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                  <text>Domingo 19 de Enero de 1302.

EL MUNDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 4.

MÉXICO, ENERO 26 DE 1902.

Sub~crlpd6a mez,.suaJ /orbe•, 1 l 50
Idem, ldem. ea I• capital, ., l.:15

Gerente: UJI&amp; Rl'.Y~ &amp;PINHlA.

Dlrecton LIC. RAl',UL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

PARROQUIA O~ CHILPANCINGO, destruida por el temblor .del 16 del corriente.

Ba.30 &amp;u na.ve se r~\l~Ó el rñmer Con8rllsQ Co~titil1.~te de la n.e?úbliQa,.
PLACER Y TRABAJO.

...
Cuadro de C. Larv,.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

''ZULEMA."
La audición de Zulema, poema orienta!!, letra de Rubén M. Campos y música de Ernesto Elorduy, ha sido un verdadero acontecimiento musical. Todios conocíamos á Elorduy,
gustábamos de su música fácil, inspirada, original; en todos los pianos habían resonado su
deliciosa ''Aiirem," y en todas las reuniones
de sociedad sus danzas, lánguidas ltis unru:
como las que inspiran las brisas, los celajes
y las ondas d~ü Pacífico, y bulliciiosas y juguetonas las o,tras, como las que surgen de las
esmeraldas y las espumas del Golfo.

dulantes como gasas, En su instrumenuwión,
á la que Ricardo Castro dió toques magistrales, suenan las guzlas, vibran los flautines,
redoblan los tamboriles como en las ferias musrulmaruis y en los :regocijos africanos.
Pero lo que entre todo y sobre todo impregna su música, es un fuego devorodor, una pasión, intensa y wbrasadora, una inspiración
poderooa, espontánea, desbordante, como lo
son el fuego, la pasión y lia inspiración orientales.
Ehlas mediant.e, y dejándose arr-ebaitar por
su ímpetu y devorar por su ardor, el poema de Elorduy, toca á. veces á la grandeza
épica y arranca lágrimas y sollozos. Su sensibilidad es tan exquisita y su intuición artística tan profunda, que en fue.rza de sentir y
de vivir su propia músioa, se alza á las más
altas cimas del art-e y en allas de la fantasía,
que lo eh;va á las nubes, suele codearse con los
más grandes y con los IIL.c'lS sabios.
Si me hubieran dicho que Elorduy era capaz
escribir una página Wagnerian:a,jamáslo hubiera creído, y Elorduy ha escrito, sin embargo, el admirable preiludio que precede al dúo
de amor, y que es incomprurable. Si me hubieran dicho que era cwpaz de llegar á la grandeza épica y á la intensidad pasional de Verdi, lo hubiera siempre dudado, y esto no obsta:nte, ha concebido uno de los más arrebatados y ardientes dúos de amor que pueden
darse, dúo que eri1,a los cabellos, hace correr
ed. cailosírfo por todo el m1erpo, agolpa los sollozos en el pecho y a(!aba por transportar de
ent11&amp;iasmo.
En cambio nunca dudé de que hubiera podido eooribiT esos bailab1-es tan caraoterísticos,
en que se des~ñan en sus cascadas de plata
los trinos y gorjeos de los flautines, s1Jilpioodos de chispas de diamante por los pizzica-

SR. ERNESTO ELORDUY,
Autor:de la música de "Zulema."

Eilorduy, era un estimable músico de salón, ligero, agradable, un tanto superfic"ia[,
y su reputación estaba ya hecha en nuestro
mllllido musical íntimo, por decirlo así, en el
que venía. imperando por completo, haoe ya
años, y en cl que brilliaba oomo una de los
más amenos y más fáciles. Mas que todo, ern
una especie de "divebte," de cupletista, como
hemos dado en decir, impregnado de gracia
y de chispa, poco picarezco á la verdad pero
en suma medianamente profun@ y se.ntimimtal. Acu11relista de la música, pintor de
género, á quien nadie diroutía el tailento; pero de cuyos vuelos y mnpuje podía., en suma,
dudarse, por no haberle visto recorrer órbitas
amplias y vastos horizontes.
Los e.spíritus observadcmes, habían podido, sin embargo, discernir en él, grandes cuailid&amp;les y,en sus creacionle'S ''mignonas" y aparentemente frívolas, se encontraban notables
indicios de un talento superior; y desde luego: una personailidad y un estilo. Entre los
músi,cos de su género, se destacaba por
el vigorÓ60 colorido de sus composiciones
y por el. acentuado orientalismo y acentuado
relieve de su música; pero en suma, si á la
masa del público se le hubiera dicho que era
capaz de escribir Zuil.ema, casi todo el mundo hubiera movido esooptioa.mente la cabe?Ja.
Y sin. embargo, la ha escrito, y oon ella ha
triunfado y subyugado. 'Desde luegú, tuvo el
a.cierto de hacerrse componer un poema ori.e·noo.l. Elorduy es, en efecio, nuestro músico
orientalista. Sus persona:les aficiones, la índole de su talento, y. sus dilatados viajes á los
países del Levante, lo han impregnooo de luz,
de sol y de fuego. Su música respira las tibias brisas de las costas africanas, refleja la
luz candente y cintfü1.nte de los a$tros levantinos, las cálidas fosforescenoias v las blancas espumas de aquellos mares. En sus melodías campean la lánguida onduliación de los
flexibl€S talles de la~ haya&lt;leras y de las voluptuosas danzas de las al meas; sus armonías son
rica;,. rC&gt;mo ve,:;tidunas ele sultanas, bortladas
de oro, recamadas de pedrería, flota:nt.es y on-

tt MtrNDO

EL MUNDO ILUSTRADO
y enamorada Zulema, la artista espontánea. y
vigorosa que es la señor.ita Roig, se hubiera
r.evt1lado en lo que es, como una alma apasionada y orientaJ, si le hubiera sido dable representar á la vez que cantar su papel.
Conformémonos con haberle oído; la música vale lo bastante por sí misma para consolarnos de no haber gustado de las pompas
escénicas que supone y exige y formulamos,
para concluir, un iuicio sintético del auoor
v de la obra.
• Un renacimiento musicail viene hace años
inic:iímrlose en México, y á redimirnos de
la insulsez, del trndicionalismo y del bajo espíritu de imitación que impregnó mucho
tiempo nuestro arte lírico y lo degradó. Lentamente las orugas van horadando sus capullos para valar ya mariposas, agitando sus
pintadas alas. Tres habían visto la luz y volado libres en el e.spacio, libando nécro.res de
giloria: Yillanueva, muerto casi ail nacer para el arle; Ricardo Castro y Gu.stavo Campa.
F.lo,rduy ha roto á su Vlez el capullo, y la
mariposa no es menos brillante y pintada
que las otras.

)

"Historia de nn Pierrot."
H emo.s asistido en México, por primera vez,
á uno de los espectáculos modernos más amables y sugeremes que se conocen. Es una rara
di versión, de apariencia corrient-e y tosca, que
oculta, sin embargo, un fondo de arte y de
belleza verdade:ramernte admirables. Pudiera
compararse €Sta obra de Mario Costa á una
vasija de barro, fabricada á la buena de Dios
por algún alfarero primitivo, que poco se
cuidó de la simetría y esbeltez de los contornos y de la tersura y pulimento de la arcilla.
A primera vista no parece otra cosa que el
cacharro vulgar en dtmde abreva la sal T)()CO escrupulosa de la miseria. Pero el curioso inteligente, que venciendo su repugnancia de refinado, acerque por un instante sus labios al
borde del trasto innoble, experimentará una
sorpresa encant.arlora: el vaso de mal cocida
tierra, que no bruñó ni cinceló la mano del
artífic-e, está lleno de miel, olara, dulce y fragant-e como hecha oon jugo de nardos y zumo de azu~nas.
En efecio: en la "Ilistoria de un Pierrot,"
fa música no piercle, antes bien, precisa y
reafaa su caJ."áoter vulgar y frívolo, su forma

