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                  <text>·Doonlingo 11 ide Miaiyo ole 1902.

Et

EL MU!lIDO ILUS'filMDO
se separaron. De esa uni6n naci6 una nifia,
que está actualmente casada, y por la cual manifest6 el poeta un gran afecto.
Scholl era presidente honorario de la sociedad de «Gens de lettres» y no fué s6lo un escritor de gran talento, un dominador de la
cr6nica del eco, de la noticia actual; fué también un «tipo.» Su semblante de aspecto brutal el pliegue de los labios bajo los mostach¿s blondos, los ojos salientes de miope en
que sostenía un mon6culo, todo eso atraía la
atención. Viendo pasar aquel hombre tan s6lidamente constituido, siempre correcto como
un «gentleman,i, se pensaba: ese es «alguien.»

MUNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 20.

MÉXICO, MAYO 18 DE 1902.

Sub6cripei6a men:JUal roran,a, f l lh
Idem. /dezzr. ~ /a capital, ., 1.:16

••rector: LIC. RAr'AfL Rtn&amp; &amp;PINDOLA.

0erentei LVI&amp; RU'r&amp; &amp;PINNLA.

-,, _]&amp;i

I!-

--::,.

LAS EXEQ,lJIASDE CEOIL RHODES.

El JO de abril, después de la ceremonia
religiosa presidida por el obispo Bechuanalad los restos del llamado «Napole6n del Cabo»' fueron transportados más allá, de Buluwayo, en plena Rhodesia.
Dos mil matabeles se instalaron en las alturas junto al «Kopje» solitario en el cual dehía
ser enterrado Cecil Rbodes. Cuando llegó la
noche, se inmolaron quince bueyes, reemplazando de esta manera á los antiguoi,; sacrificios humanos.
El gran hombre tiene por tumba un simple
hoyo cavado en la cima del «Kopje,» preci:-amente en el lugar en que ~e celebró la conferencia de paz con los matabelcs el afio de
1893, conferencia que fundó el imperio de Inglaterra en el sur de Africa.
Nuestro grabado representa la rara escena
de las exequias.
A NlJESTROS SlJBSCRIPTORE~.

La paginaci6n de la entrega de «Los :Miserablesi, que se adjunt6 á nuestro número pasado, sali6 repetida.
Hay que tenerlo en cuenta á la hora de encuadernar la obra.

AURII.lANO SCHOI.1.
Acaba de morir Aureliano Scholl, á la edad
de sesenta y nueve años y después de sufrir
una larga y dolorosa enfermedad.
Naci6 en Burdeos el año de 1833, y cuando
contaba diez y siete años de edad, fué á París,
á donde lo llamaba una vocaci6n. que se confirm6 más tan luego como terminó los estudios primarios. No dejaba aún los bancos de
la escuela secundaria, curu1do comenz6 ámandar clandestinamente algunos artículos á un
periódico titulado «El Corsario,» que los admitía sin sospechar que aquel colaborador fuera un retórico.
Después Scholl llenó con su prosa palpitante y galana todos los periódicos que en
aquella época se llamaban «la prensa pequefia ·n luego colabor6 en el «París» del conde de
ViÚedeuil, en «El :Mosquetero» de Alejandro
Dumas, y por último, en «La
»
, , Ilu;;tración.
d
En el ,cFígaro» comenzo a emostrar su sello personal escribiendo la serie de artículos
denominados «los Bastidores.ii Fundó en seguida «m Enano amarillo»y «El Jockeyi,, y al
cabo de algunos años conquist6 un lugar brillante en la pléyade de los cronistas de la
época.
En lo que podríamos llamar la 10egunda
parte de su carrera, es decir, después de la
caída del imperio francés, sostuvo valienteménte en &lt;eEl Acontecimiento,» «Voltaire» y
«El Eco de París,» la legítima reputaci6n que
había ganado. En el curso de esta, época sostuvo duelos muy notables, contándose entre
sus principales adversarios Paul de Cas~agnac,
Robert; ifücbell y el conde de Dion.
La labor absorbente del periodismo, en la
cual gastó lo mejor de su talento, no le impidió publicar muchos volúmenes con novelas
y fantasías, así como un libro de Yersos titulado: ,cDenise.n Abordó el teatro, pero logró un
éxito s6lo mediano.
En 1866, Scholl se cas6 con la señorita Irene Pekins, hija de un rico comerciante inglés;
pero transcurridos dos años de matrimonio,

t

S. M. ALFONSO XIII, RE Y DE ESPAÑA.
JURO AYER, SABADO 17 DE MAYO, LA CONSTITUCION

DE SU REtN0
1

�Domingo 18 de Mayo de 1902

MONTPELEE.
Desde que hace dos mil _años sepult6 bajo
sus lavas ardientes y sus áridas ceruzas á Herculano y á Pompeya, la acci6n plut6ni~ no había cometido un atentado más cruel, m consumado una hecatombe más vasta que la que
acaba de consumar en la :Martinica.
La Naturaleza es la gran traidora. Con sus
actitudes voluptuosas y sus afeites i;efin~dos
como la cortesana; con sus cantos langmdos
y sentidos, como la sirena, atrae al h&lt;?mbre, lo
engríe, lo arraiga para despué~ ~~dirlo en el
abismo 6 condenarlo á la perdic1on.
..... Nada más sonriente, más tibio, más seduc~r y más dulce que la falda del V esubio 6 la
costa de la Martinica. La montaña drapea~a
de esmeralda y coronada de humos blanq':1zcos como un pebetero, alza su frente maJestudsa entre nubes de plata franjeadas de oro.
Las laderas descienden en suaves esca_lones,
cubiertas de olivos en fruto y de naranJOS en
flor, y el coloso, coronado de nubes y dor~do
por el sol baña sus plantas en el ametista
profundo del golfo. De todas las vides penden
racimos, de todas las flores emanan ~omas,
de todos los horizontes acuden las bnsas, de
todas las ondas surgen destellos. Es el paraíso.
b'
Aquella tierra de promisi6n promete e1 1enestar la abundancia y la prosperidad. Del suelo fe;til brotarán espigas, de las rama~ f~ondosas penderán frutas, los.rebaños multiplicados
pulularán entre los tomillos o~orosos y _los céspedes suculentos, las aves arndarán é m~ubarán, los bueyes ararán, los ho~bres trabaJarán
seguros del presente, tranquilos por el porvenir.
Acuden en tropel. Los unos en barcas, .ª1adas como palomas que en bandadas franJean
el horizonte; las otras descendiendo de la cordillera fronteriza 6 cruzando sus estrechas gargantas 6 ascendiendo penosamente de los valles remotos. Ahí está el bienestar y ahí está
el porvenir. Manos á la obra, aquí se levantan
chozas allá se ara la tierra, más allá se perforan po~os 6 se cavan cisternas 6 se abaten robles.
l
b .
La colmena zumba y hormiguea, e tra aJO
fecunda y explota, el h:ombre sie?Ib~ Y cosecha la riqueza se acrecienta y distribuye. A
poc~ andar, en las laderas y en los valles se
agrupan los casei;íos,. se levantan _tor~es q~e
revelan templos o chimeneas que mdican fabricas· entran y salen del puerto los navíos
cargados de mercancías, circulan los vehículos
atestados de granos y de frutos. : or todas
partes actividad y labor fecundas; a la b::trraca sucede el edificio, á la choza ~l palac10, á
la carreta el furg6n, á la herraID1enta la maquinaria á la pobreza el comfort, a~ comfort el
lujo. To'do es felicidad honesta y bienandanza
legítima.
.
La naturaleza sonríe y acecha. Como e1 criador de ganado, acaricia, chiquea, ceba y _engorda su presa; la visita en su establo, le suve
el alimento abundante y sano, el agua fr~sca
y pura; cuida amorosamente de su 1;&gt;ululac16n;
se desvive por su salud y por su bienestar; le
gradúa con el term6metro la temperatura, con
el higr6metro el grado de humedad; la ª?Iªmanta casi como una madre. El corderillo,
amoroso y agradecido viene á lame~ su ~ano
y la ternera apacible muge de s_at1sfacc1on á
su presencia sin so8pec_har que b::tJº aquel protector hay un perseguidor y baJO aquella providencia un verdugo.
Así la Naturaleza; nos mima, nos halaga,
nos engríe con la vida y nos hace creer en la
felicidad.
..
Un día en medio de losregoc1Josdeuna prosperidad bien ganada 6 del silencio de u_~ reposo bien merecido, nos sorprenden _grumd?s
sordos de fiera hambrienta_ o explos10nes subitas de c6lera ciega. El ?ielo se ente~ebrece
con vapores malsanos, la ti~rra ruge y tiem~la
con sacudimientos convulsivos. La _montan~,
majestuosa y casi divina en su olímpica sere1;11dad, comienza á retemblar; sus flancos se -~gnetan y vomitan lavas que son la destrucc10n Y
lodos que son el escarnio. El cráter, antes

