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                  <text>•

EL

\■tanyadi lánosl

l"\UNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 21.

Sub$crlpci6a meD$Ual foraata, f .1 .s•
Ideuz. /dem. to la capital, ,, 1.36

MÉXICO, MAYO 25 DE 1902.

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Primer

Presidente de la Repúblic:a Cubana.

'

�JYiariano Cscobedo.

Domingo 25 de Mayo de 1902.

EL MONDO ILUSTRADO

DA TOS BIOGRÁFICOS
DEL

GRAL. MARIANO ESCO?.EDO.
El Señor General Mariano Escobedo nació
en Galeana, Nuevo León, el 16 de Enero de
1826. Fué ele humilde linaje y en su jUYentud !'le dedicó á trabajos de campo. Comenzó
su carrera militar cuando conta,ba 20 añoR de
edad, é inmediatamente concurrió al campo
del combate, en la sublevación del Estado de
Texas é inYasión americana. Pocos años después defendió el plan de Ayntla, proclaman·
do las libertades públicas.
Fné adquiriendo rigurosamente los grados
milit.1,reR, á lo que le ayudaron mucho su
patriotismo y su inquebrantable fe en la cansa liberal, y se distinguió en innumerables combates que se libraron en
Coahuila, Xuevo León, San Luis
Potosí y Zacatecas.
Ganó la banda de Coronel por su
valiente comportamiento en el ataque á la plaza de Guadalajara, militando á las órdenes del General Blanco. En la guerra de Reforma fué un
batallador incansable.

El General 'Escobedo en su lecho de muerte.

cual ganó la babilla de Santa Gertrudis, haciendo que el enemigo perdiera un valioso convoy. Después
llevó sus armas á que triunfaran en
San Jacinto. Ocupó importantes ciuclades y llegó á poner sitio á Querétaro, donde se encontraba el Archiduque l\Iaximiliano con sus más
aguerridos gmerales. Tomó la plaza,
hizo prisionera la espada de la monarquía y la entregó á la República
para que la justicia consumara su
fallo.

* * *

Se anunció la guerra en contra de
la Intenención de la Alianza Tripartita, é inmediatamente el General Escobedo se puso en marcha
rumbo á Uéxico, al frente de una
brigada que se hizo incorporar al
Ejército de Oriente, comenzando á
combatir en las curn bres de Acultzingo.
Concurrió á la gloriosa batalla del
5 tle Mayo y pocos meses después
fué sitiado en Puebla, mereciendo
que se le ciñera la banda de General
de Brigada por una notable carga á
la bayonetn 4ue hizo sobre los sitiadores. Cayó prisionero, pero en OrL
zaba se evadió y pasó á Oaxaca á
prestar sus servicios al lado del señor General Dfaz. Poco tiempo después se retiró á la frontera del Xorte.
.En a(1nellas apartadas regiones organizó una fuerza competente, con hi

•••
Al restablecerse el gobierno democrático, desempeñó cargos de gran
importancia, tales como Gobernador del Estado de San Luis Potosí,
:Ministro de la Guerra y, por último,
Presidente de la Suprema Corte Militar.
Algunos afios después pidió su retiro del Ejército.
Tal se encontraba cuancló llegó el
fin de sus días.
El señor General Escobedo murió
en la casa número 1,003 ele la calle
del Arbol Bendito, en la inmediata
población ele Tacuhaya.

*. *
Sus últimos momentos fueron presenciados por todos sus hijos y por
numerosas per;-;onas que mantenían con fl
estrecha amistad.
Por orden ·del señor Presidente de la República se embalsamó el cadáver del ilustre veterano, colocándose para esta operación en la
gran mesa que en nuestro grabado se advierte
en el centro de su estudio.
LaC1'tmara ele Diputados reclamó hacer los
honores debidos á tan preclaro representante
del pueblo, y se dispuso trasladar el cadáver
á la residencia de los legisladores.
De esta ceremonia damos cuenta en otras
páginas.

Estud io del señor General.-Mesa en que fué embalsamado.

La Nación Mexicana sufre el profundo dolor de haber perdido á uno de sus rná~ preclaros hijos.
El ilustre General de División Don Mariano l~scobedo murió en las primeras horas del día 22 del rnei; de l\Iayo, en medio de los nobles respetos del pueblo agradecido, entre el conmovedor adiós de los gloriosos veteranos y escuchando los sollozos de un hogar que lo idolatraba.
Es profundamente triste para la Patria la partida de un hijo tan fiel, tan denodado, tan puro, que tras de darle días de júbilo, imprimió en
su historia páginas de inestimable valer.
El ilustre veterano se consagró desde la tierna edad á defender el honor patrio y paseó en triunfo la trigarante bandera de la democracia;
peleó por mantener la autonomía territorial y tuvo la gloria de tomar de las manos de un imperio, la espada que hería al poder del pueblo.
Abnegado y patriota, honrado y valiente, fué un partidario acérrimo del engrandecimiento social y político de la Nación. Así lo comprendió
el pueblo, y así lo comprendieron sus compañeros de armas; por eso la democracia lo bendijo y el pundonor militar lo vió como un hermano.
Las virtudes de caballerosidad que distinguieron al ilustre hombre de los campos de batalla, pasearon también su brillo por los salones, y no
menos que como se honró al señor General Escobedo como militar, se le estimó como miembro de la sociedad.
El pueblo ha seguido á los despojos del preclaro Jefe hasta el lugar del suelo que se honrará de guardarlos; fué silencioso, angustiado por la
marcha de aquella gloria materializada que se le iba, se le ocultaba para siempre bajo el manto de tierra por cuya libertad había dado su sangre.
Y la solemne pompa del ejército brillante, el mismo ejército que la voz del glorioso militar había llevado al triunfo, fué en luctuosa marcha
á depositar la reliquia en el campo en que reposan los ilustres hijos de la patria.
El tambor batiente y la marcha fúnebre mezclaron sus tristes notas dando el adiós al ínclito vencedor de Santa Gertrudis y de Querétaro.

