<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3752" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3752?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T13:13:56-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2392">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3752/El_Mundo_Ilustrado._1902._Ano_9._Tomo_2._No._18._Noviembre_2..pdf</src>
      <authentication>09adb421003799d6387b94d3329d14d0</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117572">
                  <text>Domingo 26

de Octubre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

''~a cNueva cln6usfria''

LL MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 11.--NÚM. 18.

MÉXICO, NOVIEMBRE 2 DE 1902.

Subscripción mensual lorAoea, $1.50
l&lt;lem ldem. en la capüal, "1.25

Dlrectori LIC. RAf'AU RfYI&amp; &amp;PINDOLA.

Cierente: LUt!'I Rtl'f&amp; &amp;PINDOLA,

RTJINAS DE PALENQUE.

'

'

ti '

' 1J;t¡11 ~,,,
'¡

.

~¡/

~

'

Camas exhibidas por los Sres. A. Mestas y Comp.

UNA GRAN FABRICA.
En la crónica que de los departamentos de la Exposición Nacional
de Toluca, nos envió nuestro corresponsal en aquella ciudad, daba
cuenta de un local anexo al oficial; local que se distinguía por su elegan.
cia y por los finísimos objetos allí expuestos. Al fondo del hermoso co•
rredor que estaba cubierto con plantas varias, colección del señor General Villada, se destacaba entre nn departamento amplio, trasparentado
por lujosas vitrinas, el de ,eLa Nueva Industria», de los señores Mestas
y Comp., de la ciudad de México. Los concurrentes al certamen, atraÍ•
dos por el hermoso aspecto que presentaba el salón referido, acudían
en masa para admirar la soberbia colección de camas de latón que, con
su brillo y finísimo pulido imitando oro, formaban uno de los mejores
contingentes.
Las camas, cuya fotografía publicamos, estaban provistas de sus col•
chones, sohrecamas de raso y calados de lino.
La fama que tiene c,La Nueva Industria» por sus ricos trabajos, en
toda la República, se ha ensanchado en to&lt;lo el Estado de México con
el contingente que envió á la Exposición.
En la capital. los que conocen la fábrica y almacenes de ccLa Nueva Industria», han admirado siempre la rica y variada colección de sus productos. Hace poco que los señores Mestas, infatigables y honrados industriales que han elevado á una gran altura en la República el ramo
de fabricación de camas de diversas clases, muebles y útiles de casa
abrieron un almacén en la esquina 2~ de la Monterilla y San Agustín'.
Sin exageración alguna, ccLa Nueva Industria» es la primera en la
República y una de l&lt;ts principales en la América latina, en opinión de
los conocedores y del público de buen gusto.
Por lo demás, esta notaole fáhrica. ha tomado parte en varias Exposiciones extranjeras y nacionales, y con justicia se ha hecho acreedora
á los más altos premios.
Seguramente que en la Exposición Nacional de Toluca en donde repetimos, ha llamado la atención, obtendrá una de las ~ejore, redompensas.' pu:s aun9ue hay otros productos del mismo género, pasan inadvertidos Junto a los de ccLa Nueva Industria».

Almacenes en la Esquina de San Agustín y Monterilla,

CORREDOR DE LA CASA DE LAS LEYES.
11-

(Fot. de Walte.)

�Domingo 2 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

en veremos! Yo no he omitido esfuerzo para
de éste marchaba gentil pPrsonaje de la avenque todo termine satisfactoriamente,y la prue· ~ tura. La luna recortaba sobre el azul profunba es que no he dicho esta boca es mía y que " &lt;lamente obscuro del cielo, la silueta del antiapenas me he permitido algunas ligeras alu- · gúo caserón almenado, y de su principal bal1
siones y esto porque su conductn,'me ha oblicón de marmóreo halaústrc y ancho como
-Perdóneme que lo venga á molestar y á
gado á ello.
mediana pla1.0lPta, colgaba la escala de seda,
quitarle un poco el tiE,mpo. Veo que está us"Como
caballero
y
como
amigo,
me"dreocon
tendida por la i,obornat!a dueña para abrir
t~d muy ocupado y me a.pena distraerlo dé ·
derecho á que se me diga de una vez á cómo
camino á las audacias t!el galán. Detrúwde
sus muchas y graves ocupaciones; pero estoy
corre, para que cada cual quede en el puesto
los vidrios verdosos y emplomaclo11, ~e .a&lt;livipasando las de Caín y necesito contarle todo
na.l&gt;a más que se veía la tigurn esbelta y blanlo que me pasa y pedirle consejo. Para eso ~que le corresponde y no se diga luego: que te
fué y que te vino! Ningún trabajo les cuesta
ca. &lt;le la doncella por quien vibrabti con ritmo
son los amigos.
decir sí 6 no, y cuento acabado! Yo por mí les
de pecho agitado toda la múc¡uina retórica y
--¿ .................. : ..... ?
aseguro que con sí ó con no, me lavo las masentimental levantada en el alma &lt;lel farma-¡Qué ha de ser! Lo de siempre ...... ya se
nos,
y
el
que
venga
atrás,
que
arree.»
céutico; blanco el rostro, IJlanco el traje, neacuerda!. ..... .el negociQ aquel!. .... .
Pasa usted á creer que ni por éims! El viejo
gras las trenzas que colgaban sobre la espalda,
-¿....................... ?
pelaba
tamaños
ojos,
el
hermano
estaba
como
las pupilas de dilatado campo lun,inoso, en
· -Sí, hombrel . no se haga!. ..... Pues mire
tonto en vísperas, la vieja se ha.cía la dormiªa;
cuya córnea alabastri na el re,;plamlor interno
lo que sucede: · &gt; . .
y yo, para no forzarles la mano ni agarrarlos
velado por los púrpacloi&lt;, tenfa relún1pngos &lt;le
Todo' marchaba á P.edir de boca. Yo había
con el dedo tras de la puerta, cogí y me fuí
pasión y adormecimienlos de melancolfo.
, puesto de mi parte cuanto me había sido popara
que
no
festinaran
el
asunto
y
obraran
con
Y,i se contemplaba el soiiadot· en medio de
sible pitra que no hubiera dificultades, y al
conocimiento de causa.
una lluvia de estocadas, blandiendo unn. tizoprincipio ~reí haberlo conseguido. Con el caAhora me encuentro en otro aprieto: ¿qué
na y defendiendo su vicia
rácter· que usted me conpce, convendrá en que
hago si me resuelven por la afirmativa, y qué
contra los campeones, humi actitud fué siempre la que debfa ser, y en
me conviene si se cierran á .la banda y &lt;licen
yendo en su caballo, en la
que p_rocuré qu-e nada hi1biera de raro ni de
nones? Usted que es frío y reflexivo, aconséjemedrosa noche, de la cattrapóma1o en el asunto. Mientras llevaba este
me, se lo suplico; la cuestión, como ha podido
va &lt;le corchetes y idguaciles.
«ten C(,&gt;11 ten)&gt;, no dejaba de estar en observaver, es para mí de capital interés; yo estoy
Para todo::; losatrevin1ienci&amp;n; y haciéndome el zorro, todo lo veía y de
tal vez ofuscado y no le doy á la bola; ahora
tos había impulsos en su altodo estaba al tanto, sin que nadie se las esque sabe usted á qué atenerse y conoce todos
ma, y para todas las biza.pantara, especialmente el viejo.
los pormenores del asunto, dígame qué debo
rrías vigor en su puño.
A poco empecé á notar cierto no sé qué, alhacer.
El ensueño se apoderó &lt;lel
go de raro que, francamente, no me esperaba,
-Tal como usted me pinta la situación, no
mozo y andaba por ahí hepero que me hizo parar las orejas y estar más
creo que haya más que un consejo que darle.
cho un papanatas, sin troen guardia, aunque tragando camote y sin dar
-¿Cuál?
pezar con la realidad, todo
mi brazo á torcer. Aquello continuó varios
-Haga usted lo que le parezca.
encerrado en su fanta::;ía, cadías y, aunque no subió de punto, acabó por
-Gracias! Mil gracias! me salva usted la
mo el testáceo en sus Yalvas, feliz al creerse
importunarme y forzarme la mano.
honra y acaso la vida!.....
excepci611 de la humanidad ramplona, despre•
Tanteé el terreho, me fuí con pies de plomo, me hice el zorro y·...... nada! Por más re2Jr. Jrl• }/Ores.
ciando los formularios oficiales y mandando
al diablo· los ungüentos y las píldoras.
des que les tendí y por más planes que les puse, al -otro principalmente, ellos seguían haEso de estarse horas y horas ante la retorta
ciéndose patos y nunca daban color. Com¡,uesta al fuego, espiando la destilaciún de inprendí que me estaban tanteando, y siempre
decente brebaje que iba á envenenar al cándiprudente y tratando de aclarar el punto, aprodo y desesperado enfermo, parecíale la más
veché una coyunturA para interpelar á la vievil ocupación del munclo. Pues no digamos
Había
asistido
el
iovendto
á
la
representaja y le díje categ6ricamente: «¿En qué quenada de cómo juzgaría el emplear su tiempo
ción del Tenorio en un teatro de la corte,y desdamos?» Ella se me quedó mirando con un
en aprender las envenenadoms fórmulas quíde
aquel
momento
había
sentido
hervir
en
su
modito! y en vez de responderme, me dijo:
micas en que andan revuelta:,; las letras del
corazón ardientes ambiciones y en su cerebro
«¿~n qué quedamos de qué?»
·
abecedario
con los números en jeroglífica mezdeslum bra&lt;lore!! planes.
Sentí que el demonio me llevaba; pero me
colanza. ¡Cuánto mejor era. renovar las avenEra
un
mozo
de
dieciocho
años,
recién
lledije á mi mismo: «¡Cepos quedos! no comproturas del amor y las guapezas y lances de aquel
gado á Madrid para estuiliar Farmacia, hijo
metamos la literatura!" y me despedí en el
grandísimo I erdido
de
un
boticario
de
acto.
sevillano,
que tenía
un pueblo anticua:Mi situación no podía ser peor. Si aflojaba,
para
toda
dificultad
do y humilde. Las
ya me las podía compon~r; si apretaba, todo
la soluci6n en su esimpresiones de la
podía comprometerse. Era necesario enconpada!
gran
capital
traíantrar un "modus vivendi» y buscar una compoAcabado que fué
le trastornado. Has- ·
nenda que conciliara todo, y resolví aguantar
ese curso, cuando
ta
entonces
no
hapara salir del mal paso.
volvió a su lugarejo
bía salido de la vulNo era fácil darle. á la bola, y por más que
familiar el estudiangaridad
del
villome rascaba la cabeza, no encontraba modo de
te, había perdido el
rrio. Predispuesto
emplantillar.
curso v las carnes é
su
espíritu
á
las
coEl caso era claro como la luz del día. De un
iba flácucho y dessa!! extraordinarias,
lado, gentes como ellas; y del otro, un ~&lt;trácter
colorido.
estaba
en
ese
macomo el mío. Ellos siempre esquivando el lanHabía intentado
men to y en esa oca•
ce; yo haciéndome el tonto Y. viéndolos venir.
la parodia de Don
La cabeza de Víctor Hugo.
sión
en
que
el
alma
En éstas y en las otras pasaba el tiempo, y
.Juan dentro de los
va á dar un estirón
las cosas en su ser. Muy amables, muy cortemedios de su escuedefinitivo
ó
se
queses! F,.,lanito por aquí ó Fulanito por allá!
Acorazad nuestra grandiosa esfera
ta. bolsa y de la proda encogida é inútil
Pase, siéntese!; pero de lo otro ni agua! Lo que
Con un blindaje de oro rutilante,
sa imperante, y &lt;lió
para
siempre,
como
más me ardía, era que sólo respondían cuanPonedle un torvo monte por semblante
con la salud en ma,
el enano que llega á
do les pregu11taba, y que s¡ no se les llamaba
Y un turbulento mar por cabellera..
::os do los médicos.
viejo
sin
dejar
de
al terreho, no hablaban sino de cosas indifeCon sus arrestos y
Al fondo dad de la mirada. austera.
ser físicamente ni1·entes.
gallardías aprendió
Un
temblor
de
relámpagos
brillante,
ño.
Es
el
período
Yo quería dejar sentado este principio: al
que Don Juan huY en los labios poned a.mor bastante
decisivo en que el
pan, pan, y al vino, vino, para que desP.ués no
biera hoy acabado
Para
inundar
la
humanidad
entRra.
hombre clasifica enhicieran el fo ni se lla,maran á engaño; pero á
f&lt;U primer calaveratre
los
seres
que
buspesar de que S(?Y claro y categórico y no hay
Brindadle por enorme fantasía
da en una delegacan las alturas ó enmanera. de ignorar lo que quiero decir, ellos
Todo
el espacio en que despeña el día
ci6n de policía.
tre
los
que
se
quesiempre en sus trece y jesuiteando de lo linLos ríos de coloi: de su paleta.
De la resurrección
dan adheridos á la
do. La cosa se ponía de color de hormiga, y to&lt;lt~ las víctimas que
corteza
térrea,:
ó
le.
Dad le por voz el rayo omnipotente, '
mando al toro por los cuernos, me presenté un
había sofiado que
nacen las grandes
día resuelto á todo, 6 poner los puntos sobre
Ponedle mil Ves ubios en la frente, ~
mataba, sólo tuvo
alas
de
la.
vida
inte¡¡Y ése es el cráneo inmenso del Poeta!!
las "ies» y á no dejar títere con cabeza.
vislumbres en los
lectual ó le nacen
Me apersoné con todos y del pe al pa les
SALVADOR RUEDA.
muertos que le leraíces.
canté el credo:
vantaron en alguna
Aquella represen"Ya hace tiempo- les &lt;,li;fe -que ustedes
leonera adonde fué
tación
del
Tenorio
saben á qué atenerse y ,ya no pueden alegar
á probar fortuna, imaginándose que iba á
fué el golpe mágicó. Habíase desgarrado el teignorancia. Bastante ·cláro les be dicho mis
encontrar la talega de onzas con que el burlalón
que
le
ocultaba
el
mundo
de
la
fantasía,
y
propósitos y bien mani~es"tás han sido mis indor audaz apedreaba á sus enemigos y prehallábase de improviso trasportado á una ciutenciones; tanto que una ve1. en el tren me dimiaba á sus servidores.
dad
misteriosa,
de
tortuosas
callejuelas,
en
jeron ustedes: et.No 1ie haga guaje! ya sabemos
En cuanto á Dofia Inés, una sola conoció
cuyo desigual empedrado sonaban lo.e; cascos
de qué pie cojea!» Despuég.&lt;le eso yo esperaba
y mús le valiera no haberla conocido, porque
de
un
caballo
castizo,
y
sobre
el
inquieto
lomo
una resoluci6n definitiva;. y todavía estamos

