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                  <text>EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�La Mitra, la Espada y el Libro.
El Pabellón de Hungría reviste una severi&lt;lad
1Í la vez medio eval y claustral. :Es un compuesto

de n1onasterio y de castillo feudal, con torres aln1enadas y ojiYa..s c-alada·s, con troneras como una
fortaleza y vitrale:, como una catedral. '1.1iene fosas y criptas, altares y panoplias, y hace un contraste extraño con las arquitecturas alegres, poi ícromas, coquetas ele la calle de las Xaciones. Visto de fuera parece disparatado, inconexo, ina.d-ecuado á los fines de una exposición universal; da
miedo y frío; y luego, cuando se penetra al interior y se 1e visita con detenimiento, resulta hondamente meditado y profondamente simbólico.
rroda la exhibición es religiosa y guerrera; no
hay en todo el monumento un proclucto natural,
ao-rfoola, forestal ó minero; no hay un artículo
p~1ramente inclustrial, tela, tejido, procludo qu!mi&lt;!o, maquinaria. No se encuenra una. sola manifestación clel progreso moderno; aquello es un
mrIBeo, á la vez hierático y militar, y el edificio
lo en:::uadra maravillosamente y lo rodea del severo ambiente que le es propio y natural.
Al rededor a,, un patinillo, todo gris, en el que
los muros macisos y desnudos se alzan sobre columnatas v arquerías góticas, reina una galería
tJUe es á ]~ vez una cri¡}ta. Sarcófagos que diren
':Il bajo relieves semi-bárbaros las proezas d~l. li{·roc y los milagros del santo; tumbas de rem.'.i&lt;;
piaid0sas coronadas de rosas místicas; sepul~uras
abiertas con esqueletos :vacentes la espada au.n al
la.do y la.!- joyas -diseminadas entre las cemzas;
estatua,s de mármol amarillento, de bronce fun dido, Ce cobre rt!pujado, revestidos de casullas ó
encerradas en armadur-as, báculo ó espada en mano.
En Jo,s salones ele arriba penden de las carnizas
los pendones deshilachRdos, ele los muros. las cotas ia.gujercadas. En l~s paredes, panoplias con
escudos de cuero herv1do, remachados con arabescos &lt;le clavos de cobre; cascos de hierro batido,
abollados á golpes de mazo y de mandoble; 1~n·zas robustas como astas de barufora. Pedreras 1nforrnes entre pirámides de rna.tatenas arredondadas; ballestas pdderosas haciendo jueg~ con haces
de saetas oxidadas; toscos ar.cabuces rncrustados
de hueso, de marfil y con~ia; .armadura-s cinceladas y perforadas por las v1zcama~. .
.
Entre cada dos trofeos., un rehcar10. Armanos
de roble maciw, labrados á punta &lt;le hach~, contienen cálices d~ p1ata, primorosamente crncelados, copones y custo&lt;lias de º:"º incrustadas de
pedrería; casullas, estolars y mitras reea~a.das Y
borda,clas, casi arquitectómcas, con cormzas, sobradillos, columnas v C31]lit&lt;&gt;les de bordados Y
realzados; las hay en las que el bordado foITl".a
nichos y altares en los que anida~ y P?san .1magenes de santos; altas cruces de maud1ta riqueza, ciriales afiligranados; candelabros eomo tr~ncoj::, con brazos múltiples que fingen rama~, son arboies místicos que llevan flores luminosas; f:ag~
mentas de altares dorados, que &lt;le.j-an pre~nttr a
Churriguera: sant~s de palo apohllado, pml~dm
de colores las vestiduras, demacrados y mac1lento::. que recuerdan á Bisancio.
.
,
En los muros y bóvedas, frescos y prnturas o
relieves que desenvuelven uno ele dos temas: un~
ha.talla ó un milagro. Aquello huele á 1~ vez a
polvo de combate, á incienfl.O de cere~1onrn. al alcanfor ele entierro. De un lado el orm )' ele] otro
Jo pedrería · allá toda la barbarie, aquí toda la rnag11i-ficiencia. 'v entre esos dos extremos y ~os dos
contrastes~ -foda 1a l1istoria de un puehl? Y de una
época, ó mejor, toda la ]1isto:i a,do&amp;tens1hle Y aparente al menos, de la humarnc1a . .
.
Visible. exteriormente, toda la lnstorrn e~ guerra y es propaganda. Cono11istar_ }r c01werbr, he
ahi todo e] afán humano. Conq~nstadoras y apostólicas la Grecia y la Roma. anhguas; lm-.. grandes
imperios asiático y afncanos;_ conqmstaclo~es
los bárbaros y los tártaros: conq1:1tMore~ :v apo;to1es los musulmanes y los espanol~. 1\ a.da mas
formidable que la alianza de la. mitra con la
espada; del Korán y ele] alfanje. Cuando esas dos
fuerzas se unen yse lanZfrn de cons~rno á ht. conquista del munc~o. ]a re"Rlizan y deJan escritos é
imborrables tembles anales.
El pueblo maclgiar ha siclo á la vez gue:rero Y
ereyente; muchos d-e sus reyes son sa,ntos, mnumerables de sus obi&amp;pos fueron :olda.dos: l_i-a_y en
el pabellón húngaro un "capello cardenahcw de

simple fieltro rojo al exterior y forrado de bierro
y reforzado con conchas de bronc-e al rnter1or, que
es túdo un poema.
Hungría ha tenido, pues, una idea extraña, pero
profunda,.-'a1 escribir en sn pabellón con emblemas religiosos y trofeos guerreros su pasa.do, .los
origenes de su historia, las peripecias ~e su vida
de pueblo; quien por ahí pasa y medita, mucho
estudia y mucho aprende.
Pero si Huno-rí-a ha tenido una grande y profunda idea al o~ganizar su pabellón, Alemania }o
ha tenido más hondo y rná5 exacto al instalar el
suyo. En el pabellón de Alemania no hay mas que
libros y obras de arte. El pabellón es uu palacio
suntuoso, to&lt;lo de mán11oles. y bronces, espa.c.10s?
y tranquilo, destina&lt;l-0 á -dar a.lojamiento reg10 ,ª
la cieneia y al a rte. Si e11 el Pabellón de Hungna
imperan la fuerza y la fe, en el de Alemania reinan la persuación y el análisis. J\o hay en él :nna
arma ni un emblema hierático; hay ca,reom1dos
pergaminos, papirus tra&lt;li.cion~le~, .libros, ~odernos relicarios de ideas, de prmc1p1os, ca.lwes de
ver~la&lt;l . monumentos de filosofía y de dencia; 1·esúmenes completos d-e las a:spira,cionies y d~l }?ensamie1üo humanos. En Hungría las extenóridades -ele la historia y sus faustos aparentes; en Alemania las r,ealidadcs de la vida, indivitluaJ y colectiva.
Porque el hombre "ha ereklo,'' ha conqui~taclo
pueblos, af!rasaclo regiones_. devastado cantrnent.es sometido v subyuga.do raza.s: porqu-e el hombr: "ha estudiado." "ha a.prendido" y "ha sabido," le ha. sido dable dominará la naturaleza y a)ranza.r el bienestar y el progreso. Con el aHa:1Je
en la mallo y la media ]una en el pendón, ha siclo
-demonio de destrucción; con el libro en la mano
ha siclo ángel ele redención . .
_
Y Alemania parece haber s1mbol1z~do ~~ gran
principio en su µalado y ~na, po~ncia mihtai: de
primer orden, no ha querido olvHlar, antes bien,
corroborar, que el maestro de escuela, vencedor en
S-adowa, está llamado á regenerar á la humanidad.

:br. Jrf. Flores.

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Domingo 14 de Octubre de 1900.

Domingo 14 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

-

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• '"'_.,,._'1'

~

Era un raro visionario. Artista de los de buena
pasta y bravo compositor. Amaba la música con
toda la ternura de su alma delicada y soñaba con
la gloria como con una novia ausente. En sus locos devaneos se iba en rápido vuelo á la. mágica
selva que guardan roe-as hirsutas y Q.onde florece
el verde luarel, y volvía sonriendo alegremente de esa peregrinación al país del ideal en el que
cobraba nuevas fuerzas para seguir adelante.
Sobre las cuatro cuerdas de su pobre violonchelo desfilaba toda la muchedumbre de su prodigiosa
imaginación, vibrando como bajo el poder de una
orquesta y se perdía á diario en el estrecho espacio
ele las parndes ele su bu.harclilla. Los mejores años
de su vida los había pasaclo allí, tejiendo ensueños
y desgranando melancólicamente la sarta de sus
armonías nuevas, hasta que la suerte lé deparó un
rinconcito en los carteles de anuncio ele un teatrucho ele hlontmartre.
Luego que había logrado salir de su nido de ra-

ta, la casa era ya fácil: el horizonte q;1e se le presentaba era. inmenso, un honzonte banado por nubes de oolor de rora ... • • •
Su programa de nueva vida rezaba así: de Montmartre á la Opera, de la Opera á Londres, después
á Améric1, y después. . . . . . . . la c~rona de r~?_s
.blancas que ciñe en la cabeza el Ex1to, el bols1ld
repleto de monedas de oro y el hambre en fuga, Y

- ----

.~
--~,
'
. ,·· ~
.
.

