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                  <text>Domingo 25 &lt;le Novi-0mbre de 1000

EL MUNDO ILUSTRADO

pio, de un tonel ó dapósito metálico que contiene
400 litros de agua, montado sobre un carricoche
automóvil eléctrico y que alimenta á una bomba,
instalada sobre el mismo vehículo y pronsta de
su tubo y de su lanza. El mismo motor eléctrico
que se utiliza para la tracción de,l c~rro s_in·e,
desde el momento en que el vehículo se deuen-e-,
para h{tcer íuacionar á la bomba. .
.
A este efecto un sistema muy mgem-0 ::io permite hacer pasa~ instantáneamente la accióu del
motor, del m,ecanismo de tracción aohre el el-e
la homba ó viooversa.
Este sistema constiteye, pues, tun conjunto
completo para socorro inmediato. _Ofrece la pr!mera ventaja de permitir la .partida del veh1culo sin dilación, desde que se recibe el aviso
del fu.erro y el fuueionamie'lltO instfilltánco d·e la
bomba. ºe;,~ el momento mismo -en que llega al
Jugos- del siniestro; reailiza.,. por ·consigtrient~,
el ataque al fuego de una. manera mu~h~ mll.s
rápida que con cualquiera. de los procednnientos
actualmente eR uso.
Nirnrún detalle es descuidado para d;¡_r el máximum X e€ta :rapidez del acCióu. Al ei-ecto, en l-os
puestos de bombeTos en París, que va•n á ser provistos de esta bomba especial,-y en plazo muy
corto lo serán todos_.,! persona! afecto á su conducción v á srn maniohra estará siempre vestido
y en guardia á ~roximidad, de modo que la partida pueda efectuai~e ill-stantáneamente; Este pern10J está. por otra parte, reducido a lo estnctamonte necesario : tres hombres, y á iodo rigor,
dos ta.u sólo bastan pa,ra esta conducoión y maniobra..

La bomba ~n marcha.

-EL MUNDO ILUSTRADO
i\.ÑOVII--TOMO II--NÚM. 23

MÉXICO, DICIEMBRE 2 DE 1900.

Dlr eokr: LI C. B &amp;.FAEJ. BEY ES BPfB'DOL &amp;..

.Subscripci611 men.~ual forA.nea, 11.50
Idem idem en la Capital,
1 25

Ge.i.• n.te: AJl'.f0.11'10 CUY J.s.

El material eléctrico en la Exp03ición de París
-&lt;&gt;•-&lt;&gt;

MANIOBRAS #01 ABLES.

!1~l domingo 19 del mes pa,;;ado: en Yir.ennos, París, tuvo lugar _una gran man10~ra de los
bomberos de aquella importante capital, con
éxito colosal, ante sus colegas de provincia y dd
extranj&lt;froj, ~eunidos ,á ipro¡:jósito, del Co!ngreso
internacional. Esas maniobras de los bomberos,
que provocaron un verdadero entusias~o, pusieron en evidencia las recientes pe-rfeccwnes lleva.das por elloe al material de incenaio y á loe
métodos de ataque contra el fuego, con objeto de
aumentar la rapidez de lo.s primeros soco-rros.
Sigui,endo, pues, las mejoras, en interés de_ la
acción más y más rápida, que es el punto capital
de un socorro, natural ha sido que aquel cuerpo
de bomberos recurriera á la electricidad.
Bajo esta base fueron creados los tres tipo,;
nuevos de máquinas-automóvües eléctri!Cas, que
maniobraron el domingo en cuestión en Vicennes; el "furgón," la ''bomba" y la "escalera."
El furgón, cuyo modelo más reóelllt: ha \laJ1na.clo tanto la atención, es dereonocido para no~otro~, por ser cliferentli! del que posee nue ::tro
cuerpo de bomberos.
Este génaro de vehículo no es otra c'Osa que
nn automóvil eléctriro, sobre el que pueden tener asiento seis hombres, y que e6tá provisto de
una dotación de tubos, lancetas, escaleras y máquinas de salvamento.

La bombn en maniobra.

\~iene en S('gnida la bomba., que constituye una
máquina de primer socorro enteramente nueva,
en la cual juega la electricidad el papel preponder,¡nte.
Está múquina. que nuestros grabados hacen ver
en marcha y en maniobra, se compone, en princi-

Escalera cl~ctrica.

'l'odos los demás componentes de la bomba,
tales como tubos, lanzas, etc., etc., obedecen y
están fabricados bajo cl mismo principio de rapidez de acción perseguido en el conjunto.
La. e::.calera eléctrica completa, de manera muy
feliz, este conjunto de máquinas que forma lo
que se llama en lenguaje de bomberos une.
"partida."
Se compone de un true bajG, eobro el cual está izada por medio de una rampa y un riel movible, la escakra en servicio &lt;1el regimiento. El peso t-0tal de todo este aparato, con su personal, es
de 4,160 kilógramos; es el más pesado de loe
implemento,- lle mat.erial &lt;lt.• inrendio á que se haya aplicado la. tracción mecánica. Así, pues, en
razón de las dificulmdes particulm·"6 que presenta su maneje, era preciso asegurar la estabilidad
perfecta del carricoche portador, sobre todo en
lo~ tllH)\·imit•nto.::. &lt;h\ vuelti:L ejecuta.do$ ,en una ca.rrera rápida, objeto que se ha colllleguído tan
bien, que la escalera, eléctrica es más estable que
las remolca.das por caballo111.
La energía eléctrica necesa.ria. al funcionamiento de estos tr€6 vehículos es proporcionada
por las baterías de acumularlores de la Sociedad
Francesa B. G. S. de Neuilly, encerrados en una
caldera que se ve suspendida sobre cada vehículo. Están calculados de manera que permitan recorrer 60 kilómetros á una velocidad medía de
20 kilómetros por hora, sin ser recargados.

EL ERMIT A ÑO.
Cuadro de Guillermo Sbade.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Jloming? 2 de ~icie_mbre de 1900.

Domingo 2 de Diciembre de 1900-

EJL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLES MANIOBRAS MILITARES

Recuerdos de la Exposición.
LA CALLE DE LAS NACIONES.

PREPARATIVOS PARA EL SIMULACRO DE GUERRA.
La 0bra de destrneción ha '.come-nzad,o. La piqueta hiere despiadadamele los pórticos de los palacioB-, abre profundas britrchas en las columrmlas,
deaquicia arcos, establece la ley niveladora del
rnoo: la Expo-s:,eión ha muerto! De sus escombros se salvará.u sólo dos edificios de arU€: y de
gloria.: el Grand1EJ y el l~equeño Palacio, únicos
s,ttpervivientes del -concurso, estrofas de gr-anito

de este ~nimado poema.
Hay un acto en qu,e los franceeEs ponen tan
gran -empeño como en oonstruír: en destruír.
!~leva·: altarea al ...:u!1o de un dios que p1'0nto
será arrojado de la conciencia.; alzar monumeITTto.a en loor de UIIla idea que .se barrará muy luego
del espíritu; inmortalizar hoy la figura mañana
l::lscarne-c'.lcla: he aquí algo que se. aviene al tem.peramento de e,stos nriñqs grand.es, grandes en
sus loeuras, en sus explosiones, en sus impulsos,
njños en s.us brusC()-s cambios, en sus giros de ave,
en sus escarceos, en sus hechos· heróicos, en sus
mamifestarciones en pro de un serntimiento ó de
un pensamianto.
Así, esta Exposición, con sus necesarias rectificáiciones, su concienzuda fe de erratas, estaba
destinada á desapar,ecer, y ,el hijo de París, que,
siempre la ha vi6to con desdén, como un prócer
á una hermosa ama,nte que hace la tertulia á sus
ami,gos, especie de mueble de lujo, de objeto decorativo, que completa .su insta:lación de hombre
de gusto, hará una fiesta el día en que sobre esta
espa~iosa plamicie que ,~ extien&lt;le de la Plaza &lt;le
la Concordia hasta el Campo de Ma.rte, cruzada
por la omcura corriente: del Sena., Ge amontone
revueltamente la tierra y la piedra, las planchas
de hierro y los tablones de madera. ¡Hossana!
Y el Quai Debilly, limpio ya de la férica
reconstrueción &lt;lel París Viej9, y el Quai d'Orsay,
,1-mbarazado de la doble hilera de ,palacios que
íorm-aban la calle de las N a.ci,ones, volverán á ser
lo que eran antes: &lt;los monótonas orfllas salpio.'l.das, a,:¡uí y allá, de ,pontones en los que los
barcos quie surcan el río vienen á volcar bocanadas hum.ana.s.-Y si me refiero á la obra de
}lobida y á loo pabellones internacionales, es porque la calle de las Naciones y el Viejo París, son,

\

r

La ealle de las Naciones.

