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                  <text>Domingo 5 de E ner o de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL /Y\UNDO ILUSTRADO

-~-~u~

-~

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 2.

N

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOU.

MÉXICO, ENERO 12 DE 1902.

Subscripci6n m easual for4!1ea, f
J&lt;km. /dem. en la oap1tal, "

Ge rente: LUI&amp; Rtlt&amp; &amp;PINDOLA,

J~,,tán &lt;·on::titm·enclo actualiclacl las corridas de toros en la
l'laza "}Jéxico'", ·en que alternan los matadores Mazzantini y
Fue11te:-;. Por ese motiYO, damos en etita página algunas instantánea:: loma&lt;1a~ en la última torricla.
1.-Uua buena vara de uPepe Largo."
2.-Mazzantini perfllll.ndose en su primer toro.
3.-Fuentes entr Ando ll.' matar el segundo toro.
4.-Calda en deecuMerta y Fuentes 1&gt;reparando un magnifico quite.
5.-Mazzantini entrando á matar su segundo toro.

POB.FIBIO DIAZ, General de División y Presidente de la Repú blica Mexicana.

í

i·ig

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL 1\1UN"DO ILUSTRADO

El gran baile ofrecido por el Señor Presidente de la República
A LOS CONFERENCISTAS PAN-AMERICANOS.
Quedará en los anales de las grandes fiestas celebradas en :México, el suntuoso baile
ofrecido por el señor Presidente de la República á los señores Delegados á la Segunda
Conferencia Pan-Americana, la noche del sábado 4 del mes en curso.
Según nuestros recuerdos, es la primera vez
que el señor General Díaz ofrece oficialmente
un baile, y tal distinción ha recaído en los representantes de las naciones que marcan ¡:us
territorios en nuestro mismo continente.
Rada más ll(!ertado y digno de elogio. La
fiesta en sí tuvo todo el brillo de la snntuosiclacl que quiso dársele.
La espaciosa fachada del Palacio Saeional
anunciaba la fiesta, con la ilnm:nación eléctrica que se usa en las grande~ Rolemnirlacfos.
Los carruajes tenían acceso por la puerta
c-entral, excepción hecha de los que condujeron al Señor Presidente de la Repúhliea ~' Señor Embajador ele los EstadoR T'nido,, que
penetraron por la puerta de Ho11or, donde daha guardia el Batallón de Zapadore~, vestido
de gran gala.
Los carruajes llegaban hasta el arco que
queda frente ·á la escalera presidencial, ~· loiinvitados pasaban inmeiFatamente á un Raloncillo tapizado de tela rosa y decorado con
multitud de plantas.
Luego se a•cendía por la amplia escalera
para penetrar al departamento destinado á la
fiesta.
El señor General Díaz, con una exquisita amabilidad, hizo á cada uno de los invitados los primeros honores de recepción, y éstos se tornaron en más estimables por la coopernción de la respetable señora esposa ele
nuestro Primer Magistrado, quien personal-

Extremo:del salón principal, con la entrada al Salón de Embajadores.

m~.al;e atendía á las damas en el Salón Amarillo, que fué designado para antesala del
baile.
Todos los departamentos públicos de la
presidencia, se dispusieron para recibir á más
de mil personas invitadas á la gran soirée.
Al lujo que ostentan los salones, se unieron
detalles artísticos de muy buen gusto, y se dispusieron, además, varios departamentos necesarios para hacer cómoda la recepción.
El baile fué de lo más animado que se ha
visto. Las numerosas parejas que se deslizaban suavemente como persiguiendo la on&lt;l'&lt;l
del ritmo, eran como la visión de un sueño de
juventud.

El Salón Rojo.

Los magníficos tocados de las damas, el brillante traje de los diplomáticos, el uniforme
respetabilísimo de los militares y el riguroso
contraste blanco y negro de la clásica etiqueta,
se confundían, entonando un cuadro que era
como una explosión de oro, pedrería y colores.
El suntuoso obsequio ofrecido por el señor
Presidente ele la República á los señores Delegados á la Conferencia Internll(!ional Americana, resultó dignísimo del respetable obsequiante y de los distinguidos obsequiados.
La sociedad mexicana debe estar orgullosa
del realce que prestó á la fiesta, y los señores
Representantes de las naciones de América
deben llevar á su patria el mismo grato recuerdo que de la gran fiesta queda entre nosotros.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Enero de 1902.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 12 de Enero de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

