<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3702" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3702?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T20:33:24-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2342">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3702/El_Mundo_Ilustrado._1901._Ano_8._Tomo_1._No._20._Mayo_19..pdf</src>
      <authentication>634f66c150e243418239e37e0c5dbc3c</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117522">
                  <text>JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

�Dooningo 19 de M~o de 1901.

CARTAS A URBINA
"C&gt;~~

París, Abril de 1901.
La casa editorial de la Viu&lt;la &lt;le Ch. BouretParís-M:éxico-dará á la estoon.pa en estos días
un libro &lt;le sensaciones de París y de Italia, de
Rubén Darío.-Mándole ·para "El Mundo", Luis
muy queri&lt;lo, las líneas mías que 1e sel"Virán de
prólogo.

Peregrinaciones por Rubén Darío.
He aquí un poeta diwutido: es :im.discutibl~.
Sin reserva alguna es un poeta, y sólo eso _es qUIzás, pero lo es en toda la fuerza connotativa del
tlTmino. ¿ Un gran poeta/ No hay grandes
poetas : hay ll)OOtas, astros de luz propia l hary los
otro; los de luz reflejada, somos lw mas, somos
los planetas, Rubén tiene _su luz en sí_ mismo.
y a lo dijo .el mundo hispano-americano y todo
lati'Il'O comienza á saberlo ya; RuMn es 1ill poeta.
U:na de estas .noches atroces, de frío, de bruma, de
agua, en que i&gt;arece q;ue llueve barro EObre las ~lles de París y que son, sin embargo, muy oficial
v JDUY astronócmicamente "noohes de primavera"
leía yo, pala&lt;lcln.dolas con del~a~ión morosa,
cQll'.Ilo .diría un teólogo, las coonposiciones que, por
un capricho un poco enigmático ó un poco iniain:
til, llama el a.ufor "Prosas prO'Íanas". Las tales
prosas son poesía ipura, arte puro, copas de bohemia tazas de S'évres, cálices ·ele oro 'Y ,gemas de los
teso;os de las i&lt;l'lesias italianas, anforinas del Ce:rfunico en las iua·les ha vertido Rubén esencia de
su a!m'a forma-da CO'Il los instintoo que suben al
a1ma deÍ fondo de .nuestro organismo y la rooota'Il
y la hacen opaca como la sangre; formada con el
dolor que conmnica á la nuestra todo con.tacto
,con otras almas ;y tornan su esencia transparente como las lágrimas; fornrnda CO'Il lo que recoge
lfffi.estra aluna ,de átomos emanados ide un sol oculto ( en poesía es evidente la teoría de las emanaciones, a.e imágenes S'.in eontori:o proyectadas _por
un mu'IJJdo no visto, por el univenso que empieza
allá donde eJ unirverso acaba .y oue trasmutan la
sombra en misteriosa é infinita claridad, y ponen
en lo imterior de nuestra vida una lámpara. de a:1tar que ,pairece á veces apagada, cuando !':pentinamente nos inunda de eso que Hama deliciosamente el 'J)Oeta "1\lila -dulzura &lt;le luz".
Pero, dice una crítioo, si de e.sos elementos de
sonsualis:mo y misticismo que, efectivamente, suelen ir ju.ntos aJ. grado -de que el segundo no es más
que el erotismo imantado bada Dios, si de eso se
compone la inSIJ)iración de Rubén Darío ¿ por qué
hablarnos de ánforas de Atewas, de cálices de Cellini y de crist.iailes de Baccara.t; es bella la forma
de esa inSIJ)ira.ción ? ¿ Son bellos esos versos?
Tienen, res'POndo, una gran música extraña, que
sorprende primero, que parece un .reto ,á todas las
reglas ·de fa m&amp;trica y la prosodia, pero luego, á
medida que es leída atentamente, se filtra en el alma gota á gota -de miel y la anes.tesia y subyuga.
En primer lugar es suyo el instrumento poético, enteramente suyo, quiero decir que Rubén lo
doonina al grado que parece sn creador, que él es
el ,inv61'.l.tor de su anodo de hacer versoo, y ese instrumento es un "orquestrión" : clarín, flauta, címbaJ.o, :arpa, violí.n y lira, todo lo p1tlsa por igual.
No 'Sé si aJ.guno ha'.)'a dudado jamá,s de que este
poot::. fu€!3e capaz &lt;le cililoelar su estrofa en mármol &lt;Jlásico CO!IIJO Leconte de Lisle y N úñez de
Aroe ó en bronce como H ugo y Díaz ~Jirón ó en
arcilla de Tanagra como Campoarrnor y Banville;
muestras de su. destreza de e;,cultor ha da.do no
para olvi&lt;ladas; pero es músico v es músico wagneriruno. El Doctor Max Nordau que lo admira
(hemos conversado mucho con él) debe de aborrecerlo T)Or este oa.pítrulo y Rubén que es un retador soberbio y silenciooo--su silencio suele tener
sabor de desdén-se ha resigina:do á figurar en la
pTóxima edición ,de "De,generescence" al calce de
Verla.me iJ Mauricio ::\Iaderlink. ¡ A.sustado debe
estar con tamaña cüilllpañi-a. ! Y, sin embargo, el
Doctor N ordau tendrá razón en clasificarlo entre
los tipos de il.a familia de los "degenerescentes",
que pudo muy bien llamar "regeneTescentes",
porque in'\'ltil es negar que si Wa.e-ner y Verlaine
no han crealdo un.a. forma nueva del arte eterno,
sí h;i:n esta&lt;lo á p1mto de hallarla -v el rprimero la
ha hallado tail vez. Y yo no sé si es cierto que el
verso de nuestro poeta es en reaJ.idad el deJ a,ncestro Gonzalo de Berceo engastado en joyas "modera style" ó como con elegante ,donaire dice:

Y yo procuro que en la luz resalte
Tu. antiguo verso cuyas alas dow
Y hago brillar con mi moderno •:smalte,
esto es para saibiamente dilucidado entre qu1ene~
como Rodó en el estud,io admirable ,de "Prosas
profanas", 'estudian al microscopio el talento de
Da.río v al telescopio s,us poesías, que son eBtrellas; yo sólo veo en mi interior las reliquias que
allí han deja&lt;lo eso,; cueJ&lt;¡:&gt;os ?el~tes al pasar por
mi atmósfera menta,J. Lo evidente es que ha entrevi,sto y nos ha hecho entrever un color más en
la poesía oastellania.. un ultra-vi~leta que 1:1º conocíamos; que nos ha heoho sent~r un somdo, ~ás
no percibido antes de él; y repit? que e5 mus1c_o
wagneriano en verao español, no solo _por la prod,1ofosa variedad de su métrica que, cierto, va ma;;
~1lá del metro de los primitivos algun38 veces,
sino ipor el ritmo apropiado por tal modo al tema,
que es probable que un oído fino, ªlll: cuando ~uese el de un ignaro en lengua espanola, pudiera
inferir u. e. de la "marcha triunfal", por sólo su
rewnancia, que se trataiba de algo heróico y bélico y que de 1a composición que se intitula: "Era
u.d 'afre suave'' verdadero "memet" ora.l, que se
trataba de alo-o 'del antepasado si!do que pasó, efectivamente "~tre los sohlozos ,de los violoncelos".
Nadie ignora cuanto se ha disoutido su técnica sus procedimi€'Iltoo métricos, y cócmo han caísobre sUB hombros desdeñosos, "conff&gt;tli" y
serpentinas de iparodias y censuras: Rubén ha .;.,,cudido impávidamente su túnica apolínea con b
secreta runargura del que qui-siera ~r re3pefa~~ ;I
comprendido en la dolorosa lab,):- y •~x•¡u1~m1
de . . . .A..;í ,dice:

ad

Yo persigo una forma que no encuentra m: estilo,
Botón de pensamiento que busca ser la rooa

........................................ . ..

Y no hallo sino la palabra que huye
la iniciación roelódioa que &lt;le la flauta fluye
Y la barca del sueño que en el espacio boga ...
De mí sé decir que, sin que arrastre siempre
mi asentimiento en su.~ ensayos, me encantan
siempre y sueilen convencerme. Pero _sería mejo,r
prescindir del verso ~ntes que _d~rti?ula~l? as1
y hacer bella prosa, dice una cntica. 1 -~h . , b~ 1
•
Lo oollo es abrir á la estrofa su dora!C1ia Jaula clasica dejarla volar y peroerse en el horizonte y haoerl~ volver aJ. .reclamo. Y es de ver en las osadías métricas de nuestro liróforo como los acentos se multiplican, las cesuras se compl~c3:11 y la
frase métrica re diso-r~o-a y saJ.va el límite del
largo alejandr:i.no m;norimo primitivo ~in llegar
á duplicarse, á harer de un_ verso ~os ~5tapuestos sino ma,nteniendo ;;u umdad mistenosa en el
al~a misma de su estructura. La teoría de la
melodía ideal que ha fOTJllulado el poeta en un
preámbulo que va á desencadenar una tempestad
literaria, no me convence, porque no define nada,
puesto que esa melodía puede encon.tra:rae tanto
en el verso de Reine como en la prosa de Loti; &lt;le
lo impreciso de esa teoría ha resultado el ensayo,
no d'igno &lt;le aplauso, de mezclar á la prooa el verso en combinación íntima. Xo, no es porque cada palabra tenga un alma por lo que el verso de
Rubén sería verso, sino porque siempre conserva
el tema ry ;;e agru,pa y cristaliza en una -unidad musical ; esto es un arte consumado y aquí, puede decirse, no apren&lt;lido.
Sugerido sí, ~ugerido por el medio poético á
que se ba apropiado mejor el alma rítmica de Rubén Darío. Toda, ó casi toda, la nueva generación literaria en Francia, en todo el grupo latino,
pugna por hallar un mundo n'llevo en la métrica;
está en ci'Ilta la musa decadente y nada más interesante que este traba.jo de gestación, pero ,no será~
un Mesías lirico el que nacerá, será solamente un
BenjalIIlín. Después ,de Víctor Rugo que apuró
cuanto había de color, de música y de plasticidad
en la lengua poética francesa., Leconte de Lisle y
los parnasianos para renovar, sin romperlos, los
moldes eternos del alejandrino, lo hicieron sonar
ó con mayor dulzura ó con mayor fuerro, pero
siempre acomodándolo á la expresión de ideas cada vez más objetivas y concretas, verdadero realismo lírico, que se acercaba sin cesará un arqruetipo
de mfürica oral capaz de traducir fónicamente la
imagen y que el día que sea alcanzado por el poeta en vez de palabras escribrirá notas. El pamasiS1ID.o desde Leconte de Lisle hasta )L de Heredia
ha sido domfo'ado por ese afán y todos sabernos
cuan venturosos han sido sus hallazgos y como ha
dotado á la lírica y la épi.ca francesa de una ma-

