<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3747" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3747?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T13:45:41-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2387">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3747/El_Mundo_Ilustrado._1902._Ano_9._Tomo_2._No._13._Septiembre_28..pdf</src>
      <authentication>e6588ba88c462a388f5580d9db7b8d16</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117567">
                  <text>!Jomingo 21 de Sepliembre de 1902.

EL

EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 13.

MÉXICO, SEPTIEMBRE 28 DE 1902.

Director: LIC. RAfAfl Rtl't&amp; &amp;PINDOLA,

Subscripción mensual fon\ueü, $1.~lll
[dem ldem. en hl,.Ct1.)•ILt1l," 1.~;¡
Qerentei LUI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA.

LA PESCADORA Y EL PASTOR
ESTIO

(Cuadro de Charp1ntior-Bo1io.)
(Cuadro de Kaemmer-er.l)

�Domingo 28 de Septiembre de 1902.

NEVANDO.
Aquí dentro, fuego; ahí afoerR, nieve ...... .
Así eres tú, como clijv aquel poeta que tan
bien te quiso:
«ruego en el corazón, nieve en el rostro ... •"

,

Fuego como éflte, calor de hogar, manso,
tranquilo, no enervante como el del sol ele estío, que ata el ingenio,)' _pára la fantasía, y
entraba al par los movimientos &lt;lel cuerpo y
del pensamirnto; fuego tranquilo_, del que n.o
hay que temer que suba á incendio, fuego ahmentado ele excelsas materias, de troncos generosos que un día tuvieron flores y cuando
ya no las tienen privados de alegrarnos con
ellas los ojos, se' dan en pasto á la pama para
yolver á ser útiles y prestarnos abrigo y consuelo ..... .
Tal hubiera sido tu amor, e~toy seguro.
Primero flores, l'Jego luz y calor.
.
Si la vieras esta noche qué bomta, tú á
quien tanto gm;ta la nieve!_
.
Si pudiera yo verla contigo, yo á qmen tanto gustas tú!
Ha caído de repente y durará un momento.
:Xo es la nieve frecuente encanto de estos
e-limas, como en el mundo sois raras las muchachas como tú.
Aparece siempre ú. nuestros ojos como espectáculo nunca visto y viene á herir nue¡¡tra
fantasía con la intensidad y la fuerza de un
pensamiento nuevo.
Así á través de uno y otro año, de uno y
otro dolor verdadero y de una y otra ficticia
ventura viene blanca como la nieve, tu me·
moría á ' llenar ' de poético y tnste
encan to el
pensamiento. Baja sobre él mansamente, como bajan sobre el agostado jardín esos copos
y le van form;i-nclo esta blanca vestidu.ra que,
con ser tan fria, parece que ha de abngarle y
protegerle.
Como es tan raro que nieve, hasta la luna,
esta esqufra de quien apenas conservábamos
memoria, se ha dignado salir á verlo.
Yo la he saludado con la misma alegría que
á ti cuando pasado un luto apareces en una
fiesta y pensando en ti me he puesto á contemplar el maravilloso espectáculo de sus reflejos sobre la nieve.
Qué luz tan melancólica, tan hermosa! Qué
musa!
La nieve, que es triste, parece sonreír ante
las caricias del astro, como se sonríe tu rostro
pálido al sentir sobre sí la luz de unos ojos.
Si pudieras verlo, tú á quien tanto gusta la
nieve!
Durará un momento, pero la impresión de
esta blancura, de esta delicada belleza de la
nieve, vivirá aún largo rato en mis ojos, como
en mi memoria la de tu hermosura, con que
me alumbro entre las nieblas y oscuridades
de la vida.
A mí me gusta la nieve porque te gusta á
ti, y á ti te gusta porque es blanca.
Y repara que quizá no he dicho una simpleza. Blancos son tus pensamientos, y. tus
sueños, y tu alma y tu rostro, y blanco tiene
que ser todo lo que te guste, y por ser blanco
es por lo que tiene que gustarte, porque lo
blanco es la pureza, lo inmaculado, lo no vulgar, y tú no puedes encontrar be1lo nada que
no sea así.
En el jardín del mundo, del que sois vosotras las floresL-y nosotros pudiéramos ser los
árboles, quién el fuerte roble, quién el laurel
glorioso, quién ¡ay! el ciprés tristísimo,-las
hay de todos colores y aspectos. Prefiere uno
los claveles, porque son alegres; otro los encuentra vulgares y elige la rosa de té, por lo
triste, por lo aristocrática; hay quien escoge
los pensamie~tofl, por lo que significa!&gt;, y no
se paga de exteriores encantos ..... .
Pues bien, en ese jardín tú eres la rosa blanca, la que todos admiran, aunque sin atreverse á aspirar á ella, la que no se disc:ute, la que
no admite comparaciones ni rivalidades.
:íi;l blanco es la suma de todos los colores,
de todas las bellezas d1tla vista, por lo tanto.
La pureza, que es el blanco entre los mati-

EL MUNDO ILUSTRADO
ces del espíritu, es la suma de todas las virtudes de todos los afectos tiernos y generosos ...
\\.istas á través de tu alma la vida y la naturaleza humanas, se transfiguran y em bellecen; bajo ella ocultan sus asperezas la una, su
flaqueza y miseria la otra. En lo cual eres todavía igual que la nieve, que cubre con una
inmaculada alfombra el lodo y sucio aspecto
de la calle ó el camino.
Celestemente hermosas sois tú y la nieve!
Parecen estos copos pétalos de rosas blancas
que alguien se entretiene en deshojar desde
arriba ........ .
Diríase que ibas tú á pasar por debajo.
Y eso parece tu rostro; no blanco, sino nevado. Pálido, no por falta de color, sino por
sobra de blancura...... Hermosas sois tú y la
nieve!
¿Por qué va á ti mi pensamiento siempre
que veo nevar? También es blanco el sol y no
se te parece sin embargo.
¿Será que son trif:tes la nieve y tu recuerdo?
Ello es que de tal modo os asocio yo en mi
mente, que no parece sino que eres tú la que
nievas ........ .

E.

MENÉNDEZ Y PELA YO.

BiBLICA.
...... Cuando tú llegas, se van iluminando
poco á poco las colirnts y los. cárm~n~s.
,
Viendo tus pupilas, se ale¡a el vie¡o hast10.
Con todo el oro de tus cabellos, podría forjarse un ánfora.
Anfora es tu seno donde habita la miel de
un panal raro.
Anfora es tu nuca donde dormitan lánguidos los besos.
Con lai, camelias de tus mejillas, podrías
asustar á la vendimiadora implacable.
La muerte sentiría tristeza inmensa viendo
la púrpura de tus labios y el marfil de tu cuello.
Hay en t1 triunfo de tus cari~es, un beso
misterioso de la sangre y de la meve.
Tus ojos tienen fulgores del misterio; tus
ojeras son dos violetas marchitas por la escarcha.
Tus manos son dos lirios largo:; con franjas
violáceas.
Son dos estrellas tus ojos que disipan la negrura de la ruta de los tristes.
Vas marchando hacia la tumba lentamente; sin darte cuenta......
.
Tu juventud se apaga, va á tenmnar el clamor de tu apoteosis.
El clamor de la gran multitud que saluda,
se esfuma y languidece.
Y todavía, oh estatua, sigues adorándote á
ti misma, y vas cerrándole el paso á los que
en peregrinación van á tu encuentro.
Afrodita se hace trágica, inclemente y enferma ........ .
Yo quisiera saber en qué piensas en tus nochE:s de dudas é insomnios.
La.,.gran victoria será de los gusanos y de
la podredumbre.
El sepulcro con sus fauces- de piedra, se
tragará una Venus que tuvo miedo á la infinita sensación de un beso ........ .
JuA~ D'SoLA

EL HAZ DE CAÑAS.
Había en una aldea un mocetón fornido,
bruto como un alcornoque, que no sabía que
las fuerzas sirven para trabajar y no para reiiir. Su brutalidad nativa inducíale á pelearse de continuo vera el terror de los demás
mozos y el escándalo de hombres y mujeres.
Un día que el alguacil quiso reprenderle, trab6 conocimiento con sus puños de jayán y
desde entonces campó por sus respetos.
En el mismo pueblo habitaba un chico muy
listo, muy bondadoso, muy querido de sus
iguales y de sus superiores.

