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                  <text>EL MUND'l ILUSTRADO

.
de 1900.
3-o de Sep1:iembre
Domwgo
'

--EL

Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

�sería. cansa.do enumerar aquí y que han ,surgido

t .Un poco de /iteratura.-- 2.¿,0uo Vadis?
por Henrlk Sl enldewlch.--3. La m uer•
te de l o s dioses, p o r Nlerejkowskl.

1.-Ya sé que con vosotros. lectores, hay que
gastar pocas disertaciones y que si no voy tras
los aplausos,. tampoco anhelo vuestros boste.10s;
amén de que el bostezo del lector se siente en _el
artículo impreso por no sé qué fenómeno especial
y mi querido y excelente amigo el_ edito: de_ "El
Mundo Ilustrado" tiene un marav1llo.~o mst1tnto
para adivinar el bostezo de su público y c-on, m_uy
finos modos me lo haría ver. ¡No, que el publwo
;proteste, que se indigne, que destroce el periódioo, que grite, que odie. pero que ne, bostece, eso
no! Y quién sabe cuántos pecados de estos me
habra perdonado ya el editor, por mera amista.a!
Pero no colmemos la medida.
En consecuencia, sin preámbulos ni acil-demias,
os diré que me gustim mucho las novelas histórica,s•· son terriblemente faclicias y "convencionales}• pero todo en literatura es eonven~ion~l y
luego hay novelas históricas y novelas lustóncas.
Yo agradezco mucho á Alej~ndro Durn~s q1;1e me
haya enseñado, no la histon_a d~ _Fran~ia, smo el
amor á la historia de Francia, a Fernandez Gonz;ález á Walter Scott, que me hayan mostrado vivos i, tantos y tootos, espléndidos en lo malo y lo
b11eno, de los grandes muertos de la his~oria: Y
de a.quí proviene el interés de ~a n~vela h1stón?a;
en la simple novela los personaJes tienen una nda
rrbstracta, hecha con elementos de réalidad, es
cierto, mientras más numerosas sean las moléculas de vida real que circulen por las vena-s de ei-tos ~ant-asmas, mQS nos .i~:1-presi-0~an. más nos
atañen más nos tocan y vivimos mus eon elloo. Pero en la n-0v,ela histór.:ca, el personaje no efl una
creación. es una resurrección; fué una realidad
que vuelve á serlo, y si no_ nos _interesa más, creemos más en él que en el md1v1duo que se mueve
en la novela realista ó psicológica.
Por supuesto, la historia, tal como la trataron
en sus novela;; Dumas ó Fernández y González, resulta un traje de vestuario de teatro acomodado
á la medida de imposibles aventuras_ de_ brocha
gorda: Francisc_o I, Em7que IV,. Richeheu, Ana
de Austria, Maria Antometa, Caghostro y Da,ntón,
son Alejandro Dumas y son Fernández y González, Pedro el Cruel y Felipe el II, Quevedo Y la
Princesa de los Ursinos; lo que salv:-t grandes
fraamentos de estas enormes decorac10nes teatrales es el poder del colorido, &lt;le la, f~ntasía,· de
la poesía á veces. Pero resultan cromcas es(,:i,ndalosas de una época bordadas con gru€'Sos ~nlos
multicoloreG: como procedimiento es el mismo
qNe el que emplean 1-0s "repórters" a,c~uales que
llenan una cara de un diario para decir que un
perro rabioso mordió á la "amasia'' del dueño de
una maicería.
La aparición de las novelas en que los autores
tenían el propósito de penetrar de ~ras en el alma de los pueblos muertos, de servirse de la fá1mla novelesca para ahondar la psicología_ de los
hoonbres grandes, y de probar, por la ex-actitu~ de
la decoración y la verdad del color local, su e1e~cia v su erudición, han abundado en todos los pmses ·desde las reconstrucciones frías de _Ebers, en
Alemania, y la maravillosamente colorida tentativa &lt;le Flaubert en Salammbó hasta estas vastas
tragedias, euyos nombres figur~p al frente de
esta revista. Esta transformacwn. de . ~a novela
histórica corresponde -á la transformac10n de los
estudios históricos, á los elementos,~ ver~a.d
científicamente comprobada, que la critica obbga
al historiador moderno á toma:r únicamente en
~e1enta así como los estudios históricos se han penetrad~ cada día más del espíritu de la nov_ela
realista, repugnando todo lo que par~zca _emoción
é intervención del sentimiento del h1st_onad?r en
la narración de los hechos: ni el novelista siente,
m el historiador falla: ambos exponen.

•

Domingo 7 de Ootubre de 190}).

EL MUNDO ILUSTRA.DO

tan.to en el grupo latino, como en el germánico y
el eslavo, pero sobre todo, la. arriba citada &lt;le Tolstoi, la primera ser:e del famoso novelista es.p~ñol y, en Francia, la "Force," de Panl Adam quizás y &lt;los ó tres esbozos inc-omparables de France
Lémaitre ('l'hai-., Myrra) son típicos en este género literario, que puede llamaNe nuevo, por la
profunda ev-0lueión que ha sufrido.
.
.
Y lleaariá á suceder que todo lo que la historia
ciientífi~ pierda de poe.&lt;iía y de estética, para. g~narlo en prec'sión, en exactitud y en imparc1ahda&lt;l, lo ganará la novela históriea. al grado de
que, en lo porvenir, ó mu-cho me equivoco. ó ~1~
el novelista historiador el vehículo &lt;le comumcación entre el pueblo y la ciencia.

nuho. fa, sombría cabellera&gt;
a.que1 rost ro corto Y a
·
• _;J
, la mod·a introducida por Othon, TlZii:IIUOS en
segun
t ,,
cuatro gradas de pisos superpues º~·
.
"No tenía barba, muy poco hacia. que
bía consagrado á Júpiter, y ~orna entera e abía otorgado un voto de gracia\ ~n ~~do:["
cuchicheaba que el emperador a ia ec o ..ª
·e . . porque como todos los de su fa1D1ha,
sacr1uc
o,
,
1
,d
tenia la barba rojiza. C-0n todo en e ~arca r;lieve de su frente, por encima de las OOJ-SS a1go e
,
. , había. Y su fruncido ceño lo _revelaban
o] 1mp1c0
, .
. p
b
aquella.
consciente de su omnipotencta. ero ªJº . . '
ª
simi-diós
muequeaba
una
faz
de
s1m10,
f,r en t e d"
d ·
ta.nt
•
ahoo-adaen &lt;rrasa prematura, llena e moon~
e:.
aei:os un "rostro de aleohólico y de cabatmo. A
Lygia' parecióle siniestro, hon:endo ªAt~ todo;
Bajó su esmeralda; entonces v16 la cnsti~a d-0~
ojos salt-0nes, parpad_ea~tes en la luz .excesiva,
cíos de expresión, v1dnosos, como s1 fuesen OJO~
de agonizante."'
lle aquí ahora la ~e.~rirrción de una lucha ~n
el Cireo entre un cn~tiano y un,a fiera. "El crlf,~
t:ano es un g iganteRco atleta barbaro U:rsus,
protector el_e _la joven h;roína }el _dr~ma, mandada a.J martmo por N eron y 1 igelmo .
"Súbitamente enmudeció el anfiteatro. Los a11gustanes se levantaron de sus asientos ~orno ~n
solo hombre. En la "arena'' pasaba una co,sa Jamáis vista. Al mirar á su princesa ata~a a l-Os.
cuernos del toro salvaje, el ligio, humilde haefa
un momento y pronto á la muerte, había dad~ D'n
salto como si lo hubiesen tocado eon un hierro
candente y enarcada la espina dorsal,. se laJ12Jaba
oblicuamente haeia la fiera en demencia. De· todos los pech-0s se escapó un. gril? ?,reve de estupor, seguido de un sordo ,nlencio.
" De un br inco el ligio había llegado hasta el
animal y lo había atrapado por lo.s cuernos. L&lt;:8pechos no tenían soplo; en el anfiteatro se habria
escuchado el zumbido &lt;le una mosca. Nada semejante se había visto desde que_ Roma era Roma."
"'l'enía el hombre á la ~tia por los cuerno~;
ha,sta arriba del tobillo, sus pies es~a,ban s~mbrados en la arena; su espinazo se babia tendido como un arco armado; entre sus hombros desaparecía su cabeza· los músculos de sus brazos habían
emergido con'relieve tal, que la epidermis parecía
á. punto de estallar sobre su.s protuberancias. Pero había parado de golpe al toro, y el hombre y el
-animal se cla-aban en una inmovilidad tan ab&lt;Soluta, que los espectadores creía~ tener ante ello~
un grupo e,;culpido de los trabaJOS de Hércule11 o
Teseo. :rifa~ de esta aparente fijeza se infería la
espantable tension de dos fuerzas ene-abrí.ta.das. El
"Aurocs" por sus cuatro patas estaba enclavado
en la arena v la masa sombría y vellu&lt;la de su
cuerpo i;e haibía cDntraído á man"\ra de gigantesca
bola. ¿ Cuál de entrambos agotaría su fuerz.a Y
caería el primero? Esto para los es~tadores
fanáticos tenía en aquel punto mayor importancia, más peso que su propio destino, que la suert,e de Roma, ó que su dominio sobre el mundo.
En tal m-0mento, el ligio era un semi-di6s; César mismo ~ había -puesto en pié. C&lt;mociendo la
fuerza del homhre. él y Tigelino habían de propósito organizado este espectáculo, diciéndo:se para
su coleto irónicamente: que eche por tierra al
toro que le hemos escogido."
"Ahora ,contemplaban estunefacios el cuadro
que anie ello.a tenían, ineapaces de figurnrFe
que fuese real. Al~unos hombres habían levanta.do los brazos en el anfiteatro y se inmobilizaban
en e,_a postura : tenían otros inumdada de sudor
la frente, como si estuviesen luchando. Sólo f'e
oí-a. en el hemiciclo la "extridulación" de las lámparas y el crepitar de las brasillas que goteaban
de las· antorchas. Las palabras habían expirarln
en las bocas; latían los corazones como si quisi esen romper los pechos. A todos parecía que la
lucha duraba hacía un siglo."
"Y el hombre y el animal petrifiealdos en pu
esfuerzo atroz, permanecían encadenados en h
arena. De repente un mugido sordo y gemebundo asoendió de la arena. Brotó un clamor de todas las gargantas y de nuevo quedó todo en r..booluto silencio. ¿ Era un sueño? Entre los férreos
brazos del bárbaro la enorme cabeza viraba por.o
á poco. . . . . El rostro del ligio, se surca y s11s
brazos se ennegrecían; mas todavía se doblaba el
arco dot-sal; se veía que recogía el resto de s1rn
fuerzas sobrehumanas y que se agotaban por imtantes ....... Cada vez más estrangulado, má~
doloroso, más i'onco, el mugido del Aurocs .se mez-

