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                  <text>~•"'t...,.._~_.,,._..,.,....,.,....,,._.,,..,.,,..,'i'to.-',t.&gt;,t,...,,.,........,,..,...,,.,.,,..,.........,.,...,._..,.,..,,..,.,,,,.,,..,..........,,.,.,,,,...,,.,...,,.,.,,..,..,,.:..,,,,..,,..,,;

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MUNDO ILUSTRADO

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AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 16.

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MÉXICO, OCTUBRE 19 DE 1902.

Gerentet

81recton LIC. RAf'AtL RUI:&amp; &amp;PINDOLA.

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TÓNICO

RECONSTITUYENTE
FEBRÍFUGO

ELIXIR ESTOMACAL
DE

SAIZ DE CARLOS
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Clenail, Cnnlecmiaa, etc.

Gma al 11 por 100 de los enfermoa clel

PARÍS

20, In des F01ttt-St-JacquH
1 en

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J11futo1 de loa Gauglios, etc

@~!.~,n~o,n'!!~!;~ER-

ESTOMAGO E INTESTINOS
hr nnlna J rtbtl4n 1111 11111 1111 41l1Hlu
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RUI:&amp; &amp;PINDOL4

�~omingo 19 de Octubre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

,

EL MU~TJ)O ILUSTRADO

CRONICAS EUROPEAS
SCHEVENINGEN.
Al atardecer, un domingo iluminado por
un sol excepciorial, y engalanado por un cielo azul y lustroso, apenas nublado hacia el
Poniente, salimos d~ La Haya Lilly y yo, para el puerto balneario, de ((Schevenii)O'en &gt;&gt; en
un trenecillo desparramándose de ge~te' alegre. Antes de llegar atraYesamos los verdes
jardines y bosquecillos. Después, al frente
se presentó la masa café del edificio de Kur~
saal. Las ventanas, en una larga línea blanca,
se.extendían con una monotonía desgraciada.
M1 compañera no podía contener el deseo de
bajar la angos~ cal le. para desembocará la playa, sobre el dique. Y cuando llegamos ante
nosotros apareció la llanura espejeante del
mar del Norte. Y la playa, en un tortuoso litoral de ligeras colinas, se extendía hasta borrarse. Despufs vimos un muelle de madera
que avanzaba sohre las olas terminando por
un kiosco, rodeado de banderetas y lleno de
gente que hormigueaba.
El paseo por la estacada fué delicioso. Bajo el tablado, entre los gruesos troncos que lo
sostení~n, rugía el ma~. Antes de llegar á la
extremidad, nos detuvimos para admirar el
espectáculo divino: el sol incendiaba las nubes, esfumándose sobre ellas el rojo hasta los
gruesos grises, y sobre el azul del mar se proyect:aba un estrella ~e plata que deslumbraba
la vista. Una barqmlla pescadora de velas
rojas, descansaba, agitada por u~ balanceo
suave, en medio de la regia- desnudez de la
superficie infinita.
-¡Qué felices son los pescadores! ....... .
¡Siem~!e mirando el cielo, el mar, el sol y la
luna en las noches! ¡Qué bonito sería vivir
así! ¿verdad?-Y la reflexión de mi compañera contrastaba con el horrible fastidio que me
causaba pensar en la actitud de los pescadores.
Luego, cuando llegaron hasta nosotros perdidos acordes de la orquesta que tocaba en el
kiosco, me dijo sonriendo:
-¡Mira qué poético es esto! ¡Aquí te amo
más que en la ciudad!. ..... .. .
Las olas, precipitadas, llegaban hasta la
~laya, para rendir el homenaje de su apoteosis de. espuma. Y el sol, allá tras de su cortina roJa, se acercaba al horizonte en medio del
espléndido derroche de fuego ....'..

***
.En el kiosco se consumía cerveza por barnles. La gente toda, en una aclamación de
alegría, charlaba casi á gritos, entre las nubes
de humo que salían de todas las bocas de
hombre. La es~uma, en los vasos, se desparramaba enyolviendo en una caricia sus bor:
des.
Y ~a orquesta? desde un foro pequeño, hacía vibrar los cm,tales del salón, lanzando un
torrente de notas acordes que llevaban cada
uña la alegría de una carcajada. La música
era especialmente americana. Los monótonos
pasos dobl.es y marc~as que oímos) me parecílm un tributo al dmero yanque, codiciado
e_n todo~ los país~s del mundo. Y el patriotismo, siempre dispuesto á encontrar tristezas
en ~l ex~ra11jero, h~llando un amargo dejo de
nac10nahdad ofendida en el más insignificante detalle, reclamaba inconscíentemente algo
suyo .....algún inesperado recuerdo! Cuando
leí en el programa el nombre de una «Fantasía cosmopolita», sentí como un presagio de
algo qu~ no m.erece 13: pena. Y después de
una sei:ie de aires semigrotescos, fué surgiendo débilmente la lejana melodía como una
merr_ioria de lo remoto. Y conmovido hasta
sentir los ojos húmedos, oí el vals de .T. Rosas, traducido ya á todas las «músicas.»-Sentí un ataque terrible de sentimentalismo alg? ~sí como un recuerdo de un amor ~uy
v1eJo y que después de muchos años de muerto, renace e~1 una memoria, en un pensamiento melancóhco ...... Dcspués todo parecía insultarme; las banderetas holandesas las bel-

'

gas, la estrellada á rayas rojas y blancas me
incitaban al odio ...... ¡Era una de las idipresiones ele patria recibida con mayor fuerza
en mi vida ...... !

***
Cuando salimos, sólo quedaba de crepúsculo una ala roja sobre el horizonte. Y las olas
en su ngitación continua, me traían un re~
cuerdo de las lejanas costas, besadas con sus
labios espumajean tes y húmedos ..... .
E~r.

PARDO

AzPE.

El Haya, septiembre de 1902.

DÍAS DE OTOÑO.

pensamiento de negruras, como antes lo llenaba de luz; sacudiendo tu cuerpo con espumas dolorosas, como antes lo sacudía con espumas de goce; golpeando tu corazón con golpes crueles, como antes lo golpeara con alegre
y entusiasta latir. Sí; es el amor tuyo que se
ha hecho dolor, como en otro tiempo se hizo
placer.
Para quien vive de un amor, el dolor mismo
que su amor le produce es una gran felicidad
porque es un certificado de existencia.
Lo terrible, lo brutal, vendrá luego, más en
bre~e acaso de lo que tú propio imaginas. Lo
terrible, lo bárbaro, lo verdaderamente siniestro, vendrá cuando te levantes un día y halles
que hasta el ~olor ha huído de tu alma y que
t~1 amor,. tu vida, es un cadáver que llevarás
siempre msepulto dentro de ti.
¡Sufrir! ¡Gozar!...... Eso es lo menos. Lo
importante en la vida es viYir de alao de una
º ' para
pena o, d e una ventura; vivir para algo
un placer ó para un dolor. Lo horribl~ es no
vivir para nada, por nada, y continuar no
obstante, viviendo.
'
Mira esta Naturaleza aún espléndida y en?antador~ á nuestra vista, aunque algunas hoJas amarillas se destaquen entre las hojas verdes, y unas pocas matas se inclinen con languidez mustia entre las incontables matas
arrogantes y erguidas, y las menudas hojuelas
trocadas por el sol en 11íminas de oro alfombren
los paseos, y la tierra húmeda exhale hálitos
fríos, y el viento de Guadarrama tiaiga á nosotros ráfagas nutridas con escarcha ...... Toda
esta Naturaleza sufre con tremendo sufrir· los
árb?les, desde el tronco .á .las hojas, porqt;e la
Ravrn se. empereza y ~ntibia; las hierbas, porque la tierr~ va p~rd1endo fuerza para mantenerlas en pie; la tierra, porque las caricias del
sol van perdiendo la fuerza apasionada que la
hace fecunda ........ Toda la Naturaleza sufre
pe;o vive y continúa Fiendo hermosa, quizá~
mas hermosa que nunca, porque la tristeza, y
13: m~lancolía y el sufrimiento embellecen y
digmfican.
Lo terrible para ella será cuando se apoderen completamente de ella los fríos invernales
Y qu.ede i~móvil, .inerte,. pasiva, con sus irbo~
les s1~ hoJas, su tierra sm hierbas sus jardines sm flores y su cielo sin nubes '
Ahí ti.en~s el mayor dolor de l¡ Naturaleza
en sus mviernos y para los hombres en su
amor.
Sentir, su~ campos cubiertos por la nieve ó
su corazon mvad1do por la indiferencia.

