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                  <text>EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Gargantúa asiste á las bodas de Camacbo,

sentándose valerosa y oportunamente en los sitios de mayor peligro y animando á sus huestes
con su pala.bra y el ejemplo de su valor. En ese
momento memorable, tenía á sus órdenes inmediatas un Estado Mayor de doce mayordomos ciclistas Y veintiún mil ochocientos mozos de infanterí8- á las órdenes de Jefes aguerridos de Grupo y de División .
A la hora del almuerzo el espectáculo era indescriptible y provoca.ha verdadero entusiasmo;
rodar de automóviles y bicioletas, chasquido de
cuchillos y tenedores, timbres, silbatos y campani11as manda11do la maniobra, estampidos del champagne, pendones flameando al viento, y sobre todo
ello "ens-eñorea.do del espacio" -el globo cautivo,
suministrado por el servicio de aerostac;ón del
Ejército, desde el cua,l dibujantes y fotógrafos de
la ¡prensa, tomaban croquis y vistas á ojo de pájaro
de aquella espantosa carnicería.
Las instaITaciones accesorias comprendían: m.il
seiscientas columnas ve-spasianas; ochocientas "plazas" de W . C. (eada alcalde llevaba un número de
orden ,p ara servirse ele estos accesorios y entraba
por turno: todo pa.ra evitar confusiooes y aecidentes); cua.t.ro tiendas de ambulancia servidas por
seis ,carruajes ele la cruz roja. y dotados de numenumeroso personal y material completo de socorros; dos puestos ele bomberos en alta fuerza .

Si Lúculo no ha comido en casa de Lúculo, los
alcaldoes &lt;le Francia han oomido con el Presidente
Loubet. Desde que hace años el Czar invitó "á
su pueblo" un banquete, que terminó en la más
horror.,sa catástrofe, realizánd-0&lt;Se así lo que dicen
del pato; que sale á almorzar y se lo cenan, no se
habían nunca visto "agapa-s" más extraordinarias
y eso que lo de Ru,sia fué un simple "lunch,"
un modesto "buffet," ·'ambigú," que diríamos
en la Aca.demia d-e la Lengua, en tanto que esto
de Los alcaldes ha sidc, ya lo veremos, un almuerzo en toda regla y un festín en t.ocla la línea.
)1ás que eso; ha sido "las grandes"' maniobras
culinarias., algo como los juegos olímpicos de la
mandíbuJa y las "circenses'' del tubo digestivo.
Los invitados eran la friolera &lt;le v,eintidos mil.
Bajo una tienda, algo mayor, preciso es confesarlo, que la de Aqui1es y que, levantada como por
encanto, se extendía á lo largo del jardín &lt;le las
Tullerías, entre la plaza de la Concord ia y el
Louvre, se pusieron las mesas, cuyo desarrollo no
baja de dos kilómetros. Doce mil banderas, cincuenta kilómetr,os de guirnalda de encino y lau.rc-1 y sesenta furgones &lt;le flores decoraban "]a
vasta na.ve." Para facilitar la ca-locación de los
invitados se dividieron la.s me~as por "avenidas"
numeradas y se subdividieron en grupos y subgrupos, que altos pendones de determinado color
permitían distinguir á lo lejos. Tal como un ejército dividido en Divisiones, Brigadas y Regimientos provistos &lt;le guiones de estandartes, que permiten reconocerlos y da.rles orientación.
. A fin de que cada invitado pudiera dar con el
sitio que le correspondía, se les proveyó individualmente: lo. de un rompe-fila, tarjeta para
hacerse reconocer por la vahla de policías que
guardaba la tienda; 2o., de un itinerario, razonado con indicación de la avenida, grupo, subgrupo y mesa á los que estaba afiliado; 3o. de un
álbum colorido, á usanza del de los marin.os, con
las banderolas, pendones, etc., que servían de puntos de mira y de indicadores de la &lt;.listribución
de las mesas; 4o., de una brújula de bolsil,lo,
de un sextante y de un par de catalejas; 5o. Como las di'Visiones y subdivisiones de las mesas en
grupos y subgrupos, se hizo con consulta de la
sociedad de geografía y del Estado Mayor del
Ejército, siguiendo la división territorial &lt;le
Francia, se les suministró así mismo un manualote de geografía, como obra de consulta; 7o.
En atencion á que muchos de los alcaldes hablan
de toda preferencia dialectos y "patoir" locales,
y á que la r ecluta del formidable personal de mozos obligó á "inco:rpmar" muchos extranjeros, se
ilió á cada alcalde un pequeño vocabulario en
cuatro lenguas y veinte dialectos por si necesitaba hacerse entender; So. Un plano del Comedor,
en el que estaban indicados los puestoo de servicio y con flechas los movimientos de la servidum~
bre y 1-as instalaciones ac.cesorias. A mayor abundamiento ee organizó un servicio de etapas y se
diseminó en el comedor un numeroso personal
de guías y de intérpretes.
Para servir aquel almuerzo monstruo, tuvieron
que .instalarse seis grande.s coéina.s, servidas por
cien maritornes cada una, y á fin de proveerlas
de gas y de agua se "creó" una doble tubería subterránea y se la proveyó de llaves, quemadores,
contadllres y demás ax,eesorioe, y hubo que desviar y canalizar subterráneamente las aguas de
un canal próximo al lugar del banquete.
Desde la antevíspera comenzó á ponerse la mesa, operación gigantesca, durante la cual prestó
excelentes servicios un ferrocarril Decauville provisionalmente in.talado bajo la tienda. Los carros
cargadoo d'e mantelería y de vajilla ciroulaban sin
tropiezo y vaciaban su cargamento en fas mesas,
en donde los mozos le daban conveniente colocación. Todo se hizo al reloj cronométricamerite, dirigido oon batuta: el día 20 colocación de manteles y doblado de servilletas; el 21 instala,,ión de
platos y cubiertos y sillae; el 22, á las ocho a. m.
pan; á las 9 vinos ordinarios; á las 10, vinos finos, t,&gt;entros de mesa y fruteroe, y así por ese
orden.
Legran, sucesor de Pote! y Chabot el héroe
de la jornada, mandó la bataila en auto"C!lóvil, pre-

•••
Para formar de esta fiesta, cabal idea, basten
algunas cifras. El consumo ha sido:
Patos . . . . .
Faisanes . . . . . . . . . . .
Pollos . . . . . . . . . . .
Legumbres .. . . . . . . .
Salmón . . . . . . . . .. .
Filete de temer-a . . . . . .
Ganado sacrificado para obtener
e,l filete. . . . . . . . . .
Uvas. .
. ..... .
Dua1·aznos. . . . . .
Higos . . . . . . . . . . .
:Manzanas. .. . . . . . . . .
P eras. .
·
Ciruelas .
Puros . .