-CONFIDENCIAS.

Domingo 2 de Noviembre ele 1902.

•

DONJUAN.

SR. GRAL.

D.

CARLOS GARCIA VELEZ.

resultó se~ un~ zafia costurera que, después de
no muy hmpias andanzas, vino á dar con sus
huesos en una casa que no tenía nada de convento, dejando al confuso
mancebo en la. más triste de
las desilusiones.
El deslumbrado lugarefio
no si~vió ya para cosa alguna., m para moler alcanfor
en el mortero de la botica, y
fué parásito de su familia y
eterno descontento de la vida.
-Lo cual significa-decía
. el cura del pueblo sobre el
caeo con el médico- que todas esas creaciones
de. la po~sfa que tanto encumbran los sandios,
no son smo causa de males infinitos.
.-Nada de eso, amigo-replicó el doctor. Lo que sucede es que la poesía es como los

.

vinos jerezanos: bebida de caballeros que trastornan al vulgacho. El que se acerca al tabernáculo del arte con alma prosaica, perecerá como el israelita de la tradición bíblica.

.,

J.

ORTEGA MUNILLA,

OLlVERETTO DE FERMO.
Fué valiente, fué hermoso fué artista•
Inspiró amor, terror y respeto.
'
En pintarle gladiando desnudo
ilustró su pincel Pintoretto.
'
Machiavelli nos narra su historia
de asesino elegante y discreto.
César Borgia lo ahorcó eri Sinigaglia.
...... Dejó un cuadro, un pufial y un soneto.
MANUEL MACHADO.

SRA. AMALIA MARTINEZ lBoR DE GARcrA VÉLEz.

El Primer Ministro de Cuba en México.
A bordo del Ya por ,,León XIII» arribó á Veracruz, días pasados, el .Sr. Gral D. Carlos
~arcía Vélez, Ministro Plenipotenciario y EnYiado E_xtraordinario de la República de Cuba
e!1 México. Después de una corta perrnanenc~a .en aqnel puerto y en Orizaba, siguió su
v1aJe rumbo á la capital, llegando aquí el 25
del pasado por la noche.
·
. ~ la estación del Mexicano estuvieron á rec1bul? los miembros más distinguidos &lt;le la
coloma cubana y algunos caballeros mexicano!', que saludaron su llegada con apl,msos.

