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                  <text>Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

�:.mringo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

F,L MUND0 ILUSTRADO

Domingo . 20 de Enero de 1961.

22 DE DICIEMBRE DE 1900.

RECUERDOS DE UN BAILE.

l. Srita. Josefa Algara. (Rorro.)-2. Srita. María Rincón Gallardo. (Japonesa).- 3. Srita. Anita Riba y Cervantes. (Caperuza roja).
4 Srita. Teresa Parada. ('Tr1:.j~ capricho "rosa y negro.") .
(Fot. E. Lange.},

l. :Srl~a. Guadalupe !:Uva Y u~rvantes. (Primer imperio).-2. Srtta, J'uSefa Algara. (Borro).-3. Srlta. Muía Rincón Gállardo. (Maja},
4. Srlta. Dolores Parada. (Estilo Luis XV.
·
·
(Fot. E. Langc.)

�Domingo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1901~

EL MUNDO ILUSTRADO

Amor de abuelo yamor de nieto
El mbuelo tenía sesenta años. E~3: alto, se?o,
nervioso, teüido vagamente por la b:hs, con ~JOS
admirables de un gris profundo, prenad_os de unperio:;a enero-fa. Viejo soldado, refoTIIl.lsta. recalr.itr.ante lii:ral descamisado, ateo, habla•ba como
quien ~nda, regañaba platieitn._do1 parec~a est~r
siempre á la caibeza d~ _su reg;mie~to, 1mpon~a
en todo la disciplina Jillhtar. Sonreia poco, reia
casi nunca, se irritaba á menudo. ~ra _un ~gro
con oorazón de niñ~ generoso, carifatirvo, lea,l
amigo y maJm'O&lt;liento y regañón. Como e1 Ursus de Vfotor Rugo toda su virtud eran .actos.
Sabía socorrer, pero no consolar; contrastaban ~a
rudeza de su palabra 0011 la dulzuro de sus sentimientos.
.
Todas sus pas.ion~s tenían una . sola mamfesta.ción la cólera. Su ternura era mwunda, su
entusiasr:io liilioso su compasión, arrebatada.
I 0"noraba ~na
asentir. Sólo diecía que sí
'
. que
cuando oía decir que
no, á reserva de d,ecir
no cuando oía decir que sí.
Había deja.do una pierna y parte del mu~lo
en cuailq,uier parte, e11: Ca~pulálpam, , sa1be _Dios
dón&lt;le! y mutilado y v1ctonoso, se h.abia retirado
al campo, había cultivado la tierr.a, fundado ~~a
r ica industria y procreado una numerosa fam1ha
á la que adoraba y re¡rañaba en e~ceso. . .
Lmpregn,ado de liberal~smo, !1abia suprimido la
tienda de raya y la babia temdo que restabl,ecer
á instancias de la peonada. A.dministmba jus_ticia en su finca encerraba en la troje á los ebnos
y escandalosos,' componía los ~trim&lt;&gt;_nio:- desav~nidos hacía vacunar y educar a los md1tos, gnta•ba todo el ti'8mpo y hacía todo el bien que podía, con una cara de capaooz de chusma.
Cuando fué rico viajó; dese&lt;&gt;nte.nto de todo, no
dejó de disfrutar de nada, y ya_ -yiejo, c~sado ~
algo enf.ermo, vino oon su familia á radicarse a
la capital. N o &lt;J.~iso nun,ca_ tene_r C?0!1e, andaba
siempre en tranvia y su un.oo eJer c1c10 era sentarse por la tarde, en la Al.ameda, á ver pasar .J-Os
coches que van á la Reforma, regañando con algún v.iejo oompañero de arm3:s y ma~~~ando t-erron,es de azúcar para neutralizar la bi:fu!.
Todo le disgustaiba, de todo estaba siempre d~scontento del Gobierno, del pueblo, de la SOCJedad, de Íos pavimentos, de la comida, y vivía feliz
rene..,,"'llndo de todo.
,
Tuvo una crisis en su vida; se l e enamoro su
hija menor. La caldera de su inidi.gnación estuvo á punto de estallar; se puso sombrío y taciturno y peor bu.mora.do que nunca. Cuando "se
fonnalizaron las oosas," echaba. chispas. Llegmba
dos ~es al dí.a heaho un energúmeno, diciendo
h orrores echando pestes, crurgadG de chucherías,
de jugu~tes vaJiosos, die mueblecitos .cucos p3:ra
la &lt;.!aSa de los futuros y llena.u.do de improperios
á la modista que no acababa las donas ó al tapicero que no daba traza de arreglar las ,cortinn:s,El &lt;lía de la boda eehó pestes, y ech o tambien
1a casa por la ventana, y a:l ver desaparecer del
&lt;lintel de la puerta la blanca cauda de la desposada que ,cambiaba. de nido, se temió que rompiera
á muletazos ros •espejos y se l e vió derramar dos
lágrimas.
Pasóún año; y qué año! No había en el mercado-azúcar para aquella bilis; todo era tristez_a
y dwe:lo;' cuando los recién c3:sados venían de visita recibían una buena reprimenda y un regalo
va,Ji~so i á fuerza dé improperios, los detenía á comer · á 'vuelta de
ó tres sermones los retenía á
cen¡r y á dormir y sólo se separaba. de ellos á la
fuerza y á revi enta cinchas.
Un día aquel bronce se fundió en miel. E ra
abuelo. Cuando se acercó á la cuna ,sonreía plácidámente y caminaba como sobre algodones.
:Entre encajes y flane~as se distinguía un bultito,
dos mofl.etés de leche y rosa, nilos de oro bajo
una cofia tejida de nube; dos manitas entrecerradas y decoradas· de uñitas de nacar: el nieto.
E l ve-terano contempló aquelil-0 con plácido
asombro, se mdinó par.a mirar mejor; con la punta del' dedo tocó apenas la mejil1a d~l niño _do:mido, por la primera vez de su vida se smtió
iundado de ternura, toda la. bondad encerrada,
toda la t-ernura aprisiona.da en su oor.azón desbordó, asomo SUi ojos y Eil viejo adusto, lloraba
de placer.
Desde a,q~ punto, el viejo coronel se convirtió en pilmama; asesoraba --á J.a nooriza, ·da-

