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                  <text>Dom.iJJgo 9 de J ucnio de 1901.

EL ~IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 24.
JHnctor: LIC. RAFAEL REYES &amp;PINDOLA,

~

MÉXICO, JUNIO 16 DE 1901.

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AUTORETRATO DE REMBRANDT.

Subscri¡,ci-On men,aual ford!l'ea, I 1.50.
I deni 1dem ,m la Cap1,t a?, 1.1!5.
Gerente: ANTONIO CUYAS,

�Domi~g? 16 _de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA AMENAZA.
-&lt;::::&gt;,--~
Aquella casita nueva tan cuca, tan blanqueada,
tan gentil con su festón de vides y el vivo coral
de sus tejas flamantes, cuidadosamente sujetas
por simétricas hiladas de piedrecillas; aquellos labradíos cultivados como un jardín, abonados, regados, limpios de malas yerbas; aquel huerto poblado de frutales escogidos, de esos árboles sanos y
fértiles, ,placenteros á la vista cual una bella matrona,-me hacían siempre volver la cabeza para
contemplarlos, mientras el coche de línea subía al
paso, levantando remolinos de polvo, la cuesta más
agria de la carretera. Sabía yo que esta modesta
é idílica prosperidad era obra de un hombre, pobre como los demás labradores, que viven en madrigueras v se mantienen de berzas cocidas y mendrugos de pan de a:naíz, pero más activo, más emprendedor, ·dotado de la perseverancia que caracteriza á los anglo-sajones, de iniciativa y laboriosidad, y aue, á fuerza de economía, trabajo, desvelos é industria, había llegado .á adquirir aquellas
productivas heredades, aquel huerto con su arroyo,
y .á construir, en vez del ahumado y desmant.elado
tugurio, 1a vivienda "&lt;le señor", saludable, capaz,
aspirando y respirando holgadamente por sus seis
ventanas y su alta chimenea. .. A veces, desde el
observatorio de la venta'Ililla del de.startalado coche, veía al dueño de la casa, el tío Lorenzo Laro•
co, llevando la esteva ó repartiendo con la azada
el n(\,&lt;JTO éstiercol fecundadol', exponiendo al sol
sin recelo su calva Sl1clorosa y su rojo y curtido
cerviguillo, y admiraba involuntariamente aquella
vejez robusta, aquella alegre energía, aquella
complacencia en la tarea . y en la posesión de un
bienestar f!anado á pulso y á puño, sin defraudar
á nadie, honradamente.
Un día,--1legando el coche al alto donde ya se
registran los dominios del tío Lorenzo,-noté con
sorpresa completa transformación. En las heredades en barbecho crecían cardos, escajos y ortigas; la mitad de los árboles del huerto aparecían
tronzados, secos algunos; el arroyo se había con,ertido en charca; y en la fachada de la casa solitaria pendía, á manera de colgajo de carne desrorendido por cuchillada feroz, una vi&lt;lriera que
desgajó sin duda la racha clel huracán. ~fi exclamación de asombro y pena determinó silenciosa
y astuta sonrisa en el aldeano Que, sentado frente
á mí, descansaba la barbilla en el puño de báculo
del inmenso paraguas rojo-el clásico "paraguas
de familia'' tan querido del campesino gallego.Guiñó los ojos sagaces y esperó con sorna la pregunta infalible.
-lfi amigo, ¿ sabe si es que ha muerto el tío Lorenzo de Laroco ?-pronuncié con interés.
-Morir, no murió-respondió el aldea1J10 pesando las palabras cual si fuesen polvillo de oro.
-¿ Pues cómo veo todo abandonado y hasta la
vidriera rota ?
-La casa se vende y las tierras también-declaró el buen hombre, con la misma solemnidad y
diplomática reserva.
-;. Pero y al tío Lorenzo? ;. Qué le pasa?
-El tío Lorenzo, ¡ pst. .. ! dicen que embarcó
para Buenos Aires.
-¿ Y por qué? ¡ Un hombre que le iba tan
bien aquí!
.
El labriego meneó la cabeza. adelantó el labio
inferior, se encogió levemente de hombros, apretó
el cayado del paragvazo, y al fin soltó con énfasis :
-¿ Y qul· quiere, señora? ¡ Cosas de la "fertuna", que "vira'' como el viento!
Conociendo algo la psicologí~ de uu~tra gente
aldeana, C(?mprendí que aunql1e. preguntase y repre¡-(untase, no sacaría en limpio· la historia dramática que me hacían presentir iiquellas truncadas
noticias. Por sne-rte, al día siguiente, cuando s.•
lía.mos de la misa ma:vor, me dí ele ma.nos i boca
con el médico Don Fidel, sujeto de habla expedita y bien informado de la chismo_gr,1 Et rural.
Apenas toqué el punto del embarque del tío l.orenzo, exclamó vivamente:
-Ahí tiene usted uno que no emig-r,1 ni por falta de recursos, ni menos por sobra de C"&lt;ii&lt;'ia. :::l,1tisfecho vivía él en su casita preciosa. v crin rns
frutales y sus hortalizas, y su hórreo rén,rtir11do
maíz, y su panera llena de trigo, como el emperador en su trono. Era un "filósofo" a:llá á su manera el tío Lorenzo, y comprendía que vale más
pájaro en mano. . . Pa-ra quien sabe ag-enciar y
vivir, América está en todas partes... ¡ No me 11)
dijo pocas veces, cuando veía emigrar á los mozos!
Y hasta aseguro yo una co;:a, y ]a aseguro porque

