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                  <text>Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

•

Domingo 19 de Agosto ele 1900

LA PANDORA.
-Hermoso corazón tiene Juan Miro!, llliadió
Chatrv al escuchar el sincero elogio que hicimos
del es~ultor. Todo cuanto acabáis de contar sobre
su juventud y sus luchas artísticas para salir ele la
miseria y adquirir un nombre, pnwba es de su admirable esfuerzo· pero hay que conocer su alma
incomparable y 1~ bondad de su espíritu, qu~ sólo
puie&lt;len comprender los que se llaman sus íntimos;
he aquí uno de esos rasgos á que aludo.
.
Varios artículos críticos en qrne. había yo emitido ideas que confrontaba1:1 con las s~yas, hicieron que una verdadera amistad nos ligara. ~s
dos vivíamos en la misma calle; y toda los dias,

á la hora d,e la sie?ta. le r€cibía en mi casa, donde
charlábamos de airite á más y mejor. Al º?s?urecer lo acompañaba á su taller, en el ,que viv1a e;1
compañía de su anciana madre, y alll perman_ec~a
yo hasta bien ~mtrada la noche. La pobre sen~ia
había cegado, y cuando no salía á tomar el a.ire
del brazo de su hijo, permaneda en su_ cuarto,
cuyos ánrrulos y rincones conocía tan bien c~mo
los bibel;ts que lo adorna_ban. N a_die la hub~era
creído una ciega al verla ir y vemr por la piez_a
con la firmeza con que ena la cruzaba en todas dir ecciones.
.
A la pobre señora, como á todos l~s ciegos, :e
gustabai tocar , cogeo.1 y vol~ear los obJetos enh:
sus dedos para formarse asi una idea de lüs cosa,
'jl!C ni p,,,lu ,er.
.
Juan ~Iirol, ya sea por el capricho ele coleccionar, ya por necesi~acl c'.e ~rabajo, todos los dw,
llernba. al taller: mil cunosida.cles, que _daban al estudio el aspecto de una tienda de. bT1c-á-;brac,
constantemente renovada, y conociendo perfect,1mente la costumbre que tenía ~u madre de, palpar
y coger todos los obj~tos, teimendo ac'.e~uas, q~e,
por no estar el taJle1r igual, todos los clm, la srn,ora fuese á tropezar con algo y sufne.,e ~Jgun
golpe en una caída, Juan_ habíale rogat1o ~annosamente que en su ausencia, no €ntrara Jamás al
estudio.
¡ Pobre señora }[irol ! Cuan el o clela~te
ella ~e
hablaba ele las obras ele Juan, se entristecia h,ornbleme11tle y exclamaba: ¡ Dios mío! ¿por que me
castigas así? Qué desgraciada soy ele no poder contemplar las estatuas ele mi hijo ! todo el mundo
las mira, exce,pto yo ! ..... ~u rostro se. enso_mbrecía y acababa por caer en un profundo ,silenc10, del
que no se la sacüba por l~rgo ra~o. As1, pues, ante
esta justa pena, Juan evifüba siempre hablar delante ele ella ele sus trabajos y hasta ele sus proyectos hücienclo á sus amigos guardar igual reserva.
p 0 ;. esto sucedía, indudablemente, que á menudo
viniese á mi casa.
Hacía Ya seis meseis que Juan anclaba, preocupado, nemativo, con una sola idea en lü c_abeza
que no le dejaba lugar para otro pensamiento.

el;

Soñaba con hacer una estahrn de Pan dora~ había
€01contrado ya la actitud; pero bus_~aba aun &lt;;o,n
locas ansias la fisonomía, la expres1on que deb1a
dará aquel rostro. Había ca mb:ado ele modelo muchísimas veces, sin obtener el resul_tatlo. que_ ~l¿i.,e~ba tanto; y con estas :vueltas de 1magim~c1on vivía en eteu1a lucha; más una tar de lo n llfgar
anheloso, radiante ele felicidad, sonriente, exclamando mientras subfa la escalera:
_. Pronto, pronto! Al fin h&lt;:1 encontrado lo ~¡ne
bus~ba y ésto sin modelo alguno; un rayo ~e rnspiració~! ... .. . Pero_¿ qué_ h,aces que ~o v._ene$~
al punto, vente conmigo. F1gurate, h,: s1c~o tal mi
a1egría, que hasta he hablado ele 'é~la a mi madre;
los dos, abrnzaclos, hemos llorado Juntos, Je e~uoción, ele pena, porque ella no puede ver n11 l andora, cl1€1 alegría., ele todo junto. . . .
.
. .
Estaba tranfiguraclo; por la luz ele ,msptración
que irradiaba su semblante, comprendi lo hermo:
so ele su Pandora, y tomando el sombrer? 1~ segm
á grandes pasos por la escalera que habia el acabado ya de bajar. Una vez en el ?oulevarcl, me ~ornó del brazo, y mientras cam:nábamos refename sus desfallecimientos, sus e;,peranzas, sus l:1chas, hasta ese día bendito en que• la idea habia
surrriclo repentinamente ele la biruma, y en que,
en ~n rayo ele sol impravisto, había e?contrado lo
que tanto buscara: la mirada, la sonrisa, la expresión, toda la fisonomía de ~u Pandora, para cuya
realización bastaran unos bre,·es momentos t1e trabajar con el palillo. . .
,
-¡ Es mi obra ma~stra ! l'trpetía exaltado; s1, esta vez lo siento, es mi obra maestra !
Hablaba con plena seguridad de lo que dEda,
con la satisfacción del que ve r,rnlizado de pronto
lo que tardó tanto tiempo tomando forma en el cerebro; y caminaba sin cesar ele hablar, tropezando
eon los traunsentes que Yolteaban á vernos llenos
ele asombro.
-· :m obra maestra! repetía; pero no podrás
form~rte una icl-m sino hasta que la mires con tus
propios ojos; entra,, entwa, vas á verla. . .
,
y vertiginosamente m e, arrastraba por el vestibulo. Subimos á toda prisa, y al llegar á la puerta
de su taller en el cuartb piso, lo ví detenerse,
acerca•¡, €J oíclo á la cerradura y quedar inmóvil.
-Parece que ahí anda mi mad!·e, dijo _en v~~
liaja un tanto inquieto y con el ceno fruncido; ¿.ª
qué 'puede haber venido á este lüclo? Le h; suphcaclo que no viniese cuando yo no esté aqm, temeroso de que ....
No esperó más; introclucienclo la llav; en la cerradura abrió la puerta del taller y entro. Un gran
ruido ele algo que cae, segui~o ele u_n agudo ~nto
de angustia, ensordeció de 1mpronso mis 01dos.

y _penetré en el taller. Mirol, h wriblemete pahdo,
tembloroso, vacilante, se apoyaba en el muro, no
encontrando en su visible agonía una sola frase
que decir. Tan páli~a como éli su ünciana madre
estaba de pie en medio dll la pieza, temb~anclo como la hoja en ie[ árbol, con las manos Juntas en
actitud suplicante. Entre ellos, delante ele un b~nquillo volteado, yacía un gran bloc, una masa mforme y blanda ele arcilla, completamente aplastada soblie ie~ suelo.....
Me expliqué esta escena muela de drama, banal
para cualquier otro testigo que no, fuera yo tan
interiorizado en los detalles íntimos de ella. Oyendo que su hijo llegaba y temerosa ele ser cogida
en flagr-ante delito de curiosiclacl, la pobre señora }firol pardió la. cabeza y olvidó las precauciones; así fué que, en su precipitación por huir del
tallm, antes que Juan la sorprendiera allí, tropezó con uno ele los banquillos y lo hizo caer.
El silencio se prolongaba. El espectáculo ele la
pobre ciega, temblO'rosa por la ansiedad, con las
manos juntas y el rostro descompuesto por mortal paliclt€11:, medio perdida en la penumbra de!
cuarto, me hizo honda, impresión y me sentí lleno
de piedad paira la infeliz. Con una voz que se abogaba en la garganta por el terror, la ci-Ega se
atre,·ió á exc.:lamar :
-¡Ah, Juan .... mi pobre Juan, di pronto,
pronto .. .. ¿no es la Panclora, al menos?
Y Juan, enfrente de la amargura y desolación
d,e, la pobrie anciana, levantando sus ojos al cielo
y haciendo un sobrehumano esfuerzo, exclamó con
una voz calmada y dulce que me volvió la espera,n za:
-¡ No! á Dfos gracias, no. No es la Pandera;
no era sino un busto apenas comenzado. ¡ ~ih mi
pobre mamá, qué susto acabas ele darme.
Las .mejillas de la anciana se tiñeron con la púrpu¡m. d,e, la alegría y dejando caer sus brazos ;;obre
el cuello ele su hijo:
-¡ Qué feliciclacl, Juan mío! ¡ qué felicidadr
porque ~o hubiera siclo irreparable. Te prometo y te Juro no entrar jamás al talk~11· cuando no
estés aquí. Abrázame en prueba ele que me perdonas.
Y Juan le abrazó, conduciéndola amorosamente
hasta su cuarto.
-Recoje eso, me ~lijo al volver; yo no tendría
valor, se me rompen a el corazón; más nunca diga\ nada á la pobre vieja . .. . se moriría ele pena.
Enton~es, _y al ver que baJaba los ojos para ocultar s1;1s lag,r1mas, lo compre111dí todo. Acababa de
mentir. Aquel bloc informe que se aplastaba contra el suelo era la Panclora.
Da un salto franqueé los últimos escalones

&lt;:arios Foye.

