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                  <text>Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�E L MUNDO I L US·TRADO

EL MUNDO I LUSTRADO

F RAGMENTOS
DOLOROSA

sado la noche; un leñador piadoso que se api..id:i
del aba.n.&lt;lono en que fatler.wo, parte c.'Onm1go lh
pan de la mañana, enguja mis Jágrim:14.:;, aita c?n
dma venda mil; ipies que sangr~n toda~ia, me eci:;;
sobre Mll;; hoonbros y me llova a }a q111etia herc&lt;la&lt;l
doorle mis pa&lt;lres llorarán s,e,gur'aruente.
El cielo está más puro y transparente; los endriagos y se~ demonía.oos ql\le trazaban su rombo
tétrico e'Jl la noche, no mut•Yen ya lru; alas &lt;le murc·iélago.
.
1}1os ha ~·isto la tierra. y e.u fülíada, que es hu y
calor, pinta &lt;le azul el infinito e.9Jacio,, d.e blanco las nub&lt;&gt;", y de color de rOffi loo eopmtus; (']
agua tarta1n11de-a como una ,niña en Ru cuna, y :"e
aha &lt;le los tr,ig-ales y la~ ,;eme:nte ras eil rnmor conforta.nite de la vi&lt;la : ya vamos llegando á la her 1' &lt;lax:l; allí e., tá el pueblo con :,u parroquia P&lt;l:rcla ~oron11~la ,por un ángel de bronce que, extend1.das 1a,,
alas, fija la planta irunóvi'l elll ~l campa,nano: alt,,
~tá el campo:,3nto, e:on sus tapias verdosas y agr~ctada$ : los muertos c1n ·as almas ;no han subido a,m
al cielo y penan bajo' la c-ruz &lt;le tosco p-alo, cuentan su Úisteza al ciprés pGra que éste la cuente á
la;, a ves, lru&lt; aves á la 1uz, J,a 1luz al cielo : ya a lcanz:i
á eolumbrar los muros de mi ca.."'3., ya ese:ucho (•l
mea.reo de las gallinas y el relirn:har &lt;le los_ caballos &lt;'n el pa;tio; miro el p(lllvo dorado que clícunda como auréola c-elest.ia1 el drcnlo negruzco de la
era· distingo e-1 viejo fresno qne sounbrea la pneeta, v miro abajo el ha.neo de piedra &lt;londe mi pa.•
dre repos.'L blan damente por la.s tarde.-,, y m1enh
las cabez¡a.q d&lt;'l ga.na:do; pero ¡a~· ! q11e también
a,hora sient-0 miedo, y ~e acongoja mi cora.zón y
~ eniturbian mis ojos: veo el rootro huraño de mi
pa&lt;lre, á quien cau.•é dolor fan grande con mi ausoocia ; .eseuch-0 fas palabras d1iras y agrias coro
que habrá de rec-onvenirme y reprenderme; tem,&gt;
su ira, y llena mi alma de mortal espanto, espío
ipor la venfo,n a. penetro de p1mtiHas á la ea..•;a, el\derezo mis p11ro., á la ha.h itación donde m i madre
llora, me arrojo solloza11do á sus bra.zos, oc-ulto d
rostro entre los n,lieguef' de su traje, y lloró allí,
hast.a que el su&lt;:'ño, el hambre y la faitiga cierran
mi.R párpa.&lt;l~ y dan fin á mis cO'ngoja!'.
Heme aq;uí ele regreso, ¡ oh Santa Madre ! ¡i;eca
tu llant.o, abre h1s brazo:, y per&lt;lona !

¿ En qué linfa serena, en qué onda transparenfo
o&lt;-0npapa1é, l::!eñorn., el pcn~a.miento mío, para qne
pueda &lt;:ompren&lt;.ler t.us exrelcn&lt;:ias? ¿ Cómo doma r
iJa. in011rable i;orpeza de esta palabra. flaca y miserable, que ~ arrastra como ~olla sierpe por hi
tierr.1, i;in tener alas para alzar el vuelo? ¡Ay !
bien lo gabe,: szyy menetiterooo y pobre; nada pw:do por mí; vivo panosa vi·d a de C.'Ongojas, y lo~.
huracanados vientos &lt;lel o.,píritu han &lt;l&lt;.•f'quic·iatl,)
mi iint€Jligeneia, que sólo debió ser bruñido e-:pejo
que refleja,ra tu celeste imagen. ¿ En qué lengua,
-~
ra, y con qué 'i"OC&lt;.'s podré hablarte, si no h~1y
en mí &lt;:osa ninguna virgen (le pecado, y he abierto 11ni alma á todas las pa.siofü~ ? :Fuérame cla:rl.n
remorutar el cun;o de lo.; añoo, volver á la apa&lt;:ib1 t•
-edoo de la inocencia, y c n ton&lt;'e.'l, de.~a&lt;tando n,i
~tu&amp;i.asmo, mi lengua cantarfa tuis a1laoanzas.
:Mas enouéntrornc ahora tomo el niño descarriado que ,;ale al rlarear el aloa de la quict.a heredad donde &lt;luenlli.'n ~u.; padres, y di~irrienl(lo clJ~etinadaammte por fo.&lt;; canip01-, correteando t,-,;~
la. g-a.llartla m&amp;ripooa que s-c aleja y ~e aleja como
,el ideal; inquiriendo la brcñooa e:.pesnra de ]1).,;
bosques para ooger los ll'idos de la::; aves, y abrc-va1J11&lt;l.o su ardien te sed con el agua del aIToy-o, tomaida con Ja palma de la. mano, no advierte c.-1
ra.u&lt;lo vuelo &lt;le las horas, no medita en las amantfü inq,uietu&lt;les de sus pwdre.s, y c uando el hamb re le Jul,{,e cobrar {le n uevo la 'Illemoria, y qu iere
volver á la hereda&lt;l, piensa q,ue e.;;tá imuy ]eje,,,
&lt;le la oosa, en lo más intrinca,&lt;.l o de la !oel'Va, donde no se ;peroibe otro rui&lt;lo que fJlO rea el del agu,1,
&lt;:orriendo blandamen te y el del aire que a.gi ta hH
nervio;;as ramas; y recorre el boscoso laberinto, y
hu.s ea la salida, y no la encuentr a; y cada vez p;
rol d(";,pide de ~u ea.rcax más vivos rayos; y cad.1
vez el bosque a.ngosta más ~us f {mebr€PS calleja'\;
ya loo, p ies d e.~angrados brotan sangre, y los hin-&lt;:hado.~ oj os brotan lágrimas; ya el pequeñuelo
euerpo no resiste la fatiga, y á cada. paso que 1•1
rapaz a,vanza.. a¡!ruijoneado por el miedo, piérd~c
111.á.i en vez de hallar el caJm.ino; el sol le a,brum,L
]a.s e&amp;pinas {lestrozan su ca,lzaclo, las erizas ram:.is
EL CRUCIFIJO
de los á.iiboles de.~garran su v€Stido en mil pedazo~:
camina. e l sol, las auras de la tarde refrescan lJ
a.tmó...;:.fera. y comienza á caer me.n,uda lluvia; rl
niño corre, corre : y declina la tarde, '1as aves vu~lCri1eito, Tú e:r&lt;.'$ el bien, Tú eres -la verdad, Tú
ven piando á sus ruidos que están ocultos en la eros el amor, 'fú eres la vida, ~1entira qu e tu !'f: fronda; cada pino g uarda un ooro de pájaros can- ligión es la religión de los opresores, porque e;
tores que se de..piden de la lruz, t ra.q:pru,an poco á la religión de l&lt;&gt;d oprimidos; mentira que con tu
poco el ópalo del oielo las agujas doraidas de la~ siangre ,&lt;.e pueda ungir la tiranía; mentira que ta,;
-estrellas ; 1-a sombm comierrna á Sllbir como U llll brazos no e.:tén a:biertos para l os q1ie corren un;1
marea obscum por la Yertiente de los montes, y el vida de dolores. Tú eres amor, y el amor es feniño, d~pavorido, ~in aliento, sigue su oorreri:.i. C'.tmdíc;:.imo rde suyo; por eso vamos en tu seguiverliginooa, apenas ;;e detiene par a tomar re.',Jllello, miento como van las ovejas tras el pastor que las
sigue, sigue; el v;_iento sopla, la,s encinas tienen s,i- encamina y las de.fienue; que h.i a,uxilio todo , ~
Jemnes diálogos entre sí; los sauces sacuden su~ hacedero, todo es llano, porque en Tí están ju.uto:;
eaoolleras itrágica.;,; , "a.11.Se apag,a,ndo todos los 1 u- tooos los saberes y unidas entre sí todas las .::omore;;, cierro. la. n oche cada V&lt;'Z más densa, se ho- sa,s; nuestro amor á Tí -es 'll.lla ;,e.el que naida aplaca,
ra.da.u más y ,a,hon clan las qruebras y aberturas do:'. una ha111n~ sin hartura; libé-rt.ano;; del cautiverio
e.a.m ino, rtodos los seTes m1woo y eternallllente en- de fo, culpa; .p on en olvjdo nuestras fwltas, no 'S·
oadena&lt;loo que avara guarda la Nauuraleza, el tron- enoaKlenes tus furores ~,onfra estos menospreciable•
«&gt; descuajado, el pino enhiesto, I-a hoquedad rugr;s,1,
gn1sanilJoo q,ue oo han alzado en rebeldía, seda.ríos
de la encina., y la JX&gt;ña giga.Tute de gmn.ito. se ani- que combruren ;y vilipendian tu doctriina. en nomman con la mons-tn1osa vida -de la oombra; cruje ·bre de no sé q•ué religión de miser icordia, ouando
la rama, chasca l,a hojarosca, el ánbol tiende bra- el oatolwismo e6 la verelaclem religión del amor y
zos JillUSCul&lt;&gt;SOI', y aguarda el peñón inmoble, co- la mrisericordia; en nombre de la libertad, de ia
mo atleta fatigado; el niiño oye e,sa.-, voces solem- ;igualdad y la frat,&lt;.&gt; rnida{l humanas, oua.1wlo T ri
nes de las cosa;,, e:,quiva el brazo &lt;le los oedro.:;,
fuiste el .más augusto mártir de esta idea en aq1i,sortea los abismos, huye, corre, á cada paso cn,&gt;e lla espantosa tragedia que, CO'l1 miedo del sol y
mirar, bri'llando como rarb11Dclos en lo negruzco :oom.blo:r de la tierra en todos su.~ mie mbros, se rt!~1e ·l as hojas, las pupilas sanguinolentas &lt;le los lo- prese.ntó en el Gólgota ; en nombre de los hambos; trota·n , ga101pan en su memoria Jos horrjbbs brientos, C'U0n&lt;lo tu religión es, Señor, la religió 11
cuentos que su vieja nodriza le narraba, y ya sm de los pobres, de los menesterosoo, de los proletafuerz.a.s para seguir su caminata, ni para estrmnr.~ rios, de todos aq1Uellos que pa:decen hambre.
cer el aire con sus gritos, nú para derramar mal"!?s
Los venideros no creerán-decí,a el marqués éi•J
ele llanto_, cae '.{)Or fin desfallecido, como un cuerp0 V aldega.mas-que se ha levantado 1l!ll día en el
m uerto. mientras el vienfo se reuuerce entre l os ce- horizonte del m,u1J1do en que esta religión divina,
ch-o,, y las nubes escalan el espacio.
toda de misericordia y de amor, ha sido entrega Yo también, como el niño descarriado, seguí da á la exreración de las gentes por bárbaras J
s&lt;&gt;n das torcidas y me perdí en la roledad del bo;; - harrrubrientas m1Uche dumbres, neoesita:das de amur
&lt;¡11e : yo uimbién, como 34uél, sentí fatiga, mied0,
y de 1miooricordia. Los venideros no creerán eu
Yi caer la n oche, cerrerse el manto de la sombra los insensatos fu:ror&lt;&gt;s de aquellos que, siendo poy 8ipar&lt;'r er las fieras alimañas, que medran á ía - bres, se han lerva'.DJOOldo en tumulto cont ra la única
vor de la,s tinieblas; yo también, desmayado, caí en r eligión que tiene entrañas para los m enesterotie-rra. c,on el cme11p0 inerme, difunta. ya la volun- so.s, que estando deshereda.dos han puesto su boc&lt;i,
tad, y no íuí, &lt;mal debiera, pasto de los lobos, por- sus manos y su s pies en la religión santa que 1&lt;'~
que Ti'.1 ,me amparaste, ¡oh gran Señora! Ha pu- ofrec,e un reino por herencia ; que no teniendo