coed

dos

a

ba útiles consejos á la mamá; presidía á la alimentación del bebé; asistía á la sesión &lt;le baños· bacía aflojar las cintas del ropón y &lt;le la
fay~. Compró termómetros y los inslul? en todas
las piezas; le amaneda y le anocbocia en_ casa
de su nieto; no' había ya donde pon&lt;er las _s1lhtas
americanas, los oochecitos ingleses, las banadems
nuevo modelo; co~ró sobre :Ja march_a un surtido de sonajas, mamaderas, soldados, pitos y cornetas, llevó ferrooíll'ril de vapor y cabaLlo d~ cuerda y enseñó al niño á chupar caramelo.
E1 niño, en Dios creía y en su abuelo a&lt;l~raba, juga,ba con su pioeha, cabalgaba l'n sus piernas y más tarde, cuando empezó á andar paseaban juntos, el niño asido á la pierna &lt;le palo del
viejo.
Esta felicidad duró, como todas, poco. Fl anciano coronel murió rodeado de su familia, sonri@dÓ J mirando á su nieto.
El niño parecía no estrañarlo, nadie en la: casa le hablaba de él; de tiempo en tiempo mterrU;mpía sus juegos y :p2seaba en derr&lt;';1or u1;a
mirada vaga, que busca y ne encuentra, o ~cudrn
á la puerta al sonar la campanillll a como s1 esperara á alguien.
,
Poco después, ya nada. Parecía haber olvidado to&lt;lo y por completo. Un día jugaba en la
Alameda; había improvisado un eonvoy, atando
con nn hilo una cur,eña, un cochecito y un caballo de palo. Absorto en su trabajo parecía inrsensible á todo y extraño ai1 mundo.
De pronto, comenzó á r esonar monótono Y
acompasado el chocar de una muleta en el ce-mento de la calzada. Era un im-á.li&lt;1o que se
acercaba.
El niño prestó atención, se hirguió
luego, volvió la cara, abrió los bracitos y s.e precipitó sobre la mu,1eta del inrnlido_, llorando y
gritando, loco de alegría: PapiÍ ! Pa,pá !

.
do ,,,, viento empezó á soplar viokntasmo cuan . " 1
] l .. l'
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mcn e, cua ndo se dió á fos fo¡roneros
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o- ~ , el ,
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" la &lt;&gt;roen de encender sus ue"o ) e
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era demas:ado ti:r::e. ¡Hal
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mon1ento
y.
el prnner
·
· , el nav10 .empezo a •tc11,ar
f , mpuja&lt;lo ha'Cia el an,2c1fe que uerra, por
~ie¿te la entrada del puerto, donde se e~tre-Jila~a algu'nos momentos de5pnés, O?n~:8' la~ roca~..
,,
norme muchedumbre as1stio ~ aquel clr.1e, un me.~ que el "G nc1·senau• ' ,:,e
, , ~•11 1.;011ma"' na
H ac1a
.
-.r.ílao-a
habiéndose
trabado
entre
t ra b a en fü:t o' , ,
, .
f. .
.· 1os
.
a tierra eon
1 ecuenua
marmos
que d""'ne-ridian
.,.,.,.
•
p
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la oblación, r elacione;; muy cord1a,l;-S· er&lt;&gt; toe a
la
voluntad d~ los Malaguenos y '~~. los
miembros de la coloma alemana~ ~ue se p 1_\ ~nI la primera noti&lt;fra del smiestro, fnc 1111t
p~~~t:, mientras la tempestad
mani:n·o Iue rt,e ara ir en la ayuda de los naufrago,.
bordo según '·El Cronista," l-lrubfa un de~orden e~pa~tow, un aloc~miento gene1:a-1:
unos re PI·ecipi taban hacia las , embart·.11·1011~.
. · : J•
desde el momento ien que el nav10 empezo ,1 _
=a mientras que otros se lanzaban pn1
ce~ agl
'
El "Gneisenau" fué arrojado , :ma'&gt;'
eruo
ad uras.
veces contr-a. til dique hasta el momento en qut',.

IX
Ven, que la tarde muere, el_ sol declina,
De púrpura se tiñe la AlpuJai:ra,
Enciéndese la estrella vespertrna,
Vuelve al alero ya la golondrina
Y ca1lla en el barranco la cigarra.

huena

S;

'l

Pabellón de los plácidos senderos,
Y entre las ramas de gigante altura,
Las frases que te dice mi ternura
Las trinan en sus nid'Os fos jilgueros.

ia:

I V,

j

:N"o tar des; del encanto que te asombra
Fs hora va: la trémula enramada
Con voz ele arrullo sin cesar te nombra,
Y es que ha:v alma,: oc11Ji.as en la rnmbra
Que esperan impacientes tu ]•legada.
V

-------

r

~!-

XI

111
Ven ' y si"amos
por la senda agreste .
o
Que aun 0o-uarda llnidas nuestras propias
hu~lu,
Qur han besa&lt;lo las orlas de tu ~ste:
¡ Es templo de amor! con luz celeste
La iluminan tembl!ando las estrella;,.

habién&lt;loi:e prod ucid-o una importante avería, zozobró.
_
Entonces los marineros se arroJaron a 1 agu~~
EL NAUFRAGIO DEL "GNEISENAU." muy
fangosa, cargada de looo,
~a&lt;l~ron hacia
el borde. Desde el muel'le, se asistia a su lucha:contra la muerte,_ sin poderles pre_star ~ocorro
En nuestras ediciones diarias hemos infonna- " UDO · otros contmuaban s-qspend'í.dos a los m,a"do á nuestros lect&lt;&gt;res del na1úragio del tines, 'á los cordajes, á las V'ergas, _á las m irniobra~.
navío afom.án "Gneisenau," arrojado sobre la cosDos- botes salidos del puerto m tentaron acerta de Máilaga, y ahora, al mismo tiempo que las carse al navío perdido. pero todo fué en vano. U1~
fotografías, algunas de las cuales he mos publica.- poco más tande sin embargo, uno de ellos logn!
do, nwstrando las diversas fases del ,ah-amento a·bordar al "Gneisenau" y embarcar á catorce e ►
del equipaje de la fragata en cuestión, los diarios dieciséis hombres, Pero cuando volvía. á tien-a, :leespañoles nos traen det.alle,, circunstanciados de ,olcó una ola v sólo tres de ij-0s náufragos tuviela catástrofe.
ron la suerte áe salvarse á na.do.
Ha sido en efecto, como era fácil suponerlo,
Una d e las ohaluipa.s del "Gneisenan·' dejó el
por un golpe de viento del Este, por Jo qne el crucero llevan.do ocho b0mbres, entre los cualles
"Gneisenau" fué arrojado contra la costa ele 1fa- ~e conhtba el comandante Krestih:rrumn,--&lt;hecho
laga; pero, aunque •la nota oficial publicada por el que desmiente la primera versión, según la cua_l,
''Monitor del Imperio," sostiene que 1a tempestad el menci&lt;&gt;nado oficial, se baibía dejado hundir
llegó de una ma~ra enteramente imprevista, el con su n avío. Esta ch11lupa se hundió, sin embardiario ~'El Cronista," &lt;le Málaga, afirma por el go, con todos los que la trip~aban.
contrano, que, en la mañana, el "jefe de la maEl teniente capitán Bermngbau.s, leva~tadorina," del puerto de Márraga había hecho prerenir por una ola, se c~gió á una ph1~cha. Lucho la~aJl coman.dante K1iesthrnann que la posición que go tiea:npo; clespues, agota.do, deJ-0 aquella pave~,1
del n aufragio y se abismó en -el mar. ~n g~lpe
d,e mar, había también fovantado al rngemeroPrufer.
.
Uno de los marinos, agazapado sobre la qm_1111
de una chalupa, permanooió cinco horas C;&gt;m? Jnguete de las dlas, antes d.e poder llegar a tierrn.
A las 2 de la tarde salió del puerto él vaµor
"O-abo ·ortega!," llevan.'do hacia el "Gniei&amp;enau" íi
las autoriclade~ marítimas de Málaga. Pero 110
pu1&lt;:1o a&lt;:,e rcársele v tubo que vdliverse atrás.
Com natural es pensarlo, durante todo , e~tr
tiempo !&gt;e multiplicaron l&lt;&gt;s actos de bero1s!l1º·
Se cita á un marino español, llamado Fra.nc1srn
López M-arín. que salvó cuatro hombres él solo.
y no abandonó la partida sino cuanldo fué gravemente herido en ija, cabeza.
Finalmente hacia la tarde se logró establec,e_i·
un puente entre la playa y Íos restos del "Gne1El Comandante Krcstbman.
senau," lográndose salvar á los homh:ves reíugrnocupa1ba, en la rada, á una media milla de los dos en la arboladura.
arrecifes, era peligrosa, en razón de la baja barométric__a ta.n fi;~~cada que se producía d~de e1!
la manana. Segun la nota del "Monitor," no fue

