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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO ll.--NÚM. 11.

MÉXICO, SEPTIEMBRE 14 DE 1902.

Subscripción mensual foránea, $1.50
Idem ldem. en la.capital, ,, 1.25
Oerentet LlJI&amp; Rtl'f&amp; &amp;PINDOLA,

8lrector1 LIC. RArAU Rtn&amp; &amp;PINDOlA,

UNA MALA PARTIDA

�Domingo 14 de Septiembre de 1902.

LOS CONFETTI.
El primero, decía Voltaire, que comparó á
las mujeres con las flores, fué un poeta; el segundo, un tonto. Parodinnclolo, podríamos
decir: el primero qne discurrió amenizar una
fiesta con confetti, fué un artista; el segnndo,
no merece perdón de Dio!'.
Como vistm;oi-, in&lt;ludablemente que los confetti lo son. Xnda mt1;: pintorei::co que esa JI uvia de partículaR multicolorei::, girm1do y revoloteando cnmo mariposas y simulando insectos pintaclos y jnguetone;:. Cuando la lluvia
de ::igasajo;: se desprende de una altura y cae
sobre una comitirn ti un desfile, parece un arcoiris pulverizado. Esparpajado en la atmósfera es una c::ii::cada de pedrería.
T~do lo esmalta v todo lo decora. Como el
copo de nie\·e, _el con_frtti acaba por fija~·se en
los relic\·es y hneam1entos ele las arquitectura¡.; realzándolas y matizándolas; sabe dibujar
aqt;í una corni;:n, allá un capitel, mns allá un
bajo rr.lieve. Sobre las hojas de los árbo~es,
entre el ramaje, remeda flores; entre los hilos
de las cabelleras ó los pliegues de las faldaFt,
simula pedrería; regado en el pavimento, imita rica tapicería oriental.
De tiempo en tiempo la ráfaga de viento lo
arranca de st1 momentáneo reposo .v lo arremolina en tromba sólo arrebata en enjambres pintados y deslumhradorei,,.
Hasta ahí todo Ya bien y el confetti es un
elemento decorativo, gmcioso, ágil, variado y
delicioso. Pero el confetti, como la flor, tiene
una vida efímera; &lt;lura, como las ro;:as, un::i.
mafüma; como la chiRp::i., brilla un instante y
se extingue luego. :\fomentos después de. haber surgido, revoloteado y girado, y aunantes, el confetti se marchita y se aj::i.; conoce el
polvo y se empaña, toca el fango y se mancha.
El confetti, como l::i. abeja. es vistoso; pero
importuno. Zumba, se insinúa, tiene la fuerza y el avance ele penetración del poh·o; to'.10
lo invade, de todo se ::i.podera, todo lo conquista. . A semejanz::i. del mosquito y de la pulga,
para él no hay intersticio pequefio, ni puerta
cerrada ni lugar inaccesible.
Después de una verbena ó un combate de
flores, hay confetti en todas las soperas; se
les encuentra adheridos á todas las alfombras;
pasan á través de nue;:tros Yestidos ~- llegan á
nuestras ca:-nes; se insinúan en el canal nasal,
en el árbol aéreo, en el concluc:to auditivo, bajo lo¡; párpados, en las víaR lacrimales, y los
encontramos entre las tapas de nuestros libros
favoritos ó de nuei,,tras obr&amp;s de consult::i.. Tres
días clespués estornudamos ó tosemos confetti, y 'durante semanas, nuestros peines, m:iestros cepillos, nuestros implementos todos ele
aseo y ele ui-o común, están impregnados ele
esa ei;pecie de microbio.
Y no es eso lo peor; hay toda una patología «confettil,» si vale l::i. p::i.labra. La conjuntivitis) el exniza, la otifo,, y hasta la neumonfa
v la gastroenteritis y, sobre todo, "la fiebre»
confMtil, se padecen hoy corrientPmente y se
estu&lt;;l.ian con detenimiento en las obras clásicas, «El conffetti como vehículo de todos
los cont::igios», C'S una ohrn que si no se ha escrito¡ debería ef'cribirse y que «revolucionarfa,,
to&lt;la.la medicina y fecundaría tod::i. la clínica.
¿,Cuantas veces, de regreso de la Covarlong::i. ó
elel 14 de Julio, noR sentimos acometidos de
croup ó de viruela sin sospechar siquiera que
1111 confetti insinuado en la gargaut::i. ó que
logró abriri::e paso hast::i. el i-ii-tema circulatorio, nos inoculó tan feo~ mnles.
Sin contar los traumatismo:&lt; que oc::i.siona,
ú mejor dichc:&gt;, que lo hacen ocasionar. Suelen las bolsas de confetti lleYar guijarros, agujas, alfileres y otros instrumentos vulnernntes
que Ron ocm,iona&lt;los á contusiones ó picaduras emponz01i111las como E:! confetti mismo.
Agréguern;e á esto las crisis que ha ocasionado en el servicio doméstico. Al acercarse
una tempornda fecnnd::i. en confettis, las recam::i.reras piden su baja, los camaristas presentan su renunci::i., Jo;: emple::i.dos de la liinpi::i. y los carretoneros de la basura, ;;e declaran en huelg::i. por el exceso de trabajo qne les
o~asiona.

EL 11UNDO ILUSTRADO
Digúmoslo ele un::i. yez: se impone la abolición del confetti. Hay que perseguirlo com_o
á l::i. chinche, que desterrarlo c.01110 al mosquito, que destruirlo como al miérobio. Como las
ilusione:-, deslumbra nh rato, halaga un pun
to y deja tras si molei-tias, penns y trabnjo;:.
Xo vale lo que cuesta y cue,:ta mús en afaneR
póstumos y labores i-uplementariai;,, que en
dinero. Et&lt; riqueza lanza&lt;la al Yiento y origen
de males incontnbles. L::i. supresión del cl,nfetti mejoraría mucho la condición humana.
A esto conte~tan los economistas: el confetti es una industria considerable, que «alimenta» muchos brazos y ocupa rnuchns boca;:.
Centenares de millones de proelucción y otras
tantas ele consumo; una maquinarin. perfeccionada y costosíRima; poblaciones enteras levantadas á la som brn del confelt.i, nada de esto
puede aniquilarse ;;in gra\'e daño del trabajo
y ele la riqueza humanos.
De lo cu::i.l se deduce que el confetti ei::, como la guerra, una industria que nos 11utre
aniquilnn&lt;lonos y que, como el ~Iinotauro, crece y engorda á costa de nuestra i-;angre ó po.r
lo menos á costa de nuestra tranquilidad, de
nuestro reposo, den u estros plac:eres y den uestra i-alud.
Evví vano i confetti !

PREMIO DE AMOR.
Tenía Yeinte años, su p::idre le hal,ía dado
el nombre de Aurora y era la mujer más hella ele toda la rosta del Languedoc. Sus cabellos eran tan obscuros como las zarzas que cercan las viíias. SP cuenta que cuando Aurora
con la falrla corta y suelto el cor,ié, iba á la
playa á recoger sus redes, apenas dejab::i._ marcadas sus huellas sobre la aren::i.: tan ligeros
eran sus pies.
Muchos ga.lanes enamorados perseguían á
Aurora con i-us galanterím, y sus declaraciones
amorosas. L::i. encontraban tan hermosa, que
pernmban que á su costa enriquecerían y harían gmndes cosas.
lin domingo los reunió en la playa y les habló de esta manera:
- Formáis todos Yosotros al rededor de mí
una brillante corona de az3 hares á quienes
quema el Rol de las campiñas vereles donde
trabajáis. Tiempo es ya de que piense en mis
nupcias. Las hijas de esta tierra no son gazmofias como las de J::i. ciudad y no tienen miedo á los hombres. Deseo, en tal virtud, saber
ahora el destino que preferiría para mí cada
uno de vosotros, si le concediese mi mano.

- Yo, dijo Pedro, quii,iera ser rey, mandar
ejércitos numerosos; tú, Aurora, serás la primera en todo el Languedoc, la soberana del
pueblo y de mí mü,mo. Te daré mantos recanrndos de oro, Yestidos de púrpura y de sed::i..
Mandaré .edificar palacios expresamente para ti.
.
-Yo, dijo .Jacobo, no te importunaré con
la curiosidad d e las multitude$; serás la m1,1jer mús rica clel mundo, y yo tu Creso, tu
servidor; podrá,: derramará torrentes opulencia y felicidad. Sólo para. ti, haré abrir cana.les bordados de praderas embalsamadas y de
bosques sonoros, y tus yate,;, como cisnes en
el puerto majestuoso, llegarán hasta el pie de
tu mansión opulenta.
- Yo, dijo Enrique, peeliré A Dios para ti
la inmortalidad. Serás eternamente joven y
bella, mi pensamiento y mi vida estarán siempre en ti.
· •-Yo, dijo Armando, querría tener la lira
de los trov::i.dores que seducían á las castellanas de antaño, y cantar en poesías muy raras
tn belleza y nuesti:o suelo del Languedoc, la
cuna donde sor.reíste por primera vez, tu fren-

Domingo 1.J ele &amp;pliembrr de 1902.

