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                  <text>Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

�Domingo 23 de Junio de 1901

LA HISTORIA DEL HOMBRE
QUE SE HIZO SABIO
Hurb&lt;' en otro tiempo un mozo bueno como el
;pan 'Y guapo corno un San Miguel ,de retaJblo. Le
llamaban Homobono y era. la adoración de las
genws que le conocían.
iSe desvivía por prestar servicio á los extraños,
por -ayudar iá los amigos, por favorecer á los enemigos y por confort-ar á los desvalidos. Con él hallaban con.suelo los tristes, pan los menesterosos,
juguetes los niños pobres, amp~o las viudas, carida,d los perseguidos, iy los hastiados entretenimiento.
J,unto á Hornobono no era posible estar desazonado, porque las desazones se ,alejaban de él al
mirar €,•l resplandor de santa alegría que se escapaba ,d e su alma ,t ersa, ipura. 'Y unida como el agua
de un estanque limpidísimo, y de 8'11 :fisonomía inocente ry sencilla.
Pero Hoonobono, que hacía dichosos á tantos, no

EL MUNDO ILUSTRADO
Homobono se sentía ,conmovido; pero mucho
más conmovido se sintió cua,ndo oyó rdecir al Doctor : "Eso se puede obtener artificialmente, mediante una operación sencilla".
•
Al •día .siguiente, el chiquillo aquel, hecho de pasta de ángeles, ocurrió á la ca,sa de Aborym para
preguntarle qué operación eta aquella. Opuso el
Doctor algunos reraros, per.o al fin convini€-Ton en
que esperarían el momento propicio para hacerla.
Por esos tiempos murió en la ciudad run sabio muy
grande; un hombre que 'b.a,bía id.€-j ado :fama de conocer todo cuanto habían alcai11Zado los hombres,
y murió asistido ;por .Abo:nym, que estuvo en su
compañía ib.asta ,u n rato después que se hubo extinguido todo aliento vital.
A poco entró el Doctor 1á la caisa de Homobono,
y como lo encontrara dormido se apresuró á partirfo el cráneo y á sacarle el cerebro, substituyéndole cél,u la por célula, lóbulo por lóbulo, hemisferio por ihE!ll1isferio, el que !había arrancado al sabio que acababa de morir. Luego, aplicando no sé
qué ungüentos y pronunciando no sé qué frases de
1

EL MUNDO ILUSTRADO
críticas le escocían y molestaiban a1Unque fueran.
finas ry comedidas.
Y a no era el ;paño ,d e lágrimas de los tristes, ni
la iprovidencia de los irufelices, ni la admiración
de los buenos. En los mismos en quienes antes
había visto amigos y hermanos, vió des,pués émulos y enemigos; en los mismos labios donde estaba
~auro de cosechar ,alabanzas y bendiciones, estaba
seguro después 1de no alcanzar sino censuras y dicterios.
Al mismo tiempo se sentía triste, triste con rfiris•teza inacabable é infinita. Las penas de la vida
le habían asestado antes tiros que se embotaban ~
su co¡aza ,d e resignación; aihora lo herían con fle.ohas enerboladas que se le entraban por la carney se la &lt;lestrozcaban.
Cosas que antes ,n o sentía sino como rasguños
en la epidermis, ahora eran dolores que lo martirizaban, quitándole el hambre y el sueño.
.A!dioo su alegría, su mansedumbre, su bondad,
su equilibrio, todo lo que lo había acompaña.do en
su vida anterior. Problemas á que no había concedido ninguna importancia ó apenas importancia
teórica, después lo atormentaban y atenaceaban
sin descanso; negocios que le ihabían parecido insignificantes como granos de mostaza, después se
le :figuraban enormes como montañas de .h ierro;
personas en cUJya excelsitud había creído, se le presentaban como ruines y para poco, á causa de queno eran sino buenas, y no podían competir A::on Homobono que alardeaba de intelectual..
Y así, atovmenta.do por odios, ,pasiones, dolores,
problemas y penas, Homobono se atravesó un día,
con un tiro certero, aquel cerebro que no caminaha de acuerdo con su corazón, y que, por contera,
no era suyo y lo hacía sufrir ,t anto.

Y. Salaoo filvarez.

NOTAS DE VIAJE.
~

OS.IZABA.

era dichoso ni vivía contento. Le enMgrecía los
días y le turba.ha las noches la pena de no adelan.ta,r en sus estudios, el dolor de no saber tanto como otl'OS clricos de S'll edad, que lo dej,a,ban emboba.do con sus habilidades y con 'Sus discursos. Y
cuando Woo envi.diabam su ecuanimida.d, su looganimidarl, su pureza de intenciones ry la belleza
de su -alma, Homdoono sonreía pensando que mej_or le ihubiera valido -conocer el "trivium'' y el
"quardrivium", y discutir acerca ide si Aristóteles
había tenido ó no razón en tal ó cual pasaje de su
Etica.

•••
Conocía Homdbono á un gran :fisiólogo y anatomista de muoho fuste, á quien llamaban el Dootor
AJborym, noonbre igurul al de uno de los diaMos
IIDÓS terribles. Quizás lo hruya sido, coono se verá
rpor la obra.
U na. noche se hablaba del don de sabiduría y de
la importancia de tenerlo. Se mencionó á Salomón, que prefirió la ciencia •á la riqueza ry al poder; á los prafetas y á ,l os iluminados, que poseían la salbi!duría infusa; á la,s. pitonisas, que vaticinaban lo futuro; á los apóstoles, sobre quienes
descen:dió el Paráolito en lenguas de f,uego; á
Raymundo Lulio y Franci'Sco ide Asis, que de caballeros ,brillantes, ,pero llenos de ignorancia, se
habían conver,tido en pozos de ciencia, en varones
del ,Señor que vencían á los herejes y quitaban almas tá Satanás; á Cornelio .Alápide, que siendo un
niño casi idiota habí-a recibido una pedraida prnviden.cial que le ib.abía ,despeja.do el entendimiento,
de manera de poder descifrar con claridad nunca
vista los mi'sterios de la palabra divina.