1,800
2,430
2,500
2,500 litros.
2,000 kilos.
2,400
,,
250 cabezas.
1,000 kilos.
10,000 p'ezas.
4,000
,,
4,000
,,
6,000
,,
20,000
·' '
30,000
,,

,T~OS Y LICORES :
S. Julien . . .
Pregnac . . . .
Sauternes. . .
Margau.x . . . . . . . .
Champagne . . . . .. .
Cognac . . . . . . . .
Rhum . . . . . .

5,800 botellas
8,000
,,
2,316
,,
3,474
,,
3,474
,,
,,
580
,,
200

VAJILLA:
Platos de todas procedencias.
Cubiertos. . . . . . . ..
Vasos y copas. . . . . .
Fruteros y pasteleras. .
Saleros. . .. . . . . .

100,000
150,000
120,000
4,000
4,000

P ero lo más notable en éste orden de ideas fueron las plumas de dientes. Oa.da una llevaba en
letras traslúcidas, este lema: ''Banquet des Maíres ..-1900," y figuraron en la mesa, según los
meJores cálculos, un millón en números redondos.
Este banquete monumental se ha servido en una
hora, sin tropiezos, sin dificultades, sin esfuerzo
aparente. Todo ha estado á punto todo el mundo bien servido.
'
El y las grandes maniobras de Otoño, dan prueba de los progresos que hace en Francia el talento organizador a[ que debe el ejército su fuerza
actual y_su prestigio, y su cocina y servicio de mesa la umversal repntación de que disfrutan .

Domingo 21 de Octubre de 1900.

Domingo 21 de Octubre de 1900.

F.L MTTNnO TLTTR'l'RA no.

I
Rueda á la tumba Cromwell, el austero
famoso Protector, que derramara
sobre su pueblo beneficios tales
como los que la lluvia generosa
vierte en los campos, y el insigne Milton
que á Oliverio, en sus ínclitas empresas,
se unió, como el laurel se enlaza al roble
en corona triunfal, su voz levanta
aconsejando á su nación convulsa
fe, constancia y valor. El ígneo verbo
del gran republ'cano, en cuyas venas
la sangre hierve de los hombres libres,
su patria desatiende, y reina el hijo
del infeliz monarca degollado.
Al estallar las iras y venganzas
de la grey vencedora, huye el poeta
y erige un temp1o á las celestes musas
en su escondido hogar; más pronto el cuerv1&gt;
ele la desdicha en su morada vuela
'
y la luz desparece de los ojos
del genio infortunado. Entonces crecen
las alas poderosas de su n11D1en,
y es más bello y armónico su canto:
los ruiseñores que los ojos pierden
canta n con más hermosa melodía.
Y surge su magnífico poema,
crepúsculo, de llamas coronado,
y bosque secul,ar, á cuya sombra
percibe el alma las grandiosas -voces
de los himnos homéricos.

LA LLEGADA DE LOS ALCALDES.
EL GRAN BANQUETE DEL 22 DE SEPTIEMBRE.
[Véase el ar~tculo dd Dr. M. Flores 1

II
Sonriealegre el sol en la cerúlea esfera ,
y auras primaverales por los campos
llevan el regocijo de la vida.
En floreciente parque, el ciego Milton
vaga apoyado en Débora, su dulce
hija adorada-rutilante luna
que ilumina la noche del poeta,cua.ndo aparece el rey Carlos se"undo
~
'
seguido de brillante comitiva,
y con áspero acento y faz airada
gr_ita al n_oble cantor: "Coplero infame,
Dios castigó tus crímenes cegando
tus ojos de reptil." Débora, entonces,
responde altiva al déspota sañudo:
"Sombras hay en los ojos -de mi peore;
pero en su corazón luce la aurora·
.
'
y si ostentas soberbio una diadema
¡otra.de más valor su frente ciñe!" '
Calla, y enjuga con sus frescos labios
una lágrima ardiente que corría
por el pálido rostro del poeta.
Débora, luego, con su padre á solas,
le dice llena &lt;le ternura y brío:
"Qué importan á tu nombre y tus virtudes
los apóstrofes viles de un cobtlr&lt;le
si tu honor resplandece como un ~stro
'
y en 1a ferrea
armadura de tus v€rsos '
embótanse las balas de la envidia
y del odio el puñal! Padre del alma
las espinas que hoy clavan en tus si:nee.,
serán en las edades venideras
rayos de intensa luz; y á semejanza
del triunfador histórico que uncía
á su carro á los príncipes vencidos,
atados llevarás á la carroza
de tu fama_inmortal pueblos y reyes,
de tu subhme inspiración esclavos!

)Yfanuel Jieina-.

LA SALIDA DEL PRESIDENTE DE LA RCPÚBLIOA DCSPIJ!ES DEL BA#OUCTC.

�T
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL ~1UXDO lLCSTH.lDO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

El "Yucatán" yel "Independencia''
Kncstros grabados &lt;le esta plana, representan
diversos grupos tomados á bordo de la C-orl&gt;eta-Escuela "Yut:atán'' y del cañonero '·Independen-

cia," que actualmente están prestando se rvicios
de positiva importancia en la campalla de
tán.

·~l'"tlC,1-

Estas dos embarcaciones de nuestra

marina

X ac:onal, son las encargadas del transporte de
materiales de guerra, víveres, fondos y refuerzos,

•

.Y además sus servi&lt;eios son &lt;le gran interé.5 .en lo

1,

,,,.

que se relaciona con la vigilancia de las c::&gt;stas,

hasta el Fuerte de Sombrerete, llamado en la ac-

X
1

),..

tualidad ·• _F uerte de Zara ,·oz&lt;1:'

La Secretaría de Guerra y :Marina ha recibido
los mejores informes ele ios serYicios que han
'Prestado lofl.. referidos buques ,,- de la bueua instrucción y periect~ disciplina de &amp;Uf. tripulantes,
jóvenes en su mayor parte, que están llamados
·á formar un per20na1 apto é inteligente.
Como prueba de .ello, se sabe ya que al termimu el primer semestre del allo entrante, obten·drán un puesto -entre la oficia1id,ad ·ele la marina mexicana. diecisiete jóvenes educados en la
1
( orbcta-1'su1ela "Yul.'atán," los cuales son el primer producto científico de la institución .
La instrucción práctica que alH &amp;e imparte, es
•completa, y el alumno q u.e pa.sa por e~ta Escuela
tiene que eonocer forzosament.e desde la opera,ción de la '·Carena" hasta la del moYiiniento de

Comandante Trujtllo.-ZO Comandante, ler. Tt!nlente Luis L. L6;i9z.-ler. ren'ente Antonio Blanco.--l'3r. Teniente EJuardo·Oliver.
:.. 0 TenfenteJgnac'o Torres.-Oontador de 2"' R,món Sincb.ez Herrera.

las 111áquina8, y en cuanto a1 -orclen militar, el ma-

s, -·

~
'

'

.