estoy en autos: que va ese hombre herido mortalmente por el golpe y la aflicción de dejar lo que
tantos trabajitos le costó adquirir, ¡ porque si cree
usted que allí hacía germinar las cosechas el abono, se equivoca: cada espiga era una gota de sudor
y un átomo de voluntad del tío Lorenzo ... !
-Pues si no se ha ido por 'D.ecesidad ni por lucro, ¿ á qué santo se fué ese hombre ?-pregunté
sintiendo que mi curiosidad se redoblaba.
-Se ha ido. . . ¡vel'á usted .. . ! por nada; por
una aprensión, por el fantasma de un daño ... por
una palabra, por algo que se desvanece en aire.
Se ha ido por una amenaza. . . ¡ Una amenaza de
muerte, eso sí! De verns espanta observar lo que
labra en nuestro cuerpo una lima espiritual, una
idea. ¿ Usted recuerda al tío Lorenzo? ¿No le
.eía todos los años al pasar? Pues ya sabe que era
un viejo de los que aquí llaman "rufos", colorado, listo como un rapaz, el primero en coger la azada y el último en soltarla, y chusco y gaitero él
con Jas mozas, y amigo de broma, y sin un alifafe
ni un humor, ni un dolor en los inviernos; como
que en diez años que llevo aquí sólo una vez me
avisó, para curarle una 'mordedura que le había
dado en el hombro un burro muy falso, un garañón que tenía. Pues si le ve usted poco antes de
embarcar, no cree usted que es el tío Lorenzo, sino
• su sombra ó su cadável'. Se había quedado en Jos
puros huesos; la ropa se le caía; Ia cara era del
color de este papel de fumar, y los ojos 1~ revolvía como los de un loco, así, á derecha é izquierda,
y la ,cabeza así, mirando si venía alguien á herirle
á traición ...
-¿ Y qué mala alma le había jurado la muerte á ese pobre diablo ?-murmuré, para atajar las
descripciones del médico.
-¡ Sí ahí está lo raro !-exclamó él, exaltado
por los recuerdos.--Nadie, ó poco menos que nadie; su propio :·erno, un majadero, un pillete de la
curia. El tío Lorenzo no tuvo de su matrimonio
sino una hija, muchacha muy buena y muy apocadit.a, que se enamoró de un escribientillo de Brigancia, y contra gusto del padre se casó con él, muriéndose de allí á poco, ó porque su marido la maltrataba, que es lo más pl'obable, ó porque ella era
de complexión delicadísima. No quedó sucesión.
El tío Lorenzo, entonces, ya empezaba á prosperar,
á hacer compras, á tener "pan y ,puerco".
En estas, el escribientillo se metió en no sé qué
gatuperios ó trnpisondas de falsificaciones, y lo
echaron de la notaría y de todas partes : se vió en
la mayor miseria_, y se acordó de su suegro, y se le
presentó una mañana, mientras el tío Lorenzo andaba arando. ¿ Le sacó ó no le sacó, de aquella
,ez, tajada? En la aldea dicen que sí, porque después se le vió por las romerías bien portado, muy
majo, de botas nuevas, jugando y empinando el
codo. PeTo ya sabe usted fo que son estas cosas: el
que chupó quiere seguir chupando. Parece que
cuando el tunante ese volvió á pedir dinero, el suegro levantó la azada y se la enseñó gruñendo: "Ahí
tienes lo Que te puedo dar: agarra ésta y suda como yo sudo, y comerás y lograrás remediarle". Y
el yerno, echando mano al bolsillo y sacan&lt;lo una
faca y abriéndola, contestó así mismo: "Pues en
pago ele eso que me das, te daré yo esto en las tripas; tan cierto como que se ha muerto mi padl'e.
Suela y revienta ·v junta ochavos, que el día que
estés más descuidado. . . con esto te encuentras.
Hasta la vista ... hasta luego".
Y usted preguntará: l. era hombre el yerno de
cumplir esta amenaza? Pu.es aquí está lo bueno,
Y por qué- dije que el tío Lorenzo emigró huyendo
del fantasma de un daño, y no más que del fantasma. X adie de los que conocen al escribiente le
suponía con ag-allas para cometer un crimen: porque una cosa es chillar v echar una bravata, y otra
hacer . . . ¡ Y quiá ! Si tampoco .Jo creía el tío
Lorenzo. Es decir, no lo creía con la razón; pero
como la razón es la que menos fuerza nos hace, y
como la imaginación estaba impresionada, y como
el tunante se dejaba ver en los alrededores y le
rondaba la ca~a )' se le presentaba de repente salienr1o de trás un árbol, el tío Lorenzo empezó á
guillarse. . . ¡ porque no somos nada, nada ! y le
enfró una especie de fiebre coticliana, y recuerlclo
(]Ue me llamó á &lt;'Onsulta. . . ¡ Una consulta bien
orig-inal ... , una consulta del alma!
"Oiga, Don Ficlel, Yo estov malo de una idea
que se me ha a.¡1;arrado ... y no piense: me hago
cargo, señor, de que esta idea del demonio es una
"tontidad ... " Deme algo. Don Fidel, porque
puede 'SeT que con una reretita se me quite: que yo
he oído que estas cosas de ]a cabeza también se
pueden quitar con remedio~. EUo enfermedad pa-

rece, porque cuando me siento algo mejor conozco
que estuve aloquecido, y que ni tengo pizca de
miedo á ese trasto, ni él es hombre para ponerse
conmigo cara á cara ; y si veo esto tan claro como
la luz que nos alumbra, ¿ en qué consiste que sueño
con "él" todas las noches, y de día, ouan&lt;lo salo-o
0
al trabajo, voy mirnndo siempre para atrás, y
hasta juraría que siento que me meten una cosa
fría por los lamos ... vé? aquí, aquí; que me duele, que ni respirar me ·deja ... " Yo, naturalmente, le desengañé. ¡ Esto no se cura en la botica !
Si fuese reuma, se lo quitaría con salicilato; si
fuese dolor de costado, vejigatorios y sangría . ..
¿ Pero cosa de allá del pensamiento? ¡ Sólo Dios !
Y el tío Lorenzo-que en medio de todo era terne-me dijo así, unos días antes de la marcha:
"Don Fidel, soy más hombre que ese malvado, y
se me pone entre las cejas que lo me cumple hacer, es,-antes que estar siempre con susto de que
me mate,-irme yo á él derecho y partirle ,la cabeza
con el azadón .. . y dejarlo en el sitio. Y ya no
sueño con la muerte que él me dé, sino con dársela yo; y tengo unas ganas atroces de verlo tendido ... y como no quiero perderme ... ni condenarme. . . ahí está, me voy á América. . . vendo todo. . . ¡ Al fin de mis años, á rodar por el mundo ... !" Y lloraba el viejo como un chiqui:llo, al
decirme esto . . . que, vamos, me conmovió también á a:ní.
-Según eso, hizo bien en marcharse ...
. -¡ Ay, señora !--1:ruspiró DO'Il Fidel.-Sí, haría
bien. . . Pero, ¿qué sabemos? El hombre no
puede huir de su suerte ... Ayer, en el vapor alemán, he visto embarcarse al yerno, al de la amenaza que estaba pereciendo de necesidad aquí ...
y también se larga á Buenos Aires.
.

