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                  <text>Domingo 24 de Febrero de 1901.

"RL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AftO VIII-TOMO 1-NÚM. 9
Dlreotor: LIC. :B.AFAEL REYES SPINDOLA.

l. Paseo de las Palmas (Veracruz.)-2. Barranca del cZopllote.&gt;-3. Puente colgante en Cb.letla.-4. Panorama en Toluca.-5. Jalap~. __ fj, g scena

en el río (Chihuahua.)-7. El Pánuco frente á Tampieo.-8. El cSacro Monte&gt; (Ameca.)

-MÉXICO, MARZO 3 DE 1901.

SubsoripcMn m ensual for&lt;lnet1, I 1.64.
I den&gt; ldll'JII, en la Oap"al, 15.

Gerente: ANTONIO CtrYAS.

�Domingo 3 de Marzo de 1901.

EL MUXDO I LUS·TRADO
Dol.ll.ll)go 3 de Marzo de 1901.

EL MUNDO I LUSTRADO
VnEMOND.-¿ Y la mía? ¿ Por qué no hace usted caso de la mía ?
CATALINA.-A la larga, sabrá usted pasársela
.sin mí. Los hombres co11cluyen siempre por acomodarse.
VREMOND.- Eso es verdaderamente cruel; hace
muchos años que en silencio la amo á ustetl, y la

eatafina."
Catalina Brissol, (29 años.)
.A.lb6rto Vrém.ond, (40 aiios.)

-&lt;:&gt;•-&lt;=&gt;Satoncit o m odest o en casa de los Brissol , con barmoniam,
-vistas de JcrusaUm y cubiertas lle crochet en loR sillones, en el
barrio d el ConaerTatorio. En los n1 ':.leblt'S y la cb1mcucu, mt1chas fotograffas de niños Catalina Y Vrétnonrl, solos, en una.
siesta de Mayo, liare b uen iiemp
Y por las ventanas, abltrtas de par en par , se m ira un recodo de losJarrlfnes de Lu..x.c:mbnrgo.
0

,

...•1

~

Y HKMOXD.-Acuérdesc u:&lt;tc-d de que hace vc:ntc
aiio~ soy amigo de su padre, y de que la he visto
de,-de que era una chiquilla.
('.\TAJ.1:--.\.-Lo recuerdo muy bien.
YHE:\10::SD.-'l'cngo, pue:&lt;, den.·d 10 de hablarle
francanwnte, y u:;ted puede• oirme sin ruborizarse.
('ATA..u:,.;.\.-Claro que ,;í.
\ '1m:\ro::sn.-¿ Por qué no JU&lt;' quic&gt;rc m;ted, á pci,;ar de quP hace tanto tiempo me eonoce? Ya sabe q"Ge di,-to mucho de ~cr un perdido .. .
('ATALJ:,.;.\.-[i}s usted un hombre . . .
YRE:\LO:\'n.-Pero ¿ qué c&gt;,;pl'(·ie ele hombre soy?
( 'ATALl::S \.-Un homhr&lt;' cxcc&gt;lentc, bonfaimo .. .
V1rn::-.rnxn.-Xo soy boní,;imo; pero i,;Í creo ~int·c1·amcnh&gt; que le proporC'ionaría una vida algo
mú:- fpliz tlt• la que llern.
('\T.\LJ:-;.-.-Sí v no.
\'1rn.\10::-;n.-¿ C'{imo 1'C c&gt;ntiencll•?
('.\'!'ALI:,.; .\.-Xada; hable1110,,; !le ot.ro a~unto.
\'1!1-:.\rnxn.-Xo; !"i prcei,;a111c1itc &lt;le:,eo que hoy
le11ga1110,- un¡\ explicación dc&gt;finitiva.
(' \ 1'.\.l.l X.\.-Pero si ,arnoi' á causarnos ambos
ll ll ~mn di,-gn~to.
\"¡¡nwxn.-Xo duelo que yo lo tendré. Pero
1·p,-po11&lt;la nsk&lt;l francamente ~i aca;:o me quiere.
X o 111e enfadaré si me aborrc&gt;cc.
CAT.\Ll:--.t.-Pues sí, sí lo amo.
\ '11i::.rn::sn.-;, ~Ie ama de vcrnR?
l 'AT.\,,IXA.-Con toda mí alma.
Yn,nrn::sn.-;.-:\fo ama?
1
( AT.\ LIX.\.Y me parece que i,;icmpre ha sido
lo mismo.
Yn1rnoxn.-l1 ero ¿por qué me lo clice hasta
ahom, cuando tantas veces se lo he preguntado?
( '.\TALJ ::-; .\.-En primer 1ugar, porque me ha
obligado á l•llo; y der,;pué:&lt; porque me he formado
ya una gran re,;olución.
Ym,::-.rn:'\'D.-1fe asusta u¡;tcd proporcionándome
e,-a,; fingida:- ak•gríai:;.
ÜA'ULJX.\.-i Alegría.e: fingida~! ¡ Pobre amigo
mío!
VR1,::-.101'n.-Pero ¿ qné va u:,.te&lt;l á decirme?

t

.~., ,~

.,14 -

CAT.\.LINA.-Que nunca me casaré.
Vm,::.\1oxo.-Y11, me lo esperaba... E:-;o es locura, es crimen . . . ¿ Por qué no? Todo el mu ndo se lo mega á ustod, su padre, su madre, sus l1crmanos .. .
CATALIX,L-Bien lo sé; pero tanto me lo dicen
esas excelentes personas, que he acabado por creer
que debido á ,m deseo tengo que pm,cindir ele todo. Oigame u,;ted; Ya que co11oce esta casa ; sabe
cuán pesada es?
•
'
Yu1rnoxn.-Pues l)reeü,amente por eso quiero
a:vudarle. Yarnos qucl'iéndonos y casémonos. Yo
tengo mi nlaza de administrador en la "Semana
Católica.,, que cs algo; pno también . ..
L'ATALIXA.-~o me interrumpa usted, porque
tc&gt;ngo m_uchas co;;as qu~ explicarle. Mis padres
no ::1c reJtl\'eneccn por cierto, y somos seis hermanos.
VHE'.\lOXn.-C'inco porque Alexis ya no se
cuenta; ¡;e baf'ta á ~í mismo desde que ·está en el
regimicuto de spahis.
C.\T.\LrnA.-.A pe~ar de eso, de cuando en c&gt;uando es menester pre,;tarle alguna ayuda. . . Pero
s~1pongamos cinco nada má,;. . . ¡ Si enire eso~
cmco contara al menos con una hermana!; pero
cuatro rnronc,; ... ;, Pul'do dejar á p;;os cuatr0 moros, de lo,; cualt&gt;,; el mayor tiene diPciseis años, y
apena,, diez el meno,;:' "'.'i: u nea lo;; he visto eomo
mi_" h¡•rman05, ::1i110 c·omo mi,, hijos; más que man,rn, yo los he e~lucado; he aprendido griego y latm pal''.t corrt&gt;g1rk:&lt; ,;u,- ejercicios, y yo soy quién
ll',.; c-op,a ,.;us tareas.
Y 1rn:--rox1J ( c&gt;on ~orna) .-Luego ¿ qué hacia la
11rnd n• de ush.•cl ?
('_\T.U,IX_L-¡1[amá ! Xo hay que pensar má-,
&lt;'ll dla, porque no tenía tiempo ele criar á los ni1!0~: criaba á paµá. (Ricnuo). Quiero decir que
n111camc11te rn ocupaba de él. pues su mala salud
)'&lt;'&lt;'l~maba la pret,::n~ia continua de mi madre.
_ru~-111~?" gran&lt;lc&gt;s d1fücultades en 92, que hubo que
1r a \ 1chv.
·
Y1u:~10'.,n.-Pero á la ft&gt;cha está ac1mira1ilcml'ntP rc~tahk&lt;·i&lt;lo; á medida que crece, ~e forLifiC'a.
·
, ~'.\T.\LTX.\.~.\parc•1itC'mcn!C', pPro no c;-;tú nalla
;-;~1lido. .:\C'uerfü'&gt;'t' u~lccl nada más que hace clie&lt;·:ocho ano,; L'S maestro de (•apilla en la i¡rlcsia de
( arn~t~. Y qm• n_o ha l]¡,gaclo á faltar ni á. una fie,-;t,1: 1ll a un ~fic-10. ;,Yerdatl qut&gt; c;:o es soberbio?
l)1ga ustecl ~, no &lt;lcbo estar oraullo:=:a de -r-.Rn-Í
-.r •
.
c.•,
,.,
'
' .
_ , l!h)fO:-- n.-111, pc&gt;ro hay algo toda-vía más mrnto_r,o, ~' rs la tarc&gt;a á que ha comagratlo ustc&gt;cl
R11 JUYentuc1.
C_\TALIXA.-¡ Cuidadito con decir tonterías!

