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                  <text>I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

..

Gerente : ANTONIO OUYAS,

'. ,

*·*·,.._..,.....,.....,.....

!
l

j

!1

LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

�Domiingo 21_~e Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL I-IO~JfBRE INVISIBLE.
H. G. Vells es uno de los escritora; humoristas
que en estos últimos años han JJ.'arrnarlo más fuer•
tero.ente la atención del públioo europeo, por la
la origina.lidad de sus escritos y la e&gt;.iraña colora•
ción de SU6 paradojas. Wells no es un continuador de Edgar Poe, por más que en sus obras se
:revelle la influenci',a. que el escritor americano ha
ejercido en el espíritu del escritor inglés: su humor, incisivo y cruel, doloTOSo, á ocasiones roa.cabro, -arranca siempre de la readidaid ; sus fantaseo'i
son proyecciones inmensas de verdades oomunes
y corrientes. Juega con la ciencia, como un oirquero iu~a COlfi sus hijos: amá,ndola mucho, pero
oo;locándola, obilgánilola á hacer piruetas gro•

tescas.
Sus novelas, sus cuentos, están impregnados de
ironía amarga y honda, que se disfra?.a mnl
con fas -anim8Jdas peripecias de los relatos. La
"Guerra de los mundos", la "Máquina de explorar
o! tiempo", la "Tul.a del Doctor Moren.u", son
ooras que han alcanzado
notable resonancia. Ultiman:nente, el "Hormbr:!
ln'V'Dsible" ha venido á
coronar el éxito. Y es
que el "Hombre Invisible'' contiene la mayor
dosis posible de la fuerm intelectual de W ells.
Griffin es un sabio depravado, in.fin.iitau:rumte
más depravado que el
protagonista del ''Discípulo" de Bourget, un coloso del mal, que suefü\
con extravagancias funestas, no ya inútiles sino
nocivas á los intereses de
los demás hombres. Tenaz y estu&lt;lioso, ha llegado teóricamente al descubrimiento de un secreto que puede hacerlo inmorta.1 : la decoloración
del cuerpo buma:no.
Las premisas ile que
parle, son de una extra.ordinam solidez, y aquí e:;
precisa.mente en donde
hay que admirar á Wells.
La hipótesis es irreprochable : todas las suhstbancias que componen el
oueI'pO del hoon.bre son tmn..pan'nlt&gt;S; la carnr, los
músculos, los mismos huesos, p11ed.en llegar á no
reflejar ninguno de loo royos de luz que absorben;
lo único ,que da fomna á este cuer&lt;p0 son los glóbulos rojos de la sangre, en forma tal que si fuera
posible decolorar estos glóbulos, se llegaría á la
Jnvisibilida.d.
Y ya lanzado en esb.1. vía, Giffrin consagra toda
su energía, que es grande, y todos sus conocimien•
too, que son muchos, á preparar una substanc1,i
que dé el obja.f,0 rupeteciido. Y acaba por descubrir esta substancia.
El primer -ensayo lo pract.ica con un go,to, y (',
de ver ,la extrañC7x'L que ca.usa ver &lt;los puntos lumi!llORf&gt;S en el espacio-las dos puipilas del felino-Y oi•r maullar á un animal ami;ent.e.
· X o C'ontento con est:a. experiencia, el protagoni,;ta de la obra l"e somero él mismo á la ,prueba, y
se hace invisible.
Narrar todas las devcntura.s &lt;le este personaje y sus verdaderas infamias sería llena1r mucho;:
números de nuestro ,somanario. Nos contentamos
&lt;'ffil referir la lucha sostenida par el Hombre I nvi~ible contra una multitud que pretende apoderarre &lt;le él, en una -posada á la que ha llegnclo, oculfondo &lt;&gt;l r&lt;&gt;.&lt;ttl'O tras de 1ma barba -pootiza, uno;;
anteojos, v una diversidad de vendajes que ocultan su rostro incoloro.
La escena es de lo más sug~tivo y original que
h11,ya podido escribirse. Pueden nuestros lectores juzgar por ellos :mismos.
Ullla

y permaneció ahí como hasta modio día, oon la
puerta cerrada y baja.das las persianas d e los balcones. Después de la expulsión de Hall, nadie
se atrevió á entrar.
Durante este tiempo había almorzado, é hizo
sonar el timbre de un modo prolongado y furio•
eo. No se le hizo caso.
Por último, Hall, acompañado de Wadgers, se
resolvió á reclamar Ja opinión y el auxilio del magistrado, señor Suckleforth.
¿ En qué pasó el extranjero estas horas? No
se sabe . De tiempo en tiempo se le oía dar grandes pasos; por dos veces se escuchó juramentos,
blasfemias, estrépito de muebles y boteJ.las rotas.
El gru'J)O de curiosos aumentaba incesantemente.
A las dooe, el huésped abrió de pronto la puerta y apareció en el dintel.
-¡ Señora Hall! !,Jamó.
Ll~ó ésta, al &lt;'llho &lt;le un momento, un poc,

-

Y ol público huyó horrorizado.
Era más espantoso de lo que podía esperarse..
Júzguese si no: en luga,r de las cicatrioes de 1a,.
deformidades que se esperaba en esoo aer:iblan~
¡ no se vió na.da l ¡ nada l ¡ na.da ! Y todos se Pn!•
cipita.ron ,t umultuosamente.
En la aldea, _se esoucbaron los clamoreo, ; se vi6salir á la multitud, de la posada, una verdadera
desbandada. E inmediataimente, jóvenes y viej011
hombres y mujeres, acudieron en tropel, llenan~
loo alrededores del establecimiento de la eeñ,ra
Hall. Aquello fué una Torre de Babel.
Pocos momentos después, una prooesión, ht&gt;ndiendo á la muchedumlmi, se dirigió resueltan:en.
te hacia la posa&lt;la; abría la marcha el señor H.~J
muy enca.rna&lt;l&lt;o, pero muy decidido; despué.; eÍ
señor Jaffers, agente de policía del lugar; l;egoel prudente señor Wad~ers. Iban provisto&amp; o.e un
mandato de aprehensión.
La mufütud seguía proporoicman:do &lt;latos muy
contradictorios acerca de,
los sucesoo.
-Bueno, dijo Jaff~
que tenga ó no cabeza,
debo aprehenderlo, y le&gt;
aprehenderé.
El señor Ilall ee enea.minó hacia el salón, cuya
puerta encontró de par
en par.
-Agentes, ordenó, cum~
plid vuestro deber.
Jaffers entró, detrás de
él, Hall, y el último

&lt;?arios j)ía~ J;ufóo.

.....

QUIETISTAS Y PROGRESIVOS

Woogem.
En la semi-obscuridad

de la habitación, vieron
al cuerpo sin cabeza, con
un pedaw de pan y otro
de queso, en ambas manos, siempre enguantadas.
-¡ Es él I exola.mó Hall.
-¡ Por todos lee diablos I se eyó decir deedepor encima del cuello.
-Señor .. declaró Jaf•
fers; con cabeza ó sin ella.
tengo une. onden pen
apoderarme de su cner•
po. . . y como el deber e.1
el deber ...
..,•
/
~--¡ No me toquen uste•
sof&lt;&gt;&lt;:c:1,Ua, i,,:,,v a.uw.:, '!"'e uxto, lu.nosa. 8u ma- des! gritó aquel cuerpo,ecbrund~ hacia atn\s.
rido permanecía aún ausente, y se había prepara•
Y repentinamente, lllrrojó al suelo el queso y el
do á la escena, llevando en una ba,ndeja la cuenta pan, quitóse uno de los guantes y lo lanzó a.l 1'08·
del hospedaje.
tro de J affers. Este, para cortar toda discusión,
-¿ Quiere usted arreglar ·l a cuenta? preguntó. se apoderó de un puño sin mano, que retuvo vigo-¿ Por qué no me han traído el almuerzo? rosamente, no obstante un violento golpe que re·
¿ Por qué no han venido cuando he llamado?
cirbió en una piema. Entonces comenzó una terri•
-¿ Y por qué no me paga usted '1o que me dobe? ble lucha entre el huésped y el agente. Trope·
- Hace tres días que Ja he dioho que estoy es- zaron en una silla y cayeron juntos.
perando dinero ...
-¡ Apoderaos de los pies ! prorrumpió J affel'I!.
-Y hace tros días Que le contesté á usted, que
El se11or Han trató de obedecer la orden, poro
yo no tengo obligaciÓ'll de aguardar que le manden un puntapié apliood.o á los riñones, lo dejó por~
ó no dinero.
momento inmóvil; se batió en retira.da, yendo a
La CO'IlCurrencia estimó que la señora Hall ga• trop&lt;&gt;zar con las personas que haibían Mudido al
naba terreno.
estrépito de la lucha, dispuestas á prGotar su a.yuoa
Repentinamente, el extranjero elevó una de su-, á la ju!'.ticia.
manos -períccfamente enguantadas.
-¡ )fe rindo! dijo el extranjero, aunque tuviese
-¡Basta! dijo con tal violencia., que cortó la á .Teffe1-¡,, contra el suelo.
voz á su int.erlocutora. ¿ No comprende usted
Y S&lt;' k-vantó ca.&lt;la vez más y má&lt;i sorprendente.
que yo no soy. . . lo que ooy ? Se lo probaré .. . sin cabeza " sin manos, porque después del iz¡ Pardiéz ! ¡ se lo probaré!
quierdo, se había quitado el guante derecho.
Se llevó enitonces la mano á la crura, y cuand,,
- ¡ Ya ba,;ta ! agregó.
la Tetiró, ¡ había, en el lugar del rostro, un ngujer:&gt;
Era l!Üraño oir ~ta voz que parecía salir deI
vado.
negro 1
-¡ Tome usted !
Jaffors se había levantado y saoó un par de esY dando dos 'Pasos atrás, tendió á la i;eiior11 poi::as.
El extranjero babia comenzado á despojarse de
Hall algo, que ella, azorada ante la tramfon:nada
:fisonomía, aceptó maquinalmente. Al ver lo que sus vestidos, y detrás de ellos no se descubría tam·
era, lo deió caer, Janzando un grito espantoso, y PO&lt;'O nada, al igual que en el sitio que debía ocull'etrocedió va.cinante. Era la nariz-una nariz par la cabeza.
- ; Pero, exclamó de pronto uno de los presc~rosada y reluciente-&lt;iue al chocar contra el sue•
tes, éste no es un hombre! ¡ Estos son vestidos s1 11
lo. dejó oír el ruido de un obieto de cartón.
Se Quitó los espejuelos, su sombrero, se arrancó cuerpó ! ¡Mirad!
Y la voz aérea, cada vez más airada:
El extranjero había entrado en la pequeña sa- la barba. y -por último, las vendas que ocultaban
-¡ Y, sin embargo, aquí estoy [ ¡ No es culpa
la del albergue, á las cinco y media de la mañana, &amp;us mejillas.