TU YYO
(Para •El Mundo Ilustrado»).
.

'

\;,...

\
)

S~ me dieran las gracias sus encantos:
s~ m,e, pr~srara el sol su ardiente luz:
si me diera el armiño su blancura
Y me dieran las aves su laúd
Y Dios me diera con e[ O-rbe entero
cuanta, beUeza e~concle el cielo azul,
no haria una lllUJer, para mi gusto,
más hermosa que tú.
. Si t~ diera Cupido sus alllol e;,;:
s~ te c~ie,ua su acento el ruiseñor:
s~ te cli~ran su re los querubines :
si Dt~ di,era ~ma madre su pasión:
y ios te diera con su amor cliv in0
todo su alienro inmenso y creador
~o podrías, mi bien, hacer un hon;br~
,mas amante que yo!
Bloy A~oriegn Ruiz.

.1.a Italia Parlamentaria.--2. Francia:
desorganizaciones.--3. Ohinerlas.

•
1

1.-El parlamentarismo italiano estaba eníermo de los nervios durante el trabajoso ministe-rio Pelloux; el uso que había creído necesario ha061' el honorable General de la facultad constitucional del gobierno para promulgar una ley condicional cuando la juzgase indispensable, con la
resena de some,terla á la sanción del poder legisla ttivo, había procluciclo una situación que todos
los días crecía en gravedad; no habiendo podido
impedir la promulgación del decreto-ley-así se
llaman en el 1€inguaje constitucional italiano los
actos legislativos del poder ejecutivo-la extrema izquierda de la Cámara de Diputados, compuesta de republicanos y socialistas, todos vel1Pmentles, todos resueltoe y ó elocuentes ó locuaces todos, se propuso impedir la aprobación 1,arfomentaria, á fuerza de obstrucción tumultuosa, de
batalla, de palabra y de mano, de ruido y escándalo. El liinisterio se encontró perfectamente
impotente para realizar su propósito, á pesar de
la compacta mayoría que gobernaba el señor Sonnino y que era enteramente adicta al genenil
Pelloux.
Y digamos ele paso que la posibilidad de las
minorías para impedir la marcha de todo el organismo legislativo, ya por ausencias, ya por medio de moratorias que generalmente asumen un
carácter de violencia, no ha conhribuíclo poco al
terrible descrédito de que disfrutan las instituciones parlamentarias.
Como noootros creemos que estas instituciones, ya €n su forma puramente representativa
como las nuestras y las norte-americanas, ya en
su foT'.ma europea (gobierno por medio de las
mayorías), son las únicas que garantizan positivamente las libertades políticas, hacemos votos
porque los países parlamentarios en que no existlen ni asomos de crísis políticas, como el nuestro,
aprovechen sus tiempos de calma püra revisar sus
reglamentos con objeto de impedir á todo trance
las tiranías de las mayorías y las obstrucciones ele
las minorías. Porque es sabido que las mstituciones parlamentarias, son como esos organismos
que, aunque parecen¡muertos, repentinamente, con
UDa sola gota ele agua, reviven y se mueven, y bue~
no es que entonces con la vuelta de la actividad
coin~i~l? la facilidad del movimiento; un poco de
previs10n basta para evitar situaciones peligrosas. Pero volvamos á nuestros italianos.
~

Aquí mismo hemos referido los esfuerzos supremos hechos por el Ministerio y su mayoría para sobreponerse á este estado de cosas; el rey era
inquebrantable, jamás consintió en convertirse
en dictador; era preciso reformar el reglan, .nto en plena batalla; los medios fueron ingeniosos; por demasiado ingeniosos, la oposición radical y la constitucional fumaron una actitud favorable á los partidos extremos y no quedó al Ministro más que un r~curso: disolver la Cámara
y convocar nueva~ eleciones. Así se hizo y la primera impresión fu~ que el Ministerio había re-.
forzado su mayoría, la segunda, que las cosas
quedaban en la Cámara en la misma situación que
antes de las e}etd&lt;mes y que seria preciso seguir
ele tropezón en tropezón la misma ruta que en
las úlfü.mas sesiones, lo que tenía al país profundamente cansado y nervioso. El parlamento no
trabajaba, combatía desesperadamente para no
trabajar. El Ministerio Pelloux se retl.iró entonces, y una combinación más bien que un gabinete fuertemente apoyado en raíces parlamentarias,
subió al poder bajo la -dirección del Signor Saracco. El envío á China de tropas, que con palabras ele tan vibrante patriotismo saludó al partir el rey Hu.mberto, el -movimiento ele la opinión calurosamente inclinada á la partácipacióJt
ele Italia en el forzamiento internacional del celeste imperio, la insinuación clei Guillermo II,
que recurría á sus afüdos para ayudarlo en su

EL MUNDO f..LUSTRADO
obra ele venganza y ele castigo, empujaban al
nuevo 1Iinisterio por un camino, distinto del
que el nuevo parlamento parecía· marcarle: nada ele gastos, nada ele c.:argas nuevas en el presupuest'o, la expedición en China tiene que ser para
Italia una simple demostración de acuerdo y
simpatía á las otras potencias, no una obra formal ele inl:.€:rvención y cooperación armada.
¿ Qué hacer? El Signor Sonnino ofrecía la cooperación de su grupo, pero eso era precisamenlte lo que el nuevo ministro no quería; eso lo coloca ba exactamente en la situación del minist€rio caído á pesar ele su mayoría; caíelo por la imposibilidad ele amlar ...
::\Iueiie el rey. La reprobación absoluta que el
odioso crimen encontró en la humanidad civilizada, en Europa, en Italia, (porque no merecen
el honor ele ser considerados ni como una eoccepción siquiera los ''bo.xers" de gorro encarnado ó
de sotana negra, que bendijeron 1eil impío homicidio) tuvo su eco solemne en el parlamento. Todos los partidos lanzaron al crimen su anatema
y ,el nuevo minist'erio ascendió involuntariamente en la c.:onsicleración pública, en virtud ele la
tregua ele la muerte.
Esta es la historia ele ayer. El buen ciudadano
que fué Humberto I ya-ce en el Pantheón que
clescle hace siglos se llama "ele Agripa" y que en
realidad fué obra de los arquitectos ele Haclriano, que en el segundo siglo de Roma, lo restauraron co~pletamente. El nuevo rey ha inaugurado su remado con palabras ele concordia, de liberalismo y ele italianismo profundamente, sentidas;
c?n ellas ejerce la 1:1Ísión que explica. la persistencia de las monarquias en medio de la gran marea
democrática que sube sin cesar en la Europa occidental; la necesidad de poner fuera del alcance
ele los partidos el sitial ele un árbitr o entre ellos
que -~ medio de 1~ bat~llas, las colisiones y la~
coalw1ones, pueda impechr la guerra civil; así el
p~pe) ele los reyes en E mopa queda limi-taclo, pero
cligmfieado: son supremos jueces ele paz. P or eso
jamás estará bien constituída una república cuando no haya ace:laclo á conservar en un CUl€1I'po
perlfeptamente mclepencliente é inamovible esa
func_ión que tiene en las monarquías el re; · eso
mph_c~ la organización ele la Suprema Corte de
Justicia en la constitución de los Estados Unidos.
Pero además, la dinastía de Saboya es la personificación de la uniclacl ele Italia.; mientras esa
º?ra no esté consumada, no sólo legal, sino socialmente•, mientras no esté fuera ele toda discusión, mientras no sea para propios y extraños
realmente "intangible," comp decía Humberto
el papel histórico die los nietos ele Carlos-Alber~
to no hübrá concluído.

