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                  <text>!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

�EL 1IUXDO ILUS·TlL\.DO

Domingo 28 &lt;l.e ...\.bril lle 1901.

DE EUROPA
UNA TUMBA.
~

CARTAS Á URB[NA.

Seca, glaciaJ, muy doloro,;,: á lo.,_JJie;; y h1,- ,m,~nos y espléndida_ y pura, iue en ~ iza ),t pen~1lüma !111añana del siglo; el Sol e~taba alh, no cab~a
kl'Uida, v11c:;t.o que lo veíalJllos, _él era &lt;1men p_arec1_a
no verno,s • su eléctrico faro mcande,cente 1luuunaiba sin ~alent.ar; el aliento hela~1o de, l?s Alpes
no lo dejaba entibiar .;;iqrne1:,1 la, .sm r~tonca, azu.l
amósfcra; el pallre de la nda, e5 decir d~l calo1,
tenía de malgrado la cri;:talina ter"ura del cielo, palideces y •de-.,;mayac1a,; blancura,; de ,;ol de fin_ dd
mundo. Co11 -su látigo de ;,eüa pun teado de ~1elo,
el amable cefirillo nos azotaba la cara t'.e lo lmc1-0.
De 110 crrian cosa ( me tra,duzco voco hln·eme1~te)
nos ,::en~'ían los «ohretod{',; y las manta,,; mas 1bamo~ contentos á visitar á Xiza. e11 m pan~rama, Y
á Gambetta Clll "u tumba: por eso ~ubiamo.s la
rampa dél Jardín c1u Chatean.
Quedó á nue"tra mano lia playa t~e p1a1a. Y z~firo decorada por un hn1o &lt;1e p,llac10~ ~- •y1lla,: ,
y c:11zado por la. ramb!a, lentament~ con:a: d~ l~
"Promcnade &lt;le,; irnglais-', y comcnza,¡110" a. ,_en
cer la pencliente de una colina e-calomH1a de ~~T&lt;.1ines v bosquccillos verde,, á pei'ar de la_ est'.1c1on.
Ibamo, iclejaul'&lt;lo abajo arroyos de ,1gua lnnpia, e~
cuyas orillas alineaban la.;: larnnderas ,ms say,~"
de colore3 rem,111ga·d,1s ,;obre la::; cfo,~_mlas y,'.ntornllas y la::i ca,a&lt; apiñad,1s de la ~ 1za ¡meJ~, qu:
·ailm'."aban en busca -de luz ,ms cabeza:- "alp;ca•da,,
de ,~-.1 tanilla,s YCI'Je-,·iejo, y cubierta,; con selll1o-.s
sombreros de alegres teja,; ele ~Ia~·,elhi. Pron_to
se c,condió entre las ramas (~; los arbole,, que ~ería inju~to llamar "e,,c-ueto,; y a·tlnla_llor llamar
"repué.,tos'', el montón de casa.;:, y no vnnos_, de
laclo v otro, sino ,·crdnra un tanto mar~~1ta, .,m
otras· J'lores que los ro,-tros de ~]~unos ll)no,; Y d_e
· 1e,a,, Jugo,a,,
·
, · y 1·t1b1a·". 1·1,
alguna~ mg
,,_ ma~·, y de"teñidas las otra,;, como flOTes _de 1m1er1:10.
Delante de. no,otro., un rac11no amanllcnto ac
regocija-dos estudiante:, japone,e.-, ~rmado,: •ele, sendas kodak,:, colgaba de un can_-uaJe que ,;ub1~ la
cue,ta, á e,;cape; n ido de\)í l~e&lt;:1r, que no_ ra?1mo,
. e del crru¡Jo aquel sallan canc1onc11la" _ &lt;le
po1qu
e
.
,
t
l , e,·ti··rnas
frases picadas, estrudentes o ~u ura e,_. •' ' ' ,
capaces de matar &lt;le pena á los e;:con:hdo,; y
dos 'Plliseñores de aquellas arbol~da,, cloloro,d
mente cri&lt;'paicla;; de frí?. ·; .\.haJ?, el _ruare~ e
= 1·a aztil del ruar volna a crecer a '11ue5tra. v1st~,
•''-•' ' ' '
'
-f
]
1 hor1
v se complicaba &lt;le lejanía:; e~ m1rn·t as, e e. . :
~ante;; indecisos, yc]a"1os levemente ·de b~'l1ma_~ opa
linas su"eric1orcs de la sen sación c1e 1o mfimto:t· ·
rn ;um;r de a!rlla Q_ue caía en dos ó tre,, pal,p1_a cione~ sonora;; eque comtituían con _su crish1hna
monotonía un ;itmo, una canción antiJaponern; po.r
.
cne1a:na
ele lo·
- ,, ,'ir'·o·le··
" " corrh' una balaustrada] maid
mórea. de gran e5tilo, c]á"'icarnente ele-cara( a e
trepadoras; de su ba;,.e brotaba um~ eornba~1a
~ran'i'IJ)-uente cortina ele agua, que eaia en una ~
;,a ,·, ln('f[o en otra entre fa, roca,; de una.. ~ru a
0
" ,
'
'
,
t l crt11J as v
artificial, y clo.,pués ss escurrnl " 11 re_
o .· • ~
va eneauza-cla, pa,;;aba a nuestTO lado hgern, canta11
te y clar a.
.
,, 11'
J, y
Llegamo;; á 1a metieta del "chatean : ,1. l n? 1,~.
&lt;'füitil1o Yiejo ó nueYo, y aquello es el Jarchn_ ~ ~
una fortaleza c0tmó podía serlo de 1ma er11~1ta'
hay uno,; cuanto., buh011ero;,., (!}le ,agan
d~
quiera, en husca del "forastero , ha)_' ve1H1e or:,~
&lt;le 1110,-,aiquilfos florentino$, &lt;le TOsai,os roman;~,
ele cajas ele Sorrento.. Ila)·, ademá,, un ~~m ,e
armado de un telescopio. La muralla alpm,1 ~o~
ºti·· rotas cornirn;; de ni eve color ele rosa, cerca e
"horizonte
"
'
· arn'b a, en c_eil'
] · edor ,
tcrre,tre y al)aJo,
:Xiza, '-Obre •u~ colinas acic~lada~ el~ mansiones ~eñoriale• y de hotele;,. J11~s senorrnles todav1~~
m·1rnífieo~ C(1ificios que gntaban, como ad,ened1
0
'
·
z0-.:;.
;,.u hermosura arqm• tce t'01uca,
"-upremamente
,
"confortable'' Y cle1icio~am&lt;&gt;nte presm;into"a y barbara; al,lí e3 donde se envul'lvc e~ marmole:&gt;,,enterrat1o", que son incomparables 'belvederes .' en
''halls" v "alería;; &lt;le pi01lra" ~' e;;tuco, .. cuaJa:das
ele l)lantat rara", el activísimo "far mente" de
la sociedad elegante, que va a1lí ó en bmca ele atmó"fera tibia, c1c viento salado, un poco e~fem~t
v delicada dd cuerpo, ó e~ busca &lt;le.l ca~i~o,
~Iontecarlo. Toc1o &lt;&gt;so md1d~ entre pr~me, a,,
']'Jáhdas realicladc" de vegetaciones de,tmaclas á
triunfar en Floreal.

:~n

.n:u:

.i

ª:.

Pºa

i

Al marcrcn de todo e,te panonuna "accidentado'' ( la .\.~adernia pregunta en e,-tc caso_ si --el accidente" fué crrave ó leYe) que nos dommaba, nos
rodeaba ,. no::=' deoboi,daba, :;e abría un amplio segmento de la ·'cóte cl'azur·', y allí ,e clavan los ojo3,
y de allí nos fué prcci,;o arrancarlos pam ver
con el teleocopio el hotel que se ~onstruye par~ 1~
reina Victoria, y á donde la rema n? ,vendra, a
pe~ar de &lt;iue ,;e la con"idern c':1~10 la Je_fe augu~t,a
de la cc1onia extrnnjern en ~ iza, y ,;1 me clec1s
que esta profecía e.-tá formulada de,pué, de l~
muerte de la gorchl :'eñora augfüta, _os con!estare
que os pa,áis de foto3. El telesc,c,p10 '-'Cgma, entre tanto, mc,trírndono·~ á má~ de otros hotele•,
como el ''Riviera Palace·'. insolc,ntcs de "lujo y de
'·modern style" arquitedónico, los Ínt\rte,; ocultos en la" altura•, 1)ara defender la abierta rada
de Xiza y la ele Yillafranca; en 1111 ventisquero
una galer'a. larga cerrada Cfü•i herméticame!lte por
la nieYe, unos hC&lt;Jnú,culo:- entraban ~· ,ahan por
allí, era un cuartel de alpinos, enga;,tado en el
cuarzo ,del "glacier''. Y .-oldan lo;; ojo:; al m_ar,
al mar c¡ue por uno !' otro lado acotan Beauheu
v Antihe,- : aquel azul tiene a1ma; azul como. los
ojo,- de la blonda que se am~, tlukeme11te re_.-p1rador cle,ma-rnt1amente dornlH1o; en el horizonte
el perfil dei "~teamer" que pa-a como ,i est_twiera
e11 el aire, como un buque fanta,ma, aiado, nTe,~l:
y allá. allá, una fugitiva siluebl montano·.-a de Corcega, apareciendo y de::;apareciendo en el campJ
&lt;le nue::tra lente.
,
· Una hora de c011templación ! ¿'Gn día habn_a
ba!tado? ¡ Oh ! mi querido amigo, fütl'd que vibra tanto bajo su ,,onri::;a muelleme1:te ~enrnal Y
buena 6· cómo habría hecho para cleJ,ll' la plataforma, aquella y el cuadro aque1·,
: F'ne' para nn'
un dolor, pero tenía que cumplir con un deber
social, vi,-itar á tm, amigo de mi juventuc1 que p~r
allí e~taha alojado ... en un oementerio "au_ c1metiérc, cocher·' y bajamos uno,, ct~antos nunutos de rampa, cortamo3 por un cmnmo entre ~1prese&gt;' y pino;;, y llegamos á una puerta cualqmera abierta en un muro blanco, e.0 a puerta e,taba
,n.iarnecic1a de un guía de ~enukros charlatán como
tcdos lo,; cruía,, é italiani,.ta aclemá,;; é,,te no estaba confo~me C'l-11 la anexión de Xiza á Franci,1.. .
Grandio,::•, mamoleo.-, derroche de mármol
bla11co, alabastrino ~- tierno, de Ca$tclino, ó duro,
con1ipacto, mate, dernizador, de ~arrara; alguna~
idea~ poéticas ó patéticas traduc1?as en. figura~ o
&lt;Trupos agradables, suaves á la v_1sta, tnstes; a~~eles que oran v vuelan, personaJes dolorosos tr1~iales, con la. trivialidad c1el sufrimiento, estrltuai:; de per,onas vivas, especies ,d~ fotografías. escultóricas, tan exacto, tan mecamco, por -decHlo
así, es el parecido, un pad_rc, um1_ma.clrc, guar~1a1ido con prosaico y simpático reali~,mo, el _realismo
del yc•tón , del botín, del :fieltro, idel tJ-aJe-sastre,
Ja, tumba de un hijo; lindo bebé, si el medallón
delicioso no miente. T oc1o muy bien, poco, nac;a
coúmovec1or natura1mente, pero que con la fna
albura de 1~ pie'dra subra:ya la tristeza inquie:,ta,
1111 gustiante, que todo_ camposanto -prod~ce. , I or
lo demás, es muv bomto esto, verda&lt;lero Jardm de
SEl])ukros que florece en mármol, compuesto de
grandes peldaños en la colina. Entre. ~1os sepulcr ones, una tumba, que parece de un m n o, con _su
rejita de hierro baja, escond1&lt;la entre coronas ':1eja~, una que otra de,po1"&lt;:clana, una de ella,;, en un a~oulo ele flores ne"ras, y un letrero blanco que clccia
7'un; parisienne'~ ''. \.qní e,;", 1105 elijo el g-i_1í_,1.
y l eímos, en efecto, sobre aquella modesta láp1-.
da ele obrero, el nombre de León Gambetta.
Estábamos un poco desconcertados; yo esperaba
un monumento ihermoso y sonoro, parangón del
que pronuncia ~u grandilocuente arenga. Je piedra
y bronce en la plaza &lt;lel "Carrou,,;el", no ese modesto palmo de tierra imlecorn-do. Pronto me resigné con emoción rápidamente profunda á la noble filosofía de aquel sepulcro, era como el brocal
de un pozo de silencio en torno de la sombra de
aquel hombre de ruido sonoro, de verbo at~·onador
y aipasionado, de aquel estampador ~e v~brantes
dardo, de frase.; heróica;; en la conciencia de la
Repúhlica nueva. Pr01ito comp_renc1í: ¡ah! cuán
bueno e, para cuantos han suscita-do tempestades
con la palabra, en este mundo, esta soledad de la
muerte, este acurruramiento en la tumba, este
incógnito de que reviste lo h1;111:ilde y lo _P;C!ueño;
porque e.•ta tumba casi es anomnm, es dificil descifrar el nombre, e&lt;;tá mezclado á otros, á los de
su padre, su !111adre, cuyos restos allí también
yacen. ¡Oh! iran hijo pródigo que encontró en
1m sevulcro todo aquello de que había desertado,
para cabalgar en el huracán y embocar la trompe-