1

1

~

..;e(~

nejo ele las ar.11·a.-; y de las graneles piezas de artillería, así com o el -c:rnocimiruto ." observancia
mús ext-r:cta de lo.s preceptos de l,1 Ordenanza vigente, constituyen 1a bai::e de esta instrucción.
X uestros grabados los hemo:: tomado de fotografías que obtuvo -en Belice, el S'.· J. Sal-azar.

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
Casa Et'Pinand.

,~-1'--, '
Uno de los más encantadores alraetiros ele la
Sección {lie Perfumería en la -Expo~ición ele 1900,
fué, se.guramente el }iiuseo Cei1tennal d e la P erfume ría , organizado por la casa l)I~AUD.

E1:·ta c:asa, que va había obtenido un GRA:N
PREMIO en la Fx¡;-0sición de 1889. figuró esta
vez FTEllA DE COXCTRSO: su Jefe fué nomlmu1o m:-embro de la Ccmif•ión &lt;le admüüón é in;taiaL:ión, y además d e e::-to, miembro d el Jurallo
d e los Premios.
F-shls distinciones no cxtrai1ar[rn ú nadie en el
público mexicano, que conoce tan generalmente,
y ap r ec ia ú tan justo título, la afamada marra ele
P crfumer·a PlXAl'D.
Cañonero •Independencia.-lfanfobras de artllerla.

Grupo de marln;ros de 1a Cotbeta :&amp;cuela ,.Yucatáa.•

Gaiionero •llldependenela .•

�Doming:o 21 ae Oetnhrn de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

í

'

,_•-·

T
.......,.

Carro alegórico de la Industria.

Facbada del Palaclo Legblativo

e/ Señor ;?resioenfe de la ijepública en 5oluca.
No vacilamos en calificar de suntuosas las fies-

tas que el Gobierno del Estado de México y el pueblo de Toluca dedicó al Primer Magistrado de la
N[c:ón, con 1;10tivo de la inaugurHción de mejo•
ras materiales en la progresista capital de aquella
Entidad Federativa.
El dia 13 ael actual, á la una y media de la tarde, partía de la Estación de la Colonia el tren pre•
siaencial, precedido de una locomotora de exploración.
Acompañaban al Sr. Presidente los Sres. Ministros de Gobernación, d,e Justicia y de Comunicaiones el Coronel D. Manuel Mondra.gón, el
Presid¡nte del Ayuntamiento de México, D. Guillermo de Landa y Escandón, el Lic. D. Lorenz~
Elízaga, el Lic. D. Alonoo Fernánd?, D. Manuel
Cuesta. Gallardo, los Capitanes Fehx y Porfino
Díaz y Samuel García Cuellar.
En las J~~taciones del tránsito, se tributó una
!;érie de manifestaciones al Jefe Supremo, y era
digno de .contemplarse el regocijo de los humildes
pobladores de aquellas regiones que le aclamaban
y vitoreaban.
El Sr. General Díaz fué recibido por el Gober-

Monumento erigido á. Colón.

la citada Avenida, cuyas casas ostentaban lujoso3

adornos. Desde lo alto de las azoteas y balcones,
las señoritas arrojaban ramilletes de flores y puña-

dos de confetti al paso del carruaje presiden_cial.
El Sr. General Díaz se dirigió al moderno Casino
del Comercio, inauguró sus salones artísticamente

decorados, y desde el balcón central del edificio,
presenció el desfile de las agrupaciones obreras,

gremios, empleados del Estado, habitantes de los
pueblos cercanos que formaban 1ma columna de
cerca de cinco mil personas.
Intercaladoo á la comitiva, desfilaban cuatro carros alegóricos, representando el primero á la Industria, el segundo al Comercio, el tercero á la

Patria y el último á la A¡rricultura.
En la procesión cívica figuraban quince bandas
musicales, siendo la principal la del Estado que
goza de fama aun en esta capital.

nador del Estado, principales funcionarios, numerosísirnas Comision,es, é hizo su entrada triunfal á
la ciudad, pasando bajo los arcos decorativos que

Arco de Tenancingo,

A las nueve de la noche ael aía citado, el Presidente inauguró el Palacio del Poder Legislativo,
cuyo edificio se levanta en la calle Porfirio Díaz.
Su pórtico lleva cuatro columnas corintias, una
cornisa exhornada y un tímpano precioso, todo de
cantería. Se abren tres arcos de medio punto que
ostentan bronceados canceles.
Una puerta con vitrina lujosa, comunica con el

menos bravo ler. Regimiento de lanceros del mismo nombre y procedencia.
Sí, señores, motivo es de complacencia y muy
grande, venir después de tantos años á comprobar, con hechos tangibles, que los toluqueños de
la presente generación, no sólo son merecedores á
título hereditario, sino también po.r la capacidad

vestíbulo, alfombrado y amueblado ricamente. A
la derecha se improvisó un altar que ostentaba el
retrato del Sr. General Díaz; á la izquierda, una
pintura de lo que era antes el edificio.
El Salón de Sesiones es sorprendente por su
decoración.

El señor General Villada invitó al señor Presidente á hacer la d€claración de la inauguración.
Las frases del General Díaz provocaron nutridos

aplausos.
Terminado el acto solemne del Palacio del Poder Legislativo, el Primer Magistrado pasó al Palacio Municipal de la Ciudad é inauguró también
el nuevo Salón de Sesiones, cuyo decorado, ile estilo moderno, es una copia del domo de entrnda
de la Exposición Universal de París.
Hubo un concierto espléndido, tuyos núJlleros
principales estuvieron á cargo de una orqw:~sta
típica formada por hermosas señoritas de la buena
sociedad toluqueña, y por las Sritas. Julia Zára-

en la Avenida principal habían levantaJo el pueblo de Toluca y los habitantes de los difere,il&lt;-s
Distritos.
Ita multitud se apiñaba en las aceras y ern dig-

Monumento de Hidalgo en la Plaza de los Mártires.

Arco Ce Valle d;i Bravo.

no de contemplarse el brillante cuadro que ofrecía

te, Emma Henkel, Concepción Barbabosa, Isabel
Sandoval y Sra. Guadalupe Villada de Peña y Reyes y el niño Luis Flores.
Los Lies. Francisco Javier Gaxiola, J,esús Urue-

ta y Francisco M. ele Olaguíbel, llenaron la parte
literaria.