~------\

Caaa del General Eacobedo, en Tacubaya,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Mayo de 1902.

que sufre, la que ora, la que está siempre al
pie de la Cruz.
El Padre muy arriba, muy alto, sereno y
grande; la ~Iadre, al ras del suelo, en donde
se abren todas las huesas, en donde se cobijan
Taine ha dicho que la inteligencia humana
es un universo, y que en ese universo la contodos los cuerpos.
ciencia es un sol. Hay, en efecto, en el espíriY en el choque, el hijo, como la chiRpa de
tu, dos regiones diversas: la una anegada en
• dos nubes que después de haberse amado muluz, la otra hundida en las tinieblas. De la
cho y de haber recorrido juntas albos espacios
primera nos damos plena cuenta; sabemos qué
y de haber fecundado tierras, se separan y se
cosas contiene, cómo están ordenadas y encaencuentran, y se acometen impelidas por'vien•
denadas y qué combinaciones forman: es el
tos contrarios.
mundo de la conciencia. De la otra todo lo
. No . i~porta-escribe Blasco; no importa.
ignoramos; pasa inadvertido todo cuanto enBien está lo hecho; hizo bien este hijo que
cierra y la forma y modo en que en él las cosas
amparó á su ~ladre.
pasan; sólo de cuando en cuando ciertos fenóY la ampar_ó por Madre y por Mujer, por
menos raros y ciertos hechos sorprendentes
Amor y por Piedad, contra la Yiolencia y la
nos vienen á revelar que eso ignorado existe,
Fuerza.
·
y que al lado del hormiguero de las ideas y ele
¡
Pero
ve&lt;l
que
es
el
Padre
el
autor
de
esa
los sentimientos de que tenemos conciencia y
violencia!
~o
ei;
un
hombre;
es
más
que
todoi:;
de que nos damos cuenta, bulle un enjambre
los hombre::;, porqtH' ante todos juntos no se
oscuro y misterioso, tan activo y complexo
d?b.leg1:rían
~as ro~illas, 1~i se empañarían los
corno el otro, y que se agita, elabora, forja y
o¡os, m habna labios sedientos de besar mafragua, sin que de ello podamos apercibirnos.
nos.
De tiempo en tiempo, como un cometa, se
Y yo os digo que no! Yo o::; di"o no son
desprende de lamasa negra de lo inconsciente
más que hombres los que intentan ~11atar {¡ la
un hecho, se aproxima al sol ele la conciencia
~ladre! :Xo sé quién eres! Eres enemigo mío,
y se hace un momento visible y perceptible,
ahora, en este espantoso mome11tq, acudo á
para desaparecer después en las regiones desella! Lo primero! Después...... todas las peconocidas é inexploradas del espíritu y connas .del cie.1~ y de~ infierno no bastarían para
fundirse en lo negro con el mundo real, pero
castiga1.. rn1 .11~fan11a. Para mí, todo; todo! Inignorado, de que forma parte.
ventad suphc10s, imaginad tormentos. Para
Nada más frecuente que el querer recordar
ella, nada! Xi una sombra ni una amenaza
un nombre ó una fecha, por ejemplo, sin poni un peligro!
'
'
der lograrlo. El hombre se afana por evocar
aquel recuerdo esquivo; invoca las ideas aso¿Por qué aquel inolvidable buzo &lt;lel alma
ciadas al recuerdo rebelde, se vale de analohumana, aquel que escuchó la voz &lt;lel sepulgías, emplea razonamientos que lo conduzcan
cro para vengar al Padre, no profundizó cl:Ste
al resultado. En vano. . . . . . . Como un insecto
otro mar tan negro y tan revuelto como el que
alado que nos esquiva, el recuerdo rehusa caer
se abrió á las plantas del Príncipe de Dinamaren nuestra red; dos, tres ó más veces pasa rauca"? ¿Por qué, Hamlet, no has tenido un herdo é indistinto ante la conciencia, para volver
mano?
á la sombra que lo envuelve. Nuestra testaru¡Ah! Ya sf; porque no tuviste Madre· no
dez corre parejas con su volubilidad; cavilano lo fué tuya esa mísera Gcrtrudis; tenía es~
mos, meditamos, nos encaprichamos y nos
nombre, pero no te meció en sus rodillas ni
fatigamos; una cruel obsesión nos invade y
bebió tus primeras miradas de amor ni hizo
nuestros esfuerzos resultan estériles, el recuerque se prendiera tu espíritu en el su)·o.
do se esquiva y se esconde y rehusa surgir en
Y no fué tu l\ladre por el cariño, porque la
la memoria.
Madre cubre cuando menos con su perdón
Pasan horas y días; desalentados, ya no luhasta las faltas &lt;le! Padre de su Hijo. l'or eso :
chamos más por recordar y volvemos á nuespor amor al Hijo!
tras meditaciones ó á nuestros ensueños habilMÁTALO?.....iMÁTAL0I......
¿Cómo resoh·erá el tribunal de los hombres '
tuales, extraños por completo, en muchos caese terrible problema que se somcterú á. su
sos, al recuerdo que en vano queríamos evocar.
Acabo de leer un tierno y punzante artícucon~iencia? No lo sé. Pero sé que la voz del
De repente y mientras más ajenos á él y dilo de Eusebio Blasco, en el que palpita una
escritor español no se perderá en el Ya.cío y
vagados nos encontramos, del fondo de lo inde esas anormales trageclüts de la vida: un hique desde el fondo de todos los corazones f;Uconsciente el recuerdo surge en el espíritu, el
jo que mata á su padre en defensa de la que
birá á la boca la tremenda afirmación s~l;;,1astro errante ha abandonado las regiones iglo llevó en su seno.
ne: ¡Hizo bien!
notas, de la conjunción ha pasado á la pleni¡Ah, sí; es cierto: alguna vez la verdad ha¿Matarás al Padre"? preguntará el representud y se hace visible y perceptible á la luz de
bría de parecer inverosímil. Y por lo monstante de la Ley.
la conciencia.
truoso, por lo terrible, lo parece este doloroso
¡Mátalo!. ... ~. responderá la conciencia huEn multitud ele ocasiones, en medio de ideas
ccsucedido :» Un hombre puñal en mano ataca
mana.
ó de emociones extrañas, cae en el espíritu,
en una pequeña pieza-guarida de cólera y de
como un aerolito, una idea que no se sabe de
miscria-á una mujer; no hay allí nadie que
dónde viene ó una emoción cuyo origen se igla
defienda! Sí, alguien hay: el hijo, que sale
nora y que revelan, como el aerolito, un
á la defensa de la debilidad contra la fuerza.
mundo astral, un universo de ideas y de paY encuentra en su mano un martillo y con él
siones que ignorábamos tener y que jamás hagolpea, y con él hiere, y con él mata ..... .¡Mabían llegado á la conciencia. Cuántas veces,
ta. á quien le dió la vida! ¡Qué cruel, qué hodespués de intentar en vano su solución, abanrrible; pero qué humano!
donamos y llegamos á olvidar un problema
¿Qué hará frente de este criminal la justicia
difícil. De pronto, en medio de otros pensade los hombres? Se turba el espíritu pensanmientos, la solución, en vano buscada, surdo que se pudiera ser juez de este delito.
ge límpida, completa, armada de punta en
Pero más se turba al imaginar que Re publanco.
diese
ser el reo! Y cruzan los espacios vapoEs evidente que, á menos de admitir que en
res sombríos, surgidos de simas sin fondo en
Lirio moreno, pudorosa enciende
el espíritu los efectos no tienen causas, ni los
las
que
bregan
y
se
retuercen
todas
las
infasus
pupilas de trémula esmeralda;
hechos origen, ni los fenómenos mecánismo,
mias y todas las excelsitudes, antro siniestro
hay rosas en sus labios, y á su espalda
hay que suponer que esas ideas aerolitos y
una lluvia negrísima desciende.
esas emociones cometas, vienen de alguna · iluminado por un rayo de la misericordia divina.
parte, evolucionan y revolucionan según cierAlborada de seda se despren,le
Y el pensamiento va ascendiendo por una
tas leyes, surgen y desaparecen Regún ciertos
á teñir sus mejillas; de oro y gualda
escala
interminable
hasta
el
origen
del
amor
principios, y que hay en el espíritu un laboun himno epitalámico en la falda
hasta la fuente luminosa que salpicó con ei
ratorio misterioso que las fabrica, y leyes y
suave retoza y perfumado asciende.
rocío del bien el capullo de la conciencia allá
principios ocultos que las rigen.
Como oda de ignoradas hermosuras
en las primeras, imprecisas alboradas '&lt;le l~
Esta existencia y esta acción continua de lo
empapada en purísimas dulzuras,
existencia.
inconsciente se evidencian mejor y se hacen
rumorean sus curvas..... Cruza altiva
¡.'\h! Allá hay un hombre que ha sumado
más palpables que con las ideas, con los sencomo un ensueño dulce que enajena;
todas las fuerzas de la creación: es el Padre
timientos y con las emociones. De estos fenóy
el fulgor de un crepúsculo azucena
cuya
cabeza
ciñen
los
astros.
Es
la
energía'
menos no llegan á la conciencia sino sus rebaña el cútis del hada pensativa.
es el vigor, el que opone á las resistencias s~
sultados; pero su elaboración y su mecanismo
cuerpo, en el que se embotan todas las armas.
se nos escapan casi completamente. Suelen
ERNES'ro A. GrnrnÁN Y GuzMÁN.
Y junto de él, hay una mujer, la Madre, la
sernos antipáticas ciertas gentes sin que poda-