EN EL ESPLENDOR DE SU JU·VENTUD.
1DetenJdo en mitad rte la carrna

cutindo ya estaba t-1 truinfo conseguido!
IVt&gt;d como lo ha tui b,ido y ha perdido

el prt'mlo que adelante peF~lguieral
M1t.shay que preguntar, antt-sdehacerle,
ob eto do castigo 6 d':! censur.t,
qu!én en un tr,rnce t11l pudo ponerle;
quién flrt-paró, a.levoso, la moniu·a.
¡Quizi el destiuo lo arregló de modo
que Hi impulso violento de salida.
v!ó sn fll~1H agotada.. dest,rulda.
y ror.o t:l cora:zón, renuucló A todot
(' La carrera de la vida".)

'

"'

Cuando referí 1a broma que el "Gusano" dió
al subalterno, prometí un cuento algo parecido
á aquél, pero en -el cual, toda burla quedaría descartada: el cuento es ests.

j
/
Roclin reía, reía, pensando que ya iba á llegar. el
dia en que se hiciera justicia á su talento.
Y el O"ran visionario, con su violoncbelo á la e~palda /' su rico arsenal de extrañas sinfonías, se
encaminó al teatro de Montmartre. Y allí, donde
él ,esperaba el primer triunfo de sus desvelos y de
sus lm·o-os años de C01l6agración -a.1 arte, no encontró, e; aquella noche luminosa de su aJma, ~ás
que la rechifla y las risas irónicas de los estudiantes locos y de las cacottes medio borrachas que
celebraban su curiosa :figura de pájaro ra.ro, apagando con su endiabla.do ruido el delidoso caudal
de su música triste.
Por primera vez en su vida Samuel Rodin llegó
aquella noche á su cuartucho, azotando las p~re-cles con su violonchelo, tambaleándose de ebrio y
renegando entre dientes contra su mala estrella.
Días después el "pájaro raro" de Montmartre
voló de su pequeña jaula al jardín del Luxemburgo. Aquél fué su teatro desde entonces. Al pie
de la estatua de Murger tocaba tocios los días s~1s
tiernas son.atas, sin tender la mano al transeunte, no; el que se dignaba darle una limosna la deslizaba por la abertura de la panza del violonchelo, porque el artista, clavados sus ojos en el inmenso azul, esperaba, ,esperaba el &lt;lia en que se le
hiciera justicia y en que viniese un misterii. so
mensajero y le dijera :-Ven, las puert~s de la
Opera están abiertas par~ tí.y todos los días y á la, misma hora, Roclin, pasa
que pasa el arco por las cuerdas de su instnunento, pensaba en la corona de rosas blancas cprn no
venía .
Y llegó el invierno con sus ráfagas frias y su
lhn-ia de plumillas cristalizadas, y el visionario,
con el estómago ~o-uijon,eaclo por el hambre y el
rostro. ftagelaclo por el aire glacial, siguió dando al
viento sus sentidas armonías, bajo la caída ele!
polrn helado.
!lasta que una mañana un grupo de estudiantes que pasaban charlando alegremente encontró
rígido, muerto, al pie d-e la estatua de Murger al
pobre Rodin, circuída su cabeza, poblada de bucles negros, por una corona ....... de flores de
niev,e.
LAS ALAS·

Si mi cuerpo mortal ala:; tuviera,
alas sobre los hombros, diosR mia,
con su plumaje pabellón te haría
tencliclo al viento igual que una. bandera..
Para que sólo mi pasión te viera,
en torno ele tu ser las plegaria
y te .formara ]eve celos.ía
porque ineses asi mi prisionera .
Cual varillaje deslumbrante y rico,
las entreabriera en forma ele abanfoo
y freRco dieran á tu tez lozana.
Y como velo de tus gra.cias sumas,
en. tu balcón abriéranse sus plumas
br1llando al•iol como gentil persi-ana.

Salvador l{ueda.

EL MUNDI) ILUSTRADO

(

L

Esto le sucedió un mes antes de salir para la
India, y tinco días después de haber cumplido
los veintiún años.
La joven tenía. diecinueve primaYeras, por lo
que puede afirmarse que era seü; años más vieja
que él en las cosas de este mundo, y en aquel1a
oDasión dos veces más loca.
Si se exceptúa. el hecho ele caerse ele un caballo, no hay nada má5i fatalmente fácil que casarse civilmente.
Rieardito Hatt, fué seducido en ,su más tierna
j11ventu&lt;l, no por la hjja &lt;le una patrona, ni por
una doncella, ni por 1ma "camarera" de ca~é, ni
por una cocinera, sino por una joven tan de su
mi&amp;ma clase, que sólo una mujer podría haber dicho que la muchaeha era ~lgo inferior á él.
La operación cuesta menos de cincuenta chelin-es y es tan nolable como una visita á la casa.
de effipeños.
Una vez hecha la declaración de Tesidenicia,
bast-an cuatro minutos para poner :fin á la ceremonia, inclrnyendo, i(lentificaciones, derechos .. .
todo.
Después el offoia] del registro, pasa el rodete
ele pa'Jlel secante sobre los nombres y poniénclose
la pluma entre los clientes, el ice con aspereza:
-¡Ea! Ya sois marido y mujer.
Y la pa,r eja sale ,í la calle pensando que algo
horriblemente ilegal acaba ele hacerse en alguna
parte. Pero aquel1a ceremonia vale y puede conducirle á uno á la ruina, lo n1ismo que el maldito "mientras viváis'' dicho al pie del altar, con
las amigas ele 1a novia cuchicheando por detrás de
ella, y ]os ecos ele! himno nupcial.
"La santa voz oue truena en las alturas," hacienclo saltar el tecJio.
Por modo tan sencillo. fué Ricardito secuestraclo y halló la cosa muy bella, porque había recibidÜ una .;redeu-:inl para la India. con magl'Ífico
suelchi_. rn:5ún opúialran en Inglaterra.