La moralidad del "Don Jnan Tenorio."
La prensa diaria nos da cuenta de haberse
trad~1cido al alemán y representado en Ale-mama, con e2..iraordin:uio éxito, el "Don Juan
Tenorio" &lt;lb Zorilla. El hecho en ,si mismo
no nos llama demasiado la atención. En estos últimos tiempos, países de otra habla que
la €spañola y que se habían mostrado esqui~º~ ~ la literah~ra y al arte ibero, en general,
1.mc1~n un movimiento de reversión y comienzan a hacer buena acogida á las producciones
de ese arte y de c~a literatura. En Italia se
ha cantado ya la ")[arina" · en los Estados
Unidos, repres-~-ntado "Eledtra." si bien aligerada de sus pormenores .filosófico~relig'osos;
en París mismo, ''La Gran Yía" tuvo un éxito
considerable, , "El dr,1ma Xue,o" ha sido traducido_ en va'i·ias lenguas y representado en
las capliales europeas, con gran aplauso. Tenía que llegar, pues, su turno á '·Don Juan
'!'enorio." Este turno ha llegado, respetándose
a tal punto el uso, que la presentación se verificó precisamenile un Día de Muertos.
Ese advenimiento del 'Tenorio á los teatros
de Alemania, no es, pues, lo repetimos sorprendente, ni lo es tampoco, en sur:ia el
aplauso entusiasta y el inmenso interés ~on
que fué acogido. La figura eterna é inmortal
d~ Don Juan se destaca más ó menos clara y
vigorosa en todos los literatos, porque es la
imagen misma de la vida y porque ella pone
de bulto y de relieve las pasiones aesbordantes, los ímpetus irrefrenables, los inevitables
extravíos inherentes á la juventud, coronados
y desenlazados por el amor y por su misión
redentora y regeneradora.
To~os, en grande ó en pequeña escala, en
palacios los unos, en cabañas fos otros ceñida
al cinto la espada, flotantes al viento'ia capa
y la pluma del chambergo, hemos sido ó so- f~1
ñado ~er, ;1no~ Tenorios seductores, como he- y;_'mos sido o sonado ser unos D'Artagnanes bi-. ·:zarros y animosos. Todos, en la juventud, he- '1.
mos amado aquí y allá, como liban néctares 1 ~
los coli?ríes en las flores ó como se posan_,,_',
las manposas en los árboles. Todos á se- ·• ·
mejanza de los ciervos, á la vez que 'hemos ,
sentido el amor, hemos buscado el combate;

Domingo 12 de Enero de 1902.

DR. DON JEt:&gt;ÚS ORTlZ,
Nuevo Arzobispo de Guadalojara.

afrontad.o y prorncado rivales, vencido ó soñado vencer enemigos; ceñido ó soñado ceñir
aureolas de gloria y sentido pesar sobre nuestra .frente á la vez las rosas y los laureles; y
para todos ha llegado un momento supremo m
que _el amor r_e~mplaza á los amores, en que
sentimos definitivamente :fijado nuestro destino y trazada nuestra ruta, en que la poderosa. é involuntaria sugestión de la mujer amada nos trae al arrepentimiento y á la regeneración; nos retrae de los dernneos, de las aventuras, de los vicios, y nod inclina al trabajo,
á la virtud y el bien, y en que, así como Doña
Inés saca á Don Juan del fango de sus vicios para llevarlo con ella al paraíso, así la
mujer amada, la única y verdaderamente
amada, nos arranca al mundo exterior, á la
vida ruidosa y aventurera, á la degradación
posible y á la decadencia probable, al vicio

Salón de baile adjunto al Departamento del Se~ado.

cierto y tal Yez al delito y al crimen, y nos
lleva de la mano, sonriente é inefable, á ese
nneYo y delicioso paraíso que se llama un
hogar tranquilo y feliz.
'l'otlo eso está muy bien, y es, además,
profondamente bello como profundamente
tilosófico y verdadero. 'l'odo eso explica la
popularidad del Tenorio, especialmente en
los pueblos ardientes, impresionable$ y soñadorea, y todo deja comprrntlcr cómo el drama
,1rranca aplausos y lúgrimas, atrae mullitude,, y cómo ha sido bastante á hac:er inmortal y glorioso al poeta que $Upo cantar ese
canto del poema univcr~al.
Pero lo que ~e entiemle menos, lo que Re
explica difícilmente, lo que casi raya en lo
inexplit·able y en lo ah,urdo, es que, el drama, bello en la forma y profundo en el fondo, tenga reputación ya hecha de un drama
moral, ejemplar. al que ninguna madre de familia deja de llenu á su~ luja,;, y sobre todo á
sus hijos, y en cuyas representaciones no $e
da {!l ca$◊ de que las señoras ni los caballeroi-:
más melindroso:,; abandonen los palcos y trinen luego escandalizados en la prensa, contrn
la decadencia y perversión refinadas dal arte teatral.
Es desde luego evidenLe que en el Tenorio
nada hay que ofenda los sentidos, y que lo
ol.,sceno, lo escabroso, lo verde y lo colorado
110 ~r~lan ni se ostentan
con el impudor y
el cw1smo que suelen ostentar en el género
chico y á veces también en el género grande.
En ese sentido; pero sólo en ese, el Don Juan
Tenorio es intachable.
Pero lo qn,e- sí clama al cielo, lo que subleva el sentido moral, lo que constituye un atr~
p_ello á todo sentinliento de equidad y de justi~1a ~, lo que c~mstituye, por consiguiente, la
fundamental mmoralidad del drama, es la
suerte diversa y contrai·ia que el dramaturgo
depara á sus personaje,;, y el hecho tremendo
&lt;le condenar al fuego eterno á las víctimas, y
de llevar al empíreo, entre luces de apowósis,
al nrdugo.
Don J nan ha deshonrado, herido, matado
á. lroche ~ moche, "un peu partou," como
chcen los frauce,;es, un tanto por dilebmtismo y no poco por siemple apuesta. En tiempos menos heroicos C]Ue los de capa y espada,
hubiera parado justamente en la horca ó en
el pre~iclio. Yíctima3 suyas, entre otras son
Don Luis )Jcjía,. que no rnlía, mo-ralment~ hablando, más que él, y el nobilísimo y caballeroi-:o Comendador, padre de la divina Inés.
Pue, bien, el noble Comendador da con todas
i-us virtudes y antecedentes en el infierno, y
Don Juan hare su maleta ele \"icios y se embarca para el cielo con el billete de favor que
Doña Inés le facilita.
8e dirá que el Comendador murió inconfeso é incontrito, en tanto que Don Juan e$capa de_ l_i~ ~~1ema á ben~ficio ele un "punto de
contnc1on . La especie es de todo punto falsa. Cofüta en autos ele una manera irreeusablc. que tan incontrito é inconfeso mnr10
Don Juan, malvado, como el Comendador
virtuoso. Cuando Don Juan va al cementer:i~
á _t~n~?r el fr~sco, en el último acto, ya "el capitan le babia matado "á la püerta de su cai-a ". El Comendador tiene buen cuidado de
poner á e,;te respecto los puntos sobre h
"ies"; y tan está seguro de lo que asevera,
que toma de la mano á Don Juan y á tirones lo invita "á pasaT á la caja", el-' ·decir. al
i11füirno.
Interviene e~tonces DoJia Inés y sir, preoc~par;;e poco m mucho &lt;le la angustiosa situac1on clel autor de sus días, excita á Don Juan
al arrepentimiento, al que ésw se presta de
buen grado. se lo echa á la espalda y lo lleva
ú gozar de las indefinidas delicias del paraíso
dejando al ComendadoT en la "purée" y co~
un palmo de narices.
¿ Es esto justo, es esto equitativo, es esto
n~or~~? Don Juan obtiene su perdón, arrepmhendose después de muerto y probablemente por la valiosa intervención de Inés
¿ cómo es, pues, que esta hija, modelo de virtudes, aunque enamorada, deja condenM' á su
padre por salvar á su amante que fué quien la.