Después del Concierto que aejó gratas impresiones, se sirvió un magnífico banquete en uno de

los salones ae la planta alta, banquete que fué
ofrecido en correctas frases por el Sr. General Villada.
F,J Sr. Presiaente contestó ei, los términos más
sentidos, como puede verse por el fragmento de
su brindis, que reproducimos.
"A lo menos yo, personalmente, me siento com-

placido de poder a.fhmar, con fundamento de lo
que he visto, que las virtudes cívicas y moral~s de
este pueblo varonil, no son inferiores á las miJi-

Carro=alegórico del Comercic,

tares y patrióticas ae que bace 38 años dió bueRa
muestra en los cerros de Loreto y Guadalupe,
digiaa y suficientemente representada por los bravos batallones lo., 2-0. y 3o. de Toluca,y por el no

Fachada del Hospital Genera,. [Detalle Central.}
Arco del Distrlto de Tenango.

, Arco deLDlstrito de Texcoco.

con que explotan las riquezas que para ellos guarda en su seno esta generosa tierra, tan heroica-

mente defendida por sus padres.
El Sr. Presidente inauguró el domingo los monumentos erigidos á Hidalgo y á Colón, que reproducen con toda exactitud nuestros grabados.
Estuvo en la Escuela Normal ae Señoritas y concurrió también á la fiesta matinal del veJ-ódromo, en cuyo campo los alumnos de las Escuelas

Correccional, de Arles y Oficios y Primarias de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Seiior Presldent.e di,1 la República presenciaudo las maniobr~s militares.

Uno Oc los patlos trlaugularcs ael Hospital General.

In Slrn cción Pública

porningo 21 de Octubre ne 1900.

EL NUEV O G()BERNADOR

]&gt;articular. ejet"ntaron ma-

niobras ñiilitare~ qu~ han siclo muy celebradas,

DEL

pues Jo,s n iños (!emostra ron poseer una instruc-

DISTRITO FEDERAL.

ción militar tan completa, eomo la Je los soldado, federales.
El Prim er 1Iagi.straclo asi st ió al banquete con

que le obBequ·ó el &amp;e üor General Yillada en su

P or disposición suprema

el señor Don Gui-

casa habitr.ción y por la tarde presenció una parte de los -torneOs de sport, que fué la n ota culminante de los fe~tejos del día . A las cuatro de

ll ermo de Landa y Es-candón, se hizo cargo en
\ ;:"! semana que ataba de pasar, del Gobierno del

la ta.rd-e se puso en marcha hacia la esta~ión, l)ara
recrresar á esta capital. siendo de.:-pedido con las
mismas de1n'0Bt~at:iones ele simpatía de que había
sido objeto al llegar á la ci udad de Toluc1. Allí
dejó gratos recuerdos su. perrnanencm, ;" el h;cho importan te de haber 111,1uguraclo meJoras publicas de suma utilidad. que demuestran el eelo
desplegado . por el señor Gc,bernaclor Yil lflda. y

] )i~trito 1-"'ed€ ral, 1mes~o del cual le hizo formal
en\ re•a el Sr. Lie. Don Rafael Rebollar, ,¡ue¡
ru~ n~mbrado Procurador General ele la Nación.
En el act o de la entrega, el señor de Landa y
E.s-candón al ser dado á reconocer á sus subordinados. les di rigió una alocución, encareciéndoles
]e a\"udasen con tvd.o empeño en las difíciles tareas· que se le han encomendado.

el grado d e c ul tu ra ). progr eso que ha alcanz ado

el Estado de }[éxic-o.
. El señor Mini :?t ro ele Gobcrnaciór. quecló re-

(Cuadro de Rlgault, grabado de Drevet)

Los poetas de LuisXIV.

rresentando al Primer Jlagi strado ele la Renúb!ioa y presidió la$ demús inauguraciones y fies-

tas que r epet imos fueron espléndidas.
Después de la muerte del Cardenal &lt;le . Richelien, qu e aún en medio de sus absorbentes labor es políticas y militares encontró siempre oea:siones de estimular y proteger la:; bellas artes y el intelectualismo, no Yolvió á co ntar:::e :Mecenas algul\Iuy rorfa fué la permanenci a en )Iéxic:o del . no en las altas ó.cl1itas de la corte francesa, hasta
Exmo. Sr. \\il de, nombra1clo '.Jlinistro Plenipoten- la odad madura del rey Lui s XIY, de aquel mociario Lle la Argentina cerca de nuestro gobierno, narca rna,gnífito y brilI-ante que con especial cui- .
pero ne&gt; obstante. supo en breYes días captar5e dado supo crear eu torno suyo á toda nlla pléyanrraigadas simpatías entre los miemLros de nues- cle de poetas, si no por genu:nas necesidades d_e
tra. más culta sociedad. manifestando gran inte- su espíritu ni por amor gi ncero -al arte, cllanclo
tés por )léxico. Indndnblernente el HueYo ~Li- menos para el rna_Yor esplendor y complemento de
nistro hará que nuestra.s relac:oneS con su país su corte.
sean cada día más estreebas y cordi ales.
Hste cargo de artifi~iosa vaniclilcl en lo referente Íl la poesía, ha. sido hecho al Re~- :-::lol con rnarcillla frecncncia ~-- á pe;;,:ar ·de que tampoco le h-an
faltado defe nsore3-, que en el espí ritu del rnonarc1 han c1efrlo adrertir la desi nteresada devoción
ror la.s bellM letras, queda en pie, 111Jis que por
otra co,-a. por la demostración misma. de l&lt;ls hcthos ~- por la opinión üe quienes vivían la vida del
11eY y le miraban á todas horas.
XO sería posible negar que si alguien pudo pre~
sumir ele conocer al ·u onarca, fué Colbert, el gran
hacendi$tn. el ).finistro que por modo más rcfl.exiYO ~- duradero influyó en el mejoramiento soci-al
de su tiempo, y 1i quien pudiéramos llamar el alma científica. de T.1u !s X.IV.-Pues bie11 1 hé aquí
con qué voco disimulo- exprernba su clespectiva
opinión !-Ohre ln~ E\at.élites poéticos de su ar110 y
$:Obre la L1 hor que ·el Rey leR imponía: "Estos grandes homllrec:::,-dicc Colbert,-estupefactos al eneontr arFe bajo tan alta. proberci-ón.- no pierden do
sn mente- el propósito de "cantar'' á to,do tranr·e la hic:::toria del pan vríncipe, so pretexto de
cnntar al F.Ftado. en ,poesías latinas y francesa.f-l,
en ora.ciol1es ~· otra~ piezas de elocuenc'. a, y en
merlallas: preocupán dose tan eólo de representar
:11 Re-Y C'DlllO un µrototipo, único y absol uto, de
"ernrit,·' de in teligencia, d,e valor y de belleza."
F.n tesis general es justa la oiii~ión. de Collmrt.
nero, cualesq uiera oue havan si&lt;l o la causa v el obExcmo. Sr . o. Edua rdo Wil de,
jeto de la protección de· Luis XIV á los poeta,,
Mfohtro Plenlp".ltenclario de la Repllblica Argentina..
SR. D. GUILLERMO DE LANDA Y ESCANDON,
Gobernador del Distrito Federal.