car.se nrny pronto, y que reclamaba mayor sum'a
dinero.
En aquel tiempo Hatt, comenzó á sentirse
nenio:so, e:xperin1entanclo írecuentem,ente esa
conmoción miedosa que asalta á los homb1-es caOr&lt;·.
Tal era el porrenir qu~ ambos trazaban b-Jjo sa.dos, cuando están fuera ele ciertas condiciolas lámparas de la estación de Adclison llo,d; y ul · nes.
füializar un mes •-tuc les pareció muy corto, :p;HXo tenía. derecho á pen5ión. j Qué sería de su
tieron para. Gravesond, donde Ri&lt;:ard1to se embar- mujer si él muriera de pronto! Est_e pensamieneó en deman,da de una nueva nda, mu:ntras ella to le atormentaba durante las noches silenciosas
se quedaba lloraDCio, en un cuarto de trei11tJ y abra-sadoras pasada¡; en la azotea, y á veces los
chelines por H:~nana, situado en una calj,-•,iLteh la.ticlos de su corazón, le hacían pensar que acaso
cerca de la plaza ele Montepellier é inmediata á la muerte fuera producida por una enfermedad
cardia&lt;Ca.
lo::i cu:,rtek¡::, ,le J\1¡ightSbridge.
El país á donde liatt se dirigía ern uno en el
Tales preocupaeio-nes, eran improgias de un
que los hombre2, ele veintiún año-::t, son consider-a- mozuelo, pues solamente á u.ri hombre ya maduro
dos corno mozalvetes y la vida es cal'a. Su suel- fo perturban; ¡ pero al pobre chico, siempre asdo, que parecía tan grande desde seis mil millas :fb.:ia.do por el calor, gracias á la falta de "pmfde distancia, no servía para rnueho, sobre. todo, kah," casi le enloquecían!
cuando Jo dividía en dos, mandando más de la
¡ Y no poder contarle á na.die su&amp; penas!
Cierta fuerza de elasticidad es tan neC€sarja al
mitacl al cambio de 1-6 718 á la ,plaza de )Ionthombre como- á una. bola de billar: con ella hacen
pellier.
Ciento treinta y cinco rupias desquitadas ele ambos cosa·s asombrosas.
Bicarclito necesitaba fatalmente dinero y tratrescientas treinta no clan facilidades para Yivir,
pero como era absurdo ,suponer que !Irs. Hatt bajaba como una. bestia; pero, ¡ es claro! los jefes
pudiera pasarse siempre con veinte libms ester- sabían que un muchacho puede vjvir muy desaholinas que Ricanlito le había cleja&lt;lo de lo que le gadamente con cjerto sueldo (la paga ~n la Indla
dieron para gastos ele viaje, y él lo com,prencl!ó e3 cuestión ele edad no de mérito), y si aquel moasí, ]e temitió desde luego las ciento noYenta y zo singular qu-ería trabajar comD dos, ]0-5 "negocinco, pensando siempre en que había que pa- cios·' ni permitían que se lo impidieran ni que
gar setecientas rnpia5 por un pa,saje ele priDJera 1e aumentaran lo" e1uohunentos en una. edad verdaclera·-'1cnte ridícula por lo temprana.
clase para la, señora .
Por eso Hatt logró sólo uno-s aumentos ele saSi se añade á estos cleta.1les nimios, el natural
instinto de un muchacho que empieza una nueva lario, 1'.1stantes pr1ra un mozalbete, pero 110 p•ir:i
vida en un nuevo país, que está ansioso de diver- una esposa y un hijo, y mucho menos para ahotirse y se vé obligado á a.ferrarse á un trabajo rrar las setecientas rrnpia,s del pasaje que él y
que desconoce y que en verdad, ne(:esita toda su )Irs. Hatt habían discutido tan ligeramente en
atención, se comprenderá que Hatt comenzara otro tiempo. ¡ Sin embargo ele tocl9 esto, debía
estar contento!
su carrera. "distanciado."'
¡ :"&lt;o dejó el pobre chico de comprenderlo, pero
El dinero parecía que se iba desvaneciendo enno adivinó todo lo hermoso de su porvenir!
tre las letras mandada.s á su casa y lo aplastante
Cuando ]os calores llegaron, el cansancio le del can1bio, y las cartas que recibía cambiaron
agobió y le adelgazó.
volviéndose ásperas. ª¿Por qué no se llevaba á.
Al principio recibía cartas ele su mujer lar- la mujer y al hijo?" Seguramente tenía un suelgas, cruzadas, de ocho carillas; diciéndole que do hermoso y procedía muy mal gastándoselo alese le hacía muy }argo el tiempo lejos de él. y que gremente en Ia India. "¿ Querría, podría hacer
cuando se reuniesen la tierra sería para ellos un la próxima letra un poco más eJ{isbca ?"
paraíso.
A esto seguia una. lis.ta. de lo que necesita'ba.
Alguno ele los compañeros de pupilaje le abu- el pequeñuelo, tan larga como una cuenta de perrría incesantemente llamando á la pLLerü1 de su sa . (En la India, la mayor parte de las casas de
destartalada habitación, para pedirle que Je.acom- comercio son persas.)
. En vista de esto Ricardito, cuyo corazón suspañara á. ver un caballo, únjca eosa que le hacía
falta; pero Ricardito no rpodia permitirse tale5 piraba por la mujer y el hijo, al que no cenocía,
lujos y tuvo que confesarlo, como tuyo también
que declarar que le era imposible seguir en la.
casa en donde estabL. á pe-sar de ser muy mo&lt;lesta, mudándose á una habitación arnneblacla próxima á la oficina donde trabajaba todo el día .
Su nuevo mobiliario eonsistía en u.na mesa cubierta con tapete de hule verde, una silla, un canapé, un cromo, un espejo pec¡uell.o, fuerte y orainario y un filtro que valía eiete rupias y ocho
anna,s.
La comida le importaba a1 mes treinta y siete
rrupias, gasto verdaderamente insoportable .
"Punkah" (especie de abanico ó ventilador
grancle hecho de lona, sujeto al techo, y que se
mueve por medio ele una cuerda,) no tenía. porque costaba quince rupias a1 me~: y por eso dormía en la azotea de la oficina, con todas las cartas de su mujer debajo ele la almohada~
De Yez. en cuando 1e convidaban á comer, con
lo que disfrutaba clel "punkah" y saboreaba bebidas heladas; pero esto sucedía Tirny de tarde en
tarde, porque la gente no quería trato con m1
mozo ele instintos wrnejantes á los de un r,1paYelas escocés y que vivía tan miserablemente.
'r~rnpo~? le e,ra posible suscribirse para ninguna chvers10n, as1 que no contaba con más distracciones que las que ]e proporcionaba su libro ele
banca, en el cual, leía. cuanto se ha. dicho respecto
á empréstitos sobre seguro y no le costaba nada.
Debo a1i.adir, entre paréntesis, que las remesas
ele dinero las hacía por medio del Banco de Bombay, con lo C11a], en el pueblo se ignoraba todo lo
referente á su vida privada.
Todos Ios meses enviaba á su casa lo que podía ahorrar, por otra razón que esperaba expli]~l matrimon'.o debía tenerse secreto dura1i1 e
un aúei. J:'asa&lt;lc• f;.: te, la señora Hatt marcharia 6.
r0nnirse 1·on su m&amp;rido y todo el resto de la vid,~
~erín para (•Jlos esplen,doroe.o comG una nube ,J~

oo

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

sentimientos algo raros en un muchacho, girabí.l. mayor cantidad y escribía unas cartas extraña..5, ni propias de un mozuelo, ni de un hombre,
diciendo que, en medio de todo, la. vida no era
&lt;livertida y rogando que tuvieran un poco de paciencia la madre v el niño.
La mujercita., aprob-aba d aumento del en vio,
bacía observaeiones respecto á la necesidad de
esperar y usaba en las respuestas un.:os giros extraños y duros que él no •comprendía. ¡ Pobre
chico!

El también se 1r1a . .. .... ¡ con el demonió!
¡ Aqui ~njuiciaba el niño!
Indinó la cabeza sobre el tapete verde de su
mesa, y antes de renunciar el destino y iodo lo
que este proonetía, lloró.
En tales circunstancias, la recompensa debida
á sus servicios llegó, y se le dierou tres días para
reflexionar.
El jefe de la casa-después de cruzaNe algunos
telegramas-dijo que aunque aquello no .se hacía
jamás. teniendo en cuenta la habilidad que Mr.
Hatt había desplcgaido en tal y cual ocasión, podía ofrecerle un puesto infinitamente mejor; primero como interino y luego, en un orden regulfir de cosas como definitivo.
-¿ Y cuánto ganaré?-preguntó Hatt.
-Seiscientas cincuenta rupias-contestó el
jefe marcando las palabras, v esperando que el
joveu al oírlas Be quedaría anonadaao de gratitud
y alegría.
¡Ah! ¡cuándo llegaban!
· ¡ Las setecientas rupias del pasaje: lo bastante
pa ra salvará la mujer y al niño y J)Crmiiirle hacer público su matrimonio!. ..... ¡ Todo llegaba
entonces!
Ricardito lanzó una carcajada ,salrnje que no
pudo dominar; lúgubre. turbulenta explo~ión C.?
alegría. que pareció que iba á matarle.
Cuando logró dominar:;e. dijo secamente :
-Estoy cansado de trabujar.-Ya soy viejo;
es tiempo de que me retire, :· me retiro.
-Este chico está loco--munnuró el je[e. Creo
que tenía razón: pero como Ricardo no rohió
jamás. la duda sigue en pie.

Más tarde y precisamente cuando á "propósito" de otro jornnzuelo que había cometido 1a misma locura que él, le dijeron que el matrimonio
no sólo destruiría Stt5 esperanzas de futuros progresos, sino que le haría perder su destino. llegó
}a horrible noticia de que el niño, su adorado pequeñín, había muerto y tras ésta Yenían cuarenta renglones garrapateados por una mujer irritada, &lt;liciondo que la muerte podía haberse evitado si ciertas cosas----que costaban dinero--------se
hubieran hecho, y si el hijo y la madre hubieran
ido á reunirse i.:on. el pad re.
La carta fué un golpe lcrrihle para el pobre
corazón de ] [att. pero eo mo "ofi-cialmente'' no
tenía dc:recho á tener hijos, no pudo hacer pú11 ico su dolor.
¡ Las cm:.a:5 que el d.esdichado emprendió durante los cuatro mese~ que gig-uieron á e,¡.i,to. :· las esperanzas que le alentaron para trabajar, nadie
o-:-aría preci~arla~!
Ahorró, pero la~ :::etccientas rupias del pnsaje
estaban tan lejo;; como siempre. y eso que sig11ió
haciendo la misma vida excepto cuando se n~ía.
forzado á, comprar un nuevo fillro.
Los e~fuerzo.::. en el trabajo. la;; luchas para
ma1nclar dinero, la noticia de la muerte del ni1io,
y sobre todo. la~ constantes exigencia&amp; que le imponía ¡:q1 exist.entiff cuoticliana.. con~umieron al
pobre C'hir-o. má, tal rez que hubieran consumido á un hombre.
Los compall.eros de edad madura que admiraban su~ ec-onomías y su co~tumbre de apartarse de
toda divenión, le recordaban aqud prorerbio que
dice:
~
El que quiera labrar Hl posición
no entregue á una mujer su corazón.
Ricardo, que habí.a experimentado todos los
dolores que el hombre puede e-entir, tenía que
reirse y darles la razón mientras en su cabeza se
revolvía constantemente la última línea de su libro de banca.
¡ Pero aún clehía sufrir más!
Llegó una nuen. carta ele su mujercita : natural conti nu·ación de las anteriores, si Hatt hubiera pensado en ello.
El estrambote ele aquella epístola era éste :
":\'fe voy con un hombre nüs g-eneroso que tú."
El dÜcumento no 'Podía ser más curioso. Sin
tircunloquios decía lo siguiente : "Que ella no
iba á esta r esperando siempre : ·que el niño había
muer to; que él era otro niño; que no volvería a
verla más; que vor qué no había agita&lt;l.o el pañuelo cuando f:.e separaron en Gran~send: que
Dios la juzg-aría ; que ella era mala, pero él éra
1)eor divirtiéndose en la lndia; que aquel otro
hombre adora ha el tcrr,eno que ella pisaba; que
ni él la perdonaría . ni élla le perdonaba." Y aqui
daba fin la tal cartita. que no tenía indicación alguna }Xll'O poder contestarla.
En ve1, &lt;le hendeeir ::-n eat.rella porque estaba
libre, Ricardo -sintió todas la.s impresiones de un
marido ultrajaclo-cosas impropias de un niñoY v0lvicndo la rista á lo pasado, vió á su mujer
C-on el ll'aje de treinta chelines en la pl~za_ de
Montpclli€r; re cordó el alborear ele la ultima
mañana que vasara en Inglaterra, cuando ella
cstaha U-orando ,en el lecho; y dió ,;ueltas en su
ca.ma y se mordió las mnnos sin para.me 11i por un
1111ome'nto á ven!óiar ¡ el desdichado! que si hubier~
nclto á ver á )[rs. Hatt despuús de aquellos dos
años, habria descubierto qne ella y él habían creC'icio de un modo tan dislinto que eran en realidad persona:; completflmente incompatibles.
Teóricamente. esto era lo que debía hacer, pero aquella noche la pa~ó en medio de la pena ínás
horrible.
A la. mañana siguiente experimentó re.pugnancia hacia el trabajo. y comenzó á pensar que había ,lescleñado los placeres de la ju,·entnc1.
¡ Se i;entía cansado. había gustad? lo?a~ las
.amarguras de la vida -antes ele cumplir rernt1trés
ai1os, y estaba deshonrado!
Aquí pensaba el hombre.

