<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3665" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3665?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T20:33:48-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2305">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3665/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_2._No._10._Septiembre_2..ocr.pdf</src>
      <authentication>e0af5a99077dc1e36109d53e5bc70261</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117485">
                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
· Los pedidos pueden hacerse enviando el valor
de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

º~~====:;-;::::::::;-;::::;
C]

í

r

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

E L MU:NDO f .LUSTRADO

,. Australáfrica.--2. En la tierra de los
tibores.-•3• ¿Existe Europa?

Así podrá considerarse redondeada la ocupación
militar del Transvaal; pero no la guerra, nos lo
tememos mucho. Se habrá cerrado la era de las
batallas y se, abrirá la de los _combates,_ las tempestades habrán concluído, deJando la tie_rra empa.n tanada de odio y de san~rei, y se~mrán los
moscos por largo, muy largo tiempo, opmamo~ todos en América entre los 50 grados die· latitud
N. y los 50 grados de latit:Ud S., que ha?ría sido
mejor una paz respetuosa de la autonomi~ de _los
estados fedl€'rados y consolidadora de la ~ituació~
de los extranjeros, ribeteada de una gran mdemmzación que imposibilitara á los ''boer~" re~rmar~e
durantle veinte años quei esta lucha sm salida, ~m
término. Pero el señor Ministro de las Colomas
de la reina Victoria (q. D . g.) no nos hará caso
con el frívolo pretexto de que conoce mejor ~l
asunto que los periodistas de citra-mar. Y despues
de fudo, !ES cierto.

, 11· su declaración cabalística sobre vapodor e izo
.
la causa pero
, ·nfluencias malignas; esa _era
,'
r!\le~to era una afección cr•ómca de l~s vias rese iratorias un estado de ansiedad febril y de ~ep . , . 't lc"'tual que •e parece mucho al mie~
1 t 1· k Haspresion rn e ...,
do del pobrietcillo T intagiles de 1 ae er u~ .
ta a uí nada de muy particular; lo cu!•10so es la
q_ . 'n de la vi·si·ta. Chen, de rodillas y pe·
t
'
descnpcio
anclo con frecuencia la frente al suelo a raveso
~na larga galería) y an esta postura pen~tró e~
la Cámara imperial, en la que sentados Junto á
una mesa, lo aguardaban Kwang-Su f la rege1;3-~•
:Huy pálido el rostro oval en que bnlla?an r~pidamente dos ojos febril'€s sobre un_a nariz agmle1 Emperador pareció al médico un extranna' e
.
, . t·
. . , n lo.ero. El médico no podia m errogar eqme
ts.aría? A aquel ente di~ino enfermo de la garganta no se- le interrogaba nunca! Apenas pu~&lt;&gt;
palparle una mano, sin tomarle el p~ls.o; hab_ria
siclo una profanación. La Emperatriz era qu~en
describía la enferme&lt;lad; cuando hubo ~o~clm_doel augusto monólogo, el_ médico s~ rehro; hizootra visita; habría querido aconsie~ar que no. setuviese al paciente sujeto de ~n mod? mde:fimdoal régimen de arroz puro, mas la etiqueta se lovedaba; se calló, Ncibió dos trajes en pago de su
consulta y procuró ratirarse. _ ¿ Ha vuelto d~s.cleentonces á Peking; ha podido llegar al diagnóstico que se: le atribuye : cáncer en la g~rgant~ ?'
Ro sé; pero sí puede asegur_arse que el rmpenal
enfermo ha de desear escurrirse del trono y caeren poder de sus enemigos como una r eden~ión Y
que más miedo ha det tener á los toques d~ Jarabede dragón que lie1ministre su madre putati~a,_ queal cuchillo del Dr. Bergman que hana el viaJe deBerlín á P.e,king con mil amores por tener el gusto de 1Estirpar con admira.ble destrez~ el tu_m_ormalio-no de la celeste garganta y la vida quizas;
eso sí, habría que pagar al médico alemán alg~rnos
millares de taels más que al doctor Chen-han-fang.

1.-Claro es, lectores, que ni vosotros ,ni 5--,
habríamos hecho la guerra del Transvaal; ~1, pero
una vez hecha, añadirán muchos,. es preciso empujarla á sus últimas consecuencias para te;1:1ina:rla pronto. Esa ha sido con_ erecto la pohtica
de Lord Roberts en consonancia perfec~a- con la
de 1Ir. Cliamberláin; severo con los p_ris10neros,
duro y cruel con los venci~o~, nada mhumano,
quizás, nada por lo menos distmt~ de lo que· han
hecho ahora y siempre los conqm~tadores. _Y no
2.-El Emperador Kwang-Su ha huid~ con la
me refiero á la ejecución del oficial conspirador
Emperatriz; iel Emperador Kwar,g-Su bcnr un
Cordua, que !€Ira in evitable,_ y desd_e el ,Punto de
cáDcer en la garganta; el Emperador Kwaug-Su
vista inglés per:fectame~~e Justa! smo a un conjunto de medidas que _atizan a~mJrablemente y por ha caído en poder de los japone&gt;t'B, tal es un fragmuchas decenas de anos el ocho y la gue,rra. Pue- menlo del último monólogo del cable: e,l Emperade aseo-urarse que las nueve. décimas partes de los dor Kwang-Su, digo yo, es una víctima, es la gran
victima del embrollo chino. Es un débil este
rendid~s y sometidos, si son deportados,_ dej~ndo
hombre, pero es un simpático; su tía y madre
en sus familias esa levadura de re111cor silenc1~~0,
adoptiva la Emperatriz Tse--chi, lo colocó desde
sombrío y crecientie de generación en generacion
niño en ~l trono para hacer de él un "fantoccio,"
de todos los pueblos bíblicos, y, sobm todo, de los
un tHleire cuyos hilos ella sola. debería manejar.
que aún bajo el barniz más ó menos espeso de _la
Pero en este pobre enfie&lt;rmo hay una personalidad
cultura moderna, se conservan broncos, salvaJeS
que se debate dolorosamente, hoy sofocada por las
y huraños por el contacto penenne con una natugrandes patas compresoras de la araña implacable
raleza ruda y bravía. Loo qul€i se quedan en sus
que lo domina, á vioces haciendo el ruido y el esgranjas, en sus ranchos sumisos y temeros~s, en
fuerzo de la mosca que se agita y envuelve en la
apariencia, vigilados y desarmados, doblaran la
tela sutil, en cuyo cenf.ro espía el verdugo, como
cabeza mientras rehacen sus fuerzas, i'Ellaran sus
cuando se empelií.ó en reformar el imperio con
módicas fortunas y recobran sus armas pierdidas:
unos cuantos ideólogos generosos, bajo los auspiy cuando la ocupación milifor aíloje ó termine, lo
cios de la Gran Bretaña que fué impotente para
que á la larga es indefectible, la lucha volverá
salvarlo. ¿ Habéis leído esos dramillas escritos
tenáz y terribhe; hasta ayer, e.ra una empresa hepara títellES por Maurici-o M~terlink, tan senróica · desde mañana será un deber santo.
eillos y aterradores y angustiosos que son capaces
Y 'mientras esto pasa, los que quedan en pie,
de hacer contraer á un predispuesto, una enferlos combatientes, los soldados de Botha, de Demedad del corazón? En uno die' ellos "La muerte
wet, de Delarey, abandonando la guerra en grande Tintagiles" hay una reina, una mata-niños, que
ele se fraccionan en gruesas partidas que pasan
nadie ve, que nadie oye, que yace en el silencio,
y ~epasan el Vaal por e111tr1e1 los inumerables r een la sombra d1eit:rás de una inexorable puerta die
gimientos de Kitchener y Baden-Powel_l, ac,arrea~- fierro, pero que se, siente como un aliento frío de
clo largos convoyes, custodiando su arhlleria y sm tumba en todos los instantes del drama, algo así
dieeperdiciar coyuntlura de a_segurar un ~?lp_e que debe de seT Tse-chi para este pobre Tintagiles de
no m erme físicamente el gigantesco eJercito de
t r einta años que se llama el EmpeTador KwangRoberts, p!Jr0 si lo disminuye moralmente y lo
Sú.
fatiga y lo aburre, hoy entre los hiel?s de los
Fijaos en esta escena: el Emperador está enventisqueros, que no son para at'errar cierta:nenfermo·
arrinconado en un pabellón 1EEcondido de
te ni á los escoceses ni á los canadenses y manana,
la
ciudad
prohibida, dentro del recinto imperial,
si la lucha se prolonga, en la horribl€1 hornaza del
algunos,
en
Europa y América, casi todos, dudaestío austral, en la que viven los boers como salaban ya de su existencia; creían que la Emperamandras y en la que los soldados de las razas frías
triz después d,e!l golpe de estado rrnccionario de
piensan con horror, como la perspechrn_ . d,e un
enorme suicidio colectivo. Otros, como Ohvier, su- 98, le había hecho t'ragar las clásicas hojas de oro;
cumben en su obstinación heróica de t'omar pla- Ts.e-chi, muy picada por estos rumores, quiso dezas bien de:fondidas; mas en todo se revela la mostrar que su pupilo vivía é hizo c?nvocar á los
mejores médicos d~J Cele~te I~peir10, para que
persistente decisión de pelear.
Lord Roberts y el General Friench, el más ~e reuniese[l en Pekmg y didiammasen sobre lasacompleto hombre de guerra, que ha brotado d~ la lud del Emperador. ¡ Óhl no; la inteJigente mulucha sud-africana, van al frente de dos formida- jer jamás prclendió ponerlos de acuerdo, en Pebles columnas á asaltar por el Este y el Oeste la king lo mismo que en París, Berlín, New York y
guarida del viejo Kruger, que es capaz de b~bel' México, la medicina ieis el arte del desacuerdo de
renunciado á su sombr.ero de copa (cont'e mporaneo los médicos; esto lo sabía bien su maj€stad : lo que
del mío, qu,e, ha visto: revolotear en torno suyo quería era que los médicos certificasen ante el
diez modas diversas y permanece firme, aunque mundo que "el hijo del ciieilo" vivía, pero que €sopacos y borrosos los ocho re.fiejos clásicos de las taba enfermo, para que nadie se llamase á sor-chisteras nuevas) pero que es incapáz de r enun- prendido si se moría.
Entre los doctor.es que fueron á ~a famosa c?nciar ni á la fe ni á la iesperanza. Y entre tanto,
al Sur ele la lín~a ferroviaria en que el Presidente súlta ~taba Chen-lianfang, el mismo de quien
había establecicl0 s:1 cual'l·,:l geneia1 baio la ;.!WU· habl~n los cableo-ramas y que ha contado la avendia de Luis Botilla par-a poderse retirar al territo- tura. El viejo Chen (tiene má~ de _setenta, añ~s)
rio portugués ó al N orbe¡, un desastre muy seme- fué recibido por el Emperador, ~ qmen. habia visjante á alguno de los que subray~ron de neg:ro to ya un doctor francés, cuy_os diagnósücos y pr,olas primeras etapas de la gue~ira, se~ala el ,labono- nósticos habían sido conocidos por el protomeisísimo avance de Buller hacia la lmea ferrea de dicato palaciego con la más respetuosa d€lferencia
Pretoria á Lorenzo Márquez, viniendo del Sur, en y el más absoluto desprecio_. ~o hay, u~ sólo
donde al fin ha logrado ya reunirse con Roberts doctor chino que crea en la ciencia terapeutica de
y French pam dirijirsa juntos á la co~a~ca as- un eoleo-a extranjero, en lo que se parecen á esos
pérrima de Lydemburg, en donde se dibuJa for- colegas; la difair encia, es decir, la sup_erioridad ~e
m.idable la resisile!ncia, pero que á fuerza de em- los coleo-as extranjeros sobre los chmos, consispujar seis hombres sobre uno,. sabrán vencer los te en q;e estos si creen en su propia ciencia ¡ oh!
ingles•E&lt;S y acaso lo sepan ya mis lectores al reco- candor confucino!
Pero s.ea como fuere, Chen visitó al Empera1'1 '2'1' estas líneas.

