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                  <text>F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

\

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ::\Il~NDO ILUSTR_.\.DO

d'or el alma 6e ''dolea6es''
El ,,1eerdote, un montañrs alto y recio, se detuvo frente al conserje de la plaza de toros.
El ei;cueto mozo, con tufo,; de pelo bravío hasta
las cejM, razurada la faz, en mangas de c.,miF·1
y alpargatas, recomponía á la sazón uan montura
&lt;le lidia; miró con curiosidad al edesiástico, sin
atinar nué podía llevarlo al coso en día de trabajo,
y le dijo alzando los hombros:
-Puede ui-tecl vi~itar la plaza, ahí c¡;tá 1n

(

l
I

t.

~

puerta del callejón-y señaló con la leznn una de
las brechas del intrincado andamiaje. Nada se
me debe--agregó casi con grosería, cuando el interlocutor metió mano al bolsillo, para gratificarlo-v volvió á la faena, sig,iiéndolo col'l la vi:;ta,
canturreando una copla booegonera, cuyo ritomelo
fingía el resta.llar del látigo y la interjección del
carretero, que .azuza á las bei;;tias cansada~.

"¡ Arre, arre; chis, chas !"
· La sotana se perdió á lo lejos; el Padre Ca.milo discurrió por el callejón, penetró al redondel;
su e,;tatura. enorme proyectó una sombra mavor
aún en la arena inerte; el sol occiduo lengii!!teaba
en las rendijas, como la lumbre roja flamea Pº'-'
las grietas de un horno.
¡ Y qué grande era aquella fábrica v cuán silen-·
cioso y solemne aquel circo, en .cuya.s·lumbreras v
tablados quedaban huellas de .la última corrida:
en los palcos, sillas derribadas; en lrni e~cañ(js,
un tonel de agua volcado; papeles de colores corch0t-, cáscaras de frutas. . . ·
'
Gua sola vez, allá en la infanC'ia, estuvo en los
toros, y con los ojos del recuerdo, resu&lt;:ítaba el
circo, pleno de bote en bote; flámulas de .trapo
que ~e retuercen como látigos en el cielo de In
tarde; cortinas abigarradas, que i;e inflan como
,elámen~; trajes vistosos de mujeres desenvuelta,: tropas cuyas armas chispean; bomberos : la
fanfarria de metálicos instrumentos: blancos paiío,-, en los kepies de los gendarmes; sombrillas
relampagueantcs; mantones multicolores; enjamhres de vistosos abanicos; naranjos y clavele; dohk~; mantill~s y sombr~ros de paja; triángulos
albos de camisas masculmas; negros para~o1e~ ·
For&lt;lo titilar de la multitud alegre del domingo'.
y al lado apuesto: la chmima bañada por la lum\Jre I d~l astro; la. chusma rabiol"a y pintore~ca ;
movediza y mugiente, saludando con gritos y palmas el breve y doloroso drama que abajo se de~arrolla: un toro negro izando sobre las astas al
&lt;:aballo desfallecido, indefenso y anciano; las pa-

ta., blanC&lt;'l.,; &lt;'alzada::- ya c-on el rojo coturno de la
sangre y de la muerte: de la ~:mgre que brota á
borbotone,. como f¡ientc termal, por la hon&lt;la herida del encuentro.
Se estremeció de horror t·l contemplativo, y pa!1CÓ lo::- oj0::- en torno: solrda&lt;l ~- ~ilencio: prenda~
de ropa or&lt;•ándose aquí y a&lt;'ullá; tres €:,rallinas picoteando l'I rstiérC'ol junto á la puerta del toril.
:;entóre en l'l ~caño donde destan~an los peon~,
y r&lt;.'&lt;-·onstruyó la de~gracia
del mrutador "Role-tldes".
tomo la ovó narrar en la
tertulia de ·1a &lt;:ernía.
V~tía ele azul y plata
aqudla ta'r&lt;le: había pnei,io
al t·nartro, un lucido par de
barnderilla1-; palmas, tabaco
y dinero; una pet·ador11 llamada ''Dulzura.;'' le arrojó
dt'ntro de sn zapatilla bordada de oro. un pañuelo de
,eda y un manojo de clavele;;... El públi&lt;'o pidió
otro par y él obedeció, dejando lo,; tra.4r,,; ele matar
que había (•mpuñado; tomó
nuevo-; valo,,, rompiólo,, para ac•Jrtarlo:-., t:ontra la rodilla, y de cara al sol pr':'jlaró
el quiebro ...
1
El enx:ador enton&lt;,-e,;, con
,·
gesto de niño que llora, exclamó: ¡ Dios mío! y signó,-e. porque Yeía el horribl~
('Uadro: un ¡ ah ! de espanto
Tompió el ;.;iJencio del públ1eo: la mú,-i('a enmudeció,
tan ,-.ólo el pistón, un ciego,
~c¡..rt1í.i lanzando la alegre melodía de un pasa-calle anda.luz; la., mujere,, &gt;'&lt;' eubrían el rostro; "Dulzuras'', la c·antaclora. rompió en el agudo ~ito que pre&lt;·rde á las
c-onntl,iom.,; histérica,:; v en la arena, rodeado ele
un grupo ele torero", i11.útilmente al quite. hajo
la, a,ta.s del toro, un toro granizo. -.:e ~acu&lt;lía m1
homhre á rnda derrote, lm hombre vestido de azul
y plata. un hombre que al ,-er de nuevo lanzado
por lOl' air~. c:aía en crnz ])()('a abajo ... inerte ...
,;e lo llernron; "::\fonarea ", el Yeragnas a.,&lt;-,.ino.
fué indultado por su pujanza.
-De modo. murmuró rnuv
I
pálido el ,ac:er&lt;lote. que h1 cogida fué ahí, bajo el palco pres•dencial, y paso á pa.~o. 1legó
al ,..itio. donde quedaban huella.; de la hl&lt;'ha todavía. ,r piadosamente tomó un puña,lo de
la tirrra rojiza y la guardó en
su pa11uelo: &lt;'erca Yió un anunció y le,·antólo; era ang0-4a
tira imp~,:a á varia,: tinta~.
con toscos graba.do~ y borro,oo
retratos en fondo oval, entre
ellos figuraba el de Franci~-o
Arazn "Soleades''.
-¡ Pobrecito hermano mío!
clamó el recio eele,-iástico, con
una voz que no correspondía
á lo adusto de ,u faz, ¡ pobrecito hermano mío!
Y lo recordó atr&lt;&gt;Yiclo y YO·
luntarioso; rausa de la.~ iágrimas en el hogar: predestinado
á una trágira muerte; hoy recogido al pie de un árbol. pr(','a
de una c·onmoción cerebral;
otra vrz con un brazo roto por
montar potro,- bruto.,: después
cubierta fa cara de sangre por
reñir á pedra.tlas; siempre arcliendo la lámpara ante el ~anto, para salrnrlo &lt;le pelirrrn&lt;=;
siempre al borde trém1117i de
]~ labios mat.ernos, antes que
el de los otros hijos, el nombre

amo:;o dt'.l de,,obediente y arrojado, y temerario,
¡ pendenciero ...

-¡ Pobre madre .... te va á cost.ar la vida cuando lo sepa.. !
-¿ Y vüütó usted la enfermería?
-¿ 'l'enéis enfermería?
-E~ tlaro, e:, de reglamento, la. estrenó hllt'e
quinc.-e día..:; precisame~te "Solead~'' ... Pero espíe
usted, y el mono sabio que servia de "cicerone"
al Padre ( 'amilo. pues con ese fin lo man&lt;ló el
(•om:erje, hizo que, doblando su cuerpo hasta lo
inverosímil, pegara el ojo á una rendija de la
puerta del chiquero-mire usted ~. toro gra..
nizo fué l'I que lo mató .... las manos sobre las rodill,is y t◊nteniendo la respiración, temblando como una criatura el sacerdote conoció al asesino
de i,-u hermano menor; el "Monarca" macizo,
fuerte. d&lt;&gt;spótico, corta la encornadura, l~trosa la
piel, rizado el morrillo, lenta la cola, entrecerrados los ojos, rumiaba. . . . soñando en la vega
azul, &lt;¡ uizá; en las altas yerbas; en el llano
tranquilo.
-¡ MaJdito !. . . Pero tú-murmuró
ti&lt;1o-¿ tú qué cttlpa tuYiste?
-Lo t,¡;tán eurando de las heridas .... observo
el mono "nbio, y alejó de ahí al sacerdote para conclucirlo á un de,-mantelado cuartucho' oliente í
dro¡.ta:;; amueblado con un aguamanil esmaltado,
un eubo tle fie1To ; una mesa forrada de hule
blanco, y un e,;tante, á través de euyos polvoroso¡
&lt;:ristale:; se veían amontonados frascos botellas,
lío~ d~ algodón, rollos ~e vendas y c~lgados de
alfilenllo::; de cobre ó dispuestos cuidadosamente
uno:- al 1::do de otros, los fin0:, y resplandecientes
ac('TOS de la cirujia.
-Aquí lo trajeron, r~piraba apenas; le cortaron la ropa con navaja para de,,,·estirlo rná~
pronto; le lavaron con esa e;ponja grancle la.
hPri&lt;la principal, ¡ era un horror Padre! de la
tetilla á la ingle una abertura d¡ este ancho: la
hemorragia lo mató: allá afuera. un mundo de
gente se agolpaba para mirarlo detrás de los vidrios, aquí profundo silencio, afuera comentarioa