Domingo 28 de Abril de l!l0l

EL :MUXDO I L'GSTR..\.DO
ta de bronce, t0&lt;1o, solar, familia, religión ... 1Jno
que otro viajero ó piadoso ó curioso pasa por
aquí y ;e inclina; una mano anónima suele depo:-itar aquí una corona, una mano de m11J·er •po.,
1
' ~
día ser otra? ¿ 0, 1uen es¿ ¿ a que lo Yió acron·izar, la que recogió su último suspiro? ¿ Ell~? u
otra, ¿quién sabe? París, una parisiense e, Parfa. que &lt;.fücutió, insultó, aplau,dió á Gambetta y
el dfa ele rn muerte se sintió triste y comprendió
que lo amaba ¡como que él también la amaba con
amor ele León! Ya nada nos queclaba que ver en
aquel minú,culo terreno y no oueríamOil abandonarlo; e.s que quien fija la mirada en tma tumba
Ye para. dentro de sí : yo Yeía en mis recuerdos;
mientn1s subíamos por otro gran peldaüo á una
e2pecie de glorieta. en donde han lernntado los nicenses una altísima pirámide de palo negro, cubierta teda de las coronas allí llevadas el día del
entierro del trib,mo, ya mai,ohita;;, desteñidas y
reducidas muchas á su e.;;queleto de alambre, yo
Yeía en mis rceuerdo;;. En el centro de e:;a visión interna se dibujaba la figura del gran latino, que lo mi;:imo habría suscitado tormentas y aplacado tempesta·cles en París, en Roma ó )[adrid,
que en )léxico, Buenos 4-\.ires y Río Janeiro.
Todo lo tuvo : la exuberancia clel franc·és meric1iona l. la a:ptitud ele aquilatar lo-s matice~ del
francé, de Parh, la tenacidad apasionada y soberbia del e,mañol, el calor y la sonoridad rotunda del iperiodo, envolviendo el concepto astuto y
rntil del italiano; cierto, era un latino. Y adcmá;:, rra mío. yo ,me considcraha con ingenua y
pueril vanidad, autor de Gambetta hasta cierto
punto: iuí yo su ob-'curo, su ignorado, su insignificante Bautista: yo lo predije. )fas esto merece capítulo aparte.

y

***
Corría el afio de 69; Gonzalo Esfoya y yo éramuchac,hos, acabábamos de salvar los veinte;
Altaminmo era joven, y comunicaba jmentud
con el -ardor y la luz de su palabra. Fundamos
un semanario de literatura : el Renacimiento. Altarnirano era el diroctor, Gonzalo, el editor, Jo que
prueba su jmentud sin necesidad de recurrir á su
fe de bautismo. Bastante honrosa acogida tuvo el
perióclico, ni siquiera censores é insultadort&gt;,, nos
faltaron para asegurar el buen éxito ; gu~tó mucho su imparcialidad, su tolerancia, su entu;:iasrno por lo bello, su fe en lo porvenir ; de toJ~ los
ámbitos del país re.:pondían á nuestro repique de
alba, poetas, &lt;':i'Critores, amigos; mas no tenía una
suh.scripción importante, un número bastaba para
varias familias, y los gastos no eran flojos; los ,redactores estábamos pagados : 25 pesos por articulo, Altamirano, 15 yo. ¡ Toda.vía hoy ~st? hono~
r ario es importante en la prensa de )lex1co, como lo sería entonces !
J,}ra p1,:;ci&gt;o inflar la sub~cripción, po1wr un
buen señudo á los lectores posible", ¿cuál~ ,un_a
norcla 9e sen~ación, que atraje~e al grue::o pu?hco, como dcciamo;; en nuestro francés e,p,1ñohzaclo, por el c;;tilo de la.~ c1e P on;,on ó Fernández
y González, ? que fuese contemporánea JJal'll que
pareciese "novela ele -clase'' .
.
,
Y yo que, como literato, puedo ser defirn clo '.1,1 :
un novelista que no hizo :;;u novela, fuí e,cog1do.
en un conciliábulo celebrado en casa ele P e1lro
Peón y Regil (un caballero andante, todo :1:gancia, todo bondad, todo honor), para l'ªC'TJlnr
aquello. Roberto E,,;te.-a bautizó al futuro
pentón con el nombre c1e "El .\.ngel del Ponl'mr' ·
y c1rnnc1o c1cl "complot"' tuYe noticia, en tot~ª". las
eS(¡uinas de J[éxieo se anunciaba el aconh:11n1ento : "· El A1wel del P onenir !'' ;. qué cliahlc• ~1
"'
•
"' t .
·"
rá e~to?
interrogaban
lo;; burgueses
ll1 nga(1°':.
( no se dirá que no escribo en español), y yo. nu1o
"intrigado'' que ellos me c1irigía la misma pregunta. La noYcla debia ,:er como una trama 1lr Pon·
,:on bordada por Yíctor Rugo y sobre a:-unto mex~cano contemporáneo : escribí u_n prólogo &lt;1;.it
nendo decir algo que no -s upe decir y q_ne no, •1 ,
itó quien, tornándome en serio, me e:xphcara ,1 mi
mismo, al autor; pero gané así quince día•. Luego cmTl&lt;'Cé á ensartar capítulo;, de pueril ida&lt;)"~ Y
tontería~ empapadas en un donjuanisrn? sahniCO
é infantil; y como redactaba. mi fárrago cuando_ ya
el material uwía. para el periódico ,, en hi 1,m·
,...1o,. accm tec1m1en
· · t oo d el tl1' ,&lt;J :-ohan
prent a nusma,
r.
proporcionarme teatro para exhibir mi~ cp1-01
(mi n oYela se componía de puros episodi?"'• 1 n'~~
n ía argnmento). y un res11iro, como c1er1 mo~-. h
0
podía utilizar en la bmca clel argumento smorlr-, •
-El tema era éste : la mujer mexicana será e nn-

111 0:;

~r:-

:º t

&lt;rel del porYenir, ella nos salvará socialmente, pero
;e re-Q'enerará por el sentimiento religioso, suhstiturente de la devoción y la superstición; el rumor
la Patria será parte integrante de esta religión,
.camo en los Estados C ni&lt;lo::;.-Tal era el tema;
quizá si hubiese durado algo más el "Renacimiento··, habría dado con el argumento. ¿ Quién
sabe?
Cierto día, y eruno me ocupase en preparar el
materiul del pliego ele noYcla que debía salir ,tl fin
de la ,emana. recorriendo l o~ periódic-os francese,:. tropecé cori el discurso de liambetta (joven
abogado. popular ya en el barrio latino, pot su
inflamada eloe:uencia y su republicani~mo) . pronunciado en defcm.i de Delc.&gt;&gt;duze. el comunii'ta
terrible Y heróico de 72, con motivo de una manife,taci'ón hecha en honor de Band ín. YÍC'tima
del qolpe ele E~tarr1o napoleónico. El c1i,cm·,o me
entu~i,w11ó, y no era para meno;:: : la gran reputación J¿Olítica que había atraído al elocuente rneri-dional. me cnloqueda de contento ; :· enamoréme
del t ribuno, y ture la conYicr:ión de que iba á abrir
honclbimo s,urco en el ad,·enimiento de la Francia nuern. Lo acli\·iné, lo pre~enti, lo pred en medio del naufragio elel i,mperio, que todo anunciaba
ya, ¡,,urgiendo y c1ominanr1o en lo:: momentos en
que la in'&gt;asión triunfante teñía del rojo de las
ceniza~ rnlcánicas, la aurora ele la tercera R epública.
Lo hice entrar en el acto en mi narración. con
su inic-ial G., y fragiie una fantástica conspiración
anti-imperiali~ta, y en una reunión secreta de los
conjurado;;, planté á Gamlx,,tta fren te á un bfüto
de Danto·n y puse en sus la,bios tal arenga. que
parecía el boceto de una de sus ardorosa-. proclarna\3 de T ours : no exagero el tino de mis dones
proféticos; en la defensa de Delescluze estaba todo, el grano, la planta, el árbol. . . Facifonep,te
se reme,moraba á Danton. y la tremenda situación
en que se irgiuió ,sobre e,u ·patriotismo frente á la
im-a--ión del territorio; de aquí la asoei:i-ción de
ideas " l'l Ya ticinio . ..
P a5Ó el tiempo, corrieron los años; aquella página había sido la penúltima ó última de "El
Ancrel del Ponen ir•·; el " R enacimiento'' había
mu~rto. La 11ovela sensacional no lo había salvado. tal •Yez lo había comprometido un poco.
Pero lo mató el mal suceso ,de una generosa terntatirn: ouisimos de mu.Y buen grado, á fe mía, adei:ezar un terreno neutral de buen gusto, de respeto
mutuo en el amor ,desintereAAdo clel a1•te, en donde ,
pudieran comi1"'ir opiniones y ~redos distint~s y
aun contrarios; creímos que :pomenclo en una cuna
muy elernda aquellos "t.a111pla serena'' de las !~tras y la.s artes, poclría,n descargar de St~ ~lectnciclad las últimas nubes de la borrasca pohtwa que
acababa de pasar. Y no; inesperada1111ente a,pareció un periódico enarbolancl'o la bandera negr-a del
odio p olítico, ele la intrausigen~ia r eac~or~ y d e~
dese-o, mal disimulado. de regresiones crunmales o
i mpo,ibles · haJ·o ella fueron á abrig-arse muchos
' colaborador,es,
.
. . to ''
de nuestros
y e1 "Renac.umen
murió de eso principalmente,' de "Comonfortismo" ,
ec,mo decía Guillermo P rieto; y de la brusca
"alerta·• que á la aparición del órgano reaccionar io había resonado en el campo liberal, ,-uceclió una
apai&lt;ionada conmoción, de que brotó la sociedad
de ltbres pensadores, y el combate r-t~d?. d~perado á Yoces, contra l a Iglesia y el cnsti-ams.mo ; en
esa sociedad, ,bajo la direccióu de hombres co~o
l os seüores Altamirano y Baz, fuimos todos los JO·
vene,,, á esgri.11J1ir m1estras primeras armas de pol;mistas h eterodoxos : Sánohez :\Iármol. J oaqum
B amnda, Kicoli, Bulnes !. muchos otros ...
Ga,mebtta había ascimdido en Francia al puesto
de dictador monal de J.,a R epública, de;;pués de la
muerte de Thiers y del aborto del "complot'' monarquista de )lavo. El Barón ('-,osotkowski, que
con nosotros fraternalmente "literateaba·· ( como
110 diría mi sabio é inolriclable Peñita, ni amena~ado por un puñal), !' que había sido un profeta
mío y que lo e.s toda-da ( como que no ha llegado
' .
de "El
~l Mosía;,.), se apodero' &lt;1e aq ne11a pagma.
. .
An"el &lt;lel Ponenir'' en que consta.ha m1 ,abc1nio~ mostrósela á Sp1~ller en París. y é~te á Gambetta, quien, según me cont~ron, hab_rrn ~eseado
conocerme. Ya dejé en sn tumba m1 tarJeta de
vigita ... Treinta años l espués ...

