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                  <text>Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

�...
Do.mingo 5 de !fayo clo 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

•

Lu1sA.-No wy buena. Bien, á
pesaT de eso, he notado desde hace
aiJgunos años, una cosa que mucho
me lastima . . . , pero muoho. . . -Y.
es que á tí sie,mpre _se te esté pi;
) diondo e,n matrimomo, y nunca a
mí. 'l'e han JJO?ido once voces en
· dos añoo y med10.
ANI'rA.-A tí también. Sé justa.
LursA.-Sí, á mí una vez, me
pidió el ~eñor Chatca.ublane, que
tenía se.-;enta años. . . y que es
cojo.
.
ANITA.-¡ Pero muy neo! ¡ Tan
rico él solo como mis on~ pretendientes reunidos!
Luis,1..-Es c-ierto. Xeeesario es
confe.sa,r que ya es algo; pero no
es oomoarable con lo tuyo. Todos
los jóvenes, todos aquello.; ta.n
gua:l)()S que á mí me ha.brÍ8Jil a~rada&lt;lo eran los que te pechan.
Sien;pre An ita; X unca Luisa.
AXITA.-:Me entristec&lt;,&gt;s.
LL'ISA.-Calla, muchacha. Cada vez _pasaba ~o
aniiIDlo con papá y mamá.-"Señora, senor, decia
el joven emocionado ( ó la persona respeta1?le envía.da ei!l su luo-ar). tengo el honor &lt;le ,pediros la
ma,no de vu~ra hija.-¿ Luisa? se apre:,uraba
á decir mi mamá, que tiene g;andes_ deseos de
colocarme.-No, Anita, res-pondia el JO'Ven emocionado ( 6 la persona respetable). E?tonces? no
sigamos, rnñor, declaraba papá. No S?L~, el pnmero q,ue pi,de á Arrita; pero es una dec1s1on irrevocable entre nosotros, &lt;le no ca~ar á la menor ant,es
Nle á l.a ma,yor. Cuando Lmsa se case; r,a veremoo. Hasta ent-0nces tenemos el pesar. . .
Y el
joven emociona&lt;lo ( 6 la .pe:8?na respeta?le) se
marchaba confuso. Al iprmc1p10, no _le hacia gran
ca~o á eso. Me decía: es un3: oa.sua~1~ad ~
v~ndrá mi turno. Uno de estos chas sera a m1 ~ quien
le toque. Pero los meses transc·urrían y m1 _turno
no llegwba; era el tuy? quJ re~tfa . .. Amta. • •
Anita. . . Todos quenan -a Anita. Compr~ndeTás que á fuerza de tanto, he acabado ¡vamos. por
notar. nor C01l)J&gt;rernder.
?
ANITA.-¿ Y no me aborreces i
LUISA. _ ¡ Hasta 1a rnuertl'.
ANITA (alaI1IDad.a).Pero no ha Aido rulJM
mí.a, te lo juro. N u nea
he hecho nada para .. .
LUISA.-¡ Bien lo sé,
linda! ¡ Quererte ! ¡ Vamos ! ¿ Cómo no ? Sólo que me he visto obligaJda á confesarme que
yo no a.gradaba. Es boohorooso, es el colmo de
u.a humilhlaciim. . . todo
lo que tú quieras. :Mira,
en los bailes, "ellos" nunca me invitan.
ANIT.A..-Hamn algo
mejor que eso.
Lms..1..-¡ Ah, sí! Platican los valses conmigo,
en vez de bailarlos. ¿ Te
Í!IIl.aginas que soy tonta?
En esta época, el hecho
~ que los hombres prefieran la conven,ación de
una mujer joven, al pla\,
cer de estrechar,la y llevarla en sus brazos, ¡ buen
síntoma para ella! Bien,
p,ues es lo que me digo:
¿Por qué papá y mamá se obstinan e:l no conceder
á Anita á todos los que la han pedid&gt; ?-Porque
piensan que me lastimaría de que Anita se casara
antes que yo, y que más trabajo me costaría después
"encontrar". ¿No es ew?
ANITA.-En cuanto á eso, tienen razón. Tú eres
la mayor; tú debes casarte más pronto.
LmsA..-Sí, pero á condición de que agradase;
y bien sé que desagrado.
ANITA.-¿ Estás segura?
LUISA.-¡ Desagraido, puesto que nadie me hace
caso, y voy á cumplir fos veintisiete años !
ANITA.-¡ A lo último va lo mejor!
LUISA.-No; no me hago ilusiones. Así es que
la única solución, ya lo hé pensado, es no casarme.
Y estoy resuelta á ello.

ij

¿cuÁL DE LAS DOS?
LUISA, 26 ailos de edad.
ANITA, 17 ailos.

Luisa entra, sin hacer ruido, á la pieza de Anita,
y se detiene, contrariada, al ver á su hermana llorando.
LmRA.-¿ Qué tienes? ¿ Por qué llora.,_?
ANITA ( di.~gu.~ta&lt;la por verae sorprendida).Por na,d,a. V rumos, se acabó.
LmsA.-Dime, ¿ por qué lloras, _preci~sa?
ANI'l'A.-No lo sé... Los nervios. El tiempo.
LUISA.-¡ Vaya ! Voy á tledrt('lo; es por lo de
ayer.
ANITA.-¿ Por lo &lt;le a ver?
,
LmsA.-Ko intentes engañarme. Es a ca11Sa de
la respuesta que dieron ayer papá y mamá ~ ...
ANITA (con· precipitación).-¿ A ese Joven?
Pues no... nunca.
Lm SA.-Sí. .. , al señor Pa.blo Reynau&lt;l, el que
te pidió en matrimonio.
ANITA.-Te lo juro ...
LmsA,--No jmes... Es inútil ocultarlo. Y
á mí· á tu her'mana mayor. ¿ Lo he adivinado?
Aii1TA (con dificulta&lt;l y en voz baja) .-¡Sí!
LursA.-Lo hubiera apostado. (Tomándola por
el ouello).-Bésa.me pronto y fuem:e.:. Es una necedad, ¿sabes? apenarte por pequeneces, por un
señorito ...
ANITA.-j Un marido!
.
.
LUISA.-¡ Bonito! Por un marido que se pierde, se encuentran diez.
ANITA.-j No trunto como e;;o ! ¡ Tú, que eres
huma, haihlas con una llaneza!
LmsA.-¿ Qué quieres ·decir? .
,
.
A~ITA.-Nada. Sino que con11enzo ya a fastiidial'IJlle. ( Con voz trémula). Me siento humillada. (Llora).
Lr.ISA.-;. Qué es lo que te humilla?
ANITA.-Eso de ser siempr-e pedida y nunca
dada. Aoa:ba por saberlo todo el mundo .. . donde
q uiera en París y -aun en provincia ... y eso me
.:1: ' : " ¿ que
' h ab ra
'
daña · 'si nada se' corruprend e, se wra
en~? Algo enorme evidentemente". ¡ Se creerá,
tal vez, en que tenga yo enfer. . . enfermedades
ocultas! (Llora).
~
.
LUISA (contemplándola). - ¡"\_amos, necrn_ !
Siempre pedida . .. Y tú rt~ queps ! ¿ Qué dirías, pues, si te hallara,; en m1 lugar; Y.º. que nunca he sido µed,ida, que paso desaperc1b1da, como
si no existiera? ; Eh ? ¿No encuentras nada
que cwitestar?
ANITA.-j Lloraría diez veces más si así fuera,
he ahí todo!
LUISA.-¡ 1\fucho adeJ.antaría con eso ! ;_ Crees
que eso
llevaría más pronto al altar? Yannos,
nb te afane,s, y enjuga tus ojos. D entro de muiv
poco--reouerda bien lo que predigo-todo va i
carrnbiar.
ANITA (incredula).-¡E.h !
LnsA.-Nada de ¡eh! Todo va á caimbiar, porque he tomado un partido. Cuando, e1:traba 3.9;iií,
hace 1m momento, precisamente vema a anunciartelo. ¿ R'lt,ás tranquila?
ANITA.-Sí; pero no adirvino.
LmsA.~Escuoha. Te quiero con todo mi corazón ¿ea.bes ?
ANITA.-¡Yo también!
LUISA.-¿ Estás muy segura de que no estoy celosa de mi querida. Nita? Todo lo que te pasa de
b,;eno de venturoso, aunque sea á costa mía, ¡va'
. ,
,
mos ! me pone má.s contenta que s1 a rm me pa·sara.
.
ANITA.-Eres muy buen-a.

me

tª

ANITA.-¿ Tú?
LUISA.-PO'l' Dios que sí. ¿ Para qué empeñar-.
me? Ya me consideTo solterona. Pronto, de5pués de la comida, voy á anunciar el as1mto á
papá y mamá. Iinsisti~n un _poco, por afecto, por
política. porque me q.uienm bien e1;1, el fondo; pero
ellos mismos une darán su aiproooc10n, y &lt;le aquí á
una semana, á lo más, nuestros amigos, m1e5tras
relaciones' todo el mundo sabrá
que Lui-sa Duro.
.
cher ha renu,nciaélo al rnatnmomo.
ANITA.-¡ Tú eslás leca. . . Y yo estoy mortifi..
cada!
LmsA.-Entonces, chiquilla ... , entone()$; lo,;
on&lt;-e jóvenes que se desesneran_ cles,de )1ace dos añO!&lt;,.
cuando fueron tan mal rec1b1&lt;los (sm hablar &lt;lt-1
duodécimo de ayer, de ese Pablo Reynaud, que no,
te es indiferente, si doy crédito á_ mi ~netrarió1
de her,ma:na mayor), antes de qumce dias van á
volver todos á la casa, para pedirte de nuevo. Xo

tendrás más que el bocliorno de la eilección. l l)ll.~
,; mamá estarán obligados á dejarte hacer. ¿' e,; romo nas una tontuela con llorar? Buen&lt;- , · ·:~'"º
no abres la boca? ¿ :N"o me besas? ¿ En que piensas?
.
.
ANITA (muy emocionada).-P1enso . .. pl('mo
que eso es tan hermoso . . . tan sublime y noble. • •
LUISA.-¿ Vas á volver á las an~adas? ~
ANITA.-. . . Que yo no lo qwero. , :N o, n,r.
acepto que tú te saicrifiques as1 por m1.
LUISA-¡ Pero si no me sacrifieo !
ANIT¡_-Sería una miserable si tedejara.
LUISA. - ¡ Ohist ! Buenas nochet:.
(Hace como que sale).
ANITA.-N"o te vmyas.
T.msA.-Entonces, deja de tledrnecedades.
ANITA.-N"o ;:.(YJ
tain casqui 1':!ll-t r,1mo piensas, ¿Yndad, Luisi ta ? ¡ Soy

