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·MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Sept-iembre de 19~

tL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 14
Director: LIC. BAPAEL BEYES SPÍ:NDOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 30 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, S 1.50
ldem idem en la Capital,
1.25

Gerente: A:NTOll'IO CUYÁS.

I

, ,,

PROYECTO DE UN MONUMENTO Á LA MEMORIA DE MANUEL ACUÑA,
presentado en la Exposición de Paris por el artista mexicano Sr. Jesl1s Contreras.

.

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

dominación exclusivamente fundada sobre la á la Europa continental magullada y sangrando
fuerza, se equivoca idefectiblemente; es preciso y rabiosa, pero sometida, un deseo genera_l, de r;que trate de asimilarse al gruuo •ometido, si hacer en :B..uropa el sentimiento de la Un10n. En
quil're func1ar una. obra duradera, y no ha)· asi- esta época el inteliO"entísimo é insigne pícaro y
milae;ión l·ll donde un profundo interés no l.:t im- respetable hombre d~ estado que Be _llamó, Tall~ypulsa.
rand decía á Ga()'ern en 1814 en Viena: ··prec;,a.
' puen europeo
"
moderad"
o.
P~ro r." veo que esta doctrina, profesada ¡J,1r ser un
Pero
luego
vino
el
período
~el despertar d~
un
grupo
de
sociólogos,
opuesta
á
otra,
la
del
fat. Un sueño de Cecll Rhodes.--2. Un suemoso sociólogo Gumplovietz, que sólo cree en la las nacionalidades; esto no hubiera estorbado a
ño de paz•••a. Cuadrillas diplomátiguerra y en la fuerza, prive hoy entre lo, hom- la constitución de la futura República europea,
cas en China.--4.-•La República FrQn•
bres de estado; ya no sólo con los pueblo;; asiá- si casi todas las nacionalidades de raza (étnicas)
cesa y sus alcaldes.
ti&lt;;os y africanos, sino dentro del área misma de que yacían en el fondo, ~e la~ naci~nes puramenla rnltura europea la tendencia á sobreponer al te convencionales y pohticas rnmoo1atamente que
1.-En pos de la toma de posesión del Orange
y el Transvaál, por mooio de los decretos de c1Precho la fuerza es desconsoladoramente clara. atlquirieron, fuerza, no se hu~i~en empeña~lo la,,
.\tlrniro, pues, á los profesores que esperan para nacionalidades nueYas en opnm1r á los mas d~anexión expedidos por Lord Roberts, apoyados en
no muy lejos la realización, no ya de un concier- biles, así pasó con Hungría, así con Alemama
200,000 hombres, ha venido el desbandamiento
to, sino de una federación entre las naciones cut! que nacieron oprimiendo.
.
de la ma.yor parte de las gruesas partidas boer s,
tas, entre las europeas cuando menos. El emiEl profesor eminente á quien con tanta rapila retirada. de Luis Botha, la ca.ptura de Olivier,
nente profesor ruso :N'ovicow lo piensa así )' su li- dez hemos seguido, no pierde la esperanza de que
la marcha, no la deserción, del viejo Presidente
bro "la Federación de Europa" tiende á demos- su pronóstico de la organización de una Europa,
Kruger y el desmoronamiento de la resistencia.
trarlo.
confederada, se realice; y no decimos bien, porLa inundación ha bajado, los charc--0s se van seTanto más notable es esto, cuanto que ya se que no 5e trata de esperanza sino de certeza ciencando, sólo quedan los mosquitos y hasta la 'próxima estación de aguas, los ingleses triunfantes habían. familia r izado los publicistas con el famo- tífica; ó miente la sociología ó así será. L os pepodrán ir en ferrocarril de su capital del Cabo so a,potegma: "Europa no existe;" Europa coma simistas ele la sociología acaudillados por Gumá su capital del Orange, á su capital del Trans- entidad política capaz de la conciencia superior plovib:, afirman lo contrario, la lucha, es para
de su unidad, es un mito; lo que divide á Euro- ellos, la condición misma de la vida y la lucha
vaaL
Y puede asegurarse que mientras haya oro en pa, lo que la hace inca'Paz de federarse y de re- no acabará nunca: h ay, sin embargo, un claro
Johannesburgo y otros puntos de las repúblicas conocer una au-toridad arbitral colocada por en- ar()'umento no psicológico ni biológico, sino pusometida.;, difícilmente las fogatas que en los ve- cima de todo y de to&lt;lo.s, es ·el cúmulo de injusti- ra~ente histórico en favor de la doctrina de la
ricuetos de las sierras señalen los campamentos cias permanentes que someten por la fuerza unos paz; hé1o aquí: la marcha ~e la civilización ,;;e ha
efímeros de los grupos "boers," insumisos po- grupos á otros i. cómo deshacer e&amp;to que es obra Yer ificaclo por la guen-a hacia la paz, y se 1111 acercado lentamente á la realización de este ideal : rle
drán incendiar las hasta aver libres montañas de de la historia y de los siglos?
la
O'Uerra individual: de la horda nació la paz de
¿
Se
dejará
en
libertad
á
los
alsaciano!:',
á
los
la Holanda austral-africana; por supuesto, con la
condición de que queden tomando cerYeza entre irlandeses, á los polacos, á los finlandeses, á los los°grupos humanos superiores; de la guerra mel Orange, el Yaal y el Limpopo unos cien mil macedonios. á los rumanos de TramilYania, á los terior y necesaria entre los g~pos que con~¡?ol1om bres por lo bajo, de las buenas tropas de su italianos "in-ooenti," á lo-s bóer•, para expresar nían la;;; nacionalidades en su pnmera formac10n,
Gracio~a :Majestad la emperatriz y reina. Lo que su voluntad y esa vo1untad será respetada por nació el estado actual de paz doméstica :' civil;
obligará á dejar mucho campo á los rusos. los alemanes, ingleses, rusos, turcos, húngaro, y aus- la "'O'Uerra individua1, la guerra civil son arc:idenl
,
japone~es y los alemanes en la ventruda China; triacos? ¿ Se pueden columbrar ,iquiera las con• tes excepcionales ya, antes eran norma e5; a,1
y aBÍ ~e compensan las cosas en esta vida; por diciones en que este "desiderátum'' de los ami- puede Herrarse á la paz en la civilización, que es
lo que p;r ahora contenta las aspiraciones del
flomina r la cuenca del Vaal los ingleses han per- gos de Ia paz puede realizarse?
Kais•er alemán, según se infiere de su rli;:cur;;o
dic1o la dominación de la cuenca del Yang-Tse;
de odios al Mariscal de Walde~-se : así, dijo, por
ellos sabrán si el cambio vale la pena.
otro camino se llegará á realizar la idea del Czar
de la paz europea, uniendo á 186 naciones en una
Europa ha marchado hacia la unidad al través empr&amp;"3. de paternidad militar. Aquí es el ca,o