EL MUNDO ILUS'rRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO
frío se convierte en hornaza; el pebetero flame~ como un incendio; fúndense las nieves de
la cima precipítanse al valle los torrentes de
lava. El humo ciega, la ceniza asfixia, la l~va
incendia, el lodo salpica y mancha. El cnsol
volcado parece inagotable. Llenos los cauces
torrenciales desborda sobre las escarpaduras,
desciende por las faldas, inunda los valles;
aquí devora la cosecha, más allá incinera el
granero; salta del campo á la ciudad y derriba
templos, palacios y fábricas, para no detenerse
sino en la playa, á orillas del mar, en donde
se traba la lucha formidable de los dos elementos del agua y del fuego, entre hervores
desmes~ados y densos desprendimientos de
vapores.
En medio de la catástrofe, escenas desoladoras; familias que huyen cargando lo que de
más precioso tienen; niños aterrados y fatigados que gritan y lloran; hombres que huyen
con las ropas incendiadas y mujeres con la
cabellera ardiendo que van y vienen, enloquecidas, como teas ambulantes 6 como gorgonas
coronadas de fuego.
Aquello puede durar un momento. Lo que
el hombre ha incubado, criado y consolidado
en siglos, el fuego lo devora, la lava lo consume y la ceniza lo sepulta en un instante. Cuando ya no queda nada vivo, nada entero ni
nada en pie, el volcán verdugo descansa y
sonríe. Ha hecho su obra, ha dado cima á su
tarea, ha llenado su misí6n. y el sol del día
siguiente lo encuentra herguido y en píe sobre ruinas humeantes, sobre cadáveres insepultos, sobre campos escuetos y sobre riquezas y glorias sepultadas.
La labor de siglos ha quedado aniquilada
en ·segundos; las esperanzas de un pueblo ó
de una raza, convertidas en lavas negruzcas y
en cenizas blanquizcas; las riquezas lentamente creadas y acumuladas, se han disipado en
humo; y de lo que eran campos, mieses, re•
bafios y caseríos, no queda después sino un
islote negro de lavas calcinadas y de rocas estériles.
Sic transit gloria mund:i.

ARTISTAS MEXICANOS.

meuzado no se terminara. El
boceto, que tiene muy buenos
detalles, figur6 también en la
última Exposición.

J. SAL01tlÉ PINA.

Entre los artistas más notables que ha producido, de sesenta años á esta parte, la Academia de San Carlos, ocupa lugar preferente don
José Salomé Pina, pintor considerado, en la actualidad, como el primero en la RepúbliC!l,.
De aspecto simpático, de franca y abierta
conversaci6n y de un carácter, en suma, que
repele todo lo que sea fatuidad 6 egoísmo, el
Maestro, como debida y cariñosamente se le
llama cuenta,en su abono,con cualidades muy
poco ~omunes, y con páginas del libro de su
vida, muy dignas de narrarse.
Prescindiendo de los obligados detalles de
la biografía, hasta donde nos sea posible, vamos á transcribir algunos apuntes acerca de
esa simpática personalidad artística. Como
Rebull 1Ianchola y Felipe Gutiérrez, fué discípulo 'del célebre Maestro Clavé y bajo su direcci6n en la Academia, comenzaron á desarrollara~ sus notables facultades para la pintura.
En 1854 pas6 á Europa, pensionado por el
Gobierno mexicano, y pennaneci6 en París
desde ese año hasta el de 1859, perteneciendo
como alumno á la Escuela de Bellas Artes de
la capital francesa, mediante un merecido
triunfo por él obtenido en los concursos correspondientes. Allí tuvo por compafieros á Bonnat, Carolus Durán y Lefevre.
_
Partió, después, para Roma, y en Italia fué
en donde comenz6 á manifestarse su tendencia
á seguir una escuela propia, enteramente suya.
Fortuny, el gran pintor del siglo pasado, fué su
amigo íntimo, y se complacía tanto de sus
obras, que, cuando Pina preparaba la pintura
de s u cuadro «La liberaci6n de los esclavos por
los primeros cristianos,,, le instó repetidas veces, para que, en su mismo taller, ejecutara la
obra.
El Maestro hubo de rehusarse otras tantas
veces, porque-según dice con su habitual
modestia-no quiso que la influencia de aquel
genio del arte contemporáneo ejerciera presi6n
sobre su c,yo" artístico. Fortuny, no obstante,
se aprovech6 de la ausencia de Pina en cierta
ocasión é hizo conducir á su ú;ller la tela preparada por el Maestro.
:,Todo el tiempo de su estancia en: Europa::se
dedic6, con asiduidad
y ¡constancia admirables, al estudio de los
pintores italianos y esl pañoles más célebreR,
y así es como ha podido ofrecernos copias de
cuadros tan bellos y
tan bien acabados, como los que present6 en
la última Exposici6n
de Bel1as Artes. En
París pint6 su celebrada tela "Abraham é
Ii,aac,,, la de «Santa
Ana» y la de c&lt;La Piedad," que es, sin duda, la que le ha conquistado renombre y
fama de pintor por excelencia.
Los cuadros que pint.6 en Roma, fueron
muchos, y con el ejercicio de su arte pudo
sostenerse allí durante
muchos afios.
Entre otros episodios de su vida, cuenta el :Maestro el siguiente, que, estamos
seguros, pocos conocerán:
El Archiduque
Maximiliano encargó á
su Embajador Velázquez de Le6n, residente en la capital italiana,
que buscara en Italia
Salomé Piña.-Cabeza de estudi9,

Domingo 18 de Mayo de 1902.

En la Academia se conservan algunos cuadros del Sr. Pina, como el «San Carlos Borromeo, ,, que fu6 con el que gan6
la pensión del Gobierno para
emprender sus estudios en Europa. En su gira, por el Viejo
Continente, vi,;it6 las principales ciudades y los museos más
célebres, y á instancias de sus
admiradores y de su maestro
Clavé, volvi6 á J\Iéxico, para
ingresar al profesorado de la
Academia, donde ahora dirige
las clases de pintura.

No son los apuntes que hemos transcrito, los únicos que
conocemos y que se relacionan
con el Sr. Pina; muy á nuestro
pesar callamos otros, atendiendo á que en nuestras columnas
no podrían contenerse y á que
no faltarán plumas que tracen,
como se debe, lafiguradel Maestro.
H emos querido ilustrar estas
líneas con fotografías del estudio de Pina y de sus principales obras, y en nuestros grabados pueden nuestros lectores
encontrar la reproducci6n de
ellos.

P ENSAMIENTOS.
El médico, el explorador y
el marino, son los tres tipos
perfectos del valor moderno.
PAULAD.Uf.

Lo sobrenatural de hoy puede muy bien ser lo natural de
mañana.
JuA~ RAl\IBAU.
Envidiar es descender.
JuLio RrcARD.
La caridad obligatoria es el
curso forzado de la mendicidad.
G. M. VALTOUR.