contrar un pájaro educado,_ de esos. que volruda y descuidada. De improviso, no cabe
tejeia11
en diminutos trapecios y brincan por
duda1,lo-es una impresión rápid11 y seg~ra,aros pequeñines. Y no : era el ave del pa~1s0,
oímos esos temas de circo, esas quebrad1z1:s Y
el ave rara, la de plumas de iris y los trmos
efímeras melodías callejeras, que acompanan
inmortales.
el gesto embadurnado del ''cl?w~1'' el. salto de
1.ta música de :Mario Costa suena á cascabeave del acróbata, ó la academ1c~ figura _de
l€S que retozan sacudidos por la mano de Mola ecuestre qUJe iingidamenie sonri&lt;: á un ~mo · pero dentro de cada cascabe!l se agita,
Yisible ado1rador. El oído no se engana: es mupar; producir el ruido, una lágrima endusica de pantomima, músi~a de cristal corr:~nrecida.
.
te, mús.ica cuyas metlodias, apenas anunciaSólo en la superficie es vulgar esta msdas se adivinan como los gastados consonantes
piración. Está dentro del molde áspero y d~de una e;trofa o:rxlinaria.
.
fectuoso como la mariposa dentro de la cn)las e,cucha&lt;l, de.•pués d-e una Yem,te&lt;na
sálida j el almiba.r de la fruta dentro de la
de comp-ases, e:&lt;ta mus_i9.uilla pegatsa Y
cásc~. De la pantomima tomó el nombre y
tristona. ¡Ah! ya escuoh3::s con atenc101;1, coel estiilo · la Musa se vistió de Pierrot, se
mo atraídos, como seducidos, por no se que
blanqueó' al rostro radi8lllU:, y salió rul tablado
sutil y exquisita melancolía, que surge lenta y
.
doliC'adamcnre de la burda trama sonora, co- • á hacer piruetas y contorsiones.
Pero abajo; en la orqueista, estremecida
mo en la noche, á traYés d,e los ramajes obspor un ailiento poderoso y fecundo, cama el
curos, pasa la claridatl amba;r(na de las ~streamor todas sus ternezas, solloza el dolor tollas lejainas. rn so,plo (1e poes1a vaga y tierna
das sus quejas, vibra la col.era todas SUB desescomienza á acariciar nuestro espíritu, y una
:pei,wiones, murmura la esperanza tedas sus
onda fresca y diáfana de amor, sube poco ~
plegarias, recita la ilusión todas sus estropoco hasta el corazón y lo refaerea como SI
fas.
fue~e un divino bálsamo.
Es una música hecha de luz y ensueño;
De aJ.Jí en adelante, el hechizo cada vez
una música que despierta las memorias dorm:ís violento realiza sin esfuerzo el milagro.
midas y las tristezas aJetawarlas; una músiLa de Mario' Crn,ta, no es una conquista; es
oa sonámbula, que, á tientas, va tocand~ oon
una seducción. No nos llama para combatir
sus manos ingrávidas muchas penas íntimas,
con nosotros; no nos dice quién es; no nos promuchos desenoanios ignorados, muchos ideavoca. :No,; dioe: mi obra es triviail, es llana,
les rotos y escondidos entre la sombra de nuesfácil acC€6ible, insigniíicante; es una histotra alma.
rieta' musicada con grada infantil y sencilla,
Hay un pooo de vioo nuestra en ese peruna de esas comedias grotescas, que de visonaje de circo, en ese pálido loco amante de
llorrio en villorrio, represeman ·los sa1timbanla luna, en ese Pierrot ca:riaoontecido que se
quis enharinados, ante la atónita imbecilidad
enamora de cuanto ve: de una costurera, de
de los aldeanos. Venid á ver y á oi:r mi panun deseo, del vino que sonríe en el fondo
tomima; Pierrot y Pierrotino, gesticuJ.arán á
compás de estos preludios de mandolina con
que pretendo describir las cómicas pasionE:5
de un histrión enamorado. Burlaos un tawtico vosotros -los habituales admiradores de lo
!&gt;e'no, de esta ingenua y alegre travesura liri,
ca que con un grueso encaje de notas envuelve una contrahecha payasada. ¿ Arte? Sí, el
deforme, el bufonesco, el grueso arte que
mueYe á risa á las multitudes y les enciende el
ánimo con un intenso goce de animalidad
satisfecha.
¡ Ah, embustero hipócrita, ah, pérfido engañador, que llegas con tu fingida mansedumbre, ofreciéndonos falsas pedrerías, sedas descoloridas y d-eshilachados oropeles! ¿cómo te
:figuraste que podrías embaucarnos con tus
embustes y hacernos cómplices de tus suwroherías?
Y lo comprendemos. La mentira de Costa
es sólo un subterfugio, un inocente ocultamiento, una ingenio::a travesuTa, un hábil
juego, una coql1etería. La inspiración del
músico canta en jau.la.
Dentro de las varillas doradas, empavesadas
de moños de listones chillanites, creíamos enSR. GEN ARO ARISTI,
Tenor inbérprete de "Zulema."

del vaso, de la mucha.cha que atravÚ!sa la caHe y que bajo su cofia de espuma, va haciendo
guiños picarezcos, deil naipe que le ofrece una
fortuna, del vicio que le ofrece un placer, de
la paloma que le recuerda la libertad, del
mundo entero que le promete la dicha y que,
como siempre, no c-umple jamás su compromiso.
Cuando el blanco iluso torna COIIl la mandolina á la espalda y el desengaño en el corazón, de su.s mil y tres aventuras tontas, entonces la música habla de nuestras angustias
y nuestros desconsuelos, y brilla humedecida
y salpicada por nuestro llanto.
c·omo esfuerzo artístico, es admirable la obra
de Mario Coma. En ella solamente falta una
cosa mperior á cualqui-er música, más emocionante que cualquiera melodía, más sonora
que cualquier instrumento, más elocuente
que cualquiera malla a!Tillónica; una cosa
que no puede suplir el gesto por más exprl:'&amp;ivo que sea, ni la orquesta por más rica y
bien combinada que se le supong-a : la voz
humana.

SRITA. GUADALUPE ROIG.
Primera intérprete de "Zulema" en México.

te de los violines y coloridas por los acordes
de las arpas; como no podía dudar de que llegara á traducir fielmente y con intenso y caraclerí&amp;tico color, cantos de baya.deras y melodías de bateleras orientades, ni esas barcarolas y malagueñias que mal disimulan en la
on,du~ante languidK;z de su por,te y de su andar el origien morisco, de donde provienJEm.
A mayoT abumfamiento, Elordruy es un músico romántico, impregnado de ternuras exquisitas, á ratos, y de nostalgias melancólicas,
á veoes. TO&lt;h) esto que, cronológ'ca y topográficamente, parece disparatado, se · funde en
una unidad de belleza, de poder y de pasión
incomparables, que hacen del poema uno de
los más ardien&lt;tes é inspirados que en el
país se hayan escrito.
¡ Cómo hubiéramos querido oírlo en escena, en las decoraJCiones y con el suntuoso vestuario q:iie exige! C~mo la música de Elorduy
es esenc1&amp;lmente pas1onrul y descriptiva, exige
el .escenario a.dreuado, el movimiento la. acción dramática, que vendría á compl~tarla y
á :realzarla, Y cómo la triunfadora, la. ardiente

tLtrSTRA:bó

SR. RICARDO CASTRO,
Instrumentista de la obra de ·'Zulema."

SR. PANTALEON ARZOS,
Director de la orquesta en la audición de "Zulema."

.Culs g. lfrblna.
madode '' l Jueves de El Mu¡¡do,"

bom1ngo 26 de Enero ~

H,O~.