EL MU~DO ILUSTRADO
te de virgen. Cantnré tu nombre, tus ojos llenos de estrella~, tu ho&lt;·a roja como una granada entreabierta, trni ligeroR Yestidos tle campesina y tu corazón de reinn, los campos de Yic!es en donde platicábamos juntoi- de nuestras
rsperanzas. Yo, tu esposo, te hnría así inruorbil y dichosa..
_:_Yo, dijo Luis, con pinceles y coloreR glorificaré tu inrngen. Robre telns tan numero,;as
como las olaR del mar, repetiré tu heller.a, tus
ojof; ne~ros, tus hthioi- sensualeR, tu cuello
moreno, en donde, por la. noclw, dE•scienden
&lt;lei-ata&lt;los tus cabello~, inundados ahora ele
luz. Venderé estoR cuadros, ei-tos pasteles, estas pinturas; gracias á tu imagen, haremos
prontamente fortuna, y Yi virfüi inmortal, adorada por lnr; generaciones que \'engan dPspués
tle no,:otroR.
--Yo, elijo Antonio, querría ser el ei-pejo
en quP, por las mañanas, se reproduee tu ra&lt;Jia nte imap:en con purez::i., corno el sol se mira enYuelto entre gasai- d&lt;' aurora en los flote;;
platea.doR de nuestra mar latina ...... DeFpués,
ctrnndo tú dejes dP exi~tir, yo me romperé, y
Hólo yo, esparci&lt;lo en fragmentos olYidados,
conservaré el recuerdo de tu juventud y de
tus enc::i.ntos.
Otro galún, tímido y ;:encillo, que se ma.ntPnía á cfü,tanci::i. contemplando con htasis la
frente hermosa ele Aurorn, no pensalm en hablar, porque, en su humildad, no tenía la menor esperan1J1.
-¿Y tú, Eduardo? le prrguntó Aurora.
Al oir e$ta \'Oz encantadora, el galán cobró
ánimo y exclamó:
-Yo no quiero riquezas; no ;:ería rey, ni
pintor, n i ei-pejo, ni poeta ni millonario; quiero perm::i.necer tal cual RO.Y, en mi choza, al
hulo de mis ancianos paelres, cerca de nuestro
mar azul, en donde tanto tiempo sus olas me
han mecido como á un hijo, este mar del que
conozco y amo sus tristezas y sus cóleras.
Quiero Yivir siempre en mi honesta condición
de pescador y de labrador, según las estaciones.
Re calló, tuvo un momento de vacilación;
despuPs continuó mirando con resolución el
rostro radiante de Aurora.
-Si tú me quisieseR por marido, serías más
rica en nuestra cabafia que en ef'OR palacios
donde te arrull::i.rán músicas, donde te adulará un pueblo de servidore", porque yo te amaré
con todo mi corazón y con todas mis fuerzas.
Trabajaré mucho para que no padezcas, sobre
todo en tu vejez, y para que en todo el transcurso de tu P.Xistencia no tengas que envidiar
á ninguna de tus compañeras.
Yo seré el que trabaje, y tú serás libre en
tu país, en el nuestro, donde hemos conocido
la dicha y l::i. humildad. Nuestra casa será la
más alegre, la más feliz, la más sonriente de
estas tierras.. ..... ¡Oh! en tanto quenoset.iene
la desgraci::i. de ir á mendigar el pan de puerta en puert::i, tiene uno derecho de contar con
la felicidad, Aurora ..... .
El viento, balanceado en el mar, murmuraha dulcemente. El sol caía en el borde del
horizonte, espléndido como una rosa.
Cuando todos los jóvenes habían hablado,
Aurora Re levantó, v deteniendo su mirada sobre el humilele pescador, hizo conocer su
elección.
- TodoR me amáis, pero Eduardo me ::i.ma
más que todos. El es el único que me quiere
por mí, por lo que valgo, en mi país y en mi
destino. En el carnaval próximo celebraremos
la boda. m poeta recitad sus versos, el pintor mostrará sus cuadros........ nosotros do,;,
Eduardo, elijo ella sonrienilo, pensaremos en
nuestra dicha y en nuestro porYenir.
. Después de lo cual, todos se retiraron á la
aldea, y la brisa dPjú de murmurar.

--

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--~_!&gt;,_..,..-;:,._ - ~

~

',..____...... ~~~:-

2a ceremonia del día 8 •
eremonia que, ano por m1o, organiza 1::i. Asociación del Colegio :\Jilita,_- como 1~n justo
nenaje á la rnemori::i. de los héroes que combatieron contra la intervención a.men?ª1~ª en
Churuhui-co, :Molino &lt;lel Rey y Ch::i.pultepec, revistió en esta ocasión un luc1m1ento ·
extraordinario. El acto, como es costumbre, se verificó el 8 por la mañana, ante una concurrencia numProsísima,y fué prei,,idido por el primer Magistrado de la República.
Como local, se hizo uso por primera vez de la hermosa plataforma que se construye en el l?os~
que y que se desti1rnr{i exclusivamente para la celebración anual de la significativa ceremoma a
que nos referimos. "C"n amplio toldo, con franjas de .oro y borlas, daba sombra ú l::i. gradería, ·y
prendidos {¡ los tahleros del muro, había festones, escudos ? elrapp1·ías. En lo alto ele lai- pilai-tras se pusieron les retratos de los héroei- niños, )' á la entrada caiiones y otros atributos de g~:?rra que completaban el adorno.
El Sr. Presidente de la República, á quien acompañaban los senores Recret::i.rioP de Estado, Lir.
Don Ignacio Mariscal, Lic. Don .José !Yes Umantour. Gel1ernl Don Bern::i.rdo Re.ves, General
Don :M anuel Gonziílez Cosío, Lic. Don .Justino Fernánclez é Ingeniero Don Leandro Fern!indeZ,)'
los miembros &lt;le su Estado Mayor, se presentó en el bosque á las chez de la mañana, ocupando
el lugar que/se le tenía preparado.
El oficial de la ..\rmacla Xacional, Rr. Enrique Beltrfrn, fué el primero que abordú la tribuna
para pronunciar un magnífico cliscnr;,o que escucharon los concurrentei- con el más vi Yo interéR.
El poeta .JoRé .Juan Tahlacla rrcitú en seguida una. hrrmosa poesía, y el alumno del Colegio, ::\[iguel A . Fortuño, cerró la parte literaria con una a.locuciún que fué tan aplaudida como lo habían
·
sido las &lt;los piezas literarias ante======~==
riorei-.
Lo más notable ele la parte mn;:ical consistió en el himno á los
mártires de Chapultepec, que cantó un grupo de alumnas de la Escuela de Artes y Oficios y que fué
escrito expre;,amente para l,t fiesta. Una salva de aplaui::os premió la buena labor ele los autores
J' de las señoritas que lo entonaron.
Las bandas del Estado Mayor y Zapadores cubrieron los demás número~ del
programa con piezas eRcogidas.
Terminada l::i. ceremonia, se depositaron ante el monumento cons::i.o-rado á los
alumnos del Colegio muertos en defensa de. ln patria, numerosas co~onas. De
éstas, llls que llamaron múi- la atención por su buen gusto
fueron laF siguientes: ele la A~ocü1ci6n del Colegio Militar, del
señor coronel l"rancisco Orla, ministro de Guateniala y de
las Escu~las lndu~trial de. Hué!fa1_1os, Kacional I'repar;toria,
ele Ing&lt;'111eros, &lt;lP Comerc10 y ¡'\ac1onales Primarias.
En el solemne acto estuYieron representados muchos e.-tnblecimientos d e)nstrucción y agrupaciones particulares.

.JORGE BE,\U)fE.
'Frarhtcriún ,;le "'El Mundo Ilustrado,'

/
El señor Presidente y sus Secretarios.

La concurrencia.

�Domingo 14 de Septiembre de 1902.

