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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO ·

DOl!ll!irngo 16 de Febrero de 1902.

LL MUNDO ILUSTRADO

LOS TERREMOTOS EN CHILAPA
Unia de Jas poblaciones que s1llfri.er001 más con
los últimos teromotoo . habidos en el Estado de
Guel.'ll'ero, fué Chi,lapa, impoo-tain!t.e ciudad. de
la Entidad Swreñ.a, que tiene mayor e.x:tensi&lt;&gt;;n
que Chilpamcingo, y cuenta con 1liD. comermo
rmís rumplio.
Las destruociooES en Ohilaipa. dan á la suma de ,las pérofud,as, ll:Il. CODJtirnge!llt,e llllíll,y
grande. Muoh.ais fuero~ las fincas qllil no su~
frieron las consecuenoras del terremoto, ¡pero
están en ma¡yor número las que quedaron destruidm; ó curuntlo menos inha1bitaibles.
Las 'filusltradone!S •que aoompa:ñaai á estas
Hneas, q&gt;onen de marui.fi0,,'io la importancia de
los desastres.
Por íortUJ1a las swbscrilpcioo.es, las fiesbas
&lt;le ibooefiooncia y las aiyudas pa~bi.oulares, ~táin arrojando -á diario en la OOJa de la candad S111Ill.'a6 considtTaibles, y hlllJ que tener es•peraawa. en lo rposible que será prestar una

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 8.

MÉXICO, FEBRERO 23 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; Rtl'f&amp; &amp;PINDOI.A.

Dlrecton LIC. RAl"AU Rn'r&amp; &amp;PINDOLA.

ª~ª jm¡port.ainte.

ifuohas otras pOlblaciones han S'lllfrido taa:i-

to como Ohil!pancin:go y ChiQa,pa; pero naturailimente en relación oon los elementos, vailor
'
.
de la prqpiooad,
OOSW de construoc10MS
y
precio de mueblajes.
Pero esa relrutividaid naida si,grrrifioa, to'da vez
que '8/U.Il :represenitando u,rua SUID1a corla, rernlita, tp:rácticrum®te, igual á Ja que rE1presenta la swnwt mayor. Y quizá la sobre pasa: Sa-

Templo de San José y Hospital de Chilapa.

hido es que mientras llllenorei; elementos de
vida tiene Ull pueblo, IIIIBJJOI' a; el valor de 108
que posee, y por consiguiente mayor el valor
de la aidquisici6n, del fomento, d el encarrilamiento, de los negocios ;y de los capitales.

Torre de San Francisco.

Los pequeños poblados ide la zona en que
mayores &lt;lesastres produderon los iterremot&lt;le:
deben ser a.ctlll!llmente loo más awba:dos iJOr la
miseria y la desgracia,.

El Obispado.

-~

HAZ O .E FLORES.
Suzón, rantan las aves; despierta, ya su broche
abre la aurora, fosa ·de ensueño y poesía;
oomo un inmenso párpado de tiniebla., la No che
se aleja, y resplandece la pupila del día.
Despierta, y que tus párpados se replieguen vencidos
por la luz, bajo el areo sombrío de tus ceja.e:;
hay hin:n:nos en los bosques, gorjeos en los nidos,
y en torno de las flores revuelan las abejas.
Despierta, hoy es tu día; mi débil homenaje
te traigo, y es por eso que á. tu ventana llamo;
son flores que ,en el grato misterio del follaje
busqué ipa.ra dejrurt.e IIIris besos en un ramo.
Suzón, dicen que dejas que todo amor sucumba.
¿Por qué viv~ tan poco l as rosas de tus huertos?
Suzón, ¿es cierto?, dicen que es tu pecho una tumba
que guarda los despojos de tus amores muertos.
Recibe este haz de flores, que tlUave aroma exihala:
son jazmines tan blancos como tu blanca sien;
son pélldos mioeotis, y r0$lt$ &lt;le Bengala,
-,

. ... .

DE CARLOS ORTIZ•

y lirios, albos príncl.pes de lírico Rubén.
Y jUJ1to á una azuoena, virgen de los vergeles
una gracil gardenia se estremree confusa;
'
y ,en medio de estas flores revientan los claveles
como los rojoo versos de una sangrienta musa.'
Rallé en lo IIIlás oowllto · d~ las selvas secretas
bajo la fresca sombra de un sauce, este muguet, '
y flota en el perfume que esparcen las violetas
oo ensueño de Guido y el alJma de Mus.9et.
La Aurora entre harmonías derrama sus fulgol'ES·
el lúgubre palacio de sombras se derrumbe.•
'
despierta, hoy es tu día; Suzón, toma estai: flores
ponlas sobre tu peicho oomo sobre una tumba.
'

·'Nuestros subsc:iptores recibirán con éste núJ11ero la primer
no:vela. de la serie de «Rocambole,» titulada: «La Herencia
~stenosa.» De esta manera co:m~n~amoEJ ~ eumplir el ofreciJV1ept9 que les hemos hecho,
·

Sub~crlpci6a meaaua/ /orblea, t 11 ~5u
I dem , /dem. ea /a capital, " ....

BRISA DE CARIDAD.

�Domingo 23 de F.ebrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 23 ,d e Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

BERTHE LOT.

-·-

}fal&lt;lecía del clima de París, y estábamos
en plena primavera de calendario; los castaños .de la India habían pasado, es cierto, del
ramaje de.snudo y frecuentemente eneapuchonado de encaje blaID.co ,p or la nieve, al brote
verde tierno, al ramillete de h&lt;Yjillas del retoño, y por último, á los elegantes oa.ndelabros
vestidos de gruresas _frondas de esmeralda que
alegraban el alma. Cierto era ,todo ello, y yo,
detrás de ,mi vidriera, en una ~ n a de la
plaza de la Magdalena, haibía observado día á
dí.a esta evolución demasiaido lenta á mi a'Ilhelo. El calor de la chimenea, las d•anzas de
la llruma crepitante sobre los tueros carbonizados no me hacían feliz. Al medri.o día, 'Il.i
aquel caliente hogar podía llrumarse así para nú: los mexicanos llrumamos ihogar á 'llD. foco de vida donde son los combustibles el cariño y el sol.
Y haibfa fuego en IIIli chilillen~ ~ plena
primavera, porque la posdata del mv1erno ~ra
larg,uisó.1ID.a, porque no se iba1 porque su. ultilID.o aliento apagaba al solecillo que &lt;tía:n.idane'Ilte sacaba la rubia oabeza entre sus mantos de nUJbes, y ooagulruba en las puntas d_e las
ramas la somisa de floreal que paJ.p1ta:ba
en las savias haciendo solloror y crujir los árboles.
Entre el fastuoso wrnplo similigriego y yo,
rolía ponerse un estúpido cortinón de bI'll!Illa
y de lluvia; ganas me daban de llevarle U'Il
paraguas al pobre señorón de bronce que. ,de..
cla:maiba un discurso de Club de los Jacobinos
frente á 1mi balcón, y á quien ,rupellidahan
Lavoisier oomo ihll!bieran podido llamar Ro'bespierre ; trun banal y sin sello ,me parecía la
estátua del insigne sabio q&lt;tHl a.oabó c~n la.
"Ea.ad Media de. la Q,uímica descompomendo
los antiguos elementoo iprimordfales de la.
cienci,a. aJejamdrina.
.
.
.
PaTa quitarme la murria nostálgi~, nns
amicros IIIle enviaban, en gu,i~a de oertificado
pr~·averal, 1ID.agní:ficas "gerbes de lila...•:_" que
embalsamaban mi es.tancia, oomo se dice en
veTso viejo; pero ni p-OT esas. ¡ Aquella . llu;
vi.a, ecncajooada entre esoaiparates de cns~
empañados de vaho, entre muros de un gris
más trisre que una poesía de Balart ; ruquellas
calles en que los cocheros rein~m en medio de
1m perpetuo salpicamriento de lodo: aquel lodo gelatinoso que pareoe hecho con UJ:J-a. solución de las zuelas de los zapatos de todo un
pueblo; y a,q;uellos edificios negruscos, (la
Ma1gdalena color &lt;le alcarraza, la Opera como si se hubiese difundido 'l)Or too.a ella la
m-am.cha del grupo de "la Danza'' de Ca~peauxnm; y aquel ci0lo ! ¿ Pero esta esp&lt;m,Ja
1.e agua s.e llama cielo ?
Eso sí; deslícese de impToviso en aq~ella
penumbra :húmeda una ráfag-a de clandad
solaT : que el Re:m.bmndt omnividenite, que
se lleva en torno suyo y quién srube á dónde el
coro danzante de los ,planetas, em"badnrn.e oon
su pincel de luz aristas, oornizas, á~gulos,
volutas, ribetes, rvitrales, orl-as 'Y n.ervios de
árboles y ojqs y labios humanos, y. una expl~
sión de movimiento, de deseo y dioha de V'lviT se apodera de París; el suelo se seca,
fnlgul'an los escaparates, huelen los é.rboles,
cantan las flores sus concertantes de aroonas,
brincan todos los muchachos, corren enseñando las pantorrillas ta:dos las mujeres, desbordam de gente las baíllquetas, cierram. los paraguas lc.s apretados imperiales de los wagon.es,
bajan las victorias sus capotas y surgen los
gorros fantásticos 'Y las ci'I.litas abigarradas;
como si ifuera una i-nmensa pompa de cristal
límpido que el sol hubiese soplado en su siringa de oro, el cielo dilatia su domo diáfano
fugaZ1JIJ..ent.€ estriado por el vuelo dt• las primeras golon.driillllS y. . . . vayan ustedes á
-ver eso y llévenme.