de su tormentosa historia, dice R ovicow; veamos de decir: si quiere&amp; la paz, haz la guerra.
En suma, el sueño de Cecilio Rhodes está cómo: en la época de radiación plena de la cultuá punto de realizarse,¡ ~rut zona inglesa Burc~da ra helénica el mundo circun-mediterráneo obedepor ITTO'antesco fen-ocarnl desde la punta atnca- cía á un mismo espíritu; Roma comolidó esta
na h~Ja el Mar R,ojo y el Mediterráneo, sería unifica.ción espiritual llevando por todos los ámHago gracia á mis lectores que se me antoj!l.
colgar el Africa con una argolla de fierro de la bitos de ese mundo y más allá la influencia del
corona imperial de la Gran Bretaña. Pero ved una alma helénica de que el imperio romano fué ve- que son poco dados á lucubraciones sociológicas,
carta de Africa y percibiréis, lectores, la dificul- hículo y agente. Esta obra de unificación eu- del capítulo interesante en que el profesor ruso
. tad; hay un Portugal africano que se extiende ropea, suspendida en los primeros siglos de las in- muestra que el fenómeno de la federación futura
de mar á mar del Atlántico al Indico, que es va- vasiones germánicas, fué rehecha por el cristia- se deberá á la realización de indeclinables leyes
O'O en sus co~tornos, es cierto, cuyo hinterland nismo que la salvó y la extendió. El siglo XIII, de lana.turaleza,yque las leyes biológicas y hasta
~o se ha fijado bien, pero que ~nserva reliquias el gran siglo de la teocracia, la unificación de la las mecánicas, están conjuradas en esta obra lende antiO"Ufü, florecientes posesione.. en ambos Europa intelectual y religiosa, llega á su apogeo: ta y segura de solidaridad y sociabilidad. Otros
océanos que está regado
1~ e~pléndid3:- vena la misma lengua oficial, la misma religión, la biologistas sostendrán que la lucha y la &amp;elección
fluyial del Zambeze el Yan-rse-Kiang afncano; misma ciencia, el mismo arte, dan al grnpo eu- son la ley verdadera, y que si una federación pa¡ oh! ser dueños del Nilo, del Zambeze y semi- ropeo una fisonomía indescomponible en cierto rece vislumbrarse en el horizonte esta es la fedueños del Níger, ya, que el Congo se les ha esca- modo. Y hasta en el siglo XVI hay una tenden- deración del miedo mutuo.
La verdad es que lo que ha sucedido con las
Jrn do; ¡cuán místico ensueño v cómo esos cho- cia uniYersalista, una especie de solidaridad larros de agua cayendo en la. capa inglesa aumen- tina de grupos distribuíclos en las sendas nacion~- cor.dusiones del Congreso de la Haya, podría desfarían el caudal del Támes1s! ¿Portugal? Pero lidades formadas ya. La Europa centro occi- corazonará los mejores creyentes en la paz futuPortugal no ha sido nunca una dificultad para dental, se daba el nombre genérico de "repúbli- ra; pero ;.ería una deagracia que así sucediera; no
los in()'leses · desde el célebre tratado de Methuen, ca cristiana" á sí misma, y la invasión muwlma- hay en esta labor santa, esfuerzo perdido, ni ;:ePortu~al v;ndió como dicen, su alma al diablo y na &lt;lió motivo á hechos colectivos que revelaban milla que no sea fecunda.
Los americanos somos más felices que los euentreO'"ó su pode; comerciail. á la tutela inglesa. Sí, la solidaridad de la Europa cristiana; la conducta
ropeos;
estamos más cerca, no de formar una fepero Portugal de hoy no es_ el del siglo. pasado; de Francisco I aliándose con loo turcos y escanla excursión épica de Serpa-Pmto en Afnca mos- dalizando á la Europa entera con este proceder, deración, pero sí una liga de paz intercontinental afianzada por la constitución de un supremo
tró que repentinamente podía pasar sob~e las ca- indican claramente que la unión moral exiatía.
tribunal de arbitraje.
bezas lusitana&amp; un soplo de la ~popeya mcomfaLa verdad es que esta unión comenzó á disolrable de sus descubridores y capitanes de antano,
verse con la Reforma que rompió el majestuoso
&lt;le esa época de bronce embutida de oro por
conjunto del catolicismo y con la resistencia de
Camoens y que las almas de los pueblos se aleFrancia al imperio de tendencias universales de
targan duermen, pero no mue~en, y es~o podí~ Carlos V. P ero viniendo á tiempos que nos son
3.-~\sí han ido las cosas en Chi'na, son muy
traer una serie de inesperados mconvementes ~ más próximos, puede asegurarse que la universa- instructivas y hasta amenas. lo. Concierto, lula prosecución de la tarea que Lord Roberts esta
lidad del francés en la Euro"ª culta, era un la- cha, ocupación de Peking por las potencias, nomlleYando trabajosamente á cabo.
.
.
zo de unión en el siglo X-VII á pesar ele las gran- bramiento del liariscal de Waldersee como geneY lueO'O, aquí está lo grave, segmd viendo la
des guerras de las potencias contra Luis XIV que ralísimo, asentimiento de todos, fin del primer
carta de" Africa y hallaréis wbre la frontera
muestran claramente que aun en la misma tlivi- acto. 2o. Declaraciones de todos los ocupante&amp;
noroeste del Porturral africano y bajo su frontera
sión el concierto era necesario, parcialmente por sobre sus buenas :intenciones respecto ele China;
sud-oeste dos fra~entos de tierra alemana, relo menos. En el siglo XVIII todo avanza hacia ninguna quería cogerse nada, ni una brizna &lt;le
cientemente alem~na; pues os juro que si los la Europa una, arriba la corriente intelectual sayerba, ni un terrón. Rusia conservaría la }Iandingleses intentan beberse al Zambeze, se encuen- turada de enciclopedismo cosmopolita y abajo la
churia mientras fuese necesario; Francia al Sur
tran un cabello rubio de alemán en su copa. corriente de los intereses y los apetitos saturada
quizás ocuparía una parte del Yun-nan, p,na pro¿ Cómo tragar esto?
de evangclismo y humanitarismo democrático. La teger su frontera tonquinesa; el Japón, intentarevolución proclamaba la federación de los pue- ría algo en. la costa china frente á su magnífica
"v-Jl-&lt;::::,,
hlo" al fin del siglo. la contra-revolución realiza- posesión de Formosa, en Amoy, por ejemplo, só2.-'C'n puehlo que quiere mantener ~~bre otro ha la unión de los trono;;; contra Francia. Des- lo como ensayo, para ver si pegaba (no pegó); In'ji:ebo ciyilizado,es deri~·. y llamamos ~::1 a los que pués ele Xapoleón, que por un momento logró g-laterra :' su viejo almirante Seymour, tratarínn
reunir en un haz apretado por su mano de fierro de consolit1ar la paz en los virreinatos cle1 innwntienen la plena conciencia de sí ml'.: n,r:,, Ul'U