~-abellera, por la que te ha ofrecido el peluquerodoscientos francos .
to, "paneaux"' de arle, espejos, constante ir y venir
humano, una orquesta zíngara, coro de charla
LUISA.-Yo soy vieja, y tú eres joven.
~
multicolora, ojos suplicantes que os piden la liANIT.A..-Yo te alcanzare muy pronto.
Sí,
amigo,;
míos;
si
no hay "vida de Bohemia" mosna de un plato caliente, un ' 'bock", un "sandLu1sA.-Tú tienes cincuenta mil francos más
que yo, de nuestro tío Andrés .. . En fin, tú lo tie- en Park ha)' bohemios, tale8 como desfilan en la "ic-h", y risas y saludos y palabras que lastiman, y
obra ele Enrique ::Uurger, tales como acaso un po- acaso-¿ sería verclacl ?-hasta sollozos y lágrimas.
nes todo, y yo nada.
co convencionalmente, los habéis visto pasar Así, á vuelo ele pájaro, percibí el cuadro.
ANITA.-Protesto.
Lt'ISA.-Xada. . . ó no mucho. ¿ Para qué ninJbados por la dolorosa música dc- Puocini--que,
Y al extremo, C'll una mesa. como a:bstraídos en
-estorbarte el carmino? Lo que yo hago es muy sen- dicho sea entre paréntesis, no ha llegado á pene- una existencia propia, como en un mundo aparte,
d llo, Y no ha.y ni que agradecérmelo. Xo hable- trar en la capital francesa, no tan incisivamente e;;taban ellos-Rodolfo, Colline, Schattnard-con
como en Jiéxico, á lo menos. Para tropezar con sus largos levitones románticos, sus sombreros de
mos más de eso.
ANIT..1..-Sí, hablemos. ¿ Y sabes la verdad? elloo es preciso-; quién lo creyera !- aban clonar el anchas faldas, rns cor,batas flotantes, su pipa en los
¿ Quieres saberla? Si una de las dos debe sacrifi- Barrio Latino, elejar muy atrái' la ~ilueta eune- labios, sus largas melenas, como desprendidas de
oam!. . . ,pues bien, ¡esa seré yo!
L t:1S.A..-¡ Yaya!
.Ax ITA (exalt,ada) .-¡ Sí, yo!
L rIS.A..-j Ahora Mlimos con otra!
.AXITA.-P~ro ¡ vaya ! mira: puesto que yo soy
siempre la pedida y nunca ,tú, es, pues, mi presencia la única que ocasiona todo el mal. Yo te eclipso, te hago S()mbra . ..
Ll'rs..1..-¡ Estás loca!
AxITA.-Si yo dijera que rehuso á casarme; que
-quiero quedarme soltera, eso volvería todo á su
lu.g-ar, y e!',tarían obligaelos, ellos, Jos doce aspiran tes. á dirigirge entonces á tí. ..
LUISA.-¡ O á otra, inocentona!
A~ITA.-Inocentona ó no, no me arrepiento de
)
-ello. So~· yo quien no &gt;'e casa. ;_ Está claro?
Lrrn::J..-Xo, soy yo, la mayor.
·1'
AXITA.-Yo, la menor.
LUISA.-Escucha ¿quieres? ¿ Lo jugamos á cara ó cruz?
A xIT.1.-Xo; no son la suerte y el azaT los que
-deben regir e-osas tan graves.
·
Lns..1..-¡ La ~uerte y el azar, son Dios! La
P_roYidencia ·pued~ 'muy hien iluminarnos por me-d10 de una monedilla. ( Saca de su bolsa una pieza de cobre) .
ANiu.- Tienes razón. Cruz, yo soy quien de'be quedar soltera.
LüISA. Y:a á ser cara, yo, por eonsiguiente. (Se
prepara á arrojar la moneda) .
AxrTA.-Espera. (Hace el signo de la cruz) .
1Va ! (E~ lanzada la moned,a).
LCTSA ( que vió primeramente).-¡ Cara ! He grC'cicla de Xue,tra Seüorn, perder de vi~ta las fi- una neJa pagma de la imhorrahlc llóvela d~l hol°"as aguja, de la Sanhl Capill.t, eruzar el río. el hemio. ¿ Era po:::ible aquel prodigio?
.
g anado. ¡ X o me casaré nunca!
"mal'lstroon ., de los bon levare,;, y subir hasta
Sí, y "Crueta-mi compañero ele aquella no:.\lontmartrc. el barrio de las alegn•~ noches, el de che-me explicó la "cosa··: parece que el Ayunca,mbiantes rMagas de luz, el de la mu,a irónica t~niento de París subvenciona á un gru.JJO de ,.li"" mordente, el de los '·cabarets·· maeabros, el de t1sta,- con objeto ele que ellos conserven la \r9_,:;ia pleo-aria de pietlra que se alza. allá arriba, eu eión bohemia en la oleada de compolitismo que
lo aiti -del cerro, de las redondeces hrillantes ele va inundando P arís. EllM son los encaro-ados de
la ba.~íli&lt;.&gt;a g-ótiro-bizantina ( el Sagr,1do Corazón). reüYir to¡]a una épo.:a. ¡ .iy ! bohemios e;_ la
Aipenas habéi:; pisado aquc-lla amplia barriada, riencia, bueno~ burgue~c.&gt;;;, en el fondo, cobij 1dos
rlc boulernres e~pacio::;os y plazas trazadas en se- en el pre.:mpue,;to, al abrigo de la~ prirncione,, c,imicírculo, sentís la impresión de que o, encontráis merciando c-on una faba mi~eria, buenos chicos, á
en otro París, con otros habitante~, que o,; hablan })esar de todo, que explot.rn el "físico ele su empleo''.
otro fran&lt;·és, os miran de distinto motlo; es una
Y como una ráfaga llamó á lo~ umbrales de mi
capital que no habíais couocülo, que nunca ha- memoria fa negra existencia tlel autor de !aq
bríais ,o,pechaclo. í entonces encontrúi,; que los '·E~c-enas·•, la lucha cle~e,:cperada contra la mi,;cgrandes boulernre~~la primera i'irc-na clel viaje- ria: las largas nod1e~ sin fuego, los días de '.!Vllro--i'Oll duma,iado "ra~ta··, lo-: véis cur;,i,-:, faltos
no ... todo 'C'l prolonga-1lo martirio del pobre, :tliurele color. con su miseria v ~u plarer confc-ccio11a- ger, que clc.&gt;scan;:a en el cementerio de ese 01:&amp;,no
clo;, ex-profeso para el foi·astero: te,néis )a imp~·e- barrio ele )Iontmartre. en el que su recuerdo sirve
~ión ele encontraros en la verrlndera cm•tlacl-fie- aúin de porta-estandarte de la juYenh1cl que sueña.
AXIT.A. (triste).-¡ Pobrecita ! ( Con lá,,"'fimas en
bre, que no se recata. no se disimula, no hace su
:.\Iur,ger, el gran sacerdote de los "bebeL1or~
1os ojo, ).
''po~e·:, es sineeramente franca, cle_scaradamente de a¡rua ", arra~tranclo su pobreza de aquí para rillá.
LnS.1. (febril, besándola con nerviosidad).- franea. brutalmente franca. en mecho de sm ex.- comiendo cuando se podía. escrihic-nclo para toda.;;
Pero ríe, X ita; ¡ e;; la primera wz que tengo travíos, de sus vicios y también-¡ oh sí, también! las hoja" impresas, redactando anuncios de somsuerte!
---&lt;le sus altas in5piracione&lt;'.
brererías, trabajando ,ün resar. trabajando siemAllá, en la cúspide ele la calle r1t' Yídor :i\Iassé. pre, ¡Jorque sin el e,:fuerzo continuado, persistente
7(e,,ry J:avedar¡.
la "Boite á Fuffy'', el antiguo Gato X egro, fun- sin altos ni Yecilacione•. no hahría tenido su pan,
Traducido para El :\fundo Ilustrado."
dado por el ingenioso Sali,-, el gr:.m S_alis, perio- -¡pan, Yel'cladero pan !-con el que se regala,ba
dista. -poeta. d~ora-clor, tahernero, arb,,;ta. el re- como un sibarita: )IurgeT, muerto en plena bofno-io hoy ele los cancioneroi'-FUri'V. Hispa, :.\Ion- hemia.da aún, llernndo en flU solapa la roseta de
t~a-de donde ,-m•o-e la ~átira polític-n, la copla la legión de honor, enterrado gratuitamente conAMÉRICA LATINA.
.
ª'
1a "B01.te'' , e;; elecir,
.
~loliente.
la c-strof a "1
e el Ctia;
dnciclo piadosamente bajo un mármol pao-aclo
por
0
la caja, en la gue apenas caben clo:::-cienta;; p~rso- subscripción pública ... '.
L~~ palma~ ~on la gloria, y los palmares
11a;,-mihlic-o rxquisitamente refinado--que· nven
Y C\'Oq1~é _a9ue1la canción de ")Iusette", que el
•c-ubnr ele gloria á América parecen;
de la nota del momento, del h&lt;'cho actual, una vi- poeta e,cnbma tal vez en una bulliciosa noche
lo,s mares son lo inmenso. y la o-uarnecen
da compendiada, ele medias palabra"!'-, _g-uiños, son- como ésta, acaso en esa misma mesa en donde desvastos c,pejos de estruendosos ~mares.
Tisas. wna atmósfera de abreviaturas de la que es P."ranan su buen humor los traficantes del desvenL~~ ríos son poesía, y con cantares
difkil satm-ar,e.
turado ausente:
1as lira~ ele cien ríos la ensordecen ·
En el foco del Boulernrcl Clichv. la., dos aspas
H ier, en V()'.Yant une hirondelle
l~s montes son grandeza, :v la enalt;cen
e,n-mesí~ del '':.\folino Roio'·, sa.lón canalle~co.
Qui noui:- ramenait le printemps,
cimas de cordilleras seculares.
feo. monótono. que ~e rnfoca de una mirada y
J e me suis rappellé la belle
h Raza que cara al sol. libre camina,
eme di~gmta á los pocos momentos. Fr.- la harn11a
Qui m'aima quand elle eut le temps ...
uncl~ ,m apocalíptica retina
&lt;le] vicio, una harnrna que no ~e toma el trabajo ele
( A?er, al ver á una golondrina que nos traía
del bem1Jo venidero en lo profundo.
disfrazarse, se exhibe tal como e~, turlmlenta., ha- la primavera, me he acordado de la hermosa que
ra,posa en medio ele rns encajes, pintarrajeada, me amó cuando tuvo tiempo . . . )
Y á sí misma se mira triunfa:dora,
con aP€titos á flor de cara, la ca.lavera del bulón
la. hostia elernr. sublime ~, redentora,
¡ Y sentí el deseo de arrojar á los mercaderes
trás el colorete de la ninfa. Y hufa para refugia- del templo!
'"Jue ha ele mirar arrodilla.do el mundo.
ros en cualquier parte. ; En dónde? En el priSa/va?Jor l{ueda.
&lt;::arios 2Jíaz j)ufóo.
mer café que tropezáis-Place Pigalle--salón vas-

LA BOHEMIA EN PARÍS.