Aún tenía el sol fuerza estival; las hojas
verdeaban sobre las ramas de los árboles las
matas sobre los fertilizados cuadros de derra ·
apenas si entre las hojas verdes descubríans~
algunao amarillas¡ apenas si entre incontables
matas, erguidas con arrogante vitalidad, doblábanse unas pocas con languidez mustia;
por la arena de los paseos rodaban á impulsos
del aire, hojuelas retorcidas que el sol transformaba en láminas de oro. Eran los heral•
dos del otoño, las primeras canas, las primeras arrugas que afeaban el hermoso rostro de
la natm-aleza.
Arrugas imperceptibles, canas fáciles de
ocultar; la hembra inagotable, aún podíamostrarse orgulloba, aún la acariciaba el sol con
sus besos de lum hre, aún prestaba sombra con
la verde madeja de sus extendidos cabellos á
grupos de niños y niñas, primaveras de carne
que correteaban y reían como pájaros -recién
escapados del nido.
Todo eraalegretodavía; y, sin embargo de
la tierra húmeda escapábanse vahos frío;, y
las cumbres de Guadarrama enviaban de raro
e~ raro hasta nosotros, ráfagas de viento nutrido con escarcha: indicios dolorosísimos y
breves de la muerte futura ...... .
En una alameda contemplábamos el bullicioso juguetear de los muchachos un ami~o
mío y yo, que casualmente había tropezado
con él minutos antes.
Hacía que no nos veíamos cerca de medio
año. Ciertos amores suyos, pasión avasalladora, insensata, condújole en pos de una muj~r
á países remotos, de donde regresaba con otra
amargura en el corazón y otro recuerdo en el
J OAQ.UÍN DICENTA.
cerebro, en esa caja viva, mitad por mitad urna f.uneraria y estufa germinadora, porque se
~ed1ca á enterrar desengaños y fecundizar ilus10nes.
LA ROSA MARCHITA.
Con esa verbosidad relampagueante que
traen á la boca los golpes recién sufridos en el
Se enamoró mi corazón un día
alma, flujo de palabras que representa en las
De una rosa en botón, que de improviso
heridas morales lo que los borbotones de sangre en las materiales heridas; pedazos de exisTrocóse en flor purpúrea, en cuyos pétalos
Se desposó la luz con el rocío.
tencia que huyen coh el sincero acento de una
gran pena, afanosa por exteriorizarse ante
Era la reina del jardín! Lleguéme
quien sepa consolarla, me refirió el infeliz
Para cogerla, y balanceóse esquiva
amante la historia de su desventura la eterna
historia, siempre vieja para quien la ~ye siemVel~n.dose entre el ramaje de esm¡ralcla
pre nueva para quien la relata.
'
E hméndome las manos sus espinas!
-No-me dijo,- no. Este sufrimiento es
Está marchita 3:hora y deshojada
superior á mi voluntad y á mis fuerzas. Ni
Por el sol, y los vientos y la lluvia
logro dominarlo ni me es posible resistirlo.
Y hoy quiere que me aceque y la 'acaricie
Cada recuerdo de aquel pasado, que no voh-eY que le hable amoroso y con ternura.
rá nunca. es una puñalada que me dan en el
corazón;
y los recuerdos
son infinitos' como
.
. .
De su mustia corola se desprende
sus pnmeras canc1as y sus desdenes últimos.
Aroma viejo que el amor recuerda
No; no puede haber nada más terrible que este dolor.
Y un P?lvi.llo sutil, qne es como el rastro
De glonas idas y esperanzas muertas!
-Alg? más terribl~ hay, le, contesté, algo
más ternble, y tam b1én tenrlras que sufrirlo.
-1\Iás terrible?
Para el placEr :y ~a ilusión ya es tarde!
Seca la ror;a_ y afligida mi alma
- Más; mucho más. Ahora esa pena ese suTan sólo puedo dar á la flor tri;te
frimiento, son tu amor, el amor de a~tes el
Un beso de dolor mojado en lágrimai,.
de esa mujer; su amor, que contin6a llena~do
tu alma, sólo que ha cambiado de forma troY P;iede ser que así como en un día
cún&lt;lose en suspiros de angu;;tia, en i-olloz~s de
El roc10 y la luz se desposaron
pena, en palpitaciones de agonía y Yibraciones
De la rosa en los pétalos celebren
de. odio; pero es tu amor, entero, ab¡;oluto, cuHoy sus nupcias allí el ~mor y el llanto ..... .
briendo tu ser todo, llenando tus labioR de
quejas, como antes los llenaba de besos1 y tu
R. MAYORGA RrvAs.

In terlor del 'l'emplo.

La calle de Abajo.

El Sr. Gobernador en Marftl.

Domingo 19 de Octubre de 1902.

Casas en ruina.

LA INUNDACIÓN DE MARFIL
GRANDES PÉRDIDAS
Suceso verdaderamente lamefitable por los
trastornos que trajo consigo y las pérdidas que
ocasionó, fué el ocurrido el día primero del
actual en Marfil, uno de los minerales más
importantes del Estado de Guanajuato.
Nos referimos á la terrible inundación que
sufrió aquella progresista coma.rea, á consecuencia del desbordamiento del río que desemboca á la orilla del mineral y cuya corriente, la tarde del día mencionado, tomó proporciones colosales.
A las cuatro y media de la tarde comenzó á
desatarse sobre el cerro de la Bufa un fuerte
aguacero que envolvió la mayor parte de la
ciudad de Guanajuato y los alrededores. Momentos después, el aguacero se convertía en
formidable tormenta, y el río, saliendo de madre, derramaba sobre :Marfil su corriente, ba-

(

Casas de la Plaza Principal.

Jtulnas de "La Marftle!ia"

rriendo á su paso sembradíos, casas, hombres
y animales.
Lo inesperado de la catástrofe hizo que entre los habitii.ntes del mineral se produjera un
pánico indescriptible familias enteras procuraban ponerse á salvo al ver sus casas, de improviso, invadidas por la impetuosa corriente.
Ji:n una de las escuelas de nifi.os, el agua alcanzó cerca de dos metros de nivel, levantó
los pisos y arrastró los muebles con una fuerza increíble. El templo se inundó también
por completo: en la fotografía que reproducimos, se ve la sefi.al que dejaron las aguas en
los muros, más arriba de loi: zócalos.
Las casas que habitaban los trabajadores de
las minas, quedaron destruídas casi en su totalidad, perdiéndose con ellas cuanto aquellos
infelices habíañ logrado reunir á costa de
enormes sacrificios.
Las haciendas de beneficio de &lt;cBarrera»,
«Barrera Grande» y ccBarrera de Enmedio", resultaron también perjudicadas á consecuen,:;ia
de la inundación. En una de éstas, pasada la
tormenta, se veían grandes témpanos de hielo,
trozos de madera y muebles en desorden.
Los terraplenes de los tranvías que van de
Guanajuato al mineral, se deshicieron al des•
bordari;e la corriente, y huho un instante en
que los coches quedaron flotando en el agua.
El cochero, después de tentativas sin cuento
logró salvarse, libran&lt;lo á uno de los pasajero~
de ser arrollado por las aguas. El puente
de hierro de «La Purísima» fué arrastrado por
la terrible avenida á cincuenta metros de di~tancia del punto en que estaba construído.
En cuanto al de San Juan, se perdió tambifo
totalmente.
No son ésto~ los únicos perjuicios causados

IJ11 costado de la l'arroqula.