EXtllO. SIL D. EDUARDO WILDE.

=

EXCMO. SR. D. LUIS F. COREA,
Ministro Pl.-nlpotenclario y Envla&lt;'o Extraordinario de 1a RepdblicJ. de Nicaragua, cerca de nuestr&lt;&gt; Gobierno.

Acaba ele presentar sus creden uiales y ser recibido en ;1adiet1(!1a solemne por el señor Presi&lt;lcnte de la ·ne:_ública y sus Secretm1os de Estado, ,el nuevo diplomático con cuyo retrat~ honramm; estas páginas.
,10 ven, revestido de energías y animado, según dijo en su dif-ru r.so el e presentación, de los
mejores senti mientos hacia nuestra patria, el Sr.
Cerea es.tá llamado {i lrn cer que nuestra amistad
eoR la progresista Xirarngna, sea cada vez más
:s~ncera.

COBll"EILL:t.
rcuadro de Le Brun, grabado de Droyer)

LtrIB :Z:lV.

el resrultado es s'empre digno de alto aprecio literario en el hecho de que, entre tanto escritor
-adocenado, hubo algunos cuya labor, más pura y
artística, vino á aumentar la Esta de los inmortales.
La gran escuela de los poetas que formó R.i ..
--chelieu,, no existía ya, corno deciamos, cuando
Luis XIV recibió la herencia mazarína .
La Srita. M-agdailena de Scucléry seguía, ciertamente, publicando novelas tan vo\mmnusas como
sentimentales, impregnadas de artificios y de con-

J:t.&amp;.l!I' BA.Cill:t.
[Cuad ro de Santerre, lfrabB.dO de Dupin.J

venciona.li-smos, de la misma escuela eran también
]os tráo-ioos de moda, "preciosos" d-e la pluma,
Quinault y Tomás Corneille, hermano el último
de Pedro, pero que carecía de la fuerza, de las
características y del estilo de éste. Pero tales
productores no bastaban pa.ra reanimar el fuego
sagrado y las bellas letras languidecían.
Vivía aún el viejo C-Orneille, el verdadero, y de
tiempo eu tiempo, daba á luz 1111 drama; pera,

ahora, el gran poeta no era ya más que una sombra &lt;le sí mismo y 'S i sus versos d€leitaban, se
comprendía que su fuerza había muerto. No obstante, era él el tronco literario de Francia, al empezar la época de Luis XIV, y á pesar de su veje-.t y de su cansancio, se distinguí-a de los otrüii
plumiferari-0s cuyas obras se reducían á situaciones inverosímiles, á vanas declamaciones sobre el
sentimient-0 y la virtud, y cuyo estilo vacío y trillado apenas autorizaba á wlificarlos de frasea.nos.
Así íué como Pedro Corn.eille alcanzara todavía competencia con los poetas de Luis XIV ;1,
señaladamente con Racine, que cronoló~icamente íné el primero que em'Pezó á distinguirse. Y
si se considera atentamente la labor de a.mbos poetas, no es extraño sentirse dispuesto á "-"'... --:e&lt;ler superioridad á Corneille, nues si Racine le vence en
lo ordenado &lt;le su composición y en la tersura de
la lengua, aquél cuenta siempre con mayor fuerza é iru:lividuali&lt;lacl.
En Pedro Corneille se había conservado, dentro de ciertos límites, la originalida,1 en la presentación de los rasgos característicos y en sus
vflrsos, ,á menudo sublimes, se escucha aún el eeo
de los más libres tiempos de Enrique IV, de María de Mé.ilicis y de la Fr-0n&lt;la. En cambio, los
héroes y Uas heroínas -de Racine sienten muy finamente, se abandonan mel-ancólicos al am or y
hblan una lengua elegantísima,
nirmon,i-0sa,
grados-a y lisonjera, como
vi,•as imágenes que son
de la sociedad de Versalles y de Marly. Sus Griegos, Romanos, Hebreos,
y Orientales, del mismo
modo que aparecían en
el escenario con peluca y espadín y se trotaban de "Monsieur" y de
''Madam.e," 6entían, pensaban y se expresaban
todos cnal cortesanos de
Luis XIV, quien ell los

héroes pomposos y sqlemnes de los dramas, siempre ereia -encontrar alusiones á su naturaleza semidivina . Se reconocía en Al-e¡·anclro en Tito cu
' que 'Ra~~gamenón. Lo que hizo decir á muchos
cme modelaba todos sus tipos sobre las fo rmas
del Rey. Y, censciente ó no, esta tendeñcia, fué
1a q,ue mermó la 1perfección de sus obras: fungiend_o de poeta áulico y buscando en el Rey sus
creac10nes, para Ciros, Alejan-dros, Césares, Hércules y Martes, falseaba sus tipos, porque el Rey,
sonnente, a~aratoso y teatral, carecía porr comple.to de la qmetud clásica, de la majestad nall, ral
y .de la divina sencillez del tipo antiguo; del
m1smo modo en las escenas representa,das, no se
en-G~ientra jamiás el ideal contenido, la poderosa
pasión, la ipoética seYerida.d ni el lenguaje prof □ n ­
da,m ente psicológíco de un Esquilo ó de un Sófocles. Hacine que quería ser clásico esencialmc11,
te, no tomó de los clásicos más que ]as "tres unidades" y las formas exterjores, pero nada &lt;le su
"espíritu" propiamente dicho. Las reglas están.
obser.vadas con minucia, pero no se encuentra el
genurno fondo del clasicismo esto es la vcr&lt;la&lt;l
. l e y eterna. Por eso en ' nuestros' días,-exs1rnp
cepeión he-cha de algunos maestros de cP.cuela
cortos de vista literaria v encastillados en J.a rntina apreciativa,-no ha·.~ letrado que se pasm&lt;!
ante la nresunta perfección del "clasicismo" ele
Hacine.
l)

l"acatmil de 1Ula oaria 4e B aci :a.e ,. Boileau..