ªP" ·

11

capaz yo también de infinidad de c·osa!' buena." r
Lu~SA.-Pero estoy seguro de ello, hij~ta. ro_nozco tu oorazón; y si tú estuvieras en nn In~ai,
· apuesto á que obrarías ,lo mismo que yo.
ANITA.-j Oh, isí ! seguraimente.
LUISA.-¿ Lo ves? ¡ Si eso es naltura,l ! So/ 11;1
obstáculo, una muralla. Soy fea, y tú eres boi:ita. . .
~
ANITA. No es cierto. Tienes tú una sober ,.i

si'

Domingo 5 de Maiy-0 d-e 1901. ·

�EL :hffiNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de 1foyo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
~

AIRE Y POLVO.
El aire, como pillín de barrio, gu,,ta de jugar
eon la tierra. Hace l"0:,,1.-; inauditas con la ba~ura de las calle~ : l1¡uilihrio-5 de acróbatas, juegos de
$alón, c-ontor,.ione::. y :salto$ imposibles.
Y, á toclo correr. riendo y ,;il'bando por ren(lijas
y rejas, lernnta el poh-o 1:011 ,;u soplo traYibo, y
lo arremolina. en largo:- ('lllbullos gri,;e$ y giratorios, ó lo plie-ga y cle,-.pliega 1)0r el espacio, á modo de flámulas inquieta;: Y banderola,, ondeante;:
ó lo enrolla en aros pirotécnico,; que YOltejean ha::.~
ta deshacer&lt;:.e en hl Mmó,-.fera, ó lo aYienta, en fin,
á puñadas loc:a::&lt;, ::-in tón ni són, á esta Ycntana,
á aquella m,1ceta. ,;Í la &lt;:ortina de e::;o,, 1balc:one"', al
hueYO de cri,-tal .c·uaj,1do de la luz eléctrica, y rnás
alto, al tejido de alamb1:e:, donde .-;e pa;:an la Yida
haci~mlo ,ms ejerc-i&lt;:io,- gimnásticos, golondrinas y
gornones.
En e:5tas calient(&gt;5 tarde,: de _\lJril v )IaYo, e,;
de ver~e cómo á pleno sol, fa briea el Y1.ento: en L-'l
azul dorado MI aire. :-fü efímero::&lt; y tran"-parentes
A"Obelinol", ,ms cortinajP" C'Olor de 1perla. ms tela,;
diáfana-:5 franjeada,- ·de luz. sus humarer1a:S llenas
de chisuas v fnl¡!ore,-, ,;u:; remotos Yaho,:; v neblina;;, sus ga,-as flotant(•:; que em·lwlYen Ja,," lejanías, los últimos término~. los horizonte;; en una
indecisión de l'n,uei'ío. P ero el aire, muc:hac:ho
perver8o. no finge toda~ c,tas decoracione~ teatrales por el i:;im1)lc p:usto &lt;le recrearse con ellas y ele
ser admirado de la,; gente.;. Es alegre, parlanchín
y gracioso; pero e,, también gro~ero, y mal intencionado y a;;tuto.
Ya nor esas calle;:. mn~· pa$0 á pa::&lt;o, abanicantlo
los ro;,tros ;;:udoroso,-, bLwmclo nwjillas, rizando plumas. arrebatando a(¡ní ~· alM. ele los jardines públicos. de este árbol. ele la otra planta. una fragauci,1 que diluir; ~oplando, soplando sin fuerza
sin_ e,-trépito, :para que el petlazo ele papel yucle
fin1a uoa mariposa hlanrn. ó la hrizna de hierba
brinque como un in;:ecto sobre el agua aceito,sa
ele! charco, y ;;:alten ~· ru&lt;.&gt;den Y se arrastren por el
suelo, una hilacha r0i'l como el ala de un colibrí
una colillR &lt;le cigarro no apaga-da aún como un¡
lnciémaga heritla. una hoja seca corno un e;;carabajo, un corcho ele botella: como nn carro de combate ,en miniatura, un •¡&gt;etlazo de Yidrio' una cinta,
l a cascara de una fruta mondada, todo ese ejército mi!1-úsculo ~e las cosas inútiles, que el aire
rrnue\'C a su antoJO y pone en illlarcha caprichosa.
¡ Oh, qué buenas y cleJ.icaclas caricias que nos
hace! Le som'(&gt;imo~, no nos quejamos ele él, se
nos ?lvidan por largos ratos sus malas pasadas y
sus mconsecueneias. ¡ }Iirad qué manso está !
~o juega con las ,eletas, ni con los rehiletes de
los tubos vcntiladorE.'$, ni siquiera se pone á sacudir, como mozo mal hu.morado, las banderas.
Sólo mu'.V arriba, mu_y arriba, sobre aquel cerro
violeta, se distingue que está escardaDJdo y desflecando nubes, con mucha lentitud y mucho juicio
Pero eso que hace allí en el cielo no es una diversión, es un trabajo.
Y repentinamente, como chiquitín nervioso q1~e
s~ cansa. de estarse quieto. acelera el 'Paso, t r ota,
tira los ~uguetes ql~e moYía á compás, los rompe,
los estruJa, Jos arroJa muy lejos, y en seguida emprende la carrera, desatentado y ciego, arrebatando sambreros, echando tierra á los ojos, levantando faLdas, con cínica grosería, cerrando y abriendo con brusqu~dad vildrieras y puertas para que se
rompan los cnstales, entrando y saliendo por to{las par~ como "ratero" roerseguido, y moviendo
de su sitio las cosas que halla á mano: de aquí
un mueble, de allá un cuadro, de la mesa una
copa, de la cama un cojín; en los corredores qui ebra las guías de la.&lt;i enredaderas, y en las azotehuelas ... ¡oh! allí infla la ropa tenrlicla, la arranca de los cordeles, se la lleva á la calle la eleva
Y, h~ ele ella, cometas de, nieve y pájar~s de fan~
tasticas formas. Cobra bnos, casi se enfurece con
el ruido y la algazara que produce: las gentes que
gritan! las cosas que c~n. los -perros que ladran,
las hoJadelatas que rechma&lt;n, el estrépito de los vidrios rotos, el crujido de las mader as, toda la alh'.1-raca oue provoca es para el viento, como una
diana, como un canto guerrero que lo anima y lo
entusiasma en sus audaces ry desordenados retozos.
Bien es cierto que la ciudad sirve ahora á este
loeuelo, como nunca, para sus burlas v correrías:
muros y ciudadelas de adoquines, cordilleras de
ca~cajos, volcanes ·de grava, serranías de arena,
ab1~mos -de Jodo, grutas con est-alactitas de fanao
,.., ,

y

lagos artifi&lt;:iale~, eavernas; la da pública accidentada hasta lo inverosímil, por quién sabe cuántos
&lt;liabólieos trabajos del pr ogre,,o. Tiene el aire,
por lo mirn10, un precio,o campo de operadones;
niric:uetos. e,,c:onclites, ,;alidas falsa:;, ~· pertrec:hos
de guerra. como no i-e lo,, hubiera soüado.
L os bueno,.; habitantes de la ciudad ,;ufrimo~ las
trav(•sura:; de e,;te jocoso cantante de n11H.lri!!ale,;,
qne á &lt;:ambio de su.s pui'íaclos de polro, t1e :sus intempe,;tiro,i arrt.&gt;bato;,, de ,ms cle:-agradable,.; fec-horía,;. iH&gt;:- trae bocanadas de primavera que &gt;1~pin1mo:- á grande,: ,:orbos, como rejureneciclos tambié,1
por el &lt;:áliclo aliento de Yida que llern el polen de
flor en flor. el germen lle grano en grano r !a :,legría ele c-orazím en corazón.
•
¡ Cuán tli4into es e,;te viento {le _\ bril y )layo,
efte hálito de amor, e;:te in_;ufrible Y maiio,;o chiquitín de barrio. que juega con tieri·a y ba-ur;t•.; .í
pleno ,;ol, ,u"1oroso y de;:enfrena,,lo, al otro. :11 frío
,. mclaiic-ólic-o I ic•nto de X o,·icmbrc Y Dicien:brc.
~¡ que arra,-tra hojas muerta., por jarclines .,· ('amino", a I canta-baladas tri~te:i en ht,, n1m,1.::- t!C;~nuda,:, ,1! Yiajero ilwernal que n--c:orre la,, calle,:
por la,: noehe,:. quejándo::e lúgubremente y deja11do lágrima,: en los cristales de las Yiclriera, !
E,,e ni ,1lza polrn. ni sacutle c-ortina,s. ni tiene
al iento,; para abrir puerta:;, le,·a,ntar faJ.da,; Y arr,~hatar sombreros. };,; débil y e,tú enfermo ; 1io jue•
ga, no ~onríe. no fabrica efímeros gobelinos, ni
finge humaredas cuajada~ de chis-pas y fulgore,:;
pa,;a. pa:;a to•Ül&gt;ntlo, con su ca:;cacla tos de tube.rculoso. friolento, entrapajado, quejumbroso, ha.blánclouo,; al oído ele eosas amargas y de ,qlC'ños clesYanecidos: del amigo ingrato, de ,la mujer infiel, tle
la noYia muerta. de los muros ruinoso::&lt;, de las enredaderas que el hielo quemó; en el alma de las
ilusionp,- extinguidas, y en el camposanto de las
tumb,1s o! ,·iida.das ...

¿VAMOS AL CAMPO?
Y todo el mundo se pregunta ho~·: ¿ Y0mM al
campo: ¡ Ah. sí! L a animación y la vida Yeranean ; han emigrado hacia los pueblo;; pintorescos que &lt;:iñcn la cil1dacl.
El más cere:ano es Tacubaya. Pero Ta.cuba~·acreo haber tlicho otra vez-es lrna lujooa aldea ennoblecida. Tiene aires de señora, humos aristocráticos de dama linajuda y apenas se le echa de
Yer en uno que otro pormenor aislado, la rústica
simpli0idad ele su origen.
Allí las casas tienen porte de palacio~, pórticos,
columnata;;, altas rejas de fierro, ,;evera~ fachadas. Apenas en los barrios se ven tapia~ carcomidas sobre las cuales asoman la c:abeza algunos árboles curiosoo.
'l'acuba~·a no es aldea, ni es campo. E;:: la prolong-ación, en Yer&lt;le, de la ciudad, con todo~ sus
orgullos ~· Yanidades.
Campo, ::\Iixcoac, San Angel, CoYoacán, Tlalpam. Por este tiempo, y en estos pueblos, se celebran fie,-ta,; donde no hay má,s $etla que la de
1as magnolia~. ni más terciopelo &lt;¡ll'e el ele los pensamientos. ni más esencia que la ele las Yioletas, ni
más galanterías que las ele los ojos: fiestas deliciosas que valen más que las que pasan baio el artesonado de oro. con deslumbro.mientos de bujias,
en una atmósfera enervadora ~· pesada, donde el
labio sonríe con tristeza, y se entabla la lucha. de
las -pasiones mezquinas, y ron,da, silencioso, el pensamiento, en busca de una mirada cariñ~a.

.Cuis 9. lfrbina.

DE " ...~ TICAS."
A LIDIA.

¿ Por qué si ora te hablo, tus enojos
Despierto luego ?-No como antes eras
Eres hoy, Lidia . . . Si me ven tus ojos
Son tus mi:raclas fieras.
Hoy de tus labios para mí el reproche
Sale y burlona la sonrisa altiva;
Llego á tu lado en la callada noche
Y me apartas esquiva . . .
Como lebrel, por donde vas, tu paso
Sigo y te asedia mi amoroso ruego :
¿Ya no te enciende del amor, acaso,
El misterioso fuego . .. ?
¿Huyes ... ? ¡ oh, Lidia! volverás ¡ oh, Lidia!
A este lugar á encaminar tu huella;
La que por bella te ha causado ell'Vidia,
Te encelará por bella ... !

Fer,,angrana.