a,

padre, se han aliado en rebeldía contm su único.
paidre qrue ootá en los cielos y les dice :
"No podéis subir hasta donde está mi glorua.
Y o, que soy el S~ñor de lo.s prodó.gioo, haré el lll3yo.r de !os pr&lt;Xhglos por vo.~ros, y t.-Ondré toda
mi glm·.ia dan&lt;.le vosotros estéis. ¿ No tenéis con..
c-iencia para CO'l1crerme? C':r:eed en Mí, y ten.
dréis 1111ás c ien eia. que los que mru3 me conoce
¿ ~o tenéis ni in~nio ni le tras para convertir
~fí 1~ .muc-hedtm1bre &lt;le las gente;? Desead que-,
todas las almas se C.()'])rviertan á Mí, y Yo os daré,
las palmas de la prediooción y del apostolado.
¿ No te•néi-.s agua. p-a,ra. los que tienen soo, ni pan
para los q11e tí e.nen hambre? No importa ; pedidme á ~fí que los sedientos beban y los hambrientos c·ornan, y el pam que aplaque su hambre 7 et
a,.,&lt;TUaque tl"J111ple ;:u ~1, o-s serán compu tados ,,0ql
cielo. ¿ E,;tá•i,, cargados de tol erancias y de di
y os faltan fuerzas para las b-u®oas obras ? Desead
ohrarlas, y tened ,p or cierto que y-a las habéis obrado. ¿ Em-ii&lt;liáis á los que tuvieron la gron dich&amp;
de padecer por ~Lel martirio? Desead padecerlo
~· toocid por ciert-0 que V'l.l&amp;---trn '\ero, la gloria d·~
los mártires. ¿ No podéis ,;er misericordioso.,!
8ed pa.e-ient('j;, y ten&lt;.&gt;d por cierto que scréi-s tan
grandes arute :;\Ií por vu('Stra -paciencia , como }og;
otros por su mü,ericordia. ¿ No podéis levantar i.
Mí n1estras manos, rargadas de h ierros y pu!!a'•
tas en prisiones? Levanbad vuesiJm voz, y vuesLl"l
plegaria será &amp;"C'l-ita en el ciclo, oorno si hubiérdtÍilevruntado á Mí j1untamentR la voz y las manos.
"¿ Sois onm:loo? No importa, levarrr~d vue,,~ro,
e.~píritu á Mí, que yo oigo la voz de los espirito,.
¿ No sabéis qué rosa pedinme? No i mporta, porque Yo Bé lo que os coruviene. ¿ No sabéis por van•
tura a.mar? Pues si sabéis amar, lo sa:béis todo,.
porq_,ue me ;;abéis á Mí, y lo tenéis todo porque 1116
tenéis á ~fí, que soy habitan te ele los corazones qne,
me aman. ¿ Xo reeort.láis ouando an&lt;luve por el
mun&lt;lo? Hubo erntonces un,a mujer adúltera, •¡Ul
era huhbrio &lt;le las gentes; ;;,¡_1,.q mam.os estaban til•
das de buenas obras, su alma abrumada de peca.dos; no entendía cosa de plegarias ni &lt;.le oracione::;.
.pero Y o l,a núré y se enamoró de Mí; y se pu¡:,o ca,
Jla&lt;lamente á mis pie;;; y allí puesta se convirtieron su s ojos en fuentes de lágrimas, y lloró tanto, que lo-s cielos mis.mOl- admiraron RU dolor.
N"ada me ofrecía sino ella rola; n a&lt;la me pedía
irino á Mí; v con eeto sólo, Hl corazón contrito r
h111nillaido se revi~tió de rooplan&lt;lecientc y más angélica herrrwsura; y con C$Í.-O sólo, si hubieran po,
dido emvidiarla, la hubieran envidiado todos lo¡; ooros de mis ángeles y de mis serafines, porque me
enaimoré de ella y la hice mía, y santifiqué con 10i
prewncia el corazón conturbado de la m-repentida
pecadora. ¿ No soy el que llevé oonmigo 31 Pa•
raiso el alma de aquel famooísimo laxlrrón, en la
sang-rie&lt;ntia tragedia del Oa.lvario? ¿ Quién fué
j amás ni má,s cu1pa,ble ni menoo menest.ero,:o qui)
él? Pero al rendiir su e,,.píritu lo puso en mil' m:inos, oomo yo puse el mío en las manos de mi Pa•
clre, y así como mi Pald,re lo :recibió, yo le recibí.
El oceáno de mi amor había pasado por la cu:11hre
de sus cu,lpas.
"Yo soy Aquel que antRs de dej a:rme ver de los
reyes, me dejé Yer de los pastores; que ante. ~e
llamar á ~1í á los abastecidos, llamé á los nec~1tados. Yo wy Aquel que a.ndando por el mn?do
dí salud á los d01ientes, il11z á los ciego,:, limpieza á los leprosos, movimiento á los paralític&amp;1,
vida á los 1111Uert0!'. Y o soy Aquel que, par-a ilar
de beber á los sedientos, ihice brom.r las a.guas de
las r-0ea.s, y para. daT de comer á los hwmbrient!ll
envié el maná y muil.tiipliqué los pane!'. Yo St)J
Aquel que puesto entre los 'Pobre:; y los rico:-, los
ignorantes y los sabios, entre los arrogantes y 1~
humildes, pasé sin decir nada junto á ]os rico."., en•
tre los arroganites y los sa,bios, Jlamé 0011 tierna
voz á unos pobres ignorantes y humildes pescador~, y me hice todo suyo, y les lavé los pi~, y les
dí mi Cuerpo por ma.njar y mi Sangre p or be·
bida : que tanta fué mi querencia.
"Na'Cl.a anné tanto como la pobreza y vuestro amor
después de la gloria de mi Pa&lt;lre. Sienido Sooorrano Señor de todas las cm,as me de!'pojé de t-OdJ.3
ellas para ser uno de vosotrO'.S. A uno de voaoitre&gt;s que á ningún príncipe del mu.n.:do, &lt;.lí la 1!0bernación ele mi iglesia. sacratísima; y parra con·
feriirle aquella suma potestatl, n-0 le pregunté fa
que t~n~a ni lo que sabía, sino lo que amaba. ~o le
exrum.me de doctor, sino de a::rnrurute. Y o mismo
iclejé mi vestidura de rey y tomé la de siervo. Un,
mujer fué mi ma dre, un establo mi aposento, ·Jn
~ bre mi mm a; pasé mi infoneia an desnudez Y

&lt;'ll obediencia, viví áiribu.lado; cooní el pan ele la.