Domingo 19 de 11ayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRA.DO
ravillosa colección de medallas y bajorreli~es imperecederos. Pero ese afán de encontrar á ,la poe&gt;1ía una forma de elentalmente distinta de la prosa
continuó inexti%O"Uible; al grado de que l,as palabras llegaron á tener para la generación de poetas
post ,parnasianos, un ,sabor de sonido en el verso,
casi inde,pendiente de Sl\l significado, y el verso
resultó indeterminado, lo que lo convirtió en una
e.~peoie de ensueño verbal que en los grandes poetias &lt;lecadent.ri.sta.; tiene un encanto extraño y responde á lo que la noción de poesía representa de
vago, de inexpresable, de misterioso. Entonces
las ,palabras cuya acepción se e~fwmaba en no sé
qué onda rruusical adquirieron un valor simbólico
y La fra.;;e poética fué una alegoría apenas penetrable á otro q-ue no fuera su autor y la poesía f.u.é
esotérica, sólo inteligible paro los asociados. Esto la sentenciaba á muerte; perdido el con.tacto
con el medio social se desoxigenó y murió entre
Verlaine y Mallarm.é, pero dejando como reliquia
un verso capaz de ernancilpa:ree de la métrica antigua, capaz de expanS'iones 'Y retracciones imprevistas, sin perder la unjd,ad rítmica que lo constituye v como recuerdo á H enry Regnier, á Ve:r,ha-eren, á. Rubén Darío . . .
Nuestro poeta ha sido en el mundo de habla española el más conspicuo representa.nt.e de esta
gran tentati'Va de haoer hablar á 1-a. poo.~ía un verbo nuevo y no ipuede decirse que no la haya realizado. Lo sing:ular es que profundamente sujerido por toda la poesía francesa de la última generación, ha sabiido rolmstecerse con la asimilación
y ser original como se debe ser, no empeñá.ndose
en decir lo que otros no han dicho nunca, sino esfurzándose en ser una persooialidad oada vez de
mavor relieve.
H-1 idioma español con sus palabras precisas
hasta la rigidez, se defendió de forzadores, tpero la
verdaid es que ha adquirido &lt;;U métrica mi:.tice3
nuevos, CO/JilO -dij.irnos ya; y afirmábamos que el
hijo flama.'Ilte era un Benjamín y no un Mesías,
porque si España ha agregado una cue:nda á su
lira no han sido ,suprimidas las otras. N'úñez de
Aree seguirá haciendo admirables versos y Rubén,
como suele ta.mbifo, los hará admirables; 1'a poética "decadentista" no es, en mi co'Doopto u.na renovación, sino una i1Dnovación.
Al sel"Vieio de esta causa ,ha puesto el poeta sudamericano un aLrna en que la sensibiliidad artística es una hi,perestesia., un temperamento prodigiosamente voluptuoso que -cmwierte en una especie
de agonía el a:mor por la forma v un dón de reducir cuanto le dictan sen-sibilidad y tempera.mento
á fórmulas selectísimas que comuni.can la emoción
del poeta y la prolongan en la vibración de las
almaa,
Frente á algunos a&amp;pectos de la civilización hu,mana, un poeta a,sí dotado. debe ser un caso interesantísimo, me decía yo al &lt;JOIIIlenzar la lectura
ele los apuntes de Rubén en su viaje ipor Italia y
París; y me tdis-puse no á viajar con el poeta, sino
á ví,ajar por .dentro de las impresiones del ,poeta.

periódico de Buenos Aires ¡hay periódicos mteligentes en este mundo, digo, en el otro mundo!
y "forzado" es la palabra, ¡ cuánto se conoc-e en
lo.s comienzos de algunos de sus trabajos el esfuerzo atormentador del poeta. por exteriorizar su
impresión en lemguaje &lt;le viajero, por precisarla
&lt;&gt;mindo es imprecisa, en recostaTla cuando es va~
,ga, en darle forma cuando no tiene contornos, en
reducir á unas gotas de agua clara que ha de beber cualquiera, el celaje sutil que "fla,ne" por
nuestro cielo! Pero mientras murmura sus primeras líneas pa¡;a una metáfora ante la playa de
su )fediterráneo (mar interior) una trirrern.e de
marfil ó ébano, purpúrea la vela triangular y trilpUlatla por oceániillas de~nu&lt;la.$ dentro de su gasa de oro, y nue.-tro autor se embarca y sigue el
hilo de cristal de su sensación y de su ensueño.
Continuará.

Jusfo Sierra.

·-·

LA TOGA Y LA TALEGUILLA

gros y de las caoostrofes de la barbarie. Esas hecatombes &lt;le animales inofensivos que se llaman
partidas de caza; esos torneos á }a pelota. que se
Haman "baisse-ball" y "foot-ball"; esas ii.IJJIDinencias de desnucamiento que llevan el aristoc1•ático
nombre de "staple chasse", y con anayor razón el
pugilato y fa corrida de toros, son espectáculo;; y
diversiones bárbaras y necesarias, también, en el
fondo.
Desterrar las ,diversiones peligrosas y dolorosas
'])ara sí mismo ó ,para, los animales, es dar muerte
á la vida gimnástica y con ella al vigor, á la salud, á la energía físiro y moral de las razas. No
es con Emulsión de Scott ó con hipofosfitos de
Ohurchill como se -puede formar un pueblo robusto, resistente al trabajo, animoso en la lucha,
estoico ante el dolor y valiente ante el peligro, y
son la natación, la equitación, la caza, la navegación á remo, la gimnástica, e11. todas sus forma&lt;.,
y en todos sus modos, las que pueden regenerarnos,
combatir nuestro raquitismo, acrecentar fa productividad de nuestro trabajo, nuestra longevidad y
,disminuir la cifra de nuestra mortalidad. Tratemos de pra-cticar las forrrnas menos salvajes del
spoTt; pero no lo anatematicemos, antes •bien, difunclámoslo en las clases medias y altas, anemiadas por la inacción y la vida sentimental y mundana.
Mala es la novillada; pero peores son el baccarat y el "paco chico"; nuestros altas clases y las
medias tienden acentuadamente á un afeminamiento peligroso. Antes "charreaban", brillaiban
en el "jaripeo" y la gimnástica, hoy propenden al
manejo del abanico.
Y francaemnte, prefiero ver hoy á un futuro
abogado pasando de muleta, á verlo mañana emipomadado y melindroso. jugar con e-1 ramo de violetas ó hacerse aire con el pañuelo bordado.
El país tiene bastantes mujeres; lo que cada día
necesita más, son hombres.

Ciertamente nada hay más incongruent-e y más
ridículo que imaginarse á Cicerón frotado de gra68 y luchando en el Circo, á Ortolan disfrazado
-de Jockey, corriendo en Longchamps ó en Chantill,• ó á Don Alonso el Sabio re,•e.sti,do del terno
,de iuces y bo,squejando un recorte ó rrunataudo un
quite.
l·ua tendencia austera ~' puritana que emana
,del anacoretismo medio-ernl, se refuerza en las
eabezas redondas de la re\'Olución ingle,a, se transplanta. entre los "ciudadanos'· franc~es, al ejemplo de Franklin y de \\'ashington, y a{:aba por en«arnar en la impecable y ~iniestra corrección de
Robespierre, nos inclina á la circuU&lt;,pección, al
buen parecer, á la dignidad profesional, de tal
,.Pr. )Yl. Flores.
~uerte. á la inmo'l"'ilidad faquírica, á la seriedad
.sa~erdotal, á la dulce serenidad apo-itólica. con tal
fuerza, que ya no concebimos á Enrique IV á -cuatro pies haciéndose cabalgar por su familia, ni
imaginamos á Gambetta hacie'llllo sentidillas, ni á
Juan Jacobo haciendo planchas. por más que re
••tiró·' algunas monumentales en su Yicla y en sus
obras.
Los nuevos enemigos.
Apenas un rnuchaoho sano. colorado, sanguíneo
La
información
de policía de la sema,na ~e ha
J retozón se Tecibe &lt;le .abogado ó de médico, des{'mpeña un '·pue,:,,to -público" en un juzgado me- entr~tenido en pormenorizar un suceso, no originor ó en .la sección médica de la Comisaría de su nal ni extraño siquiera: se trata de un hombre,
dem~rcación, ya se le exige una cara de palo, un reTestido de los poderes canónicos, y que, tentado
&lt;:ontmente de policía urbana, un aire &lt;le propa- por la ambición y el amor-las &lt;los frutas prohig-a.ntl1,,ta ,eva!1gélico. Ha de hablar poco y ca:mpa- bidas para él-huyó con cincuenta mil pesos y una
nudo, frunc1r leremente el entrecejo, toser -de rnuchacha seduci:da. Dejando á un lado el a:;•C'uando en cuando, rn.;tir levita negra cruzad~, pecto moral de este doble delito, quiero ver sófo su
d~har las corbata,- Yistosas, proscribir la car- aspecto_ romático, :r encuentro que, con excepción
~el t~·aJe talar del sacerdote, el episodio carece de
ffiJacla sonora ó el chiste salpimentado.
Otra cosa, sería un ataque al decoro profesio- rnteres real y es de los que se olvidan en breve.
~al, ó ~ la dignidad de la posición, al res.peto que Estas noticias serían de uua aburridora. iooio-uifia s1 mismos "- á los demás deben los hombres en- cancia, si en ellas no apareciera el tipo del héroe
mpetados; ~ería prostituir "la misión sao-rada" de novelesco, de folletín, hecho con un poco de Roquienes tienen cano-o de armas y el apostolado au- ~ cambole y otro poco de 1Iontecristo. En el caso
git,to de los gua1•dianes de la ·propiedad. del éle- presente el héroe se ,complicó con Claudio Frollo.
recho, de la vida Y de los porta-antorchas y porEn general, el .seductor ó el ladrón de levita
ta-e~ta11d,artes ele la huma.nida,d.
hacen un gran papel en lo., anales del crimen. El
A tal pUilto, que muchos distinguidos miem- ladrón ele ~evita, sobre todo, por ser un misterio~ros ~el foro ó del protomedicato, que por higiene so persona.Je que se presenta en la sociedad con
iban a fracturar,;;e brazos y á aplastar,&gt;e narices ~os aparatoo?s modales de un actor, de un galán
(l:J. _la noble práctica de la bicicleta, vieron di~rniJoven, que Tiste con elegancia, sabe bailar "boston"
nuir perceptiblemente la consideración, la clie.n- y habla del honor corno de un ideal ya conquista·
tel.1 Y _los hononnios tle que disfrutaron mien- do y seguro.
t~ resignado~ á la anemia y á la di::,pepsia, vivieEn las sociedades exquisitamente civi.Jizadas se
~on e~ la i;em1-ob5euridarl ele HIS de~,par-hos y con- presenta e~te caballero con bastante frecuencia, y
t,uJtonos y en la inmoYilidad e~tatnaria de sus "'1:1'~ proeza.s: hallan en ellas campo libre y rico. La
&lt;&gt;cupaciones liaoituales.
nd~ de &lt;.\,tos hombres debe &lt;le ser interMante y
De a.hí el eo.cándnlo' el "tole tole .. que se armn curiooa ¡~or cxtr_emo; debe de estar c0011puesta d·e
~ada rez que se anunc:ia una 110,illada de los alum- e.scena., Joco-sena~. como las memorias de Casa·nos del Seminario ó una función ele acróbatas afi- nov~, eon un gran fondo de filosofía callejera, per~ionaJos de los de la E.,;euela de Cieo-o,,, Este gé- n~rhda v amarga, en cuvo ntl&lt;Tar pesimismo no
nero de -dirersiones, sobre ser calific~las de bároa- palpitará otra cofa que · una devoradora
de
Y &lt;le ~erlo realmente, pugnan tanto con las placer y un sensualismo encanallado y brutal.
~; eas que tenernos ó fingimo:; profe~ar respecto al La ed~eación les ofreee p()derosos recui.·sos para
augu~to sacerdocio de' la ciencia". que tentado, llernr a cabo sus fechoría.,, y la moda y la urbaninos remos de tirar al basurero el fonó&lt;Trafo ó lo~ dad ponen á su disposición ao-radables
disfraces
O
rayo~
X,
si
lleza.mo~
á
averio-uar
que
Edis:on
hace
para
ocultar
sus
intenciones
y
malevolencias.
e! t ·
"
o
,
tlP O .~n,m10 ó que Roentgoen ensaya "la salva- Son hábiles prc,3tidigitadores, comediantes de
ora en el trapecio.
buena e.souela, y andan por e.sos mundos undiendo
corrida de toros es un espectáculo bárbaro, planes y fraguando a.(;eohanza;; entTe el estruendo
; vaJe._ sangriento, y la novillada lo es también. ele una orgía inacabable, como si la sociedad fuera
on:emdo; pero todo sport es bárbaro; la vida es- para ellos, lo que para los romanos de Petronio fué
:{b~'a es l\na momentánea regresión al estado la casa de Trimalción.
WlJe Y una parodia de las luchas, de los peliNo era común entre nosotroo este peligroso