Despiértanse morimes y alaveses,
Los nazaritas salen de la Rauc1a,
Y en la sombra que marcan los cipreses
Se mira el centellar tle lo_s arneses
Y algún extremo de flotante cauda.

1&lt;.:.1 vi:ento duerme en la Hboleda obscura

iª"'

Entremos al Alcáz-ar; frente ar] muro
Que enguirnalda muslímica leyenda,
Pronuncia fas palabras del conjuro:
'~re quiero con el aJma, te lo juro,
Y te doy este beso como prenda."
VI
Y á tu voz, de pasión estremecidos,
P8ll'a entregarse á l a morisca zambra,
Surgirán los espíritus domüdos,
Corno duermen las aves en sus nidos
Ocultos en los techos de la .\Jambra.

YII
El alegre murmull]o qu e se acerca
Detrás de los floridos arrayanes,
Del limpio estanque perfumada cerca,
E,s que agitan las ondas de la alberca
De Zoraya y de Fátima los manes.

YIII
Sacuden al surgir las crencha,; blondas,
.\.ureos velos de espalda&amp; de alabastro,
Y del estanque en las re\'ueltas ondas
Al copiarse 1Jos cielos y las frondas,
J:,; flor ele luz entre el ramaje el astro.

•

XIV

Y oirás por las caladas celosías,
Cuando mi intento cariñosa ayude,s,
Kásidas am&lt;Jrosas de oiros días
En que cantó Jathib sus alegrías
Al rítmico comp-ás de los laúdes.

X

11

Lo~·

El T eniente Dromard.

Y brilla la marmórea columnata,
Sostén del 8.l"a,besco policromo
Que oscilando en la alberca Ee retrata
Como un encaje de bruñida plata
Que en sus cavernas fabricara el gnomo.

I

....

..
p

Por arden de fantásticos claveros
Las puertas del hal'lem abre el -eunu&lt;:o;
Enciéndense en •las sa.las los mecheros,
Y el humo de orientales pebeteros
Orla con gasas el labrado estuco.

XII

..
..

Esmalta los gallardos alminares,
En caracteres cúficos escrita,
La historia de :Jos reyes Alhamares,
Y desln!lllbra en la torre de Comares
La gloriosa epopeya nazarita.

XIII
'Tú sabes que esa rica filigrana
Que los muros d1ecora y fest,onea
X o es vano alarde de riqueza: vana,
Que es un libro de gloria mu¡s.ulJmana
En el que cada trazo es una id.'!a.

XV
Su pupila en la somib,ra nos :10ech:1:
Va á cantará la ru1bia pensativa,
romo d-e nieves y de brumas hech1,
Tur(Tente
el busto y la cintura
estreolia
o
.
.
Que siendo soberana es Illl cautm1.

XVI
¿ Qué cuál es el origen &lt;le] enl?'an~o?
Larga es fa historia. ¿ Conocerla quieres
F..s el beso de un muerto, causaespanto.
,¡ Para q ne hablar de celos .Y d{) llanto?
Hablemos del amor: dí que me quieres.

XVII
¿Por qué iiembla tu mano entre ht
mía?
Cuando así á mi reclamo te re,istes,
¿ Es que olvidaste el venturoi,o día
En &lt;J.Ue por vez primera la alegría. .
&amp; preoontó en la "Senda ele los tr1s(tes ?"

XVIII
Xadie nuestros coloquios importuna

¿ Por qué inquieta me miras? Quien .
te roba
La dulce calma que al placer se ad'll.Ila,
Si en las arcadas filtrase la luna
Como la luz en 1a. nupcial alcoba?

XIX
¿ Que no es cierto ie-1 prodij io? Pues
por eso
Déjame que lo invente y que lo cante,
De tu ruibia cabe~a bajo el peso,
En el poema. rítmico dell beso
Que escriba con mi la.hio en tu sem(blan te.

XX
Bésmrne con tus labios carmesíes,
)Iientras tus ojos como el cielo azule~,
)fe miran entornados ... ¿sí? sonríes.
;. Qué me importan amores ele zegrí-el:!,
De musas, de gomeles y gazu1les ?
Granada, 1890.

Francisco fl.

oe :Jcaz a.

�Domingo 20 de Enero de 1901.

Domingo 26 de Enero de l!h.11.

El Naufragio del "Gneisen

nte á las costas de Málaga.
(Véase el articulo relativo.)

�Domingo 20 de Enero de 19il.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Enero de 1901.