en voz baja: se iba la luz; encendieron c-erillo~
para 'e::-cribir &lt;'l acta; de:;pués el Yelador tl'ilj 1
una lintNna; lo,- amigos reclamaron rl cuerpt1 tle
'·Soleades··, y &lt;:omo faltara con que e1woh-erlo,
c¡ui:-o pre,-tar su capa de lujo el "Uaclitano" pero
"Dulzuras", que ,-erá lo que quieran, pero ~e pre,rú
con él como mtrlie (¡desde eompr-arle l os &lt;·igarro,; '.) ' ·Dulzur¡¡," rompió un Yiclrio, walo 11,-ktl, c,;e; y por ahí. hcC'ho bola arrojó su mantón
de }fanila; rojo. con bordados blancos. i Pobre
mujer! Aún nw acuerdo que al f.alir lo llt&gt;váhamos sobre una tabla. porque la camilla tar&lt;l,tb,:
mucho, Iu llcYábamos entre cuatro, y nos cll'tnrn,
f'f! afianzó á ]¡¡~ corrn,.; del "Almendro'' el picador. y hl's&lt;Í al muerto rn la boca, tanto que pareC'Íll morderlo. y ,liciéndole cosa.1; de amor, tan tri,;ÍC:'. qul' no,~ hizo llorar. Por (','O ~e ha dado á la

bebida; ¡ vaya. que le tenía ley al pobre muchacho! Le mandó decir nueve misas . .. porque un
torero, créame usted, Padre, un torero tiene esa
cle1-gracia. morir lejos ele su familia, en una mesa
de operaciones. Eso me decía yo cuando muerto
"8oleade,;'', vino el Yiejo ''Lagartijo'', su paisano, quien con todo y ser duro en el oficio y haber
visto muehos difunto,; en la lidia, lloraba como
una mujt•r, y Ir cortó pl'lo, y le hizo caricia,; como
á un niño, y le decía, besándolo :-'l'oma, Paquin, toma, redhelo como si fuera de tu madre
infeliz!
_El Padre Camilo e:;cuchaba ron los ojos hajos,
tremulo, atornwntando con su,; dedos de labriego
el borde &lt;le la me,;a: una, clos, un hilo lento de lágrimas d i,-,·1m·ín--como la linfa tímida clisrurre
entre árido~ bloques-por ~u faz yaronil S
adu,ta.
De pronl,o, como si una idea más alta que el
dolor humano lo dominara; .;e quitó el sombrero
re-:-petuo-;;tmente. con aclemán "acerdotal, abrió un
breviario, y mirando una ele las manchas de sangre que en el pi,-o había, rezó en latín una orac-ión
mortuoria, la mi,,rn.:1. que de:;hoja las flore,- &lt;lel
penlún i,;obre to&lt;lo,; lo~ ataúdei:; v sobre todas la;:
fo,.:as, -;ólo que l'll e;,a Y('Z era más gra-ve y más
inten:;a la entonación de la \'OZ intercesora; má~
fervoro:;o el ruego, como $i hubiese de atraYe~ar
tixla la tiPrra qm• colma una sepultura sin epitafio. en país extra110. la tapa del féretro c·osteailo ú
e,;cote; y los pliegues d(• un sudario pue,;to por manos merc~naria,;. para llegar al oído de un difuu, to amado é impenitente ...
Y entre tanto, el con~erje S&lt;'guía cantando c:on
•yoz ronca i;u copla bodrg-onera. ·
¡ Arre, arre:, chis, chai,. !

1

EL DIOS RECLAMO.

La humanidad tran,;portada y agradecid11 lernnta e,-tatua~. ent011t1 himno::, y rntreteje laurek•,, para glorificar ú )0:, g)'¡\nde,; descubridore~ e
inrentore-; · ú Franklin, domador del rayo, á Fulton y á W~th. domesti&lt;:,tdon•,- del rnpor, á Edison,
araliatlor y con,;errndor de ht palabra, á Roentgen.
ilH·entor de la luz ob,;eura, v ha~ta ahora, ninguna
plaza pública lleva el no1i1bre, ningún "squ.are"
e engalana con la e,,tatua, ningún monumento
~e n•r1rue en honor &lt;kl inn•11tor entre todo•, del
de-c-ul,~idor por excelencia. del treador inimitable á quien deben gloria y renombre todal:l las
c·elebritlades moderna,-, á Rarnum, en suma, el
de--cubri&lt;lor y propagador th•l "Reclamo'', palanca
de todo movimiento moderno, pedestal de toda
grandeza fini~ecular, punto de apoyo de toda fuerza política, ,;ocia! y económica. y base y sostén
,'e toda gloria actual.
Hagamo, Yaler .Y tributemos homenaje ele justicia ú ,;u mara.villo,o imrnto.
Antl', del Reclamo, se tenía genio. talento. mérito, virtud . .. y mo&lt;le,-tia, y con todo ese bagaje
,,, moría. por lo común. pohre é ignorado. Eran
nece,arlo, la sonri,-a de la Fortuna, los raros ca:
pricho~ del Azar, ciego é inju,::,to, las fantasías del
])e,,tino, para :,;tcar ú un hombre de la mediocridad.
' •\'ino... "l'ió", y "vrnció". Barnum, y dejó {i
la humanidad. como patrimonio, el "Reelnmo'·,
que hac-c ,;ur&lt;6 ir al indi,·iduo &lt;le entre la multitud;
t•l Reclamo, fuerza mH·ida ayer apenas, y ya más
J}')clero,a que la hada Elec:tricidad y que el sufragio uni'l'en;a•l; el R{'\·lamo.- úni&lt;'a potootacl que
l•,tá al abrigo de la,; revolu&lt;'iones. Ante ella, todos ,on iguale,-. emperadort':- y rey~, vendedore,
de j,ibón y fabricante, de jarabes de buena marea.
Del Reclamo. dependen de hoy má~, la .belleza.
la s,tlud, el amor, la,, riquc-za.-. El. á ,-u capricho,
haC'C c-riminall'&gt;- como hombre;; honra-dos, héroes y
1uárti rc-;, fel ict•,; y dc-,graC'iad0,~.
De hoy má,., él e, la Yerdad suprema. Con su
má::;cara ge,itituladora ·y su elü~peante atado, se
reve,tirán la filosofía, la religión. la política, la
ciencia, la indu.;tria, el comercio. y serán, a,í di:-frazaclo,-, verdad y bondad. Bajo i,u colorida y
llamatirn etiqueta, el ,·eneno se &lt;:onvertirá en panace1t; la inercia, en fuerza; el ,-ofisma, en trorema: el polvo, en oro. La verdad, cuya eompleta
desnudez rCJ_mgna, &lt;'nyo ceño fruncido asusta J
cuyo laconi,mo nos deja indiferentes ~- frío,, ne.
ce,,ita, para tomar e-arta &lt;le naturaleza entre los
hombre,-, algo del atado lentejueleado, de la nariz po..tiza y de los cascabele, del clown de feria.
l'odrán el error, el fraude, el Yieio, la nulidatl
clisfrazar,-e de la misma manera y pasar por Yerdad, lealtad, Yirtud y mérito; pero, ¡ qué importa.
,-i á ese preeio C'ircula la ,·erdad y ,;e difunde, y
~i el mérito Y la virtud se yen en~alzaclo~ Y engrandecido.s ! ·
·
La culpa no es del Reclamo sino de la i,patía
y de la injusticia humanas. El es el antídoto d~
la mode-tia; y los engaños y picardía,; á que ,,e
pre:;ta, :-011 l'l c·ai,tigo de nue:;tra iniquidad y de
nuestra ingmtitud para con lo bello, lo ,·erdadero y lo bueno.
El Reclamo es un corredi,·o de la luz que,
c:íniea, deja ver al lado de la~ bellezas, Jo,., luna1-e:::. El, má, misericordio~o, exalta lo bueno, e,fnma ó _di,imula lo malo; convirtiendo en oro
todo el e-obre, aerecic-nta la riqueza humana; hac·iendo héroe,- ele lo, que eran pobre~ diablo~, y
i-antO!-' de lo que no eran más que 'L'artnfo~. aquilltta nur~tra virtud y uuestro rnler moral. y nos
h~ee n_iá- re-1wtable, y admirables á nue~tro~ propio,; OJO~.
Tr~t&lt;.&gt;mos de• e1:umerar lo;; beneficios qur ha hec-ho a la humamdad. ¡ Enumeración digna de
IIomcrn ! El RC'C'lamo ha inventado nwclicina,
para tod,1" la~ enfermedades. La patología, aterrada, ha cecl1clo el campo al cinturón c,l&amp;:trico
al pare-he de Ori~i, á los óvulo~ Dernb. á las píl~
clora~ ro,;acla~ ele! Doctor William,- para per"onas
~-on .. - Y P_:lra persona~ sin ... á la cl1intntlahlta,
a la Gut•_rena. J Loy_ ~e muerr ~óio el que quiere,
por c·apncho, por d I h•t tantismo. por a mor al arte: pero no por falta de mrdicanwnto" seanros
ni ele médico,- infalibles. El qm• dmk de "esto
que recurra Íl la cuarta plana de lo,- periódicos'.
b plana en que hablan los Ol"áculo,- ,. ofician las
pi toni:;as.
·
0

