado, más
bien que seTitado en la silla, se tendía hacia la res
á toda carrera, para ceñir el lazo en las bregas

llón forrado de cuero, y en sus brazos, Don J uanito, el recién llegado, de allá, de donde estudiaba, hecho un hombre, un tanto flacón, pero ya de
respetarse."
-Buenos días les dé Dios.
-Buenos días Jacinto; aquí tienes á Juan que
te quiere saludar.
-Qué hace el amo, y que tal "leaido ;" y J acinto acercándose, apretó la mano de Juan, y se
quedó en pié, sombrero en mano, en espera de las
órdenes del recién llegado.
-Que tienes que acompañar á Juan en sus paseos.
-Está bien, contestó Jacinto á Don Luis.
¿ Nada más ordena el amo?
-Que te vaya bien.
-Pues con ·1a "venia," buenas tardes.
A la mañana siguient~ Jacinto acompañó á
Juan por aquellos mundos de Dios, como aquél les
llamab-a. Siguieron los paseos sin intermJencia
siguieron _las evocaciones de lejanos tiempos,
amo y criado separados t anto por la distancia,
tornaron como en pas,ados días, á ser cariñosos
y francos.
U,na t~~de, al regresar ~e una de aquellas correnas, vrn .Tuan á las muJeres del rancho volver
de las márgenes (leL río, á donde habían ido á
llenar el cántaro de agua.

y

-Buenas tardes, señor amo; decía cada una
de ellas, al pasar, y seguían caminando con el
cántaro al hombro, descansando en una de las
puntas,del rebozo, plegado en varios dobleces.
-Buenas tardes, contestóla Juan, que seguía
opuesto camino para verlas á todas.
-Oye Jacinto . . . . ¿ Quién es aquella muchacha
que viene allá?.
-¿ Cuál, la de la "nagua priert:a? . . . "pos"
quien ha de ser, Rosa.
-¿ Y dónde vive?
-"Pos" allá . .. mero enfrente de su casa.
Era este detalle el que recordaba Jacinto. Lo
que siguió después fué lo de siempre : un beso que
no se volverá á dar, una c-arne que nunca volverá
á pertenecemos; y los celos, los terribles celos,
que muerden más el alma que el orín á los metales ;lostorturadorescelos del momento en que seve
con una precisión mortal, la boca amada besando
de la misma manera que nos besó, los brazos enredándose en otro cuello que no es el nuestro, y
la inmensidad desbordante de amor, de alma y de
juventud, vaciándose en un espíritu que no nos
pertenece. ¡Y quiénes eran!. . . . Rosa y el Sr. Don
Juan; á quien tanto querfa, el que tanto le quería; el que estaba obligado á querer y respetar; el
que nunca hubiese hecho semejante c_osa ~ haberlo sabido. Y Rosa .. . .. Rosa .. . y silenc10s0_, J acinto, torturaba eternamente su alma; se complacía en ir destilando gota á gota tanta amargura,
amargura que le iba carcomiendo lentmente, que
iba minando su organismo de hércules que se desplomaba, que se venía. abajo; ,aquel organismo de
músculos recios que se iban aJJ.ojando como cuerdas que nunca vibraban. . . Y allá iba P?f' los
campos, con los brazos caídos y la boca siempre
amarga y seca como si _masc~se re,cuerdos.
,
Débil y agotado, débil y s1:1 bnos; pero :fiel a
la t radición y la costumbre, iba preparando uno
por uno los equipos para el herradero. Ct~ántas
veces le detuvo en su faena este pensamiento :
¿ Para quién triunfaré? Y otra vez d~ cara al pasado ó vivir la vida de las resurrecc10nes. ¿ Para
quién triunfaré? ¿Para quién. triunfaré? ... .._ y
las m,anos caían de nuevo, y d~ nuevo los arnnazos y el desfile en tropel de cosas y detalles, de
detalles y cosas de aquel todo abrumador. ¿ Para
quién triunfaré? ¡ Qué di~blos! para é~, para humill-ar, para ahogar su rabia, para embr,rngars,e ?ºn
algo. Era lo único que le quedaba; si, lo un1co,
y de un salto se encaramó al caballo, y ahí_ va . . :
al herradero al herradero, al herradero, iba diciendo · mie~tras las espuelas, con su campanillazo ma;tiilleaban el aire, y el caballo, á media
rienda, acortaba la distancia.
El corral del encü:rro estaba lleno de, "bote en
boifle". . . Las m.:ij.eres en las fapias, los chicos en
las "agujas" de ld. puerta, y los vaqueros d~ntro,
reata en mano, y prastosátodo,esperaban_connnpaciencia que se diese la señal. Ro~ t~bién estaba
como el año ani€rior, en el mismo mgar y con
semblante de regocijo.
,-¡ Puerta á la tordilla quemada! Y allá va la
tordilla quemada al segm1do cor~al. Las reatas
ondularon dieron vueltas en el aire y la yegua
jadeante; 'siem.pre sujeta y siempre, rebelde, después de resistir mucho t~empo, fu_é á caer. sobre
el "sirre" del corral. ¡Fierro! ¡ FwJrro ! gritaron
todos, y el hierro candente se imp:·imió en la carne
del animal. El humo de carneardidaypelochamuscado ascendió en espiralies, la bestia lanzó :fogosos
resoplidos, y un lropel de gritos de entusiasmo
de los espectadores saludó á los vaqueros que se
pasaban de mano en mano la botella del ~ezcal.
Después el vino empezó á radiar en las pupilas y á
reir en las almas, el polvo del corral á espesarse,
las bestias á desfilar con mayor presteza, y aquella atmósfera saturada de sol, de alma de campo, y vida an:plia y fecunda, se impregnó de cantos gritos gemidos de reatas al frotar. las chapa;reras; una corriente d~ actividad, hi~e!1ó las
arterias, alio-eró los orgamsmos, centuplico las
fuerz,as é inyectó elasticidad y vigor en los músculos, y la sed ele hechos, de g~oriosos anhelos, de
actos heróicos, caldea la sangre de los vaqueros;
esa sed en sobrep11jar, de vencer y qu~dar á la
vanrnardia est11lló en todos ellos, hostigada por
el vino, el ~ol y las miradas de todos, en aquel d~a
luminoso, ien que el cielo, como las alas de un pajaro, besaba con sus flecos y de punta. á punta, en
montañas dístantes y opuestas.
J aeinto fué el primero, que como de costum-

y

EL MU:KDO l LUS'l'HADU.