y

EL MUNDO ILUSTRADO.

so Yalle del Yang-~sé. por cuenta de su imperial
J)atrona (t_a~poco esta pegó), Alemania tenía á
su generalts1mo. 3o. Era preciso negociar, no un
tratado de paz. porque nadie estaba en O'uerra
con China. sino un definitivo ' ·modm ,i~endi''
(por~1ue aunque parezca que el califü;ati,o es improp10, la Y~r~ad es que en nuestra época sólo
dura lo prons1onal) que garantiza~e á los cri,tianos clü~os 1~ libertad y la Yida, á los extranjeros
todo, vida, libertad y propiedad. es clec:ir. su comercio. sus minas. rns conce~iones ferro,:a.r ias, Sfü
nego~ios en rnma; má:i no una garantía cualquie!•1,· ;1110 muy efectirn, muy 5Ólitla (no sé c:ómo
lra a ser la tal garantía. como no sea una prenda
conpuesta de tres ó cuatro puertos ·, quiéne~
l,'.:: p0-eerán ?) Era preciso ne,gociar, \Jero nnos
llL admitían las facultades de Li-Hon-L'l11rng. ni
querLrn trata1: con la Emperatriz. á quien SUJY)nían ill!pulsadora principal de los. atentado~.
otro-. io~ americano5 eran de éstos, eonsentían !'n
negor·iu:· con cualquiera, el asunto era r"tirar
fuerzas &lt;le la tremenda ratonera c-hina y rerrna rnecer l:s Filip'nas. toda,ía muy inquietas :' \in1ce.,. :'-lota de Rusia; es preciso tratar; es preciso
facilitar al gobierno chino el modo ele tratar: es
preciso reconocer las facultades del marqués Li
para tratar (Li-Hon-Chang es un ,iejo c_liente del }Iinisterio de Relaciones &lt;le P etersburgo)
y e~ preciso, sobre todo. ret;rar las fuerzas aliada, de Peking. establerer&gt;e en Tien-T,in c-on las
Legaciones y esperar el fin: tlesconcierto; fin del
segunclo acto.
E-tamos en el tercero: Francia, como aliada de
Rusia. se inclinaba á la retirada, y el continaenle
que· llera el General Yovon,
se m0ve:ci de
'l'ien-Tsin, según. parece;· los Es.tau os
nidos
manifestaron que dejarían una O"Uardia para rn
Legac:ión que no les parecia prutlenle retirar ele
Peking: manifiesto fracaso de la proposición rusa. A la campana.da rusa, re,pontlió la campanada a!f'nrnna: juremos no comenzar la;: negociacione5, sino después de que los cabec-illas de los
atentados. desde el más alto hasta el má., baju,
hayan sido procesados y ca;:tiga{los con la interYención directa de las potencias. El tiro pare&lt;'Í,l dirig'do á la Emperatriz; las potencias enmudecieron, pensaron, meditaron; el gabinete ele
Wa,-hington tomó la palabra y Jo que ha dicho
€S, en honor de la Yerdad, bastante sen:::ato : no
accedo á lo que Rusia prepone, porque reclun&lt;laría en deprestigio de los aliados ~· rernltaría
-contraprodtH:t!nte, retiraré la mayor parte de mi,
fuerza- . ~rr11 clejaré una fuerte guardia, al mando de Chaffee al plenipotenciar:o Conger: rech&lt;t
-zo en absoluto la propo;;ición de Alen:·ania. no
sólo no exigiré el castigo de los fautores ele los
atentados como preliminaJ· obligado de las negoc-iacio11e,, sino que do:· orden á mi }Iinistro de
&lt;¡ue abra éstas inmediatamente, incluyendo entre
sus c:láurnlas el castigo ejemplar ele lo, c-ul pable~.
Rusia ~- Francia ele seguro que aceptan e;:te punto
•1e vi,ta; Inglaterra, no sin sorpre~a de muchos.
ha hecho suyas las couclu~iones amerieana;:. Alemania, pues,' corre riesgo de quedarse ¡;ola ron su
mari,cal y con su ejército. Y como el Emperador
lrn dicho· tanto. con tan sonora energía y con viriliclacl tan altiva, no dará un pa¡;o atrás, ~ería
de,doro: es capaz ele hacer la guerra por rn wenta, )' esto sería muy grave, endiablad_amente grave. Y aquí entra la camp'.!11ar1a chrna: la Emperatriz. dicen, ha nombrado su ]!Iini;:tro unfrer-sal al príncipe Tua.n . al culpable 11úmero uno, á
quien los alemanes han recetado una horca de
primera magnitud. Y el espíritu de rernelta ~re•i;:tencia al extranjero cunde por todas parte;: :
Li-Ron-C'hang, entretanto, Ya camino de Pe~
king y el mari~cal irá p~co de 0 pué,.-¿ 'En que
pararán estas m1;:a~? Lo ~e: nero no soy tan ton· an t es del "'t
to que ]o d1ga
r e..,

no

po;

:1

y'

r

4.-Al recibir el poder del adual }Iinisterio
francés, presidido por el abog~do 'iralclec,k-~on::seau, los más beuévüilos le abrieron un cred1to de
treB meses, de,,.pués se consintió en que llegaría
al fin de '·!'affaire ·· en se()'u1da se vió con paE'tno
q 11e pooía_ llegar i, la ape~tura de, la E:p~sició1:.
-ahora 11udie duda que la clausurara en ::'\0"'1emb1e
y de ]a derrQta parcial que ,~ufr!ó en_ Pa~!s con la
'Clect:ión ele una mayona nac10nahsta,
acab_a
de tomar el más brillante desquite con la m~111festación O"iO"antesca
del banquete de los vemte
0
mil alcald;s de }'rancia. Sólo la voz del nac-iona-

!

lista anti-semita Max Regis, especie de Rochefort
&lt;;olonial, se leYanló, no tanto para protestar y
atraerse la contra-prntesta de las fücudillas que
, olaron en torno cte su cabeza de a,póstol gimnasta "fin de siécle;· sino para mostrar la adhe:::ión gigantesca de la mayoría de la Xación á la,
Hepúb,ltca.
.t..l hecho indi~cutible que sale en relie,·e podero:;o ele la historia de la .Francia contemporánea
es ese: el e,;ta blecimiento definitiro de la República; ya nada, ya nadie hará tlesaparecer el régimen; puede ser q ne en horas magnas ele peligro internacional (más .Y más lejano) ó de pánico
soc~al se organiee la dictadura de un comité ó
t1e un soldado, ser-á forzosamente temporal, durará lo que dure uu peligro, ó lo que un hombre
ilure, pero la República re~ucitará : de eso está
eompuesta la savia de la Francia nuern. esa es la fe
política de las gener.ac:ones que llegan, cada Yez
en más profundas columrn:.3 al liminar de la vida
poíltica : la República es irremediable, es fatal.
La ernluc:ión de la monarquía legitimista de la
bandera ele Fon tenay á la bandera ele J emmapes,
de la blanca á la tricolor no ha servido más que
11ara dar importancia á uu ''poseur;• para dar actitud á un insignificantuelo, para nada. En cuanto al César del bonapartismo, no hay ya nada que
decir, es una, persondidacl c-ada día más dirnelta
en lo objetirn de su iprograma. es un monarca
E&gt;in mon,¡u-quía. que espera la sanción de un plebiscito. mejor dicho, que no la e~pera. sino gne
lo clice. porque sabe que en la Constitución
franeesa, esencialmente representatirn, pero que
está perfectamente convenólo de que el día que
el pueblo "plebiscitara .. obtendría diez mil votos
eontra seis millones que irían á la Repúbica.
Cualquiera habría pensado antes ele la muerte
del Presidente Faure qne )L Walcleck-Rousseau,
enc::'·na~1Jo el término de una erolución Yalicntemente iniciada TJor Gamhetta., su maestro. y dirigida con tanto acierto por Julio Ferry, ~ría el
\•l'p-;rni;:ac~or y el jefe de un partido republir~1rn
rnn,ern1dor. destinado á mantener los princinio.s
de la Tkroi ución en lucha con el sociali,mo ant~ •
liberal y el radicalismo jacobino. Y w gracia que
hoy no le reconecen ni sus enemigos, ni sm amigos de ayer ho_v agrupados en torno de los ¡¡feline v los Ribot, ha comistido en mantenerse en
el mismo punto, en su mismo puesto, en su mismo p10gr-ama, con la d;fereneia ele que girando un
poco sobre los talones hacia la izq uiel'Cla !;e encontró con que su ejército de hoy era el de sus ad,ersarios de la Yíspera, ~- que rindiendo parias
á su energía y su talento, se alineaban rerneltos y
firmes bajo su bandera oportunista. radieales y
sociafütas : ordenó la marcha y marchó con ellos.
Y es que í\'aldeek, como Gambetta, como Ferry. es perfectamente liberal por la razón y completamente jacobino por el temperamento; suele
ser eBto así; aquí mismo entre nosotros, donde
no hay luchas políticas, pero donde forzosamente se delinean las condiciones futuras de
· 1a, vida parlamentaria, sin la cual las conquistas materiales no adquirirían nunca valor
moral, nos hemos encontrado. no c:on sorpresa,
pero sí con curiosidad. ejemplares de estos; antijacobinos reF-ueltos por la razón. es clecir. liberales, y jacobino,; por la tendencia con,,.tante. es
decir, autoritarios. Así es el jefe actnal del )Iinisterio francés. E s un protestante de la raza de
los golill-as regafütas de la España del f'iglo pasado. de los ahogado, que organizaron la rernlución
y la infundieron en la Rflngre renoYada de Francia. en lM comités de la~ asam hleas legislatirns
ó s;niendo de comi,arios á la Co1wención. Y suhicnclo rnáR, mucho mál' alto en la historia, ele los
legi~tas que pusieron al feudalismo á los pies de
la monarquía é inrnrgieron á e-ta contra. la teocracia hasta co1n-ertir al pana,clo en un se1Ticio
ccle,iástico ele los reye;:: ele Francia y llamaron á
h Xación á tomar j1arte en el Gohierno en lM
Estados Generales de;;cle la aurora clel siglo
XIY.
Es ele e,os: :' lo que es líe: to e,perar de él es
que mando se retire del pue~to haya dejado cloo
gr11nde, gru1)0• de gobierno;:. el liheral-con,errnclo1 Y el radical-8ociafüta, que ,e alternan en la
clii,ección de los negrci0t•. }In~· difícil .s esto : para e;::o se necesita mayor clen,;iclad en la sangre
1:le la que el pueblo francés tiene: pero sólo el
haberlo intentado es grande :' e~ bueno.