Salomé Pina en su estudio.

un pintor que pudiera encargarse de hacer u ,::
cuadro conmemorativo de la visita hecha por
Pío IX al Archiduque y á su esposa, doña
Carlota Amalia, en el Palacio de :Marescotti,
cuando, de paso para México, se habían detenido cm aquella ciudad. Yelázquez de Le6n fué á
consultar á Pina, y por consejo de éste la obra
se encomend6 á Podesti, uno de los pintores
más afamados en aquella época.
Súpolo Maximiliano, y teniendo noticias de
que se encontraba en Roma un «artista mexicano notablei&gt;-Pina-escribi6 á Velázquez de
Le6n, recomendándole encargara á éste del trabajo, de toda preferencia. Podesti, que había
puesto mano á la obra, se felicit6 de esa resoluci6n que honraba al pintor mexicano, y aun
prometi6 ayudarle en cuanto pudiera.
Por esa época Doña Carlota Amalia sali6
para Roma,al arreglo con Pío IX de los asuntos de la Iglesia en México, y pocos días antes
de que se declarara por su médico su locura,
estuvo varias veces en el estuclio de Pina, á
quien, según manifest6, quería servir de modelo para el famoso cuadro. En estos días, dice el Sr. Pina, Carlota daba ya muestras de
extravío.
La serie de acontecimientos políticos que todos conocemos y que tuvieron desenlace en el
Cerro de las Campanas, hizo que el cuadro co•

'-1

Salomé Piña.-Tipos italianos,

�Domingo 18 de Mayo de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO
EL ll.tUXDO ITXSTR.\DO

Domingo 18 de )layo de 1902.

EL SR. LIC. FRANCISCO DE LA RABRA,
Ministro de México en Sur-América.

1

La Secretaría de Relaciones, teniendo en cuenta las releYaiitei; cualidades del joyen Lic. D. Francisco
de la Barra, lo acaba de nombrar
Enviado l~xtraordinario v :\Iinistro
Plenipotenciario ele l\lé~ico en las
Repúblicas de la Argentina, Uruguay, Paragua,v y Bn,sil,con residencia en la hennosa capital de la primera: en Bueno1- Airee.
El lit:cneiatlo de la Barra es indudablemente el mús joYcn de nuestros Diplornúticos: nació en Querétaro el 1G de junio do 1863. Sólo
contaba veintiún años ele edad cuando se le 110111 hr6 profesor de ~Iatemúticas en la Escuela Xacional Preparatoria ele esta capital, y dos años
mas tarde ohtcnía,de:-pués de un brillante t•xarnen, el título &lt;le abogado.
El voto popular lo ha lleYaclo dos
veces ú ejercer el cargo de Regidor,
tres el de i-,íIHlico del II. Ayuntamicnto,y tn's el ele Diputado al Congreso de la l:nión. Es miembro honorario de la Real .Academia de Legislación y .Jurisprudencia. de ~Ia&lt;lrid, socio del Instituto de Coimbra,
en Portugal, y socio de número de
la Academia ~Iexicana de Legislación. Representó á ésta en el Congreso Ibero Americano, reunido en
~Iadrid en 1892, en cuyas discusiones tomó partl', y entonces fué agraciado con el título de Comendador
de Xúmero Extraordinario ele la Orden de Carlos III.
En esta misma época fué electo
Secretario del Congre:;o Literario Hispano Americano que se reuni6 en
Madrid. Fué nombrado más tarde Cónsul General de la. Repúhlira Argentina en México,
ad-honorem, el cual cargo no pudo desempeñar por ser Diputado al Congreso de la
L'ni6n.
Ha siclo Plenipotenciario del Gobierno de
::\léxico para negociar y firmar el tratado &lt;le
amistad, comercio y navegación con el Reino
ele los Paí:-;c:- Bajos, y para negociar el tratado
ele Extradición con Italia. El rey de Italia lo
nombró Comendador ele la Orden de la Corona de Italia.
Es ~enetario General de la Academia Central :Mexicana de Legislación y Jurisprudencia, correspondiente de la Real dt ~Jadrid, y
miembro de la .Junta DirectiYa del Nacional
Colegio de Abogados. Es profesor ele. Lógica
en la Escuela Xacional Preparatoria, clase que
en la actualidad no da, por tener una licencia
ilimitada.
Ejerce ;;u profesión como abogado postulante y es en la actualidad el abogado consultor
de la 8ccrctaría de Relaciones Exteriores, y fué
Delegado á la Segunda Conferencia Internacional .Americana, en cu~,as sesiones tomó
parte importante.
Ha publicado gran número ele obras, entre
las que podemos citar en primer término su
estmlio Robre la «Ley ~Iexicana de Extradici6n.»
Sólo espera para Ralir de esta capital á desempeñar su importante puesto, que se encuentre perfectamente restablecida su esposa,
que desgraciadamente viene padeciendo una
afección que ya está ca,:i curada.
El señor de la Barrn goza en Sud-América
de gran prestigio por su:-; obras, de manera
que la no ti tia tle su nombramiento ha sido
ac&lt;'ptado con Ycnladcro regocijo.

·-·

• La vida no es para el saber ni para el trabajo,, pero el.saber y el trabajo son para la
Yicla.-HE1mmn SPEXcEn ..
~o puede haber guerra civilizada; estos dos
términos se excluyen. - Ü--1.RXEGIE.

PARA UNA CUBANA.
Poesía dulce y mística,
Busca á la blanca cubana
Que se asomó á la ventana
Como una visión artística.
l\Iistcriosa y cabalística,
Puede dar celos á Diana,
Con su faz de porcelana
De una blancura eucarística.
Llena de un perfume asiático,
Roja, en el rostro enigmático
Su boca púrpura finge.
Y al sonreiJ:se ví en ella
El resplandor ele una estrella
Que fuese alma de una esfinge.
RuBEN DARIO.

Sr. Lic. Francisco de la Barra.

DE ZARATHUSTRA.
Zaratbustra el profeta, bajo su gruta
Ciiióse la sandalia. Con paso lento
Hacia clima. &lt;listante marc6 la ruta.
En el ancho horizonte puso la inquieta
Implacable pupila. Callaba el viento
Y la tierra cantaba para el profeta.
Con las sienes cargadas de la infinita
Soledad nemerosa, detuvo el paso
Ante el híspido rostro de un eremita.
Y al ver del ermitaño la faz sangrienta,
-¿Quién, le dijo ceñudo, puso en tu vaso
La gota de esperanza que te alimenta?
- Yivo como los tigres en las montañas;
Bebo el agua fangosa ele las mezquinas
Cisternas elonde abrevan las alimañas;
BuRco en gélidas noches el duro suelo;
Despedazo mi carne con las espinas ..... .
)li padre es Dios, mi padre vive en el cielo.
Así dijo el anciano. Selló el marchito
Labio desfalleciente; luego buscaba
Tras el palio de frondas el infinito.
Y el viejo Zarathustra con paso incierto
Se alej6 en su camino, mientras pensaba:
Xo sabe el ermitaño que Dios ha muerto.
VÍCTOR

1\1. Loxno~o.

ESFINGE.
Yo soy como esas olas gigantescas
· que sobre el lomo enorme
del monstruo azul se agitan y retuercen,
y van rodando sin saber á dónde.
Yo soy como esas negras tempestades
· que obscurecen el orbe,
y como inmensas furias desgreñadas
lloran mientras los ámbitos recorren.
Yo soy como esos rudos huracanes
que en las obscuras noches
lanzan hondos quejidos lastimeros
en las arcadas de los anchos bosques.
Yo no sé qué pesares espantosos
el corazón me roen;
á un mismo tiempo el alma me engrandecen
y hacen que gima, y me retuerza y llore.
Y, sin embargo, ante el alegre mundo,
que mi mal no conoce,
río y me apropio la frialdad que ostentan
las estatuas ele bronce.
JULIO FL6REZ.

iOH LUMEN!
Por la escarpada y áspera pendiente
De mi vida ascendí: clavé mi nido,
Como águila gigante, en el raído
Peñ6n que enhiesto corta la vertiente;
Y esperé á que llegaras: lentamente
}le enerY6 tu caricia; y el temido
Halcón de las montañas, cayó herido,
A tu beso traidor, en la corriente.
Por eso cuando miro que la vida
Extingues á tu paso; cuando bafias
De la roca la cúspide encendida
Del volcán, que corona las montañas
Como un sol, piensa mi alma entristecida:
«Oh, luz, traidora luz, también tú engañas!»
ELIAS L.