Muchos de nuestros dectores estarán informa·dos ya de que el próximo mw-tes cuatro del
.a,etua], se verificará un gr,an simulacro de gu-crra
para celebrar la toma de posesión d.el señor Pre-si.dente de la República.
Rl sitio iescogido ,por el señor General Bern.a.rdo Reyes, ha &amp;ido el valle de Zapotitlán, á inmediaóon€S de lxtapalapa, y el plan á que ol&gt;edecerá el simulacro de 1€.Sta fttfüÜÓn de armas, es
•el s~gu.iente:
Se supone que por el rumbo
Zapotit7án.
viene una fuerza cJntrairia, formada de 7.m-a divi~
síón (la primera) eon el fin &lt;le caer sobrt, L1
·capital, y en tal virtud, se ordena por los jefes
dcfenoo:ries de la ciu-daid, que otra división, (h
-segun-da) salga al eneuentro de las fuerzas enemigas, á fin de estorbarlc5 el paso.
El jefü, enviado al encuentro de la. divi,:üón
•enemiga, -con toda astu-cia y -como perfecto con ccedor del terreno inmediato, (el de Mexiealzingo), -divide sus fuerzas de unia manera hábil,
.á, fin de que una sonpre.ea determine la victoria
de las fuerzas de su mando, sobre las enemigas,
-eu.yo vie1rda,de-ro número desconoce.

Los palacios e:ic:tranjeros desde el Sena.

á juicio mío, los dos más acabad,os rincones del

Certamen de este fin de siglo. 'Imposible para
el que ha asistido á la Exposición de París, desprenderse de esta imborrable impreaión, día á
dí-a reiterada., desde la cubierta &lt;l-e los "bateaux,"
desde la bairandilla de]. Puente de Jos Inválidos,
&lt;le,sde las ?ugitivas planchas del "trotto~r roulant,"
de arquitecturas disímbolas, .de líneas ~~c?nt~adas, de matices div€íl'sos, &lt;le razas, d-e c1v1hzac10nes, de costumbres .-cuidas de todas partes del
mundo.
La historia de la Human,ída&lt;l desfila hrevemente ante los ojos; ahí se libra la gran lucha
de la existencia; por .ahí pasan todas las glorias
y se dan la mano todas las obras de arte; es wia
hermooa página de vida : Cosmópolia avanza
por los -carriles del progreso, uniendo los o€sfuerzos
de todos sus hombres, ligados por Ia soli&lt;l.a.ridad,
que es la ley de la Civilización, invocan&lt;lio el
pasado, qu,e entraña la noeión &lt;le la Pa,tria ..
De las ojivas góticas dd Pabellón de Italia, que
rompe la Calle, á las cúpulas bizontinas del Palacio de Sel'bia, que la cierra, .el visitante ha r€c-orrido la historia de viejos pueblos y de jóvenes
nacionalidades· ha entrevisto el "oonfor-t" de la
'
.
vida inglwi, se ha asomado á la edad de la conqmsta española, ha vislumbrado el ¡:,oderío feudal del
imperio g-eirman10, se ha. a-proxima~o á lai e_x1stenóa febril y llana de la, República de Norte
América y ha becbo altos en la divina noche de
invierno de las plani-cies
noruegas y en la abrupta
roca mediterránea. en que
se alza esa miniatura de
Estado, que tiene Po' jefe á un. sabio y por teooro una ruleta: MonteCarlo.
Y baj-0 estas constru cciones, en una galería
abierta sobre el Sena, los
restaurants, las cervoc-e~
rías, las tabernas, ]06 cafés, los ''barrs," las can~
tinas, los bazares, haciendo resaltar- los caracteres de cada µais, con
orquestas típicas, rumanas, serbias, españolas,
•ba.il"-'I, coU1plets ,al \ai:r,e
libre con es,.mdependencia de la vida que hace
el ,¡&gt;rii:ciJ)fll encanto ele
]a gran Ciudad; cuadTo
de policromia,, irreprod,1eibles, ha.fui.do por el
sol de fuego del verano
yarisiense ó esfumado por
esa ma.ravfllosa luz gris
que 1h:a.oe 1€1Utrar 'á 'loo
objetos en un desmayo
lento y prolongado.
Y ~ta vi6ión se desvanecerá; las cúpulas y las
estatuas v los a,TCOS y la~
escalinatas·serán íbarridGl3
para ,_o dejar di0trás de
si más 'lue el :reouerdo

y la. esperanza de nuevas futuras ~econstruccion,es_
Porque el ideal de la FraTuC1a-¡ oh pueblo
triunfalmente latino!----es borrar las huellas de!
pasado para improvisar repentinamente el porvenir.

•••

ESTAMPA.

En nuestro próximo número hemos de dar
·t'rónica suficientemente ilustra.da de la fie8ta m1Jit,a.r, que ofrece eatar llena de atraetivos, y _para
la oual se han pr,cparado amipJ.ias trilmnas, á fin
•de que el l)úbli-co pue,cla cómodamente presen-ciarla ; pero no hemos que-rido dejar de publicar
·en estas páginas ló relativo á las maniobras preliminares que se verificaron el sábado anterior,
tanto rporque resulta.ron un éxito {,'Ompkto, que
·demuestra el grado de inst:rrucción y disciplina
de nuestro ejército, &lt;:orno porqae nuestros gra'bad os darán idea de la:,: evoluciones que han de
pr;1.dicarse en. el repetido ,simulacro.
El señor General Reyes se p1-.eoontó en el C'ampo de maniobras, vistiendo el uniforme de campaña y acom1)añado de los siguientes jefes que
componían su Estado )Iayor:

=•=ten:uplo solitar:o
No recuerdo si en
UTh

En la magia vesperal de los vitrales,,
O elll fas hojas de un menudo antifo1úuio
Con viñetas y miriadas iniciales,

Vi un emblema dolorso y am,oroso:
Un ardiente corazón que como un cirio
E~ardai sus fulgores sin reposo
Atizarlo por su amor y su martirio.

Y clamé: sólo el ilivino Nazareno
Puede ser inaccesible á las .miserias
Y trocar en mirra y bálsamo el -ve~eno
Que destila la amargura en sus arterias.

Sólo El sabe como ,lámpara ferviente
Mantener su corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dul-0emente
'
.Por la :aarza del tormento eircuído.

Mas los nuestros, corazones infeliC€s
Enconados por la ortiga del anhelo
Y con signos de sangrientas cic-atri~es
Aún después de la expiación y del consuelo_

¡ Oh! los nuestros están llenos &lt;le maldades
Son hurna:nos, oon capaces de perfidias;
,.
]frascos ple~os de vitriolos, de impiedades,
De blasfellllas, de •ponzoñas y de envidias.

Y los ojos en el .símbolo ferviente
Del piadoso corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dulcemente
'
Por la .zarza del tormento cireuído.

Pecl í amor para los tristes corazones
Que son cálices de enconos y de agruras,
Porque están envenenados con pasiolles
Y apretados por cilicios de amarguras.

€/ren l{ebollec"c.

....

~

.~--.'

,. ;~¿~--:-~.,.,

•

La avanzada del pmner
ban-d.0 1 se. ve rep2ntinamente ante la del segundo _r desele luego l!omprendiendo la su-

tase.

Brigadieres Ignacio Safamanci y Luis del Va11-e, Coronel de Ingenieros Ab-elarclo A ralos Coronel M-anucl Uorelló, Coronel S-aJlvador °Espinosa -de Jos :Mont.ero5-, Coronel :Fran.ci reo Homero, Teniente Coronel del Estado ~'liayor Especial,
Ji'-duardo Paz, CapiUm Primero )'[igu,::l Ruelas
·Capitán Primero Alfonso Pradillo, Capitán Pri'.
mero Luis Pérez Vigue,roa, v los capitanes avu~
«:la-ntes Franci&amp;co La,croix, Leopoldo Yiilarreai y
Gustavo Sala:,.
A las nueve y minutos de la mañana, según lo
·ordofnaclo, con1JCnzaron á aparecer en la.s lejank1.s
·del terreno, las Íu·erza-s c:mtendi entes, dand-0 así
-prindpio la pri,mera faz del combate:
La descubierta die c·ahall,e ría de la priimern división -.:e avistó por los dC8-filacleros que forman
los cerros de San Lo1,enzo y 'l'lalhen,go, apoyada
•desde lejos por el batallón de Z11paclor,,s, que se
quedó á la espe-ctativ-a .en ]a garganta de los c-eJ"J'OS, en tant.o que FU5
exploradores arnnzaban
liccia el cerro de la. Estrella.
La foe¡za de ,xplora~;ón d,,l primer bando. la
·:formaba una secdón de c1ba.llería qru.e se des-

"

..