Luego, ahora que ha. empezado la vida política
normal, los partidos se han mirado de hito en
hito; se han contado. Resulta que á pesar ele los
esfuerzos del gobierno del General Pelloux en las
pasadas elecciones, su mayoría bien computada
no existía en realidad ante la representación ele
las oposiciones unidas. Las últimas elecciones ind i,•an dos cosas claramente. la. Que hay un sensible é intenso "11isorgimento," como los italianos di.cen, de la vida política en el país. 2o. Que
los partidos re•volucionarios han ganado terreno.
El número de votantes (en Italia el sufragio E-s
censitario y alfabético, los que pagan cier ta mínima contribución aUDque no sepan escribir y todos
cuantos saben escribir, siendo ciudadanos, se
entiende, tiene derecho de votar) ha llegado á
1.361,000, como 120,000 más que en las últimas
elecciornes y se distribuyeron así: menos de 612
mil en favor de los candidatos ministeriales y
cerca de 750_ mil en favor de las oposiciones; pero
en este guansmo la porción mayor tocó á los partido~ antidinásticos;. sobre todo, las graneles pobl~c10nes están dommadas por ellos; Milán que,
baJo tantos aspectos, es la más imparfante eiuclacl
de Italia, hoy ha clividido sus votos entre socialistas y republicanos. Estos grupos estaban desde ha.ce tiempo desUDidos: los socialistas eran
igualmente hostiles á la monarquía que á la república burguesa; siguiendo las enseñanzas de
Marx aspiraban al gobierno del proletariado bajo
UDa éonsfüución distinta die lo que hoy llamamos monarquía 6 r epública. Pero las leooiones de
la política de represión extremá desplegada por

el gobierno militar &lt;le los ültimos tiempo~, han
realizado la fusión de los grupos subversivos y
ambos siguen hoy la bandera republicana.
Resulta, pues, que si el gobierno del Sr. Saracco qn:iere emanciparse ele la. tutela de Sonnino, y esto le es preciso para conjurar las ?bstruccion,es que le impedirían vivir, se verá obligado á precipitar una liga ele las oposiciones ele donde puiecla resultar una mayoría nueva; pero esa
mayoría no puede llevar al gobierno á los republicanos es evidente; podrán subir al Ministerio
los Giolissi ó los Zanardelli, y éstos compensar á
los partidos extremos su no participación directa
en el gobierno á fuerza de condescendencias y
concesiones. Pero esta tarea un poco análoga á la
de Walcleck-Rousseau en Francia ¿n o será precaria? El problema parlamentario italiano no puede
ser más grave, como se ve; la crisis es eviclen te.
l

2.-Ui: filial amigo mío, endiabladamente listo para comprender y admirablemente dotado
para exp!'E'sar, me hablaba de la profolllla impresi(m que (.m él había hecho el progrflso estupendo
Je las ~Gcieclacles cooperativas en Bélgica; tal como l'úsulta de las estadísticas traídas y explica&lt;las
por Anseele en París, en donde mi amigo lo escu chaba ha&lt;;e muy pocos días. El buen rnceso de
la cboperac:1ón social es uno ele los fenóme!los rná~
irn1Jorwuies y cleci,;ivos ele· nuestro tiempo. En él
api'mta la solución del más grave problema c·,m
, ¡1rn 1ropiezan para nmmalizar su vida las graneles nucioars industriales ele Europa y .Am?,ric:1 y
aunque á t,OSotros los mexicanos, apenas en 1n :t:1rora del i11J1tRtrialismo, la ·cuestión parc~i.?,c, )l'&gt;l'
hoy, puramente especulativa, no lo es, en realidad, si que,r-emos ser precavidos y evitarnos en lo
futuro los desastres en que las naciones viejas h111
estado á piqu~ ele naufragar.
Los congresos de las sociedades cooperativas
celebrados en París, con motivo ele la Exposición,
han sido muy interesantes, sobre todo, el de las
sociedades cooperativas de consumo, formadas
por graneles ligas ele obrei:os que, suprimiendo
los intermediarios entre el productor y el consumidor han podido abaratar los artículos ele consumo y aun las habitaciones y aun fabricar ellas
mismas productos baratos y proporcionarse el crédito que necesitan, constituyendo con sus módicas cotizaciones los fondos apropia{los para todo
ello. El resultado ha siclo admirable; el bienestar
ele las clases ob1uas aumenta diariamente y el
espíritu ele asociación y de soliclariclad crecen·.
Pero esta ascensión lenta, piemo constante y normal hacia la prosperidad y el bienestar ele los proletarios, no es vista con blli€nos ojos p('r los socialistas políticos, por los feroces é intransigentes
teoristas ele las reivindicaciones revolucionarias.
¿ Pues cuál papel tendrían ellos en repúblicas a paciguadas, en que cesara eJ odio ele las clases y las
burguesías y los proletariados formasen la escala
movible ele las desigualdades irremediables, pero
indefinidamente atenuables y el capital entrare
al servicio del trabajo y el antagonismo tendiese
á el esaparecer por la solidaridad y la justicia? ~o,
para agitadores á todo trance del porte y arboladura ele los señores J aures en Francia y Anseele en Bélgica, esta perspectiva es triste; la guerra social es la única solución, es la redención
única.
De _aquí la idea ele convertir el capital ahorrado por las cooperativas en el fomento ele la revolución, die las protestas violentas, ele las huelgas permanentes. Esta idea fué la que se esforzaron en hacer triunfar en el congreso de las asociaciones _cooperativas de consumo. No lo lograron; venmeron á despecho. ele los rüádos retóricos
del socialismo armado las proposiciones contenirlas en el programa de quienies con gran sensatez
han pensado que los fondos que pueden reunirse por las cooperativas, deben consarrrarse á ase~
gurar su existencia, dándolos mayo~ extens:ón
constantement~ y á fon~entar todos los planes que
tengan por obJeto realizar un progreso económico por la cooperación.
Esto e~ lo sensato y lo positivo, esta fórmula
progresara; qootlarán del otro lado los que viven
el~ los padecimientos dolorosos de las masas haciéndolas delirar, aconsejándolas el uso per'enne
d~ la fuerza, proponiendo la transformación soc!al, 1:º po~ medio de la asociación, que es lo fisiológico, smo ele la convulsión, que es lo pato-