Y1rn~roxn.-Se ha c111peíiaclo u,;ted en cargar
con todo: p,tl)n"', l~ogar, lwrmanos chicos y grt•D·
c~es; .V toda na q1~1c1·p 1·ontinuar_ ,,tcritiear para
siempre su ponen1r y ,-u ,·ida. Pues á fe que no
st•rá.
c:':\'rALIXA.-Sí, _\.lberto; es mene;,ter y no me
af)1Ja usted ~on eso. X o puedo ni debo casarme;
m 1 1ugar está en e,;ta casa, clonclc $C me necesita·
pue,-;, lo digo sin jactancia le soy indispensable
lodo el mundo.
'
·
,~nE:\[OXD-~Pero . si puede usted permanecer
aqm, con la d1fercnc1a de que seríamos dos en rez
ele nno, para ayudar á lo que sea rncn&lt;'f'tcr.
C_\TALINA.-Xo; siendo de usted, 110 sería de
ellos; les pertenecería menos, y su debilidad me
reclama toda eutera. Cuando quiera á. algnic4
a_parte de ellos, se hundirán; ¡ son tan poco prácticos !
VrtK\IOXD.-Como usted lo
fiere á su felicidad pe1-,.;01rnl.
C' ATAUNA.- Pero mi Í&lt;•lieidad
eundaria.

i

a~uardo ; hoy me rechaza, y por todo consuelo me
dice 9-ue acabaré por pa:;ármela sin usted. No
Catalina ; y~ n_o viviré sin usted, y si vivo, será
lleno de afhec10nes, para enfermarme y morir.
~ATALINA.-Pero si nadie muere de dolor tan
fá~1lmente y á _un~ hora fija. Algunas veces, la
t risteza y la m1ser_ia confortan y sostienen mejor
que el placer y la nqueza. Vivirá usted melancólico y no ~uy _dichoso; yo viviré pensativa, y tamP?Cº sere feliz; pero uno y otro viviremos como
viven todos los hombres, con las tres cuartas partes
sus ensueños frustrados, y con la otra mal
r ealizada.
VnE:M:oNn.- ¿ Y qué tendremos para distraernos
y alegrarnos ?
Nuestros recuerdos, s1· t cncmos
. CATALINA.d
t1empo e ello.
V mrnOND.-El recuerdo es lo contrario Je lll
e.speranza, _Catal ina mía; y en verdad que hace
much o dano.
'
CATALINA.-No, los recuerdos no hacen daño son l a Pª:te de los débiles, de los desgraciados
de los pacientes, para quienes resultan muy saladab les. . El recuerdo es la -poesía de la abnegación,
l a m1r~da que los resignados echan hacia atrás,
el susp1~0 que se escapa á la hora en que el deber
resulta rngrato. No abandonemos los recuerdos
p orque son el pago de los sacrificios.
'
V REMOND.-Bellas frases, Catalina; ncro ello es
que somos muy desgraciados. ¡ Y con este tiempo !
~ ensar q~e _ahora, con este sol que hace desear el
irse de viaJe, hay gentes q?-e se quieren, y que
eo1;1 las ma1?-os enlazadas, sm prcocunaciones ni
-cmdados, piensan nada !°ás que en sus goces.
CATALINA.-¿ Qué qmere usted? Pero no se
ponga usted no-velesco; la novela no ,;e hizo p'1r2
nosotros.
VREMOND.-Pero si no soy novelesco.
ua sa 01 u~!nb upll::J : 01!nbod un-·vNI'IVJ.VQ
su, esfera. &lt;: Porqué, s1 no, me ha querido ustad .:i
m1, que no soy j oven ni . .. ?
VREMOND.-¡ Oh, oh!
CATALINA.-Treinta años en el próximo Alberto.
'
VREMOND.-¿ Y yo, que tengo cuarenta?
. CATA..LINA.-Ni joven ni bella; casi podría dec~r que soy fea. Tengo la boca grande y la nar~z gruesa, y _no poseo ni un adarme de gracia
m de elegancia. Nada tengo de femenino; soy

?e

y

cl "hermano Catalina", como me llaman los ni- ·cubrían. sus miserias, un manto flordelisado, reños. Y á pesar de eso, á usted se le ha metido en · coger todas las energías e:lerrochadas, recobrar las
la cabeza ca;;arse con el hermano Catalina. Pura monedas perdidas de su ·:iejo tesoro! Y avaro
novela, novela de folletín. Ahora la realidad; tardío, aquel inconsciente pródigo, se esforzaba en
Podro y Gastón van á volver, y hay que darles suprimir la emoción; la emoción que había sido
su lección de geometría . .. Ríase usted, hombre. su gran raudal de alientos, el himno vibrante qm.
\'wn.::oNu.-.No siento ganas.
le acompañaba á la victoria ! ¡ (lué vigilancia de
C:ATALINA.-'fampoco yo, pero me esfuerzo; es todos loe1 días, de todas las horas. ele todos loe:
mene:;ter esforzarse. 8i me marchara por los ce- minutos! ¡qué afán de atenuar los ritmos de aque1Tos de Ubeda y sólo pensara, como usted, en las lla maquinaria, que la violencia comunicada por
golondrinas y en el ciclo azul, adiós mi valor; el fuego de la pelea hacía ma.rd1ar ap1esuradatacría desde tau alto, y en la caída arrastrarí:1• á mente! Inútil esfuerzo; la verdad, la terrible
la casa, á mi padre, á mi madre y á los chiqui- verdad bajó una cruel noche de crisis, una noche
llos. Hay que vivir alep;remente, para cumplir en que las estrellas se deslizaban tristemente sobrl:
nuestro deber y para animar á los otros á ----~ un cielo obscuro.
cum-plan con el suyo.
¡ Y Juan conoció que se moría!
V lIBM0ND (tristemente) .-Alegrémonos, pues. .
Allí, cerca de su angustia, run1or de alas que
¿ Pero, deciclidamcnte, nu n.ca?
ro~aron un lago, la respiración ele los dos niños.UeC'A'l'ALINA.-Por ahora, no; es cuanto puedo de- gaba como una música de ángeles, á sus oídos.
cirle.
Y, con un supremo esfuerzo, se arrastró, vacilanVnEMOND.-¿ Y más tarde?
te, á la tibia alcoba, donde un globo rosado ponía
CATALINA.-~o sé, no me atrevo . .. No pue- pálidos tintes sobre cabollos de oro. Tuvo entondo fijar plazo ni precisar nada ... Sin embargo . . .
ces aqµel dolor una radiosa apoteósis: la inmensa
V1IBMON]).-Sin einbargo. . .
dicha de sentirse -per-petuado á través del tiemCATALI!U.-Dent ro de algunos años, al cabo de po, el goce inefable de haber sc&gt;llado, con sello
mueho tiempo . .. si no se asusta usted . . . cuando de amor, su vigoroso esfuerzo, de sentir su obre
los niños crezcan y estén establecidos, cuando
foo~ndada en aquel sueño impreciso, vago, como
papá y mamá .. . -pobrecillos, al fin no son cter- un 1deal oculto tras un velo de nieblas.
nos. . . Entonces quizás, ya sola, si tiene usted
¡ P ?r ellos! ~ ~uscando los orígenes de aquel
lo~ mismos propósitos que ahora. . .
mal rncurable, smtió dentro de sí un grito de orVRE:MOND.-La aguardo, Catalina; la ~cruardo gullo. Allí estaba todo: -prote.;tas, rencores odios
á usted.
y también depresiones y sollozos. Amontonó 1~
CATALINA.-Gracias. Pues entonces seré su CR- Maldad ruindades y elevó el Bien excelsitudes• lo
posa; pero i qué vieja estaré!
nev-o junto _á lo blanco, sangre ,_.,. lágrimas. te~eV REMON o.-Y yo tendré la cabeza gris. Pero zas y abyooc10nes. Era una vida· era su vida que
bien que nos habremos ganado mutuamente.
se le iba.
'
CATAJ,INA.-Entonces sí que tendremos derecho
¿ Cuánto duraría aquel crepúsc·ulo de felicidad?
M~es . . . día.&lt;;. . . a.caso una hora . . . ¡ No ! ¡ una
de ser felices.
VRE:\iOND.-Yo ya lo soy (le coge las manos hora no! Y el batallador golpeaba obstinaday se las besa) . Cuánto la amo á usted, ''hermano mente 6U pens11.IDionto sobre el fatal secreto. Una
Catalina".
tregua, un descanso, un alto en su camino hasta
, C~TALINA (retirando las manos).-Chist; oigo que las flexibles lianas que se le enredaba; en su
a mis padres en ht pieza vecina, y es menester corazón h1~bi~ran ahondado sus raices, hasta que
que crean que no nos une sino simple amistad.
la nueva s1m1ente arrojara al aire sus tallos blonVrm:r.10Nn.-;. Y por qué ocultarse?
dos.
,CATALINA.-Porque son tan buenos, que que(V:ivir ! ¡ Vivir todavía! Detener el tiempo,
rnan nos casá:r-amos luego. . . y eso no es posible. tra1C1onarlo, que una nube de olvido lo envolviera
VREMOND.-'l'iene usted razón · lo había ol- como un_sudario ; ser ignorado, como una charca
vidado.
'
cubierta de flores.
Xer¡rg .Caveoan.
¿ Pero no hay ¡ oh Dios! existencias inútiles almas
infecundas, espíritus sin luz corazones' sin
(Tradu cido para "El Mundo Ilustra do."
perdón, conciencias sin fe? Pues' tomad un día
de maldad, una hora siniestra de todos estos seres, y pasadlo por el crisol de la piedad divina,

EL ME~DIGO DE VIDA.
-&lt;::&gt;-~-&lt;::&gt;
Cuando Juan conoció que se moría, había llegado á la mitad de su vida, de una vida generosam?1~te gastada en dolorosas luchas, en crueles
c&gt;r1¡;1s, que marcaron su espíritu con una imborrable huella de amargura.
Ahí, en aquel combate, fué herido para no le-•
vantarsc más, para extinguirse en un ocaso len•
to y perezoso. Y ahora comprendía, aplicando su
mano en cada uno de los órganos que rimaban soov~mente, s1;1- existencia, que todo aquello declinaba
sm remed.10, que cada día transcu1Tido
aportaba nuevos elementos de disoh1 .
ción, que la hora triste llegaba, con un
a~dar vago y ondulante, pero irremo
drnble y se,,,,auro. Y una visión sombría ~izo nacer en su alma el profundo
desaliento de loo vencidos.
Volviósc á ver en sus buen~ horas
de rebeldía, cuando la protesta se al:.raba _de t~do su sér, como el calor y l ,1
luz irradian ele un sol; sintió Em su;
c:arnes el z!rpa1/.0 de la fuerza y corrió
por sus musculos el estremecimiento
del deseo; vivi ó en un minuto de clarividencia sus largo,- años de luchador
tenaz, pronto á salir al encuentro de
t~dos los obstáculo.;, dispursto á acudir ~ todos los peligros. Y tuvo un:1
sonr~s~, alegre. un tiüplo de primavera
acanc10 ~quel :robusto tronco, por el
que la _sa\1la no iba á renovar ti·iunfa.le,;
eflorac10nes.
i Ah! si él pudiera remediar lo in-&lt;&gt;med.iable, rehacer aquella inquieta hi~toria1 fabricar con los harapos que mal

'l ,

i~
,

"'

)
I

�E L .MUNDO ILUS'T RADO

12_omingo 3 de Marzo de 1901.
para elaborar un fragmento de vida, y deapués,
prevenid todas las torturas de lo futuro, aglomerad tormentos, imaginad suplicios! Y a la deudit
quedó saldada; ya sobre el cuerpo del combatiente puede caer un puñado de polvo.
Y cuando J uan conoció que se moría, iba de
casa en casa y de puerta en puerta, acompañado de
los dos niños, pidiendo :
-¡ Una limosna de vida para estos pobres huérfanos!