==
Quejábanse un día en su presencia de los
desafueros del jayán cinco ó seis muchachos
á quienes había dado un soberano pie de paliza por un quítame allá esas pajafl. Tocios
convenían en que aquello ern intolerabli,, pero convenían también en que era preciso sufrirlo, bien así como se sufre una epidemia ó
una sequía.
-¿Creéis que el mal no tiene remedio?
-Tal creemos.
El chico listo, que era quien había hecho
la pregunta, dirigiéndose á los demás f i,efla~
!ando un haz de cañas que bahía Junto a
ellos, dijo:
,
-Coged una de estas cañas y probad a
romperla.
.
Hizo la prueba uno de los oyentes y sm
esfuerzo rompió la. caña.
--¿Cuál es el más forzudo de ,·osotros?
-Yo.-contestó uno.
-Bien. Coge seis cañas á la vez y rómpelas.
-Ya está,-contestó &lt;le allí ú un rato el
que hiciera la prueba, rojo y jadeante aún,
por el esfuerzo que hiciera.
-¿Te atreverías á romper doble número ele
cañas á la vez?
-No.
-¿Y á romper el haz entero?
-N'i por pienso.
-Pues ahí t,méis el remedio que buscáis.
El que os aterroriza y os doma, lo hace porque sabe que puede pelear con vosotros uno Ít
uno. Tomad ejemplo del haz de cañas. Preste
cada uno de yosotros á los demás su fuerza;
uníos para un fiu común y no habrá quien se
atreva con vosotros.
Surtió efecto el consejo y, en lo suce!&lt;ivo,
el matamoros se convirtió en mansa oveja.

***

CANTARES.

Yino, sentimiento y poesía
hacen los cantares de la patria mía ..
Cantares ........ .
Quien dice cantares, dice Anda! ucín.
A la sombra fresca de la Yieja parra
un mozo moreno rasguea la guitarra ...
Cantares ........ .
Algo que acaricia y algo que desgarra.
La prima que canta~· el bordón que llora ...
Y el tiempo callado· se va hora traR hora.
Cantares....
Son dejos fataleR de la raza mora.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Septiembre de 1902.

cJ&amp;assenet.
UN TRIUNFO ARTÍSTICO.
Siempre nos ha parecido que los técnicos
exageran al asegurar que el público debe concunir á las a11dicioneK musicales armado de
las reglas y preceptos &lt;le! arte para juzgar confor~1e á ellos .la¡; obras que se le presenten.
Es tem!e!1c1a ¡,res~nt.uosa y ridícula, f~ta
de los cnticos especialistas, de 111ostn.r por
todas partes que su 1mperioridad sobre la mai&lt;a
comú, estriba en que ellos analizann, desmontan .v desmenuzan la obra de arte, y que
por ello se dan cuenta exacta de la función
m~cúnica, ei1 tanto que los otros, la multitud
«d1le~tan ten, sólo sabe sentirla en su ignornncia
y de¡arse arrebatar por una emoción en la
cual parn nadn ú para n1u1· poco entran la reflexión .r pJ aníllisi:;.
m público hnce hien, ú eRo rn, á experimentm la impresi(m (:',it.ftica pura, :;in :ípicf' ni
n~e~cla de e,;tndio; no ,·a :'t rcsoh·cr prohlcmai-:,
•~1 a apl1;ar conocin1icnto;;, ni ú discutir teonas; ,·a a una 1-'0la cosa grand&lt;': Íl s(:'ntir.
Rn buena hora que los niédico;; se preocupen ante his Ve11ns de :.\Iilo, de ob:,ervarlas &lt;lef;de el punto de \'Í~ta de la anatomía &lt;le laR formas; en buena hora que lo:; dúmineR aiiejos
no~e•~ que los ':ersos dt' Regnier faltan ú la
retorica de Blair; Jwro lo~ que tienen la i11~uiciún del arte y vi:,;it:111 la sagrada y pequena Rala del Loune, ú leen en el silencio de
SIi!:&gt; •~1e&lt;lit:iciones los ,cl'ri111Pr08 Poemas», no
necesitan para deleitarse sino de la educación
del buen gusto y del refinalllicnto del ~entido
estético, ~¡ue suelen encontrarse mejor en la
constanc1a, en la ¡wrsfwerancia de la oh~ervación, natural y espontáneamente guiada, que
t'n_ las. profundas filosofías y en las áridas exphcac1ones de la té&lt;'nica.
Todo esto no quiere det·ir que la crítica
sena y grave no tenga papel; lo tiene y muy
tia.scende~t.al, .,:ob~·e todo en la época prei-ente;
pero la cntic:L esta fuera de Iugar cuando el
g_rupo huma1~0, 1·o!npie11do_ la,; vallas preceptH;tas, y ])ORe1do t,e entusiasmo, aplaud,., sin
resen·a una obra tic arte porque hn sacudido
lo~ espíritus con una intensa emoción,. les ha
hecho entrever el idea l.
•
La cdtica podrít decir cuanto quiera de la
leyenda de ~Ias!;enet: si e.:; reliaiosa si 110 lo
.
o
'
es; s1. carece e1e originalidad
ó la
po1-ee;
si es
alta y nohle hasta la altura y la nobleza del
asunt0; nues~ro público, en cambio, que]no

puede decir nada de eso, no ha experimentado una sensación más honda y máf' sincera
que la que le produjo la inspirada múRica del
maestro, fr~ncés. Es música hecha con pasión
y ?º!1 lagnmas, .amasada con amor y dolor;
11; us1ca g_ue pal pita de tern urn y brilla de poc•
1:-1a; música que desc1ibe el paraíso de N'azaret, la gris y tri;;te calle de la Amargura y
que luego deRcribe y pinta con todos los c~lo·

nas pmtorescaH;u sabínmos que maneja la orquesta con una genial habilidad; sabíamos que
es 1111 gran poeta, un soñador excelso; ahora
nos h~ convencido de quP. es un hombre hueno. Solo_ un bueno puede concebir y escribir,
e!1 las le¡anías de m1 éxtasis ei::a música unc10sa y divina, que humede¿e el coraz6n como
un rocío y lo perfuma como un húlsamo.

***

EL MAESTRO MENESES.

res de_!, iris e} _rompimiento de gloria de la
Asunc10n; mus1ca que ora con los labios ele
María, canta con el coro de los úncreles llora
º el' ,·ino
con 1os 1amentos aposto'l'1cos, ríe con
en las bodas de Canaan; es l(wubre
en la tem0
p.estad, épica en las trompeta s de los centuriones, voluptuosa en la danza oriental, so·
lemne y l'anta enel «Magnificat.,1
Conocíamos á Massenet como un erran sinfonista; nos habíamos deleitado con :us «esce-

:Xo importa la vida, que ya está perdida;
y después de todo, ¿qué es eso, la vida? ......
Cantares........ .
Cantando la pena, la pena se olvida.
Madre pena, suerte; pena, madre, muerte,
ojos negros, neg~os, y negra la suerte ..... .
Cantares ........ .
En ellos el alma del alma se vierte.
Cantares. Cantares de la uatria mía;
cantares son sólo los de Andalucía.
Cantares ....... .
Xo tiene má~ notas la guitarra mía.
MADRIGAL.

Y no será una noche
sublime de huracán, en que las olas
toquen los cielos .. . Tu barquilla leYe
naufragará de día, un día claro
en que el mar esté alegre.
Te matarán jugando. Es el destino
terrible de los débiles ...
:'lfientras un sol espléndido
sube al cenit hermoso como siempre.
)fAxuEL :i\L.\rHADO.

Conjunto de ejecutantes.

El público se ha sentido una Yez más subyugado por el talento del compositor, y ha
agradecido ele todas veras al maestro l\lenesei;
este rasgo de filantropía artística este esfuerzo su1?re1110 tan desinteresado y tan noble. }l~l
nos hizo conocer estas bellezas·; justo es el tri?uto de homenaje t1ue le hemos rendido. Su
11:J~tilso ha estado á la altura de la obra. Y,
?1gamoslo con benepl~;ito, los elementos que
se ha allegado, tambien. El señor Malda
que co~ab?ró en la traducción del libreto, me'.
rece as1m1srno un elogio.
La voz pura y suave, y el alma sere1~ª Y contemplatoria de la eminente cantante
~•:a, ~cho?, y la garganta pri\'ilegiada ele la
::ita. Galvan de Nava, y las excepcionales fact~ltacl~s c~e la ~rn. Cejudo de lintiérrez, y e1-a
g1a_n espe1anza del arte que se llama :\!arfa
~ursa Esc~har, y lo~ Sres. XaYa, García .\belo, Y ~Ian~, han sido factores importantísimos del éxito.
'\ la altura de estos factores han (:'~taclo los
con¡untos, el orquestal y el vocal, al grado de
4~1e podemos afirmar que en l\léxico no fle haLian escucha~o nrnsas tan seguras, tan numero~as Y ta•~ ~ien dirigidas.
. Las authc10ne~ d_e ((La Yirgen" !"on el Rugurio de un resurg1m1ento lírico de gran alc.1 ncf'.
Así lo deseamos para bien del Arte.