,PENTELICA.
Te he visto, hermosa mía, he contemplado,
sin la odiosa y avara vestidura,
las curvas de tu cuerpo sonrosado,
la noble majestad de tu escultura.
Un sol de fuego en su zenit ardía,
como ciclópea, formidable fragua,
r el aire, que abrasaba, no movía
ni la flotante túmca del agua.
La bóveda celeste se incendiaba;
y en la playa rojiza,

SR. RUBEN M. CAMPOS,
Autor del libreto de "Zulema."

mustio el ganado, con pesar pastaba
el césped y la yerba, hechos ceniza.
En los bosques vecinos,
d&gt;ormía el tigre; el ave no poblaba
la triste soledad con dulces trinos:
sólo el silencio su dolor paseaba ... !
El calor te agobió, quemó en tus venas
la noble sangre que tu tez colora,
y tu frente, que fuera de azucenas,
rojo olavel tornóse. Llegó la hora
en que Venus volvióse á ser Señora
de las hodas serenas . ...
Tu.s manos agitadas desciñeron
el jubón y el oorsé de tu cintura,
y á tus plantas cayeron
las nubes de tu blanca vestidura,
fingiendo pedestal de mármol pario
á la estatua de carne perfumada
que el divino estatuario
en sus noches de amor tuvo soñada ...
¡Oh! blanca aparición, más blanca y pura
que las eternas nieves del Sajama,
déjame que contemple tu hermosura,
y si el loco deseo mi alma inflama,
que intente dibujar, virgen ó diosa,
tu desnudez gloriosa ... !
Suelto el cabello, negro cual la pluma
del jilguero que canta en la floresta;
la ooja negra, que el "Amor'' esfuma
en arco obtuso de mortal ballesta,
sobre los negros ojos,
mejillas de arrebol y labios rojos,
que ocultan perlas en coral prendidas;
soñadora la frente, que retrata
ilusiones de amor siempre queridas;
griega nariz, que la pasión dilata;
cuello de Diana que esculpió Falguiere,
braoos robados á. la Venus Milo,
seno de virgen que ser madre quiere
y que, al hincharse en pubertad fecunda.
se agita en intranquilo,
oculto anhelo de emoc:ón profunda ...
Mas, ¡ qué veo! ¡ oh dolor!: la tibia linfa
se estremece con plácido murmullo,
y es que la diosa ó ninfa,
del divino escultor gloria y orgullo,
como la Venus griega,
lejos de mi, entre las hondas juega. .. ,

R. ~qrl• Qalvarro.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

LA VIUDA.
lill mundo entero parecía que se desplomaba sobre "eNa" paira aplastarla. con su inmensa pesadumbre. Todo caía. arruinado de
un golpe &lt;ksquicia.do en un solo estallido;
todo se desva.nooía como miserable humareda.
dejando p or único recuero.o de la rea.lid.ad
a.dora.ble de un rastro de dolor, el su.reo profundo de una amarguísima. pena; el dolor de
una vida segada. en primavera temprana, de
un amor mUJerto en albores de sol nacient.e,
de un hogar sepultado en la. sombra, asesinado . . ... ¡ Oh, qué grande, qué tremenda
ca.ida!
No fué el gdlpe rudo, brutal, de lo inespemdo. La desgracia, se anunciaba· desde hacía ya bastant.e tioon.po, y avanzaba paso á paso, sosega.damenite, como segura de que la
victima no escaparía de su zarpa. La enfermedad hacía sus progresos ILaJturaJJ:es, apagando
un átomo de vida cada día, desorganizando
urui. fibra, matando un rayo de virilidad; ca.da nueva aurora traía para el enfermo y para
ella la seguridad de un día perdido para la
esperanza, de un paso de avance hacia la
muerte. Pero en aquella lucha de la. agonía
pro1ongada, del dolor lento que nunca. acaba de herir definitivamente, encontraba el.la
consuelos para su pena, un resto de esperanza. que la alentaba.-Que viviera. "él," fuera
como fuera, y el.la quedaba contenta. Enfermo y todo, postrado en la canna, él representaba ahlí la vida, e.l porvenir seguro, el hogar
firme en su base.
Cuando el médico, llamándola apa;iie con
misteriosa reserva, dejó caer en su alma
aquel.las fatídicas palabras: "Esto se va. ...
Es necesario prepararle. Aquí sobra el médico .... ," sintió ella que todas sus energías se
derrumbaban, y ya no tuvo ánimo más que
para ll()lrar.-No; no era el médico el que sobraba; muerto él, sobraba también ella, ¿Para qué vivir, si con él se acababa todo, su
a.mor, su casa, su dicha? . . .
Las angustias del presente traíanla á la memoria las imágenes del pasado. Mi.raba hacia
atrás y encontrábase en su vieja casa de soltera, COIIl su madr.e viuda y sus hermanas, luchando con fieras inoertidum.b1'1€6, trabajando para sostener su _dec?rosa miser~a, y_ sofümdo con el porv001r dichoso del idealismo
eterno. El camino en sombras se do.minaba
después con duloes clal"i~arl.€8, y ella realizaba
sus sueños en aauella umón de las aJmas, S3Jlltifi.ca.do por Dioo en un día, inolvida,ble. Casada no hubo ya para el.la más que santas alegrías en el 88.Il!tí.s.imo hogar de sus amores.
Era un idilio monótono, soeo, como decían
sus hermanas, pero ¡ tan tierno, tan risueño y
ta.n honrado!. . . . Ella fué para él el ídolo,

la vírgen eternamente adorada en el altar de
su aJma, él para eilla, su vida entera, su ahna,
su Dios. El intenso amor ha.bíalo borrado todo, pasado y porvenir; vivía sólo para el presente, para él, que fundía en su cariño toda
la existencia.
Llegaba luego la lucha ruda de la enfermedad, soportada por el.la oon entereza admirable, sin sentir el menor cansancio, más solícita y más cariñosa cuando mayor debía ser la
fatiga. Noches de vela interminable; días de
trajín sin tregua; horas de agudo dolor, lar-·
gas como siglos; momenix&gt;s de terror que parecían UM eternida.d. Firm.e e-.n su pu.esto,
iortaJ.oo:iila por su cariño, que lentamente se
convertía en infinita piedad para aquella pobre juventud amenazada de muerte, suiríailo
todo con vrulor heroico, sin separarse un instante del lado del enfermo, recibiendo todas las punzadas del dQllor contínuo, CO!IItplaciéndose en devorar todas las angustias d,e
BU drama, amarrada al banco de su pena, por
las ligaduras de hierro de un amor sin límites. Cada momento de aquellos era una pena
más, una nueva angustia, porque cada golpe
&amp; tos y cada quejido del enfermo parecíale
un poco de vida que se perdía, una esperanza
que se escapaba. En medio del lento martirio,
agonía de su alma, iwariciaba, sin embargo,
una esperanza, la triste esperanza de aue no
concluyera el torm-e.nto, siéndole arrebatada
la preciosa vida.
En presencia del marido, disimulaba sus
fieros temores; los ojos acostumbrados ya á
'1a hipocresia, quedábanse enjutos, y el doilor
de dentro a:iil.uía á los labios en sonrisas cariñosas, para dar valor al enfermo; para dar valor á ella, que estaba muerta de miedo. Redobla11do su heroísmo, mientras la lucha conitinuaba_ sordamente en lo hondo, le a:lentaba
con ammosas palabras, engañándole como á
un niño con mentidas esperanzas. El, agradecido, confortado por las frases de ternura sonreía tristemen_te, frunciendo con grarr{ esfuerzo l,o~ labios en una sonrisa que era una
amargmsuna mueca.
Llegó, al cabo, el supremo trance sin dolor
sin asomo de angustia. J!ué un trá;sito de l¡
vida á la _m~erte rápido, tranquilo, sin un
solo retorcum~mto, en el suspiro de un sueño
sosegado _Y duloe. :Era al amanecer, un amanecer bnllante de lozana primavera· ol~das
de luz multicolor. inva?ían el esroo'io, atropellán~ose c~o s1 ~vieran gran priesa por
conquistar el mi peno de los cieilos · las negras siluetas de las casas y los árbol~ destacábanse vigoror,as, y la tierra entera su;gía del
océano de sombras, coronada por la,s aureotl.as
de flores de su santa. inagotable fecundidad·
e1;1 el ambiente respirábase, como esencia d~
vida, el poderoso vaho de salud que se escapaba de los robust06 senoo de la madre tierra.
Todo revivía con energía indomable, en lo-

Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

zanos brotes, mientras fa pobre vida del enfermo se escapaba del pecho, en un sollozo de
niño, apagado, imperceptible. . . . Vióle ella
entornar los ojos y sintió que le apretaba las
manos con fuerza; después hizo el enfermo
dos hondas inspiraciones de aire, suspiró y
quedóse dulcemente dormido. No tuvo fuerzas ella. para gritar; ni una queja siquiera se
~capó de su garganta; indinada sobre él, se
quedó también dormida, agobia.da por la fatiga, vencida por la pena . .. . .