'Jfuayard )(ipling.

PÁGINAS DE VIAJE.

COMO OÍ "EL llEY POETA"
~

Habíamos loqueado en Suiza, como unos chiqnillos,-cl 11:Iaestro, Luis Quintanilla, )Ianuel
]?lores, hijo, y yo,-y todavía conservábamos la
impresión fresca de los lagos, de las montañas ~,
de los cielos. ¡ Bellos días azules de Lucerna!Habiarnos tomado el Express San G&lt;&gt;tardo y llegado á Milán una tarde estival en la que el sol caía
eomo una lluYia de oro sobre la ciudad. Es claro, nuestro priJ_uer tleseo fué Yer el "Duomo." Y
la luz se nos iba, el d ía iba &lt;leelinando poco á poco, en eee .combate de la claridad con las tinieblas, de que habla el poeta, y que no se conoce
más que en Europa. En nuestro eielo tropical
no se libran esos combates; -se hu nde el día, surge
la noche : todos son triunfos.
Y virnos el "Duomo;· 1 lo vimos en esa hora
gris, envuelta en gasas, en la que los matices y
las lineas se van desmayando lentamente hasta
quedar ocultos en la sombra. Vimos el "Duo
mo" y caracoleamos por las 'Callejuelas que rodean como una red de araña el gigantesco te mplo,

Domingo H .de Octubre de 1900.
D~mj~go_14 de Octubre de 1900.

EL _Mll'NDO I LUST RADO . .

•••••onn n •n·.n•nn . .,,. -..... . ..-. . -¡~~"'-:r.-====~~
--- -.. . . . . &amp;. . . • . . • • •••• • .. ···"rn
• • • nrnnmrmmnrm¡ . ••••..,•"'•"'•..,•..,•'"•"•"•"•...•"'•"'•"'•"'•..•..•..•..•- •- 1- ¡ ~

.

Sr. Gustavo Campa.

y recorrimos las ámplias aYenidas del "Xuevo
Parco,., entramos en un ca.fé-salón-a,l modo de
los parisienses-y regresamos á la Plaza de la
Cated1•al, en donde la Ualería "Yicttorio E manuele"' abre su gran arco esbelto.-A rnr ¿ quién
ha dicho por ahí que Milán no me gusta? Sí, es
,;·erdad; he afirmado que )iilán no es "todavía"
Italia, pero que tampoco es Francia; aquí, ri nconcitos de ciudad prorinciana del otro lado de
los Alpes; allú, espaciosas arenidas de la poblaeión 1,nern. r. Conjunto? No lo tiene; es una C'aµit.al hecha á pedazos; pobre, rica, á.mplia, estrecha . tortuo.sa, recta . con una eapa de patina f u!l
dest.ell::&gt; &lt;le arte nuevo.-Y así habíamos a.ndailo,
atando imvTesiones. con esa curiosidad inquieta
que se prende en los ánimos en la.s primeras hor as que se recorre una ciudad deS{'onocida.
Entramos en la Galería . el más bello paseo
acr istalado que posea pobla.d ón de Europa; veinte pasos ú través de las mesas &lt;le los cafés y los
restau ra n ts, y ¡ un abrazo r epen tino! un abrazo
que íué pasando de uno á otro. ¡ Ca ras conocidas !
¡ Buen español eu los labios! ¡ Am igos!-Los
eran nuestros; Pizzorn i, López, Sieni-el t r ío de
ªimpresarii" que reclutaba á los artistas que escuchamos ahora en el Renacimiento-y luego, el
~Iae~tro Bovi y Banqui, una. figura escapada de
u n lienzo toscano, una cara que ha tlésfilado an t~ muchas generaciones de mexicanos, v que
siempre tendréi en el pórtico de cualquier colieeo que arrienda Sieni.-Y la Yelada se paeó
alegremente. en desi l vanado parloteo, en el que
el arte había de figi:1rar como motivo único. Iha.
Gustaro Campa á Italia. no sólo con ·el deseo de
juzgar por su propio y des,p ierto criterio del movirnientomu::.iral, sino
con el de aperi;:onar~e
conRicordi,para quien
i1: a f.; s en e t v Saint
Saens le habíall dado
expresiras carta¡;:_ So1
ñaba con algo más; soll.aba con un ideal santo que iluminaba eu
er-.píritu como la luz
ele un faro: eonQcer á
Y erdi, estrechar la
mano del inmortal nonagenario, tener un
minuto -de 'C'omuuicaf'ion con el di,·ino viejo. enhiesto torreón
erguido eohrc el i;:oporte e.e su gloria.
Y de ésto se hah\6
á ratos, v de frase en
frase, saiió á relu ci r la
ópera que Gust.aYo halía terminado rne~e ,
antes y pensaba al'abar de instrumentar
en el silencio augusto

1

◄

Galería Victtoric Emanuele.

UUUtHl t U t U t,t .U.t.~V-t ~• t H UU.UU.t.U.U.U. ~~t.,..!!.tuu.t•t•t••••••••••~
•••
f
~--' U

Estatua de la Paz. - Un obsequio al Sr. General Día&amp;. . .

En nuestra información diaria li emos hablado
•·de l~ €statua q ue representa n uestro g1·ahado v
~que Juzgamos como una. buena obra de arte
.,
Es el original de ~•dera es.tucada al blanc&gt; y
_Sll autor que es el senor Longmos N úñ ez, de Ce.laya, comenzó su trabajo en el a ño 1898 que figu-

ra. en la bandera qu e empuña la eslátu.a. Al te rnunarla en Septi-e,mbre de este año, se la obsequió
al Sr. General D,az. "ºn una sentida dedicatoria
en ~a cu~l quedan de relieve la adhesión, respeto
v s,mpa~ia del artista hacia el Jefe- Supremo de
la Nac10n.

.u..u.,

•uu •u•.u uu.u.tu. , .u u..t

El Sr. Presidente después de haber conocido l
obra, dispuso que oo remitiera á la Academia da
Bellas Artes.
e
En el pedestal se leen estas palabras · "La Pa "
ª Meralidad," '"Crédito," "Progreso." ·
z,

�Domirwo
14 de Oc•ubre de 1900.
o

EL MUNDO ILUSTRADO
de la recién aban&lt;lonada Helvecia. ¡Una ópera
Dueva! ¡y de ant-0r mexicano! Bovi tuvo un movimiento de e11Tnsiasmo, por la boca de López
-corrió una sonrisa. y Sieni dejó oir un ronroneo

felino. Pero habí-a que oir aquel1a mú::.ica ! Era

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CAPITAL DEL ESTADO DE llÉXICO.

Y de aquel -cua1dro c on.::er:ro aun Yiva.s las siluetas del atHlitorio: B°'·i y },fac,chi, en pie, ner-

=~=

vio.::o:::, exaltado,5, junto al pia:no r-epitie ntlo cada frafe que :::urgía de las man o~ de l'ampa. camu· ando miradas de inteligen-.:ia: Piv.:órni, en se-

--

Domingo 14_ de Octubre de 1900.