iª ~°

:ª~

2.-Las cualidaJes de imaginación y sentimiento

p0€tico que Taine exige del his-toriado~· en su
ensayo sobre Livio, serán las caracterí&amp;bcas de
los novela.dores de lo· porvenir: y, sin duida, hay
historiadores poetas como Miehelet y Carlyle, y
hay poetas historiadores como Lamart!ne y Chateaubriand, á quienes la escuela cientifica respeta y admira. pero no da carta de ciudadanía _en su
re:.no; con estos excluí&lt;lo.s, pero no desprecrndos,
se l'Onfunden el autor de la "Dé-bacle" y de "¿ Quo
V,adis?" Son poet.as, sus obras Bon epopeyas, ~ero
toda la imaginación, el sentimiento y_ el colorid-O,
están cristalizados en uerredor del 111!0 de fierro
de la verdad histórica.
"¿ Quo Vadis?" es una novela popular, no sólo e"ntre los eslavos sino entre los ingleses y los
aJemanes y hoy es '1eidí.sima en Franeia. Si Re,.
·to"
nan no hubiese
escrito el "Antecr1s
, es e1aro
que "¿ Quo vadis?" no habría venido á la estampa; pero el autor ha entrado en ,su empres.a
restauración de un momento supremo en la historia de la civifoaeión humana, el principio de la
lucha entre el cristianismo y el imperio, c~n una
riqueza de datoo realm~nte T:Jª•smooa, en qmen no
es un profesor. El m~~o social ?e lo" tiempos -~eronianos, el mie-do engido e~ D1&lt;&gt;f' y la aby~cc10n,
en Re]i&lt;Tión: la monstruosidad de los cnmenes
idea:dos; cometidos ~rac-ias á la omnipotencia del
emperador y á la debilid~d infantil d: su cerebro de megalómano y er-0tomano (perd?!l lectores
por estas dnl~ palabrita,s): la _fo:111ac1on seve~~•
triste y grandiosa &lt;le! grupo _cristiano e!I la,; _v1~
C'eras podridas de aquella sociedad en d1soluctón ,
dos ó tres tipo~ ent.resacados de la ~asa. co~o el
de "Petroniu,:-arbiter." el del g-r;ego-rufian Y
mártir al fin, Jibujados. el primero con un arte
y iel segundo con una verdad so_rp~en&lt;lentes, Y la
belleza magistral de las descnpc1ones. mueho
men-Of, líricas que las de &lt;~os M,ártir~s". de Ch~.teaubriand; pero má!:' expresivas,._ ~ mas 1'1DJ)res1cm~ntes por la verdad que se adivma en ellas: ~1 mcendio de Roma, las reunion~ de los cristianos
en el "ostriacum," verbi gracia, son. entre otra~
muehas. verdaderas creaciones geniales, tanto a~1
es el poder de evoca.ción del autor y tan s~berbia
la traslación á la palabra. y al cuadro escnto.
Véase un fragmento de una de estas obras
pictóricas: es un banquete en honor del emperador-cantante; en un moment? dado aparece
ante la joven cristiana protago~1sta ~el dr~ma ~
su joven amante, el monstruo 1mper1al: he aqm
eómo:
La aparición de Nerón en e'. in memo fe_stín,
rápidamente tornándose en orgia, ante Lyg1a la
bella cristiana es imponente:
"Bien había dicho Actea; César inclinado sobre
la. mesa medio cerrado un ojo. había acercadú al
otro su' esmeralda monocula;: la miraba. Su mirada se cruzó con la de Lygia y el corazón d~~ la
virgen se congeló. Niña todavía en la~ _campmas
Sicilianas se dejaba contar por una ~IeJa esclava
egipcia, historias de dragones, guardianes de cavernas y parecíale que el ojo .irlauoo de uno de
aquellos monstruos la miraba fijamente. Como
un niño asustado asió la mano de su compañero Y
en su cerebro surgieron sucesivamente rápidas y
caóticas impresiones: Así, pues. él era, ese e1;a, ~se
el espantable puédolo-tod~ ... Nunc~ lo habia visto, mas se lo imaginaba. diferente. F1gurábase "?-na
faz hórrida, en cuyos rasgos el furor apa;;rec1ese
siempre .... Y veía una. cabeza enorme pl~ntada
sobre enorme nuca, una cabeza terrífica, si, pero
grotesca, y semajante de l~jo~ á la ca~za de u!1
~
,párvulo monstruoso. Una tumca amet~ste, µroh1;
Algunos de los cuentos históricos de Pére1. bida á los simples iµortales, daba refleJOS azules a
Galdó~, la Guerra y la Paz de Tolstoi, otras que

?º

Domingo 7 de Oclubro de 1900.
-claba al soplo estridente del ]icrio· giraba cada vez
, 1
.
o '
mas a cabeza del ammal y de improviso escapóse de su gola una enorme lengua babosa."
"Tod-aví~ ~n instante y los oídos de los espectadores prox1mos escuoharon el sordo cruQ"Ído
de
0
sus h,uesos ma,chaca,dos; y luego el auros se desplomo como una masa, quebrado el morrül-0
mu~rto. E_n un ~brir y cerrar de ojo~, el gigant~
habia desligado a la virgen y alzádola en sm braz?~; después f'-El puso á jadear precipitadamente,
J1vido el rostro, aglutinados los cabellos de ~udor, que empapaba su cuello y sus brazo•. Permaneció un instante inmóvil y corno estúpido.
luego levantó los ojos y miró á los espeetadore-.
El circo estaba demente."
~

3.-La novela de Merejkowski no es el gran
poema en prosa palpitante del joven novelista
polaco, pero indic:a trum bién un esfuerzo h eróico
y frecuentemente feliz por vivir la reaJi.da&lt;l
muerta &lt;le la h:sto,r ia y transeribirla viviente
también á la labor artística &lt;J ue, no por ser á
ve_ces difusa y disertante, según el gusto yue domma en _todos los autorcs -ruso-s, piei,de quizás ni
un sólo mstante su interés. ¿ O el lnteré, será
para Jos profes-0res &lt;le histo-ria nada m,á~? Se
trata de la primera época del cristianismo triu•nfante y de la tentativa profun&lt;lamente intercHante, en su imposibilidad misma y á ca.u•a de
ella quizá., del emperador Juliano (el Apó"tata)
de restaurar el culto pagano, el culto ele los dioses. olímpicos como él decía. El protagonista es
el Joven emperador y la novela es la extraña y
dolorosa novela de su vida: sobrino y primo de
Consta~ti~o y sus_hijos, condenado á rnuerh por
su nac1rn1ento mismo, arrastrando sn juv&lt;!r.t1:d
en Ja miseria, en el odio secreto, pero profundo al
cristianim10, á su parec,er autor de todos sus
males, cleriguillo hipócrita en su adolescencia para salvar su vida, y á ocultas adorador extático
de la belleza helénica y del pensamiento helénico, robre todo; entregado á las supersticionet&gt;, á
las creencias de los ocultistas, los magos, los teúrg?s de rn tiempo; luego soldado, prínc'pe victor1oi-o, emperador al fin empeñado en destmir al
crisüanismo á fuerza de tolerancia y li,bertad religiosa para que todas las sectas crii:tianas viviendo juntas se entredestruyesen y sólo quedasen en pie los "templa serena'' del paganismo,
tal fué la vida de Juliano, tal es la trama ele la
novela, conducida con arte peregrino al través de
e~traordinarios epis-0dios en que se pasan en revista todos los componentes principales de aquel la época en el orden soeial, mDrnl é intelectual,
hasta la muerte, augusta en su senci·llez guerrera
y en Fu estoica arn¡Leridad, del tenaz enemigo del
"Galileo."
He aquí cómo cuent_a el novefüta un episorlio
de la lucha entre Juliano y los cristianof:. Se
trat~ del b-Osque de Dafué que en las &lt;;ercanías ele
Ant10quía estaba dedicado á Apolo, cuyo templo
ro·deaba. El ~mperador ordena que el sagrado
bosque f:Ca punficado y que, por ta'llto, se extraigan ele éstas las reliquias de un mártir crif:tiano
rlepositadas en una iglesia cercana al templo. Los
"galilcoR'' (así llamaba ,Juliano á los cristianos)
itDcendian, entonce~, el b-Osque. F,1 emperador
lo f:abe y acude; deJamos la palabra al autor:
"Juliano atravesó al galope las c-alles de Antioc¡uía, seguido de cincuenta legionario~: aterrnda
la, m1!chedumbre se dü,persaha ante ellof:; aqní
fue pisoteado uno; allá fué machucado otro; sus
_grito, fueron dom~nados por el trueno romtantc
ele los caf:cos y el ruido de las armas. Salieron al
campo: durante dos horas c011tinuó aquel la carrera enloqneredora; tres legionarios cayeron
so11rc i-uB caballos muertos."
·
"La luz era cada vez más viva; 8&lt;' olía el humo
ya, en los campos y en sus polvo.&lt;:os scmhrndos había reAejoi- de sangre; precipitábame lo~ cnriorns de torlai- parte~, corno las mariposa!'- haria la
llama. Notó Juliano la alegría e•tampacla en
los rostrM como si aquella,i gentes corriesen á
una fie•ta."'
"Brillaron por fin la~ lenguai- de fueao entre
las esniraf: ele] humo, so-bre las neg-ras ei;af: dcn.ticulflilfli: rlel bosque de Dafué. Penetró el cmnerarlor en el sagra,do recinto en rlonde muiría la
multitud; rnu cl10~ reíaa1 v cambiaban bromas.
Las tranquilas ave11idas, enteramente abandona&lt;1as, tantos años hacía, estaban llenas de gente;
el populacho profanaba el bosque, rompía las ra-