LO INCONSCIENTE.

Domingo 25 de Mayo de 1902.

mos explicarnos el porqué, y á veces aun habiendo serios motivos para que nos sean simpáticas.
De mil gentes, ¡qué digo!, de cien mil gentes capaces de sentir lo bello en la Naturaleza
ó en el Arte, ¿cuántas hay capaces &lt;le explicar
en qué consiste, de definir su origen y sus condiciones? Todavía andamos buscándolas y no
han bastado á esclarecer el punto las disquisicion~s sabias, los razonamientos sutiles y los
considerandos profundos de los psicólogos y
&lt;le los críticos.
Es claro que el sentimiento estético se elabora allá en las profundidades más sombrías
del espíritu, en lo inconsciente, y que sólo el
producto ahí elaborado llega á la conciencia.
De otro modo no sólo sentiríamos la belleza
sino que podría1:11os explicarla y justificarla;
como en preseucia de una fiera no sólo sentimos miedo, sino que sabemos también de qué
proviene y que es fundado.
Un v3:lle tlori~o, un lago tranquilo, un arroyo apacible sugieren emociones dulces y apacibles como ellos, pero hay que consultar á
Spencer para saber por qué.
Si no existiera lo inconsciente si el mundo
del espíritu no tuviera profunclitlades impenetrables á la luz de la conciencia el hombre se. .
'
na ommscicnte
respecto de sí mismo,
y la psicología no sería una ciencia sino una JJer.,
'
cepc1on.
/

CASOS DE CONCIENCIA

MORENA.

EL MES DE MARIA.

ele dudas, de ternezas, de esperanzas;
pero todas sinceras, todas mías:

PRELUDIO

I
Quf aliento aquél tan virginal y suave,
tibio y ritmado, ondulación tan leve :
como el plumón del ave,
0omo el copo de nieve!

Qué sol aquél tan puro y tan intenso,
que iba hundiendo las cosaE'
en un baño de rubias claridades;
y todo, perfumándole el incienso,
que temblaba en los labios de las rosas,
cual palpita en los labios de la amada,
el amor que humece la mirada,
y torna las pupilas luminosas!

Con qué risa de júbilo reía
la mañana de 1\Iayo, risa abierta,
de domingo, que todo estremecía,
llamando al perezoso que dormía
al dorar las rendijas de su puerta.
Y la iglesia también, ancha y pesada,
abrió las suyas; se vistió de día,
·
y del sol y la vida enamorada,
dejó oír su torrente de armonía,
cantando con la voz de sus campanas
una excelsa canción, canción compuesta
de un puñado de notas filigranas,
incrustadas en trémolos de orquesta.

Qué conjunto de notas y colores,
de matices, de arpegios y de cosas:
las notas entreabriéndose cual rosas,
las cosas que se agrupan como flores,
la gente que á la iglesia se encamina,
y la iglesia de par en par abierta,
va dejando escapar por cada puerta
las ondas del incienso, confundidas
con los cantos, las voces, los rumores,
para ser absorbidas...... .
por ese aliento virginal y suave,
tibio y ritmado, ondulación tan leve:
como el plumón del ave,
como un copo de nieve!

II
Infantiles cabezas! frescas, sanas;
más frescas que las h ú.m.edas mañanas
y que irradian mayor caudal de vida,
con sangre de un crepúsculo, diluída
en contornos de elásticos marfiles.

Nerviosas cabelleras,
quebrándose al caer en amplias blondas,
y bruñidas al sol de primaveras
con rubias mieses de movibles ondas!
Rosas aún cargadas de rocío,
canastillas de mimbres, blancos velos,
coronas de azahares:
ya os espera la vírgen, los altares
están como los cielos,
empapados de luz; la tierra exhala
un grito de pasión que se revela
en el ave que trina y bate el ala,
en la cálida tierra que gennina,
En el botón en rosa convertido,
y hasta en la mueca misma de la ruina,
en el canto que da la golondrina,
agitando las alas dentro el nido.