•••

mía ser invisible! No es una razón para que rne
,destrocen los imbéciles de Yping.
-¡ Ah ! rc~pondió J affer¡;. Eso es otra cosa.
Nada me importa que sea ó no sea usted invisible.
Yo tengo una orden de aprehensión ...
- ¡ 'l'ontorías ! dijo la voz.
-~crán, pero el deber es el dober ...
-¡ Entonco;:, cúmplalo u~ted !
y de pronto, el fantasma se sentó, y antes de
•QUC' naidie hubiera pensado en estorbárselo, principió á &lt;1uitar~e los zapatos .. . los panta:loncs ...
-¡ Dek'nedlo, prorrumpió J affens, que 3l cabo,
compren&lt;lió lo que iba á ocurrir.
Se apodcwó d&lt;&gt;l ,chaleco ... que ~e le quedó entre
las mamo;-. Por último, no quedó más que la cami~a, cu)º" faldmws flotaLan e,n la lucha.
-¡ No lo soltéis ! recomendaba el agente.
Y todos los presentes se precipitaron sobre esta
-camisa, que era -lo único que quedaba del extranjero.
Una mang:i a¡:&gt;licó un terrih1e golpe, en plena
faz, á J affers, y derribó á otro hombre.
)fomento', después, la ca.misa se elevó. como si
Fe tratnra ele quitar de um cuerpo por encima de
la cabeza.
,foffers l"{' apoderó de clla, pero sólo contribuyó á arrancarla del cuerpo. Ahora, no había rastro de aquC'l hombre.
Los golpes :menudeaban; alguien tropezó con
:algo que ~ interponía á tm paso.
J affers lanzó una exclamación de tri'llllfo : ha•cía wna. pr0.,a inv,isible. . . -pero, repentina.mente,
-dió una volte-reta sobre sí mismo, y cayó ruidosa1nente contra el fmelo.
Y así &lt;lega.pareció el Hombre Invisible.

t

Lo primero que se le ocurre á un obrero extran_jcro, francés, iínglés, yankee ó español, en cuanto
tione un J:&gt;c,,;O, e; c&lt;Ymer; si tiene roáis, vestir, y si
má.~ aún, eomprar muebles, vajilla, cromos para
.adorna;r 1:,u tu.arto, nava~a de afeitar, y cuanto
pueda haocr más cómoda y agrada.ble su vida, y
dar mayor decoro y respetabilidad á su persona.
Desembar&lt;:a una remesa do esos ga.ch,1pmcitos de
-entrepuenk, que acabarán por ser banqueros y
hombres de &gt;&lt;uperficie; vi,,ten una bJ&lt;usa ó chaqueta y un pantalón de lienzo, alpargatas y bonete ro.jo ó an.l ; tm una maletilla, traen una camisa de
refacción: de dinero, ni su luz; en la bolsa, una
,cart.a de nro-;enta(!ión. Apcní1S desembarcados, se
sot{'rran en el abarrot.e y no se les vuelve á ver en
.mucho tiempo; comen queso añejo y pan, beben
.agua, d'llcrrnen en el ta,panco ó en la bodega de la
tienda; trabajan &lt;le cill(;O de la mañana á. doce
-de la noche; cc,mo Xapolcón, duermen cuatro 6
-cinco hora,:, &lt;·on el sueño sonoro de los leñadores.
'rres '111(.\~e~ da•:pués, va asisten á la corrida ó á
la tanda, r{•\·{',;tidos de" un flux correcto, camisa
,albeando, c-orbata de seda rrmlticolora, botín de
-charol y fieltro de hola. Al año, habitan un cuarto amplio, cómodo, con cama, ropero, lavabo, espejo y rctrntos en un "passe par tout"; gastan
·calcetín de• hilo de e;;cocia, reloj ~e plata, leontina
de &lt;loublé y sortija chaipea&lt;la. A esa altura, ya
tienen sus ahorritos en la casa., suelen tener parte
-en las utilicla&lt;les, ;prestan con logro, et.e.
Cineo ó ~is años de:,--pués, se establece'D por su
•cuenta, en "La Giralda", ''La Ciudad de Santan-oer'' ó "el P uerto de Bilbao"; ruedan coche, tienen
m~a espléndida y ,palco en cl teatro. :&amp;s enton&lt;'es cuando &lt;&gt;e casan con una rica, y acaban por va•
rear la plata; fi~ra,n en Juntas Dirootivas y Cont&gt;ejos de Administración; hacen fuooaciones ipia-d?Sas ó de beneficencia, en sus pueblos, y viven
r1&lt;'os, felice.~, en general. buenos esposos y bueno~ pa,d~. amamtl':'I v amados en su hogar, temi"110!\ Y temible,- en el ''estadío'' de los negocios.
Lo mii.mo el francés, el italiano, el inmigrante
extranjero, en ~eneral ; sobriedad, economía y
trabajo, al principio; empuje y audacia, des'P_ués; prirn.eion&lt;"S de todo ~énero, al ompezar, satlf-facci001(";, ele todas naturalezas, al concluir; juventud agitada y azarosa, ry Yeiez tranquila y próspera; tal es l'&gt;lt vida, y tal es el único ideal posible
de la vida, en (';\tos .tiempos de in&lt;lustmli.s-mo, de
competencia comelX"ial, en qrue el hombre se hace á sí mismo, y no hereda, sim.o {!lle tiene que la•
'brarse una -posi,ción y im porvenir.

u.e

EL :MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 21

Ese conrepto (fo la virla, es racional y dr alta
com•&lt;miencia pri,vatla y pública. En la juventud,
el trabajo es el placer por cxceleneia, la lucha tiene atractivo,; y encanto,;; oon la plenitud cl1' toda.e:.
las energía..~, coi11cidc la culminación , l&lt;• todas las
a'Ptitudc.s: C's entonres cuando hay mayores probahili&lt;la1d~ de triunfo. }&gt;ara la vejez, el descanso;
para la juyentu&lt;l, rl trahajo. Porque a~í lo enticnd&lt;&gt;n y a;;í lo praotican, prosperan los cxtranjerol'\ que noo vimwn, y porc¡,uc nosotros lo entcndemo,- y practic:amo, al rcri..,., los Y&lt;&gt;mo;:. aclPl,rntar,
mfr•tltra,; rl'troc,01lrmos, y llt~a.r á la. meta. mientras no~ quedamo~ C'n la estacada.
Kue,-tro coneepto de la ~·i&lt;la ~ entcrament'.!
contrario. Para no.::otr~. la juventud no es la
&lt;'nora del trab,a.jo. i;ino la del placer; e~ ]11, prinHwera con su,; flores, s-us p&amp;frnm~, sus bríos y
~·ns mari pO:'aR. Inspirado,; en el poeta:

Pónenme en la florida primavera,
Como primicia, espléndidas guirnaldas,
V erdes espigas de las tiernas mieses,
Yiola amarilla, adormideras áureas,
Calabazas, manzanas olorosas,
Y ma á la sombra del parrnl criada:
Y de una cabra ó chivo, ¡ roa,; calladlo !
La sangre alguna yez corrió en mis ara!&lt;.
De tanto honor en cambio, yo defiendo,
E.~te huerto y sus vides, de a,;c,chanzm,1.
Aquí, ¡ oh, roanceb~ ! evitad los huno...
Id del rico vecino á aquellas granjas
Que un Priapo de ellas negligente cuida;
Allí os lleva esta senda sin tardanza.

Di~frutamo~ por hoy de la ,ida
¿ Quién el sol de ,mnñana \'C'rá Í'
PriYacionei::, a,horro, trabajo a.siduo, edificación
lenta y la:borio,;a del ponen ir ... tonterfa; la juventud i;e hizo pam g-07,ar, para amar. La juventud e,; una mariposa, que va ,ele flor en flor, l ibando néctar y agitando sus alas doradas y v1stosru,.
¿No,; ca1yó la lotería? Puos en v~z de abrir un
tondajón, organizamos una tamalacla. ¿ Nos subieron el imeldo? J&gt;ues un bailecito de compadres. ¿ Ilcrooaanos á un pariente? Pue:s un almuerzo en 8an,ta Anita.
Para no;:otros, ahorrar e,; un vicio repugnante;
la alcancía del pu"C"blo oo la taberna. Vemos, con
lástima., y acabarnos por mirar con cdio, al hom
bre mctód ico, económi&lt;.'O ' 'guardón .,, parsimoniooo
:v preYisor. ·
Kue~tro placC'r d&lt;' dio:,f'l-i, es echarnos en la bolsa el ga-:to :v ol~eauiar parásitos en la &lt;:antina.
('ompram&lt;&gt;:; reloj ho:v, v mañana con;;ulta.mos Ir.
hora en &lt;&gt;l boleto: vivimos en los eternos tranc~
de la rC'nta que se eumplc, del pagaré que "'' ye,11ce-, de la prenda flUC c:.c pierde ; abrimos todo.; lo-,
días un agujNo grande. para tapar otro cinc_,;
cuando ya C'Stamo,; C'&lt;r.1 el agua al cu&lt;'llo, empe:,:.!mos lo que quecfa, y vamos á tentar fortuna al
garito.
Solemo-- tener á nm.,,.tra mujer encerrada, porque no tiene con qné salir, y á nuestros hijos sin
o..~uicla. ipomue no hay ron qué pagarla; pero da-•
mos cuelgas los &lt;lías ele -santo, pagamos copas á
todo biol10 YiYi&lt;'nt&lt;', Y ~olemos srutener "casa chica" al lado &lt;lC' la "casa grande".
Pero ¡c-;;o i-í ! puede oif;"e nuo,,.tra. boca cuando
ha.blam0:; &lt;le leo; extranj&lt;&gt;ros, que ele todo nos desff)Ojan, qu&lt;' dc todo Re apoderan, que nos han quitado nue.-.tra.s mi'l}as, nuestras tierras. nuestras casns, nue,,tra.s riquezas; que Yiven opulento¡; en un
país que es nuestro; que nos han de-saloja.do del
rnercatlo nacional. que comen nuestro trigo y beben m1estro vino, lucen nues.tra.s joyiu,, habitan
'llucstroo palacio:,, y pasean en nuestros jardines.
¡ Pero, qué cJa,-e de gobierno es éste, que tolera
FCmejantes a,lrn.sos, y que no aplica el artículo 33
á loo expolia,dore; del pueblo, á los vampiros de
nuestra. riqueza, que tienen la insolencia de salpicarnoo con lodo, desde ,;u,; lujosaE, carretela;,!
-¿ Pues qrué gobierno ha de ser? ¡ Un gobier no "ayaincado", afmncesado, españolizado, inglesado é it.alianiza.do•.. !

j)r.

