<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3690" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3690?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T05:28:07-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2330">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3690/El_Mundo_Ilustrado._1901._Ano_8._Tomo_1._No._8._Febrero_24..pdf</src>
      <authentication>969d84d796f358a00f40e5f6e67fdf07</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117510">
                  <text>Domingo 17 de Febrero de 1901.

P.L MUNT-&gt;O ILUSTRADO

-EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VlH-TOMO l--NÚM. 8

MÉXICO. FEBRERO 24 DE 1901.

'-4&gt;-

&gt;1..;u .,~cri?ci'ín mr11,1mal forlínrn. S J..~O.

I clcm idcm en la Capit11l,

J.}5,

Gerente: ANTONIO CUYAS.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

ESTUDIO AL ORAYON

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero &lt;le 1901.

EL J\iIUNDO ILUSTRADO

.c!rofan6o.
Labraba ~u huerta, labraba Ru huerta con :u1101·.
ruando Fe la arrendaron era un campo seco y p&lt;1lYOroso. Dc,rcueijada la casa. mm.tios los árb, 1lc,;, sin h1:cllas lo:; senderos, borrados por el polvo y los hierbajos.

-

miel. El día se le figuraba eterno, porque los
~epa raba el trabajo; la noche, con su rumor de
besos. siempre corta; y cuando vohía del camoo,
nrriendo como chiC'uelo. comíase á mimos á la
reina de 1:-u albedrío, y luego, d ~ sobremesa, leían,
ePtre caricia y caricia el "Petit Journal'", gozando él con Yer 'reflejadd en los ojos de ella el asombro otw le producía la perspectiva ·de París deslumbrador v triunf-rnte.
Los tiempos cambiaron; pero no en el sentido
que esperaba .Juan. El Dropietario de la h uerta
]p dijo un &lt;lhl, ''cuando menos lo c,;peraba.. :¿Sabe,;?. l\Ii hijo, el oue está en rarb, Yoll'erá
&lt;',;te verano. Yov á ponerle en posesión de la
finm. X ecesito, pueii, la huerta, -y de:ide luego te
lo a1·iso, porque el arriendo terminará en 30 de
Junio. Tienes ticmno de i:obra para buscar otra
co,a··.
Fué e-orno ~i le huhie,en dado un gol,,e de ma··n en la nuea. Paró atónito, sintiéndo;;e de~fallecer. con las piernas temblorosas; y luego, pasado el estupor. sintió oue le subía del corazón un

. ,,.

Trabajó un año, trabajó dos, trabajaba sin descanso, y la casa y la huerta empezaron á sonreír
con el ,,erdcar ele las plantas, el amarillear de los
frntos y el cantar de los pájaros. Los 1·iajeros del
ferroca.rri 1, que pasaba paralelamente á la huerta.
veían al mocetón &lt;le pie en el rampo, la azada al
hombro, contemplándolos con mirada de re~·, con
cierto aire ele conquistador ... y era que se figurnba dueño ~; señor &lt;le todo aquel campo. puesto
que lo había hecho á semejanza suya. fuerte y lozano.
Para completar sus dominios, creía Juan que
le faltaba un trofeo: el corazón de una mujer ...
¿ Cuándo ~- cómo nació en su espíritu tan desapoderado cle:;co de conquistar? X o lo hubiera
podido precisar el mismo Juan. Recordaba, sí,
que una noche estando de sobremesa la familia,
dijo bruscamente el padre :-"Ya no te falta más
que una co¡::a para ser hombre hecho y derecho:
casarte". Y recordaba también que al clía siguiente, ruando salió á la alameda &lt;le árboles
frondosos sobre cuyas rama1-, saludaban los pájaros la llegada del buen tiempo, echó ele menos sin
saber por qué, eu el balcón de la casa, la silueta
de una mujer que le dijese "adiós", confortándole en el trabajo, con las manecitas de un chiquillo, fuerte J lozano como él y su huerta.
No tardó mucho en escoger. 'l'omó mujer como quien toma un ramo del campo, la que le
pareció más fragante, la que le hizo sentir UP
olor más grato. En Bougy, su pueblo, había una
moza con todo lo que, á juicio de Juan, necesitab".
de presente, y con todo cuanto ambicionaba para
el porvenir. Xi aldeana, ni señorita, ni ignorante,
ni bachillera, maja y sazonada como el que más
de los frutos del huerto; no haciendo ascos al trabajo, pero no atreviéndosé á salir, siquiera fuese
al portal, sin alisarse el pelo y sin ponerse los
mejores trapillos de la cómoda. Gran Ycntajapcnsaba Juan en su ambición de conquista,-porque voy subiendo, y. . . ¿ quién sahe . . . ? i. quién
sabe ... ?
Se ca_saron por lo canónico, por lo civil, ele todos modos, por todas las leyes divinas y humanas, y la boda, verificada á principios de invierno,
cna.ndo la Naturaleza iba cayendo en la sombra,
foé á modo de aurora boreal que alumbró la casa.
los árboles, ta escarcha en que desaparecía poco á
poco, temblando de frío, la hermosa huerta.
Para Juan no fué luna, sino todo un cielo de

torrrnte de odio. una oleada de cólera. toda la
protesta. largo tiempo reprimida, del sicrYO ele la
gleba contra el señor feudal.
i Cómo ... ! Aquella tierra que labró y fertilizó y rehizo; aquella tierra oue fué su primer amor
y que entrañaba toda su esperanza, ¿no era nada
para él ~- lo era todo para otro ... ? ¿ Sería cierto
que tenía, de grado ó por fuerza, que entregarla á un ach·enedizo, que ni siquiera de Yista la
conocía. como quien entrega la mujer propiá al
primer hombre Que pasa por la calle?
Lloraba. lloraba mucho, como si al quitarle "su·'
huerta se le acabara el mundo y no turiua ti,-1-rr,
donde ponerRe.
La despedida fué · un dolor. Dijo "adiós" á los
árboles, á las plantas, á los frutos que había cultivado para que los disfrutase otro, ese otro invi-

sible. que todo 1'o podía en la huerta de sus amores.
'·E~te prado-pensaba al pisarlo
,·cz---cra un barbecho. Y o lo hice fructífero apro1·N:lumdo las aguas del río. ¡ Cuánto t rabajo 1
Poner la noria fué para mí obra sobrehumana;
comprar un caballo, esfuerzo gigantesco; y con mi
voluntad, la 11oria, el caballo ·,, el agua, hice apro1·ec-hable.. lo que no servía absolutamente para
nacfa . . .
' ·¡ Y e:;tos perales exquisitos, gracias á los it&gt;jerto~ que hice, y estas ciruelas claudias, y estas
mnnzafüb, y esa senda cuajada de fresas y freso.
l
,,,
ne::-. que no ~e conocían en a comarca ... .
(¿ul'dó pl'nsativo. U nas abejas, "sus" abejas,
que guarch1han bajo techado mu:v ricas mie~es,_ pa~úronle zumbando sobre la cabeza. Las sigmo á
traré,; de un rayo de sol y. arrebatado por el vuelo de lo" in:;ectos, fué á fijar la vista en un jardinillo que había hecho brotar en un recodo á la entrada de la huerta. ¡ Cuán hermoso le parecía entonce',- ac¡uel rinconcito &lt;le flores bajo la fronda &lt;le los
árhole.,; ! . . . . . ¡ Qué bien se estaba allí .. . ! Y
luego. que fué en aquel sitio donde "la" besó ~r
primera Yez en la boca, con el pretexto de qu1tark• una cereza ...
Este recuerclo ensombreció el espíritu de Juan.
Asaltóle la idea de que al desprenderlo de "su"
huerta lo de:,;prendían también de su mujer, de todo cuanto amaba en el mundo; experimentó una
~acudida tan terrible como la que sigue á una amputación, y volvió á llorar de nuevo, á llorar mucho en silencio.
Después, de r egreso á casa, desfallecido y extraYiatlo, buscó con ansia en el balcón la silueta
de la muier con las manecitas del chiquillo; pero
no estaba allí, ó se había confundido tristemente
con el borroso horizonte.
La Yida fué dura. desde entonces. "Todo estabn muy malo", y era preciso im·entar oficios para
,eguir ,,iviendo. N cgoció en patatas, que compraba y revendía; negoció en hierba, para abastecer los mercados exhaustos; anduvo de pueblo en
pueblo husmeando compradores y ofreciendo su
negocio. Pero, así y todo, ¡ qué vida tan dura
aquella Yicla ... !
Y a::í debht parecerle, por lo menos, á su mu jer,