F:n la Hacienda de "Sacramento de Barrera"

l'arte posterior de "La Marfllella"

�EL MUNDO ILUSTRADO

Locomotora aislada en un tramo de vta
que destruyó la corriente.

Lugar en que estaba el Puente de S. Juan.

dable que el número de los que perecieron fué
mucho mayor.
El Sr. gobernador de Guanajuato, Lic. Joaquín Obregón González, estuvo en Marfil el
mismo día en que se registró la catástrofe, J?ª·
ra imponerse de los daños causados por la mundación y dictar las medidas conducentes á
remediar los males sufridos por el vecindario.
Se ha abierto ya una subscripción para auxiliar á las víctimas del lamentable suceso, y es
seguro que la filantropía acuda en esta, como
en otras ocasiones, al alivio de los que, en un
momento, han quedado sumidos en la desgracia.

Fiestas Religiosas en León.
LA VIRGEN DE LA LUZ.
La imagen de la Virgen de la Luz que existe en la catedral de León, acaba de ser solemnemente coronada, con asistencia de catorce
prelados de las distintas dióce~is del país, q_ue
fueron invitados á la ceremonia, de otros dignatarios eclesiásticos y de un número
incontable de fieles
de aquella ciudad
v de otros puntos.

.

Carros volcados por la corriente.

Tramo del Ferrocarrll de San Gregorio
destruido por la lnundaclOn.

por el desbordamiento del río, pues todas las
fincas que rodeaban la plaza principal y que
eran las mejores de Marfil, quedaron reducidas á escombros. Los dueños de «La Marfileña" y c&lt;El Porvenir«, unos de los establecimientos mercantiles más importantes, perdieron con este motivo sumas considerables. La
línea del ferrocarril de San Gregorio sufrió asimismo grandes desperfectos.
En cuanto á desgracias personales, se recogieron nueve cadáveres, en el trayecto de Marfil á Santa Teresa únicamente¡ pero es indu-

El sueño de Venecia.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Octubre de 1902.

***

La función religiosa fué notable
por todos conceptos. En el interior
del templo se levantaron amplias tribunas para mayor comodidad de los in·
vitados, adornándoseles sencilla, pero elegantemente,
con vistososcortinajes. Más de doscientas luces ardían en
el altar mayor, lleno (de candelabros
cincelaclos y deotros
objetos decorati vos
del mejor gusto.
Después de la procesión de la Corona,
en la que formaron
todos los prelados
asistentes vistiendo
capa pluvial, mitra
y báculo, los canónigos de la catedral
y las asociaciones
religiosas, se entonaron algunos coros
y dió principio la
misa, en la que ofició el obispo diocesano. Esta fué la de
Palestrina y se cantó por sopranos,
contraltos, tenores
y bajos.

La ceremonia de coronación de la imagen se
verificó en medio de un profundo silencio. El
sefior Obispo Ruiz tomó la corona y la colocó
en los tres puntos de apoyo que forman las
manos de los ángeles que la sostienen sobre
el marco. Esta joya es valiosísima, fué hecha
en Nueva York y se emple6 en el trabajo más
de un año. La banda baja contiene 20 diamantes, 10 rubíes y 10 zafiros; la parte mayor,que consiste en diez paños anchos y otros
angostos, tiene 20 diamantes y varios adornos
artísticos, como cabezas de ángeles y flores de
lis. Estos paños lucen brillantes y zafiros, y el
centro de la roseta un rubí valiosísimo rodeado de ricas piedras.
.
Las demás partes de la corona están, aRimismo, adornadas con piedras preciosas y son de
magnífica hechura.
Al terminar la coronación, se escuchó en el
templo un prolongado aplauso. El acta que se
levantó con motivo de la ceremonia, está firmada por los Sres. Arzobispos Gillow, Silva,
Garza Zambrano, Zubiría, y Ortiz, y por los
Sres. Obispos Camacho. !barra, Mora, Pla~carte, Fierro, Anaya, Fernández, Orozco, Reinoso, el Metropolitano y Granjon, de Tucson
[Arizona].
En el 8eminario Conciliar se sirvió á medio
día un banquete que ofreció el Sr. Obispo de
León con frases sentidas.

***
La coronación de la Virgen de la Luz ha
sid_o, sin duda, una de las ceremonias religiosas más notables de los últimos años, pues
raras veces se ha desplegado, en festejos de
esta naturaleza, el lujo y el esplendor que revistieron las solemnidades á que nos referimos. Por otra parte, la asistencia de catorce
prelados al acto de la Coronación, y de otras
muchas personalidades del clero mexicano,
contribuye á hacerlo más notable revistiéndolo de la más alta importancia ¡,ara los católicos.
(Fotograflas del "Semanario Literario Ilustrado")

Alma mía:-dulce y triste criatura de boca
florida y grandes ojos del color de la obsidiana;- forma leve que enn1elta en un tul argentado, vi una noch~ en un claro ~e. luna:~
tú tienes la blancura diáfana de los lmos acuaticos y el perfume de los
cálices de las roeas; tú
que amas el silencio sobre todas las banales melodías del mundo. .... el
hondo silencio que habla
un lenguaje rec6ndito y
tiene la elocuencia sobrehumana del misterior! ...
-Alma de amor, ven
conmigo, en ei:;ta solemn e hora nocturna, al país
perfumado de los sueños....
Bajo la ardiente c úpu
la del cielo vaguemos en
una góndola blanca por
los canales inm6viles de
Venecia dormida. Gocemos del supremo encanto de la ci uclad única; de
la contemplaci6n de Hl
hermosura legendaria é
inolvidable. Yo impulsaré suavemente el esquife con un remo de
marfil, y surcaremos las
aguas azules como si nos
guiara el cisne de Lohengrin. Siéntate jun~o á
mí tan cerca que micora¡ón oiga el latido del
tuyo y acaricie mi r?stro el hálito de tus labios
bermejos ..... .
Vaguemos como dos
sombras, frente á los palacios de arquitecturas
fabulosas; frente á la gloria estupenda del mármol, multiplicada en los
arabescos, en las columnatas y en los magníficos
roseto!les de las torres.
Mil sueños fú!gidos incendiarán mi fantasía y
mi alma se poblará. de
perfumes y de imágenes
inefables. Evocaré la memoria de miR lejanos anhelos y sentiré florecer
de un&lt;i. manera divinn
mis tri~tezas en el sereno
amb iente de inmo1tal
poesfo. Evocaré los recuerdos de las leyendas
amorosas; y no veremof'
revolar sobre nuestras
cabezas laR sagradas palomas ele San Marcos en
las clarnR mañanas de
septiembre, ni pasar junto á nosotros bellas vírgenes vendiendo cestillas
de violetas. No ,·eremos
el esplendor de las fiestas fastuosas en los palacios de oro y de mármol, ni en la obscura noche pasar las góndolas
fugitivas, consteladas de
.
luces de colores, comovisiones ilusorias ..... .
No. Apenas oiremos, ~n las altas horas, surgir del hondo silencio del cielo y de las aguas
el rumor de una góndola que se desliza tenuemente, como una flor impulsada por el céfiro sobre la superficie de un estanque ..... .
Después llegará ·á nuestras almas una musica léjana y sutil como su milagroso encaje
de armonía¡ una música honda y ligera que
parece aletear en el espíritu y que recibe el
tímpano como una caricia embriagadora.. 1\-Ie-