�Domingo 1!) de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
titlán y que como las moscas huyen y se disipan
con el humo de los cañones ingl1€ses de marina.
Todoeso loaplaudo; gusto de ver que los japoneses
..;;::,..•,&lt;;:&gt;,
sometidos á la prueba, suprema según parece para
Y mientras el socialismo se disgrega y descom- la cultura europea en su actual momento hisillóripone, y \Yaldeck-Rousseau contribuye á ello, con- co, como decíamos los oradores de haceveinticinco
virtiéndolo en un grupo eminentemente conser- años, de combatir con las armas úfümas y los flavador de las instituciones r epublicanas, temeri- mantes preceptos de la táctica se hayan mostrado
dad genial que no ha sido dado &lt;;omprender á los superiores á todo encomio y aun en su movilizaenfermos de fiebre política y "chauvine," como ción hayan admirado á sus poco benévolos jueces
Julio Lemaitre, que está dejando zozobrar en un europeos por la precisión mecánica y la celeridad
charco de elocuencia, á la Rochefort, el talento de sus maniobras de dese11Dbarque y marcha. Perliterario inás diáfano y mejor irisado de la Fran- foctamente;y todos cuantos de civilizados nos precia inteledual de este fin d,e1 siglo, esa agrupa- ciamos Lacemos votos porque los ministros sean
ción curiosísima por híbrida y sin programa po- salvos y las familias europeas y los chinos cristiasible que se llama "el nacionalismo," se descom- nos que se han arrimado medrosos y desesperados
á la legación inglesa. Todos estamos pasando hopone y se pudre.
1\Ie dirán mis l€1Ctores ¿Usted en qué se mete? ras de angustia renovada (acaso cuando mis lecto¿ Usted por qué califica y censura estos asuntos _ele res lean estas líneas todo haya pasado ya) al saber
una famil:a agena? Pues por gusto y por coraJe; c¡ue á medida quei el auxilio se acerca á la capital
por gusto, porque todo cuanto fortifica ó debilita de los celestes, las bandas y los ejércitos rechazaá un grupo latino nos at añe y nos apasiona; y rlos eonfluyen en grupos tumultuosos en Pekín,
luerro porque los franceses nos han !€ducado en el p resas del pánico, exaspe•rados por el odio y pream~r de las conquistas civiles que de la revolu- f'.urosos de vengar sus miedos y rns derrotas en el
ción emanan y cuando vemos que hay un partido grupo de indefensos que desde hace días han torque aspira á dominar, que obtiene, triunfos en Pa- nado á asediar y bombardear. 1\Iás aun, nos alerís mismo y que niega la legitimidad de las eon- grai•íamos de que fueran ahorcados (yo soy un
quistas de la Revolución y aspira á fundar una sensibl~, no un sensiblero) algunos "boxers" asesinueva intolerancia relig-iosa, basada sobre una no~ :' en ~l palo más alto S. A. imperial el prínterrible intolnancia política, se nos figura que cipe Tuan; y si S. l\f. la emperatriz (c. p. b.) rehay allí algo que_ se disuelve, que se reblandece, rnl ta r:ue ha metido la mano en la ensangreutacla
1
que muere; qm, las pasiones de l a adolescencia de masa, q1 e la pa~u,), que le hagan un palario ,fo
r
•
m
:f
lana
en fas Hermlldas y que, allí se ere:'!., f:tun pueblo, que los ideales desvanecidos vuelven
mando
en
pipas de ámbar y oro medio kilo de opio
como en los enfermos c&amp;ebrales, como en los
viejos y ésto nos inspira rabia, no contra Fran- . lodos leí' días, la napoleón de los ingleses de hoy:
cia, ¡ líhrenos el cielo de este sacrilegio! no contra que lr. manden i1 no d!ei esos reyes africanos quJ t1e
l os nacionalistas, sino contra el destino, que pare- nen confinados aquí y allí los franceses y lo-; in¡rleses ;r&gt;_ara que se case eon él; todo ello no es ca&lt;'!€· burlar::e del progreso y pone en boca de los
bizn'etos de Voltaire y ele Rousseau los gritos in- paz de hacernos pe.stañar.
concebibles ele "mu€1rtan los judíos y mueran los
~ ~ ,&lt;;:&gt;,
protestantes." ¿ Cuándo oiremos gritar "viva la
Hechas estas salvedades me creo perfectamente
esclavitud?"
expedito para confesar que, si en los proeedimien~
t.os son dignos de anatema los chinos, hay un pun3.-Entendámonos; aplaudo de, todas veras el to substancial en que tienen razón. Los pueblos
esfuerzo verdaderamente admirable que la colum- civil izados han adoptado resueltamente la teona internacional está haciendo para llegar á Pe- ría d,e, Nietzche: son super-pueblos, como según
kín y salvar á los ministros al través de los pan- el filósofo demente hay ó debe haber super homtanos dd Pei-ho, del horrible calor "insol ante" bres; para ellos y en-tre ellos hay respetos inter(tiemblo de que los cajistas más académicos que naeionales, derechos y deberes recíprocos, congreyo, me pongan " insolente" ) de esas latitudes y al sos d,ei la paz y conferencias de la Haya (salvo, natravr,: &lt;le los enjambres de chinos más numerosoi turalmente, uno que otro zarpazo mutuo si la
que las moscas -en los lodazales de la gran Tenoch- oportunidad se presenta). Pero, ·en fin, entre los

lógi&lt;;o, y que engendra, ~in r emedio, el anarquismo, la miseria y el cesarismo al fin.

0

super-pueblos las cosas no van tan mal en dirección de la paz y de la fraternida~ humana. Q_ue
esto provenga del vil interés, no llllporta: ese_ mterés no es vil desde el momento qute1 se obtiene
un buen resultado; si la paz n? viene de que se
hayan moralizado los hombres, smo de que, á. vuelta de muchos cálculos, lod reyes del dinero han
comprendido que clll€1Sta más la guerra que la paz,
¿ qué n0s importa, si el resultado es el deseable Y
es el hmuauor
P ero tratándose diet los pueblos, de las naciones
explotahl~s y dé?iles, ya es ~tra cosa; aquí Y~
hay der_echrs, °:i h~y filosofias y ape~as proc;C(tl:
mientos humamtanos Yo estoy en IDl casa. Y itlú
te apodera,; ele mis puertas y de mis ventana:' .Y
luerro te haces dueño de la azotea, ¿ no tengo el
uer~cho de 9reguntarte: con qué der.eeho? Lo~
dueño~ de J1ong-Kong y de P uerto-Arturo y Lfo
otrtas puertas reBpondmn: po'i·que co~o ya no tenemos &lt;1onrh: Yender lo que producimos, p :JrqtD
todo;;, poe:1J 1rní~ ó menos, produeimos ~o mi;-;nH!,
neL·esi t11mos que vosotros, señoreF trescientos millones de chinos, nos compréis todo nueo..Jt!ro sobrante, si no estamos expuestos á volver á ser pobres, y para ello ha sido preciso apoderarnos de
las pue·r tas de entrada y de una parte de la casa y
hemos apostado á quien cogía primem y á qu:en
cogía más; la sublevación de los "boxers," las mat.anzas de cristianos, (nosotros quisiéramos que todos fuéseis cristianos porque así seríais nuestros
dientes obligatorios) son incidiEIUtes; el hecho, el
destino se cumplirá, después del incidente más
inevitablemente que antes, seréis nuesfü10s compradores ó nuestros siervos.
Bien está; esto es el d,eirecho del más fuerte, que
es el derecho que se ha empleado siempre contra
el derecho; en virtud de él Mr. Chamberlain se ha
anexado el Orange y el 'ransvaal y Lord Roberts
manda asolar los campos y arrasar las granjas de
quienes combat:en por la liber tad y port la patria.
P ero entonces ¿ por qué no explicarnos el odio 'Espantoso que se ha encendido en el corazón de los
chinos y que dur.ará sin du da lo que los chinos
duren, t'S decir, siempre, porque un chino se muere, pero los chinos no mueren jamás?
Y mientras la cuestión china pasa del período
de invasión, al de complicación, be aquí que recomienzan las mata.nzas d!a armenios cristianos en
Turquía, t oleradas ó acaso ordenadas por el Sultán, más melancólica y silenc:osamente feroz que
doscientos mil "boxers" junl1os.

~-º

cluslo dierra.

Los acontecimientos en China
-&lt;:&gt;-• ~

En el caos de noticias confusas y contradictorias que nos llegan de China, bien difícil es desenrl'edad algunos informes más ó menos creíble!&gt;. Y
así desde el momento en que varios telegramas
están de acuerdo, el público se ve reducidi á aoe ptar, al menos provisionalmente, la ver sión que
ellos aportan.
De esta manera, mientras que Pekín está como
excluído del mundo, nos es un poco más conociu.a
la situación de Tien-Tsin.
Se sabe, pues, que el 9 de Junio, una col umna
internacional compuesta d,e cerca de 2,000 h ombres, mandada por el Almirante inglés Seymour,
salió de 'I'ien-Tsin para Pekíng, donde le llernba
la necesidad de probejer las legaciones. Pero desde el 13 de Junio nos encontramos á obscuras
acerca de las operaciones de est.a columna. ¿ Está
en Pekín? ¿ Se h a rnelto á Tien-Tsin? Ha sido
destrozacla? Kada se sabe en absoluto. Todos los
días leemos ansiosos los cables, buwmdo alguna
noticia definitin1, y en nuestra decepción de la
mañana, esperarnos mejor info_rmación para el resto del día. Pero las comunca.c1ones no se restablecen y la inquietud aument,a de día en dí-a.
Lo que, desgi-aciadamente se ha confirmado, es
que, apenas evacuado Tien-Tsin por el Almirante
Seymour, -fué atacado por los insurgentes y las
tropas regulares chinas, aliadas contra los extranjeros, por encontrarse en dicha ciudad un gran
barrio europeo. Dicho barrio y el de los chinos

EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 19 ele Agosto de 1900

::a

LA REINA 'MARGARITA.
Modelo de cspoaas y de madrés, dechadouevirtudes (2ntrc las que &lt;lescu::lla su amor ascemlra&lt;lo al pueblo italiano, la. Reina Margarita pcr1n;mece hoy sumida en el más amargo dolor C;On
motivo de la trág~ca y universalmente sentiua
muerte &lt;lel H.t•y huml;e1•t10 I.
Como reopetuoso tributo á su infinita pena y
justo homenaje á sus virtudes, publicamos en este número el retrato de la infortunada r:eána viuda, habién&lt;lolo tomau.o &lt;le la fdtogr,afía que con
su autógrafo envió como muestra de cariño á la
Sra. Do11a Carmen Romero Hubio de Díaz.

1
1

l

CONFIDENCIAS.

