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                  <text>Domingo 27 de Enero de 1901.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

a

guerra de paz, de bien, de buen ejeIIllplO,
guena de tolerancia;
ceded todo derecho; dad.lo todo;
cesen la6 viles ansiM
y acaben, de una vez, las ambiciones
·
que la discordia fraguan.
Xo más guerras, por Dios ... ¡ teng-a. la madre
completa su nidada!

Vice11te )Yleoí11a,

INSOMNlOS Y RIMAS
I

CREPÚSCULO.
T&gt;nk·'mente,
g1 de1lil~nt-0
Sol ~ c~fuma
TTas lla hrnma,
] le aurea espuma
J&gt;el Poniicnte.

( 'ttántos don&lt;'s
R ilut-ion~,
Cnan&lt;l-0 hay Yiudo,
Cuando ha3c mudos
Y desnudos
CorazoncR.

De lo+; cie1os
Cuelgan velos
Y hrocaclo:-i
l\fordomdos,
Y viola&lt;lM
l'J'erciopoloR.

l?l ~antuario
Solitario
Lan¡,,a al vi&lt;'lilo
El lamenlo
De su lento
Cam panarin.

Ros! ros bellos,
Finos &lt;mollos,
Dulces ojos,
Labios rojos,
NndoR flojos
de Cil belllos!

Y mi la bruna
Noche, entre una
Nube en·ante,
Surge avante
Jill oebrnte
De la luna.

Si, }.lenas de fragancia y de colores,
las ilusiones t,odas de 1-a vida
pudiesen colocarse en vez de flores;
¡ qué ramo entretejiera, conmovida,
el Hada tutelar de los am-0res!

II
Como suelen los rayos de Oa. Luna
hasta el fond-0 bajar de limpia. fuente,
así mis anhelantes pensamie.ntos
l legan á tí, y, enloquecidos, quieren
entrar en el santuario que se esconde
tras el místioo vál-0 de tu frente.

III
Busquen otros el Arte, no cabe,
en mis sueñ-0s, oficio ó tarea.
Yo ambiciono cantar como el ave
que, ent1't'g-ada. á su instinto, gorjea;

cual murmura el arroyo, y no sabe
que murmura, que salta y que serpea

Le. pasión desconoce el aliño:
son las frases de amor t\iernpre francas.
Para tí. . .. ¡ que me inspire el cariño
y que él grabe estas notas que arrancas,
en un álbum de páginas blancas,
aun más blanoos que el a,lma de un niño!

·EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO 1--NÜM. 5

MÉXICO, FEBRERO 3 DE 1901.

Director: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA.

8ubscripc(6n me11811ai foránea, I 1.50.
I •lem (dem en la Gap.tal, 1.!5.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

IV
¿ J,og1ará mi constancia revtrente
el premio de tu amor, c!lslo y bendito?
¡ Una gota, cayendo etl'rnamente,
reblandece las m-0les de granito!

V
Hay en las flores muertas
la tristeza de un nido abandonado,
y en las vetustas puertas
de un edificio ha tiempo inJ1abitado
Pe observa fa expresión &lt;le desconsuelo
que en el semblante pálido y enjuto,
clo la vejez y el duelo
Van imprimiendo páginas de lut-0.

¡ Cese ya la mem-0ria deipri.rn.entel
¡ No más cuadros sombríos!
Quiero bañarme en lw. respl,andecieni:;,
quiero sentir muy &lt;-"E:rca de los mios
tus grandes ojos, de mirar profundo!
;. Por qué no recobrar la dulce calma,
Si aun brilla el sol para anilIIlar el m'l.lndo,
Y aun tJengo juventud dentro del alma?

€r11esto Solís,

Efre11 R&lt;:ln,1/erlo.

01 nt ve1, ~l augurio pa,o:o,~
de guerra nos asalta ...
¡ otra vcq, cspantom y repuguante
la insensatéz humana!
¿ Quó tlihráis, por mi vida, de-:.clich ulos
lo,-. _qne alcntá;s esa co1üienda h{1rhara?'
¿qué libráis por mi vida?
¿ por quf vais á luohar que tant.&lt;&gt; v111ga
romo la vida hcrrno~a
á la paz y al tmhajo c-onsagreda~
Reñor, ;.qué altar es ese
que rn holocausto de su fé rechn1¡1
&lt;'l triste sacrificio
{le las c'-OSas más san tas?
Señor. yo tengo madre .... ¡como to,la.;
de buena y desdichada! ....
Señor, ¿ qué -altar es ,e~c que la c:11;igc
pc&lt;lazos de su alma
~, días angustiosos sin consuelo,
llorando desolada?
Sciior, ¿ qué vale tanto
romo va'1c11. sus lágrim~s?

,. .
¡No mí¡; !{U.erras, por Dios; por ol que un elfo
~a.crificé,~e CR arai;
del amc•r &lt;le los hombres
que como bi c·n supremo predi-caha!
No 11mís guerras, por Dio;:;; en nue.~tros c·11111 ¡,o,
las juveni:-eti fuerzas hacen- falta,
rnas no para luchar -estér~mentlC':
la tierra las reclama
para da.rnos los bieno., bendecidos
,que pródiga Il'OS guarda.
Fructífero su.&lt;lor, au&lt;lor honrado
pide fa, tierra, &lt;le labores ávi&lt;la;
no la reguéia eon sangre .. ..
¡ 110 la reguéis con sangre, que se mi:u1cl1a!
No más ·guerra, por Dios; guerra á la guerra
y á loo que atenten á la paz sagrada;

EL PRÍNCIPE DE GALES
actualmente i{ey de :Jng/aferra y €mperaoor de la Yndia asa oo ' .
,
del :buque Connaught, en los cd:pcs ~e ;;;:~:o~ las tropas, e11 corr¡pañía
(G'rabado de la colección de la casa de C, Pella ndh1i.)

Alegoría de los dos siglos.
Primer grabado que obtu..-lmoe con luz artificial.

(Fot. Josl. S. del Pcral.)-Zacatccu.

�Domingo 3 de Febrero de 1901

C R ÓNICA
E,n,tra con aire cabizbajo y timido, el muchacho
makladoso que Yu€-lve á esta casa, después de cober hecho €'D. la caillle.... con sus compañeros de correría~, mil travesura,,. Viene con el traje rot-0,
los zapatos fangosos, las manos sucias, la. _gorra
manoha&lt;la; ~', a,demiis, para colmo de verg11~nza,
t.rae vacía la bolsa de los libros, porque dizque
unos hombre3 feos y oeñudos, unos facinero;:o~
como lüt-\ de los cuento,, ,e los robaron á la AAlidl-l. de la escuela.
Bien se echa de ver que el muy tuno e., un pillo rndomado, y que. miente á sabñendas (~C que
se Jo conocen, puesto que no ~.evarnta,los OJOS: _en
cuyas pupilas, de fij-0, que bnman aun las v1s10ne:, ae los últimos retozos.
La veré1ad es que, aparte sus jugaweias ?' perrería~ el chico no peTuSaba en que volver1an á
1lamarÍo, y, por lo tanto es discu,lpahle su m~facrianza, su facha poco decorosa, su falta &lt;le· 11~1pieui, y hasta, si se quiere, es di~na de entom10.
lo. actitud encanlijada y medro&amp;1ca con . q u~ ~e
J&gt;re;:enta, que con ella da mu€;:tras de dignidad
y a;rre~rutimiento.
.
E,l pasaba por -delante de los ba1cone,, ~1empre
lleno, de mujeres bonita,, ele esta ~n casa que
c,I :-,r. Rfyes Spín&lt;lola, construyó anos hace pna
que la habitaran artri.sta~ y poetas, y que- chcho
~ea. de pa,o, aunque no se atro.;va á afirmarlo el
editor, es lo :m:ás hermoso de cuanto ha fintado,
lo que docoró con más ~smero, la quinta &lt;le :ecr o que re abre los domingos, con nueva, cm·10sidacles )' sorpresas. que distraen á desocupados
y aburridos.
Por ,-upu$to que a•l pa-"lH- iba, _pensando : "yo
mo asomaba por aihí. no mal _v(.&gt;s_t1do, con arr~o~
--vi,,toc&gt;o,; ,petos de botones de Y1:drio, condecorac10'"
nes ele 'cintajos volantes, caehh
u~ as e1"
e _pon_po11
dorado v no faltaban alITTmans Jovei1e,- nsuena~ ~a.lguno~ ·curiosos de bue~ humor, que .Fe d-tuvier1m á oír mis infantiles y locos char,loteo8. Ahora
h ablo en otra;s partes; ·en parajes mái- público,.
po,r encrucijadas y plazuelas, de cm:as má, vulg-ares · más ad akianee de todos, y. como es natural.
me' curudo menos de 3bcruzar lia, idea, de pulir el vocablo de poner cam¡paoJ.iJilas á [a frase, de prender l~s alas de las met.áforas :fugitivas con los alfileres de oro de la poesí.a. Soy ahom Mrrador
ca,Nejero, recitador ambulan~e, músico d e murlnl v ca[lto cuando me lo p1&lt;len.
roman&lt;:e, de
~i;!ro
en
1a'
.
s
esnuinas
y grito el pregón del día
o '
...'1
' ~
~,
en corros de iplebeyos y pecheros.
¿ Cuál no sería la extrañe2a del much!a:cl10, al
oir que ,lo Mamaban?
.
Sí; lo han in vitado á entrar, y no ha podido
ni querido rehusarse, porque, á pesar de t?do.
encuentra de'1icioso este rincón de rurte, y tien e
deseos de volver á haJlar en él los excelentei- camar1a1das ,de otros tieIDijlOS.
Sí, seiioritas, es el a11tículo ~e la $emana:, el
mi~rno que lleg-aba á entretener a ugtE,dc¡;, trayenddles una buena puñada .de flores y un buen cesto ele confrdenci.l.s frívolas. Conv•ersar "téte'' á
"téte" del .asunto del día, bro1near á -propósito
ele coolquier acontecimiento, ir y venir por enJre
la urtlim bre ele los suceroF, eomo van las aranas
por m ,tela, tejiendo coru hilos sutiles, ga~l&lt; que
,e de;,hacen á un soplo, es una tarea l&lt;en-r1lla, y
por ,encilla cTifíoil, si ha cl•e, poneri'&gt;e en el_l~ un.
.poco ele ooltma y de gallardJJa, y c;erta eFp1_ntrn~l
e-leg:ancóa- sin la que estas 1iac~erias ;1º cln-r.:brían, como no regocija ni ,entusiasma a lo• m~os
la pom,p-a de jabón que se_ de.sprei:ic1e del_ can~to, opaca y bnma, y que sm v1sac10ne, _m matice, ,·iolentos, sube ,pesarlamente por los aires.
En e:;tos in"tant€$, el artknlo ele la !&lt;€mana,
es un muehacho sor'J)rendido y avergonzado que
no tleja,, sin embargo, de rentirse orgullo$O;
comprende que le permñtrieron la entrada. no obsiJ?.nte. lo rnwlo ,de su figura y Io cle!'-garba,rlo de
rn ataYío, !Porque aun tiene simpatías y, entre •nF
r ecuerclo•, menan ecos de aplau•o• y rumore;, de
ri,,1., . y una que otra sincera exclamación tle entu-ia~mo.

• *.
'rodada hoy no está en _tono y su palique v~
á "- r improvisa&lt;lo y á la hgera, hurgando aQm
una palabreja y al]í un trapo, al. correr íle la
imaginación apresurada que va y viene en busca
de oropeles y adornos; pero, dentro de algunos

EL MUNDO ILUST~DO

EL MUNDO I LUSTRADO

días, qwzá á la entrevi_,,ta . siguirnte,, el ch_ico
veru:lrá emperifo'ilado y hmp10, y traera aprend1-d_a
Ja Jiábul-a. que ha de recita_r coi~ sus alu,1ones ptcanites, sus opoftunas ret1cen_crno y, ~ob1,0 todo,
su mora,leja más ó meno,; grae10:;.a- como __el a;,u1! to
lo tequiera y la scrie&lt;lad del ca~o_ lo ~x1Ja. ¿ l&lt;..xpedi,io? Sí lo es, aunque en apariencia no lo par ezca ; es exp,ecliito y ladino, y _no tardará en ha.cerrn de confianza, está conwnc1do ele que eofos p-a¡:aticrnl])o, semanarios, sueLn cae: hien de cua_ndo &lt;:,n cuando como las mwrmurac1one, ele los chistes dichos aÍ paso, en cualquier ~ituación inexperada.
Poetas ha:v, que pasaron s1~ Yi-d~ en ;;'l~ deli,~
cioAA. oc,upación de embustes ht. rar10~. Y fürtc•o,
inaenioso,. El exquisito 'l'heo, no hizo otra co..,/ durante i'l"u exi:;tencia parisien,:e, ni la"" crítica,
&lt;le J anin ni 101- "lunes·· de Saint BeuYC·, con F- r
rnonumentale3 v profundos, dejan de tener aspecto de artículos" ele periódico, hechos á llll3.nc•r-a de
charla efímera, por más qut ya en libr~~ tome11
crraYeclacl a;cadémic;i v ~e pong-an las nntip.arras T
~e enca,,qu,cten la montera del dómine.
;. Yel duque ,Job? qué fué _e$te ingenu? y genial rima{lor, ~ino un nUJ.ra,v1HoF-O cuentista 'de
la;, minucia;, diariae_ el cua¡l por su enformizo
y extraordinariamente sensible temperamento.
~'eía, en la~ pequc-iieces que le rod eaban las aYenturn~ má~ rara~ y estupenda&lt;'.
Y e:: que cuarudo uno se ve por dentro, c~mbian la.s p-roporcione,; de las cosas, como ~1 el
mmHlo exterior ,e ema nchara dentro ele nosotros,
engran.&lt;l·eciéndose en nuestro eEl[)írit~ como ea
un ca11ce má, ámp,lio ~e extiende má;: imponente
y ma o-estuosa el a.crua de lo, manantiiales.
, ¡ .\h!
º el ·'Duque.''
º
'
I!'Precisaménte l1oy l
iara
Feis años que lo llevamos al Panteón Francés.
Iban mucho;.:, y entre ello,, entre e,a muchr• lnmhre (l¡_; e,tucliante, y lle periodista;:, de ~olíticos
y lk hombres ele e;:tac1o- íhanHlS los íntimos, Jo,
que 1-a noche anterior, en la re-támara enh1ta&lt;la )'
llena ele :;i]encio, jurnto á lo,- cirios rnñolientooeerca ele la, coronas de rosas blancas Y la, cruces
ele mu,go y ele violetas, pensábamos que éramos
los guardian,e, de un sueiio tranquilo, no la, centinelas de la muerte,, y que el poeta que dormia
allí dentro de lia, ,caja Je terciopelo negro y ornatos ele plata, nos arcababa ele ckeir, con ,:u inefabl{, v liabitual sornris--a -de resignado, Jo que
nunca· oírnos ele su boca : Yoy .á. descansar un poco ; edoy .en&lt;lido.
Sí. rendido por un cansancio que na,clie a,JiYinó ni supo aliviar, rendido de aventar la idea
á todas partes como el 11.Ye ele una raqt1eta, ele retorcer y entrenzar el pensamiento en ina.gotahles com hin-aicione.•, como en infantiles juegos
g-eométricos, de extraer de la memoria, como ele
fas minas de ru1 templo antiguo, lámparas Yotivas y sagrados objetos ,ele, oro, de inventar pirotecnia:-: fantMtica.s, súbitas guirnaldas &lt;l1e luce•,
lirios y margarifas hecho.;; con lla,mas de fuegos
f,átuos, camelia;, fa hricadas con fosforescencia de
luciérnagas. para üespués encender e~tas rá pida8
hrillazo11,es, ele ·un e~peso mar ele tinta,

Al derre-dor de esa tu111Jha nos soltamos, se deshizo el vibrnnte cordón de afo(}tos, y ca;da uno
tomó rutlll! disti.uta, como los peregrinos de los
cuentos ,cuando una hada, aiparecien.do en su r.amino. los separa.
_,',,.otros íbamos á hl conqui,b del ideal bajo
el cielo tranquilo y s-0bre \&lt;as campiñas perfumaoas. De pronto, interrumpió nue&amp;tra marcha
una aparición sombría : la. )fuerte.
¡ Ha.da siniestra!

