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                  <text>· 1~/

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[L MUNDO ILUSTRADO

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LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 21.

CONTRA EL DOLOR YLA ENFERMEDAD

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u:
¿Cuáles son las dos armar, principales con que el hombre
puede combatir ventajosamente contra la mul~ltud de enemigos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y
muerte? LA SANGRE Y LOS NERVIOS.
Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más
segura de una larga vida. Con ellos, el organismo cumple nor•
malmente sus interesantes funciones :flslalógicas; el estómago,
10s intestinos, el bfgado, el cora2ón, los pulmones, etc., no es·
tán expuestos á sufrir las mil afecciones que padecen en las na-

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Gerente: LUf&amp; Rfl't&amp; &amp;PINNLA,

LIC. RAl'AU Rfl'f&amp; &amp;PINDOU,

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Subscripción mensnal forfloea , $1.50
ltlem l dem. en la capitH.l, ,, 1.25

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MÉXICO, NOVIEMBRE 23 DE 1902.

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turalezas débiles; se aleja de todo temor de esos terribles ms•
les cerebrales que matan ó agotan al individuo basta el extremo de convertirlo en idiota y en loco, y lo mismo el hombre
que la mujer, lo mismo el anciano que el nlfio, concurren con
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su
constant&amp; obra de reproducción de las especies.
También mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
en los seres exr.enuados por el abuso, por la enfermedad ó por
la indiferencia, porque

D

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D
11

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11

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

D

ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA i
El hombre que entregado al trabajo, ó después de abusos
femeniles ó de enfermedades agudas, siente decaer sus :fuerzas
la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero á
veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia; la joven
que al mirarse en el espejo ve palidecer y amar1llear su antes
rosado cutis, y sufre jaquecas frecuentes y perturbaciones en su
menstruación; el nlffo cuyo crecimiento se efectúa diffollmen -

te y que camina á grandes pasos á la escrofulc,sli., al raquiLi - !
mo; todos en una palabra, los que pagan tributo al mal de la U
época llamado
!!_

'-'-ANEMIA"
y que son víctimas de sus múltiples y dolorosas manltestaclo- !!_
nes, recurran al uso del
u

VI.NO

DE SAN GERMAN
DEL DR. LATOUR BAUMETS
Preparado que por su composición, en la que figuran tóni1: une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otroi.
cos, reconstituyentes y puri:flcantes tan poderc,sos como el
medicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por

ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,
LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,
es la más recomendada para

Aliviar los Dolores, Purificar la sangre,
Vigorizar los nervios
y Robustecer el organismo.
A estas cualidades reconocidas por los eminentes médicJS
que ban hecho uso de él, apllcándoio en multitud de enfermos,

E:L VINO DE: SAN QERMAN,

la repugnancia que inspiran á las persona~ que deben tomarlo,i.
~e recomienda muy especialmente á todos aquellm1 padres
que nC&gt;ten que sus hijos están anémicc,s, que la1&gt; jóven1:1&gt; 1,e po-

u-

nen cloróticas y sufren padecimientos nervk,sos, cat,1 mos y
bronqulth1 frecuentes, trastornos inte&amp;tlna es, palpit!lclonts
de corazón, Insomnios, vértigos, dolores neurálgicos, etc., de-bidos á la pobreza de nutrición y á la deb111dad progresiva, resultado fatal de la taita de pureza y energ(a de la sangre y del
agotamiento del sis_tem,a nervioso.

U

!!.
u

u

u
u

Entre los muchos males que cura radicalmente el

u

VINO DE SAN GERMAN,
su uso es de resultados eficaces en

Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de apetito, Cbrosis} Con valescencia,

-u
-u Depleuresías, Pulmonías, Tifo ó fiebre tifoidea Dabili&lt;lal cJn:3titucional, E:rnrófula, Flores bhncas, Gan-u grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
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u

-u DE VENTA. en TODAS las DBOGUEBÍAS y BOTICAS
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UIUIIIIUIII IU ltt l U IUltt ltt 1U1Ultt lU ltt lUI Ulttl U 1 tt tt •tt ltt •UI Ul tt l UIUl~ IUIU •Ul tt ltt lU IUl tt lU ltt l U ltt ltt ' tt ltt ltt lU IUIUl"ltt lU t

1~,

. ,~ 1

SAN LUCAS ESCRIBE SU EVANGELIO.
CUADRO DE GONZAL O ARGl\EI LE¡:,, - PRIMER PREMIO E N EL CONCURSO DE LA ESCUELA DE BELLAS ARTES.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La mala índole de la lengua inglesa.