que estaba contrariada, tristona, s~mergida en silencio que tenía tenebroM pcrspectlva de remanso.
Aquella buena moza que nunca se había entregado con amor á la tierra, huía instintivamente,
11on desprecio y asco, de los sacos de patatas y de
los carros de hierba. A medida que el hombre se
encallecía en la ingrata labor del terruño, la mujer se afinaba en el abandono de la holganza, y
encastillada en su balcón, absorbíase en las avent uras que el "Petit J ournal" la contaba diariamente &lt;le aquel hermoso París, que no había visto, y que ya no vería nunca ...
Descuidado el niño, una tarde, rodó por la escalera v se hizo en la .frente una profunda herida, si~ndo recogido por el padre, que lo dejó todo
de la mano. Aquello no era co~a de cuidado; pero hacía falta ir á la botica, y mientra:, él acudía presuroso con todos los remedios ca~eros, ella
empezaba tranquilamente á alirnrse el pelo y mudarse el traje.
-Pero, ¡ mujer !-observó él con franca cólera.-¡ Si te dicen que necesito los óleos d.e prisa
y corriendo, no saldrás por ellos sin hacerte la
"toilette!"
Ella no dijo nada. Lo rnitó. Lo miró fríamente, con mirada vaga, como si mirase una cosa
muy lejana, perdida en el vacío.
Otra tarde, de vuelta del trabajo, "cuando menos lo pensaba", Juan vió de repente en su cuarto
solitario unos garabatos que le entraron en seguida por los ojos.
"Estoy cansada de esta vida. . . No me esperes más. . . Me marcho ... "
Era una burbuja del remanse.
J uan lo veía sin poderle dar crédito. ••:~fo me
esperes más. . . )fe marcho . . . "
También él quiso marc}1ar:;c, y abrió la ventana con intención de abalanzarse por ella y romperse el cráneo en la vía; pero aquel instante de
desesperación fué retenido por una voz. Miró, y
vió al niño, agrandado, inmenso, llenando la soledad del hogar.
·
Las comadres de la calle de Montmartre le conocían mucho y comentaban la ocurrencia mient ras llenaban cucuruchos de papel blanco con dor adas patatas fritas que vendían á les transeuntes
madrugadores.
¡ Demonio con el señor Juan ! ¡ Pues no había
dejado los negocios, el pueblo, todo cuanto tenía.
por venir á París en busca de su mujer, de la "in:
dina" de su mujer, cuyó paradero se ignoraba
por completo! ¡ Y el buen señor Juan, empeñado en que estaba allí escondidita, que no podía estar en otra parte, que París la había atraído con
sus ojos de boa y se la tragaba alegremente! Era
delicioso aquel pobre Juan.
Los "souteneurs", á quienes contaban el lance
reflej aban un raro asombro en sus fisonomías pa~
t !bularias, y ~acían silbar las lenguas con el particular chasqm do de la chulaperí'á regocijada. ¡ Qué
napa~atas el tal ~eñor Juan ! ¡ Buscar la mujer
pr opia donde hab1a tantas ajenas ! ¡ Buena tontería!
Juan ~lfateaba las faldas de su mujer, faldas
tanto m?s deseadas por él cu~nto m~s dispersas
esfaban a lo largo de la gran ciudad. Lo primero
que pensó, pensando piadosamente, fué que había
entrado en un taller de obreras. No era posible
otra cosa, y creyéndolo á ciegas, recorrió obrador por obrador todos los de los barrios esencialmente obreros, como Montmartre. Lo malo era
que no había por allí rastro ni olor de su mujer.
D_esanimado en sus pesquisas, pensó, andando
el tiempo-aunque sentía frío en el corazón y le
daba horror pen,,ar en ello-que su mujer tenía un
amante; y desde Olyrnpia al café cl'Harconrt,
desde los cafés cantantes &lt;le los Campos Elíseos
hasta _los "cabarets" del Moulin-Hougc, recorrió
los s1t10s alegres, como teatros conciertos y bailes
t?dos los espeetáculos que co'nstituían los " plai~
strs du jour". Era un andar de "Judío Errante"
andar continuo al azar, inútil siempre.
'
Por entonces se descubrió en un solar de la calle Botz~ris los trozos sangrientos de una mujer
d;5cuarbzada; ~uan acompañó á los vecinos y policias, ~ue recorneron con perros de caza, buscando
los miembros que faltaban, todos los alrededores de
la apa_rtad~ y siniestra calle, y se distinguía entre
los mas asiduos concurrentes á la "Morgue".
~e hizo presenta_r _al prefecto Goron, y formó en
la macabable comit1':a de maridos que iban á la
Prefectura, con m_o ~vo del descuartizamiento, á
.contar que sus muJeres se escaparon en tal ó cual

fecha siempre remota, y no dejó ningún día de
hacer' las mismas indicaciones y. preguntas. Go;
ron, que lo inspeccionaba detemdamente, acab~
por decir: "Si este hombre no es tonto, le falt,
poco para rn,tar loco".
Desanimado nuevamente, puso su úl~irna esperanza en el asfalto del boulevard. La idea le repugnaba. Su mujer.. . El boulcvard... Era
horrible la sospecha.
Pasó meses enteros entre la Magdalena y la Bastl. lla y viceversa recorriendo todos los boulcc '
'
•
"
varcls,
sin exceptuar
los cxtenorcs,
trotan elo., •
¡ Trotaba, trotaba siempre ... !
Era un conocido, casi un amigo, de las alcO'r~~
muchachas de todos los barrioi&lt;, á las cuales d10
miedo al principio, porque se acercaba á ella~ cautelosamente, mirándolas, una á una, con OJOS de
loco.
Le tomnron por el "Destripador", singularmente cuando la prensa dió la noticia. &lt;le que había
detenido á una mujer sujetándola fuertemente
por los brazoR, mientras gritaba: "¡ Ya te tengo,
infame ... !" Convencidas más tarde de que era
un "chi fiado", lo acribillaron á burlas, y conclu-

yeron por compadecerse &lt;l~ su "chif!a~ura·', la
cual lea inspiraba una especie de sentimiento romántico que desaparecía pronto, borrado por las
pisadas que daban al galopar en el "trottoir".
·'¡ Oh, el pobre señor Juan, buscando, buscando
siempre en París, á la mujer honrada ... !"
Era el eterno viaje á lo desconocido, al ideal
mmca alcanzado, á la región inexplorada é inexplorable, algo así como una expedición al Polo
Norte del amor . . . Aquel viajero ext,a üo é infatigable consiguió al fin dar risa á las persona;; que
le tropezaban en la calle. Una vaca, que se asustó al verle en :M:ontrouge, sacudió las campanillas
y levantó con ira su pata trasera.
La cosa, ó Juan, no era para menos. Se paraba ele repente en la calle, abría extraordinariamente los brazos, como un crucificado, y los cerraba
con invencible fuerza, gritando:-"¡ Es mía; la
tengo .. . !"
Al amanecer de un día de invierno lo encontraron así, en un puente del Sena, recostado en
una pilastra, pero rígido, con los ojos vueltos hacia Bougy, con los brazos agarrotados sobre el pecho, corno si quisiera expresar con aquella suptema convulsión &lt;le la muerte:
-¡La tengo! ¡Es mía ... !

.Cuis .}Jonafoux.

CAMPOAMOR, PROSISTA.
Cuando un artista tiene repugnancia en ocuparse en asuntos femeniles, podéis asegurar que
es un talento vulgar que, no comprendiendo lo
e~piritual, terne caer en la torpeza de lo carnal.
X ada prueba tanto el buen sen ti&lt;lo de un artista
como cuando marcha con se¡,&gt;uridad por esa. senda
e~eabrorn que separa lo galante de lo peligroso.
No hay pintura más obscena que aquel beso que
Pablo da á Francisca "en la boea". Los autores
modernos hubiéramos dado ese beso en los "labios·', en la "mejilla" ó en la "frente", y el episodio e1~tonces desaparecería ,echando un jarro de
agua fna sobre el poema. Cuando después, leyendo. se atraviesa el Paraíso, no se siente una emoeión tan divina como la que causa aquel beso "en
la boca", que lleva al infierno al que lo da y á la
que lo recibe.
Como en buena lógica lo absurdo de los prin-

Domingo 2-! de Febrero de 1901.
cipios se conoce por su ampliación, la contine_n~ia
ilnnitacla ha sido proclamada como dogma r~l1g~oi-o por alguna de las sectas de los actuales ml11hstas que se proponen concluir con el mundu por
medio ele una castidad absoluta.
En la poesía, en la pinturn, en la secul~ura, no
hay nada más difícil que el desnudo vestido, ~ue
e1;a gracia de los grandes artistas de echar p.1nos
sobre la forma para que se adivine mejor lo que
~e oculta más.
La belleza es un ángel que no tiene sexo.
No hay que exagerar los puritanismos moJigatos; porque éstos son los que, como en lnglate1:ra
en tiempo de la restauración, producen las reace10nc:; deshonesta:;. Si la moral demasiado fácil l11ere á las co:::tumbres, cuando es muy intransigL .te irrita á la naturaleza.
La mujer, objeto el más bello ele la creación, e~
una estatua Yiva ~obre la cual el arte tiene fue!·,s
y derechos irnprCl'criotiblcs.
Una belleza nunca puede ser objeto &lt;le eecánd:ilo, oorouc en ella lo material siempre parece •jüC
está envuelto en cierta nube de luz.
Es ya opinión comím la de que un solo cabel1·J
de mujer, por efecto de una natma I asociación de
ideas, hace vibrar en toda su extensión esa cadena eléctrica de penas y de ternuras que Ulll' l't
fin y el principio de la vida humana. En el tlibujo ele la mano de una mujer hay más poesía
que en la cabeza ele Apolo. más amor que en un
jardín ele flores en un día de primavera, más vida
que en una nube cuajada de nidos de ángeles, y
más recato que en un templo. Y i. por q1ié la
ernoeión que causa el contorno de esa mano de
mujer no es una Eensación de placer, como suponen algunos timoratos inconscientes, Rino que es
1m eentimiento mezclado de ternura, de belleza y
&lt;le santidad? Porque esa mano nos recuerda
aquella que nos ha sostenido en la niñez, que n6S
ha acariciado en la juventud, que cerrará nuestros
nárpados el día de la muerte, y que, senaran-do
las niebla.~ de la eternidad, nos ayudará á subir
á lo alto de los cielos.