....

¡ Y pensar que es ok,roente. e;; dulce, es consola,dora, en el instante en qu , ~e acerca á besar
k, blancas cabeza,; de los ancianos pensativos;
quo tiene mH piedad fu_blime a,l cerr~r l_os ojos
tamados de vtr tantas tristeza,;;. una m1semcoriliorn v maternal ternura para apagar, con mano
tiLWVe y hla,mla caricia, el ,la,tido de los corazones qu~ estrujó el doJor y golpeó el de~ngaño!
Ahí e~tá e::a reina octogenaria- tendida en su
túmulo blasonado, ruhí está e,c 111.úsico incomparable. e;e "diorúsiaco'' exccl~o, acostado en su
sarcófacro de flores. El,1-a vivió en una ele1·ada
cumbrt crnajada de esplemlore~ y grandezas; él
habitó en el misterio de Ja inspiración y cantó
himno.;; inau•Jitos, amargc·, y .estupendos, mientras se asfixiaba- la humanidad bajo la temblorosa excitación de toda;; las a1las. del alma. F1ie
un hombre que, como &lt;liee c,l filó,ofo, puso la
oreja. en c,l corazón de la volunhHl uni'YeIBa,l, y
sintió el Yiolento anhelo ,le ser como eornente
bramadora ó como arroyuelo tranquilo- para clerramarEe por todas las ,enas clel mundo.
l)ara Yidoria .. la muerte vino, pacífica y relicriosamente ·como una corte,-a.na compasiva; para
,,crdi llegó sumisa y e11amora.da- como la última
)[usa. Xo fueron heridas esas, dos cabeza,; de
nieYe, 110, fueron recosta-das. Y una voz que venía de lo alto, les d,ijo lo que á los niños ~uando
llega la no-r::he: Ahora, es preciso que duermas.

,Cada mirto es un herido;
La gardenia inmaculada
Es la blanca desposada
Esperando al prometido!
Cuando flores tú me pides
Y o le mando "¡ no me olvides!"
Y esas íiores pequeñitas
Que mi casto amor prefiere,
A las b'lancas margaritas
Les preguntan: ¿no le quiere?
"¡ K o me olvides!" Fresoas flores
'Te prodigan sus aromas,
Y en fos ho1ll'bros seductores
Se detienen las palomas.
LNo hay invierno,! ¡No hay tristeza!
Con amor; Naturaleza
Todo a,gifa, todo mueve .. .. .
Luz difunde, siembra vidas .. . ... .
¿ V es los copos de la nieve?
¡ Son pa,lomas entumidas!
Tiene un alma cuanto es bello;
Los diamantes,
Son los trému'los amantes
De tu cuello!
Tia azuce.na que te envío
Es novicia que profesa,

la "enemiga," en la que dejábamos sombras obscuras, rondando en torno de cabecitas blondas.
Ibamos en comunión de espíritus, -e·n himno de
almas .... ¿ A dónde? ¡ Qué importaba! A través de los campo;,, á través del olvido, allá lejos,
muy léjos, mientras la capital se iba envolviendo
en un va,ho azul y el tren serpeaba en las primeras ostribaciones del Valle.
Sólo Contreras sabía el itinerario, sólo él guardaba la clave del misbetrio-:
-¡ A San Raiael!-la gran fábrica colgiada como el nido de un águila en la. vertiente del Ixtlacihuatl.
-¡ A San Rafael!-gritamos todos.
Era el invierno, el irrvierno mexicano que tiene por corona un lago celeste y un fondo d&lt;3 blancas testas éLe volcanes; y allá abajo, los l~os, recogiendo perfiles movedizos y fugitivos matices.~
En "La C001pañía," una Estación del Interoceánico, tomamos un guayín que debía conducirnos
á la fábrica, una hora de camino; con un frío muy
vivo que eo cla.va•ba en nuestras carnes, que nos
aicuichillaba implacablemente.
Y la charla se desgranaba, el "humor" iba de
boca en booa, encontrando pretexto en cada inric1cnte del camino para correr libremente. como

Domingo 3 de Febrero de 1901.
ca, helada, y ''Venus abrió sus pestañas de oro,"
y ¡ claro! seguimos en. nuestras camas, en.tregiad'os
desde fas sábanas á nuestras cacerías fantásticas.
j De cuántas fieras libramos á la comarca!
-¿ Qué taJ ,el ojeo? preguntaba uno que aún
110 había abierto ,]os ojos.
-Bueno; ¿ y en casa?
Y fué saliendo el ,buenazo del SO'], tejiendo
redes de fuego en llanos y montañas, y se- rea.nudó el parloteo que duró; ¡ oh, qui·én pudiera
sobornar el tiempo! dos días, dos inolvidables
días, en los ql!Je se derramó el ingenio á mmoo
llenas, locamente, con la insubstancia'lidad de
quién sabe que tiene su escarcela repleta de monedas d,e·l oro de la juventud y lie la alegría, nuestro patrimonio de estudiantes y de poetas.
Bosq.u,es de San Rafael, ¿ no conserváis todavía
los ecos de nuestras risas? ¿ No recogísteis las ,est rofas de nuestra ch-arla?-Y á cada paso .u na improvisación, un epigrarrna, una saeta empapada de
donairo.
Ahí fué donde Justo Sierra comonzó su famoso "poem-a inédito :"
Lo reicuel'do muy bien, 0m una tarde;
La lámpara del viojo santuario
Que todavía, si la encienden, arde . .. .

•** no d1Uerman, .para qu e
P.ara que los chiquitines
no caiigan los pá11paidos &lt;le roAA, $obre las grande; miradas inocentes, ha l1legado Bell, el encantador Pulchinela humano que hai heeho de su
cuerpo un juguete ele resortes, de su rostro una
máscara y de su pensa.miento un almwén de
chascarrillos.
¡ Oh- cómo ríe-n los niños, impacientes, y sug€;;t,ionados, por esta "marionette" ele carne que
se ruporrea de una mrnera tan portentosa.!
Loo, niños ríen, ríen con risa$ sanas- con risas
buenas, no con las risas fingi.dai- y estereotipadas
r¡ue los "exiplo-ta-chicos" han pue~to en los artistas ele la. "troupe" infantiL
Pero
veroad que esos li~iputienses son nifio,.? Decícllo vosotras, maches qwe habéis
a,isticlo al "Principal." ·vuestra opinión será
sincera. Escuchemos .. .. . .

"es

Monumento á Munuel Gutié:l'rez Nájera.

el mar sin horizonte y sin ruido,

Grupo de amigos del Duque Job.

como exc·lamó una vez otro poeta melancólico,
rnnorto taunbién como Gutiérrez Xájera, en la
rnú,: radiante hora t1el día.
Fnterramos al "Duqu:: ., en una tarde lluYiosa
y cenicienta- emejante á aquella e·n que enterró
Daniel Ev;:sette á "mamá" Jaime, v. mi 111:ra;;
caían la$ :p,aJetada,; dt' tierra húmeda a·l fondÓ negro üe la hoca que abrió la tierra para tr-agar¡:e á
uno de n mstros más graneles amore5, qnie~1 al
pie de un árbol, quien inclinatlo en la barandil1a
(le un sepulcro, é,te á lo lejos, aquél Robre el
mi,mo montón de tierra extraída, nos Fentimos
pornídos del gran miedo ele la nacla, y con voz
imp.erceptible, pero con ,el alma entera, munnuramos un adiós que parecía, una oración. 8e lo
dábamos á nuestra jm·entud. á nue~tras ilm:iones
de adio, á nuestJ,a.s esperanzas literarias, á nuestra afa11os.a vida ele ~oñaclore,. )Iarcháharn°"' ele
fa mano, en "bande, joyeu~e:' y uno de la ipartida el más ágil. el mús fuerte, el rnú,: amado ~- glorio~o- más iutrépi&lt;lo, cayó á plomo, cuando•m.~nos lo
c~peirábamos, ,ca)'Ó rompiendo risas y ame-clrentrndo algazaras, herido por el golpe invi,-ible y cert-ero del des.tino, que es cruel, y es ,engativo, y es
trem ~11.do.
0

Y tu boca es una fresa
Empapada de rocío.

PARA EL CORPIÑO.

La,; campánula, hermosas
;, Sahes tú qué significan?
Son campanas que repican
}:n las nupcias de las rorn~.
- La~ campánulas hermorns
Son campana,; que repiran.
¿Ye;; qué rojas son la, .fre,a~?
Y má;; rojas si las be,as ....... !
; P or qué es rojo ,:u color?
Esas fresas tan suaves,
Son la sangre -de las aves
Que asesina el cazador!
Las violetas pudoro~as,
:En sus hojas escondillas
Las violetas mü•terio~as.
Son luciérnagas dormida;; .
;Ye, mil luces cintilantes
Tan brillantes cual coqueta,.
X u nea fijas, siempre.,errante-?
.... . . ¡Es qu,e- vuel11n las Yiole:as!
La amapola, ya es casada;

corríamos nosotros. Era un tiroteo de acru&lt;leza'
i Y v-ersos! i Y di-scursos ! ¡ Y poemas en e~1brió;;
"El_ Du,que" fué un átieo, un delicado zumbado 1:
Buenos dioses tutelares
de Iromas que se abrían en él como un Eembra¡ Dad,me ram-0s de azahares!
do do rosas ~ la llegadra. de fa prima.vera.
. ,i Qué c_ammo aquél! ¡ Y qué llegada á la mau. .... Si me muero, dormir quieto
s1011 SC'ID.Üeu dia~ de Don Pepe Sánohez Ramos!
Ba.jo flores compasivas . . .. .
-¿ Y la cena?
,,. ¡ Si me muero, si me muero,
-¡ Hermoso cuadro! Pero ¿ hay cerveza?
Dadme muchas siemprevivas!
-¡ Qué perspectiva!
}Yfanuel {;utiérrez )'(ájera.
-Sí, la de la cerveza.
, Y _cena'll1os ¿qué e~ oe-nar? devoramos, en un
ampho com:edor. en el que la vívida llama ael
,
hogar proyect-a,ba manchones r ojos.
i Y a la cama todo el mundo! Porque hay
granel&amp;, programas para mañana,muy tempranito.
¿ Qiénes éramos? Poco más de media docena de cuando
muchachos: Justo Sierra, Manuel Flore~, J esú~
la tierra, como casta desposada
Contreras, Luis Urbirua, Lean&lt;lro Izaguirre, mi
que ,e-spera en el umbra~ de la alquería
h ermano Guillermo, él y yo.
de blaneos azahar-es corona.da
'
¿ Muchachos? Sí, lo eran entonces unos. no l-0
·r púdica _y amorosa se estrem~e ... . ...
eomos ya otros, algunos lo siguen siendo; pero eu
. 1J na_ partida de ca.za: venados, jabalíes; y tamaqnelfa rubia tarde, d e cielo respland·eciente y vi- bien tigres y J~nes. Nos sen,tía.mos caip.a&lt;!es de
-vos flechazos de luz, parecíamos todos una banda- cazar h~t~ el mismísimo Minotauro que se preda de colegiales esC11pados d-e las aulas.
senta:&gt;e a tuo .... de nuestra •lencrua.
Y nos escapábamos; huíamos de la ciudad, de
Y llegó la mañana, clara, diáfana; muy blan-

EL ULTIMO VIAJE DE MANUEL

-Que es lo menos qu,e se le puede pedir á
una lámpara: que ardia, si la encienden -observó

sentenciosamonte el Doetor Flor.es.
'
Y aquella quintiBa, qwe fué arrel:&gt;atada de labio
e11 labio, al pie de una calda de acrua:
J wsto Sierra:
Estirpar la catara,ta
de la montaña sombría
Luis Urbina:
y el cristal deshecho e~ plata.
El Duque:
convertirlo en a:lpargata
de T,elesforo Garc•fa.
i Pobre humorista, conden-atlo por d1Ura ley de
vidn, á dil~p-idar. aquel caumi:t' que nos parecía,
a-quella. manana. rnagotable. en la faena diaria!
i Buen ,com·ensa1 ,en la hora on, que se es.cansiaba
el licor d~ la dicha! Aquellos dfae de libertad
aquella esca.p-,to•ria de colegiales, nos hicieron má~
q_ue nunca, rná.s que en la brega afanosa. de la
cmdad, mlás que en las entrevistas de redacción.
contemplar t~ espíritu blanco y a:1-to, a:lto y hlanco como da meve del volcán que sirvió ele imJm.aculado fondo á nuestras correrías.
Ahora, como ~n aquella mañana, duerme! y
de su oa,~~ de tierra mullida1 se escapa el wplo
de &amp;u oopmtu como el giro de un ave que remonta el vuelo.

Carlos _bia;: :i&gt;ufoo.

..