CUARENTA AÑOS.
El hi'4toriador ruso Kostom'1r◊V pub-licó en
l 881 una leyenda ukrani,ana con el siguiente
asunto. Cierto ·inrlividuo asesinó áem comerciante robándole su dinero, con el cu-al vivió durante
c1;airenta años con toda tranqu:Uidad. Pero en el
mismo instante de haber cometido el crimen, el
a~sino creyó haber oído una voz que le anu_nci:aba el castigo ile su mala acción cua:ndo hubiesen pa,-ado cuarenta años.
Al aproximarre el término fatal, e) aR~,1ino.
mortiñcado por el temor y Jilemo de mqmetud
y de,a,-osie.go, no prndo guarr&lt;lar ;'l se,creto , y ·lo
refirió á su hijo, el cuail le consolo, de:most.randole que no había ningún fundamento 1para cr_eer
en semejante voz misterio~a, ya que !1º e:3 s1.1?pli&gt;mente más que el procluc-to d~ h1 !magrn_ac10?
excitaila, pue.;;t.o que la falta no 1mpl!ca el_ mev1lah1e ca-itio-o. El asesino quedó tranq,mlo co?
aquelila opinión, y siguió vivie~do sin ningún cuidado, ha,;ta que murió re;pentrnam,ente
su 1;·
cho sin sufrir ningún dolor. E~o s1, muri~ el día
fija&lt;lo al término de los _cuarenta ,ªñ?s; 1,1enclo el
&lt;•aHtio-o terrible ele! a,:,e&amp;rno, la p,e11dicl:a. de la fe
y la "muerte sin a,rrepentimiento.
Tol;,toi de-o.arrofü1 esta herrno~a. l_eyenda alterando los detalles en la forma s1g1ll:ent.e:
J)e,-pué,; de la {'oníere_ncia. U"mfla ('011 :'U hijo, aquella misma noche
del 12 al 13 ·de Agosto, comenzó su
castigo.
Retira-do en su habitación, pensaba:
"· Ko hay Dios! ¡ no existe el alma!
l
.
1
¡ no
hay •miedo a,l cm;hgo.
¡ 011, q~e,
tra1H¡uilidad! i:V qué vanos eran TlllS
lemore~!
Los hombres iuchan y se
matan los unos á los otros por el -afán
de Yivir como ha dicho mi Alejandro.
La l ncha por la existenicia: tal es la
ley, y no puede haber otra. Y Dios
me ha hecho vencer. . . . ¡ Dios, haciéndome vencer! ¡ Qué costumbre m{u;
s,tmple! á mi prop!o esf1;1erzo y no á
Dios debo la v1ctona. AH puedo gozar
tranquilamente._ Que ca;1a u:no se ~proved1ede su trrnnfo. Y o v1vo fehz, y
so:o el pensamiento de lo porvenir
viene á empañar al~rn tanto mi ventura. Yo compren,do que tengo algunos envidiosos, muchos que qui,ieran
lo que yo tengo. Pues ]}"en, que lu- ,
ehen, que no se confíen en lo que han
de heredar.
A~í, Alejandro, mi propio hijo ....
Su hijo Alejalll&lt;lro no tenía bastante con los
veinte mil rublos que su padre le daba cada año
para su;; gastos, y le había pedido que le diese
diez mil rnblos más. El padre ,e había. nega&lt;lo á
la ,preten!'ión, y el descontento ,de1 hijo anite aqueJ,Ja negativa vi110 en aquel momento á la imaginación del padre, cortando el hilo de sus pensaJrne11to;,.
Es verdad que ól espera recogerlo todo cuando
yo muera ....
Y ele pronto, ·Trophimo Semionovitch, vió claramente en su pensamiento que su hijo Alejandro no podía menos de desea;r su m11erle.
"¡ Lucha por vencer! ¡ yo he luchado! yo matiS
1111 comercitrnt:e; tenía n€1Ce~idacl de su muerte, ~
le privé de la vidil.. ¿P ero él, mi hijo Alejandro.
q11é existencia le hace falta exterminar?"
Y revohiéndose con terror en rn lecho seguía
pcni;ando.
"¡ Qué exiHtencia fa mía! Rí, yo soy para él un
obstáculo. Aunque yo le &lt;líese el &lt;linero que él
clcsea, i:ie-mp1ie querrá mejor que }'O muera, porque ál ,:erá &lt;lueño de todo."
Y Sernionovitch recordaba una por una las palabras "&gt;' las miradas de su hijo que le haMa.oon
&lt;le sus deseos de muerte, deseos que no podía menos de temer.
Y pues su hijo, hombre instruí-do y sin prejuicios, ileseaba su muerte, sin duda qoo lo mat.a
iía. Cierto que él pod:ía tomar sus medidas, ¡ per(l
había venenos tan fáciles de propinar! ....
Y aJ10ra recordaba una conversaoión de su hi-

e:~

jo hahlando &lt;le amtiguos veneno", que mataban
sin dejar el menor rastro.
"El no tiene más que proporcionar~e uno de
estos Ycneno!!-, y no podrá resis,tir la timtación de
hácermelo tornar."
"¿ N"o me decía él que no me ocupe más ,Je negocioo, que no tengo nece;:idad d·e acaparar más
riqueza~? ... 8í; un vaso de te y todo e;;M.. terminado . .. Comprar á un criado cua,'. quiera, al cocinero ... ei:!o es !an fácil" ....
Y sospechó que pudieran sobornar al pequeño
avuda de cámara.
- "Que vea mil rublos y es cosa hecha."
"Lo mismo que el cocinero."
Preocupado con estos pensamiento,; seguía en
agitación creciente, y p-ar,1 caJmar su angu,stia,
tomó un vaso de agua azucarada que había sobre
la -me..~ de n,oche. Pero al ir á beuerla, notó que
en el fondo del vaoo había corno una mota blanca.
"¿ Qué puede ser esto?" Y miró con recelo.
no atreviéndose por fin á 11leva.r d vaso á sm
labios. Luego se d•irigió á su mesa t0&lt;:ador en
busca die la vasija dul agua, pero, reflexionando
fampo~o re atrevió á tomar una gota.

"Sí; la lucha de todos contTa to&lt;los; y pueste
que es preciso luchar, hay que oor prudente. Yo
comeré y beberé en adelante lo que coma. y lo
qu,e beba mi mujer . . . P-ero mi mujer sabe que
á mi muerte recib'rá la séptima parte de mi for
tuna, y sus parienter-i pobres hace ya. tiempo que
la esmn pi dien,do socorros . .. Pues bien, en la
guerr-a. como en la guerra; -es pre&lt;!iso buscar el
medio ele que mi mu,erte no sea benoeficiosa. para
ninguno de ellos ... Es necesario hacer un testa~
mento por el cual queden deshereda&lt;los: sí; maña,11a lo otorgaré y lo daré á conocer.
Y una vez tomada esta reso],u c'ón, trató de
dormir, sin que por un momento •Jo pu.diera conseg-uir.
De pronto tuvo la ide1i ele hacer inmediatamente ~u testamento, y 11,evantándose precipitadame-nte, se vistió con li_gereza, ca.Jzán,doi,e sm, zapa•
tinlas, y se Eientó á la mesa para escribir el borra•
dor de su testammto, en virtud do] curul legaba
toda su fortuna á vario~ establecimientos de beneficenria. Una vez terminado su testamento, se
volvió á la c:&gt;ama, pero e11 Yano quiso l'e,conci.Jia1
el sueño. Fl recuerdo de ~u ayuda ele cámara sobornado, no ~ apartaba de su imaginac;ón. Y
p,en~ando, pen&amp;1n&lt;lo, se ponía él en luo-ar de su
~~Q