Jr!.

Flores.

.'..bril de 1901.

Oda XX.

Yo, aunque con arte rústico labrado,

Yo, pobre tronco de álamo, ¡ oh, viajero 1
Estas tierras que miras á la izquierda,
Esta casa de campo y este huerto,
Que son de un dueño humilde, dt' la mano
Rapaz de los ladrones los defiendo.
En primavera adornánme con flores,
Espigas rubias en verano tengo,
Pámpanos verdes v uvas en otoiio
Y olivas glaucas en el duro invierno.
Llenas de leche, á la ciudad, las ubres
Llevan las cabras que á mis pastos fueron,
El cordero engordado en mis apriscos
Colma de oro la mano de su dueño,
Y ensangrientnn las aras de los dio~s,
Mientras mugen sus madres, los becerros.
Así, pueB, á este dios ríndele c•ulto,
Y de él tu mano aparta, ¡ oh, pasajero!
Lista la cruz está; ¿ por P óllux, dices?
¿ No obedeces? venir mira al labriego ;
En su brazo robusto, en dura clava
Pa~a tí trocarásc aqueste leño.

Joaquin J&gt;. &lt;?asasus.

EL SOLAR.
Mustia la parra está. Y a. su follaje
sobre el roto balcón wmbra no vierte;.
en el viejo solar, todo pregona
la calma de la mum-te.
Huyen medrosos pó.jaroo del huerto
rico de zarzas, huérfano de flora,;
no 3Jlegran ya la vida en su roointo
•a romas y rumores.

¡Venerable .m'llllsión, ruina eagroda !
podrám los años ()()IIl segur impía
tus glorias cercenar, más sitffillpre grande
te &amp;ueña eil aJma mía.
Y

e¡;

consuelo aJ mortai que penas HOll'&amp;

y por la cu€S'l:,a del dolor 81Vama,

cantar recuerdos si perderne esoucha
la voz de ln cspe,ra;nza.
Ora miro llegar cabe tus muros
brava. le¡¡:ión de nobles pailwfo:ies,
sus trnmfos dec-antam.do al són guerrero
de trompas y clarines.

CATULO.
Oda XIX.

¡ Oh, jóvme.,, ! vo ROY, árida encina
De un labrador por la i-egur tallada:
Quien, c-i-tas tiC'rra¡,, y palustre choza,
Cu~·o techo r,; de juncos y de cañas,
Protege, para hacer que año tras año
J,legul'n á H'r más nrósperas entrambas.
Como á un clios me ¡,,aludan y dan culto
Padre é hijo, los dueños de
granja:
Cuida aquél. c-on asidua. diligencia,
Que las yerbas y eRpinas, anartadas
Se encuentren de mi templo; lleva el otrc
Pocos presentes, más con mano larga.

la

"Amor y fe", tal reza la &lt;livisa
que en batai1Jas y pace.s los escu.cki. :
cántabroo son v el alma nunca abrieron
á vergonwsa duda.
Y a deil hogrur ~·oco }as velada.a
donde juntos vasallos y eeñora;,
gozosos oolebraran el romMJre
de tiernos trovadores.
Y ~ apa:rtados continentes, oigo
ma:ldec1r de su trágica fortmna
á gente.; ne l~ estirpe que en tu seno
halló gloriosa cuna.

�Domingo_ 21 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

Doo.ningo 21 de Abril de 1!)01.

¡ Oh mutación íatí1dica ! Mra.ñana,
busmndo en en.as próiligo venero,
l a paz sol€!1IlDe de tus santas ruimis
profanará el minero.

EL NUEVOSECnETARIO

--- DE JUSTICIA.

Y enoonegadoo eorre:rá,n entonces
entro escoría.s de cumbres y vertient.ee,
los arroyos que tintos GB mirairon
on sangro de vailientes.
Cuan&lt;M&gt; en temi,da.s noohes invern&amp;l.6!
hayas y pines rcimpa d aguacero,
¿ á qué puerta, la tuya -deíi"umibada,
se llega,ru ol prulmero ?
No pe,ra tí íccrnrndo wl de lfa;yo
oiel~ y tierrra de esplendores viste;
más digua luz te da oáli&lt;lia lWla
orácuilo del trism.

Yo también como tú, prósp,eros &lt;l¼te
e.lejarrse miré, y en mi auebran-to,
oon nuevas gilorias perturba.r quisiera
tu paz de c:.bm;pooanto.
U ay ay. á mi cl.arrnor sólo responrle
n,egra visión fugaz oruz,amdo el ·huerto :
"Canta lo porvenir .. . Hora., poeta,
}a tr.a,di&lt;:ión hia muerto.

.Culs jJarreda.

Nuestro ejército, en lo general, tiene grande~
simpatías en aquella nación, y muy páncipalmente nuestras bandas militaN'.'S, y los rurales, vistiendo el traje nacional -de charro, han de,,pertaiJo si.cm-

terna.cionales, su,; servicios han sic1o ina,preciablr,
en la caarupaña, en guerrillas, las targas cerooda..,
ry el ma'Ilejo de la reata, q'lle supieron convertir en.
un arma terrihle para los enemigoo.
I~n la época. actual, en plena paz, Sl.18 servicios.
·son no menos importantes, pues á ellos e.,,.tá confiada la rnguridad de los caminos, la custodia 00
las estaciones ferrocarrileras y la persecución deloe bandidos.

***
Además de loo rurales, irán otros grupo;, de soldac~os ele las troo armas : infantería, caballería 'J
artillería, que escogidos también -entre lo más selecto de los cuer,pos, tendrán oportunidad de (!emostrar la disciplina y buena in:;trucción militar, que en los últimos años es un honroso distintivo del ejército nacional.

Corno se sabe, el señor L icenciado Don
Joaquín Baranda, Que
por cerca de n~inte
aiws ejerció el puesto
de Secretario de J usticia é Instrucción l)ública, hizo en &lt;lías pasa•do,:. dimüión ele su
elevado encargo.
De,,de que el señor
Baranda dejó el Minit&lt;terio. se hablwba,
para substituirlo, de
muchas y mur di;;tinguida;; personalidades;
pero los comentarios
cesaron el jueres, tlí:l
en que ~ supo era e:
llamado á la importante Socretaría de Estado, el señor Lic~:ciaclo
Don J ns tino Fernández.
El señor Licenciado
Fernández es un "vicux de la Yicille". un
l uchador por lo;; i,dea]e,: moc1erno$, que acompañó á lo~ inicra.dore,
&lt;le la reforma y á lo,
enemi~o~ de hi interwnc-ión
Allá c uando e l l au rel se cofsecbaha

,con mttt·ha sanl?re n mucho
[sufrim iento

***
La banda &lt;le artillería, al mando de su diroctor
señor Capitán Pacheco, 1IDarcha también, y con toda anticipaeión ha estado ensayando para aumentar su repertorio con piezas model'Ilas y e,;cogida,,
que S(\,O'\lramente agradarán y valdrán á nuestro,;.
IIIlÚsicos rui-dosas ovaeiones, semejantes á la.; que
alcanzó en otros años la banda del So., hoy de Bst.ado Mayor, bajo la -dirección de loa inol'idablc~
Maestros Pa;yén y Santibáñez.
La ma•rcha ee efootua'l'á, según se sabe, en 1~
primeros días del entrante Ma,yo, y la ciudad norte-americana de Buffalo, que tendrá como buéa&lt;pedes á 'Iluestros soldados, prepara en su obsequi;&gt;
Jos onás exquisiloos agasajos.

BURALE.S EN BUFFALO.
Nuestras ilustraciones representan Jn_q grup~
de Rurales mexicancs que foI'lllarán parte &lt;le la
fuerza armada, que, iprevii.o permiso de las Cámaras, irá á Buffalo el próximo mes de Uayr., al
inaugurarse la grandiosa Exposición, preparada
con tanto cuidado en la citada población de la vecina República.

pre curiosidad y admiración entre el pueblo americano.
El grupo que maroha, ha sido escogido entre lo
más granado de los cuerpos, y siendo m~&lt;&gt;11íficos
charros, podrán l,ucir los elegantes trajes, buenas
monturas y briosos caballos, que se le.s han destina.do para el viaje, que será para ellos no sólo
de recreo, sino también de utilidad, porque tendrán oportunidad de conocer costumbres, visitar
los mi.arteles arrnericanos, etc.
P or supuesto, que además de lo mucho que
gusta á la gente
americana, ver á
nuestros soldadoti
c.on sombrero galona.do y traje de cuero, no es desconocido allí el mérito v
buenos servicios qu~
han prestado estos
cuerpos, entre lw
cuailes ha haibid0
siempre hombres de
rarro valor é irresistible empuje.
Los rurales están
muy lejos de ser un
simple adorno en
nuestro ejército : en
épocas aeiagas, muy
esencialanente
wuootras luchas in-

en

'

..