Domingo 17 de ::\Iarzo de 1901..
Cualquiera va á cree~ q_ue _l~ époc~ ~n qt~e f;orccieron la ~ontag, Julia Gns1, el d1vmo U·trcJa,
la,- hermana,- )larquizio, ~nurrit, "e tutti qu",nti"
fué la époC'a del ''bell canto·•, la l'clad de oro da. la
míhil'a ro&lt;:al. La l'erdad de;;nuda y ceitucla !rnbfa.
tenitlo ht c·ruc&gt;lcfod de de,-poblar de cantante, nuestro,- pro,-ccnio,, y de rui~l•tiores lo~ l!o_:-quc, d~ manta pintada de nul'~tras e,;cenas lmc:a~. 1-.1 Reclamo acude al 4uite :c-eguido de la claque, repuebla l'I de,-poblado, y á la tri~trza y al de-encanto
ele haber perdido á 'ram berliek y á Angela Peralta, ,;ub,-tituyc In gloria indable ele po,-C'Cr á
la Pata Y ÍI Pep&lt;' Yigil.
·
(ht,;títbamo" del toreo, admirábamos á disbtncia
á Lagartijo, á Fn¡,-cuelo, al Guerra, muerto,- para
la afición y el Reclamo llena lo,; rncío,, reemplaza la,- baja,;, reorganiza el batallón diezmado, y
lo intc,ara ('011 el ")forito'' y Don Tancredo.
.
. do
En "uue,;tra inoc:encia, creíamo,;
e,;tar eonuen
mendrugo;;, a,;tillítndonos los diente¡,. con matateIHb y adoquines alimenticio:&gt;.
Error: el Reclamo
viene á c-on,olarnos, demo,-trándonos las blancura:; y ]a.,. sua,·iclades de lo:- bollitos y de la:, ro~ca~ tle Albeitero Y Arrac-hr.
¡ ('uánto,- infeliC'P:,, había hace año" que no tomaban buen Yino, ~o pretrxto ck que no podían
pa!;arlo ó de que ni aun pagándolo lo encontrab,1n t•n rl c·omercio ! El Reclamo, compadecido,
ha t()tado c·on ,;u n1rita mágica la tintura de campechr. :-· ck-,;de entonce", hasta lo~ p 1rdiosero•
pue,h•n regalarse con los mejon•,- "crudo/' de la
Borgoña y dPI Borclelés.
;. (1niéu C':- el inrentor ele lo:- zapato" '·que duran lo que uno quiere". de lo~ fluxe" de c·a-imir
in¡dé,. buen corte garantizado, á nue,·e pe,o,
·plat11: ele hb c·ama:- ele latón á prueba de derrumbe &lt;ll• la c·,N1: dr los c:o,mético.&lt; Jlara '-arar el pelo: de las pomadas contra las pecas y las arruga,-: ele la, mina~ en acciones ele diez centarn--,
c-on &lt;liYi&lt;lenilo,- -l•manario, ele cien pe,o,: di&gt; lo;
$Cg"ll ro~ en q ne ~e paga como uno :'. se r&lt;'eibe co:mo mil?
Y ,-i del orden mercantil é indu.-trial pa,n1().;
al eientífic-o, artHico y político, ;, quién ha 11ngi;lo ..emi-dio, á Crookes, el inventor de la fuerz.t
:p,,íquiea? ¿ á quien debe Eva Fa:-· el acliYinar las
:tonterías que pien~a ,m público? ¿ quién ha clado
·$er y Yida al decac1enti$lllO en pintura, al natura-lbmo en 1itera.tura, al eclectismo en filo~ ,fía?
:, quién ha poblado las repúblicas c·entro-america:nas ele héroe:&lt;, de regeneradores, ele político.;,. Bi~:markinos. de generales ~apoleónicos? ¿quién las
ha heoho Pac:tolos para la Jlinería; Jaujas p,ml la
:Agritulturn, repúblicas en lo polític·o. Arcadias rn
;lo social?
El autor ele todas esas maraYilla¡.1 el creador y
-divulgador ele todo,- esos prodigio.&lt; e$ el Reclamo,
:á la wz )lecena5, Franci:sco de Paula y Divina
:Providen&lt;'ia, en una palabra. Quinto Poclrr.
Huprimiclo el Reclamo, ~e paralizaría en el acto toda la Yicla moderna: el hombre no tmdría ,·a
en qué creer &gt;' en quien &lt;'Onfiar: enfermo, no po.clría curar;:r. hambriento, no tendría alimento que
:eon,;umir; ¿ÍI qué ~a;;tre recurrir? ;. clr qué zapa:tero ,;erYir"1?? ¿ A qué manos confinr la ,alrnción
:de la patria y los cle,,tino, ele la humanidad? El
:es árbitro de nue~tra;:: preferenria,,. c·riterio de
:nue:,;tros juicios. norma clr nue"tra eonduc-ta: á la
:,·rz locomotora :'. riel, hélice y faro, Yela men y
:c',tr('l la polar.
8i no exi,-tiera el Reelamo, el sol se extinguiría.

])r. Jrl. Flores.

REVERIE
¡ Cómo re~lt•ja el pen-,amiento mío
El cuadro pfotore&amp;&lt;,-o ele ;m aldea!
Brilla ÍI lo., rayo,: de la luz fehea
En la falda ch:l cerro el ea..l•río.
C'orrc á Hl5 plantas el bullente río
Que rntre choza~ :-· pracla,; culebrea,
Y el álamo opulento abaniquea
La hamaca que se mece en el estío.
L o., iaramhueo.s y lo,; mirto" roj0s
C'erc-an el huerto donde alegre un día
1\fe miró entre sonri,a~ v f10111·ojo~.
"~o ,olverá,; á verme", me decía.
Y no la vieron má~ mi-, mt1"tio,- ojos
Que lloran hoy sobre -;u tumba fría.

Joaquín C:rejo.

�EL imNDO ILUS'TRADO

EL MUNDO ILU3TRAD0

Do.mingo 17 JeJiarzo &lt;le 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA

:r-

.,

·,

\

¿

. Prinetti, Ministro &lt;M Relaciones.