JMPRESIONES DE LA SEMANA
~

-

TERESA CARRENO
Creen los hombres ser los soberanos del Arte.
Las mujeres son las reinas, naturalmente, pero no
son ellas las que mandan, las que juzgan, las
que dirigen, las que crean, sino más bien las respetuosas, las obedientes, las su.misas compañeras
de estos despóticos conquistadores de la hermosura eterna.
Los artistas son fuertes, altos, excesivos, grandiosos; tienen la superioridad del sexo, la energía
del ,músculo el tezón de la voluntad. N'o enamoran el Arte' lo dominan; no lo acaricián, combaten con él. 'Su fantasía, á semejanza de los anti_guos guerreros, se viste de hierro, toma la espada de siete cuartas, sale armada del cerebro, como de un castillo, monta en el corcel de la inspi• 1·ación, y entre el bullicio y clarincría de la,
ideas que la acompañan como vasallos, con pen-0.oncs de batalla, parte y se pierde entre el polvo
de la carrera. '!'orna tra,~ndo en sus brazos, como botín &lt;le guerra, á la ·Belleza, y entonces, despojándo~c del rasco de plata y or o, y del peto re•
p ujado, dice á la Yirgcn tímida á quien conquistó:
-Por tí luché y vencí; te amo; eres mía.
Las artistas son delicada~, débiles. dulces. No
crean, imitan; no t ienen arranques ele furor. sinfl
estremecimientos de ternura. P oseen, como sup remas c-nalidades, la gracia y la elegancia. Recorrea las senderos del Arte, como f:i fuesen por
un jardín, cortando flores y cazando mariposa.~.
No van en busca del I deal, no marchan trns él,
no lo alcanzan, lo esperan impacientes, como e~pera la novia después que ha sonado la hora ele
la óta. Y cuando el Ideal llega, se arrodillan
·ena,mora&lt;las para besar los pies del amante divino.
P ero el amante, t ras un momento ele efusión compasiva, se va, huye, porque como L ohengrin, e,
sagrad o, y como á él, lo esperan una barca y un
~isne á la orilla de un mar azul v luminoso. La~
,a rtistas hilan sus sueñoo en la nioca de cristal ele
las hada». Las arlistas no apasionan, no subyu :gan, no sacuden, enternecen nada más. Como la
l una, parocen tener luz pr opia; pero es la del sol
·con la que brillan, sólo que está más apacible, má,
te1mc, más blanca y misteri osa, y no hiere los
~jos, no dc,,;lumbra.
L a artista no puede dejar ele ser mujer , es decir, la secular esclava del "gineceo". Es una
sometida por instinto y por educación. Carece de
1&gt;oder y de aliento para crear; tiene alas también,
pero la artista vuela. como las mariposas, y el
artista vuela como las águilas.
¿ Es C'Sto cierto? Sí, corno que ei; la ley natural que da á cada criatura su trabajo en el laboratorio de la vida.

Homenaje á un gran mexicano
L a ceremonia que se efectuó el lunes de la presente semana, t iene el carácter de una reivimlicación: es el desquite que la patria, siempre reconoeida á los que le hacen bién, decretó en favor dP.
quién pocas veces 8aboreó el triunfo ruidoso y
la alegría dol venct'&lt;lor; pero que g?zó la satisfaeción un poco acre del dehc!'r cumplido.
Rl General Don )fariano .\rista quizás vino, parodiando la frase dC'l porta. clomasiado pronto, á
un mu ndo demasiado nuevo.
Bra organizador, y tuvo que trntar con revoltoso;;, con soldados del núcleo roa lista, desmorali zados y venaJe-s; era enérgico y tuvo que luchar
con concusionarios y ladro11es; era amigo del pueblo y se vió obl igado á contemporizar con la canaJla.
Las calumnias de los viles y los alfilerazos de
los hábiles, que se cebaron en su contra en la pren~a; las rebeliones y la inseguridad que eran b
consecuencia del estado aná1·quico del país; las
tentativas ele lo.,; santanistas y los rugidos de la
hestia revol ucionaria no bien domada, consti tuyeron para el gran soldado un Nipantoso y tremen
do calvario al que trepó con ojos serenos.
Uno de sus biógrafos, resume así la labor del
señor Arista :
"Subió á la pm,idencia el señor Arista eon
las más firmes inten&lt;'ioncs de arreglar los asuntos de la República, harto revueltos á consecuen
cía de los innumerables trastornos anteriores: ma~.
por desgracia, desde los primeros días de s11 aclmini.itración, l1alló opmiiciones rudas y i-istcmát icas, no sólo entre individuos pertenecientes al
&lt;•jército, sino en el seno mismo del Co11greso y del
Henado. T odos esperaban de él un gobierno militar despótico; pero prPCi.:amente lo que caracterizó al señor Arista y en lo que estriban sus mejores títulos á la admiración ele los mexicanos,
fné su profundo rC'~pC'to á la ley y á los juramentos que había prestado".
P ero esta tarea no podía ser bien vista por quie-

~-

Tribuna levantacla frente al monumento erigido en honor del
Sr, Gral. D. •· ariano Arsta.

Domingo 3 de Marzo d_e 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sr. Gral. a. Mariano Arista.

nes medraban con el desorden y la incuria y tenían por ley la anarquía y la desobediencia.
El plan de Jalisco, fraguado para traer á San•
ta-Anna y derribar á Arista fué el movimiento
inicial de la caída de aquella 'situación.
Amigoo del Presiden te, aun aquellos más ~igni•
ficados por sus convicciones liberales, excitaban al
General para que dictara medidas violentas, Y
calmara el vocerío del Congreso · Arista se negó á exnedirlas.
'
No debían pasar muchos días sin que su sucesor, un civil, Wl abogado, un magistrado, hiricr&amp;
lo que no había querido hacer el hombre de Hllhl(',
el militar, el avocado á las violencias y á las medidas extremas.
Arista Ee retiró primero á la viua prirnda j
despuél:l al ostracismo, donde murió.
Los romanos tenían en sus leyes una ficción muy
bella: suponían que quien había muerto en r l exterior por causa de la república no había fal tado
de la ciudad un solo &lt;lía.
'
Y ese derecho de "post] iminio" á nadie t·onv il'11e mejor que al gran vcnrido de Palo Alto Y hi Hesaca; poroue tampoco ha llegado sn _g-rande· y ln1ninoso espíritu á afüentarrn de entre nosotros. Rigue alentando las dcci;:,ioncs de nuestros man,latarios, forma la base de nuestra política de orden
Y regularidad, " está en todos y cada uno de log
actos m1~ ejecutan los ;:,urcsorns de aquel que pudo repetir la magna fra;::e ele Lucano : la can~a
del vencedor fué "rata á los dioses· la del ycncido
convino á Catón~
'