EL ~lU~üO lLUSTH.\.DO
afior-:, y también y en cierto modo tal cual
resultado. Se llegó, en efecto, á una que otra
regla, tres ó cuatro todo lo mús, de este corte
sencillo y elegante: «La''ª" se pronuncia como la "gi, moldo-válaca cua11do va seguida de
,cz¡¡ y precedida de «th»¡ si la «z»
ú su Yez seguida de una letra labial 6 de cmi, la «a)) sonarú
como la "e,: persa abierta, á menos de que la
11th)) no esté precedida de diptongo, en cuyo raso la supradicha ccaii se pronuncia como ccb lapona.i,
El Eureka se imponía.; pero pronto se pudo
percibir que había que tener en cuenta, no sÓ•
lo el orden Y distribución de las letras en la
palabra pai:;1 pronunciar una de ellas, i-;ino que las letras de las palabras próximas ó
remotas ejercían decish·a influencia recíproca y se entremodificaban unm: á otrns en las formas más pintorescas y vnriadas. En eRtas condicionei::, para pronunciar el rubro había que
leer todo el capítulo, y no i::e podía articular
el principio de una obra sino hasta haber llegado al fin. Por eso tal ,·e:r, nadie ha leído en
inglés ni creo que nndie haya tmdut:ido á esa
lengua las obras de El Tosta&lt;lo.
Esta mala índole de la lengua ingle,:n rxplica ciertos chascanillos y maLi.s apreciacionl's de que ha sido objeto y &lt;le que tal vez no
es merecedora. l'na señora decía: «¡E~tos inglesei,! ....... Ri,criben ,,bread» y pron uneian
«brecl,,; ¿no sería más seneillo decir «pan»·n·íctor IIugo daba este sano consejo: para bien
pronunciar t.na palabra inglesa, lo mejor es
abstenerse de pronunciarla; y mi maestro de
inglés me decía hace aíior,:: «En ingléR, amiguito, euando na ustecl escrito «;-;alomóm,, lea
«Xalmcodonoson,, y esta1J10,: al otro latlo.,i Y
es probado.
Próximamente insistiremo,: sohre las dificultades ideológica¡: que ofrece al neófito la
lengua de l::lhakespeare y que no son menores
que las ele orden fonológico y ortogrúfico.