* **
Indudablemente, la buena, reconocida é indisputable poesía, es difícil de hacer, y 110 menos difícil de juzgar. Cicerón, con ser tan elocuente,
tan discreto y tan sabio, era, según dicen, detestable poeta, y sobre este punto se engañaba. Dionisio de Siracurn fué uno de los tiranos de más
talento, habilidad y sabiduría que ha habido eu
el mundo. Hacía versos y los creía excelentes.
Un sabio nrofunclo de su corte creía oue eran abom!na~l_es lo~ versos de Dionisio. Se lo dijo, y
D10msio qu1~0 vengarse de él, y le encerró en un
calabozo, á pan y agua. Le perdonó al cabo y le
volvió á su gracia. Cierto día empezó á lee;le de
nuevo ver;;os suyo,,. Y el ;;11hio exclamó en seguida: "Que me lleven al calabooz otra vez".
¿ IJonsidernría abominables los versos cuando prefería el calabozo? 'l'enemos, pues, aquí á dos
personas de grandísimo mérito intelectual ambas, que en punto á poesía tienen opiniones diametralmente contrarias. ¡ Vaya usted á decidir cuál
de los dos tendría razón!
Esta inseguridad sobre lo que en poesía ( en
v?rso) es bueno ó malo, ha existido y existirá
siempre. Ce~vantes se creía poeta, y los hombres de su tiempo, y después la posteridad se
han empeñado en decir que era mal poeta. 'Yo
voto. en contra ; pero, ¿ qué vale mi voto?
Ninguna Academia ó Corporación literaria ha
pr~miado jai:i1ás poesía lírica, sin que protesten,
chillen, vociferen y clamen contra su decisión
cuantos ~e creen entendidos. En cambio nadie
protesta, y todos co. ; ienen en los fallos' de las
mismas Academias y Corporaciones cuando han
premiado una obra en prosa, y, sobre todo cuando la obra ~s erudita ó científica y se ro;a poco
con la poe;;rn.
Y 1~0 es 9uc nos ci_eg-11e, a1 juzgar los versos,
la ~m.1sta~l o la enen11stad, el amor propio ó la
env.idi~,, smo que es obscuro lo que nos guía en la
aphcac1on ele la ley estética para el verso, aunque la ley sea clara.
_i C~1~ntos 1;º han juzgado á Lucano superior á
V1rg1ho ; cuantos, no hace mucho, calificaban de
bárbaros á Dante y á Shakespeare · cuántn-"' no co10~,,.., hoy á Víctor Rugo sobre Home

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero de 19.01.

·,1

:¡1
1;:

'

·~
11

1

Don Ramón de Campoamor y Cam poosorio,

+ en

Madtid recientemente.

LA ORGÍA DE LA INOCENCIA.
La buena Ana :Maria
Llevó á rezar al cementerio un día
A dos niños cogido;; de las manos.
Como estaba alto el sol, la tierra ardía;
Y á causa de unos céfiros malsanos
Con el calor que hacía,
'
En aquel cementerio se sentía
El narcótico olor de los pantanos.
Mientras los tres marchaban,
Las nubes, por el cielo divididas,
Como sombras huídas,
Sin pie en la tierra ni en el mar, volaban.
Y cuando A na María
Entró en el cementerio, en compañía
De 1lll niño de seis años no cumplidos
Que á la edad que tenía
'
;ya era un Colón, descubridor de nidos,
Y otra niña menor, y más querida,
Con su timbre de voz sin consonante,
Que aunque se halle dormida
Jamás duc:me la risa en su semblante,
De su mando al c:ontcmplar la huesa
Crecieron ,;us ojeras amarillas;
Y ponienilo á los niiíos de rodillas
"Rezad"--lcs dice--''aquí". La tumba· besa,
Y de sus hijos escondiendo el duelo,
Sepultó entre los pliegues de un pañuelo
Sus mejillas de lágrimas bañadas,
Y hacia un rincón marchó, con sus pisadas
Hollando el césped que acolchaba el suelo.;
Y allí apartada, con la fe invencible
De tode el que ve á Dios en lo invisible,
Rezaba ~n angustia verdadera,
Fijándose en un punto de esa esfera
'A donde no hay orientación posible.
Y a alejada la madre.
Los niños no pensaron ni un momento

En el nombre del santo de su padre
Nobre todo al mirar con gran cont;nto
Que por cierta hendidura
Brotaban de la santa sepultura
Dos zarzas que, cual plantas trepadoras,
'l'endiéndosc de un lado al otro lado
, e l sepulcro coronado
'
'I,cman
De rositas, de ramas y de moras.
Y como es tan corriente
Que hasta en el trance del vivir más triste
En toda sangre juvenil existe
Cierto calor de rndición latente,
Los niños piensan al mirar las moras
En imitar de Lúculo la suerte.
¡ Qué tremendas doloras
V a haciendo á todas horas
La vida en sus bata) las con la muerte!
A la vista del fruto
V &lt;.'nció la tentación á la lristeza,
Como un justo tributo
Pagado á la brutal naturaleza,
Y sirviéndole al niño en su ardimiento
El busto de su padre de escalera,
8c su be á comer moras, tan hambriento
Que el iuficl las roparte de manera
'
Que echando una á su hermana, come él ciento
Mientras la niña ansiosa
'
l'ara coger el fruto, cuidadosa
El faldcl lín levanta,
l-fostrando desnudeces seductoras,
Y así cogiendo y devorando moras
Se unta á un Üempo la cara, come y canta.
¡ Perdonad la ignorancia
De dos niños alegres que comían
1'1 rutoo sabrosos que tal vez tendrían
Del cuerpo de su padre la substancia !
¡ Esta es la ley impYra que sufrieron
Cuantos seres naci~n y Jlllll'Íero¡¡ !
'F.n los huertos romanos
Los pájaros se comen los gusanos

'

i!

~

.,,1\

Que á los dueños del mundo se comieron.
Y ei:;oo. fuerza, ora muerta y ora viva,
Logrará eternizar nuedra miseria
Uon la fuerza atractiva y repulsiva
(iue agrupa y desagruna la materia,
l'ttes por nauie ni nada interrumpida,
En mi;;teriosa evolución convierte
La le-y de nuestra vida en ley de muerte,
Y la ley de la muerte en ley de vida !
Cuando el niño atrevido,
Haeicndo la mayor de las locuras,
Hcaliza sobre t'l busto sostenido,
rna de esa." diabluras
()ue le i:;oplan las brujas al oído,
Y ]¡¡ niña menor, de gozo loca,
Que, 0n n'z dP hablar, gorjea,
"\bre Ít un tiempo ]1,s ojos y la boca,
Salta, corre, se ríe• y palmotea,
8c aeerca Ana Maria,
Y Yit&gt;nclo en lo,; hermanos
,\quella borrachera de alegría,
Vrotánclo,;c los ojos con las manos,
Ro quería cre0r lo que veía;
Y sintiendo la madre
La angust ia que anonada la existenciH,
Al Ycr á aquellos monstruos de inocencia
'Bailar sobre lo;:; huesos de su padre,
Ya n&lt;'nlicla la calma,
RuprimiC'1Hlo rodeoR y cariii.os,
'·Yamo,-", grita á los niiios,
Rintienclo un frío que le llc(J'a al alma ·
Y para verlos, aunque malos,"belloi:;
'
,\ rregló ~ci;; mechones de cabellos, '
Cuatro ele ella y dos de él, les dió la mano
Y arraRlrando á la hermana y al hermano '
Tram,ida de dolor, huvó con ellos.
'
Y amhnilo, y rC'cordando aquella orcría
Ya ~icntc con ·horror Ana Uaría
b
'
Las aen'~ ironías del destino
,~
'
.1. cree Yl'r nor la tierra y por los ciclos
Las C(']liza~ volar de sus abuelos
!ifozclada,; con el nolvo del camino:
Y perdiendo la mae-ia
De toda~ su,; primeras ilusiones,
Su corazón ya herido le presagia
Que es el mundo 1ma selva de leones
Y 1~ Yid~ un festín de antropofagia.
l eamma y camina
Y al entrar 0·11 ,m albe~gue sin aliento
Aun w 011 su pensamiento
La creación amenazando ruina.
Mas, rnclta en sí después halla consuelo
. el espíritu
' no muere
'
l•&gt;ensan do e11 que
Y OlLC el Dios de bondad, que tanto quiere
Lo que s0nara aquí, lo une en el cielo. '
Y rnlvicndo á su alma una por una
La fC' sus pcrspecti vas celestiales
Cuando c-rce. 0ntrc otras cosas in~ortales,
Que e;; el ~&lt;'nulcro una segunda cuna
Ca.rendo en Occidente el sol rendido '
Pn¡;o fin por fortuna
Tra¡; un día de hoi,.ro; sin parecido,
1\. una tarde siniestra cual nini:(una ;
\ de,-nués. sobre el mundo adormecido
Derramando la calma v el olvido.
'
~u nevada de luz echó la luna.

l(amó,¡ de eampoarr¡or.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
Se murió Campoamor.