E.l Nuevo Ministerio Italiano.
ror cau¡;a de una riguro,-a providencia contra
la Bolsa del •rrabajo, en Génova, la Cámara italiana derribó al Gabinete !;araco.
La constitución clel ~finisterio que reemplazó
á aquél, fué de las más laboriosas. ~o menos
de ocho días de actirns negociaciones necesitó el
señor Zanarclelli para llevar á bu.en término su
tare-a; por fin, el tatoree de Febrero, por la noche.
el Rey aprobaba la lista ministerial que le presentaba el señor Zanardelli y la cual es bastante
homogénea.
La Presidencia ~in cartera de este ~Iinisterio,
toc-ó al señor Zanardelli; los importantes departamentos de Gobernación y Relaciones Exteriores
fueron para los ~eüores Giolitti y Prinetti.
El señor Zanar11elli, Presidente del Consejo,
cuenta ahora setenta v tres años de edad. Es la
octava vez que desen1peña el cargo de :\1:inistro,
y ca~i siempre, exceptuando una vez que estuvo en
Gobernación, ha des.empeñado la cartera de Justicia.
Eg un jurisconsulto muy distinguido, autor del
códi¡rn penal Yigente en Italia, al cual se ha bautizado con el nombre "Código Zanardelli".
También es orador muy elocuente, aunque nervio~o é intransigente en sus principios.
Dest&gt;mpeñaba el ~finüJcrio de la Gobernación
en 1878, cuando el Rev llumberto fué víctima de
un atentado en Xápoles, y cayó del Poder por no
habl'r previsto 11Í prevenido el siniestro.
El :-eñor Giolitti nació en Coni, en 1842. Su
carrera es la hacendaría. Es hombre robusto, ele
franqueza brutal ~· de voluntad inflexible.
Ila estado ya también en le Poder, del cual
cayó en circunstancias memorable~. Quiso noner
·coÚi á las intrigas que los hombres político; reatiza&lt;lo con su nombre: "Código Zanardelli".
hizo pagar caro su alarde de honradez.
Aun !:e le persiguió judicialmente, y sólo escapó merced á haberse refugiado en Berlín, en casa
e}(' una ele sus hijas. Su vuelta al Minish&gt;rio significa una satisfacción concedida á su per,-;ona.
El ~eüor Prinetti. que pertenece á la der&lt;&gt;cha
&lt;'!el Parlamento. e;; ingeniero y dirige en }Iilán
una gran fábrica de automóviles y bicicleta;;.

La opereta y la Montbazon.

Sr. ZanaTdellí, Presidente del Cons&lt;tio,

las fórmulas rituales, invoc-ando al Señor, para
que ''todos los que reciban la~ cenizas en suo cabeza~, se llenen del espíritu ele compunc-ión y obtengan la gracia de deplorar su,, falta~".

Sr. Ciolittl, Ministro del Interior.

Atendido el rango que ocupa el Papa, según loa
teólogos de la Corte Romana, no podría recibir
lecciones de sus inferiore~.

La 1;1ujer de 111; ~ombre célebre no se casa sino
Cuando el Papa tenía capilla, bendec-ía las ce- á mellias. El publico entra como tercero en la
nizas desde lo alto de su trono. El Cardenal Pe- unión.
nitenciario .,e aeerc-aba al P ontífice, que estaba
Ernesto Renand.
:-entado en su :::illón, y e-;;parl'Ía las cenizas sobre .
***
~u cabeza, haciendo la seüal de la cruz; pero sin
Los consejos son siempre agra&lt;lables al darse
pronunciar la fórmula acostumbrada para los sim- y algunas veces útiles al recibirse.
'
ples fieles: "memento horno.., etc.
Aln.r1ricio Esrrés.

&gt;

copla, la de la ópera bufa, la de la "divette'' Montbazon. El filósofo dijo: mientras se es poeta se es
joven. Y estar alegre ó expresar la a1egría, ¿ no
es ser poeta ?
Un escritor nuestro aseguraba que la música dJ
Offembach huele á las cenas de la )faisou d'Or,
que es una música griseta. Porque en el reino de
las notas, como en el de los corsés, hay una música honrada y otra que no lo es, como hay mujeres del templo y mujeres de la calle. La música
de opereta, cuando sale de paseo, va en un coupé, cuyas persianas se han cerrado discretamente
muchas veces. Es música "cocotte". que debe
oírse con el cigarro en la boca y el sombrero
puesto.
Offembach toma su violín, como un mal músico
de murga, y de pie sobre una silla, entre el tumulto del café, improvisa c,a~
obras maestras rb ligcrr.:r,n y de
desparpajo, en la., que á ratos
nos parecen el choq11e de ias
copas, los taponazos del chnmpagne, la cascada de la. ri.:;a y
el coro de los besos. Hay en
ella;; notas y frase~ 1uc reC'uerdan el frú-frú -le l:i .,;cda
rosando en las alfombra~, el
hnllic·io Y tumulto de "l\foulinFougc", la;; voces de los el•rio~,
el choque de la~ bocas y el ruido e.,trcpitoso de los platos.
Lo que prueba el geni'l ,1e
Of,,mbach, e~ RU destreza P'lra
hallar libros á propósito. Parcc
él, i~1úsjco parisiense por excelencia, o pesar ele su origen tudesco, habían nacido }\foilhac y
1 1_,:I,,vy, los dramaturgos mtís
l11Jod rlc París.
Y_ e-1 escritor á quien ac,ibo
de citar agrega. ¿ Queréis &lt;'Om))render .r mirar en forma humana la música Ele la ''Bella
~lena?" Leed antes Frou.1' rou. la admirable comedia de
lo~ comediólogos 'llombrado,;.
_..'\ ue~tro insigne "Duque Job"
~licc_: "E_,a mujer coqueta por
rnstmto. mconstante por temperamento, que hace mal sin
querer h,~rerlo; una locuela,
una aturdida, que, como á ciertas plantas, sólo vivientes dentro de su i1wernaclero no puecle_n existir_ fuera de lo~ salones,
m,t~d nm.1er y mitad telas, figurrn ele moda revestido de carne .I' hueso, alegre, &lt;lccidora con
la ~onri 0 a en los labio;;
el
abanico
en
las
manos,
adoran/o
cl'l á ;,u marido, pero queriendo
al propio tiempo que los demás
~a :rea~ adúltera, sólo para
1m1tar a sus amigas del gran
•u e ueueoi' O
mundo; esa Frou-Frou á quien
condenan todas las peripecias y
muere ~rrepentida, per0 perÍ~ando siempre en trajes y som.
.
breros; esa Frau-Frou es la
rn,age::i viva de la música de Offenbach.
. : ahora, tras de la incitante invitación de la
ª!~~ta, abramos !as pue11;as áureas del arte franc~~ . aden_tr~ estan la musica histórica, la sinfo.
rna c1_esc:1phva, la elegancia rítmica . adentro vamos a o1r " Lakmé" y á oir á "Dalila" N
la 'ralex1s
. y 1a B onheur. Apresurémonos.
.
os esP"ran
~

'v

~--~~- 1

LAS CENIZAS EN ROMA
La ceremonia de las cenizas, reviste lm Clll'áC•
ter c;;pecial en Roma. Las palmas benditas el
Domingo de Ramos del año precedente, se recogen en un platillo y se bendicen nuevamente.
En las grandes basílicas patriarcales, y especialmente en Lctrán, las prescripciones litúrgicas
se observan escrupulosamente hasta en sus menores detalles. Bajo el pórtico, están reunidas las
palmas en un haz encerrado en una jaula metálica. Hay sarerclotes que queman el montón en
pre~enci-a del clero de la Basílica, conforme lo indi&lt;'.an nuestros grabados.
Un obispo, cpn mitra y gran capa violeta, color
de uuelo y penitencia, bendice las cenizas segin