~

3.-Los aliados ocupan, ó mejor dicho, recon,e~
desde hace quince días las calles fangosas y pestilentes de P eking, desordenada é inmensa aglome&gt;ración de casas y chozas abigarradas entre las
cuales discurren dos millones ele personas y tresde animales, desde el mandarín de bot?n rojo llevado en palanquín y armado de abam?o, magestuoso é impmetrable como un gran tibor de la
familia azul, hasta el mendigo inflado y deformado por la lepra que se arrastra en los charcos y baches de las calles interminables disputan_~º- á lo~
batallones de perros famélicos la8 inmun&lt;1,c1.•t; Llci
arrollo. Los aliados han logrado salvar _á los embajadores, apoderarse de los_ m~uos ~e la ciudad
prohibida, dominar el palacio rmpe1:-al, que han
dejado intacto (algo daría yo por registrarlo y saciar, honradammt1eo, mis ojos con los marfiles, los
bronces, las porcelanas, las lacas y las telas y hasta por beber unos sorbos de té, del té sagrado delos emperadores, en la misma tasa minúscula deideas, porcelana -en que la Emperatriz pone l~s
pintados labios) y partiendo de allí van á las misiones, al hospital á salvar á los chinos cristianos
y á armarlos para que se defiendan.
Claro es que la triple capital ha ele guardar en
su laberinto, detrás d1€' los bigotazos de sus tártaros y delante de ias coletas dei sus chinos auténticos, algunos millares de boxers y no pocos oficiales del ejército regular, autor verdad1eTo det la
guerra, el mismo que defendió los fuertes en Taku y ametralló las legaciom~, dejando .pasar entre dos tandas ele bombas, unas cuantas canastas
de legumbres podridai,. Claro es que en las sombras y recovecos de ;as cas.as y palacio, ~o e,coDd.an príncip!:'S y ministros y que todos, pasado el
período de estupor, espían y atisban, y claro quehacen bien y cierto que para cuidar y vigilar todo
esto no bastará el ejército aliado transformado
en cuerpo de policía. 11Ias 1€-sto es tra.nsitorio, los
contiingentes se aumentan, los rusos tienen ya un
ejército en Mandchuria, los japoneses desembar-can d'€1Stacamentos todos los días, ya comienzan á
llegar los cuerpos alemanes, pronto les seguirán
los franceses y Waldersee tendrá á sus órdenes
ciem mil hombrieG utüisables.
Muchos periódicos franceses se han desgañitado gritando contra el ministerio actual por este
nombramienfo; eterna historia d:e, "Tapagems," ·

para qui,mEs la razón y la reflección nada significan; la designación del jefe alemán era fatal; los
rusos no habrían consentido en un jefe japonés,
ni en uno inglés los franceses; los ingleses no habrían marchado á las órd1c1Il!JS de un ruso; era pre~iso buscar al hombre en la segunda línea de los
mternsados y representados en el ejército, para
no cau,ar celos y dar al traste con ci co1H:ieno
de las potencias: los americanos declaraban que
su acción en China era forzosamente limitada y
les E.staría mal conducir la guerra; los franc€ses
que su participación, subordinada á r,us intereses
del Sur, no iría quizás hasta donde la de los otros
fueran. L os alemanes quedaban; con bo:1eplá:;it'.&gt;
todos y silenciosammte Francia, los gobiernos
aliados acep!,aron la indi&lt;:ación de Rusia; y el joven Kaisser, para no herir susceptibilidad,EB, c¿nsultó uno por uno á los aliados, y cuando de ninguno r ecibió r epulsa, nombró, para mostrar en
cuánto apreciaba el honor que al imperio se confería, al geruaalísimo de los ejércitos alemanes,
.al designado para tomar la dirección general del
Ejérciho imperial €'11 caso de un conflicto europeo.
~ Yistas las cosas así ¿ qué tenía que oponer 1€11 gobierno francés y qué podía objetar? Ro le quedaba más camino que inclinarse cortesmente ante
el hecll'&gt; ó retirar su espada del con{h·r1. lú c¡ne
equirnlía á renunciar á su puesto en Europa. P or
esta razón no creo Yerídico el rumor que nos trasmití.a el cable hace tres días sobre' la decisión,
atribuida á Francia, da concentrar sus contingentes en el Touhin y trabajar exclusivamente "pro
domo sua ;" serí:a una torpeza y su actitud r especto del almirante Seymour que parecía que1rer bosquejar la ocupación militar de la cuenca del Yangtsé-kiang por los britan os, demuestra á las claras
que no consiente en desentenderse de los asuntos
generales en China.
~