III
Canto de primavera, canto mío;
canto de mi mont.'lña, de mi pena,
de mi pueblo, de todo lo que ansío
resucitar y hacer una cadena
de amargas desventuras, de alegrías,
de gratas remero branzas,

Y ahora desfilad: la iglesia abierta
va dejando escapar por cada puerta,
las ondas del incienso, confundidas
con los cantos, las voces, los rumores,
para ser absorbidas...... .
por ese aliento virginal y suave,
tibio y ritmado, ondulación tan leve
como el plumón del ave,
corno el copo de nieve!
MIGUEL PEREYRA

LA VORAGINE ROJA.
A orillas del Volga vivía un mocetón de colosal estatura, de fuerzas hercúleas, sano, fuerte y de humor alegre.
Querer y poder era todo uno para él. No
había quien se opu11iera á su voluntad. Nada
era bastante düícil para su inteligencia.
Aquello que al común de los mortales cuesta años de continuos esfuerzos, lo lograba él
en pocos meses; á veces en pocos días.
Y ocurrió que un día sinti6 amor por 1\Iaiakina, hija de un millonario que poseía veinte remolcadores y cien barcazas que llegaban
hasta Perro en sus viajes.
Maiak.ina era tan voluntariosa como Skornieff, y tan decidida como él, por lo menos.
Su padre no quería darla en matrimonio á un
pelagatos; pero la muchacha se mantuvo en
sus trece y se casó.

Skornieff era un hombre distinto de los demás. Durante el banquete y cuando ya, todos
los invitados no sabían á qué hora sonaba mediodía, dijo á :Maiak.ina:
Tú eres tan pobre como yo, puesto que el
dinero es del padrecito. Pero yo seré dentro
de poco tan rico, más rico que tu padre. Acuérdate de ello, para que no se te ocurra hablarme d e otro modo que como debe hablar una
mujercita cariñosa á su esposo. Si se te olvidara lo que te digo, arderían en una sola noche todas las barcazas y remolcadores de tu
padre.
Maiakina, en vez de contestar, miró á su esposo y estrechó su mano.

***
No hubo mejor matrimonio avenido desde
Arkangelsk á Astrakán. Maiakina sometíase
á las voluntades de su esposo, y éste, cumpliendo su palabra, era ya rico como un boyardo y la mitad de los buques y almadías
que acarreaban maderas y trigo por el majestuoso V olga, le pertenecían.
Maiakina, aun cuando había tenido ya dos
niños, era linda y cuidaba de su persona corno una ciudadana. En Pauvliov tenía fama
de hermosa y los bachk.irs y los markdovs que
la veían, sentíanse con ganas de caer de rodillas ante ella, como ante la virgen de Kazán.
Una noche, un poco antes de acostarse, y
cuando ya habían cenado con toda tranquilidad y de un modo abundante, Ignacio Skornieff dijo á l\Iai1tkina:
· -Te quiero como te quería hace cuatro años
al casarnos. De grado ó por fuerza me has de
querer, ó respetar cuando menos. Te advierto
que no soy de la madera de los que perdonan.
Todas las aldeas cosacas de Macalania, donde
nació tu padre, arderií.n como pajares el día
que no puedas mirarme cara á cara sin temblar.

Skornieff era de gigantesca estatura. Tenía
el pelo negro y rizoso, la barba espesa y enmarañada; negros los ojos. Cuando se enfada-

ha, poníase pálido y los ojos parecían redondos en fuerza de ditatarse los párpados.
Juan Fulke, el ingeniero inglés que iba á
tender un puente sobre el Volga, era de mediana estatura, de pelo rubio, de ojos azules.
Al enfadarse, poníase colorado como un pimiento y su breve acento de mando hacía mucha gracia á Maiakina.

-Te digo que esta noche no salgo y que,
por lo mismo, no sales tú de casa.
--Me parece que te equivocas, amigo mío.
No hay motivo alguno para que deje de cumplir la palabra que he dado á los Smolk.ine.
-Pues no la cumples.
Relampagueó en los ojos de la joven la cólera que hizo devastar á sus padres ambas orillas del Duiefer.
-¡Bachkir! murmuró.
Ignacio Skornieff la miró cara á cara, poniendo sus anchas manos sobre sue, hombros.
.Maiakina tembló.

¿Por qué chillan desesperadamente todas las
viejas y maldicen todos los hombres y huyen
tierra adentro mujeres y chiquillos?
Es que el Volga no acarrea agua, sino fuego .
Todos los buques grandes y chicos, se han
convertido en inmensos brulotes. En la orilla derecha, una mauo gigantesca ha pegado
fuego á la selva inacabable y todas las aldeas
&lt;le la Macalania arden como pajares. La inmensa corriente es más roja que el sol, más
roja que la sangre, es tan roja como el odio
que ha hecho estallar el incendio.
Atados al bauprés de un barco incendiado,
gesticulan como trágicos mascarones de proa
Maiakina y Juan Fulke. Un hombre de talla colosales mira desde la orilla.
La corriente empuja al buque incendiado
hacia la orilla derecha, hacia el gran brasero.
El bauprés se hunde en el mar de fuego de la
selva.
A. RIERA.

BALADA DE PRIMAVERA.
Alborea. Bajando la pendiente
de la verde colina,
al campo se avecina
la mañana gentil y sonriente.
Ciñe su sien primaveral guirnalda;
los flotantes cabellos á la espalda,
húmedas muestran las guadejas blondas,
y ella con voluptuoso calosfrío,
como Venus surgiendo de las ondas,
asperja entre las flores el rocío.
¡Cantad, alondras, se aproxima el día;
que llegue entre raudales de armonía!
Entreabrid vuestros pétalos, oh flores!
¡Llegó ya la estación de los amores!
El sol desde la altura
vivifica la tierra con sus llamas
y la grácil, gentil enredadera '
trepa del viejo tronco por las ramas.
Sobre su lecho de jazmín y rosa
se tiende á reposar la mariposa.
¡Salve, estación florida.
de juventud y amor bella alborada·
el alma enternecida
'
sonríe á tu llegada...... !
Eres nuncio de dicha. Dulce ensueño
hace latir mi espíritu adormido ...... .
¿Para abrigar mi sueño,
en dónde ¡oh musa! formaré mi nido?
SALVADOR GuTIÉRREZ NÁJERA.
.• Del lihro "Musa Pll.lida' dedicado al esplritu del inolvidable Duque Job,

�Domingo 25 de Mayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MU}.'1)O ILUSTRADO

~a escalinata 6e un· drene.

~~

Domingp 25 de Mayo de 1902.