EL MUNDO ILUSTRADO
mas de los laureles venerandos, entmt.·-aha fas
fuentes, hollaba las tiernas flores dormi&lt;las. !foribundos, los narcisos y los lirios, luchaban con
su perfumada frescura contra el Cdlor asfixiante
del fuego y el hálito del populacho.
-Un milagro de Dios,-murmuraba aleare0
mente la multitud.
-Yo he vi,to caer un rayo del ciclo é incendiar la teclmmbre.
-No, mientes; la tierra se abrºó en el interior
del templo y vomitó llamas preei~amente bajo el
ídolo.
·
-Pardiez, después de la orden ahominahlc tle
sacn las reliquias! ...... ¿ Qué, creían que e~o
iba á pafar nada más así ..... ?
"Juliano vió entre la multitud, á una mujer
casi desnuda, como si saliese del lecho: ad·111i;·aba el fuego con una f:onrisa estúp'ua, a·rrullando
entre Rus brazos á un niño &lt;le ped10; temblaban
to&lt;lavía las lágrimas en J.as pestañas del inocentr,
pero se calmaba c 11upando ávida1mente el ~cno en
que apoyaba una mano mi.en t ras tendía la otrn
hacia el fuego c-0mo ~i hubies.e querido alcanzar
un juguete.-El emperador detuvo su ca.bailo· el
&lt;'alor im p,edfo avanza.r; Juliano comprendió que
el templo e@taba perdido."
".El edific:o ardía de arri,ba abajo, forman:'lo
nna sola inmensa hoguern; los muros, las vignF,
las mader-as talladas se desploma·ban con e~tTépit-0. y torbellinos de chispas subían al cielo que
.•e ahajaba cada vez más, amenazador y sangriento; la.s 11,amas lamían las nubes, se d~batían contra lm; a,p retones del viento y sonaban como pe~ada ve1a. Las hojas de laurel se .toreían en el
r4lor, como si sufriesen y se contraían; encendían.:e como gigantescas antorchas las cima~ d,c
1-0s cipreses y su humo blanco ~em,cja ba el humo
de los sacrificios. Caían apNJtadas las gotas ele
rE;cina, como si los árboles secu lare,, contemporuneos del tem]}lo, llorasen al D:•os con lá!!rimas de oro. Juliano mira.h a co11 ojos foroc..~ el
incendio; de improviso diesenvaina'ndo su e~pada y encabritando su caballo, sólo ,pudo articr:..
lar entre sn!': al])retadoH diente~, con impotente
furor: "¡ miserables, miserahles!"
, i:,ue~o traza el autor en un cuadro vivo y patetico la muerte del gran sacrificador del niño
del templo, ,]a emoeión ele .Juliano, "qne co11 venerac:ón, se arrodilló delante ele lo.&lt;: mártires de
los dio!,{l,; olímpicos : á &lt;lespec-ho &lt;le la pérdida
del templo, á despecho del estúpido triunfo del
populacho, ,Julian-0 ~ntía la rpreFencia del Dios
en aquella muerte. Su corazón :'e apacicruaba
aún ,¡:u odio se desvanecía y c-0n lágrimas l~umil~
de5 be!;aba la mano del agonizante anciano. ~obre
cnyos cabellos de nieve resaltaban las gotas rl c
l'-lmu;re .•cmiejantes á frutos rojos, mientra:' las
hojas de lanrel sagrado se enlaza~Jan eoronanclo
la rabeza del sacrific-ador; á su lado reposaha el
c uerpo del niño, cuyo lívido rostro parecía má,
bello tiún con su5 hlondos e¡¡bellos empolvados
de sangre.''
"Rúhitamente resuen,an cántiN~ rle ale"ría ·
. ' e1 emperador el rostro y vió en la ,..,prin-'
vol vio
ripa,l avenirla de cipreses desenvolvem~ una larga. proresión, una innúmera mu chedumbre ,fo
viejos sacerdotes vestidos de ilalmáticas dr, tela
rle oro ctrniadas de gemas, de diá&lt;'ono8 halanrcanclo su:; incensario,. de ne!\"ros monies llr-vando rir!rn; enremlidoi-, de vírgenes y adolescentes ve•hd~• de blanco, niños que .agitaban pa,lnus por
en('1ma ele la muchedum brc. y sobre un carro sol1ei,hio. la.i' reliquias de S. Valeriano en su nrna
&lt;le plata. en que H' reflejaban la, llam1s Bran
lai- reliquia• anoja&lt;la5 por orden del César del
templo tle Dafué: pero h expulsión se transformal_ia en marcha tri1111fal, Ca1Jtaha el pueblo el
ruibguo salmo ele David gl-0rificamlo al Dio~ ele Israel: rl-Omimrndo los silbidos del viento, el eslré1do dt"I incendio. el canto de vi ctoria ele los anlileoF- iha haria el cielo ilnminac1o por hs llam~s:
Ro,leando las tienieblas y las nubes.
Ante él va ~l fuego que exte~mina á sus enemigo¡;;
Las montanas. romo la C'era, se funden
Ante la faz del Reñor Dios,
Del Reñor del TTniYerso."
",Tnliano lívido. escuchaba rci-onar el último
versíc-1!10 que palpita ele a.Jegría y audaria:
Que bem blen los que sirv-011 á los í,lolo~ v se
(vane~lorian de ello·
IiwHnense ante El todos los dioi;es."
'
" Detuvo el emperador su caballo. desenvainó
m espada y _g-ritó: seguidme, soldados. Uno de
los ancianos filósofos que lo acompañaban los

&lt;letuvo; Juliano volvió en sí, se arrancó el ca-seo
que le quemaba la ca beza y dirigiéndo.,e á la
multitud, le arrojó al rostro un apóstrofe terrible que terminaba así: "si l-0s diose,,, me conceden vol ver victorio.rn de los penas, de~graciado:-;
de vosotros, tumultuarios; de&amp;i:,crracia,d-0 de tí,
n azareno, hiio de carpintero."-De repente le
panció que nna voz extraña le &lt;lecía: el nazarrcno,. hijo rle carpintero, te prepara tu ataú&lt;l.,Tuhano, que había tendido su espada sobre .h
multitud, buscó a,ombrado en torno suyo. l~-n
ese monie-nto resonó un rumor terrible, el techo
ele! templo vi1,0 ])Ol" tierra; rodó de su pe(lesial
e1 ídolo y lanzú un gemido quejumbroso la ('Ojr1
&lt;le -Oro que en la man o tenía. Vaciló la eolurnna
del pórtico y el capitel eorintio, con tierm1 "J'ac•a ,:e i11cli11ó y C'a_vó corno 11n lirio quebratl;' en
~u tallo .Y el antiguo $1lmo de David lo llominaha todo: tiem bien cuantos sirven á los íu ,1]0,.''

clusfo cSierra.

Como al fondo del mar baja
el buzo en busca de perlas,
la ins.pirne;ión baja á vece,¡
al fondo &lt;le mis tristeza-s
para recoger e~trofas
empapadas en mis penas.
. Y en cada Uno &lt;le miti versos,
v1 •ven, con \'ida siniestraJ
m!s deseo€, mis dolores,
m:s duda:; y mis creen&lt;:ias.
¿ (lué mucho que }'O lo;; ame?
¿ (.J,ué mucho que yo Jo., lea
si son hojas arrancadas
al libro de mi existencia?
Cuando en mi obscura memoria
la frase brillando queilit
como en un girón ue nube
el reflejo de una estrella,
.-s porque bajó tau honuo
la rnsp1racióu á cogerla,
que en esa frase palpita
mi corazón de poeta.
8iernpre que á soñar me pongo
en&lt;;am-auora.i quimeras,
imposible,; ideales,
seres de extraña belleza
que habitan en luminosas
arquitecturas aérea5;
formas que suben aisladas
y diáfana;; y serenas
'
como los ángeles blancos
de la Dirina Uomedia
la r ealidad de la vi&lt;la'
inficxi ble, me despiert;,
y quedo confuso y tri~te
i;inLiendo angustias supremas,
como esas a,·e,; que huyC:n
en busca de prirnarera
y en alta mar le~ sorprende
el furor de la tormenta.
Entonces, escribo, esc:ribo,
con una ternura inmensa
que sólo cuando hago ,versos
el alma llora. y se queja,
y la ÍD5piraéión se hund e
•en el mar de mis tristezas
para recoger estrofas
empapadas en mis penas.
Y ;sin embargo, en el fondo
cuantos dolores se quedan
sin expre$;Ón, tan intensos
que 110 caben en la idea,
JJ 1!rque son deseos vagos,
asniraciones inmensas
á las que exploran espacios,
sneñc..s de cosas eternas,
11-0,rnirdas
de extraños mundosJ
•
,
citas u~ lo que no llega . . . ·
la inspiración es un buzo
que no h-a. pescado esas perlas.

.Cuis f;. llróina.

1

'

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL lliJXDO I LUSTRADO

Erauna manam
- ·taa1egre ......

NUESTROS GRABADOS.
SEÑORADOÑAGUILLER311NAfLIVEIIA DEWIDE.

=

Cua?do todos se Íl~eron al panteón .siguiend_o
el ataud de nuestro miortuuado amigo y en el
euarto_ sólo quedaron los perfumes de las rosas
marchitas, de las ceras que ardieron y de los po-

E-ngalanamos nueetras columnas en el presente
número. con el retrato de Guillermina Olivera
de \Vide, espos-a del señor Doctor Don Edua rdo
'.YiJe, )finistro ele la l~epública árgentina, a.cerc·a &lt;le nuestro gobierno.
T:rnto la respetable dama como el diplomático,
ta.u recientemente acredit-ado entre ll0$0trDF 1 han
de-:.pertado muy gratas impresiones entre lo más
distinauido de la socie&lt;lacl mexicana durante l-a..
reuniÓ~1 íntima que ofrecieron el jue,·e~ ele Ja semana que acaba de paF-ar. e11 su
residencia del Hotel .. :-;anz,·' y
pueden esta r ;:eguro,.¡ que tt l partir rumbo al Xorte. dejan ai;raigadas simpatíai::.
Sentimos no haber podido obtener en tiempo oportuno retr-ato del setior Dr. Eduardo Wide,
para presentar [l mie:,tro.s lectores al diplomático, que reune á
]-a alta misión ele que d-ene inYestido. las releraqle- cualidades
per30nales que lo ho(·l'r\ acreedor
ú la más repetuo.;:a ('Stimación .

mos de las medicmas; cuando al silencio respetuoso que todos guardábamos ante el cad'á ver

se siguió el tétrico de la soledad y del dolor pa'.
:,:~o, .compr endí que era innecesario retener por
mas tie?'po aquel cu.arlo de alquiler y me propu•
se re~mr cuánto en él hubiera sido de mi amigo
Y, ~alir, march'.11'me lejos, para siempre, del tris-

t1S1mo escenario de nuestros dolore~.
Y as[ lo hice. Arranqué primero de las pare-

des algunas fotografías de gente mundana, únieo adorno de aquellos muros; luego hundí en un
"mundo" cuanta ropa me Yino á las manos, y
por último, fui al lugar del tesoro: al pupitre
que imitando madera fina era la nota de elc«an('ia de qd:e nueslro amigo,-en horas de buen °lrn111or,-solia .envanecerse.
Alli estaba todo. todo el le~!ldo de que yo debía apodcrarÍne
para ordenar las páginas de un
libro que el infortunado artiFla
venía tabajando hacía mucho
t'empo.
De e;,e libro hablan de salir las
monedas necerudas µara comp ra r dos cruces: una para. él,
'"pequeñita y pobre-me decía
con voz apagada, ya próximo á morir-la otra de
mármol ¿ eh? y ya sabes, la. vas á poner en el extremo do aquella avenida del panteón, don.de tantas veces fuimo::; á mirar lo:, crepúsculos; allá está mi madre, la pobre, que murió lo mismo que
vo muero: en esle instante de supremo anhelo
j-rnr la vida, que nuestra propia enfermedad nos
trae como ofrenda de muerte . . . ¡ es cruel la luhercu!oois! ¿ verda.U? .... bueno, no olrides nada: ·
Después murió.