-caridad ; no tuve un día de repo;,o ; llenáromne de
vituperi-OS y afrentas; mis profotns me llamaroll
"yarón ele dolores"; e,;cogí por trono una cruz, dtl'-3ca.n:-é en un :sepulcro ajeno: al entregar mi cspir í:tu á mi Padre, os llamé á todo.:.; á ~Ií. Y desd~
entonees no me can1'0 de llannaros : ved cómo teng)
la cruz, para :recibiros á todo;; entre ambos brazos
ten didos".

)Ylanue/ qufíérrez }Yá/era.

EL DOltlNGO DE RAMOS
EN SAN PEDRO.
~

L a inmensidad de Sa,n Pedro e;,fal;a silencio:;a.
X O se oía sino el rrumor de kll' p-a1'08 de la much;dumbre, semej ante, en el m1:Íl'l11&lt;&gt;l pulimentado, d
sordo ruido de torrente;; 'lalidw rle uutclre.

versias los Generales de las órdenes religiosas,
los ow{tro Conrervadores, Auditores de R-0ta, Clérigos de Oáma.ra, Votantes de la Signa.tura, Ab1:.:::viadores, Maestros de éeremon.ias, Camareros as i,;tentes Camareros secretos, Ca.mareros extra, Abogados'consistoriales Caballerizos, Chantroo, Clérigos y acólitos de capilla, Conduotores de la "Vi~Jtl
Ru.bca"-todo un pueblo eclesiástico, toda la 111numera.blc familia pontificia, prolongando su lento
desfilo como una theoría de milicias cristianas que
va al ~ielo á Tecoger la palma de los elegidos.
El Pwpa, rentado, con las rodillas_ oubiertas dry
una manta. bordada, presentaba el pie y la manc1
á loo ósoulos que ascendían, distribuyendo al prvipio tiemJ&gt;0 la palma. rizada &lt;le Sa.n !fomo con un
mo'i"Í.lnioot-0 de automatismo grandioso, con i:n
g-&lt;'sto hierático y antiguo, que lo semejaba á una
e&amp;iatllla sa;nta del pasado.
._
.Apa.rato maravilloso, admirable efecto de k\ltro de la liturgia, obra maestra del tnuufal e~pt•dúr-ulo rc,ljgicso del siglo XVI, de ,;u gP-nio el•

una ma.~ de on1uesta y vO'ces qt1e tocaba á las infinitas profundidadt'll del alma.
.,
Em e l cainto-llano dramntizado de la P a.--10n de
Cristo, según el enrngelio de Han }!!ateo, que entonaban trc:i diáconos.
Imp1'!IBionada honda mente. sint\cndo )igero~ ,e,calofrí~ por la espalda; permanecrn ena.Jenada oajo lag-ama. de las me lancolías, que clcrrama~an !\fü
notas, semejantL&gt;S al gran murmullo de una 1~menFa dewhirión, su.spen&lt;li'd-as y tre molante~ mmuto¡¡
e~teros sobn' sílab~ de dolor, cu.ras ondas sonol"lll
perma,necían en el aire sin querer morir.
.,
Y subí,1, baja,ba .Y volvía. á subir la lamcnta:-1on
del ~·ct&lt;·rífic io, de la agonía del Hombrc-Dw3, mod.1latla y RU:-pirada con timbre humano.
Mientrn..c; dura eate cauto oo que repercute lJt
mucrtt• dd autor de toda bendición, la Iglesia no
pide bentliciouoo; mientras dura este cant-0 r1ue
re,lata J.a. noohe ele la rnrdadera luz del mundo, 1:i
Igle..;;ia. no enciende cirioo, no inC&lt;'n~a, no responde
'·(.l-]oria tibi, Domine''.

Cuadro de Fray Bar tolommeo,

''Galecía P i tti."

Luego estaltó el hunno dt' '· Pul'ri ln:hra~orum"'.
rocuerdo de lo¡: hijos &lt;le Judea ante el Seuor, un
cántir.o de plar(•r juvenil. m1, l10:&lt;c1m,n ~ que d eag;1rraba eJ. aire con n()ta.;¡ m·geutmas. i-11biendo y perdi&lt;\ndo,:,---c en lo aJt-0 d e l-a.&lt;1 bón•clas . repercutimu1o
á dista,ncia c.-omo clamor de 11i iio;: en ecos da
montañas. ·
Con el primer ac.-e nto dt' ei-te c-an to ~- su alegría,
com~nzaba el desfile, la procesión eterna y siem)H~ 1mern de esta Corte d e la Igle~ía. que va á
1·ecibir las palmas de manos d&lt;'l P adre Sa,nt0:
l 'a.rdenalos, Patriarca:;, Arzobis po,-:, Obispoo na
lk&gt;i,-tentes y asistentes, Abacl c-s rnibw los, Penitene iarios, el· G01bemador ele Roma, el Auditor d,:i
('á,mara. el :Mayordomo, l'l T&lt;',:.01w o. los Protonotarioo apostólicos participmltc-i; y honoTa rios, d
Reg-ente ele la Canrillería.. C'l :\ ud i lor de contr o-

Domingo 31 de 1forzo de 1901.

aitf' ca túlico, de todas l:IB ma nos de ~us gr'!md"s
arti&amp;tas, de sus pintores que inventaron el &lt;lümjo,
el orden, el arreglo, la C'ompooición y la simetrb.
de la,:: nosturas, el oocalonamit•nto de lo,; grupo-s,
la belleza ele la decoración viYiente, sobreponiC'n,h
uno~ á otros e;,tos magnífiros corn par;:;a,; traj ea 1lo,
con c,1pas de armiño, con sobre-pe\.liz de r-ncaj &lt;&gt;s, r,thrilleante,- de brocado _y &lt;l0 !&lt;C-cla, combina11do ci
oro pálido de l as palmas moved·izas y el carm esí d,}
loo fofülos, con las armonías y lo:; sordos esplend,.,J'{',-, &lt;le un colosal Tie:iano.
L a OOlltemplación, dividida y errante, se de3pe,rtó y eonmovió por un ('auto inaudito, un&lt;i
queja en que gamía el fiu del mundo, una músic,i
01-ig inail y desconocida, en que chocaban los insultcr.; de u na t ur.ba fnri~ 'll, un r ecita do lento y solomm' qne contenía la voz lejana de l a Histor i•t,

La mu:s1ca, cada vez más penetran(;;), uiá,, d.:::Fti~ za&lt;la de anguGtia, semejaba la l'OZ
,/ 0,-ú.:, uicion&lt;lo : "Mi alma está triste hasta h m nert1!"; l:t
voz de J esú~ que un momento antes, en 10!- labios
del cantor, tras.pasó todos los pechos con el horror
ck la muerte de un I&gt;ios.
Y continuaba el recitado, rot o p or las réplic:.1s
&lt;lel Coro, ki. tempest a-d de clamores, el rumor car1cature,;,co, cómico y feroz del pueblo hanücida ; rl
goce disco1xk111te y bklsfemo de las t urbas, pidit:lndo la sangre de u,n justo ; los gritos destempht,l os
dol " Crucifige" y de " Ban,abás", que opacab:.1.n
las dolorosas a rmO'llías como un gran desdén resignado.

a~

ed111undo !J Julio

oe qoncourf.

Tra ducido para "El Mundo Ilus t rado,"

�Domingo 31 de }forzo de 1901

EL }IUNI&gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·1'RADO
Est.a música ~ infinitamente resignada y conmovodora, mucho más triste que ninguna otra
modro"lln; salió de una alma femenina y religioM.
lle hai&gt;ría pod!&lt;lo t"&gt;-c-ribir en_ algún convento per'.
(li'do en el fonclo de una soiedaJ, tra~ hr~os cnEmcños indistinto¡;:, entre los crujidos y los bO.;ozos riel viento, que gime cantando en torno
la.&lt;; ru.il~.
Es menel:&gt;ter, á toda co.~t.a, oir los "MiserE&gt;re" tle
mañana; u11-0 E'S de Pall'Strina, otro de Allegri.
¡ Qué concreción de profundos é ignora.dos sentimientos!
&amp;ta es la música de la restaiumción católica f..tl
como la halló e-1 ei:pírítu nuern al rehacer la Edad
)[&lt;'&lt;ha.

ue

JUEVES.

Museo de Laxembnrgo.

MIERCOLES Y JUEVES SANTO
EN LA

CAPILLA SIXTINA

IIIE&amp;COLES.
Tre; horas en pie, todos los hombres en pie.
Las dos primeras horas transcurren ; algU11os n·J
ret&gt;i.sten y se marchan. Los cuerpos están enoerrudoo como en estuches; los rostros palidecen, se coloran, gesticulan ;-vienen á la memoria los Condenados de Miguel Angel.-Los pies se encajan
en las pantorrillas, las rodillas en las caderas, lns
riñones se doblegan; bienaventurado quien cnctuutra una columna para apoyarse.
.:.\Iuchoo tratan de alcanzar su pañuelo para enjugal'Se la !rente, otros tratan en vano de preservar
su sombrero; no se ve más que un bosque de C!l.-

beza~.
La muchodumbre se agrupa. á la pue:rta, í'lc
cuan·clo en cuando penetra uifícilmente un per3vnaje oficial, merced á. los hombros de los acólito:;,
como un clavo de hierro en un pedazo de mader;,1.
En las tribunas de la entrada, en una especie de
jaula, las damas se sientan difícilmente y aspir-m
Yinagre.
Aquí y allá, suizos de penacho blanco y traje de
óµ~r,a se awovec-han de sus alliChos pies y se reeli1 tu1 en la alabarda.

cu ..dro de W. Bou11:-aercau.