ro, de caderas anchas y senos exuberantes. La la tierra que es despiadada, el cielo que es impa.
edad ha vigorizado ese organismo en vez de des- sible, la vida que es inútil y dolorosa.
La neurosis de Chopín es muy complicada,
truirlo· corre aún savia caliente y sana por el
tronco 'de dura corteza, empenachado todavía de muy sutil, extraña por lo rara, exquisita por _el
temperamento, individuwl, única. Para sentrr
ramas floridas y de frutos sazonados.
Y así, atrevida y fuerte, como acos~umbrada á esta música tramada de sufrimiento, de desesperadominar y á dominarse, firme, tranquila, ante la ción y de locura, es preciso estar enfermo . tamcuriosidad multiplicada en los ojos de Argos del bién como el pobre polaco, que se pasó la exu,~enpúblico, la ví sentarse frente al piano, alzar lo:i cia combinando, en mágicos y supremos grito.,
brazOli, poner las manos sobre el teclado, y tocar- musicales, los latidos de su corazón que sangraba.
lo. Fué una revelación. Comenzó la "::,onata" El alma de Chopín, como 1a de Lannennais, na.ció
de Beethoven, severa, clásica, grandiosa. El gran con una herida. De ella murió; pero de ella vipadre de la música requiere un inté~·pr~te sin vió; por ella sufrió, pero, á la vez, pero ella amó,
nervios de un especial temperumento r1t1111co, so- por ella fué poeta; de ella brotaron sus amargubrio, p;ofundo, que sienta desde lo alio,á la manera ras, pero también sus inspiracio11cs: el genio es el
con que sienten los dioses, con algo de .sobrel:m- martirio.
Uhopín es misterioso, y aunque es humano, exmano y olímpico. La músioa beethoviana cae
sobre los corazones como una lluvia de a:-tros; traordinariamente humano, no cabe en el molde
desciende hasta nosotros como una luz celeste. común. Es un hombre y parece un fantasma; viViene de arriba, de muy arriba, de la altura de loq ,·e con nosotros, pero lejos de nosotros; tiene mumundos luminosos. Es un ceo &lt;le la armonía cho de real y mucho de soñado. Si lo llamamos,
universal, escuchado en la soledad por un inmenso acude y nos canta sus sufrimientos, pero de un
espíritu, soñador y atento. Para comprenderla, modo, obscuro y dulce, algo ininteligible, algo cabapar a penetrarla, para hundir;;e y regocijarse en sus lístico, divino.
Chopín es un enigma que todoo quieron c1("-ciabismos, es necesario, ante toclo, despojarse de la.;
pasiones torpes y bajas, de los dc~cos que se arras- frar y que muy pocos presienten. El alma de Chotran, de los apctitoo que saltan y se agitan como pín está enterr8J&lt;.la en el piano. ¿ Quién se atreve
reptiles, de las ataduras que nos amarran á la á resucitarla, á levantarla de su ataúd sonoro, á
t im-ra, y abrir de par en par el alma, limpia, co- grila:de el taumatúrgico: "Resurgitc ?"
mo se abre l,a ventana ele un santuario al sol 01w
Algún artista nelmlo.,o _v triste, algún ap-asioviene. En Beethoven, hay dolor, pero es un dolo·· nado de las cosas inla11gihlcs y etéreas, algún viasolemue y divino, no como los otros, como lo; jero errante, que lleva porpotuamente dentro del
nuestros, que se quejan sin majestad y sin grande- pecho, la imagen de la patria en agonía, algún
za. El gemido de BC&lt;'thoven es como e-1 del mar, corazón herido que, á la manera de un vaso roto,
misterioso y tremendo.
va manando amor y lágrimas, algún loco de terTocar á Beethoven, entenderlo, sentir con é:. nura que tenga arranques de desesperación y hodominar su música sin poner en ella nuestras mi- ras de abatimiento, a'1gún sér delicadamente senserias, es dón extraordinario, facultad dC' ele- sible y frágil, como hee:ho de cristal y de luz ...
gido, rara y elernda aptitud, que indica en el ejeY ahí estaba Tere,,a Caneño, frente al "Stencutante uua superioridad psicológica, paralela. lÍ wai", en actitud noble, con los ojos cerrados como
la del compositor. Beethoven, ya se ha dicho, ('j en un éxtasis, despertando, bajo el hechizo de sus
la N'aturaleza, y el que sabe interpretar á la na- manos milag-rooas, las enfermizas inspiraciones
turaleza, el que la comprende, el que la traduce: del pobre polaco, que nos angustiaban como si
por fuerza, posee un espíritu selecto y penetrante. fuesen alaridos de nuestras propias penas, enalteY fué una sorpresa, fué una revelación. Tere8a cidas y sublimadas.
Carreño sentía á BeethovC'Il, en toda su magnifi¿ QÜé genial nig-romancia de esta mujer podecencia; subía hasta él, se penetraba de sus miste- rosa, sirve para adivinar, para leer, pllira repetir
rios, se asomaba á sus abismos, sin vacilaciones, las quejas de este insano maravilloso, como si ellr
sin miNlo. sin temor, con el espíritu desnudo de tuviese también el mal extraño de la misteriosa
emociom.&gt;s h=anas y absorto en la contempla- alma eslaYa?
cióu de las cosas sublimes.
Teresa Carreño tienC' lo que necesita : corazón
Era él ; era el huraño y triste genio, de mira- muy grande, f'entimieuto muy hondo, energía_; vada torva y boca contraída por un sollozo incipien- roniles, delicadezas femeninas, fuerzas y suavidate, era el solitario, creador de la música inaudita des, rebeldías y sumisiones, una mezda de alieny maravillosa, y evoc,ldo por vagas y viejas me- to y languideces, de .fiereza y ternura, una amalgamorias, le veíamos en el fondo de nuestro pensa- ma de elementos disímbolos, de pocler y debilidad,
miento, pensativo y ceñudo, junto á su clave, el que le dan un carácter y una personalidad eseninseparable compañero de sus sueños.
cialmente propios, y que le µenniten, por su ex¿Cómo? ¿ Una mujer, una artista realizaba esa« tensión, pasar con rapidez de lo tremcndo á lo
maravillas? ¿ Bajo aquellas manos lJraYas, ági- apacible, de lo rudo á lo tierno, de lo complicado
les, vigorosas, surgía pura y elevada la "Sonat.1.
á lo simple, del golpe á la caricia, de la borra.sea
en cuyos pa~ajcs tmnpestuosos, terribles, desbor- al iris.
dantes, creería~e escuchar el grito de uu Titán
Sus facultades aPtísticas son muchas, y están
angustiado? ¡ Qué alma tan ,poderosa y tan gran- educadas eon gran esmero; ha vencido las :?scade la que se derramaba por aquellos puños fuer- brosidades de la técnica; ha triunfado de la mates, por aquellos cleflos gimnásticos, que iban ,-;o- 'lcri,1; ha dominado el músculo. Lar&lt;ros y persebre el teclado, f'iguiendo el ritmo de un canto in- verante,; estudios ernpezadoo en la niiiez, vigilias
terior v extra-humano!
fatigm•as, inacabables días de trabajo; todos esas
Y Ji't pianista, frente al "8teinway'', en una ocultas tareas de Hércules de los "virtuososº' de
actitud noble, sin contorsiones exagemdas ni mo- las cuales la multitud no se da cuenta, ni .,o~pevimientos cómicos, ligeramente inclinado el hus- cha, han hecho de Teresa Carreño una piaIJista
to, la cabeza semi-erguida y nimbada de ensueño, soberana. Pero lo que la guió desde niña, lo
y los ojos entrecerrados como en un éxtasis, sa- q~1e enderezó su espíritu liacia lo alto, lo que la
cudía sobre el instrumento sus brazos de muscula- luzo dueña del Arte, intérpr~te granclilocuenw Ju
turas ,iriles, esparciendo al viento, en sonoras loo maestros, fué su gran intuición, su clarivid•mpartículas, el alma infinit.'l de Beethoven. 'l'odo&lt;1 cia, su ~audal de pa,;iones y emergías, su riqueza
estábamoc; vibrantes, atraídos, fascinados. y rle emociones, su tesoro de inspiración su !?'Cnio.
.., las
cuando se diluyó en el aire el eco del último acor- eon estos elementos, es con lo que se 'asimil::t
de, despertamos sobrcsalt-ados, cual si brusca- concopcio11es y las impresiones ajenas, con lo que
~ente n_os hubieran devuelto á la realidad. Aplau- sabe cómo describe Beethoven y cómo llora
dimos sm reserva, en un contagio de entu$iasmo Chopín.
frenético, que era como un esfuerzo pam arranLa hemos oído seguir á Lizst en sus arrebatos
carnos la emoción que tan hondo se nos claYaba en ele in~pirado, á Se:huhert en sus melódicos deliel e;;píritu.
rio~. á Hubinstein en sus deliciosos escaroeO'l; ~
. Y vino Chopín . . . ¡ah! el de la melancolía que- tocaclo c'n el J?Íano vuelos de pájaro, canciones ele
Jwnbrosa, el de la c1e~e"peración impoteute, el en- amante, repioues ele carrillones, romanza,; de
fermo de nostalgia, de desencanto y de ternura, el vir~n, barcarolas venecianas, caprichos de risas y
alm:1 eslava con sus sueños indecisos, sus J.olo- besos, lamentos y suspiros, nos ha conmovido,
res mmensos y sus anhelos de libertad.
nos ha arrebatado, noo ha hecho su presa.
Chol)ín no es la Naturaleza como Beethoven.
Y hemos comnrendido que una mujer así no es
es la 'l'risteza, toda la Tri8tcza. Es el amor en- una reina, no es una pianista, no es una artista,
gañado, la fe perdida, la felicidad que no se al- es el Arte, el Arte entero, que no t iene sexo ni
canza, la patria que se ve esclava, el espíritu que obstáculo, ni límite, ni horizonte . . .
'
se siente herido, la carne que ~e revela al deseo,
.Cui$ ~ - Ur hina.
0

Dios dijo al agua del torrente: bulle,
T al lirio de la margen: embalsama.
Y ahora núi;mo, interín trazo estas líneas, se
van asomando por mi memoria, y haciéndome
-signo de burlona desaprobación, algunas cabeza,,
irónicamC'nOO risueñas : la de Rosa Bonhocur, de
lacia y cortada cabellera, rostro enjuto y seco, air-!
grave; la de Sarah, empelucada con dos largas
placas de cabello de un rubio anémico, perfil numi1,;mático, mirada muerta y triste, tal como la
·delineó Mucha en el Ilamlet; la ele ~!atilde Serao, varonil y pensativa, la de Emilia Pardo Bnzán, rolliza v fuerte, como la de los Yenteroo clel
Quijote, la de Teresa Carreña .. .

***
Esta es enérgica también, amplia, he1·111osu. interesante, cabeza de mujor tenaz y resuelta, segura de su deci.iión y de su valor. Ya el cabello hP
•comenzado á emblanquoc-er y se confunde con r1
negro persistente, formando un tono g-ris y oparo.
·que contrasta con la mirada de unos ojos pequeños.
pero radiantes de viYacidacl y de atrevimiento,
·que brillan bajo la frente amplia y serena, por la
·cual pasa la nube de una idea melancólica, y qu~
se asemeja á la nave de un templo, llena ele incien•
so. Las facciones del rostro tienen no sé qué vao-.i
expresión de dureza extraña, y la bO&lt;'a grand,~.
de labios delgados y sensuales, se abre franc·imente en una dulce y bondadosa sonrisa.
Al verla, no lo dudamos: esa testa robusta po-dría soportar sin fatiga el casco de Minerva. S•:
.}"ergue sobre un cuerpo de amazona, recio y du-

' ,

�Domingo 3 de :Uarzo de1901.

oCa ~ran exposición pan-fimericana.