EL CANTO DEL BOHEMIO.
Yo soy bohemio, no tengo nada,
Xi hogar ni tienda, vago al azar;
Yivo á la sombra de la enr-amoda
Junto á una peña que azota ,!} mar!
Es Yerde el piso y azul el techo:
(El mar y el c:elo que oyen mis cuitas)
Y sobre el céspetl forman mi lecho
)Iil tuberosas y margaritas.
Son mis amigas, todas las flores,
Que por la playa miro lucir,
Y son los pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la noche, con las estrellas
Yivo contándoles por placer,
Todas mis penas. . . . ¡ay! mis querellas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar,
1\Ii princesita, mi enamorada
Me viime, á veces, á ,·i5ita,:.

Y es mía su boca-toda ternura-Es mía su frente, su frente altiva,
Y son testigos de mi ventura
El mar, ílbajo, y el cielo, arriba.

¿::\Ie amas? }Iurmura, quedo muy quedo .. ~.... Si silba el viento iunto á la roca.:
¿ Oyes? me dice, yo te~go miedo,
Dame tus brazos, quiero tu boca!
Junto á mi pecho, su cabecita
1\Ie pongo á veces á acariciar;
Y así se duerme mi virgen cita
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano
Aqui una concha y allí una flor,
"]\Iira," me dice, "¿ ves el Océano?
"Es inifinito como mi arµor!"

Así en las tardes mi enamorada
1\Ie viene, á veces, á visitar,
Bajo la sombra de la enramada
Junio á la peña que azota el mar!

€lías ..C. 7orres.

El Ilmo. Sr. Dr. D. Atenógenes Silva.
Publicamos en este nún11ero un magnífico retrato, tomado ele fot ografía de ~Iora, del Ilmo.
Señor Dcctor Don Atenógenes Silva, quiien muy
recientemente ha· sido preconizado por la Santa
Sede, Arzobispo de 111ichoacán, puesto que estaba rncante desde la muerte del Ilmo. señor Arciga.
El nuevo Arzobispo es natural de Guadalajara,
en el Cabildo de la catedral ele aq1tella población
~e distinguió siempre como orador de primer orden )' teólogo notable por .su tal@lo y erudición.
IIace algunos años fué nombrado Obispo de Colima, en cuya d;oeesi ha trabajado con acierto y
ha conquistado simpatías.
F.n :Morelia, conocidos los citados antecedentes,
se ha recibido la noticia de la prec-onizac-ión cc::i
general a,:entimiento ~- la sociedad católica de l.a.
arqnidiosesi, á cu.ro frente rn á colo-car•e el señor
8ilva. espera beneficios de la actividad con que el
nuevo dignatario eclesiástico se ha consagrado
siempre al desempeño de su ministerio.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

73

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Director Presidente de la Peni:benciaría: el señor
Lic. Don ~Iiguel S. Macedo.

. Var;o:; fueron lo, ~i,temas estudiados por la
Junta; unos no se ajustaban á nuestro modo de
~er social, los otros no garantizaban la consccuc:_~n de ]os fines á que aspira el Gobierno, por l?
difere7icia ele caracteres sociales entre los distintos pueblo~ y razaF; pero de todos se tornó la parte cou:tucente rara esbozar el proyecto y en toda~
partes se observó lo que más convenía á México,
&lt;le manera de poder conden;:ar esos dat'ls en (:
brillan te informe de que lrn blamos.

El torreón central.

Por haber sacado graves é Involuntarios defectos la publicación anterior,
reproducimos este grabado que representa el momento en que el Señor Presidente llegó , lo.3 Campes de Anzures, el 16 de septiembre último.

INAUGURACIÓN DE LA PENITENCIARÍA DEL DISTRITO FEDERAL.
E n 1885 dieron principio los trabajos de const rucción de la Penitenciaría del Distrito F eder-al
de México, para terminar en el año de 1896.
E sas dos fec,has están inscritas á l.Qs lados del bus-

7

pieza la moral, la de civilización de la masa de
delincuentes, de los extraviados del sendero de la
honradez, de los transgresores de la ·ley y de los
que han insultado á la majestad ele la Justicia.
El sistema carcelario que conocemos, es bien
distinto del régimen penitenciario que en esta
fEcha se inicia en el Distrito Federal, en su única Penitenc:aría. La diaria comunicación entre
los presos y detenidos, es para la mayoría de los
delincuentes más una distracción, un verdadero
solaz, que un castigo. La holganza viene á completar un estado de cosas anormal para quellos
recluídos de las cárcele~, que estiman como temporada de arneto lo que las leyes quisieron que
fuera correctivo y chciplina. Los sentimientos
dañados de los cletenidcs entran en efer veseencia

cuando se produce el inmediato contacto; la facultad imagmativa, se pone al servicio de nuevos
cnrnenes que se orgarnzan en la misma prisión;
la vida en eomún sirve ele basamento para la intriga del crimen, para su preparación, previsión
ele detalles, aseguramiento de impunidades. La
perversidacl se ensancha á proiporción que acrece
el horizonte de comunicación fácil; la tendencia
á perpetn.ciones de nuevos delitos se amplía más
y más en las facultades corrompidas de los presos cuando éstos cuentan con verse diariamente y
á cada momento; el primerizo en la escuela del
erimen tiene á su vi5ta los mejores ejemplares
que le suministren fuertes dosis de corrupción, los
que ~an delinquido _co:1 mayor frecuencia, ·profnncllzan sus conocmuentos, los \iejos f01'111!1Jl1

educandos, y en e~te círculo vicioso to&lt;las las energías de aquellos. conclenado_s, an111cnt.an los peligros para la sociedad, encienden la hocruera inacabable del delito y popularizan los medios de la
delincueneia más aHá ele los recintos de la cárcel.
Viendo de bulto los hechos que anteceden, es
-como se estima más y más el beneficio que der ivará el régimen penitencia:-:io. Puede condensarse en estos sólos términcs la vida del "presidiario," no del preso : apartamiento absoluto y
trabajo. Decía Livingston : ¿ Puede darse mayor peligro de corrupción que el de estar en 00ntacto con los cr iminales? "El vicio es ro.is contagioso que la enfermedad; muchos males del cuerpo no se comun:can ni aún por el eontacto, pero
D◊ hay un ~ólo vicio de los que afectan el alma
que no se pegue por la comunicación constante."