sumió en la orfandad? Puede dm:se inmoralidad mayor, :iniquidad más grande, injusticia más inaudita? ¡ Qué se salven todos, enhorabuena! Pero pocas escenas pueden darse
en el teatro más corruptoras y más degradantes del sentido moral, que ver á ese perdulario entrar al c:elo, sin tener sus papeles en
regla, del brazo de la hija de_ un hombre, á
quien ha dado mu~rte, y_ á 9.Uien .P?:.- habersela dado sin preYio aviso m reqUisitos ltgales ha condenado al fuego etern:,.
El drama de Zorrilla, pues, en punto á moralidad, es irreprochable en la Í~rma, ;;:ll vo la.
eseena del primer acto entre Don J uau v su
pad,re; pero puede decirse de é~ que, como los
Fepulcros de que hablan los libros sagrados,
está blanqueado por fuera y hiene en gusanos por dentro, ó en términos más familiares,
que tiene la música por dentro.

Dr. y Lic. Don Joa quln U r-la ,

OROPELES LITERARIOS
Et artículo de la semana.

¡

De domingo á domingo se tiende la semana,
como de orilla á orilla de un río se encorva
un puente. No me desagrada del todo _este
símil, encontrado á la ventura en la pnmera O'Ofa de tinta que mojó mi pluma, porque
puedo seguirle, y hacer con él mis voltejeos,
mis prestidigitaciones, las obligadas suertes de
mi magia blanca. Gusto de encontrar un vocablo hermoso, refulgente y pulido como una
hoja de acero; me extasío al hallarme en los
rincones del entendimiento, hurgando y removiendo en el bazar empolvado del lenguaje,
un epíteto claro y sonoro, como una placa
de cristal á través de la que se vean las cosas
en o-astadas en iris; pero, cuando tropiezo por
ac~so con una metáfora cualquiera, viéneme
una aleo-ría loca, infantil, cosquilleante, y me
entran desde luego tentaciones de ampliarla,
de entretenerme con ella, de hacer como los niños que rompen un jugu:~e para SOIJ&gt;render
su mecanismo. ; Os acordais de aquel Jugador
•lel poema de Coppée? 'J'.,,-Lo lo había perd,·
~10, todo1 y se paseaba en la alta noche, pen.-;ando en el suicidio, por )Mi enarenadas callas de un jarclín público. N eva~a · _erl\ m~,~
noche de invierno, una noche de Navufad. 'i.
de pronto, el poeta de loa humild~s pone á S!l
héroe desesperado freute fi., una lmch mend1guilla que duerme el dulce snr-110 de sn inocencia, sobre un colehón de nieve en una de
las hancas del parque. ¿ Recordáis ahora los
divino~ ,·er~oú Junto de la niña está un
zueco en cuyo fondo ríe un luiz de oro: alguna 'mano carita ti va arrojó aquel sol brillante en el abismo tle un zueco. Cuando la rubia mendiga dejara de retozar, en sueños, con
los ángem, la moneda le diría: "mírame, perer.ocilla, que he estado esperando á que despiertes para darte pan fresco, leche blanca,
fuego sano. abrigo y felicidad. Soy el regalo
del hucn Dio,;; me trajeron tu;; amigos los
querubines que hoy bajaron al mundo cargado;; de recuerdos para las madres sin hijos, y
ele chucherías para los niños sin madre."
Y el jugador hurta el luis de oro á la mendiga, y huye con él, y se acerca á la mesa verde, y lo apuesta. La esfera de marfil corretea y brinca C'Omo una locuela, por la rueda
arlequinesca de la ruleta, saltando obstáculos
y recorriendo divisiones, en persecución del
número donde la fortuna le ordenó que ha de
reposar un instante. El jugador gana diez
luises, cien luises, mil luises, montañas de
luises, y cuando ha desmontado al banquero,
la mañana se asoma lentamente á los cristales del balcón, para recordar al crimin1il que
ya es preciso ir á despertar á la infeliz criatura. El jugador se levanta, corriendo atra-