€milia j)aroo ,Bazán.

AMAZONA.
Llevas la bota ceñida,
larga y a,ncha la polfora
y en un mechón recogida,
como serpiente dormida,
la &lt;lorada cabellera.
Tiembla impaciente el corcel
bajo el mandil con corona,
'
pero tú saltas sobre él
y le acaricias la piel
con el traje de amazona.
Tu cuerpo glácil se arquea
como el tallo de un rosal
y cuando el potro escarcea
lo tdominas á tu idea
con la espuela de metal.
Rutila al sol el miraje
de tu sombrero de copa
y das encanto al paisaje,
oorque eres en ese traje
la más gallarda de Europa.
Tu ma'D.o nerviosa y fina
que bajo el guante hormiguea,
tiene la rienda y damina,
porque e.s mano femenina
y aun hiriendo, lisoujea.
Y cuando el noble animal
se arranca en un torbellino,
tu cuerpo primaveral
parece el weño genial
de un artista florentino.

jrfanuel lfgarfe.

AMOR NORMAL

X o hay parn que traigamos á cuento
una vez más las cualidades de entendimiento, corazón y carácter que adornan
al señor Sierra, porque esas cualidades son
bien conocidas de los lectores de este semanario. Culto, con una cultura tan alta
como la que pocos, quiZJás ninguno, podrían presentar en el país; inteligente,
con una superioridad ele intelecto tan
electiva que en cualquier lugar del mundo llamaría la atención ; bueno, con esa
bondad que sólo tienen las almas grandes
y selectas, el señor Siena es una de las
más hermosas y conspicuas figuras de
nuestra patria.
Su instrucción en asuntos pedagógicos, su largo y fructuoso magisterio, el
amor con que la juventud lo mira y el
amol' que él tiene á la juventud, lo hacían
á propósito para ese nuevo y delicado empleo. El señor Presidente de la República ha comprendido bien esas cosas, y
por eso lo ha llamado á un puesto en que
el auxilio de sus luces puede ser más útil
que en parte alguna.
Enviamos nuestro Tespetuoso saludo al
:i\Iaestro Sierra.

Y AMOR PATOLÓGICO.
El amor es una ley natural, una necesidad del corazón, la base sólida é inconmovible de la famil.ia y ele la sociedad.
Por el amor se vive, por el amor se trabaja y se obtiene, se lucha y se triunfa.
Amol', en todos los modos y las formas;
á la mujer, á los hijos, á la madre, á los
amigos, á .Ja patria; es la función suprema, el arranque de todos los empujes, el
punto de apoyo de todas las fuerzas, el
foco de que irradian todas las eneTgías.
El mundo interiol' tiene su gravitación
como el mundo planetario, y esa gravitación es el amor. Estímulo de toda actividad y móvil universal de la acción, el
amor, como el ejercicio de todas ,las actividades humanas, d&amp;be ser un plaeer;
amal' debe ser un goce y una satisfacción.
El amor normal, natural, debe ser fuente
de goces y no semillero de dolores, foco
de luz, y no antro de tinieblas; estímulo
y energía, y no abatimiento y desolación.
Se debe amar riendo y cantando; derramando flores y entonando himnos. El
amor debe convertil'nos en atletas gozosos, en Juchaclores regocijados, en pailadines expansivos. Amar, como respirar
y como vivir, debe ser función y emoción
expansivas, plácidas y dulces.
En nuestra raza v en nuestro medio vemos generalmente otra cosa y á veces todo [o contrario. Cupido no es para nosotros un niño juguetón, rozagante, sonrosado y feliz, sino un Cíclope brutal, arrebatado, impetuoso y ciego. Para nosotros
el amor no es Venus esplendente y sonriente, mecida por las olas en su concha ele nácar, salpicada
de blancás espumas y circundada de iris matizados y brillantes; es Gorgona ceñuda, coronada de
víboras, espumante y furiosa. Nuestro amor no
es alborada, sino tempestad deshecha ó noche sombría.
Amamos como quien delira ; en medio de visiones y fantasmas; como quien enferma, en medio
de calosfríos y de ardores ele fiebrn. La época de
los amores es período de crisis, que anemía, que
devora y que consume. La virgen inocente y cándida se siente desfallecer y morir; f!alidece, se marchita, enierma, sufre y llora. Extrañas melancolías invaden su espíritu; un abatimiento profundo enerva su voluntad; la risa se borra de sus labios, las lágrimas empañan su mirada; huye de la
sociedad, busca el aislamiento, desdeña el placer. El adolescente, juguetón poco antes, alegre
y satisfecho de vivir, se siente sacudido por impulsos desconocidos, se hace irascible ó insociable,
abandona el trabajo ry se entrega á la meditación,
borronea estrofas, olvida .á sus amigos, desdeña á
su familia; un sentimiento nuevo excluye de su corazón todos los otros y, absorto y ensimismado,
pasa por la vida como distraído y exhaviado.
Apenas contrariado, el amor reviste formas furiosas y agresivas; celos, iras, enojos, furores inmotivados, desesperaciones injustificadas, sacuden
el espíritu como la tempestad el esquife, y se entreven inminencias de naufragio. No correspondido, el amor impele al vicio que aturde, á la orgía
que degrada, al crimen que infama, y al suicidio
que aniquila.
Es claro que nuestro amor es enfermizo, patológico, anormal; que trabaja á contra pelo y á
contra filo; que, alterado en su ésencia por nuestro
temperamento y nuestra educación, va contra sus
naturales fines y trabaja contra sí mismo.
En los países del Norte, en esas razas apacibles,
serenas y ,tranquilas, el amor es nol'mal, porque
aunque intenso es tranquilo; ,porque es creador y
no destructor; ,porque completa, endulza y corona
la vida, en vez de mutilarla y amargarla. Allí se
ama como se respira, apacible y dulcemente. Las
razas del Mediodía, impetuosas, ardientes y soñadoras sienten, como ciertos tipos orientales, la voluptuosidad del dolor; toda sensación intensa,
desmesurada ry brutal les procura goces, incomprensibles, pero reales, y hacen &lt;lel amor cilicio,
&lt;disciplina, potro y hoguera para mejor sentirlo y
mejor disd'rutarlo.
En esta modificación radical del sentimiento,