IMPRESIONES DE LA SEMANA

1

AI voliver de un viaje ,á ItaUa leí una. buena
parte de estas peregrinaciones que va el lector á
conocer, que conoce ya, porque no le supongo el
mal gusto de comenzar este libro por el prólogo
v la verdad es que todo prólogo debía ser epílogo
y ser -colocado ,aJ. fin, porque ese es el orden raciona·l puesto que nace después de la lectura de l_a
obra, en la mente del prologuista, y el orden habitual potque nadie va al introductor sino al autor
cuando se trata de literatos de a,lta talla.
Rubén no sólo es aJ.to ,intelectual y sensitiva"I
mente, sino físicamente; es el suyo un cuerpo que
á puuto ele ser atlético se debu,vo negligente y perezoso y escondió una resistencia férrea á todos
los "surmenages" bajo una piel pálida ,patinada de
bronce y U'Ila alma de artista afinada hasta el dolor, en un c1iáneo que revela su cúpula mí;;tica
bajo la cabellera obscma cuidadosamente peinada
y detr-ás &lt;le unas pupilas coilor de tabaco, frías Y
silenciosas mientras no afocan uno cualqu ien de
·los infinitos aspectos de lo bello, que entofü'es hrilla en ellas una llama concentrada de pasión y de
ioce. Así atraviesa el poeta hispano-am.erican &gt;
la Europa de la civiJizaeión, grande, lento, siei,·pre bien perjeñado y elegante cOIIIl.o quien "fla- ·
ne" por un inmenso bulevar.
¿ Quién no cae en la tonta tentación de escribir
sus imipr~iones ,de viaje en general, y de viaje á
Itaha en particular? Rubéru. Darío se ha visto
forzado á hacerlo así; á eso vino, enviado por un

:~$

.rª.

sed

embau.ca&lt;lor. N u.estro era y henchía las cárceles
el tipo del ladrón miserable que, por lais noches,
en las calles solitarias, hlll'taba puñal en mano,
y oohaba á correr con el reloj y la bolsa, á Sil._ leJallO escondite, á su tenebrosa Corte de 1?5 Milagros. Kuestro era el haraposo, cl ha,mbnento, el
vagabundo, que, ignorante y ~~úpido, arrebataba á la exi;;tencia para poder v1vu lo que ella no
le .daba de bu.en grado. Pero este unarhechor era
fácil de conocer, y la policía lo atrapaba con facilidad entre sus mil y tres tentáculos.
1Ias al ladrón refinado, al elegante, al que flanea por el "bou.levard., del brazo de sus rumigos
aristócratas, al que asiste á teatros y ''clubs ',
juega al baccarat, va en carruaje al paseo, galantea á las perdidas de moda, y desafía á los que se
atTeven á poner en tela de juicio su nobleza, á
ese autor &lt;le estafas y enganifas, á ese flamante
Picolet, que alguna vez, como ahora, se disfraza
de sacerctote para engañar á las almas piadosas,
á ese no le veíamos aparecer sino de cuando en
cuando en los anales del -presidio.
Hoy nos dallilos cuenta de que nos invadió la
plaga, y que la propiedad tiene un nuevo enero'.•
go, más terrib-le que el pobre ratero que v,1 eutre
1a multitud, avispado y audaz, busca,ndo la punta de un pañuelo que extraer, y que el legenct&gt;1.áo
salteador de caminos que, a,ntaño, iba por escarpadUTas y vericuetos, exponiendo la vida, en persecución de algún convoy i:maginario.

Madre piadosa.
Un gran hálito de vida estremece y resquebraja
la tierra. Bajo la corteza afelpada de los can1pos se 01·en bllllir y cantar los misteriosos manantiales de la savia. Por las mañanas las frondas
desperezan su,; i'aimaje,; y los extienden en el vacío luminoso y azul, como brazos que buscan en el
aire algo invisible de qué asirse. Ll~an loo céfiros cargados ,de nólen y por todas partes lo avientan y derraman. La naturaleza oue se ;;iente hermosa 1:1onríe con una placi&lt;lez de matrona fecunda. Todo está alegre y satisfecho. :01 amor labora en su infatigable y divina tarea. Los pájaro~ se dicen ternezas, se buscan los insectos y se
persiguen las marvpo,;as. Hasta la eiudad llega
e,;te ;;oplo viYificante que parece un gran snspiro
de cariño.
-1Iira cómo soy buena-nos dice la sublime
madre ;-mira cómo hay todavía en el U niverso
fuerzas para crear la.; cosas bellas. ¿ Qué empeño
tienes, e.,píritu adolorido y escéptico, en entristecerte y en renegar de 1uí, que no te desconozco y
que te amo? :'.\Ie ves tri.,te como tú, y como tú,
fatigada J doliente, .poTque me ves á través de tus
lágrimas. Seca tus ojos para contemplarme; soy
la n,1isma. Bi'1:;_came en cualquier parte y me hallara~, ~· llenare tu pensamiento de ideas nobles.
Flores abajo y arriba estrellas, claridades y perfu~e;;, despertarán en tí esperanzas dormidas y
har~n _gen~una_r nuevo., en,rneños. Eres torpe y
sera.s mfel1z -s1 cruzas por la vida sin amarme.
¿ Qué ha-rían tu-s anhelos sin mis horizontes? ¿ Qué
harían tus placeres sin mis rosas? ¿ Qué harían
tus ideales sin mis aEtro.s? Eres el aiutor de tu
desdic,ha. Si, como antes, llorara,s en mi seno encontrarías la mi.5ericordia infinita de mi se~nidad ." hallarías la firmeza y al aliento que has
perdido por querer existir fuera de mí. Inútiles
S?Jl bus complicacione;;, vagas y estériles tus ansias. bolo mi sencillez es eterna y es fuerte y
es tcdopoderosa. Anepiéntete ,../ ;,en, que ¡ún
tengo bálsamo para curar tus heri&lt;las, soplo para orear tu llanto, ailas que prender á tus ideales y
ter1;ur.a~ con que an-ullar tus :,,entimientos".
1 1111e11tras tanto, al caer la tarde, sobre la vulgar melancolía de la ciudad fa,ngosa, los hálitos
ele las cercanas campiñas murmuran misteriosamente e~as palabra;; consoladoras. el alma, como
una en~-ei'l11a que ya no espera aliTio, pien~a en
que me,1or que _todo E.\',O, es descansar en el fondo
de la sombra sm fin y sin estremecimientos.

Género chico.
Y ~ada que~a, por hoy. en los teatros, digno de
menc101;1arse s~no el ''género chico", oomplicado
de sentimentalismo y ternura, no siemore de buen
gusto, pero que conmueven á la muLtitud ávida de
beber en, un 8-?rbo, la ~isa y el llaJJ1to, el dolor y
la alegria, qumta.esenc1ados en esos bocetos de
drama e1;1 lo.s que á wces resulta bien entendido
el complicado mecanismo de la vida real.

.Cuis ~- Urhina.

�EL :MUNDO ILUS1'R!.DO
Domingo

1!)

de 1fayo de 1'901.

Domingo 19 de 1fayo de 1901,..

