<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3667" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3667?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T18:24:15-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2307">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3667/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_2._No._12._Septiembre_16..ocr.pdf</src>
      <authentication>e96b6e865aa22f35a14091f1b7de9622</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117487">
                  <text>Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.,

•

•

fL MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 12
01:reolo:r: Lio. BA.l"AEL BEYES SPtJll"DOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 16 DE 1900.

8UB8C&amp;IPC10lt' DNIIOil FOBA.NH., fl_MI
IDU IDJUC :&amp;N LA CAPIT,lI,1 IL~

Gerente: Alll''l'OlUO OVl'Á9

•

•

SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN PORFIRIO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
Ultima fotogr&amp;.Ha tomada por el Sr. Octavia110 de la Mora.

�EL l!UXDO ILUSTRADO

1, La Cxposici6n.•-2. llictor.Manuel 111.
3. CJ embrollo.--4. Galveston.

de será el gran acontecimiento del fin del si•lo
la lla.ve de oro y de fierro con que una era seo ha'
cerr~clo y comienza otra, no la de la paz, en el
sentido absoluto del vocablo, sino de la creciente dificultad de la guerra . La guerra de hoy en
má~, será un _c~ímen supremo mientras haya miserias que atinar; sólo aceptarla en caso inevitable será un deber, pr-0,ocarla será ponerse fuera de la civilización. La humanidad va llegando á la plena conciencia de su solidaridad y en
cualqwer parte que la injusticia la toque se
siente herida.
'

Domingo 16 de Septiembre de 1900.
sencillez de la fé íntima, es cierto, no con la con•1
vicción de ser el ministro universal de la providencia para les italianos, como el otro juzga que
Jo, es parn los alemanes) hasta e,;a nota religiosa
que enterneció al viejo pontífice, según las crónicas vaticanas, acercan bastante al joven Víctor
Manuel de su augusto maestro de Berlín.
Y para mí es claro que si hubiese tenido un
ministro de la talla de Cavour¡;, lo habría hecho
príncipe de Rávena ó de Pisa, y le habría puesto amablemente su sombrero en la mano, como
hizo Guillermo con el príncipe de Bisrnarck; porque esos h01lllbres absorventes, reyes psicológicos,
digámoslo así, que consideran á los reyes históricos como sus púpilos ó agentes, son iucompati-•
bles con monarcas del temperamento de los Guillermos segund~s ¿ v de los Víctor Manueles terceros? P arece; el nuevo rey italiano no tenía que
despachar á nadie; el excelente Sr. Saracco, jefe
d0l gabinete italiano, ni en sueños ha deseado la
a.p !astante gloria de los Cavours ó de los Bis-marcks, se contenta con una buena mayoría liberal moderada en el parlamento, pero no una
mayoría de combate sino de conciliación. Y el
rey lo ha ayudado ó lo está ayudando mucho en
esto, lo que prueba su buen instinto político y
que, aun euan&lt;lo tenga pcT modelo á un hombre
que usa casi siempre el guantelete de hierro del
paladín feudal, sabe que Alemania no es Italia.
H a sabido ordenar : sometió á los mini6tros desde la primera reunión del consejo, después de los
funerales, á un interrogatorio preciso y apremiante sobre sus sendos programas administra,
tivos, sobre los medios que tenían para realizarlos, pidió" informes, "memorandums" rá.pido'S y.
exactos, y "ordenó" que en el acto se le trajeran
á la firma los decretos sobre colonización interior, sol?re pensiones á los veteranos, sobre cuestiones urgentes de artillería y de marina, etc., y
exigió que se le diese á conccer todo lo que debía
firmar con anticipación, quiere ponerse al cabo
de todo y ha.ce bien; este es el sen timi,nto pleno
de la res¡x;nsabilidad y el deber.
Por lo demás se ha puesto bien co;i todo el
mundo, instantáneamente: loo .soldados y los marinos están encantad~ con un rey que los halaga
y que se manifiesta tan de ellos; Francia se muestra graciosa con el rey que ha dicho "no permitiré á nadie que me tache de- anti-francés;" los
partidos están por hoy satisfechos: las izquierdas
por el tono liberal del discurso, por la promesa
de no recurrir á leyes excepcionales y de respetar
el Estatuto lo que también regocija á los moderados. Sólo los reaccionarios, que esperaban que
el atentado de Monza fuese la señal de leyes terriblemente restrictivas, se muestran desalentados; es mejor. Y el pueblo ¡oh! el pueblo, ademá~ de su devoción clinástica. la na.che que vió
en Roma, en medio ele la terrible catástrofe de
"Castel-ginbileo," desembarcar repentinamente
de un coche de alquiler, al rey y á su mujer, y
pasarse la noche entera ordenando el salvetaje
(que no me oiga la Academia) y atendiendo á los
heridos, esa noche le juró amoir y el joven príncipe aceptó el juramento conmovido bajo su mi.1
litar rieidez ]' la encantadora reina Elena, lloros·a y feliz, y por eso más bella y más amada.

1.-¿ Es ó no un "fiasco" la Exposición? Abundan ya en los periódicos, en los informes de los
via.jeros que van volviendo,en las correspon&lt;leneias de los que se van quedando, en las censuras, en los panegíricos, elementos suficientes paPero si bajo el aspecto moral no es un fracara fundar una opinión, aunque rectificable todavía, pero probablemente aproximada á la verdad. so ¿ lo. es como negccio la Exposición? Aquí si
-Pues bien, no, la Ex¡x;sición no ha sido un las conJeturas son un poco turbias ; y los que se
fracaso; y eso desde aquí y sin verla, podemos h~~ ocupado en esto, confiesan que el número de
decirlo con cierta seguridad. Poo-que hay muchos vmtantes, hecha la liquidación final, pr~bablepuntos de vista para considerar el caso, ¿ no es mente no corresponderá al núme·ro de "tiekets"
cierto? Y he aquí uno de ellos; jamás se había. impresos, es decir, que el resultado financiero no
hecho esfuerzo igual para condensar y resumir co·rresponde·rá á las previsiones. U nos cuantos
los aspectos prodigiosamente múltiples de la ci- guarismos para fijar bien la idea:
En la Exposición de 1889 se expidieron ..... .
vilización humana; porque nunca se habían agrupado en coor dinación más inteligente los ante- 28.H9,352 tickets que representaban, descartancedentes próximos y aún remolca de algunas de do á los no pagantes cerca de 25 millones y me]as más salientes maniíestacione-s de esa civiliza- d10 de francos; en la Exposición actual calculanción; porque este intento· h" sido coronado de do lo5 dos últimos me,ses por ''mínimuns" combuen éxito. ¿ Qué más puede querer un burgués? parados con las entradas correspondientes de haSoy uno de ellos. ¿ Qué más puado querer que, ce diez afi.os, pueden asegurarse cerca de 44 mipor el precio de unas cuantas docenas de "tic- llones de tickets, es decir, 40 millones de frankets" á un franco, le sirviesen todo el siglo XIX, cos, 1? _más que en 89; si se refieren, pue,s, á las
comprimido en una especie de pastilla? El bur- E.xpos1c10nes pasadas, la actual es un gran éxito
gués debe de estar contento y debe de estarlo el financiero. ¿ De dónde ha venido e•ntonces el perartista, ¡x;rque allí ha podido reposar en las obras sisten te rumor de que es un fracaso? De que se
eternas del arte, allí aglomerados los motivos esperaba casi triplicar el éxito de hace diez años;
de su odio, á uu tiempo risible y sagrado, contra de que se creía que habría más ele GO millones
nosotro.s lo.s burgueses. Más no es etio todo, y he ele entradas. Y como los cinco grandes estableciaquí la verdadera nota., la verdadera significación mientos de crédito entre los que se habían reparde la feria universal de la industria, del arte y ticlo 3.250,000 bonos de 20 tickets, los lanzaron
del placer. La encuentro en el discurso del Pre- todos á la ,·enta. resultó que la oferta superó á la
sidente de la República francesa, que no vacilo demanda á pesar de que ésta ·es enorme y que
en llamar admirable, po-r preciso, por claro, conforme á una ineludible ley económica bajó el
por justo:
precio del Rrtíc:ulo, y se han ofrecido "tickets"
"Los Congresos que se han reunido (en París por menos de su valor; luego bancarrota, ha didurante la Exposi ción) y los que se reunirán, han cho la gente; bancarrota de esperanzas_, sin elunrocuraclo á los sabios, á los artistas, á los in- da; pero financiara no. Y como además, mudustriales, á los artesanos, á los obreros, á los chas :e-mpresas particulares crecidas á la sombra
agricultores dal mundo entero, una oportunidad ele la Exposición han naufragado, esto añade brude conocerse, de entenderse, ele comunicarse el mas á 1a mala. atmósfera creada en derredor del
resultado ele sus expe-riencias y de discutir, con gigantesco certamen. ¡Ya no habrá otro! dicen
un contingente excepcional de int-€ligencia y de muchos. Yo creo que sí. Pero en él habrá meluces, los problemas concernientes al mejora- nos mexicanos que ha habido en el presente; pormiento moral y material de los individuos y de que noso-tros tendremos la fiesta en casa; la Patria cumplirá cien años.
las sociedades."
"Estos congresos no han presentado, acaso, al
visitante superficial un atractivo muy seductor
con esas estadísticas, planos y gráficos, esos informes y esas actas de bastante severa aparien2.--La educación d,ema~iado nueva todavía en la
cia. Xo por ello dejan de ser el punto culminan- libertad normal y orgánica de los p11eblos conste de la Exposición; nos permiten fijar este testi- titucionales de la Europa continental y los crasos
monio consolador, que todos los pueblos con ma- errores de los parlamentaristas que han tendido
yor ó menor premura se sientan empujados por á convertir las instituciones en instrumento de
una e,olución común hacia la inYestigación y explc,tación del poder en favor de la carta de los
r€11.lización del progreso moral; que en todos los "politicians," ha hecho general el sentim:iento fapafaes crece día á día el número de los espíritus vorable á la consolidación de poderes ejecutivos
ilustrados y los corazones generosos que se con- fuertes, enérgicos, cuyos jefes sepan imponerse á
sagran por en tero á hacer el bien á sus semejan- todos, que sepan hacer sentir su acción soberana
tes y que, en fin, el siglo que nace, verá la paz y la en la dirección de los ramos todos de la adminisconcordia establecidas sobre más ámplias y sóli- tración y que, respetuosos de las leyes, pongan
3.-¡ Oh! Inglaterra, es muy alta, muy imperial,
das bases."
en juego cuantos recursos las leyes les conceden. muy grande, la verdad es que no se llama oficial"La Exposición de 1900 habrá provisto á la
El tipo de estos soberanos es el emperador Gui- mente Inglaterra, como acostumbramos llamarSolidaridad de su más brillante expresión : darale' llermo II: en donde no está, en donde no mani- la, se llama ''la Gran Bretaña" y lo es; pero no
un poder nuevo ele expansión y persuación. La fiesta su idea ó hace sentir su impulso; demasia- creo que hayan sonado bien en sus oídos las múSolidaridad, á !llM de las mllgllaS cosas que le de- do quizá,. Mas hay que tener en cuenta que el sica.s de los regimientos franceses, recibiendo á
bemos, hará más frágil en su porvenir el triunfo knisser alemán, no es un rey parlamentario, por- los destaca~1e1~tos alemanes en Chaugjai ¿ qué es
de la fuerza, mejor acatada la soberanía del de- que no lo es sino á medias la constitución del Pi::o,; Q_ué s1z111fica; que se acaba; que empieza?
recho; impondrá el arreglo amigable ele los con- imperio germánico,, según ella el emperador tiene En pnmer lugar parece que acaba el monopolio
flictos internacionales y el afianzamiento de la participae1ón directa, y á veces preponderante en del dominio inglés en la cuenca del Yan~-tsé ·
paz, siempre más gloriosa que la más gloriosa de el ejercicio de la función legislativa, y suele el es una dominación fundada en vagas co,n~esio~
las guerras. No suprimirá, sin duda, cuanto las parlamento estarle subordinado. No así en otras nes, pero muy concretamente interpretadas en
malas pasiones pueden engendrar de males y de partes, en Italia, por ejemplo. Es, sin embargo
favor de una especie de monopolio británico cu•
ruinas. pero nos permitirá vislumbrar de más cer- maniJiesto que el nuevo rey ha tomado por mo- hierto con resonantes protestas de no quer:r en
ca el objeto supremo hacia el cual tienden las in- delo al emperador su aliado : su actitud, su as- China otra política que la de "la puerta ahierta,"
telig-encias libres y los corazones buenos la dismi- pecto, sus modales, la brevedad y el estilo directo es decir. sin prfrileg-ios; ya hemos explicado otm
nución ele todas las miserias y la. realización de con que ha expresado sus voJuntades "sic volo vez este designio. Pero precisa confesar que la
la fraternidad."
sic ju beo," son de un soldado, ni en su casa, ni situación ha cambiado mucho en estos 11ltimos
1Iuv bien, Sr. Loubet, per:fectamente, allí está en su consejo de ministros, ni en la calle deja el diez años y que si el tráfico británico prepondera,
marcado el puerto en donde el gran pensamiento uniforme; así hace el otro. Hasta el acento mís- en la cuenca, ma~avillosamente rica por sus pro•
&lt;le la Exposición ha encontrado abrigo y por dontico de su proclama que invoca á Dios (con la duetos, su población y su clima, del "río azul;'