Domingo 5 Je )fayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·T RADO

La mn1er y la~ profesiones liberales
Justicia y conveniencia
l'au.a. YCZ que ~e anuncia el ingreso ele algmia
llama al foro, ó su admisión como doctora en me-:
dicina, la opinión se eonmueve, las ''gentes sensatas" ,,uspiran ó protestan, los espíritus conservadores se alannan, y por donde quiera oo ven manos que _,e alzan al cielo, ojo,; que se tuercen con
patélica expresión, labios que ::.c pliegan en irónica "onri:::a y YOc:es l¡ue cila:mau contra el libertinaje femenino, y que presagian que "lo:; uio$cs
:,e Yan", y aca:;o p,1n1 no Yolver.
El editorial amenaza con la ruina clel hogar, cl
abandono de la familia, la extinción de la raza•
la gacetilla ó la c:aric·atura exhiben en trajes y si~tuaeioncs ridículo:::, á las emancipadas, pintan al
hombre meciendo cuna,; y á hl mujer practicando
direcciones ó pronunc-iamlo alegatos, y la $0('iedatl, ante tanta declamación y tanto cle~pill'.arrode indignación y de ,,11 ática, se siente realment e en peligro, tiembla por el porvenir, y reclama.
dd gobierno medida;; :'alrndoras y resoluciones
exrre.mas que impitlan esa deserción en masa, del
hogar y del deber ma-terno, &lt;le la más bella mitad
del género humano.
Y mientras del gohiemo ;:e exigen medidas re:'i.ricti ,·as v exelu~iones 'draconia,nas, clausura de·
puerta.s y· barraje,i ele c-aminos, á la mujer se ledemuestra por a más b su incapacicla&lt;l, su radical incoonpetencia para otra carrera que no sea la
de "gallina de Yiurio... y se le ha.ce cargo de tonciencia de aspirar, ,-iendo mU'cla, á la elocuencia,.
siendo tonta, al estudio. siendo ignorante, á la
ciencia, siendo manca . al trabajo, y 1,e le pinta
como única, em·idiable y sublime su misión de''úngel del hogar''.
¿ Angel del hogar? convenido, señores mío,;.
pero no hay que olüclar que también los {mge]eg
comen, cuan&lt;:lo no lo son sino en sentido metafórico, como les ;pa~a á los clel hogar.
El problema de abrir ó cerrar á la mujer la, carreras literarias y las profesiones liberales, es unode los numerosos casos que registran la historia y
la evolución social, &lt;le conflicto, 'V de conflictog-raYe entre las exigen{'ias de la necesidad y los.
altos interei,es &lt;le la iu..-.ticia.
La comenienc:ia impone la división del trabajoentre el hombre y la mujer, la consagración exclusiva, ó, por lo meno,;, preferente, de ésta ú1tima
á sus funciones maternales, á la crianza y euucación 'Primera de los hijos, al cuidado y vigilane:ia del hogar; pero, á la vez, la justicia más extricta exige r¡ue ú nadie, hombre ó mujer, se cierre
ningún camino, ni se le vede la práctica de cnal&lt;¡uier mOllo hone::;to de Yivir, si tiene voluntad Y
aptitud para e-e ejercic-io.
Subsistir, ganar con el trabajo honrado ~l pan
y el abrigo, he ahí la primera de las neces1dal~CS
humanas. "Priu;: e~ esse". pTimero es ser, c~istir, decía la sabiduría antigua, hoy, reconocrdocomo principio práctico por todas las socie&lt;lades
culta;; y ,por todos lo, pueblos civilizados. A e;:a
necesidad vital y primordial debe corr6:'ponder
una libertad tan neces.aria, como la neces1.dad deque deriva : la libe,rtad de trabajar honestam&lt;.&gt;ntey de. buscar la subsi~reneia donde quiera que honraclame11te pueda encontrarse.
.
Y a ho~• no ha y en lo~ pueblos civilizados lll can eras cerradas, ni círculos infranqueables ; en l_a
muralla china oue cerraba los círculos aristocr-áticos, se han abierto brechas y se han hecho p-ieta,
á través de las cuales pueden pasar los plebeyos~
los paranetos gremiales cayeron al golpe dcmoled~r
de la R evolución Francesa. Hoy no quedan sino vestig-ios de los antiguos gremios, y eso_ fan
sólo en algunos paí~es. sin el foro, y el notarrn&lt;l?.
y en todos la política y la.s funciones gubernati-vas.
En esos conflictos de la conveniencia con la
ju;;ticia, la ev9h1eión se hace en favOT de ésta última. Razones de com·eniencia que parecieron_ ~!'"
Jnueho peso mantm-ieron en los pueblos hoy &lt;:1n] izados la eBCla,vitucl, los ¡rremios, las carreras vedadas á todos con excepción pe unos cuant~s, ~,
paso á 'Paso, la justicia ha triunfado, derr~b~do
obstáculos, minado barreras, aniquilado pr'.nlegios, rnto cadenas, eirnaJUeipado clases s~i_ale;::.
-pueblos y razas. A cada triunfo de la justicia ;:r.
ha producido una protesta. se han formulado lrcmendas -profecías, anunciado el desquiciamient,,
social. A la emancipación del esclavo se e1pusier, n
las mismas razones qne á la emancipación rle J,i-

mujer, y lo~ . m!smos sm1estros augurios presidieLA TUMBA
roa al ruclvemm1en to de la democracia. Los conserradores ele la época, corno los de hoy, se pre_guntal1an : "~i damos á todos los homb-res acceComo se sabe, Gam"º á toda::; las carreras y derechos al o-obierno de
,,u? í'c&gt;;nejantes, ;. quién cultiv~rá los ~ampos, fa- bett.a está St-pultado
lmcara los artefactos, explotara la~ mina;;? Todo•s en Xice. Cuando mulo, ag-ricultores, todos los obrero,. de,:ertaran del rió, el 31 de Diciembre
eampo y del taller, y tl~ cada hombre de trabajo de 1882, se quiso tran~habrc&gt;mos hecho un canrhdato. La ruina socia'! se- portar el cadáver para ,
rá la consecuen,c,ia. Gohernemo.~ nosotros mien- colocarlo en el Pan- '
tras el siervo nos mitre, so pena de ver antes de toon de París, pero el
rnu('ho, reinar la miseria y el hambre,
imperar ,p adre del célebre tri• la degradación _v la anarquía en el seno de la am- buno se opuso. con,-.ideranido que los cambio:;
bición de t c,dos··.
Los mismos argumento~ de ho,·. Ante, se rpolíticos harían que no
c-r~yó que la. ig_uaklad. política de;,-iaría al pue- se , 1iera oiempre eon el
hlo ·del trabaJO mclustna·I; ho_r se juzga que el tra- mismo l'CRpeto la tumbajo pol\tico, jurídico, científieo ó literario alejará ba de su hijo.
Las roronas que haY
á_ la mnJer _del hogar. Antes :-e invocó la i11ca:pac-1tlan. del sie1:vo y del pueb)o para el trabajo inte- continuamente e-11 el
lectnal super1_c~r, y hov s~ mvoca la &lt;le la mujer. monumento son numes\nte, ,e nrecl1Jeron la ruma de la industria. la in- ros1s11na,;. v forman
foeund idatl del suelo, e-1 abandono de las acti.-i- una Yerda,dcra pirámi&lt;l_alle:-- lnunildes, _-por i'Cguir l~s ma.,as las mperfi.- de.
Las Sociedades ele
c-1e,,. de la amb1c1oi_1 y per,egmr los espejismos del
·poder y de la gloria; ho_v se nos predicen la deso- gimnástiea que fueron
a Xic-&lt;.' cou objeto de
1aeión y la ruina del hogar.
Lo, ~iniestros augm·io,, no ~ han realizado: le- tomar parte en un gran
jo,, de despob-lar campos y talleres. la libertad y concu1~0. a,proveC'haron
la democracia los han repoblado ; lejos ele aní- estar e,erca de la tumba del gran pe11-,;ador.
,quilar el trabajo lmmano. lo han fecundado.
Le emancipación de la mujer no dejará desier- para rendirle un hoto:· abandonado el hogar. Lo:- dc-reehos que la so- menaje.
La manifestación r e- 1
•eiedad le otorgue no podrán sofoear ,ni extinguir
,en ella los instintos naturales, or!!"ánicos v domi- sultó imponent(&gt;. :::.e
nadores con que la naturnleza la ha dotaido . . Sa- depositaron eoronru; á
·brá ser madre )' esposa. á pesar ele ser doctora ó nombre ele la ciudad
abog-ada; la sociedad no se habrá desquiciado. y de Xice, de la Asocia-e- JJre,·isible que mejoN&gt; con:::iclerablemente, v una ción gambettista y de la ruióu d~ la,; Socieclaideo ele
Gimnástica.
wz más quedará demostrado cuán benéfico
i"eJ[. ('az-alet, hizo füO de la pala:bra. y dijo r¡ue
_guir las in,:piracione-: de 1a ;u,,ticia. De la justicia. oue no es. e,n ;,urna. sino la expresión n1ás Gambetta no perteneció á ningún partido político,
que él era la ]fraiwia toda. Que .desde el fondo de
noble y más alta de la conveniencia.
aquella tumba parecía surgir una rnz dieiendn:
"Ja.mits clere&amp;peré. no dese.,.peréis nunca : tln-e paciencia. sed pacientes".
M. Ca.zalet deposiw corona.; á nombre de ochenta mil pe1'5001as. :Fué una verdadera fi~ta de arte floral.

DE GAMBETT A.

¡

es

¿ Xo sa.oos quiéu soy yo?

Dr. Lic. Don José de Jesús Mota.
Acaba de ser electo Abad )Iit.rado ele la Colegiata de Guadalupe, el sei'íor Dr. Lic. Don José
de Jesús Mota, cuyo retrato encabeza estas líneas.
Es él el decimo séptimo Abad de aquel Oabild:°· en el cual peranane&lt;'ió desde el año de 1892,
siendo prebendado de la Villa de Guaidalupe.
El nuev'O Abad nació en 'l'olnca el lo. de Enero de 1834.
Desde la más tierna eLlad re,·eló sn'5 inclinacione,, por la carrer-a eclesiástica. y no obstante la
&lt;&gt;pr,sición de sus padres que que.rían hacer de él
llll comerciamte, vino á, :México é ingrew al Seminario Conciliar.
Empren!clió brillantt&gt;mente su~ e;;tudios. ;y recibió las órdenes defin-itiv,ac en Diciembre de 1857.

Soy un obscur()
bohemio, qne se acerca á los ttmbrales
ele tu pa.J.a.cio á clemandar el puro
ra._vo de tus pupilas sidc1,;ü es.
Ko me insultes abriendo tu e,-;c-arrela
pam a,rrojarme una rnrn1eda de oro;
si es -verdad que soy pobre. mi alma a.nl~la
enriquecer:'€ con tu amor:
¡Te a-doro!
)Iira, ,no sa~ tú que &amp;i por fue-ria
so}' agrieba,do tronco _yia marchito,
tú puedes e,er mi ool de p r in1.av~l"'a:
béMme co11 tu luz. Y.,. 1'05ucito.
Si vegeto entre hreloo y oongojas
Rin dar sombtro á úwnsado.'l peregrinos,
hazme feliz cubriéndome ele hoja,.,
hazme feliz Herníndome die trino.~.
Dej,a que huya mi tris!Rza honda
en el iefluvit0 ast11a,l ele tus mira.da.~;
yo quiie-ro oor el árbol cuya fronda
c-obije á !.as nalom&amp;, fatigadas.
Fuiste á P.arÍt&gt;. la tierm de La .diosa
que bajó ck,l azur, Ja Poesía;
la ti.erro en don&lt;lie iagita bullicio.-,,a
sus c rótalos &lt;le plata. la alegría.
Donde Pierrot y Colombina inquietos
fla,noon por los ,anchos bulevares,
haciendo c-a.larubures indi..~cootos,
y desg1ianarnrlo c~nh-1&lt;1- populares.
Donde el amor que la rnuje.J.· i.ompira
hiere v mata. cruel como verdugo,
y en donde truerna La g,igante lir-a
"de un gran Emperador'': el v~j-o Rugo.

La Tumba de Gambetta.