El ronquído monótono de loe Salmos dura y
perdura siempre.
Lo cual no impide que las fign:ras de Miruel
0
Angel serun gigantes y héroes.
8i pudiera aoostrurme de espaldas para mirar á
loo profetas. ¡ Qué soberbioo tron&lt;JOS, qué magnHlcos cuerpos primitivos loa de Adán y Eva l El
terrible Cristo del Juicio es, á. un tiempo mismo,
un Apolo vengador y un sublime Júpiter tonantt'.
Uon qué gesto de trill!llfador desprecia los cue,pos de sus enemigos derribados. Aquí todo viene
de la antigüedad; cuando Bramante ideó á S1n
Pedro, tomó sus dos ideas del Panteón y la Ba;,ílica de Constantino : las dos edades uniéndose v
oompletándose.
~
Al fin el "Kirioo", después el "Miserere". Esto
si que recompensa todos los dolores de rodillas ":,'
riñones que se han sufrido. El contraste es cno1·me; hay acordes prolongados que parecen falsos
y produeen en el oído una sensación semejante á
la que deja en la boca una fmta ácida.
No hay canto claro ni melodía rítmica; tooo e:;
mezclas y cruzamientos, voces vagas y quejumbro1,as que parecen ora las dulzuras de un arpa cólic::i,
ora las lamcnt,a.ciones agudas del viento en los árboles, .ora los r-umores dolorosos y hechiceros d'.:'
la campiña.
Na.da más original ni más grande; la edad musical en que se ha escrito una misa semejante, está
..cparada por un n.bismo de la nuc..c:tra.

Ayer noche y hoy por la mañana, hojeé los d1'1
tomos de Baini accrea de Palestrina.
F·ué hombre piadoso, amigo de 8an Felipe Neri,
hijo de pobres gentes, pobre él mismo toda eu
vida. Vivió de una pensión, primero de seis, dea•
pués &lt;le nu(},e escudos mensuales; nunca tuvo dinero b~-tan.te para imprimir sus obras; era infeH,
y rebosaba de ternura; perdió tres hijos avocados á
un gran porvenir, y escribió su:s " I..mnenU!(!iones,.
en medio &lt;le dolores terribles y prolon~dos.
Por él y por Goudinel, su maestro, sale la mítsit:a, un siglo de~pués de las otl·as artes, dol caoi
medio-cval.
El canto ~ar,rrado est-aba lleno de la h1' rrumbre
escolásfün, oriza&lt;lo de dificulta,des, de compli::-.cione$, de cxtravagan&lt;:ias; las notas habían de 9el'
WJ'fks euando €C hablaba de pra-dos y hierbas, rojall cuando se trataba &lt;le sangre y {le sacrificio, ne~ras ruando ~ mencionnba,n el s(•pnlcro y la mncrll·: rfüfa parte cantaba letra diícn•nte y á vec•'!I
c-mH:iom'!: m 11ndana1,.
l~l sPnt~miento religioso reapareció prot&lt;&gt;stantP.
&lt;'on Lut&lt;&gt;ro, católi,eo oon el Concilio de Tren!&lt;&gt;.
&lt;:ou&lt;lin&lt;'I, r¡ue murió camo mártir e-n la 8an Bartolomé, 1--scribió la músic-a &lt;le los Halmoo hcróiC1•s
que sus torreligionarios, los hugonotes, ra nta11ai1
en medio de las hogueras y de las b-&lt;100.lla~.
Pall.'l'h-ina, inducido por el Papa, e,;crihió !.is
,a~ta~ é in-&lt;lefinib[('S armonías de la~ desolacion••:1
mí:--tic11s, la1, súplicas de un pueblo ontcro, pueril
y f.ri&lt;-lte, l)OStta&lt;lo bajo la mano de Dios.
Loi; ")fii&lt;crt&gt;re" e:-t-0n fuera de la jurisdireiñ11
de toda mfoüca oída por mí, y quizá má.5 allá dv
Hns límit~ : nadir, antes de conocerlos, llrga á
im11ginar tanta. dulzura y melancolía, tanta ra•
reza y suhlimida-&lt;'l.
Tres p1mtos sobresalon . . . Las disonancias .,e
prodigan algunas Yeces hasta producir lo que
mtestro oído habituado á i-ensaciones agradalJlei,
llama hoy notas falsas. Las partos se multiplican
&lt;'Xtraordinariamente, de manera que el mismo acorde puede contener tres ó cuatro consonancias y
dos ó tres disonancias, desmeml:mt~ y recomp;&gt;11erse poco á p()('o é incesantemente; á cada insta,ni&lt;', nna voz !'e d&lt;'i:;taca con un tema propio, y el haz
º&lt;' desparrama de tal manera, que la armonía ruta! p-arece un efecto de la casualida,d como el
wrdo y flotante concierto de los rumores de la
(,•arnpiña.
El tono contim10 es el de una oración extática Y
gemidora &lt;JUe per,;eyera ó vuelve sin cansar nuncli,
1l i~t.anie de todo canto simétrico y de todo ritmo
vulgar: a"J)iración infatigable del alma dolorida
&lt;1ue no puede ni quiere reposar sino en Dios, imvulse&gt;!' siempre renovados de espíritus cautivos qne
caon de m1evo en tierra por su peso natal, smpiros prolongados de una infinidad de desgraciado~,
tiernos y amantes que no se cansan de adorar Y
pedir.
,,
El espcctáC'nlo es tan admirable para los ojo,
como para los oí-&lt;l~.
Los cirios Tan exting,1iéndose uno á uno, se P,'I.•
11cgrece el vestíbulo, las gmn&lt;les figuras de los
íf{'$:cos oo mueYen obscuramente entre la sombra.
Se a~dan ,einte pasos y repentinamente apare,,'8
la Capilla Paulina, flamante como un paraíso an¡rélico de gloria, luces y perfumes. La~ hileras d,J
c·irios sulien en el altar como una falange en
mareha. Las lámparas descienden abriendo ;;ns
{lorados arahesicos, sus penaiehos .de chispas, sus ro·
f--as de ~plendore~. sus copetes diamantin-OS como
la~ aH!s rnMiea~ 1lel Dante.
Escan1a-, ele nácar eriza,n el i;antuario con sus
hlanrura~ d@lnmbrantc,; laR columnas tucrcrn q1~
&lt;'&lt;µfral&lt;':, de azur entre loR rli,ine&gt;!' cuerpo&lt;: rle lo•

Domingo 31 de 1farzo de 1901.

ángeles, bajo las volutas dc incienso humeante; un
aroona embriagador llena el aire. Bernini ~:;
(luien ha dispuesto &lt;.'Sta fic-:;ta deliein,:a, ~t&lt;&gt;,- de.,;lumbramientos, esta obra de hndai-. :-;u ~anta
Tel'CSa extática. de la igle;;i.i "Della Yittoria" entrevé en espíritu e1-1ta solomnitlad, porque aquí debía estar.
En San Pedro, entre dos filas de sol-&lt;lad0;:, &amp;e
mira pasar el cortejo que rn á ("(•l&lt;•lmn el La.rnbrio. Desde luego, "}fon:;i¡rnori'' de füonomía espiritnial, Cardenale-s violeta,-,, ten p] c·a1)('lo rojo en
la mano y seguidos de $11&gt;- a&lt;"úlitos, ( 'anónigo,. ataviados de rojo _vivo, y al ti11 lo., doc·e Apó,-.tol&lt;'s
,·estidos de azul. tO&lt;',tdo,: c·on un sombrero blanco
muy raro v con un ramill1't&lt;, tn la mano.
tn un ·h ospit~1l dii-UrntP, las dama&lt;; rom,rnas
can trajes negro,; _y del anta [ps hlaiwos de rl'ligio~a;:, desempeñan ('[ mi:,mo oficio. He N.'cihe :cllí
á tres ó cuatro&lt;·i&lt;•ntas aldeanas &lt;(U&lt;' l1an YPniclo e,;vresamente á la tit•.-ta. Las clam.1" má~ di~tingui•hs,
las princesas misrna:s la~ clc•.:&lt;·alzan, Jt,i- Jayan los
pie~, les vuelven á poner c•l ealzado, l&lt;~ dan de comer y las Jleyan Íl dormir.
E:; la nece:sitlatl violentar intennitl•ntc lle emociones y lmmill¡wiont'&gt;' cristianas.

7(.

..Ji. :iaine.