~t :M:tJNt&gt;O 1LtJST1UbO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Septiembre de 190i.

cedes Ferrer, ((pasiega;» Blanca Soto, c,asturiana;» Pa~ Pardall, ~manola;)) y Andrés Y Carmen
Jumen, ((catalanes.,&gt; De lo,; grupos regionales, obtuvieron premio el vascona.varro y la rondalla de aragoneses y riojanos.
.
El Tívoli despleg6 toda. su animación cuando los distintos grupos se entre~ron al biule al
ia;on de gaitas y tamboriles. De todos estos bailes, el ((Aurresku» se llev6 la pmnacía por lo pre·
ciso de los movimientos y lo llnmati,·o de i'US figuras. .
. . ,
,
. .
La tarde del lunei,, el señor PresidPnte de la República v1i,1to el T1voli, siendo cortésmente
ltendido por el señor Encargado de X egocios de F,spaiia y yor los miem hros
la Junta de Cuvadonga. El Primer l\Iagistrado penetró al sa!6n &lt;le recepciones, dopde ~e ~Jecutaron alguno11
baileR regionales. l~n seguida toc6 algunas pieza¡.; el ccTerceto Catalan,,, ~1rvil:ndose despué~ un
((lunch,, que ofreció el Reñor Encargado de Negocios con un _brindis lleno de frase_s d? afecto pnra el señor General Díaz y pam nuestro pnís. El seflor Preindente contestó al bl'1nd1s con_ una
pequeña alocución que fué escuchada con vivo interés por todos los concurrentes y estrepitosamente aplaudida,

?e

***

Adorno del Elíseo.

Las Fiestas de la Covadonga en México
ON mayor entusiasmo que en
años anteriores, la Colonia espaf1ola residente en la capital celebró en esta ocasión las tradicionales fiestas de la Covadonga.
A hacer los números del programa más abundantes y variados y á darles inmütado ln:limieuto, contribuyó la circ~mstancia de
haberse dividido en dos agrupaciones distintas el círculo de iberos, tornando una la denominación de ((Junta Espaiiola de Covadong~,,, y otra la de ((Jóvenes
Espaiioles.,, Tanto ésta como
aquélla, no se dieron punto de
reposo en la organización de las
fiestas que iudependientemente
preparaban, y con muchos días
de anticipación estuvieron empeñadas en preparativos y ensa,yos que no:podían menos que influir en
el extraordinario esplendor de las fiestns_ mencionadas.

***
El Tívoli del Elíseo, donde se verificó el concurso de trajes recrionales y la romería dispuesta por la Junta de CoYadonga, presen~ba el
domingo un aspecto Yf'r&lt;laderamente encaiüador. Frente á la puerta
principal, en primer término, se le,·antaron dos graciosas portadas entre las que, simulando un arco, había piezas florales del mPjor
gusto. El retrato &lt;le D. Alfonso XIII ocupaba el centro. Los pilares
y remates de las portadas estaban cubiertos de musgo y flores en su
totalidad, y en las callecillas del parque, sujetos á los troncos, había
haces de banderas, coronas y escudos que formaban maravilloso contraste.
A las diazde la mañana el Th·oli estaha lleno d e numerosísima concurrencia.

Concurso de bicicletas adornadas.

Ansiosos de Yer los trajes regionales, los concurrentes se acrrupaban
en los amplios salones que se habían improvirndo al efecto~ Muchos
fueron los eRpaiioles
quevestíaná la usanza de las dii,tinías
provincias de la Península, contándose
entre ellos damas y
chiquitines que
Yaban ropas costosísimas.! Los vasconavarros, con su vistosa indumentaria,
llamaron altamente
la atenci6n, aHÍ como los jóvenes, sefioritas y nifios que
romponían la rondalla de aragoneses
y riojanos.
Los primeros ejecutaroH en un local
dispuesto con ve nientementeladanzn
"Aurresku," y los segunclos, bailes y piezas musicales que les
conquistaron ¡bravos! y aplausos.
1 El Jurado calificador, compuei,to de
PETIT VERSAILLES,-España y México.
los Sres. Telesíoro
García, Quintín Gutiérrez, l\Iig1;1el Llanos, L~ssé y A.m pudia, distribuyó los premioR acordados, consistentes en obJetos de arte, en su mayoría. La niña Nieves
Soto fué la que primero recibió su recompensa: llevaba un hermoso
t1:~je de salamanquina, de ra~o y seda y bordado con lentejuela. El
mno Juan Galleg_o~, que vest!~ de an~aluz, Y, Elena Noriega, de manola, recibieron tam bien premio. Ha bia otros muchos rhicuelos artísticamente vestidos, y de los cuales citaremos á l\Ier-

lle-

Xotn r,;aliente (le
lns fiestas del domingo fueron el desfile de hicic l et a s
adornadas que organizó la .Junta d&lt;•
Covaclonga, y la cnbalgata que clispu1&lt;0
la de «.Jóvenes Ei,;pañoles.,; Los ciclistas partieron tl e 1
San Bernardo.
frente de Palacio¡ ,ara el Elíseo llevanclo sus máquinas primorosamente adornadas. El ,Jurado otorgó el premio al «Club Mercurio,,, entregando í1 su president.
un eRtan&lt;larte de raso blanco. Hnho. a.clPmá«, otra8 recompensa!' lJU se distribuyeron entre aquello,-; que más
se habían ,fü,tii1guido por el adorno &lt;le
sus máquinas.
La. cabalgata salió &lt;le la plazuela ele
San J rnm en el orden siguiente:
Descubierta por el
club cicliRta To\'ar.
ün trono que oc11paha la Sri ta. Ele--

Aragoneses y riojanos.

na. Fern(mdez. Individuos
de la guardia amarilla. Heraldos montados. Varios andaluces á caballo y un coche que reprcscntalm esa región española. Dentro iban
luciendo In clfüiica mantilla. las Rritas. Dolores
Téllez y Lucrecia Arenal, acompañadlls tle Doña
Carmen González de Téllez y Doña Josefa González. Era un cuaclro de gran efecto.
De las señoritas que ocupaban los carruajes representando diversas regiones espaiiolas, llamaron la atención por lo bien acabado de sus trajes, Laura Ruso y Dolores Ranta 1faría, c,asturianai,;,, María López, :María Luisa Tresarrieu {,
La jota.
Isabel Zúñiga, «madrileñas;» Adela y Juana Curc•t, «murcianas¡,, Ernestina Arthenack, ((gallega¡,, Sofía Garro, Asunci{m, Ana y Josefina i::,aenz. «altleanas.,, Los demíts carruajes fueron ocupa&lt;los por otras señoritas que vestían igualmente traje~ regionales. En
uno de los últimos iban Rosa Carri6 y Josefa Xavarro, representando
{1 España y Jiéxiro.

** *

Los vasconavarros.

la para el servicio religioso, 1u cía un adorno floral de buen gusto.
templos numeroc;a y escogida.

La parte religiMa
de las fiestas fué d1·
io más suntuoso, ~obresaliendo en rsplendor la función
organizada por la
.Junta de Covadong11
y que se verificó el
lunes por la mnñnna en Santo Domingo. San Bernardo,
templo escogido por
laJu ventud EspañoLa concurrencia fué en ambos

Durante todo el lunes los Tí vol is se vieron invadidos por multitud de visitantes. En el Elíseo pasaron de doce mil las invitaciones recogidas á la entrada, y e11 el Petit Versailles donde la Juventud Española celebró su romerí&lt;t, difícilmente se encontraban asientos de;ocupados. Por la tarde huho carreras en bicicleta y batallas de conf etti.
Estas fueron, e!1 resumen, las fiestas organizadas. por los españoles en el vresentc afio, para
conmemorar el trmnfo de la Covadonga. De la corr1 ua de toros dada el domingo por la tarde
y del baile ccblanco y negro,» hablarnos en otro lugar.
'
Sin temor &lt;le incurrir en una inexactitud, puede asegurarse que el lucimiento qne en esta
vez revistió la Covadonga, super6 á todo lo que se esperabu. La animación más franca y el entusiasmo más grande, reinaban en dondequiera que un grupo de iberos se había reunido para honrar á la patria y enaltecerla.
Un grupo de ciclistas,

l-a cabal9ata en B11careli,

Santo Domingo.

�Domingo 14 de Septiembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingn 14 de Septiembre de 190'¿.

Mater Saeva Cupidinum.
Venus,· que en Chipre reinas, de Cinara
Haz tú que el duro pecho en blanda cera
Para mi bien se torne, ú que esta hoguera
Se extinga do en amores me abrasara.

€1 baile en el J&gt;rinclDal

Con vivo césped el altar prepam,
Esch.vó; torna ya la primavera;
Pon aquí incieui-o y vino; la corllera
De rojo tiña con su sangre el ara.