¿ Qué busca la ley, la autoridad civil, al instalar

el moderno_ régimen penitenciario? La segregac1on del délmcuen te, en primer término, es decir,
lo inrnediato y que desde luego f!e imp:.m e; pero
como resultados mediatos v de nrnvor fomlo la
regenerac-ión del espíritu ciañado y· el ejempil~.
"{ para lograr ambos fines, para realizar les
provectos abrigados por la Superioridad, ha sido
necesario e;,i:ucliar á fondo tan tra,c~ndental
cuestión social. El Gobierno del Distrito, según órnes d~ Go?ernación, nombró una Junta de per;;-&gt;nas n nehger.1 PS pira que se encargara de la formaci~n de un proyecto de Penitenc; aría y los
reglan,0ntos ó las bases que deben regir en el interior ~el establecimiento. Esas personas viajaron
estudiando los procederes de otros países civil izados, se penetraron ampliamente de fos inconven'e11tes y ventajas que cada uno de los sistemas
presenta, y después de maduro examen de lo~ importantes, asun tOG, rindieron su informe, que r~
sultó in~eresante. Uno de los miembros d~ ~si
Jnnta ha sido nombroclo por el Gobierno para

Interior de una cel 1a.

La ley _est_ablcce tres per íodos ó gr ade,,;; parn
los pres1dianos; en el primero quedarán incluídos todos aquelloo delincuen tes destinados á la
reclusión abs?luta; en el segundo grado varía la
pena, es decir, se atenúa la incomunicación á
que están sujetos los del primer gr ado; en el tercero se rebaJa el castigo, la comunicación es roá,
frecuernte. Estos son, eB síntesiE, los precept::i-s
de la ley. Su aplicación significa el castigo bic-n
prepara&lt;lo, el escogitamiento ele la mejor for~·\
para llevar al delincuente á la reflexión de su,

1

to que representa al señor Presidente de la República, General Porfirio Díaz, en la fachada
principal del establecimiento penitenciario.
Solamente viendo los documentos auténtiros, se
puede llegar al conocimiento de la~ cantidades
invertidas por el Gobierno y los loables esfuerzos del Ejecutivo ele la Unión para dotar al Distrito Federal de un establecimiento indi$pensable en los tiempos modernos y que impone la civilización de los pueblos.
Afortunadamente que esos e,fuerzos serán ampliamente coronados con el éxito; la labor material quedó ternµnada, como dice acertada1nente
el redactor de un diario de la tarde, y ahora em-

Fachada prlnclral de la Penltenciarfa.

Depllrtamento de presidiarios del primer grado;

Departamento de presld farios del t.ercer grado.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

DJpartamento de cocina.

crímenes, apartarlo de los senderos que lo llevaron á la celda y devolverlo á la· sociedad
como un hombre úiil y arrepentido.
¿ Qué me,dios son necesarios para llegar á este fin? ¿ De qué recursos se vale el legislador pr.ra obtener la realización del proyecto? Primeramente de la incomunicación, según queda expresado; y la incomunicación para el mexicano es la
muerte. El mexicano,-dicen los t,&gt;Omisionados,no resiste la monotonía, porque ama constantemente la novedad; el aislamiento largo y en siÍl 11cio es par-.i. él una pena enorme, á cau~a de
haucr vivido Sl(:'mpre en la expansión y en la libcrta.d. Estfl. es parte esencial del ca;tigo.
Racionalmente se ha graduado el período de
tiempo para la incomunicac:ón absoluta, atentas
ht$ reglas de la misma naturaleza humana. Hace
obsenar juiciosamente Víe,tor lfugo q1te "un
sufrimiento continuo p&lt;&gt;r mucho tiempo, altera el
;ilm::i en st1&amp; elementos de bien, la deforma, como
se deforma un pie encerrado continuament.e en
l!Il calzado apretado."
Pero el tiempo que perman&lt;'Zta el reo en su estrecha celda, de horizontes limitaclí~imos ~' siempr-e los mismos, es y será rnfic'entc para que el
paria social entre en meditaciones ~- reor¡{anice

Almacene&amp; y talleres.

77

Departamento de presidiarios de segundo grado.

su espíritu. Se ha querido por los autores del
reglamento penitenciario ó por aquellas personas
que lo ifüpiraron. a_ ue "todos los peniten~iados
_l)a&amp;u 1,or un p,•ri&lt;:-do dt:, aislamiento abso'.u; o,
dunrnre üÍ &lt;&gt;ual, sin &lt;li-. ,1¡raciones de ningún gén,·ro, pueden entrar en consideraciones sobre sus
propios hechos y sentir la necesidad de la vida
social, de la que le segregan los delitos cometidos, y que sientan también el deseo de volver á
ella con propósito :firme de en,mienda. lla querido
que el criminal comprenda y sienta que la soci.edad, sin exterminar.lo, puede imponerle un
eastigo severísimo, que no le es posible evilar al
recluido. Ha querido, en suma, el autor del rc:glamento, evitar ese falso con&lt;:.-epto que da aliento
á le,; c1·ünüi.1les pnn rersistir en sus depr11·:1dos instintos, y que el populacho expres-a en e:;los términos vulgares: "la cár~l no come," reputados como aforismo de indis.eutible verdad:
Los grabados adjuntos dan idea d-e los principales departamentos del edificio. El golpe de vista
es primoroso, se destacan desde luego las c:rujias
ó alas en que se encuentran los departamentos
de presidiarios de los grados primero y segundo;
las celdas que ocupan los presidiarios del tercer
período son las úUimas en su nurnC'raeión res-

pecti va y las primeras que se ven á la entrada
uel e,;taulec1m1ento; t-aQ parece que están independientes y formando parte de otro edificio.
Las dependencias de baí10s, cocinas, escuelas
y talleres, están montados de conformidad con
los métodos modem10s y contienen todos los elementos á que están destinaidas. Se puede ~r en
los mismos grabados el interior de una celda, de
la que se destaca desde luego la cama suspendida,
el lavabo y watcr-closet.
El departrumento que se inau"urará dentro
de algún tiempo será el de lavand~ría por vapor,
en el cual se asearán y des in rectarán todas las
ropas de los presidiarios. Se aumentó ol número
de trastos de metal para los rceluídos, á efecto
de disponer siempre de la cantidad que se haga
necesaria en un momento dado.
La translación de los presos de la Cárcel de
Bclem y de la,.,; otras del Distrito, se hará con
las mayores Elilguritlades pciübles P(clm evitar
cualquiera _manifestaciórt popular. E titá dispuesto
que el recibo de reos en l,a P en:lenciaría se ha.r:1 siempre antes de las diez de la maiíana · los
'
reo~ que ~e-an llevados despué, de esa hora serán
(fovueltos á sus r epectivas priaionc,.

Eofermerla.

:Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

�EL :MURDO ILUSTR.A.DO

Domingo 30 de Septiembre_de 1900._

_Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUND() ILUSTRADO

El ]ere ~on, que se percibe apenas,
de nue•tra leYe música e;;eondida,
renueva la pasión desvan,ecicla
y eticla.rm:e la sombra ele las penas.

I
Som11s lasaJluas.

Nue~tro impul,o es motor que raudo muevé
de~de el ,we hasta el hombre, y que se atreve
á lanzar la ilusión por mil escalas.
Somos el fuego de loti labios rojos,
somos el movimiento de los ojos,
somos el morimiento de las alas.

Agrupados en sumas fab.1losas,
que la ráuda corriente desbarata,
colgamos de la enorme cata.rata
las sábanas de espuma esplendorosa,.
De los lagos las islas mi;:teriosas
a~ «-·8iego y de luz, islas de plata,
smrn 1amos el fondo que retrata
el palio azul de estrellas Juminorn°.
] )escribimos el arco del torrente
eom@ rodar de crista.lino puente,
del que, rotos, cayeran }os pilares.