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Galerla artlstica.

grupos siguientes : A.-Electricida,cl y aparatos
eléctricos. B.-Bellas artes, pintura, decorarión y
escultura. C.-Artes gráficas: 'l'ipograiía, Litografía, impresiones en planchas de acero y de cobre, procedimientos foto-mecánicos, dihujo, grabado y Encuadernación. D.-Artes liberales: Educación, Ingeniería, Obras Públicas, Arquitectura, Música y Literatura. E .-Etnología, Arqueología; progresos del trabajo de inventiva, exhibieiones aisladas y colectivas. F.-Agrieultura, sub:'-·
tancias alimenticias y sus accc,,;orios, maouinaria
y aparatos para Agricultura. G.-IIorlicultura,
Viticultura y Floricultura. II.-Animales \'iYO!é,
doméstiros y silvestres. !.-Selvicultura y productos de los bosques. K.-Peces, pesquería, productos de la posca y aparatos para pe:;car. L.)Iinas y )fotalurgía. 11.-:M:aqninaria. N.-)fonufacturas. O.-Tran~portcs, Ferrocarrile,, buques y vehículos de todas cla?les. P.-Exhibiciones especiales de las islas IIawai, Cuba, Puerto
füco y Filipina~.
A e¡;to, se agregarán las e:xh ibiciones en ecli fi.

..,

Servicio de la Exposición.

El apoyo que el Gobierno de la e uión .timcrieana ha co~cedi&lt;lo á esta idea, ha siclo eficaz y amplio, después de que el proyecto se diseutió en el
Congreso, y se llegó á resolver que la realización
tle 1m Certamen destinado á dar á conocer lo•
a&lt;lelantos a1canzados durante el siglo XIX en
este continente, resultará benéfico para todos los
pabes que lo forman.
Los proµósitos de la Expof&lt;ieión son muy vasto~, puesto que se desea demostrar al mundo entero, Je una manera interesante, el progre:-o de todas las naciones de que se componen las tre;; .\.méricas, durante un siglo de maravilloso cle~ano1lo.
Los artículos exhibi&lt;los serán clasificados en lo~

o
o ••

Insistimos, como teníamos anunciado, en la tarea de dar á conocer á nuestros lectores las preciosidades que se preparan para la Exposición &lt;le
Buffalo, con el fin de que nuestros compatriotas
se apresuren, tanto por bien del país, como por bien
individual., á dar á conocer los productos naturales
de nuestro suelo y el grado de adelanto que hemos
alcanzado en distintas industrias, en artes liberales y en ciencias.
La:, ilustraciones de esta página, representan
cuatro de los edificios que se han construído especialmente para la Exposición, que tiene que
rc,rnltar verdaderamente grandiosa, si se tiene en
consideración la forma con que se ha organizado
y los poderosos l'lemcntos que se han aporta&lt;lo para a~egurar el éxito.
He aquí la historia de la Exposición: concebida
la idea por varios ncoyorkinos, organizaron un·1
e:ompañia y se dedicaron á trabajos preliminarcg:
pero muy en breve, esta compañía cedió su pucstc
á otra respetabilísima, constituí.da por los horn •
bres de más grandes negocios de Buffalo.
El capital en acciones, de la nueva compañía,
fué fijado en la suma de dos millon~ y medio d,;
dollars, con autorización para emitir bonos por
otra cantidad igual. Además, d Gobierno ele Bsbu1os Unidos contribuye con 500,000 clollars, v
el I&lt;}stado de Nueva York con 300,000, dollars, de
suerte es que la compañía, contando con algunas
otras subvenciones adicionales y las sumas oue
han empleado los Estados y países del continenb
a.rncricano en organizar sus instalaciones ha pouido aportar un capital que pasa de 12 millones.

'"1Ar-.l!f,\(.TlJRE:, ANO ll&amp;ERAL Mns SUILOrni;t•.

"'

Manufacturas y artes liberales.

MACHINERY ANO TRANSPORTATION.

Maquinaria y transportes.

Domingo 3 de Marzo de 192;¡

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

cios espeeiales, t1e los Estados de la Unión Americana y paí¡;cs centro y sud-americanos, para cuyas corn,trucciones se han dedicado 1,500 acres de
terreno.
Si la parte relativa á utilidad prád.ica. á
c1 'Sarrolb ele la:; transacciones comerciales ,, ,'.ono
cimiento amplio y corn pleto de cuanto puede cont~i\mir ,1l ¡wogre,;o v utilización de las activ:tl:.i ·
des humanas, está ·bien organizada, no Jo esH
menos lo que :-e relaciona nl placer y á la dii::trac·
ción, que harán agi:adable la estancia en Buffolo.
El caráder yankec, amigo de las grandes sPngaciones y ele las novedades ¡;jn precedente no ha
omitido e¡,fuerzos para presentar verdaderas ma·
ravillas, que describiremos en uno de los númPros
próximos de este semanario.
Ba.&lt;:ta por ahora. decir oue hav ofrecido un pre·
mio de 100,000 dollars para el inventor d&lt;.&gt; un
portento, que supere á los de otras exposicione~.
inclusive la torre Eiffel, y que ya se han pre-sentado los más ingeniosos proyectos.

.

-~.-.

:~_

~--

;\. :·.•·.:-:..
.

.

·; -~;

SEX,T'IO

Yuehcn la l~rirnavem y el Favonio
Y hacen (.,'Csar el riguroso invicrno ;
Con máquinas al mar llevan las naves,
Ya no blanquea con la escarcha el suelo,
Ya el ganado no gusta del aprisco,
Ni la lumbre le place á los labriego~;
Ya conduce los coros Citerea,
Al ver la Luna en la mitad del cielo,
Y las Gracias hcrrn~as, con las Ninfas
La tierra baten con su paso a,lterno,
En tanto &lt;le los Cíclopes, Vulcano
V a las fraguas pesadas encendiendo.
Conviene ahora oue con mirto Yerde
Las frentes perfumadas coronemos,
O con la flor que rinden
Las tierras libertadas del invierno.
En este tiempo de inmolar á Fauno,
De los bosques i:agrados en lo espeso,
Ora, si ai'í lo pide, algún cabrito,
O ya, si lo prefiere, algún cordero.
}Jisa con igual pie la muerte pálida,
La choza poorc y el alcázar regio.
Lo breve de la villa nos impide
Larga esperanza alimentar, ¡ oh Sextio !
Bien pronto ya te retendrán los Manes
La negra N ()('he y de Plutón el reino ·
No allí cuando tÍí vayas
'
De rey del vino sortearás el puesto,
Ni á Lícidas vcn1s, marnvillaclo.
Por quien arden los mozos de de¡,eo,:,
Por quien habrán de verse las doncellas
Del amor consumidas por el fuego.

AL!-1"'10
¡ Feliz quien ele negocios apartado
Cual de los hombres la primera raz~,
De toda usura libre, con sus bueye:;
l,a~ here&lt;ladci; paternales ara ;
)u1en soldado el clarín no le tl~pierta
.,i el mar airado espanta
r l'l Foro evita y el umbral soberbio
De los grandes señores no traspasa !
Ya el adulto sarmiento dc las vides
A. los enhiestos álamos en.laza
Y errantes ve sus greyes mugidoras
Por los repuestos valles y cnñauas;
Para ingcrtar me;jores
Poda inútiles ramas,
Trasquila sus ovejas, y las micll':;
En sus ánforas guarda.
Cuando en los campos el Otoño cleYa
Su cabeza de frutos coronnda,
Cuánto !'C regocija recogienrlo
U,·as rojas y peras inge1tll{las
Que á tí, Priap'.). y á tí, Padre Silvano,
Guardián de los linderos, les con~rigra '.
Alguna vcz le plac&lt;.&gt; recostrir~e
Bajo la encina ó en la vcrde grama.
Entanto oue de lo alto ;:e despeñan
En raudales Ja,:1 aguas
Y las an;;; ~&lt;' quejan en los bosque~
Y de" lais fuentcs manan,
A leve v dulce f-ueíio convidanclo.
J,as bulliriooas 1infas desatadas.
ruando JMe el tonante. en el invierno
ron lluvias y con nieves amenaza,
'
· Aquí ~· allí, eon perros numero~◊$,
J,os jaYalís empuja hacia las trarnpa8;
A los golosos toixloo, engaño~a
Red, prendida en hor&lt;'ones. les levanta;
Y la liebre y la grulla advenediza,

Premio debido á sus afanes, laza.
¿ Quién los cuidados que el amor procura
C'on los goces del campo no olvidara?
~i una mujer honesta por su parte
Cuida los tiernos hijos y la casa,
Cual la mujer Sabina ó la de Apulia
"De andar al sol tostada",
Y leña seca en el hogar enciende
Cuando la vuelta del el'poso aguaixla,
Y ordeña las ovejas
Que encierra por la noehe en la majada,
Y vino nuevo del tonel sacando
}fanjares no comprados le prepara;
No las ostras lucrinas
Ni los rombos ni escaros me agradaran
Ki todo cuanto la ola del Levante
Arroja tempestuosa á nuestras playas;
K o las aves del Africa ó de Jonia
Comiera con más gusto, que las malvas
Que dan salud al cuerpo, la acedera
Que fácil en los prados se propaga,
La oliva recogida
Del árbol en las ramas,
O ya el cabrito al lobo arrebatado,
La cordera al dios Término inmolada !
¡ Cuán grato es ver durante la comida
Las ovejas que tornan á la granja,
Los bueyes fatiirndos, que en el cuello
Volteado el yugo. lánguidos arrastran,
Y alredor de los Lares esplendentes
Los siervos, rico enjambre de la casa!
Así Alfio el usurero, pretendiendo
Jlacers~ campesino, se expresaba ;
Y 811 dmero que cobró en los Idus
De darlo á usura en las Calendas trata.