�VERDI.
Entre los genios musi~-ales
que la hwn.anidad ha producido., Vierdi, el incomparable
maestro que aca.lba de morir,
íué sin discusión uno de los
más populares, de los máe
apln.udidoo, de los &lt;Iue mejor
ha sabido ar:rast.rar á las multitudes y uncirlas á su carro de
triunfo.
En todas ,partes d.el mundo
6U repertorio esln en pie, el
moderno, iSobre todo. Y la
"Aide?' y el "Otelo.,'' alternan
en todos los teatros con lOE
"Hugonotes," con la. "Africana," con "Lohengrin" y con
'"l'anhausser."
A la ~z que inmenso su
talento, ha sido uno de los
máa singulares que darse pue-da, y presenta esta doble particularidad, que es más bien
fru to del estudio, del trabajo
y del amor á 6U arte que don
de su organización y de su naturaleza., y además que es talento equi!librado, normal, sin
ueurosismos ni "frontera,s de
la locura" &lt;'Om,pa.tible con una
vida metódica. y no turba.da
como la de Byron con escandalosas aventuras ni amargada
como las de D.8Jlte, d-e Miguel
Angel, ó de Beethowen por
profundas melancolfas, por
irrealizables anhelos, por la
eed ine:x;tinguible de lo extrallll!tural y M lo infinito.
A los doce años Mozart. alcanzaba sus primeros triunfos, y h'&lt;ll sido legendaria su
enfermiza ~recocidad. V erdi, á
semejanza de Wagner, ni
conoció el éxito en la juventud, ni sintió las ca.ricias de la gloria sin.o en una edad miwum ya
co:ufiruando casi con la vejez. De niño, más t1i:.e
talento, reveló dmmesurado amor al arte lírico,
vocación incontrastable para la música, dedsión
absoluta de llegar á la. gloria ó de morir.
AnÍim.a'&lt;lo de este deseo, e.rd,iendo en ese fuego
sagrado, estudió, trabajó y se ,lanzó á las escabrosidad-es de la vida de autor. Nada más vacilante y más incierto quia sus primeros pa.soio. Como su genio no era innato, buscó penos-amente y
por todas partes su ca-mino, y tar&lt;ló en encontrerlo. Como los reyes magos, siguió á través de
t!Xellall.Es áridos y desiertos, el astro más brillante
del horizonte musical. Ensayó todos los estilos; fué
Rossiniano y Be1liniano, Gluekista y Piccinista;
para él no había rufa vedada, ni camino obstruido; eambiaba. de sendero cadiai vez que creía en.tre,-er 11Il.6 meta. Cada ópera suya., rparece de
una época ó de un autor diferentes. "Atina" ee
prehistórica; "Rigoleto" propende á ser francesa,
tt "Trovaidor,'' oopañol; "Ot.€1Jlo," está inspirado
en los procedimientos de Wagner, y hay mucho
die Bellini y de Donizetti en las eavatinas de
"Hernani,'' :de "Traviat.a." y de las ''Vísperns
iio:iliana.s". El péndulo de su -prestigio, oscilaba tenazmen•
te entre el éxito y el fracaso, entr.e fa ovación y
la silba, sin desanim1:1rlo, sin cansado, sin desesp&lt;ll'arlo; pero ciwa éxito corno cada fracaso, eran
un paso adelante, un bloqUJe más de márnwl al
pedestal, una nuev.ai y bien aprovoohada lección
un progreso en su talento, un nuevo destello en
su nimbo.
"Tha.viata
~
'" "Ri ,:,aoll,e:tto '" el "Trovador," el
"Baile de Máscaras," habían, con inauditos éxitos. comprobado su talento y afirmado su alta
posición wtística: "Aida." "Ottello," la "Misa de
"Requiem," hicieron brillar su genio con el mismo fuego que los astros musicaJes de primieo:a
magnitud. Con esas inmortales creaciones sostuvo su posición a~ lado de Wagner y de Meyer1

boor.
¿ En qué consiste el talen to de V erdi? ¿ cuál

8'3

GUISEP P.E VEB.DI,
:t el 2í

de Bnero de 1901,

el secreto de su música? ¿ qué ha,y en ella que
conmuieve, que a!ITebata, que entusiasma, gue
trae á los ojos las lágrimas, á la garga.n.ta el sollozo, al corazón el entm,iasmo? ¿ cómo ha logrado enloquecer á las mams y oawtiVM y seducir á
los eruditos, á los pensadores, á los espírirtus musicalles superiories? Por una concien-eia plena,
perfecta, científica y social &lt;loel papel, d,e los recursos, de los pl'OC€dimientos y de las fines de
la música dtaam.tica. Esta7 como el &lt;1rama de
donde proviene y deriva, pinta la vida; }a., pasiones con su acento desgarrador, con su gemido doloroso, con su suspiiro melancólico, con los éxtasis de la ternurra, la oeguediad de los celos; y éstas pasiones, encarnadas en hombres reales, completos y acabados y no en títereiS y en manequíes. Cada pasióDJ tiene su expm;ión verbal y
su expresión musical, el murnmllo, el rugido, el
griito, lrai carea.jada. El hombre en'Mllora:do, c~
lérico, aterrado, celoso, triste, risuieiño, canta, sin
oontirlo, a,l hablar; m!Odula 1II1usicalmente su frase, vocaliza las emociones expa.nsiV"cl.S y de regocijo, declama, recita las majestuosas y solemnes;
agit!Wo por la pasión recorre gamas extensísimas,
triila, como jilguero, muge como toro, arruya como tólltola.
La e:x¡presión lírica de las p~iones, como la
descripción de las situaciones, estriba. toda en musicalizar J.a nrutural modulación de las voces, en
encontrar el ritmo, la ciwencm, la -esfera y el interv-alo adecuados, por ser naturales, á la pintura
de la emoción correspondiente. Aun en el diálogo frío y desapasionado, la iwmiración la interrogación, la ironía, más aún, el punto y 111
coma, tienen su.5 modulaciones e9Peaciales que es
posible, bien que ;no sea fácil, musica,lizar.
El W.emto de Verdi, su aptitud funélamenial ,
co;nsistió siempre en asimi1ar.:fl e.,a ID{Jdula,ción
pe&lt;,'11lia:r á cadia emoción, en discernirla, en ncentuairla y en reves.tirrla de colorido musical. Sus
personajes cantan; ipero cefildos de -cerca á hl
expresión verbal de su.s pasiones, dicen "te rumo"
ó "te odio," "sufro" ó "gozo," con el acento verd'cldero, inequívoco de su emoción, y la hacen

Domingo 3 de Febrero de 1901.

"ET, i'\-fUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

sentir y la difunden en el especlador porque !a i;a.ben expresar.
Wagner ae preocupó mucho.
de qwe la música dramátic.1 ii6
ciñera á la rux:ión, de qu,:, no
la entorpeciera ni la retar da1-;1.,
de que no la hiciera "eep, :ir
á 1-a puerta." Verdi se afarn;
por que la música no tr:lil"wnara á la pasión, porqu~ sus
personajes no rier8J1, como ú
ca.da paso sucede en los de•
Rossini y Donizzetti, cu•mdo.
deberían llora,r; en qUJe no
gorjearan la m~laneoli&gt;1. JI!
"trinaran" la Q.ngustia. Y Jo
fogró á tal punto1 qui:l na,1ie
ha superado el acento zalamero y corruiptor de ".L'\ ida" proponiendo á Rad-amés ln ÍUg'd;
ni la decisión de ó.,t,.13 al ento. nar el "si fuggianno;' ni su
desol'clción al exdamar: ·'morir
si pura e beUa."
Nadie ha pintado las sugestiones de la perfidia como
Verdi en el sueño de Cassio,c-anta.do ,p or Yago; ni la explosión de blasfemo exc-epticismo, como en el Ave María
de Ottello; ni la desespera&lt;'itm
molancóliC'cl. ni el dooaJienlG
irremediable como en la de,;pedida del moro á sus glorias.
Y en Francia, país de los músicos fríos, que sus.piran en vez
&lt;le gemir, que declaman en vez
de gritar, que murmura.11 en
vez de rugir, la Misa de Requiem se ha oa.llifiúado de "prodigio de ex,presión melódica."·
La: enumeración die sus demás exelcitu.des.,. ocuparía muohas páginas; pero el eje robusto de su genio, es la fidelidia.d y el ¡poder d-e su expresiónmusical oo las pa-siones.
Por eso todos lo amamos, porque todo.s hronos.
hecho y canta.do su música, cuanldo hmnos a.m'cldo, gozado, sufrido ó llorado.

llas -al peso de una caricia. Sus ojos
briHaJ1, pero no ya como los de la
fiera cuando acecha, sino como las
!áa:nparas que arden en el altar de
la diosa. Oidle cuando habla en
Chip-re con DesllMmona,: ese es el
único duo de amor que hay en el
dra ma. En torno de cüos todo
resplandece, todo canta. Hinchan
el aire grll03 de alegría, músicas
dulces, pétalos de rosa. La isla toda iparece consa.grac.a al culto de
Desdémona. Y Otelo, en la lengua
ardiente de los zaga.les árabes. murmura como en éxtasis: "¡oh, mi
hermosa guerrera!" "¡ oh, r.Cegrfa
&lt;le mi aJma." Si tras las recia::
temipestacEs han de v,enir calmas co
mo estas, quie-ran mugir y muair
los roncos vientos hasta que logr~n
despertar á la muerte!"
Despué., de esa escena nupcial, el
amor no ,'uelve á sonreír en la tragedia. ¡ Oh, noche de los trópicos!
Arrastrándoee entre la ve.!retación
lujuriosa, ha l]egado la víbo~.a hasta
el taJóri de Otelo y lo ha mordido.
Lleva ya la ponzoña envenenándole
la sangre; siente ya celos.
¡ Y cuán maravillosamente expl icados por el poeta! Otelo va. ya bajando la pendiente de la vida. "Es-,
tá en la edad en que 110 se obtiene
el a.mor como un derecho, 6ino como una gracia : graci,a, precaria, dón
muy fragil. Los úl'.timos amore5
e&amp;tán llenos de &lt;lielicias. ¿ No queda. 1o mejor del vino en el fondo
de la copa? ¿ El noveno cielo no
es el má, hermoso? Pero también
están ~-lenos de angustias, por
lo mismo que siendo los único~. son á la vez irreparables. La zozobra le:
muerde el corazón, cual gu..o.ano escondido en una
fruta de Otoño. Su leaho es Ullla tiendca de campaña surcada de peligros y '(lle alarmas. No duerme el hombre entre los brazos de la muj•er amada, sino i~quiet.o, con el oído alerta, peTsegui,do
en el sueno por fan"ta$ma.. ¿ Quién 1e areo-ura
que mañana al despertar enconrtraní ,m el ,]~-cho
á la mujer _que_ a,m_ó? De ,aquí el -dolor profundo, la suspioac::a vibrante, la ansiedad de a.varo
oculta.dor de su bE'Soro. que caractecrizan el amor
de Otelo.

,

-

Cecilia y Margarita Gutifrrez NAjera.-1896

- "Preferiría-di&lt;Je al sentir las prirn.eras sospecha1:--€er un sapo ó vivir en la sombra de 1os
cafabozos, á cr,eer que disfruta otro Ira más mínima ccwa de la qll'e vo amo." M:-ás ad~,1ante -ex-presa con energía, cles.g,arra.aoa:a, el vacío m~tal
que -dejó en él ,su amor arra!IlJCaido :-"¡ Despe-dido del santuario en dond,e deposité mi cor azón. . . . . . . . . . . . . . del santuario en donde es
fuHza vivir ó renunciar á la existencia! ¡ de la
fue~1fo en que corre mi -corriente,_ porque se secaria en oh-og canales! ¡ Ser arroJa&lt;lo d,2 ella y
no poder g uardal'l a, sino com-0 se posee una cis-

terna en cuyo fondo, hediondos
sapos ahuy-éntame y pululan. ¡ Oh,
paciencia., joven querubín ele lal&gt;ios sonrO'Sados, muda de color al
oír esto, y sea tu ro~tro Ei niestro
como el infierno!''
Los celos van crenienclo ,. enrodándose en el alma de Otc[b como
llamas en un tronco de árbol,
romo rílboras en el ,cuerpo cL2 Lao{;0D te.
Ya lo el.libren, va, Jo cmvuelven &lt;l:e pies á cabeza. · ya él es
lodo celos. Lo ahogan esas •lean as;
lo sofocan es-as víboras. Sólo le dejan libre los ojos para que Yea fantasmas que no existen; los oídos pa•
ra que oigan p-alabms espantosas que ninguno otro o.ve, porque
~uenan dentro ele Otelo.
El templo se clerrumoo ¡,o])r e el"
giga,11te. Ya no ha,· e,peranza l&gt;íll·a
él ....... Ya no ha1· De-5d-émona.
Las pupilas ~e le im;ectan &lt;le sangre; ve todo rojo y i&gt;iema estar en
el infierno. Sn som,hra llena el
univ-0rso y el univerro todo es sombra para él. E,n un iwtante. todos
•;ios astros cayeron al a,bi,omo. Durant,e un segund·o, junto al mar
d?rmido, en la playa de Ohipre, fué
dwhoso. Y e,e rn6und{) huyó rau- do, como l~íquis, con su lám4&gt;a1-a
de oro en la mano. Ahora :ya no
es amrudo Luzl:el. Luzbel, c·uando
cayó del Paraíso, abrió las alas é hizo la noche para el mundo. El]
am~r en Otclo, al caer de espal1das,
herido por el puñal de la perfidia.hizo la mu-0rte.
,
Idoo, horas, idos, como esclavas
nubias, cargadas de teooros, de
. ,
area1::, con las joyas que robasteis a "·uestro amo! ¡ J1dos con sus -E,peranzas,
con sus a.mo:roes, con sus triunfos con sus besos
con sus delicias, con su a,lrna.! El en cJa noch~
Ya en bm,ca de la muevtc. Ya á mafuur, _porque
es fi,erra y lue-go va á morir, ponque ama muoho. Ahor-ai camina ml.ís •lentain~nte y con la
neta cl•!IJvada on el suelo. ¡ Oh si la ºtierra se
abriera y s-i la noche le traga;a!..... Pero ,e,¡,
p1ieciso que Desdérnona rn~umba. La. sangro d~
las palomas es gra,ta al do3'tino. Fuerza es qu,e
muera....... Y que Otelo duerma el eterno
sueño en la almohad,1 doE· Desdkmona.
Manuel G u tifrre1. NáJert,

------·•..e:- --OTELO Y TAMAGNO.
Por entre la tiniebla., descogida brutaJ.mente.
ábrase paoo una figura enorme. Ee la de Ot.el-0:
Av0illza lentamente y con la cabeza baja -como
hipopótamo. Quiere dejar su hualla honda en
donde pisa, acaso como signo de doill!i.nio. Si
encuentra Ullil. maraña de juncos cenándole el
camino, no esgrime el hacha ni de un iajo .die&amp;
barata el obstáculo: va derecho á él, entra en JQ
malla y se quiebran los juncos, ,cual si fueren
vidrio, ó ,se inclinan dóciles como do seda..
En los palacios, en las ciudgdes, falta ai~ á
ese hombre. El es del bosque. Le. bóveda forma.da por las encinas gigantescas en su bóvoda.
E,1 cedro es su tenebrario. Se complace en haHarse cara á cara y á solas con up. león y verle
fijamente. Le gusta que la montaña le cont.e.ste
cuando él grita.
Anda con la cabeza baja, paso á paso; pero
cuando alza el cuello, cuando yergue la frente~
sentís respecto religioso y el silencio en ob$Curas
ondas va extendiéndose alrededor de él. 8in
embargo, esa. fuerza no es diabólica. No l1ace
mal á nadie. Es la fuerza noble, señora ele sí
misma. No teme niw-a. Se mira, ufana de su
arr-0gancia, retrata.da en el torrente.
..... Un día esa sombra sabe que tiene estrellas, sabe que ama. Ha pasado un ángel por
Oa obscuridad. Otelo desde entonces ya. no es el
mismo que era a.ntes. E l indómito cae de rodi-

