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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 ,d,e .Albril de 1!)Oi.

~L

I"\ UN DO

ILUSTRADO

MÉXICO, MAYO 4 DE 1902.

;AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 18.

0erente: LUl!t Rtl't!t !tl'INDOLA•

..alrecter: LIC. RAl"AfL Rtl't!t !tPIN.DOlA,

LA CIUDAD DE QUETZALTENANGO.-IDestru.ida por el 1'1timo temblor,)

1os Temblores sn Quatsma.la.
'l'e:rrilbles ,ha.u sido siamipre los terremoto$
-que h.a'll aool-ail,o á. nuestm vooitoo República.
La oaid,ooa, volloámiica q,u¡e alt:raiviiesa esoo Con t:i!l'.l.ente, hasta perderse en Paltagcmia, ib.a 'Producido iteITibles &amp;aCUJdimi'eTutos en La .Almériicu
d€il. Sur y Centro All'.l'.lél'lwa.
De esta ú1Llma, Gualterrmua iha siido el 'PªÍS
;p,:nedestmaido á los rt:.em'bllores y lia que mayo.res
pé:rfüdas de iv.i.das é inttereses !ha sulfri-do.
El volcám. -del Ohico, situ-a:do en la fl'l()lntera
del Sail.mdor y GuatbeuniaJ.a, re encuentro ,a,elVllilliIDWbe en er'Ulpción, así oomo el idte Santa
M,ao:ía, en el 0€6te de '.m ú1biima. República.
Las foltogrorrías que hoy ,pulfucaunos, ip001en
die llHIIli..fiesto los t~r~bles Sffio"OO causarlos
por loo temibilores.
Fm la vista de QUJ0tt,aJ},tenamgo, a.parece el
Cenro Quemmdo, vo1cán si.tu-atlo á ivcin.te minutos rde la ciuéLald, y JEU &gt;Santa María que,
romo dijimos, se ffi!'C'U.elllJhm hoy en ~wpción.
El edificio COlII. pi1astm.s collocailo 'lÍ. 1a izquierda 1de ia fotogra.fia, es el .Aiy'U!nlllalm&gt;enito de
la ciudad, CU!)'ª oonstruociÓin fué ib.echa por
ilnidígenas •gu'&lt;lltemal1tecoo; sigu¡e el 1henm'OS0

,--------,--------------~-:------------

'
1

T.EM PLO DE ANTIGUA O U ATEMALA.-LDestruido por~nn(tem blor lace 125 ellos.]

templo de San. .Fra.ncIBCo, ,de 1D.'OitaiMes bellez.as
0JJ.'1g_uiítectónicas, y ~ d:ren:be se ~ t r a el
merta8ld.o, i8Jmjpl,i o y cost()SI() E&lt;lifi.cio, y umo de
los m.ejo:oos ,die a¡q;uel.ila, Reyública. I.Jas oonstru.ociones de rr,a oereclha, son casas particulares que roomm 1a. alegarrroia. y "oonrfort" de
los p,a,lacios anOldieirnoo, ry qrue €0l'.llbeilleooa. 611
groo l!llil!naria. á ,la, hoy diesoiliadn Q~all.t.enan~· go.
La 'llam,Uiro. -del fooi.do es al sitio de donde·
loo .revoluciOlllal"ios ciivilles boonb-ardea.ron la.
oiu.daid. en el añ.o de 1896 y dand.e s,e ,eijercier0111 ineipresail.ías polfü-oos con el a1loallide Don.
SiJn.foroso Agu.i.fo.I y el irioo rumeDJdado, Jurun:
Alparicio.
PuJblicannos igu,afunenlte la :fotografía del
teaniplo Awbi.gua G.u.aloom.aJIJa, que fué &lt;liestruído por un t,e,n,emOlto ha.ce 125 -años, y lasruím,as de San Sebast.iáll. en iia. ci'U!dad de F.6mrin.tla.
Estas fotografías nos el.as facilitó el reputado ipintor rulemá:n, señor G. Bodewing que
,, se en.cuenitra .aouta:lrrnea:ute en -México.

MADONA.
Oleo moderno. (Sin firma..)

.....

- ..

s•

11
Idem. Idem. ea la capital, "1 36

Sub!Jcnpcidn mensual fnran~a,

�EL MUNDO ILUSTRADO
Douruinigo 4 ck· ::\fayo •de 1

aoi

Domingo 4 de Ma,yo tle 1902

EL :MUKDO ILUSTRADO

CATALANAS.
E L
Tuve un buen encuentro en B11.rcelona: Ramón Araluce, á quien HUS negocios de librería
tenían anela&lt;lo hacía algunos meRes en la
ciudad condal y que paKcaha eontento por entre aquellos almogávares su joven cabeza de
moro sin Reñor. C'on él volvimos á Gracia, visitamos los salones artísticos, en que la moderna pintura catalana ticnclr á riYalizar con
lo mejor que producen actualmente hu, grandes capitales del movimiento ei-tético; con él
visitamos los «Quatrt&gt;gats," taberna á estilo de
las de :\Ioutmartre, pero un poco máR intencionada y extrafüt en HU capric:hosa arquitectura y decorado, y voh-imo:; á «:\Iirarnar,)) á
devorar siRtcmúticament&lt;', eontrmplando el
mar pintado como un mar de teatro, á brochazo limpio, con una compo;.ición de oro y esmeralda, y á escuchar lu-s profesiones tlc fe del
más sabio y más rpgocijaflo &lt;le los doctores de
la universidad; profesiones que habrían hecho
temblar de pavor al Yencrable rcpu hlicaniRmo
del Sr. Pí y )Iargall.
El partido republicano catalán, que no es
soeiafü;ta, pero que i-c coclea mucho con el ::;ocialiRmo, corno los radicales en Francia, tiene,
según pude ohi;crvar, suR pri1wipales fuerzas
organizadas en ]a,; logias masónicas; hablé con
algunos de i,us jefeF&lt;, me parecieron hombres
muy inteligente:&lt; y enérgicoR, apai-ionado::; contra los agentes dc•l régimen monárquico, sin
dü,tinciún de matices; jal'ohinrn; Rinc:ero,:, clerófobos tremendos v fr&lt;lcralistas netos. Demostraban gran afecto, no ele frase, sino razonado, por ~Iéjico, y extraordinaria admiración
por el Pre1;icl('llte; pero esta nota es igual en
España, en todas laR clases y todos los partidos, en todos los que se ocupan en nuestro
país; nos veíamos obligados á poner una sordina en estas alahru1zas 1 por mucho que nos
halagai;en, de miedo de que resultase la nación
menos digna de encomio que RU jefe.
Yo soy un pobre artista marrado que nunca
pude tocar en un piano con las dos manos á
un tiempo, ni acerté á dihujar otra co,;a que
perfiles inverosímilmente irreales; y conste
que prefiero un trozo de cielo bien manchado
á todl)s los libros del mundo ('incluyo en ellos
á Esquilo, á Dante, á Shakespeare, á H ugo,
que son dioses para mí) y un poco de música
que responda á mi música interior, á todos los
dramas y comedias de la tierra. Pero tengo,
como tocloR, mis preferencias dentro de estas
aficiones; visité un templecillo griego, elegante, pulcro, inofcnsiYamente presuntuoso, que
me gustó mucho; el sacerdote de aquel templo
helénico, en que abundan las armaduras medievales, los tapices asiáticos, los borgueños y
credencias del Renacimiento, los sillones de
gran talla y toda clase de baratijas de arte, es
un señor de edad, muy acicalado, muy simpático, con un poco de «pose» á la Carolus Durán; era un duque del pincel, era ~Iasrriera.
Tiene telas bellísimas, mujeres muy bien pintadas, con amor, con voluptuosidad, con deseo ..... .
Aconsejo, para descansar de tanta hermosura, una higiénica ducha glacial bajo las altísimas bóvedas desnudas y tristes (¿son altas,
son hondas?, ¿qué sé yo? aquí estas dos ideas
contrapuestas parecen lo mismo) de Santa
María del Mar. Volví dos ó tres veces; me parecía un barco viejo encallado en las playas de
la eternidad; en barcos de éstos que hoy carcome la herrum be por dentro y desmigaja el
huracán por fuera, se embarcó antaño un ejército, un mundo que iba á la conquista del Paraíso; ay, nosotros, los del «último barco,»
también buscamos el Paraíso, ¿en donde está,
Dios mío? ¡oh! Santa l\Iaría del Mar quizás lo
sabe; y seguíamos recorriendo sus naves sin
crucero y tornamos á subir á la plataforma del
altar mayor, detrás del cual está el coro, austero, sepulcral; el facistol es un mueble de

CAU=f?'ERR A T.

fierro virjo, una eRpccie de• bitácora, allí está
la brújula del buque deRamparnclo . ..... Pero
cómo habla aquella desnudez, pobre y sPcular;
cómo rnnta la canción de In eHpcranza aquella
arquitectura mÍ&gt;'tica, sin literatun1, aquellos
vitrales de pedrería apagada, aqurllo&gt;' oros
muertos del altar...... Santa )faría es el canto
llano de la arquitectura ogira.