F1 Uencr,11 Don José Y'centc Villada, Goberna-:..1or del E:,tado de Jléxic.:o, invitó al Primer Ma-

.

-

'(

~¡! (¡' l. 1 l

•

.

•

-

-

-

f:!

Salón dormitorio de la .Escuela de Artes y Oficios.

¡ R1

l'a1.1orama de la Ciuoad de Tuluca.

necesario que el )faestro Campa prometiera una
audición. Y se acordó para la noche siguiente
una -eita en el .salón de prueba de la Agencia &lt;le
Zappert-un mncha-cho muy bulk:io.;o, muy m~
ridional, con una barbi11a judía y grandes ojos
e:x-presivos, 11n poco periodi~ta, otro poco crítico
y muchos pocos más que hacen de él un simpAtico
chico.

Y henos aquí venticuatro horao de,spués, á las
veinte (:reloj italiano, desesperación nue3tra, que
teníamos que sumar, re5tar, rnult.iplicar, dividir
y hasta creo que extraer la raíz cúbica de la hora
ipara averiguar en la que vivíamos) en la sa']a &lt;le Za-ppert, una á.mplia pieza -con balcones á
'la Galería, de la que se alzaba el nunor -sordo ele
-}a incisiva obarla italiana rima-da con el tintineo
de las cucharillas hirienclo las copas.
Noche cafa1rosa., agotante, sin un buen soplo
que llevar á los pulmones, ruda para hacer nacer
del piano las frases enérgicas del "Rey pe,.,ta .''
¡ PobTe Gusta,o ! El calor lo había pu~sto nervioso, impaciente. Niño grande, con sensibilidades ca.si femeninas, aquella transición de llnestras
alegres habitaciones frente al lago de Cuatro
Cantones á las re-cámaras fúnebres del albergo
San Michele, en una vía estrecha, cer.cana al
"Duomo," Campa había pasado todo el día en
su cuarto, q¡uejánclose de en:fermeclades imaginarias, muy descontento, mu.y mal impree.iorlado
del cielo de Italia bañado por un diluvio de fuego.
Fué preciso rogarle mucho p-ara que se decidie~
ra á sentarse al piano. Recuerdo que aun pensaba evadirse del compromiso, aprovechando el rato de espera que tuvimos qne conceder á un re~aga.do, á Pedro:Uacd1i, un joven poeta, redactor
ele "La Sera." en quien se había pensado lJara
traducir el libreto de Alberto iiichel al italiano.
Llegó por último ;\Iacchi, y se aeabaron 1os pretextos.
Y ahí en aquella ámrplia pieza á la que llegaban
por los abiertos balcones el sordo rumor {le la
ch¡_
u la italiana rimada con el tintineo ele lac. cu-&lt;-hara.s sobre fa.s -e.opas, oí i-eligiosamente el "Rey
Poela," la obra -que estremn·á una ele estas noches la corrnprul.ía .del Renacimiento.

gun&lt;la fila, también en pie, con su eterna tristeza, cleján,Jose arre_b atar por ésta ó aquella página;
López sonriente siempre, más SOJ1riente que mrnca, y ::,;ieni rerneltam€ntc dormiclo descle los primeros cJmpases.
Y a1 terminar la última nota, cuando las fe1icitaciones descendían sobre el fatigado maestro, el
viejo "empresar:o," irguiendo su alta estatura, en
un arranque de entusiasmo, exhaló :;u deseo en
una íra~e:
-Bi::ogua portarla. á )fe5sico. (Es pTeeiso lle,·arla á México).
Y asl fué como oí en )Iihí.n "El Rey Poeta."

C1ar/o s :J)ia:,: j)ufoo.

gistrado de la República y á sus dignos Secretarios ele Estado para las fiestas organizadas, coll.
mot:vo el~ la inauguru...:ión ele importantes obras.
materiale~ y de ornato en Toluca.
El t,r. General Díaz flceptó la invitación j ofrúc:ó concurrir.
'l1oluca se ve engalanada. Sus principales ra 11.:s y muchas a-e sus fincas, ostentan adorn08 ~,J ,;-.
tosísimos. Por todas partes flota la bandera t1'icolor, lucen los gallardetes y se prolongan las
guías ele flores .
En la avenida q1ne conduce &lt;le la Estadón él.el
Ferrocarril Na~ional hasta la Plaza de los Mártires, se levantan soberbios arcos triunfales -correspon ci:en clo á. los Distritos en que está dividi,lo el Estado de 1Iéxico.

... -y

·•

~

Taller de Bonetería en la Escuela Corre~clonal y de ArtE.a y Oficios

-

El ele Toluca es el más lujoso: lleva escudos
azte-cas y esbeltas columnafas.
El de Tla,l nepantla, está sostenido por cuatro
e-0lumnas &lt;le orden corintio, ornamentado con
grandes panneaux, sobre el :fondo azul eeleste.
El de Lerma, es floral. de estilo azteca el de
T:nango,. el. ile Texcoco qu~ más bien es un pabe1lon, se cl1strngue por sus bien trazados áti-cos v el
escudo del Re~· poeta, el ele Tema.scaltepec cOrnprencle una suntuosa portada. sostenida p.oT 1.:uatro columnas, el de Yalle de Bravo luce detalles
ailegóricos de primer -or,cle11. así como el de Otumba
que lleva en e1 remate una corona ele monarca
indígena, adonia,cla con plumas. Los arcos restantes corresponden á Sultepe,,, Cuantillim é Ixtlahuaca.
Bajo estos arcos debió pasar la eomitíva presidencia].
Se hacen graneles elogios ele lo.s -cuatro carros
alegóricil&lt;l que se han dispuesto á todo costo. Repres®tan la Patria, el Comercio, la Inducstria y
la AgriBultura.
Se ase.gura que el más bien dispuesto, es el de
la Industria.
Las fiestas han de prolongarse por espacio de
tres días.
Anoche, sábado, estaban &lt;lispuestas las iiilau!!luráciones del Palaóo del Poder Legislativo del ·
Estado y de los nuevos salones del Palacio 1fonicipal. Con la participa.ción de los rná.s inteligentes "clilettanti" de To1uca, deb€ haberse efecGlorieta. Oeni1al de la Alameda.
tuado un gran concierto.
Hoy domingo, serán descubiertos los monuÁ NUESTROS LECT ORES.
mentos ,cl,e H~dalgo y ele Colón, y se inaugurarán del Casino ,1€1 Comercio, y desde los balcones de
los nuevos departamentos de la Escuela Profesio- este edificio la mayor parte de los invitados preDes.cando proporcionarles ]a mayor amenidad
senciarán el desfile de Carros Alegóricos y la pronal y de Artes y Oficios de señoritas.
Durante 1a tarde efectuarán maniobras milita- cesión cívica forma.da nor las corporaciones obre- en este semaJ)ario, á la vez qu-e la. ocasión. de cores los alumnos d·e las Escuelas primarias ele Ar- ra.s~ niüos ele 1as escu,elas, fuerzas del Estado, ope- leccionar obras ele positivo mérito, &lt;l€sde el númetes y Ofi.C'ios y la Correccional, en el Velódromo, rarios ele las Fábricas, comi5.iones de los Distri- ro próximo comenzaremos á publi-car "Los Miscrable6/' de Víctor Rugo, sin perju:i-cio de conhtos, etc.
cercano á la moclierna ca1zacla "Colón."
nuar el "Quijote" y "}lonja y Casa.da."
Se inaugurarán después los elegalltes salones ·

1
•

- ........ ;.."f .

.! .

- _.,.
-----,-----~·-_,...-¡;.-::.r..:..r

l.

*

Fachada 'ilel Palacio del Ejecuitvo.-Toluca.

Columna Conmemorativa en la Calzada Caló11,

Escuel11, Correccional. Departamento de Varones.