EL LAUREL.
La más risueña ilusión
Cual humo se desvanece,
Y el dolor, como eJ placer,
Marcado un ~imite tiene.
Los lazos de la amistad
Se desatan con la muerte,
Y el amor, con ser amor,
No nos sobrevive siempre.
S6lo la gloria que el genio
Con ,su inspiraci6n adquiere,
Con los siglos se aglganta
Y con el aplauso crece.
¡ Ohl por eso e1 pobre vate,
De la existencia en la fiebre,
Por conq11ista1· un laurel
Desdeña mundanos bienes.
Un Iaurei que con sus boja.s
Ciña amoroso su .rente,
Que crezca sobre su tumba
Y que por su fama vele.
J. F. Sannrnrtin y Aguirre

La Fille Cadette.
En la camita, enti-e las hondas
penumbr·as, due11lle la Mimada:
su cabellera cae en ondas
sobre la frente nacarada.
Como un joyero su encarnada
boca está. llena de golconclas,
y hay una rosa roja en cada
mejilla oculta por las blondas.
Llora la niña y mueve el raso
de su albo pecho que aJimenta
las na.naciones de Stambul.
¿Entre sus sueños piensa acaso
en el dolor de Cenicienta
6 en ,la impiedad de Barba Azul?

J. Jll. Facl¡a.
bre griltló: ¡Esa es la mía! con un grito áspero y
agudo, con el sombre10 hasta las orejas, las chaparreras sonantes y la cara cubierta de sudor y
fu.erra . . . . . esa es la mía! y á su voz, todos se
apartaron, y un recogimiento reinó entre aquellas gentes. Y ahí estaba: en acecho, el lazo en la
mano derecha el resto de rea.fa enrollado, sost ea:Iiéndole la izquierda, siguiendo con la vista al
animal, que emprendía la carrern. Por :fin, pasó
junto á él: la reata onduló, ~ió vuelt.as ·, . . y n_o
hizo presa en las manos del animal. Quedo tenchda en el suelo, y la vista de J aeinto clavada en
ella· de Jacinto que sentía un látigo de fuego que
le ~otaba la cara; entonces, febril, loco, jadeante;
recogió el lazo, se precipitó fras ~l animal, le alcanzó con el lazo por el cuello y brando con fuerza, sintió que sus pies cedían, q~üso resistir, y
por último, dió de cara contra el sure _del corra!:
arrastrado, pisoteado, golpeado, sacud~do, y mas
arrastrado, más pisoteado, 'más sacudido, po~, el
despecho, por la vergüenza, por la desesp~rac10n;
silbado por todos, burlado por todos, fremulo y
con un nudo de angustia que le subía del corazón á la garganta.
¡ No, mil veces no; así no se quedaría! Y á pesar de todo sin una ilusión, sin una esperanza, pero r ebozante su alma de orgullo y de vergüenza;
volvió á tronar su voz :-"Puerta, puerta, echadla
al campo":_ y él á un lado de ésta, se amarró
una de las puntas de la reata á la cintura, hizo
el lazo con la otra, y sin atreverse á ver á Rosa,
con lill.a tempestad de noche en su cabeza, esperó silencioso.
- "Que no, Jacinto, que te mata, que estás
muy débil."
Y él, al oír la última palabra que le quemó la
sangre más que todo, quitó las trancas del corral.
Allá va el animal, y allá va el lazo de Jacinto al
cuello de la bestia. Después el choque, la r~istencia, la bestia sacudiendo, él resistiendo; la bestia tirando siempre y él impotente, dar terreno .. .
más terreno, y por último. . . . la caída. . . la espantosa caída y dejarse arrastrar, sin oponer resistencia, tapándose la cara con los brazos.
-"Corta con el cuchillo la reata,"-le gritaron
todos corriendo tras él; y J a.cinto, entonces, asiendo el cuchillo que pendía de la cana.na; á pesar
de lo vertiginoso de la carrera, aún meditó aquel
acto, y duró con él y con su destino; arrojó el
cuchillo á un lado, se cruzó de brazos ... y se hundió en la noche de su vida, sin una queja , sin
una súplica, sin un gt--ito de dolor.
Julio d&amp; 1900.

J({igue/ € . J'ereyra.

TRES SONETOS.
ALPHA
La noche-nubia-pliega lentamente
Su m-anto d~ tinieblas soberano ;
Y en el monlfu, en la selva. y en el Jlano,
Humedecido y puro está el ambiente.
~ace amarilla v pálida en Oriente,
-Como la mies del trigo en el Verano-La luz, que tiendie1 su rosada mano,
Despidiendo á la noche impertiuente.
El cielo se en::ojece por Levant.e,
Se irisa el anoyu,alo, mientras baña
Las guijas de su lecho, murmurante,
Levanta su renacho Ja espadaña
Y surge el sol, como coral gigante,
Engastado con fuego en la montai a!

OMEGA
Y se eleva rojizo! en la espesura
En los árboles prende-hilos de oroSus cabellos de luz; todo un tesoro
Da su lurninea y mágica hermosura.
Mas llegado á la cima, con pavura,
El rey del cielo, el opulento moro
De aladas nubes entre alegre coró,
Empieza á descender dlesde la altura.
Súbito de amarillo tiñe el suelo!
En la bóveda azul de limpio raso,
Tienden las aves presuroso vuelo;
Y al ocultarse al fin, iein el Ocaso,
Vuelca su urna de sangre por el cielo,
Para indiear su luminoso paso!

CONCLUSION
El hombres es sol! dejacl. c¡ue mientras pase,
Fecundice la tierra con su planlth;
Dejadlo qoo á medida que adelanta,
El dombo de las sombras despedace!
El hombre es sol! de las tinieblas nace,
Pletórico de vida se levanta,
Se eleva por el cielo, se agiganta
Y en el mar de las sombras se deshace!
Espíritu que aliento, sé fecundo
Y deja si te pierdes esculpida
Tu lmeHa sobre el piél-ago profundo.
¡ Ay de aquel Que no deja en su partida
Una cauda de luz, que indique al mundo,
su paso por el cielo éle la vida!

elías .C. 7orres.