Tenía deseos ardientes clr &lt;·onocC'r ft Santiago Rusifiol, un gran ,;incero, ¿,pintor'?, ¿,es&lt;'ritor'? no sé; un artista. cxceli-o de temperamento, de pensamiento, de sentimirnto. LoR que
son así, sin comrdia, sin «pmti-pri¡;,» sin actitudes, sin eákulo. ya sean elái-icos, románticos, naturistaR, decadentista&gt;&lt;, ó todo junto,
me atraen y me rinclen corno un gran e&gt;&lt;pcctáculo de la naturalc7x'l, como una obra suprema de arte, como un sublime pensar.
Cuando mi amigo, el joven diputado catalán Ferrer y ~fas, me decía en )fadrid: «¿,Puedo ai:,e¡i;urar que va vd. á Barcdona·?»-~í, le
conte¡,té, pero YO)' al «cau-fcrrat. ):-Por una
mañana, apenaR fría, de aquel Diciembre, íbamos en peregrinaciln hacia el «Cau-ferrat)) en
compañía de algunos dr ntH';-;tros bueno;-; amigos catalanes )Iercado, Deffi;-; ~, yo. El «Cauferrat)) ( quien tradujera ,mido ftneo)) se al'ercaría mfü-: al signific:ado) eR la c;1sa ele .Jaume
Rusiñol en el pueblecillo de Sitjes (leer Siches) cerca de Barcelona, junto al mar.
El eamino tiene poco de particular: rná,: nos
diYertían nueRtros compafieros de Yiaje, flacoi- ó ~ruesoR, ruhiC'unclos ó púlidos, tocloR enérgicos como el ei-pañol ferruginoso que hablan;
mereaderes corno los de (itnoYa, Florencia ó
Venecia para quicnrs el arli' clice iilgo, que ,:aben drunaRquinar el fierro &lt;le RU vida con los
arabescos de oro de cierto instintivo amor por
lo bello . ........ Tal me paretieron. )!icntras
hablaban ellos re&lt;'ordaba YO; retordaba doR ó
tres viejos catalanei-1 próeere;-; de mi tierra y
amigos íntimoR de mi padre que fueron de las
primeras y mús profunda8 admiraciones de
mi infancia, y ni comprendo á Campeche Hin
murallas ni sin aquelloR Yi0jos torreones de
su comercio y su marina ya muerta: D. Frnn- .
cisco Claussell, D. .José Ferrcr, D. Salvador
Preciat. ........ Los veo con sus panamás de inmensas alas, sus grandes chaquetas flojas de
alpaca, veRtidos de dril blanquísimo, las grandes cadenas de oro sol,re el chaleco y las antiparras de carey, .v paReando por el 11rnelle ó la
alameda con el «licenciadoiJ que tenía el arte
de hacerles confe;sar HU vida y la vida del Campeche de antaño, lo que le diYertía infinitamente ... Buenos amigos, buena gente. Así es
esta: pan, pan, vino, Yino ......... Excepto este gitano que nt ú mi lado, emborronada la
morenísima cara de barba hirsuta v selvosa
cabellera corvina, ojos de brasa, boca sensual,
voz ahogada por el agma y cuerpo endeble y
nervioso. Es el redactor en jefe de «La Yanguardia,,, muy devoto del gran poeta de SitjeR,
muy conocedor de todo el mundo político y
literario español y por más i-eñas andaluz, nada menos que de Hueh·a, de Río-tinto, como quien dice ...... Para estas gentes el talento
es el cigarrillo que fuman sin cesar. En i,uma,
un grupo interesante; toda gente de acción y
de pasión .. .... ¡C6mo nos gustan estos á nosotros los ine1tes, loR gordos ...... !

*
En la estación de Sitjes nos esperaban algunos amigos; uno de ellos, un gigante cobijado
por alianchísimo sombrero, un ·verdadero
chambergo, el desgarbado y anguloso cuerpo
forrado en amplísimo macfarlane azul que tocaba al suelo y mostrando entre la frente car-

gada de sombra por d chambergo y la gran
harba inculta, unos ojoi; de luz propia, risueño,; c·on rcl{uupagos dolorosos, la mancha clara tle la lt'z ú 111cdio tostnr corno un chamiz&lt;.&gt;
y la boea mordaz, irónica, bondadosa, sin embargo, y semmal; labios acos~umbrados á los
largm1 besos ele la Ycnus latm,1. Era Jaume
Rusiiiol.
Hombre es este á c¡uicn no se puede definir,
porque no se le pueden marcar límites, porc¡ue no se puede concretar ¿Es un poetar
Xo ha&lt;'c verso::;, ciertamente, pero ha:v en su
proi;a i;ubstanc:ia y música para muchos poemaR. ¿,Es un pintor'? La técnica no tiene para.
él secretos, ni el estudio de los grandes maestros tiene para él misterios y, sin emhargo, hay
en sus olmtH, algunas franca,:, directas y claras, y otras que traducen la naturaleza con
cierta indecif&lt;ión v amaneramiento y una especie de «partipris » impre¡;ionista y efc?tista, algo de sueño no realizado, de aspiración no satisfecha, de e,:as en que parece
que el autor en lugar de su firma ha puesto un
pincel roto que clice: no, no es esto. Y con
todo, eso es, eso son, la fórmula de toda una
estética, la síntesis de una manera «sui generis»
de sentir lo bello, manera impaciente, enfermiza, que á pesar de los conYencionii-moR dela escuela nueva que busca en combinaciones
de colores que no están en los objctoi-, la impresión de la vida, á distancia,como en la pintura ci-ctnim, resulta pcri,onal y de un buen
gusto refinado y sutil. Xo definiremm;, pues,
á Rusifiol, le denominaremos con una palabra.
abstracta, le llamaremos «un artista.),
Es un emancipado, rompe con las tradicionei, clásicas, odia lo:; colores distintos y directoR, sólo gm;ta del matiz, del medio color, si
pudiera, pintaría con ultra- Yioleta y tiene un
secreto rencor contra los colores visibles del
espectro solar; alma soñadora y mística, y á
pesar de eso, dotada de la más perfecta visión
de la realidad, paRa á todo correr por entre la&amp;
armonías impecables de las composiciones delos clá;;icos, de Rafael para abajo, y adora lasinexperiencias é ingenuidades divinamente infantileR y fascinadoras de los primitivos: Gozzoli, Pinturichio, Lippi, Batticelli, Angélico,
son sus númenes y en España el Greco, el
«realista)) cxtraiio y soberano, sin el cual, acaso, Velúzquez no habría sido Velázquez.
Es un emancipado, un protestante, por ende, quiero decir, un protestador, un protestador elocuente contra la prosa, contra la burgueRía, contra el mercachifl.ismo actual. Admirador y amigo de algunos ele los más conspicuo&amp;
modernistas, reune en su castel artístico de
Sitjes, un grupo de devotos de lo bello, y lesdirige sermones encantadores, como el que así
empieza: "Por tercera vez os reunís en el CAu
FERRAT á orillas del mar; por la tercera vez
huyendo del bullicio de la ciudad, venimos á
soñar junto (t esta hermosa playa, á dejarnos
arrullar al compás de las ondas, á respirar aire de poesía, nosotros, los enfermos del «mal
de prosai, que inunda hoy nuestra tierraAquí venimos huyendo la ciudad para sentirnos juntos y cantar unidos lo que en nosotro&amp;
brota del fondo del sentimiento, para extraernos el frío que co1Te por las venas de cuantos
nos alineamos bajo la bandera del arte; para.
bañamos y embriagarnos de sol y claridad
que nos arranque un momento de la tristeza
de la noche. Venirnos porque necesitamos expulsarnos de tanta farsa egoísta, de tanta sensatez fingida, de tanta comedia de sentido común, de tanta seriedad fingida ó tanta risa
estúpida, impuestas por los menestrales enriquecidos en parte, y en parte por la democracia á esta sociedad nuestra que por miedo
de ser loca se vuelve insípida.,,
«Los ideales de hoy, las solas lidias que á las
grandes mayorías interesen, son cuestiones-

s
~

,11

·,.
~

.

'

...

..

SANTIAGO RUSI KOL .

:materiales tan solo, exijenc-ias del mif,érrimo
&lt;iuerpo; sufrimientos de envidia de los unog y
:ansias de anricia de los otros, riñendo confusamente para contentar los gritos del estómago. Empellones de los de abajo, resisten&lt;iias de los de arriba, clamores de angustia y
mordiscos de agonía para disfrutar, ¡pobres
gentes! lo que ellos llaman "el bienestar de la
vida': ¡Todo por la carne Yil y nada para el
espíntu; todo para alargar la vida y nada para
hermosearla, todo para las hortalizas de una
1&gt;ros'.1' alimenticia y estrag;tda, y nada para los
JardmeR del alma, para los sencleros floridos de
la poesía, para lo~ aye¡.; del sentimiento y las
quejas del corazón, para los pobres ideales de
-&lt;Josas nobles, escondidos r moribundos como
si sintiesen vergüenza de ·Ycr la luz.,¡
. Y ese hombre que Ya allí delante de mí, baJando la cuesta, grande, anguloso, envejecido
por una cruel dolencia, ri~ueño, de ojos en que
se transparenta 1'l bondadosa risa del corazón¡
&lt;Conforma ú su,; prédica~ toda su vida, satura&lt;la de arte y emoción, con un poco de rudo ,,
vivaz perfume marino y una gota amarga cie
&lt;lesprecio por la sociedad en que vive. Su
idealismo no es un éxta~is, es una ira que bus&lt;Ca con la punta de la espada la hinchada piel
&lt;le su época envilecida por la adoración de la
materia para desinflarla y vaciarla de un pin-chazo y luego acostarse á dormir y á ensoñar..