. El S~. Gral. García_ Vélez, hijo del prestigiad&lt;;&gt; rnsurgente Cahxto García, nació en
Santiago de Cuba por los años de 1863 á 1864.
~urante la. sangrienta guerra conocida por «de
diez afios", fué hecha prisionera la Sra. Isabel
Vélez, madre del señor General, y llevada á Ja
Habana, la acompañó en su cautiverio hasta
que obtuvo su libertad y pudo él dirigirse á
l?~ Estados Unidos, donde comenzó su educac~~n. Al fin d~ la guerra, su padre fué tambien hecho prisionero y deportado á Espafia.
Al estallar la última insurrección se dirigió
nuevamente á los Estados Unidos, 'y en compañía de su padre organizó una expedición á
la I~la, á bordo del vapor "Jokin", que naufrago. El Sr. García Vélez, por último sirvió
en el Estado Mayor del General García, y al
frente de una brigada cuyo mando se le enco,
mendó poco después, asistió á muchos combates prestando valiosos servicios á la causa
revolucionaria.
'

***
_ El Señor Ministro de Cuba viene acompanado d~ su esposa, la Sra. Amalia Martínez
Ibor, lnJa de uno de los cosecheros principales de la Isla, y de un pequefio niño que lleva.
el nombre del patriota Calixto García. Lo
acompañan también el Sr. Dr. D. Franoisco
de Paula Coronado, con el r.arácter de Primer

Secretario de la Legación, y el Capit,fo Alibal
Escalan te, como "attaché)&gt; militar
El_Sr. Gra). García Vélez fué ~ecibido por
e1 senor Presidente de la Repúhli·ca
ce
· l
, con e1
remoma acostumbrado el jueves d l
mana pasada.
'
e a se-

EL PASADOR DEL ABANICO.
(EL'.AOTOR)

De un abanico la gentil figura
De un teatro en la forma se revela.
Componen la magnífica vitela
'
Los palcos donde b1;illa la hermosura.
La gen~ alborotada de la altura
Es el encaJe que en su torno vuela.
Y_ la que al :.:;atio oprime y encarc~la
Tiene del varillaje la finura.
'
Como rayos de luz son las miradas
Que vuelan todas á, morir atadas
En el actor que el sentimiento expresa.
¡Feliz el genio de decir sonoro
Que c?m~ rico pasador de oro '
El vanllaJe de almas atravie~al

r••

..,
J. ,

�Domingo 2 ele Noviembre de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Todo el dfa 26, puede decirse, persistió la lluvia de cenizas en los
Antes que él se encuentran los volcanes de Teca~n y Tajumulco.
Estados de Chiapas y Tabasco y en una gran zona de Oaxaca que comLa cordillera de los Andes, que forma en la Amér~ra Centr~l una
prende los distritos de Tehuantepec, Pochutla, .Juquila., Miahuatlán,
red muv intrincnda, va descendi1&gt;ndo lentamente hacia el Pacifico .Y
Ocotlán y Tlacolula; las cenizas llegaron hasta la capital del Estado,
divide ia r{'gión fría ó templada,de la coflta, constituyendo una especie
donde el fenómeno produjo una verdadera sorpresa. De San Juan Baude muralla, cuyos picos principales se divisan completamente desde el
tista se tuvieron informes de que, desde las nueve de la noche del día.
mar.
anterior, ilO había cesado un momento; la ciudad amaneció envuelta
El Yolcán ele Ranta María es perfectamente Yisible desde el puerto de
en una capa blanca, que brillaba á los rnyos del sol, romo la nieve.
Clrnmperico y tiene una forma~cónica. Al Norte se extiende la plan.icie
Los ruidos subterráneos se estu·
en cu yo centro está situada la dlt ·
---------------------------,7
dad de Quezaltenangó, destruída
vieron observando casi sin interrupción.
por los terremotos de abril último,
En Tuxtla Gutiérrez y en Comiy vuelta á destruir apenas empetán (Chiapas),el fenómeno reviszada á reedificarsf', por los temtió caracteres excepcionales, pues
blores de septiembre.
en la primera de estas poblaciones
Los flancos del volcán, septenla lluvia arreció á las doce de la
trional y meridional, son complenoche de una. manera alarmante,
tamente distintos, pues mientras
y en la segunda llegó á cuhrir ¡,]
al Sur se nota un descenso muy
1-'uelo con unn. capa de veinte minotable en el terreno, al Norte el
límetro3.
clei;cenr;o es poc0 sensible. A un
lado estÍln las poblaciones ele San
El 27 cesó la***
lluvia en la maFelipe y Retalhuleu y otras de
yoría. de los puntos en que dumenor importancia. Quezaltenanrante tres días y con ligeras ingo quecla á dos 6 tres leguas del
terrupciones, se estuvo obsen·anfoco volcánico y es, por lo misdo; pero esto no fué suficiente pamo, una de las ciudades expuesra calmar la excitación por comtas continuamente á ser destruípleto, debido á la creencia, muy
das por las erupciones.
generalizRda, de que en Chiapas
PALENQUE.-EL RIO 11hrHOL.
La altura del Santa l\Iaría es
había, como antes decimos, apade unos mil trescientos metros sorecido un volcán.
bre el nivel del mar, y en la estaPara desvanecer esta versión,
ción de invierno se encuentra nie·
el señor ingeniero Paf:trana, dive en su cúspide. Se creía generector del Observatorio Meteorolóralmente que estaba extinguido;
gico Central, dirigió un telegrapero hace algunos años, un geóloma á los jefes políticos de los disgo alemán anunció su actividacl,
tritos de Chiapas y Tabasco, afirque ha venido á comprobarse plemando su opinión de que los fenamente. Es ca;;i probable que
nómenos observados provenían de
la actual erupción haya causado
un centro volcánico correspongrandes perjuicios en una de las
diente á GuatRmala. Esta opinión
zonas más ricas de la. República
ha quedado plenamente confirma,·ecina, como es la de ,cCosta Grn•da, y el pánico ha ido, poco á po
de», que comprende el terreno que
co, desvaneciéndose.
más fácilmente puede ser invadiLa localización del foco volcánjdo por las lavas.
co, por lo demás, basta para que
nuestros lectores se den cuenta
de la intensidad del fenómeno,
intensidad verdaderamente asombrosa, toda vez que el volcán de
CITIAPAS.-PLANTIO DE IlULE.
En cuanto á las ciudades del
Santa María, situado en las cerSur de nuestro país en donde se
canías de Quezaltenango,dista de
sintieron los temblores y hubo
Tehuantepec más de cuatrocienlluvia de cenizas, parece que no
tos kilómetros y más de seteciense registraron desgracias personatos de Oaxaca, dudad en que se
les. Los plantíos, en cambio, suobservó la lluvia de cenizas.
frieron algunos perjuicios.'
Acerca del volcán de Santa María, tenemos los siguientes datos,
Es de mencionarse, por lo de·
que transcribimos por ser, en esmás, el empeño con que tanto las
tos momentos, de la mayor imautoridades de Chiapas como las
portancia:
de Tabasco, procuraron restableEl Santa María se encuentra
cer la calma en aquellos puntos
situado en la región occidental de
donde la alarma de los momdores
la República de Guatemala, á 68
llegó á su más alto grado. Las
kilómetros de la línea que divide
oportunas medidas dictadas en esá México de ese país.
te sentido impidieron, sin duda,
El volcán es uno de los primeque ocurrieran accidentes lamenros del sistema orográfico centrotables, no obstante la consternaamericano que forma en las Reción que dominaba en las masas
públicas de Guatemala y de El
v la. intensidad de los temblorts
Salvador una cadena de picos á lo
registrados, sobre todo en San
largo de las costas del Pacífico.
'fABASCO.-UNA CALLE DE FROXTERA.
Cristóbal, donde se sintieron cuaFots. de Waite.

GUATEMALA.-EDIFICIC:l Y PASEOS PRINCIPALES.

I1 ·

Domingo 2 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Tos últimosJ_emblores
LLUVIA DE CENIZAS.
~ ONDA sensaci6n han producido en el país las
noticias que hace algunos días circularon con
relación á los temblores registrados últimamente en distintos puntos &lt;le la costa del Pacífico y del Estndo de Chiapas, y á la lluvia
'--- de cenizas observada en una extensa zona de nuestro territorio.
,':Las primeras noticias se recibieron en,.-,,
~~.::..-j. --·_;~ .
la Capital el 24 d~l pasado,_ día en que¿__,
- -..
por telegramas oficiales y privados se supo que ~anto en San Cristóbal ½as Casas y en Juchitún, como en Tuxtla GutJérrez y San Bartolo, se habían sentido movimientos seísmicos,
:icompañados 1e fuertes ruidos subterráneos. En algunas comarcas del
istmo de Tehuantepec se observó el mismo fenómeno.

VISTA DE TERUANTEPEC,

En San Cristóbal se presentó el día despejado; pero de rep{'nte el
sol se obscureció, comenzando á caer sobre la ciudad y sus alrededores
una espesísima· lluvia de cenizas. Lo inesperado del fenómeno hizo
que entre los ha,bitan~s cundiera un pánico ind{'scriptible: las familias
abandonaron sus casas, temerosas de una catástrofe, y el sol se nubl6
á tal grado, que en los esta:blecimientos mercantiles y en las oficinas,
fué preciso hacer uso de la luz artificial. Los ruidos subterráneos eran
cada vez más fuertes, y cuando el temblor se dejó sentir, la alarma no
tuvo límites: las mujeres rezaban en voz alta por las calles· el tráfico
quedó interrumpido en toda la ciudad, y las casas se vieron' en un roo- .
mento desiertas. En los templos se tocaron las campanas para congregar á los fieles, celebrándose algunas ceremonias religiosas.
La lluvia de cenizas cayó también en Comitán en Motozintla en
Tuxtla Gutiérrez y otros puntos, causando, como ;n San Cristóbal' un
pavor inmenso. Los ruidos- decía un telegrama-son tan fuertes' que
en Tuxtla Gutiérrez se oyen lo,; de Comitán. Las familias comen;aron
á emigrar el mismo día á los Es'..ados de Tabasco y Oaxaca.