Domingo 16 de Junio de 1901

IMPRESIONES DE LA í'SEMANA.
R.ESUMEN: La lucha de los teatros. - Género grande.-La resurrección de la comedia. - R.eminiscencias de los viejos
tiempos.
Sr. Lic. Justo Sierra.
No:nbrado recientemente Subsecretario de Instracción Fúblioo.

han tenido entre nosotros más parte la educación,
que el temperamento y el medio exterior, e~pecialmente el literario, que la índole de la razn. Nuestras bisabuelas del régimen colonial no conocieron
ose amor que enferma á nuestras hijas y las tortura. Amaban apacible, dulcemente al esposo que
se las destinaba, le eran fieles y sumis-as, y se conformaban con la dosis de monótona felicidad que
se puede encontrar en el fondo del gineceo. La
juventud masculina de entonces era sosa, inerte,
tranquila, un ;pooo hipócrita; pero nada tumultuosa. La casaban con quien querían y se dejaba
casar sin protestas y sin rebeliones.
Con la emancipación rpolítica, la difu.;;ión de las
luces y la invasión de la literatura romántica, comenzó el amol' á hacerse eniermizo, teatral, extravagante y extremado, y sus formas anómalas se
difundieron como una epidemia, dominando casi
medio siglo T prolongando su acción hasta nuestros días.
Pero en fuerza ele ser agudo el mal, no ha podido ser dura&amp;ro; una reacción saludable comienza á sentirse y acentúa sus efectos. Bajo la
influencia de una educación menos literaria, ele
la difusión ele mejores usos sociales, ele la generalizaeión de ideas más sanas por más positivas y
más práctieas, la fiebre comienza á mitigaTse, los
fantasmas clel delirio á disiparse, las agitaciones
convulsivas á calmarse. El amor, gradualmente,
de enfermedad va volviendo á su categoría de
función, y de estado anormal del espíritu vuelve
á su carácter de sentimiento necesario y natural.
El romanticismo, pasado de moda, comienza á
caer en el ridículo, como los "cabriolets" y "manteletas" ele 1830. Se ama hoy con igual ardor;
pero con mayor sensatez; con la misma ternurn,
pero con más lucidez y Teflexión, y esa evolución
es· benéfica, porque toda pasión ciega, ingobernable é irrefrenable es perjudicia] al bienestar privado 3' á la felicidad social.

:Or. ]Yf. Flores.

D. JUSTO SIERRA.
Las últimas modificaciones en el lfinisterio ele
Justicia é Jnstruoción Pública, de que hemos dado oportuna euenta, han traído como una de las
novedades principales la entrada del señor Licenciado Don Justo Sierra á &lt;la Subsecretaría de
Instrucción Pública, una de las en que se dividió ese importante ,departamento.

Los teatros han entrado en lucha. En
d Principal se presenta el sainete líri1,o_.
acompañado de la petipieza y de la revista, ,trmfadas de melodías pegajosas; en Arbeu se anuncia la ópera italiana, que trae
uncidas al viejo repertorio de: V erdi, algunas
'f rías obras modernas. Este teatro sacude
sus palcos empolvados y se prepara. á rivalizar con
el Princiipal; y ambos son como dos ancianas coquetas que entran en lucha amorosa para conquistar al ,público, que suele ser un amante exigente
y descontentadizo. Sin embargo, miTadas, sonrisa.s, promesas, citas, nada escasean el Principa;l y
Arbeu para adueñarse del galán.
Emprenden la conquista de este trasnochador,
con todo el entusiasmo de la primera juventud, como antaño, en las buenas épocas de :Moreno y el
Currillo Pastor. Sólo que el Principal está seguro de su triunlo, por ser el mejor vestido y ,por
saber llevar, como la Eloísa de Argensola, "aquel
blanco y carmín", que esconde su vejez. "¡ Es
tanta la verdad de su mentira !"
Arbeu tieM, en cambio, y á pesal' ele su a.,pecto enfermizo y pobre, el atractivo de presentar un
espectáculo culto.
Bien es verdad que, ·á su vez, el vetusto coliseo
parece como que quiere despertar á las obras serias, á, las antiguas, á la:s que durmen, como los
gigantes dé los cuentos, un sueño de hechicería y
ma,leficio, en el fondo deil archivo. Quizá con eso
pueda el teatro del "género chico" enamorar al
público. Esas obras antiguas, de tres actos, tienen espíritu español; caminan caballerosamentey con bizarría, y aunque se les conoce que ya están,
entradas en años, revelan al instante su lejano yalto abolengo. Han venido á menos, pero poseen.
algunos rasgos de sus nobles antecesorns. Ya apenas se les conoce; pero fijándose bien y con interés, se les nota que son ele la familia de trovadores y castelJanas, de reyes y de cortesanos, con
los que llenó Don José Zorrilla toda una época
dramática. Tienen versos bonitos, discretos, sutilezas, arranques de honor, juramentos, y música seria. El recitado imita á Calderón y á Lope;
el canto á los maestros italianos; un poco á Rossini, un poco á Bellini, un poco á, Donizzetti.
¡ Bonita música! Cansada y envejecida, pero con
a,lgunos números inspirados.
Pero el Principal y .Arbeu no están solos en esta lu?h~- El Ren~cimiento, nuevo y emperifollado, s1 bien algo distante, espera la cita del novio
audaz y rondador. El Renacimiento es la novia
joven; Arbeu y el Principal son dos jamonas dé'
buen parecer todavía, pero á las que no les sienta.
muy ,bien ya el deseo de enamoramiento y aventuras.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
''La laguna.", como cariñosamente la llaman los
moradores de aquellos rumbos, está limitada, por
decirlo así, ipo-r una serie de pueblecillos ouya vitalidad estriba en la exuberancia de sus campos
y en el decidido amor de sus ,habitantes al comercio y á la industria.
Entre estos pueblecillos, se levanta ahora la
moderna población de Ohaipala, en primer término, con sus "ahalets" airosos y sus palacios veraniegois, pletóricos de luz y de aires sanos: allí acuden, año por año, las familias más distinguidos
de Guadalajara, y multitud de extranjeros, que
vienen en •busca de mejores climas, escogen aquel
lugar privilegiado como asiento de su residencia.
Tizapán el Alto, es otra de las poblaciones ribereñas que más seducen á los visitantes, por el
extraordinario desarrollo de sus elementos de vida, y lo activo de su comercio con las demás plazas de la laguna. Cuenta Tizaipán con bonitos jardines y oon un servicio completo de alumbrado
eléctrico.
J amaiy, que ofrece muoho interés por su producción agrícola, presenta á la curiosidad de los veraneadores un monumento--que damos á conocer
en grabado-erigido en honra y gloria de Pío IX,
en vida del Pcmtífice, por un Cura á quien sus feligreses vieron como á santo bajado del cielo. No
haJy entre ello,s quien tenga noticia cabal de su
ingreso á la parroquia; casi ni del tiempo en que
acaeció su muerte ; pero todos saben que el sacerdote, en la época de la Guerra de Reforma, recibía
«cargamentois de pesos", que tan pronto venían á