Dean de la Catedral de México, muerto el martes 7
del mes en curso.

cloi-. Algunas monedas no salen tan mal;,~ª
prueba es que vosotros no me las rechazaJ.s
al instante; m-as, para aseguraros de que las
hice, restregacllas, sonadlas. . . ¿No es ve!dad .que son falsas, caballeros? Il'oy arr?Jº
este luis, encontrado á la ventura en ~ rmcón de la memoria: de domingo á dommgo se
tiende la semana, como de orilla á orilla de
un río se encorba un puente. Ilay semanas
tristes semanas solitarias, que infunden pavor y 'llenan el ánimo de melancolías_. Hay
semanas que son el Puente de los Suspnos.
Encajonadas entre los sucesos, unen lo presente y lo porvenir con un a~co_ de piedras n~gras, en las que resaltan _tetncos y_ fantás~;~
cos labrados. como "pesadillas petrificadas ,
abajo corre, obscura y quieta, c?mo un canal
ele Yenecia la corriente de la vida. A lio lejos vienen bogando l~s góndolas enlutadas en
que viajan los abatidos desenganos, Y que
sirven de ataúd á esas vírgenes muertas: la~
esperanzas. Cuando paso por ,un puent.E: as1,
mi literatura toma la monoloma del hor~~nte, el colór del agua_ y la_ tristez~ ~el sitio:
a,poyado en una maciza pilastra o asido á las
toscas barras de una reJa, me pongo á pensar, mientras contemplo la corri~nte dormida,
en jardines olvidados y marc~itos, en palacios deshabitados, en templos rumosos, en mujeres enamoradas y trisws. He aquí la causa
de que, en ocasiones, tengan mis artículos la
displicencia y el desaliño de la amante que no
espem al novio, porque llueve á la hora de la
cita, y que, no obstante se asoma á la ventana poseída de una re~ota y te~ca esperanz~Al escribir recuerdo mvoluntanamente la nma de Becquer, el poeta de mi juventud, destronado en mi admiración por los modernos y
artificiosos cantores:

viesa las calles, busca, encuentra á la muchacha y la sacude para despertarla: va á devolverle un tesoro por una moneda, á vestirla de
brocado, á casarla con un príncipe, como á las
niñas de los cuentos; y el jugador la llama,
la sacude, le alza la cabeza, le da un beso en
la frente; pero en van'◊ : la mendiguilla no
abre los ojos, está rígida, helada, ya la maló
la nieve; se tardó tanto el ladrón, que primero
vino la muerte; ya no despertará por no senUn cielo gris, un horizonte eterno,
tir el hambre, ni el frío, ni la soledad, ni la
y andar. . . anclar ...
desdicha ...
Pues así, como el jugador del poeta, s4lgo
Andar sí · la imacinación camina, entorpe' fuerzas,
'
º
· d'10 de
muchas Ycces de la literatura: he apostado y
cicla y sin
oblig1:1da
como e1 JU
perdido mi última metáfora, el último endela leyenda cristiana, á no detenerse: só.lo que
casílabo que me quedaba, la postrera frase que
cuando las semana, pasan sin ruido, cuando
tenía, los doblones de un poema, el luis de un
los días á semejanza del desierto, son monósoneto, el escuelo de una redondilla; nada me
tonos y'sin acic¡lentes, mi Ashaverus encuenqueda y voy desesperado, imaginando recurtra más pe:;ada ~u carga, más doloroso su cansos y abriendo tomos, en busca de una imasancio, más clespia.clada. su maldición. Cruza
gen con que pagar mis deudas. De pronto,
las asperezas del tiempo, ciego y abandona31 volver una página, al levantar los ojos al
do; es un Rdipo sin Antígone.
cielo, al Yer cruzar un pájaro, miro el luis de
En cambio, en las semanas ailegres y fosteoro--la metáfora, la frase, la estrofa-y se lo
josas las que atmvie$a altas y ligeras, cohurto á la nube, al libro, al ave, que, como el
mo ~ puente colgante, la bulliciosa corriente
ángel rubio ele Coppée, no saben lo que tiede la existencia, surcada de navíos empavenen. ,Tuego--¡ por supuesto !-y gano á vesad'OS, me place adornar la poesía, hacerla esces no sin grandes sustos y desconfianzas;
trenar vestido nuern, ataviarla con guiñ.apos y
mas, á la postre, vuelvo á quedar tan pobre
colorines darle el encargo de que componga
como siempre, porque en esta banca literaria
trofeos, ~uelgue oriflamas é improvise _arcos
todos entran ricos y salen miserables. No
de triunfo para que pase el suceso sensacional,
trato, por consiguiente, de devtolver con creel c1rama aplaudido, la ópera de música insces lo robado; antes, torno á cometer el depimda, la arti~ta célebre, el risueño y cascalito cada vez que encuentro oportunidad y
1.,eleado epis-o-clio. Tomo el goce, la animaes necesario. Bien quisiera decir á los que me
ción, el entusia:-irno de la atmósfera, saturaven llegar á la mesa de juego con el relucienda ele alegría. Y allá va el período cantante luis de oro y echarlo á rodar con :indifete, la voz recientemente pulida, el giro airorencia sobre el tapete: Caballeros, esta moneso y coqueto que se mueve como la falda de
cla no es mía; me la encontré en el arca de
una duquesita "siglo clieciocho"; allá va la
bronce de Ilugo, en el saco de viaje de Byimaginación, como el chico del cuento, "conron, en el "pequeño vaso" donde Musset betemplativa y rirneña, mirand'O con fijeza disbía genio y absintio. Pero no lo digo, con
traída cómo palidece en el horizonte el rosila esperanza de ganar y ele devolver el hurto,
cler de la mañana"'. La vida me compromesin que nadie se entere de mi falta. Creo
te ;me oh.liga á expresarme en un idioma menotar, sin embargo, que toclos me miran con
nos burdo, y hasta me aconseja las palabras
aire burlón y malicioso, como si me quisieque debo u~ar. Claro es que el pensamiento,
ran indicar que están en el secreto. Como
torpe y fatigado de continuo, deseara realime urge jugar, me Yeo precisado á dármezar los versos de Zaragoza:
las del desentendido y del inocente. ¡Eh! naA la sombra del árbol de la vida
da me importa, que cuando no hallo á mano el
Tendámonos henchidos de esperanza.
luis de oro entre los alejandrinos franceses ó
entre el viejo tesoro de nuestros prosadores,
Pero ya que no es posible, al menos, logra
apuesto uno mío, poniéndolo con aparente
divertirse, 4rrancando flores silvestres, aspidesfachatez, pero con exquisito cuidado, sorando frescas fragancias y viendo volar gobre el tapete Yerde. Aquí, para nosotros,
londrinas...
•
confesaré que soy monedero falso: suelo tener buenos troqueles, pero n'O metales preciosos; de suerte que, á hurtadillas, fabrico mis
luises con viejos latones, con estaños teñidos,
con rondanas de plomo, y me paso las horas
muertas, puliendo los relieves, aclara.ndo loo
bustos, igualando y abrillantando los dor~