---(2e,~~

'&lt;':'·;: ,.-.

fi }Ylarla f;ue rrero.
Artista: Para usted, Musa del viejo poeta,
deberá de ser habitual vivir en ese universo
extraño y sombrío creado por una fantasía
poderosa que se ha entretenido en romper, par a ensancharlos.y deformarlos, los moldes de la
naturaleza. Estupenda labor de titán inquieto
y febril.
En ese mundo monstruoso, usted, artista
noble, sueña y pasea su real figura melancólica y altiva por aquellos sangrientos cármenes
donde florecen los asfodelos del dolor y de la
muerte. Pasa usted, pensatiYa y triste, envuelta en un aire trágico, que la rodea de horror y
de misterio. Se mira usted dueña de la comarca pavorosa y la recorre tranquila y dulcemente con el orgullo de sentirse en sus propios
dominios. li:s la heredad de usted; es su feudo. El poeta, el anciano monarca, como Lear,
fné repartiendo su reino, entre sus hijas, las
jóvenes princesas del arte, y á usted, fiel y
tierna Cordelia, le donó las tierras más ricas
y vastas de su ingenio.
Departamos un poco, princesa, acerca del
nuevo terruño con que se ha engrandecido el
reino. Hablemos de "La escalinata de un
trono.»

Con la brevedad, con la fragilidad, por decirlo mejor, que suelen tener los juicios ele periódicos escritos al vuelo impac:iente de una
pluma loca, que no deja tiempo papa que las
ideas se aclaren y adquieran desarrollo, examinemos el conflicto de ese drama. Es la lucha eterna del amor y del odio; la lucha de
los dos ángeles bíblicos, sobre el puente de la
sima. Don .José Echegaray supo, en esta vez,
escoger el medio mejor y la época más apropiada, al desarrollo de su terrible fábula. Italia: el fin de la Edad l\Iedia. La sangre humana hervía; la vida era entonces intensa y vigorosa; los hombres rudos y fuertes, los sentimientos desenfrenados y fieros; todo gigantesco, tremendo, heroico. Eran los desórdenes
de una gestación; pronto iba á nacer el Renacimiento.
Don José acertó. Para su manera de concebir, excesiva y casi extrahumana, para sus
"superhombres,» nada más á propósito que el
momento hist6rico en que la raza latina luchaba con maravillosa actividad, destruyendo y
construyendo á un tiempo, en medio de una
tempestad de pasiones. Allí sí encajan bien
los caracteres macizos como torres, los sentimientos desbordantes como torrentes, las expresiones altas y luminosas como soles, las
acciones obscuras, nudosas, intrincadas, retorcidas, como bosques salvajes. Allí los personajes de Don José rer;piran bien, sin sofocaciones, sin angustias, ese aire de borrasca, soplo de la inspiración impetuosa del maestro.
¿No le parece á usted, artista, que el dramaturgo español halló un punto del tiempo y
del espacio, propio para la aplicación e,&lt;thal y
justa de su estética? La estética de Echegaray:
he aquí un asunto que sería curioso trata1· en
serio, profundizar para darse cuenta del mecanismo de esta complicada máqtuna de exterminio. Lo haremos algún día: el asunto es
curioso, original, nuevo.

***

1
1

~
1

La fábula es enorme, cierto; pero cabe en el
lugar en que el poeta la desenvolvió. No es
preciso como en otras ocasiones, corregirla,
mutilarla, cortarla, empequeñecerla, en fin,
para hacerla entrar en el cuadro estrecho de la,
realidad y de la vida. Hallazgos así, ha tenido Don José en su larga labm: artística. (En
«El seno de la l\Iuerte,&gt;• en &lt;cEl puño de la espada,» en ccLa esposa del vengador,» en &lt;cUn
milagro en Egipto.»)

Nunca, quizú, como ahora. Este ha sido uno
de sus rasgos genialcR.
¿El público ha Rahi&lt;lo comprender y estimar,
desde este punto &lt;le vista, C&lt;La escalinata de
un trono?&gt;, Artista mía¡ creo que no. El púl~li_co ha sufrido, corno siempre, con ese dolor
fis1co, mezclado de an01rnclamiento y de fatiga
que sabe producir en .las multitudes rse ma"n¿
b
torturn(l or que, como los inquisidores expertos, atenacea las entrañas·" tiene para ello una
coml_)laecncia diabúli&lt;:a. "\ l público le parece
el n11smo, todo eso que Re ha canRado de &lt;leeir
la crítica, siguien&lt;lo lai- lnwllai- clrl ec¡nilibra-

~\

para seguirlo necesitamos subir, elevar nuestro pensamiento á la altura de su cerebro, templat nuestros nervios en el diapasón de su lira,
soñar con él, extraviarse con él, seguros de
que vamos hacia arriba, hacia la luz.
Pero si «La escalinata de un tronon cabe en
una época, ¿cabe asimismo en un escenario?
Por momentos, no. Lo rompe, lo deshace, lo
dei-barata. Estalla, como los gases comprimidos y calenta&lt;los. ¡Oh, se YCl'Ía mejor, más
completo y grandioso, allá dentro de nosotros,
en el teatro de la imaginación que posee bambalinas portentoHas y maravillosos telones,

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María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, en "La Escal inat a de un T ron.o".

do y prudente Don ~fanuel de la ReYilla, cuyas tendencias de «dóminen le obligaban, á
pesar de un i nnegahle y perspicaz talento, á no
ver más allá de 1os ernpolYados y rancios preceptos. El público sigue diciendo ele Echegaray que es un alienado sublime, un genio que
se extravía, un ojo de monstruo que ve deformidades, un águila de alas tan recia!" y potentes, que á los primeros vuelos muda de rumbo, y se pierde, sin clirección fija, en el horizonte. Es un misterioso.
Lo que usted dice es otra cosa; es lo que dicen los superiores. Echegara,\' ei,; un altísimo
poeta. El estro suyo es sincero y potente. Su,;
ideales son el amor y el dolor, laR drn, cosas
más grandes de la Yida. Su mirada pcr&lt;'ihé, m
la profundidad de lo infinito. las más lejanas
estrellas. Es un vidente.
Los que están en la cima, los excelso$, dicen: está bien, es un poeta¡ pero sobre todo eR
un pensador; la idea, si no domina, encauza
y dirige el sentimiento, Jo levanta, lo guía.
Echegaray ahonda en los problemas humanos;
penetra en las sombrar,; del e,;píritu y las ilumina. Es un filósofo.
Y la multitud siente á Echegaray como una
fascinación¡ los selectos lo sienten como una
inspiración; los superiores como una meditaci6n.
Es verdad; no camina por donde todos, no
huella el polvo de la existencia1 no rastrea¡

mientras en la soledad de la alcoba, frente á la
bujía que parpadea, se van desgranando los
versos fáciles, elocuentes, coruscantes, rotundoR, empapados de pasión y de lágrimas!
Echegaray tiene el defecto shakespiriano:
Rer grande hasta la desproporción.
El genio, artista mía, no se da cuenta de las
dimensiones. Salta Robre ellas.
¡Y Don José cae? De cuando en cuando;
pero no ~e puede decir que cae. Se despeña,
toca la tierra, y como el héroe mitológico, se
levanta mayor y más soberbio.
En "!;a Cf'calinata de un trono," Echegaray
ha escrito un poema hermoso. ¿Gustará en el
"Teatro Español?n Sí, gustará á los &lt;ebuenos y
á los sahios.»
L~ multi1ud no sabrá qué pensar de él. Lo
sentuá. Y Don Jos6 habrá cumplirlo sus propósitos. No necmiita más.
Y ahora, artista, démonoH la mano. GraciaH. -.Acliós. -Es decir, hasta luego.