de

** *
¡Diablo ! cómo se prestaba todo aqtiello á filosofar sobre la vanid,ald de la vida, á recordar la Sagrada, Escritura, Séneca. el monólogo de Hamlet,
¿ qué sé yo? L os cancionista~ de Montmartre en

París, á vmelta de una de e~a,, co-pla.s capaces de
ruborizar el peto de hierro de un sargento de corace1'0',,, tienen oe:urrencia,, melanoóli-cas como
ésta :
La de e.,t nünc,
rn peu d"amour
rn peu de haine
Et p1ti,. . . bonjour.
La Yie es.t brhe,
rn peu a ·e,poir
n pen de rél-e
Et pni;; ... bon, oir.
Y e:-bb enclec-l1a, me parl'cen _condcn~ar con
ba~tante gracia to1la la fi lo,,ofía melanc-ólica ele
Halomón y de S hake:;peare. A ella,, me atengo, y
en ella:- pefüaba cuando. al día , iguicnte, el último
clel ,iglo, por c:ierto. }Ianuel _,· yo :-ubíamo:,; la alt&gt;gr-e cup.,ta, en que l',rn1w~ ti1:11cle al sol rn falda
de ",·illas'", palacio, :· jarcline-,.: allá abajo al traYé, de los cipreses negro- ,&lt;t• ,·cía el mar azul. . .
una estrofa &lt;le ese H orario. que en ,,u ::&lt;alón elegante nos ha pre:'Cntado Ca"ai'Úi' á lo,.: mexicano~. Los
jardines, las arboled,b de la gentil Canne::- 110" parecieron un tanto de,oladoi' ,. lúg-uu1w: lo;: árboles parecían alargar rns largo" cuellos c1e-.nudo;:
por encima. de la,, tapia.,. pensando en la PrimaYera, y pregnnt.ar: ".\.na. hermana mía, ¿ no la Yes
wnir?"
Pocos min,uto:o de~pués, nos sentábamer.; en el
hotel del " P rínci,pc ele GalC's.. á la mesa de la señora de Fernández, espo,.a de nuestro a,ma.ble amigo el cón:ml de :\léxico en }Iar~lhl. Conté á J uanita como llrumamo,, los mexic-anos á nue,:,tra bella
com~n;;al, mis impre.siones del c,ementerio ,de Xiza.
m recuerdo de Ga.mbetta la eonmo,·ió, y mi entusiasmo por éi, y la espiritual parisieme, con_~onai,re intranscribible, no,, narró á su Yez, la n,nta
que, siendo ehicuel,1, había hecho en compañía de
sns padres "aux Jardies", para ,·er el cadárer del
Tribuno : nos d ~jo la silencio;;a corriente lm111a11a.
que de París se cle::iprendía en dirección de la c_asa
de muerte · la modestia casi humilde de la habitación rústida, la gran figura serena del león m uerto, oue parecía ya un bronc.,e. la cabeza roc1ea~la de
la recria melena. las palmas. las flores, el :fn o ...
Y lu~go el duelo de París. de Fra~1cia. la Cán!ara
de Diputados, como si fu~e la gigantesca tribuna -de un pueblo. con su inmenso "relum'· negro;
la expos.ición del féretro en rn ])irámide de corona;;, Víetor R ugo con sus nietos de la mano, cle:;;p lomándose sollozante al pie del catafalco; era _el
,sumo pontífice de la poesía. oficiando en los funer,ales ele aquel para qu ien había Yisto en
R epública el s,upremo derecho, mas en la Patna. el deber su.nremo. K o, ~ta.s frases. no estaban en la
narración de nue;,tra el egante huésped. ,:en mías,
el olorcillo retórico las denuncia; l o que contó ella
era más natural. m.is sentido, mejor . . .
Se trata ahora de exhmnar los re;;tos ele Cra,rnbetta v trasladarlos al Pantheon. L o siento: sí.
mármoles. -pórfidos. b ronces en los Foros y las Agoras al r epúblico, ¡il orador, a1 pa t riofo . . . P er o
luchó muoho, rugió mucho. batalló mucho, ;,eransó mucho: dejadlo quieto dormir junto á su madre.

r

!ª

7usfo

Sierra.

P ,ufa, Marzo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Locuras de Abril.
La semanl.l, se ha compuesto de unos cuantos
días airosos y ardientes, con sus tardes nubladas,
,ms nochei, ,;;in estrella,,, y sin promesas de lluvia
á cada pue::ta de sol. La naturaleza, en nuestro
clima, es caprich0&amp;1, casqu~rnna, ?oqu~t~. K ar
die puede preYer su rnlub1hclad, 111 adivmar sus
intencione,. Bn l as mañanas frescas, azules, pttra,;,, bañadas de luz que ríe en la transparencia
del aire y que cae como una gasa sutil sobre todas las 'cosas, no es posible presentir los m('clios
días tropicales, ele hoi:izont.es que hierven ei: oro
y de claridades que ciegan ~- abochornan, m las
tardes morenas y ooacas, que hacen palidecer las
refulgencias y entristecen y empenumbr~n los_ cielos. La noche suele ser más loca toda na; pnme-ro sopla hálitos invernales, cefi.rillos d~ Novi~bre, f(Ue punzan 'Y entumecen,; en segmda. exprime alrunos nubarrones sombnw. que arroJan por
aquí
por allí gruesas gotas que estalhm en vi-

y

&lt;lrios y muros, como si se quebrasen al chocar, y
luc"O trás indecisione:; é inquietudes, cuelga muy
o '
en lo alto, un segmento de lnna, que paree:e como
c:,,111alte engastado e11 ónic-.es, y el nento suave y
tibio que nos acaricia, perfumánclono,::, como la
re::-pirae:ión de una mujer hermosa, se e11car~1 &lt;.le
decirno2o :-¡Tontos!, no t engáis miedo;_ 1103 hemo::1 cfüfrazado por capricho; pero el c1t&gt;lo c--~á.
lumino:;o como oiempre; yo soy aura ele .\lm!,
é,;ta es una noche ele prima.1·era.
Puck, limpiándose el sudor de la frente, ~- riéaclo,e del cha:,;co. p,1~a á todo correr por h1s c,1 ll1:3
ele la ciudad. Ya, rumbo á los jarcline,; de los alrecledore.,, en bfüca de su, amigos los silfo• y las
]u1e1as, que, á esa~ hora&lt;', se pe1:~iguen de ro:;al 1:a
ro,-al: y cada be~o sm·o se enciende y niela y rs
una luc·iérnaga: ha)· inucha,, muchas; c~rnlquie.-:1
diría q1w ~e e.,tán incendiando lo" ramaJc,.

ósculos malditos.
; Lo, be:;os que se dan dos bocas enamora.das se
hacen luz :' Ojalá, no,ia curiosa; tus la,bio~_ :;crían entone&lt;.•, un nielo de cocu1·03. Al contntr1(}-si tú Yiern.,-lo::- br-,;os furtirn~, los be,os que buscan la :;ombra. ~- que -se ocultan para juntar::-e con
miNlo. e-orno ladrones que acechan, lo" b~o.; tembloro,os, n1pic1os. que saben que no son ho1uados
ni buenos. los l&gt;e-,os que dejan en c1onde se posan
una quemadura ele deseo,. lo;; be$o, hip?critas,
que comienzan implorando y acaban proshht~·E:ndo, no se hacen luz-¡quia !-se hacen semuah~mo, Yoluptnosiclad. dolor más tarde, y remordlmiento Y crimen y muerte.
Piensa un poco· en los :-uiric1ios de la ;;emana.
T od0$ han f'ido. $egún refieren las noticia$, causad05 uor amores mentido5. por fal$O$ juramentos,
por n1 lgares desengaños. P ue3 esos suicidio;; son
besos malos, que dej,a ron ¡:;u huella amarga y que
Yertieron Sfü ju¡ros '\'eneno;;:03 en los corazones..
E stos pobres de espíritu que se arrancan la vida cle~esperadamente, seguros ele que han anegado el uniYerso cn una lágrima, y de que marcan
det-rás de sí un raéro &lt;le acl,miraeiones dolient~.
son los Abelardos de la. gacetilla. los Rom('()S del
"reporterismo", los amantes de Teruel de la tercera plana, los Otelos &lt;le sai~ete, los in$Ígnifica_ntes enamorados de la celebm1ad y &lt;le! ununc10,
formas ideales para ellos, de la apotcósis y ele la
gloria.
11Ias esa$ rnniclades qne estallan al fin, en un
momento de decisión inconsciente, pa ra ar.rajarse
en el misterio .de la tumba, como quien salta. 1m
abi~o, inseguro &lt;le llegar á la orilla opuesta, crecieron, piénsalo bien. al impuro contacto de los
besos ladrones, ele los besos criminales. de lo, besos que se juntan furfo·amente en la sombra 1 por
temor de qtte los sorp1-endan, de loo besos lasc1rns,
que son como á manera &lt;le mordida;; atá,·ica¡:;, ve•ticrios
,;al.ajes de las luchas. sensuales
en las sel,,.,
. .
,a,s primiti,·as. E stas rancias msanas, que no
t raen el amor, ó que lo traen mezclado á d~os
é impurezas, no i:'C hacen lnz, ,como los besos de lo_s
silfos en las noches primawrales. se hacen dolor,
rrimen y muerte v engcn&lt;lran estos suicidas triYiales que se tie~den al paso de un tranda eléotrico 'J)aTa ser triturados. ? figurar unas horas después, efímeramente. entre lo, ensangrentado;; oropeles de las nota¿; de ipolieía ele los periódico~.