Soldados regulares chinos.

que comercian con los europeos, han si&lt;lo bombardeac1 os.
Una, segunda c:ilumna internacional, :;alida de
Ta-Kou; después de la ocupación u.e loo fuertes,
se empleó desde el 17 ele Junio, en soconer· á
Tien-Tsin. En esta. fecha atacó á aquel colegio militar, que encerraba cañones y municiones abundantes, logrando destruirle. La e~tación &lt;lel c1mino de fierro ha sido ocupada por fuerzas sólidas.
Pero los edificios de las concesiones europeas no
han podido ser protegidos. Una nnern tentativa
hecha el día 20 de Junio después de la llegada de
los refuerzos, ha frac-asado igualmente. Sobre un
contingente de tres mil hombres, perecier-0n y
fueron heridos trescientos. El Contn almirante
Bruce telegrafió de Ta-Kou en los rnquietantes
términos de que la mencianadas concesiones no
existen ya.
Sin embargo, un despacho del Almirante americano Kempff, recibido en Washington, nos
anunció hace poco que las fuerzas europeas lo~,aron, en fin, el 24 del pasado, p enetrar en TienTsin, y que una parte de sus fuerzas se dirigió in-·
mediatamente al socorro del Almirante Seyfüour.
Per o este despacho es muelo respecto al estado en
que los chinos pusieron á las concesiones de TienTsin.
T odas las potencias envían actualmente á China navíos y soldados. Francia hace partir esas
tropas de la Indo-China; Inglaterra, de las Inctia.s; los Estados Unidos, ele Filipinas. Un decreto del Emperador de Rusia, ordenó la moviliza-

ción de cuerpos u.e ejérc:to ele la Siberia y de
Amor, los que. forman un efectivo &lt;le 60,000 hombres, una mitatl &lt;le los cuales puede estar ya O(;Upando á Pekín.
El ejército r egular chino, se calcula en 80,000
hombres, de los cuales 10,000 ó 15,000 están armados de fusiles de tiro rápido y son aptos para
manejar los c1ñones.
Los irregulares y los boxers pueden llegar á la
cifra de 300,000. Hay que advertir que é,;ta última cifra es en teramente hipotética.
Tien-Tsin, del cual damos en este número algunas vistas, es un agl omeración mucho menoi;
importante que Pekín. La capital del Imperio
chino ocupa u n-a enorme superficie ele terreno,
pero no cuenta con más de 500,00 á 600,000 habitantes. La población de Tien-Tsin es tres veces
más considerable.
Esta ciudad, metrópoli comercial del ~orte de
China, se extiende sobre la rivera derecha del
Pei-Ho. Al ~orte, la ciudad china; al Sur, las
cor.cesiones extranjerns.
La estación del camino de fierro se encuentra
sobre la rivera izquierda del río, que franquea un
puente de barcas.
Según las últimas noticias, los :Ministros. y las
escoltas de las leg-aciones, deben haberse encont,rodo con el Almirante Sevmour, cuando fué atacado por los chinos, cerca de Tien-Tsin, cuando se
batía en retirada.
Se puede esperar que su salvación será á la fecha un hecho cumplido, por los 8,000 ó 9,000
hombres de tropas que ocupan actualmente á
Tien-Tsin.

Y-u que tu meute mi id,,al compren&lt;le
¿l'or qué en tus labios el dolor estalla?
Depón tus ruegos ....... mi esperanza encientlo,
Dame la luz de tu esplendor, y calla.
Yo necesito que tu voz me arrulle,
Que ante mis triunfos tus plegarias Yibres,
Ya que en la hornaza de mi frent-e· bulle
La luz gloriosa de las almas libres.
Si tu razón en mi actitud vislumbr a
Kuncios c1e muerte, la razón t-e· engaña;
La actividad, como la chispa, alumbra,
Y la quietud, como la sombra, empaña.
Es necernrio que tu mente vea
Que el hombre sólo es superior al bruto,
l'orque. nació para er;c:,nder la idea
Como la flor para engendrar el fruto.
En mi inquietud, que á domeñar te inclinas,
Ves una fuentie de futuras penas,
Y al m :,mo tiempo que mi ±e iluminas,
Con tm l'eproch!:s mi labor condena~.
Si no be nacido para ser verdugo
Debo alentar con mi glorioso ai..u1elo,
Ya el anatema en donde se alce un yugo,
Y a. la piedad en donde gima un du.elo.
Aunque tu pecho al infortunio tema
'l'ienes, por fuerza, que ascender conmigo
P ara alcanzar la aspir ación suprema
Que tú deploras y que yo ben&lt;ligo.
Siendo i nfecunda la expresión doliente
Que á veces das á tus amargas voces,
Déjame hundir y serenar mi fiiente
En este inmenso manantial de goces.
Deja á mi musa que, con pompa entraña,
Busque los lampos de la nueva aurora,
En las tormentas quie la vida entrañ'.'y en las penumbras que la ciencia explora.

jJenifo

Fenfa,¡u .

EJ~ MONUMENTOÁ LITOLFF.
,&lt;;:&gt;,(),&lt;;:&gt;,

Hace pocas semanas tuvo lugar en Colombes,
Francia, la solemne inauguración del monumento
(lrigido en memoria del célebre compositor Enrique Litolff, monumiento funerario, levantado en
la tumba misma en que reposa aquel genio IJ11sical.
La inauguración tuvo lugar un martes, á las tres
de la barde, con el concurso de la música de la
guardia republicana francesa, que ejecutó, durante a.q uel acto, dos obras del gran Litolff: la
soberbi-a composición "Una Ma.r cha fúnebre" y la
obertura d,a "El último día del Terror."
M. Silvain, de la Comedia France~a, elijo un
poema de Armando Silvestre.
El moaumento en cuestión, e.s obre del escult0r Luciano P allez y del arquitecto Albe~to Julien.
Sabido es que Litolff dejó grandes obras inmorttales, por el _vigor de su composición, tales como
Los Templanos, el Escuadrón volante de la Reina
la Mandrágora, ·E ioisa y Abelardo, }a Caia d~
Pandora, la Bella del &amp;¡;que durmiente, etc.
Los Ministros extranjeros en China, y

si:s es¡;otas

Juan Bresci, asesino del Rey Humberto.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

EN MEMORIA DEL REY HUMBERTO

ANIVERSARIO DE LA GLORIOSA BATALLA

_D E CHURUBUSCO.
L:1 H1cienda. de

SOLEMNES HONRAS EN SANTO DOMINGO.
La colonia italiana r esidente IE'Il México que
tanto y con tanta just:cia ha dado muestras de
dolor profundo desde el momento en que se c~n~
firmó ei asesinato del Rey Humbe11;to, orga111zo
solemnes honnas fúnebres, ~•n memoria del citado monarca, y la ceremonia efectuada el martes

ves de los arcos, sobre los cuales se levan-la la cúpula.
En el e-entro de cada uno de los canceles de las
capillas, se \'eÍan escudos de las armas reales, encuadrados en guirnaldas de flores, protegidos por
an-0:has bandas y grandes palmas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

Porta.le■.--Bl

Puente de Joco.--

Bl C::ouvauto.

berto, que modeló el esculihor Sr. Enriqu:e1 Alciati y que es una verdadera obra de arte.
'De la cúpula y en, densos p_l~egu:e.s desc1;ndía ·
una bandera triooilor, que cob1Jaba. el ataud y
'liemiina.ba en la gradería del lado Or_iente.
En frente del monumento funerario, se colocaron más de t reinta coronas de fl.o,r es naturaJes
con lazos de crespón. Había dos que so'cresalían :
una de dos metros de d:ámetJIO formada de gardenias, azaleas, peonías, nardo~,. rosas, bego~ias
tuberosas y otras flores exqms1tas. Ostentaba
lujosísinUL banda ele moi~é, de los colo~es negro,
blanco y rojo : ·era la ofrenda de la codoma Alemana.
La otra corona rntaba hecha ele porcelana, imitando rosas y ramas de laurel. En sus li&lt;,tones
tricolores se leía en italiano una significativa
imcrip&lt;:1011. Esta oorl()na fué depositada por la
Colonia Itllliana.
En los cuatro ángulos del catafalco se colocaron otros tantos blandones como d:e1 tres metros
de altura. Bn e,! borde del presbiterio se distribuyeron grandes macetas con plantas exóticas.
A lM diez de la mañana comenzó la ooremonia fúnebre. El Arzobispo de México fué r ecib:do e'll la sacri1,Lía de\....templo poP los señores Amelio y Vale1.zi.
Concurrieron á :esta ceremonia el señor Licenciado Don Ignacio Mariocal, ostentando en su
pecho la banda de la O1'&lt;1-en ele San Mauricio, el
Licenciado Don José María Gamboa. El Cuerpo
Diplomát'co estuvo representRclo por los señores
Embajadores de los Estados 'Unidos, Ministros de
Bélgioa, Guatemala, Alemania y España, Encargados de Negocios del Japón, Inglaterra y Francia. De los diplomlátieos,
primero que llegó
fué el señor Conde Magliano, Ministro de Italia,
quien junto con el señor Licenciado Mariscal,
· ocupó el lug,ar de honor.
L as distinguidas personalidades que hemos citado, fu:aron recibid-as por los señores Bassetti,
Amelio, Dcc tor Nibbi, Alciati, Repetto, Pedraz_zi, Cossi, Lavatelli, Bertoni, Novi, Valezzi, Robelo, Molgora y Lancia_
Estos caballeros se estuvieron turnando para
recibir también á las familias y darles colocación
en la igJ:e,3ia.
En el lado izquierdo se colocó el Cuerpo Diplomático y las Comisiones de las Colon::a.s alemana, española, inglesa, americana, francesa, suiza, belga, austPo-húngara, etc.
Más d:e, mil asientos se hallaban distribuídos en
toda la extensión de la nave, formando dos alas
sep,aradas por un pasillo de dos metros. Ahí se
instalaron las familias invitadas á la ceremonia.
Nuestros grabados relativos, dan una idea de
lo que fué tan solemne ado.