CUENTOS DE MI VIDA.
MARIPOSA DE AMOR.
Anoche, no sabiendo á don&lt;le ir, porque esta liante polvo de luceros que, como una lluvia de "aé
· ... y una Zarzt1d:a. na,cional que t.
. º noro cl11co,
eiudad de lféxieo es muy poco diver~ida en oca- plata caía. de los e:iplendores si,derales.
Juzgar
por
el titulo debí.a de &amp;er una bur'.aa y 'p-~
1
siones, fuíme sin rumbo, callejeando, callejeando.
.Ahora. las ciudades modernas hain. perdido ese t:ante paya,,ada.
y más entretenido e n :,eguir los saltos y vuel'os e~canto. Los focos a'.éctricos han matado la poeCan:t~ndo un bostezo, &lt;mtré; }}edi Ltu billete t,n
de mi aburúla imaginación, que en contemplar ~1a &lt;le la luna, un foco más ni tan brillante ni
cl
&lt;le m s,dera enjalbegatla con un
la uniforme soleda.d de estas avenidas, cuvas tan úti,l como los otros, que' Ya por arriba olvi- en garitón
0 UJero
1
t
d 1
aceras, de una rectitud desesperante, re alinean, dado y triste, rodando entre l;s nubes c~o el f _e cen ro, 'l)Or once asoma'ban wna.; manos &lt;le
~cmeroso, Y, alz-ando )a cortin-a Ycrde, de t erestr ecM.ndwe •p1:1ralelamente, hasta jun,tarse en el itltimo ,hotóu el-e la ch upa del PiQrrot íl'~~ndia.rio.
c1~pelo chaiad,o y mugriento, me introéluje en la
horizonte, sin un zig~~a·g, 5in U!Ila ondulación, sin
Las 1e, dE Mu~set 110 ~xiston ya; el pobre Esun tropi1Ezo, inflexibles como rieles d e vía fé1Te-a r:onceéla no hu,b1era. pod1élo hoy rimar su "Estu- sa:m. de espedaculos.
La impro,isa,da construcción &lt;lel teatro. dáhale
tendida en la llanura.
&lt;lrnnte de ~a.l amanca.'' Ahora si que la luna es
un
aspe_cl:° de- barra.ca; todo estaba aJlí hecho co n
En otro tiempo, pasear al acaso, por callejones un mundo muerto, bic•n muerto: q,ue entierren
1~al~s
TleJos y mseres rrpolilUa,dos, silla5 de e uiy plazuelas, en un plenilunio de Enero, era ele ese cadáver en la gran foffi azul del horizonte·
l~bno
m~fagro~o, barandales de barrotes torcidos.
un inocente sabor romántico. Halbfa, ~n ecl aire e, inhumano tenerlo imepulto. ¡ Con razón está~
&gt;. :,n
paredes, en los objeto;:, una huella oh,,:
cosas verdaderamente divinas: azules transpa- tan pensativas 1as e"trellas!
cma.
e
mnobl~•
de po:lvo ~- trasiego, marca re Ll"rencias en lo alt-0, e11 los cielos, en las montaña;; ;
nan_te que dElJa, al paso, la mu,ltitud ]ºena ali~
inmensas placas de cla,ridad argeil'tina en lo hacurrn.
· '
•••
jo, en el pavimento que no parecía de piedras
:~Jia. ~ente: e,n las primeras filas, truhan es y
toscas, ni de baMosa.-: gastadas, sino suelo de mo- . ¿ D. ccia
' '-. . - . .. ¡ Al1 , ~•;
' quo callejea.111(:1-0. ca.lle1, os' ~e~tad.05 ~n posturas rufianescas-; en los
saicos radiantes; súbitas refulgencias en la ob.s- Jeando, d1 con ~na punta, un ám.plio mal"co de
palcot&lt;, ~emc-Jantes a los aposentos el"' lo· "
curiida·d de fo3 muros, chispas es'trellad:as en los luz crnda. engmrnalclarlo de incandesceDJtes mlo- le~"
\l'
..
e•
"
corra.' .os curs1•s y bn.r,gues-es del barrio serios
cristales ó pre,ndidas en los ·hiecrroo de las -venl:,a- ?,ºs rojos como vol~tas l~minosas. ¿ Qué era aquenas, efímeras púas y astillas de reflejos en veletas 11,o? )Ie detuve a curiosear: 1E ra un teatro de :;~ni:s, r~mo a:bw.rtos en la representación /
e
•
' e . - mosquete," el prnpulac-ho apreta,do,' in ~
y -pararraiyo•s, 1istone; de cabrilleos en el filo &lt;le bnrrio.
azoteas y corn ims, perfiles feéricos en cú pu\:as y
Y en un cartelón colgante, h echo de l'IEIIIliendos quieto, pma &lt;l,e cahezas gre_ñ,udas que gestioulaban
campanarios, rjncones de sombra para ewonéler de colo1·es, como ~~ traje d e Arlequún, leí el pro- en}ª penuilllbra con_un "1:1ct_us" imbéól.
rnústerios y fantasías. y en todas partes un bri- grama de la fun&lt;:1011: "tandas," viejas piezas d·el 1 En el foro. pequeuo, pr1m1'tivo, fabricado como
a cama de Don Quijote, en cuatro mal l,isas ta-

ªª .

:ª~

P:

�Domingo 3 de Febrero de 1901.
:Was sobre dos no m1l'· i¿uales bancos, hacia el
:fondo, una e.le ~oración· ipinta.rrajeada al capricho
:' ,:.i una perspectiYa infa_ntil, y, en pri1°:er térJJÜno, tres grotescos cómicos, desproporcionados
para aquel estrocho escenario, con ca.ros €[11badurn,adas de albayalde y carmín, vestimentas de
u,o remoto. mímica de :e:a,ntomima ile aldea. y rnccs de g-arganta c,:;tropeada.
~o sé JO que oí ni me im¡portó: salieron mu&lt;;had1.is semi-destmd,as, hubo copl-as y picardías
l[UO prorncaron
risas y ceceos, y un• piano de
cuerdas rotas y un troru:bón enronquecido por laE
ab-Olla&lt;lurai;, desafinaban rabiosamente conatos de
mn8iquilla pegajosa.
Yo, con el hilo de la fant11.Sía y la rueca del
rccuer&lt;lo, andaba tejiendo en mi infério,r te.J:as de
Penélope : me aiburría, decididamente me aburría.
De pronto, al fijarme á la ventura en la escon-a, donde vestidas como Dios les &lt;lió á entender, eantab-an ·'tres mariposas del amor" el wals
de las "Instantáneas," me dije, rápidamente reJrnesto de la ,igilia del fastidio :-Yo cono¡-,co á
- eBa mujer; ¿quién es?
1 concentré mi atención, sa,cu.diéndola. para
{¡uita1•::e la modorra. En efecto; la mariposa ele]
lado izquierdo, la de amarillo ohillante, flacucha,
tristona, de moYimimtos tor,pes y como avergonu,do~, evocaba c·n mí una memoria lej-ana, de esas
muy escondidas, muy vagas, que nos atraen y nm
de~e:,pera)l con rn imipreci.ión y su 1ejanía.
;, Cori~ta del Principal, €'levada á tiple de barrio~ Xr·. pene-aba para mí--que no fué entre
bastidores donde conocí á esta chi.oa, desmañada
ni en ·'juerga," no, ni en jolgorio, como una de
tantas aventu.reril]as insípidas, que C'Il una hora
pam·n l' or la vida de un scF.tero joven, sin dt&gt;jar
otrn imp.resión que la de una profunda lástima.
De,)e luego, notába,;c su poco hábito de prest&lt;nlal":'e en público, y en mallas, y de hacer eYO•
lncione~ escénicas y movimientos volu,ptuosos. De
- fijo que nunca llegaría á bailar fü "danza del
vientre.·•
¡ Era cla-r o ! De los c,ncajes burdos y sedas corrientes d EJ corselete, ajustado á unos senos sin
rc!iel'e .Y á. ntUt cintura sin flexibididades. salían_
los hrazos delgados, de carno blanca y floja, brazos &lt;le niña anémica, que se levantalil sin gracia
y eáén eon -pereza; y de las alas de crespón, enmergía. con su tocado de ctterutas y piedras f.alsa,,
1ma cabecita rubia, ele oro opaco, un rostro dr
facciones adolescentes y aire de candidez y fatiga, "'f en cuya boca de labios finos, se egbozaba la
sonrisa. quo, por mal fingida, era un mohín_ de
coJ-t.giada contrariada.
¡ Qué contrnste! Sus compañeras sí que tení-an
el "físico del empleo:·' gru~e mocetona,s, &lt;l·e
gordura modelada con ai'!godóm, formas recias, caras cínicas y coquetería ordinaria y provocativa.
Me interesó la mariposa amarilla, y busqué, entre mis rc:,cuerdos, el rastro d'8 un suceso acO'lltecido. Para. salir del bosque, Pulgarcillo seguía
migaja~ do pan; yo buscaba, migaj,as de Yicla, y _no
1-as hallé.
Lo~ espectadores, enfurecidos por una sensuaJicJad ::':llvaje, como la ebria de Cam:poamor. pe~
dían: ¡ ~Iás! ¡ más! L as muchachas, c1es.fallecidai,
por el ejercicio, dc-:,pintada.s por el sudor, respirando con fuerza Y dificultad. bailaban, al compás
del piano rofo y· del trombón abollado, el; wal~
vul¡rnr y canalla, que enardecfa á aquella, muchedurrubre sacudida por un vértigo de derno.
y :·o pen•aha e!'ltretanto: ¿ Qué haces -ahí maripo...a perdida, gusanillo de encajes burdo;:, pobr.e criatura ele ojos clar os y melancél"ico;; qu•2• me
hablan de un pasado que no iecuercl0. pero que
o,:toJ cierto de que es algti puro y sano, porque,
en merlio de este olór de perfume barato ~' transpira.ción popular, J-lega_- á mi espí.-itu una, suave
ráfaO'a il.e incienso; qué haces ahí, mariposa amariHa~ s:mbcl'.lo de tristeza, encendiendo lascivias
)¡1:uta.Jes. á par de tus comp-añeras, la.:: otr,1s maripo,-,1S de alas de fango, insectos nocturnos que
rnnda,n m torno de las f Jres del mal. de los he~os que ºt. H•nden y de las Jujurias que ;::e puilren?
·
· Al concluir la " tanda.," sentí impulsos, de en-l
.Árar en el tablado, de preguntar, de in9.uirir, de
v€r de cerca á €Sa tiple de barrio, y decule :-Yo
conozco á usted hace mucho tiem'po ¿ no es verdad ~ ¿ quién es usted? ¿por qué vino usted aquí?
Me lernnté; interrogué á cualquiera:-¿ Por

elóndo queda el foro? y me contestaron : por ali í.
Atravesé un patio lleno de escombros y de
chaircos, oon arcadas que se abrían en la sombra
como enormes bocas de piedra, y, por una puerta
exigua, desvoncijada y que daba paso á un fleco
ol&gt;lícuo d~ clarid11d roja y humeante, ví entra.r :
,;alír figuras de ftniebla 1 con una precipitación de
1,e:ptiles que entran y salen de su escondrijo. Lo
adiviné: era la puerta del foro.
.Mientras me acercaba, iba oyendo ecos y rurnmcs de disputa, pr.C:a,bras obscenas, carcajadae
die mujeres histéricas, gritos ele hombl'cS borrachos, batahola de muebles que se arrastr-an, y aquí

Domingo 3 de Febrero de 1901,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ~ffiNDO ILUSTRADO
Li. casualidad, en esta ocasión, no quiso traerme al retortero, y en um1s -cuantas horas ajustó
las ouenoos á mí enredadora fa1Utasía. ¡ Ay! ¿por
qué no sie:rn¡pne ha. sido '1o mismo esta caprichosa?
Para e~ribir esta página íntima. de un desbarata.do é id.'eal libro de memorias, me he sentado
á mi mesa de trabajo, mplllentos después de descifra.r el misterio de la .::ma.riiposa de amor."
¿ Que cómó fué? Muy soncillamente, en la Yía
públi,ca, á :p~:Cno sol, sobre la acera invadida de
tranr:nntes, en el corazón de la ciudad. Yo iba
&lt;ldrás del sillón clel pa:ralítioo, -del sillón que ro1

\

~

bella y decidida actitud, desdeñosa
-de los que se paraban á mirarla con
1liilA cu!nosiood sonriente.
Y entonces fué cuando despertó en
mi memoria el episodio insignificante.
Ya sé quién eres, maripo,a amarilla,
bailarina &lt;le mo\'imien tos torpes; ya
sé quien soi~, cabecita rubia. ojos
dlaros y melancólico~, pe.rfil de adolescente, figura candoro~a y angélioa;
sois un día puro de mi pasado, soi 0
una visión pardisiáea ele mi juventud,
sois una. e,trofa de mi poesía virgen,
sois una llllk'á de mis primeros versos. soi,; un sueüo mío.
;\h, hija del ora,tlor, muchacha primorosa, Of'elia de ca;;.a pobre, que t~
asomaste por c•ntre las hojas y las flores de tu., macetas para gritarme desde
arri!)a. desde el correüor, á mí que r ecargado en una pila,tra del patio, te
Yeía:-"Papú" no tanla, suba usted1tiña sonriem,, ) r.111,1hle, toda pur,~,m
y frescura. como la rosa que cortaste
par:' ofre1·é•rrnela, niña charladora e:olhO un pájaro, rnimo~a y tierna como
una madrecita pn--rntida, que en la
p.emunbru de una techumbre de campánulas, com·er;,aste conmigo de la
María d·e Isaac.:: y de las ri,mas de
Be-equúl', ¿ dónr1o ' e,tá tu felicidad,
dónde tu hogar. y tus libros castos y
tus flores recién abiertas? ¿dónde está mi fe.
dónde mi juventud, dónde mis estrofas sentimontales?
Ahora es cuando ato la. cinta violeta de tu re- •
·&lt;&gt;uerdo á los corclelf's ásperos de Ill!Ís penas, }" me
·doy cuenta de que, entre la buJ1iciosa algazara

del bien, ru brazos que te Levantaran
al resbalar; no hubo en Efrain que
enflorara tus tristezas, ni un "gnomo"
d,o la leyen!da becquer iana que te susurras.e al oído cánticos de bonda1cl y
de hermosm'a.
Besa, be,a á tu padre, bésalo mucho;
es ,lo único blanco que t e quedia y que
pronto te dejará t.im bién. Cada uno
de tus ósculos parece ,pecl.ir pet&lt;dón, y
de&lt;;ir :-Ya lo ves, viejecito mío, yo no
tengo la culpa. Y es verdad, no la
tienes; ¿ qué culpa tienes de qu.e te h l·
yan quitado la.s otras alas, las d-e la
inocencia y la dicha, y te h-ao'an puesto estas de trapo con qllie te dis-fraz,1s
de maripo.::11. del amor?
Coppeé, Francois Coppeé, cantor ele
l'os h unülde.s y de los desventurados,
,; qué te ha, he~ho que .10 me acompa1
ña;s á \1,r e,tas triviales y doloPofas
tragicomedias de la calle? ¿Por qué
tú, poeta de lo tierno, te has vuelto
defenscrr d,e lo injusto? ¿ Por qué en
vez &lt;le e~cribir p01emas, escribe,; libelos políticos? ¿ Por qué ennegreció
el odio tu 2l)ma seren-a, como cuandc
ál¡;uien reivuc.1\'~ el lodo clel cauce
para obscul'!:Ce'l" la transparencia de
las onldas? ¿ Por qué no e::tás cc11J
nosotros, alma conternplativa y pia-

rlosa?

de la l ueha. supe ue tí co::.as amargas; tu matrimonio co11 un poeta que murió en el hospital de "delirium tremens;" la caída de tu pobreza á la miseria; tu primer niño, nmer to de hambre. tu horrible }' lenta y oc:ulb1, perogrinación al abismo. En
ella no halla.;te hachl• que te enseñaran d sendero

i Oh, buen Cappoé, he aquí á dos de tus héroes; un viejo y una niña. un gusano de la tumba y una mariposa del vicio, que se unen en un
beto y una lágrima!
i Si tú lo viera", quizá volvería,; á escribir "Cuentes s-cnci llós !
Luis C Crhina.

Llegan por pequeños grupos, bajo la vigilancia
de un empleado de las Agencias de e-mio-ración.
Les ha sido preci3o, de,de luego, hacer,e ~acunar
La ciudad de Bl.'c@en es tan importante des-tle el
punto ?•e vista de la exportación de brazo&lt;, que
el Gobterno de los Estados Unirlo,. so3tiene allí
co.nstantemenlc á un médico americano encaro-acle.
id-e la inspección ;.anitaria. A fin de evita~ la
propagación de las fiebres cont-aigiosas, el "~ord-

ALEMANIA ~MODERNA
UNA PARTIDA DE EMIGR \NTES. ;

'

\

'

f

·y allá voca.Jizaciones y "fermabae'' in.thábiles, d&amp;:;entonadas y ridículas.
E[ escándalo IIlle contuvo. Aquel antro, ma&lt;lri,,&lt;TUera de vicios, me repugnó; y r0S11.élt.amente
Je volví 1a espalda, y salí á la calle. á respirar el
~bientie: desinfectante y frío de la noche.