A ves inquietas y jaulas vacías
El R enacimiento cerrará sus puertas sin estrépito, lentamente, como si quisie~e to?a.Yía pei:manecer abierto y seguir albergando a los arltstas
franceses. Ko es posible; los artistas se Yan . quieren irse. aletean como pájaro¡:; inquietos. y emvren tlerán el ruelo no bien les abran la jaula. Será muy nronto; hov tal yez; maítana qui~á; en
hren:?. · La temporada, ha sido una de las !11liÍs difíciles y alborotadas. Y siguie11.do el símil, puede
asegurarse que para esas ~a,ves que Berriel nos
trajo en banda&lt;la, no ha Gidé&gt; el Renacimiento
jaula de oro. Ko hemos enriquecido su prisión
artística : ellas, en cambio, nos deleitaron, nos
arrullaron á trinos y gorjeos. De cuando en cuando, por entre aquellos delicioso.~ pÍOi!. se alzában
algunos graznidos, algunos gritos coléricos : y era
frecuente oi r como se interrunupían aquellas armonías de Filomena, aquellas serenata,- de ruiseñore11, con garrulería y aletazos y bullicio de -pajarera alborotada. Sonaba uno que otro silbido,
eaía una que otra nluma arrancada l)Or los picotazos, v, á poco. volvían á salir de las gargantas
harpadas los divinos cantos que embargaron en
un éxtasis sec\llar al monje de la leyenda.

�•
Dnmingo 28 de Abril de 1!)01

EL irnKno TT,TTS·T R A no

EL 1IUXDO IL1:'S'T'RADO

El c-arácter del comediante ha incubado en el
)JaeMroom, y de ahí su volubilidad de veleta, y
~u;; ímpetus de torbellino.
.\demá~, si bien se mira, el carácter del arti$ta
e,, el propio y peculiar de todos los seTe., mimado~
de$de el perro faldero hasta el príncipe de la $an~
gre. Hoy lo;; artistas, en general, y los dramátic:o,; v líneos, en particular, son los priYilegiado,,
ele la suerte. De,d~ el momento en que Lian¡¡ •',
Poug-gi desmonta bancas con el dinero de las hi.Cuis 9. lfrbina.
jas de familia; en qué hay cantatriz que gana en
una noche lo que antes no hubiera ganado en un
año: en que lo-, incensarios de la adulación han
L.(
tran,-,portado rns penates de los nalacios á lo:; has...;;::,..JI &lt;;:&gt;
tidores: en que los pueblos fanatizados deAmcen
los caballos, v tiran de las carroza3 de las Dirns •
Lo primero que un ª:t~sta hr;eJ O &lt;lrarnfÍ(ic:?, '&gt;'
en que las niievas Danaes se bañan en oro líqui~
sobre todo' lírico-dramabco, deben tener, a JUZ(lo :' llt1e,·"r1
d.10
" para ellai&gt;,
- ,}'ª no flo1•n,:,
•., sino d1·a,111,·'n"
,
te•·. e11 que la prefüa levanta pedestale3 ,.· (le1·fica
""ªr nor el uso' es no belleza, talento,
d 11 voz,I e,tu
·t 1,¡·1·
1,ino un carácter de todo~ lo., ia) OF.
rri ª .1 1ruezzo,-;,01J1·a110•
de cafe-co'1c1·erto . . . ,· ,,' " ,·1c·•li&lt;'&gt; '·
~ dacl, ca1)richo5 loco:;, genialicb&lt;le5 , t!Xtrarngancias,
,.·a 110 puede C'ontar;::e con la modc:;tia, la hu· 1111·1de:;contento cró:nico ,, militante, amor el esme-~uradO
dad, la disciplina. la bonclarl n,lhlal escánchllo, mal humor -empiter- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ¡ ral y la condescenclen&lt;:ia del arti,'t 1.
no tal parecen "'cr las "gracias ele
~\. fuerza de amor al arte ., ,le
e,,t'.Hlo'', lo., atributos profesionales
aplauso al arti:'ta, hemo, ac·1.hncln
inherentes á e::a noble carrera.
por llegar á la época ele X erón y 11..,&gt;
X o es la carrera artística la única
Tiberio, y un día de ésto~. ,ahre,11.,-,
que imprime al cankter mo.daliclaque Irette Guiubert, nutre la• ;;:n·de:; peculiares, ni la única que tenpas de sus estanques co11 carne rl"
ga ,-u p~ic:ología especial. Toda:,
empresario ó con ;:angre de :'egun.lo
la:; profesiones dejan ,m huelle! er~ ~l
apunte.
e,1)íritu Y en el modo &lt;le ser mdlVlYa ahora la;; alime11ta con ln nwdual. El capataz d-e chusma e3 hijor de la nue"tra; con nue,tro didrófoho; el coronel ele regimiento,
nero.
imperioso y alti,·o; el abog~do, alambicado y sofístico; el clenti::.ta con~r. }Yl. Flores.
fina con· el vendedor de panacea;; y
con t.'l prestidigitador; el pedagogo
varticipa del fraile y del juez de regi,tro civil; el peluquero es melo;;o y bailarín; el médico "oficia" con
SUBSECRETARIO DE JUSTICIA
&lt;:ómica gravedad y lanza sus ·'¡hum!
i hum!'' c?n la ser,icdad del pe-daLa remoción cld señor Licenci,tgogo, Y asi por ese orden.
do Baranda ha traírlo, como em M X aturalmente, y por "paridad de
tura!, gra,ude;; cambio:: en el imporrazón ", á medida que ,;e es un profetantísimo· departamento ele J u;tic-i,1,
:;ional más ·distinguido y ·de más alque por tantos aüo.a regenteó at1uel
to copete, ;,e accntúa11 loa "atractifuncionario.
vo,,·' de carácter y las "virtudes" in"C'na ele las Yariacione~ que _,.
hcrentu al oficio, y lo:; artistas no
efectuaTOn, ,,. que por cierio, el púe~ca pan ¡ qué van á escapar! á esa
blico esperaba, fué la de sub,ecn•talev 11atural. .\,:í Sarah Bernharclt,
río del ramo.
t¡ue. entre paréntesi~, no se llama
En Yez del scii.or LicenciaJo Don
~arah ni ~e apellida, BernJrnrdt, es
Juan X. García Peña, que de,empeloca de atar é histérica por los cuañalia ese eleYado pue:,to dc~dc h,itía
tro costados; Co(¡uclín ha armado
mucho,; año.~, fué nombrndo el ,:ec,ula lío á la Comedia France;a v
ñor Licenciado Don Eduardo Xoaun á las extranjera,:, que canta :1
voa, :.Iagistrado de la Suprema Cort·Tedo; .Jame Hacling tiene un&amp;s
te de Ju,;ticia de la S ac.-rón.
amenidade,; de car,ícter que la hacen
El señor Xorna, que tO(la\'Ía e:;
inabordable á empre3,uios y colegas:
joven, está destinaclo, sin duda, á
J nana Gramir la h,t emprendido á
colaborar activa ,, eficazmente en ht
bofetada limpia con los "negissenl',;''
la,bor del señor )Ünistro }'enün.1ez.
Y co11::,ueta.;;.
El conocimiento que po,;ee del pcrYiniendo á ejemplos más n::cinsonal de la jurlicatura, su in~truenale;,, por decirlo a,;í, ¿ qu,,m no reción amplia y bien cimentada en t~cuerda la,, bla,;femiaa con ;')lll!
do lo que atañe á la legislación nEduarclo González ,;aJ,picab,t ''sotto
gente, su antiguo y probado amo r
voce'' las piadosas :repre,:entac:iones l- - - - - - - - --R--L
- l-C-.-- . _E_D
_ U_A_R_D
_O
__
N_O
_ V
_ O_A_,_ _ _ _ _ _ _ _ por las instituciones liberale~, lo de,;0
8
de •· El Redentor del )fundo?"¿ quién
Subsecretario de Justida.
tinaban e,pecialrncnte para el deliha olvidado la acometivirh,1 d,: ,\rnacado empleo que ahoTa sirve.
lía Gómez ?, pues, y ¿ aquel tenor que Got,skowski nerviosidad y su hi,,terisrno. Desde luego, el arte
m señor X ovoa, que e;; ori¡ónario de Puebla, hinos trajo y que cantaba siempre en estado "coma- mismo. El arfüta dramático vive dentro de un zo $US e3tudios en la ciudad de su nacimiento, deto"o·•, como dicen en las comisaTías, estado del que mundo artificial v e2encialmente emocional. La mc".trando inteligencia, probidad y &lt;dedicac_ión i
sólo salía á intervalos, para emprenderla á bála- interpreta-ción de ·sllti papeles le exige la imitación radicado luego en el Estado ele Chihuahua, :S1rn_o
zos con sus compañeros de luchas y de gloria?
de las emociones encontradas, más dü,.paratadas y en él importantes y delicados puestos en la acl nuSon deliciosos, encantadores, despiertan con su más incompatibles. Hoy es Castor y mañana Ya- nii;;tración de justicia. En la Suprema Corte,
genio la·s emociones dormidas, hacen gozar paraí- go; media hora después ele haber llorado, tiene revi~ar d Código de Procedimientos Federales, ,_1,1
sos, elevan el alma y sacuden el espíritu; pero hay que reir; á la ternura sucede el odio; á la virtud como en el desempeño de sus ordinarias ocupac1~·
que tratarlos con pinzas, de lejO'S, dwdc la barre- el vicio, á la lealtad, la infamia. Por poco talen- nes de iiagistra:do, dió á conocer ,si&lt;])gulares cuaihra, sin ponerse en contacto con su penumbra, to y poca vocación que ;,e le suponga, el artista dacles de discreción v entendimiento.
poTque ;;i no ¡ adiós ilusiones! ¡ adiós encanto! acaba nor sentir, aunque e;:fumada:;, y á Yeces en
El señor Xovoa es miembro ele la Academia. de
¡ adiós espejismos! Desdémona, á la distancia de toda ;;u intensidad, las pasiones que imita. Su L~is!.ación y Jurisprudencia corre;;pondientc J.•
la vista distinta, suele ser una. gorgona; Guzmán sensibilidad moral pasa de la zona tórrida á la la. Real de Madrid.
el Bueno, á tiro de beso, juega, se embriaga, sirve glacial, del nivel del mar á la altitud del HimalaAl recibir su nombramiento el r€'))etido ,eñor
al Imperio Y suele tener sus hijos en la cuna; la ya; su vida emocional e~ un caleidoscopio, su vida Licenciado Xovoa, tm-o que pedir pernuso p,tni
st
1
Casta Susaina. • • peor es meneallo, Y•todo
· l , un t orm::
1,-11·mo; su carac
' t er ~e re;;1en
· t e ae s=.
•&lt;&gt;ra"-"e
d e o,
·
pas1ona
--i-"
•~ del alto ( uerpo Jt1d1·c1·a1 ,."~ qtie pertel
t
con acompañamiento, no · e e orque;; a, smoh e_grid
1
·1·a
1
b
n""1'·•,
y
co11c~.:i1
·do
qt1e
le ft1e', p1·e~to' la ¡¡rote5fa el~
bl
e-sa movilida y e e esa instab1 1 ac, y aca a por
'"·"'
"u
tos, gemidos, crisis nervmsas, espasmos, orri es
·ti · t 1-.1
· h
t
s·
ley, ~ntrando desde lueg-o al desempeño de sn nuecatalepsi-as rígidas, carcajada., histéricas y espu- ser mov1 e, rns ª''J e, capr1c oso y ex ravagante. 1 "O encargo.
~
en vez de criar á los niños en la cuna, se les criara '
mas
en lOR
labios.una &lt;le esas falanges de candul- en " e1 vol a dOT"~ acal)anan
'
_,,,
Ya se habl,a de 1·mpo1·tante~~ pr"-vectos
de breforPara
gobernar
por no pvuer
est ar
v.;
sianarios, se necesitan energías de contramaestre, quietos, irían, vendrían, girarían, para volveT al mas, que al ser aprobados, se llevarán á ca O ra
habilidades de diplomático, valor de paladín, es- medio y al espectáculo á que están habituados. bien de la mejor administración de Justicia.