EL MUNDO ILUS'TRADO

LA REINA DE LA FIESTA DE MIXCOAC.

ezposición 6e flores en eogoacán

En la kermest.e efectuada el domingo último e-n el pue~lo de
l\1ix,coac, se a-c-orcló que lo--; coneurrent-e.s _entre-gara_n su voto a una
wm,-ión nombrada al efecto, para elegir una rema de la alegre
fi.e.sta.
•
, d
El entusiasmo reinó tot1o el día .v á €'I ,:e mezch1ba el mteres e
saber ú euál de aquella multitud Je belleza,, tocaría triunfar en la
elección.
!,o,, jóvenes se el'forzahan porque vencieran su,; rnspectivas electa;;, había lucha electoral, propaganda,; P-alantc:c., proclama,; de .l~
partidob, et&lt;!., etc. La animación llegó á su colmo c•uando se participó que la urna de le,.; voto,; iba á ~er abierta y se procedía á conocer el
rc.,ultado de la:, e}eccioncs.
Los vota.nte.;; ce agolparon al local de la "rifa·,, y trc.., per::ionas
rc-cpetabl~ dieron fe de la J.g,llitlatl de los procedimientos.
'l'ras el último papelillo que s1lió ele la urna ::,e cfosbordó el entusia.,mo, proclamando á la. rt&gt;i na de la fie-,ta.
La electa. era la ~eñorita ~Iaría Elena Licéaga, joya ele la juventud mexicana por su belleza, rn donaire .v ;;us virtudes.
"(;na mayoría de l'C'tO\&gt; la hab1a elegido para que reinara en laa
hora-s de la fiesta, lo mi3mo que reina en el hogar y en los salones, en
ltt vida íntima y en la vida sccial.
Los elector,e;, quedaron complacic1ísimos de ::;u triunfo.: y "El
:i\fundo Ilustrado·,, que engalana i-us página~ con el retrato de_ la "Rei1ia de la fiesta", aplaude la elecció:i y felicita á los que _realizaron
feliz idea de crear la monarquía de la Belleza en, med10 de la ma,s
alegre de la,, fiestas que la e3tación veraniega hace en los pintorescos
;. u1;.bloo del Valle.

Al acto de la inauguración concurrieron muy
di,:tin"ui&lt;las per.-;onas y ful prc,,-idido por la i_;e' ac;ompana
- da
ñora "Ana Acosta de Gonza'l ez. C'o:;10
&lt;le las señoras de llegewi,ch y de O'Gorman.
La ceremonia se redujo, como en otros aiio~, á
varias piezas musicales ejecutada,,; p-OT u:1a bancfa militar y una di:::ertac:ión ,;obrn flon&lt;:Ultura
que en e.,ta n!z tocó pronunciar á la :;eiiorita Carolina Ale:ocer.

•

Bl di,=cuf'So de apertura fué á cargo &lt;le la seii.orita )laría Arias y abundó en fra~es de aliento
para quiene,, dedican su~ labore.~ al cultivo de los
proclnctos de la Xaturaleza que adornan el hogar.
Al acto concurrieron también los señores General )lanuel González Co,,;ío, )Iini:-tro de Gobernación, Ingeniero )Ianuel Fernández Leal.
Prmidente del Coll3eio ele ~\.clrninistración de los
Concufüo,, Doctor Fernando Altamirano, Director del Instituto )Iédico X acional y el Ingeniero
Jesús Galindo y Villa.
Las expcsicione;;
organizada,._ por fa
Sociedad de Concur,;o,- de Coyoaetl;:
lian ,;ido siempre
coronada,; de éxito,
y lo;; resultados que
repcrtan á la hortiEl domingo próximo
cultura, y cría de
pasado :;e inauguró la
ganado, ave.; y pesexta exposición de floces, son innegables.
rres, pája:ios y peoos de
Xo cabe duda
ornato, en el edificio de
que la floricultura
Concursos que la Socieha údo la princidad respectiva tiene esfapalmente favorecida
blecido en el •ointorefcO
descle la fundación
pueblo de Coyoacán.
de loo Concursos y
Al certamen actual
esto es lo más nahan concurrido la mayor
tural, da&lt;las las proparte de los ex.positorei&gt;
digalidades del buen
que en otros año,- pre.~endima que reina en
ta ron sus cultivo;; y, quien
· nwestro VaHe, de
haya seguido los paso.;;
la tierra donde broque la ornicultura piscifan los jaTdines que
cultura y floricultura
como una aureola
han ido marcando en
de eterna primavenuestro país, notará á
ra oiñen á la ciuprimera vista que el adedad que se posa solanto eoritinúa.
bre el histórico lago.
Loo ejemplaTes de p-áLos &lt;!uiltiva.dores
jaros y pece., son poco
de flores tienen en
r:t!.!llerosos; los de las flolos anuales Conourres .consiituven vendadesos un camno donramente la exposición, y
&lt;le exhibir sus esson muy notables.
fuerzos y acepta.,r
Los floricultores ele
Sra. Luz A.costa de González Coslo.
los estímulos.
Ccryoacán, San Angel,
Concunen tiam-- •
Tacubap, :i\Iixco.ac y pueblecillos &lt;lel pie del bién á los Certámenes muchas señoras afectas á
Ajusco han llevado un ma,,&lt;&gt;-nffico contingente. la florioultura, enviando los mejo.res ejemplares
Llaman la atención varios ejemplares de clemáti- que adornan sus jardines, sus patios y sus correde morada, azahalias, geranios, naranjos "enanos", dores.
árboles de hule, begonias, bu~mbilias y galat.eas.
Damos en esta página los retratos de las res.petaHay una enredadera con flores de color lila, com- ibles señoras Acosta de González Cosío, que se
•pletamente desconocida en México.
dignó presic1iT la apertura del último Concurso,

!ª

Grapo de expositores.

y )Iorcno de o·o-orman, una de la~ tlamas que la
acompafüm:,:i e:i la pi c~itlencia.

:::;entimül:l infi-

\
(

1

l

II

/

/

Sra. Moreno de O•Gorman.

nito no poder p,re.•entar á numtros lectores el retrato de la señora H egewisch por habernos sido
imposible obtenerlo.

Señorita Maria Elena Licéaga.
Reina de la fiesta de Mixcoac.

EL ALMA EN VIAJE
~

C'omo quien nada de la vida cilpera,
Ali-rota, sin fuerzas, sin bravura,
Cansada de vagar por ia e.,.pe,mra
Ya el alma en pos de su ilusión postrera.
Arnr, cuando reinaba Primavera,
X o fué á su ulanta la jornada -dura ...
Ma,, hoy ¡ cuán triste uor la "selva obscura"
Carnina el alma, p-álida viajera!
Ya no hay cantos de amor en la enramada
Ni -,,uspiros ·ael aire entre las on&lt;las,
Sorprendióle la noche en la jornada;

Y avanzando al azar, bajo la" frondas,
E n el Ensueño fija lá. mirada,
Con su dolor y su.;; tristezas hondas.

Salvador 9ufierrez )Yájera.

CONV ALESCIENTE.
Sentada al borde del lecho, la convalesciente,
J&gt;álicla Y bella lo miraba con ternura, á él, arrodiHado á. sus piés, como en oración ante una imai;en. Era un delicioso instante de la luna de miel,
que jamás en los muchos años c1e su vida habí.a
&lt;·e.,ado de iluminarla. Al través ele las cortinas
d~~cubríase el plantío, mitad huerta, mitad jardm, que circuía la cabaña; y la arboleda, como un
bosque, se extendía verdeando á la distancia. El
sol de Junio inundaba en luz el ámbito.
_Pero á quién ó qué veia él mientras la estaba
rn1rando á eUa No contemplaba, sino meditaba.
Medalla de premio á loa expositore1.

El pcn~amiento corría muy tejos clr
donde e~taban intonsamentc fijo~ sus
ojos.
Al comprenderlo
se sintió abandonada, sola ; una gran
tristeza le la-stimó e-1
alma; tuvo celos,
agolpáronsele las lágrimas á los ojos,
y se abrazó á él, tréLAS RBIN S &lt;D la novillada de los e;tndlantes de Jurisprodencia,
mula de miedo.
-¿ En qué piensas? le dijo al oído, con voz de llanto. ¿ Por qué
te has ido lejos de mí?
El despertó, y librándose del brazo convulsivo,
~
la asió por entrambos brazos y la miró alelado,
Si no acepto caer en penitencia
sumido aún en la estupefacción de su ensueño.
¡ Te Eeparaa de mí? ¡&lt;luro castigo l
-Amada, la dijo al r ecobrami, vengo de ver
f'ua.ndo á mi lado e3tá:;, Dios es conmi61).
cosa;; indecibles. Pensando por qu,é te quiero ~•o
Tú ere3 mi amparo, e:,cudas mi conciencia,
con tantos amores, se ha ido como por go!pe ele
revelación mi pensamiento más allá ele la vida.
y durante unos instantes he tenido la visión de
l~l no rn-1e mandará la de,wentura
mundos que juntos hemos recorrido y el recuerdo
Ri me baña la Iuz de tu mirada;
de exiRteneias que juntos hemos atrave,;a&lt;lo. U na
'\.-o no puedo temer la noc,he ob,,cura
nz fuis-te la hermana mía, y éramos gemelo•. Una
l\lieutra'." brille en tu:; ojos mi a!borad.1 !
vez en un paisaje blanco fuiste la noYia mía, te
perdí ail pie del altar, )' fuí viudo sin ser esposo.
Si me miras, yo t"é que mi~ agra,vic,a
l;na nz fuiste la madre mía, y yo me removí
enojo~,
en tus entrañas. Acaso un día {11 juntarnos fuimos PeHlona Dio,:, y calma
Por
la
oración
que
;:ale
ele
tus labios
chispas ele $01, ó gota de rocío .... y ahora entienCuando tiene.:i mi imagen en tus ojos!
do por qué tocloR los amores humanos se juntan
v vibran en mí, cuando mis labio!' besrn tu frente,
&lt;Juirino órdáz.
ó se b~ben mis ojos la luz de tus pupilas.

LINEAS.

"U"'

***

Y disipados los celos de e1la por tan adorables
incoherencias, sonrió en su orgullo de mujer al
oírlo delirar de amor, y mentalmente rió de las
~isiones de su amado.

~

�•#ti jtlundo :J/usfraoo. '-'

Jrfayo t~ de

f~()f.