**•
Ya iéoo mañana, al despertar, me asaltó el recuerdo del teatro de barrio, y se me clavó en la
fnente á manera de obsesión insana. ¿ Dónde ·había yo conocido á la mariposa amarilla, dónde.
en qué repliegue de la memoria o,taba este insio-:
nifica1nte episodio de mi existencia en el que la
muchacha trislona hizo un pa.pel breve pero simpático, no me cabía duda, simpático como una
&lt;l'lrlce y fugitiva sonrisa?
1A casualidad, con sus inesperadas coincidencias, con· sus golpes t rn lrales y efectistas, suele
dar solución extraordinaria á estos pequeños prohlemas del acaso. Es el:::a quien ata y desata los
frágiles nudos gordianos con que algunos ilusos
entretenemos á la traviesa. "loca de la casa." .A
· Yeces se detiene mucho para terminar,-como re.p_artidor qu~ retarda la ~ltima entrega-estas cunosas novelttas _de la vida; á veces, en cambio,
muc_has veces, v1o•Jenta la conclusión como folletinista disgustado de forjar enredos inverosímiles.

&lt;1-:i.ba con lc•ntitud, empujado por el mozo distraido.
Todo ~ mundo lo ha visto · en él se acurruca.
bajo el somibrero hongo, un ::ictogenario d.e me~- .
lena y de barbas muy largas, m11y espesas, muy
blanc_a,s, que, con lo tupid.o de las cejas, blanoae
t~.mb1en, muy blancas, 34&gt;enas dejan entrever dos
OJnel?s nuertos, y la ~unta de la nariz, aguda y
am¡ariUenta como el]/ pico de ·u.rut. ave de rapiña.
Ese hombre fué un orador, un periodista, un brioso combahmte de la id.ea.. Yo alcanoé sus últimos triunfos y lo ví Hogar á la gloria, envuelto
en un aura sonante y luminosa encorvado pero
_.,..ra.a y por el 'dolor, porque
' est
no t u r1·.~·do. ,por,1a. t'l
hom?re fue asumsmo un perpétuo herido die la
fatalidad y de la suerte.
Sus victorias sangraban.
No me conoce ya; á nadie co1:oce, va, es decir,
lo llevan por esos mundos, inQonsciente y senil,
e~ busca de la fosa e~ que han ele c-aer para
s1e1:1pre, una cabeza fatiga.da de ,pensar, una entrana cansada die latir, un cuerpo abandooodo de
todos -:-( de todo, hasta del sufrimiento.
- )'."o l ba detrás del silf.Qnc Y, de repente una senori~a, una ~oll-a, como decimoo, desde lejana dis~anc1a ech,ó a c?i::iier hacia, el paralítico, y se arroJÓ_ sobre el abierta. de bra_zo~, ágil, flexible, sin
miedos pudorosos ni encog1m1entos vergonzantes,

La -emigración es uno de los principales re,cun,os para las célebres y poderosas Compañías
,d,e na ,negación de Bremen y de Hamburgo. La
"'Norddeutscher Lloyd" y la "Hamburg-Amerika"
han lLgado á ser las más importantes empresas
11narítima!:i del mundo, gracias á las mul.titudes
"'exportadas" de Europa á América.
l!.n 1898, el "Xorddeutscher Lloyd," solo,
transportó á 53,223, entre hombres y mujeres expatriaidos.
Antiguamente los alemanes proporcionaban el
mayor número de emigrados; pero hoy están en
minoría, á causa. de que su país natal puede em¡&gt;lear casitodos los brazos; y ll'a.-, Agencias ti:enen
que pro-curarse su clientela m:ás lejos; tras laE
:fronteras.
Cada semana, todos los hambrientos de la Europa Central, que han encontraido iel medio de pagar el viaje trasart:Mntico, !:'e dan cita ,en Bremen,
esperando la partida hacia Jlejanos países.
A las 7 de la mañan-a, merece contelJllPlarse la
Estación espeóal del Lloyd. Una; multitud tan
miserable como abigarrada, lllena Oos andenes. Po,cos alemanes; la ma·yoría es de polacos, mazures,
gorales, rnthenoo. húngaros, croatas, bosnios,
,c,tc. La Galitzia ha proporcionado Ia mayor parte de los emigrantes.
Esta gente arrancada á su suelo natal, á hs inmensos bosques, á las llanuras, á las montañas,
-sobre todo, donde el corazón se adhiere, como una
raíz á ll'as rocas; e;,,ta gente parte sa:biendo apenas
:á dónde se dirige. ¿ Qué van á hacer á América
€stos pobres &lt;le Galitzia, de rostro escuálido, por
la rnü;eria? Yan á trabajar; pero ignoran cómo
y para quién. 'C'n pariente ha partido antes que
io1!-os y ha escrito que por allá faltan obreros y
hay pan para todo el mundo. Les ha propuesto adelantar1es el precio del pasaje; y ahora se ve,
-en poblaciones enteras, que todo el elemento joven y ansioso de vida, aban1dona su tierra natal.
La mayor parte de estos emigrados, se destina á las mina.~, y ca.usa e;;itremecimiento el con6iderar que algunos de los que han respirado
'Siempre el aire puro d e las campiñas, y se han
haibituado á la hiz plena, van bruscamente á cambiar su hermoso sol por la lamparilla, brumosa
cirwtda .de tela metalica.

&lt;leut~cher LlO)'cl, .. posee igual mente en /.a fronlera rusa, cinco estaciones de cuanentena.
Poco á poco los. emigrant,es se acrrupan en la
Sala . de es.pera. Hombres y rnuje~es que han
per cl1clo tod-a individualidad, y hasta ¡el nombre
llevan los primet'◊s en el sombrero y las segunda~
en el corpiño, cartones numerados. BJ color de
éstas cartulinas, difiere según se trate de hombres solteros, de mujeres célibes ó de matrimonios.

1

Un a emigrante alemana enriquecida.

.

.

�Domingo 3 de Febrero de 1901.

-¡ Gracias á Dios, Doctor! Tú: Alejandro, co-.
dico-na.die •como Ullla mu¡jer pare decir tí. un
rre en busca, dJel sacerd-::&gt;te. Tú, Ramón, ve á.
enfermo que se acerca la última ~-ora, ~o me
limito á recomendarles que no pierdan tiempo. traer al escribano. No hay que perder ni un
E-sto va que vuel~ ah! No creai-s que ese a;ivio instante. Así lo quiere P apá. ¡ Que pongan el
dure mucho. La entraña esa está muy lastima- coohe!. ....
-¡ Vlá.monos en el mío!-dijo el Doctor.-Y.::&gt;l-.
da. ¡ Horroriza la irregularidad del pulso!
veré
esta tarde ..... .
-¡Vd., Dxtor ! . . . . . . -suplicó uno de ellos,
I
Y los tres salieron.
- V d., el viejo amigo de la casa; ¡Vd., el cariEl Sr. Dr. F.ernán&lt;lez, levantándose y compo- ñoso médico! ..... .
II
-Deber penoso me impones.
niénklose las gafus, &lt;lió á uno &lt;le los jóvenes la
-¡ Yo lo hil'ré!-,exclamó J or-ge.-Dur-::&gt; es el
receta que acababa de firmar, y éste la puso en
Escriba.no y testig-::&gt;s aguardaban en el salón,.
trance, el paso gravísimo. . . . . pero no me falmanos &lt;le un liwaiyo que esperaba en la prue-rta.
acompafüi.&lt;los de Luis; Ra,món, Alejandro ·y Jortaren
ni
energía
ni
v:rlor:
apuraré
has~
las
h~ces
-Estas enfermedades cardiacas, tan obscuras
cáliz tan amargo. Y no perdamos m un mmu- ge, nerviosos é inquiietos se ~aseaban en el coy tan misteriosas, son de lo más traidoras ....
rr.edor. Mrás de una hora hacia que el P. Lóp,ez:
to
. ....
Los cuatro mozos palidecieron.
Sus tres hermanos le d,etuvieron.
estaba. a!l lado del enferm&lt;&gt;.
El médico prosiguió :
De pronto se presentó .en -la sala el ~acerdote.
-¡Jorge,
por
Dios!
-Pariéceme qwe hemos Uegatlo al prineipio ...
-No
teman.
P:rooe,deré
c001
prudencia,
con
Forzada
serenidad di-simulaba su emoción.
del fin!. . . . Tubo ser franco; haría muy mal en
tino,
con
la
maiy-::&gt;r
delicadeza.
Esto,
por
motivo
np decir la verdad, y en fomentar en y des. ilu:
siones y esperanzas que DO &lt;lebeD abl'lg.ar. Mi de respeto y de amor filiales, corresponde á uno
pobre amigo DO vivirá muoho ... . . Vamos muy de nosotros. Si al venir al mundo, fué nuestro
padre, qui-en lleno de júbilo y rooi.ante de alede prisa .....
-Pero, Doctor . . . . -repuso el más joven,- gría anunció nuestro nacimiento, es natural y
con eso ¿ quiere V d. decirnos que ha llegado ,e-l debido, que, en caso com::&gt; ~l presente, al saber
momento c1e que Papá. haga t(1,tamento7 y de -que Papá está. próximo al sepulcro, sea uno de
que dicte sus últimas disposiciones, y, en poca1: nosotros quien le diga que no tardará muoho la
hore. de la partida!
palabras, que se pre.pare para morir?
.
Nadie contestó.
-¡ Sí !-contestó tristemente el facultativo.
Y Jorge, presa del do'lor, casi ahogado _por los
-Por mi parte .... -,excl.a!JllÓ el may-0r-:-· ..
no pienso ni -en bienes ni en intereses. ¡Si no so1lozos, logró, al fin, dominar su angustia, secó
hace t-estamento, que no le haga! ¡ No ~ nece-- sus lágrimas, y sin aguardar la respuesta ~ sus
sario! Y así, conw yo, piensan todos m1s her- hemnanos, resuelto, decidido, firme el paso, encaminóse hacia la habitación del enfenno.
manos. ¿ No es cierto?
Y Alejandro, y Ramón y Luis, uno en p::&gt;s diel
-¡ Sin duda!-dijo Luis.
otr-0
sin decir paJabra, cubriéndose el rostro con
-Pero un hombre de negocios, como el padr,e
de V des., por bien a.rreg'lados cpie teng~ los ~u- las .:Uanos, se apartaron del médico, y cada cual
yos, necesita dar instrucciones, y necesita deJar se refU!rió en un sillón, llorando; llorando á ma0
d t "
,
todo aclarado, á fin de que sus hereder-:&gt;s no res, pero "llorando para a en ro.
En tanto el Doctor Fernández fingia entretenerse, examinando los dib?jos maravillosos de_ un
vaso nipón, obra de antiguo_ y afama&lt;lo artista,
un vaso soberbio, lácteo, ebúrneo, más bien, rodeado, como por un collar de so-les, con una rama die crisantemos imperiales, y en el cual desplegaba sm: fantástic0a plumaje,, un r.,1z de grDmíneas vaporosas. En el salón tooos callaban;
afuera, en la suntuosa pajarera de cri,s tal, los
canarios se decían de amores, cantando en coro
su plácida sinfoní,a, primaveral.
Pasó muoho tiiempo, y, p::&gt;r fin de tan largo
silencio el buen médico habló, dirigiéndose á
El notario y los testigos, creyendo que el P.
'
Alejandro:
López venía á buscarlos, se lievantar::&gt;n, dispues-¡ Obra magnífica! ,
.
,
.
El joven no contesto. L_ms fue ,qmen, h~- tos á seguirle.
-No, caballeros ;-se apresuró á decirles dulciendo poderoso esfuerzo; se_ mcorporo en e~ sillón, y dijo ,con aoento de mcomparable triste- cemente,-no es tiempo todavía! Don Romón
diesea hablar antes con sus hijos ... . .
za:
-¡ Ramón! ¡ A.lejan&lt;lro ! ¡ J·::&gt;rge!-díjol€S su
-Papá le compró en San Franeisco de Ca,liiornia. Con él obsequió á Mamá, el día en que hermano,-Papá nos llama.
Los cuatro se dirigieron á la a/lcoba, seguidos
bautizaron á J or,ge. . . . . . ¡ Si ella viviera!
En ese momento apar-eció el mozo ien el fondo del clérigo.
,E l enfermo estaba sentado cerca de una vende la sala. Detúvose bajo la colgadura de la
puerta apoyóse vaciloobe en el mueble más cer- tana, en: un sillón Volt.aire, rodeado de a1moha•
cano,
por fin, se adelantó hacia. el m-~ico, y da,s y cojines, y vestido oon una bata de cacheponiéndole una mano sobre el hombro, mientras mira, de matices áureo~ empalidecidos por el
con •l a otra se enjugaba los ojos; dejó escapar uso, y cuyos pliegues no bastaban á cubrir las
piernas hinchadas y ceñidas por est:rieoh::&gt;s vend,esolado esta palabra:
dajes, y los pies def.orm13.dos que descansaban
-¡Ya!
-¡ Ya qué!-.exclamaron llenos de espanto los con peso plúmbeo en árruplios pantuflos de nutriti
indígena.
tropiecen mañana con dificultad alguna. A.de- tres jóvenes, dejando sus asientos, como si Jorge
¡ Qué dema~ra.ción la de aqUJella cara! ¡ Qué
n:es
hubiera
querido
decir:
"¡
Ya
espiró!"
. más: las creencias religiosas de Don Ramón, exipalidez la de aquel rostro exangiie! ¡ Qué wlenSerenólos
con
un
ademán.
gen que .....
-¡-Calma!-les dijo.-Me oyó tranquilo y en- tar, á ratos tan fatiga.do y tan penoso! ¡ Qué
-!Eso sí!-prorrumpió Jorge.-ill}n ellas hetero.
(No tuve necesidad de hablar ~oho.) Me amoratami.ento en torno de los labios! ¡ Y qué
mos sido criia·d-:&gt;s y ,educados. Los intereses terre&lt;lijo:
"que
ya lo. esperaba; que estimaba. en brillo el de aqueHos ojos circuidos die tintas vionos poco importan; pero hay otro, de tejas arricuanto valían mi valor y mi firmeza; que no nos láceas, y en los cuales parecía que la vida se iba
ba ....... .
conoentramlo para esplender con las últimaF
~Está bien, Doctor; no hablemos más;-dijo afligiéramos, que morir es cosa tan nat~,l como
parnas, y iJ.uego a.pagarse poco ,á poco!
nacer;
que
él
no
tenía
esperanzas
de
vida;
que
Alejandro-pero ¿ quién de los cuatro te~rá vaEl moribu1D.do,--quie moribundo estaba Don
ya
sabía
lo
que
,ten~a
porque
de
unai
enfe~~ad
lor par-a decir á Papá que debe arreglar sul:l
Raimón,-oon la frente sudorosa, el cabello descomo
ésta,
murio
m1
marmí;
y,
en
fin,
que
vimera
asuntos, teete.r y prepararse para morir?
arreglad-:&gt; y la ba.rba crecida, hincha,das y mora.Lo cuatro se miraron atónitos, llenos de lá- el P. López, que es un sabio, que es un santo, duzcas las manos, ·y en el semblante los primey que también viniera el notario." No perdagrimas los ojos.
ros rasgos die Ja faz Mpocrática, semejaba. una
-En estos ca,sos, ttn.ucbacho-s,-rep1ic6 el mé- mos tiempo.