Es cosa averiguada que los mexicanos somo,
tristes. N0 sabemos reir franca y sinceramente,
con la sencillez con que cantan las aves y se abren
las flores. Nosotros esbozamos la risa, la apuntamos, la hacemos gesto, y se nos queda en la boca
como una mueca alegre. O por el contrario, la
golpeamos, la rompemos, la obligamos á estcLllar.
la sacudimos en una convulsión histérica. He
nos queda á flor ele labio, como sonri,;a forzarh
y melancólica ó ,;e nos hunde hasta el corazón
como un puiial afilado : ó somos indiferentes ó somos sombríos. Kos presentamos á la vida como escépticos ó
como pesimitas. En cualquier
caso somos dolorosos. K uestra
risa duele: tiene un lejano eco
ele queja; hay en ella temblores de sollozo. Suena á cristal
que se quiebra, á vestidura que
se rasga, á cuerda que se rompe.
Hemos aprendido mucha,
-cosas buenas: á buscar la verdad, á sentir el amor, á ::;oñar,
á filosofar, á embellecer; lo
que no hemo,; aprendido e-s á
reir. Tenemos mal oído pam
imitar esa~ ~calas, esos "pizzicatos'', e~11s florituras deliciosas. esos trinos del placer, esa~
cadencias clcl regocijo, el bel!
canto del alma safü,fecha aue
entona el himno del 'Placer á
toda voz, para despertar goce;
escondidos y enardecer perezosas alegría~.
·
Por eso esta;; ri;;as de Francia,
fáciles. derrocadas, trfriales,
sanas, que ,;urgen expont.í.neamente del fondo del espíritu
e-orno del fondo de la tierra surgen las plantas para re.,pirar
ambiente y bebm- luz, estas risas que travesean como niños,
{llle l'altan como acrób-atas, que
ondulan tranquilas y puras,
como el agua de un mar en
calma. nos atraen, nos subvugan. nos dominan, nos causan
extrañmm, nos parecen exóti cas, sobrenaturales, extraordinarias.
Ko son las carcajada~ ele
Vulrano, sonoras y tremendas,
q~e hacen va:cilar el Olimpo.
m las agudas &gt;' demoniales,
que percibió el doloroso florentino en las cavernas d,:,,l Infierno ; no es la risa de Rabelais, ahita de genio v de:;wTgiienza, ni la cervante'l'&lt;!a, pun-zante y amarga picadura de
la abeja filosóftca; es la frágil y corriente risa de París, la ql1e lle,·a allá todos los corazones como
lleva s;u esfera i_nt~rm1 un cascabel, para poder
sonar a cada mon,miento, la expresión sincera de
un _pu~blo. 9ue se divierte para vivir, y que vive
})ara ~hye1hrse, el comentario de la frase picante.
la mus;ca d~ la_s ca_nciones picarescas. La ri:-;a
de Pans esta cnstahzada en la ópera bufa: v la
óp~ra bufa &lt;', u~a muj~r coqueta, hermosa. provocativa, co:i flexibles nuradas, boca que contrae b
volupt~os1&lt;lad. voz que apasiona el deseo.
La ~isa de París es la Montbazon. X o es joven
1;5ta diveta ¿ pero acaso el houlevarc1 necesita se,.
Joven para ser h.?rmosamente jovial ~' atractivo?
La ~fontbazon c.;; flor de 1Joulernrd, de ese J. ardín
de nsas.
La música.ª~ Offembach, ele Hervé, de Anclran,
la copla clr0latica, la canción perfumada de ternula frase chorreante de malicia, el flirteo ch páJaro c1~ los temas dulces y 'Pegajosos, como untado1&lt;
con 1:uel, el 1rnls de oro, la romanza ele plata, son
el pretexto que encuentra la :;\fontbazon, parn
~ostrar la cosa más deliciosa clel mundo: la Gra~ia. Rl canto es un ~ccesorio, un acompañamienro, un f~ndo. El interés principal e.stá en el
Tostro ammado, burlón, mo,ible, · exquisitamente

audaz y canallesco en ocasiones, y en otras ya adolorido, ya amoroso, ya inocente, ya cándido, velado por una pasajera melancolía, ó iluminado por
la flama repentina del amor que pasa.
Los ojos de la Montbazon todo lo cantan y todo lo ríen; hablan un francés provocativo y charlatán, un francés que no es académico, ni pulcro,
que desprecia la gramática y que se sale del diccionario, pero que es, en cambio, pintoresco, matizado, policromo. Un poco más abajo, en la boca,
que es una rosa de sensualidad, palpita el francés, de juguetones vocablos, de LudoYico IIalevy
y de Enrique llleilhaé, el francés hipócrita, henchido ele mala intención, que ahueca las palabras
para ponerles dentro una gota de picardía. Pero
los ojos de la diveta que conocen mejor el i'.1io•
ma y que son más listos que los libretista5, tmr:u-

Domingo 17 de Marzo de 1901. -

:ª,

RO MA.-La ceremonia de tas cenizas.

Excmo. Sir. Camilo Blondel,
Ministro de Francia en México

cen inmediatamente al público los pasajes má., Pi!cabro;;os, le e:-plican los "calembours', le in rNpretan el sentido semi-oculto, le enseñan el jnecrll
0
malabaresco y engaüador del "esprit''.
el ~a Montbazor:, es, hasta hoy. la primera figura
e a op~reta: tiene cuerpo esbelto. cabeza intcresant~, I~nradas que provocan el deseo Y so ·•
que rnntan al b
'I''1
.
.' .
nr1-as
P.
•
•
eso.
ene la 111tel1gencia 11 rce~i:a para mterpretar la pasión y traducir la ma,c,a, y la voz i~dispensable-vo·z que es un repiiue de. campamtas alegres-para Beguir el vuelo
e e man posa d~ las melodías de opera bufa.
L~. hemos visto reir con Offembach, en la "He1~~a ',Y en l_a "Pericholc". i Oh, seductora! Esta~
de • lo. 0crrotesco, la ,..crr1·ega v l a esa - ,do~
1 heromas
,+.&lt;
P' _u~ a, e~""n ya v1eJas. Su fingido candor fué
or1~~nal ha?e ipedio siglo. De imitación en imitac1on,
el tipo
á ser vulO'ar
'"1'n emb·
· · ha lleg:aclo
~·
o' · ,,
a rgo, son vieJas, pero son lindas.
~a Montbazon tampoco es joven: pero no 1
ce~1ta El b F
·
o net
f.
, po :e , ~usto, para adquirir la juvenu ormo el diabohco pacto. i Qué tonto ! .

i

d

***
La primavera eterna es la del placer, la de 11

EL NUEVO MINIS'l'B.O FltANCES
_Próximamente s:rá recibido en audiencia 1Íbhca, el Exmo. "Senor Camilo Bl&lt;mdel
I prl
hace poco E . d E
, nom )r;, 'l
.
. . nvia o 'xtraordinario Y Ministro PI
mpo_tenciano ~le la República Francesa cer del
Gobierno mexicano.
ca e
tic~l ~ucv-0 Ministr_o ~omenzó su carrera diplomá:) ;ntes de vemr a M:éxico pertenecía á la Te
~::º~ecr:~~;:_ª en Roma, con el carácter de P;i:
Con anterioridad, ocupó ouestos de .
ria 1.
en. Lon clres, Madrid, Berlí 11 l\Iarruec:1poRí0
ª
neiro, Brasil, Lisboa y Tún'ez Af •
'
at~1vo con el carácter de Encar~ado r~~ªi/~fdescm General de Francia.
º
. en-

1

�rr

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sra de Grcvitle

Ecxmo. Sr. J. Greville, llinistro de Inglaterra en México

LOS PRÍNCIPES AUSTRIACOS
Y EL

NUEVO MINISTRO INGLÉS.
En la semana que acaba de pasar, }léxico ha recibido '1a visíta de los Príncipes amtriacos Kcvenhiiller y Fuerstemberg, quienes llegaron á Veracrnz
en el vapor Lafayette.
A bordo del mismo buque venía el señor Greville, recientemente nombrado Mi:11-5tro de la
Gran Bretaña cerca de nuestro Gobierno. ácompaña al nuevo Diplomático la señora su esposa, y
en los grabados que ilustran esta plana tenemos. el
gusto de presentar á nuestros lectores á tan distinguidos personajes.
.
Al tenerse noticia del próximo arnbo de los
Príncipes austriacos y el Diplomático inglés, los
Sres. Mayor Félix J)íaz y Capitanes Do!beckcr Y
Montesinos, del Estado Mayor del Presidente de
la República fueron comisionados para irlos á
recibir hasta 'veracruz y conducirlos á México en
un tren formado por tres carros presidenciales.
Los huéspedes austriacos quisieron visitar algu ·
nos puntos de los más pintorescos y notables que
toca la línea del Mexicano, así es que los carrospalacios hicieron escala en Orizaba.
El Dr. Kaska, uno de los súbditos austriacos que
residen en México desde hace muchos años, fué
también á recibir á sus nobles compatriotas, y junto con ellos llegó á la estación de _Buenavista.

EL MUNDO ILUSTRADO

ció en 1875 con el cargo de attaché en la Secretaría de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña; en el siguiente año, después de haber sustentado el examen que se requiere en aquel país, pasó
como agregado á la Legaición de París, en la cual
desempeñó poco tiempo después el cargo de Secretario.
Con el mismo carácter, ha estado el señor Grevi lle en las Legaciones de Buenos Aires, Lisboa,
.\tenas, Pekín y Río J aneiro.

El señor Cartwrikt, actual Encargado de \egocios, hizo entrega de la Legación al señorGreville, para marchar á Londres en el vapor "La-fayette", que salió de Yeracruz el jueves pasado.
El referido diplomático, es muy estimado por
sus compatriotas, y se manifiesta :i;nuy safr;fecho,
de su permanencia en Méxioo. Piensa abando-nar la carrera diplomática.
La Colonia inglesa le dió una despedida muycordial.