ocasiones; pero de su jovial santurronería surgen
ni:,a,; mal xeprmudas, ,;urgen eufeffilsmos guuiauore::;, i;urgeu sarcasmos v1:nrouzantes, como ,;alen
del templo lo:3 mucllachos, uespués que han hecho
en el unenor alguna travesura.
Mas Uampoawor, á pesar de ello, tiene una
ingemta bouúad oue le hace sonreir siempre.
Ama extraorúmariaruente á la .Naturaleza, y la
aclnura, y, penetrando en sus misterios, s1 tropieza con ia ue,n1u,;10n, encuentra, en cambio, la
wrdad. Y 1a verúatl nara él es el amor.
Un filósofo tranquilo, algo irónico, profundo
aquí y allá, con apariencia.s de frívolo y ligero,
con ingenuidades mfantües, con candideces amable.;, bo11achonas y smceras, eso fué Campoamor, y
rnás que eso, un poeta clivmo, de expresión cándida, flexible, simple, sin aparatos ni rebu.;l:,1mientos, sin exqrnsiteces ni tinuras excesivas, sin
ornamentaciones platerescas, sm pompas calcidoscóp1cas, sm embrollos retóricos, ni tampoco p1-11-eias académicas ó severidades clásicas, ó armónicas líneas griegas.
Canta con una naturalidad pasmosa, en un estilo lleno de color y de luz, fácil y cordial; éhce
cuanto quiere, aun 1as cosas más atrevidas y graves, con un delicioso y extraordinario ingenio,
por medio de metáforas claras y frescas, como el
agua corriente, ó circunlocuciones, agudas y lucientes, como dardos.
El insigne poeta e.,pañol viste el pensamiento
de un modo personal; le pone trajes sueltoa, amplios, diáfano:;, leves, para que pueda moverse á
;,u antojo, bajar y subir á su capricho, andar á su
gusto, y para que, cuando vuele, no hagan las
alas otro esfuerzo que las de las aves que se remontan. No son caudas bordadas, ni ricas túnicas joyantes, ui briales cargados de pedrerías;
son vestimentas sencillas, gasas inmaculadas, cre~poncs áureos, telas policromas y suaves, cintas de
flores, guirnaldas de rosas, cordones de mirtos, alhamares de azucenas. La musa de Campo,unor
es una T itania que tiene muchos trajes tejidos
por el ensueño y adornados por los silfos; nada
es falso1 nada fingido, nada raro; son atavíos de
primavera, como los de la loca shakespeariana, que
cogiendo flores y cantando, pasa.
Campoamor se empeña en aparecer trivial; pero dentro del marco de esas trivialidades aparentes, ¡ qué honda y sintética sublimidad, qué inspiración tan sana y tan robusta, qué idea tan alta
y noble, qué corazón tan bueno !
Las "Doloras" l as escribió un triste irónico; los
"Pequeños Poemas", un filósofo risueño y burlón·
las "Humoradas", un abuelo que rimaba su~
chanzonetas; la obra entera es la estupenda creación de un soñador muy tierno muy sensible
muy delicado, que veía desde arriba y melan,:,óli~
camentc, la angustiosa y estéril lucha de los
hombres ante la naturaleza imperturbable.
Era un mundólogo excelso. Conocía bien hasia
dónde llega la maldad humana. Adoraba a ]e,.,
buenos y se mofaba ligeramente de los sabio:&gt;.
]fa la m_iel _blonda de su poesía vertió algunas f!Otas de aJenJo; y sobre su:3 escepticismos derramó
muchas lágrimru:;. Sus versos, agridulces están
llenos de pasión, de desencanto, y de trist;za.
Y este incrédulo sarcástico, este pesimista doloroso, este desengañado jovial, este profuncl,&gt; prmsador, buscó siempre á los débiles para eusaizarlos, Y. _amó siempre la compañía de las flores, de
los mnos y de las mujeres. Estos tres adorable$
seres fueron su predilección v su ideal. 1':.. r,1
ello,; hizo maravillas de inspira.ción llana v Cc&gt;Udalosa.
•
. Y he aquí "Ue ya se fué el divino y amable •,v
JO. i Y qué_ ingrati~ud ! ¡ No han Üorado por él
las flores, m las muJeres, ni los niños!

Fué una nota escondida entre los cablegramas,
una nota t1ue se de;;lizó sin haeer nudo, tímida1Uc.tte; paso en silenc10, como por entre un tumulto e,c:andaloso y vociferador, pasa uu ataúd que
va camino del cementerio.
La,; agitaciones de l.ladrid, los gritos de los
di"turbios populares, el rumor de las multitudes
enloquecida,.;, el brillo de los sables y la carrera
de los caballos, nos distrajeron de;;dc lejos, abso1Tieron nuestra atención, nos fascinaron. Eran
noticias alborotadoras, inquietas, vibrantes, belico,a.,;; nos traían ecos de muchedumbres en
marc:ha, tic repentinos desórdenes callejeros, de
frenc~íes &lt;lt· masas humana,.;, de bataholas crn;ordececloras, y nosotros, contagiados por aquellos arrebato,; eolt'etivos, los seguíamos ansiosamente, con
la curiosidad. del que, asomado á una ventana, ve
la:- peripC'C'ia,.; de un motín en la vía pública.
Y por t'I punto más movido y tempestuoso del
-.al lnroto político, atrave~ó rápida y muda la proce,ión fúnt'bre tras de la carroza enlutada. ~Iuy
pocos pararon mientes en ella ; muy pocos se descuh1·icron con respeto, al ver pasar el féretro oculto bajo la;: flores, muy pocos volvieron la cabeza hacia el lado por dond0 caminaba lentamente
el eortejo.
Todos bfücaban los movimientos de la sedición,
l a vocería de Lis :rcvolucionariw. los encuentros
dC' los guardias, el barullo eanallcsco.
Pasó; ca:-&lt;i no la vimos, ¿ qué nos dijo en voz
baja? Algo muy sencillo y muy doloroso: Campoamor ha muerto.
¡ Ah! ¿ por qué no ee hizo un instante de silencio en torno de esta voz suave y ahogada como
un sollozo furtivo, para que pudieran oirla todas
las almas á un mismo tiempo?
¡ Un gran p aeta desaparecido, un espíritu l,onclac.loso vuelto á la nada, un alto pensamiento que
acaba de apagart;e, una cuerda de oro de la inmensa lira, qu&lt;' se rompió súbitamente, mientras
nosotros nos distraíamos mirando las espumas
efímeras de la marea humana !
He aquí una ingratitud, la última, que no men&gt;cía el admirable y benévolo humorista.
Porque Campoamor nos &lt;lió el pan y el vino
de su pozy;ía ilurante muchos años, y con él coJ~tulgaron todos los soñadores espaiioles y amel'lcanos. El autor de las "Doloras", de los '·Pequciíos Poemas" y de las "Humoradas", es una
personalidad única en la lírica castellana. X o
tiene progenitores.
La idea, el sentimiento y la expresión son cara.cterbticas en él, son exclusivas absolutamente
indiriduales, de tal suerte, que ~n pensamirnto
ageno, al p~s~r l?ºr los v~rsos de Campoamor,
toma una on~mahaad proo1a, neta, bien definida
carnpoamoriana, para decirlo de una vez.
'
Algunos críticos franceses quieren hacerlo hermano de l\IuFset y de Heine. Es un error. El
csceptici;:mo de Campoarnor es enteramente distinto del del creador de "Rolla" y del del cantor
del "Intermezzo".
Uusset es un escéptico que llora, que se desespera, oue se deja arrC'batar por sus pasiones, CJUC
va por las calles de París, haciendo confidencias
contando intimidades, charloteando melancolías:
galanteando á grisetas. conversando con sus amigos de co:;as tristes y dolientes. :Musset dice: he
amado y he sufrido; tuve fe y tengo desesperanza.
Ileine tiene el escepticismo del hastiado; se
camó de gozar y salió del amor y de la ilusión,
con la repugnancia con que se sale de la orgía.
II~bía bebido á grandes sorbos el placer y le proMáscaras viejas.
duJo náu;:ea. Era 1111 ilu~o que gastó be:;o á beso
d tesoro de su ternura. Reine cantaba: vo amé
. La tarde del marte•:; de Carhaval lució un sol
y me vendieron; creí y me engañaron; mi corazón vivo, alegrón, coqueto, que para despedirse tuvn
Y mi~ o~o~ están gccos y~; he agotado la pasión y rasgos encantadores: encendió los volcanes cial as lagrmias. Mussct piensa en su dolor v vier- rcó 1~ nub~;;, tendió vahos ele oro en los llano,;,
te llanto; Jfoinc recuerda sus amarguras.
tiene, asac~o los arboles, empurpuró la nieve. de las scpara ellas los más sutiles y punzante;; dietcrios. rramas, y le puso un nimbo diáfano, como á los
Camooamc, es un escéptico zumbón, que ha- aleázares de los cuento,; de hadas, al Castillo ele
bla con burlona hipocresía mezclada de ternura C'hapultepec.
compa~iva. Se entretiene, con u na malicia no
El paseo de la Reforma estaba henchido de
-oxenta de crueldad, en hacernos creer que es un coches, cuyas cajas lustrosas y bruñidas se descrPyente. ?ei:o dejándonos entrever, también, que h~cían en chispas juguetonas; bajo las oblícu¡.s
-es un pes1m1eta.
rafagas del Poniente.
Se dice católico, J aun le vemos santiguar8e en
Mucha gente fué al Bosque, en car~uaje, ,en bi-