Las lenguas, como las personas, tienen su índole y de ella nos hnhlan á cada paRo .r á ella
se refieren sin cesar gramúticos y retóricos en
sns disc¡uisiciones.
Admitido c¡ue las lenguns tienen índole,
hurlga probar que ésta ha de ser buena ó maln,
y huelga aún mr.s demostrar que no hay peor
índole que la ele la lengua inglesa. La vieja
mús gruñona, el coronel mús ,ltrabiliario, el
solterón más misántropo son miel. dulzura,
expansión, accesibilidad, en comparnción de
esa sucesión de graznidos y de esa mezcolanza
de signos disparatados que constituyen el habla y la ei-;critura inglesa,;.
.\ las pruebas me remito: Es sabido que no
hny reglas de pronunciación ingler-a. Escrita
una palabra, 110 ha)· manera racional de presumir cómo ha de leerse, cómo ha de sonar.
Y la raz6n es ohYia: cae.la rncal puede sonar
como todas las ,·ocales y aun como muchas
consonantes, y éFtas, ú su Yez, i-;uenan las unas
como las otras indiferentemente. La «a,» que
entre pnri::ntei-;is se llanrn ccei)) ó co,:a parecida,
tiene personalmente eatoree manl'ras diferentes, a hiertas, cerradas, rn lreeennda.s y «á piedra y lodo," de r-:onar. l'.11 in~lés ilustrado y,
&lt;le más á mús, amigo mío, me confesaba ingenuamente y con rierto rubor, que ele eso;: catorce sonidos poi-;iblel', r-:u oído no logra ha discernir más e.le diez ni su boca imitar más de
siete, y ya me parecen rn uchos. Si á esto se
agrega r¡ue la ya citada «a» puede sonar como
«e.» t·omo «i," como «on y como «u" y tomar
tantos maticeR CO!llO ea,la. una ele ('Rtas últimas, matices tan uum('roso~ .r ,·ariados como
los dela misma"ª" múR aún i-i ca be,r-:e comprenderún sin ei-fuHzo las dulzurns y Jas facilidades de la lectura, pronunciación .v escntura
inglesar-:. ·Ténga.-,e en cuenta que nada, ni por
asomo, en la letra escrita, ni un acento, ni un
asterisco, ni un apóstrofo indica cuál es el
2J.r. )Y{, Flores.
tono, cu[¡l el sonido 11ue c01wiene darle en cada
caso.
Algunos filántropos, que por tales los reputo, deseosos de facilitar la lectma y la pronunciación, han inquirido con desvelos sin
cuento, si acaso sería posible. dentro de cierDEBE hacer winticinco ó treinta mios que
tas condiciones .v mediante las precauciones
asistí á una montería en el término ele IIorindispenr-:ahles, llegar, aun cuando fuera por
nachuelos, proYincia ele Có1·doba.
casualidad, ú establecer siquiera algunas, vaya
Parúbamos c•n la hermosa finen «La )lezdos, pongamos una regla aproximativa que de
quitilla, » pert¡,neciente hoy al excelente amilejos y ªt?nque con poca seguridad, pudi era
go Sebastián Heja1,o.
en casos &lt;lados guiar al neófito en el laberinto
Era el anfitrión D. Cristúl.&gt;al de Pina, homde la pronunciación y de la ortografía. En
bre anciano, rico, a legre, gmn cazador y muy
vano¡ todos los hilos de A riadna se han roto,
relacionado con magnates y hombres políticos
y cuando se ha llegado á algo, el remedio ha
de la corte. De los ocho com·idarlos, cuatro
resultado peor que la enfermedad. Para figurar
pertenecían ú los que dejan su nombre en la
los innumerables sonido8 de las letras, se ha
historia, y loi,: rei;tantes, entre los cuales me
recurrido ú la «j» y á la«g)) francesas; á la 1&lt;sch))
cuento, no pasábamos ele granujas ó soldados
y á la «ch" alemanas; Íl la «vi, y á la «11·)) rurasos.
sas; á la «Zll persa; á la «xi, asiria; á la «m» y
La comida era siempre al&gt;untlante y sabrola «ñi• china¡;; á la «Ri, y á la «t)) groe11landesa, pero sin refinamientoi:: gaFtronómicos. II uesas; se ha recurrido igualmente á las le;iguas
vos fritos, migas y chocolate para almorzar¡
muertas: á la omega griega, á todo el alfabeto
sopa, buena olla y dos principios para cower;
hebreo, á la notación sánscrita, y han quedado
vinos de Jerez y ele l\Iontil!a, coilac, calé,
aún algunos centenares de sonidos sin reprecigarros habanos en abundancia, camas limpísentación asignable. La invención del fonósimas y criados diligentes, completaban el alografo dió grandes esperanzas de poder trasmijamiento de D. Cristóbal.
tir al que aprende y á la posteridad los inconComo la categoría de los cazadores no se
tables y musicales zum birlos, chirridos, grazmide por sus títulos y honores mundanos, sino
nidos, 1·esoplidos, ronquidos de que consta tan
por su p ericia, nadie le di,-putaba la cabecera
armoniosa lengua; pero el fonógrafo es aún
á Cmro ,cPerdigones;» scguíale un General,
muy tósco y muy impreciso, y el ochenta por
Grande de España¡ Juego otrn señor de color
c!ento de lo que recihe se le queda en la bocma.
bilioso, y bajo de cuerpo, á quien el anfitrión
llamaba Juanito; después yo, y luego los cuaDe manera que en punto á sonidos fundatro compañeros restantes.
mentales, e~tamos atenidos al sistema prehisEn el primer ojeo, la misma tarde de la lletórico de la «viva YOZ» d el maestro, voz viva
gada á la finca, se cobraron seis piezas mayoque, en lo general, parece muerta, tanto así
res. Al regresar á la casa traíamm; barruntos
es lúgubre, siniestra, sepulcral é impenetrable.
de hambre, y se nos alegró el paladar con el
Otros, no menos filántropos que los a!lterico olor y vaho de una hem10sa sartén de
rionis, se han extnn-iado por distinto camino.
«sopas de ajo. i, Estaban riquísimas. Todos reHan creído que se podría encontrar algún vat.,etimos y las celebramos. menos J uanito, que
go bosquejo de regla ortográfica, buscando el
no p ermitió ni aun probarlas, por más elogios
sonido probable ó posible de cada letra no en
que del plato se le hicieron Y. por más instanella misma, que era lo que parecía n~tura1
cias con que lo &lt;1-fligió el bueno de D. Cristósino en el c.ortejo de las que le preceden y d~
bal.
1as que la siguen. Este ingenioso procedimien--¡Vaya por Dios! ...... -excla.maba éste co n
to clió mu chas esperanzas durante muchos
\"erdadera p ena. - Si hul.Jiera sanido que no te