• ••
Sobro el pupitre lo primero que encontré fueron unas cuartilla:, escritas: las últimas que pudo
h acer.
Ellas eran pocas; pero inmensamente bello el
cuadro que esbozaban; no tenían título aún y decían &lt;le esta. manera. :
'"Como es hermosa. la. mañana. en e::e corredor
q ue descubro &lt;l~de aquí, mi adoraou cuartito
donde e:,tudio y escribo, que tiene una ventana
que á más de dar sobre un jardín, me deja Yer
ese corredor donde va á reir toda su alegría la
luz de ]¡t mañana.
"¿Y qué más puede querer la vida? Allí hay
flores, pájaros que cantan olvidados de la_reja dora.da que los aprisiont1; ailí hay risas de niii.os,
u na viejecita de cabeza. blanca,-como que está.
hecha con la espwna. de una cascada de años.que platica con loa canarios y riega las flore8 y
,cu.chichea con un gato panzudo é histroso .que se
tiende en el cua&amp;ro de sol á dormir su olímpica.
pereza.
"Allí hay .. &lt;los niñas, d03 brotes de un rosal. ..
{~ tt11cn. he visto á. éste, acaso lo tronchó alguna
tormen ta de vid-u, serán huéría.nas, por eso las
:amo) ~on dos niñas como áng-eles, ríen á todas hoTas. La. utrn contará doce Navidades, la otra halm.l ílspiraJo, si 1~rncho. el ambiente de seis Primit\"Cras.
"Nunca riñen, jamás han maltratado al perezo-so felino y besan ,í la viejecita en la frente y en
las manris.
"La más chiquita, toma enlr.e sus dedos granillos
-de alpiste y los da en el pico á los canarios.
"Ayer sorprendí esta escena :
"Era una mañanita alegre." y como ahora. llena de luz y de perfumes. Me despertó la explosión
-de una risa de niño. ¡ Qué hermoso despertar!
Yo misn:w sonreí á las penuml)ras de mi cuartucho y por primera vez. desde hace muchos años.
no fué el grito que azuza para la lucha el que
arrancó el sueño de mis ojos.
"Salté d'CI lecho, abrí la ventana y ví, en ese
banco del jardín, á las dos niña~.
"La mayorcita arrullaba y daba de besos á la
1nás pequeña, diciéndole :
"--Soy mamita, duérmete.
"Y la. chiquitina. reia, reía. coP extarordinario
r egocijo, como la mañana, como mi propia ahba
-ante aquel juego tan extr~ordinnrio y anacrónico.

1

.fliocode enrrc,dcl ~ fur(:(ue.
l.erao c;e íe¡o1a&lt;I'
~
(

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.

(Véaae el TexlO,)
1

L

'·Pero ... ¿jugarían ó e.:tarh111 haciendo remedoa de una vida rerUader-a? ¿ Aquella .. mamita''
sería. c ierta?
"'.)[i presencia fué ad,·ertida. sin duda, porque
la niña. mayor sintió mi~ mira.du5.
' ·Levantó los ojos hasta mi ventana y los siguieron los Je la pequeñuela.
'·Sentí mucho terciar eu la c:-cena . pero íué preci50.
-'·~eñoritas,·· tengan u-.tcJ~ muy buenos
dias .
-··Buenos. día~. señor. conle:::tó la g1~ande con
cil'rbt. ti!:1i1~u:.
- •·,\_ mu\· buena hora vi~itan u-.tedes á la.-1
fl, ,re;:..
.,
-'·Xo. u que f-r,tge {1 la nili.a para que ,c orriera
y jugárai.w):- lln ruto.
'·¡ Dioa Santo! qué manera de hahlar de aquella
criatura. ¿ P or qué no le llarnal'la "mi hen nanita?'' 1Ie a~altó un e~oi:-mo : qui:-e ignornr to&lt;lo lo
íntimo que allí hubiera, par,1 deleitarme en las
más bellas conjeturar::.
'·Par,1 mí e.:ru nifia~ son huérfana::;: la rnaror
heredó los besos de una 1niuh·e ~- lo · imprime· en
los labios ele la pequeiiib1: rn rumbo á esa d&lt;la.
ian adorable como doloro~a. en que la niñez, la

jm·entu&lt;l y el señorío se confunUen . ~e e.::.t rcchan
realizau&lt;lo el más sagrado tle lo::; ministerio~.
"Las ªmaJnitas," dee&lt;le la que pintó el sublime
norelista de la Provenza ha,-t-a la mía. serán puntos de luz en las páginas de la doliente realidad

que . . ... "
N"o decía más el manuscrito tle mi pobre amigo.

•• •
Re1,ui todas laa página~ que ,.u temperamento
ele artista le dejó trazar y no encontró en alguna
de ellas el sitio donde iba á ser puesta la última
pincelacfo.
Fatigado de la labor. ,ne recliné sobre el pu•
pitre ";,' dormí.Me de~pertó un ra:·o de luz que entraba por la ventana .
La atmósfera de aquel enarto que había sido
momentáneo albergue de la muerte. la impreíl.ión
penosa que me había dejado la lectura ele la obra
de mi amjgo. la serie de sensaciones que -lleva en
sí qa hora mÍls fatal ele los mortales. todo ello tocaba en mis nervios un salmo de fiebre.
}'uí á la ventana :· la abrí ele par en par : as~
piré. un ambiente purbimo :· con sublime dolor
m iré el cuadro.
rroclo era. real: sobre el ban&lt;·O del jardín estahan las dos nifias mi rando ron ojm: ató n itos hacia.
la ventana. i\fi prc.:encia les turbó y ambas se
alejaron, calladas y si n volver el rostn,.
Deben haber eompreudido la catástrole.
JJor lo de,uús: "Era una mañanita alegre . . . "

.Cuis Frias Ferf1ánde;:.

rn. LIC. J. LUISREnLU.
l'no de los pocos hombres que con ~u Yida nos
rctuenlun una. época. de lucha en que el ,·alor
civil, la energía y el deber no~ redimie-ron, d.í nclonos la Constitución que a ún nos rige. acaba de
bajar á la tumba.
] 1)1 scii.or L ic. J. Luis Re,·illa, lo mismo que t odo,.. lo~ patricios que formaron el Congreso de
185G iÍ 1857, fné digno de la gratit ud nacional.

SR. DR. D. FRANCISCO !IARTÍXEZ BACA.
ruo de nuestros graba.dos representa al me ncion·ado Doctor, nombrado Director Hc,idente de
la Penitenciaría del Distrito Federal.
Dicho señor, que ha adquirido práctica y experiencia. i:;iendo Director de la Penitenriarht de
Puebla, tiene también nuevos Y mur útiles conocimientos acerca del régimen 1l€nitenciario en el
extranjero, pues con el solo fin de in;:truirse en
c-.te punto. ha recorrido las principales naciones
donde el régimen está en rigor.

U COMPA~ÍA DE SIBM, PIZOH~l LÓPEZ.
Habiendo rccibLdo varias felicilaeionc, por la
bontlad de los grabados que publicamü' en el nú mero anterior y repro...~nlan al perrona! &lt;le la.
Compañía de Opera que actúa en el Teatro &lt;le!
Renacimiento, hacemoo constar, con gu.-;to. qu.e
dichos graba.dos los tomamo5 de ma1?nífkas fotograrías obtenidas por el Sr. Em ilio Lange. cuyos
tallere:5. unoB de los primeros en su género. están
situado~ en la calle de la Profesa nútnero 2, junto
al templo.

BANDO NACIONAL.
Entre nuestros grabados, encontrarán nue~tros
lectores, ilustraciones que dan idea del importante acto oficial que se verificó el lunes primero del actual: la. promulgación del "B1.11Hlo"' en
el c·ual declaró la Representación Kaóonal, que
el C. General de Divi;,ión, D. Porfirio Dla.z. ha
sido electo Presideute Constitucional de los E,taclos l'"nidos Mexicanos, en el próximo euat r ícuío
que termina el a,io de 190-!.

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.
Entre las más proiresistas ciud.icles. del país,
,podemos contar á Chihualrna, capilal del Estado
de su nombre.
E n los últirn9s diez años se han realizado en

�Domingo 7 de Ociubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.

en un to(fo á las
ernas ex1genci·a-~ )' que re,ponde
leyes &lt;le la higien e.
.
·su fachada de un sólo cu,erpo ocup~ co?s1derahle extensión de terreno. Sus puerta~ y ous v;~tanas ojivale3, lucen las bellezas del orden goti-

a

co.Los departamento~ clestinados ,á los en~ermos,
forman pabellones a1slaclo5, hallando~ 1'1tuaclos
en un jardín que ya comienzan á cubnr los más
variado, arbusto3.
.
En el centro, se leYanta la sala Je op~rac_1one,,
&lt;lotada ele numerosos in•trumentos qrnru~·~1cos y
! , liten•i·11·o" mof1erno•.
Ei'ta clotac1on fu6
í1enl,1'
'
~
1
J
eneargada á Europa y á los E,tac M
rnc os.
Por último r1taremo•. como ohr'.1- m o&lt;lerna; el
aré0 de rantería que se levanta nrnJe;:tuo,o, a la
'entrarla del moderno parque ' ·'I,er&lt;l º. c1e
' 'T eJa
. &lt;l a."
X O son éstas las únicas obra,- reahzadas por el
Rr. Coronel Aht1mada, en Chihuahua. Hemos
citado e~as cuantas, por ser las que reproducen
nue•tros gra hados.

r .