y

Domingo 2± de Febrero de 1901.
cicleta, á pie, animada por un anhel? rcp~nfo~o,
ele hallar confundidos entre la multitud, a Pierrot, á Payaso, á Pulchinela, á Ar)cquín, á los
legcndarioR rcprosentantcs de las mascaras. Los
buscó inútilmente: no asistieron á la cita.
Ni cómo habían de vqrloi'l, si ya no exisfrn, si
ya se de~pidieron para siempre, si una wz,--!la~e
~-a tiempo--que la humanicfacl los encontro fastidiosos, les quitó el disfraz, y dc~de cntom·e:- no
podemos distinguirlos. Quizá nos codeamos, con
ellos v no lo sabemos; tal vez acabamos de ha.&gt;larles. ,~ no atinamw á reconocerlos.
Y;1 no hay máscaras. La antigua costumbre
de ocultari'c bajo colorines y oropeles, para perder
la personaliilad, ha sido rcachazada por e,;t.l (•poca severa y positiva.
Anta110, se guardaban los odio:;, se acumulaban
los rencores, i:e escondían las venganzas. iba la
calumnia haciendo su labor de topo, minandll galería;; subterráneas, y el insulto que prewndía
brotar de las bocas crispadas por la ir,1, ,olvíaoc,
bramando, al fondo de la memoria, para esperar
entre las tinieblas, como prisionero rebclllP, la
hora de su fuga. Y en este día, todos e:,o,; gas&lt;S
romorimidos, estallaban en borbotonc;; hirvientes, como repentinos manantiales de agua fangosa, y lo,; venablo~ de la sátira, las saetas del rpigrama, las flechas del sarcasmo. lo.:; alfileres de la
alusión, envenenados con la hiel ele la envicli:1 ó
con la ponzoña de los c0los, punzaban despiadadamcmt&lt;.' las carues y se clavaban en lo.-; corazon!'$ indefensos. El hómbre, cansado ele soportar el yugo del deber social, de vivir atado con la c11mi,-,11
ele foerza de las le.ves, veíase por unas hora::; libre
de atadUTas y coyundas, y abriendo la puerca ;fo
i-us apetito~. los fustigaba para que saliesen. ct1mu
á bestias encabritadas.
Era el día de recreo de la.s malas vasiones; Pl
asueto de las perversidades. Los cle~cos, e-ozosa
y alborotadamente, como c•legiales en vacaciones,
pa.&lt;2eábanse por todas partes, en persecución de
aventuras, y la fantasía, c".scabelcada y extravagante, se embriagaba de amor y de locura. El
buen Baco reía á horcajadas sobre el tond anillado de pámpanos y vide,:;, y los borrachos de Velázquez, copa en mano, requebraban grotescamente á las lascivas bacante:, de Lcfrcve. El aire olía
á vino y sonaba á canciones. Al revé$ de las gentes, las maldades se hahian quitado la careta,
y bromeaban á su sabor, sin miedo al Código ni á.
la policía.
Ahora, perdida la antigua costumbre semi-pagana, esas mismas excelentes señoras maldades,
pasan con un recato hipócrita por el Paseo de la
Reforma, como beatas que van á mif-a, v aunque se guiñan los ojos las unas á la,'J otras, fingen
no conocerse v se las dan de distraídas v ensimismadas. Ahora gruñen y hu~rnean cnc~rrarlos
en los pechos, odios y rencores; no hay permiso
para que ~algan esas fieras ele sus jaulas. Y el
epigrama y el chiste ponen en sus agnzaclas puas
una gota ile miel.
Las máscaras de trapo, la;; que ocultaban los
r o~tros, y perinitían el desenfreno y el insulto, no
ex_1stcn ya. Quedan las otras, las de la,:; pérfidas
nuradas y las sonrisas traidoras, las que se ponen el amigo engañador. y la amante perjura
v la adulllrión hipócrita, v la fal~a virtud, la~
viejas, j ay! las viejas "! las eternas máscaras ...

Ecos de los espectáculos.
Son P?COS· La amig!1 d~ los trasnochadores J
ele lo.'J fnrnlos, la celestma Juguetona y barata ia
"tanda " , l1a Yuelto a' su antigua
·
' á
easa. y torna
sus pecadores oficios ele "tía fingida'·.
. Nos trajo d~ la mano á m1_a Rimpática espaii.olita, esbelta, bren plantada, airo,a y vivaracha. v
que con una YOCecita suave y lirida, recita los
versos, dice rítmicamente la prosa. v canta coplillas, jotas y "soleaes". Con esto y el natural crraccjo de la tierruca, ha logrado Esperanza Pa~tor
hacerse aplaudir no de los adoradores de "La Africana", sino del "duo ... •·, y ilc las lnwna;; formas.

Días blancos.
~~ borde de la copa de montañas del valle. aparec10 una emta de espuma. Entre el cristalino.
zafir del cielo, y la clara turquesa de la montaña
se ~ndió ·1~ nieve en. caprichosos giron&lt;'R. Desd~
la cmdad nmos e_stos mrnacula&lt;los y diáfanos hori..
zontes. ¡ Oh, la mefable poesía de lo blanco!

.Cuis g. Urbina.

�Domingo 24 &lt;le Febrero de 1901.

EL :UUNDO ILUS•TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero de 1901.
e:

~a ezposición 4an-Jlmericana de áJulfalo.

***

Medalla conmemorativa.

tra vecindad con los Estados Unidos, México no
puede pasar inadvertido para ninguno de los
hombres de empresa que, tcniend9 -noticia &lt;le las
riquezas de este suelo, la baratura del jornal,
la demanda de los productos .Y las franquicias,

La Plaza.

ELECTRIC TOWER.

***
Los t rabajos están sumamente avanzados, y de
la belleza de los edificioo que se han levantado en
Buffalo, expresamente para la exposición, p11ede
juzgarse por los grabados que los representa,·,
é ilustran estas líneas.
La electricidad será objeto de homenaje especial, y entre la multitud de sorpresas preparada.-,,
se cuenta la "torre eléctrica", de 375 uies de altura, coronada por una e~tatua simbólica. Esta
torre se ha colocado en un inmenso estanque, en
el cual se producirán grandes y variados efectos
de agua, figurando en primera línea, una serie lle
cascadas que descienden desde la parte alta ae la
torre, que, como se ve en nuestro grabado, es de
belleza extraordinaria, y está situada frente á la
" Plaza de las Fuentes", que también reproducimos.
El cuerpo principal de la torre es de 80 pies
cuadrados y de 200 de altura. La corona se compone ele tres partes: la f:'ccción inferjor e:; una
"loggia" abierta, de donde parte una elevada columnata, oue está rematada por una cúpula, donele descansa el pedestal de la estatua ele la electricidad. En un departamento especial de esta
torre, y á una altura de 200 metros, se ha establecido un restaurant, desde cuyas ventanas ofrece una vista primorosa la ciudad, los campos inmediatos y el Niágara.
La "Plaza" ha sido escogida como centro principal, para llevar á cabo la producción de soberbios efectos de alumbrarlo eléctrico. Tiene 500
pies de largo por 1,000 de ancho, y en el centro
del terreno hay un depósito de agua, que surte
varias fuentes con bonitos juegos que en la noche
producirán magnífico espectáculo al ser iluminados con luces de colores.
Otro c.1e nurBtros grabados representa un ~ran
circo atlético. donde tendrá lugar una serie de divcrRiones sportivas.
Por último, reproducimos aquí la medalla conmemorativa de la exposición, q~1e obtuvo el g-ran
prc•mio en el concurso oue se abrió para la construcción de esta obra de arte.
La forma ideada para representar el continente de América en el anverso de esta m&lt;&gt;dalla, no
puede ser ni más ingeniosa ni más artística.

El prinwr tertamen del siglo XX, cny,.1 apertura está señalada pa.ra el lo. de Mayo proximo,
en la ciudad de Buffalo, Estados Unidos, merece
que le cofüagremo¡.; toda nuestra atención. &lt;'ll estas páginas, no sólo por la gramliosid,1d t.:on que
se c;:tá preparando, sino por que urge qlh, 8,•,1 de
importancia el contingente que lleve ~léxico á
c•:ita exposición, á la que van á concurrir todos los
paí,;es (le América. Ella nos proporciona la ::&gt;portuuidad ele aprender cuanto necesitamos para
nuestro complt•to desarrollo industrial, y dar á la
Yez, á conocer todas nuestras producciones naturales, que empleaclai, como materias primas, aclquicren ca.da día mayor demanda en los mercados vecinos, que son ei centro comercial á cuya pose,;ión
debemos aspirar.
X uestra lejanía de Europa, las largas trave;;ías,
los pclivros de la navegación, las trabas arancelaria;:: esbiblecidas en otros países y la competencia
ele las naciones productoras, han de ser constante1' rémoras para c¡ue nuestra exportación adquiera la;; !Jroporcimws que demanda el constante aumento dP producción. Tratándose de la vecina República, los caminos están expeditos, y las puertas
&lt;le aquellos mercados, cada vez más importantes,
abiertas ele par en par á nuestro comercio. Esta
es la razón por la que concedemos gran trascendencia al certamen que nos ocupa, y al cual c1Cf;camos concurran todos nuestros compatriotas, convcncidoo ele los bienes efectivos que, tanto individual como colectivamente, puede proporcionarnos.