..

•••
No recuerdo que día de los comienzos de
i\íayo :m.1é aquel; era u:n ipoco tavde, había vi~to "FedTa'' la noche a.nterior en la Cooned.ia
Francesa á la. Seoond-Weber, y sobre -todo á
la Lerou.x, una. señora bruna que :insufla un
huracán de ipasi.ón en los ,tubos del órgano delicioso tle Raoine, y mi sueño 'ha,bía sido interrumpido por el estado 1lr gico de mi sistema
nervioso y por una endiabla.da too de esa.s que
llaman las S€ñoras y los 1ID.édioos en México
"frutos de la estación," y que son frutoo mUI}'
doloo-osa.mente sazonados. En suma, era. un poco tarde. El camarista, corriendo las ,cortinas,
complicó al sol, un buen gra'Il sol de yema de
1
huevo incandesc~mte, en mi perezoso despertar.
~fou Dieu ! Eran las once; á las dos se abría
le sesión del Instituto, y debía á ,la exquisita
am0ibmdad de M. Gréar&lt;l, el eminente Tector
de la Universidad de París, un :billete privilegia,do. Apenas tuve tielIIlpo de vestirme, almorzar metel'IIIle en 'l1Il fiacre y partir por la
rue Royale, la ,p laza ,de la ,Concordia, flanquear el Jardín de las Tullenas, enfilar por el
Louvre llIIl puente y costeando los malecones,
llegar, dei:;;puffi de un cortés sailu~o á. M. de
VoJtaire que reía con.su ri.sa sarcistooa de bronce penetrar en el vet\k.-to edificio q!ll.e en aquel
m~ento como los cometas de los pirotécnicos de ~i tierra, tenía cuatro ó cinoo colas
y una esbelta cú,pula negrusca y grave, que
UJna hora después iba á semr de tiara á. la
Academia. Franoesa que recibía á un archiduque ,de la ciencia moderna., á M. Bertíhelot.
Cuatro ó cinco colas; en las puertas exteriores u.nias, y u.na sola en el ,patio, jUTuto á ~a.
e,;c.a.lera reserwa.da ipor donde se entraba al ciclo. ( el hemiciclo dicen aquí, :pero como es UD
doble homiciclo, yo digo al nclo, ¿ no os pa,.
rooe bien?) En mi cola, situados en oroen
de llegada por uoos gendarmes de muy buen.as
maneras, verdackTos gendarmes de Aoa.derma,
á mí me tocó el segundo .tra1ID.o &lt;le la escalinata· detrás de mi ondulaba ,l llll.a gran cauda de'señoras IIIlUY bien vestidas, de caballeros rigorosiamente 4llbotona.dos ; mux:mos prO'ÍeS-Ores al!1111los poetas Hamuoourt, Ohantavoi' menores ; h e olviºdado
ne, ¿,quéº sé yo ? Dioses
sus caras y sus nombres. De oWllilldo en cuando un magnífico "equipaje" aparecía en el patio; dhispeaban las rpied:ras, los caballos quedaban tderrepente rígidos, el cocheTo, en.vuelto
en su espesa librea de invierno, al'.l!aoo la fusta en vertical perfecta, el laicaiyo abría prontamente la iportezuela, y una ó dos da.mas ~camente empingorotada.5, toni.a.baJD, no sm
mortificación, su lugaT. Entre tanto, un.a media compañía de ,u n batallón de líne'a, penetró al recinto, aún oerrado para nosotros, para haicer los ihonor~ á ,l as palmas a.cadémfoa.s
y mioo-r del o:r,den.
Las dos ! Abriéron.se las ipuertas; la mvasi6'Il de 1a redonda sala, n.o por ser f:r'a.o!JIJilentari,a, fué menos tumultuosa; los se,.,crmentos
de areo que unen las odho altísimas oolumnas,
~ llena.roo. instaninneamente ; Las trtbunas
bajas y el he1miciclo ·d esignado á los invitados, lo mismo. Me instalé á. mi sabor, y vi y
me pregunté : ¿hay aquí hombres? Claro ·que
sí; estábaID1os yo, los 'llgieres, un oficial y U'IlOS
cuantos soldaidos; uno de estos presidía..
Sí, ,presidía ; al pie de la IIIlesa, en. esos momen,t.os desguarnecida de académicos, lo l)l'O,pio qu€' el hemiciclo destin·ado á estos emin.ert~
t.es funcio.narios de la literatura fran~,
p~,ro rn el p{'lda1ío má.~ alto estaba u ,n sold'8&lt;lo. ;, Qué ha.cía allí ese hambre, qué illada. ese
fusil? Era un homenaje á M. Ber.thelot, l
la Academia? Xo sé, ,pero desentonaba rerriblemente en aquel lugar. ¿ O rtpresentarí,a á
la Patria? Pues sí, para los franceses, un soldaido es la representación de la Patria ....

{*) Del libro EN I,A °EUROPA I,ATfNA que pró1dmamente-public11n\ l11 CRSII Ar11luce 811 México "f Barcelona.

que h81C0n pensar en los dibujos de Gavarni;
rechonchón, bonaohón, gastronómioo ! Daban
ganas de faltarle al re.speto, pero no á la sim-

tJ'n reouerdo académico. (*)
Para nú también, á veces. . . Bien está; pero
deberían ha:ber escogido illil tiipo hermoso para aquel lugar, un Aquiles 6 un estudiante de
St. Cir, un efebo ...
Atderrms de estos hombres había otros, pro•ba.blemente, yo no los vi; yo no -veía más que
p1umias, flores, sombreros y aibrigos de pieleit
más 6 menos boreales, y entre la nutria y el
fieltro, anteojos de teatro ú ojos sin na.da delante, y esos ojos no ha.bla.ba.n de filosofía, ni
de ciencia, ni de liteTatur.a, sino de 1IDalicia,
curiosidad y alboroto ; es.a es la filowfía. y la
ciencia de los ojo.s de las francesas.
La. invasión contin'Wllba; una. señorona. que
esta.iba. á ~ Jado, redactora de 11I1a gran
revista según la llamaba el mancebo quincuagenario que }a acompañaba, decía los no.mbrea
de las damas que entraJban; la faiIDilia del sabio, la, de M. Bertrand, curo elogio debía hacer
el sa:bio, l-as daimas mstocráticas enemigas
del saibio y ,pa trorras de las conierencias de
M:. Brunetiere, un crítico superior convertido
al catolicismo recient.emrnte, y que me pare-Oe que tiene el secreto designio de ser Papa, y
que tiene al saibio por un M. Homais sa.hio.
Estas &lt;liruma:s, 1-a. marquesa &lt;le Portalés, la
pr.i'Iloesa de León, la &lt;lrn.quesa de Aremberg,
la vizoondesa de Castellane ( nacida J ay
Gould) y otras cien que no ,recuerdo, iban con
el caritativo objeto de preseru::ia.i- la. felpa soberana que Julio Lemaitre, uno de los jefes
del "na,ciooolisrno," iba á propinar al sabio
hereje y de 1p aso al gobierno, de que ÍOrill&amp;ban parte loo amigos íntimos del sabio. Pro..
metía ser ,delioiooo el •vapuleo, ¿'IlO está convenido que Lemaitre es el hombre de ,más ta.lento q,ue M!Y en Fra;ncia?
Y seguía la inrvasión. Lleno todo el centro,
se pusieron tablas sobre la escalinata para que
se sentaram. las dalmas; era U'Il oleaje inmenso
de plumas que cornvel'tia iá la saJa en el almohadón del cuchicheo y dd "flirt." Y más
y :más "toilettes ;" ¿ de invierno? ¿de pri.ma'VCra? ¿ Era el fin de Abril ? ¿,pero el fin del
invierno ? No sé ; ,-todo era. claro, ibrillante,
espléndido, ipero no mucho; la tcm.alida.d general erra sumve, esquisita, de gran gusto, de
buen gusto ... 01111ndo apareció la Academia
por la,s puertas del fondo, la mesa. y su. soldado desapartieían entre la seda. y los tocados,
er,a aquello una. oesta inmensa de flores viV'as . • • • y muertas.