EL NUEVO TEATRO DE VERACRUZ

Desfile de tropas.

ella obras ele gran interés público, las cuales son
dignas de elogio para su propio mérito.
.El Palacio de Gobierno, soberbio edificio de dos
cuerpo8, de hermoso aspecto, se lernnta frente á
la Ph1za Hidalgo. Todo:; stB departamentos han
sido ol,jeto de grandes reformas, y así es como rn
ve ahora perfedarnente acondicionado, ostentando
las e,plentlideces del refinamiento moderno.
El sa Ión Je recepciones está decorado con gran
lujo. :-,11-, cortinaje:;, muebles, cuadros y e•pejos
son obra, artísticas de primer orden.
Xo hate mucho retibió igualmente una transforrnac:ón completa el salón de sesiones de la Legi~J.atura. ne trecho en trecho se abren esbeltos
arcos protegidos por graciosas columnas de orden
corintio. El fri;:o, exhornado eon riqueza ele detalle;:, presta mayor belleza á la cornbin-ación arquitectónica.
Forma la techumbre una. cúpula de regulares
pro-porciones, la cual tampoco carece de mérito.
Rn la plataforma, limitada por una barandilla,
~e hallan tlistribuído, los sitiales de madera talla&lt;la que ocupan los Diputados, durante las sesione~, y en el fondo se levanta. el severo dosel ele
J}eluche destinado al Presidente del Congreso Loeal.
Fuera de la haran&lt;lilla ;:e extienden en dos alas,
los asientos destinados al público.
A parte de estas obras, podemos citar co-mo ele
las mejores que ha realizado la iniciativa clel Sr.
f'oronel Ahumada, Gobernador ele la Entit1arl federativa á que nos re:ferimos, el Hospital "P orfirio Díaz," edificio grancboso adaptado á las mo-

Corno resultado clel conélll'SO á que convocó el
Gobierno del Estado de Yeracruz, para la presentación de un proyecto para construir un teatro
que ha de substituir en
el primero de nuestros
Puertos el e&lt;lificio de
igual índole q,1e se incendió, se premió el
hermoso dibujo que hoy
reproducimos y fué el
preferido entre c:iez que
se presentaron.
:Es obra ele los Sres.
Ingeniero Echegaray y
.Arquitecto Sattine, y
desde luego se con,ino
unánimemente en que,
además de la belleza arquitectónica, el proyecto satisface á todas las
condicione~ que se seiíalaron en las bases del
concur0 o, cu)·o plazo expiró el 30 de Septiembre último.
El teatro consta ele
cinco pi,o~, siendo el
primero el destinado á
u n gran "foyer" circular,
formado por columnas y
cubierto por una bóveda troncónica. Este local puede servir, además
del uso común que se le
General en Jefe de la División nombrada para la promnlgaclón del Bando Nacional.
dé, para exhibiciones de
cinema,tógrafo, panorama, etc., y, con sus anexos, también para salón de
baile; permanentemente dará lugar para un café,
y su;, dimensiones son tales, que aun tiene espacio
para. una pisb:1, y un buen número ele espectadores.
En el segundo piso, sobre el "foyer," se asienta
e) patio, y en ~l tercero, cuarto y quinto pisos, estan comprendidos los palcos primeros y secrundos
0
y la galería.
El número de espectadores que, s~crún cálculos
hechos, cabrán cómod~mente en este teatro es
de un mil quinientos.
'

_Domingo 7 e.e Octubre de 1900.

La Penitenciaría del Distrito Federal.
. La i_na?guración ofit ial del establecimieuto pen_1tenciario, ~e .;tectuó en la mañana del &lt;lía. veint~nueYe ?el pasado Septiembre, con asistencia del
H_r. Pres1~ente de la Repúulica y 8re•. Secretanos. de Estad-0 .Y. del Despacho de Gobernación,
llac1en&lt;la, J ust ern: q omu~licaciones y Fomento,
~ob~mador &lt;le] D1d nto .f e&lt;leral, Secretario de
(Tob1e:no,. representantes ele lo• Po&lt;leres .Judicial
Y. Leg~~la.nrn ,Y. varia~ personas prominentes en su
~ituac1on polit &lt;!a y social.
La comitiva oficial fué ret ibida en la entrada
de. la l)enitenciaría por el per 0 onal He! Con5ejo de
I!irectores, que forman_ los , eñore, Lic. D. )Iiguel
8. l'\Iacedo, como Presidente; Lic. D. Agu5tín
M. Lazo, como Yice, ,Y Dr. n. Franei;:co )Iartínez
Baca, como Delegado ó Director. residente.
La c2remonia fné ~enc11lla, eomo la.s de ;:u créncro, y revistió los carácteres de seriedad de ~cto~ an:ílogoe. Una vez colocado el señor Pres'dcnte en el lugar ele h onor, teniendo á rn derecha
á los ::eiíore, Recretario;,. ele Gohernaeión. Haeienda y Ju•tici_a y á la. izquiercl-a á los de Justicia y
Fomento; situados en rn, re,pecti vos a,ien tos los
demás invitado,: y miembros de los allo, Cuerpos
á que nos referimos, abordó la tribuna el Sr. Lic.
D. Angel Zimbrón, Secretario del Gobierno del
Di•trito, para leer la relación oficial de lo, trahajo, ejeeutados en el e,tahlccimiento, desde los
preliminares ha 0 ta 'l os complementario::., no pa!.'ando _clcl'aperc-ibiclos cierto, detalles que pu•ieron
ele relieve la avucla en torlo, los órdenes. del Ejecutivo. de la l:nión, secunda&lt;la por lo, seiiores Secretar-os de Gober nación. Lic. D . l'\fanuel Romero Rubio y General D. )Ianuel González Cosío.
Hizo mención de los trabajo, ejecutados por los
miembros de h. Junta nomhra1da por el señor Gobernador del Distrito :v que integraron penonas
de representaeión como lo, Rres. Lic. Jo$é hes
Limautour, General D. José Ceh:1llo•. Lic. D . )figuel S. iliace&lt;lo. Lic. D . .T0&gt;é ilfaría Castillo Velasco, D. Luis. l'\1alanco, Ingeniero D . .Antonio Torres Torija, D. A. Rornlo, D. Joaquín )L Alcalde, Ingeniero Don Remigio ~á.vago, G,:meral D .
Pedro u:ncón Gallardo é Ingeniero D. Fran"iscc
&lt;le P . Yera, guienes formaron los pro)·eetos ele
edificio y esbozaron Tas pre,:cripciones reglamentarias. Algunos &lt;le lo, nombrado,, &lt;le~parecierou
ya de entre los vi,·os, pero su ol,ra, la que hicieron
en conjunto con los supervivientes, ha sido aprovechada tanto en lo material como en lo moral,
con algunas modific-aeiones nece.sarias.
El propio Sr. Zim brón, tratando ele los sistemas
q,ie la Junta había estudiado y propuesto para su
implantación en la Penitenciaría clel Distrito Fecleral &lt;le México, expresó la adopción que se hizo

~

TAL raohada del edificio, de un hermoso Rena-

Frente i!. la Catedral.

cimiento italiano, es bella v monumental si no
por la riqueza y suntuosidad, si por el ~uiclaclo
que ~e ha puesto en armonizar las líneas y en proporcionar las masa. y vacíos.
En sum-a, la construcción del nuevo teatro ele
Verac~uz embellecerá, ele seguro, la ciuc1rucl, presentara un aspecto moderno y servirá tal vez Je
modelo á los coliseos que, en adelante, se
construyan en la República.
Los Sres. Echagaray y Sattine, se encargarán
en breve de dar principio á los trabajos de esta
obr~_notable, como puede verse, así por la clistribuc1on_ c~mo por la ,p roporción y ornamentación
del echfic10, en el ·cual están resueltos ele una man~~ enteramente satisfactoria, los problemas ele
l11g1ene, !ales c~m~ circulación y ventilación, y los
d~ segundad publica que son de tanta. importancia en los casos en que se inicia un siniestro.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Sefior Presidente al salir de uno

de los departamentos
de la Penitenciaría.

Proyecto de los Sres Echagaray y SUtinl rara el nuevo Tealro de Yertcruz.
clcl de Croffton, que es el que más cuadra con e'l
carácter de nuestra raza. Al llegar á la relac'ón
de los recursos invertidos en la con,trucción del
edificio, no; hizo saber que el co,to general de la
o_bra es, aproximadamente, de dos millone~, tresciento no,euta. y seis mil novecientos catorce pesos ochenta. y cuatro centavoB. Explicó también
las causas que habían determi11ado el aJJlazamiento de la Pen:tenóaría, desde el año de 1897, época
que había seiíala&lt;lo el Ejecutivo, y que .fueron,
entre otras cosa~, la necesidad Je coneetar ]os
desagiies del estah'lecimiento con el 0o-ran canal del
Desagiie y la de la con;;trueción de otros acce..orios, _que no por ser accesorios ~lejaban de ser necesarios y hasta imprescindibles para poner en
funciones el conjunto.
. El informe :fué escuchado con religio,so silencio y aprovechados ele él v-arios elatos importantes
que son los que poTiemos en conocimiento de
nuestros lectores. Suoedió al señor í'.iimbrón el señor l\Iacedo, quien &lt;lirigió á los presentes una brillante alocución, en la que campeaban fos más
avanzados conceptos ele la sociología y criminalogí~ i:noder~a.s, ba~clos en trabajos de insignes
cnmmalog1·stas. Parrafos enteros del clis·eurso fueron objeto ele justa admiración, porque se revelaba en eNos la exposición ele teoría., enteramente
nuevas y ajustadas al cri·terio mo&lt;lerno &lt;le los más
célebres scoiólogos y crirninalogistas. X o resisti ~os -a:l deseo de transcrihir UJlO ele lo" pasajes del
chscurso galano y profundo del distincruido orador. "La cieucia,--expresó el señor 'iiiacedo,c_ree ha~r eueontra'clo las J.eyes que rigen el delito considerado como mero, fenómeno natural, y
por la boca ele los iniciados en sus müterios nos
anuncia que las tendencias criminales :;e trans:forman, pero uo se suprimen; que en determinado
ambiente sociftl se ha de cometer determina&lt;lo número ele &lt;lelitos, ni u:o.o más ni uno menos; que
cada estado social supone cierto número v cierto
orden de delitos, que resultan como consecuencia
necesaria de su or~aniza,ción; que la aciivi&lt;lad
destructora del delito es proporcional á la activiclad jurídica, protectora y conserrnclora, unida á
la cual constituye todo el contingente de la actividad humana."
Por el estilo del anterior fueron los párrafos
de 1p1e AA conwuso la. alocución del señor Director
Presidente ele la Penitenciaría; los oyentes, que
constituían un gremio escogido de hombres cultos, manifestaban i,u aprobación á las teorías positivas en que descansa el discurso, aclmiranclo la
fácil ooncepciórn del orador para. coordinarlas y
hacerlas e:fectistas en el ánimo ele los presentes.
Terminada la labor del señor Macedo, le sig,.uó
en el uso de la palabra el señor Gobernador del