Sr. General Bernardo Reyes en el campo:de operaciones

plegó en tira.dor es y que arnnzó hasta rebasar la linea de LlS
tribunas, pues que s1 bien á rn
eneuentro v,e,nían ocultos df'
Mexicalzingo los ex.ploradore;;
&lt;le la seguntla di visón, és.to.s
pennanecian tras la falda
oriental del cerro de la Estrella

El duelo de art1lleria. -Segunda

,.,.

, tf.~

perioriclacl numérica, pues que esta a.vanzadá e3tá
formada por dos ·t:Fcu.adrones, emprende su ca~
r:'.ino de- retiraria. l-atiéndose 11GL1lmente li.i~ta
lograr replegarse a.l lugar donde esperaban los
zapadores., que violenta.n1irntc han abierto unas
trincheras, en que esperan á los escuadrones de
avanza,cla de.! segundo bando, que vi,e1.nen protegido~ por una b:ite:~J de ,trtillería á. caballo, formada por e:uatro cañones.
Les de la segunda división, al ver que 103 exploradores del primer bando se retiran, dan sobre •e-llo-:; una 1.:a::.·ga en forrajeadorcs, lle@rndo
ha~ta. mil quinhrntos metro.:; d1el lugar en que
están atrinchera&lt;los los zapadores.

,•.

"' .._,'&lt;·

,.
X

.·'

~--

,f..~.-

La calAlleria de la seg u.a da Di vis.ón, lista para la carga declsiva.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

Domingo 2 de Diciemb,e ú

}loo y otra avanza,da toman posiciones: la
de la primera, despliega eu inifanterja en tres
grupos, al ai&gt;rigo de las trincheras abrertas en ,1
Puertecito, sobre el cual marcha un ewmtdrón
ele la segunda, división, que pretende flanquear
la posióón de, los zapa,dorc,;; pero el vivo fuego
,tle J,a rnfanU'ir1a deben-e á la va,n guardia del segundo bando, que entonces toma -nosición mM
ú la derecha, situando su artillería á caballo que
sostiene ua ligero combate, en el que haoe r:iayor
daño á loo del primer bando, por el mayor alcance de ,sus tiros, que son certeros á mil qui-

1900.

ET, U UNDO ILUSTRADO
y su s,e(I'vicio de ambulan cia; y h:, segunda División, qu e tiene un total de 2,900 plazas, con dos
Batallonies, on ce Escua(lro ne-2; una, Batería mínima de Batall a y do:; Hate rías mínimas de artill ería ligera, 1T1ás rn s(:. rvic io d.e· Ambrulancia. rrodas esa·s fuerzas, un irlH -: á la guarclia de las tribunas, y á cuat ro E,-.tuaclrones de Rurales que
limitarán .el terreno Jel combate, sumarán G,950

1

!

ni.Entos metros.

_1Ud:as es~ pequeñas escaramuzas, que en términos técrucos se llaman ''wrvicio de ,punta,"
hacen los

combates &lt;le

r0€urso,

que

son

ne-

cosarios ·antes de emprender cualquiera acción decisiva, pues mientrr.\, rlpra,n, o,stos
combates, los jmes de uno y otro bando
disponen el género de rombate que van á presental', isiguiendo la tácüca de no exponer ninguna ,columna forma.da d:e antemano ,en situación
de comba.te, á una sorpresa .
Lo8 informes de los exploradores, dan entonces un resulta.do, y ,sabiénd-05€ ya, sobre poco más
ó menos -el núme;ro de fuerzas de que dispone el
enemigo, se ordena el ,combate.
J{f;ta vez debían simularse sacrifita.dos los dos
escuadrones de ca.balleria, lanzados por el segun.do ba.n do desde el princi'Pio de la acción, al plan
que perseguía el je,fe, General José Muía de la
-'Vega.

Ultima fase del combate en la falda del Cerro de la Estrella.-Carga de caballcrll:l.

mento, las infanterías de uno y otro bando hacen alto, y rodilla en berra, se ca!!Ilbian nutrido
fuego J-iasta quedar á tan corta di.stanci-a, que
se ordena armar las bayonetas para la emergencia
de un encuentro cuerpo á cuerpo.
El movim:ento -decisivo rn acerca. En el campo del combate todo es movimiento, y el segundo
bando, falto de apoyo de su caballería, va á ser
destrozado.

Arimer1a de Montafia de la segnDda Div18f6n &lt;lur&amp;nte la s.egun&lt;la fa.se del combate·

Segunda f'aee,

Impedimentos y exploradores en e1 cerro de San Andrés.

En este período del combate, tieoem la parteprinciJl"l las fuerzas de iníantería, pues las cabaHeríalS del segundo bando, que tieneJil. un efectivo de once escuadrones, siguiendo el plan de
su jefe, han siclo divi.dida.s desde iE,l principio
Oel combate, orrlcnándose que nueve de esos est•uarlrones sigan por la falda deirrnha. del cerro
rle la Estrella y por la milrgen del lado de Xochimilco y vayan á situar.se con una batería li~:_n, á un lugar estratégico, ocultas por las pequena::, al~uras que presenta ieJ terreno, en tanto que
se ver1fiM el choque qu,e decidirá la acción .
Mientras se hace este movimie·nt~, que no sospecha el jefe del primer bando, la fra~rión ile
infantería y peque,ños gmpos de caballería y 1l&gt;
artillería á ,-aballo, que están al Poniente del
cerro, s:guen llamando la atención á las fuerza-s
&lt;lel primer bando, p-ara que éstas, e,nvale~.ltona&lt;Las por el escaoo número d,e adversarios que ante ellos !:e presentan, se oosuelvan á abandonaru1s .posiciones, que son formidables.
Se generaliza entonces el fuego de artillería é
i~fantería, en tanto que un escuadrón Cae prjtl!Onero, envuelto por el ienemigo, que al fin rn
lanza resueltamente al C'()mbate, abandonando
la posieión del Puertecito.
Comierw.,an ie1Dtonces los avances de la infantería, que son lo.s que forman los movimi-ent-os más
brillantes de esta fase del combate. A cada mo-

Los jefes de las fuerzas de vangnardia eran,
por el primer bando, cl señor Coronel Caus, y
por el segundo, el de igual empko y arma, Ma1rnd M. Blázquez.
'Situadas laa vanguardias en la posición dicha,
oe generaliza el combe.te de éstas, en espera de
sus fuerzas de ayuéla, lanzándose un escuadrón de
.abaJleria del segnn&lt;lo bando, á cubrir el flanco
izquierdo de la artille~ía. de á caballo, en tanto
que el primer grupo de explorad-Ore,, P""" á cubrir el flanco derecho para reunirse 1w dos escuadrones y ientrar á la earga; pero el regimiento q11e cubre el flanco derecho, que sólo fué á
descubrir el efectivo enemigo, regresa, mientras
que el (loe la izquierda ·sigue avanzando, viéndose
obligado, á su ·vez, á retiraroo, dejando su artill&lt;rría á caballo en su flanco derecho, después de
dar media vuelta . Este movimiento obedece al
hecho a., que de súbito aparece la artillería &lt;le
Ja la. división, que está formada por cuatro piezas &lt;le batalla, ,ruperiores á la artillería á caballo,
artillería que apoya los movimientos de un batallón y un regimiento de la misma división.
Ante la su'Perioridad numérica, las vangnardiru, del segundo bando retroceden en busca de
eus infanterfas y demás fuerza efectiva, que ha
sido ya organizada y que desemboca por el cerro de la Estrella.
Así tel'llllina la. primera fase del comba te.