. )Ii amigo encendió un ciganillo, ~- me contó BU
i-1da en un apólogo, con fra;;es amotinadas y con;fu,-as, que ¡rnlopaban bajo el bumo:
- Lenta.mente, murmurando una e;:trofa. mm·chaba el ;:oüador con rumbo á la c,iuc1ad. por el
camino de la aldea. Abandonaba la e-alma de lo:::
c-ampo5. 1)ara e'Illpren&lt;ler b Yida, e3a peregrinac-ióu
ent re lo,, espectroB. Y mientra~ andaba y andal}a, hundiendo l°" ojo~ en las torr°" ). de,;trozantlo, al ipasar, las flor~ silvestres, el ~ol-un ,-ol
extr~ño ele otoño,-fijaba sobre sm espa lc1a,- una
pupila roja, que le empujaba á la brega.
~a inme,nrn. metrópoli hacinada y humeante,
alma ante el las puertas·&lt;le su garga'llt.a de Le,·iatha.n . E ra un amontonamiento mon:&gt;truoso de YiYiencla,s grise3, cle donde se alzaba un lamento
sor do.

Jllaf/ue/ lígarfe.

�Dooningo 21 ele Abril ele 1901.

EL MUNDO IL USTR_\ DO
gnna;; e:;trofas, es una escena del sueño de una
no&lt;:ho de vera.no? Es poesía que huele á juventud, que alllla á la naturaoleza y que, penetrada ele
sus ;;:ecret~, los cama en un lenguaje fino y sutil
como teiidos de luz.
&gt;
Y un compañero mío, amante impenitente d"la :&amp;,lle7.,a, me sugirió el pensamiento :
~
¿ Por qué-me &lt;lijo-se obliga á nuestros j óvefü~s poetas á cantar en esta.; fiestas los himno~
triunfales de las flores? No son ellos los ou() 11,_
ben hacerlo; es una mujer, es la mujer, que 1·')D?:)
excla'llla 8antacilia en su tierno a,pólogo ·'u11ció
ial par de las estrellas y las flores". La.s mnjerC',;
están en perpetua comunión con sus naturak.:; hermana.~: la,, del cielo y Jas de los jartdine;;, Hay
ll)Or ahí divinas boca;:, de las que mana el wrs¡,.
oomo la miel de los panales, y esos laibios, sc,;1 le~
mejores pam entonar la a'labanza. Una mujerharía prodigios &lt;le "La )lisa de las Flores". ,. Q:,ti
mejor .,:ace1"&lt;1ote para este paso de la sagrada litur_gia?
Comenga1111os en que mi compañero tiene razón.
¿X o te parece, niña de los ojos claros, que, á diario, hojea,; los libros de Gutiérrez N-ájera?

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Abril fué azul en otro biempo. Oberón, coqueto
y fre;;co, eon auroras rosaela.s y tarde;; airo~as, ~e
adelant,1.ba á ofrecer su primer ramillete de azueem1,-, á Titania. Hoy no. Abril se pre,;enta pesado, y enrojecido con fulgor€'S de fragua. X o c.s
ya OIJ.erón, e~ Yukano.
Yec1lo ·si no, cuando ata,1,dece. El cielo se incendia por momcntC&gt;b; brochazos ele púrpura culebrean á lo hmrn c1t'l horizonte. El ,_.;ol tiende su
pe.;ada tela de oro, de montaña á montaña; la tie-rra, caldeada, ,e rc,quebraja; el pantano, de bordes blanqui.;co,; y ,1g-rietado;,, como labios ;;e-diento.;, lanza con de:'e&lt;"peración y para defender.;e ele
las quemadura;; del aire, las im·isible,s y envenenadas ~aeta,: dd mia:.'ma, que, á ,ec-e;:, van á davar~e en la inrnó\'il v moho.;a e.';&lt;JJ!erolda de la ciénega.. Lo:; árhole~ ele lo.;; jardine., público~, _ya reverdeeido,: v pompo~o,;, c:hupan con avidez las primera,: gota,- de agua que humedecen h1 tierra.
La:: cúpulas de lo;; templos relampaguean de ira,
y ,-e empinan para atisbar en el horizonte el negr ~
vela.me-n de la tormenta.-,.; Se habrá perdido rn la
alta mar c1el cielo el gran "Buque Fimtasma ?''
Al pone1"i'e el ;;o], y ya en los últimos instantes
del crepú,,.e:1110, el espeso cortinaje ele ]a sombro
no pue&lt;le cubrir por entero la roja hornaza &lt;le la
fragua--que por mucho tiempo. queda aún lanzando las chispas de sus CiHbones inflamados sobre ]a;; cre;;ta,- de la ¡;crranía.
A la maii.ana-¡ qué tristeza !-las espigas de ]a.,
,-;ementera, han caído heridas v moribundas; los
trigales parecen campos de bat~lla; se adivina lo
terrible de la lucha, ha:V muchos cadáveres en los
smX:o.,; las campiña,s semejan pueblos batidos y
tomaidos por a.salto; }as rosas se deshojan á los beSDS lujuriosos de la luz, y }as aves se de~piloman
al bor&lt;le del camino, atra,esadas por la flecha de
Ulll. ra_yo de ,sol.
lfas, según aseguran los sabios, pr onto Su )fajesoo.d va .á ser vencida. El cielo, cuando eso suceda, se mancha·rá á trechos, ron alburas radiosas
y refresca1J1tes y anch as franjas de nubes cenicientas. Los árbol-es, hO'j' amodorrados y tristes, comenzarán á ba.1ancear sus copas húmedas en señal de afiegría; charlotearán los pájaro,•, bajo las
frondas ench~quiradas por la lluvia, y las golonc1rinas giraren lentamente al rededor de la cruz
de los c-ampanal'ios, entonando sagradas letanías,
como monjas en procesión.
Y ent,onces, en las tardes lluviosas, cuando el
agua lani el esmalte dol horizonte- ¡ oh. YO.-otra,,
las jówne,s romá.nticas !-podéis pouer en práctic-a el delicadO'"'nmdrigal de,l poeta; escribir con el
dedo sonro,rn&lt;1o, sobre el opaco vidrio de la ventana, el nombre del amante. Así, aparecerán las
letras azule;;:, como trazadas por las manos ele lw
ángeles, en la tranquila diafanidad del ciclo.

Las fiestas d e la s flores
En los pueblos cercanos, comienzan á preparar¿ Que quién las prepara?
Es inútil preguntarlo; quien hace siempre esta5
eo:-:as. el g,ran florionltor, el Sol. Hay que conv~11Ír oo que á este ca,baJ.lero se le deben los prodigios de })€talos y de ramos, que trae en su delantal de li110 la, señorita PrimaveJ'a.
Las flores viven· ¡;;on almas de runjeres coquetas, que hicieron'. sufrir en la anit:eri?r existencia á, muchos jóveru?S enamorados y sensibles. To•clós los poetas ,cantan en sus estrofas el amor de
las rosas, la castidad de lo.s lirios, ó la ternura de
Ja;: ,io]etas.
)Iaurnel Gutiérrez Xájera tiene un encant~dor
"pa,;;tiche'' linguiano lleno de fantástica ammación. ¿ So conocéis la ")fo:a de las flores?" Recordad qué sencillos y qué divinos versos. Pare&lt;:e que Andersen se entretuvo en rimar alguno
ele sus cuentos.
Corre por esas estrofilrla:s de arte menor, hechas como al paso ele un ensueño, savia virgen .Y
prima,eral.
Al leer!l.as, Ee pregunta uno si no están regadas
oon jugo de azucena y perfumadas con agua de
alhelí. ¿ Habéis oído algo más bello que esto? :
V rumos al templo. Hoy es fiesta;
tulipán dirá el sermón;
en la misa, gran orquesta,
y en la tarde, procesión.
Pafomas y codornices,
r"n hojitas de azahares,
;;:c las fiestas c1e las flores

EL ~UXDO ILUS·TRADO

Domingo 21 de Abril de 1901.

...,..
•

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i :.•. ,.• .t.;,•
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. , ~,•- ~.~

.

·---~Í\'.-!-=

Las figuras de la ópera

Nina Pack.

remien&lt;lan sobrepellices
y c001.cponen los ailtares.
un pobre topo, el -más mandria
y apocado, barre el coro;
¡ hoy va á cantar la calandria,
la ca-lanc11'.ia ele voz de oro!
Será e,l zenzontle, tenor,
jilguero, primer violín,
y mae,~tro director
el arrogante clarín.
La pila ele agua bendita
que está en el rincón umbrío
es silvestre margarita
llena de fre..."Co rocío.
El can,de-labro mayor
p,; una hermo,;a arat1caria
y aquel altar, siempre en flor,
es de Santa pasionaria.
)Iil cazoletas de almendro
perfuman el tabermículo;
ya viene con mitra ~· báculo
monseñor el rododendro.
Yan los bre,·es aretillo.i
repicando e:ascabele~.
y cleh á,s rojo3 chn·ele;;
veftidos de monaguillc.•.
Del c-0ro bajo la,; rejas,
iah.,:orta;; en ·"U.S plegaria~,
H' agrupan laR trinitaria:;
que tieuen cara:; de vieja:a.
A la came,lia patricia
y á la azalea pispiréta,
ve la azucena novicia
con •"US ojos ele violeta.
En ,u sitial la dahalia,
como priora ~e e•ponj a,
mientra,, la tórtola monja
entra de sayo tY ;;audalia.
En cambio, ¡ qué jubilo;;:a~,
cr11é frescas y qué elegante;-,
eRbí.n laB jóvene~ ro,;a,;,
¡ qué imlt'voto,, :-us. amantes!
Aquel que de negro visk,
el de las grancle~ ojeraF,
es un pensamiento triste.
¡ Sufre mucho ... ! ¡ Si supieras !
)las · silencio! ¡ de ro&lt;lilla.s !
Ya el monag-0 .ele roquete, ·
girar hace el rehilete
de azulti.nas campanilla,,.