:,,

1
·11/JU~¡¡

Por prn~1era v_e~ se efectúa en ?léxico una
fiesta hípica m1htar, y el buen exito que alcanzó 110::1 hace creer que ese utilísimo1 &lt;csportn
echará raíces en el cuadro ele nuestras~costumb_res, por míts que el «sport» hípico, tan entusiastamente celebrado en Europa, no haya encontrado en la atm6sfera social &lt;le l\[éxico un
ª?Jbiente que le preste poder á su existencia.
Con la debida autorización ele la Secretaría
de Guerra, un gmpo de militares asociados al
&lt;cClub hípico alemán," organizaron la fiesta á
que nos referimo~, para la mañana del domingo 18 del me¡¡ que transcurre.
En presencia del señor Presidente de la República, del señor )finistro de la Guerra v de
un grupo muy numeroso de militares, jefes y
oficiales del ejército, á los que acompañaha
en las tribunas del campo hípico de Peralvillo, una parte muy distinguida de la sociedad
mexicana, se efectuaron las primeras cnrreras
militares con el brillante resultado que pasamos á anotar:
Primera carrera (militar). Se presentaron
en el campo para disputar el triunfo, los señores Capitún de Artillería Luis G. Gamboa
y los Tenientes de Caballería Gonzalo Izunza,
Mauro Huerta, Rafael Ballesteros, Julio A.
Michel, Ramón J. Cárdenas, Arturo Xegrete
y Guillermo ·Mariscal, y Subteniente de la misma arma, l\Ianuel M. Carrillo.
La distancia para esta carrera fué de quinientos metros, y el peso libre. Triunfaron los
señores Mauro Huerta, en primer lugar, y Ramón J. Cárdenas, en segundo.
La siguiente carrera fué con obstáculos y
tomaron parte solamente los militares.
Siete señores oficiales se presentaron en el
campo y vencieron el subteniente Antonio
Delgadillo y el Capitán Filiberto Brambila.
La cuarta carrera fué igual á esta inmeclfata anterior y á ella concurrieron muy distinguidos miembros del ejército. Vencieron los
tenientes Galaviz y Alberto González.
Para terminar la fiesta i::e organizó la carrera de la «Zorra," marcando dos minutos como
duración del juego.
La rosa fué atada al brazo del señor tenien~
te de artillería l\fanuel García Lugo, y de,;pués de un brillante combate de agilidad y de
pericia para el manejo de las cabalgaduras,
logró vencer en el juego el señor teniente del
7~ Regimiento Ramón J . Cárdenas.
La fiesta ha dejado muy buena impresión
en el ánimo de los jefes superiores del ejército y del público que concurrió á presenciarla.
Como decimos más arriba, quizá esto haga
que llegue á encuadrar en nuestras costumbres.

1¡~ , ,
..,

l¡~I

1

G

\,

Teniente Mauro Huerta, del 3er.
Regimiento.

1.

2. Teniente Ramón F. Cárdenas, del
?o. Regimiento.
3. Teniente Alberto González, del 130.
Regimiento.

4. Teniente Manuel García Lugo, de
Artillería.
Subteniente AntoniQ Delgadillo, del
?o. Regimiento.
6. Capitán Filiberto Brambilla, del
4o. RegimientQ.

1 .~·
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1

§

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1

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�Domingo 25 de M"ayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 d~ Mayo de 1902.

primeras C!arreras )Yiilifares en Jliéxico.

Llegada de los militares que tomaron parte en la primer carrera.

Los militares disponiéndose para tomar parte en la ca r rera de la Zorra.

ftE¡,;-z;ñ

iYC&amp;:ss

c&lt;C:

~~

�Domingo 25 de Mayo de 1902.

EL MUNDO ILUSTR.AJJO

EL MU:NDO ILUSTRADO

Translación de los restos

Al exponerse el cadáver al público, se q uitó
la tapa al ataúd, y las insignias militar es Re
colocaron sobre el cuerpo del egregio s oldado.

DEL GRAL. MARIANO ESCOBEDO
Á LA CÁMARA DE DIPUTADOS.
El acuerdo que los señores representantes
del pueblo tomaron, haciendo transladar el
cadáver del General Mariano Escobedo desde
la población de Tacnbaya hasta el i::alón de
sesiones de la Cámara,
efectuó en la mañana del viernes pr~ximo pasado, con todos los
honores y solemmrlades que la alta per,-ona
del veterano merecía.
A las ocho :' mrefoi en punto, Re t ransladó
el cadáver, del catafalco que se le hahfa formado, á la ranoza enlutada q11e.clehía eonclucirlo á la Cámara. Llernhan em homoros rl féretro: el Teniente del E!&lt;tado ;\favor Luis Garfias, el Capitán Manuel Grajales, Caµitán ;\fanuel Saviflón y Teniente Agustín Hernández.
Tras el cortt•jo se puso en marcha una brigada á las órdeneti del General ~[ariano Ruiz
. cocl1es part1c11
. lar1·s sc instalaron lo,;'
y en HCIS
comisionados por la Repreiln1taciún .Nacional
para recibir de manor-; de la familia ERcouedo
los preciados de!:-pojos .Y conclucirlos haHta la
puerta del Salón ele Sesiones de la Cámara.
Al frente de la Brigada, t irado por un soldado, iba el hermoso caballo de batalla del
General E~cobedo, tascando el freno impaciente, como si le hiciera falta la hábil mano que
en otro tiempo lo guiara.

***
El aspecto de la Cámara era imponen te
El tono de severidad que dominaba en la de
coración, la multitud de paños neO'roR que en
volvía la Cámara, el laurel y la p;lma artí s
icamente combinados, y los fef:tones d~ cerlro
formando aquí y allá ,;imétricas ondas hacían
que el conjunto llamara deRde luego '1a atención.
Las tribunas de los Diputados eKtaban cubiertas con merino negro, plegado á las co1umnas de las barandillas, y de trecho entrecho se veían espadas y coronas. Los pasillos
se cubrieron también con tela negra.
Los palcos primeros, los Regundos v las o-al erfas ostentaban en los antepechos °idéntica
decoración, y en las columnas, enn1eltas en
negros crespones, palma;; y corona,- de laurrl
alternadas. De columna ií columna y prrn lidos al cornisamento, había festones. Lazos
de los colores nacionaleR ataban, en los antepechos, espadas .r ramos ele laurel.
Del centro &lt;le la linternilla, que da lm al
salón, partían anchas fajas ele merino, que·
remataban en los muros, contrastan1lo &lt;'011 la

se

•11

En la Avenida Juárez, de Tacubaya.