La nota salient,, de los fe-tl:'jos dl' Con,donga fué l:'l baile ,Je blanco y tH'¡.(l'O efectuado la
noche del rnart&lt;·s Pn el Printi¡,al.
]i_;l adorno del ,·iejo colüwo l'!'tu,·o encomendado al :-ir. .Jane y resultó n•rua&lt;leramcnte
hermoso. La faehada ,;e decorÍ&gt; ron guías de
heno, y los medios puntos de lm; puertas se cubrieron con «paneaux» de rosas blnncas y amarillas; de los halcones del edificio pendían
banderas cspafiolai;, luciendo en el centro el

Y o habré de hacer, en tu loor, ca&lt;la año
'L'n sacrificio igual¡ y la primicia
Tendrás tú de mis campo,;, las mejores
Ovejas te da.ré de mi rebaño¡
~fas Yence su ri~or; séme propicia,
¡Oh Yenus, madre cruel de los amorrR!

En el ,·estíbnlo, tapizado con una alfomhrn
hlnnra, f'e colocaron espejo,; de marcos dorados y columnntn::- de alabastro que sostenían
jarrones con planta¡;; ele 01·n:1to.
Las puertns interiores y lo,- barandales ele
las escaleras Iu cían tamliién un adorno artístico, coni-istcnte en cortinajes &lt;le SP&lt;la, guirnaldas y mn:::go. Innumerables foco.➔ de luz
daban al ,·estíbulo una elariuad meridiana.
En rna.nto al s.1lón, el a;:pecto que pnisentaha era de lo m(u, lliunatirn. A la entrada se
pusieron gramle8 espt-jos y bronces adornados
con tlorefl exquisitas. En las columnatas de
las platea¡; había "paneauxn de rosas, y los bara.ml:iles lle los palcos primeros y segundos y

La fachada del teatro.

"paneauxn &lt;le musgo y flores. Del roset6n del
centro pendían bambalinas blancas, que remataban en los cornisamientos de la galería,
entre guías de heno y margarita,-.
Lo que mús llamó la atención fué el derorado del foro.que se convirti6 en una mezquita. árnhe. Las puerta.!'\ del fondo y las laterales lucían en sus medios puntos hilera!:' de focos incandescentes, y en el techo, cubierto por
un manto de seda, se Yeía un gran rosetón
formado con luces y un escudo de las arruas
es¡ 1aiiolas.
A la &lt;lerecha del foro se inst.al6 el tocador,
destinándose para la orquesta el anfiteatro.

PRIAPO.
En las báquicas fieHtas, Priapo un &lt;lía
De una ninfa prendúse; clesdf-iiosa,
Ella burló la súplica amorosa,
Y él redobló con ansia su porfía.

Al antro do la ninfa se escondía
Príapo entró con marcha cautelosa,
Y ante él vi6 un cuerpo de alabastro y rosa
Que desnudo en el césped se extendía.

***
Inclínase y la besa¡ y Íl su seno
Iba al punto á estrecharla, cuando oyó,-e
Un rebuzno del asno de Sileno.
La ninfa de su sueño despertóse,
Y al verá Priapo de lujuria lleno,
:·faltó y al bosque alígera escapóse.

FAUNALIA.
r-;-=-=-=-=--...::----,-,,...-....-.;.;;.;;~::::.:::-;;;:::;;:.;~;:;:::;::;;.;_::~

.

El sa16n de baile.

Vuelve ¡oh Fauno! al Lucrétil; por los prados
Ya el coro de las Ninfas se pasea;
Ven, recorre mis campos y que sea
Tu retorno propicio á mis ganados.

escudo de armas de la nación lbern, y multitud de lienzos de los colores mexicanos.

de la galería, estaban cubiertos con vistosas
colgaduras de seda blanca, festones de heno y

La concurrencia fné numerosa y el estusia.smo no llegó á decaer un solo momento.
Las damas 1ucieron vistosos y ricos trajes blancos y negros, conforme á la orden de la fiesta.
Había. algunos de confección verdaderamente
artística.
El combate de flores que se entabl6 á la media noche, estuvo animadísimo, haeiéndose
general á los palcos y las galerías.
A las tres y media de la mañana termrnó el
baile, dejando entre los invitados gratos recuerdos.

Alzan, en honor tuyo, en los collados
Altares los pastores de la aldea¡
Y en los. altares el incienso humea,
Ya á recibir las hostias preparados.

Errantes vagan 11.l azar las greyes,
Van ociosos en roQda los pastores,
Del aprisco 11.l calor ,·ense los bueyes
Luciendo todos en los cuernos flores,
Y al son del caramillo melodioso
Baila en el campo el labrador dichoso.

El pórtico.

Decorado del fondo,

�BELLAS A RTES.

Compoaici6n alegórica de Paul de Qu1nsao,

�Domingo 14 de Septiembre de 1902.

ASCB:NSOS B:N RL B:JERCITO

Jlnfigua usanza Española.

NUEVOS GENERALES

LOS TOROS DEL DOMINGO

m i-eñor PrcRid¡•1tte de la Repúblira acaha
de acordar se expirlJl nombramiento &lt;le generales de brigadr, efectivos :1 los ~l'ñores Brigaclierei-; .José ~laría l'(,n•z y .Juan \'illc&gt;O'as v de
Brigadier al :-;eflor coronel :.\Tanuel Pl;ta.' .
El (ha\. Pére1. empc&gt;zó su carrera como soldnd~ 1:aso en l SGS. ingr&lt;·sa.Hlo después al Co\pgio
::\l 1htar, en donde la krrniuó par.1 salir en ca-

.r

d
conjunto lleno de novedad v &lt;le lujo;
nos y cuadrillas &lt;le l.il m ores, un . &lt;l d
e tro público ,, alguno1-1
por la suerte del «reJoneo•, no conoc1 a e n~ s
' •
otr JS detalles. l
d
l desfile suntuoso que hizo desbordar la
Así fué el on en e aque
,
·
11\egría general:
. .
monturas v trajes época del ,.i.
Üescubierta tle alguac1hlloe, con i,us
J
glcT~~·t1~1~&lt;lós enflomtlos, en c¡ue las reinas hacían su entrada triunfal.

r

El l!l'ñor coronel Plata es hijo también del
Colegio ::IIilitar. Sirvió en la Plana Mayor Facultativa de Ingenieros hasta obtener el grado
de mayor, pasando á la caballería permanente en 1S86 como teniente coronel. Posteriormente ha sPrvido empleos ele importancia y
de~empct1aclo distintas comisiones con acierto. En la actualidad es jefe del Departamento
de Ingenieros 1\e la :--ecretatfa de t;nerra.
Por veinticiuco años &lt;le ~en·icios le ha si1\n
conferida la cruz y placa &lt;le Constancia de (Prcem clai-e.

LOS BATELES DE LAS TULLERÍAS

l~scolt~s tle \&gt;~jes y macert\ 1t los «caballerns en plaza• en sus resA. co11tmuac1~n se l&gt;res.en .ai _.
· .
¡ 8 de ni uaciJe,; ¡¡eguidos
sus pad11nlo!-I, precle( !e o le 1J·r1·tl" los caballo!!
l &gt;ect1,•os carruaJes,con
•d
¡ ¡ 1 • e 111 e · cum uc·um &lt; .. u •• · '
·
de sus s~n·1 or~,;, los.( e.º~ c:iballos con j11eces ricos y &lt;leslumhrantes.
&lt;1ui,~e~\~i~n::t~~~1;:~r~~:e;~~:edondel Ja,- cm\llrilla,; con sus trompetero!,!

y

Hacia el fo1Hlead¡•rn &lt;le lus Tullerias, un harc¡ uillo Ilota al acaso. Tan pronto, lanzado por
una brisa lo&lt;'a, hincha sus vela~, ~e indina y
a,•anza dejan&lt;lo tras &lt;le sí un clébil surco¡ tan
pronto el viento se calnui y detiéne~c entonc•ps
inmúvil, flotatl(IO inciertas sus velas como
las alas de una are l!Ul' procura ocult..rse inútilmente. Mas &lt;le improvüm, un i-o¡,lo de la
brisa intla. el ,·elnmen, &lt;'tt.hc("ea el harco dulcemente Y bala11cean1lo Robre las minÍtsl'ulms olas
de esa ·capa de ngua que el vi(•nto riza apenas,
march:1 ~ra,·e y orgullo,-o. como un inmenso
huque :-;obre el mar.

y ~mboriler~~ í~í:[~:~l~.I entu~iasmo de la concurrencia ú la hora del
• o reconocw
' ~ • e uiso d·u á f:ote el aspecto de los que se han
1
1
~
1/gr~~t~es f1estas.~e r~al carácter, direm_?s algo so1
bre el ptwticuhu·, con auxilio de hi lrn;torut ..