•••
Cortooo el andho rostro opimo por el pompón del militar que allí hacía de centinela
de visia. de la ciencia, de la belleza y &lt;lel desorden ( de Ulll ama•ble desorden femenil) Julio iLa.maitte se instaló en La presidencia :
es amplio, tS un hombre airnplio, de cuerpo,
de fioononúa, de mirada, de voz; entre el ma.rco iplare·a:do de los c.ahellos 'Y la barba, 1-a. t,ez
rosada, 8l!Danmn.ada como la de u.na nor.manda, los ojos bus.ca.dores, irónicos y risueños,
detní.s de los cnistales del binoclo, pómulo..
fuerles y boca de labios delgados, pero sen&amp;uales, sin ffillbargo, y rojos, tal me a,pareci6
enltre unia pirá.m.ide de• mujeres el Brahma
de la. trimidad que completaban., á la derecha,
mi a;quis-ito 8l!Digo Claretie ( que es el :francés
en quien el talento de AltaimirllilllO dejó impresión JDM honda) ,y M. Gaston Boi&amp;i.er, el
•agradaibilísimo erudito y maestro en arqueo]ogíia psfoológioa._ (1~ usredes fl"eCOIIlStrmctor
de almas de antíquñsilmos muertos) cuyo
-nOOI11bre es familiar y silm'pático é. cuantos estudiamos !historia romana, á l:a faquierda.
¡ Qué e.ara tan genuinaanente frrunoesa y epi&amp;úOpal la de Boissi&lt;;T; IIl1á.s ,bien. cural, de cura
de aJdea, ílorjda, ,r ozagante, al"\mada de una
semipitema sonrisa, su.brrayada por nmas patillas de senaclor del tiempo de Luis Felipe,

-¡¡atía..
Antes que los president.es de la Asamblea
que vestían sus grandes casacones verdes ornados de ipalmas, haibían 0D.trado por entre las
faldas, y á trJvés &lt;le los ugier~, á la derecha
los Académicos, á la izquierda las comisiones
del resto del Instituto, sobre todo de la Academia de ciencias, ,de que ~L Berfuelot es secretmio perpétuo. Por el lado de la Academia el primero que saltó ó asaltó, fué Hercdia,' vigoroso, grandes ojos cubanos, barba gris
de conquistador. Luego los demás; era fácil
reconoceT á algunos, tanto así nos son fam,i lia006 sus retratoo. Bumeticre, el 0neunigo personal en el itTreuo filosófico de Bcrbhelot y ique se
ha metido á católico recientemente por pesimi,-mo, porque cne que en la maldad fundamental &lt;le la e;;pecie humana, maldad t an
profunda que sólo el sacrificio de todo un
Di-OS puede redimir, y eso á medias, ó á tercias, mi/&gt;ntras •que Berthe~ot &lt;&gt;ree en la bondad
nativa del hombre redimido de la miseria por
la ciencia ( como suele suceder en estos cai;os,
ninuuno &lt;le los dos tiene razón) Coppée, fcme;il, e-,:pecie de mujer elegante que fué bonita 'Y que aún es -coqueta; afuo-ra la insigne
coquetería de €Ste partidario es la conversión y
la polític,a militante, es el clarín &lt;le órdene~
del geneTal Julio La,maitre, cuyo ministro de
la guerra es )1:. Roohefort ; Diablo de p:ran
país a,mable en ,que ,:e ven esta¡: cosas profundamente &lt;livertidas ! Sardou, v-iejecito chis•
¡x;-ante, especie de brujo, ó Famsto imberbe de
70 años; Paul Bourget, 1111 elegante pensador
ó pensativo que par.ece ver á Renan on.ientras
contempla á BeJ1bhdot; Anatole France
abajo un -poco "poseur," viéndolo todo coml)
quien no quiere ser sorprendido en pleuo trabajo de obse1wación, s,ubrrayado el bigote por
la sonrisa del profesoT Bergeret y á quien le &amp;
manifiestameD1te "ca m'e:stgal" el ora.dor
Lema.itre, su enemigo politioo; porque Fr8Jlce
qu¡;, al contrario &lt;le Brumetiere, se ha hecho
anti-católico ferviente por pesimismo tarrnbién ha ido á iparar al .:ocialismo militante
porq~e ha· crefdo que el rojo de la floT de lis
de la divina Florencia e, el de la lba:ndera retórica y teatral &lt;le M. Jaurés-¡ A.lb.! E-pi.curo,
Epicuro tápate los ojos !-Eu el lado opuesto
cerca d; la puerta, alto. pálido elliÍel'IIDÍZo. interesmi.temente tocado de una cabellera a:bunal oobo de tres cuartos de hora el ilustre quídante y romántica y ornado •d e ,prO'ÍU'Il.dos ojos
mrioo, con la biografía critica del matemático
obscuros y traviatesoos, Rooband. . . ¿Y lo.:;
Bertrand, su antecesor en el sillón académico.
delllBS ? N o los recuero.o ,bien, se IIIle i.mipreci-¡ Bendito \Sea Dios, &lt;lli.jo la gente de labios
881D (¡lb.orror va á darle á la Academia este
para dentro, casi para fuera. ! Querido grande
irreverente verbo) se me improoisan en la
h om:bre, ¿ por qué no tu.va usted mejor voz?
1emoria.
No me illaibía obligaido á r€fone contra mi volu:nitad y oon ooroje, de las críticas irreverenDe un sillón de la segunoo grada, frente á
tes del amrigo de 1a eleg.ante y añosa bachi·
un atril, se levantó 'llil señor, alto, moreno.
llera que tenía á mi la&lt;lo ...
un poco encol'bado, fuerte big;ote militar bajo
la gran nariz, se. caló las gafas y coonenro un
Lo conozco á usted desde hace mucltos años
discnn;o con voz apagada, nadie oía, yo no oía
mi respetado señor; ·ahora llena usted el m'llD~
á pesar de mis gra:ndísiimos deseos, y estaba
do científico con su nombre, péTO cuando yo
á tleis ú ocho metros de él : en estos casos hay;
surpe de usted, cuando supimos de usted 1-0!,l
dos victimas, el oradoT 'Y el público. Ese lJI18Juhombres de mi generación, ¡oh! sí, ya era usdihJe lector á quien la ¡rran casaca ipalm~a
ted un gran sabio (ihaoo 32 ó 35 añoo) Decían
Pllrecía pesax, era M. BertJhelot; sus hiJos,
que iba.cía usted en su laboratorio lo que ha.ce
hombres ya oonsideTables en el mundo de la
la naimreleza, "sintetizaT," al revés de lo que
ciencia, estaban allí de"baijo de él, visiblemente
había hecho la química desde los tiempos de
emocion ados.
J,ruvoiStier, IQ'lle eTa "analizar," dividir y r¡,,p.iviMientras la gente -por respeto al sabio ~
dfr, como él decía, y agregaban que si no hablaba en voz "baija, y }a señorona ique y~ tenfa
cía ,u sted celdillas orgánicas si creaba usted lo
al la.do dalba quejas demasiado expresivas á
-que oo ellas había. Y podía entreverse el día
un íntimo suyo, porque no ib.aibfa._ido á verla,
en que U'Ila celula y un tejido de celula.s sayo contemplaba á uno de los pa,drmos de! 7:-u~liere del fondo de las retortas de ust.ed, y de
vo académioo, á M. ,de Freycinet, ¡qué -v1eJec1allí. &lt;le allí lá la creación del "Homuncut.o más fla,co ! León XIII no es ta,n fla,co colu.s''. . . PaTa nosotros eso rtenía que suceder
mo él; Pablo iMaced.o á su la:do, presentaría
infaliblemente; para usted también, estoy seel mismo contraste que yo al lado de Maced-0.
!rul"O que eso ve usood en el 'J)orveni.r.-Pero
i Y ta•n pálido y ron tanto es,píritu reconcen~o era como sabio, como más lo admirába1ID.oe
tra.do en los ojos! 1\-f. BerthPil_ot e,&lt;; 11no ele los
á usted los lectores asiduoo de ''la. Revue do
qlle ihan aralba,do con la añeJa ontología del
deux mondes" qu€ era donde usted vulgairiza"'!Wismo. lo que iba.y de !ÍU~r7.a vital en los
ba su ciencia, era como filósofo ; usted era paOJOS de M. de Freycmet es, sn: :m,.bargo, for•
ra nosotros el hombre de la carta á Renam:
mi,lab1e. ';,,
•
¡ oh ! 1-a de Ren,a'Tl era una :ma1'8JVÍJla de arte.
Fati,g;wo.:,~€l\Tmes de haber~ sentaid? doo
y su fe en ]a ciencia se cOODJplica.ba de una proveces en el tra-nscurso del discurso ( !) di6 fin
digiQSa poesía de únagin~ión y de ensueño;

•••

la conttStación de usted era un. credo cien.tí,
fico '.q_'lle no tenía una sola ,p alabra que no tuviese .por médula un !hecho coonprobado, y hacía usted ¡oh! maestro veneTado, su " de na.turerum," en forma piTamidal, y decí,a. usted
'hasta este grado se ha llegado" y no se 'VeÍ8
el vértice, pero sí reoonocía 'Usted que 'II1áa
aHá del vértice podía el hombre vislumbTan
el esplendor del ideal supremo. Y sin disfrazarlo con sinónimos, en ese esplendor Jeía usted la cifra suiprema "Dios." Y la ciencia tomaba entonoo, en los fa•bios -de usted la sublime gr8ivedad de u.na revelación y la emoción
religiosa, la que asoma nuesfu-a. alana á. los
boTdes del rubis.mo infinito se apoderaba de nosotroo y nos crispaba de anhelo, de supremo
·a.nhelo . . .
¡Oh! Maestro, yo no ,p ermitiré á .Tulio Lemaitre, que os oye risueño y paciente, que 0€
falte al respero, soy capaz de tirarle á loe
an~j°':S á esta baohille:ra pandorga que tengo a Jill lado y ...