o

"Si yo f.u ·:;e un pobre 18J{'ayo con quince rublo~ de sueldo a:1 mes, viviendo en la. miffilla ca8a y junto á un, señor poderoso, durmiendo á su
lado, separa,do únicamente por unas habitaciones.
y sabiendo á ciencia cierta que no hay Dios ni
justi-cia, ¿ qué haría yo? Sin duda haría lo

que hice con el comerciante á quien 815esiné.''
De nwevo Semionovitch tuvo miedo y se le-vantó para correr el cerrojo de la puerta; luego
arrimó una buitaca sobre ella sujetándola a,! picaporte con una se:rvilQeta; clespué:, arrimó otra bulaca y otra, hasta fo1war una regular barricada
q~1,e tendr(an que derribar para abrir fa puerta.
Hólo entonces re atrevió á aipagar la bujía, y se
quedó dormido. Y durmió tanto tiempo, q1U.e n
mujer, -alarmada, quiso entrar en la habitación á
ver lo que pasaba. AJ irntentar abrir la puerta
rodaron con e;;,trépito las butacas puestas en ban-·cada. y a'1 ruido de la caída desperló;e Semionovitoh despavorido, y arrojándose del lecho, corrió por ,la ·habitación sin cl-ar:&gt;e cuenta de lo que
pai:aoo, lanz-ando angrn,t-iosas ~x&lt;11aJ11"l:cion&lt;rJ.
·'1.0u~ es esto? ~Qué ocurre? ¡¡Socorro_!!" Y creyó llegado a,l úiltimo momento de su vida.
• Cuando volvió en sí, ,ze ex.cusó diciendo que
hnbía atrancad'o la puerta por prudencia, ·y trató de disimular su miedo, ~iendo este disilmu1o
en adelante su principal cuidado. llas á pesar
de todos sus ,esfuerzos, todo el milrndo notó, á
partir de aq'llel día, un gnm cam~io en su marne-ra de ser. Hasta entonces hab1a;:;e mostrado
•
siompre ele lrnen hum~r, iuardan?o en
:'ll i"'trrior el r•'&lt;'ll•~r_.() d'.l !-\' c1m1Pn,
pero most,rándo,e cariñ~o con sus hi, jo!', y con ~u,; nietos pa1:ticularmente.
A hora perm·rnecía m.2&lt;litabundo, receloso y de~onfiaclo con todos.
Su preocupación ro1Ftante era la
redacción de ~u te~tamento, que nunc-a
le resu1ltaba á me&lt;liida ele su deseo.
Después de haber ronsultado á muchos.
a·bogaclos, sin satisfacerle la opinión de
ninguno, de nuevo, haciendo nuevas.
copias, se ponía á escribirlo y C'dll1biaba .sin ce•ar lo,- términos del documento.
Y no ern. meno;; el su-plicio
cuando se trataba de comer. Comenzó
por privarse ele ~u, manjares favoritos,
y e-viraba sentarse á. la mesa cuando lo
hacían los demá~: luego, en medio dtila comida, tomal;a par1e de los alimentos de su, hijos ó de su mujer, y
así únicamente creía comer con seguridad. En enanito al Yino, tenía cuida..J d◊ de gual'darlo bajo llarn ien su habi•
t.ación.
Abandonó sus negocio;:, y cuando ct: 1ardeen tar,1~ s•.; ocupab.a de ellos, procurab.-t. &lt;",·d'r..r
~•,,~ g:m,1nc:iH$ 6. la familia. Las ganancia~, que
tan ta;; ~ higrin~ Ié habían proporcio11ado no eran
ah~,ra otra cosa que ~aui-a de su 'Profunda inqu·etud all encontrarse impotente para ocn!ltar su
to1-tuna á los homb.res qu.e, como él, no tenian
idea de la conciencia ni de la fe. Se daba perfecta cuenta que si todoi- como él y como su
hijo pensaban que no había Dios ni justicia, nohabría fuerza lmmana que pudiera salvarlo. Se
le guita~ía la vida y la fortuna, bien por la astuc·a, b1.en por ,la violencia.
El único remedio que ahora encontraha era incuk-ar á s1L-, semejantes la iclca de qa -creencia en
Dios y en su justicia con lo;; hombres. Así. á
partir de la noche de1 12 de Agosto se notó,
en esta parte, un gran ramhio en sus costumbres, !lamando la '1-tención, de•dc entonces, por
una p1ooacl jamá,; en él conocida. Asi;;tía á
todos flos oficio~, guarda.n ao rigmo~amente los
ª)'llllOS y las absti111e·ncia,, de lo• miércoles v de
los viernes, no clesperdician&lt;lo ninguna ocasión
de_ hablar á s~ ~migos y á su fom~iia y á HlS
cmados &lt;le la r.
Dios '" cl.e sus mandamientos, sin el Cltmplimiento &lt;ie los cuale~, decía. salo puede esperarse 1en el otro mundo un
justo y terrible castigo. Y procuraba, sobre todo, incUllcar estas ideas en el ánimo ele su l1ijo,
afectando no recordar su memorable confe1iencia del 12 de Agosto.
Memorable conferencia, en la cual creía haber
adquirido la certiidwmbre die que nada debía te-