/

�EL MUKDO ILUSTRADO

Domingo 12 de. Agosto de 1!)00.
actualidad sus edificios y monumentos, dignos de
la cultura. aue hemos a1canz~clo.
.
,
GU'1dalaJ"1ra poI' otros mil y muy Justos titu' siempre
' la Anclaluc1a
, mexicana
.·
los será
Y_ Xalapa'
que lo mismo que todas nuesUras poblaci?nes de
importancia, ha entrado al perí?do evo~u~ivo_qul:!
la moderniza y hermosea, como tierra pnvileg~a~a-,-será siempre la tierra ele )as flores y las m1;1Jer~s
hermosas; la tierra. que bnncla ~mores, que m~~ira á los poetas y prornca la mas grande¡ adm~r~ción por las galas de la naturaleza! que tan prodiga ha sido en aquel pe1lfumaclo recmto.
~·~

X u es tras ;Jmtraciones, ele las pág-ii;..;.s que ho_v
dedicamos á Xalapa, dan una idea de sus belloe-zas
naturales y ponen de manifiesto sus adelantos, que
la han inEfamorfoseado, dotándola d,e her:nosos
edificios. circunstancia que se prest:a a consideraciones alh1gadoras que vamos á permitirnos trans-

~hl~
•
En primer lugar, los progresos ele Xala_pa, su
ensanchamiento, su mayor número ele habitantes
y el desarrollo que en oeil.la han tomado el comer--

JALAPA.-Lugar donde hoy se encuentra. el n Parque Ju/irez."

[Fot. C. C. Coslo.J

L!S CIUDADES QUE PROGRESAN.

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

de la patria, y logro del biEIIl. pr.ocomunal, c01!10
el mejor afianzamiento del bienestar individual."
En esta marcha ascendente, e,n esta ma:avillo.,a
evolución, cuya rapidez asombra aun á los menos
escépticos y pesimistas, hay, sin emabrgo, de la
•!llflnim idacl rn el &lt;'~fuerzo, poblaciones .1' J-:~t tdos que más que1 otros se h;m distinguido, ora por
su decisión en la lucha, ora por los resulta.dos alcanzados.
Yeracruz, entre las unidades federales, Xalapa,
Coatepec y otras, enltlre las poblaciones, pertenecen á este número, aún teniéndose en cuenta
que tratandose ele Xalapa, por ejemqlo, la translación á ella de los P oderes del Estado, ha siclo un
~lemrnto que antes no tenía y que 1ft ha hecho
aumentar en importancia.
En cuanto á Coatepec, citada accidentalmente,
su desarrollo, ,su aiumento ele r:queza y ele importancia entre las poblaciones , eracruzanas y
aún enl:r e las ele todo el país, se debe muy especialmente á la cledioación ele sus habitantes y de
sus hombres ele empresa que han logrado hacer de
aquellos terrenos un gran centro productor ele
tabaco y -ele café, y no obstant•&amp; las bajas registradas últimamenl!e en los precios, lo cua.l no ha deja.do de perjudicar á los cosecheros, el bienestar
subsiEte, por que el aumento de Yías de comunic :ón ha mejorado su comercio, y por otra parte,
la industria en sus diversos r amos ha adquirido
notable desarrollo.
En Xalapa, no sólo son los nuevos edificios los

]ALAPA.--Calle "Enriquez."

lanto y prosper;dad, lo forman varias fábricas de
hilados y tejidos, en que se transforma la fibra algodonera y Llenen traoajo millares de obr.:,ros mex1cancs.
En la vía del progreso intelectll'.ll y material
por cloncle c1mina el país, el Esta,1o de Veracrnz
marcha, con otras €mtidades, á la vanguardia. Su
presente es interesante y su por venir será más
explenden te.

Jalapa antigua y Jalapa moderna.

"La tierra ele las flores y de las mujeres bon:trrs" se ha llamado siempre á la pintoresca c:ud·ad
ele Xalapa lo mismo que á nue5tra 1nc·trópoli. se
le llama "Ciudad de los P alacios," á Puebla "Crndad de los Angeles" y á Guaclalajara "la perla de .
Occidente."
Los "palacios" que valieron _su nombre á la
metrópoli, aquellos edificios antiguos, ele severa
arquitectura, de fachadas con ~hnenas :: graneles
pat'os sombríos, Yan de,apar ec1endo baJO el poder ele la piqueta modernista, y el nuevo a.r!e y
]os gustos nueras &amp;ti encargan de le_vantar sobre
los viejos cimientos, edificios grandiosos, en !os
oualcs se substituye la piedra poroEa por el m.1rmol, los ernudos nobiliar ios por obras de arte, y
afiligranados detalles, y los pesados muros_ ele e.al
y canto por los &gt;Esbeltos y no menos resistentes
que se fabrican sobre el fierr?.
. ,
ruebla, lo mismo que ~léxico. segn-ra. por Jl'lllcho tiempo, conser vando en ~us t emplos,_ sobre
todo, el recuePJo de la arquit~c!ura. ant1gu_a , y
sus imborrables t:racliciones rel1g1osas segmran
haciendo de ella la "c't1clacl angélica," por m'Ís
que también en esa cap:tal el arte moderno se
haya encargado de hermosearla y sean ya en la

1A PRENSA EN CHINA

JALAPA.-"Parquejuárez." ec•:fi.co.do donde estaba el Convento de Francisca.nos.

JALAPA.-"Parquejuárez" y Volcán de Orizaba..

Fot, C. O. 0011!0.