Xo $Crá éste, ciertamente, un acontecimiento
univcr,;a], como lo fué la exposición de ParÍtl, y,
sin embargo, si aquélla, como todas las grandes
exposicione,-, n•, istió importancia para México, la
ele Buííalo, puede, isi á ello nos consagramos, darnos resultatlos más prácticos é inmediatos.
En París, en aquel "maremagnum", donde ante las miradas de los millones de visitantes, se presentan á cada instante maravillas creadas por la
competencia, ora comercial, ora científica, y hasla
ele riqueza y orgullo nacionales; donde la n9rndatl
aturde y durante me,,es enteros se asiste á un de,;.
file de personajes exóticos, se contemplan tipof
y costumbres desconocidos, y como en inmenso
escaparate, se ven reunidas las producciones de 1
mundo entero, mucho se satisface Ji; curio~irhid,

dad á esta gran fiesta del comercio, la industria,
la minería, las ciencias y las artes, en América.

cada día más liberales, que el Gobierno concede á
las emprCEas nuevas, tienen fijas sus miradas en
nosotros, y sólo esperan adquirir mayor conocimiento para lanzarEe á negocios que significan para nosotros importación de capitales, aumento de
trabajo, cultivo de terrenos, desarrollo de la industria, en suma, bienestar y prosperidad.
En cuanto á relaciones comerciales, fácil, mucho más fácil será abrir buenos mercados á innumerables producciones, 9ue por la facilidad con
que se obtienen, podemos vender barato, y por la
proximidad, estamos en aptitud de situar en los
cuantos días que se empican en un viaje rápido.
Como enseñanzas, muchas tarnbián nos ofrece
la nueva exposición, pue. to que en ella podremos
admirar todo ese maravilloso mecanismo industrial que ha engrandecido á los Estados Unidos,
y los adelantos realizados por los países ele este
continente.
Por último, como viaje de recreo, agradable debe ser el que se haga á Buffalo, puesto que mucho
nuevo y grandioso se prepara para dar solemni-

1.

***
La ciudad de Buffalo se presta de una manera
s~n_gular para que en ella se efectúe una Exp:-&gt;s1c1ón, pues es una de las poblaciones más b(ini tas y aseadas ele los Estados Unidos. Su clima,

·TI IL · P~OP"'l LAF.A·

en los meses de verano, que son los señalados para
esta fiesta, es sumamente benigno, lo cual hace
que año por año, muchas familias de Nueva York
pasen una temporada en Buffalo. Las brisa;; riel
lago Erie, que se encuentra al Suroeste ele esta
población, hacen todavía más agradable la temp_eratura, y en cuanto á estado sanitario, pocas
cmdades, no sólo ele América, sino también de Europa, _pueden a,·cntajarlc en higiene; magnífico
cl_renaJe, y 1;1n asco cxcesirn, que facilita mueho la
ctrcunstancrn ele que toda~ sus calles estén pavimentadas c~n asfalto, y_ hi abundancia de agua
que proporc10na el lago Erie.
* **

mucho ¿;e pasea, mucho se divierte la imaginación,
pero poco, relativamente, se aprende, porque no
hay tiempo para apreciar detalles, y se conforma
el hombre con recrearse en la belleza del conjunto,
como puede recrearse la vista del niño cuando coloridos fragmentos de cristal producen múltiples
cambiantes en el fondo de un kaleidoscopio.
Allí, perdido el visitante, entre la inmensa po. blación del momento, en medio de aquella Babel
de los tiempos modernos, pocas, también, tienen
que ser las relaciones comerciales que adquiere,
y pocos los nrgocios que realiza.

Otra de las particularidades que dan importancia ~ Buffalo, es el hecho de haber quedado eonvertida desde hace muchos años en uno de los
más grandes centros ferrocarrileros y de contar en
sus lagos con importantes líneas de vapores que
facilitan el tráfico.
'
Los alrededor~s ele Buffalo, so~, por otra parte, de lo más pmtoresco que se pueda imaginar:
la~ grandes cati:r,atas del :Niá~ara y el paisaje adm1r~ble del canon ele este no, se encuentran á
media_ ~ora, por ferrocarril, de los terrenos dü la
Expos1c1ón. La fábrica de generación de fuerza eléctrica qu_e hay en rsta población, se asegura que es la mas grande del mundo, y como ~iemnre está abierta al púb}¡co, los visitantes &lt;le la
J&lt;~xposición pueden adm irar allí verdadera,ravillas.

THE STADIUM.

***
Bufíalo, nos ofrece hoy un campo enteramente
dü;tinto de aquél, no sólo por que la competencia
á que se nos invita ha de verificarse sólo entre
los pueblos que componen este continente J no entre los del mundo entero, sino por que, dada nues-

La Torre elétrica.

rn;-

Circo para ejercicios atléticos.

Ju-ca de entrada.

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

a

Domingo 24 de Febrero de 1901.

Ll ESTUDIANTINA

UNA GRAN PIANISTA

[9
,.

DEL

CENTRO DE DEPENDIENTES

§f·: :

1)

D omingo 24 de Febrero de 1901.

·~.

.. , .J

, ._ ,,..' .:-'
n

México, que ha tenido siempre la
suerte de atraer á lo,-. graneles artistas de c-ualqnicr género á ~u seno,
cuenta ahora eon uua pianista de excepcional valer.. 'fere,;a Carrcño,
venezolana de ongen, ha recorrido
todos los teatro,,, ha recil.ii&lt;lo ovacio11cs de todo~ lo:; público,- y ha saboreado la miel dl' rotlo~ lo,;· éxitos : e,,
una niimml.1 de l,t gloria ~- 1lr la
fortuna.
Desde bU infanri,1, cuando no
·contaba má,- que nuew años, el gran
~o_ttshal k la_ anuciaba eomo un po-sit1vo pro&lt;hg10, como un Q"enio de los
que raras Yetl'&lt;' aparceen.
o ha
defraudado tan Ji,:onjcra" c,:pcranzas. (_'an1.ante y piani~ta. mujer de
·execpr1onal tempt•ra11wnto .. 1le Yitalidad a,:ombro,:n. hPlla Y anrnda. ha
podido ~('!' la intérpn•tc a&lt;lmirable
de los grandes mac;,tro:3.
Nuestro in:-;ign(' e· nnpo~itor Campa, refiriéndote á la habilid,111 tic la
s~i1ora ( 'arrc•1-10, re~umc a:,;Í Hl jui·c10:
•· Es una piani,,ta &lt;¡ne tiene honor
á la rutina. ele la imp i~iuon, ,]e lo
conYcncional, y fía todo~ su¡.; éxitos
á sus PC'l'~onalt•~ l'lll(lf'ÍOI'('-; y á su
sentimiento il1(fo·idnal. Xo· pror·c- .
de,. corno el simple '·virtuoso", cuvo ideal r('n:&gt;~a en el dominio de la
"técniea .. ; l'lllOll' á f imlo el idioma
que habla. " no ~e prcDcupa con
las regla~ C;omeneionales de la o-ramática: tiene un estilo propio, personal. ('"' '·arfo;ta.. en la acencibn
.al ta de la palahra, y esto me Lasta
'&lt;para adivinarla".

Loi- Jovenes empicados en las
principales ca~as de comercio rlc la
ciudad, tienen organizada hace tiempo una corporación mutualista y
de ayuda, que han llamado "Centro
de Dependientes". En unos cuantos meses, esa asociación ha dado
muestras de vitalidad, que positivamente la abonan, pues en vez de limitarse á estériles discusiones y á
manifestaciones inoportunas, ha hecho algo tan práctico como la creación de una casa de salud, destinada
al. ~ervicio de los socios.
Ahora, con el fin de arbitrar recm:,:os para ese útil establecimiento
~· para las diforentes beneficencias
extranjeras, los dependientes pent--aron en la creación ele una estudiantina. Al són de las alegres panderetas y de las románticas guitarras, los "estudiantes" recorrían las
cal le", cantando sones propios &lt;le la
a dística tierra española.

~'

..

,'.&gt;

,.,

~

o

C'

~ &lt;)o

e, ;,--,, •

(&gt;

o

,.

Q

i

!)

t~..,t;¡

.º('t ,. .
..,

"

0 000°

(,¡

o

,./l o
.. .. .

.

. .,

.
.,

"'

')
~

•

., o

).

.

o

•o
'

?

.

r&gt; &gt;o•

~

,.

....

S8ÑORA TERESA CARREÑ O,
Eminente pianista.

En rnrias rasas de c~ta capital y
ele las poblaciones Yeci nas, fueron
recibido,- con cordialidad los entusiastas jóvenes, ':," de todas partes
llevaron recuerdos agra&lt;lablcs v re¡ ueieu tl':- moneda:;, dcsti narlas éstas
á aliviar mifcrÜ1.f'&gt;, á acallar ham1.irrs Y á runir dolencias.
Lo,; grabados qu(' ho_\· publicarnos, &lt;lan idea ele! asllerto que nre~entaba la más brillante maniie~tación de nuestro anémico C'arnanl.

;

'

.
--.;:::.,..,

-~:~
.,,~
. ·•·.

.

'

~~;: •";..-;':
'~

f

,

...,

-

•

¿/

:i;;• ....

.

:.; ·.: : ~

)

',; , :w ;
. , : -;,, ~-

.
.

Ji::)

...

~--e
. ..!'!-. _, .. o
~..

--~

~

..

-

-

:

e-"

,e!

1

F'atograt/as'.de las antiguas otlclnas de 66EI Mundo,'' tomadas
al ponerse al la venta el primer Afma naque de 66EI lm]larc/al,''
cuya primer tiro se agoNí en trDa d .·a•.