=·=

=

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

.

otros le siguen de cerca y ya no está sola. Antea
ella (Inglaterra) era la dueña del comercio del
té; ahora los "trusts" chino-rusos se han aduefiado de este producto, y Europa y América toman té chino, servido por los ru~. Es verdad
que además del chino se consume ya el del Ja,
pón, que es muy bueno y el &lt;le Ceylan, que yo reputo mejor y me gusta más que el chino; verdad es que nunca he tomado el té imperial, el
sagrado, el que sólo baña los paladares celestes
del emperador, la emperatriz y basta hace poco,
supongo yo, .del príncipe Tuan; pero para gustar
('!el divino brevaje se necesita una educación especial y haber nacido semi-dios. . . . . . nada de
esto es tan fácil como mis lectores pudieran
creer.
Eso en lo que toca al té; el opio, que ,enía á
los chinos &lt;le la Ipclia antaño, ahora ellos mismos
lo cultivan, ellos mismos fabrican esta arma sui~ida ¡y tan contentos! Los géneros de algodón. de
fabricación alemana y japonesa, rsbín batiendo
'á las "indianas," fabricadas en ~Ianelw:tu nnlt::8
y hoy en Bombay; el petróleo es japonés, ele.,
etc. Y no contamos los grupos belgas y írance,ses que expl,otan las minas y los ferrocarriles en
Distritos riquísimos del famoso río. En conseeuencia la Gran Bretañ a tiene que dejar sentar
ú su mesa muchos convidadas; los recibirá con
alth-ez y cortesía, según su costumbre.

Se embrolla el embrollo chino ¿cuándo ha dejado de suceder, dénme ustedes uu ejemplo, que
la 1mión en un designio común de dos grupos humanos que representan intereses diverso.s, no se
lrnlla convertido en disidencia al día siguiente
de realizado el ,propósito, disidencia que suele
llegar á la lucha abierta? La actitud de Rusia,
)lerlectamente premeditada desde que tuvo la
-eonvicción de que vivía su ministro y que los
aliados llegarían á Pekín, ha dejado perplejas á
1as potencias; no estaban, 'fisiblemente no estaban preparadas para este cambio de tema y en,cuentran que Rusia desafina y adios concierto.
Sin embargo, es innegable que el Czar es lógico; nos pro.pusimos, dice, hacer un esfuerzo
rnnncomunado para salvar á nuestros ministros,
:aunque para -ello fuera necesario venetrar en el
corazón del imperio y poner en pie de guerra
1rnestros ejércitos; hemos logrado nuestro proJlÓsito apoderándonos de Pekín, los ministros y
:gran número de cristianos han sido salvos, y los
magnates chinos que han dirigido esta comedia
trágica, se han convencido que para esta clase
ele vindicaciones, las potencias ciYilizadas que
tienen intereses en China, i::abían unirse y ser
fuertes y rápidas; ante ellas la resistencia china
,se evaporó. El otro p.i:opósito era pedir á China
indemnizaciones por los gastos y daños causados;
y no afirmaciones ni prom-e ~as. sino seguTidades
plenas y absolutas, garantidas á satisfacción de
1as potencias de qu-e los crímenes que se han cometido no volverían á cometerse con la complicidad directa ó indirecta de las autoridades del imperio. ¿ Y cómo llegar á este fin? Desde luego
Teconociendo á un gobierno con capacidad de tratar; pues un gobivrno en esas condiciones no
puede ser otro que el actual. el gobierno nominal de Kwang-su y real de la emperatriz-viuda,
por ser el único que los chinos admiten, el único,
en consecuencia, que puede contraer compromi~os y responsabilidades en nombre de lo que llamaremos la nación china. Pero no bastaba reconocer al gobierno, era preciso un poco más. era
necesario ponerlo en condiciones de tratar fácilmente : ahora bien, los chinos no ven á su gol)ierno, siuo lo ven en la ciudad sagrada, funcionando entre misterios y perfumes como una di'Yinidad en el centro inaccesible, vio1ado ya por
&lt;lesgracia, de la. ciurl:a.d prohibida. Esto es cierto. Urge, pue~, restituir al emperador su ciudad
de Pekín y proceder á la desocupación militar
de ella y concentrar á las fuerzas aliadas en su
,antiguo cuartel general de rrien-1,sin en donde
se pondrán á las órdenes del felcl-mariscal de
Waldersee y desde donde mejor reforzadas y habituadas al medio chino pueden reemprender la
-campaña si preciso fuera. y reocnpar Pekín con
mayor facilidad quizás, si las ci.rcunstancias lo
exigen.
¿ No encontráis racional lodo esto? Yo sí;

EL MUNDO ILUSTRADO
pero he aquí la dificultad. Los aliados perderán
á los ojos de los chinos todo el prestigio saludable y aterrador (¡x;rque acá y allá se han cometido atrocidades, lo que demuestra que la guerra
no será nunca una manifestación de cultura, sino
uu resto de barbarie, indispensable desgraciadamente, si se quiere), dicen los adversarios de la
proposición rusa, si abandonan Pekín, esa es su
fuerza moral. La ,erdad es que la objeción es
baladí; esa fuerza no la perderán, por cierto, á
los ojos &lt;le los gobernantes que son quienes tratan, porque éstos sí saben á qué atenerse. Y á
los ojos del pueblo pueden r e-00brar el prestigio
actual y con creces en el momento que urja recobrarlo, mucho más cuando se quedarán en sus
posiciones de fuera de la capital hasta que los
tratados concluyan.

("alfil," quiere decir elefa.nte ¿ quién es el elefante?)
4.- No quiero cerrar esta crónica sin expresar, y en esto cualquier periodista puede estar seguro de que interpreta el sentimiento unánime
&lt;le los mexicanos, el profundo pesar que el naufragio espantoso die Galveston nos ha causado.
Estoy seguro que si la. prensa diaria se organiza
para iniciar en la República un movimiento de
simpatía, traducido por auxilios pecuniarios, en
favor de las víctimas de este atentado brutal de
la naturaleza., la gran irresponsable, encontraría
un eco inmenso. Así lo creemos y esperarn os.
Se trata &lt;le nuestros primos; pero nuestros primos desgraciados son nuestros hermanos.