ESTACIONES VER!mEGAS.HHTACUBA,, POPOTLA Y ATZ:CAPOTZ:ALCO.
Dejem06 á la populosa ciudad velada. por la
nube &lt;le sutil ,polvo que escapa por las desgarradura.-; de sus vías públicas.
Elija'lllos una de las cuatro seculares calzadas:
l!\, ooeidental, Jª que por ella iremos á más de un
si-ti-0 ele imperecedera remini~cencia histórica, ya
que ella nos conducirá á dos de las más simP'áticas
viLlas de nuc,,;;tros soberbios alrededores: Atzcapotzalco y Tacuba.
Siguiendo á lo largo de la antigua calzada, llegamos á Popotla, por ,fo, 'll'li&amp;ma ruta que cruzó el
puñado de valiC'J'Jtes arnntureros después &lt;le la
derrota de la trágica "Koche 'l'riste"', precedidos
de su intrépido Capitán.
Ya e-tamo,, en el pueblo &lt;lel "ahuehuete histórico·'. La calle principal, limitada por casas &lt;le
sencilla ~1pariencia, pro,istas de jardines y medio
ocultM detrás de ,l a fila de árboles de ]as aceras,
se prolonga en leve:; curvas hasta ligar.se á Tacub-a.
Oontinuan&lt;lo la excun;ión por la calzada, á la
sombra de su vetusta arboleda, llegamos á Atzc-apotza.lco, la poderooa &lt;le antiguos tiempos, la simpática vi,lla del presente y la localidad veraniega
por excelencia, del porvenir, que á sus illllllediaciones tiene el girón más delicioso de un booque de
ahuehuci€E añosos.

***

.. \

l ~--

,4 I' ,-...
~,
t

,,))

-.;;-

,

Popotla, Tacub,a y At.zcapotzalco tienen inmigración veraniega, pero es may-0r el vecindario estable y á ello contribuyen las condiciones ·crimatológicas y .sanitarias &lt;le las localidades.
Quien haya vivi&lt;1&lt;&gt; en cualquiera &lt;le estas villas, solamente obligado por condiciones especialisimas, S&lt;l arrancará á su pesar, de aquel medio.
Exi.;t,e una unión absoluta entre las familias
que constituyen la escogida sociedad, común para
los tres centros habitados.
La estación prirrnaveml viene de añ-0 en año á
estrechar estos vínculoo de simpatía mutua, y las
excur-,;iones campestres, los festivales íntim{)t',, las·
reuniones en loo paseos públicos, los "combates
de confetti" en -los jardines se sureden con frecuencia; y como el sitio elegido para la cita tiene
que pertenecer á una de las loca.lidades, indiferentemente, las otras contribuyen con su c-ontingente
de juventud y belleza, y así se reunen en arn1onioso grupo, Lucecita Segué, la lrnrrnosa; las arrogantes Sofía Alcalde y Emilia Poppe, las agra.ciadas }.farí,a Palacios, Maria Lezame., Lucifa Mar-

Un lnnch al aire libre.

tínez. Lurpe H&lt;&gt;rrera y la decidora Berta Larrañaga, fog virtuooas Anita, Lupe y Lola Cú,antes, las
!'irnpáticas "t'rorita.c; Cre&lt;'po, Herrera, Robert, y
totfa una legión ju,enil entusiasta r bull;cio,.a.
Y la Primavera hace de eite co~junto de grncia.c; un ramillete juvenil, con el cual engalana du:ra;nte las calurosas tardes los jardines y sitios más
pintore:,cos &lt;lel rumbo.

Alameda de AtzcapotzaJco,

r--------------------------mo~ que no inc-uba1JJ. P or &lt;".-o &lt;lame&gt;., hoy á nuestros
1-ec:tore..~ una impresión de la vida nueva que se
agita en pkí&lt;:ida ole-a.da por aquellos poblad06,
donde los recueNlo.-, del p-a"ado hi~tórioo ponen su
nota mag&lt;.,.stuosa en la armonía &lt;le los a&lt;lela.ntoo
'
del confort y de la apacible vida.

Lo~ que abandonan los salones pa.ra ir en busca dd ambiente puro, Jos que trás el vértigo de
la vida de la ciudad se dan cita en la quietud de
los campos y llevan sus ojos á mirar loo h orizontes diManos, ya que tanto tiempo han visto la
bruma de polvo que levanta la población bullicios~; pronto &lt;&gt;ligirán pa_rn estaciones veraniegas las
v1llru; de Popoíla, Tacuba y Atzcapotzalco.

***
Las tres villitS po~n, OOlll-0 las,lllejores de
nue,;trru-: poblll('iones veraniegllB, todos los elementos de comodidad y bienestar apetecibl(I). Alumbro.do eléctrieo, saneamiento, obra que en Tacuba
y Popotla próximamente 1l€g8rá á ru término, y
,en AtcapotzaJ.co va á ser llevada á cabo en breve;
aseo y pavimento en ,us vías públicas, habitaciones confortables, "Ch,alets" de gusto, siti&lt;X! de recreo delici0t,os y alrededores pintoresros, jardines
y otros elementos de uti1idad y omató.
Cuando la tracción eléctrica quede e$lablecida
en sus vfas de comunicación, lo que11eri bien pronto, sin duda alguna que vendrán á ~ preferidas
Una calle de Atzcapotzalco.

A medida que la metrópoli extiende sus harria.da:; hasta tomar por límites lo que antes eran
alejadrs puob)e-cillos, $€-rá necesario que loo veran:antes bu~qm,n refugio en los campos que l¡oy
cu-cundan las ~tacicmes veraniegas, y nada más
á prop&amp;.ito que los .alrededores de lr.s villas ~
que no.~ hemat- ocupado.
Vale la pena recorrerlas, aspirar sus a,mbien~
ourear un momento ele vida nueva en su vieja ;
tranquila vida.

astas poblaci&lt;JDes, corno estación .de verano, por
una mayoría de las familias acomodadAs que emigran &lt;kl la 'metrópoli.
'I'acuba'Va y sus inmediatas villas ·han E;ic1o hasta hoy las predilectas: han atraído, han f.awinado;
pero ahora la ciuda,d de los Mártires ha llega.do á
la caitegoría de vcrda.dera ,ci&lt;udad, y l,a estación veraniega quiere ambientes &lt;le campo y no apeteoe la
atmósfera que tiene en suspenso gémnenes propios de loo grandes centroo poblad°".

***
Los emigrantes de la esta.ción primaveral, deben
salir en busoa. &lt;lel dima sano, &lt;lel aire ,puro, de los
horizontes &lt;le!',peja&lt;los; debe abandonarse el salón
para ir al campo en pos &lt;le la traquiliclad idí!ica
Y de la sal ud, que tan mal i!recha anda en las ciudade.'&lt;.

Jardín de l'opotla,
Bn el jardín de Tacuba.

Datos estadísticos loca1€S vienen C'J'J apeyo de
que : Atzcapotzalco es la población del Valle que
registra un número mfoimurn ,ele defunciones, y
1a.s enfermedades de cierto género que con alarínante frecuencia azotan otras loci.li&lt;lades de las
cercanías ele la capital, ~on ,por aquel nunbo exotisBajo un ahuehuete secular.

�Dorui~go 19 de :Mayo de 1901.

...

EL ~fUN"n o TT,Trn·l'RA DO

EL ::\IG:XDO ILCS"1'1L\DO

Doruingo 19 de ::\fa.ro Je 1901

.,

Un aspecto del choque de trenes del Ferrocarril Nacio nal llexican o,

El Sr. General Epifanio Reyes.
+ 14 de Mayo d e 1901.
En la madr ugada del martes último dejéi d0
existir en la ciudad de :\Iorelia el 8€ñor Grn::!t';tl
Don Epifanio Reyru, víctima de una antig1rn :, fección.
La muer-te vino inesperada: el ~ñor General h.i-

CJmpañcrw, 1-e:ip&lt;&gt;tado de sus inferiores, y .;;u valor hido las primer'aS ótdenes, pasó coono familiar
á toda prueba, no desmentido jamás en los cam- de1 Obispo de e83 ciudad, que lo era entonces r i
J}J:&lt; de bata! la, lo hizo acreedor al aplauso gene1eñor CarlM Colima y Rubio. Fué &lt;le:;.pué.;; Sern.l. B!:l los anale,; de la historia de nue.,tras lu- cretario de la Mitra y acompañó al señor Colim;t
cha::, figura en distinguido puesto el nombre y las á un viaje á Roma, .v obtuvo en aquella cioo•ad, d
proeza,:; del amerita.do militar que acaba de morir. grado de Doctor en Teología.
Hizo su carrera desde soldado raz-0, y hay un
A su regreso pa.ió al Cabildo Angelopolitano,
detalle mtable en su vida de soldado: ingresó al de5pués de haber rle-:cmpeñado el Curato de San
Batallón de '·Supremo.; Poderes", perteneciendo Marcos, de Puebla.
aún á la da.e dti tropa, y por rigurosa escala fué
Por remoción del Doctor Moreno, Obispo ele
conquistando rápi-damente unos tra., otro los asChiapas, fué designado el señor Luque para ocuC('IE-0,,, ha::,{,a llegar á obtener el grado de Coronel
par e~a diócesis, .v fué consagrado en la Catedral
del rui:;mo cuerpo; Jefe superior, es de"ir, fué
de
Puebla el 27 de Dioiembre de 1891, por el se.Tefe primero del batallón de q ne había ,;ido si mñor Labastida, Arzobispo de México.
ple soldado.
Al morir, era el Pcñor General Reye., Jefe de
hs Arma,-; en el E~taclo de Michoacán, donde se
l&lt;~ queria y se le re,pet.aba.

E L ACORAZADO ¿\.MERICAXO "WISCOXSIX", que visitó las aguas mexicanas tocando Bahía ~fagdalena, en su viaje á l$a.n Francisco
California, donde debía haber ofrecido un gran baile á bordo, al Presidente }fe Kinley.

EL C H OQUE DE T RENE S

EN EL NACIONAL MEXICANO.
La pr('ll"'il diaria detalló el dc,,-astre ocurrido á
do.; trenes de carga que corrían en senti&lt;lo contrario ;;obre la vía del Ferrocarril X acional lfexicano, en el kilómetro número 4-!.
La de:&lt;eripció-n del siniestro fné hábilmente hecha Por los repórten; y de ello pueden darse ouenta lOl' lectora~ de "El ~Iundo Ilustmdo", por las
&lt;fo,~ fotogr-afíag que lm encuentran en esta página y
que dehemo,; al inte,ligente aficionado señor Luis
B.;pin~a y Cuevas, que de una manera ca.sual fué
Yiajcro en un tren q.ue llegó al punto donde ocurrió el ehoque pocas horas despuég de sucedido.