;ª

•••

La. voz de Lem.áitre resonó clara vibran.te
e89Uisitamente ,modula.da, y un 'estremecí~
nuento de pl,a cer corrió por el a.uditorio · era
la caricia física dd talento, si puedo e:x,pr~me así, y puedo ¿ no es cierto?
La ex-rosa que tenía junto á IJIIÍ, y las duquesa.&lt;\ y las marquesas, todo el público habit~al de las_ coDiferencias católicas de Brunenere, tendió la orej~, el hereje, el jacobino
llLBe:rthelot, iba á oír de aquel camta.-claro el
regaño más espiritual que se haya. difundido
(l-n ?nda.s armoniosa!&lt; bajo la cúpula del
J_,;~titut.o . .. y ef~ivamente, la. pri.meTa aluc1on al papel •p ohtico del saibio partió oomo

�"

••

.,

Domingo 23 de Febrero de 1902.
una flecha de oro y ra;yó de l'llZ la vero.e casaca del académico.
Luego se verificó ese "cresoondo" del silencio que es un "diminuendo." Lemaiitre com.enzwba el elogio del sabio, &lt;lespués del elogio vino la ovación, el triunfo, el apot,eosis;
nunca panegírioo de santo fué más caba,l, razonado y justo, la Asaanblea lo sentía;
y las miradas que ihacía UJ11 momento se di1,igí,alll distraídas U111as y hostiles otras,
al ministro ra.dicalista, se volvíam ahora con
curiosidad simpática y á compás de los períodos rotrnndoo ry elocuent.es del disourso, al ancianv venerable que lo escuoh,aba densamente
pálido; y la curiosidad se convertía en a,d,miraeión, "I" la admiración en emoción intensa.
Cuando.Lemáitre haibló del ,hombre, de la ro,
hu5ta y ibuen,a y útil familia :francesa que había foNna&lt;lo, riléi cabezas de los :hijos se indinaron. y todias las gentes sip;nieron el movi111i("I}fo, é inclináronse también. Un momento
rleRpué-~ ,.e levantaban, ~c &lt;."riuían. El omclor
ill'Cía cómo aquel trabaja·clor g-enial. j-amás había utilizaido .;us invenciones en su provooho,
eomo halbían producido millones para otros, Y
ni un ~blo íranoo para él, con qué noble de:&gt;prrn&lt;limiento había c&gt;.eclido todo á su patria Y
ú la -hmmami&lt;la,rl, todo cl mll'n,clo iba. á poner~&lt;' ele pi~, ~e nibujó el movimiento, se adivinó
&lt;&gt;l homenaje á aquel grrun magnate de derecho
diYino &lt;le la ari~tocraC'Í'il int.electual. á a11uel
l'mperador en el mundo moral.
'Pero. &lt;'lHlJl&lt;lo la e;-t,upe.fa.cei,ón de mi vecina,
&lt;1ue había dejado de -0hacotear ...,, g~"llear, Y
rle la señora oonde$8 de P .. y de la iprrncesa de
L ., ry del yemo de J ay Got'.ld tocó en 1~ _id'i.oPia fué ouan.do Lernáltre hizo su 1profes1on &lt;le
· edul'
.J_.:i ce·J61Ilefil1;- -"
fé ' religiosa: duda, mcr
· 1=,
c,hisme" filosófico! Todo ello dicho en un estilo a,dmira;ble; claro y delicioso como un_ len,
to arroyo, hijo de impoluta nieve, rorr1ernclo
entre rocas de mannol ; -mlás cielo reflejado.
más. profurndidad para acobar la tra'l1Sparencia
&lt;&gt;on el misterio, :más poesía. en !;luna, y el recuerdo del veribo maravilloso de Renan ha,bría,
"ido ,palpi1Ja.n.te. ¿.A.n.atole Fmnce, sonreía ne¡rligen.te:mente bajo su bi1gote rmientras el or~dor desconoertaba a.sí á s,us nruevoo y aristocratioos t&gt;at ronos?
Lo ·ignoro, pero las conquistas que loo co~servadores están •haciendo en el campo enemigo son curi.osísimas.. ¡ Bourget, Lemáitre,
B runetiere ! Este último es el que m á
da:rles aniás guerra, porque se ib.a dedarado
m4s francamente católieo, po-rque es rrnlis erudito que los otros, y se le ha metido en la oabez,a reconciliar el catolicismo con las ideas
modernas y hacerl o evolucionista. Muy bien.
mas ent.o~ces dejará la religión cristiana de
ser lo q,ue es; el día, que Dios no esté peripétuamente ¡presente en su obra para hacer y
desharer, la noción de la Providencia se de:;vanecerá, el cristia.nismo no es ,un monotei &amp;mo, es .un providencialismo antes que todo.
Mientras tendía yo á la div.aigación, la evocación que hacía, Lemáitre de Renarn, el gr111r
amigo de Bertfuelot, le ser:via paira cerrar su
bellísimo discurso solemne, no ipor lo •académico del estilo (eÍ orador es lo menos académico que puede ha,ber en su estilo) sino por
la magnitud de los títulos á, la gratitud humana del saibio, y por la profunda emoción q,ue
la pintura de sus virlooes provocaba, el recuerdo de Renlllil, decía.mos, le traía á los labios las dos divinas pala.bras que escogió por
divisa Berthelot desde joven, y á la que conforma 6U l ~ ry gloriosa vida.-Patria y verdad.-

• ••
Se disolvió la reunión en grupos íntimos.
y éstos fueron desocupando el salón. Cada
u.no de nosotroo llevaba de seguro un,a grarn
ma&lt;leja de pensamientos é impresiones dentro del cerebro; yo, por aquel &lt;lrepúsoulo insola.do á lo largo del Sen.a, me fuí devianaooo
lenta.mente la mía.

SANTIAGO REBULL.
El 12 ,del oorrit.nte de.ió de existúr en la
Oap1'tall., el notable ipin~r Don .Santigo R~
bull, catedrático mu,y antiguo de la Academia
de San Carlos, y artista celebrado por su fecundidad. y Wento.
Don Sat1tiago na'Ció en ) l éxico por los años

Domingo 23 de Febrero de 1902.

tl:L ,JtfUNDO !LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=============================sido elogiada no sólo en el país, ~ino en el ex.
tranjero. Del año de 1861 iá esta parte, fué el
maestro de los escultores, gra'lmdora; y dibu.
jantes, y últimamente des-empeñruba. las elaEes de di,bujo en la F.l!'oue-la
las Vi7,caínas.

ne

•••
Cua'Il&lt;lo por orden clel Sr. ,Subsecretario d
Im,trucción Pública S€.' celebraron juntas de
profesares de dibujo, para introducir alguna,
re.formas en la en~eñan,za de este ramo en 1

.

... •. ."~.-..

..::·:-:;~: ·~:-&gt;.: . ·.-.}

. . &gt;:-....;-

......

-o

,

. ~--

Mascarilla del pintor Rebull.

de 1826 á 1828, y desd.€ joven mo,;tró un.i.
a,plicaoión decidida á la pirntura. E ntró como
alumno á la Aca,demia, donde rooiibió lección
y en.señanz..a del célebre maestro Don Pelegrin Clavé, y ,poco después, con el carácter
ele pcru;iona&lt;lo •por el Gobi.erno, pasó á Roma á
perfeccionar sus estUJdios. Allí conoció al eminente pintor catalán Forton'.}7, ry :al maestro
Pina, actuial profesor &lt;le pintura €'D la Academia, oon quienes lo ligaron lazos de franca y
silnoera amistad, y ,p asados algunos años, volvió á redicarse en 1Iéxico.
En 18lil, 'á la entnada de Don Benito J uárez á la Oa·pi.tal, Rooull fué nombra.do par
Don Ignacio Ramírez, :Ministro de fostrucción l 'ública €'D aquella época, Director de lia,
Aoaderrui.'a, en reoornpenea de sus vastos conocimientos. D os años depués, ouando los
franceses oucparon la Capital, renunció el
cllll'go, dedicándose á trelbajos y cl'aseS pa.rtioulares.
Estableci&lt;lo el gobierno lIJll!)erial, el Sr . Rebull fué designado para desempeñar el p uesto del pintor de cámar,a d€ Maximili0iD.o. Hizo d.uranre el tiempo en ·qrue sinvió la pl,am referida, multitu,d de cuadros notables, entre
los que figura un retrato dd Emperador,
que se conseI1V'a en MiramaT, y que fué reproducido en grabaido y elogia.do con entusiasmo en Euiropa.
'Más taTde, el Sr. REJbull volvió á servir en
l.a Academia, donde figuran, entre otras obras
suyas de mérito indiscutible, ll!Il 'C118'dro titulru:lo "El rocrificio de Abr.aham," y un Cristo. ~tos dos trabajos del pi,ntor ,m exicano,
confirman su farma de acabado dibuj•a'Ilte y
colorista de prirmer orden. La~ líneas están
tr-a7Atdas con verdadera maestría, ,y la OOIDJPOsieión es magnífica.
Como obras suyas, talmbién muy notables,
prueden citarse "Cain y &amp;bel," tela que se con;;erva en San Carlos. v la '')fuerte de María," pintura •qrue poo~ el Sr. Lic. Alfreclo
Chavero. Esta últi,ma, en opi'llión de loo conQcedores, es una obra de 195 más aca:bado que .,e
cono·ce.
El Sr. Rebu11 .sirvió ,á la Áoademia cuarenta y un años, en la clase de dibujo de d€SD.udo. ~n sus vas~ conocimientos, con la perfecc1 on de su estilo y con su a:fán en pró del
arte1 f OTIPó en est.e ramo ima. escuel:a. que ha

e,;ta,blecirrniontoo oficiales, el Sr. Rebull, por
a.clMilllJCión, fué elocto P residente de las refe.
r,iclas junt.M. .A e.u muerte, y oomo un premio
ú &lt;f;US servicios, el gobierno dispuso que sua
funerales fueran por &lt;lnenta del Erario.