Debido á la falta de luz y á lo numero;;o uel
¡ierso~~al que tomó parte en la ejecución de
«La \ irgen_,u no fné posible obtener una buena fotografia d_el conjunto de artistas. El grabado .&lt;Jue publicamos, dará á nuestros lectore~, ~lll embargo,. una idea del aspecto que
of1e?1~, el escenano del Arbeu al concluir la
au lic10n.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Septiembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

IDILIO Y TRAGEDIA
HI va ahí va, gritó á lo lejos iln pelotón de chiq_uillos, corriendo pecho arnha
por uno de los campos del
pueblo, detrás de una bandada de perdigones.
En los peñascos de las cuencas y en el fo.ndo de las gargantas del terreno, el eco repite
desde cien sitios «¡ahi va, ahí va!", de un modo desvanecido y aéreo, como si otras cacerías
se verificaran en diversos sitios del monte.
¡Qué vistosa y qué bizarra partida de cazadores!
El hijo de la «Chirrina," Andrés, general
en jefe del antlante escuadrón que escasamente llega á los doce años, reparte ~rdenes y pedradas en todas direcciones y anima al tropel
con su actividad y la dirige con su b~en golpe de vista «trapacera.)) Le ha prometido una
buena su patlre pero sabe el muchacho que
el hosco autor de sus días está en el pueblo
inmediato, y al verse el rapaz libre, estalla

nos diversas actitudes, y la l"iente plasticidad
y la gracia más pt~ra y fresca, seducen en el
lienzo vivo y caprichoso.
El cuadro se descompone cuando se persu~den los chiquillos de que no pasan los perdigones.
-Puez eyo e que hay que buscarlos.
- Eso digo yo.
-Puez yo no. Yo digo que ez mejó ir á
arcanzá er nío e cigüeña que hay e no arto e
la atalaya.
-Mejó é jezo, clama la mayoría de las voces, y allá va la risueña partida entre la~ llamas vibrantes del sol, que arranca chispas
de las piedr&amp;s.
La atalaya era una torre en ruina? 1;1na altísima edificación de moros, un prochg10 de vetustez con su manto de hilos de arnña, sus
anfractuosidades llenas de germinaderos de
reptiles, sus matorrales á media obra, que no
se sabe de qué jugo beben, y sus troneras, por
las que se veía la lista del mar azul y las
arenas.
Una especie de espuerta de broza, un nido
colosal hecho á trompicones, dejábase ver en
la cima, y cerca de él, sostenidii por milagroso equilibrio sobre un pie, una cigüeña castañeteó el largo pico al ver acercarse á la torre
el tropel de libres muchachos, y se elevó á
grande altura.
Se echó la «china" para ver á quien le tocaba hacer la ascensión al nido; hubo disputas,
bulla, gresca, arreglos, desarreglos, y, por fin,
Andrés, Andresillo, el más denodado, el más
valiente, el más simpático, fué elegido para
el caso.
-Bueno, dijo, pero no matamoz los pájaro
zi los tiene; ná más que velos, ¿eh?
Se remangó el único jirón de manga que tenía su camisón, lió en un e~tropeado papel
un cigarro de pámpanas secas, describió varios brincos y zapatetas antes de aferrarse á la
obra, y por fin se agarró, en actitud de ~ana,
al edificio. Ascendió por aquella escala inverosímil; gan6, trazando culebreos, algunas Yaras C:.e altura, arañó, sintió el escal~frío del
riesgo varias veces, y en un htwquecillo maaantas y los pedruscos de las cuencas devuelvor que los demás. puso un instante el ciga~en las sonoridades fantásticas y repiten muy
para hacer descansar á los pulmones. Fudébilmente: «¡Ayí va! ...... ll
mó de nuevo, tornó á saltar la pajuela, hizo
Ladera arriba los granujas huyen como deen el aire unos garabatos de alegría con una
monios· uno tropieza, otro quita la vez al depierna libre, y apechugó de nuevo con la
lantero' éste da una voltereta para caer de pie
torre.
como l~s gatos. En un recodo, los perdigones
Ya estaba cerca del nido, y forcejeaba, canse acoclan rimando el color de sus plumas con
sado
de la lucha,á una altura vertiginosa.Ateel de la tierra, y el escuadrón de cazadores parrados los espectadores, ni proferían palabra
sa &lt;le largo.
siquiera. De pronto sintió Andrés un colosal
Entonces los animales se remueven, inspecaletazo en el rostro, á la vez que oyó un grazcionan el terreno alzándose sobre sus patitas,
nido feroz de ave furiosa; llevóse el rapaz amy viendo el campo libre, toman la ruta del
bas manos á la cara, perdi6 con el punto de
monte.
apoyo
el equilibrio, y cayó al espacio; volteó,
Rendidos de nuE:vo los chiquillos por e1 sol
rebotó, grieteándose el resonante cráneo cony la carrera, dan en tierra bajo unos parrales,
tra una peñn. La punw. del cigarro tard6 más
rojos los carrillos, las frentes sudoros3:s, el
en bajar, y por un capricho del aire fué ~ caer,
aliento jadeante y desollados maaos y pies.
encendida y humeante, en la desportillada
-¿Sabei que pica bien el sol? clama el reboca del muchacho.
voltoso ,,jefe,, con los ojos encandilados.
El idilio se había trocado pronto en trage-Jaremos sombreros con las pámpanas.
dia,
en tragedia imponente y horrible.
-Bien pensao, miá tú.
La primera idea ele los chiquillos fué la &lt;le
Y las guirnaldas flotantes de la vid, los sar•
salir huyendo; algunos ni volvieron la cara
mientos vestidos de hojas, caen trcnchados al
atrás hasta entrar en el pueblo, yendo á refusuelo en haces hermosos. Un rapaz traza de
giarse en el seno de sus madres; otros dieron
un periquete una corona y se la planta¡ otro
parte de la desgracia ..ntre espasmos d~ mt~e~combina un círculo de verdura y lo ajusta á
te
y castañeteamiento de dientes, y la noticia
sus sienes· el de más allá teje una trenza de
voló como un río de p6lvora por el pueblo.
pámpano; y la rodea al cráneo hirviente; éste
Salieron á recibir el calláver, que era conduarre~la la más graciosa diadema de Baco y
cido en hombros, viejos, mujeres, niños y toengalana su cabeza con ella; todos se adornan
cto el vecindario en masa.
como dioses griegos, y son de ver las caras suUn plañido fúnebre, compuesto por gritos
cias, los carrillos dados de obscuras pincelade
den locos, por exclamaciones de pena de
das, los torsos de color de bronce empavo:iacien labios, y por los retorcimientos de dolor
dos por el sol, bajo aquellas coronas egregias,
de la madre, llegaba al alma con el trágico
bajo aquellos adornos clásicos.
aparato de las grandes desgracias.
Grita uno de los chiquil~os«¡Por ayí van!»,
-¡ ¡Mira, mira! !-decían las mujeres á sus
y las profusas figuras del cuadro, fijas en el
hijos.-Pa que te sirva de escarmiento, pa
suelo, se inclinan hacia un mismo punto; comque no güervas á andá por ezos ~mpoz. ,
binase una aucesión de perfiles, revuélvanse
Los niños veían con agrandamiento. de OJOS
de modo distinto los cuerpos, adoptan las ma-

Sobre ésta caen infinitas filtra0iones babeando sus hilos sonoros, y cada gota, al caer, parece llevar el canto de una lírica orquesta. U11
nutrido repicar de sones armoniosos hal.aga
dulcemente los oídos con efectos de músicas
extrañas. Los muchachos callan un momento seducidos por esta sinfonía, y se ponen á
cdntemplar los círculos, rayas, rizos y_ ondulaciones que arrugan la «tez&gt;&gt; susceptible del
agua. ¡Qué misterios! Allá abajo, en .el hond.o
de aquella sima transparente, una v10len~ísima mancha de fuego, un relámpago de vivas
tremulaciones, ofusca y pin?ha los ojos con
mil espadas de oro: es la copia del sol.
-¡Mira, y no se apaga! dice uno de l~s chiquillos al verlo lanzar sus llamas de tnunfo.
-Porque está ma abajo del agua y no le
yegan laz gota.
.
-¿Y á cuántas brazas estará de nosotros, tú?
-¡Anda! Lo menos á veinte.
- ¿V amo á cogé una caña pa pincharle?
Los perdigones surgen de pronto, bruscamente, del matorral, y dejan cortado el diálogo de los cazadores.
-¡Ayí van, ayí van! repiten de nuevo los
chiquillos, lanzándose en polvoroso tropel,
como dice Virgilio, y los peñascos de las gar-