abracadabra, dejó á Homobono, al perecer bueno
y isano.
,Cuando el mozo despert-6, smtía un ligero dolor de cabeza y nada más. Cogió s-u libro de texto,
y como si ihubiera desgarrado Ulla venda, empezó á
entender cooas que antes no alcanzaba., á vislumbrar horizontes que no conocía, á 'llotar reladones
que no !había distinguido nunca. Luego le vino
algo como flujo de pal.abras oon que lograba explicar elegante ry ricamente, con frase colorida y exac,ta, todo lo que sentía bullir en su interior, y se
conoció orador, poeta, estilista ry apreciador de la
belleza.
Los con.discípulos de Hom.obono caminaban de
sorpresa en soi:presa :y se hallaban acordes en que
al mudllacho le había "salido talmto". Hoy escu&lt;Jhaban una conferencia de Hoonobono acerca de
electri'.ciidad, luego ocurrían á gozar de 'll'llO de los
:famosos discursos con que arrebataoa al audi.torio,
después iban á la representación de uno de sus
dramas, 'Y cuail!do llegaban á su casa leían alguna
disertación en que el antes atraisa,do estudia,nte desenvolvía nociones y plantaba teorías nuevas sobre
derecho de ,gentes, :filosofía ó estética. Y lo -más
gracioso era que todos esos trabajos suyos parecían como la explanación, como el desarollo, como
€1 corolario de los que hrubía emprendido el in.signe Sapiens, el grande hombre ,difunto.
Iban todos los días á más la fama y el respeto
que rodea.'ban iá Homobono; pero él se sentía más
y más infeliz á medida q11e pasa!ba el ti€-mpo.
.A su serenidad, á su paz interior, 'á su nofile y
elevada ecuanimrdad sucedieron bien pronto el
hastío, el des€-ncanto 'J la duda.
Las a,laibanzas lo dejaban contento; pero las

.Al entrar en la ciudad, busqué en vano la elev~da cima que le da su nombre. No ,la. vi. Una
cortina de montañas de un ver.de oboouro cerraba
el ihorizonte; era u.na muralla ondulante en la queligeras gasa.s de nubes prendían sus estandartes
victoriosos.
Vista desde la avenida principal, .aquella serranía semejaba yawT en un sopor ,perezoso, en un 1~
ta.rgo solemne iy gra.ve.- Sin querer acudió á mi
meim.ori,'l; UI1a vieja impresión, á la primera lectura del Guillermo Tell ,de Schiller. De aquelloe
montes, austeros y -silenciosos, de aquel rincón de
illaturalezca absorto en su propia vida, bajaba ail
valle rumoroso, E-ntrecor.tado de bulliciosas corrientes de agua, un soplo ,de vaga melancolía., un
hálito de somnolencia impregnado de no sé en
qué extraña dulzura.
En las abras, un matiz violáceo se desleía á la
1-uz del sol, en tanto que harapos de ,b rumas se
colgaban en el ramaie ·de un cerro, ha,ciendo aparecer los árboles como en.vueltos en un velo· de:b.umo.
Desde e;l puente de la Borda vi al río desprenderse en cascadillas, huir entre guijas, lamer los
pulidos troncos de los platanares, sai1tar con su
crin suelta de espumas, inmovilizarse en un remanso y llenar pequeñas ipresas, dando mavi.mient&lt;&gt;
'á maquinarias cUJyo llllmOT sordo se armaniz;a;ba con
la muda severidad de las .m~tañas. Y por todas
partes el cerco de granito, la silueta. de aquellos
gigantes gibosos, como centinelas de la ¡población,
como EScudos arrojados por ti.tanes guerreros des•prendidos de allá, de la gran pirámide, del coloso
de blanco penadho perdido en el espacio.
Y el "rum'' "rum" del agua, el glutineo cavernoso de los molinos y de las fálbricas, con su nota
sorda, com.o de colmena, acusando UI1a vida enérgica, una actividad sostenido, en medio de la callada solemnidad de los montes.
A11 pie de las alturas, por misteriosos caminos,
'Pºr ,senderos ignorados, el agua -se ib.a desliw.do, á
- ocasiones á saltos 'bruscos, ya en callejones tort~osos. Viene blanca ry transparente porque el cielo se ha mirado en ella y las b\Strellas se ih an '8.SOmado á su cauoe; viene rápiida porque ,l a seduce
el vértigo; viene cantando _porque se siente alegre de romper su cár cel de hielo.