. :o•
ó

•

.

. .

.

o•c,; .....
o

o. ·:•o .• .

. .......

�EL PRIMER PARQUE

LA CAMPAÑA DE YUCATAN

DE MÉXICO

~~ntrc las. pocas notatl tristes que nuestra histor:a ha temdo que eon::,igna r en su,, ná.,.ina.
,.
.,. ' te':s, cum1
' t a:,;e 1a campaña provocada
" por
" ma~
.re.,i_en
los
uul1~,; may~,-,, que residen en Yucatán y que ajeno:- a toda idea de progrc:-;o, han trat.a.do de tÍ:-séonoc...•r con ll'l~arid,ttl digna de mejor cau~a el
,mlen establecido.
'
El gobierno h,1 acudido con stt, fuerzas al c::mtro
,Je,( &lt;le,;orden, y háhile,; di,;posiciones movilización
u_p~rhma y la c,m1pañ.i emprendida' con toda actn·,1dad, augur_an que en término perentorio ha-•
hra desapa,1:cc1do L't\fa immrrea:ión, digna sola1:'.c1!~c ele tnbt~s ~~·mi~a-lv,,1jes y que, con la ,;uhle
:~c101: !le_ los m~w~ &lt;le ~o.nora, ha venido siendo
c,1 lo;" ultnnos an&lt;r.&lt;, la un1ca no-La discordante en
('3ta ?Poca de unánime con&lt;:icrto .Y paz estable&lt;&gt;ida.
,\f~rtunadmncnte, re¡wtimos, los trabajo· em!H~nt1_1~los .. y la;; mP,!'i&lt;la,; rcprc;;ivas que' si han
,ttkpta\lo :,on _tan efwa&lt;,P", que antes de muc-ho
q~1e:la_ra tc1·rn~n~cla t&gt;:&lt;ta ('itlllpaña, en la eu:11 C.:l~
ta 1 .'-nc:n&lt;lo _&lt;l1ar10,- Jo,4 triunfo,; alcan7,a&lt;los por
la~ iuerzas fodcrak,,;.
('orno m~ re_rnerclo, ,;in embargo, de lo ouc pued_c hahei; ;:1gn1_fk·a&lt;lo P,tit púgina de s,mgre en el
l1b~o rn_as ~·:c1e11te d.? llll&lt;'stm historia, publicam ~ ho., tr~:s f_otograf111,; que r&lt;'prc..acnhm á lrn cabecilla,; de la m,-111-rrcc·i&lt;'m .Y rl exterior é i n1 erior
dt•I templo de Baeafar, pohl,wiún en la cual ~~
hnn reconcentrado siernprc lo,; insurrcetoe\, v qu~
'.~h~r~ _e~tá .~·a en p()(ler dt• h1 federación y r:ujcfa
.1 la,, _
auL01Hla&lt;les nomhn1•1la.i por el Gobícl'llo e tahlcc1&lt;lo.
"
. Xucstros grabadoo i,nn int,rrc-anic~ Ri Pe l:"' ana!_1za: ~; grupo de ca bC&lt;·i !la~ 110~ mue,-;trn &lt;'l tin,
maya en tcdo8 ~us clrta!J(\'1, y entro esn~ indios

El espléndido parque de Chapultepec, que por
sus recuerdo;, históricos, por su posición pri vilcgiada y por su natural&lt; hermosura ocupa sitio muy
principal entre todos los puntos á él semejante5
en el mundo entero, es objeto de la predikcta
atención de parte d:el Gobierno y de la Junta
creada especialmente para el mejoramiento der
elegante paseo.
Casi no pasa mes ni semana. sin que se piensen y ejecuten obras que, unidas y en conjunto,
han de contribuir á dar á Chapultepec el carácter
de punto único en el país por los -primores que la
na,turaleza y el. arte han acumulado en él.

***
Ahora presentamos tres vistas &lt;l,el bo~que:
dos que reproducen sitios repuestos y escondidos,
parlicularinente bellos por lo állevado y majestuoso de loo aihoohuetes seculares allí phmtados; un
lago en que navegan cisnes, cerca de una glorieta eercada de truenos enanos, con bancas de hierro
fundido, ?/ á la sombra taIDlbién de viejos y venerables ahuehuetes; y por último la gruta en donde se ha construído un elevador para el alcázar.
Como se sa,be, ,eil panorama que de 1o aJ.to del
OAf-tillo se disfruta, es famoso en la República
toda por su belleza.

Desde el mirador, dice un articulista, y más
aún, desde la altura del fortín, se presenta la más
admirable y sor.prendente vista de esta capital y
del magestuoso valle que la circunda. Dt:Sde
aquoila especie de anfiteatro se disfruta d1;1 lc1~
persp&lt;'Ctivas más encantadoras y vistosas, present,m.lo acaso como ningún otro punto de un go:¡Je
y cerno en miniatura, las grandiosas torres y cúpul'&lt;! &lt;le la Catedral, la parte superior de su bcha&lt;la y el reloj y estatuas que la tPrminan.
Comu en un esplendente panorama se divisan á
rnay,)r 6 menor distancia las torrecillas y ciml;orrios de casi todos los templos, los remates v
las a;:tabanderas en qu:e flamea. el paoollón méxicano en los edificios más altos. Prolongarlas hileras de árboles marean las calzadas que dan entrada á la ciudad; dos órdenes de arquerías se di-

El nuevo lago.

viden á derecha é i11q_uier&lt;la, conduciendo das
aguas potables para el consumo de la ciudad· las
que se pierden dentro de ella confundiéndose
entTe los edilicios, Las Tisueñas :haciendas; de
La Condesa, Loa MoraJ.es, La Teja, El Cebollón
y otras varias, las frondosas huertas y brillantes
hortafüza,; die 1a ribera de San Cosme, las arboledas y los sembra.dos, forman, grupos tan varios
que sorprenidiendo la vista, la arrebatan agrada~
blemente de un punto á otro sin permi-tir se fije por mucho tiempo en éste ó aquel. Terminan esta bella pers.epectiva, los hermosos lagos
de Texcoco y Ohalco, donde como en un espejo
se represenoon aíl1guna vez las colosales montañas
del Popocatepetl y el Ixtlacihuatl cubiertas de
perpetua y blanquísima nieve. La imaginación
no se cansa ail conteilll!)lar tan maravillosos objetos, y es precisai una especie de violencia para
desprenderse de aquel delicioso sitio y bajar á disfrutar de la amenidad del bosque, espectáculo si
no tan grandioso, tan digno al menos de atención en su línea.

N UES TROS GRABADOS
~?or la felicidad de la novia", se llama c,l exquisito cuadro que hoy reproducimos. El banquete. de bodas ha co~grcgado á todos los pariente,
y amigos de los rec1en casados, que escuchan loe
votos que haoo ,:1 orador porque los nuevos rsposos alcancen dicha completa.
Cada :11:ª de las figuras es particularment,~ sugesti_va e mteresantc: el novio, que subraya cGn
sonni:::as las frases del autor del "toast" · la desposada, que baja los ojo~ ruborosa; lo; padres,
que ,se muestran enternoc1dos; el convidado, ~ue
som1e y el que se pone la mano en el oído para
escuchar, _son figuras muy bien ootudia.das v colocadas meJor.
·
Pero el interés del cuadro, más que en el l-rin•
dador y en los novios mismos se reconcentra en
la joven pareja que se mira ~n primer término:
el galliaroo oficia:l y la núbil donoella que se apr~ta..n para f?rmar un h0gar nuevo, y que se prometen realizar el programa que inicia la galan~
frruse del amigo de la oa,;a.

Fra, cisco Agui1ar, in1érprete.

Joaqutn .Alcalá.

a

d~ mirada penetrante, cabeza bien conio
aue altanero
.
l'ffia a .,
bel.,
1' puede aprecmrse
la tendencia á 1;
re wn y e _esfuc_rzo que ha sido necesario para
l ograr su pac1ficac1ón.
El templo de Bacalar conserva detalles d
templos antiguos que da • t é
e 1~
tración.
'
n m er s á nuestra ilus-

lo■ má■

anti~os ahuehuetes.

Felipe Yama.

.Antonio N.

José A qui.

Felipe Tus.

7

Templo de Baoalar.

Uno de

Domingo 3 .de ifarzo de 1901.

EL .\ffN"l &gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

Domingo 3 de Marzo de 1901.

Templo de Bacalar. lntcrior

LA ttLTIMA NEVADA.
~•--.::&gt;

~ja afición á la fotografí
.d
,
rahzada en Méxi
a, ca . a vez mas gene1
da{l de dar á co~~e~°:/rºfºrc ?na la oportuniinteresantes que loo Heñores~ e numepro_ dos vistaR
arres Y liegos toma-

Elevador en la gruta.
Calle de la Re'orma, e:t Chako.

ron en Chalco dura t l
el 17 del aotu'al.
n e ª nevada que se verificó
Todas las alturas que r d
taban un ª"pecto
.
o can el Valle presenllcs y los c¡minos p'.1~n,oroso, y el piso de las cagrabados ofrecíad ~"'~.n Jue(lf w•~·se en nuestros
táculo v:rda&lt;lera.m~nt~ ie oo _e e meve, un ~peeexcepc1onal en México.