Domingo 16 de J unio de 1901

Departa m ento de est earina s,

del patriotismo indoma,ble, y la Isla de :Uexcala,
ahora abandonada, fué teatro de las más gloriosas
hazañas. Pocos años después, Don José de la

Cruz mandó construir un presidio en la I sla, que
es el que, en ruinas, representa nuestro grabado.
El laao, tal como muchos de nuestros lectores
lo con~n, es sin duda, como nos decía el americano amigo nuestro, el punto más pintoresco de
la Reuúhlica. La benignidad del clima que se
disfruta en sus riberas, la feracidad de los campos que se extienden por todos los rumbos y la
importancia que encierran sus elementos de vida,
son más que suficientes para levantarlo, no mu:y
tarde, á la ma,yor altura.

Incendio de una casa empacadora.
Don José de Tere:ta Y )iiranrla, nomhrado Ministro de México en Austri a, y :su C;,,posa señora Luisu Rorrero Rubio de Teresa.

¿ Y con qu~ ;piensa el Renacimiento vencer? Con
la comedia.
Desde- tiempos remotos, desde los tiempos legendarios de Guasp de Péris y de Galza, va perdiéndose en México la afición .á las compañía,s de
verso, á esas que solazaban á nuestros 'Padres con
los dramas de Peón Contreras y las comedias de
Mateos. Se iba, en aquel entonces, al teatro, para experimentar la emoción estética, suave como
una caricia. Todiwía el genio de Ecfüegaray, descompuesto y lívido, como un agonizante desesperado, no aleteaba en la escena española; todavía
no se sentían en el teatro los crispamientos trágicos, á que de veinte años acá, nos tiene acost umbrados el sublime forjador del "Haroldo".
Después de aquella .tranquila edad vino la decadencia, y en seguida, como era de rigor, la "invasión de los bárbaros".
Un.a furia inusitada, un frenético desvarío,
rasgó ;las ,decoraciones del "Trovador", arrancó
á los artistas los toneletes recamados, destruyó el
repertorio, hizo pedazos, hoja por hoja, los versois arrobadores de García Gutiérrez y de Peón,
los áticos y fáciles romances de Bretón de los H :rreros, las vivas y encantadoras escenas de Zorri•
na, y arrojó en el ,teatro los ,primeros gérmenes dt'
estas hortiga.s espinosas que invaden los tablaclJs
y amenazan ocultar para siempre los viejos telnnes, -los jardines bañados de luna, los castillos
coronados de peñascos, las columnas de jaapr;,
las prisiones sombrías, donde amaron y sufrieron
"Manrique" y "Don Alvaro".
Marí3 Guerrero, fué una hada del Arte, y con
su vara mágica, sacudió el letargo del drama español. Aún recordamos con una delicia mezclada
de tristeza aquella resurrección. Y ahora se no!3
presenta la comedia, mejor diremos el sainete, el
juguete cómico, la gracia española dramatizada.
La comedia nueva, cosmopólita, á esa que se
-viste iá la francesa, apenas ha coqueteado con nosotros; no,s la trajeron las compañías italianas. La
admiramos por nerviosa y por lo bien que sabe
interpretar nuestras penas y nuestras alegrías;
pero le hicimos poco caso cuando nos visitó; estábamos muy ocupados con las "barbianas" y los
..J'ohulos" de Chueca y Valverde, con "Pepa la

l!'rescaahona'' ? la "Menegilda" de "La Gran Vía".
Porque nuestro gusto iba bajando de nivel1 en un
declive peligroso; venía del "boulevard" ,pintoresco de la ópera francesa y entraba decidida en
las tabernas y barrios de Madrid; se cansaba de
estar en los brazoo de "Madarue Favart" y la
"Bella Perfumista'', y dedicábase á bailar flamenco con "Niña Pancha" :y la tía Antonia de la
"Verbena''.
El ta1lento perspicaz de Ricardo de la Vega, la
fina observación de Vital v la música de Caballero, solían ~ndemnizarnos
tanto de los ohistes
de cuartel y de eoplas de púrpura.
Alhora se no,s presenta en el Renacimiento Julio
Ruiz, que es un actor cómi.co muy c'hispeante, ingenua y ,burdamente gracioso, representando tipos
madrileños que le han conquistado en España
una fama popular. J uilio Ruiz, como el vejete de
la "bande joyeuse", viene danzando en medio efe
una fila de mujeres herrciosas.

un

y Austria-Hungría.

Se !ha designado al señor Don José de Teresa
y )firanda para que desempeñe el pUE:sto de Mini.stro de )féxico en Austria Hungría, al reanudarse las relacione;; diplomáticas entre los dos
países.
Este nombramiento no ha sido ratificado por la
Comisión péTmanente del Congreso de la Unión.
Podemos estar seguros id.e que nuestro país estará bien representado, pues el señor de Teresa
E:s un cumplido "gentleman", y la señora Romero Rubio de Teresa irá indudablemente á figurar
en primera línea en la corte vienesa, pues á ello
le a;yuda su belle:za y sus cuailidades morales.