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�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
el medio rápido, cientí.ficamente, para matar,
con la poosión de un botón eléctrico, á la
mitad del género humano.
K obel es inmensamente rico, se asegura
que no sabe con precisión el capital quo po-

Participamos á nuestros
lectores que tenemos en preparación importantes ntejoras para este semanario, y
que las pondremos en práctica desde el primer número
del mes entrante.

EL PREMIO NOBEI~.
LO'S premios que el célchre Xobel, ha
puesto á (lispo,:ición Je las letra, :· de la filantropía. han sido ganatlos I)0r el ilustre Sully-Prudhornrne, y por el gran filántropo Fcderic Passy.
Ambos agraciados, son gloria~ francesas reconocichis por ,2;1 mundo entero y la opinión
de los de::;ignadores, ha ::-ido muy bien acogida.
Kohel es declarado conio el más raro y brillante tipo de la filantropía moderna.
Célebre hace veinte años, su personalidad
moral ha sido discutida de mil maneras preocupando hondamcnt!e los círculos políticos,
comerciales, artísticos y aún al pueblo mismo.

-J&gt;ero ¿ quién es Nobel?
Todo el mundo lo ~abe : es el autor de los
e-xplosi\-o., más k.rribles : nitro-glicerina, dinamita, 1júhora sin humo, el gran destructor
tle la tierra y ele. los hombres y, ¡ vaya una

Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

NOBEL.

paradoja!... es un filántropo, un hombre
que tiene horror á la sangre, un apóstol de
la. paz, que está conwmcido d:e, que las guerra)&lt; terminarán el día que sus consecuencias
~ean tan de,:a;:;tro,:a,: que equivalgan á una
hecatombe gcnN·al. Jrnagina, inventa y busca

see.
;:\u físico es extraordinariamente insignificante; pero don&lt;le quiera que se le V•~, produce la serie más rnriada ele sensacionJE:·s, se le
respeta, ~. le e1widia, se le admira, se le
critica.
X ació en ¡\ oruega; pero ~ le tiene por un
cosmopolita. De~tle su infancia no ha vuelto á
pisar las playas del Báltico. Sus gustos le
atraen hacia los Bst,a&lt;los U nidos; Prancia le
ocupa; Italia, es su R,"Sidencia; Inglaterra, le
interesa algunas ,".eces, por su espíritu práctico, y Ale1fü111ia le preocupa científicamente.
En el fondo es un hombre indefinible; soltero recalcitrante; ene-migo de las tradiciones
sociales que arreglan la cuestión de herencia:s;
decidido á no clejar su fortuna colosal sino á
personalidades merecedoras y simpáticas, con
exclusión de colaterales indiiereJltes é interesados.
Henry de Ilou:x, dice en una semblanza de
Kobel :
"Es preciso notarlo: el espíritu de Nobel
se ha vuelto hacia lo práctico. Ha excluído de
sus beneficios á los matemáticos puros, á los
músicos, pinto1,es, escultores y grabadores.
Para él, la ciencia de las cantidades y de
lo~ tamaños abstractos, no t iene utilidad, sino cuanilo se concreta á un d~cubrimiento
material ele fí,:ica ó química. En cuanto á los
artistas, parece haberlos considerado como los
proporcionaclores dJe diversión que venden más
C'aro el placer que procuran, ie.n tanto que los
poetas, los filó~ofos y los historiacfores le parecen los benefactores más desinteresados die
la ciencia moral."
Los premios d,3 Nobel, no significan más,
que las letras heredando la fortuna adquiridai
por la ciencia v la humanidad.
Los millonles de ~obel, son el patrimonio
ele lo8 que combaten por la más bella gloria
del pemamiento humano.