ToRR1'S,

�Domingo 18 de Mayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de :Mayo de 1902

EL '.MlJtNIDO ILUSTRADO

Fiesta de Arte, en la Legación de México en Madrid.
LA. HISTORIA DE LA DAl!lZA.
canto. Con sumo gusto particularizaríamos la
descripción de la primorosa indumentaria; pero la necesidad de concretar todo lo posible la
extensa reReña de la fiesta, nos obliga á prescindir de ello.
Baste decir que las encantadaras moras, con
sus bordadas chuhas, sus zaragüelles de rica
sedería, ceñido su talle con el muguaxcha y
prendidas con ajorcas de oro y collares de perlaR, y los apuestos moros luciendo sus flotantes alquiceles y cubierta su cabeza con el turbante enrollado sobre la xaxia, ofrecían á la
vista un admirable espectáculo.

El cuadro III, «Corte de Amor y el Consistorio del Gay Saber,» era reproducci6n del
cuadro de Pradilla.
La interesante escena provenzal comienza
por un «Lamento,» música de Chapí, cantado
por la Marqursa de Bolaños con gran delicadeza y expresión, y en el centro aparece la
poetisa, vestida de roRa con adornos de plata
y coronada de laurel, ante los reyes, personi-

1

i

La corte de amor y el Cosistorio de l Gay Saber.

Aparecieron cuatro esclavos que conducían
en lujosa silla de oro á la Princesa enferma, y
delante de la litera los guerreros de Alimen6n,
cubiertos con sus airoros alquiceles y embrazarlas las blancas adargas, bailaban una característica danza guerrera, y lll1 pintoresco s(·quito de moros y moras bailaba,n también moriscas danzaR, para las que había compuesto
C'hapí expresamente la música de arábiga cadencia.
La segunda eRcena representaba la som hría
mazmorra en que estaban encerrados los cristianos cautivos. La caritativa Princesa, que
descendía á llevar pan á aque!los infelices, es
sorprenrlida por su padre, y al in timarla éste
airado, que mue1-tre los panC's (]UC lleva en su,
brial, la Santa dícele que son rosas, y por permisión divina el pan de la caridad cae de la
falda de la Princesa Casikla. trasformado en
hermosas flores con aroma del cielo.
Los trajes eran una maravilla, tanto por su
propiedad corno por su riqueza y deslumbrador conjunto de armónicos matices, y las nifías y niños que los vestían resultaban un en-

"La Vicarí a", cuadro de Fortun,y .

ficados por María Azlor de Aragón y el Duque
de Medinaceli, vestido éste con rica túnica roja y manto bordeado de armiño y luciendo sobre la cofia de púrpura una espléndida corona
de brillantes; y la reina con suntuoso brial de
brocado de oro adornado de perlas, copia fiel
de una escultura del siglo XV, y una heráldica corona. Al pie del trono, un lindísimo pajecillo con dalmática de terciopelo verde del
tiempo de los Reyes Católicos, justillo rosa y
calzas rojizas, un laúd auténtico pendiente de
sus hombros y tocada la linda cabecita con un
bonete de la época, de negro terciopelo con
joyel de oro. El precioso pajecillo, con tal arte
representado, era Piedad de Iturbe.

.Celebrando la boda ~e Pepita Jiménez,

· , ..

�{

Domingo 18 de Mayo de J 9ú2.

EL MUNDO ILUSTRADO

t

EL )IU~DO ILUSTRADO

Elf L.A. 00.BTE DE FELIPE 111.

LA HISTORIA DE LA DANZA.

.

•

~1
,.

El mtístic-o grupo tki-;t;1C'{dmsc Ruhre el fondo &lt;l&lt;' jardín ¡ intado
por ,\ntonio J&gt;ra;;t, c-on un tc•n1plo rnediocval, cuyo c·laustro llegaba á
primer término, una poética fuente á la dC'reeha, y á la ir,quiC'r,la r l solio de los reyes. Los lujo:.;os trajes ele damaR, troYadorr:.; ~· &lt;'aballcros eRtabn.n tielnwnk copiados ele euadros y miniaturas de la Edad ~[edin,
eran la:.; armas de 1-(ntll propiedad, y laÚ&lt;les y F&lt;alterio:.; auténtitos.
T&lt;'rrninú d &lt;'uadro tomamlo dr la mano el lindo pajt&gt;c·illo á una
&lt;le las &lt;lnmas y &lt;lanelo la ~ríial para el Laile, una ronda de la Eda&lt;l :\[edia,
Rencilla, graeiosa _,. Plrgank
El cuarto &lt;·tutclrn del programa rra la «Corte ele Frlipe III, » _v estnYo l'IH"ornrnclaela su intnpretaci6n á niños. Rq&gt;re,;entaha la e:.;eena
loR janlines clel J&gt;alac-io clel Pardo, en los que cckhraha una fit•stH el
tcn·ero de los F'eliprs, digno de figurar en esta «Jiistmia de la danza»
por RU l'Hpecial habilidad y grac·ia para C'l baile. En e,-ta ei&lt;eena, se en1·,mtrahnn en primC'r término al Duqu&lt;' ele Lerma, en traje ele ('anlenal,
c·opia fi&lt;'l ele un retrato ele Richclieu pintado por Felipe de Champaña,
.v la Prince;:a '.\faría de Austria, suntuo~amente ataviada con traj(' hlaneo _\· plata _v magníficas jo_vas auténtieas de la época.
LaK lindas ,r elcgantíRimaf- parejm, clanzn.ron una paya na tic baile
&lt;lP ori g¡•n cspaüol, seg6n los antores entendidos en esta materia Jo a:;t•-

Domingo 18 de Mayo de 1902.

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Siguió en el orden del espertáculo la danza sacra &lt;lf' «Los 81'is es de
Sevilla. n En una clecoración en que se wía la cancehl ele la Catedral,
y á la mágica luz de tonalidad roja ~· oro, Re destaca han las artística¡; fiji!;uras e](' «niños cantorricmi,» que al són del coro &lt;lcl maestro Eslava,
bailaron :,;u carac-terfotica danza.

El tan nrngnífieo cuadro ele Fortuny «La Yiearía" de todos tan
eonocido, no requiere ciertamente detenida de,-cripció11: lmRte dC'eir que
la decoración. las fiouras y los clcta,del todos lo reproducían con tal exactitud, que parecía el cuadro auténtico tan
adi:t1irado en él ~[use~ del ·Loune, al que le don6 su primera poseedora, ~!aclame dcCasRus.
Tras este cuadro apareció un herntof&lt;o paisaje ele lo,; jardines ele Aranjtwz, copiado de una tabla de Fecletico
::\faclrazo· y á los acordes clt&gt; la mú,;ica instrumentada por :\Ianrique de Lara, se bailaron por los eom·ielacloi:; á la boda tm
solemne}: complicado minué y una no menos diffril gaYo1a. Para la 6ltima épora &lt;k la hü,torin del baile antiguo
1::n E1spañase tuvo el feliz acucnlo
de acudir á la preciosanm·elacle D.
.Juan Valera,ccPC'pitaJiménez, »yen
l t pintoresea decoración ele la
huerta ele] Pozo de la Solana. se
r;:cogió rl momento en que c·l seminari;:fa_ D. LuiR de ''argas se encuentra á la encantadora Pepita.