La verdad es que por esta proposición, si llega á ser un lrncho, Rusia queda constituída en
rn alta tutora del imperio. Ya había torna.do ante las potencias el papel de protectora de la emperatriz y de su politica de reformas lentas; el
brutal incidente boxer, dió al traste con todo, y si
las legaciones hubieran sucumbido, difícil habría
sido, no digo salvar el trono, sino la vida misma
de 'rse-shí y este habría sido el gran triunfo de
la política inglesa. Porque la situación es clara:
hay cuatro grandes potencias asiáticas: Rusia al
N., Inglaterra al S., China en el Centro, el Japón en el Pacífico, es la gran potencia insular
asiática, es la Gran Bretaña del extremo Oriente. A Rusia le conviene todo lo que mantenga
al Celeste Imperio bajo la autoridad de la corte
de Pekín, porque ésta, por su situación y sus an~
tecedentes, caerá más y más bajo la dominación
del gobierno del Czar; á Inglaterra le conYiene
la disolución de China y de aquí su designio de
fomentar las tendencias ultra-reformistas de
Kwang-su, que llevaban · derecho á la anarquía
y al desmembramiento del imperio. En este río
revuelto se disponía á pescar Inglaterra la cuenca riquísima del YangJfsé, nada menos; bonito
pez, una ballena. Y este es, y no la razón de la
pérdida del prestigio, el verdadero motivo de la
oposición inglesa á la proposición rusa.
El Japón sigue á Inglaterra; su rivalidad con
Rusia es más clara, más ineYitable; ya ha comenzado á lo largo de los litorales del septentrión
chino y llegará antes de cim,'O años á un conflicto; la alianza británica será entonces para el imperio nippointa, una necesidad vital.
Después signe Francia, potencia asiática también de segundo orden . Francia guarda en el S.
una posición geográfica análoga á la que Rusia
tiene en el N. de China, del enorme vientre chino,
como le llama Lord Beresdorf, y le es indiferente
en el fondo salir ó quedarse en Pekín, pero no
le es no seguir á Rusia su deferente, pero poco
fogosa aliada; la seguirá, mucho más cuando así
da jaque á Inglaterra y neutraliza casi el famoso
mando en jefe del mariscal alemán. Y esta razón es buena, pero no la principal como ha asegurado el famoso corresponsal del "Times" en
París, que tiene el don de reducir todos los
acontecimientos á productos de intrigas palaciegas.
Si Alemania no hubiese tenido que lavar la
mancha de sangr e del asesinato de Von Ketteler,
y si no hubiese proclamado en tono de exaltación,
casi religiosa, la inflexible necesidad de una política de castigo en China, se habría adherido á
la proposición rusa. Y este e3 un ejemplo de
los inconvenientes de los impulsos puramente
personales en los negocios del Estado; nada más
interesante y simpático que los grandes movimientos del corazón de Guillermo II, frecuentemente conrertido en motor principal de la política alemana; pero nada menos sereno. Y he
aquí al imperio alemán obligado á contar con
Inglaterra, cuando menos lo necesitaba.
Los Estados Unidos se han adherido á la proposición rusa; era la consecuencia, de la actitud
tornada desde el principio ¡x;r el gabinete de
Washington y que, en los comienzos mismos de
la campaña, en el bombardeo ele Takú, se marcó
netamente: nada de intervención; nada ha habido más prudente, ni más correcto.
Este es al tablero; Inglaterra mueve su alfil,

DECADENTISMO.

""'º"""

Quiero la estrofa que ananca
torv~ pero noble y franca,
débiles sueñes bastardos;
que nunca fué musa blanca
musa de ·driles bardos.

Epica suene la trompa
que otras edades oyeron,
y al vibrar al aire rompa
la urna que guarda la pompa
&lt;le las grandezas que fueron.

Basta de cantar amores;
de alabar del sol poniente
los lánguidos resplandores;
basta de brisas y flores
y de murmullos de fuente.

No quiero el licor que enerva,
y que en copa de oro apura
Baco tendido en la hi, rba;
psefiero beber la acerba
lágrima que nos depura:
Dadme la lira de encino,
la de sonoros bordones,
la que su canto divino
envuelve en un torbellino
de rayos y de turbiones.

Quiero horas de tedio llenas;
quiero nerviosos excesos,
y con ,sangre de mis venas
quiero, venturas y penas,
escribir sobre mis huesos.

Quiero escalar las alturas
robar el Tayo que tiene
quien da sér á las criaturas,
para que entre rocas duras
como el titán, me encadene.

Y cuando esté sin escudo
atado sobre el abismo,
llega á mi pecho desnudo
y hunde en él tu pico agudo
buitre del DEC.ADEXTIS3IO.

Ven; no te apiade mi suerte;
te busco, ave del infierno;
,;abe mi espíritu fuerte
que entre alaridos de muerte
nacerá el canto moderno.

.Tosé j)eón del Valle.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 16 de Septiembre de 1900.

D omingo 16 de Septiembr e de 1900.

EXPOSICION DE PARIS.
El Castillo del Tyrol.

•
haz lo qU12- quieras, atrevida y loca;
un eflm·io de antiguas primaveras
vuelve á exhalar lo que tu mano toca;
hurga, escudriña, rompe ... haz lo qu·e quieras.

III
:Ui juventud fué alegre cortesana
que vivió prodigando su hermosura;
mi juventud amó; fué una, liviana
qu·e no mintió el am?r ni la ternura.
Era jovial, simpática, mimosa,
amiga de entusiasmos y ruidos;
¿ ves por ,el suelo pétalos ele rosa,
perlas quebradas y rubís caídos?

Son rastros ele brillantes galanteos,
ele l!Vcnturas y fiestas, en que había,
tras los floridos biombos, cuchicheos,
sobro las frescas bocas, ambrosía ....
IV
Este es un lindo bandolín doradó
que acompañó clroláticas canciones;
míralo sin adornes y empolvado;
ké ele las señoritas ilusiones.

Ella ha querido entrar en mi
corazón y me ha torturado:

Ese es el viejo clave donde ib:1
á preludiar sus himnos mi esperanza;
y en cionde dulce, ingenua, pensativa,
cantó su melancólica romanza,

I
Es un palacio en ruinas, ¿ á qué vienes
caprichosa muchacha? Las inquietas
curiosidades frívolas que tienes
gustan á tus amigos los poetas;

Que lo abra sin temor tu mano inquieta;
es un curioso libro de memorias;
retratos ~ mujeres ... ¡indiscreta!
yo no te he die, contar esas historia-,.

los que á contarte van, todos los días,
para darte un placz,r con su&amp; engaños,
las mil v ti-es sonoras tonterías
que, arr11llan sin cesar tus qui~ce años.

.Adivínalas tú, que me importunas,
con malicias perversas y vulgares;
son "Cuentos ele Bocaccio" con algunas
páginas del "Cantar de los Cantare~."

pero á mí no; ya no; que arrepentido
al sueño y al amor cerré las puertas,
y estoy en la cartuja de mi olvid,01
cavando fosas á mis rimas muertas.

¿Esta? La sala ele armas : el luciente
casco de Lohengrin sobre el bruñido
arnés; el ideal entró en la ardiente
liza, de punta en blanco, y fué vencido.

II
Sin embargo, curiosa, entra si quieres;·
por un instante alegrarás la casa :
¡ Roces de sedas, risas de mujeres,
cómo sois inefables!. .. Pasa ... pasa.
Deslumbrada y á tientas, por obscuros
laberintos y dédalos caminas;
¿ ves? tiestos rotos y manchados muros;
¿ no te lo elije.? E s una casa en ruinas.
Sube por los musgosos escalones,
levanta las podridas colgaduras,
sigue por aposentos y salones,
clesempol va tapices y pinturas;

Bien: empuja la puerta de caoba,
mas tu rostro burlón, lleno die, risa
por un instante ,mseria : esta es la alcoba
de mi primer amor; ¡ pas-a. de prisa!
Xada hay que ver : la luz que en la vidrizra
cenicienta y opaca se ha filtrado,
mézclase á la penumbra donde espera
un lecho, como un nido abandonado.
.Adelante. Esta sombn1. en la que brilla
el oro con sus claras languideces
es un lugar sagrado : la Capilla;
no hay nadie en el altar; sigue, no reces.

Baja por la escalera de granito,
deja las salas tristes y desiertas ....
V
Ahora estás en el jardín marchito
alfombrado de polvo y hojas muertas.

Ven; premiaré tu afán y tu desmayo,
con flores tristes, pálidas y hermosas;
que en un jardín marchito suele un rayo
de sol, resucitar aJgunas rosas.

Plantas salvajes! Mira cómo crecen,
hasta subir por las pringosas piedras
de las tapias desnudas, que guarnecen
con sus festones lánguidos, las yedras.
VI

•

Grandemente representada está la Austria en la
Exposición, no• sólo por su participación en los
Palacios oficial&gt;es, sino aun por las construcciones particulares levantadas sobre diversos puntos;
á llQt largo de la calle de las Raciones, contai·emos
los tres Pabelon€s, del Austria propiamente dicha,
de, la Hungría y, en fin, de la Bosnia-Herzegovina; en el Campo de Marte, es el Castillo Tirolés
el que se ofrece á la curiosidad de los visitantes.
El Pabellón de la Bosnia-Herzegovina, recuerda
las formas de alguna construcción señorial, habitación y fortaleza á la vez, adaptada por añadidura á las necesidades de la vida moderna; el Castillo Tirolés procede d,e la. misma idea; reprnduce
el aspecto· de un feudo de la nobleza chica, semejante á los que se, encuentran en el Tyrol meridional, sobre todo en el valle del Irn1, en aquellos lugares pinto.rescos en que la naturaleza más ri-ente
anuncia ya la Italia del Xortc. Allí, como en toda la Europa feudaL mientras qne las C'indack,;; se
forman. de €spesas murallas, los señores de los campos y de las montañas, proveen cuichidosamente
de defensas su residencia. Lo más frecu,ente es
el severo recinto euadixlado, de muros espesos,
acribillados de extrecha.s troneras; después aparecieron las armas de fuego, y la artillería, que volvieron ilusoria la protección de los muros espesos,
y ayudando el mejoramiento de las co-sturobres, las

EL MUNDO ILUSTRADO
se apercibe una línea de almenas qu•e forma como un camino de ronda y domina los
alrededores. Bin embargo, la puerta de Ja
planta baja, 1:=e abre- grandrniente v acogedora, y delante ele los fortines pend,e, una enseña pacífica, representando un racimo de
uvas, que invit a al transeunt e á penetrar,
anunciándol,e lo que encontrará tras este
aparato guerrero, es decir, una cantina en
que jóvenes alegriEs, vestidos con un traje
que la ópera ha hecho familiar para todos
.,.,
los públicoi::, e&amp;;ancian los Yinos períumaclos
~tJ
~
d.J Tyrol meridional. así como las bebicla,
'l:~l rr ..,:t,J .
•
y salsas de que Zurich se ha hecho una es- ~ --' \11~ ,.,._¡tnsí111.c
pecialiclad, pero que el 'l'yrol fabrica con _,ft~
bV '
jy
'
,- "";r,.._
..,!Ol
,~.J\\
- rJ!~":l,..
'
·
·-'
--t;' ~
w,
.