Bajábamos. lJajábamos por entre hileras -ci'e
&lt;Casas limpias y blancas; á meclio camino entramos á una de ellas, de cierto señorial aspecto en su flamante arquitectura neo-gótica,
-digámoslo así: era la casa del concejo; los munícipes de Sitjes se reunen en un salón con
mucho gusto decorado, gracias á la liberalidad
&lt;le uno de los vecinos de más notoriedad: el
~ r. Robert. :Mucho nos complació saberlo y
'Oll' de boca de aquellos distinguidos catalanes
Y del alcalde del pueblo, elogios gue)ndican

el apego y la admiración que allí y en Cataluña toda se profesa 1,or el eminenta profesor,
que es una de las glorias de la ciencia española y ~e la beneficencia uniYersal; oí aquello
con cierto orgullo; el Dr. Robert es mejicano
nacido en Tampico, é hijo de campechano· s~
abuelo e~3: catalún. Había sido la suya un~ de
esas fanuhas que mantenían vivos los vínculos entre la Península y la hija emancipada
co!llo otra d~stinguida familia tampiquefia, d~
origen cata!. n, c¡ue hoy tiene en Méjico re-

pre;-;entantes en la primera línea del afecto y
el respeto social y cuyo representante en Barcelona, Salvador Castellb, es también estimado
y querido.
L)e~amos á la casa de RuRinjol·, como debe
esenb1rse el nombre. Precedidos por el gigant~o p_oeta, pasamos al vestibulillo tapizado de
dtbttJOS .v acuarelas, calzados algunos por firmas célebres, francesas, sobre todo y entramos ó mejor subimos á una gran pi~za dividida á la altura de la mano por una halaustrada
Yieja y s6lida sobre cuya cornisa había tiestoi- y plantas .\' antiguallas: aquí el hogar catalán, la chimenea autGnticamente vetusta rompiendo el decorado general de azulejos romboidales, con suR piedras blancas ricamente
talladas en el Renacimiento eRpañol, que tan
pronto se escapó por lo plateresco hacia minuciosidades infinitaR de ornamentación de
encaje y joyería; junto á la chimenea el banco de piedra, los viejos silloneR. Yo creo que
los tueros que allí se queman tienen un sello también auténtico y viejo. En las paredes
blancas, bajo fas gruesas vigas conHtelaclas de
r?setones de metal, hay cuadros, platos, ¿qué
Re yo? No podía detallar nada; me embargaba
el conjunto.
En el fondo del salón, en la segunda mitad,
una fuente que bullía, frente á un inmenso
vitral, detrás del cual flameaba la tapicería
de oro del «Cau ferrat». Allá fuimos subimos
á tui torreoncillo, enclavado en una ;oca· todo
el l\Icditerráneo .á nuestros pieR. Todo: porque aquel azul era i-in límites en su intensidad ,Y en su extensión; seguíamos debajo de
nosotros los graciosos entrantes del mar entre
loR cantiles; no tr:tgicos, sino idílicoR de la
coi-ta, un i61ote poblado ele gatos, mant~niclos
por el municipio, colonia penal, hastante floreciente como las de todas las vfotimrs de la
injusticia humana «;,Por qué abomina vd. de
los colores francos y netos, de los azules puros, en la obra del artista, ¡oh maestro querido! si la naturaleza los emplea'? ¡Ah! si el pintor pudi~ra mmr pinceles &lt;le rayos de sol y
reproducir estas transparencias divinas yo 108
admitiría.,,
'
Un averío de velas latinas salpicaba fl!' triángulos de lino blan&lt;'o aquel zafiro infinito que
se movía r respiraba y reía. J~n el horizonte
la f-lilueta casi diáfana de un «Steamcr» que
rayaba el domo bruñiclo del ciclo co:1 larga
e:&lt;tría tle humo.
Allí habríansc paRaclo las horas, la~ vidas;
la luz azul que de la mar nmfo, así como ('li ra h« enfermedacle,- dP lm, tejiclo,;1 Huele clcsinfeetar y purificar el alma; se siente uno
bueno, mejor cuando meno¡;, Fuerza era subir
al pisr1 alto; íhamm, el'! c·mioRi,lad en (·uriosi-

"Lá MORFIIIIA" (Cuadro de Rusill.ol i

�Do!mJinigo 4 die )Iao·o de HIO'.?
dad, de antigualla en antigualla, entrando,
corno filtrado:, al tm,·és clel muro del tiempo,
en otros 1:1igloR, lejos .dl'l enr(tcter industrial
del arte mu&lt;lerno, lejos &lt;le la m:í&lt;1uirni que
forja sin concieneia, en la,; épocas en lJlle la,
nIRquina era la mano, la inteligencia, el instinto estético.
El salón alto es un mm,eo &lt;le fierros Yiejos,
las paredes están tapizadas de lhwes, de ce. rrojos, de picaportes, de alelabas ~· aldabones,
¿.&lt;1ué sé yo'? rn mundo de fantasía y &lt;l&lt;' arte,
de calados de acero, de encajes tenues de
hierro, de htbcrintos ingeniosos en las 11,'lYc:-y en las chapmi, pero todo antiguo, todo personal ; llaYe ó aldabón de aquéllos había c1uc
parecían retratar á su autor anónimo ó reYelar una época; era toda una psicología simholizada en hieroglifos de fierro, Y no era todo,
atriles, fa:;cistoleR, fanales, candela hros góticos de los siglos XII y XIII, no finamente
cincelados como los franceses ó italianos de
ac1uella época, sino toscos y geni&lt;1les como era
el temperamento del obrero catalán; lechos
,del tiempo ele los «consellers.» ¡Cuánta paciencia, cuánto gusto, cuánto &lt;linero. para
j untar esto! .\llí entre aquel muReo de arte
muerto, de arte que no volverá, que no tiene
para que Yolver, dos tC'las pinta&lt;las por Teotocopuli ( el Greco) el sublime y desigual arti~ta cretense que vino al Occidente europeo
en plena celad de oro del Renacimiento italiano y supo ser original en medio &lt;le los maestros y llegó á ser excéntrico, demente dicen algi.mo&gt;&lt;- Ei,tos «grecos,, tienen una regocijada
h istoria que Rusiñol cuenta en su libro de
impresione,- artísticas, el único que, según
creo, ha pu blicado en castellano y en donde
con una elegancia y gracia de estilo incompa.ro bks1 expone á vuela pluma su estética y su
alma.
La alcoba del poeta es un cuarto decorado de una cama que tiene doscientos años,
de unos muebles de la misma edad, y blanca y
envuelta en muselina como la de una doncella; en una rncRa un volumen de Montesquiou
r-Fezensac,

***

En torno de la fuente que regaba un poco
fa meRa y un mucho las plantas que la rodeaban, teniendo por cortina del gran vitral la seda joyante del Mediterráneo, almorzamos opíparamente, servidos por una fresca y guapa
muchacha, «spécimen» puro de la aldeana de
Cataluña, todo col or de manzana en el rostro,
~rana en los labios, sombra dorada en los ojos;
fuerte, pero esbelta y reidora, y por su marido,
&lt;1ue le hacía parangón por lo fuerte y lo sano.
El poeta, convaleciente todavía de una enfermedad nefrítica, de la que pudo escapar
gracias á dolorosas operaciones, no desmintió
1.m momento su buen humor: brindó, predicó,
cantó y contó á maravilla ¡oh! no, sus cuens
tos no estaban hechos para ser oídos por las
madonas de Boticelli, no; eran ecos de la ,ida
del barrio latino, sal gruesa y picante fuerte¡
pero capaz de hacer reír al dragón esculpido
en el «picaportas de la casa del Arcedift, » ¡Y
J&gt;ensar que este estudiante de inagotable y endiablada facundia es un melancólico, es un
soñador airado y triste cuando hace sus devociones ante el altar del arte! Por allí había
cuadr os suyos, paisajes los más, rincones de
jardines españoles, cementerios de aldea sombreados por altos abetos negros que dibujan
sus largos piñones de sombra en el suelo enrojecido por el sol, y recuerdos de la Alhambra, del Generalife; sobre una puerta, frente
á m i asiento, veía yo una mujer que parecía
un cadáver en el fondo de cuyo corazón no se
hubie&amp;e apagado todavía la lámpara, . , . Era
la &lt;emor:finómana» de Rusiñol, su mejor tela
quizás, sin duda la más YiYida, y es una
muerta... . .. ,,.
Después de comer, un «coup de theatre,» un
cuadro de Zuloaga, el admirable pintor vizcaíno, el amigo fraternal de nuestro huésped,
Era una fragua en Vizcaya, de una fuerza, de
una expresión, de una verdad en su sencillez
&lt;le colorido y composición que hacían re~ordar al maestro, al formidable, al sin par.
Parecía un cuadro hecho en su taller y toca-

EL )IUNDO I LUSTRADO

EL )IUXDO IL'C'STRADO

.

l

D

l.

1

EI, "CAU F ERRAT,"-[EI: Hogar en la sala baja,]

do por el miRmo pincel que di6 color y vida
á la FORJA DE YuLCAXO. Una excursión á la
encantadora playa en donde el artista y sus
amigos han levantado una elegante estatua al
Greco, terminó la visita .. ,,,

¡Adi6s, mi querido gran poeta, indeciso ens
tre el pincel y la pluma! ..... Los hombres cos
mo vos son necesarios, parece que vivís en lo
pasado, en lo muerto, y no, lo pasado redivive en vuestra alma; y no sabéis decir cómo,
pero si podéis balbucir y murmurar vuestro
infinito anhelo; n1estra eterna balada á esa luna que refleja la luz invisible de un ideal, de
un sol que tramontó las cumbres de la edad
del arte, porque era la edad de la fe, es necesaria en nuestro tiempo de mecánica y de negocio; es para el hombre de trabajo sin compensación cuando est.á abajo, y sin ideal cuando está arriba, un descanso, una música; es
la sombra de la noche, la frescura del bosque
y la risa de la fuente sumadas en el canto escondido del RUISEÑOR.