Domingo 23 de Junio de 1901

C001ocedores ,fa tan grandes mereEl hombre la espera abajo, la da
cimientos, varios literatos ocurriede :pa•letazos, forceiea con ella, la
ron. hace tiempo al Congreso de J adetiene en su curso, y acaba porr
lisco solicitando se pensionara · al
apresarla. Pero e¡la se hace la dóseñor Rivera, que gastaiba su fortucil, la mansa, se deja guiar, y á pona., por cierto no corta, en la impreco recobra su libertad, vuelve á ser
sión de libros útiles y ro la in.stru.cla señora de los campos, la que pasa
ción del pueblo; pero la Legislatucantando y recoge por un momento
ra, basándose en consideraciones
cuadros y espectáculos en su lienzo
que
desconocemos, negó lo que se le
líquido, ,para olvidarlos ,al momento,
pedía, y que en concepto nuestro
la inquieta, la 'Voluble, la tornadiza.
era de absoluta y extricta j,u sticia.
Y a ha saL.::.., de los subterráneos,
ya abandonó los reductos, y aihora
salta y se atropella €-n la llanura.
(i)
Ha trabajado mucho, y ahora descansa en su leoho, en algún prado,
en donde el beso del sol la transporEl sin'Vergii~un tipo social,
ta á los aires, para ciwr de nuevo y
tproteiforme, invasor, unüorecente y
s1:;T llevada al taller y de nuevo concaracetrístico de ciertas razas, puequistar su -independencia y de a:i.uevq
blos y épocas, si bien generalizado en
rodar y ser batida y hecha polvo,
todo el mundo y difundido en toda
vapor, incesantemente, eternamente,
la humanidad. Tratemos de defiatada á su cruz, suj€-ia á su martinirlo y comencemos ,p or distinguirlo de los tipos congéneres y análorio.
gos. Llámase sin vergiienza al homOrizaba es la ciudad del agua; se
bre que se ha echa.do á la espalda
la ve coagulada en lo alto de los
la d1gm.idad, por más que lleve de
montes, corriendo en sus ríos, sofoella la máscara ; que ivive sobre el
cada en sus pasadizos subt~rráneos,
rpaís, sin trabajar; que explota á sus
en el humo id.e las fábricas, €-n la neamigos, parientes y perso~as de esblina de los montes, en •l a savia de
timación1
les exprime el Jugo y les
las plantas; circula, va y viene, cochu,pa la sangre ; es el Tartufo de la
quetea, ,huye, se arremolina, brinca
honradez y del tra!baj o ; el Yago del
y apasionada ·de aquel pedazo de
jaque y del sablazo. .Distínguese
tierra no 'Puede abandonarlo nunca,
del mendigo en que no tiende 'la ma..y cuando ihwye rpor una senda vuelve
[10 sino que pone planes; del timapor otra y si se despide por la tarde
do~, en que no exipl~ta. la c~cia ó
regresa por la mañana.
1a ambición de sus 'VHJfamas, smo su
¿Qué son esas nUJbes? me preguncompasión y su buen oorazón, y del
táis. Son una promesa de regreso. 1•
ladrón, en que no en:i-plea ~ edios de
El agua se va r.iendo por el cauce L----------------::-------:-:--=:-----------1 violencia, sino de persuaci6n, y en
del río y vuelve llorando por la tarde
5r, Dr. Presbltero Agustln RIWJra.
que no despoja, sino rec~be. . .
en gruesas lágrimas.
Hay
tres
tipos principales: el ~mverguen~a
Está celosa id.al azul del cielo, de los dorados del siglo XVIII , ailgo á manera de un Feyjóo me- Heráclito, el sin vergiienza Demóonto y el sm
xicano. Como el insigne benedictino orbitense,
rayos ·del sol, da los parpadeos _de las €Strellas ; ha consagrado el Dr. Rivera su pluma al d.,;,_•u- vergüenza Catón. Heráclito se _presenta llor~,
qui.ere ser la venoedora~ la favorita, y por eso ~o gaño &lt;le errores comunes; como él, está dotado abatido envuelto en levitas grasientas; pero digdeja que el astro del día se en.señorée en el horide amplia y enciclopédica instrucción, y como él, nas. Víctima de la fatailidad, perseguido Y agozonte y por eso ,también se detiene agazapa:da en
posee un grande y sereno valor civil que lo impul- biado por el destino, su vida ha sido _Ulla no in~
las aÍtu.ras. Desde allí .acecha, desde allí vigila,
-sa á decir su opinión, aunque hiera intereses, con- rrumpida de contratiempos y desgracias. Cal~J!lly como el amor puede más que el despeoho, baja
traríe tendencias y ofenda á personas é institucio- c1ades inesperadas dieron al traste con. s:u patrunovelo::mente y posa su beso fresco en la tierra, que nes. La verdad es su ídolo y su noxma, y como el nio, pilladas é in:.fideli,da,des de sus asociados y deda esp€-Ta anhelante.
historiador romano, se ha formado el propósito pendientes disiparon en _h:i-rmo el fruto. de su trabajo; su abogado lo traic10n6, su médico le curó
No recuerdo quién_ha llamado á Orizaba el Man- &lt;le sentir lo que dice y decir lo que siente.
chester de México. Encuentro la frase exacta Y
Perteneciendo el señor Rivera al sacerdocio ca- la cura; su mujer, siempre en estado y con un
la ihago mía.-Desde la callle principal se me anto- tólico, que, como se sabe, es una corporación ce- niño en crianza se encuentra afectada de un ma,l