;¡;,

.r~' ~\,/.

li~r'·.

r

.·, m

"

.. .

.

!

~

,,.

Descansa; el sitio á reposar convida;
ponte á soñar; te contaré entre tanto
las árabes leyendas de mi vida
enjoyadas de besos y de llanto.

Pero no; d-e tu alegre pensamiento
sacudirás tal vez el llanto mío,
cual se sacude un pájal'O contento
de las ágiles alas, el rocío.

Sobre, la soledad obscura y yerma_
se tiende un horizonte de neblinas;
quisiste visitar un alma enferma,
y, ya lo ves; es un palacio en ruinas.
ja!l, más fácilmente accesibles, están cubiertas '
ele fuertes €nrejados de fierro de fragua.
Sobre la fachada principal tiene el lugar de
honor una Virgen del Niño, pintada en una
nube, que se dice es la devoción particular dd
Tyrol.
Pocas son las casas que no llevan esta imagen venerada. Gna leyenda extrictameutei observada, tanto en el Tyrol como en Baviera,
obliga. _á los pintores á representar á la Virgen,
cualquiera que sea la época de su vida, con los
rasgos de la juventud; €S de general creencia
• que, desde el nacimiento de Cristo dejó de enviejecer.

Sonríe, recordando tus placeres,
¿ qué te importa el silencio de esta casa?
¡ Roces de sedas, r isas ele mujeres,
como sois inefables! ... Pasa, pasa.

Y véte ya; tras la violeta cima
la noche avanza, ele luceros llena;
y aquí cuando la noche se aproxima
suelen aparecer almas en pena.
Pero no te apresures; ve sirn miedo;
más gentil, más gallarda, más despacio.
¿Por qué me invitas á salir? Ro puedo;
yo soy el fiel guardián de este palacio.

FOTOGRAFÍAS NOTABLES.

Algo te guardas tú ele las secretas
historias de mi alma .... ¡ qué locura!
¡ No olvides de narrará tus poetas,
entre risas y versos, la aventura!
Mudas están las almas de las cosas;
no hay luz en las ·calla.d as galerías,
en el seco jardín, no hy mariposas ....
¿ A qué quieres volver? . ... te aburrirías
No ha tenido mi voz, bronca y ca.scada
para tus burlas frívolas repro.ches;
te dejo en el umbral : estás cansada;
·curiosa, vétei en paz: ¡ muy buenas noches!

.Cuis fi. llrbina.

construcciones cuadradas se abrifl•on largamente
al aire y á la luz, mientrati que las torres y las murallas, entera.mente desnudas hasta entonces, se
ad&lt;H:naron oo,n esculturas y fr~cos.
Ro obstante, se conservaba aún algunos r¡¡¡;tos
de lm. antigua fortiiicación, para atestiguar claramente que• el propieta.rio de la mansión, era un
hombre de guerra, y no un apacible burgués; por
estft. causa, S'Obre la fachada del castillo Tyrolés,

una maestría enteramente igual, al decir die loe
inteligentes.
En los cuatro ángulos de la. construcción, se
agarran á los muros elegantes torrecillas cubiertas de celooías: tson los antiguos fortines que permitían á los defensores sitiados, batir con SUB proyectiles el pie de las murallas; así mismo el dobfo
pórtico que corone el ootiente de entrada., protegía la gran puerta, ~ notará que laB vent&amp;naá ba-

:Kos ~rmitimos llamar la atención de nuestros
lectores, acerca del magnífico retrato del 5r. Gieneral Díaz, que honra. la primem plana de este
número, porque su mérito artístico no nos pertia,..
nece, es de la fotografía que reune á un perfecto
parecido, detalles de luz que honran al Sr. Don
Octaviano de la :Mora, que fué quien últimamente sacó este retrato.
El tallier del citado señor, tiene por lema "Verdad y Belleza" y cada cía demuestra mejor que lo
sabe cumplir, no -sólo en la fotograiía á que nos
rerferimos, sino en otras muchas que tuvimos oportunidad de ve:, al visitar su salón de exposición.
Entre esas fotograiías notables, se cuenta la
V1€'l' dadera obra de arte que todo México ha. podido admirar durante la última semana, en uno de
los esca;parates de San Fral'lcisco : el gran retrato, tamaño natural, de le. Sra. lJoña Carmen Romero Rubio ae Díaz, obra qu~ merece elogio.

�Domingo 16 de Septiembre de 1900.

Domingo 16 de Septiembre de

rnoo.

EL MTT~no TT,TTRTRADO
Acámbaro.

Al abandonar el ejército libeil'tador la ciudad
de 1Jordia, r después de tocar lrapuato, Salamanca, Yalle de Santiago y Salvatierra, llegó al pueblo de Acámbaro, en donde el señor Hidalgo pasó
revista á sus tropas ,en una gran parada, organizil.ndo aquellas masas y fraccionándolas en seccio11es ele á mil hombres con sus r espectivos jefes y
oficiale~. D espués de este acto, el Cura de Dolores
fué proclamado Generalísimo.
En el portal que r epresenta nuestro grabado
recibió el caudillo las felicitaciones de la multitud,
que lo aclamaba llena de entU3iasmo.
Chihuahua.

'l'orre qu., •Irv1ó &lt;k prisión á lltd!ilgv, t,U 1;h1huahua

Guanajuat o y la Alhóndiga de
Granaditas.

Vista panorámica ,de Guanaji:ato.

~ecuerdos de la YnOepenOencia.
Como recuerdos de nuestra gloriosa época de
independencia, tenemos el gusto d'e ofrecer á los
lectores del. "Mundo Ilustrado," varias fotografías
de sitios histórioos, para la gran mayoría desconocidos, y que forman la historia viviente, y son los
testigos mudos de grandiosos -episodios.
Ko vacilamos en recomendar el mérito de nuestras ilustraciones.
Dolores Hidalgo.

Uno d,,, ~os grabados reprec,enta la casa que
habitaba .el sub-delegado del pueblo de DoloTes,

casa de Morelos en Morelia.

que tiene su importancia histórit-a, porque bajo su
amplio portal derramó su sangre el primer patriota. La finca es de dos cuerpos, formado el primero por el susodicho portal; su halconería presenta el aspecto de todas las fincas de la época, lleva un fiiso de cantería tallada que el tiffl!lpo ha
comenzado á destruir.
La casa del sub-d!elegado, oomo se le llama
hasta ah,&gt;ra, fué construida en el año de 1783, que
por 1-a mucha escasez que en él hubo, se le llamó
"el año del hambre." En las obras fueron ocupadas gran número d e perwnas á quienes por

único salario se les pagaba con ligeras raciones de
pan ó semillas. Así lo refieren muchos de los habitantes de Dolores, por haberlo escuchado de labios de sus padres ó sus abuelos.
La tradición ha conservado el nombre del Primer Soldado de Hidalgo que derramó su sangre
en aras de la libertad: Justo Echais.
Ocupa otro ,lugar en nuestras ilustraciones,
la Cárcel d~ Dolores, de dond·e fozTon sacados
todos los presos. Estos se afiliaron gustosos al
conooer el plan del movimiento revolucionario.
La cárcel conserva aún su antiguo aspecto.

Monumento en Chihuahua Je~aa1ado en el sitlo donde.fué fusilado Hidalgo.

La vista panorámica de Guanajuato, que en lu.gar preferrnte tlamos á conocer, nos presenta. tres
sitios principales, el famoso l'erro llel Cuarto,
que desnudo de toda Yegetación, se vió cubierto
de miles ele. combatientes en actitud de ataque;
la mina de la "La Valenciana," asomando como
un punto blanco &lt;mtre las montañas. y que proporcionó á Hidalgo un poc1erso auxilio para llevar á cabo la difícil empresa de tomar por -asalto
aquella ciudad; y por último, la célebre Alhóndiga. de Uranaditas, que se levanta entre todos los
edificios de la ciudad .sobre la loma en que termina
hacia el Poni,ente el Cerro del Cuarto.
Conocidos son los detalles del -asalto por las
fuerzas de Hidalgo y de la ddensa de la Alhóndiga, la heroica acción del vali,e-nte Pípila y las
€scenas que se deS{lrrollaron al ser tomada la fortaleza.
Sólo diremos que etn los cuatro ángU'los d,e Granac1itas se ü0nservan aún los garfios de hierro que
sostuvieron las ca.bezas de Hidalgo, Allende, Al~1-ama. y Jiménerz, y las lápidas con los nombres de
tan ilmtr es caudillos.
Guanajuato es una ciudad que en todos tiempos
l1ará ncordar al Padre ele nuestra Independencia.

también las juntas r esenadas de los primeros caudillos, las felicitaciones que el pueblo de :Morelia
tributó al i'lustre Cura. y los ofrecimientos de los
patriotas que con ardor· deseaban seguir bajo sus
banderas.