Los devotos de la música, ele la belleza y de la
gracia, se hubieran quccla·clo, co1~10 el mo!1je, oyendo á los ruiseñores franceses siglos y ,,1glos.
Pero los ruiseüorea no pueden, ni quieren quedar,c. ()ne le.s abran la jaula y que vayan á bll5t:ar, en ~u yuclo errátil y libre, lo qu~ aquí no pudimos darles: fruta;; maduras que picotear, fronda:; -:,· ramajes en que hacer nido.;:, y un buen ~ol
de alegría en que bañar las alas.

ARTE E'~ HISTPRJSMO

toici&gt;'1J110 de múrtir .r ternros de Creso. 1Iientras
en el e::cenario giran ninfa;;, cantan querubü1e::,,
vuelan ángelc$ y de:,Jilan dioi:;as, entre bastidores
~:e ck.;enrnel r'-'n, concéntrico•?, media docem1 de
círculos del infierno; mientras al "fuego &lt;le la
rampa.. triunfa la virtud Y cae vencido y anonadado el ,·i;;io. entre lo,; e,cauces .,· lo,; segundos término~, de,enn1dve ~u" anillos de ecrpiente la enYic1ia, e.-pumea el re1:cor, ruge el odio. azga la codicia. intriga el celo: v mientra., frente á la concha corren alada3 ];¡-; e.'trofa~, revolotean lo5 humi5tiquios y brillan las tropa~. trás del telón de
fondo re"uenan las palabrota1,, e~1tred1ocan las
interpdacione&lt;, fulguran los insultos .." silban.
como -aeta,, les eha,can·illos crueles y las burlas
sa•ngrientas.
";_ C'ur tam yarie r· ó lo que es lo mismo, ¿ de
que, elepende e-o.? ;_ por &lt;111e, e;:as gen t es son a,,1,'
,
1o ,er e]e ot ro rnoc]o.?
puctienc
·
,
· ·
.,'1 uclrns circun•hmcias
concurr.en a, Cie2qu1ciar
· mcn t a1 e1el artista,
·
e1 eqm·1·1
1 ir10
y a, f ornen t ar ,u

v

•

"

Domin~o 28 de Abril de l!lOl.

"

El Sr. Lic. Eduardo Novoa,

Los prtncipes aa.1triacos, y los dcmts invitados á. la inauguración.

r

Kohlo, fot.

La Capilla del Archiduque Maximiliano

Altar con el caadro "La Pieda d ."

Nuestras ih1straciones de 03ta plana, Sl' rc•fi.rren á la inauguración de la capilla que lJ-, com•
patriota.;: y amigos del Archiduque Maxi1mlia110,
hici-eron construir en el Cerro de las Campan is,
á in:maJiacione3 del sitio en que fueron ejecutados
el referido Arx:hiduque y los Generale-,; :Miramó11
y Mejía.
La capilla, severa y de una arquitectura tan
moderna como sencilla, se levanta en aquel cerro, qu-2 un drama naeional ha hec-ho célebre en
la historia, y desde aquel sitio se distingue el panorama de Querétaro, que repr,e&lt;;enta otro de
nue:itro3 grabacloo.
Bn el interior de la capilla, se ,,e una buena
ornamentación. principalmente en el a~tar, en
cuyo centro se colocó un cuadro mn.gnífico que
n-.¡.ir-~se.1ta "La Piedad", v fué traído de,&lt;le Austria.
El acto inaugu,r-a•l fué solemne; ofició, por prim:.-ra vez, en el t€'mplo que acaha:ba de b:mdeci~,
el Ilmo. señor Ohüpo de Querétaro, y asistieron
ií la ceremonia los Príncipes austriacos que actualmente se •encuentran en México, el señor Doctor Kaska, algunos miembros de la familia M:iramón y otra·s muchas personas de Qucrétaro y
c1(.' :México, que fueron invitadas.

A la e ntrada de la capilla.

ª!

v

..
Panorama de Qaerétaro, dehdc el cerro de las Campana.a.

Kahlo, fot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Abril ele 1901.

Domingo 28 de Abril

EL MUNDO ILUSTRADO

ele ,1901

'

DEL NATURAL
T 8!11to en el llano como en el monte,
y ante l,a curva del horizonte
'l'iende 1~ noehe su inmenso ehal;

Grapo Artístico.
(_.

El Ti&lt;,mpo .

LA APERTCRA DE LA EXPOSICION
DE BUFFALO
En la semana que va á principiar ce verificará la solemne mauguradón del primer
eertamen internacional de este siglo, que ha
despertado gran entusia:;.rno é interé,; no
lo en loo l~statlos Unido,-,, .~ino en todo el
Uontinente Americano, por los muchos ·beneficios que de la gxpo,;ición Pan-Americana ,;e esperan, y la,,; agradables ,-orpresas que
ha preparado á los viajeros el carácter emprendedor de nuestros vecinos del Korte.
El constante "reclame" que lo,; concesionarios han venido haeiendo desde hace un
año, la actividad que han empleado para levantar hermoi:;os edificios y acaparar distracciones, a,:í como la buena acogida que tuvo
la. idea entre los gobiernos totloo de e:;te continente, han sido factorei:; 1:-nficiente,; para
que e,té lle antemano a::;egurado el éxito de
la Exposición.
.
.
El conting-ente que la,-; naoonc,; amcncana~. inclfüin• nue:otm Hepública, han enviado al certamen, es de vcrdaclera importancia, y los visitantes podrán conocer al,lí todos los productcs de esta vasta porcion e1e
tierra, sus riqueza~, -~u,: elementoe todos y el
grado de &lt;'Ultnra y pro:;peridacl que ha alcanziulo r arla país.
Como r esultado de este con ocimiento, es
indudable que se estrecharán más y más las

w-

...

Sobre la vida la calma impera
y bajo el cielo que rebervera
Todo es silencio y obsouri,claid.
E l austro sopla. Vulcano enciende
Su roj a fragua, y airodo prende
Sobre una choza su resplandor,
Mientras el eco de 1-a. calm'pana
Como un sollozo oue se desgrana
Convoca al pueblo con su clamer.
Las llamas vibran y tal! parecen
Aves tle fuego que se extremecen
Tendiendo el ala bajo el capuz,
Y entre las turbas que se alborooo.n
Se oyen blasfemias y ayes que brotan
En los espasmos de su inquietud.
Y el austro sopla, mientra.5 ufana
La yoz solemne de la campana
Remed-a el eco de wn gran dolor
Con que las allm-as en su .impotencia.
Desde sus sombras piden clemencia
Y en 8118 aDt,171\J.Stias claman á Dio;;.
Crece el ~anto. La plebe heróica
Reta el peligro con alma esto.ira
Y de las llamas se ven smgir
Hombres que triunfan, héroes que brillan,
Que nunca lloran ni se arrodillan
Ni tiembloo nunca, para morir.
Ebrios de orgullos, en su fiereza
Rompen cercados y con presteza
Sobre los techos saltar se ven,
Y dando al viento sus voceríos
Del fuego libren á los bohíos
Que están expuestos á perecer.
Esas falanges de seres rudos
Que sin aceros y sin es.oudos
Retan á muerte la adversidad,
Xo necesitan de la violencia ...
Porque en la sOIIllbra de su indigencia
Todos son héroes por voluntad.
Siempre que el eco de la campan.a,
Como un sollozo que se desgrana
Llama á tus puertas con su clamor,
Admiro, ¡ oh rpueblo ! tus heroismos
Y me entusiasman los paroxismos
De tus grandezas y tu valor.
N"ingún empuje tu fuerza abate,
Ciñes un lauro por cada embate
Y en la inconciencia de tu poder
Llevas la púl'Pura en tus andrajos
Y en tus miserias y en tus trabajOf.
Eres la patria y eres la ley.
Siempre ere!, ¡rranoe. Tu eterna gloria
Brilla en las pá§rina,s de la hücforia
Envuelta en nimbos de claridad;
8iampre eres grande. v ante tus manos
'l'iemblan los cetroo de los tiranos
Y respland~e 1'a libertad.

✓

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_-;."':

~

Entrega. de la bandera.

p er¡ifo Fenfar¡es.
relaciones comerciales entre los pueblos; surgirán nuevas empresas, y los menos adelantados tendrán oportunidad de aprender.
Por otra parte, según hemos indicado y.i,.
á la conreniencia y utilidad que ofrece la
Exposición, se reune el sinnúmero de atractivos del arte, las novedades originales y un
gran número de diversiones que aseguran
á los visitantes una estancia agrada.ble en llk
bien acondicionada ciutlad de Bu.ffalo, que
situada á inmediaciones del Niágara, cuenfa con preciosos paisajes y agradables paseos.
Esto, seguramente, motiva el entusia.srrnoQue por todas partes se noia para visitar ~a
Exposición, entusiasmo de l cual participamos los mexicano$, como lo demuestra el
11úmero de excursionistas que han comenzado á salir de la capital y de los Estados.
Nuestro deseo oe q,uc el número &lt;le visitantes aumente, es justificado, porque tenemos la convicción de que México e,&lt;; d
más interesado en el certamen, ,por los beneficios que 'J)Ueden resultamos de que senoo conozca -perfectamente, se aprecien nuestros recursos, nuestras fuentes naturales d&lt;'
rioueza, v la buena orgn.nización que en eJ
orden polí~ico y sooial hemos alc3lllzad.o.

UNA CEREMONIA IMPONENTE.
Hace muy pocos días, el Presidente Loubet, de la República Franca;,1.,
presidió una ceremonia imiponente, á la que asistieron numerosas personll.8 de
P arís: la antreg,a de bandera á los alumnos de la Escuela Politécnica, qua,

COflllo es bien sabido, es ~a ~e las más bien montadas en Europa. De ella
sa~e lo m~s grana~o del eJercrto fran'?é~, qrue tan distinguido es por su &lt;lisciphna, su mstrucc1on y sus adelantos e mova.ciones an la ciencia de la o-uerra
como por el valor de que en todas épocas harn dado muestras los simpátko' hi~
jos de la gran República.
"
La ceremonia revistió la mayor wlemnidad, y el Prooiden,te Loubet a,l hacer
la en~rega del ~tandarte, pronunció un _d~scurso lleno de patriotismO: y sanos
C?nseJos á los JCYV'Emes a,lumnos, que recibieron su enseña con positivo en lns1asmo.

. pe

la Escuela Poli!écnica han salido_ ~os que hoy son jefes notabl es rlc,l
eJército frianc~s, y también de entre los h1Jos de aquel plantel han nacido lo~
más notables m~entos_ d~ armas de tiro rápido, movilización, fortificaeiún y
obras de zapa é mgemen.a.
En lo que más se han distin_guido es en la iparte teórica, reformando '.a
~rdena.nza, reg,lamentand_o_ los tnbunales militares ó introduciendo modiflc.1e10-nes de trascendente utihdad en la táctica.
.Ac~pañaro-n al Pr~idente Loubet, el Ministro de la Guerra y los derrni,;
Secretan.os de Estado, qmenes des~ués de la ceremonia pudieron apreciar 1os
adelantos de los alumnos, presenciando ordena:das maniobras.

***

Bl Presidente Loabet en la Escuela Politécnica.

Al _m~&lt;lio día ,se sirvió un magnífico oa:11quete en el salón-com~til' del
es~aibl_ecnmento, y 3: los postres, se pronunemron entusiatas brindis
or el
e;¡érc1to, la prospen~ad de la l!lr~ncia y el acierto de sus gobernantes. p
En estas alocuciones, tanto Jefes como oficiales y .alrunos alumnos demostrairon magníficas dotes oratorias.
º
'

�Domingo 28 de_ Abril de 1901.