POR EL LAGO DE CHAPALA.

~

¿ Cuiál de los tres teatros vencerá al :fin? ¿ Cuál
será el preferido ?
· Entre tanto el público del teatro, el público
inofensivo é inocente, se divierte.
Y es que un espectáculo teatral es 1la diversión
de la fantasía, un juego infantil del espíritu; es
la casa de muñecas, es la guerra de los soldados
de plomo de la imaginación. El mll!Ildo real se
vuelve ,niño ante nosotros y nos entretiene con
fingido,s sucesos que no son y seres que no viven.
Como mudhacho travieso que oo propusiera asustar á tímidos rapaces, se pone al máscara adolorida y nos hace llorar, ó bien se disfraza con la
máscara alegre y nos contenta.
Cuando al bajar por la última vez el telón nos
levantamos del asiento y atravesamos el vestíbulo
de cualquiera de ,los teatros, se nos antoja que
despertamos de un sueño.
Y, sin embargo, en esta lu.oha, el Arbeu, el Principa'l y el Renacimiento, puedoo hacer juntos la
conquista de su galán. El buen mozo t iene caricias para sus tres amantes.

.Cuis

LAS RELACIONES ENTRE MEXICO

g. Urhina.

"Créanme ustedes-nos decía un americano
mu.y conocedor del lago de Chapala,-que lo más
he11noso ~on que cuenta su ,país, tratándose de
puntos pmtoresco.s, es la "Laguna" : la conozco
por Jama y por Tuxcueca, por las mil rancherías
y pueblecillos que la rodean, ry por todas partes he
visto, en mis excursiones, los más encantadores
paisajes ry los más risueños panoramas".
Y en efecto, este buen ,americano da cuenta y
razón del lago y de sus alrededores, como quien
~b!a de su propia casa y de los rinconoitos que la
limitan. El nos ha llevado-en media hora de
agradable conversación---0.e Ohapala á Ocotlán, y
de Ocotlán á La P alma, una primorosa finca de
campo que se asienta sobre }as riberas de la laguna, en territorio miohoacano, sin que durant e
nuestra larga travesía hayamos e •rimentado
cansancio ó fastidio.
Lo que vamos á contar al lector tiene más de la
coseoha del "tourista" que de nuestro sayo : él nos
ha referido sus viajes, y no hacemos, al transcribir sus impresiones, más que dar á '1a ihoja tersa de
su narración una que otra pincelada.

Departamen to de j a bo nes finos.

sus manos como eran empleados en obras de benffiicencia ry ornato de la población.
Este monumento, por la manera con que están
trabajadas las figuras que lo a~ornan y l~s detalles de su arquitectura, esvá cub1er.to materialmente de inscripciones en relieve que recuerdan ora
los hoohos más notables del Pontificado de P ío
I X ora la declaración dogmática de la Inmaculada 'concepción, ó bien 1os rasgos más salientes del
sucesor de P edro.
Remata el curioso monumento, que mide más
de doce metros de altura, la estatua esculpida en
piedra, del Pontífice, es~ re"'.estido de u~a especie de estuco, y ,tanto la in:fimdad de motivos que
entran en su ornamentación, como el labrado de
los "nichos" ,y columrn1s, indican que fué obra de
lar_g-o tiempo ry de paciencia ex!remada.
.,
En Ocotlán los viaieros expenmentan sensac1on
mUJy distinta; el puebl~ esbá situado _á ipoca d~tancia del lago y se asienta á la orilla del R10
Gra.nde, an. el punto que toca el Central Me~icano. Esta circuMtancia, hace que se la considere
como un verdadero puerto, y las embarcaciones
procedentes de- los distintos pueblos que rodean la
laguna, acuden ,á. él, por el Río, para dejar á bordo de loo trenes su cargamento de frutas y verduras y los variadois productos de la pesca.
El lago dé Ohapa,la tiene tan:bién. s1!- e.popeya
en las luohas · de la Independencia. Alh se mantuvo durante cuatro a.ños- 1812-1816-el fuego

Un desastre producido por el fuego acaba de
destruir una de las casas empacadoras de México.
El siniestro fué terrible; las pérdidas ascendieron á. cientos de miles de pesos, y sólo por una
gran fortuna pudieron E:vitarse las desgracias
personaks.
Lois bomberois,--ese cuerpo de valientes,--desplegaron toda la actividad que el caso requería,
no tratando de sofocar el incendio, porque era
cosa imposible, pero sí maniobrando de mllJllera
de cortar al terrible elemento toda comunicación
con los edificios contiguos y algunos departamentos de la casa.
P odemos dar una idea del siniestro en los tres
grabados que se encuentran en esta página.

P atio de los depa rtament os de jamones .

��Domingo 16 de J unio de l!JOl.

EL lWNDO ILUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO
.

De.mingo 1G de Junio de 1901

.

NtS DE 1
:Uí

ERA~(Jí11
YJr.
'

o e~~- ,\11

~a cu~rilta forGra.

Pff .ft \

Vela el alzado seno la mantilla
ocultando el misterio del decoro
y eJ. ,pueblo alegre en resonante ;oro
grita al verla llegar : ¡ viva Sevilla !
En las ,gradas, la gente luce y brilla;
rueda la luz en cataratas de oro,
y al son agudo del clarín sonoro
rompe marcha la espléndida cuadrfüa.
De la plaza se eleva un clamoreo
al ver la gracia del gentil paseo
que marcan los toreros andaluces.
Y del bizarro andar á cada paso,
por los trajes brilllantes de oro J raso
corre un temblor de palpitan.tes luces.

lt

Pot. Ramoo.

Sofrador Rueda.