CERILLOS CHINOS.
N'o sé si es Alarcón quien ha escrito una serie de estudios intitulados, respectivamente:
Lo que se ve, Lo que se oye, Lo que se huefe,
Lo que se gusta y Lo que se tienta en las Exposiciones Universales, El simpático escritor
comprendió sin duda que para dar una idea
de ese caos organizado, eran indispensables
una clasificación mu~, rigorosa y una exposición muy metódica, Cuando se tiene mucho
que decir, debe procederse como cuando se tiene mucho que empacar. Hay que acomodar
aristas, que imbricar ángulos, que empalmar
superficies, que escalonar y acuñar volúmenes
á fin d e ahorrar espacio y de poder encerrar
mucho en poco.
El lo consiguió mediante su clasificaci6n de
las cosas en función de los sentidos y gracias
al ordenamiento de los hechos en razón de las
sensaciones que provocan,
La tarea es enorme, Una Exposición Universal es, en suma, una síntesis, una reducción, un e.xtracto del mundo mismo. Dánse
cita ahí las ciencias, las artes, las letras, la industria; la Naturaleza con todos sus productos y con todos sus panoramas, desde el peder-

nal hasta la flor y desde el lago hasta la cordillera, De un lado la maquinaria, podero:::a y
deF-mesurada, hace girar sus volantes y oscilar
sus balancines entre Yapores que silban y chispas que centellean, fabricando toda clase de artefactos y produciendo toda clase de artícul os,
bombones lo m i::11110 que placasl de blindaje,
encajes y fallas lo mismo que rieles, Del otro
los márn10les y los bronces reproducen las formas inmortal es de dioses y de ninfas; los cuadros recuerdan los episodios de la historia, las
leyendas de la mitología, las escenas de la Yida diaria, Aquí brillan en sus estuches las joyas, despidiendo iris y envolviéndose en refulgencias; ¡i,llá, en sus frascos, dibujan ,-us
formas extrañas y siniestras los fetos y los
monstruos.
Los esqueletos y los despellejados manequíes anatómicos parecen contemplar, meditabundos y filosóficos, los esplendores de la moda y las e:xtraYagancias de la vanidad humana.
:Mientras de un pebetero se exhalan perfumes,
de un respiradero se desprenden acres emanaciones industriales. Hay vapores culinarios que abren el apetito, y exhalaciones nauseabundas que lo cierran. Se oyen á. la vez.
crujidos, chirridos, murmullos y cantos. A
dos pasos de una bocina que ensordece, se oye
sonar una música que deleita,
Se come de todo y de todo se bebe¡ arroz
con popotes á la usanza china; caviar á la rusa, pilaf á la turca, cebada á la tártara, ratasá la japonesa, cerveza negra, como en Anvers,
ale corno en Londres, wiskey como en Nueva
York, sidra, champagne y hasta pulque mejicano. Se dan cita todos los pueblos, negros,
blancos, cobrizos, amarillos, vistiendo dalmá,
ticas, capas, jubones, enagüillas multicolorescalzando sandalias, coturnos, botas, huara,
ches; con sombreros redondos, turbantes, chechías, gorras de astrakán.
Las construcciones son tan heteróclitas y
variadas como todo lo demás. Junto á un
templo griego imitado del Partenón, se alza
una pagoda china importada de Shan-Ghay;.
al lado de un palacio veneciano REINA una
choza canaca; el arco de triunfo fraterniza con
la noria argelina, Sillones con ruedas, ferrocarriles Decauville, plataformas m6viles, tranvías eléctricos y barquitas automóviles facilitan la circulación.
Quien ha visto una Exposición Universal,
y el que esto escribe ha tenido la fortuna de visitar dos y á mayor abundamiento en París,
ha ,~sto todo cuanto hay que ver y ad.mirado
cuanto hay que admirar; ha tomado el pulso,
á la VITALIDAD humana, sentido y medido la.
omnipotencia del genio y el poder transfor-'

mador ,\' n·dl•ntor dl'l trahajo, H' ha r&lt;'l'OJH'iliaclo con la humanidad Y con la C'i,·ilir.,1l'i{rn
y }l('l'l'l'l'llhl&lt;lo Kll e;;pl'ranza y su fo l'll l'l porYl'llil'.
('uarnlo pa;;ado l'1 til'lllpo 111(' he pre·guntaclo
qué co::1a ú qn(. co;;a:,; Prt (';;e Ya ria do y ei&lt;tupendo C'onjunto me han e·onmm·iclo ó impn•sionado mú::1; e·núlcs ele tanto:; prodigios han ckjado
huella mú;; profunda en mi alma, aenho por
contestar que dos: la prinic•ra locomotora y los
cerillo::1 chinor-, Hahle111os ele é::1toi- últimos,
que son poco conoÑ&lt;los,
\'üütahn C'l jurado del ramo ele cerillos l'l
departamento chino, ~' fué recibido por un
mandarín, :rngusto, nobilísimo, l&gt;orclado ,\' rccaniado en todns ]:is costuras, f'u1wrnda la nariz por un par &lt;le gat'a:-- enorm(•,; de &lt;'ristalcs
circulan•s, y asi:--tido por un int1~rprete.
- E xh iben ui-kclc~ cerillo,;,
-i'4Í, :,;rñor.
-~írnrnse t•11seiiúrno:--lo8.
El 111:111&lt;!.1rín tomó(!¡- un l'&gt;'('apamte una:-;
cajas ele cartón y nos las cli::1tribnyó. Contenían pura ,r 8impkmcntc uno8 popotes como
de veinte centínwtro::1 dr largo, ;;in huella alguna de fósforo ó azufrl'.
E l ju rado lo::; miraba, remiraba y revohía.
sin atinar cómo p()(lría hncé rseles arder. Viendo Jo cual el mandarín, irnperturba.ble, pidií,
al intérprrte un cerillo europeo, é impal'\i ble lo
encendió y c·on él p rendió fuego al popott·,
ofreciéndolo cleRpués [tla adm iración y al fallo
del jnrado, Una buena m itad de éste que&lt;ló
cOJwertida en e¡.:tatua de sal, en tanto que la
otra mitarl reía :t mandíbula batiente y comcnta ba ruido,-amentc el caso.
-¡Cerillos que se encienden con cerillo!
¡Esto no se ve mft1:1 que en China! Préskme
vcl. sus cerillos para encender los míos.
A mayor abundamiento, el popote, apenas
encendido Re había apagado, con,-,en·at1(lo tan
sólo una especie ele muñon negr uzc·o en uno
de suR extremo:-. Aqu í la hihtridacl se h izo general. No sólo se n ccf'sitahan cerillos para encender aquellos cerillos, ::sino que ademáR ni
con la ayuda del cerillo ardían.
-«¡ ¡Quelle hlague! !» exclamaban los hornbreR buenos del jurado.
El mandarín, entonceR, :-in perder su i-angre fría sopló ,mbre el cabo ennegrecido del popote, y con gran c,;tupefacciún de los circunstantes, el popote volvió ú arder lo bastante para permitir encender un cigarro ó una bugía,
Lo dejó apagar y enfriar de nuevo y rnlvió á
soplar i,obre él r el popote Yohió á arder, La
experiencia se repitió de m1ern diez, Yeinte
veces con el mismo sorprendente resultado, r
por más que se dejaran transcurrir cinco ,r
diez minutos, al menor soplo el popotc ardía
de nueYo.
La hilaridad hahía cesado y la había reemplazado el asombro. En medio ele él, el mandarín dirigiéndose al presidente del jurado,
director, por miís Hefías, clel eRtanco frands
de cerillos, le dijo con HU nwclia lengua)' en un
francés apenas i nteligible.
-¿Mejor cerillo chino ú crrillo francú/ Cerillo francés no arde. Cerillo chino no se
apaga.

PENSAMIENTOS.
El sen·iC'io militar &lt;'S C'l complrnll'nto ele la
educación m1eional.

F. BHnrnm¡.;,
Las nuhP:,; puPelen ocultar una estn·lla, 1wro
las nubes pa~an y ht l'Strella queda.
LtTY Fi:1,1x-L.u·n¡.:,

VIAJES AL IDEAL.
NOTAS IBTIM.AS.
DIAZ ALBEB'l'Illl'I.

La ¡n·rnr-a ele la Ifahana nos tnw una noticia mu\' tri:-tc-: la 111 ue1ie &lt;le un nrti;;ta .
Era i.111 mago &lt;le•l Yiolín. l lace onee añoiYino á .'.\Iéxi~·o y dió rnrios c·om·icrto:,; en el
Tmtro Xacional.· Ya no existen ni l'l teatro ni
el Yiolinista.
l'crn en mí ha qucclaelo un reeul'rdo Yivísimo &lt;le .iu pr&lt;•sentación, que Yo,v ahora á n•produeir á manern de cfínwro homenaje, l'n una:,;
('llantas líneas.

Cuando apareciú Díaz .\lhertini, se prndujn
un niurlllullo cll' c·urioRiclad; n•( 01TiÚ C'l katro
un c::1treme{'i1uicnto de silllpatía,
0

primer lw,ao. ('] cliúlogo &lt;h• los ea,-;to:-- nni'.m'H,
el ritmo 1lc· la" frn::1c•s e·,1nell'nt&lt;"s, dl' los JUmmentos apa:--ionn&lt;lor-·?
¿.Quién sai&gt;&lt;' clP:--pcrtar en la mcrnorin, &lt;·&lt;m
armonía:-, la illlagcn ele la nm·ia mm•rta ú la
escena del adiús &lt;k;sp:--1wra&lt;10·?
Y, mientra:- Allll'rtini toeal,a d anclante del
coneil'rto el!' .'.\Il'ncklssohn, lo;; re(·uerclo:-- lernntarnn el nido: allá ihan en handacla:s, con rumbo ú lo pa::1ado, :t husC'ar lo:- días ele oro ele la.
niñe·z, la:-- noches azuh•s 1le la~ eita:-- 1le amor,
las hora~ nl'gras elt• las tristezas, lo,: instantes
fugitirns tk las al&lt;•gría:s.
Xo, no c•ra ,\lhertini el c¡ue toC'aha; e1 ra llll&lt;':&lt;tra alllia que llornha.
lkspu[.s ...... al cll':sa parl'&lt;·t•r l'l fxta,;i::1, allí
estaba e•! ,·iolini;-ta. rnt·e·i&lt;"ndo "u.1,·e é impere·c·ptihlenicntc' l'l eucrpo, i1wlinando la l'aheza
haC'i:t el in:--trnmento t'Ol1 una e·o111plaeencia ele
inspimclo, 111a1wjanclo el arc-o qu&lt;' C'Orre ágil,
:-e &lt;k,-liza e·on tilllitll'z, hiere eon ,rniorosa suaYida&lt;l. ataca e·cm furia inu:-itada, pa:-:a en Yérticro l oto ~obre las cuerclas "al fin, e·omo fati:aclo
r' tit•nl' earicias rnlu¡'ituor-as
.
.\' &lt;leliea.dPzns ent·r,·antcs qne produ&lt;·l'll &lt;¡nejas de eri:-tal
que ,·ihra al hcso ele· la luz.
¡&lt;}ut': maravillas de· cjeeueiún nos ha mostnHlo &lt;•:--t&lt;' mago del arte cu ,cper1wtuas m ovile»
:· l'll la "Danza ele lm, .Brujas.»
.\lbertini Sl'lltÍa h ondo,,· cjl'CUtai&gt;a acl mirahltment&lt;',
El ,·iolín tomaba en i'U&gt;- 111,mo:- una Yida
l'Xtraña, fantú,-tiea, c·olllllO\'('&lt;lora; dentro de
la frúgil caja de madera, un gran rnrazón golpeaha, como dl'ntrn ele un tórax; ¡oíair- eómo
palpitaba ele nngu::1tia; e::1euchahais eémio latía
de phtc&lt;•r!
A las \'l'ees pnrl'l'Ía que ccPuek» e:-eonclielo en
pl inr-tnmwnto, imitaha 101&lt; mnrmullos de las
H•lrn,-;; el torrentl' que cal', la pahncm que se
mec·e, c&gt;l agua qne &lt;·one, el pájarn que gorjea.
¡) [i,-terioso lcngnajr ele la Xatnra leza, rncerra&lt;lo por aiic cll' enrnntamiento c•n rl Yiolín
&lt;le Alhc•rtini!
Otra:- Ye(·c•s allí ::&lt;&lt;• agazapaba, un srr inYisihle: eantaha, lloraha, reía; lanzaha roncas careajaclas ~· gritos alegres, Albertini lo detenía,
lo :-mjc•tnha, lo rnanclaha; y cuando el arco Re
de~prenclía de la:- e·uerclm:, el alaclo ¡i;nomo cnrn nclecía y huía. el c•,-;píritu tornaba del C'Clcstial arrobamiento ,v l'I aplauso e:-tallaba como
una trm1w,-;tncl de emocionPs com primiclaA .. _