DE "ESBOZOS."
Sobre la enhiesta roca el sol de.-;ata
!os rayos ele su frente enrojecida,
pugna en las yemas por surgir la vicla
y ruge la pujante catarata.
(luebrados hilos de luciente plata
cruzan 1-a alfombra en el vergel tendida,
y en la fuente serena .Y adormic1a
el arhol opulento S(&gt; retrata.
Fn derroche de savia e~p011ja el grano
los bofonCf-l hincha .... rnmbalea
ia c1e:muda bacante en el cerca.uo
juncal que Flora con su aliento orea,
v en el lunar exúhero del llano
'un enjambre de besos aletea.
y

José 66mez Ugarte.

M. Sully Prudhomme recibiendo del Presidente de la Academia Francesa la felicitación Por el premio Nobel,

En la primera página de este número publicamos un r~trato del Sr. Gral. Don Porfirio
Díaz.
Es un cuadro mural del pintor Cusach, regalado al Señor Presidente de la República
por iel Estado 1de V eracruz. Figura en uno de
los salones en que se efectuó el baile á los Delegados Pan-Americanos, y atrajo la atenci6n
de los concurrentes á la fiesta.

t
-•

,..,, •

•

~

1

~

,._~~

1

&amp;~tomada desde el ángulo Norte de Palacio
ostenta toda su magestad y grandeza, y
da la mejor idea de
la arquitectura de
la Basílica
El Vafü, visto
desde lo alto del Peñón, es un panorama nuevo en que se
&lt;livisa la ciudad casi en toda su extJe,n 1
sión.
La planicie extensa y tristemente solitaria hace. contraste
con la vida que se
presiente en la Metrópoli.

Nuestro País.

1

...

-,._~•
--: f

·~·

Panorama del Valle, desde la cima del Peílóa.

◊&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;o
◊

La fotografía ha
sorprendido tres novedades de perspectiva que nos apresuramos á dar en est"J.
pagma para continuar la serie de
"Kuestro País."
El "P iop o c a t e1:ietl'' visto desde e]
pueblo ele Amecameca, es expléndidamle!llte hermoso. E!
turbante de nieve se
antoja la cofia de
una anciana que se
asoma á ver la vida
del pueblecito.

"

JI

◊

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◊
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◊
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&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;Og

La Catedral ele M~xico.

O&lt;&gt;OOOO&lt;X&gt;&lt;X&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO
_ Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ANTÍTESIS.

-¿ Qué quieres, niña?
-Es para unos zapatos.
Hasta entonces, el zapatero se decidió á le,antar los ojos. Miró la gentil cabeza blonda de Lilí, que apenas pasaba del mostrador
de la barraca, y, con gran sorpresa, vió sobre
el mismo mostrador á otm per:;onita, muy
bien vestida, ¡ d.everas ! cuyas enagiiilla;;, un
poco levantadas, dejaban á descubierto uno~
piececitos muy bien calza&lt;lm:.
- ... los zapatos de mi muñeca, continuó
Lilí sin desconcertarse.
I&gt;apá Kolbus hubiera podido ,onrcir, ciwogiéndose de hombros, ó lanzar el di,cur,o ,;iguiente:
-Señorita, sois una tontuela. ,o ~ di,trae á un obrero honra&lt;lo por ,emcjantl', bagatelas. ¿ Acaso tengo tiempo que pcrcler remendando unos zapatos de muñl·c·a ~
En vez de sonreír ó regañar, ahandonó la
obra, se caló bien los anteojo~ y ,e pu~o á examinar con toda seriedad lo, pcqueño5 borceguíes. Les daba vueltas y mí1s vueltas entre los dedos, ennegrecidoA por el betún y el
oerote; los palpaba con sus ancho~ pulgarc:S
en forma de espátula.
-¿Los empeines? ¡H um! ¡Hum ... ! 1,Los
contrafuertes? ¡ Pchs ! ¡ Pchs ... ! ¿ La~ sue• 1as . .. ? ¡Oh! ¡Oh!
H izo toda una consulta ele doc-lor. con fruncimiento ele cejas y mueca de labio superior;
las sordas interjecciones dedamban la gravedad del diagnósfüo.
-Esto se ha ar-abado.
-¿ Costará muy caro? preguntó eon an,icdad Lilí.
-NI'.&gt; te preocupes : de toda, manera,- noo
arreglaremos.
-Pero ¿tardará mucho la obra?
-:Muchísimo. Yuelve mañana á la mi~nrn
hora.
-¡Bueno; pero sin faltar al compromiso ... !
Y convencida de la irnportaneia del negoeio
que acababa de tratar por sí sola, como una
p€rsona grande, Lilí se alejó estrechando á
su muñeca contra el pecho.
Al siguiente día:
-Buenos días, señor Kolhus; ¿ya está
eso?
-Aquí está, querida cliente.
Y colocó sobre el mostrador el par de zapatitos, no sin antes haberles dado un buen
golpe para quitarles el polvo.
-¿ Cuánto debo, señ'Or Kolbus?
-¡Hum .. . ! recoser los empeines ... reforzar los contrafuertes . . . untarlos con cuidado. . . Es una obra laboriosa.
Lilí de sonrosada que era orclinariamentc,
enrojeció como una amapola y halbutió:
-Es que .. . n'O tengo más de dos sueldos
que mamá me había dado para pasteles y los
guardé porque creía que con eso . . .
Y temerosa de una afrenta, se le veían asomar las lágrimas á los ojos.
P apá Kolbus meditaba con el aplomo de
un saca-muelas. En realidad, no había ni tocado los zapatitos de la muñeca, porque estaban casi nuevos y en excelente estado. Pero
no era de esos pedantes insoportables que pretenden ser necesario que se hable á los niños
en razón desde la edad más tierna, destruyendo sistemáticamente sus inocentes ilusiones.
Con su sabiduría de humilde zapatero, pensaba que las medicinas de los herbolarios tienen como mejor estimulante la. imaginación,
y fiado en esto, tomó más en serio su papel
en la infantil comedia.
-Bueno, chiquitita,-le dijo-guarda tus
dos sueldos y en substitución, déjame darte
dos besos, uno en cada cachete. Rs un precio de vecinos y quedaré bien pagado.
Lilí aceptó con la mejor voluntad del mundo, y papá Kolbus le dió los besos convenidos.
Mientras, el remendón reía de buena gana
y, bajo el tejado de la barraca, los zapatos viejos colgados en :festón, tenían aspecto de
" r eir" también.