Tradncldo para "El :\fundo lln!ittrado"

lORAD!
Dejad que vuesiro r;;pírit u ,u~pcn,o
De su de,.;tino al podrr&lt;~l ¡.(rito,
Dirija el nwlo &lt;I(• ,u afún in111en,-.o
A s~ patria inrno11al, el in finito.
)faripo,-a, de luz. tP1HlC'cl l'! nl,1
A la llama que r. , .l{"a :;e 1·011"um1•;
('ua.nto puede Ynhn. la aHura c•,.:-c•ala:

La músiea, el i11&lt;•i( n"o ,, el pt•rfonw.
Cantan ÍL Dio~ &lt;·1 :n·&lt;&gt; rnt rn t'l ra1naje,
En s.u onda. el mar. el C'éfiro l'll sn giro,
Que los cielos rt&gt;t·il&gt;t•n honwnajt'
De cuanto tiene H&gt;z, emito ó ,-11--piro.
En este mufü.l o nr&lt;-ano Y ch•;:lumhra.ntc,

En el seno de tanta,, mara~·illa;:.
El hombrr, pobre ,t'T dl' 1111 ~olo in"'lante,
Xunca se halla nwjor 11m' de rodilla,.
Caed de hinojo,. ~upli&lt;·nntl"' palma-:
Alzau YCllC'iE'nclo \"lH':-tro ()J"¡.("ll llo c·it&gt;g"O:
La oración e,; la Yi&lt;la ele la;: alma,,
Santa actitud de aclorac-ión y r.neg&lt;l.
Del exi,,tir en la inmorlal contit•11&lt;1a,
Xada el milagro tM amor at.aje:
Que la oración, c·orno el ¡wrfume. a-c·ien&lt;b,
Y que el pcrdó11, como la Jimia, baje.

Si na,egái~ en golfo, (lp ,·E&gt;nturn,
C'antad IIOSAKKA en n1(';;tra clidrn. e:.trema ;
Si naufragái,; en maro:; ele amargura,
Pooid piedad á la bondad ,-nprcma.
Sonrciu al pe11$.'lr que en &lt;'~plendores
Al fin se tornará la. noche obsrnra,
Y que san. de la vi&lt;la. los dolore;,.
Sollozo abajo y cíintico en la altura.

José .Cópez J)orfillo y lfojas-

Secreto de las bellezas del Evangelio
Se nota un i11Jl1C11:-o arnnc·E&gt; litc1·:nio en el Ev.111gelio. Produce el efecto &lt;l e un palacio &lt;le hadi,
construí&lt;lo íntegramente de pir&lt;lra~ lumino,a;:.
Una exquisita Taguedacl en las transicio11es y
las uniones cronológicas, comunica á esta cliviu;i.
eampilación la ligereza de un relato infantil.
''En a,quella oca:1ión", "en aquel tiempo'', "sucedió que", "ese día ... ", y otras mu!'has fórmuias
rme aunque no lo i-ean, parec&lt;'n precisas y liaren
fluctuar la narración entre ]()'; c-ielo,:; Y la tierra.
A causa de la intl('f,--i~ión clel texto, -la narración

Coleccl6n de P.rtrobn.

crangélic·a apena¡; toca la n•alitla,l. Xo,- habla v
nos embelesa un genio afrpo á quic'n ~e t0&lt;.·a y .;.:!
ahraza; pero que no dc~Cil'i1de lrn.sta las clt•·,igualdacles del sendero.
Xo hay quien "e detenga tl a,·criguar si el genio
aquel sabe lo que nos rn(•nla. Xada e:onote v ,b
11ada iducla; p@que llega ú proc1uc·irnos t&gt;Íedo
a.nálogo á la afirn1a&lt;&gt;iém &lt;le la 1m1jer, que no,. hace
sonreír y nos convence. Equival!' en litrratura á lo que en pintura e,-; un niño de Cone¡rgio ó
una Virgen de diez y .s-ei;; año;;, obra de Ha f'ael.
El lenguaje es de la mi,:ma da:;.e y apropiado
al asunto. ~fodiante un Yerclaclero ailarde, d
rurso claro é infantil &lt;le la narración hebr€'a, ::!l
timbre fino y exquisito de los proverbios, ,;e han
traducido en un dialecto helénico bastante corr.,cto, bajo el aspecto de las bellezas gramaticales;
pero en que ª'Parece totalmente clislocaoda la a.n tigua sintaxis clásica.
Los evangelios son la primera obra e:scri ta- t&gt;n
g'riego vulgar. El viejo grecismo e,;t.ú moclifica&lt;lo
allí en el sentido de los idioma;; modernos.
El helenista halla esa lengua débil y sin &lt;'xpre~ión; clásicamente considerado, el Evano-rlio no
tiene estilo, ni p la11, ni belleza; pero es ;na obra
maestra de literatura popular, y hasta cierto punto el libro popular más antiguo que se h ava ~rifa.
Pero no hay qur ]1a.cerse iluRioncs por" lo que ,e
refiere á la inp:enuidad clr la forma. La pabbra
clc verdad no tiene para el oriental el mismo ,,mtido que para nosotroE-.

El oriental refiere c-ou aclorable candor y con
el a&lt;:ento &lt;le! testigo, una multituu de co,;a,; quu
no ha visto_ y ele que ninguna certeza abrigJ.
Los tapr1e:ho,:o,- re!a_to~ de la salida de .E,.{1pto,
que en todas la~ fam1has se dicen la ,ísvera du la
J&gt;aS&lt;:ua, ú na'.l ie &lt;;ngmian ; pero no por e:;o ,1so111bran meno;-; a quwnes Jo,; oYen.
La~ rt&gt;pre;:entationes e-&lt;·énicas con que c'el~bran
anualmente Jo,; per~a;: lo~ martirios de la familia
ele ~l_i ~r em_-iqnecP:1 siempre con alguna nueva inYenc1on clesbnada a tomar á las víctimas más interesantes~- más odiosos á sus matadores ...
El eyangelio &lt;l&lt;' :-;an 1fateo, como casi todas 1a.~
composiciones fina;:, fué la obra de una conciencia
doble en cierto modo.
El autor es á la vez judío y cristiano; su 11Uev~.
fe no ha mata,do á la. antigua ni le ha quitado na&lt;la de Rll ipoesrn. Ama las dos cosas á la vez v el
e,;pecta&lt;lor goza, ~in ton11entos, de esa lucha. Adnurable e,;tado e,;te en que se es todo sin Rer torhwía na.da ele.terminado; transición exquisita, m-0 .
n:ent? excelente. para el Art&lt;; aquel en que una conc~enc1a ~e com~erte en pacifico campo 'de hatalfo
~m que ella m1,111a sepa inclinarse á niucrún extremo.
,:,,
El &lt;':i,;tiani~mo e;;tá en ~fateo, en el e,;tado éie
flor abierta. pero que lleva todavía los fra!!llnent 0 ,
del botón de que ~e escapó.
1:&gt;
"

ernesfo lf eflan.
Tradncido para "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 31 de :Marzo de 1901.

EL MUNDO ILU3TRADO

:a

F.T, MUNDO ILUSTRADO

Domillgo 31 de ~farz-o de 1901.

�Domingo 31 de Mar.60 de 1901.