Jodía aérea, cercana y distante, que tiene la
dulzura de los besos y la amargura de las lágrimas¡ que es tristísima, y habla: sin emha;go, de alegrías inmortales ... : melodía qu~ ne
y que llora, que es mundana y mor~uon_a, y
dice á las almas profundas cosas misteriosas
que no son de la tierra.
Es la antigua serenata veneciana, llena de
palabras ardientes sollozadas al ritmo lento del

Domingo 19 de Octubre de 1902.
una escala de seda... El amante sube por ella;la ventana se cierra¡ todo queda en silencio ...
Todo queda en silencio, Alma mía. Solamente oigo la voz de tu corazón. Acércate más
y tiende sobre mí el manto de t_u. cabellera
castaña ... Continuemos nuestro v1aJe por los
canales callados bajo la luna fantástica.... Y
con las manos m;idas y los labios juntos, guardemos 1,ilencio y soñemos un sueño milagro-·

La coronación de la Virgen de la Luz.-Aspecto de una calle.

bandolín polífono; la canción amorosa del
Adriático, llevada sobre las olas azules por los
vientos nocturnos; la voz del espíritu y del deseo, prodigiosa y dulce en esa hora en que la
luna borda fugaces flores de plata sobre los
muro8 de piedra.
De pronto, en lo i:ilto de un palncio se abre
una ventana gótica coronada de tréboleR, ceñida de jaspes. Y aparece una blanca beldan.visión de nieve y de luz- que se inclina hacia la góndola inmóvil, sobre la que deja caer

so de dolor y de amor, del que sólo debemos
despertar en un país de sombras, fríos y pálidos, en los brazos de la Muerte......
,
FROJLAN TURCIOS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 d• Octubre de 1902.

Domingo 19 de Octubre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
Los artesanos se quedaron con el mayordomo del señor en una pieza cualquiera, encogidos, sin atreverse á respirar fuerte, dispuestos á andar de puntillas, aturdidos por
aquellas alfombras en que se hundían sus
pies, por aquellos espejos en que se veían, por
aquel lujo. El pintor entró en el dormitorio
de su verdadero padre, latiéndole con fuerza
el corazón. ¡Al fin la naturaleza hablaba, aunque con voz débil! Un hombre en la madurez
de su vida, que debió de ser apuesto y guapo,
pero que era ya una ruina, aguar&lt;lábnle medio
levantándo,e en un sillón,
en el que permauecía clavado por la gota.
El pintor contempló (t
RU padre con profunda
lústimn, y adivinó él en
seguida al ca.la vera im1wuitente, envejecido antes
de tiempo, al Don .Juan
eterno, arrollado á la po
tre por su mismo liberti- ·
naje, viendo la muerte
próxima y queriendo á última hora, ante el precipicio á que voluntariamente había corrido, reconciliarse con Dios, ponerse bien con su conciencia. La postrer esperanzn
del muchacho, de ser al
menos fruto de un amor
contrariado, se desvaneci6 en el acto. Resultaba
doblemente hijo de la sensualidad.
El pobre enfermo abrió
los brazos, con los ojos
llenos de lágrimas. Sentía, ya tarde, despertarse
el único amor puro de su
vida.
-¡Hijo mío! exclamó.
El pintor se dejó abrazar y abrazó, pero á su
pesar resultó frío, y un supremo desaliento se asomó al rostro de su padre¡
vinieron después las explicaciones, las historias,
los secretos reveladoF:, to- 1
do un mundo de lágrimas y de miserias, de
otras miserias hediondas
y en nada parecidas á la~
trasparentes de la guardilla. La sociedad, el respeto debido á blasones y
apellidos ilustres siempre
limpioR, una porción de
disculpas del nefando delito perpetrado en la sombra y continuado en la
sombra, para salvar el
honor de una mujer que
ya no existía, que se hundió en la tumba, inmaculada en la apariencia, porque las manchas de la
conciencia no las ven los
demás...... El muchacho
oyó en silencio, agradeció
el reconocimiento, más
impuesto quizás por la
muerte, por el miedo al
castigo eterno, por las
mordeduras del arrepentimiento, que por el amor;
agradeció el nombre y la
fortuna, pero manifestó
LA
su propósito inquebrantable de continuar lo mísmo que hasta entonces.
Fueron vanas las súpliclt'l del enfermo, sus lágrimas. El vendría á verle, estaría siempre á
su disposición ...le querría, y afirmó esto con
gran trabajo, haciendose una violencia horrible,
por caridad. Su padre comprendió que todas
sus instancias se estrellarían ante aquella voluntad de acero, y dejándose caer en la butaca, murmuró con desesperada amargura:
-Es justol....... Es mi castigo!

Había concluído la entrevista. Despidi6se el
pintor del aristócrata y salió de la alcoba, reuniéndose con los artesanos. que, llorando en
silencio, con disimulo le preguntaron anhelantes:
-¿Qué?
El pintor no les contestó nada al pronto.
Les hizo salir del palacio, y ya en la calle, les
dijo con infinita ternura:
-¿Qué? ...... ¡Pues que no lloren ustedes
más, que yo no me separaré nunca de ~n ln-

Mil!TIATlJ'BA.
Entre la alegre turba del festín, sorprendí
la mirada de unas pupilas azules que se clavaban en las mías.
Luego. suspirando con tristeza., la vi llevar
se el dorso de su mano hacia los ojos y limpiarse una lágrima.
Palpitante de emoción, pensé entonces que
ern Pl a111or que llPgnha. C{mo &lt;le¡:¡fa.Jlecfo mi

0-

~os 6e la Suar6illa.
I
tic~a de queaq;1el honrado y vulgar
elhdo de Rodr1guez que había llevado siempre, no era el suyo, y de que
le correspondía nada menos que el muy ilustre de Guevara de Silva, le produjo al pohre
pintor de puertas el efecto de un mazazo descargado sobre el cráneo de improviso. La
nueva era tan estupenda, que le anonadó, y
Hecesitó ver en su casa el notario para cohvencerse de que no padecía una pesadilla terrible. Cómo! El, que se creía nacido allí
en la humilde guardilla, á la luz del día, el~
los amores castos de dos artesanos que con
la abnegación de todos los desheredados. ~ompartí'an resignadamente su escaRez, entre las
risas de felicidad
de unn miserable
menestrala que Re
conf-i&lt;leraba rica
con su niño, resultaba ahora ve•
nido al mundo en
un hotel alquilado en
país extraño al de la mujer seducida, para ocultar su falta, en las sombras del misterio, entre
las inquietudes de una infeliz atenta á que no queoase rastro de su caída,
para volver al mundo con
la máscara puesta! ...... ·

Pasado su estupor, con un sollozo en el pecho, que Re hinchaba"y crecía como una ola
próxima á romperse, sintiendo en el alma el
P,f!co1.or de una herida que manaba f!angre,
habló con sus padres adoptivos v les exigió la
verdad dei::nuda por cruel que fuera. El desgraciado matrimonio, otro pobrn pintor de
hrocha gorda, al que él debía las enseñanzas
&lt;lel oficio, y una sencilla é in!!'enua planchadora, resifitiéronse cuanto les fué posible á la
confidencia, no queriendo ser ellos mismos
los que descorrieran el velo que cubría la triste infancia del muchacho.
- Yo les agradezco á ustedeR esa piedad, les
&lt;lijo el joven; pero es inútil. ¿.No sé ya la verdad? Pues quiero conocerla con todos sus detalles.
·
No se convencieron ni el marido ni la mujer; escucharon con 1a cabeza baja, él dándole vueltas confuso á la gorra, y ella llorando
hilo á hilo. Representa.han ambos en aquel
sombrío drama de familia la parte generosa y
noble, y parecían, por E&gt;l contrario, loR culpables, en fuerza de compasión por la criatura á
quien hahfa.n criado en su hogar. Al cabo,
pregunta por pregunta, acosando á sus padres
adoptivoR, pndo reconstruir el paRado y supo
que, realizado su nncimiento clandestino, quizás sin tiempo para recibir un solo beso de su
madre, fué depositado en el torno de la Incluf'a: que dado á criar fuera del eRtablecimiento
á la planchadora, que acababa de perder un
hijo, cobróle ésta tanto cariño, que no quiso
devolverlo á la casa y se qued6 con él, prohijándolo en debida regla el matrimonio y acordando ocultarle la verdad de Rn origen, para
evitarle la tristeza y el rubor de su desgracia
cuando llegara á grande y 1&lt;e hiciera un hombre; una hermosa historia de abnegación, en
¡;:urna, llevada á cabo ron ese i:,anto heroísmo
del pdhre que acomete los msi.yores ¡;:acrificios
por enjugar unas lágrimas que nada le importan y que no ha contribuído á verter.