~~;! :i/,!~;~;~~ ~~

***

F1 &gt;rinci )al üistinti,·o de Ia8 funciones 1·eale:o de toros, .e~ el de la
" 1t · , l l ¡ s c·ihallero!-1» en el coso pues no hay noticia d¡, q ue
prcsen acwn &lt; e O " ' '
•
•
' •
l , t
Tanto es a~í
"e ha "lll ,·elebrado aquéllas sin la. mnstencia le l·s º"· ,
, . ... '
·
')' ¡ · t"
¡ c·iballeros y gente principal no teman mm; s1t10
que en o an .1gulo ti&lt;?s .,'. '
ei coso ó redondel donde permnn&lt;'cÍan Íl
¡nr-1 prcsencmr a ei-i.J.t que
·
'
1
1 ·
c~h'.1110 tomando ú no parte en la lidia, pl'ro sin ocupar o,; nl1H a~rnl0!,1
' lcone~
'
á las 1wrsonai: rea es,¡ a ni;
v• b·i
que su, ¡o q•ted·i'·an
, u, destinados
·
~lai:ias \' ;,iflo,;. Lu&lt;'go que los cahall.eros ~(·ababan de al~ncear .?~. to:
ros y en ¡0 " ticmp9 s moderno,- ?e reJonear,os, dt~ocu¡!ab,~n ei u~co {
la ¡ilebe pam de:-3arrettu· otras re:-;es. \a en e iu o&lt; e
(.,1 'éi &lt;¡ued•tba
'
l ¡']..:,, los ' rnmle1::
y senorcs
&lt;¡ e l a coi•te t l e.I re.'• D . Feli pe ·ocuparon
. .
• es.
.
¡
v
u~lo
s«¡&gt;resentaron
en
la
arena
hnlalgo~
y
cahalle1m;
que,~p,1•
t r,11 os, .,l · ·
,.
·
·¡¡
honor dp u;ta
drinados por la real per:oona, queuraron reJunc1 os e1~
',.; ,
mereciendo el nomhrnmi(•tlto de cahaller.iz?s¡ t, lo m1s111c! ~u~eu~o. en
1,6.:, con lo;; caballeros que tomai;on p~rt1c1pac1011 en las hesta~, cuando las hodas de Carlos IY y :\lana Luisa.
. .
. .
.
,\.ntiguamentP, pam alancpar y rejouear en~ reqms1w 11~d1spensal,l~
· st•r hi,ial"o, cuarnlo numos de noblem reco.nt_&gt;c1da, y de_aln_ e! ~~0~1~,rc
de cal,all~rm;¡ y si bien luego nos~ han er1g1&lt;lo pergnnunos _)MI,\ .'.ic.r,editar el li,rnjc tiiernpr" se han elegido &lt;le entre ~os que por HU po1,n~1t 1
,. c\al, carrer; militar ó sen·icios públicos an~eno~ei-, se \e;; ha cons1&lt; e0
nulo digno,; de representar á los grandes de Espnna.
.
~mhnllo el tiempo se democratiz.6 un tanto la suerte de reJ?near,
ej¡cu¿ndola inclividu'os &lt;le regular condición con el apoyo y padrrnazgo
lle los ayuntamientrn;.
•
f
· ·t ¡
Ultimamente en la fiest..'1. del rey .\.lfonso XIII, ueron rn,·1 a.&lt; os ca.balleros portug~eses para rejonear, y así se ha hecho en com&lt;~:1s de
mucha nwuos solemnidad, como son las am!alei; de .heneficenc1,t, lo
ue quiere d(•cir que en Espaf1~_no tiene ya nda propm la su;rt~ que.
; 0 r primera vez quizá, pre1:-e1.1c10 una gran part_:e d~ n,u~stro publico. _.
1 ~o ha sido nue:otro propósito liacer una, rcsena Jm;tor1c1~ 1le la,- coruclas reales, ni mucho menos. Sirvan tan. so.lo estas cort~s lmeas de com plemento á ¡0 y_ue ha dicho la pre~sa &lt;luma sobre la fie,-ta &lt;•n que lucieron su arrojo y su apostura aficionados «pur Rang».

Sr. Brigadier José María Pérez.

el barco salta alo~ado, se oculta, mécese en
medio (le furiosas olas! ¡ Derin1, se acerca, va
ú perecer! ¡Ahora, mis valientes marineros!
¡Pronto todo:-; ¡.;obre el puente!
¡:\Iira&lt;l, mirad cómo se dispersan en todos
s&lt;•ntidos córno corren por todas partes donde
hay peli~ro! ¡Y el capit~m, con su ~ran traj&lt;•
de rojos ribetes, los re,·ulYers al cmto y su
portavoz en la mano, qué henno~o, qué digno! ¡Y el viejo piloto, con su gruesa casaca
oh:,;cura y 8U gorro de piclc:; grises hundido
hasta los ojos, qué sereno, qué majestuoso!
¡Bravo! i bien por mis valiente."! !Un esfuerzo mfü; v nos hahremos sah·aclo!
Y t&gt;foctimmente: se ha virado :, bordo r el
lnH[Ut•, voltearnln su ¡,roa en plt&gt;no mar, 1Írnrd111, uoiando ,-ohrc oleadas lwrml'ja~, á lns
c11ran1adas orillas del Pab d&lt;• los ~ueiws.
¿.\'eis, 11.llá, en e,-as nuhes de púrpura y de oro,
tierra cuyos clentellone,- capricho,-os de,-lu111hran como las joyas"? De una parte, l:u;
mnripo$as de mil L·olores y lo:,; ¡,újaros mnrnYi liosos revolotean en tomo del barco; de otra,
en 111" tmsparcnte,- profumlida,lcs tlel aliismo,
aparecen del fondo del 111ar los contle,-, las
e,-,trella:,; y las llore::: riril'nt&lt;·!&lt;. Dl· pronto s¡•
pl'rcibc ú la orilla una pimgua ele ~alvajes¡
distiende sus velas de junco y se dirige, rápida, á nosotros.
El dento ~opla rle rep('ntc y el batPI :-e dctienr por un mo111e11to, gira sobre 8Í tllif&lt;mo,
liínchatbt• otra Yez sus Yela,-, ,·acila \' se dispone ú un nucrn Yiaje; y la escena e,imbia toda da, y camhia ~iem¡,re ..... .
¡:--ueña, suefü\ aún, &lt;¡tll'rido niño! Cn día,
cu1111do ~PHR viPjo, cuan&lt;lo Ja¡.; penas hayan
surrn&lt;lo tu fr&lt;'nte y emblanquecido tus cabello~. te detenclríis pt•nsatirn Íl orilla:., ele es&lt;•
foudeadcro que tt• lrnrú r&lt;'cordar las hora¡; fr.
lires de l:i infatwia ¡ y 1nientras otros niños
comienzan en este mil"tnO lugnr, con otro;; b11.r&lt;¡Uil'huelos, un viaje imaginario t·orno el qlll'
has hecho hoy, no ,·erú,; ya en ello::-, ahantlonndos sin brújula en medio del oceáno sin

""ª

lidad de teniente de lti Plana )favor Faculta

tivl\ de Artillería, cuerpo en c¡ue· ha obtenido
todos sus a~censo:; por rigurosa escala.
Entre otros cargos y emplern, de importan•
cia, ha clc:&lt;em¡,eflado los de director &lt;le la Fundición de .\rtillcría, jefe del primer 1,atallón
&lt;le Artilleros, llircctor de la l❖-icuela ele Aplicación )lilitar y, actualmente, el de jefe del
Departamento del Cuerpo Especial de Estarlo
~layor en la Secretaría de Guerra.
Por último, el set1or general Pérez ha publicado varia~ obras sobre artillería, y ha sido
catedrático del Colegio ::\Iilitar; tiene la ~ruz
de Constancia de tercera cla~c y la cruz y placa de Constancia de stgunda, que correspondm respectivamente :1 veinticinco y treint1i
años de :-;crvicio,-. El gobierno en distintas
épocn:-; le ha encomendado importantes comisionE&gt;,- científü·a", y ha('e poco fué condecorado por la l{epública francesa, con la cruz de
Comeu&lt;lador &lt;le la. Legión de Honor.

***

En cuanto al señor general \'illegas, comenzú :;u carrera en Hi69, como alumno del Colegio ::\Iilitar; en 187,:, ingresó á la Pinna ::\fayor
F11cult:ltim dé Ingenieros y en ella obtuvo todo~ sus a~censo,; hasta el de general. Ha servido en In Plana :.\lnyor l•'acultati,·a de Ingenieros, en el lmtnlló11 de Zapadores y en el
Colegio antes 111encionado, donde desempeñó
con gran acierto el difícil cargo de director,
pasando después á ocu¡,ar el ele jefe del Departamento &lt;le Artillería en la 8ecrctaría &lt;le
Guerra.
Entre las distint&lt;ts comisiones y trabajos
que se le han cncomendado,se cuentan la formación v delinenmiento ele la Carta de la República )' el estudio ele dcfemm de 111 población de Paso llcl Xorte ,. el:it:thlecimiento de
una fortiticación pernuu;ente.
lliw el proyecto y dirigió las obras del actunl Colegio :\[ilitar de Chapultepec, y ha formado parte del Congreso de la Unión como
diputado por el distrito de Otumba, del Estado &lt;le )léxico. Las co11dccoracio11es que se le
· han conferido :,;on las cruces de tercera y segunda clase y la placa respectiva.