A hacer más crítica la situación de los aterrorizados vecinos de aque)las_ pobla.cioµes, c0ntribuyó principalmente el dicho de un grupo de
md10s que aseguraron que una montafia poco distante de San Cristóbal arrojaba humo y cenizas. Esta versión fué desmentida más tarde
dándose por seguro que el cerro que se encontraba en erupción era el
de c,Don Juan", que est{L inmediato á Palenque. Los informes de las
autoridades políticas, transcritos al Observatorio Meteorológico Central
aeí lo afirmaron, aunque, como ahora se sabe, éstos informes carecía~
de fundamento.
Por lo que toca al Estado de Tabasco, el fenómeno se observó en Tenozique, Montecristo, Macuspana, Tacotalpa y otros pueblos que fueron presas de un pánico terrible.
'

CHIAPAS, TRABAJADORES DE UN PLANTÍO EN SAN LEANDRO,

lota, do Wa!to,

�Domingo 2 de Noviembre de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

·,

Domingo 2 de Koviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
renta y cinco. En el puerto de Acapulco el movimiento fué trepidatorio y duró algunos segundos.
Publicamos en estas páginas fotografías de diversos puntos de Chiapas y Tabasco y ele Tehuantepec, así como de Salina Cruz, donde sopló un norte furioso hace pocos &lt;lías.

MERCADO DE TEHt:ANTEPEC.

RIO DE TEHUANTEPEC.

VISTA DE FRONTERA.

A;;í nrnrchan&lt;lo, llegamos lÍ lo alto del montr, donde una pnlmn.a :-e
clef:greñaba :-obre un abismo lle110 de mudez y de nieblas. Frente á nrii;otroi&lt;, muy lejoF, el•cielo se desbordaba como un inmenFo paño nmarillo, y F&lt;ohre &lt;&gt;se fondo vi\'O, color yema de huern, se destn.caba un negrí:-imo otern, que tenía clln-aclas en la cima tres cruces en línen. finas
.v de un solo trozo. El Diablo, después df;l el'garrar, murmuró c~giéndome del hrazo:
«La del n1edio es la de Jesúi&lt;, hijo de .José, á quien tnmbién llaman
CriFlo. Lh•gamos ú tiempo pnra. F&lt;n.horear la Ascensión.»
En efecto, In. crnz del n,edio, la de Cri~to, df!'arraigacla del otero
como un fü'bu¡,:to que el tiempo arranen, comenzó á elc\·arsc lentnmen~
te engroF&lt;n11do, ocupnndo Pl cielo. Luego, ele todo el &lt;'Spacio Yolaron
Íl11geles á f:OFlenerln, apurados como palom11s cuando acuden al grano.
Unos tiraban desde arriba, después de haber amarrado al madero largas cuerdas de seda; otros la empujaban desde abnjo, y noFotros notábamos los rsfuerzos de f&lt;Uf&lt; brazos azulacloi,. A ,·eces de la cruz se
desprend¡a, como ele una cereza muy madura, una grue,-a gota de sangre; un f:erafín la recogía en las mnnos y marchabn á colocnrla en la
pnrtemás alta dd cielo, donde quednbasuf'penf:a y brillaba con el resplandor de unn e,:trdla, Un anciano enorme, con t(mira blanca {¡
quirn distinguínmos poco !ns facciones entre la abundanria ele su cal;e.
llera revuelta ,\' los fieros de F&lt;US hnrhns 1wrnclaf:, mandn lin, recostado
entre nub-es, estas maniobras ele la Asceni-:i{m, en una lengun l"emejante
al lntín, y fuerte como el rodar ele cien cnrros de guerra. Súbitamente
todo desnpareció. El Diablo, mirando ]'nrn. mí, ·&lt;'xclnmó pensntivo:
«¡CoNs1·~1MÁTmc EST, amigo! ....... ¡Pero otro Dio~!. ...... ¡Pero otra rnligión! E~ta \'ª á extender en tierra y eielo un tedio inenarrable,,,
Y luego, lleYún&lt;lomc por la rolina abnjo, el Dinblo comenzó á contarn1e animaC:amPnfo los cultos, Ja¡¡ fiei;tas, las religiones que florecían
en su ju\·e11tud. Tocla ef'ta cof-ta del «gran Yerde," deRde J3iblos hasta
(::artngo, deF&lt;cle Eleusis á Menfis, eFtaha poblada ele dioses. Unos deslumbraban por la perfección de su belleza, otros por la complicación
de RU ferocidad; pero todos Re me1.claban en la vida humana divinizúndola. Viajaban en carros triunfale!', respiraban las flores, b¡bían vino:;;, clesflorabnn las vírgenes adormecidas. Por eso eran amados con
un amor que no ,·ol\'e~á mlí~. ½&gt;s puebll s, emigrando, podían abandonar sus ganados ú olvidar los nos donde habían bebido pero llevaban
consigo sus dioses.
'
-¿El amigo, me preguntó, no estuYo nunca en Babilonia?
Allí todas las mujeres, matronas ó doncellas, iban un día á prostituirse 1i los bosques Eagrad?s, en honor de Milita. Las más ricas llegaoan
en carros de plata, puJados por búfalos y escoltados por esclavas· las
más pobres llevaban una cuerda al cuello. Unas extendiendo un t;piz
en la yerba se agachaban como reses pacientes; otras, erguidas, desnud~s, blancas, con la cabeza oculta en un velo hegro, parecían esplénthdos márD?oles entr~ los troncos de los álamos. Y todas así, esperaban
que cualquiera, arroJándoles una moneda de plat.a, les dijese: «En nombre de Venus.» Lo seguían entonces, fuese un príncipe llegado de SuRa cori tiara de perlas, ó un mercader que corriera el Eufrates en su
barco de cuero. Y toda la noche rugía en la obscuridad de los ramajes
el delirio de la lujuria ritual.
Después, el Diablo me contó las hogueras humanas de Molok los
Misterios de la Buena Diosa, donde los lirios se regaban con s~gre.
y los a1·dientes funerales de Adonis.
'
Parándose, me preguntó familiarmente:
-¿No estuvo el amigo en Egipto?
Le contesté que sí, y que había conocido á Maruja.
El Diablo, muy cortés, me dijo:
·
-No era Maruja, ¡era Isis! Cuando la inundación llegaba hasta Menfif, _las agua~ Re ~ubrían ,de, barcas sagra~as. Una ale~ría heroica,
subiendo hacia el Sol, hacia a los hombres iguale¡¡ á los dioses. Osiris
con sus cuernos de buey, cubr~a á Isis,_ y entre el vibrar de las arpa~
de bronce, se oía por todo el Nilo el rugido amoroso de la Vaca &lt;li vina.
DesT?u,és el Diablo me contó cómo brillaban dulces y bellas en Grecia
las religiones de la Natu,raleza. Allí todo era claro, puro, luminoso y
sereno. La harmonía saha de las formas de los mármoles, de la cons-

¿-

titución de las ciudades, de la elocuencia de las academias y de la
destreza de los n.tletas. E1itre las
islas de Jonia, flotando en lamolicie del mnr mudo, como cestas
de flores, las Nereidas Re encaramaban á la borda de los navíos
para oir las historias de los viajeros; las :Musas canta.han en los
valles y la belleza ele Venus era
como una condensación de la belleza de (&lt;Hellenia.."
Pero ifl.Y!, liahfa aparecido este
carpintero de Galilea, y toclo acnbó. La faz humana tornúbase para i,iempre pálida y llena ele mi~ticismo. l'na trur. sonihrfa, cubriendo la tietTa., n pngn ba el ef'·
plmdor de lao; rosas y quitnlm el
i,:nhor á los hrsof': ¡_v em. grato al
clioR nue\'0 la fealdnd de In~ for
mas!
J uzganclo á Lucifer E&gt;ntristecido, yo trataba de conF&lt;olnrle:
-~o se apure; aun ha de haber en el mundo mncho orgullo,
much0 furor. No lamente la~ hognern.s de :\Iolok; ha rle presenciar hogueras de judíos.
-¿Yo? me contestó aclmirado.
Unos y otros no me importan.
Ellos pa~an, yo quedo.

EL 2DEABRIL
1Jn cuadro valioso.