Entre liU:, ])Cl\~ona,. que s(' enC'nntraban reunidas
al pie tlel monumento, estaba la , eñora LerisGambetta y el lugarteniente J ouinot-ll-a.mbetta, en
1,epresentae:ión de la, familia ; el General AudTé
)[inistro de la Guerra. Delea:;sé, }Iinistro de ~
lc1JC·iones, y lo,; ;,eñores Etiene, tliputado. Cazot v
Blooh, pre8idente y vicepre~idente ele la Aisociación
gambettista ele París; l'azalet. presidente de la
rnión de la&lt;" l::lociooan.e,i de gimnhtica. V )IerillÓll
presidente de la,: l::lociedacle~ de tiro. · Esta ma.~
n·i festación e,-,- la nota en h1 ürónica europea.

Y te fui.,tie . .. v al1:ve:; h.J« dolores
cuail tigm, d,e,;g,ariiaron má., mi. herida ...
y suirí de tu au.~nei,a lo:; vigore:- ...
y envuel!Ja, ,en sombra.• ,,e quc,cló m,i vida ...
. ~ Ay ! no pude S€1!1Uirte; fuí el risuefto
111110 que hace pompa.-; con l,a e:5puma :
llc,no de íri5 se rompió mi .sut.&gt;i'ío
y lloré ia,l verlo com°'€'1'tido en !&gt;ruma.
Pero vinást_e ¡oh [10-.::.a oompl1allera
que de Buckrngham 'Ya.les el tesoro
111;¡1,pipcx,.°"1, jo~'w11bc á quien Qu,iisiem
prend-er las ala.~ ron fo,toless de om !
, En tu,;: ojos de tórboLa, en que arele
a h1 R&gt;z el aplau_,,-o y ,el 1,en1'0&lt;.:he
har ale-o de l,a,i lure-; de lia !Ja,rde'.
ha,y algo ele !.as i-ornhra.;; de fo. noche.
El rojo _de La saüa que te anim
11? i,t! distingue en tu ::'emblante impreso ·
6olo ~ngra e:1 t u hoca-f1'€-S,a opimia- '
que lmmcla miel al colibrí del be.-,0 .
Se iarntojia tu l&gt;eJ.dad por ila lumínea
red rl,e wmas azule:- de tu c,a,m
lámpara .ard_iente en fo1'lfül de· apolínea
musa ei'C'ulp1tla en mármol el~ Oarmm,.
Xa?a tengo; no l uoe mi boardilla,
hu'.1cl1d,a en la penumhm, ni un orn,abo ;li 001110 üantes0a pe,s,adill,a
solo cruza la sombra ele mi gato.
)la.-:; R'Í tus ntanos hlamAIS y ducales
no ,podré nunoa nauüJa,1· de ·g,euuas
"
,-.
'
aoo.~ ¡med'11 en veroo;::
llll1Sicales
d.arte Yida inmornal en mis poema.'3.
Y a:mos, deja á mi amor la. puerta franca
abre tu COl'azón á mi roriño
'
Y que en él cuelgue una cwn.'it,,a blanoa
par.a mecer mi ,sll('ño, oomo á un niño.

ª!

Juan jJ. ~e/gado.

�EL lIUSDü IL""GSTRADO

nnmin!!'O !'i rl¡, "\f::wo de 1901.

EL :MUNDO ILUSrr&gt;H.ADO

Domingo 5 de :Mayo de 1901,

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Las ,istas que publicamos en estas planas son una noticia
gráfica de los trabajos emprenili&lt;1os por el Gobierno de la
República, para reducir al orden á los inidios mayas, que e1~
las intrincadas serranías de Yucatán luchan por no entrar ,l
la vida de la eivilizaieión y del progreso.
X uestros diarios, que siguen una información detallada ~
oipO'rtuna de la calillpaña contm los mayas, han cit,atlo casi
todos los puntos que damos e-n estas fotografías, y los lectores no neoositan de una descripción minuciosa.
Uno de los principales trabajos que se han llevado á _cabo
en la Co.;ta Oriental, es la construcción del forrocaml estiratégieo. Está hecho para unir el puerto de Xcalak Quebrado, en el mal' Caribe, con la Ensenada de la Aguada, en la
bruhía de ühetumal.
La eonstrucción se llevó á efecto según el proyecto aprohac1o
por la Se\'.'retaría de Guerra y hecho por el )Iayor ele Jnge11ieros Rafael Pacheco.
1. Puerto de Xcalak.-2. Trabajoo de constJ"llceión clrl ferrocarril e.stmw¡rico en el sexto hÍómetro.-3. La vía férrea
en el segundo kilómetro.-4. La tropa pasando revista cle}a~te de la barraca número 1.-5. Remolcador construíclo ulttmamente en el puerto de Xcalak.

L1 Yia tiene una anohura de se$€nta centímetros, y una
longitud de poco oná,.; de 0&lt;,ho kilómetros, atravesando en :m
mayor parte por estero~ y l,,i.gm1a::.:. Esto obligó á que cSe construyera un terraiplén de treo,, metros y medio de anchura, que
también facilita el Pª"'º de lai; tropa,~.
En alguna ele la., vistas que figuran en estas plana:.:, :-e ve á
la tropa pa~,ando revista &lt;le comisario frente á las construccione,, de maid.era que llaman "barraca.-,", y que, como puede
advertirse, ,;on amplios departamentos donde lo,; soldados
pue-tlen de~carn:ar c·óm0&lt;lamente.
_\. la vez que nue~tros l€'L·tores &lt;'C informan, por me-c1io de
esta noticia grMica, del e::.tado de los trabajos á que hacemo;;
referencia, pueden ruclniirar los herm0::-os p-aisajes de aquel
rincón ele nue:::tra República, 'donde un puñado ele ignorant.-,: lp1·anta una bandera c,ontm la causa más noble en que , e
ha rn,peiiado el vigor y la ,abiduría &lt;le nuestro Gobierno.

l. Yi$ta del muelle en el puerto ele Xcalak.-2. En el primer kilómetro de la vía. del ferrocarril esfratégico.-:3. Antiguo muelle del puerto.-4. Las oficinas de la C'apitamfa.-·
!í. 'I'rahajo,, de construcción del ferrocarril en el cuarto kilómetro.

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�Domingo 3 &lt;l.e Maiyo d'tl 190 l.

EL 1fU}.7)© ILUS•TRADO

Domingo 5 de Mayo de 1901.

EL MU:N DO ILUSTRADO

EL VIAJE DEL PRESIDENTE
DE LA

BEPDBLIOA FRANCESA
LAS FIESTAS EN TOLON

(

!

PRIMAVERA
Hoy, que la estación florida impera: en que el
Eetío :;e anuncia á rato,, con ,::u soplo ardiente. en
(•ada ciudadano de la metrúpoli Jes¡,iérta;.e el recuerdo grato de las fresca,:: enramada.~ y ..los saludable:; pasatiempos, .Y nue,;tra buena s1x:"iedad emigra. alegremente ifün-ata. 1ll' la polvorienta &lt;:,ipital.
q~ie fué :;u refugio de hwierno, á la ·• villa'" gra~10:-a en que la aguardan la&gt;&lt; eancio11t"~ rle lo~ páJaros y el nerfume tle las flore~ re.&lt;:ién abierta,;.
La cinda.&lt;l qfü:, la hov ab,rn&lt;lonada. en pncler de
aqtw'Jo:; que. ligado, por la cadena rle la,:: ne{·t',-i,la&lt;le,, ó los debe~. suspiran en nrno por la
pla,ei&lt;lez de tales refugio~. por el aire embalsamado ile los ))arque.; y el nm1m &lt;le la:- eorrien1:e:::
hul!i{·io;:as.
El campo nos llama, n~ atrae imperio-amente
c-on ;:u,: mañanas fre&amp;:a.-; y ,-u~ noches tranquila:-:
con fU-. bailes ca.m,pestre~: rnn :-u., alegr€'&lt;&gt; excur:-ione::-: wn la hermosum de -.u,a pai~aje::. y la de,;1umbraJora sonri:,a de su,- mujere,,,.
HoY. el extmnjero vi;;itant€ de;:;eo.,o de eo,10c-t1 r
lo mú:- he11mo~o y culto de 1me,,tra soc·ie'llad. nraría infructu~aniente por ea~a,- y aveniJa,; d~· k
metrópoli; procuraría vanamente ·•flirtt&gt;ar" Pn lo,;
~alonc,. de rná::; renc,rnhre, en e~ta époea en qu,:
nue,:tra:- c1an111..::; han tocado á la de,:banJ,1d,l.
En Primavera, nuestra reina Belleza abandona
el Yiejo c·a;;,erón de su~ antBpa.sa,(10,.._, trau,-,pone la"'
' fronteras de rn refugio. v va,,e allá, más ceuca de
las azules montañas en que se hunde el sol. Sl'guida por ;,u eorte, por la corte má, fi~l que monar&lt;'a
alguno ha "'oiiado.
~A una le¡rua de la capital. º" a,car1c1a el semblante una bri~a nue\·a, un nuevo ambiente que
trae con:oiiro el "'entimiento del biene;,.tar. de la
libertad: '·la joie de vivre.. 110:, envuelve. C'hapultcpec de::.pierta en nue.5tro e,.píritu la devoción

á lo grnnde: Tacubaya. San Angel. :)[ix-coac, el
amor á la BL'lleza, al sol. al aire libre.
En ead,1 ])()blación ,·eraniega 1100 rodea y no,.
persig~&lt;' el olor ele la--, "estrella,s'· y loo jazmine,;, &lt;le
lo~ hel10tropo~ y la... azák&gt;a.s: ramilletes aqui. ranullete5 aculla. flores. flores por doquiera.

ala del c-hilapeño, al lado de la rubia metropolibna. y. cu·rndo la mi~a acaba, p~r las p:1Prtli$ Jel
templo ,,e desborda una legión de mariposas ro
ja,;, azule,.., blancas, que ríen y charlan bajo las
alamedai,. con la luz en las pupilas y el rebozo de
seda á la cintura.
l'oyoa-cán. acaso el primero por la hermosura de
$lis jubilosas habitantes, por sus espaciosos jarcltne:;;, salpicados de modernas construcciones, por
~u eonjunto, en fin, es u,na promesa cumplida ea
Prwnaivera; y la población de nuestra capital, que
sabe cuánto dt&gt; atractivo y bello encierra, huyr,
apenas el día de descanso llega, de nuestras fati .!!'º"ª" avenirla,:;: repleta los tramías. luchando á
brazo padido, ,rn,üosa de otros panoramas, y ,ll
di::,gre.¡ran,e de,-rle e-1 Bosque hasta la lejau:1 ciudaid de Las Fuentes, encuC'lltra en Covoac!Ún m1-1
Plaza que e-s r.;ás bien una fuente Castalia.
Allí, en aquella plaza, frente al viejo p1lae:io
,le Don Hernando el Cosquistador, surge otro rt'( ue1 do que se aduna al de éste, s001ana por ~emana. E- el '·tiangui:i'·, modificación de lo que fué
'll un tiempo, eco de las trausaccione,
n ncsm,,
antepasa&lt;lo,- los dueño,;; de esta tierr:-1. Troy, el
··ri.m~ni,s'' no tiene aquella significaci in; ,?l &lt;linero v lw añ01, han hecho de;,.aparecer a.que:la
aiieja práctiea. y el canje de la~ me-rcancía:, está
a:lmlido por el de las ruinJJdae- y las sonri'-as.