En el álbum de una pálida.
Como ro~ sin sangre, corno lirio c1e niere,
Como anémica luna que sus ráfagas llue,e
En el bosque sin hoja~ de un paisaje irn-ernaJ ;
Así muestra~ el órnlo de tu faz hechicera:
11e parece tle mármol, mú parece de cera,
Es su virgen blancura la blancura lilial.
Tú iluminas la n~he "&gt;T ob,cureces el día;
Nos a.bre,·as en ondas de inmortal armonía
Cuando hieres las cuerdas del sonoro laúd.
Como Ofelia á tu paso dejas mirtos dispersos,
Y cantando desgranas el collar de tus ,ersos
Empapados de aroma de feliz jurnntud.

¿ Por tu noble apostura, por tu rara elegancia,
Eres una princesa de la corte de Francia
Cttyo escudo blasona tu alta estirpe en su lis?
¿ Cómo un ramo de gracias donairoso y coqueto,
Al gemir de las violas has bai,la,do el minueto
En el rico palacio del galante Rey Luis?
Tú que tíenes los ojos de torcaz mexicana,
Tú que ostentas el cutis de camelia temprana,
Tú que envuelves tus formas en la nube de un tul ;
Tú que unciste á tu carro dos sagradas palomas,
Tú que todo lo allegras, ilumina.s y aromas,
Desposarte mereces con un Príncipe Azul.

Pot. Torres.

CC:::::--:---- - - - -•---,'
Mrtt111ttm/ ,• .,., .,.,, WM»MEIIM'IIVIDI\CMV~

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t'

La no,illada de los estudiantes de Medicina

DOLIENTE.

&lt;:::&gt;-.--&lt;:::&gt;

Ha llegado á ser u,n a nota no vulgar la de la

serie de fiestas tauromáquicas que vienen or~ani-

1- A la llegada de los pescadores.
2-Vlsta de Ocotlán.
3-Nlonumento á Pio IX en Jamay
4-Garlt6n del Presidio de Nlexcala ..
S•Orllla del pueblo de Nlexcala.
6-Ruinas d•I Preeidio.
[Véase el texto.}

zando los estwdiantes de 'las Escudas profesionales.
Las familias distinguidas que concurren á los
espectáculos; el tinte de elegancia que ee advier t€en los detalles de la organización; el personal d€
l.as cuadrillas y, sobre todo, la exquisita finura de
los grupos de señoritas que acceden á presidir la
1ksta, entra,ndo á ella en el tono necesario al
&amp;:an acorde de juventud que impera en los entu111astas espectáculos taurinos, hacen de unas tar.Ies que antes eran quizá inadecuadas á la catego~a mor al de los estudiantes, tardes de gr ata
ammación, de elegancia, de vida social.
En esta nota nos referimos especialmente á la
1k-sta que organizaron los estudiantes de M:edicilla. Fué, en verdad, toda una señora fiesta.
Engalanamos esta nota con una impresiór i el
J&gt;ailco de las r.einas: siete hermosas señoritas pertene:cientes -á muy distinruidas
familias de n ues0
tra sociedad y, complem entando, incluímos un
grupo de los improvisados toreros.

Y o la he visto en mis sueños oaliliada
P asar sin mirarme
Y per&lt;lernne en [ia sombra, d-ejaindo
Un vago recuero.o de aroma en el a,ire.
Y o la he visto, de blanco vestwa,
Etérea, &lt;listrunte ...
En sus ojoo azules mareaida .
De un duelo infinito la huella 1mborroble.
Y he sentido en el ailma angustioso
Aftán 1de irritarle :
· Oh doliente! Qa tierra aibandona,
Que' el cieno salpica, tu veste a,lbeam.te . . . 1
Aún la miro Y l.ia lloro: es la :misma,
La misma que mtes
Ha.s-ta mí descendió, eoronada .
De mirtos y r osas, risueña y tn unfa'IJlte ...
i Pavorooo misterio!-¿ Qué ocu1to
Poder iimplacaMe
Te arroj 6 dew~ el ci~lo, ial iabismo,?
¡ A quién ofenchste, s1 tu eres un angeil 1.
Fsrnangr-ana.

Y o me siento celoso de las flores de armiño
Que en la comba nevada de tu leve corpiño
Aprisionas y hieres con agudo fistol;
Y me siento celoso si tu mano de reina
El toisón de tu gato acaricia y despeina
Arrancando en lo obscuro como chispas de sol.
¡ 011, gentil rosa blanca, quiero ser luminosa
Ailba llena de fuegos y entintarte de rosa;
Darte un beso en el cáliz sin tu albura manchar r
¡ Oh, diamante lumíneo de sin par agua pura,
Quiero ser garra de oro de tu cruel montadura:
Oprimirte sin tregua, pero hacerte brillar!

Juan jJ. ~elgado.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRAI&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS OBRAS EN E~ PUERTOjDE MANZANILLO.

-·

r ¡¡ ;¡¡

DEFENSA Y SANEAMIENTO.
Los grabados que publicamos hoy, darán á
nuestros lectores una idea aproximada de la importancia de las obras que por cuenta del Gobierno se llevan á cabo en Manzanillo, con el fin de
hacer de este puerto uno de los principales de la
República.
Las obras á .q ue nos referimos, encaminadas al
saneamiento y defensa del puerto, consisten en la
construcción de un malecón y un rompe-olas y en
la apertura de dos amplios canales que establezcan la comunicación de las a.,,oUas del océano con
las de las 'lagunas que rodean la ciudad y que, por
sus condiciones especiales, son una amenaza
constante para la higiene.
El -primero de ,nuestros grabados representa,
por medio de una línea de pilotaje, la dirección
exacta del malecón con respecto á la playa. Su
objeto principal, como se ve, es el de impedir que
las olas sigan carcomiendo los bancos de arena
sobre los cuales está edificada la población.
En sentido vertical al muro del malecón y sirviéndoles éste de punto de arranque, se establecerán cuatro muelles de do.scientos metros de longitud por veinticinco de anchura, guardando entre
sí una distancia de setenta y cinco, para formar
los "docks", de manera que en cada uno de éstos
puedan refugiaIBe hasta cuatro buques de los más
grandes. El fondeadero tendrá una profundidad
de ooho y medio metros.
Hacia la parte occidental de la bahía, se constrnye el rompe-olas, que protejerá el puerto de la
invasión de arenas mQIVedizas que azolven el fondeadero, amenguando la acción de los remolinos
y contra-corrientes, para que las embarcaciones
puedarn acercarse y alejarse, acortando velas, sin
el auxilio de remolcadores.
Las obras de saneamiento son quims de mayor
importancia que las de defensa. Para llevarlas á
cabo, se proyectó y está ejecutando la apertura de
dos canales : uno que comunique la laguna de
Cuyutlán con el mar, á través del cerro de Ventanas, y otro que permita la inundación de la de
San Pedrito por el océano, aprovechando en parte
el lec.bo de un río.
El canal de Ventanas, que representa otro de
nuestros grabados, est.á aibiedo en casi toda su extensión en roca firme, ry tiene un desarrollo de
ciento cincuenta metros por nueve de sección media.
De· esta ma,nera se conseguirá que las lagunas dejen de ser un foco de infección; pues es bien sabido que el agua del mar, en las épocas de las altas mar~s, lleva á ellas multitud de animalP.s y
desechos, que entran al estado de putrefacción tan
pronto como pasan esas épocas y se evapora el
agua estancada.