DIAZ ALBERTINI,

¡ Qué figura tan intne•:--antc la dd gran ,·iolinista! Sobre &lt;'I cuerpo &lt;le haja estatura, se
erguía la ealwza, &lt;'0n altivez olímpiC'a; una eaher.a de eahellcra larga _v enere:spada, &lt;·01110 f-i
la ini-pirfü•ión al salir, In rcrnlvic•ra; &lt;le frrntC'
serena, ahon•daeb, lurnino;.:a; ojos &lt;lP mirada
tranquila, fulgurante', inten"a; ojos que relampagueaban de i1111n·m·i,-o, l'0mo el horizonte'
en una noche ele m-;tío; faz apolínea, ele perfile::1 suaYrs, que conser\'ahaaún finosra;-gos ele
adolcscenk: y, ;-ohr&lt;' c·:--tas fac-eione", mareada
una ;.:ingnlar cxprP!:'ión ele rngueclacl indiferente, &lt;le distracción cándida, como si d ecrebrn,
desligado ele laA srnisacio1wi&lt; ele la Yicla rml, se·
ocupa:--e en elahomr pensamientos de poc:--ía
hrumosa, ú rn clc:--pertnr rrcue•rdos ele• C'o:-as
queridas ,v lejanas,
Díaz .Albertini Yeía Rin mirar, e·omo ,-i c·1itrc
lo:-; ohj&lt;'los y lo:-- rayo,; de :-u mirada f'l' intl'!'pusi(•ran la:-- ,·i,-ioneR elr un :suetio,
Yo aplaudí cksclc· mi huhwa: aqtwl noble
rnr-tro llll' d&lt;•jaha a&lt;liYinar un e':-;píritu radiank y alto.
Y toc·ú; ~· e·uanclo d ar('0 pasó ro:-an&lt;lo la~
c·ner1l,t;- sonoras, C'0lll0 una ala la Sll)ll'rfic-ÍP &lt;le
la linfa, d instrnlllcnto c·xhaló nota~-mita,l
quejas, mitacl gorjeo:-:-quc llegaron á mi alma como el'0S aclormecido:-- de YOt·(!s mistl'rio:&lt;aF- que mr decían: ¡stwtia!
Xo; ar¡uello no cm el "conC'ierto" de ~fcndel::1sohn ¿.(lu(, pauta aprisiona lo,: suspiros'?
¿Qné signos expre,;an el «bú11olo» ele los ;sollozos'? ¿Dónde está h nwlodía que eneierm la
halada arrnllaclora ele la cnna, rl rumor dc&gt;l

LUZ DE LUNA.
La luna. toll10 múscara &lt;le un clrama
Que la c·laYe clel mnnclo &lt;le:--nuwce,
C'omo funcli&lt;la plata resplancleee
Y un tl';;oro ele porn1¡¡1:,; clcs¡mrrnma!
Hay vroeligio,-; (lp luz c·n &lt;·,ula rama
Qu(• á un clelirank inqrnl;::o se estremece,
Y el firmanwnto cliúfano lHll'ec·r
De YÍ&lt;lrio ,\' :-ecla portcnto:--a trama.
En la arC'ada ele] patio ~r• &lt;lifuncle
rna luz azulada; e:-- un en:--nl'iio
De fiesta el &lt;¡ne e•n lo:-- (unhitos elintga,
Y mi pa:::-ión &lt;1ue en el misterio sr huncle
Con &lt;ll·licia eontempla, eonio un sueño
t·na fi¡i;ura ele• mujer. muy Yaga!

lf ica rdo f;ómez /(obelo.

�DOIIIl!ing-0 4 die 1Ia¡yo de 1902

EL ~.\IUNDO ILUSTRADO

•

Dorruing-0 4 die ifayo de 1902

EL }fuXDO lLCi':iTHADO

CONCURSO DE CAKONES KRUPP, CANET YIIOMDRAGON.--BRILLAUR PARAUA IIILITAR.--BESRR\'ISTAS ENACCION.
ron medida", pe;;os, cte.,~· en i-eguida se comenzaron ú haeer las pruebas sobre el campo, ta.rea que ocupó
á la comisión por cliez días con:-:ecutivos.
El día 18 ,lel próximo paRaclo
Abril ,-;e llevaron á cabo las pruebas
prácticas preliminare:4, concurriPn&lt;lo
al campo &lt;le tiro el señor Pref-i&lt;lentc
de la República .r rl scfior ) IiniRtro
de la Guerra, loi- G-encrales y Coroneles que mandan los cuerpos de arti.llcría, y la mayor parte de los .Jefes del Ejército.
Las prnebas Re efectuaron con toda minueiusida&lt;l, en presencia de los
8rcs. Krnpp y Canet y del Sr. Coronel ) [anucl )1omlragón, autor de la,
boca de furgo mexicana prcsc•ntada,
á concurso.
Aun no e,; conocido el dictamen
que rendirá la Comisión técnica, y
en los círculos militares se le espera
con~entusiasmo, porque ha Rirlo Yer-

Callón'Krupp oo baterfa.

tlánclole ~ frente, en el Riguiente dispositivo._,:
Zapallores, 3?, 16?, 17? y 24? Batallones,~•
columna por batallonc~, con sus bandas y musicas á la izquierda. El costado derecho de
cada hatn.llón se apoyaba en la orilla de la
banqueta del Portal de las Flores y Puente de
Palacio. La distancia entre los batallones era
ele 3 m. -&gt;0, en el concepto de que el 24? quedaba al borde exterior de la banqueta del Zócalo, del lado Oriente.

* *.*

CORONE [, M ANUEL MONDRAGON.

El celo de nuc"tro gobierno por clofar del
mejor armamento al Ejército mexicano, ha hecho que se abra un concurso de bocas de fuego,
en el que han figu rado las llamadas Krnpp,
Canct y 1\fondragón, C]_Ue hasta la fecha se
cuentan entre las mejores que existen en el
mundo.
Forman la comisión que habrú de dictaminar sobre la supcrioridarl de los caíiones, los
seíiores Coronel ,Juan Villegas, Jefe del Departamento de Artillería; Ma)'Or Rafael Eguía
Lis; Capitanes primeros, Víctor Hemández
-Covarrubias, Francisco Nan·áez, y Tenientes,
Enrique Ruiz y Fernández y Serna.
Las pruebas que se han efectuado son las de
resü,tencia, ligereza y tiro, para las cuales se
-0rganizó una expedición militar.
Los primeros estudios fueron de gabinete.
.Se hicieron alguna~ comparaciones, se toma-

Callón Saint Chamond-Mondrag6n, haciendo fuego rápido.

daderamente agra&lt;lable Yer que el producto de
la inteligencia de un mexicano figure con buen
éxito al lado de aquellos que se han reputado
como primeros en el mundo.

Kuestras ilustraciones representan algunas
escenas de las pruebas que se efectuaron en la
Escuela de Tiro de San Lázaro.

A retacruarclia clcl 24?, Y cubriéndose con la.
"
.
,
&lt;lerccha, formaron en columna por batena.'!,
un grupo de Artillería. montada y uno de á
(•aballo ,. á continuación, m columna por esrna&lt;lro;1es, los drl 3?, 4'? y í'? Regimientos,
siendo ele 4 metros las distancias en estas columna,t Las hanclas y músicas Re colocaron á
la izquierda de las primeras haterías y escuadrones.
La c-olocación inclicada no podía ser más
llamativa ni de mejoras efecto;;.

Callón Scheider Canet en bateña,

..

1!

:!
.9
4)

•••
Aquellas línea,; desplegada¡,. &lt;le los infantes,
tan recta¡,. y simétricaf'¡ la formación de la Artillería y de los Regimiento:-; y las distancias
!!Uardadas entre cuerpo ~· euerpo, hicieron del
conjunto un cuadro marcial hermosamente sugesti rn que proYocó aplausof-.
.
La Secretaría de Guerra pm,o así de marufiesto la disciplina é inf'trncrión de todos los
cuerpos que guarnecen la capital.

Publicamos hoy un grabado
que da perfecta idea de la gran ,
parada militar efectuada el 2 11~•11t:a,.,,.._
de Abril último, en honor del
Sr. General Díaz y en celebración del aniversa1:io ele la gloriosa toma de Puebla, por el
denodado Ejército de Oriente.
La Plaza de la Constitución,
en todo su conjunto, se ofrece ft
la vista, drstacándose en sus
costa.dos del Oriente y Sur las
tropas foderales, en forma&lt;:ión
vistosísi ma.
Estaban situadas paralelaCallón Saint Chamond-Mondragón y su nnevo carro de mnnicioll'8s
mente al Palacio ~acional y
en baterla,

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Brillante Parada Militar

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�Domingo 4 ,die Mayo de 1902

EL .MU:N"DO ILUSTRADO

-, \~~T¡~)Q)
~lJj

I nstrucción de reservistas.-M ovimientos de caballería.