EL MU:~IDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

equilibrio celc,tial; y arriba, muy arriba, en el
fondo del infinito, un rompimiento de gloria, s:imejantc á los que yo había visfo en viejas pinturas,
se abría en ocres deslumbrantes y en palpitaciom, 1
de púrrpura. .Me aúuerdo que supe rezar las oruEL TEMA DEL DIA
cione.~ do mi madre, de una literatura recargada y
hombá~iica, llenas de interjecciones admirativas, y
Un rincón de la 'llida. Es la hora de la pwpia para desahogar un fenor inconscienb.',
lntinddad. Ella y él solos. Orepúscu• como 1111 molcle to,;co que recibe y da fonna al melo. A lo lejos se "e el cielo.
tal inflamado. La leyenda cristiana tenía p.ir:i
mí un lado pavoroso, siniestro; aquel en el q1te
ELLA.-¿ Y :;il'ntc u,ted la poe:-ía. de la R :lli- intenenía "Eloe", como gran fuerza desconocigión?
da, para ordenar &lt;lt•~dc lo alto, el martirio del meEL.-;, Yo? Rí; en mi niñez leí con del()it~ lancólic-o nazareno; y otro lado luminoso, ViV'.),
''El Genio del ('ristianii;mo"; rn mi juventud, riente, aquel en el que un apo~tólico grupo de e 0 me llcrnba al campo, para recrearme á solas, í. cogido,;, en derre&lt;lor de la madre desfallecida J~
esas serena~ comJHll'íera~ de Jo,; bu&lt;•no:&lt;: "Las Me- angu,;tia, bañába,;e en claridades paradisíacas. El
ditacionc,,·. de Alfonso el pío; &lt;'.Uanclo quiero re- sublinw ,;acrificio del amor se me mostraba con u,1
posar ~m poco (lt-1 ,·értigo de la vida, abro, por horizonte sombrío: el de la crueldad misteriosa ue
cualqmer parte, un libro de "}fofüeñor'' H.enan los ciclo,;, )' una tima radiante: la de la virginal
(mesé de memoria la "Plegaria en el Acrópolis") ; ternura sobrehumana.
y no h;we nmeho tiempo. mi entretenimiento f,1(Reflcxionanclo). Pero e:=:tas impre;-;iones me
vorito fné el de wr ha,-ta la fatiga las prodigiosas
duraban e:-ea"o tic•mpo; al salir ele la Catedral, :í.
e:;tam1¡¡1, de Ti,,-ot, en ~u .. \'i,la de J e:;ús .. . "
pleno ambiente•. la re,pirac-ión perfumada ele b
ELT,A.-N'o, no es e;;o.
primawra ;:oplab,1 ,-olJrc mi cabeza, agitando .ll
EL.-~ Pue,- qué e,-. entonce", lo que u4e&lt;l me
par de lo.-; eabcllos, las idea,, que ,;e dc,-prendían tlt•
pregunta. ,;eñorita? Dr,earía yo entenderlo bien.
mi Cl'rebro, y se alejaban, como se desprende el
En ,;u:,; &lt;·Jaros ojos clüspea la malic-ia.
polvo barrido por el Yicnto. )[e quet1aba entonE u ..A.-,¡ }fafüia? :X o; en mis claros ojos deb::i
ce,; en el alma una ,;cnsación de bienestar, suave
de brillar la &lt;·urio,-i&lt;lacl; u,,tedc;; los imaginativo;
y duln•, parecida á la que experimentamos en el
~on poeo ~inc·&lt;•ro,,; e,..t,ín a&lt;:o,..tnmbrados--como
c:uerno al :=:ali r dd baño en una tibia mañana.
que e;; ,11 ofic-io-ú cubrir ron palabras desluir.}fo ~en tía pnrifitado; limpio de pecadora~ tci1ltrantc,;, el Yaeío de ,u "cntimiento.
taciom•s
y libre, al fin, tlel p¡1nit·o del diablo, ~[
Bueno; pue,; yo quiPro que u,,tc&lt;l me diga lo que
h_aya C'xp&lt;•rimcntad~ en e~tos días ~antos; pero ain señorita, del diablo de eola negra y mo11,;truo:; 1,
e-ita~ d(• autores 111 reminiscencias literarias, si.u Ycteacla de Yerde azufroso, ele eabeza con euern,)~,
aeorclaN' de lo;: YÍl'jo., ni de los nuevos místicos; ele mano, c-on ,garras, ele alas membranosa~ y r,'~in refrrirmc la interpretación científica del lluda,, que ;e mol'Ían torpemente tomo la::: de un
"C'a,-tillo interior", ele 8ania T erc~a, ni recitarme murc·iélago gig,rnle~eo. l)etrá,; de mí, un p0,:,)
verso~ de la ''Sage,;,:e'', de Ycrlaine, ó páginas de arriba de mí, (lt•:-lizándosc ¡;obre la lrnl'lla ele rn i,
"La l'atc&gt;clral", de llu_r,-mann; e~a;; impresiones li- pa,;o..;;. e,taba yo seguro, t:omplcla mente ;:egnro, ,'e·
hrc,ca~ &lt;lc'-_jela~ u:sted allá para los ,-uyos, para rn-; que wnía. e,pada en mano, el ángel de plata rEíc:ompafü•ro$, lo;; que andan á caza de una metáfo- fona ~· mhellos de oro cmpalideci&lt;lo, quien, dera ó pcr;:ignen em0&lt;·ionc,; agenas porque carecen jando Pl Y('t1Íanal ,le colon•,, dc;;clt• el que me •o,,de emo(•ioncs propia.;,. Todo hombre debe haber rC'Ía ,-i&lt;•mprc que rntraha )'O en el templo, habh-.e
,C'nticlo algo con p,;to; no "e tira, a;-;Í tan de repen- dC(:idido á ser mi protector y mi cu~todio.
Lo,; a iios pa~an ruido;;amentr, romo las ,1g:,:1;;
t~ y con tanto dp,;pre&lt;:io lo quc se lleva en el ()Spír1tu por fuerza, :\' pa;:a de los pallrcs á. lo,:; hijJs de un río que arra,tra piedra;; cl(•,;prendicla.~ ele la
¿ cómo cliré yo?, c-omo una herencia que recibimos montaña. y troncM arrebatada~ Ít la orilla. T ,1
al nacer, como una moneda que nos ponen en la Yida aturde. E~, ú Ye(·es, r;;trcpito,-a. y rorre r·, ·1
mano que per primera wz abrimos al aire u&lt;.:l furia, C'mpujatla _v enriqurC'icla ,por el turbión; ne.
mundll, y que no podcmo,- i.-oltar sino en otra m:1- gra de pa,ione,: y e,pnmante dP c·úlera~: á YP,· ,,,
no que apriete la nuestra; como un sello que no,, rurnon•a )' e-anta y brilla y e:; awl: pero no ·h·,;.i
marca en la carnr ,-uare y tierna y que se va b:&gt;- de ;;onar: ,;11P1Ht y no,; aturde Y 1rn,: adormece.
(rn ,-ilcncio brerc).
rrando ])O&lt;'O á poeo, euando c·rct·emos, pero ;;in
ck~apart'&lt;.'&lt;'r por (•ompleto, ~in que se pierdan las
Hoy l'sas c·eremonias me parec·t'n un poc-o ,1p:'.línea, dr la&gt;' cieal rice~ ... ¡ oh, sí, porque nos ha- rato~,1,; ~- tcatrale;;, como h('(;ha,; para impre,ion:ir
cen una herida que hwgo curan con bálsamos de la amodorrada imagirnH·ión de la mncheclnml&gt;rc.
f~ y ungiiento" dl' &lt;'&gt;'1wranzn. pero &lt;1ue, sin embargo, Es wrda(l que la iglc,:;ia es el origen del IPatro ...
s1 con nne"tros cleclos la oprimimo~, nos duele, ne~:; ( Saliendo de ,:u medita&lt;:ión, como anojado &lt;le ella
duele. Cstedc... hablan mucho de quién sabe de un gol¡:&gt;e, ~• miranclo á su interlocutora fij:1cuantas tosas, de ,-('(limcnto;; ele razas, de asom- mente). Perdón, señorita; me di~lrajc. Esas .,0:1
bro,- y terrores primitirn,., ele preocupaciones se- rosas de los libros.
c·ulare.... el&lt;' ataYi~rno. ¿ n,-í ~e llama, no es verCon toda franqueza, hoy veo muc:ho de mmuhdad, ,lla,i5rnO? ¡ Dio;; mío ! Hablo de estas no, _ele profano, tal Yez, porque algo hay de profacosa:; que apenas comprcnilo, que conozco de oí- nación, en estos días místico;;. Parécemc como
da:::, que se me barajan en el entendimiento y me que los templos se convierten en lugares ele !'')le _nublan, y que :,;0,-:ncd10, cntrenio, adivino, en creo, en salon es de recepción, en sitios ele o;;tenfamis lcetura:; y en Yue~tras conversaciones. ¿ Ve us- ciones y de pompas. X oto la "pose" r eligiosa; ~ri
ted? Yo también hablo ele libros y de teoría3 · me figu~a que la "::,emana Santa" es un prcte"to
e.,toy tonta. ¡ Qué lástima.! Y a ni las mujcre~ para lucir hermosos traje,-, tocados oriO'inalcs senpodemos !-er sincera!- ...
cillas elegancias, lindas joyas y cr ee~cias c~tóliEL.-Está u stccl filosófica. señorita no me atr•:i- cas. La;; igle.--ias se llentm de c~1rio,;os, de presunYO á decir más; filosófica. y eneantado;a.
tuoso;:, y _de desocupados. La Yanidad r ebosa, coELLA. ;, ~o le parezco á usted un poco pedan- mo que !'IC'Tl1pre es mayor que la piedad; va J15 .
teS&lt;'a? (Pausa). ¿Y qué picma usted de la frazada d? santurrona, pero no puede ocultarse:
poc-:ía ele la Religión?
la denuncian ~ns arre?s. ¿ Creyentes? 8í, aqueEL (di,-traído).-Por mí mi;;mo nada, ó C?lsi
lla beata de tapa lo ra1do, encorvada v tcmblon'l •
nada, le aseguro á usted que me puedo pasar sin aquel a~l~iano ele ojos tristes y cabeza de a~cet" 1:
ella. Prefiero la poesía de la duda; una brizna de ~quel nn~o asombrado, de gesto medroso v mirncl:i
creencia en una onda de escepticismo. Allá, de pe- rntran~mla, ~quella mujer del pueblo, iclolátric:i v
queñín, a~i:;tí á las ceremonias litúrgicas: una adolorida-tipo de nuestra pobre raza de $Ometimañana ele "Seña", una noche de "Tinieblas", un d~ ;-~uella joYen histérica, en cuyas pupilas a.,
''Lantorio"; me parecieron imponentes, dram.iti- v!s10naria, llamea un insano fanafü,mo. . . Señora,., solemnes ; me eausaron asombro compli:!ado nt~, .1;1-º es esta la época de sentir la poesía. de ],¡
ele miedo muy grande, tenaz, trágico y pueril, su- r~hgion. ~stas observaeiones son vulgare,:, trigerido seguramente por todos los otros, por lo, viales, necias. Andan de boca en boca hace sifieles. por la multitud que llenaba el temp!o. glo.:. ::\[as e;:: e,.;to lo único que se me ocurre.
;, Qué sabía yo de la muerte ni del misterio de h
ELLA . (n!cdita; luego ríe).-;, C'onque quisif'r,1
tum ha? Por instinto, me sentía bien afianzado á uste~ cn"banos ele las catacumbas? i. ascC'li~mos
la vida, como un arbusto que ha echado largas medi eYalcs? ¿reglas se,eras? i. disciplinas dolororaíces en la tierra. El organista me parecía un sas? ¿ clau,..tros ~ombrío:,;? i. rejas tupidas? ; mac-i•hombre ;:;obrenatural; los sacerdotes, unos ~res rac10nc,.; y ay-,mo~? Amigo mío, permítam~ u;:tr"1
rlfrinos; las columnas de las naves no estaban ci- aue le llame eántli&lt;lo. ;, X o me ha dicho u"ted Pn
mentadas sobre el i-ue]o, sino que flotaban en ua muchas ora~iones &lt;¡ue el Arte e&lt;Yoluciona? Yo me
amh:ente azul, ~n-.pendidas en los aires por un figuro que e-:o quiere decir cambia, se modcrniz.1,