de alegría, como si fuera el graneado de un
fuego de artificio. Le siguen pisándole los talones Periquín, hijo de la Tarasca; Anselmo,
nieto' de la Cantimplora; Lorencillo, sobrino
de la Porcuza; J usepo, hijo de Trincacopas;
Celedonio, ahijado de Matapenas; Robustiano, nieto de Orinaduros; Pantaleón, primo de
Piernascomhas, y hasta las docenas de desarrapados, que, cuando llegan las postri~erías
de a~osto, ee lanzan á las cacerías de p~Jaros,
y no dejan en todo el contorno árbol sm pedrada huerto sin avería, lagarto sin ser acosado 'culebra sin ser perseguida, y charco ó
poza' sin que reciba sus cuerpos denegridos.
Congestionados los rostros bajo el potentísimo sol que cae de los cielos, descalzos de pie
y pierna sin montera ni cosa que resguarde
el cráne~ del calor, y reuniendo entre todos
un traje hecho jirones, pues el que lleva un
pernil, caree~ de lo demás, y el q.ue enseña un
tirante no tiene calzones que suJetar, van comunic{mdose en atropelladísimos diálogo~,
rendidos ya y asfixiados por la carrera.
-¡Por ayí se han metío, miales! gritaba
Andrés, ayí san acurrucao junta la aberca;
vamos á eyos.
Y cautelosamente, inclinando los cuerpos
para ofrecer menos ?lancos á l~s. perspicac~s
miradas de los perdigones, se dmge la partida de chiquillos al boscaje que pone techo de
grefias á la superficie del estanque.
¡Qué vaho de frescura al entrar bajo aquella tupida bóveda! El enzarzado pabellón deja dibujarse en el suelo una azulad.,ll, randa de
sombra taladrada de lunares de oro, que se
deslizan sobre el agua cuando el viento mueve mansamente el ramaje. Los chiquillos
muestran, salpicados de esos lunares de luz,
piernas, brazos: rostros, manos y cabezas. A
veces, el fantástico encaje sacude su tapiz aéreo, y entonces los millares de pupilas oro
corren sobre los cuerpos de los muchachos con
precipitación deslumbrante y vertiginosa ..... .
Después de buscar inútilmente los perdigones, se ponen á mirar los rapaces, echados sobre los muros del estanque, la copia de los
cielos; de las raro-as, del musgo y de todo el
bosque, allá en el fondo misterioso del agua.

rro

el cuerpo muerto, v retrocedían espantado~.
En la humilde casa de Andrés fué colocado el
cadáver, y la noche cay6 8obre el espíritu de
la ma&lt;lre como un océano de sombra. Todos
los vecinos del pueblo acudieron al velatorio;
en el regazo de las mujeres los niños· en grupos cabizbajo¡;, los de igual' edad á la' ele Andrés; los viejos, acostumbrados á los dolores,
con una tranquila resignnción al lado de otros

Por la tarde, en medio de la quietud excel,;a de los campos, 8e dió principio al entierro.
El cura, revestido de negro, llegó con ,;u acompanamiento sagrado á la puerta de los padres
del muerto, y les pidió al hijo de su alma. La
madre arrojó un inmenso grito de sorpresa
que dejó rotas sus entrañas. El canto fúnebre
lo pidió con nuevos clamores, escudriñando
el corazón para estremecer sus más leves fibras.
Cogieron los que fueron amigos de Andrés
la caja, y estalló esa sinfonía terrible, tri&gt;menda, de aullidos de almas que se retuercen y
despedazan de dolor, de cong&lt;&gt;jns que rompen
en lágrimas, de voces profundas que entouan
el canto de la muerte, de aroma de las rosas
ajadas, de jazmines marchitos, de clamore8,
de besos, de llantos.
Es la inmensa frase de pena con que se despide al que fué: la tierra cae sobre la gracia
segada en flor; las piedras insensibles retumban en la caja dando golpes de cólera; los ojos
que quedan bajo tierra, no verán más rayos
melancólicos del día, los misteriosos simulacros de Iuz de la tarde, el ajamiento de tintas
de los cielos, el mar azul que no lejos de la
tumba canta su estrofa eterna.
Hay que decir adiós al muerto. Pretendió
subir donde los pájaros y cayó por falta de
alas. píos se las puso al cuerpo de las aves, y
no qmso prenderlas al cuerpo de los niñoR
que son más bellos que los pájaros.
'

Salvador lf ueda.

AL LAGO DE CHAPALA.

viejos; las mujeres con el alma en cruz, clavada por la pena.
Cuando el ~adr~ de Andrés volvió del pueblo cercano, bien mternada la noche, vió el
pueblo de luto, gentes á la puerta de su casa
resplandores de cirios que salían de su habi~
tación, y por último, como quien es presa de
una pesadilla, á su hijo muerto. Hubo una
explosión inmensa de lágrimas, un valiente
triunfo del sentimiento.
Se tiró el padre contra el suelo, diciendo
que quería morir como su hijo; pensó desgarrarse de pena. estallar.
La tensión del dolor lo redujo al cabo de
algunas horns. En el velatorio imperaba un
silencio absoluto, roto sólo por algún recru\lecimiento de lágrimas.
En las profundidn&lt;les del silencio. allí donde los seres que asisten á un velatorio oyen
terribles músicas ,megras,» palpitaciones de
cajas destempladas, compases repetidos de
duelo, andares de muerte y voces de Yisiones
el alma humana formula, traza la interroga:
ción eterna, y espera con el oído puesto en la
sombra. Todas aquellas músicas extrañas no
pueden concretar una frase, no pueden cuajar una palabra.
Las armonías pasan y vuelven; tan pronto
preludian marchas lúgubres, tan pronto imitan sollozos y rezos, ya remedan ruidos de
mantos que se arra~tran; los cirios restallan y
dejan una línea de ceroso humo en el aire· las
almas sienten inmovilidades de piedra· ;ólo
, .
, añade su 'músiel gran mecamco,
el corazon,
ca involuntaria á las misteriosas que paRan
por el fondo tenebro~o del silencio ..... .
Amaneció, )' vino una luz de muerte á manchar de palideces los rostros; las miradas parecían despertar de una noche eterna.
Durante el día vinieron los chiquillos compañeros de ~ndrés, á .~char lágrima~ y jazmines en su caJa. Una nma, como de cmco años,
llegó con un brazado de rosas, las ech6 sobre
otras rosas, se arrodilló y movió los labios como vió que hacían las mujeres. ¡Oh divina
oración la suya, tan pura como la luz de una
aurora de mayo!

¡Qué serena quietud y qué divina
la paz de tu ribera soñadora
á la luz del crepúsculo que dora
el agua con la lumbre vespertina!
¡Cuánto adoro tu calma peregrina
al fulgor de esta tanle encantadora
oyendo la cadencia arrulladora
'
con que canta la onda cristalina!
Aquí está, suspirando hajo el cielo
mi corazón, que triste y sin consuelo
llegó hasta ti, cansado y dolorido; '
la calma de tus ondas es la calma
que anhelan los ensueños de mi almn
en sus profundos éxtasis de olvido!
FRAXCISCO lZÁBAL lRIARTE.

La Noche estaba azul azul obscuro
1:;'na amati.sta enorme y 'transparente '
Eran los c1elo8, en que el brillo puro
De los engarces de ai,tros dulcemente
Cir:itilaba; las lámparas de gemas
TeJían 11111 fulgores como hielo
E"11 l1!-s ramas y ,abriéndose
'
'
las yemas
Crepitahan los arboles tranquilos.

Li;. Noche estaba azul; en la serena
Divagación de la nocturna amante
De prnnto murmuró la cantilena '
De un lejano y nlegre caminante ..... .
Lentamente, distinto se hizo el canto,
Como un chorro de fuerza y alegría ·
Que .se desborda ~n. ~itmos, y al encanto
La Noche con fru1c10n Re estremecía:

II.
,,~ací con una aurora, soy de Oriente
Soy ge~elo del Sol, llegué á la vida
'
Con mi robusta carne estremecida
Por un soplo de fuerza armipotente,

Domingo 28 de Septiel::nbre de 1902_

La Luna.
Leve bruma de plata descenél.ía
del triste ocaso de color de hielo
cual un sudario de profundo dt,¿1 0
sobre el cadáver pálido del día.
Vagué en la noche misteriosa. frí
dejando á mi alma remontm Sll Jue1:•
por la serena bóveda del cielo,
colmada de fulgente pedrería.
Tras la curvn de un monte, l~
d •
. , 1a 1una, trá g1ca,
.
Fmrg10
cub.ierta, gen aria
de una intensa blancura fnnerat-1·a.
La ví errar espectral. Su luftl.b . .
, t
. bl
. .
re mc1erta
se apago en re 1a me a v1s10nal:'i
Y soñé el poema de la luna ~uª··
er·ta···.
FROILÁ~ TURCIOS

AZUL Y!EGBO.
Azul la blusa, la enagua l'l
Negro el sombrero .. .. Cuán befrª, tá'
Todo lo encanta, todo lo al~ e ª es ·
Con su sonrisa por donde _, gra,
a.
Su porte regio los ojos ktl•b
Turba los ojos y el corazón, a,
Porque en su cuerpo canta l
El himno ardiente de la p?'~•,ion.
... :l, curYa
Sobre RU frente morena y T
Es su cabello noche ;;in luz pa ic1
Y hay en sus ojos la lumbt-~ r. •
Del esplendente cielo andah, c,llid11.