Fué e.sta ciudad el calvario de los primeros caudillos.
Largos día8 de cautiverio pasó Hidalgo en el
I-fo,pital Heal, Eirviéndole cL calabozo la pieza que
se halla bajo la. torre de la capilla, lugar que han
conservado las autoridades con escrupuloso cuidado, para glorificar al héroe. El cubo de esta torre
es cuadrnngular. y en la part-e que da á la calle
presenta tres ventanillos. Los touristas visitan ese
sitio, evocando el recuerdo d e, aquel anciano que
dió su vida por librar á México de tutela infame.
En el centro de la plaza principal se levanta
majestuosa columna de orden corinto, sosteniendo la estatua de Hidalgo, que es de bronce y de
gran tamaño.
Se asegura que en el lugar qll'e marca el monumento se efectu.ó la sangrienta ejecución, y sobr2 el particular se han emitido dive•rsas opinio-

-- ,

1

..¡ \

..
A~' )~"'

. J

..

a .EL PUCRT

La Ciudad de Morelia.

En la finca de dos cuerpos que hoy ocupa el
Monte de Piedad ·de Morelia, se alojó el Sr. Hidalgo al t.omar -e·sta importante plaza, penetrando
Templo da San Francisco, donde estuvieron sepultadvs los restos de Hidalgo.-(Cbibuahua. J
oon el grueso del ejército el 1 'l' ele Octubre de 1810,
cuando lo habían he-cho ya dos días antes, varias
En l\forelia existen otros dos lugar2s históricos nes, prevaleciendo las de los que reconocen esé
secciones. Aquellos antiguos muro:s presenciade
no menos importancia: la casa qu,e, habitó Mo- sitio como el lugar del cadalso del Cura d€ Dolores.
1·on notables escen-as, las labores del Padre de
Telos
y la de- la antigua Cárcel Correccional, una
La histori.a nos dice que la ejecución se efectuó
nuestra Independencia para organizar la adminis- .
tración que se -encontraba sin autoridades, y para de cuyas ozlclas s.irnó de capiHa al Cur-a lfata- á espaldas del Hospita,l R·oo.l, y ahí se halla la plaza pública actual.
dar orden á su ejército; esos muros presenciaron moros, en víspera ele ser sacrificado.

Carcel de J)Jlores,

i;asa ael Sub-del,~a110 en Dolores.

�EL MUNDO lLCTSTllADO

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

i

Reliquias históricas.

Compldamos nuestro material con l,a publicación
de un grabado que represe'1ta el mas notable escaparate del Museo Nacional, que encierra reliquias históricas ¡rortenccientes á Hidalgo, Morelos y Guerrero, p~e,!1d~ de ~ran estnnac1.~n, que
son vi~tas con positivo rnteres y gran carino, por-

Domingo 16 de Septiemb_re de 1900.

EL 1úUNDO ILUSTRADO.

El Sr. Gral. Diaz en Santa Fé.
PRUEBAS DEL CANÓN MONDRAGÓN.

En nuestra edición diaria, dimos á conocer los
resulta~los obtenidos en ,las prueba.s verificacfos
el clonungo en Santa Fé, con el mateTial de monta~~ y bata]!~ _y carabina sistema }Iondragón y
(·anon automahco sistema 1-lolschkiss, resenándonos para este semanario las fotografías tomadas
por los fotógrafos de la Escuela :)1 acional Preparatoria .
La pri.Inn·a de estas fotografías, representa al
Sr. Presidente de la Repúbli ca en las lomas de
Santa Fé, acompaüado del Sr. General B erna rdo
RE~1es, Ministro de la Guerra, y de los Generales
Lms
E. Torrrers,
J nan YilleO'ao::
l~a.:.,
•
o ~, Etwenio
o
con, Ingerneros Daniel Garza y José ~Iondragón,
Don Fernando de Teres,i. Oficiales dd Estado 1Ia1

V

Les Seaores Prtsldente Y Ministro de la Guerra, presenciando las pruebas con el Material Moudragón en Santa Fé.

Los disparos se hicieren en dos seo:ies, siendo
la primera de ciento V'E&lt;inte y Ja
segunda de
setenta, con todo éxito, pues las lineas de blanco3
fueron &lt;&gt;espedazadas por completo.
Después el ei heehos los tiros, se fueron á verificar los impactos, querlando con el número de
éstos perfectamente marcados en t elas v bastido1,rn de los blancos, la precis.ión en la }:mntería
que apenas fué necesario ratificar algunU.s veces
durante los dis1rnroS', por el retroceso ligero Ua
la p.ieza.
En cuanto á la rapidez, quedó comprobada con
el hec ho de que toda la serie de disparos se hizo
en sólo media hora, á pesar ele los frecuentes
ca1nbios ele objdivo y movimientos que se imprimieron al cañón por orden de la comisión, cuyo
secretario tomó nota detallada de cada uno de
los disparo,s y del resultado final de las pruebas.
A las doce del día se dió por terminada la
pm.•ba, de la cual se rendirá parte detallado á
la Secretaría de Guerra.

•

I
Reliquias de l a Indept::ndenela que exisreu en d Museo N11.cional.

El último grabado de Chihuahua que damos á
conocer, representa el templo de San :Francisco,
llamado antes capilla de San Antonio, correspondiente al oonvento de aquel nombre, donde estuvo sepulta,lo el tronco de Hidalgo hasta el
año de 1823, en que junto con los restos de Allende, Alda.ma y J iménez, fueron traídos de Chihua-

preparatorias, quedó solemnemente instalado el 15
de Septiembre de 1813, siendo :ms mielllbros Dou
Ignacio Rayón, Don José Sixto Berdusco, Don
José María Licéaga, Don Andrés Quintana. Ro"o,
Don Carlos Marla de Bustanrnnt,e·, Don José María Cos, Don José María Murguía, Don José i\Ianuel ele Herreras, y como Secretario Don Cornelio
Ortiz de Zárate y Don Carlos Enriqu,ez del Castillo.
En el recinto del templo parroquial de Chilpancing-o, se desarrollaron las má:, con:movedoras
escenas.

casa doode estuvo enea¡ lll•dO Matamoros.

cuantos visitan el salón de Historia del referido
Museo.
Entre los cuadros que se cor:nservan -en ~te mismo salón rep roducimos igualmente el del Corregidor de Querétaro, Don Manuel Domínguez, esposo dll la heroína Doiia Josefa Ortiz. El cuadro
está pintado al óleo y es de gran tamaño.
El Coronel Mondragón disparando con el catión aut;omatico S. Hotscbldss.

yor !el Sr. Presidente y 1Iinistro de la Guerra, ohSErrando los efectos causados por los proyectiles
del cañón ele campaña sistema Jfondragón.
Otra de estas fotografías representa al cañón
automático sistema Hotschkiss lanzando proyec-tiles y el cual está manejado por el Coronel Manuel hlondragón, estando presente la Comisión
compuestc. del General Salamanca, Coronel Luna, rreniente Coronel Dávila, Oficiales y paisanos
pe5encianc1o las pruebas.
La tercera. ele las fotografías representa al Capitán Méndez en el momento de hacer un disparo con el cañón de montaña sistema l\Iondragón,
estando presente el Gen eral S,1las para ver el efecto del retroceso de la pieza después del disparo.
P r r último, la cuarta fotografía representa al
mismo Oficial clesempcfiando · el servicio ele apuntador en .el eañón ele 75 m\m. de campaña sistema, Monclragón, haciendo fuego á tiro rápido;
viéndose iel rastrillo de la contera fijo en tierra, y
á los sirvien tes proveyendo de municiones la boca
ele fuego.
Los resultados, como se r e-corclará, fueron notables. Uno ele nu e,stros grabados representa el número de v-eces que los proycti1es toe-aron en los
blancos.
Dirigió las pnrnbas el señor Coronel 1Iondragón y asistió á ellas la comisión que estudia el

Rtiu-ato del corregidor de Querétaro, D. Manuel Dom1nguez.

hua á la capital de la nación, para recibir el homena;e del pueblo agradecido.
La parroquia de Chilpancinga.

Este templo se ha hecho célebre en nuestra historia, por haberse reunido bajo sus bóvedas el primer Congreso Mexicano. Después de dos juntas

•"

Tlros que recibieron los blancos.

arma

:r que ts tá formada por el se1ior General

Iiprncio Salamanca, Cocoronel Gilberto Luna, Te-mente Coronel Rafael Dchila y Secretario Oc-am-po1 así como el capit;ln ,ntranjero Anclerson, representante de la casa constructora "Hotch-

Las pruebas dieron principio á las nuesrn· de la
mañana, haci1e,ndo uso ele granadas comunes con
espoletas de tiempo. Hizo los disparos el señor
1Iondragón que, antes ele principiar el cañoneo,
fijó su horquiIIa ele tiro para pr.ecisar la puntería.

kiss.''

7'
1 •

Fortal en Ac!mbaro, donde HidalgoJuéJelicltado por
PU nflmbra'Tllento de Generalfsltno.

Sres. Generales LWs Pf:re.1 Figueroa, Manuel Gon.zález, Porf.-lo Dtaz, Féllz Dlaz.
Grupo tolll8.do el afio de JSGG.

El Capltli.n Mén.:ez en el momento de hacer un disparo con el cañonde l[ontaña S. Mondregón.

El Capitán Méndez sfr;iendo de spnnlador en el cafl6n de campaña S. :Yondrag6n.
haciendo fueJo á tlro rápido.

�EL MUNDO ILUSTRADO

JJellezas me.ricanas.

ARPEGIOS.

Domingo 16 de Septiembre de 1900. ·

Domingo 16 de Sept:embre de 1900.
111ne:ría. La queja justísima de Juanito se con1&lt;:ntó largamente en las veladas de los buenos provin-

Siie,mpl.'eextrañoal placer, ya si~ remedio
Voy al mañana con la fe perd:da,
Sin cesar abrumado por el ~ed~o
Que lentamente agostará m1 vida.

ciald.

Porque rudo en mi pecho ~ dilata,

T

y á mi exisbencia su poder impone,
y es torrente sin cauce que arrebata

Todo cayó á tus plantas triunfadoras,
Problema tras problema resolviste,
Eres gigante, humanidad, que hiciste
Surgir la luz con que la senda exploras!