El Sr. Ministro de la Guerra,
General D. Bernardo Reye!', ha
obsequiado al señor Presidente de
la. República con un cuadro mural que.represen~, Ja_ entrada. del
ilustre Jefe del EJerclto de Or1én,, te á la plaza de Puebla, al commmarse el glorioso asalto del 2 de
Abril de 1867.
El cuadro á que nos referimos,
fué pintado por el Sr. Francisco
de P. M:endoza y mide dos metros veinticinco centímetros de
largo, por uno cincuenta de ancho. Como obra de arte, se echa
de ver desde luego la v""rdad l'0n
que están tratados los princip:tles
detalles y· lo bien estudindo do la
composición. En el centro se ve
la fuente que en aquella época
existía en la plaz1. principal, y á
la izquierda la catedral, cuyas esbeltas torres dora la prit,1era luz
ele la mañana. El héroe de aquella gloriosa jornnda está re'pl"esentado lí. caballo, segnido de su
Estado b-favor y con la espada
clesnnda, ~alurlando al Batallón
E&lt;;A m~ QuErno1..
de Oaxaca, que forma á la derecha en línea desplegaa.a.
En la composición del cuádro
entran cañones despedazados. por
ltUERTR UE U~ IIROICO NOTABLK
la metralla, y grupos de sold~dos
que hn.cen la impresión más completa. El colorido es del. mejor
Víctima de una dolorosa enferSR. DR. D. A::IIADOR VELASCO, ELECTO ÜBISPO DE COLIMA.
efecto, pues á la luz auroral que
medad, falleció hace pocos días
ilumina la población, se mezcla
el Sr. Dr. D. Manuel Ca.rmona y
el rojo fulgor de los disparos con que, las
Valle Jefe de la Escuela de Medicina de :Méy alumnos de la Escuela y multitud de amitropas victoriosas saludaban al Sr. General
gos y admiradores del iraestro.
xico, 'y uno de los hombres ?e ciencia á quien
Díaz.
más debe la juventud estud10sa.
El Sr. Dr. Carmona y Valle era el decano
de los profesores de la Escuela, pues comenzó
á Rervir la clase de Clínica Externa el alío de
En cuanto al irntor del cuadro, diremos que, ·
1866. En 1890 presidió el primer Congreso de
pensionado por el gobierno de Coahnila, su
Higiene reunido en México, y el segundo ConEstado natal, ingresó á la Academia de Bellas
Pam cubrir el puesto que dejó, como tercer
greso panamericano. Fué, además, presidenArtes donde hizo sus primeros estudios. Poobispo de Colima, el Sr. Dr. D. Atenógenes
te de la Academia de Medicina y delegado de
co de;pués, disfrutando también una pensión,
Silva, actual arzobispo de Morelia, ha sido pre:México en uno de los congresos médicos reupasó á Europa, y recorrió Italia, Inglaterra,
conizado en Roma el Sr. Dr. Amador Velasnidos en los Estados Unidos.
Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y E~paco uno de los miembros más ilustrados del
Su labor como maestro fué muy meritoria.
ña donde recibió en 1891, de la reina María
cl~ro
colimense.
Entre otras obras que dejó escritas, se cuentan
Cristina,
el premio que la «Unión Ibero~meEl obispo electo nació en la villa de Purifiuna sobre la fiebre amarilla y otra que trata
ricana,, concede á los artistas de reconocido
cación
[Jalisco]
y
muy
joven
aún
ingresó
code la enfermedad conocida con el nombre de
valer.
mo alumno al 8eminario Conciliar de Colima,
«infarto pulmonar,,,
Ofrecemos hoy una copia del cuadro ytlen- distinguiéndose entre sus compañeros de esA sus funerales concurrieron los profesores
cionado, á fin de que seá conocido de nuestros
tudio por su claro talento y sus aptitudes poco comunes. Después de recibir las órdenes
lectores.
sacerdotales, desempeñó el cargo de catedrático del plantel y, más tarde, el de rector, que
sirvió algunos años.
Borlado ya doctor en Teología, el Sr. Silva
lo nombró vicario y gobernador de la Mitra
&lt;le la diócesis que estuvo á su gobierno.
La elección del Sr. V elasco ha sido recibida
en Colima con verdadero agrado.

,

)

OBISPO DE COLIMA.

MUSA INFIMA.
Vedla allí, con su cántiga impudente
que de sueños tranquilos nos despierta;
desgarrada la túnica, y cubierti..
de laurel y de pámpanos la frente.
Semidiosa de un arte decadente,
ducha. en el tirso, y en la lira incierta, .
sólo constriñe su facundia muerta
para medir la estrofa lubriscente.
No es el numen de Plauto y de Terencio
que impone con sus cánticos silencio
al duelo en que el espíritu naufraga;

~ALINA CRUZ,

RIBERA DE UN RJO EN TAB¡\SCO

(rota. (Je Walte),

SR. DR.

D. MANUEL CAR~fONA y

VALLE.

es la musa falaz d.e nuestros días,
que ofende cuando entona sus poesía.s
y que á pueblos incultos embrtaga.
ftAMÓN A. URBAN(?,

.,

SR. FRA.NCISCO DE

.' '

P.

l\IENPOZA,

��Domingo 2 Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL 1.-IUNDO ILUSTRADO

Playa Vicente.
POBLACIÓN QUE PROGRESA.
Existe PO el Estado de Veracruz una peque-ña pol,lación cuyos progrefoR, en los últimos
años, han t-1ido Yerdaderamente notablei;. :Xos
referimos ú Playa Yicente, uno &lt;le los puntos
tle aquPlla rica entidad de la República más

tamos á deFcribir, á grandes rasgos, el hermoso palacio municipal que i-e inaügur6 thmrnte
las fiei-tas patrias de septiern bre.
El edificio consta. de una sola planta, en cuya construcci6n se ('mplearon la mampoi-tería.
y el tabique, y obedece, en general, íÍ una diKtri buci6n completamente adecuada al objeto á
que e1,tít dPstinaclo. El palacio está cli\·iclido
~n tres amplios tlepartamentoi&lt;, de los cuales
el &lt;l~l ala derecha está dedi,·a&lt;fo á la E&gt;scuela
de niños. En la central se encuentran las ofi-

Domingo 2 de Noviembre de 1902.
comercio en Playa Vicente. Snhiclo e;; que el

río de este nombre ofn•ce iwrias dificultades
para la nnvegación co11 vnpores de cinto miado. y que nadie bahía pocli&lt;lo ,·(•11c·erla&gt;'. El
Sr. D ..José Lúpez, comer&lt;'iante rnuy acreditado de nquella plnz:i, F:e sobrepuso 1Í. todo~ los
obi-tnculos y fletó el primer rn¡,or que hace
la trn\"esía en el río, con E&gt;l 110111hre de ,,CatE'maco", el 15 de !--eptien1hre &lt;le 1897. A bordo
del Ya por se ve, en el grabado &lt;¡ue publicamo~,
íi la familia del Sr. L6pPz, que F=e mil nrC'Ó e11
Tlar-otálpnm y un g1u po de s t s amigos.
Playa \'icentc cntnta en la 11ctualiclacl C'nn
buenas construcC'ioncs; la ng-ricultma ha progresado allí de manera notnblc y la in&lt;lustria
comienza á ensanchar,.;&lt;'.
En laf' fie:-t..'lR de sep¡,i&lt;'m hrc huho una nota saliente: el baile con que se celehró In inauguraeiún dPl palac·io. · Las principales familins &lt;le la pol,lnción ·:r algunns de lo,.; puntos
cncnnos, asistieron á la i;irnpática fiei;ta.

Escuela de Ingenieros yMaquinistas·
EN ORIZABA.

P.H,ACIO l\lU~ICIPAL DE PLAYA YICE:'(TB

lwnC'ficimlns por el esfuerzo unido ele sus lal,orioRos ltaliitantei; y por el celo de las autoridacle;,.
l\lu&lt;'hai, _,. muy importantes son las mE&gt;joras que allí Fe han llevado á cabo; pero, para
hablar Rúlo de la más reciente, nos concre-

LA COMISIÓN NAVAL MEXICANA.
..._ En nuestro número anterior dimos á conocer algunas fotografías referentes á ]a botadura de los nuevos cañoneros mexicanos «Tampico» y «Veracruz», que se construyen en Elízabeth port por cuenta del Gobierno Federal,
bajo la vigilancia de una comisión nombrada.
expresamente para el objeto por la Secretaría
de Guerra.
Hoy publicamos el grupo de oficiales de la
marina que forman la comisi6n menciofiada y
son los siguientes:
Capitán Manuel Azueta, jefe de la_ comJ...,
Guilebaldo Miranda¡
SlOn ., prl·mer teniente
·
segundo teniente R6mulo L. Alcívar¡ segundo teniente Nicolás Varela R.; c~detes Art~ro Medina, Francisco Amado, Luis G. Izag~1rre Manuel Escudero, Luis P. Florencia,
Go~1.alo Sierra, Rafael Izaguirre, Guillermo

Acosta¡ ingeniero de construcci6n naval Carlos F. Varela; inspector de maquinaria George E. C6ward; primer maquinista Te6:6.1o E.
Remes; segundos maquinistas Leopo1do G.
Correa, Manuel A. Silva, Carlos Peralta, MiguAl A vila, Osear Arenas, J ulián Ti burcio,
Sotero Rodríguez; capataces Luis Antiga y Tomás Salas.

La Cacería de San Huberto.

En las loma'! del Molino del Rey se verific6 el domingo último la cacP.ría de San Huberto organizada por el Club Hípico alemán, y
á la que fueron invitados, para que tomaran
parte en ella, los miembros del Club Hípico
Militar.
Los cazadores se reunieron en el sitio mencionado, á las cuatro de la tarde, vistiendo algunos, vistosos trajes de rojo, negro y blanco.
Los jefes y oficiales del Ejército portaban el
uniforme de gala. La
carrera comenzó momentos después, yendo
al frente del grupo el
Sr. Ju1sreed, quien llevaba en ]a mano 1a cola de zorni. que debían
disputarle los cazadores.
Lo quebrado del terreno y las nubes de
polvo que levantaban
los caballoi-, hizo que
la cccacería» fuera muy
difícil y que algunos
p:iilitares cayeran al
LA CACERÍA DE SAN Hu~ERTO,

C'inns municirale,-,, como salón &lt;le cal,ildo,- y
tesorcrín, y los ju;r,gaclo~ de prinwra i11sta11ci:1;
en el lado sur está el d&lt;'partamento ele la e,.;cuela ele ni iins.
Es de conRig-narse también nna nota que directamente se relaciona con el &lt;leBarrollo dél

suelo. Ninguno de los jinetes logr6 dar: alcance al Sr. Julsreed, quien result6, por lo
mismo, triunfante.
.
Entre los espectadores se encontraban los
sefiores Ministro de la Guerra, Encargado de
Negocios de Rusia, Secretario de la Legación
de Alemania y otras personas distinguidas.
A las 6 y media de la tarde regre::-arotl 1os
invitados y los jin_etes al centro de ]a ciudad.
Por la noche se efectu6 una cena íntima en
el edificio del Club Alemán; á la que asistieron los miembros del Club Hípico Militar.