'"ª

Sopas de .1fjo.

gusta han, no se huliie;-;c•n puesto. ¡Quién diría
que un mozo de tu t1&gt;111ple 110 come «sopas de
ajo!" ¡En fin, Yil'ir para Yer!
-Xu se apure \'111., D. Cristóbal: tomaré
de otra cosa; "º me moriré de hambre. Ya.
contaré el jw,tificado rnotirn de mi aborrecimiento á las sopas.
Se comió, se charló y se comentaron, con la
minuciosidad propia de cazadores, los lances
de aquelJa tnrtle. Cuando tomúbamos el café,
curioso yo del asunto de lns sopas, del que
quizá nadie ,;e ncortlabn, me atreví á decir:
-8i no es tema reserrnd0, ¿,querrú contn rnos Juanito la causa de su a,·en;ión al primer
plato de nuestra comida?
)Ii vecino de mef'a me dió un rodillazo de
los c1ue anuncian que se ha cometido alguna
inoportunidad. Xo pude comprender cuál fuese; y ni mismo ti empo que me tranquilizaba
con sus ojo:-, .Juanito, en medio del mayor silencio, y haciéndome un saludo ó signo afirmati 1·0 con la eabeza, dijo lo que sigue:
-Tendría \"O unos dieciocho años cuando
salí á cazar e11 el término de la ;\fosará. Había
mata&lt;lo un par &lt;le perdices, y me hallaba loco
de placer. Fatigado y hambriento, después de
cinco horas de ejercicio, di,·isé una 1n.,sía y
me encaminé ú rlla para de1-cansar. Cuando
llegué, se LalJaban apurando Ja sartén de sopas de ajo un hom ure como de cincuenta afios,
acompañndo de su mujer é hijo.
Después ele los mutuos saludos, dijo el hombre:
-¿Quiere comer el seiiorito?
El buen tufo del manjar, que en ac¡uella
ocasión me olió ú gloria, duplicó mi harnbre.
-Sí, seiior-respondí;-quiero eomer y pagar unas so¡x1s como esas que se hallan ui&lt;tedes agotando.
-Esto no es po,:acla ni bodegón- contestó
el hombre con rusticidad catalana;-aquí comerú, pero sin pa¡mr.
-:\Iuch11:; gracia~-repliqué.
La mujer y el hijo se marcharon á la l\Iuf'ará. El hombre limpió la sartén, arregló el
fuego y comenzó á migar pa11.
- ¿liahrá suficiente'?-me preguntó.
-Eche \'ni. m[u,.
Siguió mi hombre migando, v dijo:
- ¿Ba~tarú ya?
·
-Ponga. \'111. un poco más.
-Pero ...... ¿rn el señorito (t comer tanta
sopa'? ... .. .
-Sí, ,:eñor, y dobl¡:i; \'m. no sabe el hambre que )"O traigo.