ÉGLOGA.
Las •tres oorría[l por el val,le aJIDeno
dam.do música al valle;
lleno ·de flores el intacto seno
y Ull:idas, con lia.s maiD.OS, por el taille.
H aiblé con la ,primera y, noblemente,
oon -gesto oobe-rano,
me pidió de la fruta iq¡ue pendiente
aJianentia en sus ramas el ma:nza:no.
)íoví la ,plam.rba., COIIl el alma herida
&lt;le u:n. an:n•c11D.te despecho,
le hice don de la ifruta apetecida
y dejé su deseo satisfecho.
Ha:blé con ,l,a segunda ,,, dulcemenire,
con ojos t.ein.ta.d.ores,
me demandó, ,para ceñir su trente,
un.a ooron.a de encen.di,das f.lores.
Bajé los ojos, oon el alirna herida
de un a.mante 'de,,-ipecho,
le c.-oroné fa frenfo aipetecida
y dejé su deseo .sa,tisfuaho.
Hablé con la tercera ry, sa:utameute,
oon la tez ,sonrosada,
movió los ojo.&lt;\ ainwrosamente
y v:o1vió e-1 rostro sin ped~l'me na.da.

Y yo •lla ví mirarm€, y contunbad.i
el alma por un loco devaneo,
aún me estoy r~alan.do en su mirada
sin dej11,r ~tisfooho su .deseo.
E ,, NIAROUlflA,,

Sr/ta,, E.lena Oo1■cuera,,

IMPRESIONES DRAMÁTICAS.
"EL DESDEN CON EL DESDEN.''
ApaTeCió un fraile en la escena del Renacimiento. Tras una misteriosa vida de av6n,tura.s, que en vano han tratado de enib.ebr.ar erudit_os curiosos, Agustín Moreto y Cabañas, si~endo la m:1:1-ella de loo gran&lt;les genios de stt
tiempo, se hizo sacerdore. Quién sa!be cuáles
ocuJtas desdidhas ó qué mudos remordirrnientoo lo obligaron á poner w su testamento la
~traña cláusula de qllle su cadáver tb.aibía de
rn:h~arse en un sepulcro i,o,nominioso en el
pradillo d~ los ajusticiados ~ Toledo. De alú
~na lill!Ulb1tud de suposiciones, de caiprichos
Juegos de i.rnaginación, de eutiles hipótesis
acerca de la existencia, un trunto :tru.b.am.~
Y rara &lt;le seguro, ~e este in.mortal y faJII1()6()
autor de la comedia más acabada y li,mpia
del siglo XVII.
iMoreto no es un original, es, más bien, un
arreglador del teatro de su época; sólo "1Ue
!&lt;On tales su t~lento iy su gracia para este géner~ de traibaJo, pone tmto de su pro¡pio penS81ID.lento en esos arreglos, derrruma tal en.cant,o y •~ oomica'' iingénita en los sueltos y

-WO "ºl o~ 11!1 uoo "e;)()'.J.~J 'sofur~rp SO[&gt;JilJJ
dros escénicos, mueve oon tan lig,ero desenfado los rufectos Íhll!ID.anos, que dos ó tres obras
&amp;uyas son un modelo ,de perfección drrumática :'1-º s~rado Lodavía. Sus imitaciones son
oas1 creac1on€.S. Todo lo renueva '.Y lo purifica.

El More-to serio, el grave, el de loi; dramas
ca:oallerescoo y dolorosos el creador del "Valiente justiciero,". ~ 'á menos altur-a que
el am.tor de comedias mtencionadas y brillan.tes, .~ri~ -con :iJiloorn,parable sal ática. é in~nc10n p1~te, a.laida y dulce á la vez, intención de _abeJa eneolerizada por el sol. H¡ey
mucha vida y mucho :movilIIliento en esas caricaturas sociales, en esas sátiras e.nrvu.eltas en
donosur~s, en esos epígramas coloridos que
van Y Vlent'\D. por la fragil y cristalina uraidU!llllbr€ de las sutilezas.
. Lo~ ~~ene la a:v,as,alla&lt;lora sencillez del ge..
mo; vivw dentro de su época; TiTSO, l,a, inmor~l alegría de su raza, rió ron la risa de
s~ _trem~; ,Calderón, el 6€:vero juicio del catóhoo y la austera y oal,ouladora jovialidad
clel :filósofo, ~ ó con su siglo.
n'foreto tomó todos estos materiales los
de.sen.volvió en un mecanismo regula:r
preciso, salvó los escollos, limó las asperez.as, y

y

leva~tó con agenos materia.les, delicados y
groc1osos palacios dram.áticos.
U~ comec1ia de Mord,o, la que acaiba.imos
de o.1r, es .la joya más rutikm,t e de esta rumenia
O?,~ del. teatro clásico español. T iene pas1JOn, mgen1~, yerd,ad, entusiastas ,p inturas del
amor, gallardía burlesca, ainá.lisis perspicaz
del eorarz6n ,humano y gran,de,ca, poética. E,;tá
e_n ella &lt;le cuerpo entero. Es W1a obra magnífica. Y _perdurable que rivaliza, e:n belleza oon
cuahqU1era, de las de más eleva.do mérito de
sus contemiporáneos.
'
De este prin:oore&amp;&gt; j,u.guet.e de oro y dü!mantes, de este ramillete de discreteos y galanur.as, la Oo.m.pañía del Renat'imimto iba hecho un .!laman.te trinnufo.
_María Guerrero, Ullla deliciosa princa;a
Drana, una fun.a Y encantadora desdeñosa dijo
con suma elegancia, ooono el1a suele f-n, esta$
obras, e~ 9-'Ue tam.to se necesita la -delicadeza
~ 1~ ~•1oc1ón, los flerilbles 'J &lt;ron.060S %TSOS
-0el msigne Moreto. La Guerreo detalla estos
pa:peles ~e ~-ama de las viejas oomedias, con
~xtraordinarro talento, .lo cual da excelente
idea de su cultura y de su estudio .. ..

•••

�Do.mingo 23 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

"LA DE SAN QUINTIN."

EL LAUREL ROSA.,

¡oh, qué explosión de calma
tan súbita y clemente!
¡ Cómo brilla esa luz alegremente
y qué illlJJl.€.nso descanso para el alma !

Llenó el verjel .A.polo de armonía,
y, recostado en s~lo floreciente,
á la imargen dUl'!Illlóse de un.a .fuerute
que entre lirios y céspedes corría.
Salt1 entonces callada, ,de 1a umbría,
desen.TOScando el cuerpo, una serpiente
y ib.unde su corvo, emponzoña.do diente
en el pecho del Dios de la ipoes.ía.
Las aves que ipobla,brun la espesu¡ra,
á la queja de .&amp;polo dolorosa
respondieron con gritos de pavura.
Y elJ1 la tierra, que lllilgió la generusa
sam.gre de la traidora mordedlll'a,
vió la primera luz el lruurel rosa.

Pérez Galdós tuvo un día el caipricho de
·'oír'' los a_plausos, y hé aquí cómo ry ipar qué
este hambre genial escribió para el teatro.
El ipúblico, por supu~sto, no hubo de escatimarle las ovaoio.nes, ICJUe un literato de ta.n
fuertes vuelos logra siempre do.minar á. _la
"llu1titu.d y obligarla á sentir donde q1Uera. que con la •pluma. translade al papel las :iJnpréSÍones de la vida.
·
.
Mas en verdad que, como dice un escntor
nuestro, Pérez Galdós si bien lleva al teatro lo
que no puede dtjar en casa nunca, el tal('¡Thf?
analítico, la m.i1J1uciosa observación, las c ~ nia.ntes extraor&lt;l.iru.trias cualidade-,s de exuruo
novel~ta, está en €:l. teatro como en t:i.e,rra extraña, sin poder hablar pulcra y suelta.mente
el i&lt;lioma de sus habitan¼s, y con la torpeza
de quim al dedillo no se sabe los usos y cos,tumbres de la ciudad qu,e visita.
.
El excelso novt&gt;,lador hiispano, es '11Il.a gloria
del Arte. Su consagración está hooha ya,; sus
libros ha.o. sido un perpetuo deleitR¡ de los contemporáneos, y de su límpida pluma han manado, coano de la vara de ,una hada, las ,más
prodigiosas fantasías.
No hay ninguno oon más fuerza "f maiyor
El-videncia que él para observar la realidad, retenerla y copiarla. con una precisión fotográfica.
Coono todos los grandes ingenios,. Pér~
Galdós suele ser simbolista. Un mwter10so ai~ simbólico flota por en.cima &lt;le todas sus
concepciones. Mira siempre mucho y mu.y
ihondo, y su mirada penetra ipor los lugares
mru3 escondidos del espíritu b.u.manio.

El camino aún es largo
y la luz aun incierta resplandece;
pero se ensanciha el ánimo y parece
que la sombra sacude su letargo.
La distancia decrece,
y aunque la cuasta dru.ra y empinada
está 1'0.$baladiza por la ihela:da,

Jl{anue/ l(eina.