Fot. C. C.'Ó&gt;sl.o.

cio y la industria, no son una nota aislada: sus
·adelantos gráficamentle demostrados en nuestras
ilustraciones y que no pueden pasar inadvertidos
á nadie que haya conocido el Xala.p a de hace
treinta años, sirven de un dato más para convencer á todos los que con avidéz observamos la
marcha del país, de que la evolución p11ogresista,
r esultado del bienEstar que se disfruta act!ualmente, no se limita á tal 6 cual localidad, sino que es
uniforme en toda la República; lo mismo en Yucatán, donde las fincas henequeneras aumentan ca-da día en importancia, que1 en Monterrey, donde cada día fümbién aumenta el número de fábricas, la implantación de nuevas industr:as y la
construcción de modernos y grandiosos edificios.
Lo mismo sncecle en Chihuahua, donde se fundan
bancos y fábricas; en la ceTcana capital del Estado de ::\Iéxico '" en suma, en todo el vasto territorio, dentro del cual está comprendida nuestra
unidad nacional.
Alhagnclora es, y mucho, ésta consideración que
crea la convicción de que, no es ilusionismo, sino
una realidad y realidad comprobada por hechos
tangibles é innegables, el progreso ele 1\féxic.1 y su
prosperidad que, en el mismo orden die cosas, lle&gt;~ará á ser ,ercladeramente notable en unos cuantos años más de lucha por el porvenir, de pers€1;erancia en el trabajo y de aprovechamiento de la
idea que al unísono vibra en estos momentos 0 11
los cerebros de todos los mexicanos buenos y útiles á su nación: "progreso, paz, engrandecimientl)

JALAPA.-Lava.deros r ústicos, Bstac:Cn del Interoceánico.

que demuestran su adelanto: s~ comerc~o ha aum entado y por su parte, el Gobiern? ha 1mplan~ado mejoras de positiva _i°:1-port~:ic:a en los distintos ramos de la Admm1strac10n. ~nt re estas
mejoras se cuE01ta el establecimiento el_e una Escuela X ormal, que será modelo y de-be maugurarse en el próximo Septiembre.
E•te edificio sup,ara. desde ahora en manificenc:a cuantos análogos hay en el país, sin que incurramos en exageración; sus departamentos to:
dos son elerrantes y &amp;decuaclos, sobTe todo, al fin a
que Htán destinados. El Gobierno del Estado no
ha omitido gasto alguno para contar con una Escuela Normal modelo en Jalapa. ele donde 11ro,"i.enen tantos normalistas notables que extienden
los nuerns métodos científicos-pedagógicos por toda la füpúblic-a. Lo que, más llamará, la atenc;ón
en el nuern plante1, sE•ra el gran salon de rece~-cione~. filigrana de decorado y adorno. y los gab:r.et.e, de Física y Química, para los cuales s2 acopian los mejores element os ele obserración y estudio.
En el período evolutivo del pueblo verac_ruz~no,
-en general, figura n tres pri_n-Oipale~ con~btubvos
de prorrreso y bienestar: la mdustr1a agr1cola que
se des,;lllrneh·e portentosamente y la incl~s~ria
minera que cobra nuevos vuelos con la proinma
explot;ción de los yacederos ele carbón mineral Y
10~ ilepósitos de p,eltróleo. Bl otro factor de acle-

l'~t.

c.

C. Costo.

La prcma, como ifütilcc·óu social, en el imperio chino, elata de épocas muy remotas; pero
&lt;.:~tá Jejcs de ser, como Ja pr.n,a de los países occiclentales, un conjun.o ele per·óclicos de opiniones distintas, rnpre;,entantes de pa r tidos diversos,
en pugna unos contra otros y r~,tlejanelo la opinión pública en sus diversas manifestacio11es.
El principal y el más antiguo de los periódicos
chinos, es el Kin-Pas, (informes ele la corle) lla.mado también Peng-Tchas (copias de la corte y
conocido por los europeos como la "Gaceta de
L'ekín .'' i\o es un periódico doctrinario; sino que
se compone únicamente de notcLs informativa~.
T odas las mañnnas se fijan en el o~lacio imperial
los documentos que han ele publicarse en la

:i

JALAPA.-Pa./ac,o del Gobierno.

Fut.

e

C. Costo.

�Gaceta de la cual se envían ejemplares á_ todas
las pr~vincias y se hacen ~ul~itud d~ copias e,xtractadas, que se venden ,ª _baJO. p~ecio. Ademas,
cualquiera puede copiar o imprimir los documentos que le convenga, y vender esas reproducciones.
La ' Gaceta contiene los edictos imperiales, los
nombramientos, acto,i administrativos, prcmi~s '
otorgados por el soberano, El aument-0 u l'educc1on
&lt;le impuestos; el movimiento ~e co_sechas, _las emuaja&lt;las; los c1stigos á fun?onanos fal~1stas, y
alouuas
ve(es el reiato y cast.1go de los crimenes.
0
E n c-ambio, jamás publiea una palabra q,ue se
refiera á la vida del hmperador, lo cual esta terminanlemente prohibido por las leyes. Jamás publica artículos de fond.o.
Aparte de &lt;ese periódico oficial, hay otros_ periódicos escritos en chino; entre éstos, los prmc1pales son: El Chem-Pao, editad? en Shangh~ por
europeos; El Hou-~ao y E~ Tsm-Pao, pubhc,ados
allí mismo, por ed1tore;, chmos; el Tcheng-h.omPao, que publican editores chinos en H~ng-Ko~g.
"'l'odos estos periódicos,-dice el escritor chmo
Tcheng-K.i-'l'ong-publican apreciacionesa; pe•1:o
en un circulo limitado. Tienen el derec110 e c1ecu
por qué tal medida 1:1º les parece buena, por, ~ué
preforirían tal cambio. E~ una es~ecie de cn~ica
racional, filosófica, sm· pas10nes y sm pe7son_ahc~ades, la única que se les permite. Pero baJO nmgun
pretexto podrían hacer ataques directos, que les
Están absolutamente prohibidos."
Los periódicos chinos, impresos en papel de
arroz, no tiene~ lectura s:no por un sólo lad?;
su longitud es poco más ó menos la de un chano
común; pero la anchura es doble.
En primer lugar, publica u~ artículo de fondo;
después vre,nen los act?s oficiales, los d_ecretos y
nombramientos trasnubdos por el telegrafo de
Pekín. A continuac:ón aparecen noticias locales,
y en seguida las de provi?ci~, recibidas ~o~ :elégrafo ó por correo. D_espues v1en-rn las,nobcia~ extranjeras, y por último, algm~o~ _arti?u~os sobi;e
los juicios de los tribunales; Jl~ICJ0S a veces comicos, extravagantes, que dan libre curso al humorismo de los periodistas chinos.
.
En la última página están los anunc1?s. Todos
}os perióclioos timen un suplemen_to obl:gad~,, e~1
que reproducen la ~aceta de ~ekm. Lo~ penochcos chinos jamás t.ienen folletm.
.
.
Por lo anterior se ve cuán grandes diferencias
hay entre la prensa chi~ia y la ?ccic1ental. Aquella es exclusi.vamente rnform-ah.a; no hay en.
ella polémica de ningún género, ó si las hay es de
ínfima importancia.
.
.
.
Ro por esto se crea que los f~c1?nar10s chrnos,
aún el mismo Emperador, estan libres de toda
crítica. Hay un cuerpo, el 'rou-Tcha-Yang, ,que
tiene el deber de criticar todos los acúo_s q_u~ a su
juicio son reprocl~?les,. y el pueblo, md1v1dualme,nte puecle tambien eJercer la censu~a.
.
"El der€Cll9 de crítica-dice el escritor chmo
que citamos antes-~epresentado en Europa po~
la prensa, está en Chma encarnada en la censura,
ha sido reconocido oficia ln1ente nor nueskos emperadores, hace más de _die_z _mil años, como perten,e,ciente de im modo md1v1dual, á cada uno de
nuestros compatriotas."