roer de Dios ni de los hombres, ,pudiendo gozar,
en acl:ellante, con toda traJ]quiilidad 1l0s ventajas
de sus riquezas, en las que esperaiba, encontrar
to&lt;lo género ele satisfacciones, y .Jaa cuales no
eran, en realidad, más que el origen ile todas sus
desgmcias. Y sin que un momento le abandonara la rid1ea. de que pod'ía iser iengañailo; ide que
alguno le iba á propinar un -veneno; de que; de
pronto, sería degol[ado, y de 1ma ú otra •manera.
víctima de rulgún terrible atenta.do por parte cl,e
los suyos, soopecba.ba de todos los que le rodeaban, creyéndoles preocupados por los más abominables proyectos respecto á su persona y dud,a,b a de todoo los hombres, y de su mujle'l', y &lt;le
sus hijos, y hasta de su:s pequeños nietecitos, á
fos que tanto cariño había 1Jeni,do hasta. entonce~
y tí. los cuarres deteetaba ahora lo ,m ismo que á t.o
dos los de'l'Jlás.
Y ipam &lt;lesechar tan negros pensamfantOf;, recurrió á todos i!os recursos ima¡:rinabl-~, ya tomando todas la.s medída,s de 'Precaución qu,e coni.idemba necei;arias para su salvaguardiia, ya trat.an:do de inculcar en sus semejantes la icl,ea d~
Dios y de ~a justicia absdh1ta., busoando dot&gt; este
modo su salvación con la conversión de los demás hombres.
Y en tanto, su prosperi&lt;la&lt;l crecionte, lejos de
proporeionarle la felicid'ad deseada, aurrnentaoo
i;ue angustruas. Los in&lt;livi&lt;luos de su imisma fam:i1ia. eran sus ma.yores enemigos, y 10!' 11ctos mRS
insignificantes de euailquiera ~e parecían encaminados á su perdición, vi-endo rpeligros y collll'piraciones en todas parles.
Semionovitch VÚ'Vió de esta manera por esp'1cio
cl,e diez años. Todo~ conocían su1, maní110., pero
todos ignoraban también sus sufrimi&lt;&gt;nto~. q,1e
eran bien grandes. El temor emponzoñaba. tooa
!'U existencia, y su mayor sufrimiento, 1.a cerlioumbre de que no podríia jamás libra.rre de él.
Sin amibargo, el desenlace estalla, próximo.
Lev,rntóse una. t.arde de la mesa, y entrando
en &amp;11 habitación, tomó un poco de vino &lt;lel qne
guardaba encerrado, y se acostó pa:ra no levantars3 m{s.
Sn muerte iué repentina y sin ningún suirim1cn! o.
Fil s1mtuosQ féretro de Semionoviooh iné condu..•ido ail c:&gt;menterio de San 1 lejandr i 1:ifev.;k:•.
seguido de. una gran muchedumbre de amigos,
que tantas veces habían asistido á Jos suntuosos
banquetes del rico propietario ile las minas de
oro. Un predicador de Sa;n Petersburgo, célebre
por su extraordinaria. elocuencia, pronunció 1-a
oración fúnebre, y hail&gt;]ó e:x:t-.ensi\menlte de las
bon&lt;la-des, de la piedad y ele las buenas obra.e
que distingui.eron aI difunto dmante su vida.....
Nadie conoció el crimen de Semionovitcb, ni
-el c-astigo que recibió desde el moonento &lt;JUe per-dió la fe.
Sólo Dios lo supo.

.Ceón 7olsfoy.

Las últimas inundaciones en Roma.
Pocas veces se había vi~to que un temporal
alcanzara una zooo d,e a,cción tan cxt-ensa oomo el
que acaba de pasar y que ha H1levarlo sus efectos
hasta el viejo llllundo, causan&lt;lo &lt;laüos más ó menos serios en algunos p.1í,es europeos.
Enire éstos, Italia ha sido el que más lrn ~nfrido por la llu,via incesan!.oe que, &lt;l&lt;l'f'de los principios de Diciembre, hicieron crecer el 'l'ibcr &lt;le

puent.e Emilio (ribera deroc)ia &lt;lcl Río) en. una
'lonl!itud de ,más le cuatroc1enlof' metro~: a las
dos rle la mañana se de$moronó dicho muro con
un estruendo eap,antoso. E sb:i parte de la &lt;·i uJatl
&lt;'S un paf-eo co¡ocido con el nombre de Lung-o
'l'evcre d'Angu;llara; felizmente, las aulorl'ladc~
hnbían prohibido el pa.o al público anlcs &lt;le
que tu-viera lugar el accidente.

El Fornm.

tal manera, que ha sobrapasa&lt;lo á la memorable
creciente de 1870, inundan-do muchos barrios
die ROiIIla.
Esta inundación, aunque limita&lt;la, gracias á las
obras ejecutadas en estos últimos años, ha causado daños conside:i:ables. Las aguas inva&lt;lieron
la parte baja del Forum, los alrede&lt;lores del Ponte Molle y del castillo Santo-Ange,lo, el Borgo Nuovc~ el Borgo Becchio, el Borgo Santo-Spirito y
Borgo Santo-A~elo : cuatro eaJ Ies &lt;J ne dei::embocan en la plaza Pía ; sobre lla ribua izquierda, se
extendieron hasta el PanthNn.
~

El acci&lt;lente más grave se produjo el 4: de Dicielilibre. La víspera, por la tarde, se habían observa&lt;lo profundas grietas sobre el gnrn muro que
sirv,ie, de dique e11tre e-1 pnorut.e &lt;klribald!i. 'Y el

El Panthcón.

Después do1 &lt;lerrumbe, el espectáculo era lamenta,blie: árboles gigantes no sobresalían &lt;le las · ·
agnas sino algunos centímetros solamente; los
banros arrancados flotaban en la superficie ele!
río ,como pavesas, y los fanr¡,es &lt;le grus habían
desaparecido por ca.D'!\¡:Ceto. COimo mediclia d,e
pn'!&lt;.mución, se hicieron .evacuar las casas riber~
ñas.

No hubo víctimas; pero el daño material e1,
muy importante: los trabajoo construidos no ha,
bían rostado menos ele cuatro .mi,lloncs.
El rey y la reina visi-taron los barrios snm,er~icl-0H hacia' -los cua.Jes se ha:bía tmnslada{lo una
muchedumbre inmensa. A la fecha del ilia 5, el
•Ti-her había vuelto á su nivel nomn.al.

SI Castillo de Santo-Angelo.

�Doming('t 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1!)01.

"P'T, MTINflO ILUSTRADO

BRONCES MUERTOS.
Allá en el Bóreas formidable grita.

l

y pide redención pam el culpado

Porque antes de caer fué desgraciado!
Es Tol.stoy . . . . ¡ el apóstol del pre&lt;.,'Íta!
Al pie del Esquilino otro medita
Y reza por aquel desv-enturado
Que llora en este mundo y qu,e ha llorado!
Es un viejo oon íe, Papa en su cuita!
Y aJ.lí en Jas cortesanas liviancl'ades
-Donde toda virtUJd yaoe podridaKruger, de cara al sol, vé á las Edades!
En nombre del deber, claman la vida!
Son bronces que carcomen las maldad.ee
De un siglo que se esfuma en 1a partida.

1

..J'/d Tiberio C:arriedo.

Otl~ fo~'\~N L.