La carrera de ingeniero durará ocho años y
cuatro la de maquinii-ta; la instrncci6n será
técnica y práctica para los primeros,y esencialmente práctica para los maquinistas y maestros de obrns.
A Francia y á Alemania se han mandado
construir los modelos de los diversos tipos de
calderas, dinamos v motores.
El costo de la olira será de doscientos mil
pesos, y los Sres. Espinosa y Ht&gt;rrera tienen
verdadero empeño en que esté terminada en
dos años.

MINIATURAS
Para vivir en deliciosa ea]ma
y gozar del amor de los amoreR,
un alma pura necesita un alma
que comparta con ella sus dolores.

***

.

Tiempo hace que los Sr&lt;'f&lt;. Lic. Elicz&lt;'r r,;,..
pinosa y Carlos Hern•rn, srcretario ge1wr:il ck
gol&gt;iemo (le Veracruz, y jefe político clu Orizaha, respectirnmente, pensaban E&gt;stnblecer en
e:-a citidad una escuela de in,¡renieros v maqninistnci, semejante ú las de Europa y 'Ei::tados Unidos.
Aprobado el plan general de la.·eseuela, fuf
sometido á la aprobación del sefior gobernndor Dehesa, quien lo ncogi(i fon n;l'(h&lt;1ero
entusiasmo, por la nepe&gt;'id:1d que del plantel
se hacía sentir en el Et-tndo, dada la Ílll portancía industrinl que ha nclquirido en lo:-(últimos
aíioi-. Con tan fa\·orahle acogida, los iniciadores eligieron el lugnr convenienteparalacoostrucei6n de la escuela, y presenta.ron al señor
gobernador el proyecto re1,pectivo, con su presupuestó.
La escuela ocupará un cuadro de ochenta
metros de frente por sesenta de fondo; y será
COl)struída de fierro y cemento, como principales elementos.

EL

"CATEMACO» EN EL RIO DE PLAYA VICENTE.

.

Que no hay dicha mayor que la ilusona,
comprobado ]o vi desde chiquillo;
en el ba nquete del amor sencillo,
el plato mús insulso si:be á gloria.

*,;&lt;*

.

Tal vez cuando te callas y suspuas ..... .
dices con menos frases más mentiras.

***

Una mujer instruída
de conciencia elevada.,
prefiere no ser amada
á verse comprometida.

y

R. A. enAGO.

PnoYECTO rAR~ EscUELA DE INGENmRos y MAQurmsr N&gt;,EN,-ORrZABA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

5 de agosto.

.... -- _ , ; : , : : : : . . . . , , ~ , - ,

---~--,~-,~
J.
.

__,, -./ -;r,,~

~-

-----=--=-~( CONCLUYE)

III
12 de julio.
Cada vez que me presento ante Francesca,
veo pasar por sus ojos el mismo sobrecogimiento. Una rápida palidez sube á sus meJillas y desaparece; la mano que me tiende i::e
halla fría y temblorosa. Después, ella se rehace, y siento que su «amistad" vuelve y que mi
compañía no es desagradable, por lo menos
cuando somos tres, 6, lo que es lo mismo,
cuando el doctor se halla entre nosotros. Si
estamos solos, Francesca se vuelve y mii:a á
lo lejos. Su malestar es tal, que me siento penetrado de él como &lt;le una atm6sfera; sufro su
mismo sufrimie:1to; rompo la mal11. influencia
alejándome, y experimento un verdadero desahogo cuando por fin llega Ojetti hasta nosotros y hace reaparecer la claridad en el rostro
de su hija.
Mi pena es mortal; roe mis noches, me hunde en el pálido insomnio, en los largos ensueños iüniestros de la sombra. Solamente el opio
me defiende contra el exceso de angustia. Y,
no obstante, no experimento hacia Francesca
la menor c6lera ni el más pequeño rencor. La
prueba á que estoy sujeto, tiene algo de divino: es un sacrificio y Jo acepto. Por ella estoy pronto á to&lt;las las inmolaciones. l\fi amor
crece con mi sufrimiento, no por la contradicci6n y el instinto de lucha, que es la base de
ta.les sentimientos, sino porque mi sufrimiento es como una forma más elevada de la adoraci6n.
Yo también he querido evitar mi presencia
á la joven, pero Ojetti ha hecho imposible esta resolución. Está verdaderamente ligado á
mí y no ha habido sitio á donde no baya ido
á buscarme. Días pasados había partido yo
solo á través de la montaña; desvariaba tristemente al costado de un bosque &lt;le bayas,
cuando he visto venir al doctor y á Francesca.
El buen carbonario hallábase profundamente
triste y lleno de quejas hacia mí. En la animadón de su discurso, se ha olvidado de todo,
hasta el grado de decir á su bija:
-Dile, Francesca, que él es nuestro único
coni;uelo en el destierro; dile que su presencia
es nuestra mayor alegría!
Francesca, pálida como los lejanos ventisqueros, murmur6 con voz doliente:
- Y o os lo ruego; por rni padre!

/?~

;~

los idiomas, que le permite hablar el francés
tan corrientemente como el italiano. Posee,
además, una buena alma entusiasta, el amor
frenético de la ltalia Unida, de la lealtad, el
espíritu arrojado y peligroso de los Lovelace,
nutrido de ardor y de ternuras fugitivas. Ha
agradado mucho al doctor, que conoce á su
familia, y somos ahora cuatro que trepan por
los senderos, á la hora en que las sombras de
los árboles se alargan sobre las planicieR. Luigino marcha á la cabeza, en compañía de
Francesca; el doctor y yo los seguimos á pocos
paRos de distancia.
Busco en el fondo de mi ser el celo. Está
ausente; no puede nacer; siento que él daría
muerte á mi amor por la Silenciosa, y en el
exceso de mi angustia, me acontece el desear
que tal sentimiento surja de mi interior. Observo entonces á la encantadora pareja, los
ademanes elegantes del milanés, sus miradas
que se vuelven con admiración hacia Francesca. Pero Luigino me parece más lejoP de ella
que el Monte Rosa, y su galantería tan frágil
como las hojas arrebatadas por la tempestad.
Y yo comprendo que nada, excepto la ausencia y el tiempo, podría ayudarme contra Francesca.

fácilmente nuestras veladas, y postie el don de

hiente de fuerza envolvía fas cosas y los sere~;
la vida luchaba por doquiera; cada átomo du
musgo, cada hilo de yerba encerraba uña energía tal, que me sentí hondamente desalentado.
Adivinaba sobre mí la sombra de la mala suerte que pierde los destinos de los hombres. Y
las voces del milanés y el doctor, que subían
del barranco, llegaron á mis oídos como una
ironía.
En tanto que yo me abismaba en mi tristeza, Francesca se puso á trepar sobre las rocas,
seguida de Luigino. Detúvose un momento
sobre la arista de un gran pedrusco; el sol la
envolvía en un fulgor de gloria; asemejábaRe
así á una virgen de Léonar&lt;l que fij6 en mí,
desde mi infancia, una de esas impresiones que
jamás se borran. Bajé la cabeza, y, cuando los
dos hubieron desaparecido, un irrefrenable sollozo escap6 de mi pecho, y mis ojos se llenaron de lágrimas........ .
Largo rato permanecí de esta manera, hasta
que un paso ligero me hizo estremecer, y vi,
al extremo del barranco, á Francesca, que se
aproximaba. Ella vi6 mis lágrimas y pareci6
conmoverse, pero inmediatamente yo no sé
qué gesto de firmeza apareció en su boca, y ella,
que jamás interrogaba, preguntóme:
-Estáis celoso de Luigino?
La sorprei::a hízome enmudecer de pronto;
en seguida contesté con una especie de cólera:
-Ojalá fuese así! Si yo pudiese estar eeloi-o, bien podría esperar el curarme de este
amor imposible!
Ella se puso tan pálida como el día en que
por primera vez la hablé de mi cariño, dominada por aquella misma impresión de espanto;
después, ech6 á andar otra vez, silenciosa, á
reunirse con su padre¡ que nos llamaba.