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El globo en el a ire.

EL MUNDO ILUSTRADO

FLORES MU'ERTAS.

-ado por el Barón Conra~o Bossus, por
acompan
d ·
·os
M "Eu"enio Wolf y por os mgemer . ,
.El 1tgo Constance, sobTe el cual se efecltuo el ex. ble p ara as"d ascenerimento
es un sitio admira
t
p
.
'
sta
t
siones · tiene ba n e espaci·0' y un acc1 en e-·
. preveer-tendría allí .consecuencias
quei es' preciso
mucho menos desastrosas que en ~ierra.
,
Se ha dicho que el Conde Zeppelm se pro~o~:na
. en su " esqm"fe ae'reo" a' visitar
ir
. la Exposición
I te
de París· á lo que los franceses, siempre ga an d s,
han pue~to excelente cara, p~ometiendo al au az
viajero una recepción entusiasta. Pero_ ~ muy
probable que no esté próxima á esta ongmal visita el Campo de Marte.

1!11

El areóstato, sujeto á la experiencia, se ?ompone ele una g-ran envoltura cilíndTica en hilos ele
aluminio, de una longi!t'ud de 107 met::os. ?ºn
11 de diámetro, en la cual se en~ierran d1ec1siete
globos pequeños con u_na, capacidad de .1~.000
metros cúbicos de gas h1drogeno. El mo".'01m1€nto
está proporcionado por dos motores Daimle~, de
] 5 caballos cada uno, que accionan por med10 de
hélices. Cada uno de estos motores, reposa sobre
una barquilla, una el~ las cuale,s esta colocada en
la parte deJantera, mienhas que_la otra se sus~enc1e á la postel'ior. Las dos barqu!llas se co_inumca1;
por teléfono. El globo se mantiene horrnontal o
ir.clinado en €11 sentido que se desee, por un peso
ele 25 kil¿s al que se hace correr á lo largo de un
cable fijad¿ al casco del areóstato.
La inflada ele este ingenioso apara~o ha prese1;1tado muy grandes dificultades; ha sido ne?esano
todo un invierno para efectuarla; el -~arracon flo~
tan te bajo el que se prac~ica la operac1on y que es~i~
representado en nuestro grabado, se desprend10
de sus amarras un día de tempestad; m~y cara _fué
la reparació de sus averías, pe_ro poco_ i~porto al
Rey de Wurtemberg y á los neos acc10111stas que
el Conde Zeppellin agrupó á _su derr_edor, puesto
que el resultado final fué satisfactor10. .
Después de muchas 't1entativas contrariadas por
diversos incidentes, tales com~ la ruptur3: del globo, se consiguió P?r fin, el_ ~1a 2, de Julio, hac:r
un experimento, s1 no dec1Sivo, a lo menos ~ ,Y
alentado para el porven:r. El globo en cu~sbon
se elevó á una altura ele 400 metr~s, corr~endo
en segii.ida, contra el_ viErnto, 1:1-~ viento hge~o,
es cieiltb, una distancia de 6 k1l_ometros en di~Hace poco tiempo, circul? por ~a prensa E~rociséis y mecl:-0 minutos. La ?1amobra para s~bir
pea la noticia de una tentativa feliz, respecto.ª la
dirección ele un globo, clectuada por un antig~o ó para evolucionar por medio del p~so movible,
dió excel€rntes resultados. Poi&lt; de~grac1~, 1~ cuercl~
oficial del ejércifü alemán, el ~onde Zeppelm.
que retiene dich~ peso .s~ enredo al tn:no~ y fue
He aquí algunos datos, _acompanados de_ gravaprciso
interrumpn: el v1_aJe. El descend1ID1ento se
dos, á propósito de este mteresante expenmento.
efectuó á una distancia
ele 10 kilómetros del
punt'o da partida. Los
día.r íos alemanes no ponen en duela que, sin este accidente intempestivo, el globo hubiera e:7~lucionado con tal facihc1ac1, que habría vuelto,
ciertamemte, al punto de
partida. Esto es lo que
se inttlenta demwtrar.
En su primer viaje,
e1 Conde Zeppelin fué

LA LOCOMOCION AEREA.

, '.Domingo 12 d~ Agosto de 1900.

D omingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MlJ:N"DO ILUSTRADO

PABELLON DEL NITRATO DE SOSA
Cuando el visitante penetra á la vía interior de
la Exposición, que se ~xtiende á lo largo de. la
Galeriía de las máquinas, á un ~-ado de la ~vemda
de La :OfottePicquet, su atenc1ól: ~~ atraida por
un pabellón desllmado á la Expos1c1on d~ productos comerciales.
Una gran parte de este pabellón e~tá consagrado á la .Exposición permanente del Nitrato de sosa
de Chile. Cuando se penetra en la vasta sala dra
-esta exposición, hiere la atención d;l_ visit_ant~,
desde luego, el aspeicto puramente te?nco, c1entifico y, sobre todo didádico, de los_ obJetos expuestos, pinturas, planos, :eget~les, ~nerales Y, docu:
mentos diversos ofrecidos a la vista detl publico,
y es que, en efecto, el Comité Perll?-anente no s~
ocupa de operación alguna comercial y no _perSÍ"Ue sino un objeto : hace conocer las cua,hdase
p:eciosas del nitrato el~ s?sa, una de las mas poderosas substancias qu1m1cas, empleadas en la
cultura intensa.
Desde el admirable descubrimiento de Jorge
Ville se han llevado á cabo grandes progresos con
el en::_pleo de las substancias químicas, que se han
generalizado en el mundo entero.