L as reinas en el palco.

8TAS españolas sin toros, habría siun &lt;lc¡-acato.
Por esto la junt:i patriótica de Covadonga entre lo mucho organizado pam celebrar c~n :ilborozo el aniversario ele! triunfo de
Pelayo, dió la preferencia ~1 cspectú.cnlo qu~
se registrú m la J!h~za 11:\l~x1con, q~er1e~.do ~~í
elaborar una re1rn~iscE'lH'IU de la ccle~rc cor11da que sPefectnú E'll )Indri&lt;l &lt;'º!1 mott,·o ele la
coronacií,n de :--. :\I. Alfon:,.o XIII.
..
Tanta activi(hul derrocharon las com1s101wR
,. tanto se ,lijo del espectlll'ulo., c¡ue éste 1'11
~·erclarl re:-;ultó luci,lo por el bn!laute :~do~no
&lt;le la pla1.a, por la hermos~ira d&lt;! las se11ont..:s
reinas, ata.dadas con la mro~a blanca mantilla (le la «manola», que aprisionaban haces espléndiclos de gayas flore~¡ por h algarnbí.a de
la jubilo~a concurrencia en palcos y ~end1&lt;los,
por el aparatoso desfile de e::;colt..'ls r.:ales, c3:rruajes enflorados, caballeros eu plaza, padn-

Domingo H d•· S.·ptiembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

...

•

Sr. Brigadier Juan Villegas.

Xo tiene brújula ni timón; i-;Jbre el puente.
en In arholndura, ningún marinero v en ese
li~tón multicoloro que le sirve dd 1·1abell(m,
mnguna &lt;le las naciones del globo er.contrnrín
su escarapela. f-u puwte es rojo y su ca~co
verde: la arboladura v suH avíos no son más
que simulacros infantiles hecho~ de fragmentos de hilo y viguetas ·de madera ... Y no obstante, i,;ohre e~ta nave imaginario, hay más vida, más e!&lt;pernnza, mús porvenir, más riqueza que sobre el más poderoso galeón de la
Compañía de lns Indias, porque tiene para
conducirlo un capitán &lt;1ue se llama Fantasía,
y para maniobrarlo, la tripulacií,n maravillo~a
de los suefios &lt;le la infancia.
•
¿.\'eis allá abajo, al lado opuesto clcl fondead_ero, e;;e hen~1oso niño que, baja la cabeza, sigue con ardiente y sofladora mirada las
evoluciones del bntclillo? .\.llí estú el poema·
allí la imaginación y la gracia gozan á trav&lt;&lt;
ele los hueles blondos de la cal,ecita juvenil
haciendo surgir frente por frente los mil inci~
dentes de un viaje fantústico c¡ue comienza
siempre y no ll'rmina jnm{1s.
Y poco á poco, á la luz feérica de la ima,rinación, esa miniatura Ya á convertir~e en océano. Se adivinan 11hüm10s prnfundos, poblados de monstruos de todas formas; l'sa orla
de piedm, e,; una costa ei;carpada doncle los
peíiascos dirigen SU\ aristas ¡,ara desgarrar los
flancos del navío, donde !ns tribus salrnjes
esperan dc,-de lo alto ele lns rocas Jo,; naufragim; que prc!mete hi próxima trmpestad.
¡Ah, el nento se eleva, ln mar se hincha,

Sr. Coronel Manuel Plata.

orilla, más que la imagen de un pobre corazón
desamparado que se abate {t merced de lascorrientes y de las te111pcstadei-.-E. )IorTox.

INVIE:S.BO
Los copos como alondras virginales
crisántemos heraldos de elegancia,
'
retornan á la Italia. y ú la Francia
cunl perPgrinoK t(·mimnos glaciales.
Hay humo en el hogar; sus e:-pirales
recorren voluptuosos por la e~t:mcin
y embriagan con su aliento ch• fragdneia
lo!-! nardos en lo:; va~os de cristales.
l'na dama elegante como un lirio
pálida trh,temente como un cirio
'
hace la lli~ección de su:- arnon•s·'
Sollozan en u~ piano los allegros;
y surge ~e ~us OJ0::1, que son 1wgro~,
una lluvia ideal de azules flores.

,JuA.., UuERRA Xc;5lF.z.

�Domingo 14 de Septiembre de 1902

lnL M:UNbO 11,tJSfRAn0

- r

T7i2

EL ~fUN'DO ILUSTRA DO

rCos '8onsejos 6e un lla6re.
Toda grnntl&lt;'7.::t ncaha: las montañas c;e clesnrnrnnim v hec:ha,- polvo, van al fomlo del
mar-101-1 ii'npt:rio,; se derrihnn,y hechos pedazos,
vnn 'al fondo de la hiE-toriit; la~ glorias se apa•
gan v npenns dejan chispas en las lejanías de
lo ¡;a~ado; el sol se apagará también, todo es
cuestión de tiempo, y no dejnrií. más que una
osamenta frí1i rodando por el espacio.
¡Qué mucho que «el le6n,,, el rey ele las selvas, a~onimrn en el hueco de su caverna!
Fué poderoso; le lleg6 su hora y empezaron
las boqueadas de su agonía.
A su lado eRtaha su hijo. el «nuevo le6n",
el príncipe heredero de lo,; bosques, el rey futuro de todos los animales.
El monarca moribundo, y más que el monarca el padre, le cla,ba penosamente el último
consejo el más importante:
-Ht;ye del hombre-ledecía,-huyesiempre; no pretendas luchar con él.' ,
.
Eres seíior absoluto &lt;le los demas n111malei:,
no les temas¡ domínalos, castígalos, devóralos
i;i tienes hambre.
Con todos puC'dl'S luchar, ít to,los puede!'!

,

vencer· pero no pretendas luchar con el hombre: te' ~11.ría muerte y sin piedad, porque es
cruel más cruel que nosotros.
-¿Tan fuerte es el hombre?-preguntó el
hijo.
-No e1· fuerte, no-replic6 el padre.-Y
continuó diciendo:-De un latigazo de tu cola, Je podrías lanzar por los aires como al más
miserable animalejo.
-¿Sus dientes, sus colmillos, son poderosos?
... Son despreciables y ridículos: valen m€no1S que los de un ratoncillo.
.
-¿Sus uñas son tan potentes como mis zarpas?
-Son mezquinas, ruines y á veces_las lleva
sucias; no, por las zarpas no consegmría vencerte.
- ¿Ten&lt;lrá melenas como estas que nosotros sacudimos orgullosos?
-No las tiene, y algunos son calvos.
Aquí el león moribundo abrió enormemente la espantosa boca: ó fué que quiso reir y no
pudo, ó fué que empezaba el ~stertor.
.
-Y las hembras de ese ammal ¿son temibles?
El leonazo hizo un movimiento corno para
levantarse· pero no pudo y se quedó pensativo entorn'ando los ojos y respirando penosam~nte con el hipo de la agonía.
Hizo un esfuerzo y dijo al fin:-La hembra
del hombre ¡es una real hembra!; pero es más
temible que el macho.
-¡,Es mucha su fortaleza?
-Parece que no; pero es grande.
-¿Y tiene uñas, colmillos y dientes?
- - ¡Vaya si tiene colmillos y uñas!
-¿Y melena?
-¡Ah! ¡Hermosísima! Y el le6n lanzó el
último rugido.
Después sólo pronunció esta:s palabras:
-Mi consejo, mi último consejo: no luches
con el hombre .. .. ..... huye......... huye tlel
hombre......... y sobre todo de la mujer.
Abri6ln. bocaza; quiso tragar~ire;r!o pudo¡
se estremeció su cuerpo; doblo maJestuosamente la cabeza y murió el león padre.
Empezó el reinado del león hijo.
Cuando éste comprendió que su padre había muerto, no lloró, porque los leones no lloran· pero se tendió junto á él, acercó su cabeza ~norme á la enorme cabeza del león difunto,
y así se quedó un rato. Los dos hocicos se

unieron: el ardiente y el hP-lado. Las dos me•
lenas :-;e 111e1.claron, couw si doR llorones de
ce111cnterio i:e enredasen, ú dos agunceros de
lágrimas se confundieran en uno imlo.
Al fin el hijo se levantó, !"acudió rola y mPlenas y rugió; yn. no queclnba mí\s que un
león: el león era él.
Salió de la caverna; á zarpazos hizo rodar
unos cuantos pedrusco~, hnsb rt&gt;nar e o mple-