¡Gastos, hambres, angustias, toda una i::erie
de dolores sufridos con paciencia, viendo al
niño desarrollnrsr, colorado y rollizo como un
rollo &lt;le manteen, y cuando recogían el fruto
de sus desvelos, le perdían! El pobre pintor
no pudo despegar la lengua, y de que sus padres concluyero11 su confesión, les abrió sus
brazos, en los que ellos re precipitaron, balbuceando:
-¡ Quién había de decirnos que nos quedaríamos sin ti!

II
Resnltó una escena imponente. Reconocido
el hijo, el padre quería verle, y le llamó á su
palacio. El pintor acudió indiferente y sereno,
sin odios, pero sin
amor al hombre á
quien debía la vida. Este nombre
de padre, cayendo
de pronto sobre él
desde la opulencia, no le decía nada al alma; le Ronaba á hueco. El
. cariño filial no se injerta,
se siembra. Una mañan.-:.
fuése, pues, allá el pob,3
muchacho, acompañado de
los artesanos, que no quisieron dejarle solo.
El únicamente llegó hasta la alcoba de su padre.

CORONACION DE LA VIRGEN DE LA LUZ.-Aspecto del Presbiterio de la Catedral

al leerse el acta de la ceremonia.

do!. ..... ¡Que yo no tengo más padres que los
de la guardilla!
ALFONSO PimEz NIEVA.

alma en aquelloR momentos! Mi pobre alma
abandonada!
-Oh mi dicha! la dije dulcemente lleno
de rubor. ¿Por qué me miras así?
'
. -¿Sabes por qué?. me contestó. Porque tus
OJOS negros y pensativos me recuerdan los de
mi pobre Juan. Oh! loe ojos siempre tristes
de mi amado ..... .
RAFAEL ANGEL

TROYO.

�bomingo 19 de Octubre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

:ffiL MUNDO ILUSTRADO

..

Mendoza y Luna fué el que coloc6 la primera
piedra.

***

Entre las dependencias notables del vetusto conven½&gt; se encuentran, por lo demás, el
subterráneo, que es un segundo edificio y que
se halla, en partP, derrumbado· y la «Capilla de los Secretos,i, en que se 'observa un
curioso fenómeno de acústica: de una extremidad á la otra se percibe el más ligero sonido.
Las bóvedas son una positiva curiosidad y
al mismo tiempo una obra maestra de ai·quitectura; su construcción es muy atrevida,
están C&lt;Yoladas.ii Las cúpulas son majestuof'as
y se conservan :¡:&gt;erfectamente, llenas por dentro y por fuera, de innumerables inscripcioner-.
Hace algún tiempo se eRtablecieron en el
interior del edifirio unos hornos para vidrio
y esto contribuyó á que las capillas y las ce{
das imfrieran un deterioro lamentable.

EL CONVENTO.

El 13esierto de los Leone~.
La Capilla de los Secretos.

OCOS lugareR, en nuestro país, ofrecen panornmas tan bellos y variados
y reliquias hist6ricas ta!'\ interesantes,
·· como el Desierto de los Leones, punto
hermosísimo de las cercanías de México visitado con relativa frecuencia por las familias y
por los turistas.
Nada hay, en efecto, comparable á ese derroche de galas de la Naturaleza, en todo el Valle, quizás en toda la República: poblado de
árboles gigantescmi que dan sombra y fre..:;cura á aquel recodo de la sierra maravillosamente fecundo, atrae desde luego y se impone
al espíritu despertando la idea de lo granclioso, con sus arcadas ele verdura espléndida y
su suelo cubierto de flores y de musgos...... .

El interior ...... es un laberinto; un laberinto en el cual, el que por primera vez visita

***

1 1

1

1

¡

De una quiebra del camino surge, imponente, el viejo convento de carmelitas descalzos, edificado en aquel delicioso retiro en los
, primeros tiempos del gobierno colonial. A la
entra.da, ruiuosa y ennegrecida por el tiempo,
se conserva en pie todavía la capilla quepara los profanos construyeron los religiosos:
sui&lt; paredes, cubiertas de heno y de hierbas, denotan el abandono en que yacen las ruinas,
cobijadas piadosamente por uno que otro arbolillo que se antoja el guardián de un sepulcro ..... .
La entrada al convento, á la que se llega
por una amplia escalera, nada tiene de notable: un arco sólidamente construído, esto es
todo. Después, un zaguán, y una pieza á la
derecha; en seguida, el patio, cuadrilátero, en
que probablemente estaba plantado un jardín.

Grupo de excursionistas.

aquellos lugares, se pierde: puertas, arcos, ventanas, celdas, bóvedas, patios; todo parece
ignal á lo que antes se ha visto; nada hay que

sirva de punto de mira para orientarse allí...
De boca de algunos montañeses hemos recogido una tradici6n que consignamos, no á
título de verdad hist6rica. sino como página
arrancada al libro de anécdotas que guardan
los sencillos moradores de aquel punto.
En aquel tiempo-los primero~ tiempos de la
Colonia-salió de la capital de Nueva España un religioso que se dirigió, en busca dfl un
campo fértil y apartado del bullicio de la Metrópoli, hasta aquellos lugares. Subió las primeras montañas, llegó á la altiplanicie desde
donde México se ve tendida como en un lecho de esmeralda, y no encontr6 en su camino alma viviente que le brinclara abrigo en
su choza, ni agua que beber, ni lumbre á que
sentarse por laR noches...... Las monuiñas
más inmediatas á la. capital eran muy áridas;
un poco m/Ís allá, eran fértiles.
Un día, al caer la tarde-sigue la tradición,
-el religioso se encontró en el «Desierto»,
descendió hasta el sitio en que se ven las ruinas, y allí halló el agua en abundancia,
hierbas alimenticias y árboles cargados &lt;l~
frutos, y di6 gracias á Dios por haber encontrado aquel asilo y refugio contra todos los males y las asechanzas del mundo.
Bien pronto llevó á otros religiosos, y ,-e formó una comuni&lt;lad; un ejército de indios comenzó á levantar Pl convento, colocándose solemnemente la prinwra piedra del edificio iÍ
principios del siglo XVII, según reza una lápi •
da que á duras penas puede hoy descifrarse. Se
ve en ella el apellido ((Mend0za» y la fecha 23
de enero de 1606. Las abreviaturas hacen más
difícil, la lectura de esa curiosísima inscripción. Probablemente, el Virrey Don Juan de

Volveremos á ocuparnos del «Desierto de
los Leonesi, al dará conocer algunas otras fotografías del pintoresco lugar, tomadas expresamente para «El Mundo Ilustrado.i,

Domingo 19 de Octubre de 1902.