Cuanto á su curso arrollador se opone.
Quisiste ddernerlo, Y de mi ~na
La onda te ha llevado en su corriente;
Tuvo quie ser, la pálida azucena.
No, no puede luchar con el torrente.

Al fuego de la ciencia que atesoras,
Lo arcano, lo profundo, no resiste;
Sólo el placer de consolar al triste,
En tu soberbia sin igual ignoras.

Tu poético amo~, tu v~rgen alma
Que soñó con el bien, qU1so del llanto
Secar las faentes -al vo_lver la calm~
A quien sufrió en la vida, tanto, tanto.

Tú dejas al que sufre en el olvido,

Y en tu loco desdén, de la tristeza
Jamás el llanto ·acerbo has recogido.

Algo secreto que se esconde al mundo,
En mí pudiste sorpren&lt;lier, _Y llena
De infinita ternura, tu profundo
Amor me diste al fin; si eres tan buena!

Y si orgullo es tu ley, tu ley, fiereza,
Avanza humanidad que no has vencido
Y aún eres miserable en tu grandeza.

A su impulso por tí de~con~cido,
De tu alma escarpáronse nsue~os
y á mí volaron á formar el mdo,_
Como hlanca.s palomas, tus ensuenos.

II
¡Notiemblo,no,ui cederé á tu embate,
Atleta del dolor, tu fuerza gana,
Como el ay,sr me encontrará el mañana
Siempre firme y altivo en el combate!

y surcando fantásticas esferas,
En alas de ese amor de sólo un día,
Hiciste re-alidad de las quimeTas
Que agigantó después tu fantasía.

¿ Qué importa que la pena ee aquilate
Honda~melprcho,siesla fuerz·a humana
La voluntad que impera soberana,
Que augusta, ni sucumbe ni se abate?

1

•

Ella se despertó, y á sus arrullos

La -esperanza del bien, que es en amores

mo simiente de dolor, en los surcos por donde
va la triste romera.
J-.n t re Don ,Juan v su hermana. hubo un instante de silencio. L~s dos pensaban en el querido ausente. La señora se volvió hacia Don
Juan. Este se había puesto repentinamente en pie
y encendiendo un cigarrillo en el tubo de la lámpara, dijo:
-:l'ifaría, prepara esta noche mi equipaje : mañana parto.

II
Juanito fué desde su entrada 'en el colegio uno
de los mejores estudiantes; los pnmerus puestos
&lt;m1n los suyos, tanto en la clase d.ei álgebra como
en la de filosofía. De inteligencia clara, alma

Primavera que besa los capullos

Ro vacilo en luchar, venga pro.fundo
El sufrimiento colosal, sin nombre;
En p esares y lágrimas fecundo
Sólo de cardos mi sendero alfombl'e,
Y así, destino, probarás al mundo
QuesiE.sgrande·eldolor,más loesel hombre

. J_ua_nito em la adoración de aquel hogar. Hide Don Juan., crecido al calor de aqtL1:1los seres, era astro de sus noches, alegría de su
ah.Da.
Hasta los quince años tuvo profesores en la
propia casa; luego fué necesario que estudiase las
matemáticas, carrera diel joven, eiil un buen colegio. Don Juan echó un nudo á su corazón y
Juanito partió para una lejana y bella ciudad,
magnífico centro docente.
-Yo tengo mis ideas, había dicho Don Juun
á su hermana, cu.ando el cariño egoísta dJ la
b~~na señora negaba la conveniencia de a,1uc1
VIaJe; yo iengo mis ideas; mi hijo será lo que yo
no he podido ser. Y o no tuve un padre, quu s~
no ....
Y en los ojos de Don Juan se pintaba la tristeza. Don Juan tenía la conciencia de que 61 era
víctima de su primera humildJe, condición. Es,.
píritu despierto, hombre de natural inteligente,
fantasía llena de novelones y dramas impo,ibles,
en medio de su bienestar, de su riqueza, eneontraba uno como vacío; vacío que rn previsión de
pt&lt;ire iba á colmar con el estudio en la existe"'.lC;J.
de Juanito.
JJon Juan nunca fué esposo. A las veces, pensando en su hijo, l"ecordaba. cómo había. gustado
besos exóticos en la boca linda.mente roja dr la
bohemia que dió el ser á Juanito. La amada per¡,,grina, una de esas mujeres en las cuales se mezcla á la hermosura todo el encanto de, lo Jesconocido, llegó hasta el ignorado rincón ele aquella provincia, como una ráfaga llena de extrnii.os

JO Ulll-:!O

EL MUNDO TLU8TRA DO

Y los transforma con su beso en flores.
Hov los ,ensueños que en tropel alado
Forj·ó tu mente en las felices horas,
Y a no existen, y al v;e,r cómo han voladc
Sob1,e, tus muertas esperanzas lloras.

SRA. CARMEN RINCÓN GALLARDO DE ORTIZ DE LA HUERTA.

III
Mi juventud, sus sueños, sus amores,
Cuanto el alma ambiciona, cuanto quiere,
Sus primaveras, su calor, sus flores,
Todo se apaga en mí, todo se muere.

No puedoama rteen la existencia mía
Que romper su destino no consigue,
Hay un dolor inmenso, de agonía,
Que como eterna maldición me sigue.

Y yo que condenado á la amargura
Quise un cariño inmenso consagrarte,
Como amar, en la vida es la ventura,
Así tuvo que ser; no pude amarte.

l{amór¡ fi Villa/va.

JUANITO.
I
La casa, una antigua. coostruc(,•ión española,
de muros eminentes, pesadas puertas. ventanas
guarnecidas de fim-ro, temía aspecto monacal; aires como de mansión, á cuya sombra paseaban
frentes meditabundas cubiertas die, níveas tocas;
pies descalzos hechos á correr tras la cruz; almas
bl-ancas cun; y aloorgue de las melancolías. Pero no· 'a11í no habitaba la santidad sino la industria. 'Aquella no era casa de oración: de sus techos sólo surgía el himno del trabajo.
El caserón hacía esquina: por la una calle dos
grandes puertas daban acceso á un detal de jabones; por la otra una verja, antes d@rada, siempre de par en par y cuyos barrotes festoneaba
una enredadera de cundeamor, permitía la entrada en la mansión del jabonero.
En ~l pueblo la casa no se nombraba de otra
suerte sino "la jabonería." Su du:eño y habitante era un industrial enriquecido que abastecía con
su comercio de jabones los pueblos comarcanos.
Una noche á cosa de las nuew,, estaban en la
sala de la jabonería dos personas: la una, viejecita de cabello nevado, irostro plácido, manos y
piernas rígidas, sobre una silla gira:tbria y rodante, ,e,n un rincón de la pieza, dormitaba. Leía la
otra persona á la luz de una lámpara, en el centro del salón. Era un hombre todavía joven, de

complexión robusta, tez mate, ojos y barba ne- de María· María, la hermana mayo'l.·, la primogégros, cabello ·e nsortijado, aspecto burgués. Y_es- nita. de Ía anciana, suerte de providencia dotía blusa y pantalones de dril obscuro; los pies, méstica. Ella era el alma del hogar¡•, Cuanto al hometidos en pantuflos de grana, fulguraban con el gar decía relación estaba ella acostumbrada á resotverlo por sí y ante sí. Dócil á tan bla1Ddo yuoro de los bordados.
go, el dueño ele la casa sólo telilía para ella graTodo en aquel hombre estaha diciendo cómo
titud, por cuanto la •áda de esta bu.eina señora
era el único rico de provincia. La propia sah lleera una continua of.renda en -aras del cariño á los
na de baratijas, adornos del peor gusto, mostrasuyos. Ella renunció al amor por el hogar. Ella
ba ser el búcaro de aquella flor silvestre, flor de
no había sido esposa por ser hija; y prefirió á ser
eslamlmis dorados, pero sin aroma.
madre ser hffi'Ill-ana.
De pronto la anciana somnolente abrió los
Luego de &amp;ell1.tarse dijo á su compañero de sala:
ojos, y moviendo la boca un poco torcida de suyo,
-Bien, Juan, esa carta de nuestro · querido
articuló un sonido extraño é intraducible, mitad J uanito es cosa muy extraña. Llamarte á la cagrito salvaje de esos que la fantasía escucha. en rrera, sin motivo. El, tan juicioso siempre ... . .
los campos, á me,dia noche, mitad inflexión de enfermedad no ies. No hubiera podido escribir,
humana garganta.
Además, el Director ....
El leyente impresionado preguntó:
Don Juan convenía con su hermana en que al-¿ Qué tiene, madre? ¿ Quiere usted irse á go extraordinario pasaba á J uanito, y se dispodormir? Y sin esperar 1,e,spuesta cerró el libro, nía á partir, rumbo á la gran ciudad donrle ei
marcando la página cuidadosamente con una tira niño estudiaba.
de papel, se fué á la anciana, puso en la frente
La cart:i lra lacónica : "Tu visita ruclnEual--de ella un beso, y comenzó á mov.er la silla ro- decía-tan querida para mí, por primera vez en
dante hacia las piezas interiores, mientras excla- un año ha dejado de ser periódica. ¿Por qué, mi
adorado papá?
maba en voz alta:
-María, ven María: es menester acostar á
En este rvno de afecto continuaba. En resnmm, le ped.ía que fu.e.se á verlo.
mamá.
Al cabo de una media hora :entraba de nuevo
Este dulce reclamo del amor filial hizo honda
en la safa el hijo de la inválida, esta vez seguido impresión en los sencillos moradores de h ja-