La Avenida del Cinco de Mayo.
MÉXICO FUTURO.
De pocos añ-0s á e.;ta parte, la ciudad es objeto &lt;le nna tran,,f01 rnación completa. Los ca,-eronu ele pesados muros y ventana,s desiguale,, lo,:
cuchitrile~ estrech~ y rnmbríci', la,; calleja,; tor-

l,ía &lt;.x,tar1o durante el día anterior pcriccta.mcntc
.cJ.,ü :;11lud; por la noche, se recogió como de costumbre, temprano, sin que hasta e.;-e momento se
J1ul&gt;,iera presentado ni el más leve male.,t.ar.
+ 12/le Mayo de 1901.
Poco &lt;l~1JUÉ:3 de [¡15 tres de la madrugada, fué
Acaba de morir uno de los prelados más virde,;pertado por los dolores de Ia enfermeda.cl qur turuos de la iglesia mexicana, el señor Dr. Don
lo arrebató de l::i vida. Cuando las personas de ::\1ariano Luque Ayerde, Obispo de Chiapas.
la familia se ,dieron cuenta del lamentable succf~ra mu.v conocido en esta cintlad, en donde ha60, la riencia no podía ya prestar auxilio alguno.
bí·a permanecido -en distintas épocas.
El finado General fué un completo caballero
Estuvo en el Concilio de Antequcra, y en la.,
~a ció '(E'n la ciudad de Zacapoaxtla, Estado de
y pu1Hlonoroso militar. Por la primera de estas
fiesta-,
de la Coronación de la Virgen de GuadaluPuebla, siendo sus padres unos honrados labracualidades se conquistó simpatías y a.fecto;; entre
pe, celebradas el 12 de Octubre de 1896.
&lt;lorc.;;
de
aquel
Di.itrito.
En
Diciembre
de
1837
toda, la~ personas que llegar-on á estar en conLas virtudes del finado Obispo, le hicieron
tacto con él; por lo segundo, fué e:;timado de sfü muy joven aún, fué mantlado al Seminario el~ acreedor al cariño de sus diocesanos. Murió a
Puebla, donde hizo su earrera. Habiendo recila eda.d de 72 años.

El Señor Obispo de Campeche.

~e cduma el )léxico ele nuestros mayores, con su,
c'.lnt-0rnos c'.e ciudad antigua y con sus casa~ poblada;; ele leyenda,;, para ceder su lugar á la metrópoli moderna, de air0cas construcciones y recia contextura.
,jléx:co, á difere!lria de Xurcnberg, Ye:.ecia.
y otra,; viejas -ciudades europc.:1s, no tr--ata de curii:~rvar las angostas calleja,, lai; ca,-as mdioevalc,, le,; muro,- de.,ron&lt;'haclo,- y con la pátina {Ju..,
le, h,1 imprefo el t:empo: lejo;; d~ querer perpetu11r el modelo viejo, tra ta de com·ertine en_ ciudad rnc,•lerna, con amplias calle.;, cac;a., higiénica ~, paYimentos perf.cctamente macadamizado.; y
limpio.,; pa,eo,, bordados de árbolc.,; por cuyas hoja, cli~curran aire.;; purc2, agua., bie-::ih2clwra8, .Y
vida &amp;1na v c1nfortahl-e.
Xo rnbemos _.,i con e~tas ref'.lrma~ ganará ó perderá d arte; no ~abemo., si lo.;; anti::uarios y e.~tudic ,os -i!eplorarán oue tal ó cual recuerdo se ob~curezca : lo que sí sabemo,, -es que la civilización
ar.!w.,1, e (;TICia,lm ;,::? te uü]it.aria y pTáctica, q1K)
trata ,ólo de hacer má, larga, alegre y cómoda la
virla ele los h cmhres, exig-c esas mutilacion-es .v
e,,c , sacrificio~. A bien que en }léxico esas cosas
c-~t:án evitaidas; pues los monumentos viejos que
valen la p,m:,a son tan raros y tan solícito el emprño del Gobierno ,p or con»ervarlo~, que pueden
compadeeerrn perfectamente e l afán de mo&lt;lerni-

zc.ción
Yiejo.

v las exigencias

de los amantes

de lo

Le-.,; lac-erinto., de encrucijadas y vericuetos han

,.

CALLEJON DE BETLEMITAS.
C'asas que se derrnmbarán,

i~lo poco á poco de.,,aparee1endo, á medida que el
tráfico se extiende y se
dcrrruna el movimiento
por las arterias ele la .::apita], como una oleada
~e vida y ele gloria que
incuba nu-evc,3 ideales y
11 ntre
planta~ jóvene,.
-\.b1:ir calle,;, aunque al
abrirlas ~e borren las
hnellaR de una trarlición .
alinl'arlas, l1acer de ella~
lo que deben ~er, en una
palabra, ha s~&lt;lo una de
las miras co:nsta1Ul-A3.s de
Illll~tros Ayuntamien tos
desde 1861 á e.3ta f e,...ha. '
1

-·

-)Njf1!F_-~

---ic..

a

P ORTICO DELT~ATRO NACIONAL.
En demolición.

Aspecto de las primeras operacion! s para dejar la vla libre.

tuosas y mal orientadas, las plazas desnudas de
pompa .V de ornato, se tornan en j,ardines y alamedas que son encanto de los ojos, en avenidas
aseadas .v rectas, en edificios que absorben á torren~ la luz y en palacios suntuosos y gallardos.
Por todas partes se observa una fiebre de reconstrucción, y en me&lt;lio de una nube de polvo

TEATRO NACIONAL.
La dcmolici6o por el interior.

***
Quien haya conoc:&lt;lo,
antes de ese año, -en el c@mz&amp;n de la ciudad aquel
hacionamfonto de ' man-

�EL MUKDO ILUS-TRADO

Domingo 19_ de :Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUS•TRADO

1 '' - ' - - - - - ~ - - - - - - - '
AV~NIDA DE LO:i H OMBR~S ILUSrl{~:,l ( vlAtU:,CALA,)
Acera norte d e la manzana que dt:utrartc-ttá.

zanas y aquella re:-d de obscuras callejuela6, que
se llamaron convento,; de Santa Clara y Ca,puchinas. de San Franci,.ico y San Bernardo; callejenes
de }lecateros y de la Akaicería, y conozca lo que
son ahora. las calles de Gante y de la Pa•lma~ y
la aveni,cla del Cinco ele ::\fa.yo, experiment:¡,•á, s;u
cltl(la. algo a;;í como una mezcla ele sati:;facción y
s6rpre,-a.
La, nece.~id-ades de la óudacl ex1gia11 campo
más amplio á la coniente ele los neg0&lt;:io,;, y la
Reforma empuñó la barreta, paoeando en .;ón de
triunfo por sobre lo~ esrombros de los &lt;lerruído.;
monasterio,,. Se derribaron claustros; ~e hicieron
vrevalecer :;obre los intereses de los poco;; lo., intere;;e;; de la ma}'Oría. ~- donde antes se lernntahan
pocilgas!' madriguera;;, :e•e establPcieron vías u.ecomnnic-ación para encauzar &lt;-1 tráfioo, regularizando el movimien to. Así quedaron abierta~ mucha.,;
&lt;le nue~tra~ calles priilCipales y la que ahora nos
ha t1au.o materia para este artículo.

CALLE DEL MIRADOR DE LA ALAMEDA
Acera poniente de la manzana que desaparecerá.

también por otro sitio (el callejón de la Ci&gt;ndesa) santilicado por una anécdota. popuhtr-la del
encuentro &lt;le Jos hidalgos que ca,minaban en coche y entruron por los extremos del callejón, encontrándo;;e frente á frente sin que ninguno quisiera retroceder, por considerar determinación ta11
gra\'C como desdoro de su nol&gt;leza y alcurnia.
L,1. estrechez del callejón no permitía el paso de

,u totalidad para establecer en la plazuela que se
forme, el Teatro Nacional.
1' uestros grabado,, repre3entan la.5 casas y manzanas referidas, tal como pa;;ar-án á la hi,,toria.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

"fDOLOS ROTO S "
~

Ultima d e Díaz Dom(ngu,z.