�Domin,ro 14 de Odu hre de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominro
14 de Octubre de 1900.
e

. :~,., ·Jt~~;,,; .
13 en las provincias). El número de alumnos pasa de 12,000.
.
En fin, 3 escuelas l\Iaría, (de curso mediano),
A estas instituciones se debe agregar una colonia de 200 alumnos, preparatoria de futuros
funcionarios y bolsistas en el Lic-eo imperia,l de
Han PcterEblirgo: el Instituto ele huérfanoo de
(;atrhina. las eF-ruelas de comercio de San Petersburcro y ele l\[o~('O'iY.
P~r C-onsiclenable que &amp;ea la accióu educadora de
estas obras. es .superior la importancia de la.s ele
pura, filantropía, entre lafli cuales ::.e pueden citar :
]os asilos ele nil1.os expó~itos {le San P etersburgo
con sus 30.000 pupilo~: la.s escuelas infantiles .. e1l
número el-e 177. ron 15.900 ah1mnoo: 13 hospitales. ton 180-1 lechos pe111nanentes, ~, -! 10.000 consulfos gratuitas anuaLes: 12 cas.a.s de retiro para
Yiuíl.a!-. jón~nes y ancianas. con 2.700 lech_o~: !l ~cied-adE&gt;s de benefi·cencia con 117 establec11rnenr.os,
Uajo la ,dirf'C"Ción inmediata del departa~11ento.
E! Pabellón lÍ one no.e. referimos ha ,:ido í',...ll~truído por los cuidados de la Emperatriz madre;
su stLperfü:ie es ,de 210 metros j la tiecha tiene ;¿:¿
de altura. De 1796 á 1828. la fundadora Emperatriz :María. había tra.zad-o las bases &lt;le e~ta org-anización. ú1üc-a en su eE-p,ecie. Su hijo. Xiro\á¡:: I,
quiso qne esta obra no sufriera m~ngu~ a!gun_a
cuaudo 1~1 muerte .d,e la Enrperatriz : rni::t:tuyo,
pues. para dichos establecimientos un depart~rnento especial, agregado á su &lt;.""ancillería purti&lt;'nlar.

plorador tenía muy buen aspecto en su simple traje de oapitán de fübotaje.
Su mano derecha está vendada; el Duque ha
teni&lt;lo, en efecto, los dedos helados en el curso de
su viaje. Por otra parte, no se ha eximido rle los
sufrimientos y trabajos del resto de la expedición,
y todos sus compañeros están de acuerdo en alabar su energía, su actividad y solicitud por eada
uno de ellos. Ha sido, en rea.lidad, el jefe de esta
expedición, y su energía n.o se ha desmentido un
sólo instante.
El capitán &lt;le Corbeta, Humberto Coagni, segundo del Duque, consiguió llegar más al Norte que
Nansen. Esie último llegó al 86°,14 y el marino
italiano aleanzó el SGo,33 _

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HÁCIA LA CONQUISTA CHINA.
-&lt;:&gt;{)-&lt;:,.

UN VIAJE NOTABLE
El Duque d~ los Abruzzos Hegó hace muv po-

eo tiempo á Cristianía, viniendo de Trondhjem.,,
lugar en que dejó su na.río, la ªStebla Pola re."
Los noruegos, y á su cabeza el famoso explorador K ansen, han hecho una recepción entuSL'asta
al joven riajero. Ya en Trondhjern, dnrant~ su
corta estancia -en esta viUa, habia sido objeto de

A mediados del mes de Julio, fué cuando se
propagó en la Mandchnria el movimiento contra
los exlranjero.s. Como los ingenieros belgas y
franceses de la línea d-e Pekín á H-aE.-Keou, los
i,ngenierois rusoo de, Ja proilon?"a·ción. t.h1i na del
Transiberiano, fueron de los primeros atacados.
La ciudad nueva de Harbin fué sitiada por los
boxers, apoyados por tropas regulares ó que así
se decían. El 14 de Ju1i-0, los chinos se dirigieron
aún contra la ciudad Siberia.na de Blagovestchensk, sobre el Amour. Durante dos días las baterías del fuerte chino de Sakhalin, gran ciudad
situa,da €obre la. ribera derecha: del mismo
río, en frente de Blagovestohensk. bombardearon
á los rusos cogidos de improviso. La antevíspera,
en efecto, los cosacos y 1as tropas d,e artillería que
ocupaban Blagovestchensk, habian sido embarcados para ir a,l so-corro de Harbin y de las seociones
en peligro del camino de fierro de Mandchuria.
Felizmente. desde el 16 de Julio, Blagovestchensk
dispuso de nuevas bocas de fuego. y pudo contestar. Lo·s primeros obuses incendiaron todo un barrio de Sakhalin. y las bat,erías chinas fueron
pronto reducidas al silencio.
AJCtualmente la RusiJL dispone, en la región del
A mour, en la Ma.ndchuria, de fuerzas &lt;.:o-nsiderables. Todos los cosacos de la Siberta han sido movilizad-es.
Tan pronto como s.e ha recibido e nefecto la
orden -de movi1izaoión, los cosacos ~e diricriero;1 ú
sus "stanitsas" (a&lt;lministraciones eosa,cas
cada
distri!o) con sus provisiones y su cabal10 1 que_deben siempre tener á la m-ano. Después del examen
de los efectos ele ropa, se le entrega. una carabina y un sable, y he aquí, ya, al caballero dispuesto
á partir. Así pues, esta movilización se hace con
la mayor raidez.
Kuestro grabado representa el momento ele embarque d.e los cosacos, des-podidos por sus familias.

de

EJérclto ruso en Siberia.-un:coronel~de cma:-os reclblen 1o el estandarte de su regimiento.

Los ane:cos de la Exposición Rusa,

NUESTROS GRABADOS.
Los anexos de la Exposición Busa.
En la Espfanacla de los I1nálidos, en el ángulo
formado por h calle Fabert y la de Grenelle, se
elevan una serie de pabellones de formas pmtore6cas, que completan, sobre aquel pun!º· _la ~xposición rusa, ofreciendo á -la Yista del pubhco rnteresa.ni,es obietos que no habían pocli-do obtener lugar
en las clases regulares. Encontramos, pues, en los
Invfüdos desde lueao. el Pabellón de las Instiº
.
tuciones 'de la Emperatriz
1Iaría. e dfi.
J c10 e1 rn,1s

Loa cuatro gu!as.- Sa vol a, Petiga:ic, Fenoillet Y Ollier

importante; después el Pabellón de la Meteorología, eJ. PabeUón de la Minería, y en fin, tres concesiones á particulares: la casa de Popoff, la
eonfiteria Durand y un restaurant ruso.
El Pa l&gt;ellón de la Bmperatriz Maria, construído
enteramente de madera, ofrece el aspecto de un
edifk:io religi~o con su, elocuente campanario:
contiene en su recinto documentos diver8os, diagramas, estadisticas, fotografías, trabajos de alumnos y pensi.onistas, con relación á las in&amp;tituciones
que hacen en Rusia. un pap€l análogo al que des-empeña en México la Beneficencia Pública. Estas
instituciones han sido fundadas por la Emperaiiriz llfaría Fe&lt;lormvna., esposa dM Emperaclo,r
Paulo l: adnalmeute .están colocadas bajo la alta cl..irección de la Emperatriz ma.dre del Tsar Xieolás Il .
Pueden dividirFe en dos grupos: lrn;; establecim:entoB &lt;le educación; los establecimientos el.e benefieencia.
El primer grupo comprende pri11ci1)almente las
('asas de edncaieión para mujeres jóvenes. que se
-00.mpone de treinta Institutos (10 en San Peter5burgo; 4 en J\{osc:ow; lG en provincia). La
clnración de los -estudio.s compr.e.11d-e siete años,
uno de los ,cuales está consagrado á un curso superior de pedagogía; el número de 1,os alumnos
se eleYa á 8,000, poco más ó menos.
A e.2-tas casas, que no recibeh sino internos,
están adjuntos 30 gimnasios p&lt;1ra externos (10 en
San PetersBurgoy sus alred-edores; 5 en :M:o~cow, y

«La. estrella polar•.

oraciones por parte de los habitantes, que fueron
]os primeros en darle la b:envenida cles1n1és de
su peligrosa expedición.
bl regreso d~ la "Stella Polare' y del Duque
de los Abru.zzos, se ha efectuado en el mom.ento en

El Duque ~e los A.brunos,

-que menos se Le esperaba. En ef.ecto, hace algunas semanas, el "Hertha," navío fleta.do pam llevar el &lt;X&gt;rreo al ilui;tre naYegante, pasaba, haeien·do su ruta para el Sur, al Norte de Hamerf.est, la
.ciuda&lt;l noruega más septentrional, y afirmaba que
no había podido er,i,con.trar á Ja expedición. Duxante mucho tiempo había circ.ulu.do por el cabo
Flora y por la tierra ele Franci.wo José, sin haber
podido acostar, ~mes le i;:inpii!diercln constantemente el acceso á tierra una cintura de espesos
hi-elos y tempesta,des d·e nieve. El naví.o YOlvía,
pues, sin haber podido cumplir su misión.
En seguida, poco tiempo después, 0tro telegrama, igualmente ele Hamerfe, informaba qm" la
"Stella Polare" acababa de juntarse al I-Iertha y
que ambos navíos estaban en comunicaeión, cn-cuentro extraño y único, que recuerda el encuentro
inopina:do de Nansen y de su teniente Johanssen,
&lt;lu;rante su último viaje al Norte.
El correo fué, pues., entregado al Duque. quie supo ele esta manera la muerte del Rey de Italia, y
los dos buques continuaron. su ruta hacia el Aur,
remolcando el Herlha á la "Stella Polare."' que
había sufrido mlH;ho por la pr.esión de los hiel.os.
Tres miembros -de la expedición faltan desgraciadamente en el regreso. E1l Teniente Querini y dos hombres se han quedado allá ...· ... víctimas de los peligros s:n número que se unen á
estos peligrosos viaje::, ~' no compartirán las alegrías y los triunfos del regreso.
El Príncipe partió ele Trondhj cm, &lt;londe entraron al lJllerto ambos navíos, por el ca,min·1 de
fierro hada Cristianía, ~, corno lo decíamos antes,
llegó allí el 15 de Septiembre, y fué espléndidamente recibido por las autoridades y por los
miembros de la Sociedad de Geografía. _El Duque iba vestido con su traje de á bordo, pantalón

y kv ita azul marino, con cuello ele terciopelo ·''
tnbierto con un ca,;;co de piloto. Delgado, con el
r )Str.o br1.1nceado por las intemperies, el rea:! e.:x

Partl la de tropas fara. China.