CON PREMEDITACIÓN,
ALEVOSÍA Y VENTAJA.
~

La bayoneta dcl fus\1 •de un guardián perezoso,
que de c1rn¡ndo en cu•a.udo d-aba vue1tfili frente á la
puerta.; un naranjillo raquítico, que no medrabr:
por c·l "topeta.te" en que edtaba ,;entado y por la,s
injurias que le infligía el brazo seglar de los chiquilks de la &lt;Jl&gt;Cuda cereana; más lejos, un fragmento del kiosco que, con el producto del disimulo
tlel juego y con la~ multas á los ebrios, había lt'vantado el Coronel Regato, Jefe Político anterior;

EL MUNDO ILUSTRA.DO
Arrojaron á Mlanuel, así se llannail&gt;a el borrachín,
en el "oajón" de la cárcel, oogosto pasadizo que
pre,c-c&lt;lía al patio, y lo dejaron allí para que despertara y se diem c uenta de lo que le había pa&amp;ado.
Habría transcurrido una hora, cuantlo Manuel
Sl' eaiperezó; sen tía \!Il gmn ama rg-or de bo,ca, doloros e:i lais extrC'mida'dl";;, falta de fuerzas y pe€..tdt&gt;z en la cabt&gt;z1i.
No Eabía Mmde estaha; v&lt;'Ía una rnyita de luna
eola1'&lt;'e tímida y vereunzante por entre dos altisima,; ta,P';a,;,; olía á a&lt;¡uf'llo qul' hiw á Don Quijote lapa~c las 1mricl'&lt;l y volver la can1 la noche
ele los batane,;; .Y oía un C'Ol"O tri,;tc, dC' voces ronca,.,;, aguardcnto;,as y virilC-'-, mez,cladas á otras
chillona:- Y halbucií'n!P~.
quizín ele ·mujer ó ·l~ 1:1110, que cntonahao nna
eanción llena de r:wl:rncolía, {'cm un üBb-i!,iilo
que se rt&gt;petía á c•trl t rato:
El mar1'0SÍf"ga f:l;U ira,

Rerlfmense encwrcclado&lt;ó!,
tiliem bros y bienes p~rdiidos
Recobra.ll muzos y anciano• .

y on último térmirno, una oasooa de dos piso.;,
enjalbegada dCl,{le los cimientos de can tera hasta
la .cornisa .de ladrillo, y que en letras ohillonas,
estrepitosas ry fantásticas, obra de un Cheret de
ollita, ostentaba. esta letra:
arta utilidad
ouiade• Ma,-tlnez ,J hijo.

lle aqui lo que, asomando las testas alborota&lt;.las, p@r lo,; en.oumes barrotes de la reja, podían
ver los detenidos en la cárcel municipal de Xilothí.n.
Algo m\Í.,,; vieron un día~ JU111io, amén de unos
c uantos cerdos que se bañaron ipor padfieo turno
on el charco in.focto situado frente al cuartel; y
ese algo, fué la entrada de un muchachón hasta
de iveintitres años de edad, atezado de color, guapo de facciones, con un bigotillo negro, que parecia mü.n-Oha de tizne pue.,ta adrede en el labio su1:ierior, y ccxn una terrible borra:ohera en el cuerpo, que no le consentia caminar por su pie, y lo
,obligaba á ir en medio de dos joayooes.
L o~ ,cuales, eran un par de indiazos que no envidiaban á los dd señor de Oazarín IJlW.S que el
color, ,poro que allá se les ~ban en corpulen&lt;:ia;
vestido,i con p11,ntalones azules levamtados ca.si hasta l as rodillas, y dejando ver, de los calzones de
manta morena. y mugrosa, más de cuarta ry media;
oou ,c!rnquetines más rotos y dcshüacha.dos que el
1mntalón; y con quepis forrados de blanco que,
on la,., hirzutas cabezotas de los ''polecías", como
les llamaba la gente, venían pequeños como solideo;; .arzobispales. Bn la mano y como signo de
autoridad, llevaban sendos garrotes de encin o capaces de abatir un árbol, no -digamos un hombre
más ó menos bion plantado.
Presentaron al ebrio en la. alcaidía, cuartucho
1,liente á hwmodad, á tabaco y -á ,desasoo. Allí lo
despojó el al("aide, Don Pancho, de los pocos realos que llovaba, de una "trigueña" repleta de teq•uila, dé su ,1ombrcro ga.Jooeado y &lt;le una navaja de ,muelles; dej.ándole sólo ,u n joronguillo
"&lt;ihano", que oscila:ba en los hombros del mu&amp;¡,aoho oon los vaivooes de éste, y un paquete, bast{tntc venido á menos, de cigarros "Cho¡ritos".

BntonCI'~ ¡,.e 1~1 ·rnló,
por cierto tambale-ándO:'·C,
c•l ebrio dc•l joronguillo,
,c att&gt;rcú ú la puerta. \de
tlon&lt;lc t'al ían los cantos,
y vió quince ó veinte sujc•to:;, entre hombres y
rnuchaohos, que lo miraron con extraJi.eza y a&lt;lmi ración.
Los que cantaban, se
calla,ron; cesaron en su
lal&gt;oT dos que trenzaban
i;ombreros de palma á la
luz de un caoo de vela
de sebo pue.;to sobre un
ladrillo, tres que fütaban
encaramados e n las ventanas que caían á la .plaza, ce:-aron de chllJflar oon
su;; coirna.s, y uno que refería cuentos de ruparecidos, dejó la narración proci~am_entt• en cl punto en que el arriero, siguiendo
los OJOS d•e lumbre del fanta,ama lle"'ó al arro•·'.)
de las Ortigas. Sólo un ,·icjo q~e ya';;ía 1,obre ~,
petate cle.sbarbado, cu bi,erta con una &amp;tbana pringosa y reclinado en una al•mohada roja cm otros tiempos, siguió quejúndo~e, cara á la pared, sin dar;;e cuenta. de lo ocurrido.
- Pero ;,qué sucediú, maestro? dijo el "Aguilón", con tono de bur la.

EL MU:WDO ILUS•TRADO
-¿Ya se le pasó, ámigo? ¡ Qué buená se la
puso! Para que no digan q,ue son prestadas, ~xe;lam6 el "~fono de hule".
-¿ Qué fué, "valenciano?'' ¿ Pues no te ibas
á casar? interrogó el "Curro".
Y Manuel no sabía qué re.;pooider, porque de
nada se acordaba. . . Sí, cabalmente iba á casarse: pc-ro ¿porqué habíia ido á oarar á la oárcel ?-pue~ aquello era la cárcel, sin duda.
L\h, sí; ya tenia prp~cntc todo: ese día le habían
dado la lwndición por la maüana; luego había habido g1i;tn cornida-sc,pa &lt;le arroz con huevo cocido, guajolote en mole, frijoles y toquila á pasto-había bc&gt;bido 111,á,,; ele la cuo:ita, y como gritara
y escandalizara un poco, Vi{'cntc, el gendarme, había cargado con él ha:;ta la prevención. No había
cuidado; negocio de m10 ó dos pe.,;os al día . ..
guil:'ntc.
Cuando sonaron las ocho, el cajonero ordenó el
silencio en el calabozo, concluyeron los cantos y
los relatos, cacla quien Pscogió su sitio en el sue,lo,
tenc1icn&lt;lo la frazada ó el petate, y hasta hubo
quien regiara. al r ededor,. como codón sanitario,
,ohorro:,; de atole blanco, para pvitar la iiwai3ión
de aquello;, ani1malcjoR que Sancho sintió, á pesar
tlc balwr pa,¡¡wo la línea.
L os cri,minales aquellos no carecían de sueño, á
pt•.,;tr de los pecadillos que les acumulaban; dormían ve:,;acla, sonora .v tranquilamente, sin dár~ele3 un ardite rle oue l.os mir.ara ó no el ojo aquel
que perseguía á Caín.
Sólo velaban el viejo enfermo de tumor hlanc::i,
que interrumpía el silencio con los continuos"¡ Ay,
a.v, av ! ¡ Ay, Dios mío! ¡ Ay, María Santísima!
¡ Jesús, Je-sús me ayude!" ; y Manuel, que á retos
se sofoca1ba, que á ratos sentía frío glacial, y que
continuamente se revolvía de un lado para otro,
como buscarndo suelo menos duro.

vez este piropo: "quo bueno e:;t,iha para mandar
un batallón·' .
El ::,ecretario, huizachero qut&gt; se había hecho
,·iejo en el em1Jeño imposible de dirio-ir por el camino de la ley á lo.,; jcfed político~ que :;e habían sucedido en Xilotlán desde hacía veinte aüo~
empezó á llamar en voz alta:
,,
-}lanuel ele Anda, á la me,;a.
Y anmzó }la1rnel, pálido, tembloroso, inyecta-

Domingo 28 &lt;le Abril de HIUL

chico; él había exagerado de ~eguro los clesórcleneti ~tle su borri:chera ; quizás él se la procuraría.
í el~ dedu&lt;:c1ún en deducción, y de cavilo:;idad
en canlo-s1dacl, :'lfanuel concluyó por decirse y por
creer, que no sólo el tal Yicente ''camelaba .. á su
mujer (aoenas podía llamarla a,.:í c:uamlo 110 había durado en ,u compañía sino dna,;; cuanta~ horas), sino que ,Juann era infiel. y había obrado de
,1c:uerdo con el pícaro engañadoi·.

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La del alba sería, cuando las puertas se abrieron y empezó el trafago en el interior de la pri~
,:;i.ón.
Dos reos que no eran de peligro, salieron y reg resa~·on á poco con el "toro'', que se componí&amp;,
por cierto, de atole blanco y "semitas" duras· dos
armadoo de escobas, fueroi1 á barrer la pla~a;
cuatro, que ,habían ingrooado el día anterior, marcharon á la "calificación'' cerea del Jefe Político.
Que se llannaba Don Pascual Torres, tenía el
grado de comandante de guardia nacional, usaba
chaquetas que le cwbrían e.0 casamente lo~ lomos,
bigotes mustios y dolientes, como sa,uces llorones, ojos tierno,:, que se Iimpiaba con un paliacatc
suavecito, y voz que le había valido má.s de una

de oros ,egunda mozo'· ; "¿Corre?., "Puede,,
"Carnonina·,, ·• X o meta mano, porque lo cortan .. ·,
)Ianuel se embozó en el joronguillo, para librar:;e del relente, y para no ser c:onoc1do; evitó
el chorro de luz que :;alía de '·La Lluvia de Oro",
tienda mixta que estab,i abierta todavía, bajó por
la calle do la Cruz, sig-¡üó la tlel 10 de Junio, y
salió, por fin, á la del Camposanto.
Allí se detuvo frente á una casuca que dejaba
salir tímidamente algunos rayos de claridad, por
las rendijas ele la Yentana, oh.,cervó un rato, y, al
fin, vió salir á un hombre, Pulido, el mismo Pulido, en cuerpo v alma .
:'llanuel se hizo ~o, pecho~o, fingiendo retroceder al ver al gendarme: é.-te. que PU todo pen;:aba
menos en que ,:aliera á curar ~u~ dolencia,3 aquel
médico de la honra. ce le dirigió, zañudo y feroz.
-Alto ahí, amigo.
Y como }Ianuel siguiera andando, el guarcLán
del orden se le encaró re~ueltamente :
-Le digo que :,e pare. . . ¡, Qué armas porta?
:\Ianuel ;:e cletul'o como ~obrecogiclo; alzó los
brazos para que Pulido le regi,ctrara ; i'e tapó la
cara con el embozo. que ~e le arrolló al rededor del
~uello, y ocultó el cnc:hillo entre la mano y la muncca.
El gernlarme e;:culcabn la eintura v los flanco~
ele )[a1:u~l; cuando é:&lt;te, con mo,·irniento r-ápiclo,
~e urcc1µ1to sobre ,::u enemigo y lo acribilló á pufialada;;-Yeinti;:éis clc~cribió la fe judicial, de ella,
tre;; mortale;;.
Violentamente ,·ohió 1fanuel á la cárcel : no
había un ;:olo fra11&gt;eunte, la tienda e~taba á oh~cma~ ~· la candileja del portón casi apagada.
:'.\Januel ,e cletmo ante la puerta ele la alcaiclía
Y oyó lM comentario-s que provocaba la salida el~
un
ele bastos:

dos los ojos, rncilante el paso, cubierto con el zar;tpe, su compañero in::;eparable de a venturas.
-¿ P or qué te "trajieron ?" preguntó Don Pascual.
-Señor, por cosas de la bonachera. .
- ¿Qué ili_ce el parte, amigo Don :'lfotco?
- .Por ebrio, escandaloso, faltas á h policfr, v
haberle "rompido" el chaq11etín al gendc1t1.r,c \Tit-ente Pulido.
- Treinta _días, si~ multa. dijo el magi::;tratlo.
-Pero, senor ... rnterrumpió el chico, casi llorando.
-Ya está dicho; vamos al otro.
, Y el propio Pulido eri::pujó á ~Ianuel hast.1. lt
caree], 8in dejarlo decir ni esta boca es mia.
. J?e _nada sin,ió que, 1m rato después, fuera la
v1cJecita madre del pre;:;o á pedir "el favor v la
caridá" de que dejaran libre á su hijo, y á preguntai: "en cuánto topaba" su salida.
EJ Je~e era inexorable siempre que se trataba
rlc agr~1ones á la policía, y de nada v:il;:,ron rneg~s m lloros, ni ofrecimientos de dinero ó de c,1m1enda.
tres días, •v )Ianuel seauía
desazonado
1P asaron
,
o
a~ emas; en vez de mimos y chicoleos amorosos, tema bromas, gritos, blasfemias é insultos; en vez
~le su mujercita, blanca y cariñosa, veía á la vicJa proveedora, gTUñona, ás,pera y antipática; en
vez de su cama blanda y sabrosa, tenía el sucio
duro, plagado de insectos y mal oliente.
Si la primer noche le había quitado el sm•fio
el malestar de la semi-embriaguez, las otra3, ;:.e lo
ª!rebataron las tristes imaginaciones, las c«riloSHlades y el mucho pensar.
'f!n día, recibió un paipel de un su amig), l)'JC
dccta estas ó parecidas cosas :
''.~Ianu el de And.a.-Te saludo con ap recio y
c~rmo. T e mando una libra de azúcar, tres cajetillas de cigarros y dos cajas de cerillos. Yo veré
81 puedo conse,.,&lt;TUir que el jefe te dé libre; pünJne
ahora anda "camelándote·' á Juana tu muírr el
"cuico" Pulido. Es cuanto te dice' Pedro l\lL:~tínez".
d 1Ianuel vió entonces algo en que no había pern,ao. Sí, de Pulido le habíau dicho que cortejaba
á la muchacha; á él se referían las retioencias de
sus amigos, cuando trataban del matrimonio del

III
"C'na noche, Don Pancho, el alcaide, pasaba la
Yclada en comp.i.ñfa de tres amia-os suyos entre
.
fi guraba con mucha honra
r,
'
qmene.;
el centinela
de
la cárcel.
1Ianuel dejó á ;:ns compal1ero6 discutiendo sí era
mejor,
para abrir las nuertas
Y pa;:ar de incó"'.
~
.
b
mto cerca de los soplones, la oración del Ju,.to
Juez ó la ele la Rombra ele .'eñoT San P edro
cuando ee encaminó al "cajón··, don ele estaba 1~
puerta de salida á la calle.

Un cojo se fué á la fiesta
Y e-n la cuesta se dttn vo;
Hay cojós que tienen madre,Pero este ni madre tuvo.

Empujó la puerta de golpe, se tendió entre
los compañero;;, cubierto con su zarape, y fin,,.ien&lt;lo gran atiombro, alzó la cabeza al oir á Don Pancho, que al cabo de un cuarto de hora entró diciendo :
-Encomienden á Dio;: á Vicente Pulido· ahí lo
llt&gt;nm "tirante pal he~pital".
'

V. Salado filvare~.
)léxico, 1901.

MI PADRE.
Rostro de a,ceta en que el dolor se advierte
Como el frío en el disco de la luna
;\[irada en que al amor del bien se 'a&lt;luna
La firme Yoluntacl del hombre fuerte.
. Tuvo el al!11a más tri$te que la muerte
8)n q11-e su_fnera alteración alguna,
1 a al sentir el fa,·or ele la fortuna
Ya los rigores do la adver;:a rnerte~
Abr~sa,do de férvido idealismo,
DcspoJada de sombras la conciencia
Sordo del mundo á las confusas voc~;;

'

En la corriente azul del misticismo
Logró apagar, al fin ele la existencia,
Su sed ardiente de inmortales goces.

.....

A LA PRIMA VERA.
Rasgando las neblinas del Invierno
Como velo sutil de níveo encaje,
Arparee€S envuelta en el ropaje
Donde fulgura tu verdor eter~~El ciel o se colora de azul tierno
De rojo el sol, de nácar el celaje '
~ basta el J?Ostrer retoño del boscaje
'I orna también tu verde sempiterno.
Abrió con un cuchillo que un compañero le b:tbía ,:endido, el viejísimo cerrojo, que dataiba de
los tiempos virreinales, se caló un smnbrero que
SMaba el correccional que salía á mandados y
con pasos tácitos, llegó hasta la puerta de la ':iÍcaidía, por si acaso estaban alerta lo,: empleados;
no, no había cuidado: sólo se oía, en fragmentos v
á trechos: "Patas de sota, dos seguro"; "Caballo

j

j C~n t~iste me parece tu llegaida !
Qué msíp1dos tus dones conocidos 1
!Cómo al verte el hastío me cons~e !

M:1ere al fin, creadora ya agotada,
O brrnda algo de nuevo á los sentidos ...
i Ya un colw, ya un sonido, ya un perfume!

.]ullán del Casal.

•

�EL MU~"'])O I L US·TRADO

Domingo 28 de Abril de l!J0l.

HEROÍSMO.

7

-

---~--~

El buen Yiejecit_o, hundido en su butaca de severo a~pecto patrian:ctl, ~t•~tejaba con ing,mio~o
alborozo, la~ trave~uras p1earezcm; &lt;le blll&gt; nieto.
(;o~ l,~ volubilidad cara&lt;:Lc_rí¡_tirn de todo e~pírit:;
m .fa11t 1l,_ ,~t1uclla allu!raqnwnta chiquillerfa, fan
pron to. m1crnba un Juego como lo dejaba, para
1mpronrn1: otro que_ de mom~nto creía de mejor
sabor i Como se annnab,1 el apergamimu1o ro:;tro
del abuelito, mirando á aquellos euatro diablillos
ado!·ables que tan_ sabrosamente ~e divertían, ya
h,w1endo de una ~1lla una trilnma, ya convirtientlo
un dinh~ en parap&lt;'to de combat~. ya simulando
c:on el a.1uar un redondel ttlllrino, )"¡\ impro,·1-,llldo eJerc1c10s de grnma:;ia,_ en donde, á lo mejor,
aeab,1 alguno de ellos, llor1queando ú riiiendo con
los dcmús, Aquella nodie, el humor tl&lt;! la mamá no etitaba en disp?sició11 de s~&gt;por tar por mucho tiempo la algaralJia de su~ h1Jos, que lle seguro, hulncnm pue~to en movm11ento Joi:; mueble8 de
la safa, s~ no es, por estas palabras enérgi:;as que
llegaron a sus 01ctos: i .J:&lt;:n JU1c10, mii.o~, basta ya
de gr itar ... _ ¡ á dormir todo el mundo !

~ i -

.,1111""'

;rÍÍ

:..

Cuarte l de San Diego, en Tacubaya.

NURVO OUARTRL. EN TACUBAYA.
Nuestro o-rabada relati,o representa el cuartel de San Diego, L'll T :1cnbaya, edificio ~ocientemente con:c&lt;truído bajo fa. dirección y según proyecto del
Ingeniero ~I ilita.r. señor 1foyor Bafael Pacheco, aprobado por la Sec1-etaría
de Guerra.
En el nuevo cuartel, no e;; la arquitectura moderna de su fachada, lo
que más l lama la atención. no obsta.nte que. como puede verse en la ilustración. el e::;tilo e,, se,·ero; correcto. y no c:arec:e de detalles que tienen mérito {IJrtí~tico. Pero lo verdadera.mente notable e~ la di,;tribución que ee ha darlo al
umplio local, á fin de que la tropa en él alojada, ·dü,frute del mayor número
de comodidades.
A eAe fin han tendido los e-o-fuerzos del Gobierno, al emprender las obraiS
rn.á• recientes en los cuarteles. v mucho se ha logrado á este respecto: las cua dr.a...~ del cuartel á que nos refer imt&gt;&lt;- son arn.plÍa:ó, de techos altos, bien venti_lnda:ó, y con~truída5, en rnma, con aoatamiento de todos los preceptru h igiémco~.
Lo;: patios son a mplio,:, --:,· los maoheroo. la enfenncría. la veterinaria y
l os demás departamentos que pudieran perjudicar el buen estado san.itario de
la, tropa, ocupan la parte posterior del edifici-0, e5tando bien alejados de las
cuadra.,;. depósitos de armas y demás sitios donde los soJ.d-ados permanecen
constantemente.
En la pla,nta alta del edificio están las oficina_s; como son la Comandancia, la 1 [a_yoría, la Pagaduría. Detall de _l~s companias y los pabellones de los
oficiales. amplios y perfectamente acond1c10nados.

MORELIA.
El adelanto que se nota en el centro del paíc, avanza l~asta la periíer~a..
Ca.si no pa~a día sin que demer.; noticia: ya en es~ semanario, y~ en los dta1·ios qtte ~alen de n uestra casa, con la maugurac10n de una n~eJora, el arreglo de un viej-0 edificio, el cambio de tal ó ?u_al detalle, 9ue s1_gmfican apego
á la vida urbana rerularización de las cond1c10nes de ex1,;tencrn de la comu' º
·
nidacl, ó embellecimiento
de una fracción importante e1 pa1s.

a

Palacio de los s urremos Poderes.