Alherto Soria recordaba siempre con di,,cru,;te,
los día~ de incertidumbre y dolor que sigu~eron
al término de sus e5tuu.ios tilosóficos. Xece.sitaba
en esos días elegir carrera, ~egún los deseos de su
padre; y ante lo difícil &lt;le aeertar en su elección
mantúvooe un buen e.,pa.cio &lt;le tic,mpo in-esoluto.
AdiYinaba, merced á ,;u inteligencia clarísima, lo
dcc:isiro y grave del moment0. Otros de su misma
edad, compañeros ~uyo., en los banco,- de la escuela, tranquilo~ é indiferentes nor inc81pacffi de reLa. iniciativa del E&lt;'ñor Secretario ele Hacienflexión. descuidados del pornm.ir, ,;;e disponían á
da. sobre empleo .de diez millones de pe.,oo en
tomar,
al menor impuL,o extraño, por e:-1 atajo más
obras y mejoras• que reclama -la cultura ele la capróximo, así como tropel &lt;le sufriu.os corderos
pi~al. comprende, entre flls capítulos más i-mporobC'dientes á la voz y al carndo de w1 pastor irnotante;;. la prolongación &lt;le h1 calle del Cinco de Jfarante .. Yíctimas &lt;le un si~.tema &lt;le enseñanza: toyo hast.i ~anta l8ai&gt;el. la formación de una plado rapidez, con el que ,:e pretende madurar cerezuela en el lugar que ahora ocupan las manzan,•s
hroB v pulir inteligencia,:. rnmo ;:e mueYen máquique 10epara el callejón de e,,e mismo nombr-·, :· l:1
na3 por fuerza de elec:tricidac.l ó vapor, en casi toc-on.~trucción del Teatro Nacional en la p'.,1í:1wta
do~, precozmente amaneradog. era ya impo;:ible un
referida.
de.-arrollo na,tural, am1ónico v 0 ereno. CondenaPara la cjecuC'ión de mejoras tan necc~arias f''l·
do~ á l'.1- fatiga prematura, ·e n ello,, eil germen
ra el embellecirni&lt;:nto &lt;le la ciudad, habrá, tocbpnmordrnl, J)Toducto de la he1-encia y el medio,
vfo, que borrar las huella.~ de muchas trarlicione":
germen en cuyo regazo van la-&lt; aptitudes y enerel colisoo &lt;le la ca1le de Yergara, co11Yerti&lt;lo ahora
gías de cada individuo. había muerto ya bajo un
~n e2~ombro,, pero que aún nos recuerda los tiemfárrago de influencias contradictorias. ·ó en balde
pos de ~u L\.lteza Serení,-ima, las vieja, impresiotrata.ha de c1'i,•cer, permitiéndo-,,e de cuando en
nw artísticas y toda una historia de aventums,
cuando
alguna _protesta efímera. l"no:;, los más,
CALLEJON
DE
SANTA
ISABEL.
desaparecerá para siempre, y ;por el sitio en que
e;,c_uehaban
y seguían resigna-dos un consejo cualDesApq_recerá
por
completo.
antes l'e levantaha el teatro, rodarán rnuv en breqmera;
otros,
los meno;;, y de estos pocos era AlY•e loa carruajes, profonando cenizas que á mu- un coche al costa.do del otro; )' los hildalgos-que
b~1io.
caían
en
confu,l'ión y duda, sin atinar, casi
chos parecen sagra,u.a;;.
según el dicho de concienzudos croni,;ta.-:; no llemnguno de ellos, la carrera mejor avenida con sus
La futura avenida Ml Cinco de ::\layo, cruzar-á garon á ,dirimir tan raro encuentro á tajos y man- gustos é inclinaciones.
dobles - permanecieron
En el seno de la familia Soria se discutían oon
allí t1-e.,; día.~ con su,, no- frecuencia las probahilida.des de éxito feliz de caehos ha.,_ta que ht autori- da profesión en particular, pero nadie t01IDaba en
darl hub0 &lt;le convencer- cuenta las aficiones mismas de ..\.lberto. Su padre
los de que debían retro- e~otaba por la medi-cina ó las matemáticas· su tía
ceder y salir pJr donde materna, la tía Dolores, estaba sólo por la~ mateentraron.
máti&lt;:as y hacía ascos á la medicina como á un
P ara la prolongación ~licio J?0r demás plebeyo. Entre tant~ Alberto, el
de la a1·cniJ¡t ha:ita San- 1.1~1co mtere.sado, no mostraba amor decidido por
ta li,abt•l tendrán proba- m:1glli?-o de e~s estudios y profesiones. Sentíase
blemC'ntc. que rlerribarse mas bien_ atraido hacia el e6tudio del derecho, en
las oasas 11 y 12 del ca- parte ~or ser la ciencia del derecho la preferida
llejón de Betlemita.s, la de su tio paterno, el pOllítico de la famili~ llama2 de la Conde.3a, el mu- do Alberto como él y á quien él a.doraba, en parte
ro de unas caballerizas 1)0rque en la profe&amp;ión mirnia del abogado algo le
que quedan al frente, y seducía. ~o le :,educía el e~tuc1io mismo del &lt;lelas números 2 y 3 de la rec,ho ni el de sus fuentes históricas. Lo seducía
rnlle de l:lanta kibel.
al faz menos científica y rná8 brillante de la proLas n.anzana.~ que li- fesión de _abogado, idealizada por la figur-a del
m ilan las calle-P- del 1Li- abogado trmnfador en causas célebres.
rador de la AlaJ!Ileda y
X ada le parecía tan glori°''° como encadenar á
Puente de San Francis- los adversarios, le~·es y jueces. con la cadena de oro
co, la Aveniu.a de los rle la palabra bella y el ge~to noble y persuasivo.
Hoonbres Ilustroo {}:t:a- E~te parecer iba en su alma licrado á la emoción
riscala) y la de Santa más profunda v turbadora de su ~do-lescencia : emoCALLEJON DE LA CONDESA.
Será crnz'ldO por la futura A venida del 5 de Mayo.
I sabel será.u arrasadas en ción experirne~tad-a cuando fué á un teatro por la

•••

primera -rez de su V'ida, y pullo ver desarrollarse
en la escena, majestuoso y deslumbrador, un drama perfecto. Los períodos hamnoniosos y correctamente &lt;leclamados, el ai&lt;lemán sobrio y feliz de
algunos actores, los gr.itos dolorosos de los perso-najes toonai&lt;los de la vida real, eil centelleo de las
1111ces y las joyas, y los aplausos de la multitud le
turbaron hasta dar á su fantasía la ex-altación de
u.na embriaguez violenta. Aquella noc:he le fué
imposible dormir, los oi~os llen~ con ~as pa1pitaciones de todas sus -arténas, los OJOS abiertos en la
sombra y empeñados todavía en representarse los
episodios más notables del drama, pensando unas
veces en los actores como en entes casi divinos,
ccmsiderando otras veces al autor oculto de aquella urd-ionbre de verda&lt;l y poesía, desarrollada en
la escena, coa.no una cima insuperable &lt;le grandeza
y de gloria. Mi.11 sentim~entos nebulosos despertó
esa emoción en su alana cerrada aún de adolescente. Pero A-J.berto no supo leer ni siquiera adivinar en su emoción el secreto de su destimo. Y por
muoho tiempo después, al recordar su tumultuoso
estado de alma de aquelJ,a noche, lo atribuía á veleidad oasajera de &amp;U temperamento 1II1presionable.
Deseando, por una parle, acabar con sus viacilaciones infi.nítas; queriendo, por otra pa~, huir de
las estériles disputas provocadas por esas mismas
vacilaciones en el seno de su -familia, decidió en
uno de .esos arranques ,p eculiares de los ca:raderes
incoorupletos, débiles ó eniennizos, abramr la profesión del ingeniero. Sin darse ouenta exada de
lo que habí-a -pasado por .él, se encontró irremediablemente en~olfado en el estudio monótono y
frío de las matemáticas. No faltó quien le infundiese esperanzas y aliento: muchas voces optimistas le hablaron &lt;le un por:venir muy próximo, lleno
de cosecha a,bundante reseIWada á la ingeniería.
En efecto, por el país en oal1JI1a pasaba un soplo
regenerador careado de bendiciones y promesas.
Nadie guarda&lt;ba miedo al espantajo de 1a, guerra
civil, como si ésta no pudiese volwr de nu~o á
transformar campiñas prÓ&amp;peras en desiertos, y
ciudades florecientes y ricas en asifos de mendicidad y montones de escombr&lt;Y::!. Muchos se crefan
en el principio de UD'a larga era de bienandanzas,
y esperaban, como fruto de orden y paz, el nacimiento de nuevas industrias y nuevas riquezas,
á cuya fol"Jllación y adelanto contribuiría, más que
ningun otro, el ing-eniero C()IIl sus luces.
Apesar de todo, en el curso del ,primer año, eu
esfuerzo de voluntad se rompió más de una vez, y
á oada rnptura vivió momentos de dolor y días
pálidos llenos de tristeza. Su -manera rigurosa de
concebir el deber, ayuda.da luego ,por la co"tumbre,
venía á ser el solo aguijón de sus bríos. Trabajaba &amp;in entusia..."1Ilo ni amor, no consi-deran&lt;lo sus
estudios como destinadúS á embellecer y fecun&lt;la.r
su vida, sino como simple tarea indispensable y
enojosa, al fin de la cuaJ emprendería otra &lt;liferente. .:lin embargo, estudiaha con tenacidad heroica, dejando pasar la juventud _grave y rígi&lt;la,
como una virgen privada de risas, cantos y besos.
Sin ligerez.as amal&gt;les ni oalavera&lt;las ingenuas, su
vida se desliza,b a como ,austera vida de monje en
la estrechez de los clruustros. Sus labios, resueltos
á conservarse puros, rechazaban el bebedizo de los
a.mores fáciles. Y fuera de doo ó tres runigos con
los cuales, de tart1e en tarde, .gozaba de grato esparcimiento, nada le distraía de i;:1.1 em~ño en terminar pronto y bien sus estudios.
La tensión de su voluntad la sostenía el señuelo
de una J)Tomesa. Su padre Je había ofrecido enviarle á Europa á coronar su carrera. científica, ganando en lo~ grandes centroo del v,iejo mundo mayor suma de cienicia, y preparándose. por el solo
hecho de cruzar €'1 oceano, un éxito más feliz, como
creía y ase,gui,al&gt;a candorosamente el viejo Soria.
Por fin llegaron los últimos exámenes, y con ellos
aproximase el momento ide la partida. Soria, pasados los exámenes, experi!l'llentó un bienestar infinito, como quien se ve libre de una obsesión ó de
una ~ran pesadu.IIJibre. Su voluntad, como después
de largo encogimiento, se desper-ezaba fuerte y gozosa. Y sentíase tan ágil, desembarazado y lleno
de confianza, como si ,,e haillara en el ,erdadero inst~n_te oportuno para dar 1111 objeto á su vida. Su
&lt;lil1,!!'encia anterior $e le aparecía como simple deseo de llegar pronto al descamo, y su austeridad
como treta de refinado para mejor saborear todas
las delicias .,.. blanduras. Durante muohos meses,
desde ant'es de emprender vi'aje haista después de
su llegada á París, la primera ciudad en la cual había de fijarse á compietar sus estudios, vivió en el
tnás Profundo re-poso. Desa-parecida la ten.sTón de
su volun,tad, la alegría de vivir, que hasta entonces