,

•••
"La de San Quintín" es un modelo de alta
comedia.
Gent.EI de baja alcurnia enrri.quecida, explota
á gente aristocrática que viene á menos. Y un
hijo bastardo, un ,obre ser que ~,stá en los
peldaños últiimos de lia escala s_oej.a 1, alza la
mira.da hasta una de aquellas nobles ique, pooo á poco, va sintiéndooo poseída de Uila swprerna simpatía por el huérla.no del a:nu,ndo y el
desheredado de la m.iseriia. Del simbólico conflicto brota ry resulta~ amor. La aristocracia

y que el calor defiende,
cl frío un frío corta.dor que hiende
la res~ante crústula del roble
reseco ya pero en la CUIIIlbre inmoble.
y en
que se extiende,
poi: la callada bóveda del cielo
un cristalÍ!llo ry acerado velo,
y vibra sobre aquéllas
soleda,des que inunda
ténue y azul diafano.dad prod:imda
el divino t.emblor de las estrellas;
parece que del fondo
del silencio y la sombra
.
.
re eleva ha.sta las cumbres IIllSterrosas,
donde se ve ,b rillar intensamente
la eterna zarza aridiente,
el o!ITatn clal!D.or del alma de las CQSru!••

tanto

Y pasará la noohe y_ la alborada,

y ya fortalecido el camlilante
emprenderá de nuevo 1~ jornada
,p or llanlll'as y ,montes siempre errante.
:Mas al dejar el cálido rescoldo,
el ool glor.ioso y samto
desde su ardiente excelsitud le envuelive
en su llama innnorta.l, coono en U'Il mamto;
y desde el más ,profuooo
.
abismo de su duelo y su congoJa,
el hombre re SUJblia:na, á Dios ala~a
y exúltase en un caiD.to, COIJil.O arroJa
su onlda el torrente iy el volcán su lava:
"Señor, divmo Jluego,
tú eres Misericor:dia, yo soy mE:go !"

•••
El teatro, con .su convencionalismo, oon su
aparent.e y frágil y fatídica ex.istenoia, le viene ohioo. El 1bronce "iU-cen:dido de su talento
cae en el molde, y lo llenia y ·aca:ba por romperlo.
El conc:i;be y traza 6US planes dramáticos
con una oormp:nw.sión ry poder im~oin.ativos,
notables; pero lo.s desarrolla, oomo novelista
que es, con gran fuerza expansiva que se sale~
por oornpleto en ocasiOIM.S, de la ~trecha proporción que el teaitro re:i:uiere.
Sm embal'lgo, á. pesar de todo cuanto ha dicho .así la crítica menuda, como la seri•a, y reflexiva, á pesar de los esca.;;oo "efectos," de 1a
absoluta carencia de relumbrones y golpes es-cénicos, de esos que ponen frenética á la multitud sugestionada, las coo:nedias de Pérez Galdós son intew,santísimas y conmovedoras, por
lo que tienen ide verda:d, ide smcerida,d, de rec:niita y atractiva henmoslll'a en caracteres, diálogos, ideas y pasiones que son :fidelifilmo
trasunto de la vida que oonooomos. Esos personajes sí ,que no so.n llJULilf'!CJ.UÍes; se les ve palipitar el músculo y buJlir la S!U'.l.t,"Te; son de
carne y hueso; los conocemos; hemos 'Vivido
con ellos; son hombr(:',S; La acción no d:iivertirá ni sacudirá á lia muchedumbre; es lenta Y
le ha de pare~T monótona, el desenlace ipodrá no ser ,tampoco de su agrado, no acaba,
como las oomedias de aJI1taño, en matrimonio
y perdón final ; pE&gt;,ro á los grupos selectos
los arrebata, ¡preocupa á los pensadores, admira á los literatos con inUBitados arrainques
y hace asomar á los 0jos de las mujen&gt;tS alguna&amp; lágrittruis si.ru:ieras.

Domingo 23 de Febrero de 1902.

"De inextinguiible luz et.emo faro,
yo soiy desolaciÓill, tú eres rurI1Jparo."
A Victoriano Salado A:lvarez.

Noche muy negra. U:n paso : la cañada
defendida por ásperos pretiles.
.AJblllj o la. iplruniada;
arr.ioo, envuelto entre la sombra helada
el eno:rone talud de loo ca.n;tila;.
Ni follaje, ni abrigo que proteja
al viajero perdi&lt;lo en 1a negrura;
que hMe cieDJtos de años, tail vez miles,
l&gt;a.jaron, irruyendo la llanlll'a,
los lárboles oerriles.

se confunde con la gleba para p:oo.ucir una
nueva y vigorosa humanidad. El asunto tiene
una ri&amp;ueña ry :marcada tendencia socialista.
Es un ,pmmor, una :filigrana, una joya dt'¡ múltiples y luminosas facetas.

BALADA DEL ARCO.

Por la mujer brindemos; lo más bello
De todo cuanto creó Naturaleza·
Por la causa de todas nueiltras di~has,
Por la razón de todas nuestras penas.
Cuanto hay de bueno en la exisetencia hu.
(mana
El hombre srem_pre por seguirla deja;
Que ella la glona, fué, para el artista;
Que ella es la impira.ción ¡para el ipoeta.
Ella en el cielo azul de nuestra vida
Es para el alma luminosa estrella·
Es la flor siempre abierta que ;pecluma
La esperanza inmorta que nos alienta
Por vosotras señoras, que sois todo:
Causa y razón de dichas y de penas
La i.nsipiración, la gloria y la espimmza
Flor de la vida y luminosa estrella.

Co.n los rubios ca,bellos de la muerta
se hizo el trovador un arco, para
que eternaimente en su violín la yerta.
nota de aquel ,amor triste ~ibrara.
Y lloraban las ouerdas oua.nrlo el arco
sedoso las rozaba con d1LZura,
y era su melodía oomo un ,barco
que llevaba á la.;; .almas 'á la obscura,
región en &lt;loo.de yacen las ama.das
de quien la Pare.a, aleve y envidio.,;,a,
apagó ila.s plllpilas 'atzuladas
y marehitó los páDpados &lt;le rosa.
·M as ivolvió á. amar el trovador lllil día,
sepuJ.trundo el recuero.o de la ausente
como su cuerpo ~ pultado había ... .
oih ! no . . . más, mucho más profumdament.e l
Y cmando su pasión decirle quiso,
con entrenecedoras vibraciones,
á .aquella que le abría un paraíso
de nuevas, de iignora&lt;las emociones,
los doraidos cabellos St' rompieron,
cual serpienbes rabiosas palpitaron,
en rugidos de oolos prorrumpieron
y. del infiel el rosfao fustigaTO'Il.

a. Oasasús.

Manuel Puga y Aca1.

.Cuis

g. lfrbína.

LA MlJ'JE it .
(Brindis pronunciado por sn autor en
el banquete de la Delegación Peruana.)

Joaquln

Ni un hueoo entre las rocas que no ye=,
el frío boreal, ry hay un reposo
en fas oosas, tam lóbrego y medroso,
que ihasta el silencio duerme.
Y á medida que ava,nz-a.
la nodhe y crece el frío,
se pieroe la mirada en el v.acio
de un,a. enumebreci.da lontananza.
Nunca como agobia.dos de fatiga,
la noche cerrada immensamente,
sin lllil sólo eco que á la voz responda
y en medio de los pára.II10S, se siente
desolación tan honda.
A. través de la, r4,aida malem
se enooje el corazón, se ihu,nde la frente
y se ahoga el espíritu dolierute,
nán.1.fr.ago entre la noohe y la tristeza.
Mas, cuando ya pe.rdi&lt;la la esperanza,
ccmtinú.a el iviajero
:ramontando €11 sendero
curyo mb.elado nn jamás alcanza,
á ciegas, tropeza.nido
por la m01I1ta:ií.a dura,
tan sólo abandooá.n!dose al instinto
de la oobalgadUl'a;
cuando la carne sin piedad desgarran
cactus y espinos por la esca.roha tiesos
y la helada ,b rutal sus estiletes
i'libilanrte y sutil ihinca en los huesos;
si eutonoe.s aparare de improviso
allá, sobre la negra cordillera,
el rojo pinoelazo de una ib.oguera
cuya luz jumta, oom.o ardiente broohe,
el velo del abismo al de la noche, . ...
mi

"Porque en la noohe a:nás J!rofu;;da brillas,
la creación te aclama de rodillas.
el recio casco en el peñón se aferra;
cua.ndo surge la roja llaJID.arad.a
ffil un brusco repliegoo de la sierra.
Y a en la cuenca del monte
por la piadosa hoguera calentada.
se ool111IDbra el albergue rocalloso
dm1de ha encontrado el montañés reposo,
como si fuera el dueño de la tierra.
Se destacan al pie de los cantiles,
do crepitan aroie.nido los tizones,
de piedras y troncones
los trémulos perfiles,
y en. las vmas se siente
la srun.gre circular á bor:botones,
aceleradarnenoo.
Un paso IIIlás. La. inmensa lcmtam.anza
iru.vo límite al fin, ¡ y Dios es bueno !
Ha entrado ya el espíritu en el pleno
triunrfo de la esperanza.
El fatiga:do ,es¡píritu se alivia
y un sopor de los miembr.os se apodera.

¡ Qué caricia tan tibia
la de esa alegre y corllSCail'.Lte hoguera !
¿ Qué descMIBO, qué sueño
mlás d'ulce ry regala,do
que el de ese monitañés que &lt;luemne al lado,
la oabeza rendida sobre un leño
y el pa:bellón del cielo por techa:do ?.. .
En él y cerca de él, ¡oh, ca.mirumte !
si'lÍ q1U.e -aillora sospeabe tu OO!llJ)aña,
tienes, para tus penas, un amigo;
en ese foego, salvador a,brigo
v 'Ull inmenso ,p alacio : la montaña.
A ooscansar. j Qué blanido
es el lecho de tierra endurecida;
qué ruba,ndono tan grato de la vida,
qué desprecio del "no durable mando!''