Y fingien&lt;1o algaradas y motines,
rnn agua hacemos las salvajes crine,;
de los blancos corceles de los mares.

II
G INO BETTT.

LINDA MACU CO!.

T.inor L1jero,

Sopr~no Drn.n át,ca.

Lf\ TEMFORf\Df\ DE OFERf\
La inaugu ración &lt;lel "Teatro d~l Renacimiento," asu nto del cual in tencionalmente no habíamos queri-&lt;lo cuparnos sino hasta poder emitir una
opinión concienzuda, nos ha proporcionado una
verdadera novedad:
En pr imer luga.r etl local del nuevo teatro much o mepos vasto que el &lt;lel ·~acion-al, permite que
lµzC'&lt;ln más log Heno, casi completos que not:he ti
noche se han regi~trado: la~ "toilettes' de la, damas, que se han esmerado verdaderamente en esta
temporada ele_ ópera, han sido nota bles por rn elegancia y novedad y á toc1o este atractirn •e lu.
reunido la c-ircunstancia del aspecto original del
nuevo teatro, pequeño, es cierto, '])ero bien ornamentado 1 con buenas condiciones acúst:ca:s.
Las deéoracione:S, de lo mejor que se ha vi~to últimamente, y un atrezzo aprpoiado, aunque no
lujow en exceso, ha sido otro de los motivos a~
las buenas impresiones que está dejan&lt;lo la actual
temporada de ópera; pero la_ razón pr:ncipal _c~e
.este éxito, que hace mucho tiempo no prefenc1~bamos, es lo completo del cuadro que nos hai1 tra1do los Sre,:. Sieni, Pizorni -~, López, cua&lt;lro dentro del cual figuran verdaderos artistas y algunas
notabilidades.
De¡;de la noche de la inauguración, aunque con
las resenas debida.::, pudo apreciarse el mérito de
los artistas, con tanta más razón cuanto que hl,
temporada se abrió con "Aaida.," la. magnífi&lt;'a
obra de Verdi, que tanto conocemo¡: y que hemos
llegado á com:derar como "piedra de toque" para va,lorizar los méritos de una cantante.
En la -primera audición, no obstante el temor
natural de los artistas que ,;e presentan ante un
público desconocido y las fatigas de :1ª viaje laro-o pudieron dar á conocer sus aptitudes la se,., ' )Iacucri. que es una excelente soprane c_rn1
ñora
málica que canta con naturalidad y posee un timbre de voz sumamente agradable.
.
El tenor Bielctto también alcanzó un triunfo:
tímido en el primer acto, en el segundo, con el
primer aplauso unánime, se al_entó, y en el tercero lució por completo su media voz suave, su re-

gistro agudo magi3tral y un regiBiro medio irrepr-0chable.
Cioni, barítono m u_v aceptable, al que conccíamos y Nicoletti y Francalancia, secundaron el
de;:empeño provocando, aplau;:os.
En la secrunda representac:ón pudo afirmarse
más la opinión &lt;le que en e&amp;ta Ye_z hemos tenido
la fortuna de oir yerclacler o~ artista~. y la,; audiciones subsecuentes han sido una serie de triunfos.

LUIG1 N lCOLETTf KORMANN.
J rimer Bojo.

En '"Luc ·a·, la señora Padovani demostró que,
nada ha per-dido su bellísima voz, desde que no la.
escuchamos; por el contrario, pudo hacer gala de
hermoso,; adelantos en el "bel canto."
En cuanto á " Manón," la afiligranada composición de :Uassenet, que no habíamos podido
comprender en la temporada anterior, complació.
grandemente al auditorio, que ha hecho de esta.
obra su favorita.
La señora iilli y Betti, estuvieron irreprocha-ble~.
La Zilli es una artista apasionada, que á su ins-piración reune grandes conocimientos escénicos;
y detalla, con esas cualidades, su pa,pel &lt;le un modo realmente exquisito. Es una excelente actrizque sabe c.mtar muy bien.
Betti se ha conquistado con ,u talento y sus
facultades, un puesto de honor. Como cantante·
nada deja que desear. Ha hecho .furo,r.
Ambos artistas ensancharon su triunfo de la·
primera audición. En toda la obra estuvieron adrnirableo.
La verdad es que así por los artistas, como por·
el coro y la orquesta, la "1fanon" ha salido redonda; Y ha merecido una lluvia de aplausos y
a,1mirnctones.
Bn "Sonámbula" la señora Padova.ni y el bajo•
Xicoletti, lucieron sus facultades, por más que
la antigiiedacl de la música vaya siendo ya mu_y
poc 1 e;_:Tfü1able á nuestro público.
"La Bohemia" ha pasado sin novedad, grací11B
á la Zilli y á Betti, que se mantienen á una ali.u:·a 1rn1.'11ruhalle de artistas inspirado~.
En r ernmcn: el cuadro de ópera es uno ele
los mejores que hemos podido aplaudir de;;&lt;le hace algunos años y los artistas, todos ernpcíic~os
y demostrando deseos de agradar á nuestrc, público, son dignos de figurar en nuestras pág-i.nH,.
C'omo estrellas del '&lt;lrte tenemos á la Zilli, lm
Padovani y los tenores Bieletto y Betti.

V
Somos las montañas.

Cnal cíclcpes s·n vida y sin afanes,
mirar tsas gigantes cordilleras
qnc coro11an las águifas austera~
y fos ant0rchas ele su cien vol1:anes.
De Dios inmenso inacabados planes,
aterran con sus &lt;;Urn bres altaneras;
pues de leves molécula-;; ligeras
formado está el grandor &lt;le esos titanes.
'l'odo en la creación, corno divisa,
gracia t iene, ó sentir : la luz, la risa;
el il(,DJbre, el alma; su color, las rosas;

Somos los cielos.

Somos lo azul con qué se cubre el suelo;
somos lo azul; nuestro divino encaje
aparenta el redondo cortinaj.e
de la estupenda cúpula del cielo.
Somos lo azul; prendido á nuestro velo
llevamos el incend:o del celaje,
y no:; cruza el relámpago salvaje
cual ave inmensa de rojizo vuelo.
Somos lo azul, con átomos sutiles,
como quien labra túnicas gentiles,
del aire hacemos la ilusión celeste.

Y elaboramos con azul bendito,
el manto de los cielos infinito
que lleva Dios por deslumbrante vesta.

III
Somos las llamas.

D el templo en la penumbra solitaria
leves lucimos con fulgor medroso,
y el fai·o hacemos lóbrego coloso
de nocturna pupila visionaria.

El agua, sus murmullos melodiosos;
¿ :pó tienf'n corazón esos colosos?
si, sv..i su corazón, ¡ piedras preciosas!

VI
Somos las fiares.

Ese clavel de púrpura rizado
que abre á la luz sus pétalos lucien(es,
es un conjunto de átomos vivientes
hecho con un buril no imaginado.
Esas rosas de seno nacarado
cual ele una hada joyeros relucientes,
son átomos sutiles y rientes
donde el sol se recue5ta enamorado.
Con nuestras te1as mágicas de flores,
Abril combina el manto de colores
que clá á la tierra con el nuevo brío.

Y lo cuelga á su frente enamorada
cual velo de una regia desposada
empedrado de gotas de rocío.

VII

Los miembros de la hercúlea maquinaria
agita nuestTo aliento poderoso,
é impulsamos el tren vertiginoso
á lanzar su carrera temeraria.
Desparramando vivas clariclade~,
somos las luces de cien mil ciudades
hasta que el día por oriente asoma.
En el rojo volcán, somos cimera;
en el ineendio, larga cabellera,
y enorme pi:ra en la inflamada Roma.