¿ Verdad que esta poe.--fo, ele la que tomé al•

Pronto nos dejará la ópera fra'll.Cesa. H an principiado ya, según parece, los preparativo;; del
viaje. Dentro de pocos días, la t€!111porada no sera más que m1 recuerdo; luego, nada; el tiempo,.
que es un lento demoledor de memorias, se encavga de estas desapari&lt;::iones. Viene una impresión nueva, y en seguida otra, y así, de :iill1presión
en i1111presión, se envejecen y marchitan las remembranzas, y al fin, &lt;Caen como flores secas, que
el viento arrastra y deshace, y avienta, entre nu,
bes ele polvo, por llanuras interminables y sol itarias.
Los artista.; de la ópera se 'l'an. Para ello,, e~ta.
exi.stenoia i1J1quieta es una necesi.dad.
Ei,:rar de dima en dima es un i11-s,tinto
en ciertos genios, como en ciertas a,es,
dijo un poeta.
.
Sin embargo, a1lgunas :figuras, se quedarán en
nuestra memoria, por largo tiempo, como grabadas €'Il ella profun·dam€'Ilte.
La más imborrable, tal vez, de esa.; figuras,
i;erá :Nina Pack. Vivirá más que la risueña )Iontbazon y la €€(;11ltórica. Bonheur.
¿ Por bella? Xo; la perfecoión ,de la línea, la
curva de ánfora del torso, la pulida. redondez del
cuello. como el arranque de una columna ele mármol, el perfil helénico del rostro, sereno y puro,
como el bajo relieve de una medalla antigua, no
caracterizan á esta mujer exrtraña, cuyo ;;uge, tivo
poder e;-cénico produce una im-mioible y ca,i doioroFa f,ascinación.
Al contrario; Xina Pack está en el límite pre- .
ci,o en que la ,hertmosura comienza á perder su
dominio plástico. y á conYertirse en otra CO$a, en
nobleza, en maje,,,tad, en atracoió1J, en soberana y
suh_yug-adom simpatía.
Bn la Sala del Louvre, junto á la Sublime 1Iu·
tilada. X ina Pa,ck no pooría rivalizar. Pero an ·
te aquella serenidad augusta de la cliYina dio;a
pagana, los inmeneos ojos, los ojos lle110s ~1e milagro y de eru;ueño de los artistas~los grande;;
ojo-, de Ladv Li~ia-des.pertarían un Térligo ele
a0ismo, un ignoto deseo de amor, complicado ele
sem::ualida&lt;l y de amargura.
En "La Vimndiere", de Goda:rod, la Pack ha clerroohado to&lt;la su ternura de mujer, como en la
"Xavarrai;:,e" prodigó su pa,-ión de hembra enloquecic1a. El público cfo México ~nardará por muc-hos mios la imagen de la sugestiva artista fran·

¡, a
¿Qu o Vadis? e n el teatro de la Puerta Sau Martín: En el Circo,

fingidos un0$, reales y con valor histórico los
más; el e:,cenario inmenso en que la tragedia se
desarrolla : el foro, el coliseo, las terma~, las catacumbas, eran elementos bastantes para conseguir
deslumbrar y admirar á cualquier público.
Reproducimo~ el -cuadro en que Ursus, vencedor de la fiera, lleva en sus brazos, ante el palco de
Kerón, á L igia, á quien acaba de salvar, mientras

se dirigen hacia él Yinicio y Petronio. El suelo
está lleno de ca&lt;láYere:; &lt;le cristianos, erizado,, de
flechas.
Otro cuadro, menos grandioso, obtiene todavía
más éxito. Es el en que se mira á Petronio "ár-bitro ele la.s ele~ancias romana;;·', sorprenclie~do á
su esclava Eumce besando los labios de mármol
de la estatua del dueño que ama.
'

lla sido también muy a,plau&lt;lida, la eocena en
que :Nerón ~l~toriza al tribuno Vinicio para casa:~e con L1gia, y ordena á la emperatriz Popea
cen1r al cuello de la hermosa extranjera el collar de ópalos con que la oh.sequía.
La obra fué representada en el Teatro de la
Porte Saint )Iartin, en París, y obtuvo un 0o-ran
éxito.

ce.•a.

.Cuis ~- Urbina.

dQUO VADIS? EN EL TEATRO.
La afortunada ¡ vaya si es afortunada ! y bellísima ¡ cómo que es ,bella ! 'llovela de Sienckiewik",
"Quo vadis ?", de-;;pués de dar la vuelta al mundo,
trdaueida, oomentada, alabada, censura{la, r eim·
presa, y hasta expurgada para el uso de la juventud, acaba de sufrir un arreglo para el teatr o.
La obra perden{1 en interés literario, en -:abor
ele época, desaiparecerán ,de ell.a la.s brillantes Y
concienzndas descripciones históricas, que tanto
han pasmado á los eruditoo; pero ganará en dramatismo, en ,interés, en ,vitalidaid -v en energía.
Poco,; asuntos 'J)lleden ser llevados al teatro, con
más éxito que el de "Quo va&lt;lis ?". La lucha ele
&lt;los mundos, de dos religiones, de dos civilizaciones; el aJJarecimiento de personajes Jegendarios Y

¿Quo \"adis? en el teatro de la Puerta San Mart!n: El collar d-, ópalos.

�EL MUNDO ILUSrnRADO

Domingo 21 de Abril de 1!)01

EL MU}fDO ILUSTRADO

LAS OBRAS PUBLICAS

DoDl!Íngo 21 de AbriJ de 1901.

LOS OFICIALES RESERVISTAS

EN LA

La ini.cia.tiva, seoundada ya en toda la República, para la formación de un cuerpo de "Oficiales
Reservist.as", está dando los mejores resultados· se
ha.u fundado academias para que los jóvenes
criptos adquieran la nocesaria instrucción militar,
tarea de la cual se han encargado inteligentes jefes facultativos.
En México, las academias e.stán bajo le. dirección de los señores Capitán lo. Miguel Ruelas, y
2o. Gusfavo Adolfo Salas, quienes llevan como
ayudantes á lo;; Tenientes Ernesto Ortiz, Emiliano L ó;pez .l!'igueroa y Genaro :B'rías.
Con la academia que se verificará hoy, van cinco que se celebran, y el empeño que han demostrado los 250 jóvenes inscriptos hasta ahora, hac-e esperar ya q&lt;t1e mu:y pronto adq&lt;t1iriron los conocimientos necesarios para sustentar el exMnen reglamenbario.
Nuestros grabados reprc...&lt;:enfan las clistintas secciones haciendo ejercicios de la escuela del recluta, en los campos que quedan fnmte á la E!'Oltela
de T!i.ro de San Lé.zaro, al mando de los instructores, cuyo número tondrá. que aumentan-e al aumentan:e el de jóvenee q&lt;t1e ~octmden la provechosa iniciativa del señor Secretario de la Guerra.
¡1

CIUDAD DE MEXICO

ins-

Xo eabe duda que hl recon,;truc:ción de lo~ payi,mento,.; ck la ciud,1u de :\Iéx1c:o. con4itnre una
de la:; má~ grande" mejora:; para la :\J-etrilpoli, \
permiten a,;egurar el embellu.:imiento de ella, tan
pront:&gt; e;omo la:; actuale:- ohra,- emprenJida~ con
loable actiridad. ,e hayan krminatlo.
E~ cierto que lo, vecino,; ele la oapital. ,mfren e'Il
e,:to,-. moonento,; la,~ mole,;tia~ inherente, á esta
(·la~e de tmhajo:a:; pero, á juzgar por el arnnce de
é,-to:;. muy pronto ,;e verán recompensada., e.sas
molc-"ti,1,... con lo~ beneficio« de una ciudad sana,
limpia ·y henno~ame-nte pa,rirnenta,,hl.
La C'ompaüía ,1,mericana '·Barber·', que, según
~l' sabe. cekbró un contrato eon el A,·untamiento, pant construir en la,.; ca.Hes pi-"o~ a~fáltieos, e~
una tle las do3 que 011 la actualidad i'e ocupan de
arreglar la~ calle;; de la capital, y por creerlo de
interé,: público. vamo;; á dar ligera cuenta de las
obra.: qne ha ejecutado y de la manera cómo construye rns pavirnentM.

***
L os piws que hace la "Barber•· ::on de tres- cb .
ses; la.s cla..,:;cs "A'' y ·'B", ~e con:;;truyen colocan-

L _____

ºJ

La propagafüht Ul' la itlca, t&gt;tlCOnH:nüada á personas de 1wtoria acti vi ciad y bien relil(:iona&lt;las e.1
toda la Hepúbliea, ha ,&lt;·clo Í"t1ctor de primer orden
en el éxito alcanzado. puc,- han clirigicl-o invitaciones ú tona; parte&gt;.~, lrnn organizado la crroción Je
academias, y con tino di:¡,rno de elogio, han sabido atraerse al c&gt;lcmcnto máll á propósito para el

de que invariablamente han &lt;lado muestras su:;
l&gt;uenos hijo.;; pero es indudable que no sólo valor
y wonegación son necesarios, cuando de una manera
provecnosa fe trata de servir á la Patria. La guerra moderna requiere instrnceióiJl, buen manejo
de las airmas, conocimiento ele la táctioa, práctica
y pericia, que es lo que adquiriran los oficialc•re::er'Vista$, para poder, en un momento dado, ponen;c al frente de un grupo armado y engrosar las
filas ele los defensores de nues,trns instituciones y
nue.stra autonomía.

fin (JU&lt;' se persigue. Este elem~:rlto e.,;tá en la..~
agru pa&lt;:iones e.;,tudiantiles, simpáticas en tod.11-;
rpa.rtcs, siampre di..:;;ipuest.as á lo noble _y e.levado, y
un aptitudes de llenar debidamente su honroso y

1

Aplanadora de vapor,

&lt;lo primero una ba•e de concreto hidráulico, ;;obre
é,:;te el concreto llaimado "binder'', y encima ,;e extiende la lámina asfáltica. Ira diferencia entre
esta:; dos cla,;es, consiste en que la "A., tiene mayor eopesor que la '·B''. La cla;;e «e;·, e.s igual á
esta última, con excepción ele la báse, que en lugar
Je concreto, se compone de un empedrado, una cana de arena y en seguida otra ,ele aüoquines usaclo.;.
Tanto la Compañía ''Barber", como la '·Xeuohatel ·. que e::: la otra Compañía parimentadora.
trabajan en hi.s calle~ una temporada comprenclit1a
entre los meses de Octubre á :\[ayo del año ~ip;uiente. y stÍ.,,pcmlen ,;u,; labores di.uante la época
ele Huvia,;.
En la temporada que va á terminar, y que dió
princinio el 26 de Octubre ele Hl0O, ha construido
ha~ta ho~· las siguientes calle;;: l a. y 2a. de la 1Iontcrilla, Bajo,; ele San Agu;;ín, Han Agustín, Joya.
Don Juan :\fanuel, Capuchina;;, Cadena, Rafas,
San Bernardo. Arco$ de Sat11 Agustín, Jesús l'.azareno, Estampa de J esús, Bajos &lt;le Portacoeli.
Flamencos. Lerdo, Angel, l a. de 1fesones, Puente
rlel Eopíritu Santo, J es&amp;,, la. de Brruela.s, 2a.
de Berlín ,, 3a. de Londres, ( e~tas tre~ ca:lles son
de la Colonia ele! P aseo); (lrnprovent Co.), Colegio de Xiña~, Palacio Xacional, 3a., 4a., 5a. y
Ga. de Bucareli, y la Glorieta, entre la 4a. y 5a.
Superficie total ele pa,·irnento con;;;truído :37,133.53
metros cuadrados.