•

perfumes; como una brisa que cruzó los azulr3
mares, verdes cumbres, y bosques de laureles y de
rosas.
Don Juan, entonces mozo de cuatro á cineo
lustros, lleno de fuego el corazón, amó á la linda
aventurera que llevaba consigo en son de venta
rosarios de ámbar, rosas de Jericó, fragmentos
de la propia cruz donde fué victimado el Oristo,
objetos falsos de su mísera industria ambuhrnte,
Don Juan amó en ella la morbidez de las formas no injuriadas por el continuo andar; el dulcísimo rostro, acanelado por los besos del. sol; el
negro profundo de la cabellera; los brazos llenos
de caracteres introductibles, corazones flechados,
círculos llameantes; todo aquel encanto exótico
de una mujer helena por el perfil, española por
la mirada, y por naturaleza del amado país de
Bohemia.
Juanito fué fruto de aquel amor del criollo á
la .extranjera; amor alborofado como un torbellino, rápido y clevorante como un incendio.
Deshecha. del hijo, sin nada pedir ni aceptar
nada, una bella noche de primavera prosiguió la
aventurera su interrumpido viaje, anhelante de
correr por cuantos son pueblos y climas; acaso
para gustar en otras latitudes nuevos amores;
acaso para concebir otros hijos y sembrwlos, co•

anhelosa de saber, corazón rebosante de orgullo,
carácter serio, e'Spíritu soñador, era retraído,
afecto al estudio; gustaba de ese como pugilato
de las inteligencias, que entre condiscípulos se
lleva á cabo y pone á prueba el vigor intelectual
de los contrincantes.
Pronto fué distinguido p011 los profesores; esto
le granjeó la ojeriza de sus camaradas. Además,
él de suyo un poquillo rencoroso, guardaba contra varios de sus compañeros, señaladamente contra uno, sentimientcs no nada cristianos, antes
bien confines con el odio y con la más ponzoñosa
antipatía.
Tuvo esto origen en una escena ocurrida á su
ingreso en el plantel; escena dolorosa que nunca
olvidaba Juanito, y en la cual había sido por desgracia protagonista.
Fué una mañana á cosa de las ocho. El hacía
su primera entrada en el amplio salón del colegio. Todos los muchachos estaban reunidos. El
Director del instituto pl.'€sidía.
Provincial tímido, con aire azorado y maneras
torpes, Juanito entra en la sala, crúzala. silencioso y desconcertado entre dos coros de alumnos,
se dirige atolondradamente al Director y sin más
preámbulo le tiende la mano. El maestro, por
hacer una mala pasada al joven mozo, no estrecha

la m-ano de Juanito, y éste queda en el centro del
salón, mudo, chasqueado, rojo de vergii_enza, en
medio de la risa del profesor y la rechifla san-grienta de los alumnos.
Entonces suGEdió algo más doloroso para él.
-Siéntese usted, le dijo el Director, señalándole un pu€'Sto vacío. El obedeció. El asiento destinado á recibirlo 1,ra un banco en el cual sólo
estaban dos alumnos.
Los muchachos comenzaron á hacer despiadadas observaciones.
-"Tiene nariz de olerlo todo," exclamó uno
á media voz, ni t-an alto que escuchase el maestro,
ni tan bajo que no produjese hilaridad en el auditorio.
-¡ Qué ojos de basilisco!
-Es.te nació para asfaónomo.
-¡Qué pies!
-¡ Qué manos!
-Parece un sietemesino.
Entre tanto, los dos jóvenes que ocupaban el
banco junto con Juanito se deslizaron cautelosos hasta un extremo, precisamente la :rmr,üi
(, puesla á la que servía de asiento al provincial.
J nanito, ya cambiado el estupor en cóler.i, se
prPpara á 111Esponder á las injurias, cuando hs
moms &lt;le su lado, á una señal, se ponen d~ pie.
.El provincial graYita solo en un extrem:1 dd
banco, ;11mpr el equi\kic. y rueda baju el ,tsiento que le cae encima.
Lleno de polvo y de vergiienza, ciego de dolo:;:
y de ira, cierra Juanito contra UJ1J01 die los causantes de su malaventura y le -asesta en el rostro
una tremenda bofetada. El Dire'Ctor intenil•ne ;
la mofa cede el pue€to al -asombro; y á partir de
la ocu&lt;rTencia ya saben á qué atenerse con Juanilo
sus cam-aradas de colegio.
Sin ·embargo, las jugarretas menudearon. Se
supo que el padl.'e de Juanito era propietario clJ
una jabonería, y ya no llamaron al joven sino "el
jabonero." Po•r todas las paredes corrían versos
alusivos á la industria de Don Juan. Una ocasión,
en la mesa, al comer el pan, Juanito tuni1 náuseai:.
Los muchachos le había ingeniosamente aderezado la hogaza; la miga no era de harina, sino de
jabón.
Entre él y sus compañeros hubo siempre algo
infranqueable: d carácter de J uanito.
DiECmrió un año. Ellos duro con él. El duro
con ellos. Intimidad tuvo con muy pocos; odio,
sólo para uno. Quien inspiraba en J uanito este
invencible sentimiento de repulsión, era un rnow
alt~, d~lgaducho, de, grandes piernas, ojos zarco,,
pehrub10, lleno de prejuicios de raza á pesar de
lo dem-00rático de su figura y de su nombre.
Este era el mismo jovm á quien Juanito abofeteó cuando la ocurrencia del banco. Se llamaba
Gil Pérez. Los muchachos, jugan1o con las letras de~. nombre l_o apodaban "Pe1·eJil."
. Pere;pl y Juamto se abominaban mutua y cordialm~mte. Una mañana corrió ~mtre los alumnos la nueva de que los dos jóvenes se habían de~afi-ado para el jardín, á las cinco, después de las
clases.
Todo el colegio se dispuso á presenciar un espectáculo extraordinario.
Perejil era lenguar-az, insolente; orgulloso de
que antepasados de él habían muerto en def-ensa
de la Patria, decía á menudo:
-P?r mis venas corre sangre de héroes.
Taciturno, austero, Juanito inspiTaba en sus camaradas un sentimiento ind·dinible extraña. mezcla de antipatía. y respeto.
'
El tema palpitante era Perejil y Juanito. A
la ~ora_ del almuerzo, en los cnrredores, en las
habitaciones, por todas part-es se entablaban diálogos.
-:f!oy le bajan el_gallo al jabonero.
-·No sabemos, chico; ese Juanito no es tonto.
Recuerda su estreno en el colegio.
-:-AqueHa fué una casualilad. Perejil nunca
qu!so arreglarle cuentas. Pero ya ves; á cada cochmo se le llega su San :Martín,
En otras_ convHsaciones salía peor librado el
pobre Juaruto. Una y otra parte le Han adYer-sas. En un grupo decían:
-Es un presuntuoso.
-Y un cobarde.
-}fe alegraré de que Pere'jil lo medio mate
-Y yo.
-Y yo.
En ese momento ingresó Perejil al círculo, muy

�Domingo lG de Sept'embre de 1900 .•

EL MUNDO ILUSTRADO
satisfecho de contar en su favor los sufragios de
la mayoría.

-Saben ustedes una cosa, dijo: me cont.entar8
con zambullir en el e:::tanque á ese mal nacido.
¡ Qué historia la, de él, quericlo1;, qué hi~toria! Me
la ha referido esta mafiana el nuevo cartero.

Son

del mismo lugar.

ble, que Je dc·blaba la cerviz, antes tan altiva. Sus
rodillas tendían á flaquear; y todo él, á un influjo
extraño y malhechor, era víctima d e hondo desconcierto físico.
"Tú no tienes madre."
Juanito sentía neeesidad inmediata de un ser
tangible á quien poder llamar con es·e nombre

dulcísimo. Hasta entonces él nunca había echado de menos á su madre.

Criado al calor de la
excelente Doña ,faría

.

• •

con toda s la.s ternezas de

·-···...........
.,!-

•

que fuera capaz la madre

• _, ,

más apasionada; vástago ú_n ico de un hombre
para su hijo todo -amor;
jamás tuvo Juanito cómo sentir la au::encia del
cariño materno. Caricias,
mimos, ternuras, agasajos, fueron la atmó::::fera de su infancia. El pe-

queñuelo ll enaba el hoTodos interrogaron á P erejil con la mirada y
con la voz.

-Cuéntanos, chico, cuéntanos.
Pe11::1 P.aejil no creyó caballeresco expresar lo
que sabía acerca de J·uanito.
En un instante corrieron mil ,,ersiones: J uanito ·na esto; J uanito era lo otro.
El día pasaba. Perejil, mu,v animado y deeidor, -secreteábase con los vecinos en la clase y lanzaba á todo fll mundo miradas de perdón.
Sonaron las cinco. Los muchachos ya libres,

corno bandadas de palomas volaron al jaruín.
En el centro ele un grupo, orillas del estanque, Perejil se quitó l_a blusa, arremangóse la ea-

1nisa, y aludiendo á Juanito que aun no lleo-aba

º

dijo:

'

sibl~ que hubo de romper.

-Esperemos á ese cobaTde.

X o esperó mucho. Juanito entró en el jardín.
T odas las bocas callar on. L os ojos llameaban;
los co razones Jai..ían con presura. En presencia
de los adversarios el concurso se conmovió.
Juanito vestía de blanco; el blanco de su ropa
conn·asta ~Ja. con .el negro profundo de sus ojos, y
la obscuridad brillante de la cabellera riza.
Pequeño _de estatura, corto de cuello, atlético
de complexión, todo en el joven Hércules respiraba energía.
Con una imperturbabilidad desconcertante so
dirigió al grupo que rodeaba á su enemigo-, y en•
carándos·e: con :Pérez exc lamó:

-Perejil, estoy á tus órdenes.
Perejil avanzó nervioso, pálido de coraje, digno de sus abuelos. Instintivamente J-mmito cerró las manos; su nariz se infló; de sus ojos profundos brotaron ceu tellas.
Pee:ijil se detuvo. El hielo del pavor Jo había
tocado de súbito. Pero pensó en su honOl', en su
nombre, en su pf'f.stigio personal en su orgullo
de raza, y altivamente exclamó : '
- J"abone!'º; vengo á decirte qu!? yo n ru puedo

pelear contigo : tú eres hijo de una perdida; tú
no tienes mad r ... . .. .
La Úl~ima frase, no ¡meló concluirla. Bl

pull.o

ele J uan1to la habia apagado en los propios labio,
de Perejil.
La cóler~. del jabonero rayaba en delirio. Cayó
sobre ~ereJil; lo abofeteó, lo mordió, lo escupió,
lo derribó, y &lt;.mando el pobre enemigo exánime
se r e-~·olcaba en el po~vo, la cara tinta. en sangre,
Juarnto se puso en prn y una, dos, tres y más ,,·eoe·s. lleno de furia, pateó la boca, rnald-icicnte del

caído.
J·ua!:ito, reprendido con dureza, fué puesto en
recluswn . Nada ele domingos libres. Nada de
horas ele asueto. Recreo, no para él. Del cuarto

de dormir á la clase, )' de la clase al cuarto ele
dormir. Preso, vigilado cuidaclosament";, su enl'icrro duraría ha&amp;ta "nueva o.rden" del Dir:,ctor.