•••
El de:sperta.r fué un sacudimiento de terrible crisis nerviosa. Como imágen de una pesadilla, acudió á su memoria la figura demacrada del muerto. Con ojos de loca vió en torno suyo, pero el muerto había desaparecido;
desolada, corrió por toda la casa, buscando al
esposo, como leOIIla que busca sus cachorros,
registrando por todos los rincones, creyendo
encontrar el cadáver escondido en cualquier
resquicio; pero el pobre muerto, durmiendo
ya en la sagrada tierra, había.se perdido para
siempre. Cuando se convenció de ello, los nervios ootalil.aron en formidables convulsi.ones
que hicieron tel1l€r también . por su vida.
No se la pudo hablar en muchos días. Aprovechando un descuido, se encerró en sus habitaciones para esquivar las miradas de todos,
huyendo &amp; sus hermanas, de su madre, en la
triste compañía de su duelo. Obstinada en no
responder á ningún llamamiento, negándose
á todo, permaneció cerca de dos días sin tomar alimento, como si se condenara á morir
de hambre; all segundo día hubo que echar
la puerta abajo. Encontrándola casi exánime,
y á viva fuerza le administraron unos caldos;
después hubo necesidad de llamar al médico.
A la desesperación rabiosa de los primeros
días, suceidió el dolor tranquil.o, silencioso,
más hondo y más amargo que el dolor que
esilallaba en la locura. En inalterable quietud
vivió semanas enteras, á sotl.as, recordando las
páginas adoi-ables del idilio y las dolorosas
del drama, encontrando en ca.da cosa y en cada detalle un motivo para ahondar su pena.
Como en los días felices, entraba ella en el
cuarto del esposo para arreglarlo con amorosa
sohcitud; limpiaba los libros, los que fueron
únicos amigos del mue,rrto; arreglaba los cachivaches del escritorio y ordenaba los pape•les, como si él hubieTa de venir á ocupar su
puesto en aquella meoo, á leer en aquellos libros v á escribir con aquellas plumas. Y _el
despacho del mar.ido era. para todos santuano
que nadie osaba profanar, donde sólo ella penetraba para adorar el recuerdo del companero. y llorar á mares sobre loo objetos que él
acarició con sus ojos y con sus manos.
Eran inútiles cuantos esfuerzos se hadan
para saoarla de la triste soled.ad en que se con-

sumía poco á poco. Cariñosamente ~on.sejábanla la madre y las hermanas, l?°ruendo en
el empeño todas su ternura, pero mfructuosamente. "Es una locura hija mía . .. Te estás
matando. . . Es necesario que procures conSQllarte que te distraigas. Ya que no lo hagas
por tí' hazlo por nosotras . . . "
Todo inútil. Obstin.ábase ella en V?,VIT ~
su soledad y nada podía toroer su resiste1;1cia
pasiva. Llegaban las pa~ie_ntes~ y las a.IDI~as
á visitarla, y á nadie rec1:Ha. _.todo le era m diferente; todo le produc~a dis_gusto Y repulsión. y así, viviendo en ai.sl.arrruento absoluto,
á solas con la imágen adorada, evoca:n.~o memorias del pasado, recordando de cont:11uo el
triste amanecer de primavera q~e se~aJ.ó el
ocaso de su dicha, pasaba los dms, S1n dar
más señales de existencia que las de su ~ant?,
como si toda la vida de aquel cuerp~ sm alma se hubiese enc001trado en los OJOS para
deshaoorse en lágrilrul.s . . .
._ .
El médico lo dijo terminantemente : '·(¿~ce días más &amp; igual vida y esto se h,t concl~do . . . Procuren ustedes que saJ.ga, 9-ue se distraiga, que olvide . . . . El sol y E:1 aire son los
únicos 11emedios. Esto es sencillamente un
suicidio .. .. "
,
Ante sentencia. tan decisiva no pod1a haber ya vacilaciones. Primero in teutaron r ~ucir la volunta.d indomable por la. persuac10n,
repitiendo las palabi~as del doctor, in vocando
otras mil cons1derac1ones; :p.6f0 la tenaz ~esistencia continuaba como &amp;P tes. . . . ; Morir!
Eso quería ella. Esta?3 de sobra. en el mundo
y quería irse m~y leJOO, muy leJOS, donde no
la molest-azra nadie.
Hubo entonces necesidad de a,pelar á ;a
fuerza sin consideración alguna. Y un dia
sacáro~la de su encierro casi arrastrando, Y
entre la madre y las hermam.as p~siéronle el
traje de luto y prendiéronle el triste manto
de viuda. . . No había remedio. Era necesario salir, tomar el sol, respirar el aire. Además estaban quedando mal con todo el mundo· había que devolver visitas; la gente murm~ía de ella y hasta pondría en duda pasión tan extrema.da . ...
Ella se dejó llevar á la fuerz~, coono _si la
condujesen arrastrada; abandono el encierro
y salió con sus hermam.as. . . . _Al atrayesar un
gabinete la luna de un espeJo refleJÓ su figura entem: el cuerpo desmadejado, vestido
desgarbadame-nte, como si la ropa fuese colgada en una percha; la cabeza mal peinada,
COill las ondas en desórden; el rostro huesudo
y terroso, que parecía salido d~ un sepulcro.
Mir óse ca.usualmente en el espeJO y se encontró horrible, casi repugnante . ...
Súbitamente rea.nimáronse en su espíritu,
los instintos de mujer cuidaidosa de su belleza y volviendo atrás, echó á correr rupresura-d;mente. Tras ella corrieron las herm.ahas,
temiendo alguna locura de la viuda incoruolable · pero la tranquilidad renació momentáI1Jeam'ente . .. La ''viuda" había coori.do el puesto á la "mujer," que en un impulso de femenil coquetería flrreglaba frente al tocador, l~s
descuidadas ondas del cabello y ocultaba ha.Jo
blanco polvo el terroso color de la cara enflaquecida... . .

.Ceón ifoch.

MADRIGAL.
Rosa que mustia y ajada
miras á tierra, apenada,
vuélvete á alzar orgullosa,
pues no hay una -Jilor, ¡ oh rosa!
que junto á tí valga nada.
Porque tú que te has erguido
entre la mata de pelo
de mi dulce bien querido,
puedes decir que has tenido
un trono encima de un cielo.
Cielo incomparablmnente
más hermoso y esplendente
que el de Dios, pues el de Dios
tiene un sol unicamente
y en el tuyo ¡ brillan dos!

Jo•

DOS SONETOS.

MISTERIO
I

SU AL MA
Su a.lma era un jardín abandona.do,
en cuya exuberancia caprichosa,
á la par que del bien la húmeda rosa
florecía Ja adelfa del pecado.

Y o fuí el horticultor enamorado
de su belleza agreste y misten~;
yo transformé en dorada manpooa
al torpe buho que asolaba el prado.

Formada con luces d,e estrellas y púdicamente velada por rayos de luna, de desliza
gentil y vaporosa entre las ennegrecidas ruina2 de una alma muerta parra ,la esperanza.
Una estela lUininosa deja á su breve paso
y huyen espantadas, á refugiarse entre las
sombi'll.S, las mariposas negras de mis dolores.

•••

Yo en mis felices horas de terneza,
arranqué de sus cailles la maleza
y en ca.da verde rama colgué un nido.
Y o arroyuelos formé de linfa_ clara;
mas no logré impedir que gei:mnara.
1-.i. espontánea simiente del olvido.

SU CUERPO.
Ou.ando triste y sólo me veía,
ella acercóse á mí, llena de anhelo,
ante mis ojos desgarrando ei velo ,
que sus caru1ootes formas enoubna.
Tal cual enciende la pradere. el día,
el amor inmortal venció mi due1o,
y en mis carnes clavó su gar;ra el celo,
en la torpe ambición de hacerla mía.
Loco aspiré ,el perfume de su seno;
loco bebí en sus labios el veneno
&amp; su falsa pasión; mas el delito
era la viida de su carne impura,
y sucumbió mi férvida ternura
.
en la hoguera bestial de su apetito.
A. González Carrasco.