ª

stZ.

Su boca es fresa, flor pu,..
.
Su talle esbelto, breve su Pi purrna;
Y ii I ver su garbo cuando e...e, .
p
, t d d .
,,mma
rovoca a o os ecir: "iÜlé!»
'
1:e azul y ~1egr~; .. Mi m&lt;l Cuán bella!
Pas.. y se a1.eJa... i en 1oco afán
Todos los OJOS se van tras e]1
Todas las almas tras ella vanr'
ls:1rAEL ENRIQUE

A...,.-nCINIEGAS.

***

- X o se puede tener mavor
de sí mismo.
•
~eñoría que la

Desprecié la canalla envilecid
Que ante cualquier señor dob1 1
E, incorruptible, fecundé á la a d.frente,
Circe inmortal, que me adoró ar 1~dnte
Venci a!

ª

«En la paz de la farde á mi h
Hice aprender los himno$ de l eredero
Y consagré su espíritu á la g¡ 0 .P:uerra
Llego á ti, Xoche augusta, so ria.··:·· .
Dame tus brazos v mis ojos guenero,
Con un beso &lt;le amor y de vinlter~a
•
•
'- or1a!ll

ª

t

III.
La X o-:he estabii azul pero
De resplandores blanco~ abrió Una.aurora
A la Luna, bellísima sefiora el cielo
Del ideal y el infinito anhelo.

Y la Noche fué blanca. El 8 • •
Fundi6 su alma en un beso siJ°h~no
Y la Luna tendió como un S\lqen?10so. · · · •·
Su blanda claridad sobre el ea ano
R G
Poso ..... .
.
OMEz RoB}:LO.

�Domingo 28 de Septiembre de 1902.

EL MITN"DO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO
como todas;
Y madre·' ésta ' cariñosa y buena
' e'l nunca 1o
aquél. ..... quién sabe cómo sena,
vió más que en silueta, á la luz de una lámpara que iluminaba el pecho oropelado de una
santa que conmovía á un culto traducido en
flore; y en mecha alimentada con aceite. Luego el paso de la vida siguió.
:Xunca Tom sufrió de ese hermoso mal de
las educaciones; fué un chico que en su campo persiguió ch,apuline.'!, y, a~tes de tiempo,
ilusiones. Jama:; se deJo &lt;lommar por el ronrón de los regaños maternos, y resultó que un
bello día, día- bello en Ye:dad, el camino del
campo al pueblo se le hizo corto y con tan
buen motivo, d ió el ccadiós,, al hogar pater1:10.
Tom no era ccTom,,, era ccTomási&gt;; pero algmen
comprendió que aquel nombre era largo para
los vuelos del mozo y resolvió acortárselo. Por
eso como «Tomn llega este héroe á nuestra historia.
Y así es el prólogo.

. 1

su buena preparación y estudiar sus propiedades.

***
Las veloci~lades i niciales de los proyectiles
clel l\Iaü!"er se toman en instrnmentos electrobalísticos, admirables por i:;u precisión y mecanismo. Los oficiales en instrucción concurren también :í esta prúctica, con el fin &lt;le conocer el manejo de los curiosos aparato,;.

P ENSAMIEN TOS.

Cuan to más pide el místico para sí al elevar su~ oraciones, menos propicio se manifiesta para ser genero?o con sus semejantes.
Cuan to más adula al poderoso, más mortifica al necesitado.

***

LA EMPACADORA DE CHIHUAHUA.
Terrible Incendio.
Los periódicos de información han dado
cuenta pormenorizada del terrible i ncendio
ocurrido en la Casa Empacadora de Chi huahua, la noche del 19 del corriente.
La noticia del siniestro causó profunda sensación en los círculos comerciales, no sólo por
lo inesperado de ella; sino también por la suma que representa el capital puesto en juego
por la negociación. En un principio, las pérd idas se hicieron ascender á m~a suma creci•
dísima; pero, rectificados los datos, se supo
desp ués que el importe de ellos montaba,
aproximadamente,á quinientos mil pesos,cantidad que alcanzan á cubrir las pólizas de seguros que 11mparan á la compañía.
E l incendio se inició en el departamento de
refrigeración , y fué sofocado desde luego por
la policía; pero como algunos materiales no
qu edaron bien apagados, las llamas Yoh-ieron á invadir el edificio, determinando la destrucción, C.'l.Ri completa, de la Empacadora.;
pues á pesar de los esfuerzos desplegados para contener el avm1ce del fuego, sólc pudieron
salvarse las oficinas, la casa de los empleados
y u na que otra der,endencia de menor importancia.
La casa será reconstruída á la mayor brevedad.
-Grandísima gracia de sombra y de luz se
une á ios rostros de aquellos que permanecen

en las puertas de las habitaciones que están á
obscuras.
-Donde hay:más:sentimiento, allí hay más
martirio.
-Si estás solo, serás todo tuyo.

Ds la vida da un Payaso
"SE MURlu EL MONITO...."

Sonaba un aplauso estruendoso cuando Tom
y RU cctití» abandonaban la pista.
El payaso entraba todavía sonriendo, con
el animalito sobre el hom hro -el animalito
que tenía una cara de ccpuchero»;-después lo
aproximaba á la puerta de la jaula, y el «tití»
saltaba para ir á acurrucarse en un montón de
trapos que le daban calor y a rrullo para pasar
la noche.
Tom iba luego á quitarse el colorete, los
pantalones anchos, la peluca de treFt mechoneH,Y de,;pués de veRtirse de calle, con cierto
aliño, salía á donde estaba el público, mostrando un aire de triunfador, algo como lasatisfacción del que ha dado gusto con su trabajo.
Tom y su «tití,, figuraban en todos los programa!'!; el acto que desempeñaban hacía reir
y llevaba al circo á un puñado de rosas de alegría que batían palmas á la manera que una
brisa hace chocar los pétales flojos de una
flor.
Y Tom,en sus soledades, solía preocuparse.
¿Qué era él?........ .
Allá en un tiempo muy lejano tuvo padre

Los amos dejaban morir de hambre, olvidados por completo, aquel pobre ccti~í,,..Llegó á
pasar los días hecho una rosca, tristísimos los
ojos redondos, inmóviles los remos, presa de
parúsitos. Tom en un día de humor, lo bañó· le clavó los'dientes del peine, á cambio de
yai'.ios clavares de dientes del ccmonito,,,que no
estaba acostumbrado á los achaques del aseo.
Pero por esa ley de las superioridades, Tom
le perdonó todo y llevó sus buenos instintos
hasta conserrnrle las mondaduras de fruta que
dejaban los amos, proporcionándole así un
buen festín. Luego, cuando hizo frío, lo lleYÓ
á dormirá su cuartucho y ... de ahí nació todo.

Los concu rrentes al banquete de los chiapanecos.

La anexión de Chiapas á México.
Con grande entusiasmo celebraron los chiapanecos residentes en la metrópoli el 78 aniversario de la anexión ele sn Estado natal á la
Rep6 blica 1Iexicana.
El día 12, fecha en qne se conmemora la
an exión, se verificó en la Cámara de Diputados una velada literaria, á la cual asistieron
e~ Sr. Presidente de la República y.sus Secretarios de Estallo, así como numerosas famili:ts
y caballeros diRtinguidos.
El ban&lt;1uete organizado como parte del
programa, se dió el último domingo en el
Elíseo. Entre lo~ i nvitados se encontraban lo~
:-\res. Lics. Emilio Pimentel, representant&lt;·
del Gobierno de Chiapas, Em ilio Rahasn,
\'íctor Manuel Castillo, Fausto ~Ioguel y alg unos otros miembros prominentes de la colonia chiapaneca.