***
Por su. parte, el señor Greville, fué recibido por
el. personal de la Legación I~glesa, el Cónsul_ de
la Gran Bretaña y alaunos miembros caracterizados de la Colonia inglesa que residen entre nosotros.
El nuevo Ministro inglés, desde los primeros
momentos después de su llegada, se manifestó muy
complacido del clima de México, se expresa muy
bien de nuestra Nación, y dice que ha sido para él
motivo de recrocijo el nombramiento de su Gobierrio para p~esentarlo cerca d_el nuestro. .
El señor Greville es un experrmentado diplo:11~t ico, que ha hecho completa su carrera, que se m1-

Dr. Rancher,-Prfncipe Fonstenberg.-Pri ncipc y Princesa Kcvenhütler.

Domingo 17 de Marzo de 1901.

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

-

EL MUNDO I LUSTRADO

NUESTROS G R ABA DOS.

SALETITA
Cuando Doña Maura Bujía, viuda de Pez, vió
incrustars~ en el m:arco de la puerta á a'luel
vejete .de piernas trémulas y de.sdentada boca.
apoyado en un imponente bastón de caña de Indias con ,borlas y puño 'de oro, no pudo creer que
tenía en su presencia al novio de sus juventudes,

l

al que por ser pobre no :,e llabia casado con ella.
Cierto que el noYio, l:&gt;ánfilo Trigueros, ya no era
niño entonce:;; y ahora, mientras Doña )laura llrvaba divinamente sus cincuenta y nueve, activa y
ágil y t-Odavía fre;;cachona, con el pescuezo satirnldo aún y los ojos vivos, Don Pánfilo se r.\ndía
al peso de· los ,etenta y cuatro, tan atropelladito,
que Doña Maura ;;e preci1?itó á ofrecerle el sillón
de gutaoercha.
-Y luego dicen que no se hacen viejos los
hombres,-pcnsó ri8ueña, mientras le daba mil
hienvenitlas.-¡ Ya ;;abía ella .;;u llegada, ya! ¡ Y
que traía un c-apitalazo, montes y monmas !
-E·so sí, lau~ Deo.-silbó y salivó Don Pánfilo
al través tle sus de~pohladas encías.-No nos ha ido
mal •del todo. . . De aquí me cchástcis por rlesnudo . . . y vuelvo Yestido y calzado y con gabán
de pieles.
Doña 1Iaura, abriendo el ojo á pesar suyo, cogió una silla, y ,e acomodó cerquita del anciano.
Tan rara vez entraban compradores en aquella
tienda de pasamanería :v cordonería, que no se perjudicaba la dueña recibiendo tertulia.
-¿ Con que mucha suerte? ¿ Era verclau. cn~e
había depositado en la sucursal del Banco un mlllón de pesetas?
Coono la vanidad es el más tenaz y constante
de los sentimientos humanos, en las pupilas del
viejo lució una vivísima chii,pa de satisfacción, :V
su rostro demacrado se coloreó. :N'o, no había
que exagerar: el millón ele pe.setas precisamente,
no ; 'Pero vamos, se le acercaba, se le acercaba .. .
· Se le acercaba! El corazón de Doña Maura
~alpitó como no h~bía pal~it~~o antaño eu las
pláticas amorosas m en los 1dil10s c?nyugale• ·,.:
-¡ Cerea de un millón de nesetas, Vir~en sant1;!ma de la Guía! ¿ Cómo se puede :reurnr tanto 1_,1nero? ¡ Qué ,ele cosas •e hacen con él ! ¡ Qué exi:,tencia ancha, fácil, deliciosa, represent~han es?3
cuatro millones de reales! Toda su Y1da hil.brn
lidiaclo Doña :Maura con la ,e~ca$ez. . . Sieni1·~,:
prisionera ~n el tencluch~, echando cuentas ''. 1;.ácuentas; siempre trabapndo, uarn n? ;:al,,. ele
una estrechez sórdida. . . Apuro~ y mas apuros :
el cesto de l¡¡ -nlaza medio rncío ó lleno de norr¡uería~, -cabezas &lt;le merluzas v pescado de gatos; la
cuenta del pana-o.ero encinia; la del zapatero 11menazante... Entornando lo'S ojos veía una clespcn-,,a atestada de cosas buenas,- Doña :Maura pea

caba de golosa----0onservas Y dulces á porrillo,
aparadoroo repletos de loza, armarios abarrotados
de sáibanas ry ropa blanca en hoja todavía. . . ¡ :Xo
más zurcir medias, no más remendar trapos! Hasta fantaseó la blandura fofa de los almohadones
de un coohe. . . ¡ Coche ! 1Ella arrastrada por
, ~:
patas ajenas! Una olead·1
,..,..
de felicidad se esparció por
todo su cuerpo .. •. ¡ Y Don
Pánfilo que volvía soltero,
solo; que no tenía en Marineda parientes, ni acaso
amigos, después de veinticinco años que faltaba de
allí. .. ! Pero ¿ cómo atraer,
cómo seducir al vejestorio?
¿ Cómo asegurar tan soberana pre~a? ¿ Ardería aún
en su corazón, bajo la ceniza, una chispita del antiguo entu$ia~mo . . . ? ¡ Ah.
si unR brisa de primwera
refrescase y halagase nquel
yerto corazón !-Y Doña
?lfaura se atuzó el pelo ele
las :,ienes, se enderezó en la
silla, escondió el pie mal
calzado con babuchones de
orillo ...
)Iientras preparaba sus
baterías. entró en la tienda,
rápidamente, una muchacha con vestido ele percal y
manto de clara granadina.
Al través clel ligero nubarrón del moteaclo rvelo de
tul, los cabellos r1lhios y
crespos lucían como toques de oro, y el rostro reu.ondo y sonrosado, de angelote ele retablo. parecía más juwnil, más luciente, con un
brillo de primavera y de mocedad. . . "Ven, Saleti ta: aquí tienes un señor que ya le cono:!erás.
porque te hablé de él cien Yecc~. . . Es Don Pánfilo Trigueros ... "-Y la muchacha, con risa repentina. trinada y gorjeada, exclamó encarándose con el viejo: "¿ Es usted ese tan rico, tan riquhümo? ¡ Ay ! ¡ Quién me diera ser usted!"
La ingenuidad de la muchacha, la alegría, c¡ue
es contagiosa, trajeron unos asomos ele buen humor, una sonrisa pálida, á la triste carátula del
indiano. Doña 11aura, iluminada por una idea,
adelantando ya sin recelo los ha.buchones ele orillo, empujó :i Saletita, que, sin cesar de reir, tropezó con Don Pánfilo. "Déle un beso, que es
una chiquilla . .. " El viejo llegó sus labios fríos
á la cara de rosa, donde depositó 1m beso sepulcral. ..
Desde aquel día vino Don Pánfilo todas las tardes, á la misma hora, á sentarse en el sillón de
gutapercha, en la trastienda de su antiguo amor.
Y se espa1,ció por el pueblo la voz de que iban á
realizarse los planes malogrados, y no faltó quien
se mofa~e de aquella trasnochada y ridícula boda.. . . Doña :Maura recibía bien la broma, la contes-taba con chanzas de comadre que hace su santo gusto, y ofrecía dulces, y comidaba para dentro
de un mes . .. Juzgaba oportuno des1)istar á los
murmuradores •y curiosos, que envidiaban la caza
rna,gnífica.-El indiano se había t ragado el anzuelo. Aquel aturdimiento, aquella franqueza
graciosa de Saletita, le conoui,-;tarcm de golpe. Corno el hombre ele gastado estómago que siente capricho por un manja,r nuevo ó una fruta temprana, el viejo se encandilaba y se deshacía en babas
mirando á la chiquilla. 'C"na dificultad presentía
la madre, pero dificultad tremenda. Al manifestar Don Pánfilo sus honestas intenciones, ¿ cómo
trastear á Saletita? ;. Cómo persuadirla al sacrificio? ¿ Cómo decir á aquellos diecinueYe años
imprevisores, cándidos, floridos, que se un~esen
indi;,olublemente á aquellos setenta y cinco achacosos. hediondos, envueltos Ya en la atmósfera de
la tumba? Doña :Maura no se atrevía, no. ¡ Vaya una ocurrencia del vejete, ir á chalarse por la
mocita! ¡ Qué hombres, qué incorregibles! Cuán-

to más

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUXDO ILUS"fRADO

~

v1eJo, más loco . . .