�Domingo 1-1 de Octubre &lt;le 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AUTOMÓVILES MILITARES EN LA EXPOSICIÓN DE PAlllS
pliegos. En los diversos estados mayores de la.s
maniobras del ejército dirigd.as po~ el G~~eral
Brugére, rn han empleado más de vemte tnc1clos
de este modelo. ~ste instrumento ha prestado

rnoo.

ALMA FEMENINA.
En veixlacl era inexplicable la conducta de Fc&lt;l€rico Rivassou, para la joven y hermosa viuda ele
Saint-Alli€r. El, que era el menos gu-apo de sus
numerorns pretendiente-=-, había mcreeido.-por

Y EN LAS GRANDES MANIOBRAS.
La gran curiosidad de las maniobras militares
que acaban de terminar en París, ha sido el empjeo de varios automóvjles.
Se sabe ya qu,e la cuestión del empleo de los automóviles, está más y más á la orden del día en el
ejército francés. ~o cabe duda que Francia, en
efecto, tiene la gloria y la ventaja ele ser la primera que se ha lanzado seriamente en esta vía y
con el sólo recurso de la industria francesa .
Ci.ertamente que será seguida por otras nacion es, pero el adelanto adquirido no será por eso
m,enos fácil de conser varse.
Desde hace muchos años, se ex,perimentan en
los cursos anuales y, particularmente, en las maniobr8.6, los modelos de automóviles que parecen
llamados á pr13stiar 1os mayores servicios. Actua1-

Domingo 14_ de Oct.ubrc de

género e:::pecial, cm~ un, motor de_ ~oce caballo~,
que puede march_ar a razon &lt;le 30 kdomctros., Esta victoria contiene cinco persoba.s, ~de má.J:) del
fogonero: en el delantero están destmad.os d-os
lUi!ares al mecánico y á un ordenanza; en el centr; se encuentra el cupé del general y de s;1 jefe
de Estado Mayor, con un armario, 111: buro, dos
lámparas, etc., etc. ; en la parte poster~or. una ~specie de ómnibus reserva dos Jugare~ a los oficmles del estado mayor, con una pe-quena mesa, una
lámpara ganchos para lw sables, etc.; un condueto
permite comunicarse con el cupé del
general. En :fin, una galería dispue~ta _sobre el
techo, está destinada ú recibir los eqmpaJeS..
La segunda categoría, co~o lo hemos dicho,
comprende las victorias destinadas a.l transporte
del material especial.
Esta.;; son: una victoTia de cirujia muy perfe:ccionacla que es un tipo enteramente n~evo, ~1 cofre de1antero está reservado al mecámco y a dos
enfermeros, y en e1 illterior está provisto de un

l;s

Coche del general en jefe.

ya importantes servicio~ desde hace c'.~co años. .
Una victoria D-ecauv1lle, &lt;le tre'5 asiento::;, casL
idénti-ca al último tipo corriente de la sociedad
Det:auvillc, está. destinada ú tran~portar rápidamente á los oficiales dc-1 Estado ).\ayor, cuando ha
terminado su servicio á caballo ~ohre el terreno.
En ]as maniobras se han empleado igualmente
mnr-ha::1- victorias &lt;le este modelo.
La bocie&lt;l•acl de los antiguo-~ establecimientos
Pa11hanl_y LévasS-Or, ha ;ido encargada d~ fabricar,
hace tre-B años, un ómnibus de ocho as:{mtos, de
una fuf'rza de ocho calrnllos. susceptible de propor-cionar una velocidad de 35 ki1ómeh:os. Ca,la

Carro de ciruJia de ambulancia.

Furgón para materiales de telegrafie..

-1nentie se ha hecho la elección de una manor a casi
defin.itivá. La "Clase 116 presenta al público en
1a Exposición, un modelo de cada uno de los vehículos adü'Ptados. En las grandes maniobras clel
ejérdto, de este año, se ha empleado para div,ersos
trabajos de comunicación y de transportes &lt;le persouál y material, cierto númeTo de victorias de
estos diferentes modelos.
Los automóviles militares pueden clasificarse en
tres rangos:
l o. Automóviles pam el tra.nsporte de personal.
2o. Automóviles para el transporte del material pe~ado.

StP.Vltt CES PQ!í'HS
.... --t,

Carro postal.

de 1-o,s dos ejércitos, en las maniobra~ de este
año, ha sido provisto &lt;le uno de estos ,"·~h1culos.
La Sociedad eléctrica &lt;le automov11es :.Iors,
construyó en 1896 para. el Estado :Mayor, un ~utomóvil &lt;le o-ran velocidad. Este ·aparato ha sido
ya emplead,; en diver~as ocasiones, principahnente en las graneles man'.ohras de 18!)8, en las que
fué utilizado frecuentemente por el General J amont. Puede marchar á razón de GO kilómetros
por hora. y &lt;:ontiene cuatro a~ientos. ~~n las maniobras &lt;le e~te año se han visto fuuc10nar cinco
automóviles ele este mo&lt;lelo.
.
_
En :fin, encontramos una confor table v1ctona
de la ,casa Peugeot para mando general de ,armada
ó de cuerpos de armad-a. Es éste un cupe ele un

11110

-::-

.-- -=- -- - =-.~ -:--··-

-

------

~:

..,,......,:;:,,._

~:..=--=:=:::.:;;;'"_....:,,-

Oficina telegráfica ambulante.

3o. Motores desti nados al transporte de cualquier material pesado.
Los vehículos de la pnmera categoría se asemejan mucho á los modelos de uso corriente, y
SOJl:

lo. Los triciclos de Dion afectos á los estados mayores para la tran&amp;mi.sjón rápida de órdenes y despachos. Este triciclo está pintado de
gris, color reglamentario adoptado, coono se _s~be, para la nueva artillería, por ser ,el menos v~s1ble á 0•rande;; distancias. U n saco, suspendido
en la p arte delantera, está clestinaclo á recibir los

-

-

--

.....~ ...,;:_~,

-~

-. •

.......

--....
-·

'rren "Ecotte."

.

·~

buen botiquín, mesa de operaciones, arsenal quirúrgi,co, etc. El centro del coche, pintado de
gris, está provisto &lt;le un motor con fuerz~ de 10
caballos y puede caminar con una voloc1dad de
seis kilómetros por hora.
El automóvil para el ser vicio postal puede recorrer desde 7 hasta 28 kilómetros por hora.
El fur.crón para. útiles teleo-ráficos está provisto
de un mitor ele petróleo espe~ial, que para el ejército es muy ventajoso porque no es volátil y en
consecuencia no se desperdicia en las marchas
largas, como las demás esencias.
Su velocidad máxin)a es de 28 kilómetros por
hora.
La oficina telegráfica ambulante, suceptíble de
marchar hasta con una velocidad de 32 kilómetros, está organizada de una manera muy ingeniosa. Atrás ,del ''pescante" que &lt;lá h1gar á dos
personas, hay lrn aparat~ giratori? 9.ne ,eµ el momento en que el carrnaJe se detiene, pone á los
dos individuos citados dando frei1te á sus aparatos. Al mismo tiempo dos hombres que caminan en la parte posterior del coc1rn, ~ -0cupan ~n
establecer la comunicación con los hilos exteno1·es.
Se noitará desde luego que los carruajes de esta categoría, son muy interesantes por su a.pjlicación especial.
La tercera cateo-oTía es la. destinad.a al transporte de los materiales pesados y ele mucho volúmen: artillería, zapa, rancho, etc. Estos automóviles muy pesados y resistentes, tienen una veloci&lt;lacl moderada .
E1 tren "Scotte" sirve toda.vía. para los más
grandes transportes ,de la guerra, y muy recie1~t~mente se les cargó con cureñas y caiiones de s1ho
que son &lt;le los más pesa&lt;los.
Estos dos vehículos son movidos por vapor y
no difieren sino por algunos (l€talles, por ejcmp1o, en el, tren "S.c?!te" ,la pa:te de at~ás está
destinada a la prov1s10n de carbon y ,c ontiene dos
lugares para criados.
,
·Todos estos automóviles están destinados á
prestar grandes servicios en los ejércitos modernos.