***

«Titíi&gt; saltaba, hacía maromas, maniohraha
militarmente; si hubiera hablado, se le h ubiese ten ido por una persona modelo de correccioneFt y rntendederas.
E~to.fué lo que hizo á Tom robará ,,Titín de
la casa de los amos y echarse á vagar por las
ferias y después por" las calles.
.
,,Tití» lucía sus habilidades por algún dmero, y nunca Tom vol vió bajo techo sin la bolsa
repleta y sin los vicios cumplidos.
En todos los seres que luchan ejerce su poder ese ánimo &lt;le progre:=:o que ya hunde como
levanta; pero que ccmueve)), mueve y constituye la era nueva.
Así fué con Tom: no se. conformó con la_
vida de las ferias y de las calles; hizo de ccTití» un prodigio, y la existencia tomó un movimiento diverso.
((Tití,, fué un sabio,y no faltó un explotador
en grande escala que vaciara mucho dinero
en la bolsa del educan te afortunado.
La barraca, de l:t feria se tornó en carpa l ujosa; Tom vistió de raso para exhibir á ((Titín.
Y así fué como ........... .

***

J avier de Ulma.

Una de ellas representa, en primer término,
á los profesores á quienes está encomendada la
enseñanza de los oficiales de las distintas zonas, que vienen periódicamente á estudiar en
la Escuela todo lo relativo {t fabricación de
explosivos y construcción de petardos regla-

)luchas veces entramos alegremente en los
templos consagra.dos al culto de una positiva.
religión ; pero siempre en tramos en la Necrópolis ó ciudad de los mu ertos, donde reposan
los huesos de aquellas personas que nos fueron muy queridas, con tristeza en el semblante y tirofundo dolor en el alma.

LA ESCUELA DE TIRO.
IMPORTANTES PRACTICAS

Ilustramos esta p:ígina con algunas fotografías tomadas especialmente para nuestro
semanario en la Escuela de Tiro de San Lázaro, establecimiento que regentea el Sr. Teniente Coronel Enrique Monclragón, durante
las clases práctiras que se dan :í. los oficiaks
del ejército.

.

.. .... Sonaba un aplauso estruendoso cuando
Tom y su ((Titín abandonaban la fiesta.
El paya!!o entraba todaYÍa sonr!end? cori el
animalito sobre el hombro-el anunahto que
tenía una cara de ,cpuchero»,-ct:ando una peRada barra cayó sobre ellos-¿Quién puso
aquel peligro tras de la puerta"? ,,Tití,&gt; &lt;lió un
gritito agudo; Tom hizo un gesto, c¡ue acentuó más lo grotesco del colorete.
Aquella noche, el monito saltó con meno~
agilidad para acurrucarse en el montón de
trapos que tenía en la jaula; el p~y~so aliñó
menos su traje, y el percance paso sm mayores prote:=:tas.
·
Tom llegó muy tarde y casi beodo al cuarto que en la misma tienda del circo le habían
señalado; se tendió en la cama, arrojando á
los rincones las ropas de payaso que se había
puesto
en la hora de la fiesta. Después dur.,
mio ..... .
A la mañana siguiehte, un mozo del circo
fué á despertarlo, diciéndole con cara estúpida:
ccSe murió el monito ....... i&gt;
El payaso abrió desmesuradamente los ojos,
se puso pálido, muy pálido; y sin contestar
palabra, vió con horrible mirada las ropas de
ra¡¡o blanco y los pompones rojos que, estrujados, parecían hacer gestos en los rincones.

Domingo 28 de Septiembre de 1902:

- ,,
Los Profesores de la Escuela de Tiro y la ofic ia lidad.

mentarios y provisionales. Paia que la instrucción sea mús sólida, los practic.'l.ntes, por
sí mismos, ensayan si:'! preparacionee en ..la
destrucción de obstúculos di versos,
adiestrÍLndose, además, en el tiro de
fusil y de cañón, en
el manejo de armas
portátiles y en la fabricación de material de artillería.

***de nuesE11 otro

,

.¡

P reparación de explosivos.

t ros grabados se ven
Yarios oficiales que,
bajo la dirección del
.Jefe de la Escuela,
preparan d iverRas
mel initas y otros explosivos. En hornillos próvisionales se
efectúan después las
pruebas respectivas,
para cer ciorarse de

_.

�BELLAS ARTES.

NAPOLEON,Y LA VIEJA GUARDIA.

(Cuadro de Ernest Crofts.)

•

�Domingo 28 de Septiembre de 1902.

La fiesta de los Italianos.
La colonia italiana celebr6,el 20 del actual
el aniversario de la ocupaci6n de Roma po~·
Víctor =',Ianuel, uno de los acontecimientos
más trascendentales de la historia contemporánea.
El local señalado para las fiestas organizadas con este motivo, fué el Tívoli del Elíseo
lugar que durante los días 20 y 21 lució u~
primoroso adorno consistente en piezas florales, ef&lt;cudos y banderas graciosamente clistri-

EL MUNDO ILUSTRADO
huidos en las callecillas del jardín y en los
amplios i:;alones de la finca.
La kermesse anunciada comenz6 á las tres
y media de la tarde, hora en que la concurrencia era ya numerosa. En general, los pues~s estaban deco~ados con guías de flores y
cintas verdes, róJaS y blancas, distinguiéndose, e11tre _todos, el de confetti, que era á cargo
ele las Sntas. Pedrazzi. El de floref:, que simulaba una concha cubierta ele gardenias
llam6 mucho la atención por el arte con qu~
fué adornado.
La mayor parte de las ¡;eñoritas encargadas
de los puestos, vestían trajes regionales: ha• hía grupos de calabresas y napolitanas y de
tí picos florentinos, nota bles
por la correcci6n del corte de
las ropas y la originalidad
ele los bordados de éstos. Como una galantería para México, algunas damas de la
Colonia se presentaron Je
«chinas poblanas."
Por la tarde se &lt;lió un baile en el sal6n mayor del
Tívoli.
A estos festejos concurrieron el Sr. Ministro de Italia,
los miembros prominentes
de la Colonia y multitud de
familias de nuestra sociedad.
La kermesse se prolongó
hasta las primeras horas de
la noche.

Flor de Invierno.
Mi espíritu agoniza y deseRpera
porque ve que el invierno
-huésped de los abrojos-se aproxima
y que \'016 fugaz la primavera
'
y ni un rayo de sol hay en la cima!
La negra noche empieza
á enYoh·er en Rus sombras mis despojos,
retornan los recuerdos á la mentf',
lágrimas de dolor brotan mis ojos,
y mi pálida novia, la tristeza,
su ósculo de dolor posa en mi frent&lt;'.
::\li espíritu agoniza
y, como una ave, acongojado vu&lt;'la,
á mirar en tus labios la sonriRa
y en tus ojos la luz fascinadora
que ilumina 11us noches como aurora,
que calma su dolor y le consuela.
Despierta, Primavera!
retorna con tus dichas y tus flores,
retorna con tus besos, Primavera,
y haz que renazca mi ilusi6n primera,
que se ausenten de mí tantos dolores! ......
Vuela á tu nido tierno
mi acongojado espíritu, bien mío;
va huyendo de las garras del invierno
quiere besar el dorso de tus galas:
'
ac6gelo, mi bien, que siente frío!
dale calor, mi bien, bajo tus alas!

&lt;:!arios €. Vllla11ueva.

.,

..

.. .

El señor Ministro de Italia en el Tívoli.

La entrada al jardín,-Adorno de las portadas.

Domingo 28 de Septiembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

;

.,
t

Grupo de "chinas poblanas."

•

EGLOGA VII
Del libro I.
Hunc cecinere diem Parcae fatalia nentes
stamina, non ulli dissoluenda deo:
bunc fore, Aquitanas posset qui fundere gentes,
quem tremeret forti milite victus Atax.
evenere: novos pubes Romana triumpbos
vidit et evinctos braccbia capta duces:
at te victrices I a uros, l\Iesalla, gerentero
portabat ni veis currus eburnus equis.
non sine me est tibi partus bonos: Tarbella Pytestis et Oceani litora Santonici,
(rene
testis Arar Rbodanusqueceler magnusque GarunCarnutis et flavi caerula lympba Liger. (na,
ante, Cydne, canam, tacitis qui leniter undis
caeruleus placidis per va.da serpis aquis,
quantus et aetherio contingens vertice nubes
frigidus intonsos Taurus alat Cilicas?
quid referam, nt volitet crebras intacta per urbes
alba Palaestino sancta columba Syro,
utque maris vastum prospectet turribus aequor
prima ratem ventis credere docta Tyros,
qualis et, arentes cum findit Sirius agros,
fertilis aestiva Nilus abundet aqua?
Nile pater, quanam possi~ te dicere causa
aut qui bus in terris occuluisse caput'?
te ropter nullos tellus tua postulat imbres,
arida nec Pluvio supplicatberba Iovi.
te canit atque suum pubes miratur Osirim
barbara, Memphiten plange1·e docta bovem .
primus aratl'a manu sollerti fecit Osiris
et teneram ferro sollicitavit humum,
prirous inexperta.e commisit semina terrae
pomaque non notis legit ab arboribus.
bic docuit teneram palis adiungere vitem,
hic viridem dm·a caedere falce comam:
illi iucundos primum matura sapores
exp1·essa incultis uva dedit pedibus.
illi liquor docuit voces infl.ectere cantu,
movit et ad certos nescia membra. modos:
Baccbus et agricolae magno confecta labore
pectora tristitiae dissoluenda dedit:
Baccbus et adflictis requiero mortalibus adfe1·t,
crura licet dura compede pulsa sonent.
non tibi sunt tristes curae nec luctus, Osiri,
sed chorus et cantus et levis aptus amor,
sed varii flores et frons redimita corymbis,
fusa sed ad teneros lutea palla pedes
et Tyrire vestes et dulcis tibi-a cantu
et levis occultis conscia cista sacris.
huc ades et Genium ludis Geniumque choreis
conceleb1·a et multo tempora funde mero;
illius et nitido stilleut unguenta capillo,
et capite et eolio mollia serta gerat.
sic venias hodierne: tibi dem turis honores ,
liba et Mopsopio dulcia melle feram.
at tibi succrescat proles,'.quae facta parentis
augeat et circa stet veneranda senem.
nec taceat monumenta viae, quem Tuscula telln~
candidaque antiguo detinet Alba lare.
na.ruque opibus congesta tuis bic glarea dura
stemitur, hic apta iungitur arte silex.
te canit agrícola, magna cum venerit urb~
serus, inoffensum rettuleritque pedem.
at tu, natalis multos celebrande per anuos,
candidior semper candidiorque veni.