Resul:a la sibación bien grave aun después c1e
la ocupación de Peking; porque una cosa r esuha
demostrada: á pesar de la ficción de1 la no existencia oficial de la guerra, aun cuando sea evidente
eil estado de guena, no cabe duda que la EmpEiratriz ha sido el alma de la eonflagración china;
que lo haya hecho poi· salvar á la dinastía, puede
ser; por odio invencible á los diablos diel occidenitie también; agente del príncipe Tuán, su último
asociado en la tutela del Emperador, ó el príncipe Tuán agentE• suyo, eso no lo sabemos; pero íntimamente asociados en la realización de un designio, es seguro. Y lo repetimos, la. mujer es
intieligmte y es prudente; el enorme vi-ejo L i-Hung-Chang, la refleja, es su pálido reflejo: rencor absoluto, compuesto de desprecio, de orgullo
y de rabia contra todo lo extranj ero, tal €S el
elemento p rimordial en esos espíritus, es lo irreductible; perQ en la Emperatriz y ,m el Virrey,
este odio aparecía hasta hoy barnizado de cortesía -diplomática, por, el hondo sentimiento de la
debilidad del imp•c1rio ante la fae1rza extranjera:
esta China Yentruda frenbe1á frente al Japón, ha
bía hecho el efecto de un tibor de porcelana frmte á un rifle; un 1.1ibor que se defendiera con los
dragones d•c:1 oro esmaltados €1Il él. Por eso todo
era cautela, somisa y afabilidad con los enviados
de fuera. En cambio con los chinos traidores y
sacrílegos que adoptasen lo que venía, de Íll'€tra é
hiciesrn causa común con la civilización extlfaña,
con esos no podía haber piedad. Y cuando ese
contagio ele ic1e,as exóticas subió hasta el trono de
Wang-Su, ni la Emperatriz ni el viejo astuto á
quien acaban cl-e1 secuestrar en Takú los jefes de
las escuadras a¡iadas, no hubo vacilación posible:
reducir á la impotmcia al Emperador, torcerles
el pescuezo á unas cuantas docenas de sus colaboradores, fué para la terrible señora la obra de un
instante.
Muchos creímos, yo entre ellos, que después de
este golpe de estado, la Ell:pei·a~riz seguirfa una
política conserrndora y nac~onahsta, e~o si, pe~o
amiga de las mejoras mate!l'i ales y benevola hacia
los rusos cuando menos; así lo afirmé aquí mismo
bajo la fe de1l obispo Farié á quien acaba ele salvar
con sus heroicos compañeros, el General Frey, en
los suburbios de P eking. ¿ Qué pasó? Aquí todo
es obscuro; pero s.e vislumbra que la reacción iniciada por Tsé-chí, fué más allá diei lo que ella se
imaginaba, que bajo la Tazón social de "boxers"
se aliaron las sociedadoo secretas del Chang-tun,

del Pe-tchilí, de la J\Iandchuria, y que el movimiento cunde. é incendia en estos instantes á la
mayor parte ele los Yirretinatos chinos. Este movimiento tenía una dirección : la exterminación
ele los convertidos, la destrucción de las obras de
los cristianos, ~l príncipe Tuan se ·e mbarcó en
aquella irresistible corrient'e é hizo subir á bordo á la Emperatriz y al Emperador. Tse-chí perdió así su capital y sus tesoros, pero conservó y
acr E,cen tó su popularidad que ,es inmensa. Los
aliados harán bien de tratar de apoderarse de ella
y de perseguirla hasta en las regionE's montañosas de la cuenca d•el Hoang-ho, en donde se ha refugiado; hoy por hoy es la bandera y el talismán
del imperio ; hay que tomarla; hay que hacer lo
que dicen que Cortés hizo en Otumba, para desarmar á las-innumrnables huestes aztecas: apoderarse del estandarte.

Algunos pesimistas niegan la existencia de
Europa como entidad capaz de un designio común
á pesar de la unidad de su ci,ilización y del tamaño de sus empresas exteriores. Geográficamente
es bien in significan-ve ¿ no es cierto? No es más
que un apéndioo occidental del Asia; sino que en
ese apéndice se a1Temolinó y se afirmó, tras una
sangri-€1llta selección operada por los siglos, una
porción de la humanidad que en las orillas del
J\foditerráneo encendió un faro, cuya luz deshizo
la tiniebla del espíritu, Atenas; para t'Omar conciencia da sí misma la humanidad, comprimida
entre el )fediterráneo y 1.ll Atlántico, enbró por
grupos_ sucesi'l'"os é1€111tr o de la irradiación de aquel
luminar incomparable. D e todo esto viene lo que
se llama Europa; ambicionó gobernar al mundo;
pero para ello no basb1 la fuerza mental, es neoel'laria la del sentimiento, la del corazón, á esa necesidad respondió el cristianismo, iese otro faro
se encendió más alto, en el cielo, anheló iluminar
más, iluminar al mundo: empieza todavía. P ero
esto me- diréis es una Europa moral, discutible
por c~e.r to y una Europa geográfica que indiscutiblemente es casi nada; pero una Europa política ¿ dónde está?

decir un hombre que ha nacido con la convicción 'hereditaria de que un r ey sin ejéricito es un
rey sin trono, y miie'D.tras en sus Pª:lame~tos ~os
representantes de las tendoo&lt;Jias latmas, o meJor
dicho francesas, disputan el campo á los que
repl'&lt;:~entan las aficiones germánicas; él sólo se ha
preocupado en dar por turno el po~~r -~ unos Y
á otros ó en formar gabinetes de concihac1on, como
el flamante que acaba de formarse bajo la rl~rección del Sr. Carp, y se ha resenado la consol_1dación é instrucción de un ejército que ya o:hó
muestr:lS die su importancia durante el cun ílicto
:urco-ruso.
Yo creo que en caso de gm,rra, los rumanos
batir ían á los búlgaros; pero no creo en e1 caso
de guerra, porque la Europa grnndie, la de los
tutores, las dobles y triples alianzas dirán "no,"
llegado d caso. Entonces habría que empezar á.
creer en la existencia de Europa.

SADA YAKO.

Si álguien me hubiera dicho que en €ste templo del ai1l·e dramático, al lado de Sarah Ber-nhardt, de Refane, dei Juana Elading y de Maunet Sully, una artista €'xótica, semi-bárbaria,
oriental, había de despertar la emoción !trágica
en mi alma, hacer !€•r izarse mis cabellos y corr er
por mi cuerpo todo el calosfrío del horror, jamás
lo hubiera creído. .
Lo hubiera creí.do, 'tanto menos cuanto que ya
he aaquirido la experiencia d:d tealliro exótico,
que he presenciado 1Espeetáculos siameses, oído
Operas del Tanquí:ii, visto BaJlets de Java y asistido á las proe21as de los tipos grotescos de Turquía y de los semidioses brutlafos de la India.
Geneualmente en esas epopeyas representadas,
cantadas y bailadas, el a,rgum€illto es nulo y la
intriga brilla por su ausencia. Na.da de lo que
es la vida real aparece; los personajes son fabulosos, los h:ed1os fantásticos, las pasiones exitJrahumanas. Desfiles y combates de ejércitos, reaInglaterra quiere para r e-st~ur.tr á s.us propios lización de milagros y prodigios. Los personaojos su decadente p11a;;tigio, una guerra maríti- jes son dioses ó mónstruos: iE,chan fuego por la
ma con Francia; hablo no de- la Inglater,r a-pue- boca, descienden de. las nubes. No ·aman nunblo, no de la Inglaterra-gobierno, modelo de co-- ca; el -ª~_or que •es el eje del drama en los puerrección internacional; Francia no se dejará blos ci:nl:Z_ados, parece proscrito en E•sas leyenarrastrar, el pueblo quisiera, pero siente lo peli- das primitivas. Hay como móviles de la exiaua
groL-O de la aventura; el gobierno rniá resuelto á acción, el odio sin moltiiYo, la envidia sin justicia
n o dar motivo para el conflicto y no lo dará, y la .sed insaciable de poder y de mando. Se masin embargo, existe un vago sentimiento de que ta á "troche y moche·;" se combate sin ton ni son.
es un duelo aplazado; pe-ro el duelo no se veri- Todo el attrezzo son flechas y lanzas hasta el vesficará mientras las escuadras rusas y alemanas no tuario, cascos y armaduras; todo el decorado camestén en posición de garantir la absoluta neutrali- pos de batalla ó ciudades arrasadas. El poema es una
dad de los m11.res asiáticos. Muy lejos está semejan- mo_nótona reipetición de las mismas batallas y el
te suceso, y mejor es; una guerra e:ntre Fran- · estilo un perpétuo alarido de victoria ó un conscia y la Gran Bretaña sería una catáshofe para 1tmte rugido de dernota.
la civilización humana.
Los actores, huyoodo de la realidad, enmascaraEn los Balkanes no andan las Qosas hi€'ll dos ó pintarrajeados, no aspiran á imüar ni la actampoco; el pr íncipe Fernando de Bulgaria, titud, ni la expresión fisionómica, ni el lenguabusca, según paree¡¡,, una corona regia y qu:ere je de las pasion€s. Todo es en ellos convencioarmarla sobrn una orla de laurel; primero ami- nal y casi hier-ático, la gesticulación, el acento,
go resuelto de Austria (era un oficial austria- los movim:entos. Los más distinguidos, los más
co) hOi.)' ha reconquistado, &amp;E1gún se cree, la ta12,~tosos, los "premien, roles" gritan más que
amistad moscovita y para hacer la corte al las "partes de por medio" y los parU5quinos, esa
T sar, lúzo bautizar á su h:jo en la religión cis- es toda la diferencia. Aquello e,s tea~'ro como el
mática ; fuerte con €U apoyo de Rusia, quiere huevo ies águila, tan sólo en calidad de germen
completar, su doble Bulgaria por el lado de J\fa- y el lector se formará una idea de este género de
cedonia, ® donde los búlgaros abundan y no lo €speciláculos si ha asistido á un baile ele "hueamedrenta una guerra con el Sultán, seguramente huenches" atacados de "clelirium triemens." Lo
porque supone que los rusos pasarían el Danubio que sorprende es que de ese feto tan monstruoso,
ó forzarían el Bósforo pam sosteneirlo. ¿ Y Ruma- la civilización haya sacado un ser tan armonioso.
nía, el reino semi-latino que separa á los semi- un arte /jlan perfecto.
·
eslabos búlgaros de Rusia, qué actit ud tomaría,
En el Japón ya es otra cosa, á juzgar poi' lo
llegado este caso? ¿ Le convendría u n fuette reique aquí hemos visto. El drama comienza ya á
no de Bulgaria al Sun y el impeTio ruso al Norcopiar, á imitar la vida. H ay ya un argumento;
te? Probablemente no; el hecho es que en Sofía
un bosquejo de desarrollo da la acción, un nudo
se organizan sociedades búlga.ras para trastornar
de intriga, un desenlace,, y el amor figu:.a como
ie,l orden en Rumanía y que alguno de sus emi- D eus ex :i\Iachina del drama.
sarios han logrado cometeJ.1 un terrible asesinato
Pero más que el poe,ma mismo Haman la a,~-enen Buk-arest y esto ha subido la temperatura de
ción los actores. Bu.can la verdad y la realidad ·
los ánimos en Rumanía, que ha exijido al prín- visten trajes humanos; llevan la cara descubier~
cipe- Fernando ciertas medidas de r epr esión, exi- ta y Yisible; tienm •eocpresión en la mirada, en 1~
jencias contestadas por la moviliza-ción de los re- actitud, en el ademán; siguen con el a,cento los
gimientos búlgaros.
variadas matices de las pasiones. Mezclan serun
0
El Rey de Rumanía es un Hoh8I1Zollern, es
lo prescribe, el poema y -lo enseña la vida; la no-