IV
'

17 de julio.
Ha llegado á nuestro destierro un joven carbonario milanés. Es vivo y gentil como un
ArlPquín, con hermosos ojos, siempre m6viles,
que brillan en su fisonomía como juguetones
diamantes negros; su sonrisa le hace agradable
á todo el mundo, su conven,aci6n entretiene

Nada ha cambiado. Es preciso partir; no
cieo más que en el tiempo y en la ausencia
únicas medicina¡, para el alma. He manifes:
tado mi resolución á Ojetti, y éste, presa de
honda consternaci6n y Heno de queja hacia
mí, me ha dicho:
-El todo por el todo! Vuestro mal no será
más difícil de curar si esperái1:1 aún algunas
semanas más.
-Pero yo no puedo soportar «algunas semanas más,, ......... Me queda un poco de voluntad y es preciso aprovecharlo......... .. Vos no
po&lt;léis darme ninguna esperanza.
Ojetti no es un diplomático, como la ma~·oría de sus compatriotas. Guard6 silencio, y
después, en tanto que yo le miraba tristemente:
- Yo hubie.ra jurado que ella os amaría... .
Aun creía haber descubierto en ella una inclinaci6n naciente ......... »~Ia,i..... .
-Ya. ,·eir,,, sin embargo, que mi pr&lt;&gt;sencia
In. inspira una especie de tPrror!
-Sí.. .... Xo me lo explico....... No he podido obtener una confi&lt;lencia ......... Es preciso hablarla otra vez ..... .
-Y de qué queréis que la hable?
- Poco importa. De lo mismo.... ..... Pero
sed elocuente, y haced que ella os responda!
Habíamas pasado ese gran Calvario siniestro que se extiende más allá de la Meseta. Se
diría un cementerio de titanes. Las lápidas
las cruces, las enigmáticas piedras labrada;
alternan allí con los fosos profundos· el eco se
multiplica como las vibraciones de 'viejos lamentos de agonía. Al salir del Calvario el camino sube entre abetos, procedenteR ta::O bién
de lejanas edades. E1 doctor se ha. llevado á
Luigino, rogándonos esperarle, y hemos quedado solos FranceRca y yo, en la viviente catedra_!. La inmovilidad y el silencio parecían
fundirse con la luz; yo oía. palpitar mi corazón ... ... y el suyo. Bruscamente la dije con
una voz ronca:
-He llegado al término de mi sufrimiento.
Voy á partir, y he resuelto hablaros por última vez. El suplicio que he soportado por el
solo hecho de vuestra existencia es demasiado
grande para que vos dudéis de que os ofrezco
toda mi vida., seguro de no amar nunca á otra
m~jer. Hablo sin esperanza y casi por cumplir un deber-pues tenemos también deberes
para nosotros mismos,-deber que consiste en
busrar una felicidad que no ha sido de nadie
y que deberá hacemos mejores. Yo sé, Francesca, que habría sido más noble más caritativo, más dulce, si hubiese alcan'zado la infinita alegría de ser vuestro compañero· sé qué
una felicidad semejante me habría lle~ado de
resignación en las peores pruebas y de bondad para mis enemigos. Mas ~o alcanzaré
nunca esta suprema gracia! Tampoco tendré
queja alguna. para vos, Francesca; no sois responsable de las ternuras que puede despertar
vuestra persona: sería lo mismo que haceros
rei::ponsable de vuestro"'nacimiento. Os ruego

En esto mismo pensaba ayer, sentado i-obre
el tronco de un árbol caído. Cien especies de
plantas florecían en mi derredor; la tierra
transformaba en pequeñas ráfagas de color y
de perfume los ful~ore¡¡ uel gran astro¡ un am•

26 de julio~

.

Estoy libre. Las autoridades han halla.do
ligeros mis pecadillos; puedo volver, si me place, á conspirar contra las potencias amigas y
hacer méritos para que me pongan otra vez el
bocado, coi;a de que 110 tengo ningún deseo.
Mi íe, que ya antes era tibia, ha venido á menos, pues no creo que el «tira.non pueda ser
derribado mediante reoursos tan débiles como
los nuestros. Más V8.$toB acontecimientos restablecerán el equilibrio entre el derecho y la
fuerza. Dos ó tre" camaradas franceses disfrutan de la clemencia federal; pero nuestros
amigos venecianos, poloneses, milaneset'I, permanecen aún bajo cerrojo. Y yo vago como un alma en pena alrededor de mi prisión.
Lmi guardianes desde luego han pretendido
ejecutar la consignn. y deRterrarme con las gen•
tes librer,,, pero han acabado por permitirme
algunas horas de visita, d~ manera que no estoy enteramente privado del placer· de oír á
Retchnikoff jurar «guillotir.arlos,. ahorcarlos,
bafia.rlosn en agua fuerte.
•
Mas he aquí qu~ mi tristeza es cada &lt;lfa más
profunda. Francesca permanece envuelta en
su misterio. ¡Y qué me importa ese misterio,
puesto que no hay ep ~l ninguna esperanza Fª•

rilo mí!, ....... ,

.1

V

solamente tener una mirada de piedad hacia
mí, y perdonarme si mis palabras os han ofendido.
Permaneció algún tiempo sin responder,
hermosa como una Afrodita del Silencio, inclinada. la cabeza bajo los largos y sombríos
cabellos. En seguida contest6me:
-No soy yo quien debe perdonar, sino \'OS.
Los remordimientos me abruman; tengo la culpa de vuestra pena, y daría algunos aflos de
mi vida por que esto no hubiese sido. No dudéis ni por un momento de que, en cualquiera
circunstancia, estoy pronta para con vos á un
gran acto de reparación.
l\Ie tendió la mano, que yo no osé llevar
hasta mis labios.
-Adi6s, Francesca, balbucí. Partiré mañana al amanecer!
Se apoy6 contra un árbol y murmur6 como
si hablara consigo:
-No debo detenerle.
V
7 de agosto.
No he procurado siquiera dormir: me hubiera sido preciso tomar el opio en dosis peligro-

Domingo 2 de Noviembre de 1902
Ella sonri6; por la primera vez vi la malicia en su semblante. Contest6me:
-Es que yo no puedo vivir lejos de vos... !
La vida, la. gloria, el poder, penetraron en
mí, como la luz en la tinieblas!
Y Francesca añadió:
-La culpa no ha sido mía. Mi espanto era
verdadero y más fuerte que mi alma. Vañamente he ensayado sobreponerme á él. No hay
tal vez en el mundo otra criatura á quien el
amor haya inspirado mayor espanto.
Tomé dulcemente su mano; la pequeña mano era tierna, sumisa, confiada.
-Y por qué el amor os inspira t..'ll espanto?
El hermoso semblante se volvi6 hacia la
selva:
-Porque Rabfa muy bien que ya no sería
una criatura distint..1. de aquél á &lt;¡uien amar,1;
porque tendría. que abdicar por completo-.,·,
para eso. estar sPgura de mi espo~·o como de
mí misma; porque, en fin, desde este rnomento en que os hablo, he dejado de ser, no
existo ya! Mi libertad ha muerto; no soy ya
más que vuestra escla,·a; en adelante, no será
hecha mi voluntad, sino la vuestra!
Y en tanto que descendíamos de la colina,
murmuraba yo en YOZ muy baja:
-Ah! ciertamente, en la breve historia de
nuestra vida. es maravillosamente dulce el ver
que nuestro mayor premio no sea la gloria, ni
el poder ni la riqueza, sino una débil criatura semejante á nosotros, un poc-o de luz viviente, un rasgo, un contorno, un ademán, y
el ritmo de un andar cadencioso!

J. H.:Ro,;xY.
Traducción de."El Mundo )lustrado. "

HERMANA DE LA CARIDAD.

r.a. lle permanecido en el balcón del chalet,
contemplando la noche, en cuyo manto de estrellas se destacaban las sombrías torres de La
Serraz. La sombra, el estío y la montaña"no
me han ofrecido noche más bella. Mis sentidos, sutilizados y despiertos, han gustado hasta el extremo la amarga mezcla de la belleza
y el sufrimiento. La muerte descendía á mi
pecho angustiado; las cimas confusas, las aguas
palpitantes, los bosques, los astros, todo parecía formar un sepulcro en torno mío. Sentía
como una contracción del Universa, como una
asfixia del Infinito.
Sin embargo, la rebelión no asomaba en mí.
Resignábame á sufrir uno de esos grandes
amores que hacen el amor más grande entre
los hombres; parecíame que este dolor no era
un dolor solitario ni egoísta, y que yo practicaba en silencio un sacrificio en aras de otros
seres.
Y, en un Il\omento de suprema amargura,
grité al espacio:
-«Páter, in manus tuas commen&lt;lo spíritum meuml»
El alba plateada ha iluminado los ventisqueros, y la brisa del lago ha despertado al
beso de la aurora; un carretero ha. tomado mi
equipaje, y be emprendido la marcha hacia
la población cercana. Pero antes de alejarme
para siempre, he querido pasar por el Calvario. Detenido cerca de los árboles bajo los cuales había hablado el día anterior á Francesca
fuí presa de un enorme desfallecimiento; apo~
yéme en donde ella i;e hahía apoyado; cerré
los ojos, y nsí permanecí largo tiempo.
Un estremecimiento de la maleza. arranc6me
de mi sueño, y el milagro se hizo! Francesca
había venido, estaba allí, á dos pasos, mirándome con dulzura, presa de cierta turbación
mas. sin revelar el espantq en su fisonomía'.
Una lasitud encantadora daba á sus párpados
un ligero tono azulado. Y yo exclamé:
-Por qué venís á hacer más terrible el dolor de mi partida?