IV
Somos la sangre.

Somos ritmo y calor, somos las :enas
que encauzan el torrcnt~ de la vida;
del corazón á cada sacudida,
van de entusiasmo y de pujanza llenas.

Somos las fieras.

De la,: fieras salvajes en la escala
somos melena en el león de Kubia,
oro en el pelo de la hiena rubia
y listas en el tigre de Bengala.
En el
nuestro
y al oso
nuestro

color de la pantera, iguala
dibujo salpicada lluvia,
gri~ que ahrérnse en la zubia,
reflejo su matiz regala.

Del cuerpo de la pérfida serp:ente
tejemos en la piel resplandeciente
luz y colores en bizarra pompa.

Y sobre tanta bárbara fiereza,
elevamos cual signo de grandeza
del elefante la terrible trompa.

VIII
Somos los pájaros.

De,tle el ave selecta y elegante
que abre su c:nla en forma &lt;le una lira
hasta el águila audaz que lenta gira
'
trazando augusta su espiral gigante,
Componemos la e 0 cala deslumbrante
ele alas lucientes donde el sol se mira,
y en cuyas plumas de colores tira
su tornasol espléndido y cambiante.

A las aves de todas las uaciones
les colgamos del pico las canciones
igual que un don armónico y fecundo.

Y en tierra y aire entrelazando el vu€lo,
somos la alegre música del cielo
y la espontánea música del mundo.

IX
Somos los rrien(os.

X uestro cuerpo es la elástica serpiente
que recorre los montes, las llanuras
los desiertos, las bravas espesuras, '
y las ciudades de bullicio hirviente.
Ella empuja la comba del torrente
sobre las simas lóbregas y obscuras,
y silba entre las místi&lt;;.as negruras
de la mole del templo resistente.
Sembrando incalculables maravilla-5
esparce por la tierra las semillas,
'
que al renacer, las grana y las revienta.
Ella casa las palmas y las flores
é imita con sus trágicos clamores'
el bronco retmnbar de la tormenta.

X
Somos los árboles.

1Ied10s selvas, al sol idolatramos
y hacia su luz tendemos nuestras l1ojas
buscando un beso de sus llamas roja;;
que allá en cielos remotos conte.m1plarnos.
Como á Dios los espíritus, rezamos
misteriows suspiros y congojas,
y ent_re las ramas lán~uidas y flojas
los mdos, con amor, balanceamos.
Cual almas de los árboles, las flores
bordan nuestra.~ agujas de colores
en los tallos flexibles y l igeros.

. Y cuando mueve el céfiro el b'oscaje,
v1 bran esas etitrellas del ramaje
cual temhladora lluvia &lt;le luceros.

XI
Somos los peces,.

En los pala&lt;'ios ele cri,ial sono1·0
que el sol penetra con su lumbre pura
somos peces de regia vestidura
'
esmaltada de azul, nácar y oro_

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Como volar de ráudo meteoro,
nuestro bando en los mare~ se apresura,
)" &lt;:ual tropel de góndolas fulgura
al ritmo blando del neréideo ·e-oro.

"MALGRÉ TOUT."
Entre las recompensas numerosas y estimables
que México ha obtenido en París, figura una que
por ?u valor in~rínseco, realzado por las eircunstanc1as excepcionales en que ha sido conqmstada, merec.e todo aplauso y honra mucho á
&lt;1uien de ella ha sido objeto.
Conquistar un gran premio en materia de arte
es una proeza de que poc.-os pueden vanagloriarse.
L~s Ju1:3-dos de Arte constituídos par cuanto de
mas emmen~e cuenta el mundo en pintura, escultura y arqmtectura, son de una severidad casi inquisitorial, tienen una autoridad de todos respetada y asumen una independencia sobre la que
no obran influencias ni predominan amistades ni
valen presiones de ningún género.
'
"El tute ipor el a:r:he," tal es ;;u l,erna. Si al Czar
de Rusia se le ocurriera. exhibir un cuadro nada
importarían la alianza, ni las simpatías d; pueblo á pueblo, ni consideraciones extrañ~ al arte.
Si el cuadro fuera malo caería sobre él el anatema
del Jur~d~. Y si a.l odiado y vilependiado Drey•
fus le vm1era á la mente esculpir una estatua y
é~ta fuer~ bella, el proceso, el nacionalismo, el tt,ntidr,eyfus1smo, 1:-0do sería olvidado y puesto á un

Entre el cristal opaco de las olas
relumbran agitadas nue~tras c-ohts
bajo la luz que en ellas se dilata.

Y cuando lentos .amos por la orilla,
parece el agua que nos mece y brilla
genlil columpio de zafir y plata.

XII
Somos los insectos.

Puherizando el aire de colores
somos la vira pedrería errante
que conduce en su yuelo smurrante
música y repentinos resplandores.

K uestros menudos cuerpos bullidores
hacen del seno de la tierra amante,
un regazo sublime y fccundante,
un infinito tálamo de amore,.
El cuaja abejas, libres mariposas,
luciérnagas, cigarras ealurosas,
los seres microscópicos y alados.

EL MUNDO ILUSTRADO.
rn vida á la coposa y á los hijos sacrificó Hl 1abor y
~11.,uq,acidade:; de trabajo; cuando, e,ccultor, Sé ,fojú..Jrntilar y priYó á ,u mente de la fa&lt;:nltad lié décutar sus concepciones, libó lo,, más amargo,; cáliees, sufrió los más rudos tormento1&gt;, se midió
cuerpo á cuerpo con los más crueles obstáculos.
¿ Qué hacer? Nacido para el arte é impotente
para crear, el destino le ofrecía un dilema terrible: vegetar ó morir. Renunciar al arte era un
género de muerte el más cruel de todos, más lento, más prosaico. Extinguir en el astro la luz, en
la flor el perfume, es dar muerte al. astro y á la.
flor.
Ya mutilado, en los insomnios de la fiebre, en
las angustias del incierto porvenir, ante el horizonte obscuro y sin faro, surgió en su espíritu su
creación más grande, la que le ha com1uistado lauros y perpetuará su nombre. En la confusión de
sus ideas, entre las negras brumas de su dolor, c-011
letras de fuego vió formulado su destino: ··\lalgré tout," á pesar de todo, triunfaré, sabré sobreponerme á la impotencia, con un sólo brazo
lucharé y venceré, enseñaré laboriosa.mente á mi
mano izquierda á modelar y á esculpir, y seguiré
siendo sacerdote de lo bello. En vez de tender
la mano que me q1ieda al favor ó á la compasión,
esgrimiré con ella la espada del combate y sabré
vencer ó tendré derecho á morir.

poniéndose á la impotencia, tienen el sello de la
supr ema grandeza estética.
P inten otros cuadritos de género, esculpan :figuritas de T{inagro, escriban sonetos en los álbums,
lo,; YerdaJeros artistas y los más grandes, serán
aquello,; que, como Miguel Angel, fijen. en már-1üol los grandes dolores humanos, que como H omrro de, criban las grandes lucha.;, que oomo
Shake.0 peare pinten las grandes pasiones, que -éomo Dante form.ulen las nobles aspiraciones üe
justicia, que como Cervántes y Moliére hagan la
earicatura de un pueblo y de una ra~a, que como
Balzac escriban completa la Comedia Humana, ó
como Yíctor Rugo fustiguen los vicios, ensalcen
la rirtud y prediquen la lucha por la libertad y
el derecho!
Contreras ha seguido el buen camino, se ha
inspimclo en los grandes maestros y ha esculp-ido
en mármol, creyendo que era su prop"io poema,
un noema verdaderamente humru::o.
()ue lo imiten_ los desencantados, los rlesgra.&lt;':aJos v que antes de recurrir al suicidio lo estudien los desesperados.