IMPRESIONES DE LA SEMANA

toma la forma que requieren las nue,·as costnm.
bres y los usos nuevo;;. Us_tedes dicen que el ideal
,.nfrc grandes transforrnac1onc". No digo el """
tido, el cuerpo, los miembro~, los músculos 1
.
h
1. l
1
. ' ,\Ji
11,en,1O,,:.
an &lt;:an~ &gt;1ac o, en e organismo humano.
): o e ramo~ lo,; nusrno,- ayer que hoy. 1· Oh éram~
, I
,
l
,
""
mas ucrtc~, mas ruc
como menos sensible,¡
tomo menos tri;;t~--, c~mo más vüluntariO!'os
terc-os ! ¡Bah! y s1 Yal'la el cuerpo, si la fortaJ.,.
za de los brazo~ decre•ec, si la tisrn ha consumido
l'l petho, si la$ piernas $C han vuelto endeble~ ,i
la e:xi~tencia ,;e ha debilitado, si todos en la ,ida
(':;.tamo; ~o~rac,ho.-:, ó 1w_ura"!énicos ó histérico,. ó
loco~, o 1cl iota~. . . ¿ q11e &lt;leJa usted para la rdigión, que tiene que sufrir las decadencia:; ,1;.
c·'.1rnP ~- los trn,torno,. de la,, almas? La sn¡wr1·n·cntia de la fe e~ milagrosa: es una a,piraeiúo
Ptema. Piense usted en que p:&gt;r dentro de :&gt;s'
garrulería irre"pduo~a, irreverente, diré me-jo;
hay una palpitación de amor, de esperanza, de mi:
i-criconlia. l'ada uno ~e acerca á Dios como •me.
de; qui(•n con el corazún $angriento, entre la~ 'nano,, quién con el c;-píritu repleto de pasionc."' y va,..
uidadP~. quién rncío &lt;le toda idea, quién, hei1t:hido de trrnura, &lt;¡nién, ind i ferenh•, frío, arra,trado
por lo,- demás, eomo tan,;ado de vivir; pero c,taa
ma~a,; hacen !(,gione.~, y e:;ta~ legiones de árruilas
de ,-:erpicnte;;, de maripo~a~. de c"carabajos, "ue 1~
que puPclen Yolar muy alto, de los que ya no pueden
,olar, lo:&lt; ali-rroto", y de los que se arrastran, los
reptil(•, y los gu,:anoo, todos suben, ó hendiendo
lo,- aire.,, ó afianzándose á la tierra, á aletazos ó á
mordida:-, hincando el tentáculo ó sacudiendo l:ts
plumas, pero ,-ubcn, ,-uben ...
Er, (entfüia.~mado y hmlón).-¡Bra,o ! ;Br;1\'0 ! ;, lla leí elo füted á Lacordaire?
ELL.\ (cxaltacla).-:Xo ; he leído la '·Lrvenda
clorada··. ¡ Qui:,iera hablar á mtcd ahora, de muc·has ro,-a~, ele mu-chas c:o:&lt;a,- ! ( Uomo cayenclo en
una wlada melancolía). ¿ Luego no le rru,tan á
.l
1as 1g
. lC':iia".
. '.)
o
u~teu
EL ( alg-o enfál ico) .-Sí; la,; ~oli tarias, la, triste~. la,; iglesias de barrio, las trncbrosas, las que
huelen á humedad y á incienso, las de cúpula;; bJjas, ,idrios cmpolrndo;;, bancas pintadas, santos
clcsteñido~, cl(,~clorados altares platerescos, pintn1'11~ negra.,, n egros, con algunas cabezas náufrai,1~
&lt;'11 aqnl'llo~ marr~ ele ~ombra, io.oeas pilas de agua
bendita crnbuticlas en pilares e11,;alitradoB, órg,111 &gt;
clt&gt; tuhPrías abotlaclas, t ri,to" convulsos y empapatl,is
en ~angre, y en el coro. rejas coloniale~. ile g-rne,os y jnutos barrote:&lt;. y ele trecho en trecho, confa-.ionarios de roto:; talh1do;;, y c,c:ulturas de úng?]p,- defo1111e~, y por las wntanas una ráfaga d~
,o]. efímeramente borclatla por la sombra ele !0:1
p.íjarof&lt; que pasan ...
ELT•.\ (como a.saltada por un recuerdo).-.\
c-icrta;; horas, toda.;; la,~ iglesias se parecen. E,wi
c-apilla,- que u:;ted ;mcfül. ..
EL (interrumpiendo).-Xo las su;ño, las he vi~itaclo, en ellas me he i:;entido eristiano . ..
ELL.\. ¿ Y u;;ted las prefiere?
EL ( en tono lírico) .-Prefiero ir al campo. lrr
la.s flores, trepará los árboles, sentirme dentro de
la naturaleza, tenderme sobre la yerba y huncl~r
la cara en el rocío, ó entretenerme con los eapnthos de las nubes, y con las rondas de las aY~~,
leer de cuando en cuando una página clási~•
baj :&gt; la frescura de los ramajes cuajados de hoJ!'IS
$Onora,;, y, al apartar los ojos del libro, clavarlos en el horizonte si n fin, remoto, transparent•!,
en cuyas azules lejanías, ca,ben todos los sueños.
ELL.\ ( inci,iva) .-¿ Y es esa la poesía de la r~
ligión?
EL.-B~a C'l, señorita; las montañas son altl·
re, y la luna ...
Er.r..\ (con risueño sarca;:mo) .-La luna es h.J•tia: Ya lo sé; ~on metáfora;: Yiejas; hace setenta
aiios que las puso en Yerso Yíc·tor llugo; usted rne
ha recitado e,a,; estrofa,::. ; Por c1ué se toma n•,
d ~
tcd lo que no e!\ ~uyo, ea deeir, lo que es de to ~ ·
::\Ien o,; libros y má;; ,:inreridad; (bien pronunc1'1•
do) particularmente. más origiua1idad.
Er. (joco-serio, señalando el cielo profundo,
reno. puro, e,poh·oreado ele estrellas) .-¿ Y .:p!e
c·ulna tengo yo ele que fa naturaleza· sefl. la mai
,·ie-ja \' la, má;; sublime metáfora? ¡ La poesía ,fo
la rPligión ! :Xo lo clice lltJO"o, ni Núñez de ArC'C'. ni lo;; grand&lt;', ni los ncou~ños poetas lo dicrn:
P,e ,pedazo ele ciclo que desde aquí eontemplam0,~,
,e lo canta solo. i. Se corffenre usted, señorita, th'
lo que es la poe:;ía &lt;lt• la religión? E~tamos 1,,
arucrtlo, completamente ele acuerdo ... ¡ :Mire usteil
c¡né noc•hc !

º",

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.Cuis ~. l/rhina.

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Domingo 31 de }farw

J.e 1901._

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�&amp;mingo 31 de :Marzo de UlOL

JESUCRISTO.
.Al norte de Solima,
La ciudad soberana
Que de la historia hnmana
)[a1x:a y ocupa la elevada cima, .
En ht estéril región que nunca v1:;te
De la hermosa natura los arreos,
Elé'rn~e al Calvario, loma triste
De,;.tinada al suplicio de los reo,,.
A la hora de ¡.;,c,,,ta,
Cuando miás viva lumbre
Derrama en el espacio el rey del uía,
Suele apiñarse en la región funesta,
Inme1itia muchedumbre
Que acude prt•surooa
A mirar del suplicio la agonía;
Que el hijo de J ,u dá, como el 'Pagano,
Gozó feroz. con C'l dolor humano.
En la cumbre del monte,
Del sol ardiente por la luz bañados,
De.~tácanse en el fúlgido horizonte
l:,obrc altas ornees, tres aju,.ticiados.
Dos de ellos, bien se mira,
::,ou &lt;le la sociedad baldón y estorbo,
Pues en su rostro dc&gt;,;pcchado y torvo,
Dolol' no f-C retrata, sino ira.
Augu,,to el otro y bello,
.
Aunque alzado en la cruz c-ual dclincupn te,
De la inotl'ncia el a:pacible &lt;'ello
Mue-tm en la luz de la serena frente.
De amor sublime los rngrados lazo:;
Tiende al hombre, y por él suplica tiernc
Abrienrlo á ffilS miradas ambos brazo5
Y elenindo los ojos al Eterno.
Y rxtendido en la &lt;:ruz, vuelta.'! las mano,;
Y 1a mirada á la radiante ~fera,
Par('Cl' 0ólo que un momento espera
Para lnmdin;c en los cielos soberanos.
Ese cnwificado
Es Jesús el profeta,
El que m arengas á la turba inquieta,
Predicaha ltL muerte dd pc,cado;
El proteC"tor piadoso
De todo,; las pequrños y dolieutes,
El que daba á los niños inocentes
Aihrigo cariñoso ;
El que manso á la me,sa aborrecida
8cntúbase del duro publicano;
El que sah·ó á la adúltera la vida
Exh•ndiendo la rnauo
Sobre su ob,.cnra frente envilecida;
m que COll dulce amor y santa iuea
Ileclim ió dPl error y del delito
A la~ almas senciilas,
Y los bordes del mar ele Ctalilea,
Del (':;tupor ('ntre el con,:Lante g~·ito
Comno,·ió con inmen,;as maravilla.&lt;;;
Quien clió á los cielos luz, al f-ordo oído,
C'on~uC'lo á las má~ duras pesadumbres,
Salud al afligido
Y pan á las hambrientas mw:·hedumbres;
El que del cielo rn el sagrado noml,re
La ergástula rompiú {'0n ta~1ta:; 1mrno;;,
Y predicó á la faz ele los tmrnos
La libertad v la igualdad del hombre·
El que del vicio y la abyección 1wfanch
Halir hizo á su YOíl al hombre ingrato,
A manera del pútrido cadáver
A quien dijo imµl•rioso: ¡ SDWE Y A~DJ. !
Y salió de la tnrnba á su mandato.
La sombra U&lt;.' la pálida agonía
De Jesús en la faz se difundía,
C'ual de la noche el wlo
Al declinar el tlía,
Re -ra extc&gt;ndienclo por el claro cielo.
,Al pe:-o dd dolor ,e doblt•gaba
;i[urmurancfo perdón su boca pura.,
Y lleno dv panua
El pueblo en torno Je la cruz giraba.
Angel~ 110 hajill,an de la altura
A librar al profet.1
Con e.,;pada,,. ck YÍYitlos fulgore.~:
l\fas de fnrntr n-&gt;Cóndita y secreta
En el pueblo brotal&gt;an los tf'rrorcs.
;, Por qué tal c·onfu$iÓn? Veces "tn cuento
Yi6S&lt;' la cruz alzada