Los vetenanos que &amp;e portaron eón heroísmo, :fi.gura nclo como ardientes defensores del territorio
naeional, durante el período de la injusta invasión
norteamEll.'Ícana, han d'spuesto, como en años anteriores, una ceriemonia patriótica, en conmemoración de la Batalla de Ohurubusco v de los ilustres mexicanos que en ella sucumbie~on.
~on muy pocos los- que sobreviven, pero ninguno ha olvida.do á sus jefes y compañeros de luchas
.Y sienten viva satisfacción al r end:r tributo á sus
méritos, cuando llega la fecha luctuosa. Después
&lt;lel desastre de Cerro Gordo y de haber ocupado
Ja,, .fuerzas invasoras las plazas ele Orizaba y .Puebla. se fortificaron á gran prisa los principales
puntos ele la capital, las garitas, el P eñón, Chnruhuse:o y :Mexicaltzingo.
Dice un testigo de aquellos acontecimientos:
"Reinaba por todas partes el entusiasmo, se
1·eipetían los actos de patriotismo y al clamoreo
tremendo ele la campana mayor respondía el aspecto del pueblo indignado y re:melto á defender
sus derechos.
"\'arios ricos se guarecieron tras de las banderas ele los cónsules, y la abstención, si no la hosiilidad del clero, se hizo antipatriótica y fatal para nuestra causa."
.
El enemigo se aproximó á la capital y dessde lue~o las fuerzas fed.e1rales y las de guardia nacional,

Vista ext~rlor del ex-ConTento de Churubusco.

San'ta Anna,en laHr.c· end-a de Portales para _a cudir\ según dijo, al violento auxilio de Valencia ó
Anaya, en ca;;o necesario.
Los americanos permanecieron en Tlalpam y
en la Hacienda de Coapa, organizando el ataque.

~a

El catafaleo

de la semana pasada, reYistió la mayor suntuosidad.
El templo de Santo Domingo, quei fué el elegido, se decoró con verdadero arte :
En el a:lt.ar mayor se hicieron desaparecer los
altarcillos laterales, si:e•ndo substilttuídos por dos
mesas cubiertas de terc:opelo negro con franjas
de oro; sobre aquéllas se colocaTOn grandes ra..milletes de forma original.
De la linternilla descendía un pabellón fúnebre, pendiendo de una corona de plata con sus
anchas bandas de merino, cuyas extremidades
se prendían después en las pilastnas ó en las cla-

El catafalco atrnía particularmente las miradas. Su plataforma me.día seis metros de frente por se·is de fondo.
En las graderías descansaban grandes blandones y candelabros de -bronce con gruesos cirios
encendido,, El pabellón qu:e, formaba el segundo cue1'Po del catafalco imitaba el veteado del
mármol gris de Orizaba. Las cuaJt~·o columnas
tenía~1 sus capiteles dorados. Bajo el pabe~lón
s~ ve1a un féretro de grandes dimensiones, revestido de raso negro. En las dos extremidades se
veían las armas Reales de la Casa de Sabova.
Sobre la cúpula lucía el busto del Rey HÚm-

Hacienda. de Portales.

:se aprestaron á la defensa. El General Valencia,
,con el r esto del denodado cuerpo de Ejército d,eI
;-J°orte. se situó en las lomas de Pelón Cuaufüla,
-cerca de San Angel.
El Gene1m.l Anaya, ilustre por muchos títulos,
-acompañado de Rincón, de Gorostiza y de otros
~sclarecidos patriotas, ocupó el Convent•o de Churubusco, fortificándof'e rn mejor posible, en tanto
,que situaba buen núme1ro de tropas el General

BI Embajador Clayton y otros miembros del Cuerpo Diplomático,

Por el camino de Peña Pob1,z, descendieron, como
arnlancha sobre Pad:erna, en donde presentó ac;ción imp11uclentemente. el Gem1ral Valencia, quedando derrotado )' teniendo que huir hacia Toluca. Esto ocurría el 19 de Agosto.
. ~os soldado~ de Yalencia se pusi,c1ron en prec1pitacla fuga y fueron á llevar la noticia de la
derrota ele Padierna á los fortificados de Cburubu€c).

El enemigo avanzó al día siguiente, compuesto

a,_, 5,00(1 solla lo~. al mando del Gcneml Twigs y
Yarias veces atacó la posición del Uonverito, siendo rechazado. En las inmediaciones se trababan
combates personales.
Hay que adYertir que en Churubusco,doo.trode
los muros del Comento, sólo haóía 800 veteranos, guardias naeionales de los Cuerpos dé Incledependencia y Bravos; pero todos ellos, alentados
por la voz y la conducta heróica de sus jefes, se
mantuvieron firm:es, dando una gran lección al
invasor.
Los asaltantes nolí1on:raronla posiciónsin~hilsta
que no hubo quedado un sólo cartucho en manos
de los heroicos defensores y cuando cuatrocientos
de éstos habían sucumbido en el campo. ,
Entre los principales se contaban Martínez de
Cast1ro, notable por su sabeP y sus grandes virtudes cívicas, Peñúñmi, hacendado probo y laborioso y Villama,r , poeta distinguido.
El Ge[leral Anaya~ que había quedado ciego por
la reciente explos:ón de una caja de parque, se hizo conducir casi sobr e los para.petos y continuó
alentando á sus soldados.
Cuando Twigs ocupó el convento de Churubllsco, le pr.eguntó en dóndle, habían ucultado el
parque, á lo que contestó Anaya, con dignidad
y entereza:.
-"Si hubiera parque, señor General, no estarían ustedes aquí."
Estas palabras pintan ie[ carácter del ilustre
General mexicano.
1 •¡~ :
La derrota de Churnbusco habla muy alto e».
favor de nues:l'ros veteranos á quienes el misme
enemigo admiró, por su valor y abrne(gación .
Es justo. -pues, que año por año se les tribute
un recuerdo y se depositen ofrendas de gratitud,
en ~l monumento que conmemom tan gloriosa
acción.
Estas líneas van acompañadas ele varias ilustraciones.
?os· repr esentan la Hacienda de Portales, que
fue el campo que ocupó Santa-Anua y que al
ocurrir el desastre de Churubusco, tuvo· que abandonar violentamente.
Dicha hacienda se halla hacia el Sur de la capital, á unos siete kilómetlros de distanc:a. Perle-

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL M"GNDO ILUSTRADO
nece actualmente á Don Simón Cravioto y consta de dos :fincas, separadas entre sí. Se le llama
de Portales, por los que tienen aquellas en su
frerulie.
La Hacienda está unida á J oco por un angosto
camino bordado de elevados árboles. En 61 puente de este mismo nombre se trabaron algunos
combalms personales entre los ilwasores y los vetemnos de guardia nacional, de;:pués de 1a acción de Padierna.
Se con-0 erva el ex-eonrento c1r C'hurnhusco. esl!iando actualmente com,,fftido en Lazareto ::\Iilitar de t¡fo~os. ~u.; mu:·o~ rnn lle 1mmpostería de

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

J)l/éxico en la Cxposición de ;?arís.

tamiento, de esta capital. El terreno afecta
la forma de una alcayata. El primer cuerpo
de la fine:a lo forma un
alto basamento de 2.70
metro:?, el cual ,.rve oc
apoyo á un primer piso.
En los planoci E•xisten
tres grandes diü;iones.