•••
Oalma. Sil(:'J:J.Cio. "En. d€Tredor, ;pemumbra.
Fuera del oorco ,que la llama alumbra

"Porque á la ardiente Hama
driste poder de con:fortar al hombre,
mi oor~ón te !IIIIla
y beso hasta la:s letras de tu nombre."
"Porque en la soledad p~tas abrigo

y calor r cOillSUelo, te bendigo;
y porque hiciste el sol de foogo y oro,
¡ oh, Señor, yo te aidoro !"

"¡ Yo te a.doro, Señor! Débil y triste
soy; ;pero fuerte y oon valor me hiciste."
"PaTa. luchar con épico aroimiento,
hay iq.ue fortalecer en tu alabanza
lo mismo el corazón que el pensaa:niento.
¡ No se 1lega á las &lt;:imas sin aliento
'D!Í á. tí sm esperanz.a l . . .

�Domingo 23 de ~ebrero de 190~.

:ffit :MUNDO ILtrSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Febrero de 1902.

,

.....

...---' -1

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R11DUt'&lt;?I Ol'{E~ 1~r&gt;[&lt;:IAL1~

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Llwt

--=---- tU.)1RADÓ

La jov~ Llevaba ~n g:·an ,haz de rosas, y_ e1:3-n ta,n d'lllces. Y. tristes
sus ojos opalinos al !Jllll18Jr a Hemn.a-1;1~, ,que .difícilmente su hwb1er.a podido soñar €-n una anás hermosa aip&amp;l'lc1ón.
Ella pertE'Ilecía á la raza. odiada, ,pe.ro no obstante, Her-ma.nn la tomó ¡por esposa, olvidan.do su Jummento.
,
.
Par.a domin:ar ·aquellos músoulos •q,ue su abuelo habia quendo :bam
fuertes, Hermann se erntregruba á los placeras violentos de la oaza.
\
Pasa.Iba días enteros oobre .u n ·c1.rroga.nte careel negro, se armaiba. co,i~\ mo ,para la guerra, cubríase 1-a C!liOOZ.ª oon 1UiD casco que tenia por cimere
'- ),,¡~:::;~,.,.~~~'f/
))1 UJDa tórtola de plata, la. espada .al omto y la balle;;ta á .la 'ffillJ!lO.
~
,,, ~
Cierto día. :hizo una dilatada gira por el bosque, sm encontrar u.na
~
sola ,p ieza de ca.za; púsooo dé mal humor, dió un eepo~,azo ~ raballo, y r
lj
~' la bestia oorrió desbocaida á través del bosqille. En la. v10len01a de la ca\\ rrer.a la cimera dió contra la rama de un al'l&gt;ol y cay6 al suelo, rota. / ~
Cuando el noble volvió al castillo,-por:q¡ué ruba y ('OU q~é ~bóli~a
velocidad -no era .aún la. hora ia,oostumbraida. HeJ'IOODn ooho pié á tie- . J
rra se qititó el caseo, y al miralo se detuvo sor,prendido y a.terroriz11Ldo.1r. ·
lugar de la bla.noa pa:lom:a, y eoano un Temaclle de acero luciente-,
1
esta.ba 'll'Il cue:r:vo. Y aiq¡uel siniestro 8.'JliJIDal se ,puso á. craooitar---crac,
C:ra(l, crac,--00n cierto aire de picardía.
Ave del irrlierno, ¿1qué desgracias me anuncias? El c1i.er;vo no ooai-

?J
J .

..

.

, _,:~,_-__

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"

tr;)1
u¡

.

IDn'

test6.
-¿ Acaso el honor de .mi hogar? ...
El cuervo crascitó coono si riera, y dijo: Ve á reunirle con tu duloe
lliIIllg,a., la hija de los nol'1ID8.ndos, que son ahora tus ¡parientes.
De 'l1Il go1pe s,e abrió la .puerta de la cámara nupcial. La mujer esta,ba oonta&lt;l:a. en u.n cojín de terciopelo, y á sus pies ,u n paje le haiblaiba de
a.mor. Her.IlllUllil tiro de la daga-la daga .de la tUlD'ba,-y de 1liD goLpe
dejó al paje tendido, muerto á. sus pi.es, y después, sin vacilación, hundió

Con exeapción de su !hijito Hermann, na.da interosaiba al viejo ba-

·éxn de Rouvre.
Hemnann era soberbio, lfuerte, mdependi.ootista y gritón.
A los quince años era perfoito, hemnooo, arroganiE y fiuerte. El
:1.buelo lo alejó del maestro de letras 'IJ le di~ trE.S escuder.os pa:ra que. le
enseñasen el arle de montar á ca.bailo, de tirar ron el arco y de grwar
haJ.cones.
A pesar de sus ochenta años, el ,brurón se r~eIWÓ el cui&lt;liarlo de e~ñ.ar al javen el rudo manejo ~e 1~ espad~.
.
.
Los &lt;lb.is cllas dd acero diverl1am a:l Joven, sus OJOO brillruban con
más viveza que el relámpago de llll&amp; ~pa,da,. ~ pronto llegó ~ ser e,pto
p-ara .derribar en campo oerra:do al ÍlleTte ,ID11Itar de Ale.marua y al esbelto espadachín de Italia. Era el momento que esperaba el anciano, y
cierto día después de colgar los aceros -mellados por las furiosas mtocadas
á He:ronann de la mano y, silencioso, lo oon:dujo á. la capilla.
' En la iparcimon,iosa daridad de las veladoras se detwvo j llllto á una
tumba, donde, talla.da en mamnol, u.:na larga for.ma blanca dormía su
religioso y eterno sueño.
_ _
iEra Ullll3. figura de m\ljer q,ue el escultor habia :reproducido oon sorprendente realida:d, y le h.a,bí,a pu€6to hundido en el cuello •u n puñal que
y.a el tiempo ihabfa oom&lt;Yhecido.
-Esta es la tuml&gt;a de ani esposa, tu abue1a.
Cierto día le tendieron un Luo. Un ihombre, un ¡príncipe no:rnnaindo,
¡uizo iaJb1168,f de esta sa:nta; no pu,do lograrlo, y lleno dl:l ira, le elav6 un
pufraJ en la garganta.
Debí-el :Rey nuestro Seño1 me lo ordenó,~onder mi venganza
m el fondo de mi oorazón, por.que ooabruba de fir.m-rurse la ipaz oon loo
~ omnandos. Lo juré así, pero ese jurannento no ialca.maba á oodie más
¡ue á mi sólo. Tuperé por Jango tierrupo esta hora e.n que te veo valienoo
y robusto; te lego m1 odio y mi vengamz,a.
Diciendo esto .s,a,c6 de la vaina tele ma.r:mol el puñal, ry ee lo tendió
i Hermann. Este lo tomó y lev.a,nbó el brazo ,pa'l"a pronunciar un sombrío
juramento 18!Il.te el Cristo que se destaoaba en la obsourildad del coro.
tA la mañana siguiente, el viejo barón fué enoontr.ado muerto en su
looho. Había ,rermmado s,u tarea..
El desfile de los visitantes dtll'ó cinco días, porque el ,ancla.no era
muy estimado •p or su valor y su l&gt;ondad, y se hacian. los prepisrativoo
-Jara oolocar el cachiver en el ataúd, cuan,do se presentaron tres visitantes más. Era unia joven y dos cal&gt;dleros, todos he:rnnainos y de origen
normrundo.
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el puñal en el c1rello de la mfiel... Bn el si-tio mismo en donde, allá
en ,la iglesia, estaba herido el ma.:rnnoJ. de la tumba.
Irumiediatament.e Herman,n fué á ccmifesarse con el obispo de Rennes. Con loág,r imas en los ojos le _contó su hi.storia, maJ.diciendo su suerte, acusándose de no ha,ber cumplido el juraimento, lrunentáondose de la
inoonstamcia de las mujeres, y oondenarudo la traici&amp;n de los siervos.
El obispo le contestó oon dmlzu-ra :
-El reneor odioso de vuestro abu.elo,-1por :mJás j,UBto que fuera.,no podfa ser acogido faivoraiblemente; el cielo no lo pernlitió, y Dios no
pudo oonooderos la relicidad, y mucho anás siendo, oomo sois, perjuro, ·
m la ,p romesa lb.echa ante su hijo cru:cifioado ..•
¡ El destimo marca YUestro corazón con un sig,no fatal !....

r-----------:::_....,_-:...-_-:__-_-"T-_,-:..-_-_-_-r,--r77.'""'-rn=--rr~--- ;r---~.---------__.;,-;rr~

-~

-

�Domingo 23 de Febrero

&lt;le 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dooru.ngo 23 &lt;le Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

SAN SALVADOR.

..