El Pn1 ~idente dt• l,1 fü•públiea Francesa, :)L Loubet. acabn. de haeer un viaje á
bor•clo del naYÍO almirante :de la e:;euadm
francesa "Saint-Loui,;"', y después de haber ,: ;i;;ticlo, el lune" ele Pa,..eua. á la fie"ta ft&gt;ileral de lo~ gi mrnbtico~. en X ice, ~e
diri¡:óó á Tolón, donde el dm¡m• de Genes. tío del rey Yktor :)faunel III v Almirante tle la flota it,1lialli1, á la c-.ahL;za tle
una re:;petable C'WtHHlra, fué á ,;alutlar al
fun&lt;:ionario francé_.: á 1wmbre ,llel ~obenino de füilia.
El 9 ele 21.bril ,,llió la e-C'uaelra fnrncc•,j
ele Xice, rumho ú Tolón . &lt;:onduc·it&gt;1Hlo á
:)L Emile Louhet.
De:'lpué:; del meelio día elt•l 1IJ th• _\hril.
el funcionario franc:é,- n•tihió al duque tle
Gene-:, en la Pre.fedura :)[arítima. lnnwcliatarnente :)I. Loubt&gt;t c:onrre,pornlió la
Yisita, pa"amlo á bortlo del "Lepanto...
En el Yiaje no ,;e ,:11,peJHlicron lo-: fr,tejo", hubo ,;untun-a,; r€Ct'p&lt;:ione, 1le la,
autorida:de" -:,· tle lo,; c-uerpo,c con"tituhlo,..,
un gran banquete en d .\r,enal, un almuerzo á bwdo cld "Le,panto". y la serie
ele fie•tas Ee e:erró eon un banqt~ete ofrecido por la ciudad de Tolón.
Figuraron al frente de lo.; 1111Yíos que
formaban lt1s €,-cuadras fran&lt;:ba é italiana, lo;; mJÍ,; ameritado,; marinos ele ambas naciones.

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La cor1lialitlacl de las frarns que camhiaron lo,: do~ &lt;.'llc:umbrados pN·,:onajcs
que 1·iétahan la c-iuda'Cl de Tolón, dieron
la mejor idea tll'l e.,tado que gmmlau las
rt'lac:iones a111istosas entre Francia é
Italia.
)l. Lonbet regre,ó á París dt• 0 pués tle
haber pasailo cuatro elía~ en la,:; fk-ta~ ú
que hacemos referencia.
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EL DlJQlJE DE GENES,
ALMIRANTE DE LA F LOTA ITALIA NA.

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***

Llega el domino-o, y las flores !. los frutos aumenta,n: llega el domin¡ro, y las lindas veraneadoras true&lt;:an el moderno templo de pesados cortinaie,;: nor la ,·etrnita iglesia rural: t&gt;l humilde floricultor de almi,donaida blusa. ora, hincarlo ~obre el

Las fie,-tas populares y los engalanamicntos que la ciudad ele Tolón lució para
rec:ihir á ,m distinguido huespoo, fueron
ele lo rnás suntuoso que ~e ha visto. Lo5
a reo:; triunfale,-, las tlecoraeiones de las faeha&lt;las, la regia elegan&lt;:ia que ec tle,-plcgó en l.1 tli,;posieión ele los $,Üoneg donde
~e efeduaron las reeepciones y los b,rnquctc,, hicieron del ,iaje del funcimrnrio
Ir,rnc:és algo ~emt&gt;jante á lo,;; feerismo:; de
un c:uPnto.

Sin embargo, ante el viejo edificio que recner·
rla las hazañas ele Cortés, la s-ensación de la con·
11ui,;b1 y la tiranía, á través de loo años tram ;l!.-6dos, se renueva en el espíritu cuando la mú,ic,1
d?1~ünical no,, reune y el baile campestre da princ1p10. ¡ Av de mí ! que yo he ido á Covoa.cin en
po:&lt; de liberta:d y e~parciiuiento, V \'Oh-í esdarn de
cien sonri;;as, que ejercieron en 'mí la tiranía ele
la felicidad entrevi!'-ta é inalcanzable . . .

fi. (;or¡zález Carrasco.

.A bordo del "Lepant&lt;'," navío almirante de la esctt,u1ra Italiana.

Los füWío, &lt;le la~ e,cua&lt;lras que con&lt;:uI"l·ieron al viaje presidencial fueron en
número de Jie&lt;:i-eis : ooho frant:e:!e.-- -:,·
0&lt;:ho italiano~, entre los que .figuraban el
gran acorazado "':-\ardegna", el cnwerotorpedero ''~\gonfaf·. el acorazado ''C'harles :)Iartcl", el "l'a,saru" y el "('hateaurenault"; lo:! más poderosos navíoo tle gnerrn que Francia é Italia. poseen.
La prensa frm1el,,.,,t hace la rná, minnc-io"a tle;;cripción tM viaje de M. Loubd, y
&lt;la &lt;:uenta ele la~ i1npre,;iones que el signifieatiro s,1lu&lt;lo del n·:v YfotoJl :Manuel IlI.
ha cau~a&lt;lo en lo- eírculos polítrc•o, Je
Franc-i,i y en el ánimo &lt;le los ipromi1wnt(..,.; miembros de lo.s partidos de mús caraderizada repre,entac·ión.

�Domingu 5 de M,a;yo de 1901.

UNA SEPARACIÓN.

EL lfUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS-TRADO

A Yeoos la vecindad era puesta repentinamente
on conmoción por U!ll chillido ootridente.
-¡ Concha! decía todo ol murudo.
Era Concha. L a desgraciada víctima, después
'lle enderezar á su tirano Lodos los graciosísimos
epítetos aprendidos en cincuenta y cinco años de
averiguaciones, :-in lograr sobreponerse al diccionario del e.,poso. lamaha al fin un grito formidable. Acudía!ll los vecinos é inrlefecbblemente se
veía ú SuLpicio poniéndose en salvo escalera á bajo
v á Concha lanzándole d esde la meseta el último
calificativo.
Los mimeros auxilios de la ,ecindad se prodig,aban á Concha, )' era de rigor que se redujesen
á dejarla hablar cuanto quisiera, hasta que desfoga.,,e la ira. Cuidado oon compad~rJa y decirle
que no merecía fal suert~ y que su marido era
un desdichado: aun cuanclo parecía apagada, volTía á arder y á protedtar que ella lo había querido Y se lo había procurado; que lo oue era su Sulpic-io lo -,abía ella i-ola, y n arlie má" debía saberlo,
y qu(' 'Iladie ~·iruera á en;;eñarle á leer en el corazón de su Sulpicio, que ella 8e sabía de memoria.
y que en el fondo ''ér' valía m'&lt;ÍS nue mnoho,:.
J&gt;a.;.a.do el exc,e,;o y libre rle gente la me,:-eta, la
anciana entraba á .,m habitación. Temblándole
la 0aheza entre su ~nm 0ofia ele encaje negro, diri-