Con tu traje que muestra la nieYe pura
Y el azul inviolado de las montañas,
Caminas con los 6leos de tu dulzura
Y el rosario pendiente de tu cintura
Aliviando en el mundo cuitas extra.ñas.
Te has desexuado para ser más divina:
Con la cofia. ocultaste tus ojos bellos
Como el sol tras los velos de la neblina,
Apla&lt;!taste tus senos de punta fina
E hiciste el sacrificio de tus cabellos.
Pero no aprisionada por las cadenas
De votos infrangibles, calmas tus penas
Con é?(tasis ociosos y ruegos vanos,
Abdicando del mundo, donde tus mauos
Deben regar las flores de que est{m llenaR.
Tú mitigas las fiebres con tus desvelos,
Abres tus brazos tiernos y hospitalarios
A los que tienen hambre de tus consuelofl,
Y allí donde aparecen todos los duelos
Te presentas con todos los electuarios.
No serás para el novio la prometida,
Para el placer tu carne no será yedra
Que enlace sus miembros de&amp;fallecida,
Ni alumbrará tu S(•no, fuente de vida,
Porque lo has vuelto estéril como la piedra;
Pero mojas los labios de los sedientos,
Pero secas las llagas con tus ungüentos,
Y destapas tu pecho, donde hay raudaleR
De bondad, como un vaso de aguas lustralt•s
Endulzando pesares y sufrimientos.
Y para que mermaras la pena human:1,
Para que en los combates fueras conronli:i
Y en los lecl10s dolientes fueras tisana 1
Para que como el Cristo, marchei-, Hern1;: 1.a
Difundiendo á tu paso misericor&lt;lia,
'

Ningún laurel terreno te ha seducido:
Ni anhelos &lt;le riqueza ni ansias de glorin

Pues es tan extremado tu afán de oh·i&lt;lo '
Que por dejar tu celo desconocido,
'
Has borrado tu nombre de tu memoria.

EFRh

llEBOJ.LEDO.

�•••♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•♦•··························· ........................................................•~•

i• - NUESTRO~== ESTÓMAGO~ -¡•

•
;

;

•
•

;
;
•

!
!

••

!
!
!
•

:

Doradas para lo• ca•o• oon Dlarr••• Y Plate•d••
para lo• ca•o• que eati,n oaracterlzado•
por oonstlpac/6n 6 extrelllmlento.

:
;

.

---------------------------------

•.•
♦

cuela Nacional de Medicina de México y de la Facultad de Parí., bon
tales, que su efecto se siente Inmediatamente en el entermo que
las toma.

Y N .UESTAA SAL UD

••
♦

•t
••
•i•
••
••
!

LAS PÍLDORAS DEL DOCTOR HUCHARD, DE PARÍS.
La salud del cuerpo, en general, está ligada dlrectBmente con el
estómago, ó mejor dicho con el aparato digestivo, donde se prepara
el gran trabajo de )a nutrlcJón que ha de fortalecer, desarrollar y
so11tener hasta los órganos más pequefiotJ del cuerpo humano.
Este trabajo es universal. Lo mismo que el hombre los animales
y las plantas se nutren para vivir, y los que no Jo hacen por falta 1e
medio ó trastornos Independientes de su voluntad ú originados por
ellos mismos, enferman, deperecen y mueren al fin lnrremlslblemeete.
El estómago debe cuidarse siempre, en cua!qulera época, evitando todo exceso que pueda dallarle cuando está sano atendiéndolo oportunamente cuando está enfermo.

i Cuidar el estómago es el secreto de la buena salnd.

!

•~

i

No dejamos, pues, de recordará las victimas de su estómago,
recurran á las

~íldoras . del Dr. Huchard;.

♦·

•

!

DE p ARÍS,

t
t

Antisépticas y Si:flltticas.

♦

Las propiedades de estas pfldoras estudiadas y experlmentadai,
por multltu de médicos entre ellos d1stlnguldos profesores de la Ei.•

•

;
•

•

l·

EL l"\UNÜO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 19.

MÉXICO, NOVIEMBRE 9 DE 1902.

Oerente: LUI&amp; Rtl'~ &amp;PINDOLA.

Director: LIC, RAf'ArL Rtl'( &amp; &amp;PINDOU.

!

♦

•

♦

---------Las Píldoras del Doctor Huchard se apllcarán siempre con éxito
en todas las atecclones tntestlnales, y sobre todo en

;
;
;
•

!

Gastralgía, Dispepsia, Entero-colitis, Catarro húmedo y
seco del intestino, Dilatación estomacal,
Parecia del estómago, Infecciones intestinales,
Falta de apetito, Agrios, Malas digestionee, Ulceia del
estómago, Disenteria, etc., etc.

;
~

!•
:
•

♦

Son recomendadas por los Profesores de la Escuela Nacional de
Medicina y Doctores Gutlerrez, Ban,:c..., . Gavlfio, Ramlrez, de Arellano Garay, Parra, Ocampo y otns muchos que han recetado en hos•
pltales y á sus enfermos partlcularfB, Eegón lo acreditan los certificactos de tan respetables facult atl vos y los enfermos curados con ellas

:
;
;
•

•
!

PIDANSE EN LAS PRINCIPALES DROGUERIAS Y BOTICAS
Donde ••tán de venta con la• lnatruaolon•• nec•••rl•• para •u uso-

♦

•

······················································~·•················································:.
J¡.~.,,,_..,,.,..;,,..~~......~ ..:;,..~;,,i..-'i'I-.~.~?.,...,,,.........-,,....-,,,."?;¡.•.-,¡.•..:;,..~...-,,.~

..,..,,,.,,..-'l'!-..:;,....,,,...~...-,,...,,,....,,,,.,.;;,......~..,,,....,,.._;,,...,,,..........:;,... , ,. .-'l't-..,..,..-'l't-...,,,._-'i'l....,,,..~~..,,.,..,,.,..,,.,

........., :,..~•..,,,.,.:;,.•.,,,,.•.:;,.•..,,,..~•..,,,..~..:;,.. , •..,,.,..,,,.•

(

;~
~

t~~

1
(
t

(:(

.

:i

~
;~

,-------"-----------------------------

------·

~
=~~-

~-----------------·

P ETROL

~...;;;~''
..

------

,-,-,

1
·;

~~

~

DEL DR. TORREL DE PARÍS.

,-,

,t

~

;.·:.
~-

Unica preparación que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acción antiparasitaria y antiséptica, unida á un no·
ta.ble po:ier excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna~ el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para eonservar este bellísimo
atributo.
El uso del

~

~

i

!
·,~

i,
1
t

t

',

~

~

:~

'

~

~
:

-;

t
~

:iJ
~

~

-)11

:.

PITROL DllL Dr. TORRB:L, DR PARIS,

1
1
,
:

~

·:

,,

evita la calvicie prematura que t anto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado

·--~--

DC VENTA E# LAB DROQUERIAS Y IARI/IIAOIAS.

; "

.

'

.. •

:
;¡'I

____

__,

~-- - - - - - - - - - - - - - -~ - - - -- - ~ ~ - -- --J
. ..
.
- .
._ - . . "
"

~-W:-'ik'ik'~~·~~·i;/,-·~~-ik-'~t'&lt;-·~·~·t::-·~·""°·~·:~·~"itc-·ii&lt;'"'°·~·ik·-1i::-·i1&lt;-·ik·ii!alf.-'tilc-1'fc-'tilc-'lt.-'ik'iil.-'tilc-•i::'V;:•~-'iil.-'tk'i::-'iil.-~'tilc-'ik'tilc-'tilc-'tilc-'tilc-'tilc-'itc'i t:·'tilc-'tilc-'ik'tilc-'tilc-'tilc-'tilc-'iir'iir'tilc-'tilc-J

~

~

;41

)~
-,

Subscripció n mensual fo rAnea, $1.50
ldem lde m. en la.capital, .. 1.2:,

NOTAS P:&gt;PUL~RES.--EN EL P4NTEÓN.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98193">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98195">
            <text>1902</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98196">
            <text>9</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98197">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98198">
            <text>18</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98199">
            <text>Noviembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98200">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98217">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98194">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 18, Noviembre 2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98201">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98202">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98203">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98204">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98205">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98206">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98207">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98208">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98209">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98210">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98211">
              <text>1902-11-02</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98212">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98213">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98214">
              <text>2017681</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98215">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98216">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98218">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98219">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98220">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="2417">
      <name>Carlos García Vélez</name>
    </tag>
    <tag tagId="2423">
      <name>Comisión Naval Mexicana</name>
    </tag>
    <tag tagId="2416">
      <name>Don Juan</name>
    </tag>
    <tag tagId="2420">
      <name>La Ascensión</name>
    </tag>
    <tag tagId="2419">
      <name>Lluvia de cenizas</name>
    </tag>
    <tag tagId="2421">
      <name>Manuel Carmona y Valle</name>
    </tag>
    <tag tagId="2424">
      <name>Playa Vicente</name>
    </tag>
    <tag tagId="2418">
      <name>Temblores</name>
    </tag>
    <tag tagId="2422">
      <name>Tumbas olvidadas</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