Llegada á la Cámara de Diputados.
El cortejo saliendo de la casa mortuoria.

gran moiio ele crespón, prendido en el centro
hasta el férretro, y el rojo vivo de la He&lt;la viene, en parte, á cobijar lo,; resto1&lt; del caudillo.
Las simpatfog el&lt;· mier&lt;tro pueblo y ele las
dase;; estudiantiles hacia el cauclillo, hieieron
que la COfü'UJTencia ií la Cámara fuera numcrosísima. ,\. t0&lt;los se les permitió la entrada,
,-in efü,(ineión, resen'ándose las principales
loealitlades p:im lo;;; alto:s funcionario;; Y milita res.
·
En la :-;eerctaría de In ('úmara 1&lt;&lt;' reeihiernn
t&lt;•legrnmas ele loK Gobi(•l'llo:&lt; tic lo,- E:;tados,
expresando el 1&lt;e11timiento con qtw han r&lt;'cibido la noticia de la 111 uertc ele! (~en eral Escobedo. )lucho,; de ello~, especialnH•nte Jo,; de
la frontera y el Centro, clonde el ,·ctemno eontaha con profunclas sim patías, e:-atún redactados en tt.'•nninos muy expresi\'(l:&lt;.

re &lt;le la maiiana del &lt;lía veintitrés de :\lavo
de mil no\'edentor-; dm;, reunidos en el sal6n
de se:-:iones de la Cámara ele Diputador-; del
. Congreso de la l'nión, lo;; CC. Prei-ielente l\Ianud :-,únl'he,. ~liírmol, :::lecrctarioH Antonio
Ramos Pedrueza, Rafael Pardo Constancio
I (1· uu¡uez,
·,
' v' Pro,;ecretaIj ena
.J enaro Garcia
rios Juan de la Torre v Rican\o·c1e1 Río con
el objeto de recibir el" cacláYer clcl C. G~neral
el~ Di~·isión Mariano Escolwdo, Diputado propwt:m? a_l Congreso de l:i, Cnión por el pri111('1' D1stnto de .\.gua;;caltente:-. los CC. Diputmlos Juan Garduiio, repre~¡•11tante de la fami1ia del ilustre finado, Diputado Trinidad García, Presidente d&lt;' la Comisión nombrada por
la Cámara parn acompafiar al cort('jo fúnebre,
y el C. Gc1wral &lt;le Brigada (~n•gorio Ruiz en
. ' t1e 1n :-;et:rdaría ele ( hierra
' y
represl·ntacH,n
~farinn, rnanife~taron: que entrccrm1 á la Representm·ién Xacional los restos ~110rtale:, del
C. Gc1wral Mariano fü,eohcclo.
El l'rPsidente de la Cámara contestó: que á
nombre ele la misma los rl·cibe, para tributarks los honores dt•crPtaclos, á que Re hizo acreedor e•l egregio t·amlillo, por los ernine•11tes
servicios que prei-t6 ft la Patria. En fe &lt;le lo
cual se levantó la presente acta, que firmaron
los que en el acto intervinieron.

El itinerario que ~iguió la Comitiva fué el
sig uiente : Arbol Bendito, Calle Real 'de Tacubaya, Calzada de Chapultcpec, Paseo &lt;le la
Reforma, Avenida Juáre;1,, Callf•s de San Francisco, Vergara :', por último, hasta la Cámara
de_ Diputados, á Joncle llcg6 á las diez y cinco
mmutos de la mafiana.

***

Un toque ele atención inclieó que el cortejo
fúnebre llegaba á las puerta~ &lt;le la Cámam.
En las banquetas ele Yerg,ira, la Canoa, San
Andrés y el Factor, había compactos gru poH
d e per:&lt;onaR ele todas clase:s. En los halcones
y puertas, las familias presenciaban el paso
d el cortejo.
En el re~into de la Cámara se hizo un profundo silencio, y á las diez y quince minutos
la Comisión recibía el ca&lt;láver, que fué desde
luego colocado en el lugar respectivo. Sobre
el ataúd se veían el sombrero montado v el
bastón y la banda ele General del ilustre Yeterano.

•••

El Sr. Sánchez :Mármol, Presidente de la
Cámara,ordenó se levantara la siguiente acta:
((En la éiudad de México, á las diez y quin~

Domingo 25 de Mayo de 1902.

En el P¡¡seo de la Reforma,

NUESTRA INFORMACION

De la carroza fúnebre á la capilla ardiente.

A L.\ HORA E:,/ Ql'E E;\'TJU EX PREXSA X1'ESTRO SE:11.\XAHIO E:'T•.\ EXPl'ESTO .\l"X EL l'ADÁYER DEL \'ETEl{AXO J~X EL 8ALOX DE L.\ C.\JIIA RA Y POR LO TAX'fO, L.\ lXFOJDL\CION ORÁl•'JCA
QUE IlE)IOS OFRECIDO TEIDIIX.\ COX L .\ YIS'fA Dlt
L.\ SlJX'fGOSA CAPILL.\ .\HDIEXTE.
Ex XUESTRO PROXI:\IO XlJ:IIERO PODHE:IIOS
l'O:IIPLE'P..\R ESTA HE,-;J':Ñ'A.

claridad del sol. ·1En ,cuanto al pórtico y al
vestíbulo, el primero ostentaba colgaduras,
plegadas con g usto y salpicadas con pequeñas palmas, y plantas puestas sobre soportes
forrados de negro.
El vestíbulo se tapizó completamente :con
merino, poniéndose á uno y otro lado gnÍ prn,
de cañones, fusiles, g ranadas _v otros atrilmtos ele guerra.
La decoración rle la plataform·i es·magnífica. Lo::; muros laterales se ven completam,,nte revestidos lle negro; las columnas del fon ,lo
veladas por una tenue ga~a, v las tribunas rkl
Presiden te y rlc los Secr,•t arios, con p·1 iins
abullona&lt;lm; y recogitlos artísticamente. Rohr~
col umnas negras se v&lt;&gt;n do,, canclelahrns de
plata, en el fondo, y más abajo otrns dos, rnn
velas encendidas.
Descamiando en las tribunaR fRl::Í una tarima cubierta con merino, que soporta el ataúd
del General Er-;cobed o. Delante ele ella hay
dos grupos tle cañones, fusileR, cornetas, etc.,
y más abajo pabellones de armas con coronas
de laurel.
Una hermosa bandera ele seda, ele diez metros de largo por seis de ancho, aproximadamente, y prendida á una asta, se ve en el centro: es, en medio de los fúnebres arreos, una
nota de gloria, el beso de la Patria al cadáver
del patricio esclarecido. Cae enlutada con un
La capilla ardiente en la Cámara de Diputados.