ja encontrarme sobre el puente de un gran "stea- rrada en que todo cuanto se ,pie~sa y se ejecuta es incurable y di~pen.dioso; le llueven los hijos !
mer'': una p.aJpitación interior conmueve el b~- conforme á pauta invariable, na sabido ser sin- las enfermedades; ti6ne siempre de turno dos ruco rechina Ja máquina, escá.panre hondos resoph- cero y honrado, sin contrariar los dictados de su ños con escarlatina, uno, por lo menos, en agonía;
d;., y toda la n3:-ve trepida y vibra mi ~dio de conciencia. Sacerdote ejemplar, es también es- en aquel momento na.die se ha desa:rinwo en
aquel océano verdoso en el que las m01~~anas se- critor liberal ejem'Plarísimo y tiene amigos y ad- la casa, ni haiy con que enterrar á la. cunada.
Todo el mundo lo a,bandona; nmg-una mano
mejan olas gigantescas.
.
miradores en todos los laudos.
se
le tiende; el ministro, antiguo compañero de
.Alllá va el navío, con su pesado cargament~ ;
Contar las obras que el señor Rivera. ha escrito,
las chimeneas vuelcan al espacio sus bocana.das c~- á partir del trabajo sobre la posesión que sa?ó á colegio, ínitimo de la familia y que debía tantos
lidas, la hélice bate el agua, la azota, y en medio la luz el año cuarenta y cuatro del pasado siglo, favores, le ha quitado el empleo por colo:car á un
del valle extático se iescUGha el eco aihogaido de una sería tarea imposible. Creemos qúe no bajan de ahijado; el otro ministro le ha prometido coloenorme cdlmena el coro grave de una poderosa cien los libros, opúscufos, folletos y hojas sueltas carlo; pero no ha.y vacante.
-Y aquí me tienes, en 11.1. última, sin cuartilla
eIDergía que mu~ve á aquella ~mbarca&lt;:ión, balan- que el sabio lagueru;e ha publicado. Too.avía hace
ceada por un hálito de las brisas marinas que .se pocos días, á pesar de sus setenta y siete añoe de y sin más apoiyo y protección que tú, que nunca
han abierto paso entre los cafetos y las gard,3n1:1;;; eda.d y cincuenta y siete de dedicarse al tr~bajo me has abandonado ni me dejarás perecer ... !
Dem.ócrito no gime, ríe; no solloza, oh.arla;_es
intelectual, el señor Rivera aca:ba de obsequiar á
d0 la tierra caliente.
Al pisar tierra orizabeña, en el fondo de 1~ .,i - sus admiradores 1::on un nuevo libro en que r ebate de una ex-pansibilidad y de una verbosidaid innalenciosa serranía buscando un all.to de las tnst1- á los deturpa.dores del hfaoe Moreno, cuya glo- gotables, ostenta gran aplomo, es con:fiazudo, da
zas del ''boulev;rd", ihe sentido un aliento con- ria el señor Doctor sacó de 1~ obscuridad en que palma.ditas em. los hom'bros y una espu.mi:t8, blanquiz.ca de triumfo brota siempre de sus labios. No
solador : aJlá arriba, la eterna, la ÍJD.acabreble fuer- yacía.
Pero si son de alabarse la amplia información, ostenta desgra.cias, exhibe esperanzas; si cuaja el
za que preside á la vida de la naturaleza; en la
ciudad crepitante, la redentora energí-a de un gru- el criterio honrado y el sincero a.pego á la ciencia negocio que trae entre manos, "se ar'ID.a" y sale
po humano que forja en el yunque las aceradas ar- que demuestran los trabajos del señor .,Rivera, más de apuros. Tiene confianza en el porvenir y admas que han de servirle en la gran lucha por la respeto merecen el patriotismo, el amor á la tierra miración y cariño por su víctima.
mexicana y el expontáneo y nob-le cariño que pro-¡ Pero vi.ej o ! ¡si estás famoso ! ¡,gordo, coloexistencia.
fesa á los hombres que han hecho bienes á Méxi- rado y con un por:venir brillante ! Por más que
&lt;!arios 2Jíaz 2Jufóo.
co cualidades que resplandecen en esos escritos.
te 'Veo poco sigo atento tu carrera y celebro tus
'Al revés de otr3JS ,personas de su ejercicio, el triunfos. Yasé ... yasé ... , no te hagas "guaje",
señor Rivera se ,distingue por su adíb.esión á todo que juega tu candidatm:a para cierto gobierno de
lo grande y bueno, sin curarse de que pertenezca Estado.. . Hombres cmno tú son los que neceó no á tal ó cual bandería ó fracción.
sita el país y oja;lá y todos 1os gobernantes fueran
En todos los libros del señor Rivera resplan- de tu talla; ¡ otro gallo nos cantara! ¿Y la direcHonramos hoiy las columnas de nuestro semana- dece un estilo puro, pero exento de amaneramien- ción del Banco,? Si no te la dan se hU!D.den !
rio reproduciendo el retrato del digno anciano que tos; ocurre muohais veces á la anécdota, al rasgue ¡ Qué saben los accionistas de finanzas! Contigo
hoy por 1hoiy es el decano de los literatos ~e la Re- típico, á la frase que anda en ·boca del vulgo, y sería otra cosa y ya verían si se prosperaba ó no.
pública. El señor Dr . Don Agustín Rivera, sa- de ese modo resultan su dicción expresiva, su
cerdote jalisciense ,de clarísimo ingenio y luces su- frase clara, su idea exacta y su conjunto armonio(1) Lease: Los sinvergüenzas.
periores, es 'lln polígrafo como los hubo á :fined so y bello.