había pasado cen:a &lt;le él como un torrente .mudo,
empe'ló á conq•u istarle. El torren.te mur.muraba,
canta.ba, convidándole en sus cantos y murmurios
á beber de la onda ter3a y fugitiva. Y sus labios,
llenos de juventud, se inclitnaron -sobre la onda como una flor sedienta.
:Mientras la vida se le insinua,ba, amable y risueña, en s:u alma despertó, á favor del reposo y del
medio parisiense, un germen dormido. Y del germen brotó, derramándose como savia. invisible por
todo el sér i-ncontaminado de Alberto, una iuerza
nueva que carda vez más afinaba sus ojos, afinaba
su piel, a1inaba sus neI'ViOS y le hacía buscar, casi
á pesar suyo, en los séres y las co.sa.s, la graoi,a y la
harmoní-a. Aquella su emooión turbadora, ex,perimentada de niño quando fué por la primera vez
á un teatro, se renovó más clara y á menudo, revelándose al fin como un instinto, como un sentimiento irresistible, nacido con él, indispensable par.a él, sentimiento vivo y delicado de la Belleza
harmoníosa.
Conocía de antes algunos de sus compatriotas
residentes en París y dedicados al estudio: médicJs
en su ma'Vor parte, raros i-ngenieros y unos pocos
artistas. Entre sus compatriotas no cultivó " Fostuvo oonistad verdadera si-no con Emazábel, médi&lt;:!1\
.'· !¡.:lesias, arlista, pintor y oocultor á la v,~z, ::;.mdenado á sucumbir dos años más tarde é:n p:l~na
e21peranza de triunfos. Igl~ias y un joven argentino amigo de I glesias, llamado Canes, pintor y
discípulo de Laurens, fueron los camaradas predilectos de Soria. Con ellos visitó los sitios más
frecuentiados de los artistas, los t alleres-escuelas
los grandes museos y las exposiciones ocasionrules
de escultura y pintura.
Semejantes excursiones, en los primeros tiempos las hizo, ó creyó hacerlas, con igual placer con
que hada excursiones {¡ los a,lrededores de París ó
visitaba las casas de curiosidades, regalo y diversión de la ociosa gente bulevardera. Pero poco á
poco se marcó su predilección por las excursiones
artísticas, v en estas creció ,de un modo casi na~ipable el caudal de sus ideas y gustos estéticos.
El grano de oro de su a:mor aJ. arte, pTimero apenas per~ptible como diminuta chi~a de luz, muy
ligero alcanzó las proporciones de filón rico y profundo. Soria saboreó pronto una a,legría nueva,
la alegría de conocer, con sólo echar una ojeada
sobre un mármol ó una pintura, los ;primores y excelencias de la. obra, y se ejercitaba en ai&lt;livinar,
así la escuela á oue pertenecí-a la obra como también el nombre del artífice cuyas manos movieron
el nince.l ó encerraron en la piedra de la estatua
la llamfl de la vida.
C11ando ou:iso reanuclar ·la interrum'O'ida labor
de sus estudios de matemáticas, advirtió y pudo
menir en toda sin .ma.g nitud el cambio asombroso
realizado en él por el hecho de vivir en una. atmósfera de arte. Conoció tristezas é incertidumbres
análo-gas á Jas que ha,bía probado en los penosos
principios de su carrera. Y en ese esta,do de alma consideró como una fortuna loe; obstácu1os que
Fe oP'Usieron á su a&lt;lmisión en la Escuela Central.
Todo extra,njero se tropezaba con esos obstáculos,
v -para vencei-los debía dirigirse al ministro de
Instn1cción Públiea francés y reclrurnar ,la intercesión del renresentante diplomático de su naís en
Frn.ncia. Pero Soria en vez de combatir las difi&lt;'uliades v ;vencerlas, más bien lae exa~eró. asién&lt;lose de ell-as como de un ánCOTa, valiéndose de ellas
coJl'lo d~ un rrrerexto. para no turbar su vida cómoifa. v feiliz de curioso de arte.
Al cabo de un año, a.nenas había oído en la Sorbona lai- con:ferenciais de un profesor de álirebra;
v si estaba muy atento á las expliCllciones del nrofesor al dejar el anfiteatro las oohaba en ol vi&lt;lo.
para' no recor&lt;lnr r:-ino J.as obra,; recién admiran as
en TY111,eos v talleres: cuadros hermosos y nobles
es&lt;&gt;n1turai:. ·
Sin f'mhiircro, b~io su caJma, en a1)aTiencia dicho!'a. nncía r1e cuando en &lt;'nando 1.m vairo rernorrlimiPnto: va~ repre&lt;'e:ntaba. con tristeza lo inútil del
esfuerzo· contim10 de HlS larg-os añ111S de eQtudio ;
"i:t nensaha en lo q11P su nadre. ronfiado v bondadoQo. PStaba e¡:nnnndo tal vez nf'l hijo ausente.
En la romnañía dP falesias y Cal1e;;. y PO'l" su género ele existPnda. hubo de conncer 4 muchos artiF-tiis:. Pntre e-llos á nno 011e sobTf' él f'if'i-eió 11na
influenria indiccutible. Se 11arnaba J ooé Ma,ITT-iñat. Era uno ele e,Q~ hnmbreQ de talento no m11v
i:rrande. pe,.n rl" volunta,d ,prodie:ioF-H. oue van deia.n do nor donne paF-ail'l una im-presión de fuer,:ii v
de salud. con la &lt;'ual dominan v subyugan. Pintor. joven cmno de un~ treinta añ()S. nacido en
Cuba, de padres españoles, estrecho de frente, ce-

Domingo 19 de Mieyo de 1901.
jijunto, y ba,stante seco de carnes, desdeñaba muchas cosas: desdeñaba el oro, desdeñaba la mujer, desdeñruba las letras, desdeñaba la polític-a.
En él no cabían sino dos iéjeas, dos pasione,.,, doo
fanatismos : la in-de-pendencia de su pafa y la gloria de su arte. Su amistad fué para Soria corno
un baño de energía, .Y en Soria completó la obra
de muoho ante;; inicia,da por el medio. A poco
de conocene, ya eran verda,deros amigos. Y como
J o;,é ::\fagriñat se hallaba m vísperas de realizar
uno de sus mejores sueños de artista, el viaje ele
Italia, cua.ndo llegó el momento de partir, nada
le fué tan fácil como llevan&lt;l de compañero á su
nuevo amigo Alberto Soria.
Seis me3es duró el viaje, la peregrinación artística de ciudad. en ciudad, ccrrno de santuario en
saniuario; seis meses llenos de luz, vividos €'Il la
S9b&lt;rrada comunión de un mismo ideal de belleza.
A la curiosidad noble de los dos romeros no ,;e e~condió un solo punto en donde hubiese florecido
una escuela de arte, ni la menor al{lea en doncl.e
rnn ru-ma de ar.tista hubiese dejado alguna de $ns
vibraciones más puras palpitando eternamente en
el fresco ó en la tela, en el baiorrelieve ó en la
estatua. Pero sobre todo, Florencia 1os turbó los
,
'
mareo, con el oceano
de esplendores de sus i.nfinitas
obras maestras, con su.i mármoles y bronces alzados entre c~ricias de sol bajo los pórticos, en las
plazas públicas, en las "log-g-ias" anahuro:;as y clar as, con sus ma'.}'ólicas suspendidas de los frontones de edificios vetustos, como sonrisa!'l de áng-e1~ extraviadas en un rostro severo, con sus palacios Henos de anajosta:d, cuya gracia y hm•monía se
funde en una atmósfera aleP"re v sutil en un cielo azul, delicaido y vibrante.
'
Florencia despertó las últimas rebeldías del ¡, 1ma de Mria y determinó el cambio de éste. El
punto de partida de su transformación fué un
,pensa_mient~ sacrílego acaráciado algunas veces por
él baJo la cupula de la Sa..,o-restía Nuova entre los
ricos mausoleos de los nfédicis, mientras ad.miraba
como en éxtasis la célebre Noche de Miguel Angel.
Ante aquellas figuras no acabadas, tales como un
tesoro aoena~ presentido de formas beUas y líneas
poderosa~, &lt;lió~ una vez á pensar si nadie podría
&lt;lesentra~ar la idea y completar la obra i nclusa de1
maestro mcornparable. Después de relampa!!"llear
en s~ alma, ese pensamiento no se extinguió d~ improviso como el relámpago. Lo asa:ltó varias ve~' lo persiguió, lo dominó, lo poseyó, como una
m~agen de voluptuo,siidad á un débil cerebro de eremita.
Años más tarde, al recordar esas reflexiones que
le s~g,erían las obras no aca:badas del maestro, las
co~s1~eraiba, aiverg-onzándo,se de el.tas W1 poco, sacrilCITTo. y ~ocura. Sacrilegio y locura le parecía
tocar, smuiera con la imaginación aquellas formas. "Mejor están así, nensaba. :hfejor están así
en su crepúsculo doloroso; quizás más bellas, se~~
ra~ente más "'Uras. Semejantes á flores entreabiertas, vivierndo en larte la 'Vida gloriosa tde la
º?l'l: acabada. en parte escondi-clas aún en el misteno 1mpenet:able del tr?zo de mármol sin pulir, parece co.n:io s1 esas creaciones del mayor de lor arti~tas hubiesen tenido, por un momento concieneia
de su perfección futura, y en el supr¿mo orguÍlo
de su belleza, se hru.bieran quedado en los umhrnles_ de la vida, temerosas de ser profanaidas, y ilesdenosas de me:z&lt;&gt;larse con la fealdad inquieta y vann
de los hombres".

CUENTOS NERVIOSOS
POR

Carlos Díaz Dufóo.
~orrectamente impresa en Barcelona, aca1ba &lt;le
salir de lia~,prensas &lt;le J. BaUescá y Comp. Sucs.,
una c?'leoc1on de cuentos, que su autor ha llamado
"nerviosos". La edición :fina, elegante y en excelente papel, se recomienda por su parte maiterial.
La obra se ha.lla de venta á
CINCUENTA CE:XTAVOS
en 1~ Libreri~ ~e Bouret, calle del 5 &lt;le Mayo, Librena 11fiadrilena, calle del Coliseo Viajo 1 d
Mauricio Budin, calle de San José el Rea·] ' ª le
.:, 1 Ed't
' Y en ª
oasa ue
i or, ca,~~e Id.e San Felipe de Jesm;,
Se ven~e . tamb1en en la Administración de
nuestro diano, ~ donde se reciben pedidos para
fuera de Ja capital.
'
LA OBRA V ALE CINCUENTA CENTAVOS
EN TODA LA. REPUBLICA

�..
Domihgo 19 -~e :rtiayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 21.
~

: LIO, JU.FA.EL :&amp;EYES ltPINDOLA.

MUNDO l'tUSTRADO
MÉXICO, MAYO 26 DE 1901.

Subaorl¡¡ct61' mensual for41'e0, I t.11..
IrJetn, ídem en la CapUal, 1.-,
Gerente : .&amp;.NT01íl0 011TAL

ESClJ'CHABDO,
Cuadro de .l.lma-~a4ema.

............. ¿• cuántos

dedos son éstos?
ACHILLH-FOU LD (Mlle Georgu),

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96793">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96795">
            <text>1901</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96796">
            <text>8</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96797">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96798">
            <text>20</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96799">
            <text>Mayo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96800">
            <text>19</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="96817">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96794">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 20, Mayo 19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96801">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96802">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96803">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96804">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96805">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96806">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96807">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="96808">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96809">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96810">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96811">
              <text>1901-05-19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96812">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96813">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96814">
              <text>2017633</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96815">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96816">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96818">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96819">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="96820">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="2054">
      <name>Cartas a Urbina</name>
    </tag>
    <tag tagId="2077">
      <name>Estaciones veraniegas</name>
    </tag>
    <tag tagId="1684">
      <name>Exposición de Flores Coyoacán</name>
    </tag>
    <tag tagId="2078">
      <name>General Epifanio Reyes</name>
    </tag>
    <tag tagId="2076">
      <name>Madre piadosa</name>
    </tag>
    <tag tagId="2075">
      <name>Nuevos enemigos</name>
    </tag>
    <tag tagId="2074">
      <name>Toga y la taleguilla</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