'

ILUSTRADA

�EL MU!NDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Mayo de 1902.

las láminas del C6dice, primorosamente impreso en colores, notas explicativas muy importantes
y artículos relacionadoR con distintos puntos históricos de la época precortesiana.
Además, la notable americanista ha publicado multitud de estudios sobre el mismo asunto de
la civilización entre los antiguos
mexicanos, rectificando errores y
midiendo el alcance y valor de
las distintas opiniones emitidas
haRta hoy.
Para hacer aún más valioso el
caudal de sus conocimientos sobre la materia, la notable americanista ha estado haciendo constantemente nuevas investigaciones y se ha puesto al habla con
los americanistas mexicanos más
eminentes.

RESTOS DE UOIIRRES II U~THE~.
En el ángulo noroeste del cementerio de San Fernando, se ve
una capilla ruinosa de agrietados
muros que llama la atenci6n por
sus detalles decoratiYos.
Sobre el arco de entrada, un
ataúd de piedra con un número 5
da aspecto singular al sitio y hace detener á los que Yisitan el pante6n.
La capilla á que nos referimos
conserva los restos de tres patriotas ilustres: los Generales José
María Arteaga y Carlos Salazar,
sacrificados en Uruapan y el General Leandro Valle, que encontr6
muerte gloriosa en el Monte de
las Cruces, cuando se defendían
las leyes de Reforma, contra el
partido reaccionario que asolaba
el país.
Ahora bien; como el techo de
aquella capilla ha venido á tierra
y sus muros, en pronunciado desnivel, anuncian la completa ruina, se teme, y con raz6n, que los
restos de tan preclaros varones se
confundan con los de extraños 6
desaparezcan.
Por esto es que el señor Ministro de la Guerra toma la iniciativa
y procura salvar esos despójos
mortales para que sean trasladados á lugar seguro, con los honores debidos á los defensores de la
patria.
Hoy publicamos una fotografía tomada expresamente para «El
Mundo Ilustrado,» y ella representa la ruinosa capilla Ít que se
refieren estas líneas.
Valle, Arteaga y Salazar, aparecen como figuras prominentes
en nuestra Historia Militar.
El ejército cumple con un deber, honrando su memoria.

------

..

f

ALUMNA PENSIONADA.

Capilla en San Fernando, donde se han conservado los
de los hEroes Leandro Valle, Arteaga y Salazar.

Actualidades Científicas.
MRS. ZELIA NUTTALL.
Ofrecemos hoy á nuestrmi lectores el retrato
de la distinguida escritora l\Irs. Zelia Nuttall,
notable en el mundo de las letras por su vas~ erudici6~ y por sus importantes investigaciones relacionadas con el origen y costumbres
de los pueblos antiguos.

Una de sus obras más celebradas, es la que
con el título de ccThe Fundamental p1inciples
of Old and New World Civilizations,» public6
en 1901, y es fruto de una labor de trece años.
Trata ese libro de las civilizaciones americanas y de la asiática (China, Jap6n, Mesopotamia, Arabia, Persia, Babilonia, Asiria y Canán), d·e la egipcia y la europea.
Con respecto á la civilizaci6n de los antiguos mexicanos, l\frs. Nuttall ha coleccionado abundantemente material, y estableciendo
comparaciones entre el calendario, la religión
y la cosmogonía de los pobladores de Anáhuac, ha llegado
á deducir relaciones muy cercanas con la primitiva civilización de otros pueblos. Atiibuye la ccSwastika» ó cruz encorvada, en México, á un origen
astron6mico y usado, lo mismo
que en otras comarcas, como
símbolo sagrado, lo cual denota cierto grado de cultura de
los pueblos y atestigua que reconocían las leyes de la naturaleza como expresión de la
idea del reino celestial, organizado en una armonía numérica por las revoluciones aparentes de las constelaciones circumpolares.

La Secretaría de Instrucci6n
Pública acaba de conceder una
pensi6n por dos años á la señorita Manuela Eugenia Torres, alumna aprovechada del Conservatorio.
La señorita Torres obtuvo, hace dos afios, el título ele profesora
normalista, tras brillante examen,
y desde entonces dedic6 todos sus
esfuerzos al estudio de la declamación y arte dramático, sobresaliendo tanto en aquélla, que la
señora María Guerrero se quedó
admirada de la facilidad y disposici6n que para declamar posee la
señorita Torres.
Esta, por otra parte, habiendo
concluido ya sus estudioe en el
Conservatorio con lucido aprovechamiento, recibió como premio
restos
la pensión que se le ha concedido.
Durante dos años viajará y trabajará al lado de la señora Guerrero; y si las esperanzas de la Secretaría y
los vehementes deseos de ella no salen fallidos, la veremos regresar hecha una actriz de
verdadero mérito.
La sefiorita Manuela Eugenia Torres, cuyo
retrato damos, está en la plenitud de su juventud, y es la primera alumna de declamación que se pensiona para que vaya al lado
de grandes actrices del arte dramático.

•••

MRS. ZELIA NUTALL,
célebre americanista.

Mrs. Xuttall Re encuentra
ahora en l\Jéxico, )' como socia de la Sociedad Alzate, ha
concurrido á algunas de sus
sesiones. En una de ellas presentó un ejemplar del Códice que lleva su nombre y que
es reproducci6n del que posee
Lord Zoncbe. Acompañan á

SRITA. MANUELA EUGENIA TORRES
a!Jumna pensionada por el Gobierno '
Mexicano.

�H

Banco Central Mexicano.
H

H

H

11

EL DENTIFRICO
CAPIT.AL SUBSCRIPTO $6.000,000.

IN'

Hace descuentos y préstamos con y sin prenda. Negocios en cuenta corriente, giros y cobros sobre todas las plazas de la República y el Extranjero, y en general, toda clase de oper::i.ciones Bancarias con Bancos, comerciantes, industriales, propietarios y agricultores. EMITE BONOS DE CAJA, de $100.00, $500.00 y $1,000.00 sin cupón pagaderos á seis meses, y
pagaderos á doce, dieciocho y veinticuatro meses, con cupones semestrales, ganando todos un interés de cinco por ciento al año.
CORRESPONSALES: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos,
Deutsche Bank, Berlfn y sus sucursales en Londres, Hamburgo, Bremen,
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==RIVAL==

LL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO lX.--TOMO 1.--NúM. 22.
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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