sentencia no
¿ Para que
necesitaba ahora esposa e~ bueno de Don Pánñlo? ·
P_a~a. cmdarle, para servirle las medicinas, para
dmgir su casa, para. . . pa:ra heredarte, en 811•
ma .. . s,í, para ~-ec~tir aquel fortunón, que no
cayese en manos md1ferentes, extrañas . . . ; No
sería pmdente que, supuestos tales fines, eligiese
una mujer formal, una person~ ya práctica, seria,
que sabe lo que es la vida y tiene experiencia v
mundo ... ? ¡ Ah 1 ¡ Si Don Pánfilo wtendiese ii
.
.
su eonvemencia
.. ..1
A tod? est~ el tiempo corría, y era urgente
sondear a Saletita, luchar con su repugnancia, convencerla. . . ¡ Faena terrible! ¡ Brega que Doña
:Maura presC'Iltía estéril! Saletita, de fijo, !lada
sospechaba aún; pero cuando lo supiese pondría el
grito en el cielo . . . Ciertamente ella supondría
que aquellos halagos bajo la barba, aquellas chocheces mimo~as de Don Pánfilo, eran como de paclre. . . ¿ Qué di ría al enterarse de que el telllblón
1a pretendía en ca,5a111iento? Todo el mundo emln·omaba á su madre con el indiano. . . ¡ Cuárn].)
Yiese que el gato pelado y decrépito buscaba la rata tierna!
Por fin, una noche, después de cerrada la tienda, Doña )Jaura, encomendándose á Dios, cogió á
su hija, la hizo mil fiestas, y empezó á soltar la~
peligro~as insinuacionc". . . -Callaba la rrl'1d1·•cha, bajando la cabeza, escondiendo la mirada de
!'US azules pupila1-, como se esconde el travie~o pilluelo que acaba de cometer un hurto. Y ele súbito,
á una exhortación más apremiante de su madre,
jurando que 'JYl'efería sufrir que ver sufrir á su
hjja, le,,antó la faz; soltó una carcajada rlc retiñtín plateado y claro, como el repique de ar-

X APOLJTANAS. El cuadro que publicamos en la primera plana, representa á clo~ lindas jóvenes, tipos de la
belleza l&gt;Lcnltar de las encantadas riLeras del golfo parténopes. El tono caliente cfo la tez, los ojos brillantes "como
e"trella en cisterna··, los cabellos negrí::imo:; y el a~pecto ele languidez propio,:,
ele la, raza:- meridionales, se acentúan
en la, hermo~a~ napolitanas, ya pertenezcan á las c-la:se:- populares ó á la.s má,;
cultivada,; capas ~oeia le-.
El g-rabado "('rn&lt;latlos maternales··,
e, p:,rticularrnentt- ~u~e~tivo: una pequeñuela, hija de familia pobre, entretiene á :;u hL·rmano, mientras uno de
lo, gatitrn: jugnPtenes arranca un trozo
ck la humilde estera que se halla en el
~uC'lo. y la madre vigila la comit1a ele
lo~ otro:- y participa de la 'pitanza. La
· ,w,itud rl&lt;' la marlrr improvisada es
mu~· natural; pero la del niño posre un
relieve verclacleramente extraordinario.

Esta

es aplicable sólo á lo~ borrachos. . .

Sra Ni na Pak, en la 6pera "Carmen.''

LOS ARTISTAS DE LA ÓPERA.
Xuestro croni,:ta, en ,;u artículo "Imprr~ione~ de la ::emana.., da cuenta á
lo.~ letcores de esta publicación, de lo
que ha sido para 11éxico la actual temporada ele Opera y Opereta francesa.
que e"tá dando una corta serie d,~ repre,,rntac·iom,,- en el 'l'eatro del Renac·imic•nto, y pnr C'&gt;lta razón no nos detenrlremo~ &lt;'n hablar ele los méritos artístieo, ele la Compañía al dar á conocer

Señorita Talexis, Soprano dramática absoluta.

~os r~tratos ele log principales miembros que la componen y
a quienes, en su ma,ror parte, se debe el éxito alcanzado t~n-to en las obras clásicas como ~n las operetas, principal~ente
en las que nos eran_ des~onoc1das y por primera vez se han
puesto en escena en 1\1éx1co.
.
· Lástima es que los espectáculos que valen le pena sean
tan poco dnraderos en esta capital. La Compañía de o .
nos abandonará muy pronto corno nos abandonan c · ;peia
11rc los buenos artistas.
'
asi siem-

-----------.
/

/

/

•

gent~na campanilla, y exclamó, esgrimiendo las
mamtas pequeña$ y gordas :
, -Bien, ¡ ya ~é que u,.ted quería el novio para
s1. . . _! ¡ Pero en eso esta ha yo pensando! Desde
el pnmer &lt;día conté con él . . . Si usted me lo
quita. . . ¿ Ye c-,;tas uñas? ¡ Pues no le digo
más . .. !

)

.,

€ 11]lli a j)ardo pazan.

Sra. Montba.zóo,

Sr, Enrique Jcromc.

�EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 17~dc .Uarzo de UlOl.

EL VELERO "YUCATAN."
Puhlic:amo~ hoy una reproducción del \Plero
"Yuc,ltán", .v un PUatlru l'l1 &lt;¡ue figuran la cficialichJ y tripulación de d1c:ho buque, que pre:;ta
&lt;•x:e;l'iente,- ,ervi(:iOi:i como barco-escuela. para la,;
manu bra:&lt; de vela, y 1¡ue en la adualwao ha au-·
rnc-;thHlo :&lt;U aproved111miento eon lo~ :;ervkio, á que
s,· k ha destinado r:1 la c·ampaña artirn y c-fica;;
que la Federación ha emprendido contra los }[a, a;;. rebelde» de la Peníu~ula Yucatt&gt;c·a.
· Como embarcación e~colar, está montada conf&gt;rme á la&gt;&lt; morlnna., regla~, y sati~f,1ce tod◊:, los
n'.(Jui;;ito" imli,-pen~al_ile':" para que lo")ó~·ene~ mexicano,- aprendan p1,ad1camente la n;rntwa, ha:ota
dejarlo:; en aptitud de dedicarse más t;irde á hi
milrina mercantil. que l'• la que l':itre n,i~otros es-

micutos que de manera sólid~ s~ adq~e~en en esta.~ instituciones. se 1u1e la mi l'uenc1a mnegable
que ejercen e_n_ la· deci,,ión l!ºr. el. tntb_ajo, la.." e;tri~ta;, regla;; militares y la d1:&lt;e1plnrn a que se habitúan los alumnos.
En la actualidad. como deeíamo~ a1 princ1p10,
el v€lero ··Yucatán.. ha aumentado ~u importancia con lo~ coustante5 ;.;ervicioi; que ha ure,;tad::i
durante la campaüa contra lo,; .\faya:-. servicios
que han c?1'.::;i:&lt;tido _en el transpork ele tropa,;. armas. mumc1011e~, nvere,, etc.
Reo-pectn á la c:ampafüi.. como habrán vi,-.to_ m~eBtro.,; lectores en hi.:; informacione., de Jo,-. tl1,1nos.
a.vanza con toda rapidez. cada día Lt~ fuerz·l:&lt; feclcrale, ganan terreno, 10-~ rebelcle:; ,,e ri~den en
fraccione.:', son jlerrotadoi:; en otra;: oca,;10nes, Y
Jo,.; má:; obcecados ,:e Yen obligados á remontarse

Cerro de "El Vlgia" de donde se está extrayendo la piedra y del cual partirá el rompe olas.

LAS OBRAS DEL PUERTO DE MANZANILLO

1.a estatua del Gral. Pedro Ménde1.