LOS RESERVISTAS EN ACCION.

Se cree que antes &lt;le un mes la. Reserva se
compondrá tle 2,000 oficialc,;.

La S&lt;.'gunda fü•srrrn del Ejértito :-e considera como un Cuerpo ele importancia, dado:- los
:fines de s u institución, d cntusin1-1mo que de:,;pierta en la jtn-&lt;.'ntml mexicana, por e1 deseo
de ;;crvir ú la patria en aptitud l'fL•ctirn, y el
grado de inRtrucción militar que rnn alcanzando todos los que á ~I perkrw&lt;·en.

Loi, Rcsen·istas de esta capital concurren
todos los domingos, durante la mafi.ana, al
tampo tlc Anzm('K y ahí hacen su práctica,
mandando tropas regulare-.'-, bajo la \'igilancia
clel J eje del Drpartamento del Estado :i\Iayor
Especial y los que tienen el &lt;·aráetcr ele instructorC'R.

Los movimientos que se ejecutan atraen numerosa concurrencia, sirviendo estos actos públicos para demostrar el empeño que toma el
Hr. Ministro de la Guerra, por los adelantos
del Ejército.
Publicamos tres grabados que representan
la instrucción tle los HC'RerYÜ,tas en las tres arma:-.

I nstrucción de reser vistas.-Maniobras de Artillerla.

DEL NATURAL.
Fulgor tle luna que en las ondas riela,
PC'rfumc agreste por los aires Yaga,
Rumor ele notas en la brisa vuela
Y allá ...... en lejana confusión Re apaga.....
Pareja amante que goz:ar anhela
La soledad cuyo misterio halaga,
E n tra al esquife que brillante estela
Deja, cual cisne que en nadar se embriaga.
Huye Yeloz, se aleja prc:-urosa,
Y, cunl se mece sobre el mar el ílY&lt;',
Se columpia la frágil na\'ccilla ......
De pronto, C'l remo de su afún reposa,
Y no se escucha otro rumor que !'l suave
De ornlas que bC'san la afilada quilla ......
J. Pablo Franco.

SU BELLEZA,
Su belleza era un árbol que mecía
del viento al soplo su penacho erguido,
y &lt;'ll cuyas ramas construyó RU nielo
el ave ,le la eterna poeRía.
Yo &lt;lesperté bajo su sombra un dfo,
por ht impaciencia el corazón trarnúdo,
y de hinojos postréme embebecido,
al contemplar su noble gallardía.

Torpe Adán de un moderno Paraíso,
gustar el fruto de aquel árbol &lt;Jniso
mi alma, en el ardor de su imp,tcicncia;

Y llevarlo á. mi bo&lt;'a logré a~tuto;
mas el almíbar de aquel tierno fruto
enyenenó por :-iempre mi existencia.
Aurelio aonzález Carrasco.

TORRIDO.

Y en busca tlel ansiado, del singular remedio
Conque calmar su fiebre, su inextinguibletedio,

Por el gran moribundo libé un sagrado vino
A la luz Hoñolienta de un verso alejandrino.
l\Iientras tocaba el grillo del blanco mediodía
Bajo la gloria, el pífano de su melancolía.

.-.

Aquilino~ V/1/egaa.

Un enorme Hilcncio ele vergonzante cripta
Donde la vida loca se retuerce proscripta.
Los lagartos, el frío de :-us cntrafias yertas
~latan entre el rcscolclo &lt;le sus arenas muertas.
Y desfilan las Yíboras: son Yenles latigazos
A los pobres vencidos, los Redientos 1ibazoR.
En el verde murientc del pajonal hinmto,
El Rol lanza su rayo &lt;ksolaclor y hrnto.

Su rayo, puñal blanco de ardoroso diamante
Que le &lt;'lava á la tiena desnuda ." rutilante.
Y hav un hervordcfragua,;;obre laroea enhiesta
Doncle el nC'gro granito, de fiebre se retuesta.
Y el río tlcslizan&lt;lo, bajo las verdes frondas,
Sus negras y pesadas y adormecidas ondas,
Dice HU gran tristeza; mientras ferviC'ntemcnte
Las an•nas se ahrevai1 de la man~a corriente.

Y bajo la gran gloria del blanco mediodía
El grillo toca el pífano de su melancolía.

Y pen:-;é en las ('aricias y pensé en el anhelo,
Con rO&amp;'l&lt;los ele nácar, con frescuras de hielo
Que ha tiempo que cultivo.temeroso y doliente
En la maceta triste ele mi alma. adolescente.

Y camello can~ado flt-1 lángui&lt;lo desic,1-to,
VínuC'stroamorcnfom11 i, nuestro cariño m U&lt;'rto.

Domingo

EL 1[17XDO ITX:-:iTIL\ DO

GRITO POSTRERO.
La pálida Nereida americana,
la reina de los mares &lt;le Occidente
sacude su melena refulgente
como un rayo de sol en la sabana.
R:tdiantc y luchadora la maíiana
acarició su ensangrentada frente
y su selva escuchó cual mar rugiente
el tropel de la carga ~oberana.
Hoy, si el que ayer se declaraba hermano
no quiere avasallar, ¡guerra al tirano!
brille el acero libertario y fuerte,

1.-Pue nte de Pat éhé. (Querétaro.)
2.-Caída de agua

de S a nta

Cruz, ( Morelos).

3.-Los puentes de San Angel.
4.- Pue nte Viejo e n Coyoacán.

y resuenen tle nuevo lo:-; clarines

ilamando r~ los hcr6iecis paladines
al último combate &lt;le la muerte.

5.-Gruta á inmediaciones de San Angel.

1

-:1:

die 11ayo 'de 1002

�Domingo 4 &lt;le Mayo de 1902

EL 1IUKDO ILUSTRADO

Doo1Jiugo 4 die- ).faiyo de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

~
Damas
distinguidas.
00

JU Sifón de Churubusco.

La obra tardó más de un ailo, y se construyó bajo la dirección de los señores ingenieros
Angel Lascuráin y Enrique Guzmán.
La obra, que es grandiosa, consta de tres parLa Comisión Hidrográfica en su sección del
tes principales: el sifón, fa desYiación del cauValle de :México, acaba de llevar á término
ce .del río de Churubusco, y un puente sober]a construcción de un nuc,•o sifón f':obre el cabio levantado en la calzada que va de Ixfacalnal nacional, destinado á dar paR0 bajo éste al
co á Mexicalzingo, lugar del sifón.
río de Churubusco.
Las obras tienen
por objeto, ante todo, evitar que el río
de Churubusco desemboque en el canal
nacional, para que
no se azolve éste, lo
que traería e o m o
perjuicio directo la
disminución del
caudal de agua del
canal nacjonal.
Para obtener esto,
fné necesario llevai·
á cabo una larga desviación del cauce del
río, pues éste desembocaba m u c h o
más arriba del canal
nacional, cerca ele
un punto denominado « Buenos Aires,» desde donde se
abrió el cauce nuevo, llevado hasta
atravesar el canal
donde existe el sifón, y en la actualidad se prolonga hasta un canal de derivación que lo aleja
de dondepueda cauSftT perjlúcios.
En una de las fotografías, tomada á
lo largo del canal
nacional, se Yen los
muros de fierro que
constituyen la parte
lateral y superior
del sifón. Se ven,
además, las salientes ele mampostería
del puente, hacia la
izqlúerda. A éste le
falta la ohra de ornamentación únicamente.
La otra fotogmfía
está tomada desde el
nuevo cauce del río
de Churubusco v se
ven en el fondo v
bajo del puente lo.'!
· Debido al cincel del escultor J ujalbet Augusto'• Cqmtc tiene y.a un grandt's conductos
monumento digno de su memoria.
'
' ,•
cuadrilongos por
Fué inaugur~do el día 23 de Marzo, en la plaza de · la Sorbon~, en donde el agua pad centro del barr10 de las Escuelas, es decir, en el corazón de la vida in- sa. Este tramo lo
tekctual que el filósofo amaba tanto.
están ahon&lt;lando en

MONUMENTO Á AUGUSTO. COMTE.

SRITA. ELENA DE QUEVEDO.

la actualidad. L1s obras íuenm ya inauguradas y desde luego el sifón empezó á funcionar,
pasando sobre él el agua del canal nacional.

Los concursos de Coyoacan.
Ocho días du~ó la Exposición de Flores
Peces y Pájaros en CoyoaC'án, YJ su resultad~
no pudo menos que ser satisfactorio. , ·
30 exhibiciones íueron premiadas debiendo citarse de prefereo.cia un lotei d~ plantaf
importadas del Japón, entre las cuales había
unas de formas raras y caprichosas obtenida&amp;
artificialmente para producir en ell~s el «emanismo» 6 deformación de sus tallos y ramas;.

Anve rso.

la colección de plantas florales y ,de ornato,
que remitió de Tacubaya el Sr. Alberto Me.
Dowel; la eolección de insectos perniciosos á.
las plantas y los insecticidas propios para la
c:xtil:pación de la plaga, trabajo de la Comisión Mexicana ele Parasitología.

~

•

A

[Th
.. ~

&lt;

~

~~ ~
-,J

~j~

EL PARRICIDA.
El defensor alegaba la demencia de su rlicnte. f¿C6mo explicar de otro modo un crimen
tan extraño?
Reverso.

Ilustran estas líneas dos grabados de lasmedallas que constituyeron los primeros premios. Son de bronce opaco, y su troquelad&lt;
se estima romo una obra artística.
L'l clausura de este certamen se efectuó con
la mayor ~olemnidad, recibiendo sus premios.
los expositoreR, de manos de lw distinguida;
Sra. D 1! Luisa Elorriaga.