Distrito, Lic. Rafael Rebollar, para hacer forma'l
entrega al EjecutiYo de la (;nión de la Pénitenciaría del Distrito Federal. Bre\'e 'Iué la aleoeución
del señor ReboI!ar, y en ella ahundó en 1013 conceptos expresados por tiU antecewr en la tribuna.
Al term'nar dijo; '·t~mgo el honor ele hacer formal entrega. de la l)enitenciaría al señor Pre•idente ele la República," quien inmediatamenl.e se
JlL!W en P.ie_~ara declarar inaug-urado el establctjnnento, dmg1endo e-ta, palabra.; textuales: llOY,
YEIXTI~l'EYE DE 8EP'l.'IE1'.lBRE DE MJT,
XOYECJEXTO8, ({CEDA 80LEMNJ~MEX'l'E
IXAUGGRADA LA PEXITEXCIAlUA DKL
DISTRI'l'O FEDERA L .., Los aplau-s-0s más estruendo5os y entusia~ta, siguieron á 'la &lt;lecl-aración del Ejecuti,·o. Esta Iué la parte final tk la
ceremonia.
Abandonado el salón, se dirigió el rnfi,or P rcsi&lt;l@te ele la RepúbEca, ecompaliado del Secretario
de Gobernación, General Don )Ianu,el González
Cosío, y ?,el Ayudante de Estado Mayor, CapiM.n
&lt;le Ingem~ros Porfirio Díaz, á visitar parte cJ.el
establecnmento, como lo,3 locutorios la cn::.,;,fa
"-~," en l~ que se mostró el aparato id'ea&lt;lo por"el
numo senor Genero! Go02ález C'osío y que sirve
para elevar cómoda y rápidamente lo, alimentos
á los _presidiarios que habitan las celdas del piso
su,penor.

Llegada de la comitiva Presidencial á San Lázaro,
A las diez y cincuenta minutos de la. mañana
terminó la ceremnoia, retiránd~ luego el Primer Magistrado, sus Secretarios el.e Estado y demás miern bros de la CO'mitiva Oficial, y quedanüo
en el interior ele la prisión rnrios de los invitados que desearon conocer el interior del establecimiento.

�Domingo 7 \le Octubre de 1900_._

EL MUNDO ILUSTRADO

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Tejt!dores de tapices.

TÚNEZ EN LA EXPOSICIÓN.

P ARI S.-P'acbada princlpal del Pabellón de la Na-vegaclón merr:a.nte.

Palacio de la Navegacfon del Comercio.

l!n barrio éscogido de una r :lla Ara1J e. arrancado, transporta~o tal _cu,il es. hasta lo;:; jardines
d e~ . ~roc~e.ro, 1m;talado en la rcci 11dacl de los
cd 1hc1?s afncanos y de las pagocl,ts In&lt;lo-chinas
he all1 el c~adro de la Exposición tunecin11.
h.ªY que de~Jr que dicho b1urio resume toda una
ciudad y a un toda.s la.~ ciudacle.~ tle rrúnez. C'omP:€nde la.s mezquitas, -los '·souks"' ó merc-adm cubier tos &lt;1.e ca,fés, ele restm1ran.ts, de t:endas: á
ellos se trene accew por poternas, después d•e haber rodeado los m11ros de defensa . . En fin. como
por azar, los muros y fas puertas. los ªsouks" v
fas mczqLLitas, resulta que reproducen. en totalÍcl_a.d 6 en parte, las construcciones más característ1ca.s de la Regencia.
_En las -construcciones de éste género es donJe
triunfa. la arquibcctum de 1900.
Antes .de penetrar en el ree!uto tunecino por una
de 1~3 rntrnmerahles puerta~ que en él e.e abren,
conviene hacer ex.t.criormente un rodeo al ltirrar.
Dos costados pr;sen ta.n fac-hada.-:. regulares. gu~ se
encuentran .e n 11ngulo recto. T_Jos otro~ costados
!orman -curvas, el uno hacia fueni , y forman un
ang?•l~ agl.l!do frente al pabeHón del Senegal. Es t.:, ultima _-parte {fo hl:- murallas de la aglomerac101t tunecma, es ,rle lo más pintores-co.
Remonteimos ahora ];¡ pendiente de la avenida.
Y haganrns nue~tra entrada. por la puerta central. Desemhoeamos .en. un vast-0 patio--jardín,
q.ue e1!vuelve construcc10nes variadas. dis.pnest;1s
s-m cmdado a,l guno de s:metría ó alineamiento.

=•=-

5¿

7

EL MUNDO ILUSTRADO

patio, están ocupados po r tres bazares, un vendedor de tabaco, el alfarero, tejedores de pahna, y
peluquero, un tapicero de Kair_o uan, un cincelador sobre cobre, un bordador de cnero;un bordador
sobre vestid'os, etc ., etc., etc., y en fin, un cocinero
indígena, hábil para prep-arar el "coucous" auténtico y el carnero a,l "felfat/'
Estos artesanos trnbajan á los ojos del público
v se abstienen de hacerle aieeptar sus servicios,
Ó cuando menos, no le solicitan sino con moderaeión . Pero la costumbre en los bazares es la
uüs.ma que en la vecina Argelia, que en el palacio Egipcio, que en el palacio imperial Otomano de la calle de las ~a,cion.es, etc., etc. Cínicos y
familiares todos' esos Levantinos, ta,nito loo de Túnez como los de Alejandría, de Constantinopla
ó del Asia Menor, no se contenta.u, con obsesionar al transeunte con sus ofrecimientos y sus invitaciones. Toma.n voluntariamente á los hombres
por el brazo, á las mujeres por el talle, para.
atraerlas delante de sus tendidos. F.,stos procedimientos divier ten á una parte del público de la
Expooi&lt;!ión Y disgusta n á la mayo r ía.
En Túnez, por fel i~i.dad, la danza del vientreromplemento y agrav-ante de todos los ba7,aresha sido swprimida . El comisario no la ha querido.
El conjunto presenta un cuadro muy comple•
to {le la situación de T únez en 1900. es deci r,

·~~
·; ."!·~--

¡.i..,.,

. Domingo 7 de Octubre de 1900.

La pLl.:rta ufüt b-DJ edid» d e l 'unez.

A la derec-ha, condt~c-e :31 edifido principal una gran
escalera, cuyo ed1fic10 es la mezquita de SidiMahres (Túnez) . En frente, el elegante pabellón
~e la_ Manouba_ está flanqueado á derecha por la
Zaoma de S1d1-Bel-Hru,2em (Slax). Detrás de
nosotros, la constru.ccjón que -aca bamos de atrare.sai: reproduce una série de rasas de los oasis del
D¡end. Por _todos lados a¡,areeen pasillos abovedados, ca·lleJU'elas cub1eritas, bgraeadas de tienda.;;. Aquí y rl\í se leva.nt.an kioskos, tiendecillas
que prest'ntaJ1 IR!, mercan-cías al viento. Bu fin
en ~rn .r irn:ón, ~1 na tie~1da nómada., bajo la cuaÍ
los !1H]1gcna~ teJen tapices, :v ·está rod-eada á toda
h,:,ra de un círculo de curiosos .
. Como todas las expGsiciones de la sección colonial,1 la
Túnez. tiene un doble aspedo : es pintoresca e mstruohva. E.l color local no falta, así
. romo tampoco los documentos oficiales. E l paseau~e que no ha.ce sino transitar, y el visitante
co1;cienzu&lt;lo que se detiene, uno y otro en-cu-entra
alh su atraebvo. Y, gracias á la íntima mezcla
de lo_ divertido y lo severo, el paseante no deja de
ad_q mrir al paso ~gunas enseñanzas prácticas,
mientras que el cunoso de lás estadísticas y de los
proªuctos, tiene un ms:tiante de recreació n a.travesa.ñero los "souks" ó gustandg u na taza de café
Moro uá beber y á comer," como dicen los rótulos
humorísticos de los ca.fes tunecinos.
Los "souks" y las tiendas qu-e rodea,n el gran

diecinueve año_s después del tra.tado que ha colo~rado á este pa1s ba¡o el protectorado de la F ran-

El Palaciú de la )r¡Lvcgarión del Com('rcio se levanta -sobre ht calle, entre el puente ,de Jena y e!
Palacio de los Ejércitos de tierra .Y de mar, formando por decirlo así, el '·pemlant" do! P.alacio de la5
Florestas.. Jlrecisa mentc ú cau..5a de esta si tuación
y de la necesidad de tlar á los dos vaAos edificios
cierta. similitu(l_, el c·qmi,-:ariato ~g-en.eral creyó
deber confiar la construcción del Palacio de 111
Navegación de Comercio, á los arquitectos ya encargados del de Las .Floresh1s, de modo qu.e allí se
encuentra. de nuevo el genio de lo:, jóYene5 y hrtbiles arquitectos, cu.va obta. ya se ha admirado
&lt;le! otro lado del puente de J ena.
Aunque si métrico con el .i-'alacio de las Florestas, el Palaci1) de l,1 Navegatiún d.e Comercio, es
de un estilo muv diferente.
Concebido en "el e::-pírilu de los palacios veneciano:,, que bonlean el G-ran Canal de Venecia, este
l'alaicio ha sido ejecutado t·ün la visible preocupación de sacar partido del largo río que le baJia.
La arquitecturn se compone fie ~ilnetas que Sl!
desta.can y;1, sobre lo:; Lechos y los muros, ya sobre
el cielo, y f1UC dan al &amp;gua curiosos efectos de r~flcjos, tan reUuStados en Yenecia .
La soberhia facha.da del T'alacio de la X-aYegación Oc Comercio, Re ex tiende sobre una longitw]
de 125 metros y se de-scompone en dos partes muy
dif.ere11tes; partiendo &lt;le! pnente ele Jena E-€ encuentra, des-de luego. un 1&gt;,ltio cuad rad o de 20
metros de costa.Jo, roJeado de g;1lería~ de· la altura de un piso. Este pati{) cua&lt;lraido tiene un
herma-so aspecto. ~, las larg-a.s ahortunt.;, de ca~la.
fachada, son de un atrevimiento muy gr-a.nde; la
bóveaa, con sus artesonado:, de madera pulitfa,