Tal es la ' idea primordial de la famosa figura "llialgré tout" que Contreras ha ofrecido á la
admiración del público europeo.

UN MALVADO.

Y del sol á la cópula potente,
los pólenes inundan el ambiente
en dilmioJ de insectos irisados.
XIII
Somos 1a:1uz.

De divinos y eternos manantiales
que son mundos y soles. deS&lt;'cndemoc.
v en los o-olfos sin límites tendemos
.,nuestros ºYeloces rayos s1·tiera1cs.
Como ríos que tejen sus raudales,
nuestros ríos lumínicos tejernos,
v eruzando el espacio parecemos
trayedorias de estrellas inmortales.
l'or miles firmamentos resbalando,
va la luz portentosa atravesando
ckl mudo espacio los medroso~ Yelos.

Y aumentada por fuentes á millares,
baja cubriendo en inflamados _mares
la inmensa eEcalinata de los crnlos.

XIV
Somos los colores.

Como un blanco imiolado, se desprende
de su origen la luz inmaculada.
y al pasar por la atmósfera infla~1ada
tiñe los cielos y en su azul se enciencle.
Llega á los mares. y- en las olas tiende
celeste tinta bella y nacarada;
y al caer en la tierra alborozada
Íos campos baña y en yerclor los prende.

A nuestra luz, se irisan los plumajcR,
se coloran de flores los ramajes,
::;r, inflau1a la radiante pedrería.

Estudio art1stlco presentado por el escultor mexicano •Sefior D. Jesús F. Contreras en el grao. c~rt&amp;men parlsl~nse.

Nuestra materia donde está la norma,
fabrica con los átomos su forma,
como haoe flores, pájaros ó palmas.
Pero al llegar á la divina esencia,
muda se postra nuestra inútil ciencia:
¡ somos los cuerpos, pero no las almas!

XVI
¡¡No somos Dios!!

Y se ;·onnan con virns resplandores
osos gram1e, incendios de eol?res
,
donde ¡1rde y tiembla el rnonhundo dta.
AX
¡No somos el alma!

Sobre tanto prodigio de hermomra
como e:noierra la esfera cristalina,
moc1elamo~ la estatua peregrina.,.
la humana y nobifüima escultura.
Su l:Orazón es cáliz ele t~rnura,
egregia frente, lámpara divina;
y en el fondo de luz ele su retina,
el geni.o, cual relámpago, fulgura.
:'ll

lado y la estauta sería premiada en razón y proporción de su mérito.
Esta proeza de conquistar un gran premio de
arte la ha realizado un compatriota sin influencia,
sin otros títulos que su talento, sin más recomendación que su mérito y es Jesús CO'lltreras, quien
de hoy en adelante puede enorgullecerse de haber sido el primero de nuestros artistas que conquista ese vellocino de oro.
¿ Por qué? Porque toda gran creación artística,
toda eminente concPpión e,tética nace de un gran
dolor humano. Dante, Byron, :Milton, Shakespeare, :lloliere mismo, Rabelais, han sufrido y llorado, han luchado y penado; BeethoYen, sordo;
Víctor Rugo, proscrito; Berlios, menospreciado;
Wagner, silbado, han escrito y creado, con sus
gemidos, cantos inmortales; con sus lágrimas, estrofas sublimes; con sus dolores y sus angustias
han modelado lá arcilla, esculpido el mármol, dominado el lenguaje, todos los grandes artistas y
todos los grandes poetas. Balzac, feliz, hubiera sido Facundo; Acuña, dichoso, hubiera sido Sixto
Casillas.
Jesús Contreras que había. ostentado talento y
estudio, llegó al genio el día en que el destino lo
hirió de muerte y se reveló escultor in,pirado y
genial el día en que se vió mutilado é impotente.
Cuando Contrerac:. entre2'ó &lt;11 mano dered,a 1'.ll
L1 :izo ~eo,lar ele la ci rujh1:' etnn•lo p:na c0n~err:1 r

No somos Dios: la. red 1naravillosa
con que abarcamos la creación gigante,
no aprisiona su espíritu flotante
formado de una esencia milagrosa.
Filtrada en nuestra urdimbre misteriosa
su luz, como una aroma penetrante,
la creación es sólo la oEcilante
lámpara de su mano portentosa.
El es lo inmaterial, glo ria, hermosura,
bondad, justicia, bien, virtud, ternura,
cuantas alas despliega la poesía.
Y es donde el reino del amor empieza,
de no soñados cielos la grandeza,
de no vistas creaciones la armonía.

Salvaoor lf uec.'a.

mstribnción de uremias en la EII1osición de París.
El sábado 18 de Agosto tuvo lugar en la. gran
sala de F-estejos de la Exposición, la solemne
distribución de recompensas á los .ixpositores de
1900.
El motivo principal de la decoración consistía en una gigantesca estr,ella de flores ~rtificiales que reposaba sobre una esfera, en cuyo centro se había fijado una inmensa cruz de la Legión de Honor; cuarenta estrellas de menores
dimrmsiones, igualmente de flores, simbolizahan á
las cuarenta potencias que participaron de la
Exposición.
Nuestro grabado r..epreseruta el· momento en
que eil Presidente de la República Francesa,
a)rudado de M. Picard, comisario general, hace
entrega de los premios á los presidentes de grupos.
Para la ejecución del diploma de recompensas
de la Ex~iciún de 1900, se abrió un concurso
en que tomaron parte ciento diez concurrentes
siendo escogido, después de cuidadoso estudio'.
el modelo pr€\3entado por Camilo Boignard, joven ele talento desconocido, que triunfó de renombrados concursantes y obtuvo el premio de
10,000 francos.

•

Una mujer bellísima, vigorosa y sana, en plena
floración de la Yida y de la fecundidad, se encuentra postrada ·en tierra, maniatada, impotente. Su
perfil griego, su carnación deliciosa, sus curvas
armoniosas expresan todas una resolución heróica
y suprema, la de levantarse del polvo en que yaee, la de erguirse triunfal y magnífica, la de dominar é imperar.
Boca-abajo, en tierra, sin punto casi ele apo-yo para incorporarse, hace un esfuel-zo hercúleo,
la rodilla izquierda apoyada en la roca virn, el
muslo doblado y poderoso, el pecho robusto, el
torso arqueado, toda la figura denota. el empuje,
la decisión, la resolución de leYantarse del polvo
Y YO!ver la rara al cielo. Se la ,·e ya ca,i erguirse y leYantarse y se comprende que acabar{ por
lograrlo.

¡ Qué simbólica y qué profunda resulta la idea,
y qué admirable la ejecución! Si la obra ele arte
ha de ser á la Yez concepción y ejeeución y si no
hay obra inmortal que no entrañe un dolor universal, una lucha humana, un sentimiento eterno,
Sísifo rodando su r oca, la Danaide llenando su
tonel, Prometeo devorado por el buitre y ")Ialgré tout" luchando contra la desgracia y sobre-

Xo eres más que un zarzal en lo rastrero;
corno él, guardas arañas y serpientes;
y para desgarrar, llevas más dientes
que espinas su hosca.je traicionero.

El hace pre~a en todo pa,rnjero;
tú en el ·honor y brillo de las gentes;
él enreda sus tallos inclementes,
tú te rernelYes hosco y altanero.

Como al zarzal, te falta valentía;
como al zarzal, te sobra hipocresía;
,on, cual los ele él, punzantes tus abrazos.

Andando á rastras tu vivir sostienes;
tra idor y vil, como las zarzas tienes
para agarrar y destruir, mil brazos.

salvaoor l(ueda.

�EL MUND'l ILUSTRADO

.
de 1900.
3-o de Sep1:iembre
Domwgo
'

--EL

Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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