..

LOS ZAPATOS DE LA MUÑECA.
~

Es~~:; eran u_n~ muchathibi que se llamaba Lih, y un v1eJo remendón que se llamaba
"papá" Kolbus.
La barraca del viejo remendón se apovaba
en el ~uro ~e la casa de los padres de la ·muchachita, y s1 esto, realmente no embellecía h
fachada, en cambio era muy cómodo para lo's
1!1orador,~, porq~e cuan~~ un zapato se "enj rr1~aba ' $.e tema el medico á la mano.
y luego que el vecindaje de papá Kolbus
no era del todo desagradable: de la mañana á

l.1 !1oche, d buen hombre cortaba cuero emJHIJaba la lezna, chiba tirones á la~ pitas' á la
_rez que _aco~pa~aha to_clos esto:; trabajo~ con
algu~a rnnc1onc1Jla ant:gua. lo c·ual daha animacwn y alegría á ,1quel rincón de la tranquila ralle ele provincia.
. Cierto &lt;!ía, dando martillaz·o~ á un tacón
,e acompanaba Ullll arieta má~ vieja que él: '
}largoton, Yida mía
}Iargoton, corazón
Bastará un panec·ito
l'am vohcrte, pura Yolverte
el apetito,

?~nJot, en me?io lle una bella floritura final
ue m errump1clo por una voz el•,1ra. y a fl au-,
lada.
-numo~ días, ~cñor Kolbus.
--Rucno_~ día~, muchachita mía -conte,tó
po:que e;;tmiaba justo que una p~lítica f;es~
))~i:,ada con otra, aparte de que hab' .
c1do en la voz á su
. .
ia 1econooducada y jamás ¡ec1mta, q~rn era muy bien
c·on sus deb
' a paAAr, deJaba de cumplir
eres.
JJero
como
la
obra
, no qmso
. d·sponer.
, l l
urg,a,
se a e 1ar ar.
·
Sin :,rnbargo, Lilí illtiistió:
-Senor Kolbus, señor Kolbus.

€~mundo Franl(.
Traducción especial :ae}EL MUNDO!]:Ll!STRADO.

..

Domingo 12 de Enero de 1902.

REFLEXIONES.