VERDADERO ÉXITO.

La primera ocupa la
esquina formada por las
menc:onadas c:illes y está de:;tinada á la Aclmi.i:stración del Instituto;
conbtlt de la entrada, de
un yestíbulo ovalado y
exornado con nichos, e;;calera, un patio central,
Secretaría,
.\. r chivo,
Prefeci¡lura,
Dirección,
Primer patio del ex-convento de Cburubusco
Sala ele Junta~, B:blioteca y ~Iuseo de Drogas.
Los p:&amp;0s y techos son de vigu~ría de acc1ro_ y
' ocupa una p ar"e
de la. faLa ~e!.!'ll r1da di l'is:on
L
lámina acanalada. Los patios van a tener _p150. ~e,
chada q{1~ 11a :'t 1..· ,':.lle de Balderas y sé encu~n- cemtnto los corredores ele mármol, la DHecc1on
tra cliYidid:1 c11 1r,•.; grandes PaueJh,nes ,1.1slaoos y los deÍJartamento, d:e1 l-:Lstoria :Kal~1-a~ de. mt
por patios. La planta de los Pabellones tie11-; l:t saico tle madera, las Secciones de QunmC:a ) l! tforma de una doble T; se instalarán ~n _ellos la 5
eiología de mosaico de soletas inglerns Lle baSecciones de Historia ~atura!, de Qu1m:ca Y de
rro.
Fisiología. En )os basament.os se colocaran anr.a ·
Ha;:ta la fecha se llenn invf1rtidos unos sesencenes. maquina1:a, servidumbre y Jeparta.mento:i ta mil pesos; los trabajos a.vanzan rápidamente,
para ammales.
.
,
¡mes se quiere dejar t_ermi~ado el mo?erno ed'.En el primer piso y en el eJe d'é' l:1~ 'IT. ~e en- ficio lo más pronto pos1bli0, a e~edo de 111augurc1r-cuentran los graJ1cles salones que re\:11.1.en luz
lo luego; para ello, se ha mult:p~1cado el person~l
cuatro Jatlüs y que se destina1~ rnspect1;a~eute ~ de ope1ario,, que el señor Ingeruero Herrera dm:i\íuscc,· &lt;le plantas, Laboratono ele Qumuca Y a
ge ¡x:rsonalmente para que .no se apa~ten de ~u 0
Sala ele O1,eracionef'.
in5tl'ucciones. A primera v1sh1, se recibe, con_ lo
Los departamentos que ocupan los exb1•emos ?&lt;2· que h ,5ta hoy hay terminado, una. agr~clable rn1 ·
las T'r. y que reciben luz por ~res l~dos, es~an
pre~ión, que persiste a.1 penetrar al mtEnor· de uno
dedicados á gabinetes d:€1 ti&gt;abaJO, m1croscop10s,
de los Pabellones que ya está terminado. Hay am balanzns, reactivos, de.
plitucl, mucha luz, excelenoc'S cl'sposieiones topcL a tercera d:visión ó fracción del terreno está gráfica~, rnntilación sobrada y ele!11e~tos de el~formada por un pequeño jar~í~, al derre~~r del
gancia y solidez, que harán del ed1fi~10 del_ In11t1cual se encuentran la mmaJena, la Secc10n de tuto }Iédico Nacional uno d'€1 los 1neJores, s1 no el
Bact,eriología, el Anfiteatro y las Secciones cuarmejor, de euantos poseé el Gobierno Fede1-al e11
ta y quinta del I nstitul'o Médico Nacional.

Pº;

Monumcoro coumemorat ivo de !a acción de Chnrubmco. en 1847.

gran csptsor, .como los de las coll!,'.ti·ucciones de la
época colonial.
Algunos departam~ntos están en ruinas, ientre
ellos dos de los pasillos donde estaban las celdas
de los n ,ligiosos.
En el muro del lado Ponien'['.e y E!ll el que cor responde al atrio del templo inmediato, se ven
aún las troneras que practicaron los defensor:es
del convento.
Los muros ostentan aún las huellas de los proyectiles enemigos, así como los pretiles y la torre
del templo.
Fiente al edific:iQ se :formó una plazoleta, en el
oontro de la cua.1 se levanta el monumento . de
mármol consagrado á la memoria .de los defensor es de Churubusco.
Este monumento se erigió en la época del Gobierno de Comonfort.

NUEVO EDIFIClO FEDERAL ENMÉXICO.
Aprobados por la Secretan-fa de Foment~ l?s
rilanos para la construcción de. un nuevo edificio
para el Instituto Mécfüo Nacional, que correspo1:dier a {t las necesidades que exige ese establec1mi1emtt10 de primer orden y único en su géne1'0: de
pr~pied&gt;1.,l íed€ral en el país, el señol' I ngemero
Don Curios Hnrera, autor de los planos, procedió á la ej,t'Cuc:ón de su proyecto.
El edi(k10 se eonstruye en la actualidad en t€rre:lOS ~i tnados en las calles de BalL1eras y Ayu n-

Sr. lll&amp;llUll Guc{&amp; Tt&gt;rrea,
Adjunto al Comisario.

Sr. Don Sebastián B. de Jllier,
Ministro de México en Londres y Comisado General,~n la Exposlcl6n.
(Del " Alodern Me:z::lco."J

Nuestras constantes informaciones, publicadas
en los diarios, tienen ya al tanto al público del
éxito que nuestra nación ha tenido en el gran certamen parisiense, al grado de habel' alcanzado positiva notor~edad entre los demás pueblos que han
estado repr,esentados en la exposición.
El éxito se debe al número de expositores, la
inmensa variedad de productos exhibidos y al muy
considerable número de premios que ha otorgado el Ju.ro.do Calificador.
Resultado tan ha.lagador para itodos aQudlos
que deseamos que nuestra patria sea conocida uni-

versa.lmente, porque dEll conocim:,ento de sus riquezas, su cultura y sus últimos notab1€s adelantos, tiene que surgir un bienestar sólidamente ba.sado, sa debe indudablemente á los esfuerzos unidos de la. Secretaría de Fomento, en l\ié1fieo, y á los
del Señor Don Sebastián B. de Mier, M:n1stro de
México en Londres y Comisario Gweral en la exposición.
FomE,nto organizando los grupos, poniendo á
su frente personas inteligentes y que desplegaron la mayen• actividad, á la vez que no economizando gastos; logró que en el gran CEil'tamen con

campos ocupados por las tropas lnvaw, as, después d~ la ac,cl6n de Chuiubusco,

El edificio todo descansa sobre una plataforma
de concreto y viguería de fierro.
Los muros del basamento son de piedrn., los del
primer piso que dan á los patios, de eantería y ladr illo compr:mido; los muros interiores son de
tabique y piedra. La fachada, que se incrusta en
la esquina formada por las calles del Ayuntamiento y Balderas, se está construyendo con grandes
blocks de piedra chiluca.

esta ciudad y que se han construído recientemente, ó se construyen ahora.
Se observa que los alrededores del moclerno local del Gobierno está rodeado de fincas nuevas &amp;
en construcción, cuando hace dos años, en los ·momentos en que se empezaban las obrai., era aquello
un páramo, por no deciri que asquerosas lelr:nas
públicas.
Las Secciones y distintos departamentos van á
ser dotados de aparatos é instrumentos científicos, lo mismo qt1&lt;:
de mobiliario moderno, de manera
de equilibrar la elegancia. interior
con la ex~1erior y tener todos los elementos de cienc:a que se requieren
en un establecimiento, como el Instituto Médico Nacional.
No se calcula aún la fecha e11 quequeden terminados los t rabajos, pero no sería aventurado a.seguvnr
que su fin lo veremM antes rle qtH'
ltJermine el año venidero, el primero
del siglo XX.
Vista del Pa.belló&amp;l de llléxlco, cu y a &amp;pntu: a s e v e xi1lc6 el 1° le Junio.

Proyecto para el n uevo ed16cio d a/ Instituto médico NacionMI.