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO Ií,USTRADO

ta cómica á la nota dramática; estilo de un tal
Shakespeare.
·
Claro e~ que hay aún en su juego candideces
de niños y torpezas de aprendiz; qu.:, á vece,, se
cree asistir á una comeclia casera; que hay aún
incertidumbres y t:ropiezos en el desE,mp,,ño; pe!rO en medio de todo esto se descubre la intención,
la ambición, düíamos, de comtituir con elementos exóticos un -art1e moderno y Bl esfuerzo por
alcanzar· ta perfección.
El drama japonés que hoy se. repre::enta se
llama Ghe-sa y el Caballero, título digno de la
época de Lope de Rueda y consiste en una mujer enamorada y perseguida por un. audáz Süductor; el amante y el seduclior tienen un encuentro, en el que aquél resulta hericlo y se le
cree muerto. El a:;€.sino huye; Ghesa jura ve,n ganza; busca al seductor, lo encuentra refugiado
en un templo, lo acomet.e, lucha con él y le da
muerte.
Horrorizada de su crimen se siente morir y muere á la , 7 ,"Z de terror y de, gozo, al sentirse en los
brazos del amante á qu:en creé muerto.
Sada Yako es la admirable intérprete del papel de Ghesa. Alta, ,e-sbelh, admirablemente formada, dotada de una cabellera opulenta, propia
de su ·sexo y de su raza, lleva en sus oblícuos
ojos negros todas las au11Qras y tollos los rE~
lámpagos, como en su voz todas la5 caricias y todas las tempestades. Oh! cuántas artistas de renombre, encumbradas al pináculo á fuerza de, reclamo y de gastos det prensa, envidiarían su talento y su gracia y cuánto no podrían aprender ele
ella muchos primeros premios de muchos eonservatorios.
En la escena de la seducción, nada más noble que su -actitud, nada más altiYo que su
ademán, nada más se,ero que su acento_. Es
la mujer casta, pura y enamorada en presrncia
de la pasión brutal que trata de perderla y de la
que no participa, porque ama á otro. Hay repulsa, repugnancia, drnprecio por el seductor; pero
ai,wret-&gt;;, cuntenidoc, por ;;1: Yirtucl y su rango.
Llega su amado y aquella Lucré'lcia se funcle en
ternura. Hay que ver su aire ele triunfo al verse
protegida por su natmal defensor, su angustia
en el momento del reto v sus trances y su dolor durante el combat'e clie1 los dos rivales. Su
grito desgarrador al ver bañado en sangre á su
prometido y su erguimiento formidable y
acusador ante el asesino, son prodigiosos, y el
valiente y el trilmfador, ante aquella mirada,
siente miedo y huye.
Pero en donde Sacla Yako, la Ristori japonesa,
raya en lo sobrehumano y en lo sobrenatural, es
en la escena en que lucha con su pretenclif'nte
y en aquella en que vuelve á ver á su amarfo y
muere. Entra al templo, el vestido en desorden,
l a mirada extraviada, la nariz dilatada, jad·eante,
respirando odio y venganz-a. Su opulenta cabellera 11egra, desmelenada y flotante se €•r iza horri-

Domingo 2 de Septiembre de 19!)0

blementa sohre Sl] cJ!.íneo; empuñia una maca·na y 1.Ju;ca ú saltos p~r tioclas _partes al ohj_et,~
ele su odio para extermmarlo. ); o es una lllUJeI,
es una .Euménide coronada de ,íboras, Ul~.a
pantera furiosa que llernra m,lena d~ león.
La lucha es formidable, ele un realmno espantoso, que hace temer una catá,;ti:ofe. Ciega, ~mpetuosa, hucúlea, pc'rque .se &gt;ag1g1:111.:a. "'fil ~~,e
. momento, a;:e::ta golpes ele muerte; mas no_ ~1:0-iclos crol1)es de teatro mesnrados y mal clmgtºdo~, sino
º _H:rcladeras mazaz0:1 de
. combt
~
;J, ~- ..:,U
ach-ersario, con infinita habilidad, se esqu_1rn, se
e::.cuda, huye, y ella, implacable, lo persigue y
aco~a. Xac1a comparable, en ese orden de 1cleas,
he Yisto en teatro alguno. Se siente horror Y
terror en preswci-a ele aquella sangrienta eocena.
1Iuerto el seductor, aquella naturahza pura y
buena, nacida para el hogar y no para el con~bate, llamada á la maternidad y no al asesinato, pred€.stinada á la ternura y no al odio, siente incbcible y espantosa repugnancia. Todo su
Ber moral protesta contra su cr:men; corren calosfrías por todo su cuerpo; sacúclense en conntlsioncs tod-as sus fibras; marmórE:a y rígida, contraídos los labios, trabada, semi asfixiada, palidece, sus labios azulean, sus ojos S'ét hunden y

- -~
... ~.,;..;..-

se circuyen ele negras sombr?s, tuércese la mirada, erizan,r, ~llP caLJlos y ,t la voz del ~mante
aquella furia t: •:11c súbih:n,,-r,le _una sounsa augdird ele gHo y de sorpn'..;J, qmere en rnno ha1.Jlar y llorar, no lo puede y cae desplomada.
_,
Es el triunfo de, la mímica y de la expres10n
pa,ional. Sadie después de la ~is_tor_i, ha llegado á tanto. Sarah muere con d1stmc1on, ';'mo
una marquesita del siglo XVIII; 1Iaunet Sully
~ucle morir como soldado. Sólo á Sad-a Yako le
ES dado morir á la vez como las gorganas, luchando, y como los ángeles, sonriendo.