y,

· - ' 1 1- J

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
imagen fiel de agonizante, á la cual sólo faltaban
los últimos toques de un pincel realista.
Las cortinas de la ventana, recogidas á cada
lad·::&gt; contra las jllllil.bas, dojaban ver el jardín :
rosales enflorecidos; follajes exóticos; y !,a fuente rodeada de hieráticos papiros que bañaba
con lluvia leve la regadera d•el surtidor.
- Venid, hijos mfos, venid ;--dijo el enfermo
con voz débil-venid y sentáoo cerica de mí; nece~ito V'3ros, hablar(IS. que estéis á n,i lado. Tengo que deciros mucho, muchas cosas muy graves . .... y sol001nes, y temo que !)81'a ello no ID€
alcaince la vida. Si, muohas cosas muy imp-0rtantes, y muiy dolorosas ...... .
Calló un instante como para tomar aliento, en
tanto que los jóvenes se colocílban en torno suyo
y luego mientras Jorge le acariciaba, v al ver
que el sacerdote se disponía á salir, detuvo á éste en torno suplicante.
-No, no amigo mio, no se vaiya vd.; le necesito aquí. .... Alejándro: un-::i silla para el paure.
Luego que todos estuvieron sentado.;;, prosiguió
el enfermo:
-Acabo de arreglar con Dios todas mis cuen•
tas . . ... ¿ no es verdad, Padre mio? Pues bien
ya le he pedido que me perdone, y El, en su
infinita imi'Eericordia, no habrá Id.le negarme sr1
p~rtlón .... Ya le he rogado y seguiré rogándole,
imentras me quede ali1ento, que o-s proteja, y
que .. . . os bendiga .... Ahora ....
El moribundo parecía vacilar. Los jóven.es,
angustiados, tenfa.n fija la mirada c-n la alfombra.
El padre López, juntas las manos sobre 12,
rodfillas, inclinada la cabeza y entornados los
párpados,-oraba.
-A.hora .... -continuó el enfermo, trémulo,
casi balbuciente, é interrumpido á menud-0 por la
fatiga.-La vida es dura, muy dura; t::&gt;&lt;lo en ella
es dolor y cuando creemos haiber ai!canzado
felicidad y paz, vemos que -se nos disipan c&lt;Ymo el
humo. Este mundo es un valle de lágrimas, en el
cudl tenemo¡: mucho que f;u:fri-r y mucho qu('
perder. . . . Yo. . . . iera pobre, muy pobre. A
fuerza de privaciones y de trabajo, ya lo sabéis
conseguí haoor mi fortuna... . No un capital
fabuloso, no, pero sí grand.e, más de dos millones.
sanos y bien habidos. Pocos me deben y n::&gt; debo á
nadie.
-¡Papá, quien pi1ensa en riquezas!-,exclamó
Jorge, que apenas podía hablar.
-¡ Calla!-repuso Don Ramón.-Escúchame:
dos veces fui casado. De mi primer matrimonio
son Alejandro y Rfillllón; diel segundo, tú, Luis
y tú Jorge. . . . La mayor dioha de mis año-s ha
sido e1 veros si-empre unidos, -siempre como
buenos hermanos, sm que la menor sombra de celo
ó &lt;l~ _rivalidad hay".1 nublado vuestra vida juvenil
y dichosa . .. ,9s vivo muy agradeci&lt;lo, me habéis
amado y habéis honrado mi nombre. También oE
agra.d~zco. que unos hayáis respe~do la memoria
de mi primera esposa; que otros hayáis amado
Y respetado á la segunda, como si á iella debieraiE
la _vida. Ha.béis honrado á vuestros padres ....
j Dio-s haiJ!á que del mismo modo os homen
vuestros hijos! El os bendicirá. como os bendigo
yo ....
L~ fatiga. le hizo caHar. Un momento después.
vol viéndose á Jorgie, le dijo:
,
-¡Damle agua! ¡Tengo muoha sed!
~vantóse ~l mancebo y trajo un vaso en un
platillo de cnsta.l. ¡ Cómo sonaban las dos pieza,;
en manos de Jorge! Dió de beber á su pad're y
éste siguió:
-¡Es ~ singul-arr! De elila me he felicitado
mil ,Y mil veces. Ninguno de VO€otros se parooe
á m~. En cada uno veo el retrato de la que os dió
la vida .. :. Lo_ que voy á deciros, ya el padre lo
oyó ~e IDlS lábios ien el tribunal de '1a L'Onfesión.
(?s. pido pa.ra lo 'J.Ue váis á escuchar, el mismo
s~gilo. Lo que vo;¡ á deciros es penoso, es cruel,
s1; pero yo os pido por Dios, -que ten.,.ái-s valor
Y serenidad para oírme y para escuch~r lo que
va á -deciros este hombre -que se va, qu-e se muere,
Y que os ha querido tanto!
Lo-s jóvenies se miraron los unos á. los otros
como _diciéndoe: "¡ Papá principia á delirar!" '
:Si, es muy amargo lo que vais á saber. Es
preciso que ~aga_ yo testamento, y tod::&gt;-s¡ según
las leyes, SOIS mns herederos; y yo no qui-ero,
en uso de loo d,ereohos que ellas me conceden
mej°:ar á. nadie, ni á título de justa indemnizació~
Y, sm embargo,..... tal vez estoy obl'igado á
hacerlo con algunos -de vosotros. No gmto· de

preferencias, que siiempr-e son odiosas, por mucho que una moral y una conciencia, tan rectas
coro-::&gt; -las m¡ías, me lo manden y me lo ordenen.
-¡Papá!-Insistió Jorge en tono de congojoso ruego.-¡ A. qué tratar de intereses!
-.Sí, es preciso ... Uno ... uno de vosotros ...
no es hijo mío!
K-adi1e habló. Nadie respiraba. El enfermo,
como repuesto de una horrible emoción, y com::&gt;
libre de un gran peso, prosiguió:
-La oa-su-ali·dad, ... no, !la. dti~gracia, una des
gracia providencial, sin duda, rue lo hizo saber
haoe dos ,años. . . Una carta huHacla con otros
papeles en una cartera de viajo, carla que pronto fué dievo,raLI:\ por las llamas, me lo dijo too::&gt;;

Domingo 3 de Febrero de 1901.

d::&gt;s, y en todl()s los o~&lt;b fulguró un :re1áIDipago
de ,duda, de duda horribl1e, que algo tenía de los
reflejos &lt;lol Infierno.
-¡ E,scog-ed !-repi·t ió el enI.e:t"mo imperi::&gt;..c:arnenbe.
Y los cuatro mozos se pusieron en pie.. ·Todos querían hablar, pero ninguno se atrevía.
-¿ Queréis ignoa·air sieill(pre, quien no :es hijo
mío?
-¡ Sí!-contestaron á una..
-¿ Cede cada cual la, parte que Le corresponde en favor die los otros?
-¡ Sí!-v·olvier-Oln. á contestar.
-Pues bien;-prosiguiió ,e1 enfermo, en Cll(YO
rostro resplandeció satisfactoria alegría-{lsÍ lo

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~e ~veló que uno de V'OSOtros no tiene der-tcho e~peraba yo; esta.ha seguro de ello. Todos sois
a lill fort~na., ... Todos sabéis, y tú princip:11- ~~os de ser_ hij~ míos! ...... . Ahora, oíd mi
mente Jor¡e,tu c;uie vas á ser aboo-a,do que nor últuno conseJo, mi postrera súplica.: yo he peirrr
º a,ltas
'
'razo,.
oro.ves
~t·~v~ de moral y .p or muy
d?ni&amp;do ~~, desde que su¡pe todo; vosotros ta.mnes de JU~ticia esM prohibid.a, la inV'estigación de b~én debéis perdonar. Que ninguno die vasotro.,
la, pate11mda.d.. . . . . _Ante la lie&gt;y todos s-::&gt;is hijos piense lIUll, de ag.ueH.a á quien debe la vida, pormios ....... ipero si todos heredáseis por igual
q_u~ correna peligro die cometer la mayor injus1;1gun::&gt; l-1egaria ~ ser dueño die lo que perten.ec: ticia, la de calumniair á la mujer que le llevó en
a loo demás. Bi€111, á v&lt;&gt;SOtros,. -que habéi.s sid-0 su seno. Pude callar, y llevarme mi secreto al
ta~ nobles_y tan_buenos hijoo, toca decidir. ¿ Que- sepulcr~ ; pero ,no debía tom.0ir ,sobre mí las conréis q~~ diga quién de los cuatro no es hijo mío, secuencias ~e una falta que no había cometido ...
Y, sabien&lt;lo!lo, oeder los tres parte pr-O!poreional Ahora, viem~, y abrazadme pa.ra que os bendien .!-avor del cuarto? ¿ Queriéis hacer la misma ga; 91; seguida. que entre el notario, y ....... .
ces_i?n, todos á una, é ignorar siempre, siempre, &lt;lespues • . . . . . . d&amp;'1)1Ués. . . . . . . rodead mi lecho
qmen .es el que por malos caminos vino á este
de mme~, ?6n&lt;lecidme, y, luego que espire yo,
hogar, á vivir ~j-o ~te techo, á gozar de bien- cerrad mis OJOS con un beso de perdón!
estar y opulencia, y a tomar mi nombre? Esco-

ged' .
'El sacerdote iJevantó los ojos al cielo pidiendo·
favor. Loa jóvenes -se conternplaTon ' asombra-

lf afael ))elgado.
Agosto de 1900.

�EL :'.llt'XDO ILUSTRADO

Dominrro
3 de Febrero de 1!)01.
o

EL MUNDO ILUSTRADO

labras á las tropa,s, y apostrofó
de esta manera á los difwntos:
"Sa1g€nto mayor Renaudot, soldado Oaooy; haibéis experimenta.do la inmensa amargura de
morir por las •'hr\.l::,s d~ amigos
nuestros; pero, en cambio, lb.abéis muorto c-0mo soldados. Como soldado, os saludo por l a ve~
·'iltima."
La ceremonia revistió la importancia. de todas las de su clase, que unen á su prestigio natural el que les imprimen :!,,i abnegación y la disciplina que
constituye su espíritu.
-

La Reina de Inglaterra.

Alegoria del Renacimiento de Ale1nb.oia.

t.:n :soldado aleman en la Picarda.

Fot. de 8 Lange

LOS Hl\ [R$AIHOSDEL\ FUNDACIOY
DEL IMPERIO ALEMÁN

Ydel natalicio de Guillermo 11.
~

El ootrato &lt;le la reina Alejandra, ,es,posa del rey E&lt;luardo VII,
que reproducimos hoy en esta,
columnas, corresponde, como es
dl'a.ro, á la época en qu.e la
hermosa. y distinguida señora
llevaba el títul-0 nada más qne
de princesa de Gafos.
P erteneciente la reina á la
familia real de Dinamarea, tan
famosa por la hermosura de su1:
hijos como por la bondad )'
gracia ingénita. en e'!1as, d,e seguro llevará al trono que ocupa el aura de aplausos y bendiciones que por doquiera la sigue
desde hace muchos años.
La reina, á pesar de que no
cuenta sino una ,edad relatiYamente. corta, ha dado ya varios hijos _é hijas que aman }
respetan á su madre con tierno
y filial afecto.
·
Muy digna es la excelente dama de compartir trono tan famoso como el de Inglaterra. y de·
~ecundar las miras é iUJtuiciones
del rey R-dnardo, su cónyuge.

Joyas de la literatura irjria.
De rosas coronando
las sienes y ca bellos,
risueños y gozows
las copas vaciemos.
Una gallarda joven
ele ágil.es pies y tiernos,
graciooa'S &lt;lanzas t.ej,e
al campás de su p!.ectro.

La yedra de sus tir;;os
lleva 'ros ramos sueltos,
y al girar se ensortijan
y susurran a} viento.

~ &lt;;;&gt;

El a''.,egantc edificio que la co~ouia alemana, resid.ente en liéxi1::o. tiene dootmaido á punto de
unión &lt;le su;: conacion·a,]e5. ostentaba arreo., de
fiesta el úlmlo 2U de,l actual: se celobraban al
par, la fundación del reino die Prusia y el na_tal icio del En,iper:Hlor U uill.l.!rmo, que ruhova nge
fcli:;,;mente Jo,, &lt;l,e,tinos de la patria teutona.
Con mucha anticipación comenzó á d1ecorarse
el edificio. con•i,ti , rnlo el adorno en gaHard,etes,
flore:; y corona" r¡ue enlawh,lll band'~ras alomanas y mexicanas. En una cL? }as ga'.lenas se colocó el busto del Canciller Bism.ar,ck, autor de la
he"'cmonia y I a unida,cl alemanas, coronado con
lat~re.lies y ro-Jeaclo de luces de colores., .
En los m1uro3 ~e di~trihuyeron artishcamrnte
lllos escudos de di fe rentes reinos, provincias y ciudades libres de la nación &lt;Termánica, y en ,el sa. con d ecoIón principal
improvisó "un ~st:~,nano
raciones bien ejecutadas que ,irno para ,la repr~
sentación de u:u comedia, y cuatro cuadros vivos.
La comedia se intitulaba "E,l soldado aJ.ernán
y Ita picarda," .Y hacía almión á la guerra. francoa:U. mana. ]&lt;] argum(•Jlto e~ mu? sencillo: un
!rn1amo se aloja en casa de una JOve~ francesa,
quien de ipronto lo recibe con el _des~en natur~l.
respecto de un invasor; pero debido a la astucia
y buena graieia di,I militar, en poco~ momentos
logra ésle hacerse amar de la ca~nipesma. Cuando eID1piezan á ,e ntenderse y está el soldado go-

HONORES TRIBUTADOS

ALOS ZUAVOS 11UEBTOS EN CHl~A
Presentamos en est.a plana,
u.na r~producción de los honore~
militares tributados en China á
l~ . zuavos Renaudot y Caudy,
v1ctima..s de las balas amigas en
una sorpresa en que los ruso,
confundieron los cinturones ro•
jos de los soldados franceses con
los de los boxers.
Ett Almirante Pottier. que había ocurrido expresamente al entierro y funerales de_los dos valientes, cuando concluyó la ceremonia religiosa dirigió unas pa•

,e

Domingo 3 de Febrero de 1901.

Síguela un mancebitode fino y rubio polo.
las cue.rdas d.e la péctide
-diestramente tañendo;
Canta con pcnetr,anies
y divinos acentos,
que aromosos resbalan
entre sus labios frecoo.

Y el rubio Amor y Bacf&gt;
con la risUJeña. Venus
asisten 21' convite,
delicia de Jos viejos.
S.M. Alejandra, Reina de ln¡:lat,rra y Emperatriz de la India.
A

Cuadro alusivo á la fiesta Coronación de Guillermo I de Alemania.

zanclo de rn nuel'a conquista. el cflarrín hacie oí1
el toque de mal.'oha, y el 1mlano se escrupa. presuro;:o do la quinta, ofreciendo á la joven no olviclarla .Y ca~art,e con ella si sale triunfante en
la guerra.
Represontata á
la aldeana la Srita.
Elena Stoecker, y
al soldado el Sr.
Eng. Bur&lt;!hadt.
Los cuadros. cuya
reproducción
puede V'e rse
en
nuestras
c-0lumnas,
representan
"La desped~d,a de
Harminio," el héroe epósim.o alemán; "m despertar de Fed-erico
Barb2.rroja," que,
como se sab,e, duerme todaví,a en lo
,tlto de u.na montaña; una alegoría
alusivra á la fiesta
y una apoteósis de
Germanía.
Los espectadores
aplaudieron calurosamente la comed i-a y -los cuad-ros,
que _terminaron á la

media noche.

nncreonte.