una intrincada combinación de coquetería, despecho y premeditada venganza,--que Ja encantadora
baronesa le escribiera 1-a. siguiente cartita, deliciosa.mente insinuant€:
"Caro amigo:
"Sabe vd. que mañaua es mi día y que no faltarán Dar1et, Koska, el cubano García, Behnont,
etc., qu e me aburrirán con sus falsas galanterías y
pretensiones irrealizables. Venga vd. á las cin &lt;;o
y comeremos en confianza . Estaremo.s solos.
'~ o abandone vd. á su desolada arniga .-Berta."
Riv.assou había ciertamente recibido la perfumada misiva, pues el lacayo, que le conocía bien, se
}a bahía entregado á él mismo en su cuarto de soltero del Boulevard HausEm-airn; y Rivassou no vino; y Darlet, Koska, el cubano García y Belmont,
se bur1aron impunemente de la viudita que les había prometido pre&amp;entarles e.5a misma noche á su
futuro; que creía ,ser amada verdaderam-ente por
Federico y que había recibido una prueba de marcada indiferencia tan ofensiva para su dignidad,
tan dolorosa para su proyecto.
Esa noche, de5pués ele que se fué su última visita, se echó de bruces en el primer sillón que encontró y, sollozando loc:m1ente, rompió el rjco encaje ele su abaniquito de carey, deshojó el ra.mo de
fuscias de su talle y fljó su esplén&lt;lida toilette azul"lavande."
Al salir ele su alcoba el clía siguiente y pedir el
desayuno, un cria&lt;lo le presentó, en la bandeja de
plata, una tarj eta concebida. en estos términos :
"Federico Bivassou &lt;lesea tener la honra de explicar á la señora. baronesa. de Saint-AHier, su in;voluntaria jnatención de -ayer, y le ruega se lo conceda hoy á las cine-0"
De codos sobre la mesa donde e1 almuerzo esperaba inútilmente, la frente entre las manos, Berta se ·devanaba los sesos tratando de explicarse algo que no entoodía, y forjando proyectos que la
vengaran de aque11a ina11d]ta indiferencia.

EL MUNDO ILCT~'l'RADU
Huérfana y viviendo con una tía achacas.a, lejos
d.e1 mundo, había dado su mano al viejo barón Lle
Saint-A1lier que vivió lo justamente necesario pa'f"J. dejarla única heredera de su claro no111bre y
de su inmensa fortuna .
Durante los tres años que siguieron á los dos de
luto, en Frouville, en las carrera.s del Gran-Prix,
el "Salón," el uBois," etc., Berta fné proclamada.
reina. de la belJieza y del buen gn~to. Una lista interminable ele diplomáli,&lt;;o~, artistae-, millonarios ameri&lt;J..mo-s, ·'rastaqnéres" bra-=-ilellos,
había desfilado antB la esplénuicla
mirada de sus ojo:; negros, dcseanilo
quemar en ellos sus alas de mari posas &lt;le sHlón .
Ella, con un gol.pe de Yista rnperior á su edad, supo valorizarlos á
todos, y, ante el a:rdno problema
de1 mat rimonio, sólo ú uno encon tró con alma enamorada de su .alma : Fecleri&lt;:o Rirnssou, el poeta que
en sus ,·er.sos la deificaba . la ponía
,por encima. de toda alabanza. mundana, la jumaterializaba ha.sta la
diafanidad. P or ew ella,7ue cansada del mundo y sus huécos placeres, hadn tiempo soñaba con una
cabe.cita rubia y unos bracii.o.s gordos y sonrosados asiéndose á su cnello,-se atrevió á escribir á Federico para dejarle entrever el prim_er
rayo de un sol que debía anegarlos en ondas ile luz enloquecedora.
Y aquel rayo se había per dido . .
Rirnfsou había desdeñado la cita.
Quizás otra mujer . . . ¡ ahl no sn bía
si en aquel momento lo amaha ó lo
odiaba con toda FU alma! Grue.sas
gotas de 11anto quemaban sus mejilla.s y sentía en el corazÓI) y en la
garganta las ga rras de acero de la
angustia.
Se levantó sin probar el almuerzo, fué á su tocador y al mirarse en
_¡
el espejo, marchita la íresenr:1. ele
~n tez, empañado el cristal ele sus
ojos qne r oc1eab~ el crespón de las
ojeras, se despertó su orgullo. echó
la cabeza atrás soberbiamente, sonrió de un modo extraño y empezó
á borrar la hn el1a,s ele su dolor con
el agua fre.:ca clel lavabo ele Bohemia.
Cuan&lt;lo el relojito cincelado de la chimene,, clió
las cinco, ya Berta, que veinte veces lo había consultado, regiamente envuelta en ámplia bata de raso berenjena, tocaba en el gran piano de cola, la
última creación ele Cecilia Chaminade. Por momentos, aprovechaba 1m "rallentando" para f'Qnsultar el reloj ó un "pia.nissimo" parra espiar algún ruido de pa.sos imaginaTios.
Sonó el -cuarto; una clesonancia
rabiosa traicio-nó el iuror de la
baronesa que, roja de despecho y
sintiendo saltársele las lágrimas,
abandonaba el banquillo, cuando,
sin anunciarse, el sobretodo abroehado y el sombrero en la mano,
se presentó Rivassou .
Con la rapidez de un relámpago, Berta serenó su semblante y
sonriendo forzosamente, indicó
un a.siento =:il poeta :
-Siéntese vd., m1 querido
amigo, parece que viene rd. agitado.
-Agita,do y confundido, señora, mi fa.Ita es impe1·donable .
-¿ Su falta ele vcl.? ¿ P ero
cuál, caro poeta?
-Pues .... la de ayer .... no
haber venido . . . . . . -balbuceó
Riva.ssou .
¡Ah! ¡sl ! lo había olvidado; no
se fije vd., una locura mia.~dijo
Berta con la mayor natura,liclad.
-Sin embarg0, debo explicar
á vd., he pecaclo,-¡ah! por primera y última vez!-he pecado
contra vd ., mi religión! .....
-Vamos, &lt;mente vd. ese peca&lt;lote que ta.nto le aflige y veré
si .aibsuelvo.
-Va á vd. á reírse de mí. ...

-¡ Tanto mejor! ¡ hay tan pocas ocasiones de
reír en el mundo!
,
-Pues allá va, aunque temo aparecer ridículo
ante vd ., es una simpleza .
Y enroj ecien&lt;l-o -á su 1)efclT, :fijos los ojos en el
suelo, &lt;lespués de una pausa, el poeta habló así:
-La cartita de vd. ílnminó mi cuarto y perfumó mi alma; s-a be vd . que 50fi.ar Jo irnposihle es
mi locura. Bajaba yo la es~alera con la imaginación 11ena &lt;le proyectos sonrosados y lumino~QS
en.rneiios, cuando oí llorar en los pisos altos ·de la
casa . Era. el llanto de 1111 niiio, pero ll-e un niño
hondamPnte afligido, un llanto que partía el alma
y que nadie consolaba . In::tintirnmente me detuve y subí los e2=calones ele cuatro en cuatro hasta
Is, buhardillas. Estaba abierta la puerta de u11a
y de ahí salía.i1 los lamento-=-. Llegué ha.sta el &lt;lintel ; la pieza. estaba casi ob-=-cura, encendí luz y
vi. .... . -perdone vd . que le presente, á vd. tan
alegre, un cuadro tan tri.ste; á. vcT. tan bella, una
escena t.an horrible ;-ví 1111 cuarto sucio, con
su t.echo en cle~,,án, un mal jergón en un la&lt;lo y
e.obre él una niña de ci11co años abrazada al cadáver aun tibio clie una mujer cubierta de harapos y,
junto. un bebé d-e un aiío_y medio mirando ecto
con .sus ojos azules, inmensos y asombrados.
En rlo.;; wltos hajé ha;;.ta mi enarto y puse ,al
t.anto de todo á mi hltena vieja ~anette qu,e me
vió nacer y me cuida hoy como entonces. "El
médico que hice veni r, .sólo pudo decirme que
aquella. infeliz había muerto ele miseria. Nan'Otte
bajó ,a,l niño que vi~tió no sé cómo; yo quise 11-eyar
á la nifi.a nero fué imposible, y tendido el cacláver
en una cama que hice mbir, éon sus cuatro cirios y
algunac. flores, he pasado la noche ve1ando al mís.ero cadá\'er.
Hoy he &lt;lebi(lo arreg1ar el entierro y conseguir
que los niños se queden en casa. Son dos cabecita!='i rubias qne---:-Xanette &lt;1ebe tener la. culrpa,~
hoy me han hecho llorar diciéndome "papá" ....
Ya veis, baronesa, que fué impensado .... que
tuve la dicha en mis manos y la dejé c~ca.par. Perdonadme: antes ero yo sólo, hoy tengo .dos },ijos
oue Dios me ha claclo, clos hijos que no tie.nen madre ..... .
Rivassou oyó un violento ruido de faldas y, al
levantar la cabeza, sólo tuvo t i€mpo para abrir los
brazos y recibir en e1los á Berta que, con los ojos
llorosos y con celestial expresión, le decía: ¡ Oh!
¡ te amo!.. .. ¡sublime!. ... ¡ ere~ un áng'el, te
amo!-y tomando la cabeza d€l poeta entre sus
manos, lo miraba como á un sér sobrenatural é
idolatrado.
Méxi~o, \900.

9uillerrr,o €duardo Symonds.

�EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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