EL ,MUNDO ILUSTRADO

El Baile del Club Hípico Alemán.
En la crónica de los salones de México prapon&lt;leró '.la fiesta que el "Club Hípico Alemán'' orga.i.lizó para la noche del sábado ;¿5 del mes que acaba de transcurrir.
:N"o con froouencia figura en los eeos de sooie-&lt;lad una nota de esqmsitismo semejante al que
&lt;lió f.intas de sueeso en la fiesta de la agr•upac1ón
-extranjera que nos ocupa.
Festival donde se tremoló la flámula del entmimm10 teutón para que, reinando las caraetc.1·ísticas de nuestro medio y de nuestra raza, se
.aspirara el ambiente de aquél país ardoroso en
.sus sentimientos y férvido en sus devoóones so-ciales.
Bl edificio del Casino alemán tiene poea nece.sidad del e.feetismo de la decoración y basta su
.majestuosa arquiteetura. y su propia y rica indu.mentaria para transformarlo en cualqui&amp; momento en extraordinaria mansión de fiestas.
Por esto, todo fué prender flores sobrn las col_gaduras, at.enuar el reerismo de las luces entre
_guirnaldas y haces de rosas y prender en los te~
~hos de los cuatro amplios corredores ílamulillas
blasonadas. Así, en seneillísima ornación, se albagaba la fiesta elegante y rica en entusiasmo y
.armonías.
La concurrencia era muy numerosa y sel&lt;'ieta.
Las damas lucían magníficos tocados en consonancia con las últimas prescripciones de la moda y entre joyas, sedas y flores hici-aron brillar la
-elegancia del porte y la belle:ia de los semblantes.
La marcha eon qu-e se rompió el baile fué dirijida por el señor Diener y la señor a Neugebauer, resultando el número perfectamente bai1ado y enriquecido con figuras del mejor gusto.
El preámbulo para invitar al baile del cotillón,
no pudo S'€1r más original: se presenfuron en el
-sailón de la fiesta un caballero y dos heraldos; los
tres vestían trajes adecuados y ca,racterístic.:os de
la época en que el coilillón hizo su entrada triun~
-fal en los salones aristocráticos de la vieja Europa.
Los tries personajes citadü"s precedían la llegada
-cfo un carro con flores, que las damas habrían de
tomar para que la suerte les señalara el compa- ñero en la primera figura d,e,l exó-tfoo baile. LoB

j)r. ]r1. Flore~.

Los funerales del Rey Humberto.
El jue,ves 9 del pasado Agosto, tuvieron lugar
en Roma los suntuosos :funerales del rey Humberto I de Italia, asEsinado en lllonza, transportándose directamente ele la estación al Panth. ón el
c:tdáver del soberano á su llegada á la cattal
italiana.
-Uno de nuestros gr,abaclos representa la fachada del antiguo monumento decorado para loB

Vl85a tomada en el salón dol baile.

caballeros recogían si), distintiV'Os del cuerpo
ele un monstruo que formaba part.e del corteje,
conducido por el oerrsonaje anunciador.
Después de la primera figura llegaron unos
"hombres del polo" rodando enormes "scheneeball," en cuyo interrior había ull'a muHitud de
pequeños globos pletóricos de confetti, que estallaban al más suave choque. Al romprn-se la
primer "schneeball," dió prinicipio el combate y
pronfo la sala quedó tapizada de una :finjjda capa de nieve, que producía '€11 mejor efecto deeorati vo. El cotillón terminó enmedio de aplausos y
de desbordantes alegrías.
La fiest-a siguió sus mejores horas hasta que se
anuneió la luz del nuevo día.
Ha dierjado muy gratos recuerdos en la sociedad
mexicana la recepción organiza.da por e1 "Club'

~

----,JJP . -

-

/

/,
1

Catafalco tn el 1ntor1or del Pantheón.

7:
1

Adorno en el n:terior del Pantheón.

funerales reales. Bajo los pórticos exteriores, decorados de fupicerías y de escudos, se habían erigido dos altares coronados de cirios funerarios, a)
pío de los cuales se amontonaban las innumerables coronas que no habían podido encontrar lugar en la iglesia.
El otro grabado muestra el aspecto de 1-a decoración interior, de un efecto grnndioso. El catafalco e..sbaba levantado bajo la cúpula; afectaba
la forma circular, como el mismo recinto en que
se erguía, y estaba compuesto ,e n su base por una,
serie de plataformas en que fueron colocadas laf
cononas enviadas por los miembros de la famili&amp;
real, los soberanos extranjeros y los altos dignatarios. En la cima sostenía el íéretro, á una altura de más de siete metros sobre la sup2rficie
del suelo, una especie de columna cónica, detrf,
de la cual se disimulaba la báscula que había sido
-necesar~a Emplear para subir hasta al.la el expresado féretro, que pesaba como 300 kilos. De le
alto de una cornisa se desprendía hasta el suelo
tapicer:-a ele terciopeJo violeta, bordados ele, ornamentaciones en plata; cien lámparas incandescentes dispuestas en círculo, alumbraban el conjunto, mien.1:ras que sobr.e el féretro se proyectabf
un foco de luz eléctrica.
Después de la ceremonia religiosa, se colocaron
en el nicho situado detrás del altar mayor, los
despojos mo,n tales del rey Hum.berto, en el lugar en que r eiposan los restos de su padre Víctor 1Ianuel II.
... ,_l

•

Vis\a iomacla en el salón clel baile,

Hípico Alemán," y no podía '€1Sperar se menos, dada la simpatía de que goza la eolonia por sus altos méritos sociales.
Ilustramos estas lín,ms con unas impresiones
fotográficas tomadas á la hora precisa de la fiesta.

El "Club Hípico Alemán," tal vez el primero

en su género en la República, fué fundado el año
de 1880 por los dist.inguidos alemanes Ricardo
D:en:er, Rodolfo Hoecker, WinKelmann, A. d~
Chapea,uroge, y otros.
El obejeto de la sociedad es haeer progresar entre los mi~mbros todo lo que se refiere á los ejercicios de equitación, organizar exeursion€s á caballo á algunos puntos lejanos de la ciudad, formando para ellos cuadrillas de ginetes.

�uo

:N"ada más propio para formar un variado p~isaje, que las vista• panorámicas y las de los principales monumentos históricos que guarda en su
rnno la ciudad de ('u,ernavara. que es ahora centro de distracción die capitalistas del país y de
nume,rosos extranjeros que vienen atraídos por
las belkrtas ele nuestro ,:uelo.
Cuernavaca cuenta con su historia escrita en
piedra. en c1iverFidad de monolitoP, que comervan la fecha de ]a conquista por H Eirnán Cortés ;
con monumeutos religiosos que se remontan en
su fundación á la época el~ la misma conqni8ta;
con edificios que sinieron de alojami€'nto á dos
r"1-sonaies "t&gt;lehres en la historia nacional, como
el mismo Cortés y el Archiduque Maximiliano de Hapsburgo; con monum~:mtos r eligio-

t .

y

MODERNO

sos, como el que se yergue en la actual Plaza de
Cortés, antes El Calvario, consistente en un arco
de primera calidad m su com:rucción arquitectónica, elevado en la citada plazuela del Cal rn.rio en el año de 1538 y reconstruido en 1895. En
el cootro diea arco está. una imagen de la Guadalupana, en piedra, siempre llena de ofrendas flo~l!les que los fieles indígisnas deipositan diadamente á la que llaman su patrona. Al pie de la
escultura están depositadas las cenizas de un descendiente d1:d conquistador, hijo natural de: éste,
según afirman todos los d()('.Imentos históricos.
El arco de q1m hacemos mención, es lo p1 1inwro
que se· destaca á la vista de loe viajeros que penetran á la ,ciudad de Cuemav-ec1 por el lado
ll.orte de la población.

�EL MUND() ILUSTRADO

Domingo 2 de Septi001br de 1900

Domingo 2 de Septiemtre de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

Bemate en.la fachada del pabellón &amp;mericano,

LOS ESTADOS UNIDOS.
A.zd.cr,,res, tabacos 7 otros artlculos.