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,,N,tía ésta como solía hac&lt;'rlo para montar en las andaluza:.; tierras
la Condesa de Teha, que fué despué..~ Emperatriz ele los franceRefl,
de sombrero cahui.és, mar..:ellé,;
honlarlo clr coloreR, faja cdestc,
falda rorta y botas de enero ele
Córcloha. 8iguió á esta eRc-cna otra
ele pura fantasía, rcpre:.;cntando
hs fief'tas ele las bodas ele lm, citado~ prrsonajef&lt;, para qnc&gt; &lt;'11 ln
amenísima campiña amhiln;1,a, ú
la puerta de la c-a~cría que mtolda la pomposa parra, haila&lt;sc,n
¡;u,; popularE&gt;f&lt; clanzai-; los mozos ,v
mozas de la emtijada, veRtido~ con ~us viRtoso:-;
trajes cordo~eses qe la época del 40 al 50 ... ... del
siglo pasado!

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ESCE NAS EN LA CIUDAD DE GADES.

La Leye11da'.de!Santa Casil&lt;la, Escena:II.

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ElL MUINDO ILUSTRAIJO

EL MUINDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Mayo de 1902

~en c'ilamón JJasfar BórrJcva,
PROPAGANDISTA. DE LOS PROGRESOS DEL EJÉRCITO.

Uno de los más entusiastas propagadores ele los medios para establecer la Segunda Reserva de nuestro ejército, es el señor Don Ramón Bastar
Córdova, prnminente hacendado del Estado de Tabasco.

-

Entre los trabajos de mayor importancia que ha llevado á efecto en
pro de la idea, ha sido la creación del Club de Reservistas en Han Juan
Bautista, y él mismo fu6 el primero en obtener el grado de Subteniente y
estimular de esa manera ú todos los jóvenes tabasqueños para que se aprontaran á lograr el honroso despacho que los acredita como dispuestos defensores de la Pat:ia en el caso de un conflicto internacional.
Esta idca,que culmina en el bien acogido proyecto del señor Ministro
de la Guerra, es lo que ha proYocado mayores entusiasmos en nuestra juventud y la que hace que hombres como Don Ramón Bastar Córdo\'a \itilicen todas sus energías en la creación del nuevo y simpático cuerpo de
ejército.
***

El entusiasta propagador á que nos referimos, es muy práctico en los conocimientos relativos á maniobras, instrucción militar, etc., etc., y es sumamente afecto al ma~·or brillo y adelanto del ejército.

de seguro no hubiera tenido en cuenta un falsario; las huellas de la corona de espinas no
están sobre la frente, sino en la parte posterior
de la cabeza; las gotas de sudor sanguinolento no tienen esa apariencia tradicional de las
lágrimas que le hubieran dado los artistas de
la Edad Media : cstún surcando el rostro, eo1Tiendo por entre lai,, arrugas de la pid .v c·oagulatlas en manchones más extendidos. El
c:uerpo está desnudo y las señales de la fiagPlación son aparentes hasta ~obre las partes mús
carnosas; por último, y esto es lo más importante, las imúgenes son negativas. m,to prueba que no se trata tic una de esas impresione~
que se hubieran podido obtener, por ejemplo,
untando un cuerpo de sangre y calcándolo sobre la tela de lino. Xo; el modelado ele las
imúgenes está inwrticlo, es decir, los rclic,·rs
son rnús acentuados, más Yisibles que los
ahuecamientos. Es indudablemente el prod neto de una acción químiea tanto menos intensa cuanto más separado estaba el cuerpo
de la envoltura.
Yignon y Colson prosiguiernn su i1westigación en el dominio puramente experimental
de la Química y de la Física. Estudiaron las
accionei; ,,grafogénicas» de cierta!' substancia:.;
en condiciones particulares. Demostraron, por
medio de ,·apores de zinc obrando sobre plácas fotog ríitieas orclinarim;, al gelatino-bromuro, que toda substancia que emita nipores ca-

La situación soeial del Sr. Bastar Córdova, está llamada á ayudarle en
mucho en la propaganda patriótica que se ha propuesto, y} esta circunstancia la considernmos como de gran estima, porque sostiene la·c1rrccción
y el caballeroso modo de ser de las oficialidades de nuestro ejérdito.
. .A(ljnntamo;; á estas líneas el retrato del distinguido: reservista, y a pla ucl11nos su conducta ele buen ciudadano.

Domingo 18 de Mayo de 1902.

paces de obrar químicamente sobre una pantalla, producen en ella imágenes negativas.
Como se sabe que el aloe se usaba en Judea
para la preparación de los lienzos en que se
envolvían los cadáveres, los experimentadores hicieron obrar sobre telas untadas con una
mezcla de aceite y aloe, diYersas materias y
llegaron á impresionar, por medio de vapore:-; amoniacales, esas telas y ú imprimir con
tinte obscuro, semejante al de la ,mngre vieja
de la imagen del sudario de Turín, \'arias tiguras.
8abiéndose, como se sabe, que el sudor de
un hombre l!Ue muere despues de una prolongada agonía, en medio de una fiebre ardiente, como murió el crucificado del Gólgota, despide abundantes \'apores alcalinos, la
fonnac1ón de la figura impresa sobre la reJiq uia de Turín se puede explicar muy fácilmente: teniendo por rigurosas las experiencias mencionadas, esa nuagen es la del cadáver, cualquiera que sea, euyuelto en ese sudario.
Queda por probar que este personaje sea
realmente el Cristo, lo cual no se trató ante la
Academia de Ciencias, porque es un asunto
que sale del cuadro de las cfücusiones habituales de la. sabia corporación.
La serie ele deducciones de Vignon y Colson tienden á probar que la reliquia_ en cuestión, es la que estuvo por mucho tiempo en
poder de los emperadores bizantinos.
La polémica está. abierta ...... ¡8e siente ansiedad por la conclusión! Y una cosa es innegable: la impreaionante belleza. de esa extraña efigie impresa sobre un pedazo de tela
venerado, produce una emoción muy profunda.

VICTOR HUGO.
UN ASESINATO POLÍTICO.
El cable nos comunicó el atentado, desgraciadamente mortal, que acaba de agregarse á
la lista, tan larga ra y nunca concluída, de
los crímenes políticos en Rusia. M. Sipiaguine, Ministro del Interior, fué muer to el 1.5 de

abril próximo pasado, por un estudiante de
la Universidad de Kiew, que le disparó los
cinco tiros de un revólver.
El sucesor de M:. Sipiaguine es 1\f. de
Pleehwe, que fué jefe del departamento de
policía, después del asesinato del Czar Alejandro II.

·-·

Las enmiendas son pequeñas cuando se proponen, pero son grandes cuando se adoptan.
DUQUE DE MORNY.

El santo sudario de TurÍn.
Existe en el tesoro de la catedral de Turín
un3: preciosa reliquia que se venera como el su~
dan o d~ Jesucristo. Este paño no es el único
q,u~ se tiene co1;10 ta~ reliquia: en la antigua basilicade Cedoum existe otro sudario que se asegura ser el verdadero del Cristo. La autenticidad del de Turín ha sido discutida, y en verdad que después de mil novecientos años es difícil asegurar que aquel pedazo de tela sea re;.i lmente el que dió José de Arimatea para'que se
envolviese el cuerpo de Jesús.
•
Este santo Sudario fué traído de Oriente en
el siglo XIV, por Guillermo de Yillersex~l y
lle_va~o á Turin por orden de Felipe Manuel,
pn~1c1pe de Savoya. Fué guardado en un relicario cerrado por tres llaves, de las cuales una
conserva el Papa, otra el obispo de Turín y la
t~rcera el principe de Savoya, hoy rey de ·na~ª· La p~eciosa reliquia no es sacada del cofre
smo en circuustancias muy solemnes ó en casos muy especiales. Precisamente uno de éstos
~a sid? causa de que se descubran ciertas part1cula~1dades extraordinarias que presenta, el
sudano.
Es un pedazo de tela de lino de color amarillento; mide cuatro metros y diez centímetros de longitud por un metro y cuarenta centímetros de anchura, y está alterado por huellas
de 9.uema~ura que provienen de un principio
de mce~d1? que poco faltó para que destruyera la reliquia en el año de 1532. Se le notan
tam~ién_ otras manchas obscums que forman
un dibuJo vago y que en tiempos anteriores no
ten!8:· En1898,, con motivo de la Exposición
rehg1osa de Turm, el caballero Secondo Pia
obtuvo autorización de sacar un retrato de la reliquia y entonces fué cuando, con la mayor sorpresa, se observó que aquel dibujo impreciso era
larepresentc"tción de dos imágenes de una mis.
ma persona, vista por el frente y por la espalda
y unidas por la parte superior de la cabeza como si el cuerpo envuelto en aquella tela 'doblada en dos en el sentido de la longitud' hubiese dejado su impresión en uno y en oko la-