Tercera fase.
Se comprende fácilmente que el encuentro de
dos fuerzas contrarias, fuerte la primera en tres

•

•••
Tod,os los moviuüentos se verificaron con admiTahle preciS:-óÍ:i, produciendo el ii:nqjor ef'€o-

to de vista, siendo seguro, repetjmos, que el simulacro será uno d,e los más notab1,s.
1'

I;
General Jesús Alonso FloreP, Jefe de la primera División, y General
Pedro Tro11.coso, Jef~ de su Estado Mayor.

mil quinientos hombres. y la E-e gunda en dos mil
novecientas plazas, pueda verificarse en un terreno que mi11€, treoe kilómetros, en ,cualquier punto del extenso valle; pero una galantería del sellor Ministro de Guerra, ha hecho fijar es,e encUie,ntro preciEamente frente á las tribunas dest:nadas al público.
El combate, que desde las diez de la mañana
se ha generalizado con la aproxim.ación del grueso de las d&lt;&gt;s ,divi-siones, lanza sus elementos hasta la primera líniea, haciendo evolu,c)Jnes que
ponen á las tropas contendientes en d último
lance de la acción, minutos antes de las once de
la mañana.
Decíamos anteE, que la segun,da división iba
á ser des.trozad-a; pero en ese momento, como una
av~lancha, re deS1prenden por el flanco de,echo
los nueve escuadrones de caba11ería que le cornEspond.en, sobre el enemigo, protegidos hábil-

1

La vang1i1ard.ia de la primera Dtv1Bi6n a1 empeze.r el ataque.

mente por el vivo fuego de la batería ligera, situada en una altura de la montaña.
El primer bando, cogido de frente y por el
flanco de:Df:lcho, eede, fy antes id.e v·0rifiicarse el
choque, termina el simulaero; pero se c-omprende
bien que la acción ha quedado por el segundo
bando,
El ftEIJlecto del campo es bien impotente. Las
columnas se ven moverse eon precisión. La caballería que, da la sorpresa y determina el triunfo, cubre el flanco derecho, y los infantes de la
primera división, formando clos cuadros, rodilla
en ferra, en guardia, con bayonetas cala~fas.
No hay necesidad de que el choque llegue á
verificarse, pues los movimientos todos, que dejamos descritos, dan brill:rntez al ado, y demuestran ·~l alto grado d~ in•trucción á qoo
se va acostumbrando á nuestros soldados.
El toque de diana, que repeTCute en aquella
extensión, tccado por todas las bandas, indiea qThe
el combate se ha deci~[ido,

t

General José M. de la Vega, Jefe de.la segunda DivMón
y su Estado Mayor.

hombres.
V.-Se distin guirá la primera División de la
segunda, en qu e ll evar:1 aquélla los sche.cots con
íundas blancas, y la segun da. División sin ellas.
VI.-La'S fu ~1rzas ele ::xplorac·ón de ambas Divisiones, serán vi:-:tas en el valle á qtLe se ha he.cho referencia:, á Jas O y 10 minutos, y á las 9
y 25 más ó menos, empezarán á tirotearse
VII.-Seguirán •lu ego fa s peripecias del encuentro indica-do, hasta llegar el grueso die las
vangu,ardias r€i~'p (c J,~, que irán ~ormalizand'.o
el combate.
VHI.-Este combate se ge1K1ralizará cerea de
las ,diez de la mañana, con -la apro11:imación de
la. parte ,principal de las D:visiones.
IX.-Una v€z entradas todas las tropas en acción, lanzarán sus 11:Jem entos á la primera. línea,

,

Los Jefes de las Divisiones freDt.e á. las tribunas, durante
el desfile.

llegando á su último período el coIDba'te, que se
finalizará después de terminadas ciertas evoluciones que pongan á las trap-as conte111dientes en
el último lance de la acción, cerca de ]as once
de la mañana.
,
X.-A11tes de que se ve,rifique el d10&lt;1ue entre
las tropas, se suspenderá el simulacro de combate entre 1-as dos Divisiones, y formando un C\11€(1'po de Ejército, ha,·án su désfile frente á la tribuna presidencial; cuyo desfile terminará próximamente á las doce y media del día.

• ••
En lo tocante á medidas de orden, se han tomado las más oportunas y conducentes, á fu, de
evitar aglomeración y accidentes, y tanto la empnfrSa del ferrocarril de Xico, como la de tranvías, ,han org-anjzado un buelll servicio.

YO MORIRE EN OTOÑO.
~
Caballos desertores.

Las siguientes notas, serán ,de,i positiva utilidad! para aquellos de nuestros lectores que concurran á la gran fiesta mihtar:
I.-El simulacro que va á efectuarse el 4 de
Diciembre, tendrá su verificativo en la extensión
que hay entre Maxicalzingo y Zaipotitlán, cuya
exl,,nsión nüde 13 kilómetros.
II.-EI encuentro de las tropas contendientes,
se ejecutará en el valle que so extiende al Sudeste del Cerro de la Estrella, hasta el puerto
que forman los cerros de Tlaltenco y San Lorenzo; valle que mide cinco ki-lómetros.
IIL-De Za,p otitlán saldrá hacia el valle dicho, la primera División, mandada por el General Jesús Alonso Flores, y pasando por el puerto ant,e,s expresado, entra1ú • 'I valle; y por - el
la&lt;lo contrario, ó eea por el Cerro de la Estrella,
partiendo de :M:exicaJzingo, llegará la segunda
División, á las órdenes del Gen,eral José María de
Ja Vega.
IV.-I.a primen, División, fuerte de 3,500
hoonbres, contará con cuatro Bataol1ones, cmco
Escuadrones, &lt;los Baterías máxima~ de '8ata1la

j

Y o mor: ré en Otoño,
Que es la estaeión del año
Más bella, más alegre,
La consagrada á Baeo,
Yo mor: ré en Otoño,
Cu0ndo el racimo glauc'O,
De néctar dulce henchid-O,
Madure entre los pámpanos,
Yo mor:ré en Otoño,
Y ~l pie de viejo era,blo
!\fo eavarán mi tumba
La.s ninfas y los sátiros,
Y en cara.c teres gfi.egos
Pondrán como epitafio:
"Vivió Ein ilusiones,
}1:urió ¡:.\n ,desencantos."

]{. oe 3ayas €nrlque~.

.

�Domingo 2 de DicieILbre de 190J.

EL MUKDO ILUSTRADO

LOS FUNERALES DE UN NIÑO EN SICILIA.

Domingo 2 de Diciembre de 1900. .·

Cuadro de Luigi Nono,

�EL MUNDO ILUSTRADO

J)omingo 2 &lt;le Diciem:i,re de 190-0.
Domingo 2 Je Dicicmure &lt;le 1900.

EL l!UNDO ILUSTRADO

De.sde el primer trame de la escalinata, pue(len verse 105 esbeltas columnas que .sostienen .Ja
techumbre &lt;le los corredores del segundo piso, en
d_on&lt;le re hallan las oficinas principales del Pala-

PEDRITO.
Se me había in\'ita.do á la quinta de lts L:la5: 11.1
poco fatigado por mi última. permanencia en la-; .Ju
dias, ilcepté con gusto la invitaeión de mi -camanUa
J;13n Delson. J&gt;oco tismp,o despuélS de mi llega.da,
oia ya frecuentemente a Carlota, ,la hermana de mi
amigo, hablar de Pedr:to, y J mm sobrepasaba á su
hermana ,en los elogios que heda del f-amoso Pedro.
-¡ Ah, qué buen muehaciho es! exclamaban á me111udo todos, En la quinta de las Lilas. Y estas
alabanzas me daban una gran curiosidad de conocer á es,e Pedrito tan e,Jogi,ado.
-&lt;:&gt;O&lt;:&gt;

Una tarde, nos anunció un telegrama la llegada
de aquel personaje que había excitado tanto mi
interés. Fuimos los tfloo á r-e·cfl:&gt;irle á la estación.
En la sala. de espera, sentía yo que mi eur:osidad
crecía por moment-0s á medi.da que la hora de
llegar el tren s;, aproximaba. El culto que se tenía en casa de mis amig-0.s por el pequeño Pedro,
me intrigaba. ¿ Merecería ese mucha.cho los elogios que se le tributaban? Dudaba. yo de ello.
Al fin llegó el tren, y en Ja confusa mezc,Ja de
viajeros que partían 1y qne llegaban, ví muy admirado á mis amigos lranzar&amp;e á un.a de1iead·a joven
que bajaba del tren .
_

1

l

1

-'

'