Muestras de productos.

decidido que concurrman al certamen, fué la o-posición del gobiern0
francés para qu e, se izara en el p-abellón del T rocadero la bandera de Cuba, por no ser aun una República, y
más que fodo por el temor de que España se diera por orendida; pero esta dificultad, que nunca tuvo las proporciones que le dieron ·los d:stintos servicios cablegr1:í.ficos, qmdó arreglada y
se logró al fin que sobr e, la fachada
del elegante edificio flameara la bandera de la estrella solita ria.
En cuanto á los temores de, que E~paña se diera por ofendida, r esultaron
tan infundados, que el Duque de 8exto invitó á los comisionados cuhanos
á la apertura del pabellón iespañol.
Que todos los mercados del mundo,
y como su eco y autorizado representante, el Jurado de la Exposición de
París, hayan decretado un triunfo
completo para los expositores cubanos,
no puede llamarnos la atención á los
, que conooemos las grandes riquezas
naturales de la "Perla de las Antillas," si no es por el hecho de haber
sacado sus preciosas muestras y sus
más ricos iedemplares, de entre las ruinas que hicieron los cañones americanos, de entre los campos cubiertos de
escombros y cadáveres y de entre las
cenizas de los valiosos ingenios que
devoró la tea incendiaria de los combatientes.

Cuba en la Exposición de París.
-&lt;::&gt;-~

El gobierno de Francia no creyó
prudente invitar á la Isla de Cuba á
tomar parte en el gran cer_tamen, . y
tal ycz por esta circunstancia s~ discutió mucho si deberían concurnr co?sus productos; p ero v&gt;emcida la opoa~ción el P residente de los Estdos Urudos 'dispuso, en 7 de Diciembre de
1899 ceder una parre deil. terreno de
que disponía en el Palacio del Trocadcro para que Cuba asistiera á la Exposición.
. .,
Se nombró u na com1s1on que desanolló gran actividad e.n la H abana, se
]levaron á París todos los productos
posibles y se erigió un pabelló_n estilo
'·Renacimiento," obra del artista cubano Don Armando Menocal.
El tabaco, e l azúcar, los vinos de
Cuba los mármolies de la Isla de P in os Ías colecciones de Historia Nalu ral 'de la Academia de la Habana, productos médicos y diversas industrias
nacientes en Cuba, hallaron gran acojida en los ju rados internacionales que
otor¡:raron un verdadero tr~unfo á la
mencionada Isla, al concederle cerca
de ·t rescientos pr,eimios, d€sde medallas
de oro hasta- menciones honoríficas.
Además de los pr oductos naturale!
y de las industrias dadas á con ocer, se
~,xhibi,eiron a:lgunas -Obras de arte. Entre éstas llam ó mucho la atención un
herm oso cuadro del nintor cubano
Sr. R ougmanac; se titula "La convaleciente," y mereció un segundo prem io.
E n todos los gastos, Cuba ennpleó la
suma de $25,000.
La mayor d ificultad con que los cu banos tropezaron, cuando ya estaba

Departamento de industrias.

Veintidós de los YeintitrE,s pabellon ~s de la ca'
.
lle de las Nac:ones, tienen una arqmtectura característica del país qu-E les ha hecho c?nstrui~.,
El duodécimo tercero es el de los Estactos Umdos cuyo estilo está inepiiac1o en el de los Panteo~es Romanos. La gran R epúbl:c1 vecina nuest r a ha perdido allí una hermosa ocasión ele de'
.
mostrar
al mundo Europeo, que posee una arquitectura nacional. SE1guramente qu,e no podía
2levar al borde del Sena un inmueble que tocara el cielo, un "sky-scrapcT" ele ~einticinco p~so~.
P ero · por qué no haber constrmclo, en el recmto
' ~ hi otorgó, alguno de ,esos " co ttages" de esas
que se
r esidencias de las "country-seats," de las emanasion es de arle fan nuevo y tan fresco que surgen
de distancia en distancia entre las villas Italian as y los castillos c,óticos, en los barrios r:cos de
Nue-rn York y ele Filadelfia, de• Saint~P aul, en los
campos circunvecinos sobre las playas de los
mares y sobre la ribe~a de los lagos 6, más aún,
por qué no haber repr?ducido e~ r educción al~ún
edificio, corno el Instituto Artistnco ele Chica-

go, la Biblioteca pública ó la
Bolsa de las maderas de construcción )linneapoJis, éhe: 1color
tradicional, sin máscara arquitectural que disimule el desti-no ele las di versas partes ele la
construcción? pero no, ,el arte
ele los Richardson, de los Burn-ham y de los Root, no ha parecido. bastante consagrado, bastante oficial, bastante pomposo,
baskmte triunfador, demasiado
impe,rial. Aque,l 1€S un arte de
elegancia, nueva utilitaria, austero y robusto á la vez, sin recargo de ornamentración. Se neo~ itaba una masa majestuosa sobre la cual se pudieran desplegar los dorados; era
pr€1Cisa una e,fera sobre la cual pudiera posar el
águila americana de las alas extendidas; era precisa una cúpula para soportar esta esfera y un
maciso cubo para soportar esta cúpula. Los arquitectos e'Ilcargados del pabellón de los Estados
Unidos tuvi eron misión de recomenzar sobre las
orillas del Sena, la obra de uno de sus anueicesores, que construyó el Capitolio de Washigton.
Y se dedicaron ,á ella concienzudamente.
Igualmente se pureide decir que todo el efcto está en el e.'Xterior. F ranqueado el umbral que decor an pobres pinturas alegóricas, se, encuentra el
visitiante en una sala de los pasos peTdidos, éfe
piso revestido de higiénico linoleo. Los balcones
qure rodean la sala á diferentes alturas, aseguran
la circulación á través de cada piso. Las salas sirven de oficinas, de salones, de fumadores, ele salas
de lectura para los comisariatos ele los difermtes Est ados de la Unión y de las diferentes secciones ame(['icanas de la Exposición.
La sala principal, que tiene por. principal ornamentación un grupo de caballos encabrÍ'tados, se
ilumina casi todas las noches para r ecepciones
mundanas. Los diamant€s de las ameTicanas, la
belleza de sus espaldas y el brillo radioso de su
tez, hacen entonces olvidar la def.ciencia un poco clé-scuiclacla del decorado.

eclipsar el domo americano?;. la m Edia luna no iba
á dominar al águila? E,l comisariato general de la
Exposición tuvo conocimiento del asnnto. Los
trabajos se suspendieron. El ingeniero encargado de la sección turca tuvo que corregir sus
planos, disminuir la altura cL los techos, etc.,
etc. Con todo, el pabellón turco no perdió nada,
y el anwr-:cano nada ganó.
Bajo el hermoso decorado arquitectural realizado por el ingeniero francés que. construyó el
referido pabellón tu 1ico, ¿ qué podía pont1r la
Turquía?
Tapices incomparables, armas, ju~udrn, tesoros
de las ::\lil y una Xeches . . . Las guías señalan, en
efecfo, la existencia de una exposición de productos de la manufactura ele Héréké y de un
museo de arte, industrial oriental. Y es incontestable que hay salones ocupados por estas colecciones. Pero no ha~, que esperar descuh, ,rles.
¿ Dónde. est'á la pu~rh 9 Por u,dos lados nJ l• 11·
sino letn,ros : 'Iea; ro Sirio, Concierto dei Bósforo, D&amp;nzas del A.•i11. Menor, Esgrima ,k sable,
Teatro Armenio, b Vida del Oriente, Panorama
de J erusalem.
Diti:t. escaleras e.nerior·es ó interiores, coll'luccn
á esta clase ele espedáculos. Ackmás, he aquí l0s
restaurants, las cantinas donde se gusta el r,1ki ó
los vinos orirutales, bazares en los que alguno que
otro objeto de valor real, se pierde en un desbordamiento de bar attijas : cobres, filigranas, bordados, rnderías, tapices de tonos crudos. Por todas partes reina el olor del papel Armenio. Por
todas partes las músicas monótonas acompañadas
de la eterna danza del vientre. Y po,i, todas partes el visitante es obsesionado por las invitaciones
-de los infatigables empresarios de las cantinas, de
los bazares y de los fuatrillos.
. . . . . . Y he allí toda la participación oficial
de Turquía en la Exposición.

TURQUÍA EN LA EXPOSICIÓN.

Cuba disputando un puesto entre
las naciones civilizadas para exhibir
sus rique:ms; Cuba t rab ajando sin
descanso por que eil P abellón de la
"Esbrella solitaria" ondeara en l os
campos de la Exposición , se h a mostrado, al alcanzar un t riunfo, digna
de ser n ación libre.
Pabellón de la Turquia.

El pabellón de la calle ele las Naciones, erizado
&lt;le r::ápubs y sobre :'l &lt; nal flct,i !a bandera 0t:-1¡¡ana, es ~;u pabelló 1 oficial bien extraordinaric-.
El '1rrp:iit,ci o wcargatl(} de él, construyó un edificio de color local impecable, de murallas bla¡icas ,e,stró.adas de cornisas en colores, salpicadas de
frisos y ele grabados en mosaico esmaltado, ele techos y pináculos recargados de dorados, con celosí-as cerradas por vidrios de todos los tonos. El
conjunto, de hermoso aspecto. Cuando este palacio empezaba á orearse, el arquitecto del monumento vecino, que ies el ele los Estados Unidos,
se inquietó seriamente. ¿No iba la cúpula turca á

Vn bazar en el primer piso del pabellón Otcmán.