LA CANCIÓN

DEL GITANO
l\lientras la niña
borda el pañuelo,
desde las ramas
del árbol seco
que tristemente
se 1,1ece al viento.
dos pajarillos
·
ven en ,ülencio
de la rloncella
los rizos negrns,
la falda hlanca,
el albo tuello,
las manos suaveR,
los finos dedos,
que van y vienen
sobre el pañuelo ......
Como las aves,
ha mucho tiempo
que cuando paso
lo mismo veo ......
Tendrá la niña
los ojos negros?
&gt;&lt;UH dulces labios
¿r.;erán tan bellos
t·omo laR flores
color de fuego
de los granados
y los mastuerzos
que tras la tapia
ú entre los setos
tal asemejan
soler; pequeños? ........ .
¿Será su frpnte
como el reflejo
que á veces vaga
&gt;&lt;Obre el sendero
cuando.lit nie,·e
tendió su vPlo
y á mediit noche,
como en los ,meños,
mientras la luna ·
se alza en silencio,
sus rayos bajan
buscando el suelo
y entre la nieve
dejan un beso? ..... .
Su rostro amado
es un misterio ......
tanto se inclina
sobre el pañuelo,
que sólo he visto
sus rizos negros
cayendo en ondas
sobre sus dedos ......
En vano agito

Un ánaulo de la capilla principal.

y alzo el pandero;
en vano el oso
gasta su ingenio ......
--Aquí, Neluskol
venga el sombrero!
baile una jota!
¡hágase el muerto!. ..
Y el oso, grave,
que toma en serio
cuantos papeles
para. él inventó,
hace piruetas,
baila un bolero,

pide la mano,
toca en un cuerno,
y en un platillo
junta el dinero,
mientras las risas
de los chicuelos
que en ondas suben
al firmamentc,
muy pronto apagan
los roncos ecos
que por los aires
dej6 el pandero ......
Mas todo en vano;

en vano vengo,
en vano el oso
gasta su ingenio ......
Como las aves,
ha mucho tiempo
que cuando paso,
tan sólo veo,
cual mariposas
que junta el viento,
sus manos blancas
de finos &lt;ledos
que van y vienen
sobre el pañuelo ......

SONETO
El P:esidente de _la Real Academia Española
ha escnto con motivo de los Juegos Florales de
Segovia el siguiente soneto:
¡Oh! los que osáis, modernos trovadores
Dispu.tarme la flor tan deseadfl,
'
Que s1 pasa á las manos de mi amada
La ensalzaréis por Reina de las flores'.
Sabed
ella me inspira·' en miR amore"'. '
, . que
F antaRtico
amador, la vi crea&lt;la
Para ser por el mundo coronada
No por sólo el Eresma y sus pastorei:.
Obra humana no fué la hermosa mía·
La sacó un ángel, que bajó del cielo
'
De un mármol que labró su fantasía'.

Vista exterior.-Las bóvedas del Con vento,

l\Ias por que otro ejemplar no viera el suelo
Al v?lyerse al Señor, de quien venía,
'
El d1vmo escultor rompió el modelo.

�bomingo 19 de Octubre de 1902.

EN EL CONSERVATORIO.
Publicamos hoy una fotografía del grupo
coral de alumnos que forman el Orfeón del
Conservatorio Nacional de Música, con motivo
de los lucidos exámenes que sustentaron días
pasados.

biado; las famosísimas «cargas» de Hoche ó ele
Murat, que tanto~ éxitos conquistaron, no tuvieron enfrente el Maüser ó el Lébel de nuestros contemporáneos, y el general Murat pudo,
de este modo, llegar mil veces á las filas de sus
enemigos, á la cabeza de sus dragones, sin que
un proyectil certero le detuviese en su triunfante ataque.

El Orfeón del Conservatorio,

. Los ejercicios de prueha conRtituyeron una
verdadera audición, altamente orncionada por
el numeroso público que llenaba el salón de
actos.
El Orfeón cantó once números del hermosísimo oratorio ele Méndel'lsohn «Paulus,,, de
factura exquisita y sentimentalismo admirable. La señorita Julia Zepeda y el alumno M.
Bech, com·o solistas, obtuvieron nutridos
aplausos.

Et MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADÓ

Las «instantáneusn que reproduce hoy esta
plana de nuestro semanario, darán idea á lo~
lectores, de la práctica ele Hipología, obligatoria para todos los alumnos del Colegio Militar.
En los primeros días de la ~cmn.na que ara-

Sin embargo ele las artuales condiciones, la
energía física del soldado es aún un elemento
indispeneable en él, y así lo estiman todas las
naciones adelantadas. El soldado debe manejar con maestría el fusil; debe estar al tanto de
la Topografía y de la Fortificación, de la construcción de puentes y de la Telegrafía; pero aJ
mismo tiempo debe ser sano, robusto, ágil,

.
....
EN EL COLEGIO MILITAR

EL BAILE EN OAXACA.-Un grupo de señorita.

EJERCICIOS HÍPICOS.
En poquísimos establecimientos de instrucción se aprovechan laR horas de trabajo como
en nuestro Colegio Militar, y de ello dan prueba los magníficos resultados que, año por año,
ofrecen los exámenes de este plantel.
En el programa de sus estudios ocupa naturalmente y desde hace mucho tiempo un
lug11.r principalísimo la cultura corporal, sin
que por esto la intelectual se vea desatendida
en lo más pequeño.
Pasaron ya los tiempos en que los mejores
soldados eran los más vigorosos, los que mayor
número de enemigos podían abatir al empuje
de su lanza, los más astutos y enérgicos en el
cuerpo á cuerpo, y al cultivo de estas virtudes
reducíase casi la educación del guerrero.
Hoy, como es natural, los tiempos han cam-

ba de transcurrir,ltuvieron lugar los exámenet&gt;
de esta materia.
Los cadetes, en general, demostraron notables adelantos.

EN HONOR DEL GOBERNADOR DE OAIACA

acostumbrado á las fatigas y animoso para intentar los mayores esfuerzos. La vida al aire
libre y siempre en acción, le instruye y vigoriza; los ejercicios atléticos perfeccionan su
vista, afinan su oído, educan su tacto y desarrollan, en fin, sus facultades todas.
Por tal razón, la clase de Hipología forma
parte del sistema de educación seguido en el
Colegio Militar. No basta que el soldado sea
sobrio y sufrido, cualidades que, por fortuna,
Hon peculiares de nuestro Ejército; es preciso,
además, que desde el general en jefe hasta el
último individuo de tropa, puedan en un roo- __
mento dado luchar contra obstáculos para los
cuales sólo se requiere vigor y habilidad físicos.

Con motivo del día onomástico del Sr. Lic.
Miguel Bolaños Cacho, Gobernador interino
de Oaxaca, muy querido eh aquel Estado, se
celebró en el Palacio de Gobierno un suntuoso baile, al cual concurrieron numerosas familias de la mejor sociedad. Las señoritas vistieron lujosos trajes, de fantasía.
En uno de los sitios más pintorescos de los
alrededores se verificó, además, un día de campo en que reinó la más franca animación.
Publicamos un pequeño grupo de señoritas
concurrentes al baile, y otro, más numeroso
de las familias y caballeros que asistieron al
día de campo.

Los conc11rrentes al día de campo.

Domingo 19 de Octubire de 1902.

�Domingo 19 de Octubre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
habla más que para contestar; jamás expresa
el deseo de manifestar el gozo, la melancolía ó
el enternecimiento que se reflejan en sus bellos ojos, donde se encierran las harmonías de
la luz entre las sombras tremulantes. Su alma
me llena de una dulce inquietud; quisiera conocerla, y, sin embargo, encuentro en su misterio un adorable flncanto; acaso, ó sin duda
alguna, rehusaría yo á aquel que me ofreciese
la facultad de penetrar el secreto de esta deliciosa mujer. Es muy inteligente; sus contestaciones, justas, de una elegante concisión,
encierran en sí una mezcla de timidez y atrevimiento.
Y yo no pienso más que en ella¡ mi corazón se ha tornado realmente insoportable¡ el
universo ha crecido para mí; me parece escuchar interiormente el rumor de todos los siglos, de todas las dolorosac, y magnas generaciones que vivieron y murieron para que el
amor fuese más hermoso, para que la historia
del esposo y la esposa fuese tan vasta, tan bella, tan harmoniosa como los abismos constelados de estrellas.
18 de junio.