@i\'\PA~ l~DEÓ p tR~~
Y O?Ell.E.Tíl fR~N(t)
EN E.L TE.ATRO

DEL RtNA'-l~IENTO

GERMANIA Y MÉXICO.
La hermosa alegoría que reproduc,e 1rnestro
grabado y alude a las invariables relaciones de
emistad, navegación, y comercio, que siempre han
existido entre Méxioo y Alemania, es una obra
de arte que el señor Don José Doremberg, Cónsul
de Bélgica en esta Re,pública, hizo traer desde
Berlin para decorar la facllada ~le la importante
casa comerciaJ, que con el nombre de ' 'La Sorpresa", t iene establecida en Puebla.
La reproducimos por dos circunstancias: es una
obra de arte, de mérito, que han calificado con
los términos más encomiásticos, artistas qt1e como
el señor Don Jesús F . Contreras, conooe:n Yaria.;;
obras del señor José Magre, de Alemania, y estiman que es un maestro en el arte decorativo, que
domina con mucho saber..
Por otra parte, el grupo de bronce á que venimos refiriéndonos, es una muestra de simpatía
que los señores Doremberg, muy respetados, han
d,ado á México.
Esa simpatía €S recíproca y en nuestra nación
siempre han sido tan respetados, como bien queridos, los mtemoros de la Colonia AJemana, que
con su laboriosidad, honradez é inteligencia, representa.n un factor importante en los adelanto,,
que hemos logra-do alcanzar.
La alegoría, que representa á Anáhuac y á
Germanía, se deseó ~ue la inaugurara el señor
General Diaz, pero no pudo tener verificativo este
acto, por ,la premura con que el Primer Magistrado re~e~ó á México.

L
Sr. D. Agust ln de la Mera,

Nombr ado recientement~ Gobernador del Estado
de Guerrero.

La visión del último día.
La humanidad entera se agrupaba acongojada
en aquella ·pavorosa tarde del último día del mundo, semejando apretada gr-e-y de ovejas medrosas
sobrecogidas de temor ante el solemne misterio
~e l~ torme~ta; y todos los ojos, dilatados por la
m~meta ans1ed_ad de la zozobra, mira.han (!On la
mirada magnét1ca del terror mudo, un cielo cerrada, y ame~zante, como secreto terrible, que oprimia el umverso con la profunda lobreguez de su
cólera silenci'0&amp;1.
El sol se había ccul tado, d•eS'}'ués de un dia eandente, entre los "cúmulus" pesados y sangrientos
del oca.so, com"l a...&lt;&gt;cua de plomo cald•ead.a por la
gran inflamación de un crepúsculo caliginoso y
turbio ele tempestad: tras aquella aitormentada
agonía de la farde había ido -cayoo~lo la sombra
sobre el mundo con pese de lápida de tumba y
en las angustias del sagrado terror de la muerie'
los labios pálidos balbucea:ban temblando un~
oración, la pobre oración de los débiles ainte la
imponente amenaza de la naturaleza irritada.
Y así se pasó mucho tiempo, fiota,n do las iras

de lo ignoto sobre los mundos kuruilla-dos; mud10
1,1empo del que corre en el gran silencio de la eternid-a&lt;l.
Después, cuando los oelajee ,c:a:n.grien·tos del ocaso fu1:ron negruras tinie,;1raR, borrones de noahe
sin a11r@ra, tras un lampo deslu.mbrador y rápido
que pareció pestañeo del ei•elo, otros mil relámpagos inquietos y breve" ~urcaron el espacio incrustándo~e con veloz culebreo como red de nervios de luz en el fondo revuelto del infinito,
siempre en silencio, silencio largo de pesa,dilla,
hasta que de pronto, sacndien&lt;lo con su estrépÍLo
la inmensidad cual si se r~uebrajara entera ía
gran bóveda sin fin, 1'18SO'l1Ó el horúhle chasquido
del primer rayo, el único rayo de aquella. gra.n cólera del nústerio, violento,, recio, con estridencias
secas de imprecaóón.
En la tierra todo habfa 8ido, y ya muer.ta, llena
&lt;l'e misteriosas lobregueces, bogaba. en la tumba
sin fondo &lt;l'el infinito, silencioso otra vez con el
silemcio augusto y total de las noches siderales.
Y en medio de aquel supremo mnti9Illo siguieron los relámpagos -ascend ienuo con on&lt;lulaeiones
inquiietae y lengiieteos brern~, entrecruzados y reñid-os como fantastico ejércü,o de serpientes en
porfia-do empeño de escalar el cielo, luchando entre sí con instiintáncos culebreos y punzadas de
luz, e;;tira.ndo vibranbes r,u-i lívidas raimificaciones
de arborescencia y recogie:11(10 súbito sus tentáculos cárdenos, que ora simulaban torcidas raíces
fosforescenit:es en el a1bismo de las sombras, ora
trémula.;; garras de fuego tendi'Clas hacia la berra.
con el a,nsioso temblar de un deseo senil.
Después todo íué confuil{liéndose IllilS y más cada vez, hasta convertirs-e en una inmensa red de
líneas fúlgidas, sin cesar estremecidas por contraicciones Yibrantes de nervios de enfermo 1111!11
•
.l
'
1:imensa
red líviua.
que siguió fulgurando intensís1ma.rnenbe en 1nedio del más grande silwcio que
hubo en los siglos.
Coono oriflamas destrozadas pasaron barriendo
el infinito las últimas nubes, que un viento desenfrenatdo y mudo llevaba en su furia; y lue,uo cual
iterena bendición póstuma, lentamente f~é' descendieru:lo sobre el universo 1-a. inmuta.ble y au9~ta paz del éter, en cuyo seno frío trazaban por
~1ltHna vez las esferas sus amplias parábolas, rnaJ~tuosos verses
la gran armonía de los espacios
Entonces comenw en el vacío lleno de la helada tristeza del gris, la silenciosa caída de los astros ,de oro, inmensa ca,cad-a de ascuas !ITanalla
de fuego _que crepitaba deslumbrante, d~slizándose armamosa en cadencias y rutilaciones &lt;le himno sagra?o; derrame de pedrería enc-end1da, mudo _e.stalhdo de soles, entusiastas y sin fin, qu-e sig~nó carendo en_ los abis-~os con arrogantes mag~ifwencrns d-E: vitoreo, mientras que las lejanías
ignotas del cielo oo:ipezaba. á wnar al unísono en
una sola vifuractón prolonuada sin término' ]a
áurea not.a ae las cien tro~petas la nota ú~ica
del concierto sideral.
'
Luego fu~ la caída de los astros de pla.ta, los
de luz cándida como una rima, que descendían
camtando su melancólic-a. rapsodia de las noche~
m lluvia ~e filigranas; tod_a la poesía de lo pálido::&gt;
q_ue oo de~ramaba en lo infinito con transparen~
cias . de cristal y oh.ispeo de diamantes é ingénuas
e_landades de agua inmaculada de oro siempre
ümbrando en el éter, cada vez más iintensa y penetralllte.
. Y cuando todo hubo acabado, en horas die etermda?-,, quedó ?ola en, el espacio ~uella. áurea vib_raic10n al ?m.~no, absoluta y eontinua; seguía
ti~brand? J?V1s1ble, p enetrante com-0 el martirio, ·
mas y m~s mtensa en su canto sin tema, que fué
luego gnto, hasta que en heróico "crescendo ,,
swmpre ~~cia ·vez más penetrante y poderosa ¡n
~u asc~ion, llegó á lo inacoosible de la extrema
mtens1d,ad? al supremo estrépito apo,&lt;;alíptioo, llenando ~mea los ámbitos todos del infinito, que
retemblo entero con sus ecos.
. Entonoos, en 1-a inmensidaid. del espacio suro-io
sm contomos, afaándose lenta y augusta como ~n
~almo, Ia so~~ra del Señor; y con un ademán de
S\lprema maJefltad extendió solemne la santa
d1estm sobre la nada . ...

ae

..J'/rfuro 7iménez ))astor.
Montevideo, Junio de 1900.
Grupo que decora la fachada de "La Sorpresa," importante casa comercial de Puebla.