�Domingo 2 de Septiembre de HlOO

EL :MUNDO ILUSTRADO

Pabellón de la horticultura

-=-~~

«~

j

. '~

~

t~

-~"'
1
•

.

--

-llli'

".:'::::::C

.-.~

,t~

lJ'na palmera en la avenida lfico:ás II.

ciones obtuvieron hermosos triunfos, die~ando,
siempre la palma para el conjunto de los horticultores fraueeses.
La horticultura forma el n-rupo VIII de, aquella exposición y no cuenta eon menos de seis
clases, cuya 11epartición nos parece oportuno dar
á conocer : la. clase 43 está consagrada al material
hortícola, la clase 44 á las plantas comestibles,
mientras que l a clasei 45 encierra, á la vez, los

EL MUNDO ILUSTRADO

Septiembre de 1900

Buenfos '7{ocfurnos.

-&lt;;:&gt;,.:JI~

Si la Francia es una de las prin cipales naciones
agrícolas_ del mundo, se puede decir sin pecar de
exagerac1ór,, que aquel país está á la cabeza de todas las nr.eiones reopecto á. la horticultura.
En efedo, la cultura de, las plantas, flo'les, árboles frutales y arbustos ornamen tales, 'EIS general
en Francia y llevada á un grado raramente al
canzado por otros países. Hay que confesar, ciertammte, que las disposiciones climatológicas de
aquel suelo en tran un poco en los resultados obt,enidos, y si Francia ha conseguido hacer vivir en
su territorio un número incalculable de veo-etaciones originarias de las cinco partes del mtndo
se debe á que posee tres climas, fresco en el :Xor~
te, t elJllplatlo en el centro y tórrido en el medio
día; y así se h an podido aclimatar progresivamente flores y arbustos que no soportarían transiciones. bruscas.
'
Era, pues, muy natural que se clteira un lar(l'o
0
espa?io ~ las e~p?siciones hort.ícolas francesas, y
graeias a la feliz 1cl_ea ~e empleiar estas exposiciones para ornar los rarclmes de la gran Exposición
de 1900, los horhcultores franceses pudieron
medirse con sus colegas extranjeros.
H~y que conv~nir rn que bajo muchos punto¡
de vista y en diversas esp€cialidades, otras na-

Domingo 2 de

V IBRACIÓN ETERNA.

J a rdines del gran Palacio.

árboles frutales y las frutas. La rlase 46 reune todos los arbustos de ornamentación, mientras
que las plantas de imernadero forman la clase,
74; en fin, la clase, 48 está reserrnda á las semillas y á los granos.
. Cu~,ndo se •fo.·a~ó en Francia ~e confiar la orga~
mzac1on de esta importante exposición, fué á :Mr.
Viger, antiguo :Ministro de Agricultura, presid€1ll_te de la Sociedad de Horticultura, á quien se
designó pa,ra presidir. Entve las exposiciones hortfoolas, algunas tienen necesidad ele estan
abrigadas, tal-es como las plantas de imernadero, plantas ei:xót~cas ó flores indígenas que han
sufndo un cultivo forzoso; era, pues, absolutamente necesario proYeerse de palacios de vidrio
capaces de Etncerrar todos los concursos ele la Exposición ele 1900.
, Estos invernaderos fueron elevados á los bordes del Sena, en Cours-la-Reine) es decir, en la
calle de París, pues es así como se designa la parte
de Cours-la-Reine· que está encerrada en la Exposición; dan el frente á la puerta central de la
calle de las Naciones, y ocupan un espacio do
cerca de trescientos metros de• longitud.
Los inver11aderos están divididos en dos grupos ó cuerpos de construcción . separados por un
l argo e,spacio ele 70 metros ele largo.
Cada u no de estt&gt;s dos grupos se compone de
una gran nave vitrada fla1;1queada de bas-cotés
que for man siete departammtos, los que t e,rminan por ''bow-winclows,'; que á su vez forman
por fuera una serie ele cooueitas salidas qur,
rompm la monotonía ordinaria de las construcciones vitradas; cada tramo ti-ene 8 metros dr.
la:rgo, mientras que, la gran nave mide 62 metroé
de largo sobre 33 d,e, ancho.
Un cuerpo vitrado así mismo, de 10 metros de
largo, liga la gran na.ve á una más pequeña que
termina cada gran nave del costado opuesto á
la plaza central y le sirve, por decirlo así, de vestíbulo. Este pequeño invernadero mide· 24 sobre
19 metros.

Estos imernaderos están destinados á conten er concursos temporal,es de cinco días de duración y consagrados, ya á las plantas de invernadero, ya. á las flores anuales de la estación.
En los bas-cotés están alojados los concursos

·~,. ..
"'• L~

.

~;.:

'

,.

,,. .

"

III

Detente y calla Magclalena; calla ; mira que ya
no la veo, mira que se va, que s,e p ierde de,sv~neneciéndose en lontananza esa mujer que canta á mi
oído la canción más triste. ¿ Sabfs quién es esa
mujer, 1' agdalen:i; E s rl Ai·t~, el Arte que vir.ne
á modular junto á mí la vibración eterna, la vibración que no puede• olvidar se ni aún en la tumba misma cuando se ha oído una vez; porque está
en la materia, y la materia no es la nada, la materia es inmortal y en cada átomo que deil. sepulcro se escapa para fecundar organismos _IllteYos,
vibra el canto que escucho á cada instante y que
quiero quei el mundo escuche también. ¿ ~o lo has
oído tú, Magdalena? ¿ Ro lo has oído, trislle y vago sonar con esa cadencia extraña, que tienen los
latidos del corazón cuando nos presagian algtma
desventura?
Y Lorenzo, con la pupila clavada en los cristales de su ventana, al través de los cuales se vE:b
el horizonte nebuloso y triste, con el violín en
una mano y la otra hundida en su larga y rev1lt''.ta cabellera negra, parecía seguir ansioso con la
mira.da, algo que se iba perdiendo allá lejos, muy
lejos, entre las nubes que, se amontonaban lentamen te sobre las cumbres de los obscuros montes.
Lorenzo buscaba la nota que en sí condensa los
gemidos todos y todas las plegarias y maldiciones
que ha.ce brotar la desesperación á los labios.

Una noche se presentó Lorenzo en la alcoba deMagdalena.
En los ojos del mancebo brillaba un fuego extrañ o, los amoratados círculos de que e•staban r od,ea.dos, daban vigo•r sombrío al pálido color de sus
mejillas, y sus cabellos negros caían en desoriienaclos rizos sobre el marfil amarillento ele· su
frente.
:Magdalena se incorporó en el lecho. El la detuvo extendiie.n.clo la mano, y permaneció inmóvil,
en actitud del que escucha.
- ¿No la oyes, :Oiagdalena? . . . . ¡Ay! mi violín es inipotente para imit ar esa queja. La voz humana, sólo la voz podría ... . Y L orenzo enmudeció. Después continuó así:
-Magdalena mía, voy á procurar r eproducir
ese canto; t.ü lo escucharás atenta, muy atenta;
y cuando el espíritu del Arte que· flota en torno
nuestro se apodere de t u espíritu, tú cantarás y
yo te seguiré y en&lt;Jontrars:!lllos al cabo la ndfü.
eternamen te triste, que sólo para el alma vibra y
que el alma tan sólo ha podido oír hasta h oy.
Y el violín sonó, r emedando primero un murmullo como de abejas, débil zumbido que creció
y creció h asta estallar en e:\.-plosión de notas y
amenguó después y fué una cadencia nomás, tri~te, monótona, dolorida; plegaria de mujer que sube al cielo ; y se oyó después algo que parecía
chocar d('J copas mezclado á carcajear sarcástico y
burlón, como ele orgía.
Magdalena se había levantado; sus pies desnudos, blancos, resaltaban sobre el obscuro pavimen1lo de la estancia; sus brazos se cruzaban sobrn su
seno palpitante, y su mirada parecía per derse en
el espacio.
De improviso, su voz duloo y gemidora se mezcló al sonido del violín de L or enzo, no menos dulce y gemidQil' en aquel instante.
Y el t imbre de la voz y las ondulaciones de la
cuerda herida por el arco, formaron una sola cadencia, tan llena de melancolía y desesperación,
como metlancólico y sin esperanza es el adiós que
damos, niños, aún, á las primeras ilusiones que
emprenden el eterno viaje.
L a nota aquella fué haciéndose más y más aguda, y cuando casi er a un grito, cl,e, esos que en el
fondo del alma nacen y que en el fondo del alma
mueren sin llegar á escapar nunca ele lo que fué
su cuna y su sepulcro; Lorenzo sin dejar
el arco murmuró á media voz, con acento ronco
y trémulo:
- ¡ Al fin ! ¡ Esta, esta es la nota!. . . Se oyó el
crugido seco de aJgo que se rompía, y la cuerda
del violín que e·n aquel momento vibraba, estalló
enroscándose como una serpiente, y :U agdalena,
pálida y rígida, se desplomó por tierra.
Loren zo quedó inmóvil, mudo, con la estupidez
a~/ónita dret la desesperación r etratada en el semblante.
Después se arrodilló junto á )Iagdalena, la sostuvo en sus brazos, la volvió al lecho, y besando
sus pies desnu dos, fríos como el alabastro, rompió
en desconsoladQII' y tristísimo llanto.