- ~ --1
':?

1

.¡
,-,,
1

'

!

Este día las Parcas predijeron
Hilando sus estambres y anunciaron
Que él de Aquitania el vencedor sel'Ía,
Terror sus huestes del Atax lejano.
Y sucedió; la juventud romana
Nuevos triunfos ya vió; ya encadenados
Miró pasar á los vencidos jefes
Y, á tí, ciñendo victoriosos lauros,
De pié, Mesala, sobre el cario el úir.10
For 1us níveos corceles aira sil ado.
Tu gloria e en rartí; fuo on tfs1igos
Las playas del Eantónico Cceano,
Tarves, el loira azul, el gran Ga1oca,
El Ród ano ligero y el Araro.
¿_Y el Cid no canta1 é, de ondas calladas
Que arrastra su agua azul por los pantanos;
Al que toca las nubes, Tauro frío,
Que alimenta al intonso Ciliciano;
A la blanca paloma, que de Si1·ia
Va, intacta, la comarca atravesando;
A Tiro, que ve el mar desde sus torres,
Y dió naves primero al viento alado;
Y al Nilo fértil que al Egipto inunda
Cuando abre Sirio los sedientos campos?
;,Por qué y dónde tus fuentes ocnltaste,
Padre Nilo, podré decir acaso·~
Por tí es la lluvia inútil á la tierra,
Nunca á Jove las yerbas la imploraron.
Los Egipcios, que lloran al buey A.pis,
Como á Osiris venérante; del carro
Fué el inventor Osit-is; de la tierra
El abrió con el hierro el seno blando;
L!;n el suelo no usado fué el primero
Que a1·rojó las semillas, y del árbo l
Desconocido 1·ecogió los frutos;
El al hombre enseñara, sobre palos
A apoyar la vid tierna, y á podarle
La verde cabellera de sus pámpanos;
El fué quien á las uvas, con pié inculto
Exprimidas, les diera sabor grato,
Y su licor quien enseñó á los hombres
La danza muelle y la inflexión del canto;
Y el vino fué quien la tristeza un día
-Disipó al labrador, de a1·ar cansado;
Y el vino fué quien el descanso diera,
Aun sujeto con grillos, al esclavo.
No ama Osiris el luto y la tristeza,
Sino amor, canto y danzas; tirios mantos,
Guimaldas de uvas y de flores varias,
'1'1·aje amarillo hasta los piés flotando,
La canasta que oculta sus mistedos,
Y de l¡¡,s flautas el sonoro cauto.
~l Genio á celebrar ven de 11Iesala
Con juegos, danzas y licor preciado.
Lleve él guirnaldas en su cuello y sienes,
Destilen sus cabellos rico nardo,
Que he de ofrecer en su loor incienso,
Pan con mieles Mopsopias preparado.
Que nueva prole á tu alredor se agrupe
Tus proezas, Mesa.la, acrecentando;
Que no callen las vías de Alba blanca,
Que te honren las del suelo Tusculano,
Que allí se hizo el camino á tus expensas
Y el sílex fué con arte trabajado.
Que el labrador, que con los pié;, ilesos
Vuelve de la Ciudad, te eleve un cauto;
Que cada vtz más bello y con más lustt-e
Tu natal se celebre muchos años.

�Domingo 28 de Septiembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

.

::s:

'

.•

~ i:;~--~

~..::;;::::.. •.r

-

~

(~

LA QUIETUD DEL BOSQUE.
Q'hosqne está solo. :Ko eR su hora oficial, no su día de recepciú~,
en que las alegres parvadas de paseantes lo invaden y las sonoras fanfarrias de la banda acallan el gorjeo armónico de las
:wes. El bosque está solo, entregado {i su augusta melancolía......
Arriba, como un sempiterno y gigante guardián de la metrópoli, el
alcázar af&lt;oma sus alburas por sobre la mancha sombría de las frondas,
r el sol parece detenerse al toc~rlas, como si en ellas encontrase una rei;istencia invencible. Pero sus dardos de oro alcanzan siemp:·e á penetrar á través de la arboleda y, como pasados por un tamiz, juegan veleidosos sobre la arena de las calzadas,siempre inconstantes, Riempre movedizos, convirtiéndola, por la irregularidad de sus dibujo8, en una'piel
de zebra 6 en una reflexión acuática.
El calor asfixiante de fin de eRtío, que parece recrudecerse como para
dejar en los hombres una ardiente remembranza de su paso, cede ante
el abanico multifolio de la selva, y á la 8ombra de los ahuehuetes milenarios se percibe la frescura de las catedrales.
Si el bosque es hermoso cuando lo animan una invasión de vida y un
desgrane &lt;le risas femeninas y de carcajadas infantiles, es más hermoso
aún cuando, envuelto en su quietud, se entrega á su augusta melancolía. Entonces vive el bosque su vida íntima y serena, entonces tiene to-

L..f-

do su poder inspirador y evocativo, entonces se le ama "por él mismo y
en él mismo,,, y la urna de la abstracción y de la poesía abre sus tapas
rebeldes y, cubriéndolos antes con un velo tejido de ideales y de ensueños, deja escapar bandadas de recuerdos, exúberos racimos de emocio•
nes, inmaculados rebaños de esperanzas ..... .
Yo adoro la quietud del bosque.La íntima poesía selvática no puede
florecer si los hombres la perturban; ha menester del silencio sólo intensificado por los trinos de una ave; exige la intensa ctmtemplación y el
íntimo recogimiento; rechaza todo artificio .Y choca con todo atavío que
no sea el suyo natural y propio.
A lo lejos, se mira por entre un blanco de las frondas, que es como un
bostezo del bosque. el blanco caserío de las poblaciones circunstnntes,
apiñado y estrecho cual conviene á una residencia de hombres. Y al
sentirse entonces lejos del caserío y de la turbulencia, el bosque pre,;ta
la i;eminción preci~a de un gran malito protector, de n!'!a enorme encuhadora de idiHos, de un templo conservador de la emoción romántica,
de un vasto asilo ele amor y de dulzura ......
En estos tiempos ardorosos ele fin de estío, id al bosque. Pero id cuando esté solo, cuando podáis sorprender los inefables misterios de su quietud, cuando pueda consolaros y fortaleceros, cuando se entregue mansamente á su augusta melancolía!
HUEMAX.

EL ARRECIFE DE CORAL.
El sol bajo las aguas del mar. como una aurora
alumbra las florestas de corales ramosos,
que meicla entre sus grutas y huecos misteriosos
la bestia formidable con la viviente flot·a.
Todo lo que las sales ó que el yodo colora,
equinos, alga, anémonas y musgos temblorosos,
cubre de obscura púrpura con dibujos suntuosos
el fondo que la pálida madrépora decora.
Con su espléndida escama, que visten de celajes
purpúreos los reflejos, por entre los ramajes
con lánguida indolencia navega un gran pescado;
De p1·onto hace, en un golpe de su encendida espalda,
por el crista.! inmóvil, sombrío y azulado,
correr un temblor de oro, de nácar y esmeralda.
JOSÉ MARÍA DE EEREDIA.