�EL ~fU:N"DO ILUSTRADO

.
3 de Marzo de 1901.
~omingo

Domingo 3 &lt;le M~.rzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

yo no he de lleja.r á mi madre, que tanto me a_m~,
y que es tan buena, tan honrada .. • porq uo I eso
! á honrad¡¡, no h,iy q111e11 la gane 1• .
.
''Y Pedro vivhi sin decir á la Clanta oxte nt
moxtr • sin "ªBtan;e ni un centcivo fuera d~ rasa,
sin i,[' prm•7o c:oni:entimi~nto matem_o; d1:lw:&gt;
y ,.ii n pena:', ,;in t.emores m. zozo~ra~, sm 1'.1ru-_ pi..:
(:.Pll.':' que d katro dramático, fuente pa1a el de
1-1n 1:.; nmoC'ionp,;; la lL'&lt;'tma de una que otra novela, ( ""hi~toria,,·,, c:01110 d dt•da) tle1 orada ('n el
Ii·dio &lt;le dil'Z á onc·e ele la noche; uno que o~rn
hailt'. allá de c·nan&lt;lo en cuando, como c¡111?n d1r.c
por ( 'or1m,; y :-,an J ua.n, y ec:húndoi-e t•nnma en
(•hac¡ t1L•t11 la,: g~tlana~, rha~'C·os bla~co~, c:orba t~s de
, , 1 o rnati1,, pantal01w:.; een1&lt;lo,, y bw-n cortado~, bot i1w,:, l,a.vo., de ao-uzada.~ 1mnta~, y sombrero~ (.•nga'
"'
'
' ."1.n_on1a
• t . 1e rcJo:rn,l&lt;t~ .y clona1r1wo~,
euanto ,,la~1a
~erYn ba. l'&lt;'OllÚlllÍC'a, pa l'll ta 1111\UOS 1UJ08 y para
titk,.&lt; jnwnik•,- l'leg,ml·ia~.
"l';•)"O ¡oh dolor ... ! J&lt;],-;e día, lll&lt;'~ia hora anü..-., lk· 111i lleg,ula. ó poco 111Pnos, 1·e11ite rnrnutos
á lo ma,, en uu in"tantL•, te.Jo Yarió para el pobre
mozo.
''t:lalió,,c Pedro, dc,-;pués de comer, muy alegre
y e11n1~ia, mado, pnrque se iba á los ·•toros··-a~í
·10 dijo á ~laría-y no YOIVl'rÍa h_asta las _once y_
mt'Clia ó doce de la noehe: le habian c:onncl,1do a
u•nar unos a.migas suyo,;:· luego l-le irían al te.1~ro.
' · l'cro no lo quiso a~í la suertP. .\1 IIPgar a la
Plaza de Toro~,-donde tort•arí:L e,;t ta.nle un célt&gt;b1e ''lllatador""-,d ir ú tolllprar el billdP, echó
mano al boh,illo. 1· •.. ¡nada ... ! ¡ni una pe,;eta !
"\'ió.,e tentad&lt;&gt; de ir,e á vag-ar pnr harrios y ealll'ja,. y así pa,ar la tiirdr; ¡&gt;Pro&lt;'} ~ullil·io de la
mnltitucl que llPnaba la.~ calle,; prox11n:1~ al roso;
la alegría de la g"l'llk: Pl J)¿l,a-eal le f[lll' nn'.1 banda rnido;:a totaha allí (t'l'ta; l'l ealm· d1• la sa·sta y
l,t ('.-nlénclida hPIIPza dt'l c:ielo, fupron al mozo po•
dero:;o infenti ro.
"\'oh·ió,-;L• á h1 easa á tral'I' dirll'ro... ¡ Xun(·,t
lo hieiera ! ¿ &lt;)ué 1·iú, qué dc-~(·1tbriú, qué ternpt's ·
tadP, de ira v dt&gt; dnlor e;stallaron n•¡wntinanwnte
t'n ,-u alm;i ;luke ,. bondado,a: l'n qué nubt&gt; de
ptírpurn ce sintió ei1rnelto; c¡ué piélago de ~angrr
ll' arrolló entre sus olas? Pcclro no a&lt;.i'rtará (L
dP&lt;.:irlo, ni si at·e1-tara lo diría ... !
"Ello e., que loco, con todas las tinil'bla,; del
infirmo en l;1 ml'11k. y rn l'l corazón todos los odios
ele Luzbel, hu,;(·Ó l'n torno suyo algo, algo que no
(•1wontmba, qut• al fin halló. algo con que poder
matar, v . . . inató !
··1 n·1ató ú aqiwl hombre, traiclor é infame amigo, qut' le ofendía y le de8hon raha en lo Oll() má1&gt;
quería PH1ro: en lo que amaba má,; rn lo que
había ,;ido para él. ha,-ta e~c rn onwnto, dicha, ternura. cariño, amor nobl&lt;&gt;, dt•,intere,;aclo. purí,;imo,
tJmo bajaclo del rie-lo, rn l'id:1. ,u ,tima, todo,
todo!
'')[ató v hul'ú.
"¿ g~ta fuga agrarnrú rn delito? ?. Le ab~olvrrán? ¿Le condt•narún? );o lo ~é. Atfü'll tú podrá.-; decírmelo.
'' Al ententnllL' tle lo aC,H'C'itlo, I' :tl meditar &lt;&gt;n
lo que había pa,,arlo, ~t'l'ero para ·&lt;·on d ~dudor,
y ju..;to y rcc-to pal'll con el inft&gt;liz mow, me dije:
''; Tuvo raión ! ¡ A;;í debía fo1ct•rlo. a.,;í lo hir.o,
\" a,í dehe hileer,,-e. ¡¡,:í !
·
Orizaba, l 900.

sí

Los grandes duelista• de París.

un duelo entre maestros de armas
~

SENSACIÓN EN PARÍS

K 0 ta sen~acional tragi-cómica, y muy apropiada
t : oca ;n que los llamados lanced de
para
esl
honor 1an ep
que'd~do á disposición do los espada-

ª

una polémica los citados campeones, se agriaron
los ánimos, y a~pués de un asalto en el cual h~bía lucido su habilidad Athos de San M!lato, hijo c1e un famoso esgrimista italiano, lanzo un cartel de desafío á todos los maestros de armas/, franceses, para un encuentro á la espada con . Pfnta
de arresto", es &lt;lecir, con un botón que deJa .1bre
una pequeña parte de la punta del arma, lo ~astante para causar uua herida poco profunda, pe:o
que impide que se niegue "un touché". Quena
ol reoo.dor demostrar en el encuentro ~ue un bueJL
tirador de florete tiene grandes ventaJas sobre un
ésoecialista en espada de oombate.
.
Luis Delmotte recogió el guante; pero .sm
aceptar el botón, y de este modo, lo que hubiera
·-a un "match" se convirtió en un duelo for:.af con la sola 'particularidn,d de que tod_os loa
aficiona&lt;los foeron citarlos para presen':iar .:1
encuentro, como si se tratara de una corrida di}
toros.
Desm1és de tres días de prepai,ativos, el lance
se verificó en el velódromo d~l Parque de lo:1
Príncipes, en Boulogne. El tiempo esta~a ab?,minable y San Malato, que es todo un pollo ,
se mos~ba malhumorado, porque se le echaha á
]')Crder su flamante y coqueto traje. ~le~ó la
hora del asalto, y los dos campeones luc1e_ron su
habilidad su destreza, y hasta su corecc1ón
las postu;as, llamando la a~nción su sangre fna.
v dando lug-o.r á aplausos, vivas y apuestas, ~~mo
si se tratara de un partido de pelota ó cualquier~
otro espectáculo sensacional.
.
Por fin. después de una lucha encarmzada, durante la cual los fotógrafos y los empres:ari~s de
un cinemat6¡rrafo obtuvieron muy buenas v1&amp;ta.s,
Delmotte oor&lt;lió la calma, y el duelo llegó á su
fin con resultado bien benigno por cierto: una
lig~ra herida que causó el canmeón _i t~!ia.no, quien
con todo el aire de un vencedor, p1d10 permtdo ·l
los testiP"os del lance. para estrechar la mano de su
contrincante y manifestarle sus deseos de que
pronto se rcstahleciel'a.
¿ Acabarán los duelos por ser un espectáculo
como cualquiera otro?

;n

Bl profesor Damotte.

.
•do para los pariBienscs un duelo con
1
chines, d ia ~1 verificado hace pocos días entre rlos
especta o1:, armas, 1\fr. Delmotte y Athos San
08
~aesl
JYLa atrto, c1 primero,. c1e la Escuela francesa, y el
do de la italiana.
segun
'
d'f
'an en oniniones acerra
de
Por que
J en
.
t :a. sn.
.
d
tre
la
rspada
v
el
florete,
uvteron
1
penonc a on
'
•

El profesor Athos de San Malat o.

AL VUELO
Si es tu voluble espíritu la abeja
Que sólo busca deleito~as mieles
De las almas en flor, tu intento deja
Y no te acerques, ni á mi lado vuele,.
No encontrarás el zumo perfuma.do,
Y es peligroso tu galante juego;
Quien te mira se rin&lt;le enamorado,
Y m i aimor hacia tí será de fuego.
Aunque me atraiga tu beldad suprema;
No me deslumbran tus brillantes galas :
Y el amor es contagio, el fuego quema,
Y si te acercas perderás las alas.
Francisco A. de Ictua.

¡A SI!
Y esto fué lo que me contest:) .

y~-i·~t~·

El Combate.