tan de~preciable, tan ;-.~n,lrndo, tan ridículo!
¡ Un ser que Re parece al borrico por el entendimiento, á la serpiente por lo rastrero r venenoso, al mono por la figura, y á quien el
zorro le come las gallinas! ¡A él! ¡A él!-rugió el le6n cou poderosos rugidos.
Otro animal le cerró el pasó; le dei:nfió valiente; le la&lt;lr6 furioso.
-!\o hahles mal del hombre, animal, bárbaro y salYaje. El hombre es bueno, es nohle, es llli cornpaíiero; parte coll.IDigo RU pan,
duermo ú los pies de su cama. Si le ofendes,
me ofendeR á mí; si luchas con él, lucharé á
sn lado; mi cuerpo será ti-cudo que pare tus
r.arpazo~.
-Eres rnliente, dijo el león.-Quien cuenta con tan buen amigo, algo bueno tendrá.
-El hombre no tiene nada bueno. como
no sean sus· gallineros, refunfutió el zÓno.
Pero un águila real llegó desde un picacho
y tomó parte en la disensión.
-Calla, animalejo ruin; el hombre es un
animal de cuenta; lo digo yo, que miro las
cor,;as desde muy arriba.
-Lo dices y lo defiendes porque te adula,
poniéndote por gala y vanidad en su? escudos
de piedra.
-Lo digo porque lo sé, y porque un día
me lo reveló J ove en confianzn..
El león levantó la cabeza y preguntó:
-¿El hombre vuela como tú?
--El no vuela; pero en su cabeza, como en
jaula misteriosa, lleva un ave que vuela más
que yo y que sube más alto.
-¿.Cómo se llama?
-El pemamiento.
- Ko le conozco.
-Tampoco yo.
El león se quedó pensativo. ¿Qué sería el
hombre'? Los borricos hablaban de él con desprecio, las serpientes con envidia, los zorros
con burla, loR monos le imitaban; pero el perro le defendía y el águila le respetaba, y su

-Sigue este valle, salva esa montaña y &lt;]llizá lo encuentres al otro iado.
El león solt6 ..1 borrico y siguió i:u ca~ino.
De pronto 11Jgo se le en:E&gt;d6 á una J:ierhll:
era una serpiente. Con v10lenta sncuch&lt;la In,
arroj6 á distancia; dió un F1alto y la sujetó con
la pata.
-¿Eres el hombre?-la pregunt_6.
-No soy el hombre, soy la i-erp1ente.
--¿Se parece á ti?
-Algunos á mí se part&gt;Ct&gt;n; como yo, se
arrastran, ~' como yo,son venenoRos.
¿.Dónde enco11tra1 é al ho01bre_?
-Sigue por la montaña; ai haJar &lt;le ella,
:ica~o lo encuentres. Pero déjame, que pesas
llltH'hO.

padre, el más pudero,;o león cl0:: los bos&lt;1ue1',
mostrÍJ temor al hablar del homhre.
¿Qué debería hacer·? ¿,Respetar la (1ltima
voluntad del león moribundo, ó buscar resuelto y domar valeroso al que pretendía ser rey
de la creación?
Vaciló, pero el zorro le dijo:
-Eres el animal más fuerte que existe, eres
nuestro soberano, ¿,y vas á huir cobardemente
ante el hombre, de quien me burlo yo así todos los días y por de contado ladas las noches?
¿.Quién como tú? ¿Quién se te iguala'?
-¿.Y el consejo de mi pa&lt;lre'? ¿Y su memoria que yo respeto'? ¿Y su experiencia'?
--Tu padre estnba chocho; los años apagaron su entendimiento y gastaron su fuerza.
El león se decidió á buscnr al hombre y á
co111l1atir con él.
Continuó caminando por el bosque con el
zorro al lado, el perro delante, el mono de árbol en ítrhol y el águila por los aireR.
Al fin, el zorro le dijo:-:\fira, allí está.
Aquel que va á caballo con arco y flechas,
aquél es el hombre.
-Pero aquel animal que cruza á lo lejos es
mu_\' grande y tiene cuatro patas, y tú me dijiste que el hombre i:e parecía al mono.
-Es que el hombre, ít veces, tiene cuatro
patas ó las merece, replicó el zorro con sorna.
-De todas maneras, has de saber que aquel
hombre va ít caballo.
-¡ Pues á él! rugió el león, y avanzó potente y valeroRo.
Empezó la luchn,.
El hombre á veces huía, á veces disparaba
una flecha; y en retiradas y acometidas y e,·oluciones, atrajo al león hacia unos matonales.
De pronto, al dar el león un salto, le faltó
tierra y cayó en un foso profundo.
Quiso salir r sintió que unas fuertes lio-a0
duras le sujetaban manos, y pies y todo el
cuerpo.

La Agitación Clerical en Francia.

tamente la entrada. El león muerto tenía ya
su tumba, ni más ni menos que un faraón.
El león vivo se alejó por el monte y tromp~te6 el nuevo reinado con tres poderosos rugidos; pero aquella noche no devo_ró á ningún
animal: no tenía hambre. Dur1rnó poco, y lo
poco que durmió fué soñando con el último
consejo de su padre. ¡El hombre! ¡El hombre! ¿Por qué'? ¿Sería él hombre tan temible'?
A la mañana sig1.1iente despertó y se ech~
por el mundo. ¿Encontraría al hombre? Y si
lo encontraba, ¿debería huir cumpliendo la
última voluntad de su padre'?
De pronto sonó algo estrepitoso y terrible,
algo á modo de rugido. Debía de ser el hombre, que rugía.
Pero no; era un borrico que rebuznaba con
rebuznos formidahles.
El león por impulso que no pudo contener,
acometió ~l borrico, le derribó y lo sujetó con
sus poderosas garraR.
-¿Eres el hombre?- le preguntó.
-No-contestó el pobre animal.-No soy
el hombre, ¡aunque he oído decir que algu_nos
se parecen á mí! Es un burro, es un borneo,
es un pollino, se dice de muchos.
-¿Y tú eres fuerte?
-Ya ves que no: me tienes sujeto, me clavas las uñas y no me muevo.
-Sin embargo, tu rugido es potente; no me
di6 miedo, pero me alarmó.
-No te fíes, hay muchos que reb1:1znan
fuerte, y en el fond_o son unos pobres diablos
como yo, unos pollmos.
- ¿Dónde encontraré al hombre?

Y forcejeó la serpiente y quiso_ ~11)r&lt;le~le. •
-Eres un animal muy feo-d1JO el lean.A un borrico se le perdona; á un mal bicho
se le aplasta y se le destroza.
Y aplastó y desgarr6 al reptil.
Continuando su camino, pasó la cresta de la
montaña y empezó á bajar.
De pronto vió un animal que corría, Y. sa}tando sobre él, sin es[uerzo alguno lo suJeto,
porque era pequeño y poco robusto.
-¿Quién eres? ¿Acaso eres el hombre?
-8oy el zorro-dijo el ani!rntlejo,-y valgo
tanto como el hombre por 1111 travesura, aunque los hay muy zorros: entro en sus corralPs
y me como sus gallinas, y él sólo aprovecha
las que yo le dejo.
-¿Pero le conoces?
-Mucho y desde hace mucho tiempo.
-Pues ven conmigo.
Y el león y el zorro echaron á andar y pronto penetraron en el bosque.
En esto saltó un mono, se subi6 á un árbol
y desde arriba hizo gestos burlescos á su dueño y señor, el rey de las selvas; ?asta llegó á
rascarse en forma indecorosa reg1onea retrospectivas.
-¿Qué animal es ése?-preguntó el león á
su acompañante el zorro,-¿es acaso el hombre?
-Xo es el hombre¡ pero se le parece mucho.
Algunos suponen que son hermanoi:, ó, por lo
menos, primos.
-¡Que el hombre es asi!-dijo el león, y
lanzó un rugido á modo de formidable ~rea·
jada. Pero entonces mi pobre padre deliraba.
¡El hombre, temible?
¡Temible ese engendro ridículo? Yoy á buscarle,siquiera por el gusto de cortarle la ~o~a.
- Ya no la tiene-dijo el zorro con maltcia;
-se le ha ido consumiendo.
-¡Adelante! ¡A buscar al hombre! iA c~omar su orgullo! ¡Orgulloso un ser tan rum

...