III
"Tú no tienes madre."
Esta frase lo perseguía, lo hostigaba.

A su re-

cuerdo, uuo oorno puñado ijnkilísimo de agujas hincab~ con crueldad en los ojos, en la frent..,, en las
me¡1l_las, en todo el rostro del pobre jabonero.
Sentia Juan en la nuca nn poderoso brazo, in visi-

'

gar. De su amo.r virían
los cornzoncs. Sus trnvesuras eran cau:::a Lle fl.e:;.
la. Su capricho era ley.
Por la mente de Juanito pasaba aqu ella i.nfancia feliz cuya memoria agregaba otra a~uj,:. m[is
cruel, más dolorosa, mús punzante, á b:1,:, muchas
que herían su rostro. No se perdonaba el no haber preguntado nunca por su madre. 'l1enia 111Ja
r1cceRidad profunda de llan to. Dos noches pas'l
en una meditación llena de lágrima5.
P Ensa ndo en eu hogar distiante, en su buena
tía, en la anciana paralítica, recordó que D. Juan,
contra la costumbre, no lo había visitado en todo
el mes. Lo ·e nterneció la idea de perder el cariño
de su padre·. Experimentó una necesidad violent:a de v.er, de abrazar -al autor de sus días. Enton ces eseribió una carta; carta nerviosa é impo-

Se puso de nuevo y

obstinadamente á la tarea; garrapateó uno, dos.
t res pliegos ele papel; pero ni.nguna de las misivas
quedaba. á su gusbo.
-Lo deja1é para mañana, se dijo.
Al día siguiente á es~ondiclas del Director, y
valiéndose d Ei a,lguno ele los pocos amigos que
contaba, envió la epísto1a.
Poco tiempo después D. Juan se presentaba en
el col·egio. Antes de ver al hijo amado, por me-

dio, del Director lo supo todo. Mientras

eseu-

chaba la relación, de los ojos ele D. Juan brota-ron chiepas: chispas de orgullo por la viril con-

ducta del hijo.

,tL

- , Dónde está mi madre?-¿ Qué ha heeho

u&amp;tleef ele mi madre?-¿ Por qué no me ha?la ~lsted de ella; por qué no me dice cómv es, ni adon-

de está?

Pero el respeto lo reducía á dese~perante mu-tismo. Pensaba qua D. Juan podia anonadarlo

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 13

respondiéndole:
-¿ K O he sido yo para tí paure, madre, todo? .......
del teatro, expresó D.
0
Una noch e' al recrreso
Juan á su hijo
el deseo dE&lt; resVituirse a l t ernmo

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 23 DE 1900.

Subscripc.i611 memrnal foránea, $1.5(1
Idem idem en la Capita l,
l.26

Gerente: .&amp;.Jf'l'Oll'IO CUYÁ.8.

Director. LIC, ll.4.FAEL BEYES SP.fllTDOL.&amp;..

nativo.

-¿ Xo te parece bien, Juanito? Mi pobre her-

mana está sola con mamá. La ancrnna necesita
cuidados ele todos; y J[aría. reclama un ampa-

ro.

Juanito convenía ele burna gana . Entonces D.
Juan tccó nucrnmentle el punto delicado. Al cabo de algún tiempo, cuando por ambas •par tes
se creye~e oportuno, Juanito regres.ar ía á un co-

legio.
-Papá, yo no quiero seguir estudios; yo prc-feriría. viYir t:on u~ted, siempre -c-on usted, si11
abandonarlo nunca.
Además, all.aclía el joven, que la abuelita no es-

taba bien, que:.....
Nada, sino que no transigía D. Juan.

El tenía
s us ideas. JH.alhumoraclo por l·a contrariedad y
plantándose en el centro del cuarto, ·e.xclamó:
-Y bien, ¿qué es lo que tú deseas? ¿ A qué aspfras? ¿ H as pen eaclo en tu porvenir?
Juaniuo, la cabeza b-aja, no respond ía. El otro
prosiguió:
-U.e empeño , u hacerte gente y lo

rehusas. ,

Sacrifico en tu obsequio mi ternu ra de padre, y no

me lo agradeces. ; Qué es lo que tú deseas? Hesponcle, Juan.

Juanito callaba; á media voz dijo:
-Papá .....
-Papá, gritó D . Juan -ex~sperado; tú no me

complaces en Lct que yo ~e, pido. En cambio, ¿ le
h_e negado yo algo? ¿ No tienes tú lo que todos
heuen? ¿ Qué te hace falta, dímelo?
Juanito ft!zó los ojos; quiso hablar pero el dolor le echó un nudo al cuello.
'
D . J ·uan contin uaba:
-¡ Cuá.J.~tos, cuántos quiiúeran lo que á tí te so-

bra! ¿ ()ue te hace falta, dímelo?
Ju ani~o, .también puesto en pie, los ojos húm edos d e· _lagrimas y la voz temblante, repu so :
-)!l madre; me hace falta mi madre.
D. Jmm lo e,Hper aba. todo menos ta.[ respu ::Gta .
Un escopetazo en el rostro lo habría impresiona-

do m eno_,: Cayó en wia poltrona, sollozando como un nrno, 'E l rostro cubierto con las manos. ]~n-

La. primera. entrevista de J uanito con su padre
_fué c·el sbracla en el gabinete del Director.
-Papá.
- ll ijo mío.
Y c1y2ron en bra.zos uno de crt ro.
Cu·w·du ,Juanito se 2.b::ó tenía los ujo.:: arrasa-dos en lágrimaq.
-Lo sé todo, hijo mío. No te co1H.h'nn. ,lccía D. Juan, rnuv contento ele ,·erse á solas con
Juanito. Juani to· le hizo conocer la rotunda resolución de abandonar el colegio.
-Lo dejartl s hijo, lo dejarás. Buscaremos
otro que sea ele tu a~rado.

-No, papaito llérnme con usted.

No quiero

ya s.·eT ingeniero.
Esta salida desconcertó un poco á D. Juan.
Tanto como c~o no. El tenía sus ideas. Ir por ver
la familia y la tierruca, santo y bueno; pero para
volrer.
-Desengáñate, hijo, ·en esto no te complazco.
Yo tengo rnis iclrns. Quiero hacer de tí una gran
cosa; lo que yo no he podido se r. Si yo hubiera
tenido un padre.......
·
Y D. Juan inundaba á su hijo en una mirada
llena cl8 ternura.
Juanito abandonó el colegio; se fué á vivir en

el hotel con su padre, lejos del ojo aYizor de los
profeso res, y ele la malquerenc ia, de los alumnos.
Se fué abominando de Legenclre y de la filosofía
escolástica : se íué á vivir en p1€na libertad bajo
el ala sedeña y perfumada del amor pater~o.
Los días pasaban; días de una existencia deliberadamente llena de holganza y di,-ersiones. D.
Jual) deseaba distraerá su hijo, porque la melancolía tejió su nido de tristezas en el alma del jo•
ven.

A las veces Juanito sentía impulsos de interro~r á D. Juan, de grilarle :

torrees Juanito, llorando también, se abalanzó á
su padre, y lo abrazó, lo besó con frenesí.

Una sombra se había proyee!'ado en aquellas
dos almas : 1~ sombra de la bella errante á quien
D . Juan amo un ti Empo; ]a sombra de la linda
aventu rera que mercaba rosarios de ámbar rosa.s

de Je,:icó, fragmentos ele la p rop ia cruz don'de fué
supheiado el Cristo; la sombra de la amada boh emia que huyó 'tn una freECa. noche primaveral

y

anhelante de co rrer por cuantos son pueblos
clunas, acaso para gusta, en otras Jatitludes nue-

•

vos amores, acaso para concebir otros hijos y scmbra.rlos,-como simiente de dolor -en los surcos

por donde va la triste romera.

'

l(ufino B lanco Fombona.

SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.
De fotl'lgrafla tomada recientemente por el Sr. Octaviano de la M:ora.

e;A

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95813">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95815">
            <text>1900</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95816">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95817">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95818">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95819">
            <text>Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95820">
            <text>16</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="95837">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95814">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 12, Septiembre 16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95821">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95822">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95823">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95824">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95825">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95826">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95827">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="95828">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95829">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95830">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95831">
              <text>1900-09-16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95832">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95833">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95834">
              <text>2017599</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95835">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95836">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95838">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95839">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95840">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1815">
      <name>Arpegios</name>
    </tag>
    <tag tagId="1638">
      <name>Bellezas mexicanas</name>
    </tag>
    <tag tagId="1810">
      <name>Castillo de Tyrol</name>
    </tag>
    <tag tagId="1813">
      <name>Ciudad de Morelia</name>
    </tag>
    <tag tagId="1808">
      <name>Decadentismo</name>
    </tag>
    <tag tagId="1812">
      <name>Dolores Hidalgo</name>
    </tag>
    <tag tagId="1811">
      <name>Fotografías notables</name>
    </tag>
    <tag tagId="513">
      <name>Guanajuato</name>
    </tag>
    <tag tagId="1816">
      <name>Juanito</name>
    </tag>
    <tag tagId="1809">
      <name>Poemas triviales</name>
    </tag>
    <tag tagId="1814">
      <name>Pruebas cañón de Mondragón</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