do. Esas dos impresiones forman lo que en fotografía se llama "negatiYa", y el cliché "positivo" que se obtuvo al reproducirla, reveló todos los detalles que s(habían escapado en las
primeras observaciones. La imagen es la de un
crucificado que se~parece al Cristo que nos describe la tradición.
Pero lo más cmioso es que uno ó dos años
después del descubrimiento que dejamos narrado, todo cay6 en el oh·ido, no obstante que
una multitud de católicos habían presenciado
6 conocido el hecho, y hasta hace dieciocho
meses una de las pruebas sacadas por el caballero Pia, cayó en manos de un jóven sabio el
Dr. Paul Vignon, preparador de zoología' en
la Sorbona, y éste resolvió estudiar científicamente el hecho. En los últimos días del mes
pasado, el Dr. Ives Delage comunicó ála Academia de Ciencias los resultados del estudio
emprendido por Yignon y por su colaborador
el comandante Colson, repetidor en la Escuela
Politécnica.
. Vign?n y Colson investi aron con la mayor
9 de los clichés de
rigurosidad, usando, á mas
Pia, los obtenidos furtivamente por un amateur durante la exposición de la reliquia.
Como resultado, los dos sabios afirman que
las imágenes del rmdario de Turín han sido
producidas por reacciones química$ y son la
exacta reproducción del personaje que fué envuelto en aquel sudario.
Vignon refuta las aserciones de los que pretenden que el sudario de Turín había sido pintado algunos años antes de ser de la propiedad
de la &lt;,a~a ~e Savoya.. Contra esta teoría objeta
que las unagenes no tienen el estilo que usaron
los pintores del siglo XIV, que no hay huella
alguna de dibujo y sí solamente manchas obscuras y luminosas, muy vagas y sin contorno.
Todos estos detalles están en oposici6n al convencionalismo empleado en aquella época.
Además, al Cristo se le ha pintado siempre
con las heridas de los clavos en las palmas de
las manos, y en esta impresión, las heridas están en los puños, arriba del metacarpo, lo
cual es, indudablemente, más lógico. La herida del costa.do se encuentra en el lado derecho
por una causa perfectamente explicable y que

En una época de sabios, el único privilegiado de l\Iinerva y el único que cabalgó el
Pegaso fué Yíctor IIugo.
Nadie como él ha tenido los tres grandes
símbolos: el de la Poesía, el de la Libertad y
el de la Filosofía!
¡Nadie como él ha defendido á la humanidad!
Después de Aristóteles, nadie como él ha
legado tesoros á la Ciencia, bellezas al Arte,
derechos á los pueblos.
En su cerebro de coloso forjó rayos contra
los déspotas y cinceló páginas de oro para el
Arte.
m ha uesafütdo la crítica de todos los tiempos.
E1úrente de todo patíbulo ha llevado su protesta eterna. Todo mártir ha recitado «El Cadalso" y con esto ha azotado á su verdugo.
Las doctrinas del poeta han sido :fecundas.
Sus discípulos han sido pocos, pero sinceros.
Los más excelsos se han llamado Juan 1,Iontalvo y José ~Iaría Rojas Garrido.
.. ··········· ··········· ············ · ········· ···········
Un día los ca.bles anunciaron la muerte de
Víctor IIugo ...... su carne quedó en la zarza del
camino, pero su e8píritu voló á la región de
los inmortales.
Entonces un poeta latino lloró su ausencia
en una estrofa, y dijo:
Sobre la muda esfinge del desierto,
Un águila caudal clavó su garra,
Y le dijo á la esfinge: «¡el viejo ha muerto!,,
· ·· · ······· ·· ··································,············

Imagen negativa del Sudario.

y el viejo se fué, pero quedaron sus obras.
Casi todas protestan contra todas las injusticias humanas; otras enseñan á las generaciones ávidas de vida intelectual.
Víctor Rugo es el corazón de todas las luchas. Su lucha contra Napoleón III, es la lucha del águila contra el abencerraje de una
raza enferma. Es la protesta de un libertador
á un protervo.
El es la egida de todos los pueblos opr1m1dos que anhelan libertad. El ha divinizado la
pasión de un ideal. ¡El liberalismo! En él las
fases son absolutas y completas. Poeta, azotó
á los déspotas con su verbo prodigioso en su
poema «El Cadalso.,&gt; Fué entonces cuando sur-

Imagen positiva del Sudario.

gió «La hora blanca» ...... ¡para los tiranos! Libertador, legó ejemplos sublimes á todas las
razas: filósofo, enseñó la verdad, y en su libro
gigante de «Los Miserables," en cada palabra
dejó una flor de verdad, y en cada frase una
protesta y una ensefianza sincera!
El lo enseñó todo, y como fué el primer
poeta de su siglo, todo lo divinizó con su inspiración.
8u inspiración embriagó á los genios latinos y los empapó en su robusta idea: Julio
Flores, Chocano ....
.Jules Lemaitre encarnizado sobre su fama,
como un buitre sobre su presa, quiso derribar
el pedestal de gloria de Víctor llugo, y entonces el crítico se desplomó por la negra montafia de la Confusión!
¡Víctor Rugo es el águila de todos los siglos! Poeta, libeitador y filósofo. Tal fné su
genio.
¡Oh poeta! tu obra redime; pero con sangre! Tú, como Nietzche, escribiste con &lt;csangre!i&gt;
¡Oh genio absoluto! ¡Oh titán de la libertad,
tu gloria es eterna!
¡Poeta, libertador y filósofo, en todo eres
genio!
¡Salve!

J .)&gt;. ]l.

�EL CRIADO
(Cuento de Guy de Maupassant.)

l.