Castillo de la Serraz.-14 de mayo de 1857

UINCE días hace
ya. que las autoridades federale8 nos recluyen en este viejo
rincón perdido.
Todo un pequeño
mundo de republicanos y de revolucionarios: franceses, austriacos, venecianos,
polacos, rusrni, acuartelados con nosotr&lt;;&gt;S en
los antiguos salones en que antaño florecieron
los señores de la Serraz y sus respetables soldadones. No se sabría, en verdad, idear una
tiranía más encantadora. Nuestros guardianes llevan hasta el extremo su cuidado para
los «cautivos." Estas buenas gentes están orgullosas de tenernos, y la población vecina
nos saluda respetuosamente, con el sombrero en la mano, cuando nos ve salir; pues
nosotros salimos cuando noe place, y nuestra
palabra basta para garantizar todas las licencias. Yo mismo, días pasados, llegué mucho
después de la hora de la cena, y he encontrado al ,·iejo guardián Mermoz en actitud melancólica.
-Vuestro guisa.do estará frío ya., señor Durville ...... y mi espo~a se había esmerado ..... .
Compartí con él su pena, prometiéndome
no volverá entrar deRpués de las siete.
El país es un encanto. Un lago fresco, claro, impresionable á los cambios del cielo,
igual á una criatura viviente; parajes en donde pasta el ganado y se hace oír la soñadora
vibración dE-1 cencerro, y cien montañn.R en el
horizonte, verdes, violáceas, cuhiertns de nieve, en donde cada. aurora y cada crepúsculo
renuevan sus yastas, sutiles y divinas decoraciones de luz. Además de esto, un tiempo t.
la medida del de~eo, propicio á los ensueños
v á las divagaciones; una dulce sonrisa de
primavera, de cuyo seno surgen las p rimeras
florecillas, á los hordes del agua temblorosa.
E11 cuanto á mis compañeros de destierro,
casi todos son personaR agradables. Salvo dos
ó tres fanáticos. de aquellos que engendran
las enfermedades del hígado y el estómago,
son en su mayoría hombres alegres, ruidosos,
bastante habladores, buenos teorizantes, que
sólo se vuelven fastidiosos .(•uando las discusiones políticas se prolongan demasiado.
Casi todos, como vulgarmente se dice, dispuestos á «estrangular al último cura con las
entrañas del último rey,i-en teoría. Hay, sobre todo, un gigante ruso, con cabeza de león,

gran melena, ojo_s fulgura~tes, voz furibunda
que entona canc10nes terribles ...... ccLos empalaremoE ..... .los ahorcaremos ..... .los dPgollaremos ...... i&gt;, á la manera de aquellos guerreros australianos que. juran durante tres días
y tres noches c&lt;romperse los brazos, romperse
ias piernas, romperse la cabeza, rompers~ el
espinazo etc., etc.," y acaban por romper Juntos el la¡o de la amiFtad. En ei:pera de la
sano-rienta matanza, el buen Retchnikoff devor~ cada día diez libras de carne, dos docenas de huevos, un pan de cuatro lib:as, . seis
kilos de frutas y legumbres, y hebe diez litros
de vino y cerveza, pasmando de admiración
y asombro á los dos guardianes, á los gendarmes y á las esposas de ést&lt;;&gt;~, á quiene~ llena
de propinas, pues su familia posee cien leguas de bosques, de trigales y de ríos repletos
de pesca en Rusia.

ficiales á pesar suyo. Siempre acompañando
á su p~dre en todas sus salidas, sea en los corredores y jardines del palacio, i-ea á traYés de
las praderas y de los bosques, deja. adivinar
que abriga hacia el autor de sus días un amor
que es más bien una religión.
Naturalmente, toda la banda de prisioneros
se halla en éxtasis ante esta admirable veneciana; el mismo Retehnikoff ha olvidado sus
sanguinarios refranes y sus propósitos aterradores; los jóvenes adoptan la actitud de Romem•, y los viejos no descuidan la menor apariencia. El doctor ha venido á ser el soberano
absoluto de La Serraz; con la particularidad
de que, acostumbrado á estos c~mplidos _de
carambola, no les concede gran importancia.
E ignoro por qué soy el preferido de este buen
viejo, que me ha hecho acompañante suyo en

/"

-

~,itU!i!lt, /

111'

27 de mayo.

Dos nuevos prif:ioneros han llegado á La
Serraz. El primero, el doctor Ojetti. un veneciano afiliado al carbonarismo y varias veces sumergido en los calabozos de Austria, es
un hermoso viejo al estilo de su país: vivo,
seco, ojos entenebrecidos, gesto encantador,
palabra fácil, sal picada. de metáforas y supe:lativos inteligencia clara y penetrante, nutndo al ~ismo tiempo de ciencia, de arte y de
literaturas antiguas; entusiasta ar;imismo, lleno de ilusión respecto á la unidad italiana
y siempre dif puesto á sacrific~r la vida 6 la.
libertad en aras de sus creencias. El otro cautivo-una c:iutiva-es la misma hija. del doctor admitida. en La Serraz por favor especial,
á c~ndición &lt;le vivir con las hijas del guardián
l\Iermoz.
Francesca Ojetti es, por todos conceptos,
del'lum bradora.
El día y la noche se escapan á la vez de sus
hermosos ojos color &lt;le ametista, su tez supera
eri transparencia y suavidad á los pétalos de
la rosas alpinas; cada uno &lt;le sus gestos y sus
ademanes acusa a.l momento el exquisito cuidado que la naturaleza ha tenido en perfeccionarla. Peculiaridad suya también es la de
permanecer casi siempre silenciosa; rara vez
se escucha su voz, en que se mezclan las vibraciones del oro y el flexible acento del agua
que corre. Es triste, pero no con esa tristeza
que oculta casi siempre un mal flsico; por el
contrario, surge de ella una saludable harmonía una gracia divina y fuerte. No evita la
pre~encia ni la conversación de las gentes; pero en su actitud desconcierta las almas super-

todos sns paseos, por qué me estrecha la mano
como á ningún otro y aun logro algunas de las
raras sonrisas de la. joven.
Salimos los tres, cuando declina la tarde,
cuando el sol finge mil cam hiantes en el horizonte, y las montañas, coronadas de hayas y
abetos, alargan sus sombras sobre las planicies.
OjetLi charla sin descanso; su alma es un
Yivero de anécdotas y un almacén inagotable
de recuerdos; su conversación bulle, se agita,
reluce, y hace ver en un instante mil siluetas
de seres, mil acontecimientos, mil aspectos de
alma. Este hombre es un maravilloso educador;
no sabría lanzar una idea sin darle la agudeza,
la forma, el gusto que la hacen penetrar corno
una obra de arte y saborearla como una golosina.
Y Francesca, silenciosa, escucha. Nunca

Sin embargo, es verdad! El misterio me ha
hecho objeto de su preferencia; los profundos
ojos de ametista se iluminan al mirarme; la
sonrisa es confiada; sobre el rostro fulgurante
mi llegada hace asomar algo como una dulce
bienvenida. Cuando la veo de lejo:-i, mi corazón se llena de espanto; pero de cerca, merecobro por completo, como al borde de un precipicio sembrado de trepadoras en flor. Y
Francesca no hace ningún esfuerzo para disimular su alegría: la más ligera sombra de coquetería está ausente de todos y cada uno de
sus ademanes. Vive en su belleza como un rey
poderoso en su imperio; ignora ó quiere ignorar toda seducción reflexiva, que, por otra
parte, sería bien inútil, pues que posee, para
ganarse á todas las almas, su dignidad y la
fuerza invencible de su silencio.
25 de junio.