Para la ejecución de estas obras, la Empresa
contratista tiene actualmente insfalados más de
veintiún kilómetros &lt;le vía férrea y una maestranza montada conforme á lo.s adelantos modernos.
Con la realización de estas grandes mejoras,
que estarán terminadas dentro de dos años, el

Para este caso, se ha proyectado la prolongación
del muro de defensa de la bahía hacia el Oriente, para con.struir otros cuatro muelles de dimensiones iguales á los que dejamos apuntaidos, aiprovoohando otra ba!hía que se extiende hacia ese rumbo, separada por una hilera de peña,scos.

Un detalle de la misma fachada.

Fachada del Palado .\lunicipat dd Uro

departamentos _de )Iineralogía y Petrograiía, á
la izquierda., y Estratogra,fía y Paloontología á la
derecha. El centro de la •planta se desti"''Lrá á
La iniciativa de Hacienp.a, aprobada últimamen- )fuseo, constrwYéndose un espacioso salón, y hate por las Cámaras de Ja Unión, sobre empleo de cia la parte posterior se instalarán las secciones de
una parte de los sobrantes del Erario, en obras Vulcanología y Seismología y otras dependenci,as.
En el piso superior se construirá otra serie de
materiales que reclama el desarrollo y cultura de
salones
para las oficinas de la Dirección, el Archila capital, comprende entre sus puntos principales, ·
lo relativo á b construcción del Instituto Médico vo y los dapartamerntos de Geología, Fotografía,
Dibujo de fósiles y topográfico, Laboratorio, Esy del Instituto Geológico.
Del primero de esos edificios dimos ya una tadística. y Química, principalmente. Corresponidea, publicando en nuestro semanario una foto- diendo al salón del Museo, que se construirá en el
grad:ía del proyecto. El grabado que ofrecemos primer piso, se levantará otro de iguales dimenhoy á los lectores de "El Mundo Ilustrado" co- siones, en el piso superior, para la biblioteca.
El edificio, tal coono a.hora se encuentra en consrresponde al segundo.
El Instituto Geológico se construye hacia el trucción, da muy buena idea acerca de su suntuocostado Poniente de la Alameda de Santa l\íaría, sidad.
y es un bonito edificio, de corte moderno, compuesto de una plrunta de basamento y dos pisos.
Al primero de estos dos pisos se tendrá acceso
por una MD.plia escalinata que ocupará el centro
de la fachada, pasando imnediatamente al vestíSe an1mciaba para ayer la inauguración del Pabulo por tres puertas de rema.te ,smni-circular,
distribuídas en el muro del frente. Hacia el fon- lacio )funicipal oo. el mineral del Oro, pequeño
do del vestíbulo estam la comunicación con la pueblo que iha ido engrandeciéndose de poco tiemescalera, y á uno y otro lado las entradas 'Para los po á la fecha .

EL INSTITUTO GEOLÓGICO.

EL PALACIO MUNICIPAL DEL ORO.

Hace diez años, su población era ele mil habitantes, y ahora cuenta con algo nci.s de doce mil.
La ciudad puede considerarse .dividida en dos
partes: lo que fo-i;ma el antiguo pueblo, que ocupa un espacio reducido en la parte más baja, y
la nueva ciudad, que se extiende á la falda del
lomerío, con sus calles bien trazadas y orientadas,
y en donde se ven casas primorosas de estilo
americano, y hasta 1de cna,tro ,y cinco pisos. •

***

El Palacio Municipal es, como puede verse en
nuestro grabado, una construcciórn moderna.
El terreno para la construcción, fué cedido
gratuitamerute por el señor Augusto Shalber, Gerente de la negociaciórn "La Esperanza", y la madera empleada en el edificio, es regalo del señor
Hoster, Gerente de la "El Oro Mining Co." Puede calcularse el valor de los regalos e:o. cerca de
treinta mil pesos.
El Gobierno lleva gastados hasta ahora veinte
mil pesos en el edificio, sin contar el precio del
mobiliario. Dado el ,tipo de Jos salarios, el costo
del ma,terial y el precio que alcanza ahora la propiedad en esa población, puede asegurarse que el
Gobierno ha adquirido un edificio magnífico, á un
costo relativamente insignificante.

ir=
Vista general del Puerto.

Puerto de Manzarnillo que goza fama de insalubre
y que no ofrece para las embarcaciones las comodidades de una bailiía bien acondicionada, será
uno de los primeros de la República, puesto que
con la prolongación del Ferrocarril del Sur d€
Jalisco, hasta el Pacífico, aumentara considerahlemente el tráfico mercantil entre las costas de Sina:loa, Miohoaron y Tapie.

La reciente partida del señor Ingeniero Smoot,
contratista de•las obras, para los Estadoo Unidos,
parece que se relaciona con la mira de que los
,t rabajos se apresuren notablemente hastf). llevarlos á término. Según hemos sido informados, se
tiene también en proyecto la instaJación de un faro en el puerto.

r:;
~,.;;;;;;;
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1

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- [ L[VAC!ON-

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1

L----------:::
-::~===~--------! '
Facbt1.da del Instituto Geológico.

E,rplotación de canteras.
Canal de Ventanas.

�Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 24, Junio 16</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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