,

1!.:L MUNDO ILUSTRADO
Sobre esa cima tétrica y pelada.
lJonde tienen las lágrimas a:iiento;
Y el inocente que de impía,; manos
Hecibe muerte fiera,
]\ o terror, coDlpasión cau;;ar debiera
En los pochos humanos!
Es que hay en la conciencia
.
Voz que acusa, y acento de sentencia,

Y no es po::úble, sin oir su grito,
( !ometer el delito
Y hollar impíamente la inocencia.
Ei; que ese ajusticiado que perece,
}J:; de una arcana y formidable Cbeneia,
Y al mirar ,m bondad y sus prodigios,
&lt;Jual radiación de un astro esplendoroso,
l\í,ás bien que hombre, parece
Arcúugcl poderoso.
Holló 'SU ,p lanta el suelo
Y re~onó ;;u ;voz en la Judea;
J&gt;t&gt;ro .~u corazón siempre y ;;u idea
Anduvieron alzados por el ciclo.
De ¡,:us pupi1as la mirada calma
De caridad y amor estaba llena,
Y el timbre de ~u voz dulce y .,;erena
Ptnietraba ·ha~ta lo íntimo del alma.
He.,i;.tir nadie pudo de sus ojos
La ca.~ta rofulgcucia,
Hin ~entir el afán de la conciencia
Asomar á la faz entre sonrojos.
Al oir los consejos de RUS labios,
lra frente alzaban loo que siempre gimen,
( 'allahan los 1J11ás sa.hio~
Y C'ra mirado con horror el crimen.
i 'l'ono ESTA CONSl')L\DO !
( :1amó eon voz tremt&gt;nda y e;;tentórea,
Que rcprodt1jo el eco amedrentado
l)e Ja región austral á la hiperbórea.
¡ Tooo E8TA CONSU111A.DO ! El gran acento
Cual roz de tcmpe:;tad so11ó ira.cundo,
Y por la:; ondas trémula;: clel Yieuto
&amp;- propagó con e&amp;htpor del 1nundo.
Roto» lo:; lazo.~ ele la Yida, el cuello
De Je:-:úR doblegó,;e inanimado,
Y .-obre el noble pecho en,;agrentado
(';lyó el l"embla-ntc bello.
Entone-es. cual l&lt;Í fuera
})r~..;;a el orbe de vértigo gigante,
Avivaron los astros su ,carrera
Y trepidó la e,;fera vacilante.
Rojas y obscuras nieblas
l'or el cárdeno espacio se extendieron,
Y de la tierra sobrC' el haz, cayeron
Palpables las tinieb1as.
La\:! negras alas de la ncx·he obsc-ura
He abrinon en el alto firmamento,
Y &lt;·on fulgor siniestro ~· macilento
Brillaron la;: esLrelilas en la altura.
A imvul¡,o de iracundo terremoto,
Bamboleó la tierra estremecida,
C'ual na,·e sin piloto
"F.n mar embravecida.
Y los Fopul,eroR tétricos, abiertos
I'or mano misteriosa,
I,anzaron de ~u boca pavoro~a
Sobre Salem sus animados muertos !

¡ J;}:; lo inmenso que surge,
Lo ignoto que aparece,
l,o infinito que asoma y resplanucce !
Rn tanto, el pueblo impío,
Uota,; al cabo del error las nieblas,
Exclamaha: ¡ Perdón, perdón, Dios mío!
Golpeándose el pecho en las tinieblM.
¡ Era el Hijo cfo Dios, era C'l )fe:-:ías
Que anunciaron las santas profecías!
¡Oh! ¡hombres! en la ;:angrC' del U11gido
Vue,;tras manos cruelC's Re han teñido,
Y al peso aterrador de niestro rrimen,
T,a inmensa creación se ha ei;lremecido 1

Preñada catarata,
Hayo devastador, fuego cele,,te,
Asoladora peRte
Se amontonan del aire en el dominio
Sobre la tierra ingrata,

EL MUNDO ILU3'l'RADO
F,sperando de Dios ~l alto _ü~per~o
Para ejercer su horrible numstenoDe destrucción, de muerte y ele exterminio (
Mas Dios Omnipote11tc
Movió en la altura el c.ctro refulgente,
Y ordenó á los siniestro,: mensajeros
&amp; alejaran del mundo. y tl.'SÍ dijo:
'·La misión de mi Hijo
Fué de amor y ventura para el hombre;
Su martirio ha de ~er al bien fecundo:
Salvador e;; su nombre,
.
Y un"ido 1ior su sangre redentora
i:,
.
•
1
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Es ya sagrado para R1empre e mun o.

Domingo 31 de Marzo de 1901.

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~

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Dijo aRÍ, y al instante
.
Brilla de nuevo el ~ol, el alto cielo
Origen de la luz, se inw1da de ella,
Recobran i;u alma ,paz la e,-fera bella
Y lo.s estrellas su apacible Yuelo.
Del seno de Abraham mudo y sombrío
Se elevaron los ju,-tn;;,
Y ascendieron, colmando su albedrío,
Ha.otta loo reino.e; &lt;le la luz augustos.
Rena&lt;:ió la concordia.
Entre Dios y su mísera criatura,
Y, redimida de la sombra obscura,
Por la misericordia
El alJna humana se el&lt;"vó á la altura.

~

Rralizó,,:c rpor fin la maravilla
De que bajara. al mundo Aquel que fuera,
Del Joruán de.qeado en la ribera
Y del Nilo en la orilla;
m que tan largo tiempo fué c;.p&lt;.&gt;rado
Por los pueblos que tienen su morada
En los bordes del Gangcs afamado
Y en la orilla del Eufrates sagrada;
Y allá C'll las costa.;, de la mar l&lt;~gea
('anta amores con rítmico oleaje,
Y en la playa de América Falvaje,
Tumba diaria de la luz fehea;
Y en las arenas de la Libia ignota
Donde arde un sol al que ninguno iguala,
Y en la orilla remota
De la mar de J a,pón y de Bengala.

)e

.
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ne Confucio y Zoroastro
Sócrates y Platón fué la alta gloria,
Anunciar en el cielo de la Hi::toria
La a..--censióu de ese a.-;tro.

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~

~
H

~

La Academia y el Pórtico perecen
Al herirlos la luz del nuevo día,
De la razón los horizontes crecen,
Y la :Filosofía
Y los sa,bios helenos enmudecen,
K o hflly corazón donde la vo1. no vibre
De la ·c-.,;peraoza con sin par grandeza,
}f urn' el e:&lt;elavo, :qace el hombre libre,
Y dc-1 progreso la epopoya empieza.

~

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~

~
e/

¡Oh! ¡ Cri,,to ! yo te adoro
ron entu,;iasta amor. y el pC'Cho mío
De aruentísima fe guarda un te,,oro.
Yo ,;in tregua te envío
A trarés de mi vida, al cielo inmen:;o
Do tienC's tu morada,
De mi amor y mi fe el con4antc incienso.
}~n medio del torrente
Deva;;tador de la maldad drl día,
He rcsü;tido el ímpetu inclemente
De la ,:oberbia y la bln;;femia impía.
Grande, hermoso. J)oético te miro,
8in saher en mi anhelo
Si aca."'o te amo más; ó más te aflmiro.
Y siemprC' te confie,,.o ¡ oh Dios dC'l cielo!
Bn medio de las síitiras del mundo,
Y cifro en adorarte mi de&gt;'wlo,
Y sólo en tí mi,: esperanzas fundo,
¡ Que la luz 1,endeaida
Qne dl'l'-pide la insignia de tu muerte,
Di,:ipe las tinieblas de mi rnerte
]~n la senda escabro~a de la ,·ida r
Cuando la muerte adu¡;ta
T'onga fin á mi vida congojosa,
Xo quiero más sobre mí obscura fosa,
Que el .:anto amparo de tu cruz augusta.
Y cuando cruce YO la f'Olitaria
Bternidad ¡ oh Padre Soberano!
Haz Que lleve en el lahio una plegaria
Y una cruz en la mano r .

José .Cópez J&gt;orfil!o y 'lojas.

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�Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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