EUNICE.
De la Academia en el pensil frodoso,
aspirando feliz auras serenas,
discurre en abandono deleitoso
la :reina d,el Cerarnico de Atenas.
Liberta jonia de sin par cultura,
la ailegre :hlunice con razón se uia.na
ail. ver cómo reiailza su hermosura
la prestigiosa eduieación lesbiana..
Saio la doctrinó, Safo la hizo
señuelo de la mente y de la vista,
ser enloquecedor á. cuyo hoohizo
no hay efebo ni anciano que resista.
Acompáñail.a Efipo, aquel v.alient.e
doríforo de riza cabellera
que conquistó el pentapio noblemente
venciendo al gimnasio en ai carrera.
Conocióla una tarde en que tañía
con gracia sin igual kelis sonora,
bajo el rojo velamen que lucía
largo trirreme de encorvada prora.
La juventud de Atenas agitaba
ramas de mirto en graito clamoreo,
mientr-as la nave hermosa se allejaiba
de los marmóreos muros del Pireo.
Iba llevando á Chipre la rienroe
turba de peregrinos bu!l.liciosa,
que ansiaba prosternarse reverente
de los amores anile la alba diosa.
FA la vió doolizándose ligera
por el ático mar, absorto y mudo,
y desde entonces de la blonda hetera
la dulce imagEn ahuyentar no puedo.
Porque su amor con el desdén no anuble
y al fin se muestre á su anhelar propicia,
Efipo entrega á la beldad voluble
el rico istmión que oon afán codicia.
Helios llega á su ocaso. EstaJla un beso,
nuncio probable de venturas hondas,
y ríe con erótico embeleso
un fa.uno que aparece entre las frondas.
Manuel A. San J uan.

Son sus O'jos de un encanto indefinible, sombreados por pequeñas manchas que los circundan: sus pupilas recuerdan ese ligero tinte verdinegro que colora al firmamento cuando descendiendo el wl á su ocaso, empieza á dibujarse en lontananza la hora. creprucular : sus pestañas son largas y sedosas : sus
miradas semejan relámpagos que rasgan el seIl'o de la nube tempestuosa, 6 rayo de luna
que besa dulcemente el rostro de virgen soñadora . ..
Un capullo entreabierto y ,en cuyos pétalos
a~ brillan las gotas del rocío; un era.ter, a1go
que condena; al~o que infunde es~rauza,tail
es su boca: ablSIIlo sin iond'O de dueloa y
miserias, cima deslumbradOT'a que acerca á
los espacios infinitos. . ... .
_ Cai~a flotante de delga.dos hilos de oro;
mestncable_ red en donde yacen prendida,., locas y trev1das esperanzas; piélago inmenHo en donde los hacecillos luminosos se quiebran, se bifucan ó se pierden; tal es su cabellera : manto sedoso y ondulante qu.e cubre
apenas las formas de virgen soñadora, . .

•••
; .. Líneas de incomparable pureza .. . ;
!11onstruo que debora cerebros y existencias... .
'ñait lux'' en donde la hum.anidad se pierd~ se extruj_a y se -consume .. .. . ; la eterruda.d en el instante . . . ; la creación dentro
del lodo ... . . ; locura .. . . .

II
Incógnita VIaJera de otros mundos ¿ qué
buscas en mi alma .. .. ?
'
A doquiera que tus miradas se dirijan encontrarán desolación y ruinas;. . . pedazos de
esperanzas . .. . , tedio, tristeza maldicio-

nes ... .. !

'

Nada ha quedado en mí de lo que en otro
ti;mpo . ambicionaba: en al pasad'.o, cenizas
aun oahentes por el recuerdo . . . . en el porvenir el fantasma siniestro de la' duda . ...•
¡ d~ la nada .. .. 1

•••
Incógnita viajera de otros mundos, ¿ qué
quieres tú de mí . . .. ? ¿ Qué buscas en mi
alma . . . .. ?
Agustl n Monterde.

DESDE EL TENDIDO.
Prende cárden'O sol sus flecos de oro
en los ternos de luz de los toreros
y . deja tm
mantillas y sombre;os,
mzado maúiz multicoloro.

!as

Al toque agudo del clarín sonoro
abren sus negras b~as los chiqueros,
y ya, garr'OOha en ristre los piqueros,
salta á la arena el arrogante toro.
Y comienza la lucha de la fiera
que el_ castigo ail sentir ,se desespera.
Y _embiste, y brama, y con furor se agita;
Illlentras el pueblo, en incesante broma,
c~o en los tiempos de la antigua Roma,
ebno de gozo y de entusiasmo grita.
Salvador Gut/ér rez 1111/era.

�Domingo 26 de Enero de 190! .

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I LUST RADO

Los marinos del "Sz~hetJar:"

El "Szighetvar" anclado en Veracrnz.

te ca.ñcxo.es del cruooro, funcioniaron durante
los ejercicios, y tanto los oficiales como los
sirvientes de las piezas, demostraron destr.e-

La Comisión Militar .Mexicana á bordo del "Szighetvar."

za y conocimiento poco comunes en el maniej o de ellas.
A bordo de un carro especial del Mexicano, emprendieron su viaje el 16,
los distingui.d.oo h uéspedes.
Los varios pa.isajes del camino, reputado como el más
pintoresco de la República
produjeron la más gr.i.ta
impresión á los marin0s. A
Buenavista, estuvieron á recibi:r'1os poo: la tarde, los
señores Barón de Kaska,
Dr. Isidro Glu-ck, J osé Sanesching, y varios otros
mr€!1Ilbros de la colonia. El
señor Genera,I Francisco A.
Vélez Comandante Militar
de la Pla2a, y algunos ,Jefes de adta graduación en el
ejército, esmvie:-,lll en la
estación á d!l.r la bienvenida á los tripulantes
Además deil Comandante, Sr. Proprotnik.
c~b~1Mero· muy correcto, y marino notable,
vm1eron á la ca.p ital los siguientes individu~

Ayudante Brano,n, Francisco Pruschen, Dr.
Estanislau Burczinsky, Tenientes: 1\faximiliano Seltz, Marimiliallo Korb, Adolfo Potocnik, Edler von Lang, J&lt;"riederich Paugger,
Ingeniero Maquinista Franz Coci-ancig.
Cadetes : Bro:liin, Halm von Hrulmenbook,
Víotor Skublies de Pasenyo, .Alfredo V essel
C!lll1los Edier von Unosovski, Eugenio Tausch
y Barón Heine Geldern.

Las reformas anunciadas
Después de nueve año.s de vida con que
cuenta este semanario, y en los cuades se
ha estudiado con gran interés el gusto é inclinaciones de sus lectores, nos partec,e tener
muy indicadas las reformas que Llevaremos
á cabo desde el mes entrante.

Y alargando un poco este discurso, y cincelando con cuidado los arabescos retóricos, ya
puede buscarse coyuntura para finalizar, eso
si, porque es de cartel y exigido por el uso,
con estia frase chusca y gastada en fuerza de
IIIB.nosoos, como las monedas : ¡ El rey ha muerto, viva el Rey 1

"LOS M:ISEBABL.ES"
Con este número se reparte le p,enúltima en-

REGALO DF U# TOMO OUl#CE#AL

Desde el mes entrante, se repartirá -entre
los abona.dos aJ MUNDO ILUSTRADO y
CADA QUINCE DIAS, un tomo OOIIl1pleto
y encuadcrna,do, con ilustn:aciones. Así se
habrán reunido al fin del año, veinticuatro
tomos, cuyo vailor en librería exoede con seguridad al precio de la suscrición á n uestro
~ari_o.
Comenzaremos en la próXlma qumcena, con la colección de novelas ~ f &lt;mson_ du T.errail, ofreciendo que
por Illllgun motivo, la dejaremos trunca.
En Febrero se reparlirán "La Herencia
Misteriosa" y "Sor Luisa ó La Hermana de
la Oa.rida,d," en 11arzo, ''El Club dt' los Explotadores" "Turqlli:!63. la Peca,dora" y así sucesivamente.