�EL MUNDO TT,TT~'l'R Ann

Domingo 24 de Febrero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

HISTORIA DE UN TESORO

EL ARRIBO DEL "VINETA"
El 14 del actual llegó á Veracruz el crucero
"Yineta", uno de los más brillantes de la moderna marina alemana.
El "Vineta" procC(lía de ~neva Orleans, y
·al lleo-ar á nuestro primer puC'rto clel Golfo, l'ué
visita&lt;lo por el cónsul alemán D. Germán Bul'cblcle, y por el agregado militar de la legación a !emana, señor Bartel,;.
Estos caballeros llevaban la eom1s1on ele imitar á los marinos á fin tle que pasaran á e:;ta ciu ·
dad, donde se les preparaba una recepción 1•01
la 1rnmer0f'a y distinguida colonia de su patria.
Ln;; marinos fueron recibidos µor una comi:,ún
de alemanes, y alojados en uno de los mejorJs
hote!C1;.
Yisitaron la Fábrica Nacional de Armas, el Colegio Militar y varias dependencias de la Secretilria de Guerra. Recibidos atenta y cordial mJlll~
por el señor Ministro del Ramo, dedicaron frases
rbny corteses y benévolas á nuestra patria.
l•}n el club de la calle de Betlemitas, se ofrecieron varias convivialidades á los triµulantes del
"Vineta"; v en cada una de esas fiestas resonó la
nota de coñfraterniclad, 1)az y amor entre los pre¡:entes, y ele hondo y sincero cariño hacia la patria, mientras más lejana más querida.
Las carreras que en honor ele sus huéspedes orgau izó el Club hípico alemán, fueron completamente logradas y alcauzaron muchos aolausos
quienes tomaron parte en ellas.
Las autoridades mexicanas quisieron contribuir

...
1

".EU Vincta,"

Grupo de Jefes y Oficiales .

***

La colonia alemana, entre cuyos miembros existe siempre la mayor armonía y que tanto amor
tiene á su patria, trabajó sin desea.uso por hacerles
grata á los tripulantes del "Vineta ., su corta permanencia en esta ciudad, y pueden estar satii&lt;fechoi; de haberlo
conseguido, puea
'·
los atendieron y
agasajaron con
asiduidad v exquisitéz netimente alemanas.
Se nombraron
com1s10nes que
acompañaban á
todas partes á
los viajeros, enseñándoles nuestros mejores edificios, llevándolos á los alrededores y paseos
más pintoreocos,
y ponjéndolos en
aptitud de tener
ic1ea exacta de
r uestras costumbres.

Los marinos, por su parte, se mostraron muycomplacidos de ,m estancia entre nosotro;;, y durante la visita que la oficiali&lt;lad hizo al señor Geueral Reyes, Secretario de Guerra y 1'1arina, el
Comandante tuvo las frases más galantes para expresar sus simµatías µor uucstro país y su Gobierno, que calificó de sabio y progresista.

* **
Después de los pocos días que permanecieron.
aquí los referidos marinos, salieron para Yeracruz, donde l os aguardaba su preciooa embarcación.
La mayor parte de los miembros de la
nia alemana, fué á despedir á sus compatriotas.
á la estación del Ferrocarril :Mexicano, y algunos
de ellos les acompañaron hasta V eracruz, dondese preparaban nuevos festejos para dar la tle,pedida á los marinos.
F,stos, al abandonarnos, han manifestado q~
llevan las más gratas impresiones de nuestra Patria, y que les encanta nuestro suelo.

á

ia 1·ecepción de los distinguiclos visitantes; y
las músicas de la guarnición estuvieron tocando en
las diferentes fiestas, mereciendo aplausos por la
manera ma~stral con que ejecutaron algunas
Jliezas.
Aparte de las manifestaciones que hemos apuntaclo, debemos mencionar un almuerzo en que se
sirvieron sólo manjares mexicanos, un concierto
y una comedia en el club germano.
El "Vineta" lleva ese nombre por la gran ciudad de orillas del Báltico, que supone la tradición quedó hundida bajo las aguas. Es el segundo ele su nombre, pues el barco que lo precedió
está destinado al tráfico mercante.
Vinieron á México los señores Teniente Capitán, Barón Von Stronbeck, Tenientes Ackerrnann
y Pachhammen, Teniente Bartels, Ingeniero
Schlichten y Corneta Troll. Schultz, Primer Oficial; Tenientes Volhard, Dombrowski y 'l'orstmann, Springer y K.lein, y el Doctor Zur Verth y
cuarenta hombres de tripulación.
81 "Vineta." es un crucero de segunda clase, de
G,000 toneladas de desplazamiento. Está servido
n0r 19 oficiales y 456 hombres de tripulación.
J;'né botado al agua eu el astillero imperial de
Dante Zig en 1899.
En la torre de combate lleva dos cañones de 21
centímetros, otras bocas de fuego de diversos calibres, ametralladoras y cuatro tubos lanza-torpeclos.
Tiene un andar de 20 millas por hora, y su
maquin&amp;ria es de triple expansión, con dos hélices.

La triputad6n.

); o ha muchos aiíoR, , iría en esta ciudad de
·-Guaclalajara, un honra,lo arte:;ano, tau rico de
virtudes como cle,;provi,-;to rle dineros, tan lleno de
-&lt;:ualidacles tomo de hijo:-, t an creyente, como desdichado. Llámaha,-;l' Pl tal, Pedro ~Iartíncz, y
•€ra albañil de ofü-io.
En una épot:a ya lPjana en los días ele esta verídic·a y conmovedora hi,-;toria, habíale sonreído
la Fortuna-dio,-;a i1won&gt;'tante : y en aquel entonces dobló él ;.u etwllo ú la matrimoni,ll coyunda,
uniéndose á una mnj&lt;'I\ que si fné primero mansa paloma ~in hiel, troc•ó,-;c con la benclición nupcial en insufrible hnrpín. t'\us exigencias, su caráckr desapacibll' y clnro, su ingratitud, y, sobre
todo, su fecundidad inC'xtingnibl~, tenían al desventu rado Pedro, ahrurnaclo, enfermo,
flato; sus esca"º" ,1hono,-; habían ielo
1iienguando á propon·ión que su familia e;recía, y aunqu&lt;' jamás encontró so
el brazo de sus vá~tago,-; la torta consabida, reci hiales c·on admirable mantledumbre, pt' n:-;a11&lt;lo &lt;[lll' ,t&gt;nían tiireetamente del C'ielo, con fa poco agradable, pero santa mi:-.ión &lt;h' ,11mwntar las
1rnnzadora,; t•:-.pina:- clr ,-;u t:orona lle
martirio.
Cuando el &lt;luo&lt;lét·imo ele ,-;us hcrl•&lt;leros rió la luz-luz t':-ta~n Y rncil,t1üe
de un yelón ele sebo, &lt;¡111• .i tinto al modesto tálamo anlía_..:.,.;u,; aflitcione~
mornll',- ,· fí,-iea,-; lrnh ían llegado al
colmo, pu~,; u na "pmana había 1 1asaclo
ya ~in que turie:-l' Jll]l',-;tro hombrP _trabajo alguno. Lo~ wei no,;, eon caridad
digna ele elogio. ayndá h,111 le eficazmente en lo toeante á eo111·t•r,-;aóón Y m{1-, ,mas morale:::, 1&gt;&lt;•ro i&lt;Ít•11&lt;lo hm · pobre:;
&lt;:omo él, ninguno,- auxilio:-. pecuniario,;
le proporciom1han. clt' modo que el ,il
metal anclaba allí vor ln,- nube,-.
Por dicha, la lligna Pi&lt;j)O:'a de,dcñaba &lt;'011 altivez, que no podemo,- menos
•de llamar "econ6111 ic·a ··, en la pre~cnte
ocasión, los l'Uiclaclo,-; dP la ciencia, Y
•sin cxtnui.os auxilio,;. t·on una gallardía ,- de&gt;&lt;em oltura ,1tlmirahlt1~ wn1a(lera.mente, cumplí,1 ,;it·lllfffl' con el eriBtiano precepto qm• no&gt;&lt; rpe;omientla la
conservación y anmt•11to ele la raza hu111ana.
Llegado el monwnto oportuno ele llcYar á la,- aguas hanti;;malc.,; al m1evo
sér que $e habí,t prc:-l'lltado en e;a,;,t. P edro .\Iartíncz ac·orcló:-1• de un prótl'r de
la µoblación, q1w algnnas oca.\'io1w~ le
había encargHllo C'it•i'tn,-; i rahajo,-. ~- que
tenía fama muv t•xt(•1Hli&lt;la ele gC'nero~o
y :filantrópico, )' ú 1•:-t• árbol coi:puknto
pensó arrimar á sn hijo, para que ;su
sombra lo cobijara C'n las t&lt;'mne.,;taeles
del muntlo. Xo 1lt•:4airú el ea halle ro la
im·itación ele! artc&gt;sauo, y C'n unión de
la hija suva, prei-tóse &lt;le. buen grado á
apadrinar al C'hiquitín. el eual se nortó e11 la eeremonia 1lt-l bautizo con una
serieclacl cliplomútita de mu,· btt&lt;'n
gusto. )fomento:.: clC'Rpnés tk: atmc•lla
",
solemaidael religio,-;a. lie pre:'l'ntü 1111
criaclo en la c·a::-a ilr Ptlll ro "\ f a1·ti nez y le entregó. á uombrl' ele su e11t'0p0tacl,)
compadre. unos boll'to,; de teatro. muestra no e~ca;::a ele su rnagnifit-l')H•ia. El pobre hombre, clespué,: de clar la,; crracia~, se quedó mirando con
tristeza el obsequio: y 1&lt;uspiró. probablemente ele
agraclecimiento. ,\t¡Lwlla debía fCI' la hora ele
·cenar en las ca~al:' dcmde !'&lt;' cena. 1)(.'1'0 como allí
no babia qué, era una hora tan ineli ferente co1,10
-cualquiera otra; a~í e;; &lt;¡ne el albañil, t omando
·de la mano á los rna~·orcitos de sui:; hijos, por orden ele su esposa, se dirigió al teatro: creemos
·que con poco entuf-iasmo.
Allí, una mala c·ompañía-aunq11e tratán&lt;lose
en esta ciudad de Guadahtjarn. lo tle mala ra se
sobrccntiende--ponía en ese ena aquel la noc·lÍc un
· dramón de es~s e11 que figuran hijos percliclo,.
· durante largo tiempo y Pncontraclo~ v conocido¡; al
:fin, por tal ó cual lunar en uu ca~rillo. ó tal ó
, cual marca indeleble en la pantorrilla: criaclu&gt;&lt; fieles que guardan un tesoro clunmtc tres ge1wraciones, para entregarlo íntegro y brillante al biznie.to de algún nobilísimo conde, c¡uc ha vcniclo á