conmovido 3/Ilte un extraño, Concha recordaba
cualquier olvidada compootura,yescnrbaba enelfon-,;:::..JI-,;:::..
&lt;lo de su bolsillo, buscando el &lt;leclal y el alfiletero
I
Entonces yo ó toma,ba la puerta, ó me :r&gt;onía
mirar :á la c,alle, ó fijaba los ojos en un libro ó en
rna &gt;habi-tación de La calle de Baguita, era dooun cuadro.
de yo vivía entances y est:lba situada indudableSulpicio se acercaha ú Coneha, y Concha se volmente más alta de lo preciso. l l e lo decía á mí
yfa
un voco hacia Sulpicio; luego otro poco ammi:;mo cuatro ,·eces cada día, la~ cuatro veces que
bo-s: ~- mirando por el mho del ojo ,cía yo est~
subía Ja,s ciento doc-e esoaleras de mi excelsa mod1ar;;e lae, man&lt;&gt;" tembloroo·as, ac-erca1.1Se dos rostros
rada; pero como una vez aniba, disfrutaba de un
iluminados p◊l' espléndí,cla ¡:;onri.sa, :r caer aos lámagnífico prunonuua de tejados :y chimeneas, no me
~ri rna;: enoanzacla.• por los s.ureos ele las profun&lt;lecidía-á dejada. Además, en c·uatro mo.,es hada,, ,arrugas. Finalmente H' ahmzaban. Y yo sebí~t conocido á toclos los vecÍ!no,;, y por lo com(m
g-t1ía mirando á otra 'J)art-e. ó me ,oh-ía descui'dada.
entre los vecinos de una ea,;a siempre hay alguno
mente ó decía que hacía un .;ol magnífk-o cu&amp;nde quien se debiera e.star lejoo.
do lloYía á cántaro~, c,-onsiclenrndo que aquell,as
Allá conocí el matrimonio más Pxtraño que puelágrima., era11 jóvent'l' y aquellas sonrisas dignas
,de imagiuarse. Decir que Don Sulpicio y D Dña
de la primawra de do,: rostro,; l'\0111'0."ilClos.
Conc-ha eran legítima mitad uno de otro no sería
Sin embargo, urua .-ez fué tan tremenda la bometáfora; que entre ,los dos no sé si tendría.u carna,.,;:e:a,
que ,para co11.,c;.,01IiT que las dos na.-es enne ~- músoulos en cantidarl suficiente }Jara formar
tra.~n
juntas
(&gt;Jl el puerto, se nec-esitaron muchas
mia c·riatura humana medianamente de5an-ollarln.
hora,y
mt1cha,
embaja,cla.,:. L a palabra "separaSmnan&lt;lo sus navidades pa. ,aban de siglo y medio,
&lt;·ión.. había ::;i-uo prmnrnciacla por ambos y nin.~- ~i con la imagfornción ( no con;-;entía otra oo•a
guno quería ~er el primero en desdec·ir;-;e.
el ·dl'c·oro), ponfo á Doña Concha, de pie sobre el
Parn burlar la alte-ruatiYa cliplomát.iC1;1. los dos
c-ráneo de Don S ulpicio, tenía que conformarme
,c,e habían itlo ele ca,a, por .¡:i tío,, dizer:so.,:. La
á wr la cabeza de la Yf'nerable señora, romper el
&lt;·riada. una muc·hacl1a metlio imbécil. que los doe
tocho y pasar al otro lado. Y cuenta que deMlc
Yiejo.• habían Tecogido, no comprenclht na!la de lo
el rnclo al techo de mi habitación había tl'(".&lt; meocurriclo. fuera de que sus amo.• habían &lt;.alido uno
tro,- y medio nada e.;('a,.,o,.
tras otro. )fe gen_té junto á la chimenea y espeCon c,,tos rlat.os aritméticos poclrá cualquiera ir
ré, atizanclo el fuego. Era 1.111 hermo~o día de infol'111ando la imagen de amhos cónyuges, y los veYierno; el sol daba en lo.s orii:tale., y lo~ tizones
rá {"Orno yo los wo en mi memoria, largo,, flacos,
chisporroteaban alegros.
·
e"-c·uáliclo..;, con las cabeza;; cana5. lo.s ro,tros ,,ur)[is p en~ami(•nto¡;, también lo e.stahan.
c·aclo, rde ~l'mga,s y los ojos hundidos y brillante,.
Proc·uraha ac1iYiirnr cnál de lo~ dos regresaría
YiYían junto:;; compartim1do el lecho. la me~a
¡wimero á ea,,a. . . ¡,Cuál? ('onc-ha sin duda.
Y ,la,, tribulHciones ele cinc·uenta Y cinco año, de
Nn ar¡nel in-tan te oí el ernj ir dt&gt; una falda, me le1natrirrionio: ,e habían mirado tanta&lt;! n.&gt;ce,;, l]UC
Ymité, me rnlrí ... y me encontré frente á Doña
p0&lt;:o á poco sus ro.stros se habían hecho semejan.\.ntonina, la joven ,:iucla del pi,n te11C-&lt;.&gt;m.
te,-, tanto que á no ·Fer por las na.Tices. cualquiera
La ,-eíiorn pareció ar-:ombrada al w•rme y se moshubiera creído que Concha y Sulpicio eran herkó
&lt;'Onfnndida. Habiendo entrado c·on la conmann;,. Pero la, 11arices no habían cambiado; hafianza habitual. quería demostrar que no había cobían q uei•ido consenar su prístina fonna : y e, de
metido una imliscre,ciún :r miraba á todas partes
asclwnir que en mi Yida he ,i.sto má--; ant.itéticas
para ,er ,i lle_g-aba algi.mo .í rforme á entender
Jrnriees : la del marido, corrn, corno pico de águic¡ue
ella tL&lt;taba ,ele 1.m anti_g-uo derecho.
la. parecía curiosear impertinente cuanto entraba
)fe incliné re,-;petuo,-;amente é iba á hablarle.
en h boca ; la de la mujer, ,uelta hacia arriba,
Re me adolantó la Yiucla.
1
corno .prudente te;,tigo que se atra,;a cuanto puede
-¿ X o e•tá en cac-:a Dofüt C'onc:ha ? elijo.
))ara 110 impedir la entrada á los bueno,-: boearlo.s.
-Xi Don Snlpicio; c~toy e-perando á él ó á ella.
E,-ta~ comparaciones no son mías: se hicieron en
-Y yo bu•caba á uno ó á otro. Yol,eré ...
la mesa de lo, cónyuges, cincuenta y cuatro nños
Pero el saber que ambo~ e,tahan á la ,ez fuera
y or1:ee me.0c, antes, en un momento de recíproca
ele casa. pareda inquietarle ha,-ta,nte ~- no se iba.
cól&lt;'ra, producida por 'llO sé qué saLoa que sabía
-Si desea usted e-opt&gt;rarle-. Yol Yt&gt;ré yo ...
á humo.
-C;racias .. . usteel wnrlt~í. vrohabll'l11e1Jte para ..
Fué la primera nube de su cielo, pero m1be
-Para lD mi~mo . ..
forribl{'. que a.•í como de la ~alsa había :pasallo á
Dic-ho a::.to. me .-eparé como imitándola á palas narice;,;, nasó de éstas á las costumbre.~, y de
~rur a&lt;lelnnte, y un minuto rle,0 pué:- la Yiucla ocupaé-3ta~ al c,1rácter &lt;le los eónvuQ"es. Con~ecu¿ncia
ba mi puesto junto á la c-hiimM1ea y yo uo me
fué la -d eclaración ca;-;i .•imultáne.a de que la eaclena
marchaba.
d~l rnatrinionio no había atado nunca á otrm qu"
La joyen no me conocía. pero yo la c-onocía perl a llernsen tan á disgusto. Cond1a hahló rle vol- gfa m1 d;,."lTerlor una mirada, bajaba cl0:; tramos de
wr á ea,a de ~tb padre,. Sulpicio quería que rnl- l',ca.lora .r llamaba en la puerta ele Doña Antoni- fectamente ; muchas wc-es, do~lle mi ,entana, que
,i&lt;",e sin pérdida ele tiempo: l)eTO como hacían el na, joreu Yiurla &lt;]ne Yiría con un tío lleno ele acha- e.;itaha ,:obre la .:m·a, había examinado atentamenYiaje de no,ios v lo~ padres de Coocha estaban á que.., amigo de Don Sulp,icio. Concha sabía que te el color de sm· cabello;;. aguardando en rnno á
cint:nenta leguas rlel lugar del primeT catadi.,;mo su '·hombre'' qu&lt;'ría mucho á la joYen señora y que ella me cliec-:e oca,ión ele eonoce-r el e-olor de
ms pupilas. Fna Yez la ahuyenté tosiendo, y desmatrimonial, se difirió la cosa.
lejos de .;entir eclos por ello, imoéaba su intercede entonces tuY&lt;' lmeu cuirlado c1e no to,;er en la
Sin embargo, la gran palabra "separación., re- sión para hacer la,s pact&gt;s.
,entana. Ahora, aquello~ declito.~ &lt;]ne había Yisto
tum M entre la borra~c.t.
Casi al mismo tiempo, el consorte fuo-itiYo vol.\1 día siguiente con.:;ideró Sulpicio que el vir- ,ía furtivamente á ca:-a, subía jadeante la e..::.calera t('clear ~obre el antepecho, tenían la;, tenaza.&lt;; de
la chimenea. y aquel ro•tro que er-a &lt;;a;,i un misginal tesOTo ele su carnpañera le había i-ido otor- r entmba en mi habitación impetuosamente.
t.erio para mí, sC' me rnootra ba rle c-erea .
gado ante el ara : 1,ecordó las palabras d0 un tierSabía que Concha me quería. como á un hijo,
¡Ah! ¡ Doña Antonia era hemnoi;a. ó al menos
no discur¡;ito de su &gt;"-uegro; recordó que había ju- que u:na pa,labra mía ej ercía g-ran influencia en
me ag-raclaha mucho!
rarlo ''ha&lt;:erla feliz" : recordó uua multitud de ~u ámmo y me confiaba la misión de devolverle
\iéndome en pie, me hizo cm-tés iudica&lt;&gt;ión;
huenos roouerdos: pen~ó una legión de pensamien- la tranquilidad doméstica.
::;rotéme:
e~permnos en silencio algunos minutos ;
to,: l.'abios, y compronrlió que su ·d eher era reclucir
no 'YE"BÍa nadie.
á roncha á YiYir bajo el con?ugal techo.
II
. A p9co .nos parc,ció mal aquel silencio, y para
P or su parte la espo;:a, discreta si la." hubo, haA mí el papel de conciliador no me oo.;tal,a rrn:- rnte1'l·ump1rlo, ella me habló de SuJpicio '" yo de
hfa recordado l◊l&lt; consejo;; de la mr.dre, el "sí" 'Pro·
cho y no (:reo que le costase más &lt;&gt;l sm·o :í Doña Concha.
nunciado ante el .¡,accrdote, la envidia ele las ami- .\ntonina.
•
ga::. solterona-~. A su mente acudieron elisc·retal.'
Ctrnrnlo ~upo el papel que ~·o d esempeñaba desCua-ndo me , eí~ Concha, no me dejab-1 Jecir rle que tema ht suerte de ser ,ecino de Jos dos anreflexione.o. .sobre el clolor de Jos suyos, ,, la i,e&lt;&gt;reta alegría, y fingida COlllipa,~ión rle ~u.,i compa- una palabra de 1111 encargo, estrechaba entre sus ciano,, la Yiucla sm1rió lio-eramente. ¡ Qué g ra11eraR, y comprendió que, bien mimdo el asunto, no dos ~1-~ugaLla"' manos m i clieistra, y con un mud,, cio,a sonrirn ! i qué dic~nt.e; tan hermosos !
; Qué ele-gracia ! elijo poco cl~pués ; ¡ pasar cin&lt;'ra. malo Sulpicio. y que á no ser por aquella mal- mov,1~1ento de cabeza r una. mirada -al techo, me
dab~ ,ª entender ·~u doloT por lo oc•nrrido, su in- cuenta y cinco afio~ juntos sin con~'üguir entend~r•e 1
dita "-&lt;'liFa que ;,abía á humo . . .
ele YoJYer al tálamo y su 0!!ra,titud por mi
-Debe "Cr una pena. ob.sené; lX'il'O indudableruando Sulpieio se presentó con la más ag-ra- tencwn
buena obra.
·
m ente se quieren.
dahle de sus sonri.:a,,::, Concha fonía iluminado el
Era cvide11te_ que Cancha no podía Yivir separaLa ,inda hizo un gesto ~· no rospcmclió palabra.
:ros.tro por la nuá:=,, a¡rradable ele las suyas: ~ e&lt;ida
de ;:;u, Sul_p~c10 )' que rreía que Sulpicio tamtrecharon las manoo, se rtbrazaron apretadamente
-Estos
inciclent€1., son para ambos como víenpoco podia v1yu• i-m su Concha. Se amabam coy firmaron las pa~.
tos
que separan tl[)a ola de oha ola, para dejarlas
· Pero bien entendido que l1110 y otro quedaban mo $e hab~an amaelo siempre, con amor batallado; p~sa:cla Ja tormenta, formrundo la superficie de un
~· peuclenc1ero, pero se amaban cuanto se pueden
i::ujetos á ob;:ervación.
nnsmo mar en calma. X o oreo que dos personas
amar dos sobre la tierra.
AquE-lla obserrnción, tras mil borrascas i¡ruales,
puedan YiYir juntas, &amp;in un poco de borrasca.
Cuando
el
arr~penti,do
o.;poso,
que
no
esperaba
había lle_g-ado hasta el enarto piso de la ca.lle de
Estaba visto: la vi11Lda :no quería soltar pr- 1elas:
~ra C0"".3, ~parec1'.t en el hueco de la puerta, finBagutta, T duraba todavía.
b~jó la ca?CZa y COll'llenzó á r~vo1'ver con impacien•
giendo md1ferenc:1a Y cfoscuido, para no aparecer cia
Ja cemza. Cafüé.
0

á

0

- ¿ Qué hora es? me preguntó, advirtiendo que
.su silencio me ofendía.
-Las emiatro.
- Es ta,rde; tengo que irme; volveré ...
- Fialtan, ~in m01lltr, tn.&gt;ce minutos para la:;
cuatro .. .
L1., viuda sonrió y :no H! fué. Sin saber la c,m.
~11 mi cor,ttón rtpitaLa á fin.:1'1.
En e-,,fo .-e pre.,entaron Sulpi,,io , ('.,!·e\1,t c:ugid~ ,ip la;;; mano,.;;.
-¿ Está he&lt;:ha la paz? preguntamoo Antonin1t
y yo, simultánoomcnte ecin Jo,, ojos.
- Sí, ;!,eñoro,, nos respondieron en igual forma
los cónvu~e,a.
-Había Ve'ni,do á visitartla. elijo en alta voz la
v,iuda á Conc·ha : a1horn e\' tarde y me marcho.

Concha estabn ele buen humor; 911, arrng:1s
t.(.uian la rnoYilida&lt;l ele la~ grande.; alegrías y su;,
ojil]()l: cle.,,peclían relámpagos.
-~iento no lrnber ~t-a(fo en casa, pero al men o,: le ha hecho compaüía Don Carlos.
J:a relación en que la anciana nos poofa t1izo
latir con má,.&lt;; fuerza mi corazón y obsen-é qtH' 1a
viu da se ruborizaba.
F uéEe: yo ~a.líen i::cguida . . .
Y pa.sé · todo l"l día pensando en la ;iu-cl_a. ~- l -1da la noc-he ,;oñando con ella, y al dtá ¡.:1gu1enk
e.~tuve la mañana enter-a (;"11 la ventarnt para verla.
y tuYe la fortuna de que ella me vio.se y l&lt;'Yanta~a la c-abezll para salurlarme. y &lt;lura,ntc&gt; un mc&gt;~
seguido no dl'jé &lt;le a,somarrn~ á lag mi1-ma.~ hora8
á la Yentana. i:;iempre ron igual fortuna . .Y. ~l!Hl
vez me atrel'Í á so1n&lt;"irle, v otra vez se atre\'10 la
Yiu,cla . .. y á los cinco me.s~ v ocho día.~. yo apr~t aba l~ítimamente ~&lt;1Qr&lt;' mi corozón ii _\ ntomn a . .. que ya no era viuda.