La s ección para las Damas

Sobre la cubierta del "Szighetvar.'•

•••

PARA ESTE PERIODICO.

trega del penúltimo tomo, y lo que falta para
concluír la oh:ra, será repartido en cuadernos de_ á 32 páginas cada mes, excepto el_ finaJ. del tomo, que se repartirá con el
P;óxi:110 númer.o. Dicho reparto, corumi.tu!i.ra una verdaidera prima de compromiso y
se haoe por no dejar trunca la obra c o ~da; pu~ ~ cambiar la organización en nuestro p1mód1co, _n~ proponemos seguir aumentando la biblioteca de nuestros abona.dos,
p,ero no y~ ?ºn o~ras que por costosas, requieren larguuumo tiempo para su conclusión.

Sei:3- ampliada y se mejorará notablemente,
lo nusmo que otras secciones del periódico,
pues estamos preparados para haoer un gran
esfuerzo, con el objeto éoo halagar á nilllstros
suscritores.

de Enero de 1902.

con las ramas tensasydesnudas,pintada.al "estufino" sobre la franjacon tonodesepiadel horizonte ;~[a rugosacrestería, enrredadas y flotantes, á modo de girones de velos gris.es, anchas cintas de niebla, y, encima de todo ello,
un cielo de tinte indefinible, falto de luz y
carga,do de nublazones. Oon esto, y con decir
que el viejo Neva en el bolsón mill.,ares de
esperanzas y des.engaños, de sucesos tristes y
de ilusiones muertas, ya está el bro:?to del
primer cuad,ro trazado con pinceladas enérgisas exóticas y raras, cuadra poco con las vuldiría cierto amigo mío que, amant.e de las cosas exóticas y raras, poco á poco con las vulgaridades y lugar.es comunes. Para el segundo
cuadro, ya tiene que ser düerente la "factura," y empkarse un prooedimiento distinto,
y hasta si se quiere, antitético, bien que quizá
en esta pintura hayan de usars.e oolo.res emplearlos con más frecuencia, y líneas qwe requieran menos ejecución y :maestría en el
artista. Hay que tramr, con ''brooha gorda" para que dé el efecto buscado, á un joven rubio, imberbe, sonriente, en cuyos atavíos luzcan los áureos bo:rcla.dos, los reflejos
de las piedrr-as preciosas y los cambiantes de
seda. Adelánitase á pasos lentos, y con aire de nobleza distinguida, por un parisa.je invarnal, p,ero lleno de toques d,e luz y de suaves
dlaridades celestes. A este personaje se encara el poeta escritor, y en deprecación aca,démioo, ruégale, en nombre de los tristes, de
los desconsolarlos, de los buenos, que desate
los cordones de su escaroeJa de púrpura, y derrame á manos llenas las horas felices y los
dichosos presentes durante su reinado.

VISITA A LA CAPITAL.
En los primeros días del corriente, ancló
en Veracruz el Crucero "Szighetvar,'' uno de
los mejores buques de la escua,dra austriaca.
La. noticia de que el ComandaDJte y Oficiales de la tripulación visitaría:n la capifa1
tras una corta estancia en el puerto, fué recibida por la colonia austro-húngara con el mayoo: entusiasmo. Los miembros más prominentes, orgaruzaron en honor de loo maTinos, una serie de festejos, qu,e como el banquete y el baile en el Oasinlo Memán, fueron
la nota saJiente de la pasada srema.na.
Jill. crucero, que trae una misión simpática
á las aguas de México, por ser de paz y confrnitemidoo., es uno de los más modernos de
la flota austriaca. Fué construído en los Astilleros de P o.la, de donde salió el 29 de Noviembre dieíl. año. pasado, para harer su viaje
de prueba.
El buque desplaza dos mil trescientas toruj]adas, está dota.do con veinte cañones, y
811 t ripulación es de trescientoe diecimreve
hombres.
En presencia de una comisión mexicana,
que presidía el señor Brigadier José Maria
Pérez y que nombró la &amp;c:reitaría de Guer ra, se -rerificruron el 15, en Vera.cruz, ejercicios de fuego, muy notables. Loo w.in-

Domingo 26

¡ Y tan satisfechos que se quedan los ''buenos burgueses" !

Señorita Isabel Murúa.
de premios y en los discursos de fiestas cívicas.

LAS CRÓNICAS DE ENERO.
.Fin y principio de año : he aquí una oportunidad no desaprovecha,da jamás por ga,cetiHeros y cronistas.
Estos últimos, sobre ibdo, se la dan de
filósofos con sus puntas y ribetes de poetas
y en gram.des tiradas líricas, despiden el año
que se extingue y saludan al que llega, no
sin lanzar graves cargos al que deja el puesto,
y entonar hosanas y deshaoerse en cumplidos
para el que sienta sus 1'€2iles un instante después de las doce de la noche del 31 de Diciembre.
La retórica d,e estas piezas, (¡ buenas piezas!) literarias, no ha cambiado de mucho
t iempo atrás, y mucho me temo que no haya
esperainza alguna de trarufon:nación en ella,
asi como tampoco la hay en los brin&lt;lis políticos, en las revistas de teatros, en los versos

El añejo y usa.dísimo molde no ha cambiado, y la rereta para "oofeccionar'' esta el.a.se
de lllrtículos joco-serios, es traída y lilevada
por cuantos mozalvetes andan por ahí en las
librerías y redacciones, echándosela de escritores y periodistas sin permiso de la gramática, del sentido común y hasta de sus respectivas familias.
Ya sabe bien el que sobre. tan arduo y trasoend:entad. asunto va á exprimir el magín para
Menar una ó dos columnas de periódico, 1ue,
ante todo, debe personificar el año que terminia, en un vejete agrio, barbudo, mal encarado
y andmjoso, que con tosco bordón y .raída
y pesada bolsa de viaje sobre las espaldas, baja por la tortuosa cuesta de la montaña, holiando la rueve con pies desnudos, entumecidos y nudooos.

El fondo en que debe eneua,drar Ja figura,
tiene que ser triste : un campo árido, embl.mquecido por el hielo y esmaltado por el oro
viejo de las hojas secas-persistentes vestigios
del colorido Otoño-una veintena de troncos

X.

Y. 3 .

E N LUTADA.'
Pareces una virgen doilorida
De suave y meláneoliea. hermosUTa,
Y llevas en tu frente la tristura
de todos los qtre sufren en la vida.
¡Oh! divina sonámbula! Vencida
Por tenaz y constante desventUl'a,
Pareces una virgen dolorida
De suave y melancólica hermosura.
Con tu negra y doliente vestidura
Caminas por la selva obscurecida,
·
Y en medio del silencio y la pavura,
Por tu rostro de pálida blancura,
Pareces una virge,n dolorida.
P e d ro R. Zavala.

'

�Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~es tem6lcres en Suerrerc.
Por la información que han publicarlo nuestros diarios en los últimos días, cou respecto
á los temblores ocurridoo la tarde de: lli del
corriente en una extensa zona del país, habrán visto los looto:res de "El Mundo Ilustrado" las propo.rciones que alcanzó el ienómeno en la histórica ciudad de Chilpancingo,
y en algunos otros puntos del Estado de Guerrero.
Las primeras noticias, difundidas por la

tos de la catástrofe, de los m01Tadores de aquellas comarcas, fu.é indescriptible: los edificios,
al derrumbarse, sepultaban aquí á una madre; aillá el artesano entregado á su tarea;
en el templo, á los que con sus plegarias demandaban el pan de cada día. Enmedio de la
confusión espantosa, del estruendo, las familias corrían á refugiarse á los campos vecinos, mientras un grupo de hombres arma.dos
con zapapicos y aza&lt;lones removía:n. los escom-

prensa con la vclocida.d del rayo, y ratificadas
en su mayor parte, después, por despachos
:particulares, y por telegramas del enviado de
"El Imparcial," produjeron como era de ~perarse, profunda sensación en todos los círculos sociales. El Observatorio MetoorOtl.ógico,
se vió luego invadido por una multitud ansiosa de noticias, y no fué sino después de algunos días, cuando comenzó á calmarse la excitación.

bros, para desenterrar á los infelices que habían quedado bajo ellos sepuJ.tados.
Cuanto aceirca del desastre han dicho los
diarios de la capital, resulta pálido, si se le
compll!l'a con el estado en que se encuentran
en estos momentos, Chilpancingo, Iguala,
Ta.xco, Tepecoo.cuilco, Chilapa, y otras poblaciones.
En· Chilpancingo, se celebraba el 16, eil pri-

bitó el Benemérito J uárez; pero en ésta no
se registran sino ligeros desperfectos.
El cuartel del H Batallón quedó reducido
á escombros y la tropa, provisionalmente, fué
á alojarse á una finca de la calle Nacional. La
estatua de Don Nicolás Bravo, que se levantaba en la plaza principal, sobre una columna
ele cantería, de seis metros, cayó incrustándose en el pavimento de la glorieta.