"LOS GALEOTES"

1

.-.

EL SR. DR. PRESBITERO AGUSTÍN RIVERA.

�•
Domingo .23 de Junio de 1!)01

EL i\fUNDO ILUSTRADO
EL :MUNDO I LUSTRADO

Con que ·t e dejo ... porque tu t~ompó es preci~
so; si puedes, ,á,rmame con
a,lgo mientras se arregla
mi asunto ... ¿No obligarás á un ingrato?
Catón jamás _eide dinero. Austerv y digno,
se abochorna,ría de recibirlo. Busca trabajo honrado, no importa cuál,
J:!i.n,guno es dewonroso y
él no tiene pretensiones
ni preocupaciones. Una
jefatura de sección, una
curul, cualquier co,m en
la que eche los pulmones,
si es preciso; ipero que le
permita ma;ntener incól uane el nombre de su padre
y Jai!ignidad •de su fa.rnilia. Es desgraciado y pobre, no por pereza ni -por
vicios, sino por dignidad,
por eso dejó el empleo,
:por que lo humillaban y
lo trataban como trapo
del suelo. · Le ofrecieron
u.na colocación en la Casa
de Moneda; pero lo sometían al vei.amen de registrarlo al salir. En
una pagaduría en que había -vacante se permitie,
ron el lujo de exigirle .
que caucionara su manejo, á él, á Antonio Péxez ! Como si de antiguo
no fueran su nombre y su
familia conocidos y honxa,dos, aunque pobres!
El hecho es que tanto
HeI'áclito, como Demócr.ito, como Catón, son
;perezosos ó 'Viciosos, ó
ambas cosas; que ni la
fatalidad deja de persése¡,,o-uir a:l primero, que
suele tener que enterrar
dos ó tres ve&lt;!e's á su misma cuñada, ni se arregla
jamás el negocio del segundo, ni encuentra el
tercero fflllpleo J_ ocupación análogo á sus antecedentes y á su dignidad.
-Dispón del cadáver
de Sofía~os dijo exa1brupto Heráclito.
-¿ De Sofía? ¿ Pue;;
Mn,e. Blondel,
no la enterramos )'d. en
Bspos,i del S r. Ministro de F r ancia, llegado recientemente a l pafs.
Enero?
-No, tonto, á quien ente:rramos en Enero fué Don 1Iiguel, el honaohón crédulo, tan bu.eno como
lL Luda.
. tonto é-idea profuooamente r eal y humana,- Fracasó el monopolio de los nenepiles-ex- fomentador inconsciente y estimulador asiduo de
clamaba Demócrito--y rme he qu,ed.ado sin icuartilla. los íicios y de las malas mañas de los Galeotes.
-¿ Pues no piintaba tan bien?
El tipo de Don Miguel, con quien nos codeamos
-+Sí; pero el administrador sf! largó con el di- á diario en todas parte:s, entraña la filosofía de
nero y nos sentó á todos.
la pieza, á saber : que hay sin vergiienzas porque
-¿ Y los lrudrillos de arena. aglutinante?
hay quien practica el bien sin discernimiento, á
-¡ :Xada; que nos birlaron la patente y mi abo- ciegas, á troohe y moche, y sin saiber á quién ni
gado me cobra las perlas de la Virgen!
importarle cómo.
-¿ Y los automóv-iles de tracción animal?
J€iremías el bueno; pero un tanto cuanto pesi-Pues y la epizootia. .. Hemos perdido más mista y egoísta. En fuerza de pesimismo y de
de cinco mil del águila.
egoísmo adivina á los Galeotes, los presiente y los
Y así por ese orden.
denuncia, sin conse.:,o-uir otra cosa que hacerse reEsta clase de tipos y las situaciones económicas gañar y maltratar. Es, á nuestro juicio, el persoy .dramáticas que de su acción social derivan, son naje capital de la obra, por:que representa el buen
los que, de reoli€.ive, con una realidad palpitante, sentido y la prudencia en medio de cinismos sin
con una veroa festiva, con una vi-s cómi-oa vigo- escrúpulos y de virtudes y ben&amp;ivolencias sin mesura.
rosa, con un fon.do de profunda filosofía y una
En el desempeño, muy aceptable, y á ratos
f orma ir.reprodhable, nos ofrece y presenta la deli- iverdaderamente br,illante, desouella Julio Ruiz,
ciosa comedia "Los Ga,leotes", de los hermanos que hace un Jeremías magistral. Los demás cumQ uintero, representad.a últimamente en el Rena- plen ,y algunos como buenos.
ieimiento con un éxito colosal.
El núblico, llena .el teatro y hace bien; pel'o
Moisés Galeote enoarna á Heráclito ó Demó- hará mejor en aprender lo que la obra. enseña: el
crito, según el caso, y es el -tipo acabado del sin- tacto en el ejercicio df! lá. virtud. Sólo quemánvergüenza, vicioso y perezoso. Oaton, el sinver- doles el pasto, podremos acabal' con esa plaga de
güenza digno, altivo y ,p rofundamente J&gt;t,TVerso, parásitos que pululan en nuestro medio y en
-está simbolizado en Mario y trataido de mano nuestra época.
;naestra.
A~ !rudo de estos dos tipos del mal, evolucionan
2'r. jYf. flores.

Domingq ·23 de Junio de 1901

LIRA MACABRA

~

¡ Quién forjara la historia de aquella lira, lira macabra y primihva
que Safo hubiera tenido
por obra de las Furias !
Sirve de base al ateo y
de caja a,rmónica al propio tiempo, ,un cráneo de
mujer que aún conserva
restos de la corta, espeEa. cabellera.
Ofician de
brazos las astas ligeramente ai,queadas de una
cabra montés. Tr.icorde
es la lira como la del
Padre Apolo. El plectro desapareció, acaso
con la mano del artista
que la pulsaoa, joven
guerrero ó viejo agorero
a,nónimo, sacerdote de la
tribu. ¿ Fué d cráneo
aquel de una pulida etío;pe, estatua rudamente ta11.ada en un bloque de
carbón; ó de una Venus
cafre; ó fué sólo elegido
al Maso entr€· el osario
por más sonoro y resistente, al cabo de un festín de caníbales ?
Bestia de carga fué en
vida esa mujer, y animado iru;trumento que vibró
sólo al choque de rudas,
s-alvajes sensaciones. Ni
el sol que le caldeaba la
piel, ni la flora y la fauna cuasi monstmosas de
sus selvas, ni los lagos
que reflejaban sus formas, ni las estrellas que
iluminaban sus noohes,
encendieron jamás una
idea en la tinieola de su
mente. El terror á lo
ignoto, y la melancolía
de la vida esclava, fuemn los polos de su mundo psíquico.
Luego lo cóncavo de
su crráneo ,vaciado y blanqueado por la muerte dió
voz iá la lira, y lanzó á la
puerta de una cabaña, 6
á la riba de 'l1Il río bárbaras sonoridades, acentos de una lengua en la que los humanos expresan
emocion&amp;, e.speranzas é ideales, que no son para
traducirse en palabras, misteriosas radiaciones del
ailma que sólo el alma entiende, cos.as de ilusión,
de amor, de fe: suma poesía.
La voz de 1-a muerta que en vida no s"inquietó
de su fin, ni alcanzó ' á darse cuenta de que era
su sino dar de su seno nuevos guerreros &amp; futuras madres; la voz de la muerta conmovía, alentaba, elevaba el espíritu de su pueblo. En a,quel foco sonoro se concentraba cuanto la selva, el sol, y
lagos y estrellas d€'cían á a,quellas :mentes.
¿ O fué acaso el instrumento aquella lira sacra
que sólo rpara los dioses sonaba, cnáneo de la intocada hija de un rey, inmolada-como la Efigenia de Algamenón-en aras de rnna colérica divinidad á quien aquella sangre habfa de ruplacar?
¿ Por ventura _el mago-el sumo saoordote--no
más, hería sus cu€·r-das, y al resonar, post:rábase en
tierra la muHitud, iporque creía sus acentos eco y
remedo de la voz de fo infirrµto, de la universal
y suprema inspiración de todos, condensación del
ideal y de fa conciencia crepusculares ,de una.
raza ... ?
¡ Quién forjara la historia de aquella lira !