�EL MUNDO ILUSTRADO
Ese espíritu ipráctito y utilitario que se manifiesta en las obras de Hacine rpor la preponderancia. de la retór:ca sobre la idea poética, dominó.
por lo demás, en casi toda la literatura poé tica del
tiempo de Luis XIV y fál:ilmente explicable apa'rece el fenómeno, si se tiene en cuenta que no
era más que el reflejo del carác•ter del Hey en
hi cohorte lírica de que se había ro cleado.
En -consecuencia, parece mn.r natural que la li tera.tura de aquel siglo e5tuv,ese im;,iregnada de
entendimiento prá,ct:co, de frío cálculo y de crítiea, y en semejante sentido no nos pa.ret:e aYtmturndo a.f irmar que el r:epresentante mús preciso y
marc1do de esa índole literaria fuera _Nicolás Boi,
leau d,es Préaux. En sus versos, fríos v bien
m89-i&lt;los, se esforzó por sujetar la pc-esía · cxclni
sivamente á la misma regla de la etiqueta y del
buen sentido superficial que ~·a prevalecían en la
vida práctica, y sus esfue rzos fueron coromados
por el más completo é3..iio. En sus sáfras no hirió nunca lo exagerado. 1o extravagante, lo mezquino ni lo ridíeulo; dirigiól-as. por el contrario,
contra todo lo que signifi.caba entusiasmo y ardor

JEA.21 DE LA. J"OJl'T.&amp;Dl'E.
(i.:uadro de Rlgault, grabado de Dupla,)

poéticos y vuelo genial: en una palabra, se burlaba del objeto y de la fuerza mismos ,de la poesía.
De ahi que sus obras principales hagan efecto de
una iprosa enfiática y rimada y de ahí taimbién que
prefiriera el soneto, forma poética que permi te labrar friai:nente cato1ce versos en torno de una
1dea. pobre. Obra maestra de t-al musa. ánlica son
las "Epístolas" de Boüeau, en las que fu1gura u n
estro -decente y correcto que no tiende sino á la
loa de Luis XIV y- del propio auto r. Par.a mayor abundamiento y como si hubiera querido cortar toda discusión entre los pósteros acerca ele
su ideal ar tístico, escribió el famoso H Art poétique," en don-de hay r•eglas fijas para prnducir dramas, comedias, c1ntos líricos r sonetos, casi como si se tratara de pí.Jdoras ó ·brevajes medicina, les. Habla Boileau de las difi,cultades inifinitas,
del asiduo trabajo y de la constancia -que se requiere para prod,ucir una obra co rrecta., pero para nada tiene en cuenta el "e1emento primordial,"
-genio 6 talento-que es el que subraya y crea

la genuina personalidad artística. Boileau pre,
guntaba á Moliére: ¿ En dón.de encuentras tus
rimas? ..... Esa interrogación encierra toda la
aspiración ,p oética de Boil,eau, que no vió en el
poeta sino ~l paciente trabajo de gabinete.
1Iás personal, iud'uda-blemenie, :fué J ean de La
Fonta:ne, el inimitable fabulista que, no sin razón. fué -apellidad'o el poeta más francés, porque,
de\·oto á los principios del buen sentido. fácil y
amable,· más vivaz que apasionado, lleno &lt;l e 8Cll·
timiento sin entusiasmo, moralista y ra.r ionalif&lt;tn
s:n rigor, aparece apto para amoldarse á la .1preciación ipositiva. Tales condiciones serían. tal vez.
defectos para un género de puesía más alto, pero
s,e -adaptan por manera muy adecuada. á la fábula popuJ.ar, sin pensamientos ni sentimientos profundos, tal como la concibió La Fontaine.
Como la musa de La Fontaine era demasiado
popular 'Y quieta, poco artific'osa y nada pomposa,
y como predicaba cierta moral,-swperficial y acomodaticia, ciertamente, pero al fin rnoral,-que no
armon:zaba del todo con aquella c:::irte en que
ya se e.sboza.ba el futuro pompadouriano. el Rey
Sol no protegió 'á La Foutaine de u11 modo decidid'o, despreciándolo y temiéndolo al propio tiempo.
Alg-o semejan te había suced',do ya co n el duque de la RochefoucauJt, quien desde el tiempo
de las amorosas intrigas de la Fronda había creado ese género de literat ura p&lt;&gt;pularmente moral
y eenicilla., cuya esencia s-e advierte en las famosas
"Máximas" del citado duque, Menas de amargura
~' &lt;le tristeza., á menudo sentiidas v "verdaderas."
siemr,re brillani:es. De ellas partiendo. pe,•o
muc_ho más superficiales, més misericord:o-sos y
benevolos y de mucho ma yor atractivo •p ara la
masa lectora, fueron "Los Caracteres'' de La
Bruyéres, que no brotan del fondo de un ánimo
desil usionado é inquieto, sino que revelan al filóFofo mundano y elegante que intenta 1,;orregir á
la sociedad sonriendo · garbosamente.
·De esta. rno):al perfumada, na,ci-eron también
lris "Cartas" de Madame de Sévigné, que son una
obra característica d-el florecimiento literario de
la épcca de Luis XIV y qu r mucho co ntribnvó
para azuzar la energía de Mad·ame de La. F.a~1ette y ha cerla escribir Rquella "Princesse de CléYes," que libertó la. novela diel amanerado estilo
de la. señora Scudéry.
P ero sobre todos esos escritores, que á su yez
era n oo_ntr.os. de gra,itación de otros muchos planetas hterar10s de segundo orclen surc,ió
Molié0
re. Al escribir sus come'
dias, se sirvió como los
otros. de los modelos yj_
vos de su tiempo, pero
tu\'.o la cl-arivi-dencia de
no copiar de ellos s:no
los rase-os eseneiale:-:. las
revela'Ciones dura1deras,
Jo Que no estaba directo
.é irresimisiblemente li.Q'ado á los efímero:-: encaies
de 1as peclwras y á los
bordados de los-ca~a"on ~s.
Por eso ,su ohra tiene
siempre hálitos de frescura y por eso, aunque con

"Co:i:te 4• Ka:i:mol" de Luis XIV, donde ■ e repreaenta.ba.n l•• come di••·
{De un grabado de la época,)

D-Omingo 21 de Octubre de 1900.
Domingo 21 de Octubre &lt;l,, 1900.