DE CURDOBA A HUATUSCU.
NUEVO FERROCARRIL.
Pronto queclará realizada UlUI, mejora de
notoria imporlaiD.cia entre las poblooiones de
Córdoba y Hu.atuse&lt;&gt;, en el Estado de Vera,.
cruz, oon la terminación de 'llla. nueva rvia férrea ·que desde ha.ce algún tiempo se tenía en
proyecto construir; ¡pero que una serie ,de dificultades Jiaibía impedido su realización.
En la .actualidad los señores Ingenieros
SantacrulZ y Olivier que tienen á su oargo estos trabajos, han ,presentado y fueron a.proba,.
dos por la Secretaría de Comunicaciones,
veintitrés kilómetros, á. partir dE\ la Estación
de Córdoba.
El desairrollo total de esta nueva via férl"M
hasta. Huatusco es aproximada.mente de setenta kilómetroo.
El camino es su,ma,mente pmtoresoo, pero
ofrece serias dificultades para la con.struoción
del nuevo ferooarril, las cuales están sien.do
vencidas. Atraviesa una zona de e:Xlhuberames

Preliminares para instalar el puente sobre el rio de San l ntonio.

avanzoa.n. con rapidez los de herraje recorriendo loo itl'8ll€S de obaliastre ,m gran tra1mo de
este nuevo Íer:rooarril, que será de gran iimportancia ooonercial, 'Pues a.tl'81VÍesa una extensa región ricia por sus produotoo n:atuxa.les
ry que has.ta la fecha no lia,bí,a po&lt;l,ido explotarse ipOr la oompleta falta. de medios de ,trams-

El Cuartel de Artillería,

porte.

DOS -NOVEDADES.
Entre la literatura que lleva este número,
nu&amp;Stros lPiCtores encontraráin un hellísi.mo artículo e.cerito ipor el Sr. D. Justo Sierra, y
'41lle fo:ro:na parte del libro ''En la Europa LatilJla," rpróximo á publicarse.
La composición "Psa.lmo de fuego," del
poeta Mam.uel Ofuón, rP¡une á su artístico va,.
lor, otro de iguM precID: el producto de 1a
obra lo ha destinado el a,u1Jor á las &lt;víctimas de

l!:l Teatro "Morazao."

Guerrero.
Coo. gra:n gll6to oire:oe:Ill06 á IliUP,Stros lecto-

La Ca1a Blanca.

Armando el puellte.

El Oua,-tel de Artlllerla.

. •Esta ihe~ fo1:18,l~ d~ ~pecto impoo1€:llte, ha si:do ,testigo de muah.os ~:ioodios ihistór.wos de itrasoendenoia pa.Ta el Sa.1v~r Se emmen.tra ocupaindo .la maa:iza.na, situada enJtre Las averuda.s eexta y séptima, ry las calles oobava y novena.
El Teatro 16611/lorazán.!l!I
Este ediñc.io se enooentra s~tuado frente 1Í 11Il.O de los parques m~ h~osoo de 1a ~públi&lt;:1- &lt;lel SaJwador. Tu&gt;¡r:re doo pisos,
Y en su mter.i.or ihey esipacro sufi.c1ente para contener ooh-0eientas
í)e:rson.as en los dos palcos en que se divide.
Oentrallzaol6n de lloore•.
.
. Umo de los más ·annplios y ,bien construí.dos. edilicios de la CaP1baJ!. del .S8;1vrudor, es el que ocupa la Oficina .de Centralización
de licores, síltuado en una de las callas céntricas de la ciudad.
OatedraldelSalvador.
Este ~~o, .destinado aJ. owlto rcligiooo, ~ 11Il.o de los más
elegantes QJltenormente, de todos los t.emplos ide •la lw¡pu,bl!ica Se
conservan a1gunas reliquri.as que son '11D. vero.a~ ,tesoro. ·
La Oa•• Blalfloa.

'
Centralizacióll
de licores,

Es Ulil hermoso edilicio de constru.oción enterdllllente moderna~ ~ encuentra s~tuaido en la esquina Sur-este de la Plaza
PriooiJpa.1, en la caipiltal ~el SaL~ador; ry lo rodea i1lll ipequeño jar,dfu. oerrailo po~ ,u na re;¡~ de. hierro. A ,principios dd año de
1889, se dp,,olaro -~ lt.err11b le I:™JElndio en el Paolacio Naciooial, y
~ entoo~ ~ hizo necesario lgiue las oficinas públicas se esta,.
blec1eron en ~mtos pu.nitos de la ciudad. La casa Blanca, oUJya
fot.ograff:1 p11blica,mos hoy, era entonces residencia verrunie~
,del Pl"OS'lden.te, y oon ese moti.vo qued;ó constituido en Palacio
del Gobierno, estableciéndose en él el despa.oho del Poder Ejecutivo y los de los Miniisteri06,
,

res esas dos aica.badas piezas literarias.

vegetación y el terreno en una gran 'Parte es
sum.aa:nente quebra;do. La n1J.€\Va rvia atraivesa.rá
importantes ba.rranoas como las de Xamapa
y Tomatlán, ipara lo cual se están construyendo grandes y resistentes puente;;. En general,
el panoram&lt;a que se admlira. es surrnallllen,te
bello y constit11,ye por sí solo un alic~te para
un viaje de recreo.
En nuestros grabados se encuentra representa.do el puente que, bajo la. dirección .del señor Ing€.'llÍero Ju,an M. Navarro fué oolocado
el 21 del mes próXÍl!no ,pasado, con positiva
admiración ,de los ih.a;bitantes de las Ci:'rcanía;;
del lugar.

l!Jl referido puente· se halla robre el río
de S•an Antoruio; se encuentra sostenido por
:;ólidas ,pilastras de mampostería de grueso espesor, es de fierro, mide treinta metros de
largo y tiene un p€SO de cincuenta tooela:dM.
Esta obra fué oele¡brada, á su con&lt;clusión,
con un b.anquete que dieron Ios ooncesicmarios
á los em¡pleados de la línea.
Los trabajos de terrac6TÍa se hallan ya termín,ados en una gran extensión de t.erreno y
Perspectiva del puellte termillado,

�bomingo 23

de

Febrero

de 1902.

~t, MlJirnO tLtrSTtano

~L MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, MARZO 2 DE 1902.

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 9.

Sub1Jcrlpci6• mu•-1 lerblea, 1 1 6 •
Idem. ldera. ea la oapital, "1.:l!S

krc•tet UJI&amp; RffD &amp;l'INNU.

•ncten LIC. RAr,UL Rtl't&amp; &amp;PINIIOU.

.

.
.

.

Trabajos do construcción del rompl'-oltt~.

MANZANILLO
Las obras que se llevan actualm'.!1..-00 á c,ibo en el ¡puerto &lt;le Manzamillo, para protcjer la bahía oontra la invasión de la;; arenas
y los fuertes vientos, así como haoer de aquel
lugar ,UJ11 punto sano, libre de epidamias, son

C'onsta,u estfü; obras, &lt;le un rompe-olas y
un .malecón, en curya constru.oci6n ,:;e vcupllJl
,LCLua1mente nu.merosa,- c:ua&lt;lnllas &lt;le operarios. El rompe-ol.as, destinado á protejer el
puerto contra las crecientes y las borrasoas,
está colocado al Oeste &lt;le la Bahía, apoyándose en un ,pouwntorio fo:rana.do por gramdes
rocas. Tal oorno en definitiva quedó proyecta-

"'

Por ~u ventajosa. posición, el rompe-ol.as
:;erviná ta,mbién ,de per,man-énte &lt;l€&lt;feDJSa contra las are.nas que invaden el puerto, permitiendo, sin embargo, la libre circulación de
Las corrientes.

.,.

En cuan.to •al malecón, que coonpleta el sistema de defensa del puerto, se extiende desde la cooexión ,del rompe-olas ihasta la playa,
siguiendo 1a longitud de este frente del puerto.

1

***
Par.a 1a ejecución de ffil;a,s grandes obras,
los conoetlionario.s han ruta,blooido en )fa.nz,anillo vías férreas que ponen en comll'nicación
loa depósitos ,de mat.eriales y cri.a-deros de piedra con el puerto, talleres 'Y e;ampairuentos de
trabajadores, provistos de todo lo indÍl:lpensable para su objeto. )1~-;; de ocho kilómetros de
ferrooarril ha tendido la Empresa, logra,ndo
así surtir de agua potable, que se lleva en barricas, desde un JlUliil.aJltial si.tu.a.do á. larga
distiancia, lo.s pun0;, de la Costa en que se
alojan los oper.aTi&lt;►-'.
Las fotografías que ofrecemos á. nuestros lectores, ,d;m una idea de la magnitud de la,,
obras, así oomo del positivo interé;; que encieJTan para aquel puerto del Pacífico llamado,
no muy ,tarde, á ser Ulil centro mercantil de
primer orden.

La babia y parte de la ciudad de Manzanillo.

una ;prueba mu.y clara del emipeño oon que
nuestro Gobierno atiende á todo lo que directa ó ñ,ndirectamente está llama,do iá influir en
el porvenir de la República.

da su construcción, el enorme muro a:briga
una cOMiderable area del 4füerto, 'Y 1h.aoe más
aocesibles los varaideros del Oeste pa:ra los
grandes bareos.

El deseo de los concesionarios es que la
ter.rnina.oión de las obras coincida oon la del
'&lt;)Stahlooimiento h.asta Manza,nillo, de la línea del ferrocarril Central que hoy -atraviesa
las más riicaa comarcas del Sur -de J aliooo.

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,~~.iK&gt;J~OHOJH:~~I-OltOH~~~~~~oit&lt;~lK&gt;JI-OltOHOJH:~~1-0ltOH~~+OI~·

EL DE LA PB.:ESA.

Un extremo de la bahia.

Reventazón en la boca de Ventanas,

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 8, Febrero 23</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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