Fot. de E. Langc.

Rn seguida se organizó un aniunado ba~le que
duró hast.a las tres de la madrugad,a.
. Las damas ves.tían elegantes tr,rujes, y atig.unas
Jóvenes alemanas lu,cían los lindos y carcterísticos
atavíos, prO!pio:i de las provincias de su país.
En la cantína estaba insta•lado un. pabellón de
tiro de sailón, en donde por una ,poq ueña cuot.a
.e ob;;eq,uiaba á las señori,ias con retratos de ,Jos
monarcas íh!-emanes y juguetes, y á los eabaHeros
con boqu ilfas de pasta. So rifaron tres ,cuadros:
u~o representa al Emperador Gui1lermo, otro á
Bismarck y .el tercero diforentes asuntos.
Los fondos co!ectados en estas rifas y juego
de t"alón, se &lt;led•1carán á la. fundación del H-ospital de la Colonia.
~•-&lt;:&gt;

En la repr_esentación restuvieron muy felices.
Todas l•as estimables personas que tomaron parte
en ella, y, en con.secuencia, fueron merecidos los
ca~;1rosos a,plainsos con que la concurrencia prem10 el osfuerro artí-stico de los im&lt;provüados actores.
En cuanto á la animación qw~. reinó durante
toda la fiesta, ~ría 01Cioso tratar de de..o.cribirln :
todos conocemos lo bien que saben divertirs,e dentro de !Jlos límites de l,a más absolut.a correcci.'m .
los. mi:cmibros de la simpática colonia aleman:t quf
resido entre nosotros.
Ade•.ru'.1s, en esta vez, la alegría de los co11c.urrentes h,nía que ser dJe,:;boJ1dante é inmenso ;;u
entusiasmo, puesto que 'se recordaba en la· fies ta
{, la lejana P,atria y al 1rwnaroa. tan bien querido
de !rus ~ú i,~1i to-;.

J:,:=t--?.

;sx
::J ..
_._,. ~~-.·;;_::~ -~~:.&gt;;';:~ ...~:7"
El Almirante Potticr ante los sepulcros de Ranaudot y Caudy. ··

·..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

REPORTAZGOS HISTÓRICOS.
Si hay algo que deba contribuir á que nos consolemos los pequeños y los insignificantes de nuestra insignificancia y de rn1estra pequeñez, sin duda
1ue debe ser }a consideración de que, si durante
la vi&lt;la SOIDIOS objeto de odios y arecciones.; censuras y elogio.s, y ha:,,ta, nos imaginamos centro de
abominables c-ábaJ-as y temibles ~ntrigas, cuando
pagamos el "fatal tributo á la naturaleza"¡ oh; los clichés!-aconte~e Jo que e.J refrán pregona: "al que se muere lo entierran;" y lo entierra,n con ,penas y goces, esperanzas y: desencantos, odios y simpatías.
Pero si la mennona de los "innumerables de,conocidos se borra y perece, la de los que han sid:i
de los que se adelantan "J'lernrudo las antoroh8's die la vida," :recibe nueva con,,agración con la ml\lerte. Primero, se olvidan las
enemistades, se diúpan los odios y se abultan
y exageran los méritos; luego, se estudian la vida dE-1 grande h:&gt;mbre, su influencia cm la sociedad en que vivió, la trascendencia de su obra y
la importancia de su talento; d~pués Ee forman las escuelas de erudito,, e;;p,'Cialistas .v maniáticos que V•ED en el poeta insigne ó en el alto
y excepciona:¡_ pensador un gran maestro &lt;1e cocina d.e nliutic:a, de balística, d·e blasón y de
álgebra; en seguida se prueba que el genio esplendorOiSo, la verba incomiparahl'e, la generosidad
do ideas y la amplitud de miras del difunto pro,·ienen d·e a1º1ma neurosis latente. de aJguna
desatinada h~ura; y se concluye por im•e-stigar
los ápices &lt;le la vida del heroe saca.ndo á luz
1,us debilidades, sus caldas, sus preferencia ocultas y ha.sta las más insignificantes minirneces de
su persona.
Y en buena hora que tales cosas se hagan
cuando se trata de gentes cuyos hechos han ejerci,do infl.ueneia en ol mundo; pero cuando quien
se versa es· un ingenio soberano, un escritor exirruio, un hombre que haya vivido "ocultando su
vida y esparciendo su alma" conforme al consejo
horaciano, tal,es perfiles huelgan del todo. Porque, ¿ me agradará más el "Quijote" si se dice
punto por punto las disputas de Cervantes con

Blanco de Paz, ó si conozco quiénes son los originales de Dulcinea, Sansón, Carrasca y el mismo Quijada?
Sin ,embargo, la biografía moderna ha inve,tigado esas pequeñeces con más afán que si de ellas
dependiera la suerte de Atenas.
J)¡t Lope de Ve6a, de quien se conocía el ingenio y se admiraban las obras, se publicó hace
poco nn legajo de cartas en que el ··.fé11ix" viene
a q ue•dar en pésimo predicamento: acariciando á
un niño, hijo de amores sacrílego,, con las mismas manoo con que alzaba la hostia consagrctda.
De Bacón, el innovador de da filosofía, ¡¡.e han
llegado á averiguar al céntimo lodos los chanchullos y prevaricacion~ que c-jecutó como cancil1er de Inglaterra.
Fenelón está convicto de haber educado bastante mal á su regio discípulo, de quien trató de
formar rnú.s un beato que un conductor de pueblos.
Cuandv s:e habla de Voltaire, se olvidan sus
fochas por la tol€rancia; su clarividencia para
presagiar el gran movimiento r evolucionario"ce bean, tapage,''--como !o apellidó en una carta
célebre; ms defensas de Calas0 Sirven, La Barre
y los siervos del Jura, para recordar que los soldados de B.o,;baah, cal'le'CÍan de calzado y de comida, porque Aruoet no había cumplido con sus
deber-Es de abastecedor; para decir con Macaulay
que es "lLil maestro en el arite vil de la adulación," con Stendhal "que habría dado todo su
ingenio por ser de elevada prosapia" y cou
Brunetiére que "en sesent.a años sólo trabajó p:&gt;r
el logro de sus pe,reonales aspiraóone,.''
De Moliére no eólo se conocen todos los paso;:
!' se saben los puntos de Francia, €U que hizo
representar sus obras, sino que se ha averiguado
¡ay! que casó cvn Armanda Béjart, su ,antigua
barragana, por coger los ahorros de ésta y sin
tener en cue·n ta que la Armanda había venido al
mundo en la época de las relaciones de Poquelín
con la vieja actriz. Además, se han puntualizado los amantes con quien la mujerzue-la minotaurizaba al creador del tipo de Georges Dandin., y otros particulares que no huelen á rosas.

EL MUNDO ILUSTRADO
Con motivo del centenario die Rousseau se demostró :qnre aquel estilo gran.d¡ilocuente y
uell'isirn.o · que era característico del autor de
la "Nueva Eloísa" y la "Profesión d€ la fe del
v~cario saboyano," tertfa por origen un. vicio espantoso.
.
.
En cambio, se ha descub~eTto q.ue ~. delito que
el mismo Juan Jaoobo se habia, atri.!buido, de
echar sus hijos recién nacidos á la indt1.1Sa, era
obra de la fantasía dcsarreg1'ada del viejo gin€brino, que se figura.ha víctima de ,persecuciones
~in cuento y autor de faltas espantosas.
Gyrano de Bergerac, hoy tan popular en todo
el mundo, no era, :;iegún lo waba de demostrar
un erudito, €1 tipo romancesco, interesante y lleno de misterio qlllz- nos •p intó Rostan,d, sino un
rufián des,·ergonzado que tenía más &lt;le 11onipo&lt;lio que de Don Quijote.
Para averiguar si el autor de la degbonra de
la deliciosa. poetisa :Mareelina D esboroies-Yalmore, w llaJJL31ba Marcos, Marcelo ó Enrique, se han
limado tantos pliegos ,de papel y se ha trasega.do
tanto J.a. memoria de la tierna autora de las "Elegía;:," que no :parece sino que se tra.ta de darle
algún hábito de Sd1ntiago ó algún toisón de oro
póstumos.
El nombre y demM generalies de las queridas
de Goebhe, se conocen mEjor que los poemas del
gran teutón.
· Xi el "l\fa(l~pra.t,'' ni el "Andrés," han sido
tan e~tudiado,; como lios lios de la ai\l!tora con Peclro Leroux. Julio Sandeau, Ohopin y A\fredo de
11u~,c-t.
Y tras és.too vien;en l\1oratín, afrancesado; Víctor Hugo y Bretón, roñosos; Ventrura de la Vega, comido de deuda.;;; Merimée, a,dulador; Larra, adúltero; y así los otros.
¡ Y habrá así quien ansíe la gloria póstuma y
se d·é cabezadas por e ntrar en el mítico tem'Plo
de la fama- exponiéndose á que el m ejor día se
encuentre un legajo de cartas en que resulte que
ol reciperud:i:ario mereció quims fa. adlJn.iración por
eus obras &lt;l,e arte; pero que también mereció el
ipresiidio y basta la horca, ipor sus maldades!
1

V. Sa/aoo .ft/¡1are~.

LAS TRES FALTAS DE MENDIET A.
El bacilo de Koch, como la polilla, ama los
muebles ruinosos, los libros polvorien.tos1 las ropas olvid,adas y, Mendieta fué ,eso en la vida: un
m.ueb:l~ ,en el ,desván, un libro adocenooo, una
prenda de Almoneda.
No había cumpliüo cuarenta años y el menos
comprometido y grave de sus pulmones-al decir
&lt;le los médicos- parecía un Potosi patológico, por
sus túneles, tiros y cavernas, ahondadas por los
siJ.enoiosos mineros de la tísis.
La nece3i,da&gt;d lo Nstenía en pie: un rico no hubiera podido r esistir, como lfendieta resistía, las
siete horas de trabajo r eglamentario, enconado
.,obre el papel de oficio. encorvado como quien
lleva á cuestas su propio ataúd ...... .
Con todo y á pesar de todo, manten'a el "record" de puntualidad entre el personal ele la Sección 8a. ("Ejidos, abastos, algodón en rama;" v~into años de servicios.; licencia de ocho días ·sm
goce de sueldo para casarse; cineuen ta pesos mensuales.; letra clara y muy tendida; ni una sóla
falta.)
- No debería Vd. yenir con un tiempo así-le
clecíamos las tardai horribles de lluvia torrencial.
-¿ Y qué como. y quién me mantiene?
- Es cierto.
Y abría el paraguas torcido, roto, verdegueante
;para que se oreara; d,ejaiba caer junto á la escupidera 108 chanclos ele hul e·, y después "de refres&lt;·arse," cambiaba la levita. ele calle por el saco de
faena roto por los codo!:\ y oliente á nicotina; se
frotaba las manos, y aunque parecía tiritar de
frío, detrás de los anteojos de oxidada armadura;
detr!.s del crista,\ estrellado, centellea,ba el tizón
de la fiebre vespertina, en sus ojos perdidos ,rn
somcrasas cuencas.
Aislamos su mesa como se aisla un lazareto;
t('merosos del contagio no omitimos precauciones :

i.

cada qt1ien usaba su propio vaso; jabón, pluma y
escupidera y, caso de lavarse las manos, se enjugaban con un pañuelo por no tomar la toalla oficial, abandonada en el desvencijado aguamanil
vara uso exclusivo del enfermo; se abrían las
puertas de par en par; el oficial lo. Balhontin
contrajo el vicio de oler alcanfor, esencia de ca-

"de oro," cajas de música y hasta un cooh€cito de
mimbre!
Pero en Julio; súbit$'Il€nte fueron atropelladas, trituadas, fulmina.das sus esperanzas.
Volvióse ,a,pMico, olvidó tomar cada dos horas
sus medicinas, dejó incomp}etos sus foHetines;
~e quitó el vicio del cigarro; tornóse avaro; salió
á horas extraordinarias de la Oficina; dejóse crec"ilr la barba: estaban rotos sus zapa.tos; presentó e,l cuello d~nudo al garrote vil d~ los a,giotistas; Momaro:m. en l'lls bolsas de su raído par
Jetó, las coquetas envolturas de las medicinas de
patente y se le llenaban los ojos de lágrimas al
ver pasiar, bajo el ardien,te sol de las tres de la
tarde, los carritos blancos, llenoa de ramilletes y coronas .....
Faltó por segurula vez.
-¿ Qu€ le pasó am!ÍY50 Mendieta?
-Nada : un cuidado de familia,-y escondía la
ca.usa, muy hondo, en el mutismo, como si fu€se
un feo delito, y temblando de dolor y de fiebre,
ensartaba la sguja, trataba de ensartarla, y vencido por el golpe de .maza brutal que en el matadero abate á las bestw.s, y €U la vida á los
hombres, dejaba caer ¡pesa&lt;lamerote la cabe-ta entre las manos.
Rn el fieltro sueio de su sombrero, resaltaba
aquella vez un pétalo marchito de rosa blanca :
¿ fué de una corona. mortuoria? ¿ volvía de un entierro?

mela y mentolina; el archivero Portú, más -a;pren.sivo que los demás, roció el entarimado con
creolina, pretextando abundancia de pu1gas; el
nuestro olía á salón de hospital. .... No le tendíamos ·la mano cuando nos saludaba.
Entretanto ,d incurable--me pa.rece verlo,melenudo y enmarañado, canosas las sienes, prominente la osatura., árida la frente, acentuado~
los pómulos, tendinoso el cuello-me pareee verlo y oírlo, respirar de manera inolvidaible y con
ademán cansado poner en lun,pio las minutas y
h~ pel.'ISistido en mi memoriia como goyiesco estud 10 al agua fuerte, enérgica y dura, 1a silueta de
su mano huesosa, larga, de espaitulados dedos. hipoerá.tica, sucia en la. b'lanoora del papel sellado.
Era tr,ahajador y padecía pobrezas indecibles:
cuando recibía un. sueldo, desfilaban
frente á s u mesa, plebeyos acreedores.
los más ofonsivos, los q~ cobran fracciones de piastra, y e.ra maestro en el
arte de des-pedirlos sin salJlar ó dejarlos contentos, aboruámfoles uno.s cuantos centavos.
--&amp;lí queb-rado.
Era su fra~e al volver de la caja y á
pesar ,d¡e ello compraba un billete á la
vieja cleicaUza y tuerta que irónicam€nte representaba á la Fortuna en &lt;'1
:Ministerio, y aparecía como tentaid:cra
los días &lt;lle pago.
- Mentiiet,a, no a,oaiba este ejercicio
fise.al. decíamos.
Y sin embargo, cinco años repc-timos el augurio , in verlo cumplido, con gran pesar de Quiroga.
el meritorio sin !'uelclo, rabiorn por la vacante.
qui€n en tiempo de aguas, grandes calores ó epidemias de tifo y gripa perdía el sueño, andaba inquieto. n.o di;;imulaba su impaciencia al ver en·
trar ·lento y fatigado al moribundo.