da con pcrferción 1 la impresión de la carena de un
nado volteado.
Haeiendo prolongaeión á este patio cuadrado,
~ extiende una inmensa galería de 75 metros de
longitud, igualmente rodeada en la planta baja,
y en el primer n:-so de una galería ele 8 metros
50 _C€ntímetrw de largo.
Las exposicionc~ que han tenido luo-ar en el
Gran Pillaeio. presentan un vivo intcré; Allí se
encuentran las exposiciones de la.s compañías de
navegaci~u . .ele la, Compañía del Canal de Suez y
de los prmc pales con.:-:tr uctores de navíos, así como las de la::: indu:-.trias que tienen conexión con
dicho arte, talé-5 como la pintura, la decoración y
las bomba:s meeú,nica~. accesor:os de la naYegación,
aparatos elée:t ricos para la transmisión de órdenes, etc., etc.
ffin la eSealern de honor, se encuentra la Exposición de la rnión de los Yatchs franceses:
modelos de buque.'- de placer, estatutos de sociedad, pabellones, eh: .. etc. ; conjunto que es muy
decorativo.
.
Bajo la cúpula, ha expuesto la Sociedad central
de salvamento de n,iufragos, C'.)11 una grtl.ndeza
natural, todos los aparato$ de sahamcnto en uso
sobre las c~tas de Francia.
~H1s lejos,. en el vatio de que hemos lrnhlac1o,
estú la ExpMieión retrosncctiva, desde 1800, de
los modelos de buques de carrera y de comercio.
Se admira un;t colecci ón muy bella de grandes y
pequeños huques de eabotaje. En seguida están
colo&lt;!ad.as lcu: Expof:ieion-es rusas. a\em-anas, aimericanas. ing-l crns (narngación c1mercial. chalupa.:, y canoas. ama.rra-S, grúas, objetos de salvamento.)
Los medi-o~ de ~ah•amento, que siniestros tan
r-ociL'IÜL---S ha-cen parti cularmente interesantes, es-

?~

Café.

Fabrica ndo un sombrero,

Yi1h, i.;eueral del "Sanatorlum• de Augioourt.

tán representados tanto en 1-a gran galería como
en la gale ría espeeial reservada á los concursos
de P ollock. Se recuerda que, desde el naufragio
de la ªBourgogne" una familia muy herida por
este desastre, ha fundado un T")remio de cien mil
franc◊-s destinados á. recompensar 1-a mejor máquina de salvamento.
J.At segunrh parte del concurso está consagrada
á los aparatos de salvamento para el conjnn\9 de
los pasajeros.

EL SANATORIO DE ANGICOURT.

~

A la íccha., el consejo municipal ele París de-

ha?er in.augu rado con gran pompa, el sa;rntono edificado po•r la Beneficencia Piiblica ele Pa rís,
sobre la meseta que donúna la pequeiia villa de
Angwourt, en cuya ceremonia iba ú. hacerse patente toda la importancia ele los esfuerzos hechos
y por hacerse, con la mira ele combatir la terrible
plaga de la tubereulosis.
Creando este sanatorio para ]os tuberculosos
adultos, la Beneficencia P ública está en vías de
.llevar á cabo una hermosa y buena obra; pero,
no hay que ver en él aún sino una primera tentativa, un ensayo, por -decirlo así, que será el pi'j mer escalón de una obra, colosal. Si todos los Estados civilizados se preocrupan vivamente de la
lucha contra la tisis; si la Ale1Lrnni-a. gracias á la
iniciativa pr irnda, se encuentra actualmente dotada ele gran número de sana.tor ios edificados co n
los últimos adelantos de la ciencia, no por esto está el problema menos alejado aún de una sol ución práctica, da.das las numerosa:;;. d ificultades
que se levantan ante los esfuerzos higienistas.

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominll" 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ,ILUSTRA,1)0.
motor, en nada parecido

al caballejo deamedraclo
de D. Sergio, era un coquetón vaporcito inglés,

verti:,a,l, 1'esplandee1ente, como pavonado de
obscuro.
Parecía
un
africano corpulento de
músculos poderosos; negtazo enorme por cuya
garganta, ~l húmero,

brotraba aliento de nubes; suerte de monstruo

etíope que al recibir el
alimento de carbón y leña, dejaba ver, palpitantes, las entrañas &lt;le fuego.
La mera cnwparaeión
de 1os molinos coostit.ufa

EL CANTODEI. BOHEMIO.
Y o soy bohemio, no tengo nada,
Ni hogar ni tienda, vago al azar;
Vivo á la sombra d~ la enramada
Junto á una peña que azota el mar!
Es verd&lt;&gt; el pi•o y azul el techo:
(El mar y el. cielo qll'e oyen mis cuitas)
Y ~bre el cé3ped forman mi lecho
1\lil tnbnosas y margaritas.
Son mis am.igas: todas las flores,

Que por la playa miro lucir,
Y son lo., pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la nochC'. C'()n las estretias

Vivo contándoles por placer,
'.l'odas mis penas .. . ¡ ay! mis quer, llas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar
Mi princesita, mi enamorada
Me viene, á y,eces_, á "fisitar.
Y es mía su boca-toda temurn1?&lt;.i

Junto á mi p&lt;~cho !-U caberila.
M:e pongo á vece~ á acariciar;
Y asi se duerme m.i virgenctta
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano

A hu, preguntas contestaba con una ironía.
-Ya veremoe, se-ñores; todos los barc~ ca ben
,en el mar; 1,ino que algunos naiufragan.
Pero D. Sergio en Jo intimo de su corazón,

Aqui una concha y allí una ñor
"Mira," me dice, "ves el Océano,"
"Es. infinito como mi amor!"

protestaba contra a,111cl pueblo espectante. que
""!"'raba la lucha c11asi alegre. A D. Sergio el
solo intento de Redi,J le pa1·ecía una estafa.
Eln la J&gt;Oblación ee forma1on parti&lt;los. :ID! uno

mía ¡;:.-u frente, su frente altiva,

Y son testigos d,e, mi Yentura
El mar, abajo, y el cielo, arriba~
¿Me amas? :Murmura, quedo, muy quedo ....
.... Sí, silba el vi•nto junto á la roca,
¿ Oyes? me dice, yo tengo miedo,
Dame tus brazw, quiero tu bocal

Así en }as tardes mi enamorada
Me viene á veces á visitar,

celebraba sesiones en el molino , v vociferaba con-

Bajo la sombra de la enramada

tra D. Justo.

Junto á la peña quie, azota el mar!

á

€lías .C. 7orres.

.Aquello era arrebatar el bocado
pwre de familia.
-No podemos presenciar esta lucha impasi-

UD

bles, gritaban.

-D. Sergio sucumbe.
-No, no.
-Sí, señores. ese D. Justo está podrido de dinero; bien puede echar un chorro de monetlas por
la ventana.
-Es lllla brega. de tigre con asno.
-Eso no, caballer~, interrumpía D. Sergio,
indignado ante · la nfrenta de la comparal'ión.
Quien luchó contra. nn pueblo, sin sa.l ir maltre-

clRolinos 6e clRatz..
El pueblo, blanco y pequeñito, al pie de la
montaña, entre 106 árboJes, es un huevo de paloma; aparece como ninfa desnuda, deslumbrante de bhmeor, adorrnee.ida en el valle, á. Ia eombra.
Desde el camino, el viandante, al mirar la aldehuela, bajo las ceibas floreci-Oa.s, piensa ver
una perla al través &lt;le una. eSilllerakia.

Aq udlo es par.a.d i-si.a.co.

Las ca-sucas no tre-

pidan al paso de los tren-es ; ni turban el silencio
de la comarca. las rápidas locomotoras.
El pneblet:ito, c:omo olvid-atlo en el repuesto
valle, iL la falda. del monte, qué había de conocer
luchas de grandes intereses, ecos de industrias,
rumoreos de eindad popnlosri! A manera ele ere1nita, ignora. de las cosas del mundo. Hasta su
reci nto sólo llegan el canto matinal de azulejos y
turpial es ; el chirri&lt;lo de '!Hacumnyos multicolores; las estridentes voees de alguna banda de pericos, que vneln hacia los maizales, á picar en el
oro de las mrizorea:;;. y raya el cielo azul del poblacho eomo una cinta Yerde, como una nube
de esmeraJclH.

El pueblo es dulce: pero monótono. Ali[ no
hay ot.ro e::ipectácnlo sino el ele la naturaleza, siempre nuevo. :::iempre hcrmo.:o, gra{o siempre á la

vista del l1ombre.
A trechos, en la montaña, los ronncos florecen;
en los claros del monte fas roza.: humean; y plantaciones de caíé, pequeñita:;;, dC'Saparecen cubiertas de neva.dos Jazmines, á la sombra bienhechora
fle los búcaro::, que se extienclen, como quitasoles

de púrpura, liajo el cielo azul.
Fué en este pueblo arcádico donde instaló D.