¡Pobrc-cita'S! . . . . . fodavía las guardo -m el
fondo de una cajai como g uardo los recuerdos en
El fouc.lo de mi corazón! crnco :;ños hare que c,m
sus gratos perfumes, me embriag-aban, y crm rn,;
lin dos matices, en los que revelaban la alegría de
una pasión, llegaron á mis manos como llegan los
efluvios de Prim.avEira, como llegan las brisas matinales á despertair la floresta, ¡ cJn una caricia!
¡Ayer! ........ cuando las deposité aqui, todavía conservaban la fragancia; y la palidez de sus
pél!alos, me panda que era por la compañía que
me habían hecho la noche anterior en el baile. Me
entristecí un instante al verlas; pero p,rnnio recobré mi alegr ía. al aspirar sus pt•rfumes que se
esparcían por rn i alcoba, y loca creí, que jamás dejerían de exhalarl os.
Hoy, por fin; volvió á abr:rse el sepulcro que
tan tos ai10s le;; guardó su existt,encia ! !.......... .
¡ Pero como están!!. . . . . . . . no las cono2c), sólo
quedan tallos secw, pedazos de hojas, todo es polvo sin aroma, ni colo r .... . ... ¿ Qué se hicieron
mis nardo5 olorosos? ¿ Dónde están mis camd:as
rojas, mis tímidas Yioleta,. m is blanc:is margar~tas? ..... ¿ Qué se hicio:•on mis jazmines y mts
myozotiE, que jurar on no olvidarme? ..... ¡ N-1~
die me contesta! rernloteo la caja qw eri-m&lt;lo en m1
impaciencia que ella me r esponda. pero no, lo
único que encuen tro son unas pobres rosas, llenas
de espinas! ¡Ah!. . . el dolor también ellas lo
guardan, también en ellas rnu f'iE•ron las sonrisas;
y sólo quedan los punzantes dard os del marti-

buscaba! ¡cuántas ,esperanzas había c~rado en 41,
para que en un momento se desvanecieran, como
se desvanecieron en el cielo las nacaradas nubes
c1Ell crepú&amp;eulo !
.
¡ Aquí están mis violetas, las p n ~e.ras flores
que, aliadas en un listón. fueron apr1s10nadas en
mi pecho, que pronto las mair,chitó!
.
_
¡ F lores muertas, recuerdos de un _ayeir :1sueno!
decidme algo ele vuestra. pasad¡¡ extstencia, -ó s1
ya porque está is con vertidas en poi vo, no sentís
ni r e-cordáis nada! .....

1

Pabe/1611 del Nitrato de Sosa.

El Pabellón del Comité Permanente del nitra-

to, de sosa, contiene toda una serie de documentos
-que constituyen una maravillosa lección ele e,;tas
cosas, al alcance de todos.
En el centro de las vasta sala, se eleva una
.gran pirámide formada de cubos, pequeños en la
-cima, y que aumentan rápidamente rn dimensiones. Estos cubos representan la prL&gt;duc:::ión del nitrato de sosa en Chile.
Esta exposición del Nitrato de Sosa. atrae á to-dos lqs numerosos propietar ios y cu:ltivadoreG,
t anto franceses como extranjeros.

. 1
1'10 . . . . . .

¿ Vosotras sois aquellas flores llenas de matices?
¿ Vowtras, las ele brillantes corolas, que tímidas temblásteis al primer beso del sol. irradiantes
de hennornra, esperaban ans:osas las caricias de
la dorada mariposa y el travieso colibrí? ... .
Y osotros, por fin, ¡, sois hoy el emblema de
amor? ¡Ah! sí, nero, :de 'un ·amor mu1_,rto,, ele
un amor que ya no existe de él_. más que los rec:1erdos! . ..
Aquí están; ¡encontré.el ramito de azahnes qll'e

¡Decidme que sí! No temá is que vueslra e:mtestación sea un desengaño para mí. . . . ¡ Acaso
no sabéis que la Yida en sus pág: nas, escritas con
lágTimas, llern s·empre esta frase: ¡ dieoonga- .
1....
110

L os sueños. 1-as esperanzas. las ilusiones, todo
se acaba, todo se convierte en polvo, y sólo quedas temblásteis al primer beso del sol, irradiantes
en el pensamiento y sepultamos en el fondo del
corazón ... .

El Conde Zeppelin .

Tres son los elementos que concurren á la formación de la substancia completa, y estas tres partes son más ó menos útiles según la natura.leza de
su cultivo, estos tres elementos son: el ácido fosfórico (bajo la forma de superfosfatos), la potasa
y el azotato (bajo la forma de azotato ó nitrato de
sosa).
Este último es el más importante, tanto para
las plantas y los cei.ieiales como para las viñas.
La totalidad de los nitratos de sosa proviene
ele Chile, donde se encuentran inmensos yacimientos de este precioso IllÍDJe(fal.

El globo sobre su plataforma.

'

,f

E!cuela K.\dc Bellas Artes.

CA.BIDA."D CBilH'I A.l'IA..

México.

�EL MU1'DO lLCSTlUDO

Domingo 12 ele. f_gosto Je 1900.

3

=

Dom.:n;o 12 d:e. Lgcsto de 1900.