•••

Barrio de la estación del Ferrocarril, en Jojutla,
casi destrnida.

Estatua del General Nicoh!.s Bravo, derribada por el temblor,

mer aniversario de la toma de posesión del
señor Gobernador Mora, y momentos antes
de que ocurriera al fenómeno, recibía el funcionario en su despacho, las felicitaciones de
los representantes de los dist:rritos. Del Palacio
de Gobierno, sólo quedaron útil€8 algunas piezas del departamento de la Secretaría y del
Conserje; pues lo demás que no se derrumbó,
quedó á tal grado averiado, que amenaza desplomarse de un momento á otro.
La Es'C'Uela Normal de Profesoras y la Escuela oficial de niños, sufrieron tarrnbién averías de con$ideTación. La primera fué un bonito edificio. Cuando ocurrió el sini,estro, los
niños, Je la segunda, safü!ron á un jardín donde practican sus ejercicios militaxes, para ponerse á salvo.
En cuanto aJ Colegio Profesional y Normall. del Estado, está próximo á clausurarse,
debido á que por el derrumbe de algun-as paredes y las cuarteaduras de otras, está inhabitable. El Director y el Se.cretario del establecimiento, estuvieron á punto de perecer.
A hacer más triste el ou.adro que ofrecía
Chilpancingo, al o&gt;bscurecer contribuyó la
falta de alumbrado, debida á que con el temblor la maquinaria de luz eléctrica quedó inservible. Las calles, por la noche, presentaban un aspecto aterradcxr.
De las fincas históricas que se conservan
en Chilpancingo, la d·e Morelos, sufrió pocos
desperlectos; pero la del General Bravo, resultó muy averiada. En la primera, se firmó
la doolaración de la Independencia Nacional,
eil 6 de Noviembre de 1813. Hay en la capital
de Guerrero, otra casa histórica: la que ha-

•••

La intensidad del fenómeno, causó, además,
otra multitud de perjuicios, cuya enumeración no cabe en los límites de nuestro semanario. Algunas fincas particulares, quedaron
convertidas en montones de escombros y otras
amenazan venir por tierra.
Las familias, como dijimos antes, salieron
al campo, temerosas de que volviera á sentirse
el fenómeno, y algunas han plantado allí sus
tiendas, resistiéndose á volver á la oiudrud.
En los suburbios, se han instalado la mayor
parte de las oficinas públicas, y para no entorpecer los asuntos de Gobierno, se improvisó un jacalón de madera y zacate, que sirve
de despacho al señor Mora.

•••
Existe en la capital de Guerrero, un templo
de construcción muy antigua, ligado íntima~
mente con u_na ~e las páginas más gloriosas
de nuestra, historia. Ha.ce algunos años, el párroco trato de reformarlo, y hasta llegó á colectarse una buena cantidad de dinero; pero
se levantó entonces una ruda oposición y hubo de limitarse el sacerdote á la reco~rucción de una torre caída á consecuencia de un
temblor, hace varios años.
El templo á que nos referimos es la Parroquia, sitio en que se reunieron' los individ~os de la junta de Zitácuaro, con otroo pat:iotas, para formar el primer Congreso Constituyente, uno de los más preciados lauros ele
Don José María Morelos.
Los restos del General Bravo y de su esposa, se encuentran sepultados al pie de uno
de los altares. El templo está también vinculado con otros hechos salientes de la historia y se le_ considera como una reliquia de
eque~los tiempos en que los insurgentes, perseguidos por todas partes, sin recursos mantenían J?alpi~ante en el corazón del p~eblo, el
amor a la libertad y á la patria.
En la Parroquia existe también un objeto
histórico, de valía: es una campami. fundida.
á principios del siglo pasado. Esta campam.a
fué la que llamaba á congregarse en aquel recinto, á los miembros del pTimer Congreso
Constituyente.

Palacio del Gobierno en Chilpanci.ngo, destruido en su totalidad,

Este lugar, decimos, fué también sacudido
por el terremoto : sus paredes se ouartearon,
dos de sus bóvedas cayeron á tierra, con estruendo, y otras hay, que cruzadas por grietas enormes, vendrán también por tierra. La
historia sufre una gran pérdida.

población más de seiscientas casas inhabitables, á consecuencia de los desperfectos ocurridos en ellas y causados por el temblor. Las
pérdidas sufridas se calculan en más de tresoientos mil pesos.

•••
El empeño del señor Gobernador Mora, por
aicorrer al auxilio ele las víctimas, ha hecho
que éstas encuentren, si cabe, un lenitivo á
su infortunio. Personalmente ha reoorrido la
ciudad, el funcionario, distribuyendo cantidades en numerario entre las famriJ.ias necesitadas, y dando alojamiento seguro á los infe1:ices que en un momento quedaron sin hogar.
La filantropía particuilar ha puesto asimismo
en juego, todos sus recul'SOS, y aun de las poblaciones lejanas, se remiten sUJilas que las autoridades se encargan de distribuir á los pobres.
Para que nuestros leotores tengan una idea
de lo que el fenómeno del 16 significa para la
capital de Guerrero, diremos qoo hay en la

El centro del t.errible fenómeno, sin precedente en Chilpancingo, fué según datos
de la oficina Meteorológica, el Estado de Guerrero. En la carta de la República, señaladas
con curvas cerradas, se ven cuatro zonas: la
primera, que comprende eil territorio mencionado, donde el temblor se hizo sentir con
mayor intensidad; la segunda, donde se sintió
muy fuerte; la tercera, donde la intensida&lt;l
fué un poco menor, y la cuarta, donde el fenómeno fué débil. Las últimas curvas comprenden parte de los Estados de Moreil.os, México, Michoacán, Colima, Guanajuato, Querétaro, Distrito Federal, Hidalgo Jailisco, y Oaxaca.
El 17 vOilvió á sentirse el temblor en la
capital, en Tuxtla Gutiérrez y en Tehuantepec, repitiendo en este último punto el 18,
y en Chilpancingo el 19 y el 22.

Patio del hotel de Iguala, destruido por completo.

•••
En ningu.na de las zonas que abarca el plano formado por el Observatorio, causó el fenómeno destrozos y consternación tan grandes
como en Guerrero, donde ciudades entregadas
en plana paz, á una laboc de progr-eso y de
oTden, han visto en ruinas sus más preciados
edificios; destruidos sus templos, y rotas, por
tierra, sus estátuas; toda una suma de actividad y de trabajo incesantes.
El pánico que se apoderó en los momen-

Domingo 26 de Enero de 1902.

Casa del General Bravo, en Cbilpancingo, deteriorada por completo.

Parroquia de Iguala. [Se destruyeron sus torres.]

Sin alcanzar las proporciones á que llegó
en Chilpancingo el desastre, en otros puntos
d~l Estado, como decíamos, se lamentan pérdidas de más ó menos consideración y que
sól-0 podrán repararse á costa de nuev~ y contínuos esfuerzos.
Los relegramais anuncian que €n algunas p0bl11Ciones, el pánico llegó á S'U más alto grarlo.
En Iguala, además de un portal y la escuela
de niños, se denumbaron las torres del templo Parroquial, que se enouentra en la pintoresca plaza de los Tallllarindos. Como se verá
por nuestro grabado, las torres eran de construcción ~ moderna que el resto del templo, y. constituían _un bonito ornato para la
pobla.c1ón. La Ha01.~n~a de Atlixtoc, propiedad del General Fnsb1e, que iba á ser inaugura.da al día s.iguiente, sufrió grav€S averías,
sobre todo en la capilla, cuya cúpula se derrumbó por efecto de la sacudida.
Otr~ ta:1-to puedie decirs,e de Clúrlapa, donde
se registro el despJome de las torres de San
José y San l!'ra~cisco, sepultando bajo las ruinas á un estudiante y á una señora. Se derrumbaron también loo po.rtaJ.es y multitud de
fincas.
En Tupecoacuilco y en Copanatoyac las
casas del Ayuntamiento, son hoy moi::tones
de escombros. El templo de esta última pobl~.