Aquella máquina de toser, tan semejante en su
ruido de cosa. ma~trecha al cascado reloj de la
sooción, tuvo (.&gt;ID¡rero, por los dias del otoño, un
alivio relativo, desusada anillllación y locuacidad;
se dió á la lectura de obras de medicina, hojeó
-0111tálogos de droguerías; gast'!lba tanto en elixir es y píldoras, que nos surtía de almanaques de
Botilca; esos irónicos anuncios donde junto al chascarrillo y á la caricatura, se lee el ,episodio de
V€rgomooas enfermedades y se mira. el retTato de
una. deformación.
A ratos quedábase ¡rensativo. á ratos sonreía
coono record111udo las aventuras de una DO'Vela de
folletín. Siempre los tubereuilosos divaO'aron mu\iio, da,ndo crédito á lo maravilloso é iI~verosímil ·
'
SleID.pre
su imaginación va:ldudinaria, buscó las'
tierras ~el ensueño, coono los sajones taciturnos y
d'06lhiauc1ados anhelaron para morir el cielo azu,l de
I talia!
Mendicla sonreía con dulce candor solamente visibl€ en la faz de los paores y' de los
aJmeJJ.os: luego un niño era el motivo de su mej•ría, el invisible auditor de sus soliloquios porque dió en hablar sólo.
'
E1; Febrero, una criada haraposa y sucia, presento á nuestro Jefie un sobre-escrito envuelto en
p11,pel &lt;le estraza, para no mallloharlo enterado de
la carta, exclamó Rosas:
-¡ Qué barbaridad! y todos leímos este recado:
"Señor Rosa.s:
Suplico á Vd. me dispense, si no voy á la Ofioina; pero mi señora acaba de- dar á luz. con tod_a. felicidad, un varoncito que pongo á Ía disposimón d€ v&lt;l. y de mis compañeros. La firma, ya
uentada, está en la mesa deil Sr. Madrigal, las
llaves en el segundo cajón de la izquierda. Va-

l€!'
- ¡ Qué barbaridad!

repetimos "en coro" sin

lllltJer á ciencia cierta, por qué era, aquello un:1

berbaridad, a,l unísono, con la espontan€idl'td á
profética é instintiva. de la-, m11llit11t1e¡:,
e2os grandes coros de la Historia.
,
Fuk entone~ la. prime•ra falta de asistencia del
cumplido Mendieta.
TIN!eS

II
-¿ Y el heredero?
-Acruba &lt;le hacerme astillas el vidrio del reloj, y Menrlieta se reía, des.pidiendo eepesos dardos de humo por las narices : fumaba sin d·escan@o, estruban negras hasta el anillo sus tenacillas
de cobre.
- Hoy fué un día solemne, tomó su leche me&lt;diada con agua.
Y se ponía á trabajar y á toser, sólo que entonces, después del acceso silbaba. ó camiturrea:ba
expansión increíble y desusada en él .
Crecieron sus d€udas; compró doble cantidad
de billetes, malgastó en cosas Sl}pérfluas: abrigoo
de e&amp;tambr€; liliputienses camisetas; medallitas

III
En Agosto, el cumplido Mendieta, faltó por
última vez. Diooutía,mos ol último ascenso, cuando Quiroga visib1emente conmovido nos dió la
noticia:
-Otra vacante, compañeros; por fin, anoche ...
como un pajarito se quedó Mendieta. . . . . me lo
dijo la criada: pasé casualmente por su casa y ví
las cuatro ceras: hoy lo entierran.
-¡ Hasta que descansó !-excla.mannos.
Instintivamente volvimos la vista al lazareto,
á su mesa; guinda-do el saquillo color de castaña; en desorden sus papeles; sin humo la atmósfera; reinó un extraño silencio: ya no tosía.
El Jefe ID€ comisionó para exhumar los objetos
pertenecientes al difunto y entregar á la familia
lo que hubiere en el cajón de su mesa.
Medina me detuvo.
- ~n momento, no sea Vd. niño ... -y roció
con bicloruro dos metros en torno.-La vida no
retoña, y antes de proceder, vaya Vd. á tomar-

Domingo 3 de Febr_ero de 1901.
se dos buenas copas de coñiae y no se quite el puro de la boca; ese condenado microbio tiene siete
vidas.
Todo lo hice, y temblando, no por el contagio, '
sí de dolor por el inf-eliz oficinista, frente. una
mesa qu,e fué para él potro de tortpra-•;y altar
donde sacrificó sus mejores esperanzas; '.lbrí oJ cajón central: cenizas, migas de pan, pica.duras de
tabaco; sobado ejemplar de una. novela de Onhet;
su caja de píldoras, plumas mohosas; un vasito
con desecado residuo de medicina evaporada; un
zapatito de niño con olor urinoso; en el m edallón oon manchas de cardenil'lo, pelo rubio y en
el anverso en fotograiía oval, un retrato &lt;le infante mu€rto. . . . . . ¡ cuánto decía aqwi,Jlo &lt;lel
espíritu del flaco ausente, del atribulado, coleccionador de fototipías de cajas de cigarro y bustos de actrices toscamente iluminados con lá.pices
de colores y tinta carmín!
Y entre recibos, boletos de empeño, recetas y
otros papeles de un archivo de miserw.s, tomé el
librito de apuntes-de sus últimoa apuntes--y con
letra ora clarísima y muy tendida, oTa confusa é
irregular, leí el catálogo &lt;le sus gastos: ganaba
cincuenta pesos-no hay 11ue olvidarlo-y decía
al frente :
DEBO.

. .$
Casa . . . .
. Petróleo . . . . . . .
M:edias del niño
•romé del g'&lt;lsto .
Nodriza . . . . .
Leche . . . . .
Réditu á Rueda (de este 11195
nada más). . . .
A la tienda. . . .
Limosna á la iglesia.
Bille-tes . . . . . .
Por lo de la misa .
Médicos . . . . . . . . .
A la Botica . . . . . . .
Oxígeno . . . . .
Sus juguetitos . . .
Coronas y coche. . .
Entierro del niño.

12.00
0.25
2.00
15.00
7.00
1.2-0

30.00
7.00
0.50
3.00
2.00
35.00
40.00
9.00
2.50
7.00
63.00

. .
Todo neí rncontrar t&gt;n aquei cajófl, el pcFaclo
cajón de un viejo mueble de oficina, todo, menos
una desventura, una desventura demasiado drnmá.
tica. y grandie, para los breves y sucios folios de
1m librito de cuentas.

}Ylicrcs.

�EL MUNDO ÍLUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

EL MFNDO ILUSTRADO

Compañia Industrial Jabonera de la Laguna.-Patio interior. En el fondo departamentos de la Fábrica, y oficinas á la derecha.

UN IIODELO DE ESTABLErnnENTOS INDUSTRIALES
~

X o es. un,a hipérbole asegurar que la Compañía Industrial Jabonera de la. Laguna, ocupa el
lugar más distinguido entre la~ empres-as manufactlll'eras de l,a República: l\Iex_ic_ana. .
y 11J1die tiendr-á por ]nperbohoa:, e,,ta afirmaciún si reflexionamoo que 1~ Jabonera es :1;1ª de
il ~ ~des fuerzas industnales d·e la reg1on al:¿a;nc ra, d,e la única región en el país,_ donde la
\"
. . , n pr~"'ticada en vasta.s proporciones
nos
nrwac10
d
die; con el maravilloso florec1mien~o e una nu~
va Yicla social cosmopolita, ámpha, hospitalaria
liberal, lo que puedie_ E1egar á ~r nu~tro ~
ii.lor¡-0 cuando el trabaiJO y el oap1tal, ~produ;
can en cada uno de nu~tros va}les el m1lag~ ~
. , - La i·rrigación ,es un apostol d.e 1P.rogreso.
Mo1.&gt;e:,.
., d
dO!Ilde hg,y irrigación hay tal ~cumu ac10n e
fuerzas, que el. gl'aq1 pro~le1:°,a social no es a,vanzar sino modlerar ,el mO'Vlm1ento.
.
- &lt;le 1884: se fundó en Chrlmruhua, la
]&lt;',l ano
., d
sol] dado
"Jabonera," y en 1892,. hab1en_,o..o.e co~ '1
oon "La Esperanza," se -establec10 en Gomiez ~1
·
«T
- Es™"ranza"
había sido establect&lt;llll
.l.Ji;1,
rP a1alCIO.
, r Don Frumcisco Belden, h-ombre d; gran pre~•,
,,.. fué el que primero plam.to ien la ReVIB"1011, qu.__
:fi · 1a
"11 .,,,,,1
pública una fábrica para bene ciar
semi a uv
. &lt;LV

•

•

ai1,rodón.
·
a la
1~1 .año de 1892, fué interesant'1s1mo
~r
industria. lagunero. Había en aqweJla reg1?n alnos esta,bl-ecimientos productores de ii:ceit~s y
~b ""' Como si""""nr.e que un rue-goc10 rinde
Jª on.,.,.
~....,,,.
-"' ,
l' men
incriies utilidades, el capital a.uuyo _en vo u .
i~table á la explotación dte la semnlla produc1d:a
una zon,a esencialmente a,l godon.e~, .Y
pors1empr
.
e qU!'"'
com-0
"" los prod.ucbo:res. se multupltcan la ind.u,;tria tomó la forma d.e una com~
te , . an,ávquica no sieIDipre favorable para el
nc1a "d
á 1'a l,a,r!!'-ll ruinosa para los mismoe
oonsum1 or Y
"
in.d1t:;triales.
F B ··tr mham orF 1892, el Sr. Do.u Juan · I1 1~
•
JJ-,
sindicato ;en~ que se consolidaron togamzo un
od ...
d aceites y
dos los establecimientos pr ucuo~ e
.
·ahones de l,a La!ru.na., cuyas máqumas y ~ro¡ne)d.ad &lt;1 toda cla~ fu.eran adquirid-os á diversos
es por
e la. nueva' SOCLOLU1
· .,_d•, Un rasgo
notable
títulos
,
.
_
11
en la organización de ~ • fue que
e d,ea. mgrel_
..;.,_ ca~=""r1zadoo
cooechieros ,, t·
a go
saran ·1, os ~
......,.,
·'"""""
,
l
,_
Laauna
De
esa
suerte,
no
so,o
iene
d on ce m
"
·

ª

la Compañía toda la producción de la Repúbli.c
ca concentrada en sus fábricas, sino toda l,a. ma•
tcria prima. Esto ,d,a, ,estabilidad al merca.do.
El capital de la Compafüa es d.o $2.500,000,
actualmiente, pues el 8 de Julio de 1900. se emitió medio millón pa.m la fáb-rica de glicerina.
Pronto se emitirá otro medio millón pana la produooión de dinamita., y como ya ca.si está 1iesuelto ·que s-e levante una fábrica rpapelera á fin de
-aprovoohar los resídru.os de la semilla y la fibra de
clgodón.
La plianta de la Compañía Jabonera, es1Já
ubicada e•n Gómez del Palacio, y ocupa nn area
de doscionLO'S mil metros cuadra.dos. Hus principales depa1rLamentos, son los siguienl.es:
Fabricación de aceite de semiUa de a,lgodón.
con un,a capacidad d'iaria de 300 toneladas dé
semilla.
Fabricación de jaboMS con uruai ipro&lt;lucción
mensuad de 75,000 cajas (cadia caj.a pe,sa 75 libras.)
Fabri-eación de glicerina. ES•TA PLANTA
ES LA MAS GRANDE DEL CO:rTINEN1TE
AMERICANO. Produce 1,000 foneladias de glicerina ,aJ año.
Fabricación. de dinamita. Esta planta está todavía en construcción. y pr.oducirá 5,000 toneladas al año.
La producción anuial &lt;re la Compañí,a Jab-Onera
de la La.,crun.a es, más ó mJenos, como sigue :
Jabón. . . . . . . . .
.$ 4.000,000
Pasta. . . . .
450,000
Aceite. .
1.200,000
Gtlioerina.. . . .
1.200,000
T-0tal1,.
.$ 6.850,000
Algunos de lo.s pruductos se han exportad.o al
extranjero; ¡pe•ro al estahlieoorse Las grandes casas
distribuidoras de -carne ("Packing'' hames) en
M-éxioo, Ohihuahua y Monterrey, oo:tablecim.einto
que tanto se ha recomen.dooiO en "El Mundo" y
"El Imparciru," la pasta. se utilizara en el país
pam 11a engoTda de gana.do.
Lo notable de la "Jab-onero." es la o.-ganización de sus traoajos, obra del Sr. Don: Juan F .
Brittingiham, Director General, Gerente y principal accionista de la . Compañía. Diicha organización obedece á un !plan altruista altamente ~
néfico para los empleados y 0&lt;perarios, así como
para la Compañia que saca además de las utilli-

dades materiales consiguienoos á un s,-a,bio orden
de cosas, la. d.isiinción de un premio mora1 qu&amp;
se tmduoe en las bendiciones diel pobre y en el
a:p1auso públie-0.
D esd-c el accionista hasta el escribi,entie, de..&lt;&gt;de
el Jefe ha::,-ta el peón, todos ;1:,n la Jabon0ra reciben una parte do los dividon:dos. Atií tod~ se
intenooan en el negocio_ todos colaboran oon empeño y todos ·le llevan sus a:horros. Los cosecheros de algodón, y1a, propietarios ó a.rrenda,tarios.
están igualmente inberesados en la pros.paridad dé
la "Jabonera," y los clienbes de la 0-ompañfa. no
son lOl! últimos e11 intcre3ar~ por ella,
saben lo que ga,nan con la prosperid,ad de sus negocioo y 1,ai ol-ientela die ,consumidores al menudeo, que á su vez atraie á strs establecimientos
ca,d,a. operación fructuosa de la "Jabonera."
Los operarios de la Compañía, han progresado y progresan cadlai día en su condi(!ión social y económica. Visten mejor, tienen mejores
habitacion~- adquieren idieas &lt;le ai:,r-aiao y con
.
" ,
eI]as ee 1_n_teresan más por -su porv,enir y el de
sus familia~. La Corrnpañía lleva construidas
ochenta casas para Qpera.rios, y-hoc'ho de lo más
significati,·o.-ha destinado $10 000 cpara. un
hoopita,1 y uoo escuclia,. De ta,1 ~uerte 1-os oper~:ios recibirán i•nstru.ceión por las noches, y sus
htJOS &lt;lurarnte el &lt;líia. ¿No :es esto ver má.; allá
d,e los inte1,e,,es ma.teria,les?
Para. que se aproci,e l.a importancia de :esta Empv~. diremos para concluir,. que el Central
M.exwano trasportó, por Cfümta de ella, 62,000
~n~ledas de carga el año pasad-o. Sólo las fund'l0tones da.n más conti•ngente á los ferrocarriléS.
Las vistas que '1l11blioa,mos en ootas págiDM"- son
en su mayor parte, die construcciones nuevas,
pues el edifücio ffi incendió en Abril d·e 1899.
Las pémilas fueron grandes, v hubierian si&lt;lo
funestAA l)'ara una Empresa menos sólidamente
establooida.

Compañía foj..,strial Jahcnera Le la Laguna.-Entrada general.

pwes'

El i•ncen&lt;lio fné. ~in embargo, una lección que
se &gt;aprovc,ch-0 con intel i,gencia y sirvió paira perfeccionar la in.,::tala.ción que á ~ planta e1eotri'C'a y
á su 1'€,T'V'icio de agua, reune un receptáculo
5~,0,000, galones con presión de 82 libras, precan.cwn mas que ;n1ficien:te para sofocar un incendi~, con,hing-enci,a no remota en aquella,s 11anurrui
abiert-as en las que soplan vientos frecuentemen~
te )mracanados.

ile

Co:npañía Industrial Jabonera de la Laguna.- Otra vista de la fábrica .

Domingo 3 de Febrero de 1901.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 5, Febrero 3</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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