~~
La Sortija del Capitán.
Hará como cincuenta años, un navío extranjero naufragó sobre la costa de Bugueles, en
Penvenan. Fueron recogidos una docena de
cadáveres. Como se ignoraba si eran de cristianos, se les enterró en la arena, en el mismo
sitio en que se encontraron. Entre ellos estaba
el cuerpo de un hombre hermoso y robusto,
vestido más ricamente que sus compañeros,
razón por la cual se pem:ó que sería el del capitán. En el anular de la mano izquierda llevaba aún una sortija de oro sobro la cual estaban grabadas letras de una escritura desconocida.
Bugueles está habitada p.:-r gentes honradas. Se le enterró sin despojarlo de su sortija.
Transcurrieron los años. El recuerdo del
naufragio se había ido borrando poco á poco.
Sin embargo, en la velada, algunas orasiones,
esperando el regreso de los hombres que habían partido al mar, l:;1.s mujeres solían charlar toda vía de aquel á quien llamaban «el capitán extranjero» y de la gruesa sortija que
llevaba en el dedo.
La primera vez que Elisa, una costurera de
un pueblo cercano, oyó platicar la historia, no
hizo más que soñar esta joya, que se decía era
tan bella. Al día siguiente pensó todavía en lo
mismo, al otro persistió aún y todos los siguientes. Llegó á ser para ella uria obsesión.
Era pasablemente coqueta, como lo son casi
todas las costureras, y pensaba que una joya
se había hecho para brillará la luz del sol bendito, y no para enmohecerse en las tinieblas
de la tumba.
Por mucho tiempo, debo confesarlo, rechazó la tentación. Pero su oficio mismo la exponía incesantemente. Cuando iba á coser en
las casas de Bugueles, cosa que sucedía casi
diariamente, se veía obligada á sentarse sobre
el banco, cerca de la ventana, y todas las ventanas en este país miran hacia la playa.
Al fin la desdichada no pudo más.
Una noche, después que hubo terminado su
Jornada, volvió á su casa; permaneció encerra-

.

H

.,;'

Ct,

-,.

Domingo 28 de Septiembre de 1902.

•

da algunos momentos, pero cuando estuvo segura de que nadie la veía, se dirigió á paso largo hacia la playa.
El lugar de la sepultura de los náufragos estaba marcado con una gran cruz, hecha toscamente, y estaba colocada en el. sitio donde
yacían los restos mortales del capitán. Al gran
señor, gran honor.
La noche estaba en su plenitud y todos los
pescadores habían vuelto á sus chozas. Elisa
no tenía por qué temer que alguien viniera á
i-orprenderla. Se arrodilló v púsose á remover
la arena furiosamente con las uñas.
No tardó mucho en llegar 1,. descubrir una
de las manos del cadáver, la izquierda. El anillo estaba siempre allí. Trató de hacerlo resbalar sobre el dedo, pero la piel endurecida formaba gruesos pliegues. Ensayó la operación
con un pequeño cincel. Trabajo perdido. Entonces, exasperada, cogió el dedo,y empleando
toda su fuerza, lo cortó de un solo gol pe. Después hizo entrar la mano, niveló la arena y
huyó llevándose la sortija.
Al día siguiente volvió á su trabajo ordinario. Sofamente que llegó envuelta en un «tichú» de lana; estaba completamente pálida.
-¿Qué tienes, Elisa? le preguntó la señora
de la casa.
-Oh! no es nada; un poco mala de la cabeza, pero creo que pasará pronto.
Y sé entregó á su costura.
Pero en lugar de pa!&lt;ar el mal, aumentó al
grado de obligarla á abandonar el trabajo.
Apenas desaparecía al voltear el se,1dero,
cuando se levantó un gran tumulto en la aldea.
Los muchachos que jugaban en la playa habían venido súbitamente y gritaban á vor. en
cuello:
-\'enid á ver!. ..... venid á ver!
-Lo que hay en el cementerio de los ahogados!
Todo el pueblo, hombres y mujeres, corrieron tras ellos al mar. Al pie de la cruz alquitranada, una manga ele saco salía de la arena
y de la manga salía una mano, y los dedos de
esta mano estaban horriblemente crispados,
excepto uno, el anular, que tenía una posición
rígi&lt;la y amenazante. Hubiérase dicho que señalaba á alguno con cólera, hacia un sitio,
entre la8 pequeñas chozas esparcidas de los
pescadores. En su base se podía ver una desgarradura profunda que formaba una llaga
circular.
Una de las mujeres que estaban allí, habló
de esta manera:
-Es el dedo de la sortija: se le ha robado
y la reclama.
-Volvamos á enterrar la mano, dijo uno de
los hombres.

Y en seguida la cubrió de arena.
La asistencia se dispersó, haciéndose mil
comentarios. Cuando por la noche, los que
habían ido al mar, volvieron y se les contó la
historia, fueron de la opinión común: se había cometido un sacrilegio.
Al salir el alba, los más impacientes corrieron al cementerio de los ahogados. De nuevo,
el dedo fatal se levantaba sobre la arena lisa.
-Vamos á probar hasta el extremo, dijeron. Y volvieron á enterrar el dedo de la mano, como se había hecho la víspera. Luego
fueron á buscar enormes rocas que echaron
encima.
Dos horas más tarde, el dedo reaparecía;
las piedras parecían haberrn apartado por sí
mii;mas respetuosamente, y formaban círculo
{1, distancia. Entonces hubo ele recurrirse á
otros medios. El cura del pueblo, acompañado de un chantre y de un niño de coro, vino
á conjurar la muerte salpicando en aquel sitio agua bendita.
Pero el guapo capitán no era probablemente cristiano, porque no obedeció al conjuro.
-Quiere su sortija, repetía la mujer que
habló la primera vez.
Toclo el mundo pensaba como ella. Pero....
¿dónde encontrarla para devolvérsela?
En ese momento, por un sendero que conduce de las casas al mar, apareció Elisa la costurera. Al menos, varias señoras la reconocieron en su ropa blanca y en sm andares rítmicos y elegantes.
Avanzaba lentamente exhalanelo una queja
sorda á cada paso que daba.
Cuando llegó al sitio que ocupaba el grupo,
suplicó, más bien con el gesto que con palabras, que la dejasen pasar. En una de las manos, entre el pulgar y el índice, tenía una
gruesa sortija de oro ...... Fácilmente se adivina el resto ...... !
Los hombres quisieron jugar una mala partida á E lisa la costurern .
Entonces Elisa deshizo las ligaduras que
cubrían su mano. Se aproximaron y pudieron ver que esta mano había crecido considerablemente, casi de una manera desmesurada
y horrible: había llegado á ser una mano
monstruosa, un dedo sobre todo el anular
enorme y flaco, parecía el dedo de un caelá~
ver gigante. Todos huyeron de ella como de
una leprosa.
La han encontrado más de una vez vagando por los caminos, siempre con la mano envuelta en harapos. ~o puede hablar, pero gime de una manera lúgubre.
En cuanto al capitán extranjero, eluerme
otra vez en paz con su bella sortija en el dedo
y yo no puedo &lt;lejar de pensar en la novia qu~
se la habría dado.

_jlr¡afo/e lt ]Jraz,
[Traducción de "El Mundo Ilustrado" J

�bomingo 28 de Septiembre de 1902.

EL MUNDO lLUST!iADO

EL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 14.

Subscripción mensual foránea, $1.50
Idem ldem. en la.capital, ., 1.25

MÉXICO, OCTUBRE 5 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; Rfl'f&amp; &amp;PINDOU.

atrectori LIC. RAl'AfL Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA.

'

LAS ÚLTIMAS FLORES.

.

(Cuadro de M. Czachorsti.)

en¡ilio 3ola.
'·

t

en Pa,ris el 29 del pasado.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98053">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98055">
            <text>1902</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98056">
            <text>9</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98057">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98058">
            <text>13</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98059">
            <text>Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98060">
            <text>28</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98077">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98054">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 13, Septiembre 28</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98061">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98062">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98063">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98064">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98065">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98066">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98067">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98068">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98069">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98070">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98071">
              <text>1902-09-28</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98072">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98073">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98074">
              <text>2017676</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98075">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98076">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98078">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98079">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98080">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="2381">
      <name>Bíblica</name>
    </tag>
    <tag tagId="2385">
      <name>Empacadora de Chihuahua</name>
    </tag>
    <tag tagId="2387">
      <name>Escuela de tiro</name>
    </tag>
    <tag tagId="2388">
      <name>Fiesta de los italianos</name>
    </tag>
    <tag tagId="2382">
      <name>Haz de cañas</name>
    </tag>
    <tag tagId="2384">
      <name>Idilio y tragedia</name>
    </tag>
    <tag tagId="2383">
      <name>La virgen de Massenet</name>
    </tag>
    <tag tagId="2380">
      <name>Nevando</name>
    </tag>
    <tag tagId="2386">
      <name>Payaso</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