@®~(

.
o

o

~~

o[rn

• 1

Oésar Zu111eta.

R o m anza sin p a la b ras.
Cuadro genérico.

�"€/ ]YfuniJo :Jlusfrado,"

•

MOZAB.T EN CASA DE MADAME D

Junio 23 de 1901.

OMPADOVR, Cuadro de V. de Paredes.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 23 de Junio de 1901

Domingo ~3 de J~io de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

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!WIH~l_~==·:.a .

Orquesta Lerdo de Tejada.

(;uadrilla de tore&gt;ros y Orquesta Lt-.rdo dt· T1•t1ula.

La orqu~ta que formó el popular :filarmónico mexicano Miguel
Lerdo de Tejada ya es conocida de nuestro público, y se recuerda que
nJ dejó mala i,mpre,$ión en sus ejecuciones.
; Los :filarmónicos lucen el traje de charro, que es típico en nuestro
país.
Es una de las exhibiciones que más se han aplaudido en las "Calles de México".

El día de la inauguración de las "Calles de M.éxico", la nota. más
llamativa fué la lidia de toros hecha por el espada español Eduardo
Leal y su cuadrilla, formada de los banderilleros Sevel'ino García, Francisco de Dogo, Luis Leal y Antonio Méndez.
Aunque la fiesta de toros no es netamente mexicana, sí está muy
aceptada en nuestro país, y de seguro por eso figura en el simulacto de
nuestras costumbres.

Orqueitta U:1,tca de Salterio~.

Verbena popular en las calles de l'tléxico.

La víspera de la inaU¡,"'llración de las "Calles de ~léxico", se organizó una verbena popular, en la que tomaron parte todas las personas
,contratadas para ~r á emibir sus habilidad€'S en la feria.
Todos lucían los vistosos t r ajes con que habían de presentarse en
.Público, y del pintoresco conjunto da una muestra la fotografía enviad-a
.:por nuestro con:es.ponsal.

..,

Marra Sore1, primera bailarina.

Desde que el correspoo1sal de los diarios que
edita la casa fundada por "El Mundo Ilustrado",
&lt;lió una crónica completa de la fiesta. que se efectuó en la inauguración de las "Call6s de México"
(un lugar que figura en la Exposición Pan-Americana de Bu:ffafo), creímos que en materia informativa el CU'ffi'Plimiento ha sido exacto, exce¡tuando aquello que corresponde á la informacion
,gráfica de este semanario.
A cumplir vienen estas páginas, que llenan las
fotografías enviadas por nuestro corresponsal y
que son una ex•acta. adición á las descripcion€S y
motivos que para sus cartas ha tenido.
Nos dedicamos en es.to á dar una noticia gráfica por excelencia : En aquella tierra extraña está
un grupo de compatriotas que si en su forma típica no Rueden dar más que una idea,--siempre
exótica,-de nuestra manera de ser, no dejan de
rpert6'1.1ecer á nosotros.
El danzón de Lerdo de Tejada y las desafinaciones de las que allá than ido á llamarse tiples,
son á veces nuestros aplausos. ¡ Quéjense los que
baten palmas sin tón ni son ; ellos llevan su pequeño contingente á lo que naciendo en lféxico en
d "género chico'', va á correr en . . . cualquier
género.
"El l\Iundo Ilustrado" trata de ser en estas veces una revista granea, tal cual la puede tener
una nación europea.
N,uestros lecto1'EJS deben e:;;tar impuestos de
ello, ya que por la adaptación que hemos querido
!hacer, tenemos en nuestro favor plácemes muy
respetabks.

El cuarteto de M1ulmb6u

El reel.amo, en e11pera del piibllco.

En el kiosco que aparece en esta fotografía es donde se exhiben las
"tiples" y ,bailarinas momentos antes de que dé pl1Íillciipio el ~pootá.culo
por tandas.
En la plataforma aparece todo el ek-mento femeni,n o ataviado con
los traj~ .mexicanos y .• . extranjero s con que se presentarán en el es-cenario.

Este "recla,mo" es como
barrio.

Aurora Rosetti. primera bailarina.

el "paseo" ó "convite" de

Formada por loo princiipales ejecutantes de saltéTio que hay en l\féxico y por los tocadores de guitarra y bandolón que se reconocen como
sobresalientes en 1-a manera d€· ejecutar en esos típicos instrumantos.
El conjunto de los ejecutantes es a,,,&lt;rradable, y recuerda los alegres
acordes que se pierden en las "ohi,nampas", en nuestros populares paseos de Santa Anita.

ll!l1

circo de

Formado por indiv-iduos oriundos tlel Estado de Chiapas, asiste á
la Exposición de Buffal-0 un cuarteto que ejecuta en un instrumento
llamado "Marimbón".
En la •Irul(YOr parte de nuestra República este instrumento es desconocido, y sólo de vez en cuando se exih&lt;i:be en algún circo ó espectáculo popular.
La música de este cuarteto es exótica, aun para los mismos mexicanos.

�Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Junio de 1901

élue6la. - fi&gt;amas distinf.,uidas.

LA CREACION.
TEOGONIA TRIQUE.