•••
Obras del drenaje.

tina; pero tal estado de eooas, tan provechoso y
con tanto afán sootenido, no 110s autoriza á vivir
descuiid,adw y á no estar prevenido.s para cualquiera emerger.cía, en la cual la Patna demandara
nuestros servú.cios personales.
Seg'llra.mente, que en caso ta,n remoto, por fortuna, al llamado &lt;fo la Patria, respondería el valor

ma tle do;; mil quinientos metros cuadrados al día
si bien ha,,ra hoy no ~e ha podido llegar á este lí~
mite en el trabajo, debido principalmente á que
fa..,, calle~ angosta..; y con vías férreas, no permiten
la ra.pidt&gt;z en la construcción. Es de nota1'$e que,
tanto cd tráfico ferrocarr ilero, como el de lo5 peatone,:, no se interrumpe en manera alguna durante
la,, obra.,., y el tráfico de los demás vehículos .;:úlo
e" intercepta&lt;lo por unas cuantas horas.
En los tn1,ba,jos de fábrica de esta Compañfo
~ en la,, ,:-:uadriLla~ de las e:alles, se emplean d,'.
tre-&lt;:ientos cincuenta á cuatrocientos hombre;; cl1ariamente.
8abemo~ qut&gt; no estando satisfechos ni el l'resi(bnte de !a "Barber'' ni el Gerente, que reBiden
en X neva York, ~e van á hacer algunas reformas,
tanto en la instalae:ión ()()llllO en la man era de dirigir los trwbajo..~, á fin de que en la próxima temi_)Orada, Be puefü1n con.struir treinta mil metros
cuadrados de pavrmento, a.l mes.
La otra Compañía contratista es la "Xeuchatel", y también ha p rocedido á construir pavimentos asfálticos, con su procedimiento que difiere
bash1nte del de la "Barber''. La. "Neuchatel'' ha
t.emninado ya los paviiñentos de las sip;uiente,
vías públicas: calle cerrada de Santa Teresa, Seminario, frente de la Catedral, y Empedradillo.
Próximamente, dar.í principio á ias obras, en la.s
ealile~ de Plateros.

***
La, idea por otra parte, no sin razón, ha sido
acogida con heneplácito y entusiasmo por la juventmd mexicana, que piensa, que aspira, y que

***
_En la :m-'.1-J'.ºr. parte de ~os Estados de la República, la 1mciat1va ha tenido la misma buena. acogida, así es que con funda,men.to, se espera que
antes de u n año, si los jóvenes continúan oon la
misma dedicación y empeño, quedrurá fomnad.o un
buen cuer,po de oficiales reservistas.

Nuestro;; grabado::- representan varias de las ca-

La instatlación que tiene establecida en México la Compañía á que nos verumos refiriendo, e~tá caleulaiila para construir una superficie máxi-

l)e.; mencionadas, con el pav•innento en comtru~cióin. T,unbién, algunos de ellos, muestran el p,~a-1o actual de varia" YÍa\, ~)úblicas, CO'Il. anotivo de
la~ ob.ras del Sane,tmiento.

***
tiene criterio bastante para. comprender l os deberes que la Patria impone á cada uno de sus hijos.
Hoy, es c~erto, estamos en plena paz, n,ad.a hace •~ar, m remotamente, en los peligros de una
eontumda internacional, ó de una revuelta intes-

Aplanadora de mano.

Empedrado preparatorio para el pavimento de asfalto.

Por ot~a parte, los oficiales r~ervisros, una
vez ootemdas sus patentes respectivas, y cumpliendo oon el regla,mento á que han de eotar sujetO!',
rudquieren deroohos q'lle pueden SCTle-s altamente
iprovechows en su vi&lt;la pú blica.

patrióiioo encargo, CO'Il. tanta más razón, cuanto
'.Jne esa nueva generación, que hoy estudia y s9
üu,stra, será la que imañ.ana estará al freinte de los
de::,ti!llos de la Nooión.
~

�EL :1u1-no ILUSTr•.ADO

Domingo 21 u.e Abril de 1901.

Domingo_,2 1 de Abril de 1901.

EL MUMDO ILUSTRADO

LA~CHITAS
El t:tulo puc~to á la presente narración, no es
el dim nutivo de "lanchas", como á primem vista
ha podido figuran'le el lector; sino--por más que
de pronl&lt;) se le resista crcerlo--cl diminutivo del
apelli&lt;lo ·'Lanzas", que á principios del pasado
siglo llevaba en México un sacerdote muy conocido en tasi todos los círculos de nui:istra sociedad. Xombrába..~lc con tal derivado, no t'ltlx.~mo-,
si simplPmcntc en señal de cariño y confianza,
ó si también en parte por lo pequeño de su estatura; mas ¡;ca que mi litaran entrambas causas
juntas, ó aiflacla alguna de ellas, casi seguro e;;
que la$ uominaLa la sencillez pueri~ del personaje, á quil'n, por su carácler, .e aplicaba generalmente la frase vulgar de "no ha perdido la gracia
del baut'~mo". Y, como por algún defecto de
la orranización ele su lengua, claba á la "t'' y á
la "c", en ciNtoR casos, el sonido de la "ch", convinier'n ~us amigos y conocidos en llamarle "Lanchitas'', á ciencia y pa(!iencia suya; e:· poniénclo,•t~ &lt;lt' -allí á pxo Jo,- que q,ui.:;ieran designairle con &amp;u v-erdadero nombre, á malgastar tiempo y saliva.
;, Quién no ha oído alguno de tantos
cuento.,, mfu, ó menos salados, en que
Lanchit11s funge de .protagonista, y que
la t ra,&lt;licióin oral va transmitiendo á l.t
nueva generación? Algunos me hicierron rei-r más de veinte ,años ha, cuando acaso aún vivía el personaje; sin que
l as ipreocul)l.i,cionc;; y agitaciones de mi
malhadada carrera de period,ista me dejaran tiempo ni humor de procurar su
conccimien.to. Hoy. que, por dicha, n.)
te:n¡.ro que il ustrar ó rectificar ó lison •
jear la opinión pública, y que por de~ dicha voy envejeciendo á g,,andes pasos,
qué de veces al ~uir en el humo de mi
cigarro, en el si,lcnoio -de mi alcoba, el
clll'SO lde las idea~ y de l os sucesos que
me visitaTOn en la: juventud, se me ha
,presentado en la especie de linltern:i
Itlágica. -de la im,ai;,na.ción, Lanohitas,
ta,l oom.o 1ne lo describieron &amp;ns coetáneos, limpio, manso y sencillo de -corazón, envuelto 'C.Il sus hábitos clerioalcs. avanz,mdo por esas cal,les de Dios
oon la cabeza ;;iempre descubierta y
los ojos en el suelo: no dejan.do a.soonar
~n sus 1&gt;lática11 y exhortaciones la erud,ición de Fenelón, ni la elocuencia. de
Bos.suet; pero pronto á todas horas del
día v de la a1oche á socorrer una necesi,daid, á,prodigar los auxilios de su ministerio á los moribUll'dos, y á enjugar
!as J,ágrii.mas de la viuda y el huécla:ao: y en materia de humildad, sin término de
comparación, puri; no le hay, ciertamente, para la
h umildad de Lanchitas.
Y, sin -embargo, me dicen que no siempre fué
así; que si no re,•ibió del cielo un talento. de prim er orden, ni una voluntad firme y altiva, era
h ombre ~1edianamente resuelto y despejado, y por
demás estudioso é investigador. En una época en
que la fe y rl culto católico no se hall~b~ ~ discusión en e;;;tas comarcas, y en que el CJerc1c10 del
sacerdocio era relativamente fácil y tranquilo, bastaban la pureza d_e C?f'tumbres,. la ?bservan?ia_ de
l a disciplina ecles1áshca, el ordmano conoc1~~e~1to de las ciencias sagradas y morales, y un JU1~10
recto, para captarse el aprecio del clero- y el respeto y la r~timación de la :'°ciedad. Per? Lar,zas, ávido de i;abrr, no se babia dado por satisfecho
con la instrucción Ecminarista; y en los ratos que
el desemprño ~r sus _obligacio~cs d~ capellán le
dejaba libre;;, profund1z~?ª las mvestigacwnes te?lógicas, y, con autonzac1on ~e sus prelados, seg\11ª
curiosamente las controversias entabladas en Europa, entre adversarios y defensores del catoliciflmo · no Riéndole extrañas ni las burlas de Voltai;e, ni ]as abrnaciones de Rousseau, ni las ab;,traccioneR de Rpinosa; ni las refutaciones victoriosas qur provocaron en su tiempo. Quizá hasta
se haya dNlic-ado al estudio de las ciencias naturales d·es-pué~ rk ejercitarse en el de las lenguas anti~as y modernas; todo en el límite que la escasez de mari;tros v de libros nermitía aquí á principios del si~lo. Y este hombre, super!º: en conocimientos a la mayor pari.e de los clengos de su
tiempo, consultado á veces por obispos y oidores, y

considerado, a~aso, como un pozo de cie:icia por
el vulgo, cierra ó quema repentinamente sus libros; responde á las consultas con la ri~a ele la
irfancia ó del idiotismo; 110 vuelve á cubrir~c la
cabeza ni á levantar del suelo sus ojos, y Fr c.-onvierte en personaje de broma para los chicos y para los desocupad ,is. Por rara y peregrina qne haya sido la tramformación, fué rral y efectiva; y
he aqui cómo, del respetable Lanzas, resultó Lanchitas, el pobre clérig-o que se me aparece entre las
nubes de humo ele mi cigarro.
No ha muchos meses, pedía yo noti:!ia;: dr él á
una persona ilustrada y formal, que le trató con
cierta intimidad: y, corno acababa de figurar en
nuestra c011versación el tema del espiritismo, hoy
t'n boga, mi interlocutor me tomó del brazo, y,
sacándome ele la reunión de amigos en qne el-tábaino1', mr refirió una anécdota más rara todavía que
1a trani:formación de Lanchitas, y aue acarn la explique. Para deiar consig,1ada t~ l ané&lt;'dota. trazo estas líneas, sin meterme á calificarlo. Al ca1,0, si es abl,urda, vivimos bajo el pleno reinado
de lo 11bsurdo.