II
Magdalena y L or enzo, se encontrar on una noche de invierno lluviosa y destemplada. El tocaba el violin por un mendrugo ele pan y por un
mendn1go de pan ella cantaba.

Chalet rústico.

de flores -en a:rbusoos pequeños, mientras que las
pequeñas naves que les sirven de vestíbulos encierran las -e1Xposiciones de árboles frutales forzados, cargados de sus frutos, con frecuencia madurados á "contra-estación."
Los invernaderos de la sección fran cesa abrigar_án sucesivamente durante la Exposició~ doce
senes de concursos, el séptimo de los cuales se
abrió el dí.a 8 del presente mes.
.. ,
La parte de imernadeiros situados del costado
del Palacio del Congreso, está, por el contrario·:
r eservada á las exposiciones, ya sean permanentes
ya ~emporales, de las naciones e~tranjeras.
Si se pasa_ á las expos_iciones en pleno aire, no
son horas, smo días lo que sería preciso consagrar á dicha visita: por todas partes donde se•
encueni,ra libre algún espacio y fuera de las vías
de comunicación, prados y camellon es ofrecen al
público fodas las rarezas y t odas h.tS maravillar,
de la horticultura.
Desde, _q~te ha franqueado la puerta monumental, el v1S1tante se encuentra enmedio de un
j a:rdín ~ceilicioso, en. el cual cacla planta ó arbusto ha sido proporcionado por un expositor.

EL MONUMENTO DE CUAUBTEMOC
EN LA CA LZADA DE L A REFORMA.

En el Puente "Alejandro."

I

Habiendo recibido numerosas felicitaciones por
el g~abado del "monumento de Cuauhtemoc" que
publicamos en nuestro número anterior nos es
g!ato hace:r saber á nuestros lectores que'la mencionada ilus&amp;iwión la tomamos d; la hermosa.
obra monum~ntal, "México, su evolución social,"
que están editando los Sr.es. J. Ballescá Sucs.

Desde aquella noch0 no volvieron á separarse
nunca.
Así llega,ron á la j1:tventud; él adquiri ó la hermosura del genio, sombría como el suyo; ella la
belleza de la abnegación, como la suya, melancólica y severa.
Magdalena era el único ser qu e cuidaba del
pobre loco, que así llamaban á Lorenzo todos. :J,o
co!. .. sí; ¿ no es en la tierra todo lo inexplicabl e,
una loeura?
_
¡ Pob res almas las de Lorenzo y Magdalena, ña"cidas para cruzar solitar ias, cogidas ele la mano
por el mundo! ¡Pobr€lS corazones que por el arte
se amaion y poT el arte se unier on y que en el ~rte
buscaban afanosos la realización de esperanzas imposibles y de quiméricos ensueños!

IV
Cuando Magdalena despertó de aquel sueño sombrío como el de la muerte, no pudo reconoe€1r á
Lorenzo que con voz cariñosa la llamaba.
Magdalena permanecía en silencio muchas horas; de improviso modulaba bajo, muy bajo, una
canci6JJ. monótona y extraña y la interrupía y á
mnpezarla tornaba., has/fu. que al fin, moviendo la
gentil cabeza de un lado á otro, como el que no
consigue encont rar lo que afanoso busca, volvía á
caer de nuevo en su aterrador mutismo.
¡ Magdalena estaba loca!

V
Vinieron días muy tristes, días sin sol, d&lt;J esos

en que el mundo parece una tumba, y las pardas
y revueltas nubes que amontona e•l vienito en el
espacio, semejan el puñado de tierra que alguna
mano invisible arroja sobre el CillE' yace en el fondo
de aquella fosa, en señal de adiós eter:rrc.
L os tiestos que adornaron la humiltle vientana
da }fagdalena, estaban rotos y sin tlores. El canario que el día de su sanfo 1-e, r egaló Lorenzo, y
que con sus alegres trinos la desper taba cuando
lucía apenas la aur ora en el Orimte, había muerto
ele hambre y frío una de aquellas nebulosas mañanas.
También una mañana murió )Iagdalena, y era
la mañana m'ás nublada, más fría, más triste de
todas las mañanas ele aquel inYiE1rno.
Aquella yez )Iagdalena había cantado y ni u na
sola vez interrumpió su canto.
¡ Qué can1t(ar el ele, 11Iagdalena tan lleno de melancólica ternura!
-1Iagclalena, amacla mía,-dijo L orenzo ahogan do sus sollozos- ¿ por qué cantas así?
Ella clavó en él sus ojos grandes y negros en los
que al fin brillaba un rayo ele r azón.
- Calla-murmmó sonriendo-calla; es la nota
etername1nte triste la que voy á modular, L orenzo
mío, es que me alejo y no quiero que olvides n unca mi ú ltimo adiós!. . . . . Y siguió can tando, y
fué su voz cada vez más débi l, hasta que se extinguió en eil mundo con su vida y se perdió en el
cielo con su espíri·tlu !

VI
El cuerpo de )Iagdalena reposó en el rincón más
solitario y humil de del cementerio del lugar.
Cuando el reloj del viejo campanario anune,.ó
la media noche, los que cerca del camposanto viví~n, creye1r?n oír confundiéndose á los largos gemidos del viento que azotaba las ramas de los cipreses, el sonido de un violín.
Interminable y amarga y gemidora fué aquella
sonata . ....
El sepulturero encontró al siguiente día las huellas de un cuerpo humano impresas en la húmeda
y . re~ovicla t ien;a de la tumba de Magdalena, y
disemmaclos aqm y allá en torno de él, los fragmen~os de un violín ennegrecidos por el barro.
Nmguno desde e!Iltonces volvió á ver á Lorenzo.

José }'eór¡ del Va/11:'.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Se)?tiembre de 1900

ILUSTRADO
AÑO Vll--TOMO ll"'.-NÚM. 11

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 9 ·DE 1900.

lhreolo r: Lio, BA.l'.A.EL BEYES SPtllrDOLA..

8UB8CRIPCI01' ~StU.L 1'0Billli, 11.60
IJ)BI( IDBK 11N L.1. C.il'IT.U., Sl.26

Gerente: .A.llrTOlll'J:O t 11'1'.l.8

EL ASESINATO DEL REY HUMBERTO 1
Según apuntes de testigos presenciales, proporcionados á la prensa europea.

EL AMOR LLAMANDO

A L~ PUERTA. ·

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95757">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95759">
            <text>1900</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95760">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95761">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95762">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95763">
            <text>Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95764">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95781">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95758">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 10, Septiembre 2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95765">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95766">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95767">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95768">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95769">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95770">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95771">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95772">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95773">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95774">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95775">
              <text>1900-09-02</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95776">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95777">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95778">
              <text>2017597</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95779">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95780">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95782">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95783">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95784">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1793">
      <name>Baile Club Hípico Alemán</name>
    </tag>
    <tag tagId="511">
      <name>Cuba</name>
    </tag>
    <tag tagId="1794">
      <name>Cuernavaca</name>
    </tag>
    <tag tagId="588">
      <name>Estados Unidos</name>
    </tag>
    <tag tagId="1792">
      <name>Funerales Rey Humberto</name>
    </tag>
    <tag tagId="1796">
      <name>Monumento de Cuauhtémoc</name>
    </tag>
    <tag tagId="1795">
      <name>Pabellón de la horticultura</name>
    </tag>
    <tag tagId="1791">
      <name>Sada Yako</name>
    </tag>
    <tag tagId="650">
      <name>Turquía</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