Domingo 28 &lt;le ~\.bril de 1901

EL ~IUXDO ILCSTR.\.DO

,,

-

·

vertían lágrimas de desesperación ante la sombra
c,peluznante &lt;le una lucha enorme tiue ruo-ía en
'
o
u1mpma" y montaü.as, en aldeas y crndades.
¿ t_ u,,tetl pel~ó en c,,a guerra, papasito.? preguillo &lt;:011 nu.:res el menor de los &lt;:Jncuelo,;.
. ·aub1er~1 peleado de,-tle el princip10, hijo mío,
"! ,no hub1e~e :;ido por un defecto de mi organizac:10n, que me excluía del senicio militar. Sin
embargv, también tuYe mi,; luc:has y también fuí
héro~. .Hi relato les Llirá de lJUé m,:nera.
::\Iientras Jo,; corazones se rnflamahan por todas parte:- al llamamiento angu:--tio~o de la ilatrrn, yo luc:lrnba en el seno ele mi hogar contra un
podero~o enunigo: la mi~eria. ::\lientra:- otro:::,
con el arma en la mano y el heroísmo en el semhl,mte i'OÜaban en el triunfo lle la República,
yo, ton la de,e,peración en el alma v la duda en
el 1:0,tro, :,:oüaba c-on la conqui~ta lid pan,· del
abngo_ para mis hijos y mi c,po;:a. Con flis saeudunwnto~ y H1s ua;;, la gu~rra trajo la muerte
del trabajo .,· la paralización de los negoeiog, que
ante~ me proporcionaran los medios de nuc;;trn
Rub;::i:-tcncia. En tan crítica ~ituación, tlwe que
malbaratar IM pocos hienc,; que tenía, con.~umirno&gt;&lt; nue~tro~ lkqueños ahorro,-. Y como era de csP~'rar~e. _llegó el. lll?l11ClltO rnpremo en que 110 tenm m b1enei-, ¡11 drnero. ni trabajo. ~entimo,; el
lnt1gazo &lt;lel hambre; hubo día::; tle pruebas &lt;loloro,a", en que la lumbre no ~e oyó chi,porrotear
-en nue,tra ca~a; días tremendos en eme mis hijos
lloraban sobre Jo:=: e,:comln-of; &lt;le nue~tra miseria,
y si11 que en su,; labios pudié~emos poner más alimentos que los besos de nue~tro cariño Y el llan"I to 11,'. 1111r&gt;,tra dr,:e,perac:iím.
•
1Ii pobre mujer, que DioR guarde en su alto

yenda. Hubo algunos que con pasmosa seriedad,
asegur,1b,m &lt;1ue mi alma penaba todas la,; noeht•;;
en torno de mi rn~a; otros decían, que :;obre las
tapia,, de nue~tro Jal dí 11, aparecia una figura extraüa que ~e quejaua con aecnto rcprimwo, y no
faltó quien diJera l!lte Yl'Íll la ~ilu:.Jrn de un caballo blanrn que ~e pateaba por los portales del
euartel, aiiactwndo tomo ,·erdad, que c,e caballo
era el mi~rno que yo había moutallo la noche lle
mi :,upue,ta muerte.
'
Pero bien, abuelito, exclamó uno de los niüos,
con inYencilile cuno,-idad: ~i u~tcd no había muerto ~ cuál era el paradero de :;u vida? ¿ En dónde
e~taba u,-.te&lt;l :'
'
}luy c:er.::a e,:,taha "!º· hijo mío. Doce leguas
solame!1te. !lle óep,~rab,m del hogar querido, en
que ~11~ hIJo¡; y m1 eFposa oraban por el tle,;urni;o
de nu alma. t'011 el cle~eo infinito de morir ó
triunfar, rnrrí, tnm,fig-urado por la mi,eria, en
pos de mht muerte noble; ,-alí de mi ca~a con la
l'inie,-tra an~icc1ac1 de ~,1crificnr mi vicla; de morir
n~iltamlo á lo,; que ~-o creía culpablet; de las de~gracias &lt;¡ne nos afligían.
. In~orponulo ú la guardia nacional de la ¡&gt;.,bl-ac1ón a donde me tra~ladé, qui~e que la patria me
c:ontara en el número de sus obscuros defensores
~- con la frente erguida por la rabia y con los ojo~
mye:::tados por el dolor, luché unido á mis herm,mo:;. ante la; trinchera.; que el enemigo había
lernntado en 1,as afueras de aquel centro de~conoc1do para m1.
La _ví~pera del combate, mi desecperación _v mi
aturd1m1ento se aumentaron con la noticia de la
enfermedad que postraba á mi mujer. El destino redoblaba su fiereza contra m i vida. ::\Ii única
saln1ción "ería la muerte.
Sacudi_do por el mar de mi8 pasiones rugiente~, Y sonando con el be,;o redentor de una muerte heróica, me lancé sobre el enemicro con ira1
.
.
o '
cun 1a;; le a~1mal ,~lva.1e, con arrojo;; de c-partano. El nudo estrnlente de la fusilería rcanin;i-aba _mis ansias; el zumbido de Ja,-; balas enardecia m1 san_gre; los lamentos de los soldados moribu~~os redoblaban mis anhelos ele martirio, y
~ln:1endome paso con el acero ele mi e~pada, cnro.1eeHlo de san_gre, salté á la trinchera. arrebaté la
h?nclera al enemigo, y re~petaclo por la muerte v
v,c_torcado po1· mis compañcro8, obtuve al si~
g:lllentc clía, como premio á mis arrojo,-;, una c-ons1derahle ,:urna ~e moneda,- de oro y plata, que envueltas en los g1rones tricolores del pendón enemigo, corrí á ponerlas jubilorn en las manos de mi
pobre familia.
~ Y Por qué llora usted, papasito? exclamaron
asombrados los chicuelos.
, u\v, h_ijos _míos ! Porque recuerdo que el ho~m de mis trnmío,; llegó tarde. :.Ii esposa rn me
iba en una lenta y c,1lhHla agonía.

.
ª

Res idencia del Sr. Gobernado r,

De esa ley no podía eximirse el progresi:;ta Estado de ~Iichoacán uno
de los 111ás imiport.ante~ entre lo,, que forman el concierto de la f ede;ación
rnexica,na.
. Obras_ importa~!ísimas de minería é irrigación que se emprenden en lo.,
D 1str~tos, 1~troducc10n de g~·arn:le~ y poderoso;; capitales que vivifican la ind usbna y alientan el comerc10. útil :' conéder-a.ble inmio-ración han tramformado las condiciones económicas del antiguo paía de l;,, tar~os.
. L a capital del_ Estad?· que encierra recuerdos históricos y paisajes de
ipnmer orden, refleJa admirablemente el im,pul,,o que le ha impreso la boi¡ancihle situación actual.
Se han J?lantea?o en elLa mejoras de primer orden; mejoras que demue5ilran el platmble afan de cuHura en buena hora introducido.
Las Yistas que public~mos hoy_ son particularmente sugesti.as : representa una de ella.s el palacio de gobLemo, uno de los más hermosos edificios
que en los Estados h~lla dedicados _á albergar los poderes púiblicw; se ve en la
otra. el 1Ionte de Piedad, que encierra la institución destinada á salrnr á la
gente pobre, de la usura y sus con:,~uencia.o; ~• muestra l.a tercera, la casa del
Gol&gt;e,rna:d?r, moderna conA~·ucción de~tinada á morada particular del primer
mandatario de aquella porción de la Bepública.

Monte de Piedad.

jJer¡ífo Fer¡far¡es.
Cosamaloaparn, Abril lo. de 1901.
i Pero, mamá, si ya no vamos á gritar ! exclamó
J ofü1uin ito.
- _..
i i E n juicio he dicho! !
El alegre viejecito reía más y más, al ver las
caras compungidas de aquellos diablillos mofletudos y travieso!', que se agrupaban mañosamente en
t orno de su butaca.
i Que n os cuente un cuento papasito ! dijo el
menor, en un arranque de júbilo repentino.
¡ 8í, sí ! un cuento, respondieron los demás.
P ero un cuento que sea verdad, repuso Joaquinito. ,\ lguno ele esos cuentos en donde hay riñas
de ~oltlados, y tiros y muertos y .. .
j Xo, no ... ! ¡ yo quiero uno de esos en que aparecen duendes ... brujas ... y fantasmas! contestó P aquito.
:Huy bien, hijos mío!'. Voy á darles gusto; pero se están muy quietos. i Cuidado quien me interrum pa!
Yoy á presentarles, aüadió el abuelito, una de
tantas páginas doloro~as de mi larga existencia.
El cuento que les voy á narrar es histórico .. . tal
como J oaquinito lo de!'ca. l&gt;ongan atención.
Era una época de aflicciones y &lt;le~M,tres, en
que nuestra patria luchaba con helénico hcroismo poi" arrojar ele rn rnclo, ensangrcnb1&lt;lo ya pot·
conYu]siones inte~tinas, la8 armas de las huestes
napoleónicaF, que la inYadían. Era una época en
que la guerra a~olaba nuestros campof-, debilitaba nueFtras íuerzaB, conl"umía nuestras riquezas
Y efüomhrecía nue~tros hoo-ares; época. terrible de
dolor y de miserias, en ql1~ nuestras familias azoradas por la guerra y afügidas por el hambre,

reino, no turn eEcrúpulo en cle~empeñar los trabajos de mayor rudeza; :· en su afán de aliviar nuestro infortunio, ha~ta llegó á lavar las ropas mugrientas de los Folclados que guar)lecían la población. pero aun a~í, no bastaban los e,casos producto;; de sus faenas para llenar el presupuesto de
nuef'tra&lt;; más apremiantes necef:idacles. Entonces pen~é en el suicidio; juzgué como verdadera
fcl icidad el descamo de los mu~rtos; sentí impulsos ele arrancarme la vida· pero la rectitud de mis
principios morales y la pureza de mi credo religio~o, me hicieron retroceder ante aquella monstruo~a idea que de rironto ví como única tabla de
s-ah·ación en el naufragio de mi vida. Pensé darle otra solución al espanto,o problema de nuestra de~graeia, ? "MT/1 ello abandoné mi casa en
plena noche, salí sin que nadie me ;;intiera y corrí por caminos y veredas, en pos ele la gloria ó
&lt;le la muerte.
~Ii e~porn. que conoc-ía los sufrimientos que atenacea han á mi espíritu por aquellos días; que b,,.
bía oído en mis labioB el rugido de las más negras maldiciones, tan luego como notó la f,•lta
mi pre~encia, me creyfi víctima &lt;le ,tlgun,, riña
c011 1a solclad6••11, á quien mtts r1e un;L ve¿, tuve
ocasión de insultar, con motiYo ele las ropas que
mi mujer les lavaba. 1Ii pobre esposa lloró mucho: lloraba noche y día ante las sombras de dos
fanta,:mas aterradores: el fantasma de la miseria qué la oprimía, y el fanta~ma de mi muerte,
que no dudaba ni un momento. Los \'ecinos del
barrio adornaron el alarmante caso de mi desaparición con las quiméricas creaciones de la le-

ae

DE VUELTA.
~

J&amp;'"'&gt;

Por fin te vuelvo á ver, h-0gar querido,
Llamo muy quedo hacia tus puertas· 1·abre!
¡ Al_lá muy lejo;; te creí perdido!
'
De.1a ele nuevo oue mi clioha labre
Al soplo de tu amor, mi pobre nido.
Que e;;p)cnda la alegría y ~e levante,
Que se alcJe el sopor de la tri,-.tcza,
Que vuel~·a el entusia,mio y que se cante
La et'tr_?fa llena c~e pa;:ión, traviesa,
Que sonaba en 1m cuarto de e;;tudiante.

¡ Cuántac; veces surgiste c1e mi mente
Al calor del recuerdo, y me alcnta;;te
En metlio de la noc:he lentamente
8e hizo luz en la s-0mbra y me lhtllll~ste
Diciendo con ternura: vente, vente ! '
)fas tornaré á la lucha: así es la vida
Perenne campo de mi~eria abierto,
Otra vez te daré mi tle;,petlicla
Y por la ardiente arena del tle~ierto
Emprenderé de nuevo la partida.
Anhelo combatir: sereno y mudo
Pelearé por el triunfo y por la gloria,
Y he ele tomar tras el combate rudo
A traerte el laurel de la victoria
O tendido en el dor30 de mi escudo.

e/las

.c.

i:orres.

�Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

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DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 17, Abril 28</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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