Sr. Bam6n Pernandes de Artea8'a,
Adjunto al Comisario.

que se cierra el Siglo XIX, México fuese conocido
en todos sus múltiples aspectos, desper'fündo la
curiosidad y el inte'rés, lo mismo de los hombres
de ciencia que de 1os hombres de empresa.
Ed geólogo en descripciones y curiosos ejemplarrn habI&lt;á encontrado en nuestro país vasto campo
de estudio; el historiador deseará conocer en
nuestras ruinas valiosos datos acerca de una civilización que ha desapar,ecido, el geógrafo, el botánico, el minero, todos, en vista de nuestros var iados pr oductos y de nuestro violento desarrollo
sociail habrán sentido intea:és por este territorio
Por su parte el señor Mier y sus colaboradore~, con cuyos retratos honramg§_
este número, se impusieron desinteresada labor.
Ya estaban en París nuestro pabellón,
nuestros productos, los impor.tla.ntes datos que habían de darnos á conocer; pero
París es un "maremagnum;" en épcc.t de
€,xposición, hay tanto que ver, tanto que
admirar en lo general, que muchos de
los detalles se pierden, se nasa por el frente de infinidad de objetos que anenas son
vistos, se deja de pregun1für lo que se ignora y de aquí que en uno de estos certámenes se d€je de conocer mucho interesante y de a.prender mucho útil.
El señor Don Sebastián B. de :Mier, segmamente atento á Esta circunsiancliai,
se impuso la ifürea de que México no fuera uno de esos detalles inadvertidos y lo
ha logrado .con tino que le dan hon1·a y
con éxito completo.
J.~" más importantes publicaciones curope&amp;~, ios catálogos de la Exposición, la
mayoría, en suma, de los órganos encargados de realizar ks altos fines de1 eertamen, se han ocupado de :Méxi.co. P or
cuantos medios ha sido posible, se ha dado á conocer nuestra n11óóu y se ha logrado desper'Har interés pcr ella.
Esto es mucho lograr. En el siglo XX
ya no habrá un sólo pueblo civilizado que
desconozea nuestros elementos, nuestras
aptitudes, nuestros esfuerzos y nuestras
e~peranzas.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL 1IU:NDO ILUSTRADO

EL 1\fG.NDO I LUSTRADO

Dom'ngo 19 de Agosto ele 1900

PARA UNA AMIGA.
Muy pronto has de partir; y hasta la muerte
Conservará el recuerdo el pobre asceta,
Muy pronto has ele partir, voy á ofrecerte
Los trist'ísimos cantos de un poeta.
r-

Y nacieron aquí, dentro de mi alma,
Corno la. imagen fiel de mi quebranto;
Reinó la tempestad tras de la calma
Y tras de mucho llorar sequé mi llanto.

LA ULTIMA CITA.
~

En la Exposic:ón Anexa de Vincennes.

Xo cantó más : e'l1 dulce arrobamiento,
de las a ves el vuelo ella seguía,
mientras que por el ancho :firmamento
la noche lentámente des0-mclía,
-Como un mar que no riza el viento leve,
los días-murmuró-corren y·eloce~;
per o ol vidamos que la vida es breYe,
que el instantie· vendrá de los adioses.
¿ Acaso en esa playa de zafiro,
como de ar enas de oro, salpicada
de mundos á do va nuestr o suspir o
en alas de la brisa perfumada,
nos volveremos á ,encontrar?
-Sin velos,
-él dijo entonces-el espacio esplende,
y la divina mano va en los cielos
las inmortales lámparas enciende.
En el misterio de la noche bella,
en cuyo seno el ponenir palpita,
amor ·mío, escojamos una estrella
y démonos allá la última cita.

I mprovisación de cam!llas.

~~~

~ --~-•q;~ ..~·---

S0001·ro á los heridos.
:~

·):'

La Exposición anexa ele Vinrennes, sacrifieatla
un poco por el mimo hecho ele su alojam:ento,
atrae sin embargo todos los domingos un público
muy numeroso, que sigue fas manifestaciones exportivas y los concursos internacionales de ejercicios físicos.
H ace unas cuantas semanas ·Etl espectáculo ofrecido á los visitantes que se dirigieron hacia el
velódromo municipal, no careció de sorpresa y
de color pintoresco. El programa anunciaba el
concurso int€'.rnacional de los primeros socorros
á los heridos civiles y militares. Una á una, las
dinrsas sociedades procedieron á la instalación de
puestos de socorro, los cuales fueron Yisitados por
los circunstantes, y qu0 comprendían todo el material actual : ·ambulancias, arneses, vehículos var ios dispuestos para el transporte de los heridos.
Después continuó el concurso ele los ejercicios para reicojer los heridos y las primeras curaciones.
Este fué el "clou" del día.
.
Sobre el césped del velódromo se habían preparado muchos obst.áculos : un muro, pozos, taludes.
Aquí y allí esta1)an tendidos ó sentados algunos
:.;.-~~-:-:.--:-:--· .....:; .--;.~
~~

:-:

·. : ··

Paso Eobre un muro.

i

~-~.,..:. . ..

.. .,,, ; _.

He soñado en un mundo sin dolores.
Con ,11: r,1ras nrnv te•rnes delineado;
Y en Ul' Íl1; 1i0 tierno, dos amores,
Dos seres que se adoran, he soñado.

Siempre he visto en mi tét'rica negrura
Como ángel que soñar a el Santo Ciego,
Una 1\I irní ideal, como ella pura,
De ardiente corazón y ojos de fuego.

Y se aman ella y él: ya no solloza.
El trover o cantando su balada,
Y el idilio de amor al fin se esboza
En el bohío t riste : En la enramada.

Y así van á vivir toda la vida;
El uno para el otro : en embelesos;
Sin pensar en la -amarga despedida
Traduciendo su amor en castos besos.

,,

No he podido con tonos orientales
A mi pobre acuarela dar belleza;
He aquí lo que te ofrezco : ideales
Sobre un. fondo ele mística tristeza.
:i\Iéxico, Junio de 1900.

Juaq Oret:

){{ar¡uel j&gt;uga y fical.
DAM A S MEXIC A N AS.

DOS SOLES.
Para un aloum.

r aso sobre un talud,

jóvenes heTic1os en una batalla imaginaria, que
llevaban un cartel que indicaba la naturaleza de
sus heridos: fractura del brazo, de la pierna, bala en el cuello, en el vie.ntre, etc., etc. Los socorredores ll~gaban con sus aparatos y sus andas, y
en saqmtos ó en cajas lleYaban los antisépticos,
la~ bandas ~le tela, en :fin, lo n e,cesario para los
pruneros cmd~dos. Con un golpe d€ mano, lleno á
la ve~ de rapidez y delicadeza, cada herido era
recogido ; su pier111a, su brazo ó su cuello eran curados. Después se le instalaba sobre la camilla improvisada en la postura más conveniente para no
molestar la parte enferma. En fin, más de prisa
aún que lo quei habían lleo-ado los socorredores
se alejaban llevando al herido h;cia la ambulancia
ó el hospital.
A la ida como al regreso era preciso franquear
pozos, muros y taludes, hacer pasar sobre ellos sin
sacudidas y sin golpes al doloroso fardo .Era una
maravilla 1~ de ver la ha))ilidad adquirida por
todos_ esos Jovenes voluntarios agrupados en ligas
Y sociedades para llevar á cabo con el mayor desinterés una obra de tal utilidad.

La tarcle está muriendo . .. .. Desde el taller la artista
.Mira el con:fín clel cielo y al :fino lienzo pasa,
Con el pincel que brilla como quemant!e brasa,
La hoguera del ocaso que recogió su vista.
El rojo sol, el viejo maestro colorista
Se arropa de }as nubes con la encendida gasa,
Y adiós dice á la hermosa. cuando el confín traspasa
Dejando surcos de ópalo, ele grana y de amatista.
La noche avanza triste .. .. sus ,-elos se descorren;
La artista el cuadro dej·a ; su pensamiento, en calma,
Lejano viaje emprende, y esplendoroso alumbra
El sol de los recuerdos el cielo de su alma.

·I

l

(:limaco Soto jJorda.
EL CO}lICO es e: pr.riódico il usi.raclo ele mayor circulación en la República, consta ele :&lt;O páginas semanarias, impreso en pa~el sup-erior.
Obsequia en e.lila número 16 páginas de novelas escogidas, de las cuales
pueden haoor:::e volúmenes separados.
Se ocupa de arnntos serios y humorísticos.
Se iln~·tra con cl;bujos bien ejecutados y con fotografías tomadas del
natural.
La suscripción mensual vale .sólo cuarenta centavos. .
.
Los pedidos pueden hacerse enviando el valor ele un tr~estre en guo
postal 6 en ~imbr(;s, dirigiéndose á R. Murguia y Ca.-Méx1co. Apartado
número 20 Bi.:;.

Sra. Luisa S, de Buch,

(Fot. ValletoJ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

MÉXICO, AGOSTO 26 DE 1900.

8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 8, Agosto 19</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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