I
Habían aparecido una mañana en un cañaveral dos cadáveres abrazados, una mujer y un
hombre, personas distinguidas y de brillante
posición, jóvenes aún y recién casados, ella en
f'egundas nupcias, habiendo permanecido Yinda el tiempo justo que marcan las leyes.
No se les conocían enemigos. El móvil del
crímen tampoco era el robo. Sin duda los
arrojaron al río después de atravesarlos con un
estilete.

Las diligencias del proceso no daban luz
ninguna. Los barqueros interrogados no habían
visto nada; iban á sobreseer la causa, cuando
un joYen ebanista de un pueblo cercano, que
Re llamaba Jorge Luis, apodado «El Burgués,»
presentóse como autor del hecho.
A todas las preguntas dió la siguiente respuesta:
-Conocí al hombre hace dos afros; á la mujer hace seis meses. Con frecuencia me llevaban muebles antiguos para qu.e los restaurase.
Y cuando le preguntaron:
-¿Por qué motivo los a:w,;in6?
Limitóse á contcHtar:
-Los asesiné porque decidí asesinarlos.
Y no hubo manera de arrancarle otras declaracione~.
Aquel mozo era, sin &lt;luda, un hijo natural,

enviado á casa de una mujer que fué su nodriza, luego abandonado. 8e llamaba solamente Jorge Luis, y como se mostraba inteligente, reYelando gustos y delicadezas instintivas que le distinguieron de los otros niños, le
llamaron «El Burgués,» y por este apodo le
conocían. Tenía fama de.ser hombre de provecho en su oficio; era también alcro tallista·
se le tenia por muy exaltado partidario de la~
doctrinas comunistas v hasta nihili::itas· muy
devoto de novelas de· aventuras, de rel~tos y
dramas terribles; elector influyente y orador
hábil en las reuniones públicas de obreros y
campesinoR.

II
El defensor alegaba la demencia de su cliente. ¿Cómo, si no, admitir que un obrero esti-

�EL
mnhl&lt;' a:-;t•:-inarn :sin 111ú:,; ni lHÚ,-, ú do,.: pt•r;.;onas rl(':tllcl:tlada:,; qut• ll' favon·t·ía11•&gt; El a1·u:-ado
confl',.:aha 1pH· :-il'111pi·e fueron g,·m•rn:,;n:- !'(111
él, y sus liqui&lt;lfü•io1ws hadan t·onstar qut• ll'
dieron en dos años trnliajo por ya]"r dt' tn•:-c
mil frarn·o,-.
l-11,1 ¡,;oln t·:q1lirnl'ií,11 ¡n1n•c-ía 1•11 a'lud rnso
aeeptahll': la lo&lt;"lll'a, la idt•a lija &lt;Id pohn·
dei-hr1·l'da&lt;lo &lt;¡ll!' :st• ,·1·ngn ('11 1lo:&lt; 1,u rgu&lt;'"l'"
de todo:-\ lo::' hurgtll'sPs; y t•l ahogado hizo l'lltnn&lt;"l'S una llllt_\· húhil alu,-iún al ,l]llldo «El
Btugu(,s,» ciado por l'l Jllll'l,lo al 11iñll ah,m,lonaclo, v ex&lt;·lanrnha:
-E~ta ironín, ¿_no &lt;lchiú in Huir tamhifo _,. ·
exaltar nl &lt;ll'l-(&lt;li&lt;·hado 111ozo qut• no ¡nulo c·1moccr ú ,;u:-; pa&lt;lre,-·? .\rdienk n·1mhlimno. ¿_qu(·
&lt;ligo'?, mú,- qm' n•pnhlirnno. porqm• pt·rtt•1w1·t•
al partido qtw la Repúhlin1 l'usilaha y dcpmtaha no h:H'l' l1lll('ho Y ahora n•t·il&gt;l' t·on lo:hrazo:-1 ahierto:s; ú lN' ·partido para el &lt;·ual t·s
el inc·t•11&lt;lio un Jll'in('ipio _,. c·l a,-;l'sinato un reeur:::o nalurnl. E:,;a:-; tri:,;ks &lt;l()(·trinm,. ¡,rodarnarla:s en n•unionc•:,; púhlirn,-, han penli&lt;lo á
ese liornbn•. Oyú ú los re¡,uhlit·ano¡,; 1wdir la
sangre clr (h1mhl'ta; hubo hai-!a rnujen·s qul'
pemr:1lmn rn tal i,;t•11ticlo; la ,.;angn' de Uaml&gt;t•ta, la sangn• de C:rl•,·_1·. ~u &lt;'"píritu enfermo
,.:e tm:-:tornú, _,. tarnhi(,11 pt1lfa :,;anw&lt;', :-1angre
de l)m·guf,.;. ~o &lt;k•hl'lllO:- c·ornlenar ÍI t•i,te hombre; dch&lt;'l110i" rornknar al Yerdadt•ro tulpahle
de Rlli'\ extmvío,.;: ¿.ú la C0111111une!
o_,·{,ron:-:e 111urmullo,.; d(• aprolnl&lt;'i(m. l'omp renclía,.;e &lt;l¡lH' tenía d ahogado la opinión &lt;le
su partl', y e l fü,('al no repli&lt;"aha.
Entonct'i" el preRi&lt;lt•nte hizo al atlli":t&lt;lo ]¡¡,.;
pregunta:-; &lt;le eo:-:tumhre:
-¿_Tiene q u e añadir algo d a&lt;·u:&lt;a&lt;lo Íl la
&lt;lefcn ;;a·?
E l homl,re se lenrntú. Era 1,ajo, muy rubio.
&lt;·nn ojo,.; gri:,;ps fijo:-; _v l,rillantl':'. l'na voz fuerte, fran('a y ¡,;onora salía &lt;le aquel eut•t']ll'Cito,
y eamhiaha nrn_\· hn1,-c·aml'nte {¡ lm; primcrn,.;
palahra,.;, el &lt;·onc·L•pto que todo,- habían formado.
IJ al1laha ('011 altin-z, cl1•c-lanmndo tan darnn~t'n!e, qt~e la nH•nor palabra :-e hada oir en
el rmt·on IIH\,- apartado.

III
-~eílor ]&gt;J't'i-(icknte: yo no quil'ro ir ú una
ca,.:a ele loc·o:s; prcfit•ro la ¡rnillotina. Din~ Lt
verd,Hl.
AHeRin(, al hom hrl' _v ú la mujer, porqut· eran
mis padre;,,
l-na seíiora tiene una triatura v la 111amla
ú un ¡,ut•hlo, _,· la l'ntn•w1 Íl nna n;1driza. Y &lt;•s
eondl:'nado un sl'r ino('cnh· ú la n I i:--eria i111plara hle, ú la ,·ergüenzn irn•&lt;limil,k de su nadmil'nto ih·gítimo: aún rnús, ú la lllllL'rk; porque le ahanclon,111; porqul' la noclri:1.11, &lt;lejarnlo
luego dr rt•(·ihir :su pensi{,n m(•n:-;ual, plll'lll'
ahanclonar al hambre ,· ú la n1uerte la l'riatum que le &lt;-onfiarnn. ·
Pc•1·0 la mujer que mr t1·ió l'l'a honrmla: mús
honm&lt;la, mú,- ge1wrosa, mfo• (ligna, mú:-1 madre que mi madre. Y me c·on!'rn·ó ú su laclo,
eclueúnclomt', &lt;·11111plicnrlo :t fuerza &lt;le i-atrificio,.; un dcher ele humani&lt;lad. Hizo mal: l'S
mejor dPjar morir ú los infclitl'" arrojado:-; ú
las aldeas dt',-cle las c-apitale:;, corno se arroja
la hasu ra al ,llTO\'o.
Crec-í eon la ;l'nsaeií,n vaga &lt;lP mi deshonor. Lo:-1 niiim, c¡uc jugaban c-onrnign rnt· llamaron expósito un clía .. sin salwr lo que signific-aha e:-:c' n0111hrt\ oíclo en sus c-a¡,;a:-; ú Ru,padrC'K. Yo tampo(·o lo sabía y me hizo daílo.
Era ~-o t•nt&lt;mer;-; no ha/ 1;1otiyo para callarlo-uno ele los m(1,.; inkligenk,; t•n la e:-&lt;cuela. lluhirra ;;iclo un homiire honrado; t.il
yez u 1i. homhn· superior. ,.;i rnif, ¡,aclre,: no c·ometicran el nimen ck al,arnlonarnw.