Domingo 14 de Septiembre de J 902.
Había caído en una trampa; estaba perdido. Después de bregar un rato, lo comprendió
y murmuró con roncas voces:-::\fi padre tenía razón, debí huir del hombre; pero ya es
tarde; y se dispuso á morir con dignidad, que
es lo que todo el mundo debe hacer cuando se
convence de que la muerte llega.
El león se quedó inmóvil y dobló la majestuosa cabeza.
Al borde del hoyo se asomaron con curiosidad el hombre, el perro, el zorro y el mono;
el águila se puso á plomo y miró desde arriba.
El hombre le arrojó una piedra al león á
ver si podía aplastarle la cabeza.
Pero el león le dijo:
-No me pegues ni me hieras en la cabeza,
que la tengo muy dura, y tampoco es ella la
culpable. Hiéreme con una de las flechas EN
LOS omos¡ ((los culpables son ellos, que no oye«ron el consejo de mi padre; hiéreme EN EL
cccoRAzóx, que no le quiso ni respetó como de((bfa,,,
Y volviéndose el león, presentó el noble pecho.
El hombre, que á veces es compasivo, atendi6 á su ruego, le disparó una flecha y el león
quedó muerto en el fondo de la fosa.
El hombre se inclin6 gozoso, pensando:Hermosa piel; se la arrancaré en cuanto me
asegure que ha muerto.
El zorro se desliz6 mirando al hombre de
reojo y diciendo para sí :-Ahora que estás
entretenido, voy á comerme tus gallinas.
El moho saltó sobre el perro, y en él se
montó imitando al hombre; caballo perruno
y caballero cuadrumano, salieron corriendo
por el bosque.
El águila se remon:,ó diciendo:-El hombre mató al león; hay que subir mucho para
que no me alcance; ¿quién sabe si alg(m día
me alcanzará'?

José €chegaray.

En nuestras acciont&gt;s, debemos depender de
nosotros mismo:-; y no esclavizarnos á la alabanza 6 censura de nuestros semejantes.

Hernos hablado ya de las causas á que obedece la agitación clerical en Francia, presentándola como uno de tantos incidentes ele la
vida del gran pueblo, incapaz &lt;le acarrearle
dificultades invencibles y trastornos sin remedio.
En Bretaíia es donde la resistencia á lo mandado por las autoridades se manifiesta más
ruda y tenaz: grupos de hombres y mujeres
Jel pueblo se reunieron en calles y plazas para oponerse á la clausura de las escuelas clericalei:, armando escándalos que la fuerza pública se vió obligada á reprimir.
Los grabados que publicamos son de lo rnús
i_-eciente, y representan las escenas más importautes &lt;]Ue se registraron en Bretatia.

EL GALLO.
Firme y erguido en la escamosn. pata,
el pescuezo encendido y al desnudo
lleva por arma el espolón agudo
'
e~te rey de corona de escarlata.
Mientras vi\-e, con ímpetu desata
las dos pasiones
. de su instinto rudo,
y como srno mcontrastable y mudo
del animal y el hombre, engendra y mata.

.

Ama y lucha¡ su tiempo se reparte
en victorias de Venus y de l\Iarte.
Sultán de su &lt;'omarca, le es vai:allo

La primera parte del amor es la ilusión; ln.
Regunda, es el cariño, y la tercera el olvido. La
primera es la puerta por donde Cupido entrn;
la segunda, la columna que le sostiene; y la

el rival que. le canta y que le e1widia,
y es tenono fecundo en el sen:allo
r gladiador u1ortífero en la lidia.
.

l\f.\XUEL

Cómo fueron recibidos los gendarmes por k ...
defensores de una escuela.

tercPra el rayo que la destruye ...... aunque resultan casos en que, cual el ave Fénix renace
de sus cenizas.
'
La mujer debe tener siempre la. suficiente
dignidad para despreciar al bom hre que no sepa estimar sus méritos.

•

Abriendo una puerta.

...

~

•

6
¡:•.t
- . ¡..

t

....

S.

Pw11.\HD0.

·,!.
L'
&lt;:
r'I,.
~

..---::--1-·•~

1

El auior es una gran ninlad que muéhos
ignoran cuánto vale.
Salida de religiosas.

•

�Domingo 14 ' de Septicrnhrc de l!l02

EL MU.N"DO ILUSTRADO

UNA HACIEN D A HENEQUENERA.

AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 12.

Sub•cripción mensual foránea, $!.SO
ldem Jdem. eu 1a,Cai•it.a1,,, t,::!r,

MÉXICO, SEPTIEMBRE 21 DE 1902.

Oerente: LUI~ Rt'l't~ !IPINDOLA.

Dlrecton LIC. R,U 'A I L RU'llt !tPINDOLA.

H acienda de Subinkancab.

I'

Yucatán, cuya tierra árida se presta bien poco á lograr filones para la riqueza pública, se
ha engrandecido prácticamente y con pa~os
tan rápidos, que en estoi- momentos es por
demás oportuno considerar cuán grandes ,;acrificios ha costaclo y seguirá costando á quienes se clediean con ahinco á labrar su prosperidad. De aquel suelo pedregoso, seco, calcinado puede decirse, por los abrasadores rayos
del sol, los hacrnda&lt;los y loR jornaleros han
llevado á la Yida un manantial de biene!'I y
procuran empefloi-amente rom\el"\'arlo para
que nadie pueda ta.char de incuria á los que
poseemos con orgullo el nombre de mexicanos.
Este manantial &lt;le riqueza, el henequén, tan
solicitado en los mercados extranjeros, y cuyos pingües rendimientos parecen fabuloso1-,
es una buena pruel&gt;a de cuánto pueden realizar el amor al trabaje). la hábil dirección que
Íl la diaria labor se infunda.
~o se ocultó al trabajador yucateco rsfa Yerdad, y cuando descubrió que en los pedregale;; mismos con c¡ue la naturaleza quiso cubrir
la tierra de su Estado, se podía sembrar la
planta bienhechora, dedicóse con imponderable tesón á ohtener frutos sazonados y ricoR.
Por esto se ve que en la faena de explotar 1a
fibra henequcnera, ha puesto Yerdadero amor
para facilitar la dura tarea, y no se cansa ele
conceder recompensas á quienes con su inteligencia le ofrecen el medio de confleguir esta
facilidad.
Dan testimonio &lt;le ello las numerosas máquina¡.; desfibradoraR hasta hoy inventadas,
los tranvías y ferrocarriles c¡ue cruzan los plantíos de henequén, el embellecimiento que, Ít
costa de mil Racrificio,:, se procura en las tii,cm; de r•n111po. El cRpíritu del hijo de Yucatún no ha rn,cilndo un instante: isa.he que pa-

Don Emi l io Peón Cisneros, acaud alado
henequenero.

ra plantar cada úrbol, está obligado ít \·encfl·
la resistencia que le oponen capas enormes de
piedra; que para ronstruir caminos, necesita
salvar todas las asperrzas c¡ue los terrenos

incultos ofrecen al trabajo humnno; por último, que careciendo de sufkientc 11úmero de
jornaleros, cada dificultad se torna en inYencihle. Y todo lo ha vencido: la resistencia de
los pedregales, la aspereza ele sus terrenos; .\.
sufriendo pacientemente los rigores de su clima y substituyendo con máquinas la carencia
de brazos, se puede envanecer de que ha lleirado, si no al triunfo clefi11itirn, sí á Yictorias
mu v estimables sobre la naturaleza misma.
Ofrecemos hoy á los lectores ele EL :\Iurmo
lLusTRADO una prueba irrefutable de cuanto
dejamos dicho: los cloR grabadoR qt..e se publican en esta página y que repi-ese11tan dos viRtas tomadas de la hacienda Suhinkancab. de
la cual es propietario el distinguido caballero
_vucateco Don Emilio Peón Cisneros.
El primer grabado representa la caRa principal de la hacienda, seguidii ele una frondosa
huerta, y el segundo un plantel ele henequfn.
partido en el centro por un camino, el cual se
puede recorrer, corno se ve en el grabado, hasta en a.utomóvil. Esto cli-mucstra Ít qué grado
de adelantamiento ha podido llegar el ei;fuer•
zo de los hacendados yucatecos: han convertido en amplias y bie·n pavimentadas calles
los caminos que á sus fincas conducen, y ahora disfrutan de una facilidad de comunicaciones poco adquirida en otros Esuulos &lt;le la República.
Carruajes de suyo delicadoE, hechos para
cruzar por las ciudades ele las cultísimas ca•
pitaleR del mundo, pueden emplear!'!:', y con
el éxito ciue proporcionan la rapidez y la comodidad, han llegado á facilitar el transporte
en los úridoi- plantíos de heneciuén; y, de esta manera, han comprohatlu que la peri&lt;everancia en el trnhajo lo \ ºt'llCC todo y c•s digna
de toda recompensa.

Á ORILLAS DEL LAGO.
(C uadro de

Un plantio de henequén.

w.

Menzler.)

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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