LA VENGANZA
-¿ Y no 5e horror;z::i. usted al recordar esa historia? exclamó 1Ianolín después de haber escuchado
.al tío Julián que, con voz pausada y con profusión

EL MUNDO ILUSTRADO

TI

Por ,111, sucedió lo que yo, con tanto temor, ha- zón la potencia de la ley, y en mi mano el princibía p11.,wisto al travé;, ue aquella desigual amistad, pio inquebrantable de la justicia.
?.fe rebelé contra las debilidades de mi sexo y
en !et que el má3 sóraido imeres jugaoc1. el principal
me
apresuré, deciclida, á la ejecución de mi venpapel por parte de Salvatierra. LOS negoc10;; de
ganza.
a.que! -ano 1ueron malos y tu padre se vió en conConcebido y estudiado el plan de mi campaña •
diciones pecui)-tanas tan dif.-c.les, que no le fué
posible hacer con el tal .Mauricio ciertas tran- y previstas todas las cir cunstancias que puchesen
t.acciones á qu~ se había comprometido mi espo- ser :favorables ó adversas á la realización de mi
so el año ancerior. Tras los disturbio;; de este ansiado proyE.C,o, elegí, como más adccuaaa á mis
primer percance mercantil, vm1ero~ ofaos ma- propósitos, una noche tormentosa, tan negra coyores, ha;;ta que 8alvatierra, para quedar exen- mo la conciencia del agiotista l\Iauricio.
Cubierta con un ropaje desgarrado y sucio, con
to de pagar una crecida suma que tu padre le
el
c:1bello revuelto, y fingiendo los movimientos
exigía con documentos ciertos, coucibió y llevó al
terreno de la ejec1.:ción, la siniestra idea de des- pausados y la voz doliente de una mencliga. me
embar zarse de él, privándolo de la vida de la ma- lancé á la calle arrebujada con un viejo paüolón,
resuelta á ocultar con humildad :fingida toda la
nera más vil y sanguina.ria.
Como si se hubiese t ratado de matar un perro hinriente cólera que bullía en mis entrañas.
Entre mis manos, criEpaclas por la efervescen&lt;'ia
rabi&lt;.i3C-, 'ó ,.,n monstruo die maldad', el lintame
l\Iauricio Salvatierra, acompañado de un negro, de mis senti'mientos, se agitaba convulsirnmente
llue por varios años le habia servido ele caóalle- un :frasco ele cloroformo que haría el milagro aperango, acechó á tu padre en una encrucijada del tecido.
Llegué á la casa del sanguinario Salrntie1 ra.
camino que -conducía á nuestra propiedad; y cayendo de improviso sobre su persona, le descar- _ "C"n estremecimi,émto brusco sacud:ó mi cuerpo al
gó un sablazo, lo derribó del caballo que montaba pisar el umbral de su satánica viüer.cla. L ogré
y con r efinamiento de cI11eldad, lo ató á un largo reponerme pe,¡ un gran esfuerzo de voluntad.
cordel y . .... ¡ oh miserable! lo arrastró despia- Con voz trémula v semiahogada le pedi, en nomdadamente en un-a gran extensión del camino. En bre del amor de Dios, un lugar de su casa para
la noche velaba yo en mi casa el c1dáver de tu pa- pasar aquella ncche toledana.
El malvado fijó en mí sus torvas pupilas de
dre.
Aquella noche, cuyo recuerdo me hace estre- buho. . . . . . no logró conocerme y me dió hosmecer, mientra.s elevaba yo a 1• cielo mis oramom,s pedaje en la misma recámara donde él dorrna.
Jh)r el de-sean~•• ,1~ 111 u¡ ,~o, lanzaba, ,,hrí 1 cic
El priuer paso estaba dado en la senda d•e mi
dolor , terribles anatemas contra la vida de. su venganza.
verdugo.
Fingí dormir sin afectación, para poder espiar
-¿ Y cuál :fué, mamá, el paradero de ese. ban- su sueño.
dido Salvatierra? ¿ Burló el poder de la justicia,
Una hora habría transcurrido, cuando con verfué castigado como merecía. ó quedó inmune su cladeia :fruición y con algo de sobresalto en el essangriento delito?
píritu, oí que el· muy infame 'roncaba .. , . ronca-Xo hijo, qué había de quedar inmune ni qué ba tranquilamente produciendo un monótono sonido gutural. Era indudable que dormía.
Cautelosamente me acerqué á su lecho, quité
de su diabólico rostro la. esquina de una sábana
que estorbaba mi delicada
operr!::i.ón y le apliqué, le
apliqué con zaña á la narfa
el :frasco de cloroformo.
Su ronquido se akilluaba
poco á poco. . . . su faz k&gt;maba coloraciones amarillentas, y para no sentir en mi alma la menor huella ele remordimiento, evoqué á mi memor;a, todo aquel sangriento clraJ _,,
roa. en que mi esposo sucumq:ó
bajo el acero y el cordel de su verdugo.
Ante tan amarga evocación, sentí que mi pecho
ardía en un incenelio de cóleras implacables .. .
arrojé á un lado el frasco del maraviHoso líquido,
y no satisfecha con verlo morir lentamente, lo
acabé de matar extrangulándolo con :furia entre
mis manos.
Realizada mi venganza, salí rápidamente para
había de burla1~ el poder de la justicia! Tú habrás
la calle, respiré á pulmón pleno, el aire de la nooído decir que los criminales, por no sé qué reacche; y al pensar. en mi esposo, me pareció oír su
ciones misteriosas que se operan en sus sentimientos, nunca pueden huir ni muy lejos ni por mu- voz, que daba gracias desde el seno de la tierra,
cho tiempo del teatro de sus hazañas, como si y que de la eonciencia me quitaba el peso de una
una potente mano invisible los detuviera y los losa sepulcral.
obligase á confesar el secreto de sus culpas. FeJulio de 1900.
nómeno extraño es este que fambién se operó en
jJenifo Fer¡far¡es.
la negra conciencia de .Salvatierra, y por el cual,
los r epresentantes de la ley no tuvieron que hacer muchas pesquisas para conocer, hasta en sus
detalles más espantosos, el crimen cometido por
el salvaje usurero.
Desgi-aciadamente en aquella época, la justicia estaba en manos de licenciadillos desvergonzados, que á su deficiencia profesional, unían un
cinismo pasmoso para comerciar con la justicia
y hacer de la ley el parapeto de los más inicuos
ldrc c·n· o~. Así :fué cómo Salvatierra, interp oniendo el influjo de sus caudales, logró muy
pronto pirnr ~l suelo de sn casa en completa libertacl, sah·ánrlose de la, pena terrible á que la ~
•0
,
ley lo condenaba.
· La justicia había sido pisoteada, la ley burlada,
__,......,,..
'\,
olvidando el nombre de tu padre; pero existía yo,
. '.,
su esporn, con una honda herida moral que manaba mucha sangre; existía yo, que huna ida en
un abismo ele dolores desesperantes, en un ca.os
de trágicas aflicciones, juraba enderezarme contra el asesino ele mi esposo, alentando en mi ra1