· ·,;LÍ~gab·a·
~~·a· (q~·e· ~~ ·t~y~· t~1~_bién¡
ya lo sabes,) cuando advertí que varias i:nuJer7
unos cuantos hombres y algunos granuJas, m •
raban hácia la puerta de Pedro, el mucha.chó
aquel que estuvo á mi servicio dos ó tres meses,
y á quien tú conociste aquí; aquel mo~o t~n bu!'"
no, tan humillde y tan sencillo,. c~fª 11;1~1ige~ct.1
te cautivó, y cuya "piedad filial -duelo a
manera clásica,-te dejó encantado.
"¿ Qué había sucedido? ¿ Qué pasaba? .Algo
muy grave, sin duda, pues en los ojos de las ~ujeres,-lavandera.s unas, y otras toroedoo-as e
"pitillos",---eomo acostumbras á decir,- se retra·
taban el espanto y el miedo; y en el rostro de
los va.rones se leían el asombro y la sorpresa, un,s
y otro causados por algún suceso singular y tern·
fico. Sí, ¡ algo muy grave !
"A la sazón salía de la casa un gendarm~,. mu{
de prisa, como si fuera en pos de un fugitivo
tratase de pedir auxilio á sus compañeros.
"Soy curioso tam bien, ( que la curiosidad el
ingente en la familia humana) é impulsado por
0

vivo de-seo de :;al,er lo que pa~aba, me Pnt1ó en tio parn &lt;¡ll&lt;' s&lt;' la tragasen la,; paredes, hahí:t u1rn
11111 jcr. 1111;1 mujer que lloraba, qul' lloraba a ,1~11la e,isa.
"l~ncontréme allí con una,; cuanta..~ pPr~onas: rl's. en ('iertos 1110111e1Jto~ ra:s1 11hog,1cla por lo" ~ol'I I ecino inmediato, nn harht•ro horrnthrn; :.:u 1lnzos y que st• &lt;·uh ría tl'nazmenfo el ro,;l ro con un
ami&lt;ro el cerrajero, otro que bien b¡¡,ila, clt• l:1 _1111~- ··rl'bozo.. c·laro, también mane hado de ~angrc: 111
ma ~aÍa11a y con las mi,mias aficiones akohoheas; madn• tle Pedro.
Era éste un buen c:hico, trabajador, ele excelen~Guadalu11e, aa ca,-era, miuy c-onoci'Ch1_ l'll, ,e,;-.
tt,,; c,-o,;tumhres, poc·o dado á juerga,; y_ parrandas,
ta~ rnlles por su voz de ~argento, :su» l!tg?tL ~, y
,;u~ anchas cadera., ele i,-óc:ronos rnoY1111 w1itos; (·uida&lt;losísirno de ,;u per-,;ona, cnmpl1&lt;lo, rt•c•to,
Luz, su hija, una doncella de buen P?rtr. y )1 arc~- (•,1h1l)pro,;o, y tan buen hijo, que t_o&lt;las l:1" !1'1aliuo, el talaberterillo. galn,n(l', glona y prez _d( l dre,, le ponían por mode lo, y que ,:aliado a ",thac-ntrc•gaha á la ,mya t0(1o cuanto en la :&lt;emana
,.,o-n•mio' y tentación &lt;le toda,; la.,; muchacha,; n nh1- &lt;lo,
lrn liía ganado.
.
.
,
.
le,; del barrio.
·'.\ los once ai'íos. quedó :im padre: . l•,,,t~ volo
·· f,jstaba también Don ,Justo, el J 1wz ele 11 a~;,mna. un carpintero de obra gruesa, ~1omhre ~Pr~o Y arrt•hatado por insiclio:-:a galopante t1s1f:, :&lt;rn tlcConnal, á quien pued&lt;."f\ fiar oro molido, ¡que ~ligo: jat· á su familia más patrimonio _que _una_ buen-a
diamantes de i;ubido,; quila.te•,-, romo quwn _dH·P ~•l rqmtaóón, adquirida á co:-ta c~c 11111 pr1vac·1_om•,; ..Y
"l{p~enfo'' ó la "~[ontaña de ,luz''. ;, ll_ne habrn de largos año~ ele Yida lahonMa en el &lt;'JNC:1c1,i
.
pa,ado? Poco:-me re,;pond1-un a,;~~1,~ato de. ele pcnn,;a,; y mal retribuidas tareas.
"La ma,dn•,-á quien tú conoci..lt.'-era ,¡o,·en y
(~1:i,.; de que hablan diariamente los pen6d!cos; un
linda y no tt&gt;nía más que Yeintiséi,- aiiol', muy lu1&lt;UÍ&lt;·idio de esos que ,;on ya moneda co_rnente ...
'.
cidos y frescos.
. .
~ ada para ('::;too tiempo~, en que lai&lt; 118.('1011_('~. fuer''l'r.onto madre é hijo ;.:e virron en la m1,:ena.
tP, ~.e complarrn en harer ne&lt;lazo¡.; á las dehil_t&gt;,;, .Y
p:Jr ello mt&gt;recen Yítores :· aplauso ele las nac·1011~•s C'omo la pnJ'ermetlad de Don An"elmo fué lm'vc&gt;,
eul1,1s,-esto es armi-potent{',;: en que la~ r(•pu- IHll'~ solamente duró dos me."P~, algo de las Pcohl i( as humanitarias y lo,; imperio,; altru1,;{a..; ~r nomíai:; del buen arte,;ano que&lt;ló rn el fondo dl'l
tornan en un ~antiamén c&gt;n c·onquiRtadon':s tle la,; an·ón, guardado allí entre la$ pren&lt;la.s dominguena&lt;-ion&lt;':- que tienen poeo,; harcoi;; y en q1w un ra.-:. Con tale" dinerillos vivieron algunos meses,
pueblo, ton aprobaeión fra)l(·a de
purp_urado. eer&lt;•a de un año.
•· Pedro entró &lt;le aprendiz en nn taller. y tansahc 111m·er guerra ú otro pueblo ¡wqueno, pro~pero.
to ~E' aplicó, trnhajó de tal modo ." tan bien ~e
padfieo y vi rtnoso.
c·:mdujo, que á pc{'o turo sueldo, y _cl~;tle ese d'.a
··c.· Qué iuiusfü:ia
nué inic¡uidacl. qué horrendo
.,
' .,
•1
l
rri lllL'll ::e habrá ro metido t'n e,;ta casa, ai:!1 o e P acudió l'Jl auxilio ele :;u cai:,a. y almo en ~far1,1
una pohrf&gt;za. digna :' honrada. y que ha.~ta hoy Antonia la d iari11 tarea de lavar sin descarn:;o, alFué morada ck Yirtud. de cariño, de trabaJo y de midonar los vicrnt'R, v aplanchar Jo:; "ábados. tarde V noche, hasta que la oamnana mayor clr la
ec:onomía?
Pa1:roquia tO('aba el alba. y llamaba á la mi,a
''E,;to pen,mlm :·o, al rntrar Pn a.qm•11a haliita- &lt;le cuatro, á descalzo;¡
(·iún l[UP siempn' \'Í tiara y bonita, .v, que ahora v mal trajeado,:, á mo111(' pan.,'&lt;.'ía obscura y Íl',l, y al apartar a cada !arlo
zas de~liza&lt;las v á viPpara abrirme pa,;o, ú toc1ai- aquella,; gp1Jtp,: qne ja;, mac1rugonas.
atónitas v mmlas de terror rotlPahan un lt&gt;•('.ho
'•\"ida frliz vidan
en,·angrentaclo.
l'(•&lt;ho v :11aría Anto"Pronto ~upe todo. Delante &lt;le mí, en un lt•nia. Ella rontenb1, ,:ach·&gt; l'l'rnelto. había un radál-er, caliente a1ín. con tisfecha de Kll hijo; él
h ¡&gt;al iclt&gt;z a&lt;Tónica en el ro,.:t ro; i;udoro,;o,; la frcnmuy amoroi;o, muy pat~ v l'l eabello: las manos erispada..~; cont.raí&lt;)a la gado de ella.
h::c:a, (·on eierta p:-, pre,;ión d!' sorpresa y ~·ahia al
"-)li madre-!-,-olía
m is1110 tiempo. como si de ac¡uellol' labio,, car- docÍl' á Rus amigos.ncsos y sen:males se hubieran e:;rapaclo á h1 -par no c&gt;s vieja ni fea. ¡ Xau1ta hiasfemia procaz y un grito de _horrorosa
da de eso! ¡ Qué ha
dt•aesp('l"a&lt;:ión. En el pc1.:ho, :-obrL' la n 1n•a blan- de set· fea! ¡ Por ella
l'll, ;l de la camisa, tenía 11 na mancha ele :&lt;angrc;
no pasan los años ... !
1wgra Pn el Cl'Dtro. de soherl1ia púrpum el c·~n})ero 110 volwrá á rat-lrno. l 'na manta roja, exü•ndida por nuu10s JllH- sar~&lt;'- Ki yo me casacl11,as I c-aritatiYas. Yl'laha lo que l'l prnlor &lt;lehía
ré miPnt ra~ ('!la YiYa,
orulta1·.
¡,or 111 tl(·ho ([lll' son
·-'l'ratúbaJSe de un mozo dt•cidic1o. guapo, rc.,ucl- gra1l(l{',. y muy grauto, fornido y valiente, que do,; clías_ anh.:'il, en lll)-l
cle" la~ gana,; q1w tentienda muy conocida. afable y tfac1~lor, me habrn ero &lt;ll' ('.l,-arlll(' eou
n••Hlillo puros tuxteco:; de L'X_eele_1;te cl~'iC- .
('Jara. la hija de&gt; mi
·· En un ángulo de la habitae1011, refugiada e1~- maestro, porqu~ cl,'.'rafrp Jo:; muroi-, como si hubiera bn,rnclo aquel s1,-a&lt;lo ra~¡¡ qull're , _1·

su_

lfafae/ 2Jelgado.

�o

Domingo 3 de Marzo do 1'901.

EL MUNDO ILUSTRADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 10

SuDscnpción mensual fortlnea, I 1M.
1dcm idcm en la OapílaZ, 1.16.

MÉXICO, MARZO 10 DE 1901.

Gerente: ANTONIO CTTYil.

.,!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

o

~

•oc::x::x:::x:::xoc:x:::::x:::::x::x::x:x::x:::::~cx::x::x::x::,oc:x::::x::::x:::::x::x:::.c:x:::x:::::x:::e&gt;c:x::::::x::::x::x:::x:::::x:::&gt;,

c:x::x::x:::x::::::xx::x:::x::

LA NOCHE.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 9, Marzo 3</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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