BOlL1U.1J :DES PB::fAUX.
(Cuadro de PIies, grabado de Devtei.)

menor intensidad, puede clasificarse entre las
".eternas,"-por la abstracción de las pasiones,
de los tipos y de los caracterel!i que presenta,-como la &lt;l,e Shakespeare.
Ninguno de sus tipos principales ha desapareeido: ni hs "eruditas" de las " F emmes sav·a ntes."
ni los- enriquec~dos •dol "Bourgco'.1; ¡gi~nti~homme," ...1li el "Avaro/' ni el " )1isántropo,n 1ü "Los
Tartufos."
Aparee.e, en ren1men, M:oliére .como la más opulenta flora ción del ambiente literario que quiso
r:rear Luis XIV y con él basta, por cierto, para
considerar la époc:i como 1_)ropic'.a á las bellas letras.
En lo que se refiere á estudio ~• á influencia lit eraria E, por escuela y tendencia, de los pseudoclásicos fran ceses del siglo XVII. resulta que, si
apreciables y ú tiles en el terreno de la s-esuda espet:ulación lit.eraria, son peligrosos en la vía pura,
mente imitativa y preceptiva, ~r pueden producir
retoños tan torcidos. corno los. que produciría el
estudio de asuntos hístór:cos y filosóficos hecho en
libros de Yíctor H ugo ó de ·Alejandro Dumas el
Yiejo.

EL MUNDO ILUSTRADO

Había lleg-ado cuando ya estaban en clase todos
los alumnos sw; compañeros, y allí en el ese-a.Ión
de la puerta del Gimnas'o tomó asiento.
Balanceando presurosamente la pierna cruza.da
sobre la otra, el estudiante repetía sin entender
los renglo~.es ~raneeses del t ra tado de Química
que sostema abierto sobr.c la rodilla.
. _Sus nervio·s inquietos, le impedían fijar la atenc10n en fo que l,eía.
Estaba triste µo r .no haber entrado á la clase;
era natural que hubiese llegado tarde: ¡había acabado su t ra bajo cuan4o ya iba tan avanzada la noche!
..Pensaba en su vergonzo.s:a miseria-¡es una Yergnenza ser. pobre!--.en aquella mis-ena. subrayada
ante sus OJOS, por el desprecio soez del sirviente
imbécil, de aquella casa á donde fué en busca de
apoyo, la casa &lt;le un poderoso, á quien ni siquiera
llegó á hablar.
Pensaba en su desvent ura, en la mala hora en
que, ~ns padre.s pobres por ho•nrndoE. cometiern11
el error ele humlirlo f"l la e5- ~1iela Preparatoria,

7uan Sánche z-fi;ccor¡a.

cuando bien podían haberlo llevado á un taller
haberlo pue5to á disposición el.e la industria de
' 1tura. Así habria sido má~ útil á .sí 'mismo
agncu
y á la Humanidad, lo sería, si lle(Taba á obtener el
difkmltoso título, defendiendo n;alas causas porque de seguro, si quería prosperar, tendría que
aceptar todas las que se le ofrecieran· ¡ comenzaba
á sentirse con p'ocas fu·erzas para s.er Í1onrado!
P ensaba en fas injusti-cias, y recordaba á aquellos figurines sus commañeros de banco en las aulas que, si en la. Escuela, solían rec unir á él en
consulta, .cuando no entendían bien un problema
científico, apenas si le saludaban e-n la calle, disimuladamente, avergonzada.mente, porque los vieran eus iguales, los aristócratas.
¡ Oh! sus compañeros de banro, que sólo consumfan su tiempo en los corredores, gastando tabaco. y á fin de año iban á prerentar ai1te sus sinodales los rostros enrojecidos y sudorosos, acaso por
un resto ele vergiienza, acaso porque en esos momentos sentían lo poco que valían, pero que, casi
siempre eran aprobardos, y después, repuestos, duefios de sí -salían sonrientes, orgullosos; porque sabían que, si lo &lt;leseaban, podía n descalabrar con
monedas arrojadas á dista1JJcia á los atrevidos que
se refirieran á su ineptitud.
Y ellos no tenían que hacer traducciones que
tan mal pagaban para poder comer.
P ensaba que aquellos cuyo i&lt;leal era un hermoso caballo, y cuyo orgullo hinchaba la posesión de
una hermosa levita. no tenían lucha.
Y bien, si lle~aba á triunfar, mayor sería su
mérito: más grande su trill'nfo, cuanto más cruenta fuese la lucha; pero empezaba. á flaquear; ¡se
sentía ta,n débil moral v fíaicamente!
La enfermecla&lt;l á cRda l)fl,So mordía su cuerpo
del i&lt;'aclo. y lo bací,a. más inepto.
Cuando veía tan lejos el día de la recepción, el
clía en que iba á adquirir una arma que después
nece:;:itaba aprender á manejar, entonces sentía

1;

lll:OLl:éBE,
(Cuadro de Bonrdon, grabado de Beauvarlet.)