menos por manejos infames de traidor amigo ó
fementida esposa; súbditos íiele~ al monarcageneralmente representado en P_l teatro por un
aetor ele' íufimo orden ele percgnna manera 1·est iclo-y otras cosas muy agradables y divertidas.
Bu el drama de aquella noche, de un tesoro
encontrado por casualidad, se trataba. L'n pobre
diablo, guardián de antiguo castillo ruinoso y
~ombrío, dió una vez con cierto cuadro que representaba al Cid Campeador acuchillando moros, y al retirarlo de su puesto con el fiu de ,,acudí rlo, cayósele á los pies abunclante cascada de
auríferas monedas. Rico y feliz conceptuábase el
mancebo, y lo hubiera sido en efecto, sin una
multitud de circunstancias que á ello es opa::1icro11, formando la maraYillosa trama del lJOema
dramático, que Pedro )lartínez rió con las l:igrimas en los ojos.

{,

-~ ;~

Domingo 24: de Febrero de 1901.
empíreo, le pedía con fervor á Dios qu~ realizar~
sus sueño::; de oro. A tal punto esa idea llego
á apoderar;,e ele su alma, que no se cuidaba_ de
otra co~a ni pensaba ya en nada: hasta su miseria y su mujer ~e le olvidaron. Vivía constantemente abstraído, sufriendo distracciones frecuentes y prolongadas, y sorprendiéndose todo-: los
&lt;lías al drn,pertar, de encontrarse tan pobre y desventurado como el día anterior. El cielo no escuchaba sus plega rias, decididamente. ·
Mas ,.:ucedió que un día, al derribar una neJa
pared de la casa que e;;taba en construcción. la
barra clel soñador albañil produjo ese peculiar
sonido ele los golpes que se dan en hueco. Pedro
iiartínez, . suspen&lt;liú "u trabajo, dominado por
una emoción inclefiniblc: copioso $Udor bañaba su
frente ... De,;pués de reponerse un poco, continuó
la obra : Yió abrirse en la pared una pequeña hendidura. . . Hu::a compañeros de nada
~e habían apercibido. Introdujo su
mano violentamente, y tropezó con algunos objetos. Tan t_l:rbaclo e,;taba,
que ele pronto no se dio c~1enta_
lo
que eran; un :e:onido argcntmo lnno su
oído. ¡ Era el tesoro tantas veces soñado! ¡ la riqueza esperada tanta,- vec-e;-; ... ! Den fonclo de su pecho ::ie ele1ó un hinu\o de gratitud al Todopoderoso : pensó en "u hogar, en $U!' pequeüo" hijos hambrientos ~- desnudo", en
la e-riatura de"rnl ida que al !legar al
mundo no había teniclo una emrn en
que arrullar::;e: :4C nublaron &gt;'U::&lt; ?ios ..
y tornó á meter la mano. con cl1:::1muio, en la henclidurn. haciéndola mayor. ~acú primero tma caja ele plata
Íirimoro"amente cincelada, que. nor
fortuna, estaba abierta )' conte11í,1 cu~
ehara~ del mi,..mo metal. La oculto
aprc"uraclamente entre l~,; e:::c~~11bros,
y lernntanclo lo;; ojos al cielo. d1Jn una
Í&gt;legaria. Por :oegunda wz_ int~·oclujo
la mauo en la hendidura m1,-ter10:..a. y
entonce,-; :,acó un ,-alero también ele
plata. que era, i-in duda, una obra &lt;lcárfo. pero quP Pedro )[artínez ni vio,
, vor clar:;e pri:,:a á ocultarlo. Era natu1 ral que exeursionanrlo aquel antro, \laría con el dinero allí ene-errado; era
preci"o dominar su impa&lt;'iencia p3:ra
f1Ue lol-&lt; clcmá:,: incli,-icluo::; que trabaJahan en el mismo i:;itio no repararan en
:,:u hallazgo. Por fortuna. la,; 80l1lbraf:
elel crepú,-culo comenzaban á envolverles: la tarde' iba cavendo. y uno por
uno lo,; albaiíile,; fuéronse $atiendo
pan~ rnher á su,; hogar('!',. X ue;;trc
)fontccrii:tto ouedó !'Olo. Introdujo
por tercera wz la mano tembloro;,.a v
¡ oh dolor! ~intió flll&lt;' otra más fuertr
¡;:e la cogía, apretándola cruelmente.
..-\1 mi:::mo tiempo. o,·ú del otro la.el
lll'" yoz que o-rihthn "; ,1uxilio !"
La mano ele Pedro ) Iartínez se cnC'&lt;mh-aha c·-1 una alaC'ena de la casa inmediata.

el;

-~.~~

..

,.

•J

•

'

~
Salió &lt;lel teatro, y aquella aventura no ae !..:
apartó ele 1~ memoria: en toela la noche no pudo
pegar los OJos, y cuando, por fin, al aparecer los
doEados rayos de la aurora, empezó á dormirse
i:;ouando que por las rendijas ele la puerta entra~
han chorros ele onzas €le oro _,. ele duros reluciente~, _le despertó la destemplada rnz de su mujer
an~anclole que un compañero había iclo á bus~
carl_e, par'.1- un t rabajo de importancia. LevantóSt' _ rnrnechatamente, y no desa_vunándose por la
mmna :·_azón 9ue no había cenado, fuése á donde
el ~lbaml aJilJgo le había citado.
Se trataba de la reco})Strucción de una gran
caFa, Y Pedro M~rtí_n~z fué contratado inmediatame~te, dando prmcip10 luego á sus trabajos.
Encar~mado en los altos andamios lo mismo
que sum1clo en las profundidades del sótano húmedo y obscuro; así á la hora de tomar el frug~l almu~rzo como al llegar la del descanso, Pedro Martmez pensaba en tesoros caídos del cie1?, á ma~era de_ llm·ia; soñaba ardientemente en
riquezas improvisadas, en venturosos hallazgos• v
e e-vando su espíritu en alas de la esperanza' al

ft del Castillo.

MÁRMOLES.
EL FRISO.

Ya labraron lal' jóYenes el ,.-elo
á la diosa llíinel.'va, y se dilata
del temp•lo tras la regia columnata
la procesión, bajo el reciente cielo.
Yan in.oensarios de oscilante vuelo,
reses, ele sangre al Facrificio grata,
:frutos, "paneas," ánfora,s de P'lata,
y ofrenclas mil del ateniense suelo.
Figuras, ~- ropajes, y corcele,;,
desfilan en magn íficos tropeles
por el alegre y resonante piso.

Y en confusión espléndida _y hermOEa,
parece dar la vuelta esplendorosa
Atenas toda por el largo friso.

Sa!va:lor lfueda.

"

�Domingo 24 de Febrero de 1901.

"RL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AftO VIII-TOMO 1-NÚM. 9
Dlreotor: LIC. :B.AFAEL REYES SPINDOLA.

l. Paseo de las Palmas (Veracruz.)-2. Barranca del cZopllote.&gt;-3. Puente colgante en Cb.letla.-4. Panorama en Toluca.-5. Jalap~. __ fj, g scena

en el río (Chihuahua.)-7. El Pánuco frente á Tampieo.-8. El cSacro Monte&gt; (Ameca.)

-MÉXICO, MARZO 3 DE 1901.

SubsoripcMn m ensual for&lt;lnet1, I 1.64.
I den&gt; ldll'JII, en la Oap"al, 15.

Gerente: ANTONIO CtrYAS.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96457">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96459">
            <text>1901</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96460">
            <text>8</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96461">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96462">
            <text>8</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96463">
            <text>Febrero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96464">
            <text>24</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96481">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96458">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 8, Febrero 24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96465">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96466">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96467">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96468">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96469">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96470">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96471">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96472">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96473">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96474">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96475">
              <text>1901-02-24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96476">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96477">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96478">
              <text>2017621</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96479">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96480">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96482">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96483">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96484">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="1987">
      <name>Campoamor Prosista</name>
    </tag>
    <tag tagId="1992">
      <name>Estudiantina Centro de Dependientes</name>
    </tag>
    <tag tagId="1990">
      <name>Exposición Pan-Americana de Buffalo</name>
    </tag>
    <tag tagId="1989">
      <name>Murió Campoamor</name>
    </tag>
    <tag tagId="1988">
      <name>Orgía de la inocencia</name>
    </tag>
    <tag tagId="1991">
      <name>Señora Teresa Carreño</name>
    </tag>
    <tag tagId="1986">
      <name>Trotando</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