He gustado por vez primera, como un favor
divino, aquella dulce acogida que asomara en
los labios de Francesca. Mas la angustia me
ha penetrado también; la misma franqueza de
la joven se ha vuelto un suplicio para mí; temo que llegue algo que es lo peor para aquellos que aman: la falsa separación-esa cruel
familiaridad que la amistad engendra y que,
al prolongarse, excluye toda esperanza de un
afecto más vivo y consolador. Aún podría yo

resignarme, pues concibo como ccdemasiao.o
hermoso,&gt; un porvenir en que se mezclara el
amor de esta maravillosa criatura, y, por lo
demás, siento, sé que Francesca no se rasará
nunca por pura amistad: que antes permanecerá sienc.o la feliz y devota compañera de su
padre.

II
lo. de julio.

Hemos subido hoy hasta la aldea de la Meseta; la montaña reviste su gran túnica deslumbradora, sembrada de todas esas flores silveatrcs que !'e mecen en los débiles tallos, de todos
esos fragmentos de luz, de tocios esos pequeños
breñales que hallan su instante de gloria sobre
el agrio flanco de la roca, en los minúsculos
jardines colgantes hechos del polvo de las piedras pulverizadas átomo por átomo á través de
los siglos. Las hayas se yerguen como un ejército en batalla; los abetos se estremecen todos
.
. .
e11 un mismo
movimiento,
al paso de la' brisa
estival. Nos hemos detenido al borde de un
torrente, contemplando las agitadas ondas, y
Francesca ha franc¡ueado el puente y se ha
puesto á tomar un boceto al carbón.
Ojetti, interrumpiéndose en medio de su jardín de anécdotas, me ha dicho:
-Estáis pálido y triste. No cre~is que acaso os sería fácil confesaros conmigo?
Yo le miré. Sentía me sin aliento, paralizada
la sangre en mis arterias, abmma.do al peso de
mi angustia, y le respondí:

:\Iuy tardP, en las noches
Del invierno tétrica!",
Cuando el viento gime
Y gimiendo besa
Los desiertos nidos
En las ramas secas,
Cuando todo calla.
Y se oculta y tiembla
Y la nieve cae
Silenciosa y lenta,
De la mar emerge
En las olas trí:mulas,
La barca fatídica,
La góndola negra.

Agitando, sueltan
Esas plumas diáfanas
Que caen cuando nieva.
Abajo las gentes
De pavor se hielan,
Entran en sus casas
Y cierran las puertas;
Luego junto al fuego
De las chimeneas,
Se agrul?an los chicos
Y el abuelo cuenta
Un cuento que llama:
La c,Góndola Negra."

Los niños que mueren
Y sus cunas dejan
Y por miedo al frío
Se van de la tierra,
Sus alitas puras

«En invierno-dice
Con turbada lenguaEn invierno, triste
Cada vez que nieva,
Cruzan en silencio
Las calles desiertas

Domingo 19 de Octubre de 1902.
-No podéis adivinarlo?
-No ccdebo" adivinurlo. Vuestro dolor no
aumentará por haber sido confiado. No estáis
seguro de mi simpatía hacia vos?
Entonces le hablé muy bajo, casi al oído, y
él me replicó tiernamente:
-Soy todo vuestro, y, por otra parte, abrigo una gran esperanza. Sin embargo, no qui¡;iera yo pesar un solo escrúpulo en el destino
de Francesca, ya que tengo clemasiada autoridad sobre ella. Queréis hablarla vos mismo?
-La hahlaré.
Hallábame presa de profundo terror. El misterio era más profundo; sentía. el abismo ahondarse bajo mis pies. En el momento en que
me acercaba á la joven, parecióme escuchar
cerca de mí las palabras del;Gran Maestro:
c,Lasciati ogni speranza,» y fué en verdad á la
puerta del Infierno á donde llamaba, cuando
hube llegado al otro extremo de la pradera.
Al acercarme, Francesca cesó de dibujar.
Levantó hacia mí el rostro, y en sus ojos en
que aún se advertía la abstracción de su trabajo, vi que ella no tenía ninguna idea ningún pensamiento de lo que iba á deci~la, y
sentíme turbado de pronto. Ella advirtió mi
turbación, y una sombra de inquietud se extendió sobre su frente.
La hablé, trémulo en un principio, más tarde, hallando algún calor para ofrecerla mi vida•
y á medida que yo hablaba, ella palidecíamá~
y más. Cuando terminé, estaba ella ante mí
inclinada la cabeza, las manos trémulas s~
divina boca contraída por un gesto de te;ror.
Guardaba silencio; parecía no querer ni poder
formular una respuesta.
Y vo añadí:
-Os he ofendido?
Ella respondió .al cabo, á costa de un esfuerzo:
-No, no me habéis ofendido.
-Puedo concebir algm~a esperanza?
-No_ puedo respo~deros; lo ignoro tanto
cuanto ignoro todo mi porvenir.
Yo repuse, desalentado y humilde:
-~o es más que la ignorancia? No sentís
n:.ás bien que yo no puedo haceros feliz?
-En este momento yo no 1:1iento nada ni
en contra ni á favor de vuestra persona ....'..
-Estáis mortalmenle pálida cual si os hallaseis dominada por el horrnr.'..... .
Ella bajó sus ojos llenos de sombra..
-Os equivocáis: no es el horror· es el espanto. -(CONCLUIRÁ.)
'

Procesiones largas
De ánimas en pena.
Salen de poblado
Y van á la selva
De árboles desnudoR
Y altos, que semejan
Turbas de esqueletos
En macabra fiesta.
Después á la playa
Las ánimas llegan
Y allí se arrodillan
Y lloran y rezan ..... .
¡Pobres! Son las ánimas
De lor; que en la tierra
Se hurta.ron infames
Las cosas ajenas;
De los que marcaron
Con !&lt;angre sus huellas
De los que perjuros '
Llenaron de afrenta
A la virgen cándida
O á la esposa tierna!

·····························
Llorando y rezando
En la playa esp~ran,
Hasta que en silencio
Viene y se las lleva,
La barca fatídica
La góndola negra'."
Usted que es dichosa
Usted, Luisa bella, '

J J{.

JioSUJI.

[Traducción de "El Mundo Ilustrado."]

Que en su hogar tranquilo
Amorosa reina,
No sabe esas cosas
(Ni nunca las sepa!)
Que llenan de luto
La faz de la tierra,
·····

························

Cuanclo del invierno
Las veladas vengan
Y caiga la nieve
Silenciosa y lenta,
Haga usted que cierren
Que cierren las puertas'
Encienda la lumbre '
De la chimenea,
Y con su marido
Acuda contenta
A cuidar el sueño
De la prole bella.

y· ~f~~i~: :: ·.·.·· q~~- :p~~~~~'
Las almas en pena,
Que alcancen llorando
La playa desierta
Y llenen medrosas
La góndola negra ...... !
JAVIER SANTA MARÍA.

�El Vigor del Cabello
del Dr.Ayer
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fumado, de lot
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' lo descolorido y
,n-1s la frescun
BU primer
color ; oonsern
la cabeza libl'tl
de caspa, sana los humores molestos t
t m pide la caída del cabello. Hao
crecer el cabello, destruye la aspe
~ulera se emplea

EL

Mu Noo

AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 17.
Dlrecton LIC. RAl'AfL Rfl't&amp; &amp;PINDOU.

ILUSTRADO

MÉXICO, OCTUBRE 26 DE 1902.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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