m Hcñor ~[arambot, abrien,lo la carta que
Dionisio le había entn·gado, sonrió.
Hacía Yeinte afios que serYÍa Dionhüo en la
casa; era pequefio, anchote y jovial; en toda
la coma rea le cit:1ban como un modelo de criados.
- ¿,El ;;efior i-e alegra? ¿El señor ha recihillo una buena noticia'?-preguntó Dionisio.
El sefior :\[arambot no era rico. Antiguo
farmacéutico ele pueblo, vivía de una mezquinn, renta, penosamente adquirida vendiendo
clrogas á los campesinos.
-Sí; una buena noticia-respondió d seiwr,-~falois no Re atre\'C á pleitear con mio-o·
mañana enviará el dinero. Cinco mil fnrn~o~
no están de más en la caja de un solterón.
El señor ),farambot se frotaba las manos.
Era un hombre de cará&lt;'ter resignado más
bien triste que alegre, incapaz &lt;le un esfuerzo
:-ostenido, y descuidado en sus asuntos.
Pudo conReguir una posición más lucida en
poblaciones de importancia ocupar la vacante_ &lt;le al~ún compañero mu'erto y recoger su
~hl'n_tela. PPro los pasos que tendría que dar
meY1tablemente para ~conseguirlo y el trajín
ele_ la mudanza, le aterraban, .v quedó siempre
:-;u¡eto por_Rn natural pcreza. Después de mueho refiexrnnar, acahaba diciendo:
-Bueno, lo clejo para otra vez· no me cuesta ningún sacrificio er;perar; es p¿sible que se
presente otra eo:-;a mejor.
Dionisio, al contrario, hubiera (jUerido que
su amo acometiese muchas empresas v le cleda:
·
-¡Oh! 8i yo cli8pusiera de una base ele un
capitalito, haría fortuna; sólo mil franc~is para
empezar, ,v luego lo que Yiniese ......
. )Iarambot sonreía Rin contestarle y salía al
¡ardín, donde paseaba filosóficamente con las
mrmoi- á la espalda.
Todo el día cantó Dionisia como un hombre sati~fecho y alegre, copla~ y romancC's del
país. _:'ilustró acti 1·idad inwiitada, limpiando
los cnstales, fregando la vajilla con ardor, atronando la ca.:a con sus canciones.
~l señor ~Iarambot, al verle tan afanoso, le
decia sonriendo:
-Si hoy trabajas tanto, no te quedará quehacer para mañana.
Al &lt;lía siguiente, á las ocho el cartero entregó á Dionisio cuatro carta; para su amo;
una muy abultada. El sefior :Marambot estuvo
en su habitación hasta las doce. A eRa hora
entregó á su criado cuatro cartas para el correo
t!na de las c~rnles, dirigida á l\Ialois, acusab~
sm duda recibo del dinero.
Dio;iisio no ~reguntó na1a á su amo, pero
rnostrose tan triste y pen::1atiyo como la víspera esturn alegre ,vbullicio1&lt;0.
Llegó la noche. Maram bot, acoRtándose á la
hora acostumbrada, se durmió.
Despertóle un ruido extraño. Incorporándose en la cnma, e~cuchó. La puerta, empujada hru,;came:ite, d1ó paso á Dionisia que llevaba 1;1na bujía en una mano y el cu'chillo de
la cocrna..en la otra, ,con los ojos fijos, la boca
y las me¡1llas contra1das,
¡&gt;álido) a!!itado
por
.,
o
una eHpant osa emoc1on, con el aspecto de un
fantasma.
El sefior .Jlarambot, des¡mé:,; de la sorpresa
creyendo ver en aquello un fcnómeno de so~
nambulismo, hizo intención de saltar de la
camda y ac•t-rcarse á s~, criado; pero éRte, apagan o 1a 1uz, se a1TOJO sobre él. Marambotintentaba sujetarle por los brazos, creyendo ya
que ~e ti:aJ3:ba ele un arrebato ~e locura, y se
cubna difícilmente ele los repetidos movimientos del cuchillo, que pronto le alcanzaron.
Recibió la primera herida en un hombro
la ~egunda en la frente, la tercera en el pecho'.
Agitaba sus manos en la obscuridad ansiosa-

n1ente y se cldernlía también ú paladas gritando:
'
-¿,Te ha:,; \'Uelto loe-o·? ¡Dionisio! ¡Yarn!
¡DioniHio! ¿.Te has vuelto loco?
·
Pero el criado, cada wz más ansioso encarnizábaRe y esgrimía el cuchillo sin c~•1:-ar;
rC'chazaclo unas ve&lt;'l'R por los pief;, otra:- por
las manos del Reíior, se acerca ha &lt;lP nucn, t·on
m,1s furia, hiriémlole aún en una pi&lt;•rna ,. l'll
la barriga.
·
De pront~ una idea iluminó Pl pen,-an1iento &lt;lcl notano, el cual e111pezó á ~ritar:
-Déjame; no he recibido el cliiwrO' Dioni!'io, déjame; no he rC'cihiclo el &lt;linero.'
El señor, oyendo en la obscurida&lt;l la re;:piracH!n !atigosa del criado, &lt;¡UC' se apartaba,
pros1gu16:
-~o he recibido na&lt;la; ~Ialois no paga, R&lt;'
arrepwnte de su ofrecimiento, plcitcarú: por
eso escribí las cartas que tú llPYaste al correo.
Si ?lldas, lee las que reeibí; t':-tún en el es&lt;'ritor10.
. Y haciendo un esfuerzo, cogió la caja de cenllas de la mesa de noche y encendió la bujía.
Estaba cubierto dP sangre. La i;ábana, el
cobertor, laH all)lohaclas; en todas parte,; había sangre, ha,;ta en la pared. Y DioniRio, ensangrentado también, c·titalm ,le pil' inm61'il
en medio del cuarto.
'
'
Al 1·er tanta sangre, ~farnlllhot se crcYÓ
muerto )' perdió el sentido.
·
Yolvió en sí al clcspuntar el día. Y estuvo
aigún tiempo ,;in comprender lo que ocurría,
sm darse cuenta de su estnclo. sin recordar.
De _pronto, el atentado, las heridas, todo apareció, y tul'o miedo ~' cerró los ojos para no
ver .nada. Al cabo ele algunos minutos, re~ex1onando, calmó,;e. Acaso no e.:taba en peligro de muerte, acaso tuviera cura. Sentíase
débil, muy débil, pero ,;in doloreR agllflrn,, aun
cuando notaba en algunas partes ele su cuer-

Domingo 18 de Mayo de 1902

EL 1IUKDO ILUSTRADO

EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Mayo de 1902.

po :-enHihle molestia como pinchazos. Sentíase
frío, hú111cclo; ,;entía una tirantez eomo :-i le
oprimiera nn Yendnje. Crcyú que la lnnnedad
crn de :-:angTC ,lerra111acla; kmlilore:-- de angustia le 1-aeuclic•ron pen,aando que aquella¡.; manchitH rojaH eran HU propia Yi&lt;la. La sola idea.
ele hallar&gt;&lt;e otra wz frente á frC'nte clt• aquel
e:-tpC'etro e:-:panto,;o, de aqud maldito criado
le conlllol'ía ~- eerrn ha. lo:,; ojo:-;, apretando lo~
¡,árpados colllo Hi temiera que se lm,• abriP:-:en
á 1·i 1·a fn erza.
¿, Y l )iont:-;io'? HúhríaR&lt;' fuga el o ,;e_gura111ente.
Pero ¿,qur determinac•ión tornaría rl, ~Iaram i&gt;ot'? ¿Lc•vanb.tr,;e·? ¿,Pedir auxilio'? Al menor movimiento abriríanse de nueYo laH hericlas y la pérdida de más i&lt;angre podría ocasionar la muerte.
De pronto sintió que abrían la puerta cld
enarto. ~u corazón dejó de latir. ~in clurla entraba Dionisio á rematarle. Contun&gt; la re,&lt;piración para que el ase:-ino le creyera muerto.
Bintió que k quitaban la :=;áhana, luego que
le palpaban el Yientre. en dolor viYo ecrca de
la cadera le hizo estremecer. Luego le layaron
con agua fresca, muy cuidado,-,amente. Sin
duda estaba de:;cubierto el crimen v le cuidaban .'' le curaban. Sintióse itwa&lt;li&lt;lo por un
goce :-ingular; le :-;ah-arían; pero por un resto
de prndmcia no quü;o moftrarse aún repuesto; abrió un ojo, 1rnda más uno, y con grandes precauciones.
Reconoció á Dionisio, de pie, solo, junto á
él. ¡)Iisericordia! Cerró el ojo preeipitadarnente.
¡Dionisio! ¿,Qué proyectaba'? ¿,Qué hacía?
¿,Qué intención criminal era la suva?
Sin eluda le la,·aba para borra1~ los rastros.
¿Pensaría enterrarle en el jardín en un hoyo
muy hondo para que nadie lo n•parase'? O tal
wz en la cueYa debajo del Yino añejo•?
Y :\Iarambot empezó á temblar de tal modo
que todo su cuerpo vibraba.
'