(*)

I
... Y el viejo NEXQUIRIAO, grande iy radioso
De vida y de poder, tendió su inmenso
Ojo de luz sobre el obscuro y tmgico
Vacío de lo negro ...
Y vió-----ld.e sus pupilas
Inmensas á los vívidos destellosLa informe masa, oomo embrión estéri'l
Del vientre sin calor del Universo . . .
La tierra "no era'' a;ún, necesitaba
Para rvivir del creador aliento.

**•

Srlta. An,ella Hierro.

,

RESURGAM.

Los frutos rojos y aromadas rosas
Y en el erial sin fe, páramo yer'.o,
Urc:nrán otra vez las tuberosas.

¿Y es esa tu pasión? Nieves caídas
Que arrastran las lozanas tuberosas;
Ondas sin un rumor, ondas dormidas . ..
¡ Páramo sin claveles y sin rosas!

No importa el huracán de lo pa,sado
Si haiy algo que escapó de la porfía:
Se tiene más a;mor si se ha llorado
Hasta llorar á mares la agonía !

Remanso que no bulle ni murmura
Ni guarda los matices de la vida;
Arbusto desgajado que á la altura
Eleva su hojarasca entristecida.
Enhiesto ,peñascal, antro vacío,
Océa,no sin azul donde el mal flota,
Un corazón sin fe, muerto de frío !
Un mar que se esca;pó, gota por gota!
¿Y es ~a tu l)asión? ¿ Cómo la nieve
Podrá formar la vida de las almas?
Dile á tu corazón~on ansia bebe!
Dile al remrunso aquel-besa las palmas !
Presta cail.or y luz al oleaje

Srita. Sara Rodile••

Roon.pe con las mentidas convenciones
De los torpes ilusos del dereoho.
¡ Cómo puede sa!ber de corazont'S
El que iII.O lo ha sentido entre su peoho !

Srita. Esther Mlrua.

Y tiñe con a;Ll&gt;uras las corolas ;
Reviive con tus ,bé'SOS el ramaje
Y al m'cl,r de tu pasión vuelve las olas.
Entonces brotaran en el desierto

V en y reclina en mí tu ri;gia frente
Y deja que me asome en tu mirada;
Verás como retorna el Bien ausente
Cual de 'lill cielo meior otra albora.da.

Y así en mi corazÓID., decirte -¡-m ía !
liIJ.undarme en la fe de tus amores
Y beber en ,t us labios la ambrosía
En pago de miti versos y mis flores 1

,fidalberfo Carrieoo.

Y pensó Nexquiriác: ¿ Por qué estoy solo
Si solo me entristezco?
Sin los !hijos la vida no es completa,
Tener hijos "es bueno ... "
Y al influjo divino
De su creador, fecundo pensamiento,
Brotaron nueve dioses formidables
Y distintos también de su cerebro :
"Shischéc", dios de la Tierra; el luminoso
'íNaác", señor del Sol; tibio y sereno
''Yaihuí", dios de la Luna; el ígneo ry bravo
"Cuhuí", ,señor del Fuego;
"Cunmá", dios de las aguas; el tonante
"Na:néc", dios de los aires; el del hielo
Blanco ''Yu!huéc" ; el pállido y temible
"Nimá", dios de la muerte y el horrendo
Y tentador y cínico
"Chunguy", dios del Infierno 1
Y después N exquiriác miró gozoso
La creaci6n éll. su principio y, lleno
De esperanzas y amor, llamó á sus hijos
Que se agruparon obedientes luego;
Y díjoles :-"Sihisohéc---aher.mano vuestro-Se encuentra débill. y sin fuerzas para
Secar la tierra ... ¿guién su noble esfuerzo
Le prestar.á para aiyudarle .. . ?"_;y nadie
Contestó. Y N exquiriac, rugando el ceño,
Dijo á Cuihuí, su hijo,
-"¡ Oh, calor de mi cuerpo !
Baja á la tierra y •hasta que te llame
El lodo seca con tu ardiente fuego''.y sumiso Cu!huí bajó al instante,
De aa tierra introdújose hasta el centro,
Derramando tan inerte
Calor en ella que la tierra, ardiendo,
Hizo temi;T á Nexquiriiác tremenda
Formid1:11ble explosión y, con empeño,
Llamó al mismo Cuhuí; (que no le oía,
Y echaba más calor desde su cootro),
Entonces temeroso del peligro
Dij o á Cunml't, que apresuróse presto,
-"Oh, sangre poderosa de mis venas,
Desciende hasta la tierra en donde el fuego
De tu hermano •Cuhuí romperla amaga;
Arroja en ella tus torrentes frescos
De aguas á raudales, pero no ,t e irrites

Y ahogues á tu hermano que está dentro". Arm6le de sus amnas más temibles,
Raiyos y roncos truenos;
Y por si no bastara,n las corrientes
Del agua de Cun.má, por coro.pañero
Le dió á Yuhuéc, el imipasible y triste
Blanco dios de los hielos!
Y les dijo á los dos :-"Enfriad la tierra,
Apagad el incendio!"Derrepente la tierra, obscurecida,
Como en loo tiempos del vacío negro,
Miróse circundada por compact0;,,
Obscuros nubarrones gigantescos,
Que se agitl!Jban sin cesar sobre alla
En medio de relámpagos y truenos !
Era que el dios Cunmá cumpliendo estaba
El paternal consejo ...
Y llovió tanto, tanto, que las partes
Cocidas por al fuego,
Formaron las colinas, las montañas,
Las costas y los cerros;
Y el lodo blando aún, que se deshizo,
Convertido en torrentes y veneros,
Rodó á la parte ba,ja y se formaron
Lagos y ríos, mares y arroyuelos ...
Y Ywhuéc impasible, que hasta entonces
En futil inacción pasó su tiempo,
No teniendo qué haoer buscó un asilo
En los montes enhiestos,
Y formó los voilcanes,
Blancas y abiertas cúspides de hielo
Por donde, á veces, irritrudo, sopla
Ouhuí su aliento de ceniza y fuego !
•Mas temiendo otra vez ·nuevos peligros
Nexquiriac, ,padre tierno,
Dijo á Nanéc, á su impa]¡pable hijo,
-"Olh, de mi ser aliento 1
V e rápido á la tierra y soplo activo".y fué N anéc y con su soplo hizo
La -arl;mósfera y el viento.