-¡Pedrito! excl=ó Carlota abrazándole, y

-Yo no bailo nunca., -respondió.
¿ Qué misterio era ést€?
Su verdadero nombre me era desconocido. Xl)
recib;-a ninguna earta desde su ll€gada á la quinta de las Lila-s, y nunca hablaba de su íantilia..
Sin duda era huérfana. Los criados la llanrnbm
s:,e mpre con el diminutivo masculino con que todos la designaban y •corno éste no era su verdadero nombre, la curi-0si-da&lt;l me a-t ormentaba. Al
terminar el baile, -entré a:1 saloncito de fumar, y
ent;ontré allí á la. mi'steriooa joven liando un cigarrillo. Su rostro severo, que easi nunca iluminaba la .som·isa, me pareció más tr:ste aún, en
aquella penumbra.
-Buenas tardes, señorita,-lre dije.
Ella inclinó la -cabeza sin responder á mi atento saludo. Mortifieado ,p&lt;&gt;r el silencio que guarda.ba, me callé, buscando alguna palabra para
romper aquel hielo. No .me atrevía á &lt;l-e~irle ga.lanterías, pues 1había notado que todos los hombres se abs,tenían de decírselas.
-¿ Queréis que os traiga una luz?-Ie dije-ya
no se vé.
-Gracias,-contestó ;-la obscuridad me es
muy grata.
-¿ Por qué ?-le pregur&gt;té.
:K"o obtuve respuesta, y cansado de esta obstinación, de permanecer indiferente y fría á todo
lo que la rodeaba, la dejé ry salí á la terraza .
Decididame-n te tenían ra:oón en llamar Pedro
á esta nrnjer, pues parecía tener una piedra en
vez de corazón .
Permanecía impasible siempre," ya delante del
dolor, ya. de la alegría.. No correspondía con vehemencia á los testimonios &lt;le amistad que le
daban Carlota y Juan. Y oomo manifestase á
éste Ia. impresión que me hada ·l a amiga de su
hermana, me reprochó mi du;reza ·p ara la joven.
-Tú no la conoees, Armando, es muy buena.
-Será, respondí yo, ,p ero su indiferencia por
todos los .acontecirnjentos de la vida, me la hace
poco simpática.
Juan no con testó nada.

oon gran asombro mío ví que el susodicho joven
~estía faldas.
-¡P.edr.:,to! ex.clamó también Juan, repentinamente presa d-e esa emoción viva que era en él
acostumbrada cuan&lt;lo tenía un gran gozo. Ella
le estrechó i1a mano, y se inclinó &lt;lelante de mi
cuando ,le &lt;lijo Juan:
-Te presento á mi amigo Armiand-0 Darcy,
subteniente &lt;le marina. Nuestras mirndas se
cruzaron; la de ella~ grave y triste, la mía, sorprendida.
-¿Porqué no me habías dicho que el pequeño
Pedro, era mujer?-pregunté á Juan. El me iba
á responder cuando su hermana lo 11amó paro
que arregla.se el transporbe- del equipaje die ,su amiga, y á míme retuvo con ellas, para ayudarlas á
buscar una eoche y awmpa.ñarlas.
Pedrito hablaba poco; su voz era dulce y triste
y me hacía el efecto de una voz risueña, cuyas
notas ,alegres hubiesen desapa:recido.
En la comida, me puse á e:xa.minar atent.amente
á la joven. Tenia un aspecto ingenuo y una expresión grave, sus bellos ojos obscuros estaban
llenos de profund« melsncolía.

=

Al ,día siguiente, fuimos á pasear en bieideta,
y Pedrito fué durante el trayedo como un verdadero mu.chacho, listo y ligero. Carlota volvió por
el tren, con sus padres y dos amigas; pero el pequeño Pedro volviQ- oon nosotros en bicicleta,
con el mismo ánimo con que había ido.
Al otro día, instaló Juan un tiro de pistola en
el for.dín, y ,la extraña joven tiró maravillcsamente.
-Esta no es una mujer, dije á Juan .
-No, puesto que es Pedrito,-me eonte;;tll admirado de mi exclamación.
En la tarde se bailó y yo invité á lo jove'1 por
simple cortesía. Rechazó mi invitación, sonri.cml0
tristemente:

Era noche de luna, y una barquilla vogaba por
el .estanque. Estábamos reunidos en la terraza y
conversábamos tranquilamente, cuando de pronto la barquilla, al virar, se volteó.
Juan y ,yo, que notamcs el accidente, corrimos
ha-cia el estanque.
Cuando llegamos á la orilla., vimos con asombro á
Pe&lt;lrito que na.daba, arrastrand-0 á un niño chorreando de agua; le ayudamos á salir de allí y
le quitamos su carga. Juan murmuraba :
-¡ Querida niña! cómo sois imprudente, arriesgando así vuestra vida!
El chiquillc, salva&lt;lo se sacudió como un perro
mojado y dijo:
-Gracias, "signorina."
Y después de haber besado la mano de su salvad-Ora se alejó.
Muy conmovido murmuré :
-¡ Qué valor, señorita! ¡ Qué sangre fría tan
a,¡lmirable! Es hermoso lo que habéis hecho.
"Ella sonrió de un modo vago, y entró á Jas habitaciones ,p ara cambi,3,r sus vestidos.
Momentos después apoyada en la balaustrada,
contemplaba las estrellas, y yo &lt;lecía á su oído:
-¡ Cuán bella est.áis esta noche! Y si SU}l1erais
cuánto os amo! ....
Ella . palideció, y sus grandes ojos sombríos se
~len-aron de lágrimas.
.He (;on L€ mpló un instante, y después, c0I! ll~lJ.
bur.squedad terrible, casi feroz, me cont:€stó:
-i Callaos, 11. Da rey! no sabéis lo que decís,
soy casada.
¡ Ella! casi unft. niña, y ¿&lt;¡ué hombre indigno
de esta felicidad se había casado con ella para
dejarla después vivir -así, a,ban,donda y triste?
Juan, al ,cual confié lo que la joven me había
dicho, me contó su vida.
-Sí, Pierrete es casada.

cio.

:;\Ime. Sestre casó :í su hija hace seis años con
un banquero, el eual, á consecuencia de un desastre fina.nciero, se volvió loco. Desde hace tre.-;
años está en una casa de e.;1]u:l en los alrededores
de París.. P,e drito perm,11Hc:mí en adelante sDLl

V

Fachada principal.

Estas columnas, oolocad-as de dos .en &lt;los, y unid-as !)or tWIB. baJaus trad.a da qlict.lra., fonnan
uno de los &lt;lct.allcs más henn-0sos d-e la constru ceión.
Los corrndoroo, como loe del piso bajel, son
de mosaico, perf,ectamente amplios, y no obstanto, fa techumbre ooill que se h-aJ\an .cubiorlO'~,
prest.an amplia. luz á. las oficinas que se encuentran en aquel departamento.
El salón prindpril, de grandes dimensiones,
con su suelo e,noo.rado y reh1cicnte, su decorado
severo y elegante, sus dos puertas de ent-rocla y
otras ipor donde recibe luz y ventilación, es digno
de figurar entre los principales salones con que
contamos en esta capitel.
Looe un {lrte1::-ona.do tl,e mud10 mér~W:, que
estl1. poste-nido pür vistosa cornisa de papél maché, y dividi&lt;lo en -cuatr-0 cuadros, de cuyos C€ ✓•
tros pen&lt;len grandes candiles de cristal de ra&lt;a
y metal.
Rl ,e,dificio cuenta con las oficinas necesarias al
objeto que se le destina~ ,s,e tiene designado un
lugar apropósito para la biblioteca y estudio, y
además, cinco salones para las correspondientes salas del Supremo Tribunal de Justicia del
Salón de Sesiones de la Le¡islatura.

EL PALACIO

DEL PODER LEGISLATIVO
EB EL ESTADODE GU!N!JU!TO.
E! Palacio del Pod,r Legislativo de Guanajua-

to, es indadab1,mente, un-0 ele los mejores .clificios

en el muudo, privada de la dicha para siempre.
Su desgracia no tiene remedio, pues sólo l.1.
muerte de su esposo le -puede devolver la libertad
¡Pobre Pedrito!......
·
Algunos. días después, me embarqué en ~olón
para el Oriente.