Sergio, vecino del lugar, una molienda de maíz. hoy muelen á la mano el maíz, y el trabajo 'es
La industria de D. Sergio prosperaba. De.Je impuesto del Señor, cllrltigo de la primera culmucho antes del advenimiento de la aurora el pa .
molino hervía en gente.
Todos conrenían cu ello. Muchos aventuraBl pueblo, agricultor, se levantaba con el alba ban que sería peligroso provocar los sentimientos
á cultivar el campo que florecía como un opimo del pueblo. Este, muy bien hallado sin. molinos,
cuorno de la abundancia; y al abrir los ojos lo es- repugnaba innova"Cionee que pudieran aportar
peraba sobre la mee-a. en el oopiO:?-O dci;:.ayuno, la fatales consecuencia~.
Harepa" calienlita, provocante y 1loradn.
El grito de guerra repe rcutió en los c:&gt;razone,c:.
Viendo el rno lino rebosante de perso,rnfi-, y {L D. 8ergio se proponía llevar á término una obra
D. Sergio atareado, feliz en la faena., los maLlru- contra el tenor expreso de los Libros Santos· é,
g.adores empedernidos al pasar, lo saludalr.m con interrumpía bru.:.:cameote sanas práoticaf estableuna sonrisa.
cidas de antaño. Aquello, pues, era inmoral. El
-¿ :Mucho traba.jo. D. Sergio? pre!-,.'1Jll1taban pu_ebló lucharía coa el innovador irrespetuot,;o.
Los unfü, llenos de ardor bélico ex,clamaban:
algunoa, !isonjeando de propósito la vanidad del
-Primero 5lll:umbir.
molinero.
Otros, poco aiecto5 ú las decisiones de la fuer}JI re~pondía con miradas de satisfacción, que
za. "-e lamentaban de ~¡ue un padre de familia, un
pudieran traducirae de esta suerte:
honibre honora.ble) diera albergue en su alma á.
-Comprendo que admiráis mi labor. Gracias.
El éxito de 6U negocio era para D. Ser.rrio tosa tales propósitos.
A pc~a r &lt;le todo. venció D. Sergio. Ya su
grave, punto de honor, oriullo de su existencia,
olJJ·a
era no 50lamentc mirada sin ojeriza si110
satisfacción la más cmnpljda de sn vejez.
¡ Cuánto no Je costaba el imvlantamiento del que mereció la ~anción del nuevo cura del lugar.
Cuanto al antiguo, ni al tiempo de cambiar Temolino! ¡ Qué Jucha. contra un pueblo, contra
un pueblo íntegro, y robre todo, qué triunfo! li,grcsía consintió en ab::;olver al moline.ro.
Lo3 detractores más empecinados de su proyecCna mañana co rrió en el pueblo la noticia ele
to eran hoy propagandistas de sn obra. La lucha que el Sr. ,Ju.:to R~di!, acaudalado mercader, pensaba en el e,stabl ecnrnento de olro molino.
fué horrible.
Cuando lo supo, D. Sergio se indignó.
-Este hombre está. Joco, manifestaban algunos; quiere turbar fas sanas co¡;.:tumbres de nues¡C6mo! Había él luchado ,sólo contra viento
~,r marea_ para luego _&lt;le obtenido el éxito, venir ú.
tro pueblo.
-Eso va directamente contra lo estat nído por comparbrlo con nadie? E so, jamás. El ó el otro.
la E:::critura, decía. La decantada. novedad es, Rl pueblo sería el juez. Y como interesa&lt;lo en
en resumen, Ir. remi6ión del trabajo, eomo que el litigio se abstuvo &lt;le opinar.

cho, bien puede atreverse con un capitalista.
Otro círculo, iparticlario de D. Justo, 6e congregaba en la botica . El farmaceula era el alma
de la reunión. Recién llegado al lugarejo, farmaceuta. titular, bachil1er, joven como de t.reint.a
años, Remigio, vástago único y heredero del ai&gt;tiguo boticario, respiraba entre los mozoe del
pueblo, sus amig&lt;&gt;:-, atmósfera de respeto, cuasi
óe sumisión. Todos deferían á sus opiniones.
No en be.lde di~urren einco años de vida en una
iejana capital de provincia, en la Universidad,
entre estudíant.es.

1

•

El prestigio del farmace11ta era muy justo.
máxime porque Remigio se esmeraba en consolidarlo con SU! "fablar polido," exento de provincia.liemos. J,a sociedad femenina, con donosura, lo
apodaba de ''banano." Remigio nunca quiso decir al l)látano "cambur," como las gentes del Jugar, sino banano, según el nombre castizo di la

fruta.
"Banano," pues, defendía el propósito de D.
Jll'Sto Hedil en nombre del Progreso.
-E-s imposible permaneoor estacionarios; decía; el carro del Progreso pasa.rá por cima tle nosotros. No seamos los indios de ese Jagrenata del
Occidente que se llama la Civilizaeión.
Su discurso ha.cía eco. Por todas parte,,. en la

en violeta y opalizando el horizonte.
Las líneas de color, ensanchadas, se hicieron
banclas. cintas, ga.eas, que ceñían el cielo de orienie. Y desde el cielo comenzaron á caer rosas, 111u-

están

trocerril, expresaban.
-De veras, respondía alguien, es tan soberbio
e] anima~ucho que á l,as veces dice á no andar, así
lo fustignen.
La. ac~rbi&lt;lad de la antigua &lt;·lientela c·o.n.;;tiruía
fuente inagota.b1.e de trist..t?zn para el pobre Don
Sergio.
Ji~l contó sie-µipre con que una p,ute de aquellas ma.Ias p00ora'8 le serí'ft fiel. Bl 8e imag-inabn,
en jm:ti&lt;-ia. aC'reedor de nlgunoc:· Rl'll&amp;'ljos. de alt-runos miramientos, de aJgún cariño. ¡ Cnlrntas veces lo sorprendió la media noc-he en la t.area de
fflCribir y repas.:11r los nombres il-e mn{·ha5 ele
éll_as, imagi11ando que no lo aband onrirían!
Formó su lista.
-Fulana no se me va. pens,1ba: de Zu t.ana no

estoy seguro.
¡ Pero cuántR. perfidia! Lo ]i~tR mennaba

de
diario. Todas las mañanas era mene-i:::ter le.5tar un
nombre.
Ya D. Sergio apenas 1:;i podía ma.nten-er con

chas rosas de luz, todas las rooas de la mañana .
D. Sergio se detuvo de pronto á la vuerta, por
clonde entraba toda el alba riendo. La claridail
caía en su rostro, pálido de angustia..

Su tez blanca, su barba blanca, sus cabellos
blancos también, resplandecientes á la luz matutina, daben al viejo un aspecto marmóreo. Detenido en el umbral. frente á }a aurora, parecía 'tma
severa estatua de guerrero, épioo mármol olvidado -en el fondo de una floresta virgiliana, y cubier-

to de campanillas color de cielo.
Nadie llegaba. D. Sergio pensó que su molino, á
e,;:t.as horas, ya hervía en gente. Recordó su lucha,
rn triunfo. Despué€ se vió vencido por un rival

afortunado y poderoso.
Sus ahorros del moli11-0, primero, después su
pequeña plantación de café, patrimonio de sus
hijoe. roclo lo consunrió la. hoiuera santa de aquel

odio, la llama de aqu€l doloroso deber.
D. Sergio se apoyó contra su molino, se llevó
1a mano á las sienes v por su rostro de mánnQ}
corrieron abundantes ·hilos de lágrimas.
Por eu frente pasó uu relámpago, una m1b" de
sangre.
Pemió en matar. se di,spuSú á matar, corrió á
matar. P ero un momento, transido de dolor, se re-

Redil la competencia.
Echaba cálculos. D. Justo perdia, es verdad;
pero él, D. S"rgio, se iba pooo á poco arrninando.
D. Justo era capital1Sta; él no. Al uno nada le
importaba perder en e1 negocio; tenía qué. Al
fin, quedando solo, se resai-ciría con creces. Entre tanto, ¿ cómo vivía él "Sin ganar? Ya casi estaban moliendo de balde. Los ingresos apenas cubrían los gastos.
Pero él odiaba ta.nto á su competidor, tanto
mal le produjo Redil, tan profundamente hirió su
honra de indu.trial, por modo tan oruel deshizo
el patrimonio de •us hijos, la dulzura del hogar, la paz de sus años, que D. Sergio, enoontran&lt;lo fuerzas en sí propio, compañía en su rabia,

sostén en su encono, luchaba y luchaba sin esperanza, por el orgullo de su nombre, por el amor
de 'SU casa, por el odio &lt;le su enemigo.

Uno á uno los amigos Jo abandonaban.
-D. Sergio, no sea usted caprichoso, le decían.
¿ Por qué no cede?
D. Sergio sé indigmba á tales propuestas. Y
entonres las filas de los afectos clareaban, como
las filas de las clientes.
"Dios mío, qué solos
se quedan 1os muertos."

En cambio, D. Justo, maldecido al imvlanlar

reunión, se levantaban vo1..-es aprobatorias.
-Tiene razón Remigio.

su empr~--a, ahora era imá.o de simpatías.
-D. Justo 6Í es hombre de negocios, expresa-

-Sí, sí, á donde iríamos á parar.
Y corrió el tiempo en estns luchas de círculos,
entre disparos de envidias, dardeos de vanidades,
gritos de pasiones, ecos de la estupidez.
Por fin, quedó instalado el nuevo molino. Las
piedms, de granito azul, brillaban, al moler el

ban los parciales de Redil.
Los pocos fieles á D. Sergio manifestaban
que Redil, cuando menos, era oportuno. No bregó
como D. Sergio y obtuso mejores resultados.
.Algunos decían:
-Es ahora cuando nuestro pueblo es apto pa-

grano de oro, en una rotación Tertiginosa.

ro molinos.

El

El molinero, siempr e rneditabnmlo, paseábaf:1;,

las manos en los bolsiHos, la barba hundida en el
pecho, arrebuja&lt;lo en su cobija de paño azul.

qllinaria con desdén in-

.Algunas almas sin piedad hacían mofa del caballli&lt;to, parangomíndolo
cruelmente con el vapor
de D. Justo.
-Cualquier día revienta de rabia ese po-

Sra. Dalia Gulllerntlna Olivera de Wllde _

farol a•rojaba en las b-aldosas del pavimento uoa
débil claridad . Pedrit.o detrmía en un charco de
.luz.

sufrible.
-Las piedra.a
casco.das, decían.

DJputado al C.Ongreso Constituyente de 18.56-1857.
t el dla 1~ del actual.

Director de la Penitenciaria del Distrito Federal,
inaugurada el :.:9 de Sep:iembre.

D. Sergio ya no pudo más. El molino, una madrugada, estaba desierto.
.b:1 molinero, meditabundo, se a'S-omaha á la
puerta de cuando en cuando.
La obscuridad, muy densa., no peTmitía v~r 1úno una impenetrable aglomerac:ón de sombras.
D . Sergio oía el silencio.
·
Su camarada de fatigas, Pedrito, mozaJvete como de cuatro á .cinco lustros, dormí.a arriit,cohado, adentro, bajo un farol de luz muriente. J~l

Las molenderas hablaban de la antigua nll\-

Sergio.

Uc. J. Luis Rsvllla,

se

Corrieron una, dos horas. Pedrito pehna11ecía
inmóvil, en su rincón; el eaball&lt;l no péQtañaha;
el molino, silenci0$0, decía cosas ;tristes.
No llegaba nadie, sino la aurora. El cielo, dareante, se comenzó á franjar con líneas de un -V€-rde extraño, que íué poco á poco, transformán-dcse

una injuria al pobre D.

Sr. Dr. D . Francisco llllartlnez Baca,

Era necesario convenir en que D. Sergio
aventuró prematuramente.

dinó nueva.mente sobre las piedras del molino
de aquel molino amado, orgullo de su nombre'
amor de su vejez y causa de su ruina; se reclin ó:
y vertiendo amargo lloro, á la luz de la mañana;
en un apóstrofe murmuró el pobre viejo:
-¡ Dios mío, qué injusticia!

lfufir¡o jJ/anco Fon¡ bona.

�EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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