deseos de, arrojar 1-ejos el libro y salir á emplear
sus.energrn.s, aquellas en ergías que sentía en su intenor rernl-a-das por el inqufoto deseo ele hacer algo, algo indefinidam ente.
Pero, y ¿ qué iba á ha,cer? ¿ en qué iba á trabajar? ¿ Sabía hacer algo que no fuera estudiar?
Recordó á sus dos compañeros que habían t:amb'a&lt;lo los asientoo de las au.Ja,, por el allo banco de
~n e_s,critorio en una ~ot-aria, y por la d•esvencijada silla ante la me3a constelada de periódicos de
una, Redae;·ción.
'
¡ Pobre amigo que gastaba sus energía.s en la
abrumadora tarea de "hacer gac-etilla!"
Si él hubiera teni&lt;lo dinero, otra fuera su suerte; y aquellos qne seguían en la Escuela, porque
leníun el mériLO de ::er ricos, a,quellos que con
tantas facilidades alcanzarían el triunfo, mañana
cuando encontraran a.l pobre ga-cetillero, 1e negarían el saludo. y ¡el gacetillero tenía ta Lento, más
talento que mu-cho¿; clé ellos,!
¡Oh! él también empezaba á sentir 1a rabiosa
envidia de 1a impotencia.
9uiso tranquiliz-ar sus nervios inquietos. y con
{'UJclaclo puso la vista en el libro, pero su mira.U.a
de:.pués de Yagar locamente por 1os renglones
científ cos. cle;,:,pnés &lt;le ¿;altar por entre ello•.; clistooíclamente, como mujer insub.stancial, rodó ha.sta
e-1 suelo.
Dos gusanos se arrastraban, alejándose del céspe,l. por las losas húrne,las del patio.
Y el estudiante con el codo apo:_vaclo sobre el libro y sobre la mano la barha, quedó mirando fijamente á la pa.rej1.t de insectos.
Plegaban y desplegaban ,p ausadamente, como si
les costara gran esfuerzo, ios an":llos de sus redondeados cuerpos y avanzaban poco á poco, muy poeo á poco, sobre el -suelo. arra.strando como penosamente los cuerpos aterdopelaclos.
¡?h! cuánto tralmjo para arnnzar tan poco, y
¡que manera ele arnnzar, arrastrándose contra el
suelo !
¡ Qué pena !
Recordó ú su buena madre que, cuando él se eles~
e~pen1ba por su mala suerte, le aconsejaba que
vi-era hacia abajo.
Y ¿porgué? Aquella cle.sgracia no lo consolaba ......
¡ I níel:ees gusanos! Con qué temor avanzarían
sintiendo en los andllos de sus cuerpecitos el frí¿
del miedo; cualquiera que pasase distraído, Ios podía matar.
Era tan fácil pa.ra el homb-re matarlos, y ¡ sm
peligro!
Si hubiera. podido defenderse, igualar con una
arma las fue rzas, como pneclen hacerlo los hombre_s, no los -apresaran tan fácilment€, ni los mat~r1an los desocupa.dos niños que recorren los jarWnes.
i Qué Yicla ! sin poder nunca levantarse del césped, sin poder nunca erguirse.
A me1'Ced del primer pie brutalmente humano
que deseara clespeclazarlos.
Sin ten~r un a.guijón para herir la mano aprisionad ora; sm poder defonderse del p:cotazo de una
ga1linácea.
Eternamente, siendo víctimas de ]a injusta ley
del más fuerte.
¡Oh! aquella moUDtonía del verde.
. Así c~mo los hombres d·esean algunas y.eces cleJar la crndad, cambiarla por el campo así ellos
desearían. a1puna ve~ dejar aquel camp¿, su campo, J?ªra,u a cualqmera otra parte; por eso huían
del Jardm, se aleJahan arrastrando sus vientres
por las negruzcas losas húmedas del patio.
. Si hubieran podido cambiar la patúar cal agua
rnsa_1obre, por el negro café engendrador de en
suenos, pero ....
Y seguían los infelices, gusaneando, arrastrando con pena, contra las losas húmedas, los anillos
de sus redondeados cuerpos.
¡ Vida triste é inútil!
¿ Y sus placeres?
¿ Cuáles serian esos placeres oe gusanos á que
pudi€ran entregarse?
Su placer sería el amor, el eterno amor impuesto por la Naturaleza. á to-dos los seres .
. Y cuando fueran felices, con esa su única feli~
c1dad de gusanos, un pajarillo que saltara por en
tre l:a. yerba, ~ .los sepultaría en el estómago.
¡ Tnste cond1c16n de gusanos !
Y sintió compasión por ellos, por su desgracia.
¿ Desgracia?
¿ Sería u de veras infelices? Y¿ por qué?

Seguían caminando muy poco á poco, plegando
y clespleganclo con suave elastic:dad, con delicad-eza, casi con el-eganeia, los anJlo-.s de sus cuerpos de un hermoso negro con salpicadura.s de oro.
.Parecían gozar aeerrnn·do sus cuerpos, y al camma:r parec rnn t ontor.sionar.~.e de un lado para
otro, c,,on la contor~ión de la voluptuosidad.
¿ Quién .s.abe si eran amantes. y se iban á. buscar
un sitio á cubierto ele miradas· agenas, lleno de
:3ombra, en don de entregarse á las delicias de EU
amor?
¿Amor? .... y palpó los bolsillos de su chaleco,
vacíos. must:os, con las bocas plegadas.
En aqudlo-.s peqneñí.simos c€rebros no poclian
caber eso.s temore3, no podía caOOr la conrient;ia
ele su desgracia. uo podían ennegrecerae con la.9
tri.stezao. j Quién s·J be si eran felices en su desgracia!
Se entregaban á lo,;; goces q ne podían proporcionarse, y vivían agenos á los peligros que pasaban cerca de ello,.
Vivirían su corta vi,da en me&lt;Jjo de la felicidad,
una estúpida felicida.d, pero felicidad al fin.
Para él eran cl-esgr-ac:ado,s. porque él podía pensar su dcsgra.c ia, ¡ pero ellos!
Arratltraban :::u vida por el suelo, sin pensar en
más-¿ en más 6 en 1rnda ?-e-orno encogiéndOBo
continuamente con el mohín del despredo, para
todo Jo que les rodeaba. el &lt;le 0 precio absoluto para todo, el desprecio general de la atrevida estupiclez.
'Pen ían su alimento y su lecho vevdes. ¿ Qué
má~? Rus dolores ... Un :.abio cita para apoyar su
teoría ,le que no sufren dolore::- lo.s insectos, el cai;:o de la mar:µo'3a. que no sólo sobrevive largo
tiempo con un alfiler atrave~a&lt;lo en el ,cuerpo, sino que toma á'ri•d·anrnnte el alimento que se lo
acerca.
¡ Eran Ie1ü:e8! más fel:c ?-; que él. .. menos cles¡;i:raciaclo-;. pue::to que no podían como él saborear
su desgracia.
Y se lernntó, y fué violentamente hasta el lugar
donde los gusanos, clelicaclamente, voluptuosamente. arrastraban sus cuerpos aterciopelados, de
un hermoso negro con salpicaduras de oro.
Los rontemp,ló un instante, y puso .el pie sobre
ellos :frotándolo &lt;les,pués contra el suelo para desmenuzarlo:-:.
Se había ae;abaclo el amor de 1os gusano.s, porque, de seguro, eran amantes.
Ya que no podía compartir c'()n ellos la. felici-cla&lt;l. se las arrebataba, arrebatándoles la vida, que
era su felicidad .
Qui;;o nuevamente fijar sn atención, y abrió el
libro, lo abrió al -azar.
T ropezó con unas palahrns : "rien se perd, rien
se criee/' y cliri~iendo sonr:ente su vista hacia el
sitio en que la sangre blanca &lt;le los gu•sanos;
prendía una mancha sobre las negruzca,s losas húm.edas del patio, -dijo :
-De.:ipuf'-: ele todo, no he hecho más que -ayudar ;Í 1íl ]\ atu raleza en su gran obra. de eterna
transíornu1r·ión.

Francisco 3drafe i(uiz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 18
Direotol': LIC. B&amp;.PAEL BEY.ES SPÍlllDOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 28 DE 1900.

Subscripción mensual fodnea, S 1.50
Idem idem en la. Capital,
1.25

Ge ren ~e: Ali1'l'OJl'IO CUYÁS.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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