Tripulación del

tá llamada en época más ó menos lejana á adquirir bastante desarrollo; pues tratántlose ele la ma--rina de guerra, ya e, cuestión discutida y re~~e~ta
que no tiene 11éxico nece:;idad de hacer :x1cnfic10::pecuniarios de suma cuantía para montar una e,,cuadra, que no tendría más ot&gt;jeto que hacer una
ostentación inútil, desde el momento en que no
tenemos ambiciones de conquista, no tenemos colonias maríti-rna::; por cuyos intereses velar, ~- p~ra asegurar la integridad de nuestro terrüono
nos basta con la buena defensa de las costa:;, que
en la mayor parte del litoral tienen defensa~ naturales consistentes en lo,- e:;collos, l&gt;aucos arenoso,; y demás inconvenientes que encucntnm para
atracar las grandes embarcaciones, aun en nuestras mejores bahía,-,.
Para la vigilancia fücal en las costas, el servicio de Puertos, lo:&lt; transportes de fuerzas y el
buen orden dentro del espacio que ocupan Ja,aguas mexicana,;. ba~ta con las embarcacione, con
que contamos, ~· cuyo número se aumentará según la;; necesidades que se n~·an presentando ~de la manera más eonveniente, ,;~gún se ha com.enzado á hacer en los últimos año"·
En lo que se refiere á la marina mercante ). clP
tran,,porte de pa;:ajeros, el asuuto c,- di::'tinto, el
número de 1:mbareac·ione" aumenta má,; cada día,
en cono&lt;ecuencia. con el mayor tráfico, y Y eracruz,
Alvaraclo. Tampico. Pr.:lgreso y otro:&lt; puertos cuentan ya con ba,.cbmte-: Yapore,; qu&lt;' hacen el tnifico entre los di;.tinto~ punto;; de importancia que
se hallan en el litoral. Por otra parte. en lo, río;.
navegable;; aumenta también de una manera considerable el número de emharcacione,;; .de n1por
v de vela que hacen el tráfico en las más caudalosas
fluviale~.
Para este servicio, nue,-troA buques escuelas darán m9?nífico contingente, como á la ingeniería
lo ha dado el Colegio }filitar, pues á los conocí-

Domingo 17 &lt;il.e MarZ-O de 1901.

EL lfUNDO ILUS'TRADO

1
'

Yucatá.n."

á parajes que por su misma situación hacen abrigar la ,;eguridad de que serán un elemento má,;
para la completa rendición.
Los . jefes que dirijen la campafüi esperan que
-antes de que la mala t'Stación del año, en la;; co;;tac,. pueda obligarlo,; á suspender su ardua empre"ª· ñabrán logrado la pacificación que desde hace
tanto tiempo se viene per:;iguiendo.

Entre los grande::- hombres cuyas estatua., adornan la amplia Calzada de la Reforma, figurad
muy en breve la del General Don Pedro 1l éndez,
hijo e~forzaclo del E::.tado de Tamaulipas, elegi•
do por el Gob:-erno de aquella entidad federati•
rn, para ocupar tan honroso puesto.
La cofütrucción de la e~tatua fué encomendada
á los ,;;eñores Jesús F. Contrera:S y Ilomdedeu,
la FuTidición Artís.tica, quienes con acopio de d11to8 ~· teniendo á la vista los mejores retratos del
Yaliente tamaulipeco, han terminado el modelo
de perfecto parecido que reproduce nuestro grabado y que próximamente se vaciará en bronce para colo&lt;:arse en la Reform,1.
La estatua se descubrirá, probablemente, el 16
de Septiembre de este afio.
El General }léndez, durante las épocas mú
aciaga,, del pafa, tanto en la guerra de Reforma
como en la invasión americana y la intervenció
france~a, dió muestras de valor )' patriofürno que
ameritan la decisión tomada por el Gobierno de
Tamaulipas para honrar su memoria.

De nada ~erviría el aumento de producción en nuestro suelo, j les
frutos natnrale~, lo miwno que los artefactos salidos &lt;le los centros indm,t.riales, tuviera!! que permanecer almacenados en un sitio por falta de vía5
t1e comunicación que los lleYaran á otros mercados donde encuentran demanda. y fácil. á la vez que wntajoso consumo.
Sabia, pue,-, ha sido la .Admini;;:traición que hábilmente secundada por
autoridades suhaltern'&lt;ls y aun p&lt;Yr capit.alistas amantes del progreso, ha
multiplicaclo el número de vías de romunicación que. según fra.~t&gt; de uno cJ,,
nuestro~ más clistinguidos func:ionarios, "son las arterias por donde corre la
sangre clt·l comercio, que es la vitali&lt;lacl de los pueb~oo'·.
Efec:tivanienk. ,;i nu~tro comercio tanto en el intprior como en el
exterior clt•l paí;s. ha. numentaclo ele una manera considerable. dé-be,~e en
gran parte á la multipli&lt;'ación de las vías férreas que, reduciendo C"l tiernpo á su mínima expresión, cruzan el país en todas direcc-ione~. lleYaiHlo
ele un t&gt;xtrPmo á otro lo que aquí falta y sobra allá. con seguridades relativas y ;:in trabas fiscales. Pero no son solamente las grandes líneas troncales las que vor sí mil'llnas pudieran realizar el benéfico fenómeno merc-antil; para el éxito en ellas se ha necesitado y se neoesita aun en mavor número, la multiplicación ele los ramales, los ferrocarriles industriales los
caminos vesinales y las rutas marítimas y fluviale;;.
'
A c&gt;:-te fin, ha1~ t,endido constantes y laboriosos esfuernos ele muc·ho.,
añm,, y mucho f;e ha logra,clo; pero la obra es gigante&amp;:a por los mil accesorio:; que es necesario ('Uhrir, y tiene aun que seguirse durante largo
tiempo.
Entre csoñ ac~F01:im:, llllO de los más importante~. de lo" qne má;s enes.
tan, pero que son md1spe11~ables tanto para él rnejorami&lt;'nto dE&gt;l comercio
de altura como &lt;le! de cabotaje, es el buen acondicionamiento de nue~tras
bahías y los muellt&gt;s de nuestros puertos, para facilitar la entrada cfa bu. ques &lt;le grnn calado y la c·arga .r clescarga de mercancías.
. A~í se expli~a ~ue ne la manera mái:; asidua y aun á co~ta de po~itirn,;
sacrifü:101- p&lt;,'&lt;:nmarJOs, ,;e ha_yan emprendido y continuado ohras Yerclade:ªmente gigante:,,cas_ en los puertos de Yeraeruz y Tampico. y otra~ no tan
importante~, pe-ro i::1empre trascencle!lltales, en los demás puerto,; qne cubren nuestros litara.les en el Golfo y en el Pacífico.
Las obras emprendida;; en el Puerto de :Manzanillo, que ~on á la., que
se refieren los f!l'abados que ih1shan estas líneas, tienen importancia mo
sólo de,,de _el ~unto de vista mercantil, sino también en lo que re~pecta al
estado ~amtano de aquellas costas. Había en sus inme&lt;liaciones do, ba-

Vista general del Pnerto al frente de la Bah!a, entrando por la estación del Ferrocan;il.

jos 6 cuencas e:xtema,, y profundJlS que, cubieTtªs por el agua del océ¡tlW
en determinadas épocas del año. al bajar el nivel del líquido, que&lt;lab¡n1
t•&lt;Jnvoertidas en ciénegas, en verdaideros pantanos sobre los cuales ejercía S\l
poder el calor solar, haciendo que entraran en putrefacción los cuerpos de
animall,s muertos y toda c-la:se &lt;le clese&lt;!hos, lo cual producía miasmas y ga-e~ deletéreos. que. al ser lleya&lt;los á las costas por los vientoo constante,
que •oplan en aquellili' parajes. dejaban en las poblacion-es los gérmenes del
paludi;:mo y demás enfermedades infecciosas.

Un rc&lt;.onocimiento en Cabo Corrient~s.

A lograr la d~~aparie:ión de e,:te foco de in-salubridad, tienden en parle
1M c:::fnerzo~ realiza-do~ en _la::: obra,; emprendida~, habiéndose proyeda&lt;lo
-&lt;.&gt;gar para "1empre las men&lt;·1onada:~ cuenca.~, á cuyo fin ha habido necesidad
de demoler ~randes rerr )~ mmediato~, para rellenar con sus piedras aquella~ profund1dades.
. :.\.fanzanillo, _q~e no cll'ja de tener su importancia, la allmentará al
meJorar ~l1_s cond1&lt;:1ones tanto s-anitarias como la,.;; que ;;e rt&gt;fieren á las mayores fac1hdacles para que la:, em bm-cncioncs tomen y &lt;leposi ten cnrg,is

I

j,,
_,

,

~~,
.

·.;-

,
....

J

.

. •-:..

.

vífü,

El Vcl!ro "Yucatán."

Vista del piotorcsco paseo de "Ventanas." Canal en constru.ccl6n paTa comanicar
las aguas del mar con las de la Laguna de Cnyuilan,

Curva que comunica ta mole con la linea que viene de., m Colomó" up d
,,
pasando por la calle principal 6 de la Laguna. y
e regoza •

�..
Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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