*-

*

Y el equÍllibrio "fué ... " pero las sombras
Envolvían la tierra con sus velos;
Y del gran Nexquiriác ante el mandato,
El dios N aác y el dios Y a.hnú partieron
A derramar su luz y sus destellos;
Juntos salieron y, volam.do juntos,
.Miró Y ruhuí un conejo,
Imprudente detúvose
Y activo perai,gu:iólo hasta cogerlo;
Mas all querer recuperar la marcha
Y comerse el conejo á un mismo tiempo,
El animal se le aitoró en la boca,
Y al seguir el sendero
Por do Naác marchaba apresuraldo,
Ni le pudo alcanzar ni llegó á tiempo .. .
Era del mundo la primera aurora!
Ráfagas y reflejos
Inundaban la tierra, ail.borozada
Del sol al primer beso .. . !
Yahuí, la luna, desde entonces triste,
De honda aflicción y de pesar intenso,
Pálida sigue al sol y lleva siempre
En la boca el conejo!

II
(*) Pera la formación de esta Leyenda el autor se ha inspirado en un pequeño folleto publicado en l.893 por el Sr. &lt;;ayetano Bsteva qttien-según el Sr. Man.ne! M'artfn~z Grac1da
-recogió la tradición de boca de los indios entendidos de la
tribu llamada trique •Bl trique (dice el miamo Sr. Martfnez
Gracidal es idioma de la filiación mixteca y se llama aof porque muchas palabras terminan en trae, trec, trie, troc, true 6
en crac, cree. cric, croo, era.e Hay ~os trac1icioncs respecto á
la trib-a La primera es que eran m1xtccos los que la formaron
y qU.e, resentidos por algo, cambiaron s~ idioma. La .segunda, qne dich'&lt; trib11 ee un grupo de yaq!'11s q11c los mixtecos
t'raieron cautivos. Lo cierto es qne la tnbu es montarás. muy
valiente. de com plcxión robusta y que difiere mncbo en )os
12s0s y costumbres de los mixtecas, d.u.nque no en los rasgos
enrrales fisonómicoa. 1&gt;

Así la tierra "fué ... " pero falltaba
Algo que la creación engrandeciera;
Sin áiiboles, sin florEiS y sin hombres,
La tierra era una inmensa
Triste extensión sin :fin y sin objeto ...
Y, á la voz de la magna omnipotencia
Del viejo N exquirmc, los siete dioses
Obreros de la tierra,
(Pues Nimá el destructor jamás creaba

Y Chunguy sólo amaba sus blasfemias)
Reunidos en la atmósfera regaron
'
De gérmenes proilí:ficos la extensa,
La inhabitada y lúgubre
Arida superficie del planeta ...
Y surgieron las flores y los árboles
Los animales nobles y las :fieras, '
Y "N dajá" el pensador, el primer hombre
Y la primera mujer, "Numá", la excelsa! '
Ambos reyes del mundo
Mientras no contrariaran los mandatos
De la Deidad eterna !
Y con los dioses admiraron todas
Las grandes mar!IIVÍllas y bellezas
Y dominios inmensos que á sus plantas
Les brindaba la tierra;
Y los dioses pusieron en las frentes
De la gentiil pa.reja,
Una corona, símbolo de mando,
De gloria y de grandeza.
Y así los siete dioses les dijeron:
-"¡ Oh, N dajá., hermano nnestro 1
¡ Oh, N umá, corazón de la existencia!
Cuidad vuestra corona cada uno
Cual sin igual presea ;
El que mandó ponéroslas os sigue
Y vigila también, siempre, al pie -de ella,i
Si alguno de vosotros
'
O vuestros hijos á O'lvidarlas llega,
Las tomará quien os las puso ruhora
)
Y por siempre jamás vuestra grandeza
P erderéis ¡infelices ! mientras toquen
Vuestras plantas la tierra 1

•••
Y N exquiriác entonces, entusiasta
Con su obra magna, convocando á :fiesta
Al rebelde Ohunguy díjole :-"Llama '
¡ Oh, dios de los infiernos ! con p:resteza,
A cuanto músico halles en el orbe
Para que en grmde, universal orquesta
Cante la vida de la tierra; corre,
Para cum'J)lir mi mandamiento vuela";y viendo que Ohungu~, cual siempre cínico
No acataba su voz, tocando "¡ alerta !"
'
Llamó á cantores, músicos y bardos
Y clamó : derramad vuestra selecta
Armonía -de notas y de cánticos ...
Y aquel suolime himno gigantesco
De vida y de placer, la furia horrenda
Despertó de Chungu¡y que, en alarido
De embravecida :fiera,
Llorando por la dicha de los hOlffibres,
Sacudió su flamígera melena
.
Y, en vez de destruir como pensaba
La inusitada :fiesta,
Oía, con doilor de condenado,
La música soberbia...
Hasta que huyó, iracundo, á sus sombrías
Recónditas cavernas
En donde desde entonces vive oculto
Miímtras brin.da N aác su luz intensa,
Y solamente de Y aib.uí á los tibios
Ful~ores ó en las tétricas
Noches sin luz---&lt;!on la figura humanaTentando á los mortales se pasea!

Jr{lguel .}Jolaflos Cacho.
Chihuahua, 1901.

1

•

�,

Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 26.

MÉXICO, JUNIO 30 DE 1901.

DtNctor: LIO, RAFAEL REYES S-PINDOLA.

GITANILLA.

Subscripcilm mensual for4nea, I 1A
Jaem ,aem ,m Ja OapUaJ, 1A

Gerente: ANTONIO ClJYAI.

)

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 25, Junio 23</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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