!res años m~s tarde,. c,uando volví, fui á la
qu.~ta de las Lilas, y v1 a la joven, á quien no
hab1a yo o~v1da&lt;lo, entre varios invitados, vestida
con un tra~e claro y sonriendo.
Juan me d.ijo, mostrándomela :
-Mme. Leneyr.
Yo la sa,ludé, y después de cambiar con ella
algunas ~~labras, la ví r:dejarse. Entonces mi amigo me d1¡0 :
-~u esposo murió, seis semanas después de queestuvrnte aquí.
--:¿ y ella ha vue-lto á casarse?-prerunté conmovido.
o
-Aún no, pero yo espero que esto sueederá.
pronto.
-¿ rrú esperas? ....
N-0 _pudimos continuar, nos separó una :ficrura·
de cotillón.
o
En la mañana del día s'•g uiente ba¡·e• al . d,
, á 1 .
'
Ja.r m·
y v1
a Joven q.u e venía hacia mí, tendiéndome•
la. mano, y exclaman&lt;lg con a:eento oonmovido
-¡Armando! . . . . .
·
.P-asarnos juntos varios días en 1a quinta de Jas:
L1Jas, algunos me.,-:ces 005-pués nos h b'
sado.
a uimos ca-

con que cuenta la cap'tal ele aquel Esrn&lt;lo. El
orden dórico de su hermosa fachada construída
con ·piooras de múltiples colores, extraídas de las
famosas canteras de Gururnjuato, y escogi&lt;las con
verdadero gusto, le hacen resaltar entre los demás edificios que hermoS€an djcha ciudiad.
Su fachada principal consta de dos pisos, corona&lt;los por elegante y vistosa cornisa, sostenida
por una baJlaustrada de cantería, en cuyo centro
se levanta un artístico frontispicio, en el que se
lee el nmnbre del Palac:o y la fecha en que se
Wrminó su edi.ffoación.
Las amplias puertas de su segundo pi.so, r.ematada. s,. por tres ménsulas que sostienen talladas
oornisas y obedecen al miE-mo orden, so,n ele verdadero gusto artístico. Las viUrieras formadas por
cristales de una pieza. sobre marcos de madera
fina y con grabados caprichosos y elegante::., hacen resaltar más la, magnjfi.cencia de la facha.da
del P alacio, y completoo el elegante golpe de
vista que produce.
E)l i'Il.terior del edificio es muy suntuoso. Sus
pavimentos de mosaico dan un efecto sorprendent e. Llama la atención, d,eede luego, la hermosa
escalinata, que conduce al segundo piso; de balau.stra&lt;la de piedras, imitando mármol y labrada
delicadamente, sus tramos están adornados por
pilastras· que sostienen bruñidas esferas, y en cuyos dencansos, .pueden ar&lt;lmirarse preciosos dibujos de mosaico.

Escalinata , 1er-. tramo.

Estado de Guanajuato. Estos despachos también
se encuentran decora.dos lujosamente.
El Palacio es d" tres pisos, y el último está destinado á los archivos y otra;; oficinas &lt;le orden
secundario.

Se han encargado ya á Europa los mueb.M.'s que
servirán al salón 'Principal del edificio, lt.ti cuale;; senín mu y el,egantes y apropiados al uso que se
les destina.
También se ha hecho un pedido de mobil-iario
á una importante casa eonstructora de la Hepúbll\,,1.
ksto-s úl ti mo.s se destinan para las oficina~ d~
menor importancia.
El señor Lic. Don Joaquín Obregón González, Gobernador Constitucional del Estado de
Guanajuato, ha tornado especial empeño en la
edificación del Palaeio del Poder Legislativo, y
por fin, ha visto corona.dos sus esfuerzos. La dirección y construcción del -edificio, íué encoonendada al seüo.r lngeniero alemán, Don Luis Long,
que na puei:;to cuanto está d,e su parte al levantar
]o::, pla1no~, en el decorado y en la pronta terminación de los departamentos en los trabaj~ de
edifkación .
No solamente i: :e ha hermoseado Guanajuato
con la obra. qu e describimos á grandes r.:Li.:gos,
sino que últimamente se han realiza.do en aquolla
tiudaid otras mejoras de consid€'I'ación, de hu; que
nos ocuiparemos próximamente, ilustrando 11,ucstras descripciones con foto-grafías que nos ofrece
enviar el señor Otto Biltz, y de las cuales tenernos
ya var:as en c-artern. Los· grabados que ilustran el
presente artículo, son tomados de fotografías saca.das por el eltista me,nciooo.do .
Para termin-ar, diremos que, al hacer nuestra
visita al Palacio del Poder Legislatvo de Guanajuato, se nos vino á la memoria la hermosa construcción del Palacio de Minería de esta capital,
cuya arquitectura y estilo tiene mu.ch:::. semejanza
con los de aquél.

He sabido después, de -µna manera indirecta

y p-or un~ casualida&lt;l, que Juan también la amaba y ha bia pensado haoer.Ja su esposa.
i Pobre Juan, mi dicha ha causado su t . tez r·
Más Y
to
1
r,s ,a .
. o cuen con a amable Carlota para h cerio olvidar) á Poorito procurando
' ¡
ª
to y ventajosamente. '
eas:ar- o pron-

]traro de Fon fene//es.

Corredo rque conduce al Salón de Sesiones.

Fotografias de Otto Biltz.

Escttlinata dd segundo tr-amo.

�•
Domingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900. -,,

De&gt;mingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900.

EL MUNDO ILUS1'RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

Las fuerzas francesas en Pekín.
Preciso es que se i;epa, loo verdaderos salvadores de los extranjeros en Pekín, son las tropas del Mikado. Después de la toma d,, TicnTsin, el 14 &lt;le Julio, fué euEstión de una marcha

Y Antonio que babia estarlo descansado, por revelación su~o que
habla otro monje-llamado Pablo

.

~

Vigilando el transporte de y.veres.

quiera algunos vestigios de las Legaciones sitiadas. Cuando las tropas aliadas marcharon sobre
]'Jeibsang, para df,~alojar al enemigo de s,us fuer-

tes posiciones, contaban con no dirigirse más lejos
por entonres. Los honúres de la batalla del día
5 •de Agost-0, corre~pondcn á las tropas armcricana.s y, sobre todo, á las JaponEeas que, ·con una

.

__-.-.l~
_ .

_;:;;¡;

jnteligentc, que tenía por meta á Pekín: eran
precisos cuarenta mil hombres y el movimiento
ne&gt; poclí,1 -.fcctuarsc ai,tcs del 6 ó 7 de Sept'embrc.
Es d.ccir, que !os soc-orros llegarían, sin duda.,
tres -semanais demasiado tarde •para encontrar si-

,,;.

- mu~1"!o mejor ·que él, á quien debla vuntar Y el venerable anciano,
Bpoyado en tlll báculo que sosten a
s~s débiles miembros empezóást·nt1r deseo de ir no sabia donde, Y
Pr~segn a en el camino comenzado,
d~c1endo: "Creo en mi Dios: El un
d1a me mostrará al compañero que
me ~a prom1:tido." Apenas pro11unc16 estas palabras, vió á u11
hombre en parte caballo, á quien
los poetal!I denominaban Hipocentauro Al instante arma el monJe
s1;1 frente con la señal de la Cruz, y
dice el monstruo; ¡Holal ¿En qué
¡,~rte habita por aq11! el siervo de
Dios? Y el monstruo. haciendo re.
chinar no sé qué de bárbaro. y triturando las palabras más bien que
pronunciandolas, buscó entre .'jU
hórrida boca un diset1rso blando
para responder; extendió luego In
man.o derel·ba, .mostró al manje el
cammo y, semeJante á un ave desapareció á su vista atravesa'ndo
los abiertos campos.