Digno de espzcial at~mción, es sin duda alguna,
el Conrnltorio Quirúrgico que· el Dr. Pagenstecher t:ene establecido en San Luis Potosí, donde
con una minuciosidad médica, aplaudida por
· c:.i.antos han visitado dicho estabkicimiento, se
atiencle sólo á enfermos destinados á operar;:e,
&lt;¡uedando terminantemente prohibida la entrada
ú toclo enfermo conltagioso. Sin duda alguna que
á esto se clebe, en parlte, la gran :fama que como
operador tiene el Doctor Pagenstecher en todo,
los Estados del Interior, y aún en el extranjero,
pues tenemos á la vista la opinión respetaJ,ic rlel
Dr. Po~ain, de París, respecto á la difícil oper.:1.c:óu de la trepanación que efectuó en la pcrs•Jll;t
~'on&lt;.cidísima en San Luis Potosí, Sr. Rafael U t1tiérr2z Ba--renechea y acerca de la cual &lt;1i-:il el
expresarlo Dr. parisiense : "que es la más perfcJc•t;:i,
{ cient:í_fica c.peración de ese g,:'.,nero que P'.l-'c.l~
UUCCl'Sl'.' '

La chínica á que nos re:fer:mos está di vid ida en
dos departamealtos:

lo. Departaroent'o prirndo.
2o. Departamento de beneficencia.
En el primern se atienden á en:fernios particula1'E:S y en el segundo, cuya fundación se debe al
Sr. Don Pedro Barrenechea, hay 1-! camas siempre ocupadas por enfermos indigentes.
Cuerpo 1Iédico.-Dr. Pagenstecher, )Iédico
Director.- Dr. Horacio Uzueta, Subd:nictor.Asistentes, Dr. Joaquín Rodríguez, Dr. José }Iaría Quijano, Dr. Bulmaro Flores y Pract:crnte
con domicilio en la clínica, Efüeo Coleniga; además el conocido oftalmólogo Dr. Antonio Alons-0,
está encargado de las operacionrn de los ojos con
departamentos especiales para el tratamiento de
las diferentes enf-e,rmedades.
.
En dicho eF-ta blecimiento se practican no sólo
operaciones ele Señoras que es la especialidad
elel Dr. Pagenstecher, sino todas la:.; operaciones
de alta cirujía, con brillantes rsultados, como
puede vei•0 e por la Estadi'otica sigu:ente ele lo~
me,-:es que van del año :

OPERACIONES.
Cu• muenrado~. tos

2 iumrr &lt;1', v:enbc . . . . . . . .
1 '2 operados de los órganos intestinales
2 abcews del hígado. . . . . . . . . . . . . .
1 Extirpación ele un pecho por cáncer
2 amputaciones. . . . . . . . . . . . .
2 operadM de la pleum quitando frai;mentos ele una costilla. . . . . . ,
l Resección de un labio por cáncer. .
14 op,)raciones diYersas de cirujía
general . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1 curación radical ele mia- hernia. . .
1 curación ele una :fistula en mujer . . .

2
12
1
1
2
2

1
1 ~l:
1
1

, .
Total. . . . 38 operados
37 con cx1to por un c:1~0 desgracifülo.
Ei1 nuestro próximo "Almanaque de El Imparcial" nos ocnp'.lremos ele los diferentes clepartamentos de este e9:ablE•:!:nüento..

de detalles, hab'.a narrado, en la sobremesa, uno
de los ep1sodlos más desagradables de su vicla.
-Xo nijo, contestó la ouesa mamá. Lo que hizo
Julián es muy natur-al, muy humano, y lo harías
tú &lt;:y lo haría cualqmera que se encontrara en las
mismas cncunstan(;1as en que se vió tu tío.
-Pero eso •es muy doloroso, mamá, repuso M:anolin. Yo sólo ejecutaría un acto semejante, cegado por la sombra de una cólera suprema, ó en momentos en que la voz del sentimiento herido, clamara cont1ra mi verdugo.
-Precisamente, hijo mío, el grito de una cólera
suprema y justa, fué el que obligó á tu tío á ser el
protagomsta de esa historia que te horroriza; y la
voz de una cólera. suprema y la explosión del sentimiento herido, me hizo tomar, á mí que soy mujer, una acllitud varonil c)n motivo de_ la muerte
de tu padre, que Dios teng·a en su reino.
.
-¿ Usted también mamá, se ha visto en situación como las del tío?
-Quizá un poquito pe:ires, hijo; solam~nte
que tú las ignoras porque nunca he querido amargarte la vida poniéndot:e al corriente de ellas. Sabes que tú padre murió y". . . . nada más; pero
desconoces muchas escenas de ese trágico suceso;
desconoces la vida de su verdugo y el secreto de
su muerte. Oyeme, voy á hacerte la narración de
la tragedia.
-Allá por el año de 1885 nadie creía que el
tal Don :llariano Salvatierra :fuese un malvado
empedernido, si bien era señalado como usurero sin conciencia. Se le veía corno á una especie
de ogro avariento y r epulsivo que gustaba de disfrazar sus malos instintos con el manto de sus
santurronerías, oyendo misa los días :feriados y
santiguándose ele todo con la aparente humildad
de un corderillo.
Su vivienda era un C'aserón ele paredes sucias
que encerraban 1111 aire cargado con las emanaciones tufosas de multitud de pieles secas que se ostenta.han cfüeminaclas sobre :fardos de mercancías añejas.
O.culto en aquella posilga, alfombrada siempre con giron·éls de papeles g-rasows pasó los mejores años de su vida ese infeliz urnrero, convertido en t.opo, por su repugnante avaricia y su vulga ridacl ~u pina.
Tras ele ]a~ relacione~ amistosas y comer ciales
c¡ue ligaron á tu padre con ese m·iserable rabino, nunca llegó "á descubrir el fondo de virulencias que se ocultaha en su criminoso corazón . Tu
padre era sobrado bueno, y ele una credulidad tal,
que á vece!" se enfadaba conmigo cuando le hacía
ciertas ob,enaciones sobre la inconveniencia ele
la amistad ele Salvatierra, á quien nunca ví con
buenos ojos.

¡~

�Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 7, Agosto 12</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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