�EL :MUNDO !LUS'l'RADO

Domingo 26 de Enero d.e 19ó2.

Domingo 26 de Enero de 1002.

EL MUNDO ILUSTRADO

ron a!lgunos derrumbes en las montañas, de
cmya.s cimas se desprendieron grandes rocas,
que se precipitaban sobre los valle.s y los barrancos.
En algunos puntos, las aguas del río Mezcala, salieron de su cauce, damamándose por las
riberas, y en otros lugares, los campesinos tuvieron ocasión de observar un curioso fenómeno : el alumbramieruto de corrientes de
agua subterráneas, debido á Jas grietas que
se abrieron en el terreno.
El camino de Iguala á Chilpanóngo, quedó
cubierto de predra.s, árboles arrancados de
cuajo por el temblor, etc. El cuadro que
ofrece toda la coma.rea es desgarrador.

cCas demolicioqes en j'lléxico.
•

•••

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Interior de la Parroquia.

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Sexta calle de Rea.

ción y la Escuela de Niños, a.sí como otras fincas, quedaron también reducidas á polvo.
Zumpango y Coatepec sufrieron grandes
averías. En eJ primero se derrumbó la escuela, resu:l.hl.ndo lesionadas la. DirootOTa y
ailgunas alumnas.
Una veroadera coincidencia c001tribuyó á
que Zumpango quedara casi totalmente destruido; P U€S en los momentos en que el seísmo se dejaba sentir con más fuerza, y cuando
sus habitantes salían en ma;;-a, en busca de
lugru·es seguros para. alojan:;e, se declaró un terrible incendio en una choza, que no tardó
en propagal.'f'e á los jaca,les cercanos y á aJgu n11s de las casiias que quedaban en piie.
Durante el fenómeno seísmico, se registra-

Aspecto de la demolición de la manzana donde se encontraba el templo de Santa Isabel,

EL TEMPLO DE SANTA ISABEL.
Damos en esta plana una fotografía del
camp o, lleno ahora de escombros, en que se
levantará el futuro edificio del Teaitro Na,.
cionaJ.
Toda una manzana, de las dos que adquirió
nuestro Gobierno para demolerlas y erigir
en su lugar el Teatro, ha sido derribada : vigas, vidrieras, capiteles rotos; masas informes;
es lo único que sobrevive á esa. labor lenta,
¡xaro destructora, de la. pica. En confuso des-

orden, operarios cubiertos de polvo, y carros
que orujen al peso de su carga de escombros,
cruzan en todas direcciones el campo· . . . Dentro de breves días no quedará de aquel hacina.miento de casas que todos conocimos, ni la
huella más leve !
Con la demolición de esa manzana, ha desaparecido para. siempre un viejo templo, el de
Santa Isabel; una de aquellas construcciones,
valga la frase de nuestros abuelos, hechas para toda la vida : recilllto de{,tinado, primero
01l culto religioso y d€Spués á necesiid.ades de
la vida comercial ordinaria.

Sa.nta. I sabel, como casi todos los templos
antiguos, estaba consagrado por tradiciones y
anécdotas y quizás, su desatparó.ción, para ailgunos, coneiñtuya una pérdida irreparable.
Nosotros quisimos guardar, del viejo templo, una impresión fotográfica para ofrecerla
á nuestros 1€-clores: -es la última faja de sus
muros, en los momentos en que va á desploma,rse. Y creemos que nuestros abonados
la verán con gusto, porque las aceras del frente de Sta.. I sabel y la esquina de S. Francisco,
estaban en ese instante llenas de espectadores.

QUERELLABAN LAS FLORES......!
Y así rimó sus quejas el lirio: Estoy muy triste
poirque este blanco traje con que el señor me viste,
no ee el más eucarístico ni el más inmaculado:
He visto algo más blanco !
Y el mirto enardecido, temblando de coraje
me dájo : Ya la púrpura. sangrienta de mi traje
ha sido superada por otra.; estoy celoso :
Yo he vieto allgo más rojo.
Crispando sus a-rterias la. viuda pasionaria.
gemía: No es tan negra mi ropa fune-raria.!
Y tengo mucha envidia, y tengo muc,hoo celos
porque hay algo más negro.
Y la magnOilia histérica, que lenta se consume,
l'lomba la derrota de su gen,til perfume,
diiciendo: Ya no impera la esencia de mi oolos,
Hay algo q11e es más suave !
¡ Oh pobres derrotadas! Depongan sus agravios
que mi sultana pasa, y ell. roio de sus labios,
la sorrnbTa de sus ojos, su aliento v su blancura.
son siempre más hermosos oue todas vuestras túnicas!

Aspecto de las bóved.;;, ele la Parroquia.

Cnsa Municipal de Tenango del Río, completamente
destruida.

...

~

Con detailoo tan sensibles como los que hemos transcrito, podríamos lJena;r nuestras
columnas; que tantos son los sucesoo lrumentahles de que fué víctima. el Estado Suriano,
y tan dolorosas las escenas que se desarrollaron en los momentos angustiosos de la catástrofe. Cuentan los ancianos de Chilpancingo, que no tienen memo.ria de sini,estro semejante, y que n'UilCa, por efecto de un temhl.or, ha.bían pre...&lt;&gt;enciado el espectáculo que
hoy ofrece la. ciudad de los Bravos.

Mucho ha perdido Ohilpancingo á consecuencia del terrible fenómeno, y mucho pierden también las pequeñas pohlacionles que
han visto desmorona¡rge las chozas de sus moradores, sus escuelas y sus templos; pero ese
carácter batallad{ll}' de sus hijos, tanto en la
guerra como en la paz, hará, no lo dudamos,

JOBE F. ELIZONDO•

•••••

TRÉMOLO.

Estarlo en que quedó la e~tatua del Gral. Bravo.

Palacio Municipal de Cbilpancingo, con notables desperfectos.....::l

que la reconstrucción de lo perdido sea pronto un hecho ha:lagador, para bien de aquellas
oomarcas dignas por sus antecedentee, del
más a,lto grado de prosperidad y de progreso,

La caida del último pilar.
Instantánea de ''El Mundo Ilustr1&lt;do."

D11ro, duro, duro, cual martillos en la fragua,
Los dedos crispados arrancan notas vibrantes
One suenan y men11n cual cayendo chorros de agua
Baio frondas blondas en las ondas incesantes.
Zumban y Ti tumban las notas graves del piano
Cual ck·lón que emerge de profunrl.a catacumba
~
'
-1 en roncos y broncos acentos habla el arcano
Con són seco y hueco como el eco de una tnmba.
Gárrulas, ligeras, cantan las notas centrales
I ,a canción perenne ele misteriosas ternura,:,
Y hablan, hablan, hablan con sus fáciles vocales
Hasta que se pierden en extrañas tessituras.
Entonoo, repican cual divinas campanitas
Las tiplei,-las niñas que aman los gráciles trinos- '
Y ríen )' trinan cual guijas que tienen citas
En límpidas linfas de murmullos ar¡rentinos.
Y fü\1 triunfa el trémolo. retreteante catara.ta
Como tiroteo fiero, frágil, raudo, seco;
Y el trémolo artista que los trémolos desata
T rema en las muñecas sus falanges de muñeco.
/IIIANUEL M . BERMEJO

�Domingo 26 de Enero ele 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 5.

MÉXICO, FEBRERO 2 DE 1902.

Subscripción au:,uual forli.nea,

S1

Gerente: LUI&amp; Rtl'l'.5 &amp;PINDOLA.

Director; LIC. RAf'AlL Rtl'l&amp; &amp;PINDOLA.

P~RFUME D~ INYl~RNO,

60

Idt:m. ldem. en la c-.plts.1, ,. 1.25

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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