:m-xno

11rsrrn.\D0

Y 1·stl· ('l'illll'll :-(' (·0111\'fií, t·rnltra rní. Yo era

la \'Ídirna ,· ellos los c·ulpahle,-;. Yo e,-;talia incld1•11¡,;o, _,. ~·llo:-: d&lt;'"J&gt;ia&lt;lado.,; .,· nnell':-. l&gt;t-hínn
quPn'rttll· ..,· llll' ahandonahan.
Lv'." d1•l,ía la ,·id,1 ¿_la vida l'" un n•galo
que· ha dl' :wrnd1•t·1•r,.;t•·?-La mía fu(- una dt•,&lt;,.&lt;'1lt11ra, l)¡~pu(.¡,; dt• :-:u v1•rgo11w,-;o aparta11,iento. ,.,(,]o t¡Ul'd,tl,a 1•ntn• mis padn•s _\' .1·0 la
n'll:,);anza. l~llo,- n•,tlizaron eontra mí el acto
rnú~ i11hun1;1110. rnús infa111(' ,v 111,mstruoso que
ptwdl' n·alizars1'.
1-11 hmnhrl' injuriado. rnaltrata&lt;ln, rolmclo.
¡,uedt' rt•(·U¡&gt;l'ntr lo Jll'rclido {1 fuerza ele fu_e1_-za:-:. Cn ho111 hre burlado. cngaíiaclo, mart1nzl1&lt;l0. mata; un ho111hre ahofrtl·aclo, mata; un
lw111lire 1ksho11raclo, mata. Yo fuí más robado, mú,-: t'ngafmdo, 111artiriz:Hlo, ahofekaclo
n10rnl111l'tltc•. rnús deshonrado 11ue to&lt;lo:,; a11uellm• ú lo!-( c·uak•1-1 a hsoh-(,i,-.
]\fo ,·engué; mat(,: mi deredrn era legítimo.
lfr clc,-tmído ,m ,·ida felir., para cobrarme &lt;ll'
In ,·ida horrihle que mr habían i111pnrf'to.
¿_Ifahrá quien mr llame pnrriei1la, :-;i&lt;•tHlo
dios los que 111&lt;' arrojaron ele :,;Í como una c-arga oclio:-:a, lus que 111c ,·cían l'Oll terror, eorno
una infamia, lo¡.; que me aC'rptarnn colllo una
ealami&lt;lad, r me ocultaron eomo una ,·ergürnza·? Brn,&lt;.·alnm phtl'l'l'C'i" 1•goí:;b1:-1, y Yicndu
:,;u;,; placeres intern1111piclos por una c·riatura,
suprimieron h1 l'l'iatnra. Yo, {¡ mi \'l'Z, los he
suprimido á t'llo:-;.
Y, &gt;'in t•mbargo, hac·1· poto t iempo estun.'
aún clec·idido Ít perdonar.
Hael' cloi; año~
lo dije-mi patlrc fu(, ú
mi casa por vez pri11wr.1. Yo p;-;taha ignorante
d!' todo. Enl'argónw do:-1 mudik:-:. M{ti- tarde
supe que se había informado por d cura, l'nea rga ndo d Rl'(•n•to.
\'olviú c·on frec-uc'1ll'ia. ~fe hada trahajar
1,ashmte, ~' me paga ha hien. 1\ ,·ete,.;, cntrrknía;,;p h ahlando l'&lt;mmigo (ll' eual1¡uier mmnto. Yo me afit·iont'.: Íl su trato.
A l principio ele e,-te año, me llt•vú ú su mujt•r, mi macln·. Al entrar ]a ,.;eíiora, krnhlaha
tanto, que la e-reí ddima ele una dolenc-ia
m·n·io;-;,1. Lul'go llll' pidió una ,;illa y un Ya:-o
Ül' agua. Xo me &lt;lijo mú:-:; contemplaba lo~
mul'hlC':-; l'Oll i nquietu1l .,· &lt;·onh':-.taba ('O!I monol"ílabo:,; ú las preguntas qul' le haeía el hombre. Cuantlo ,.;e fnl·nm, la &lt;.:reía algo pertur-

·"ª

bada.

1

\'oh·iú al eaho de un mC':,;. E;-;taha múi, tranquila, mús ·dueña dt• sí. Aqm•l día eHtuYicron
muthn rato rn rni C'a:-a, y n,e hieieron encargo:,; de &lt;-onsidcraei(m. L:{ YÍ tn•;,; ,·e&lt;.:es aún, Hin
a&lt;liYinar lo que ocurría. l't•ro 11mt tarde, la
mujt•r me hah)ó ele mi vicia y de mi niñez.....
me pre¡.,11.mt6 por mi;; padre;:. Yo la dijl': «n1is
padrl's, Reñora, prm1 unos 111i,-erahle,;, que me
ahandonaron.i, Entonees (•lla, lled1Hloi-&lt;' la:manos al eornzím, tayó &lt;lc;;nrn_\'lHla. Yo pen:-;(, cll' pronto: cc¡E,.: mi madre!)) pero no lo dí
Ít !'llkndt r. Qui:-t' aguardar (1 que h,1hh1H·n
dio,;.
Y me infom1(, dl' todo. Kupe que se hahían
e-asado l'll .Julio, y tiue mi 111,t&lt;lrr hahí'H enYirnlado algún tiempo ante,.:. Mnrmurábase
que :-e amaron en Yicla del primer marido; pero no hal,fa prueba eit•rta. Era yo la prueba
que faltaba; la prneh,1 que primero quisieron
oeultar .,· 1upgo 1lrRtrui.r.
Yo aguardaba. Ella Yoll'ió una tarcle, siempre ton el hombre; Yoh-ió, al pareeer, mur
eonmm·ida; ignoro por qué. Al in,c, me &lt;liju:
«E;-;timo {¡ u;;ted porque le rreo un excelente
mu&lt;·haeho, muy trabajador; si no tipnc u:-1ted
no,·i;1. e;; rle ,.;uponer que pronto la tenga y
piensp c·asarse; quiero rnntrihuir ú su felic-iclad, poniéndole ahora en tondicione:,; de elr¡¡;ir lihrcnwnte (t su gm;to á la compañera ele :::u
Yi1la. Yo me' &lt;'a:-;(, una vez contra mi gui-to, y
,-(. c·uánto p,ukd. Xo tengo hijos ~; soy rica,
0

Jil,n·. 1lu!'1ia ele mi fortuna. Tome uste(l un

EL /V\UNDO ILUSTRADO

elote.
Y 1u1• ofn·&lt;·iú 1111 sohre grand&lt;&gt; ,v lacrado.
La 111ir(· fijamente y dije:
¿.l·stcd t'S mi 111ndrc·?
Het 1·o(·t·diú tn•s pa!-los, e-u hri(ndo!-l&lt;' lo:-: ojos
&lt;'011 lns manos para 110 Yern1t', ~- d homhrP,
,.;o;;tenién&lt;Joh1, &lt;'xela111ó: «¡E:stít ustc&lt;l loeo!»
Entom·e,- le tonksté:
-Xo t•sto.,· loen, sé que son u:-:t(&gt;¡Jt,,; mil" pa{lre:,; ...... Ya no t•i- posible so:;tc1wr el engaño.
Contiés&lt;•nlo )' guanhu·(, d ;:eereto: no les pcclir(, tllt'nta,- y :,;eguiré siendo lo que :,;oy: un
ebanista.
Hetrotedió hacia la salida, sosteniendo en
sus lm1zo,- [t la mujer, que lloraba. Corrí á cerrar la puerta y guardúrnlome la llaYe c-onti-

AÑO IX.--TOMO !.--NÚM. 19.

MÉXICO, MAYO 11 DE 1902.

•rector: LIC. RAl'AfL Rtl't&amp; &amp;PINDOU,

Sub:,cn pcidn mensual forari~a, 1 l 5•
IdeUJ. l d c.m. ~n la capital, ., 1 .36

Gerente: LUI&amp; RtTtl'I &amp;PIN•eLA.

11u(·:

~Ií rcla eúmo llora, C'Úmo teme, y dígame
aún &lt;1uc no es rni madre.
,\ 1 oinne se alborotó, palideciendo, aterrado por el CReándalo que amrnazaha, que po(lía e:,;tallar de pronto, y pensando que s u eonsidPraeión. ,.;u buena fama, ¡;u honor 1w]igmhan, halbueeó:
-Es usted un c·analla, que apro,·eelm una
oportuniclad fa,·orahle para explotarno!-. ¡Haga m,ted bien, sea uste&lt;l generoso t·1,n eKta gt&gt;ntuza! ¡Koeórrales, prot~jalcH!
.l\Ii. madre, repetía enloqu ecienclo:
-Yíunono:&lt;, vámonos, vámonoi; ..... .
Como la puerta seguía cerrada, el homhre
gritó:
-¡Ri no abre usted en seguida, le har(, llevar á la cárcel por e,.:tafa y violencia!
·y o e;;taba sereno, tranquilo, clueíio &lt;l.e mL
Abriendo la puerta, miré luego eómo se alejaban y He hunclían en la sombra de la noche.
Parceióme d e pronto que me quedaba más
huérfano, mít:,; abandonado que nunca: me
srntí arrojado á la calle: llllíl tristeza eRpanto!&lt;a, mezclada eon odio, c·on ira, con asco, me
inYaclió; rcbclábasc y conrnoYíase tocio mi. ser;
un cleseo de justieia, rectitud y honor, me impul;;aha. Corrí para enC'ontrarlo:-1 hacia la orilla del ~ena, siguiPndo el camino que con1hwe
á la cstaó6n del Chatou.
Los akane(,. La nochl' cf'ütha oh,-ctna; iba
yo á paso de lobo; no podían oirme. l\li maclrr lloraba, mi padre repetía:
-Tuya e,; la culpa. ¡Ese afún dC' wrle! 'Gna
insen:,;atez, otupan&lt;lo la posieiún que ocupamos. Debimos fayore('erlc deRcle lejos y ;,in
que nos eonoeicra jarná:-...... X o pudiendo ree(mOC'l't-le, ¿.á qu(, olw&lt;ledan tanta:; yit,itas peligrosa,-·?
Entmwl',; anmn\ sali.(·ndole" al encuentro,
implieantc:
-ContieHen usted e,; 11ue ,.;on mis paclre:s. ~Ie
ahandon,1ron una Y!'Z. ¿~le reehazarún ahora?
El homhre alzú la mano eontra mí-lo juro
por nii honor, seiíor pre;;irlentc,-mc golpeú,
y al cogt&gt;rle ,n&gt; por la solapa, Raeó un rrYólYer.
Lo YÍ to&lt;lo rojo: hl r-angre me cegó; no sé lo
qur hiec; lleYaba un c·o111pí1s en el holRillo, y
herí, herí: cai,;tigué con ra bin, eomo pude•.
l\1i madre gritaba: «¡Speorro!» «¡AseRino!»
arrandmlome la harba. ~egún &lt;licc•n, la maté
como al otro. ~o,.:(, nada. ¿_Supe lo que hacía
en aquel momento'?
Yirrnlolos Íl lo:s do~ en tierra, los arrojé al
río, ,-in reflexionar.
Aborn, que me juzguen lo:-; ltomhres honra-

•

•

Üos.

***

YolYió ú ¡;cntari4t'. Ante aquella rcnlación,
quedó rn 1'UBpenso la 1&gt;cntenéia.
Hi fuésemos jueec~, ¿eondenaríamo~ ú ;:emejante parrieida:?
GUY DE MAUPASSANT.

REFLEXIÓN.
Estudio fotográfico.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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