,,.

~ o recuerdo el día, el mes, ni el año del suceso, ni si mi interlocutor los señaló· sólo entiendo
que se refería á la época de 1820 á 30; y en lo que
no me cabe duda es en que se trataba del princicon algunos amigos suyos, por el rumbo de Santa
pio de una noche obscuTa, fría y lluviosa, como
suelen serlo las de invierno. El Padre Lanzas
tenía ajustada una partida de malilla ó tresillo
Catalina Mártir; y, terminados sus quehaceres del
día, iba del centro de la ciudad á reunírseles es•1
noche, cuando, á corta distancia de la casa en que
tenía lugar ]a modesta tertulia, alcanzóle una mujt"l· del pueblo, .r.i. entraJdt en aüoo y rni.::uabll'menre v€'.stida, quien, besándole la ma,110, le dijo:
-¡ Paidreci to! ¡ Una confesión! Por amor de
Dios. vé-ngal'e conauñgo S,u :Merrod, pue., €'1 cuso no
a,dmite espera.
en solicitud ele los auxilios espirituaJes que se le
Trató de irúormarse el Padre de si se había ó
no acud~do previamen,m á 'la parroquia respectiWt.
pedían; P?ro la mujer, con frase ,bre,-e y enérgica,
Je contesto que el interesado oretendía que él 'Pl'eCJ.Sallnonte 1\c con:fesa¡ra, y que si €e malograba el
momento, pei;aríia sobre la conciencia del saoorn.ote; á lo cual éste no ilió más respuesta que 0ch11r
á andar detrás de 1la vieja.
Recorrieran en toda su longitud una calle &lt;le
Pon,i,entc á Oriente mal. alumbrada y fano-osa
:vien&lt;lo á rnhr ococa ,d el Apa,rtrulo. y de' allí ~a:
ron haciia el Norte, hasta torcer li. ma,no düreeha
y dctenm~&lt;' en una misera.Me aocesoria del callejón
del Padre ucuollil. La puerta del cuartooho estaba nada más entornada, y empujá,ndola simplemente la mujer, ponciJI"ó en 1a habitación llevam-

&lt;lo al Púlre La'Dzas de una de las extmm.idades
del mam.teo. En cl rincón más amplio y &amp;obro una
o.:¡tera suoi•a y medio de.sbJ.ratiada, estaba el paoiente, cubierto con 1.Llla f.r.az¡¡¡da; á oorta d,i.sbaJncia
u,oo ve'a de sebo puesta sobro un jarro boca aba:
jo en el suelo, daba su t':', (ti•A luz á toda l,a pieza,
enterarmente de~annueolaida y con las paredes llel[lfü&gt; de tela.rañas. l"&gt;or torrible qtre rea el cuadro
más ,ac,aba.do de la i ndi~nc:a, 11.-0 .da.ría idea del
desm~ntelamit"&gt;1rto, ,do:;a..~o y fobregu.ez &lt;le tal h.abibación, en que la roz humana parecía apaga™C
ain.tes de sonar, y cuyo piso de tierra exhalaba el
hedor ospeci'l.11 de tl::is sitios que oareoon de la menor ventiJa,oión.
Cuando el Padre, tomando la vela, i;e acercó a-1
paciente y •levantó con suavidad la :frazada que le
ooultabu por completo, do,cubr,ió.se llilla cabe-zia
huesosa y enjuta, amwrraida oon un pañu,clo amariUento y á trechos roto. Los ojos del hombre est.aba,n cerra,dos _y nobablemonte hundidos, y la piel
de su rostro y de sus manos, Cruz!lJ(l,as sobre el pecho, a,!)aroniJaha ln sequedad y rigiiuez &lt;le la &lt;le 1~
momi,as.
- ¡ Pero C'Ste hombro está m uerto!
exclrumó el Padre Lanzas dirigiéndose
~ la vieja .
-Se va á confesar, Pai!Teci.to, respoud ió la mujer, q,uimnrlole la vela,
q·lK' fué á poner en el rincón IM!3 d ista.nte tle lii pieza, quroando casi á obscura, el resto de ella; y al mismo
tiempo el hombre, como ¡:,,i quisiera de mootrar la wro.a&lt;d de la'S palabras de la
mujer, se inrornoró en su petate. y comenzó á recitar en voz cavernosa. pero
sufioientcmen te inteligible, el "Confitc&lt;&gt;r Deo".
Tengo que ab11ir .aqní un paréntesfa
á mi rnarraci&amp;n, pues el digno sweroob
jamá."I á aJl'Il11l naf'id,a r'l'firió la extr.rn~
y probable,men~ horrible confesión que
iiquella noohe le hicieron. De algunas
alu'Siion~ y !l'.Iledias prulabras suyas se
infi(}re quie a,l comenzar su relato el penitenbc, se rofcría á rochas tan remotas,
que el Padre, c1'8yéndole d-ifuso ó &lt;livagado, y comprondicmdo que 1[10 había
ti01l1f])o que perder. le excitó á concrctari,ie á lo que i.mporta;ba; que á poco
c•nbcndió que aquél se daba por muerto
ele mmohos años atrás. en cireunstanciM
violeinta.s que no le habían permitido
de¡,cairgar su oonciencia como había
acootumbrado ped~rlo diariaimenoo á
Dioo, .aun en el olvi'&lt;lo casi total de sus
debcl'(\C; ry on el reno de los vicios, y quimíi~ hasta -del .criqnon ; y que por permiFión divLna. lo ha.cía en aq,uel momento,
viniendo de 1a. eternidad para voh-er á
ella. inmooiatarrnentc. .Acostumbrado
Lamzas, en el la.rgo ejercicio &lt;le su minisbcrio. á
l.os defüios y extrovrura,ucias de los febricitantes 'f
de los d~, ,no hizo ma;vor aprecio de tailes declaraciones, ju~ndolia,s decto del extravío a.normal
ó .inveterado de la raron deil enfermo ; contentJándo.&lt;:e con exhortarle al arrepentimiento y explicarle lo grave dd tramce ,á que esmba orillado, y oon
abs,c,lverle bajo 1~ condiciones neces-arias, supu~tas la oer.tun·bación meruta:l de que le COI1.Biiélernba
do.rn.ina&lt;lo. Al pron,uinoia,r }as últimas pa'la.bras
del .rezo, notó q1Ue el homhre haibía vuelto á acostanse; que la \·icj,a no e,;,.taoo. y,a en el cuarto, y que
la vela, á ounto de 00111,mniTSC por completo, despedía sus Úil.ti111ms -\ ttC"CS. Llegando él á .Ja puerta,
que oerimrunecía en.tornaida, quedó la piem en profunda obscuridad; y, Mmoue l!Jl salir atrajo con
rnavidad Ja hoja enhroobiertia, oorróse ésta de firme, como ,sí de adentro la hubieran ron.pujado. El
Pad:re, que &lt;eontiaba con hallar á la. mujer de la
pa,rte de afuera, y con recomen.dairle el cuidado
cfol mor.il&gt;uindo y que volviera á llama;rle á él mismo, 0,u n á des.hora, si advel't:ía que recobraba aquél
la razón, deeconoortó,oe al no verla; esperóla en Y:1no duranbc algu,noo 1ninutos; qu,i so volverá entr'l~
en '1a ac-cesoria, ;;;jfll ron;;~au,inlo, por haiber quedado cer,roda, como de firme, la puerta; y, apreta.ndo
en la calle la ob-o,curi1il1a1d v l,a. liluv,i,a, decidiósr. al
fin, á alejm~e. iproponiénd~ efocbu'all', al siguieate día muy tompra110, nuev'!l. visi!ta.
Sus compai'íoro~ fl(' m,aliUa ó tresil,l o k re~,bieron amistosa y cordirumente, .aunque no sin reprocharle su i:ruicranz&gt;a. La hora de la cit,a había,
en efecto, pasado ,y,a. con muc.ho, 'Y Lanzia.s, sabiéndolo ó sospoohámdolo, había venido aprisa y es-

taba. sudando. Echó mamo al bol,
eillo en bus'Ca del pañuelo para
lin:npiarse fo freute, y no le halló.

No &amp;e trataba de un pañuelo cual•
quiera, sino de la obra acabadísima de alguna de S'llS hijas espirituales más consid&lt;eradas de él; finísinw. batista oon las iniciales del
Padre, primorosamente bordada.~
en blanco, entre laureles y trinitarias de ¡rusto rmás é menos mon .
ji,l. P revalido de su confianza en
la casa, J.lamó al criado, le dió las
señas de la aooesoria en que 5ei:,&lt;&gt;u!'8l!Ilente h81bía dejado el pañuelo,
y le despachó en su busca, sati:sfecho de que se le ,presentara así,
ocasión de tener nuevas noticia~
del enfermo, y de aplacar la inquiet ud en que él mismo h®bíia. quedado á
su respecto. Y oon la
fruición q ne produce
en una noche fría y
lluv:iosa, llegar de la
caL1'e á una pieza abrigada y bien alumbrada, y hallarse en amiotosa compañía cerca
de una mesa espaciosa,
á punto de .comenzar
el juego que por espacio de más .de veint.e
años nos ha entretenido una ó do.s hora3
carla !!loche, repantigóse n uestro Lanzas en
uno de esos sillones de
vaqueta que se h.allabai:n frecuentemente en las cel&lt;las de Jos monjes,
y que yo 'Prefiero ail ,más pulido asiento de brocatel
ó tereiopel? ; y encendiendo un buen cigarro habano, y arroJando boca.nrudas de humo aromático al
colooar ~us cartas en la mano ,i zquierda en fo-:m_a
de aoo.mco. y como si no hiciera más que continuar
en voz alta el hilo de sus reflexiones relativas al
penitente á quien acababa de oir, dijo á sus oompaiíeros de tresillo_
- ¿H an leído ustedes la comedia de Don Pedro
Calderón de la Barca, inti.tulruda "La Devoción de
la Cruz?"
.Atlguno de loo comensaJes la conocía, y rooordó
al vu~lo l,as principales peripecia.s del galán noble
y ~1ente, a.l par.r que corrompido, espooie de '.l'enon o de su época, que, IDJUerto á hieNo, obtiene por
e~ecto de su constia.n.te devoción á la ~o-rada in.sigma del orietria.no, el raro privilegio de ccmfesa:rse
~ omentos ú horas d1:Spués de haber cesado de vivir. Recordado lo cual, Lanzas prosiguió diciendo, en tono entre gra.ve y festivo :
- :No se puede n.e~r que el pensamiento dal drama de Calderón es altamente religioso, no obstante que algunas -de sus esoonas causaríam. pooitivo escándalo hasta en los tristes días que rulcanza,~ os. . Jifus, para que se vea que la.s obras de iinagmam6n suelen causar daño efootivo aun con lo
poco de bueno que c001tengam., les diré que acabo
de confesar á UJ1 infeliz, que no pasó de artesano
en s?- buenos tiempos; que Hfh:T111,; :;:1bh. 10':'r; y
que, mdudablemente, había leído ó vist.o "La Devoción de la Cruz", puesto que, en fas diva.ga(!iones
de su razón, creíia. reproducido en sí mismo el mila.g,ro del drnrrna .. .