Sucede con las ideas lo que con los lienCada espectador los interpreta á su modo y ve en ellos lo que su
fantasía, su ignorancia, su conocimiento de la
materia, su particular estado de ánimo en un
momento dado, sus inolinacione~, y á veces la
O}Jinión ajena, cte., etc., ponen en las tales.
Y, sm embargo, la verdad, como el lienzo,
es una. ¿ Por qué, pues, tan variadas interpretaciones? A mi juicio, comiste en que estamos habituados á yer las cosas más al través
del prisma de nuestro temperamento, que
por el prisma de la reflexión. Cuesta mucho
más pensar que sentir y nos anticipamo, á
formar juicio en todo, mucho autt&gt;s que h1.
¡ Qué caprichos tan raros
meditación obre.
tiene el sino altanero!
T e;to, que corrobara el hecho necesario de
~on caprichos ele príncipe loto
las variadas interpretaciones, no quiere elccir,
barajando patricios y siervos,
sin embargo, que é~tas sean forzosament~
y poniendo con mano nervio,,a
ajustadas á la verdad, sino que la mayor pa:·la :flor en el cieno
te de las veces son prematuras, que la refiey la perla en los mares obscuros
xión no hizo todo su camino en el cerebro
y en las tumbas el último flll•go;
de cada intcrpretante. De haberlo hecho se
y estampando con furia
obtendría mayor homog.cneidad, mayor unide la noche en el lóbrego lienzo,
dad en el pensamiento colectivo.
pinceladas de luz-los cometa,Todos queremos pre&gt;'('ntarnos ante el públiy gotitas de sol-los lucerol'- !co un poco más sabib:- de lo que realmente somos, y de ahí la prcmaturidad al emitir nues¿Por qué la Pobreza
tras particulares opiniones y por consiguiente
es la madre de todos log sabio~;
la mayor disparidad de ellas.
madre seca de frente callo8a
Pero como esta '·mayor clisparidad." enjeny senos chupados,
dra á su yez "mayor suma de apasionamienque bautiza con sangre á ,-u,; hijo,
tos", y éstos obstaculizan más la lucha por el
y los deja después en el charco . ... ?
progre~, la realización de una Yerdad, de una
¿ Cuál será la pupila suprema
idea justa, es más difícil y tarda mucho más
que inspecciona este loco fanclango,
tiempo en actuarse del que realmente tarday no se obscurece
ría, si en todos 10:; cerebro, dominara más la
cuando Ye que en el polvo de P~Íl' a~l ro
reflexión que el sentimiento.
el sabio sólo halla
Por superiores, intelcctuailmcnte hablando,
un pesebre y después un calvar:o,
que
nos creamos al resto de los demás mortaal nacer un puñado de hierba.,;
les, presentaremos siempre este idéntico fey al morir una cruz y tres clavos ... ?
nómeno de la disparidad de interpretación
fenómeno pe&lt;:uliar en todos los partidos
Pensar ¡ay! que el hombre,
en todas las ideas. Y á veces el fenómeno es
que tiene alas de fuego y no mela,
mayor, precisamente porque, no obedeciendo
es puñado de polvo, lo mismo
á otra autoridad que la de nuestra razón
que la planta, y el bruto, y la piedra!
nuestra libertad de acción es también mayor. '
Pensar que la hermosa
Sugiéreme f:stas reflexiones el ver cómo se
de curva opulenta
ha interpretado la "libertad" en nuestro tiemserá. polvo, fué polvo y es polvo,
po.
com'o el bruto, la planta y la piedra!
Interprétenla unos en su sentido más ab¡Ah! Me:fisto se ríe de Fausto
soluto, sin fijarse que lo absoluto no existe·
.
, .
'
que pide cal ores y fuerzas,
sm ver que umcamentc se adquiere cada día
cuando ve á Margarita impasible
"mayor suma" de liberlad, pero "no toda" la
hilando en la rueca;
libertad. Tomada en el sentido más absoluto
porque el diablo agudísimo i::al)e
les lleva á negar la libertad ajena.
'
c¡ue toda esa inefable belleza
Otros
la
interpretan
sin
querer
tener
en
pasará como pasan las formas
cuenta ~a noción de tiempo y espacio que la
en la planta, y el brulo, y la piedra!
acompana, y su empeño llega al suicidio.
Otros aún la interpretan en el sentido inÜ{Jrazón arrugado no puede
dividual y egoi~la y para nada quieren tener
perder sus arruga¡,. ...
en cuenta que su libertad está íntimamente
El licor de l\Iefisto
unida á la libertad de los demás seres, que la
si en el vaso hecha nueya;; c~pumas,
liberta~, _ante todo, debe ser sociable, y por
no por eso el vaso transforma
ende hmitada por la libertad ajena y por la
la ya vieja y troncha,la figura .. .
idea de relatividad.
Podrá el sol al morir lanzar rayos,
Y otros aún hanla interpretado en el vulmas no pued€ escapar de la tumba ...
gar sentido de que si su libertad daña á los deIlusión, Ilusión: ereR múltiple!
más, éstos deben .fastidiarse como si la debiJ uvenlud, J m·entucl: eres 1ma !
lidad ajena no tuviera de;echo á vivir.
. Esta ;prematuridad de interpretaciones algo
Cuando en pesos icruales
ureflex1vas e~ s1e~pre dañosa, y aunque puese equilibre la eterni~ balanza
da que _JO mismo mcurra en tamaño defecto,
y hacia el humo las glorias
vayan;
esloy, sm embargo, perfectamente convencido
y la carne no vaya hacia el polvo
de una cosa, y es la siguiente: que pa1a ayu.
cuando todo tranquilo,
dar á que la cultura media de la masa se eleolv1_dando las fiebres pasadas,
ve, más cada día, debernos esforzarnos aig&lt;i
~ucne Fólo el ensueño profundo
mas en ser más reflexivos, cuando se trate dtJ
de una vida sin fin y sin vallas ...
avent~ar una opinión, y mucho más si el que
¡oh! entonces, entonoes
la emite lleva sobre sí la responsabilidad de
podrá haber la igualdad anhelada·
tener un público que le escuche. El escri~&lt;&gt;r
que mientras nos clave
'
co.m? el orador, es responsable de los errore~
sus dientes la Parca
que mculca al lector y al oyente; la buena vohabrá siempre esa antítesis :fij~
luntad no es bastante para disculparle
de todos los cuerpos con todas las almas!
Tengámoslo en cuenta.
·

El alma que estudie
las leyes eterna!\,
sentirá hacia la vida un de:&lt;preeio
que no habrá ya mayor en 1~ tierra;
y si abre los ojos
á la luz de las lunas serenas,
mirará que la sombra es precisa
para hacer resaltar las estrella~;
y amará ele las sombra,
]a!' masas inmensas,
al saber que la estrella no Yive
si no YÍ.Ye también la tiniebla ....

ics de los pintores.

y

n;

:José Santos Cl¡ocano.

J . Prai.

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 3.

MÉXICO, ENERO 19 DE 1902.

Subscrlpcióa measual foránea, t I 5 V
Idem. ldem. en la ca pital, ., 1 .2 5

Gerente: LUI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA.

Dlrecton LIC, RAFAIL Rll'f&amp; &amp;PINDOLA,

Corrida del Domingo 5 de Enero de 1902.
1.-Mazzaotioi pasando de muleta.
2.- Fuentes rematando una suerte.
3.-Fuentes sacando el estoque á su segundo toTO.

-------- ---·-_)

4.-Una vara de ºAgujetas."

5.-"Lagartijillo" tirándose á matar su primero de Veraguas.

•

fot,lL u percio~Guadalajara.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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