III
Bramo,: felice,;. Vivíamoi;; en una ca.sita l&lt;'jo;,
dPI bullicio de la ciudad; nuec;t.ras rentana:&lt; ~o
daban á e;asa &lt;le incómodos vocinos; C'I ,;ol verna
á vi~ita11J1os al amanecer y no8 dejaba pcx·o de$1més del Jneclioclía; la luz llaba coJorcs tle fit•~ta al
flamante mobiliario.
.
El ainciano tío de Antonina, 110 había querido,
8eg1'm solía decir, traer Fus achaque,_ al ~C('J:'? común ele la nnel'a casa, y se h:ibía Hlo a v1Y1r al
e-ampo con nna hermana suya.
_
. ,
La compañía ele nuestro-.&lt;; s11en~, d(' nueh~:;
planes, el\'l. i;uficiente; cualquiera otro hub1C'ra sido t~tio-o importuno. Fantasmas de color ele r osa pohla¡Ja111 nuestms sonrosadas c,;ta.ncias.
por-venir i'e nos aJHtll'(."Cía en los i.meñoo ¡ y los tc~iamos
tan hermosos! E,s &lt;le advertiT que Ant.onma t~11ía mocla:l es cli,;tinguiclo.;, s-O'llrisa clulcísima, mirada serena, YOZ armonizy.:a como palabras ele coni;nelo, " tal m odo de acercán-eme, de pinerm~ la
mano f;-()1Jro el hombro. v ele rlecirme
te qmero
mucho'' ,;in d ecirme nada, que me hubiera pasado
horas f'flltera,~ cle-vorándol-a con los ojos.
,
Tenía
oolo defecto : al paAAr ae un cuarto a
otro cerraba las pu('rtas con violencia. :Much~s
wce;;, arrancado á mis iaintasíaf'l por aque~ ~strenito, me hubieTa dejarlo llevar ele_ un movimiento
ele ira, ~i no se me hubiese d~enoJailO al punto su
cmrita de r osa.
·t el
,\ p€6ar de es-to, el corazón segula palpi an

E!

,m

°

alegremente, y no hubiera podido aoomodarle á
un latir menos violento.
Es también de advertir que yo c,ra ,patra mi mujer un hombre poco menos que perfecto. .N'unca
Ja dejaba sola, ó rara vez y poquí..;imo tiempo; no
la oontradC(;ía me: a'Ilticipal.Ja á -,,us dest&gt;o,;, sblo
1
la hablaba paÍabra.; buena.s y hada
;
1iiñ~rías
p:JT tenerla contenta. l'ero tenía tamb1en m1 defootiUo; me di,,-traía at rozmente : había momento,;
en que poir seg,uir famtá.otica,; &lt;1uinwra.,, no ~&lt;lver~
tía q,ue ella sonrion&lt;lo me pcdfo una sonrisa, o
co,~~taba ~n Ulila gra.~•e iudimwión &lt;le cabeza ~
una pregunta bml onn. Hubo día que me 1110;.;tre
má,,,; di~traído ouc ele cootu11nbre )' t•lla cerro ln
puerta con más fuerza. &amp;capó~eme un ¡.oh! eUa
lo oyó y yo 1lo sentí mucho. Pero en van?. Otra
vez Antomna me
clejó pensativo, sali~
ele puntilla;, y ce~o
la puerta con m1 l
p:rec-auc:iones vara
no ha.cer ruido. El
&lt;"!&lt;t!"ucmdo de las
fraguas iniernales
no me hubiera heeho saatar más rá-piclament.e de la silla. La cogí, la
abracé y reimos ele
muv buena gana.
Pm~ el lüelo e-staba
roto: no-,:; ha:bíamos
clicho lo que pern,(1bamos ¡ no éramo,;
períoctos !
.\ pesar ele sus esfoerws, Antonina
no lograba corregirse; sólo cuando
ha,bía poca&lt;lo, tomaba \m aspecto en!! e
dolorido y alegre,
que la hacía m&lt;1~
bclla.
Cuanto á mí, ó movía la cabeza, ó abría ooocrnemente los ojos al ser sorprendido en ilii,trareión
flagrante. Pero no nos erurnendábamoo.
La luna ele mieil duraba hacía muchas lumas, sin
que la más ligera sombra hubiera obscu:reci&lt;lo
nne,tros rostros enamorados.
Fué un día, un mal día del s-ofocante Julio, en
&lt;1ue e,l sol es ta:n abrasarlor y el calor tan insufriMe_ Ella jura que fué la primera en decH"me:
"qui,,iera &lt;'aber qué diablos pioosas siempre con
la cabeza á pájaros; sí, quisiera -¡¡aber .. . " peiro
no la cre-ái-,, la primera ofensa partió de mis labio~ f.:'11 forma de una breve interjección, que 110
pude contoner con los dientes, sino cuam,do ya estaiba rná~ de la m itad fuera. Sea como quiera, lo
C'ierto fué que uno de nowtros resipo,ndió con 1.ma
l i¡rera inrpertinencia, el otro con ofoa menos leve ;
Juego vino una burlita, lueg-o otrn, y á la pootre
.\.ntonina con loo ojos llenoo ele lágrimas y el
tnrazón de angustia.
En otra o-cas-ión, el mismo exorrlio, nos llevó al
mi}~110 epílogo, y en otra, pasó más adelante.
-~emej•a ntc vida es ~nsufrible, ilijo mi mujer.
-;. De veras? conteste yo por molestarla.
- ; De veras! i Ah! ¡de veras! Ya mbía yo
qu&lt;' ~tahas can~a&lt;lo de mí; ha.ce casi u:n año que
¿,_,fa, l.'ujeto á la cadena.
-Di&lt;-z meses, repuse.
-Que te han parecido rliez años; lo he advertido
hac-e tiornpo · nuestra dicha ha rlurado &lt;lema.~ia(lo. ¡ Qué d~gra-ciada seyy ! Acabarás por detR.stam1e, si cisque ya no me detestas; pero yo tamb1t,·1
aeabaré por detestarte.
Pcn.,aba coi;erla en brazos y á Llevármela por
tadas las habitaciones; con toda su cólera, &lt;lanelo
vudtas hasta que grita.se "¡ basta !" riendo; pen..'-~ha arrodillarme á sus pies y rooitar'le todas mis
matrinwniales jaculatorias, y luego _abruma11la á
h(•~O$. has-ta obli~arila á deponer sus nas; penf'nba
to,clo lo bueno que puede pensar el marido dC' la
rn('jor pasta. La m~ré con disimruJ.?, sorprendió
mi mirada v me volvJ6 la espalda ; d1 un paso haC'ia el1la v ~ dirigió á otro C'llarto . . . y yo, re;;entido, tiré por el la'do opuesto y bajé la es?alera, lleno de remoroimientoo, antes de curnphr la
ten-ible vengM'lza.
. .
.
Sin poder alejarme de aque1 sitio y vol-viendo
de cuando en C'Uando la vista á la casa doorde estaba ,mi felicidad, dí algunas vueltas por los alrededores.
Se me venían á la memoria Concha y Su1picio,
los buenos amigos de la otra casa, y me clecía que

m!

Domin¡,ro 5 de Mayo de 1901.
no tenía yo quien desempeñase iunto á Ant001ima,
los b,11(.•no.s oficios de: pac1fica&lt;loc, y que por otn,1
parle no hubiera con.,;e,nti&lt;lo yo que oo oonfia,;en a
cualquiera.
.,
Es la primera ,,ez, pe,nsaba, pero ¿ qll'len 5abe
6i ,erá la úiltima? Tongo que volver, con.mlark1
todo lo p&lt;Mibue y a,seP-urarlc que no n~. enfo l~rcCJnos nnn&lt;;n. . . i. Y si en lugar ele rec1-b1rmc IJtei:i,
se haee de pe-neas? ¡ Ay ! no sé cuánto darfa porque contesta,;e con lm beso á mi prime11a pala~1;a
eariño-~a y no Ee hal&gt;lasc más ele] asunto y pasat:'etnc..,; del lla,nto á la ri;;a ! Esta.~ reflexio,m•s me
Hevaron dos ó tres veces h~t:\ta la puerta ele mi
e-asa y me hicieron ret.00&lt;.'ecl.er otras tan.tas. l:&gt;cshice por último el encan1to, pasé el porta.! ele un
brinco, subí ele cuaitro en cuatro las escaileras, .Y
en un instante me hallé frente á Antonina, &lt;]'ltC
salía lloro..,a á re&lt;!il&gt;irme á li!. puerta.
He cubría ('l rostro con la,s mainos y no me ckd.a
nada. Abracé su ta,~le y la llevé al rocibi,miento;
la &gt;enté ,:;obre mi;, rodillas, le separé oon ilul&lt;'C
violencia las ma,nos, ac.el'(J_ué mi rostro 'llll suyo y
Je pi(lo perdón por mi falta. P ero en vez de ¡wrdonarme, p1'0'ilrun1ipió en sollozos, me echó k,, lm1z&lt;re; ail cuello y aipoyó en mi h()IIDbro la cabeza.
~Ie latía el corazón fuertemente; la adi.fud de
Awtonina SllflO!llÍa una desgracia. ¿ Qué ha hí.1
oourrido en mi aim-.encia? Nuevas caricias: ciC'l'l
il]}quietai; preguntm:, y el]} fin otro suspiro y e,fa
exdamación :
-¡ Ha muerto !
-;,Quién?
-¡ Concha, la pobre Concha!
Callé.
.\. deciir rnroad, no lo sentía mucho: la bu&lt;.•1w
fcñora hada tiemipo q ue Jia,bía cumplido los :lcienta y el paraíso ha.bía e.-,perrudo bastaa1ite la entrega
de aquel nuevo pem-a,mi&lt;no. -pero res-peté el dolor
de Antonina. Cua,ndo acabó de llorar, sa1C1uli1l la
caihe"za, _v dijo coo voz mpagaida y melancólica :
- ¡ Ya están reparados!
-¿ Quién te ha dado la noticia . . . ?
-rna amiga que l1a estado á visitamne; lapobre Concha murió anteayer casi repentinamrn1lt'.
- ; Y Sulpicio?
-be,:,--esperado; no habla Ullla palabra; está como
lelo.
-Ilabrá que ir á visitarle.
-¡Oh! sí, aillda en seguida.

F-uí.
¡Ay ! Eil corazón del a,nciano no había ipoclido
resistir la angustia de la roledail, y á la noohe, pocas horas después de haber si•do lleva'da su compañera, se había tendido en el lecho soilitario, seguro
de no v-er otra ll!urora.
El cadaNé:rico rostro parecía soru.-eir tri6temente
_v deei:rm.e que ni la muerte había querido verlos
separa.dos.

Yuelto á casa, con el corazón triste, pero con
tristeza duilce y reparadora, no dije: na.da á Antonina, la cual supo lo ocurrido por otra pel'ISOna,
que lo refirió en mi presencia.
Apenas quedamos solos se apretó llena da terror contra mi pecho.
- i Carlos!
-¡ Antonina !
Abrió los ojos como para leer en mi pensamiento y rnurnruxó lentamente estas palabra." :
-También nosotros ¿verdad Carlos?

Salvador Fari11a.

�Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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