-¿ Cómo? ¿ Cómo ? exclrumaron loo comensales
de Lanzas, mostrando repentino interés.
-Como ustedes lo oyen, a'lllligos míos. Uno de
!os mayoTes oootáculos ,con que, en los tiempos de
llus_tración que corren, se tropieza en el eonfesiona.no, es el deplorable efecto de las lecturas, aun
c~e aquellas que á primera vista no es posible cahfioar de nociV'!lS. No pocas vooes me he encontrado, bajo Ja piel de beatas compu,ngidas y feas,
oon runimosas Casamdras y ti€'Til.as y remilgadas
Atala.s; algunos Delincuentes Honrados, á la manera del de J ove1lanoo, han r~bido de mi mano
la absolución; y en el OOl.l'ácter de muchos hombres
e.esudos, he advertido fuertes cooatos de imitaci_ón de las fechorías del "Periquillo" de Lizard1. Pero mn!?'U.D.o tan preocupado ni porfulrlo corno mi últim; penit.ente; loco, loco de remate.
i Lástima de alma, que á vueltas de un verdad.ero
arrepentiluriea:it.o, se oo.tá en sus hoce de que ha.ce
quién sabe cuantos a.ñoo dejó el mundo, y que por

ailtos juioios de Dios... ¡Vamos! ¡Lo del prooo.gomsta del &lt;lmma oonsaibido ! Juego .. .
En ~~ momentos se presentó el criado de la
casa, dic1enrlo al Padre que en v,a,no había llamad~ dura~te media hora en l,a puerta de la accesoria; habiéndose acercado, al fin el sereno á avisaiile carimtivamente que la tal' pieza y l~ oontiguas, llevabian. mooho tiempo de estar vacías, lo
cua~ le cons~_oo. pmeclan:nente, por razón de su
oficio y de v1VJ.r en la misma ca.lle.
Con extrañeza oyó esto el Padre; y los comensales que, según he dicho, habían ya tomado 1nterés E:n su aventura.,, dirig.iéronle nueva; preguntas, muán&lt;looe unos a otros. Daba. la casualidat.i
de ha1larse _entre ~llos naoo. menos que el dueño de
las accesonas, qmen declaró que efectivamente
así éstas oomo la oasa. toda á que pertenecían lle~
vahan cuatro años de va.círui y cerradas á ~nsecuencia de estar pon&lt;liente en los trib~aJes un
pleito en que se le disputaba la propiedad de la
finoa, y no haber querido é-1, enitro ta,nto haoor la.a
reparaciones irndispensaibles para arrendarla. In-dudablemente_ Lanzas se había equivocado respecto de la localidad por él visitada, y cuyas señas,
em embargo, correspondí31Il con toda exactitud á
kt fin-ca cerr~a. y _en pleito~ á menos que, á excusas del prop1etano, se hubiera cometido el abuso de abrir y OCl1par
accesoria, -defraudán&lt;lole
s~ rent~. Interesados igualmente, aunque por motiv~ diversos, el du~ñ? de la casa y el Padre en
sahr de duda.s, oonvm1ewn esa noche en reunirse
á otro día temprano, para ir jun.tos á reconocer
la. accesoria.

¡,ido necesario desembarazar de tierra y t e l ~ r
pól'. medio -&lt;le clavo ó estaca, &lt;:'l agujero de la ecrrrud1ua, se abrió al fin la puerta, ,,a.liendo por .U:i
el aire maJsano y apes.tooo á humedad que Lanzas
había aspirado alií la -noche anterior. Penotraro..i
en el cuarto nuestro clérigo y el dueño de la finca,
v á pesar de su oh.scuriidad, pudieron notar de.-;&lt;le
Juego, qu~ estaba enteramente desho.bita&lt;lo y sin
ml1ebJe m rastro alguno de i111qu.ili,noo. Disponiase el dueño á salir, invita111do á Lanza,s á seguirle ó
preood.erle. cuau&lt;lo éste, renuente á convencerse
de que había úmplcmente smiado lo de la confesión, se dirigió al ángulo del enarto cm que recordaba haber estado el enfermo, y halló en el suelo y cerca del rincón, su pafiuelo, que la esoasí,;ima hlZ de la pieza no le había clejiado ver antes.
Recogióle con profunda ansioo,acl, y COI"l'i6 hacia
la puerta para exa.mimarle á toda la olari,dad del
dí~. Era el suyo, y las marca.e; bord;Ula.; no le
deJ11h~n duda a.lguna. Inundados e,n sudor su
i'&lt;"lnblant.e y s~1s ma110$, clavó en el propietario de
la fine.a los OJOO, que el terror par&lt;.&gt;da ha(!eT saJir
de 8US órbitas; 00 guardó el pañuelo en el bolsilfo, d&lt;&gt;eeubriós.e la cabeza, v salió á la calle con el
sombrero en l,a mano, deJánte tkl propietario
q11 ien, después ,d&lt;' _haber cerrado Ja. puerta y entre~
g1ulo á su clepei1(licnte el ma,nojo .de lJ.aves, oohó á
~,n,rlar _aJ },a.ido del Padre, pr('guntándole con oierta
llTI'Pa-01e11(!ia :
-Pero ¿ y cómo se exphca ust-0&lt;.l lo acaooiiél.o?
Lanz_as le vió con ~cñal~ de cxtraííez•a, como si
n~ httb1era romprend1do la pregunta; y s:iguió carnmando con la cabeza des&lt;.:ubierta á sombra y á
¡;~}, y no se )a volv:ió á cubrir desde a.qual punto.
Ouando alguien le mterrogaba sobre semeja.ufo rareza, con~estaba con risa oomo de idiota, y llevándos? la &lt;h~trn. al boJ._;-iJJo, parn cerciora.roo de que
tema
el pañuelo,
Con infatio-,al&gt;Je
constan.
. consigo
.,
o
cia s1g1Uo desempenando las tareas más modestas
dol ~isrberio sarerdotal, dai!ldo seña.loo.a preferencia á las que más eu contad.o le ponía.u con
~os pobr.es y los niños, á quienes mucho se a.semeJ~ba en sus conversaciones _Y eu sus gustos. ¿ Tema, 8(!8001 p~ente ~ pasaJe de la Sagrada Escritura relativo a los parvulos? Jamás oo le vió volv~ á &lt;hl:r eil menor indicio de enojo ó de iinpacienc1,a,; y s1 en las ca,Hes ern casual ó intencionalmente a~ropellado ó vejado, conti'Ilua.ba su carm.i,no con
la vista en el suelo y moviendo sus la.bios como si
orara. Así le suelo coo1teimplar todavía en el sile:i,ci? -de m.i rukoha, ootre las nubes de humo de
m1 cigarro; _y rue pregunto, si á los ojos de Dios
no era Lanchitas más sabio que Lamzas y si los
que noo reíamos con la na1.1raeión de &amp;us.' excentricocl..a.&lt;les y s1n1ipJ.ezas, no estamos, (}11 re.alid.rud más
trascortla.c1os que el pobre clérigo.
'

Diré, por vía de a,p én&lt;lin\ que poco después de
su
al 1-ccon.,truir alguna de Jas casas del
et.!leJon deil Pad•re Le.ctlfma. extrajeron del mur-0
mas grueso el&lt;&gt; 1ma p:ew, (¡ue ignoro si sería la

.m:;ertc,

!ª

Aun no eran 11;3 ocho de la ma.frana siguiente,
cuando llegaron a su puerba, no sólo bien cerrada
sino mostrando entre las hojas y el marco y en eÍ
ojo _de la hlave1 t.elarañas y polvo que da~n la segundad maoorial de no haber sido abierta en algunos años. El propietario llamó sobre esto la atención del ~adre, q~ien retrocedió hasta el prinoipio
del ~ leJon, volV1endo á recorrer cuidaid.oisarnente,
y gwán&lt;lose por sus recuerdos de la noche anterior
la dist.ancia que mediaba desde la esquim.a hast~
el cu'!llrtucho, á cuya puerta se detuvo nuevwnente
a¡;,eguran-do con toda forrnaJidad ser la misma po;
donde había entre&lt;lo á confesar al enfei.imo, á menoo que, oomo éste, no hubiera pordido el juicio.
A creerlo así se iba inclinando el propietario a;}
ver la inquietud y hasta la angustia con que
zas examinaba la puerta y la calJe, ratificándose en
su.s afirmaciones y suplicándole hiciese abrir la
accesoria á fin de registrarla por dentro.
Illevaron allí Ulil. manojo de llaves viejas tomadas de orín, y probaindo algunas, después d~ haber

Lan-

t

\

consa?ida aooes?ria, e.r e"q uelc&gt;t o de UJl hom bre qnc
pa.recia, haber sido e mparec.lado mucho tiempo ant.es,. y a cuyo ~..squcleto se &lt;lió sepultura cou las
delndas formrul11dacles.

J"osé )tlaría lfoa ]Járce11 a.

�!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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