,_
~~~

.

.-

~

El Comandante del •·narey" y sus subalternos, defensores de la Legación de Francia

SAN JENONIMO.
1I1 vita Sa11cti Pauli cremite.

al general harón Yamagoutchi. dice un extr,1.njero d-e los que se encontraron ~iliados en Pekín,

el Comandante Harada, alumno de 1a escuela
Francesa de Saint-Cyr y d,c la escuela super:ol'
de guerra, al Esta.do Ma.yor Japonés y al Coronel
Shiba, no hago sino intePprelar á las g€1ntes civilizsdas y á lo:; chinos ~nrertidos. oifo1dos du-

Antonio, el Cenol&gt;iarca del $i.leneioso Egipto,
para t.emplar los duelos de su vivir-proscripto
en una helada cueva donde retoza el Diablomarchooe en altas horas á visitar á Pablo
el m'ás vitijo eremita.
'

•

La paz reinaba en, wrno:
en cálidos eflwvios, rpor sus bocas de horno
respiraba el desierto. Ya no volaba una
sola pareja de ibis rojos. Lt luna
rubriéndose ancho paso tras cenicie~ta franja
ventí_a sobre el pdlvo su amarilla naranja,
'
•eg111da pe&gt;r un astro (dorada maripo..sa •
que en derr&lt;l&lt;for girase de una pálida rooa.)
Súl&gt;'&lt;mmenw el monje, creyendo oir muy lejoo
un rumor, se detuvo, y á los blancos I\...flejos
del astro melancólico vió la extraña figura
de un mónstruo que, á galope, cruzaba la llanura,

y hace perder el alma del hombre eternamente.
Ko soy púgil : mis brazos no soportan el peso
de 11.m ánfora coln;i.ada; se diría de yeso
mi figura unas V€ces, en otras aparenta
los contornos de una rafa rumarillenta.
Ui frente, que no ciñe fresco gajo, sin vello
finge tan sólo el árida rodi],l a del camello.
Soy un heraldo mudo de la roja victoria
sobre el Olimpo. Digo la beldad y la gloria
de Cristo con .Jos séres que son d~ polo á polo .

El Centanro
Ko 'Puede vuestro Cristo competir e-cm Apolo,
con el hijo soberbio del Ceñudo y Latona,
qt1e en los brazos de Dafn's al amoT se aibandona
ó lleva el ígneo ca.n,o que volcó Faeton.te
por los campos azules del abierto horize&gt;nte.
El olímpico auriga de Ja eterna carroz.a
&lt;llonde Febo, ceñido de laurelres, retoza.
con las Horns desnudas, los sonoros tropeles
por el ét.er dirige de sus raudos coreeles.
Van cayen(lo las se&gt;mbras bajo el dardo certero
del Arquero divino; ipor el ancho sendero
que siguió la can-oza, cru.z·a el ool, •pasa el .día,
y la luz va regando su dorada armonía.
Ese numen risueño que ig-noró la tristeza
y ha rendido al olvido su robusta cahern
es el rpa,lre del verso: con su mano divina,
al pulsar los bordones del arpa elefantina,
vaga, dulce, rumorosa., y simbólicamente
ha forjado una patria más hermosa que Ori@te,
donde yerra el perfume que al dolor noo arra,ica
ry á do vuela el su~iro de aimor-alondra blanca
que sobre el pico lleva la 1111iel de un beoo rojo.
De allá part.en los yambos como flechas de enojo
del axtista oon celos, que siguie'Jldo la huella
de Marsyas, lo cautiva, ,]o vence, lo des11ella.

y removiendo arenas ee venía derecho
á él; su cuerpo flaoo tembló oomo un helecho
que el auTa mece: "acaso esa bruta carrera
ínese fuego diabólico; tal vez hambrienta fiera ... .."

~-a llega! y frente á frente del vital esqueleto
del monje, un -sér no visto, desmelenado, inquieto,
ee p:.ra. El ermitaño y el mónBtruo se interrog,rn,
y así, bajo la calma de la noche, malogan:

Interior de la Capilla doJJde se verificó el Te Ileum.
La salida del "Te Deum."

iuria que fué la admira•c:ón de tOOos, atacaron
de frente Íl las línea:- enemigas, mientras que el
GeneTal l:;-rey, ron un puñado de hombres y su
e.xcelentc -artillería, envolvía á los dünos por una
húhil maniolini, introducía el desorden entre sus
filas y l:e-s forzaba. á huir hacia .cJ oeste.
A la mañana sig-uie-nte de la victoria, los Japoneses decla.raron que estaban prestos á marchar
sobre Pekín, d,c-\ &lt;:ual :;ería posible apoderarse, p0r
un golpe ele 1uHhicí,1, con una decena de miles
de hom,l}r~; ngrcg-aro-n que, ei no se quería seguirles, ellos Be dirigirían solos al socono de las
Lcga,ciones. _Ahora. bieni, todo el mundo quería
ser el prime-ro en llegar á Pekín. Y entonces
comenzó aquel '·rush''-que parecía casi una fuga, tan precipitada éra---sobre La ca,pital, á la
cua.l entraron lus tropas el H de Agosto. Los
Cipayos fueron lo~ que penetraron primero,
"Al rGndir un homenaj€• público de gratitud

ran te &lt;los meses .. ,
En la siesta del dia l"±, los ru..sos, después de
un .combate terriU\e, en el cuitl fué mut rto un
coronel y herido el 0-eneral en Jefe del Estado

:M:a._vor, se apod,t1raro-n de una puerta de la ciudad
china. En fin, en la tarde, \-as J·apon,es.e::. c.rn::;iguieron, despuPs ele varias tentatirn-s infructuo-

sa,:;, hrieer saltar la puerta Tisi-Hoo-Men ele la
ciu~la.cl 1.Ylrtara y penetrar 1~m el :recinito.
.
E,1 15 de Agosto, al nacer el día el General
Frey entró ú su vez c-on sus tropa;, la mayor
parte ele la•:- c-ua.les ha.Man ido de rr1€'.ll_rrsin á
rnarcha.s forzadas. rrras lueha heróica se ha obtenido un.a victoria decisiva que loo franceses celebraron {'On 1m rre Dn.1m de que d.an id·ea nuestros grahados.

El Centauro

''

Yo soy el viejo Hippofoo: el último Centauro
que circundó sus sienes con el augusto lauro
&lt;!recido entre ,las grutas del Sagrado Arehip'élago;
soy un hijo de Grecia que; atravesando el piélago,
vino á hu.scar la sombra de bosques escondidos
pam llorax la fuga de sus dioses vencidos.
Yo soy la Fuerza alegre: mi brazo poderooo
,ea be peinar la ninfa y estrangular el oso;
y, en mi pecho que tiene la aspereza del cardo,
ee dol&gt;lan las espadas y se despunta el dardo,
)º, ,:,ual rodada piedra que va de to,pe en to,pe,
robre las rocas duras revienta. mi galope :
hasta [os dioses tiemblan cuando la ceja enarco;
yo rompo &lt;los encinas para fOTjarme un arco,
]" cifro la alegría de vivir. SO\)' m1 hombre
'ltte sueña, quiere y puede, y á la par lleva. nombre
de monstruo; tengo mente, y ·endurecfrlo callo:
.s&lt;w maJ.o corno el hombre v ágil corno el caiball-0
v 'velo extraño símbolo s¿ñftOor y }aS&lt;'i vo;
{}uien conozca mi esenoia. co:nQ('e 1~i adjetivo,
comprende el adjetivo uníversal y humano
(Jne entre su seno oculta la palabra: Paganol
Tu nombre dí, Fantasma, que oo1oquia.s conmigo.

San Antonio
Yo soy Antonio, un siervo &lt;le] Señor, tu ene(migo,
que atempera sus pasos á la celest.e norma
de Jesús, ry proocribe la diaoolica forma.
que corrompe 1os seres, arrebata la mente
Cuartel de 1&amp; Arlillerta de Campaña,

Grupo de los principales jefes aliados.

Por la. senda más agria del adusto Parnaso
con la crin en desóroen, á •l a luz &lt;le! Ocaso
va s.UJbiellido Pegaso, portador con sus ancas
del cantor Mm,aiseta.. de las Vírgenes blancas.
Y en. la fiesta de mármol, sol&gt;re el bajo relieve,
entre diioses risueños v Afroditas de nieve
cuyas bocas en!sayan · fas sonrisas eterrnM,
se irgue Aipolo; la ca-rne de sus ,pálidas viernas:
el torso alabastrino don&lt;le la raza ond11la
en candenciosos plamos; ]a frente que simula
una ara donde ofician la Luz v la Alewia,
y de su cuerpo todo fa vivida armonía,
parece que suspiro por el febril eontaeto
de efebos v de ni,nfas de delicioso tacto . .... !
¡ al Crinado cantemos!

San Antonio
Es un ídolo verto,
es un hoon.bre en el mundo del espiritu, muerto.

El Centauro
Un Dios más bello muestra que Apolo y Citerea.

San Antonio
El triste, el duJce, cl pálido Nab( de Galilea.

:Es el &lt;profeta joven: como dora-da llnvia.
tieml&gt;la su pelo dócil, flruye su, barba rubia:
El sabe lo que dice la voo de las colmenas,
y ama los (,&gt;a.Des tristes como las azucenas:
y son sus ojos grandes, mela,ncólicos, vfl,gos
y en su fondo reflejan, oomo místicos h1gos:,
el di vi n.o silencio de k1.s noches trn.nqui1as;
y, cual besos que miren sus al&gt;sorlas pupilas,
aprisiomm la cailma d-el azul horizon~e;
son sus manos delgadas ,como lirios de monte;
por su vm habla el €l'O de un arrullo &lt;livino,
y &lt;&gt;n vez de lauroo lleva la t&lt;&gt;ca del raJ,ino:

Es triste cuando vaga, cual un pastor extraño,
en ·bul~('a die fa ovejai p·e rdida d-el rebai'í.-0,
y &lt;!uando llora á solas por el amigo Jwnert-0;
es triste euando, extinta la luz en el Ue5icrto,
l'0]1 ]a ctibez.a. baja y los ojos cerr:.idos
medita entre una fila de camellos cansado.:: .
Si entre _las franelas negras d·el olivar espeso
el &lt;l-e Korioth le besa con sn marchito beso,
swbiendo que su wplo sobre el Ungi&lt;lo vierte
la hez de la perfidia y el vaho de la muerte;
cuando la vieja mano &lt;le Dios le desasiste
en el postr-er instante de su dolor: es triste!

Y si á. la. tibia sombra de la copc1.da higuera
rentado por las tardes, al pueblo que lo espera
le drne la Parábola, y en delicioso a·briuo
bajo la vid en fruto de Lázaro su amiO'o
ri. María-la tierna y á ~farta-la
enseií.a á mmar el Alma y á despnciar la Vida·
cuando, caudillo inenne de la recrión futura
'
de mártires, levanta fa mística ft°gura,
sobre el pacient.e lomo de la borrica tarda,
y en medio de Jas voces del pueblo que le aguaroa
entra en Salem, de angustia y amor el alma llirn-a;
cuando en las horas grises de ,l a última Cena
mie~tras la Pecadora su casto pie le enjuga,
y mientras Juan--el Virgen--com;parte su lechugn
el Rabl&gt;i, desolado por [a melancolía,
'
es dukc., es chtlce, es dulce!
La blanca Euea.ristía
paJpita entre sus manos; (;{}II1 la mirada alumbra
los tinws nebulosos de tímida penumbra
que va llenando en. olas aquel sereno asri1lo,
y, d~stroza&lt;lo mártir al parecer tranquilo,
suscita sobre e1 terso cristal de su memoria,
la pena _·i?in orillas de su futura historia,
y oye VIl&gt;rar el beso del hombre que le entrega
á la cobarde excusa de Nefas que le nieg,i,
y, como los retumbos d-e sorda catarata,
los bárbaros aullidos &lt;le! pueblo que le mata,
Jlllentras el arn:ho marco de la verutaua hebrea
recorta azules franjas del étel' de Judea,
que está diciendo al. mártir de faz entristecida
cómo puede ser Jibre, fáci'l, sensua,l la vida!
ContéBt,ame: ¿qué trágico ca.Izó mejor coturno
que aquel Crucificado de rostro taciturno
que, erguido sobre el Gólgota, doll.00 la cruz pasea
los ojos por su caro ·país de Gali,lea,
que no verá en el tiempo, y en lángwdo desmayo
se va muriendo exangiie? Cuando vestía el sayo
de punzador ultraje, cuando car,gó la earga
de su futura gloria, cuando prooo la amarga
bebida el virgen labio dolorido y sangriento,
y oyó que su lamenta se perdía en el viento,
fué el trágico sublime! Lt flor de los dolorés
regó desde ese insta.rute sus cálidos olores,
y cual bandaila nívea de ci@es fumiliares
al arenal sin límites hu,yeron á millares
las Vírgenes de Cristo, que en su mención de palma
hlhilaron lo que Grecia no vió jamts: El Alma!
Allí, :más victorioso que el -0rcomenio atleta,
con sus ,pasiones lucha vetusto anacoreta,
creador, en el silencio de abruptas •F,01edJ3(lcs,
de gooes no sentidos, de voluptuosidades
qu~ ascendra el abswnerse y &lt;&gt;culta la tristeza;
alla desde las cruces levantan la caheza
los mántires heridos-sedientos gla&lt;liador-rs
mue secan con sus bocas el mar d e loo floloros .
El impasible Cosmos Je vuestra funfosía
perdió tal vez su eurytmia, su olimpo, ¡.¡u a•legría;
en oambio nuestras almas trocaron la quimera
por un país exoolso donde el a.mor ÜYl!per.a
y .....
Súhito el Centauro, doliente, -si.lencioso,
oo fué sobre la are00i .con paso r&gt;e,rezoso.
a).eja,ndo, alejando ..... y entre la !!rie Hanura
borró µara ·los hombres su helén;ca. fi.~ura.
mientra.e; el "Yiejo ·monje con su b{1culo inciertt&gt;.
con el signo de graoia, borraba .en el desierto·.
las huellas del Centauro .. .. .

sentida--

&lt;;u/1/,ermo Valeqcia.

�EL MUNDO ILUSTfü\DO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO

Los últimos días de la Exposición.
L'e¡;hém;,re cité, l~-oos, profHe encor
Ses palais merveilleux: que le printemps vit na;tre,
] ~t

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 24

que bienl:ot l'hiver aura vus dispara;tre,

MÉXICO, DICIEMBRE 9 DE 1900.

Direotor: LIC. B.l.l".I..EL BEYES SPÍliDOL.&amp;..

Subscripción mensual forA.nea. , 8 1.5(}
Idem ídem en la. €e.pita.!,
1.25

Ger, nte: ANTONIO CVY ÁS.

Te!, apres la féeric, un fragile décor
Un grand fion de '.Pie rre, au ,m asque presqu e
(humain,

Sur la rive sie dresse, en. 5a parure agreste:
Aurpr~s de &lt;:e qui rasse, il est celui qui reste,
Aux triomphes d'hier, il g"arde un lendemain .
Ralut -au ficr ]ion, campé 1~ d-ésormais! .
Sentinelle irnmuable, il est pour nous l'.emb1Crne
De !a Force trffnquille- et .s~re &lt;l'-clle-mÚme,

JJrotégeant I.e Travail ~ l'abri de la Paix.

€dfT/ ond Fran ~.
Novemb1·e 1900.

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··_,):' :[•}·•.';,
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Los Palacios de la calle de las Naciones, vistos desde el puente Alejandro II I , antes de su:de'.laparición ,

VenlilrlerJmente C:stuYO inepirado Edimund,o
lt'rank, al escribir las cu/Jrtetas que reproducimos
y sus eo nccptos se prc5t,a.11 á un ianálisis de imvortancia: ¿ Tuvo grandes fines la Exposi.c ióu
Univer~a l ele lDOO? "Eso5 pala.cios marruvilloso-s
que la prima.vera. vió nacer y q.rue formaron runa
ciudad efímem ya próxima á d.esaparecer," tuvo
sus graneles fi-nes, tan universarlinente reconocidos,
qu,e .aun los países menos arnarntes del progreso
y los que mrnos 'necesidades tienen de eusan,char
Rus relaciones políticas y cornerciale3., ,se apr-esu1·aron ú eJTH:u rrir á ella haciendo esfuerzos verda:dc-r-0,s para. dar á conocer en el Gran Üiertámen,
rns adelantos rna,1,eriales é intelectuales lo mismo
que sus costumbres.
Aprender le,, unm &lt;le loo otros, conocernos,
entrar en relaciones los países, saber donde se
puede auquirir lo que nos hace felta y en~ontrar

un merc1do universal &lt;laude ofrecer Jo que pro&lt;lucin10s, son fines tan elevados, que bien mereeen

la formación de una ciuda-d mom entánea y justifica el g-a.sto de muchos millones d·e pesos.
El comereio, las artes, la industria, lo mismo
que la ciencia, han ganado mu-cho con la EXiposición, qu,e no ha sido pa.ra la Francia. un rico
filón de oro, como más de un ambicioso había softa,do; p.ero que sí Je ha d.ejado la honra. de ronYertir el Ruelo &lt;le su capital en el "trait d'union"
de torlos los países: allí, -el chino que en su territorio y guiado por su odio á la evolución incFndiaba, legaciones y asesinaba europeos, lo mismo que la potencia alia&lt;la, y la temible, el pueblo
que bajo la egida &lt;le ;a paz progresa y el que vktima del poder de la fuerza, lucha por. reconquistar con heroísmo, la l ibertad. '))"rdida, todos t uvieron un lugar, ,y todos, amigos ó en emigos, fue.r-

tes ó débiles, ricos y poderosos 6 pobres _v dominados, fueron tratados con la tradicional galaute.rí a francesa..
Hermosa la.bor fué la que logró ver realizada
el pueblo francés, y tiene razón Edmuudo Frank
cuando &lt;lice que el grandioso león del Puente d e
Alejandro III sería para la Francia u-n "emblema
de la fu·erz.a tranquila y segura &lt;le sí misma, proteg-icndo el trabajo al abrigo die la Paz."
8ólo que en el vocal}] ~ "trabajo" debe enten.
deri:e, el desa.rrollo de las activi,da.d'e6 humana&lt;1
en tocla.s sus Íormaig: el hombr-e de -cien&lt;:ia, el
historiador, el literato, el gobernante, el indrt:tstrial. -01 comerciante y hasta el simple icurioso
q,ue jamá.s ha pensado en in:sstm.cirse, todos han
tenido que aprender, algo que conoeer y algo que
adnrirar en el Gran Certámen con que la Fraa.
cia cerró el siglo XIX.

•

EL CARRO DE LA PAZ.
Fot. Brii;ieaca y Zalee.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Calle de las Naciones</name>
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      <name>Fuerzas francesas en Pekín</name>
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      <name>Yo moriré en otoño</name>
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