Se decía: «¡Estoy perdido, perdido!» Y cerraba desesperadamente los ojos para no ver
el cuchillo que le amenazaba, sin duda, con el
golpe de muerte. Pero no le hirió. Y Dionisio
le vendaba con mucho cuidaclo como si hubiese aprendido á curar cuando el señor ü•nía
farmacia.
La duda era irnpo:-;iblc ya. Despt1és de haher intentado matarle, Dionisio le salvaba.
Entonces .Jiarambot, con acento extenuado,
como práctico en el oficio, le &lt;lió un buen consejo:
-Echa uu poco de alquitrán en el agua
que uses para los lavatorios.
Dioni:,;io respondió:
-Ya lo hice, señor.
Al abrir los ojos :\Iarambot no hallaba ra,;tro
&lt;le ::;angre ni en el enarto ni en el asesino. Descansaba i;;obre sábanas blancas.
Los dos homhre,; Re miraron.
Al fin )Iarambot elijo dulcemente:
-Ha8 cometido un gran crimen.
Dionisio respondió.
-Estoy dispuc:-:to ú repararlo. Si usted no

ba de día en día el momento de:sepnrarse de su
asesino. Reflexionaba que nadie le trataría con
los cuidados y atenciones que Dionisio le prodigaba por miedo tal vez; y se limitó á advertirle que había depositado en la Notaría un
testamento cerrado, en el cual hacía la denuncia, por si reincidía.
Semejante precaución le pareció suficiente
garantía en lo porvenir contra otro atentado,
y hasta lleg6 á suponer que resultaba más conveniente conservar al criado en la casa para
vigilarle de cerca y á todas oras.
Como en otro tiempo, cuando llegaba la
ocasión ele adquirir una farmacia más importante, no acababa de resolverse, y, al fin, permanecía estacionario.
-Para todo hay tiempo.
Dionisio continuaba sirviéndole como un
modelo de criados. l\1ararn bot, completamente restablecido, no tomó determinación ninguna.
Y Dionisio continuó en la casa.
Pero una mañana, concluyendo de almorzar, .Jiaramhot oyó un estrépito en la cocina.

Dionisio porque le acusan del robo de dos pal?s en la casa del sefior Duchamd, y hay testigos. Perdone usted, sefior Marambot: pronto
daré cuenta de lo que usted ha declarado.
Y dirigiéndose á la pareja, dijo:
-¡En marcha!
Los dos gendarmes condujeron á Dionisio.

III
El abogado declar6 loco á su defendido, y
apoyaba en la defensa un delito con el otro
para reforzar su argumentaci6n. Había probado claramente que el robo de los patos provenía de la misma causa que las ocho cuchilladas inferidas á Marambot. Había primorosamante analizado todas las fases de aquel estado pasajero de alienación mental, que cedería, sin duda, con el oportuno tratamiento de
una casa de salud; había referido oon entusiasJ?-O los desvelos del criado humilde para
servir al señor, y los cuidados incomparables
de que le rodeó en su convalecencia.
Enternecido profundamente con este recuerdo, el señor Marambot lloraba.
El abogado le vió, y abriendo los brazos,
desplegando sus amplias mangas negras, co~no alas de murciélago, en tono vibrante diJO:

-Mirad, mirad, mirad señores jurados·
mirad esas lágrimas. ¿Qué' otra defensa nec/
sita mi ,cliente'?, ¿Qué discurso) qué argumento)
qué razon senan tan poderosos como esas lágrimas de la víctima? ¡Ellas hablan más alto
q:1e yo, más_ alto que la ley; ellas dicen: cc¡Perdon para el msensato de una hora!n Ellas imploran, ellas absuelven, ellas bendicen!
Calló, y sentóse.
El presidente, dirigiéndose á Maram bot, que
había hecho una declaración muy favorable
para su criado, le dijo:
-A un admitiendo que usted considerase
una locura el hecho realizado por el sirviente
¿cómo le conservó en su casa? ¿Dejaba des~
pués del crimen, de ser peligroso?
'
l\Iarambo~ respondió, enjugándose los ojos:
-Qué qmere usted, señor presidente, cuesta mucho encontrar un buen criado en estos
tiem_po~ .._.No hallara ninguno mejor.
D1orus10 fué absuelto, y entró en una casa
de salud á expensas de su amo.

me Jenuneia, le serviré fielmente como antes
le serYÍ.
:Xo era el momento más oportuno para disgustarle, y :Marambot murmuró cerrando los
ojos:
-Te juro no decir nada.

II.
Dionisia cuidó muy bien á. su amo. Pasaba
las noches .v los días :-in dormir, siempre atento, preparándole drogas, tisanas, pociones, tomando el pulso, contando ansiosamente las
pulsacione!o, manejándole tan hábilmente como un enfermero y con el cariño &lt;le un hijo.
A cada instante preguntaba:
Señor, ¿cómo se encuentra'?
~Iarambot respondía débilmente:
- Un poco más aliviado. Muchas gracias.
Y cuando el herido despertaba por la noche, solía ver á su criado llorando silenciosamente.
Jamús el viejo farmacéutico estuYo tan bien
atendido ni tan mimado. Al principio ha.bfo.
penf'ado:
- Cuando c;;té bueno, me libraré del tunante.
Pero Pntramlo en la co1waleccncia, retrasa-

Fué á ver lo que ocurría y encontró á Dionisio forcejeando contra dos gendarmes que le
sujetaban.
El cabo anotaba en un cuaderno, gravemente.
Al verá su amo, Dionisio lloró diciendo:
-Ustecl me ha denunciado. Eso no está
bien; eso no es lo prometido. Usted ha faltado á, su palabra ele honor; eso no es justo, no
e:,; justo.
~Iarambot, estupefacto y dolido al ver que
sospechaban de su formalidad, alzando lamano dijo:
-Te juro ante Dios, que no te denuncié. Ignoro en absoluto de qué medio se hayan valido los gendarmes para descubrir tu tentativa
de asesinato contra mí.
El cabo, sorprendido, interrogó:
, .
-¿Dice usted, sefior l\Iarambot, que Dionisio ha intentado matarle?
Y el farmacéutico aturdiéndose balbuceaba:
-Es decir.... Yo no le denuncio .... No dije
nada.... Eso no es nada.... l\Ie sirve con esmero .... Es fiel.. .. Es cuidadoso....
El cabo dijo severamente:
-Tomaré nota de la declaraci6n que usted
me hace. La justicia estimará este nuevo motivo que ignoraba, señor i\Iarambot. Detuve á

RESURGIT.
1fo; weños y esper.an:IBas, IIllis behlas ilusiones,
.Anocll.ie visitárorune en graitas procesiooes.
Lleg.áronse á mi ledho do a'l pa;rooer dbrtm.ia,
Y me enseñaron notas de a:mor que oo sabía.!
Ví luego niñas •h'la,ncas oon pie'les abrig,aklas,
Y víngooes hermosas de bocas periiuJmadas !
Viswnes Vla[)OrosaB, de n:rústicos etilwvios,
11.Lujeres .d~ ojos c-á.n!d.idoo y de caJool!los rubioos.
Así gocé un. moonento, uemblru:bdo de vem.tUia.
EnV7U.e1to en. ,las tirlwbllas de aqruelil,a. ,noobe obs~
cura 1
l\fos luego mis visiones se fuerOIIl allejarulo,
Y. . . me que/d'é " ~ o " die nuevo suspi(:romldo !

Los monumentos forman parte de la vida
de los pueblos: son su historia escrita en letras
mayúsculas.
ALEJANDRO DmIAS (padre).

�•

EL

\■tanyadi lánosl

l"\UNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 21.

Sub$crlpci6a meD$Ual foraata, f .1 .s•
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
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              <text>México, D.F. (México)</text>
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          <name>Rights Holder</name>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Corte de Felipe III</name>
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      <name>Fiesta de arte</name>
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      <name>Francisco de la Barra</name>
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      <name>Historia de la danza</name>
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      <name>José Salomé Piña</name>
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      <name>Legación de México</name>
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      <name>Mont Pelee</name>
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      <name>Ramón Bastar Córdova</name>
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