�~

f!omingo .20 de Enero de 1901.

:µUNDO ILUSTR7\.DO
En suma. este baile fué una gran fiesta apropiada en un todo á la cultura de quic siempre
ha &lt;lado mucstr-as la i:;imJliÍLtioa, sociedad de la
capital de 8an Lui~
En el primer baile á que nos referimos, basta
mirar las do:; "planai;'º d.l, nuestros graba.dos, pa~
ra quedar convencidos de la elegatlcia y buen gl.l.oto de los trajes que lucieron las bellas señorita~.
&lt;¿911 cuyos retratos engala.namoi; este semanario;
lamentando que no todas !ali distinguidas dama:;
que concurrieron á la fie~ta, hayan IDlandado hacer
fotografías que con. el mayor placer hubiéi,emos
publicado, tanto por el explendor de este baile,
cuanto porque él viena á ser la primera nota de
FO&lt;!ieda(l, que queda co11a:grnada en e;;fu~ páginas, en el presente siglo.

ILUSTRADO
AÑ'O Vlll--TOMO 1--NÚM. 4

MÉXICO, ENERO 27 DE 1901.

ll!rector : LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

.su1,.c•rlrriñ11 mcnsunl fnr~""'·· I t ~n.
ldem ldem en la Capital, J.!5.
Gerente: ANTONIO OUYAS.

ALBUM 1\/lÉXICO.

;

Desrle el día 3 del próxÍifilo Febrero, el ~emanario que ha.:;ta ho;y hc1 circulado con el título d"e
COMICO, comcnzar;i á pu~licarae con el nombre
de ALBC1L-ME.XH 'O.
Al tomar nue¡;f,r&lt;&gt; p-erióJico el nuevo título.
prefentarú á rns 'ledore.,; las novedades s.ignicnbes:
Des.de el ;3 de Febrero próximo EL ALBr){..
M:EX ICO. r·ome,nzar[t á ¡:mblicar el hermo;:o ALBU1\1-8n-&gt;LE:\1ENTO que consiste en la repro-

Adorno principa~.

LOS UL TIMOS BAILES.
Entre-, la, muc-h :s fic.stas con que se oelebró
la llegada riel nuL•rn cig-lo, y se despidió al pasado,
nos referimo- ho,· en nuestras ilustraciones á dos
hai lei, que a lranz.arnn potitiva notoriedad: el primero, n rificarlo L'll la casa del señor Biva y EcheYerría y el =-PJ1111elo. en H-an Luis Potosí, en los
salones de la Lonj a.
Este último fué urgan:zado por la "Socie,dad
J&gt;otosina.'" y dl'jú ]o; más gratos recuerdoo entre
los muc·hot- i nvitdot. fJUC vieron en esta reunión
llll verdadero l\l'IJl1 teei miento d-e ~ociedi:d.
I..ra
,Ju nta Din&gt;&lt;·tirn pu,o d mayor empeño en que
la fiesta re,nltara di7na de lo más granado de la
liOCied·ad de :-;an 1.ui~, y ésta corr&amp;--pondió á la
galante inv itHl·i,in que se le hacía, dán&lt;lose cita
en los esp,wio,o,- ,alones de la Lonja. El edifi.cio,
qwe- está lujo,anwnt.e decorado, ice adornó, ~in
embargo, de una manera eopecia,l y con el arte
con que i;abe 1 haccrlo el eeñor Jorge Unna, que
fué á quien i'-l.' I(' die', la difícil comisión.
Nuest.ro.,:; grabad°" rcpreeentan algunoo de los
referido,; adorno,, y en ellos puede juzgarse de
:-:u buen gu,-to ·" )lorndad.
En cuanto á laR rliunas, n-0s dice nuestro correspon~al, que ¡;e pres-entaron en .Ja fi,etita, luciendo rna~nífiea~ roilctts y de5lumbran tes de
]1ermornra.
"Serre•• en !a escalera principal.

dncción de cuadros de los más afamados pintore~
europeos, iietratos de las artistas de más notable
belleza, etc-., etc.
:ffiL ALBUM-SUPLEMENTO constará de 20
láminas i,rnpresas en papel extra-fino. Cada número ele! periódico irá acompañado de una lámina
que, no ob:;1tante ir aclheri'da. al p ~riódico mi~mo.
puede separarse dC$,!)Ués paro encuadernar por gepar-ado la colección corn¡&gt;leta .
. DFJARF1f0S DE PUBLICAR la$ cuatro págmas de nol'ela que hemos e;;tad-0 inWu}ie,ndo en
el COMl(' U, pero daremos á los lectores periódicamente las novelas encuadernadas á cambio de
un cupón v diez oenlavos, ya sea p¡ra la ca,pital ó
para los Estados .
. NcE:STROS ABON.\ DOS, con esta combinación, rernlbrn C"IO'ananciosos' •pues en ]uO'ar
de la~
o
cuatro p-.ígina~ de n◊vct!a en cada número recihen
las ~ojas del AL''BUM-SUP'LEME~TO, por sólo diez eenta.vos reciben la n.ovela compl,eta y encuadernada. lo cual les evita, corno suoede frecuentemente, que su obra se quecl,e trunca por
l~s extrav1os que por t-antos motivos, independ~entes de nuestr-a voluntad, sufren los número.,:
del Semanario.
.

y

,

Entrada. al salón,

OPORTUNAMJ&lt;}NTR daremos el cat.áÍoao de
los cua?ros que contendrá el Albu,m-Suple~nto.
Precio rle su1hscripción en toda la República:
$1.20 por trimestre, pav:o ad,elantado. Diri!tirse
á R. Murg-uía y Comp.- México. Apartado número 20 Bis.
.

S. M. VICTORIA, REINA DE INGLATERRA Y EMPERATRIZ DE LA INDIA.
+ el

!22 de Enero de 1901.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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