-Bien. bien; no hablo por miseria, sino
para que no sobren y haya que tirarlas.
-Descuide \'m., que no r-:obrarún.
Aiient!·as R~ preparaba el banquete, me refino el t10 Jaime algo de su vida y milagros:
había andado al contrabando en sus mocedades, y por heridas ó muerte, ó cosa semejante
fué huú:ped del presidio ele Ceuta. En fin el
tal Jaime, según re,·claba en su conversación
con 01:gullosa ingenuidad, era una buena
prenda.
Cuando vi la mesa con un jarro de vino del
Priorato, m edio queso y la sartén rebosando
de olorosa y humeante sopa, m e entre"ué en
ella con el mismo gusto que Sancho Pa~za en
aquel salpicón y aquellaP manos de ternera
que, si mal no recuerdo, le sin-ieron en la ínsula.
Consumilla la cuarta parte de la sartén quedé satisfecho.
'
-¿Qué e:; eso-dijo el Tío Jaime -no le
saben bien?......
'
- Están mu." ricas, pero no tengo más gana.
- P.ues yo no he migado dos Yeces pan contra 1111 ,·oluntad para que las sopas se tiren:
el seíiorito me obligó á migar y yo le obligo á,
comer.

Y cogiendo mi escopeta, que dejé en la puerta de la masía, me apuntaba á cuatro pasos
de distancia.
Seguí comiendo, pero á las pocas cucharadas me fué imposible continuar.
- Tío Jaime, no puedo más...... .
- Pues de rodillas, y encomiéndese á Dios
si es cristi~no._. .. .. fero, en fin-añadió, -voy
á tener misen corcha...... Dos cucharadas solamente ... ... y quedamos en paz.

po:;ici(¡ 11 en que puede darse mud1a an.imación )' Yida á las figurai&lt;. Así lo ent1-m(1ero~
los jóvenes artii,:tas, quienes, con buena 111sp1racióri y gran celo, interpr_etaron perfc-:tamente el tema á que nos refenmo,a.
.
Cn&lt;\ vez preRentadas las obras. y conocido
el fall() de los sinoclalei-;, el ~r. Lic. D. Jrn,to
Sierra, ~u b~ecretario de lnl"trncción Pú l~li?a,
visitó la fü-cuela de Bellas Artes con el umco
fin de examinar las obrns que se pre;~ent.'lron
á este concurso. El Sr. Sierra, despu~~ de, un
atento examen ele Jo,. cuadrm;, marnfe~to su
complacencia y felicitó eariño~amente á los
autores
El l11ismo funcionario indicó la con:·eniencia
que habría en c¡ue los alumnos prem~ados fueran á_turopa ú continua~· y perfece1onar sus
estuchas artíRtico~, pues rndudahlemente que
allá, en el Viejo Continente, y a,l lado.ele los
buenos mae~tros, se desarrollaran meJor sus
faculttt&lt;les.

EL SR. MAGISTRADO DON EDUARDO IUIZ.

SAN LUCAS ESCRIBE SU EVANGELIO
(Cuadro de Ignacio A. Rosas)•

Tragué, sabe Dios cómo, aquellas terribles
cucharadas que me indultaban de la_ n:i?erte,
y en seguida el T!o Jaime InE_; a~lvirt10, ~on
toda la dulzura posible en un rnst1co catatm,
lo que signe:
.
1
·-Creo que el señorito no olvidará que ~
pan crece mucho en las sopas; l?ero el c~nse¡~
que yo deseo fijar en su memona, y poi cuy
motivo le he amenazado, es el de que nunca
abandone la escopeta en las puertas de casas
desconocidas. Tome su arma y pregunte en
la Musa.rá por el Tío Jaime ::\Iontagut. Deseo
quedar amiao del señorito, Y que .sepa p~r
otros que iü"'soy mal hombre ni he sido presidiario.
.
d
d' el l
Mohino y cariacontecido me espe 1 e
Tío Jaime, del cual supe en la ::\Ius.arn que era
h ombre bondadoso, excelente é rnca_pa~, del
e
matar m. á una pa1oma. Quiso
. , .y cons1"u10
º
mu taimado que yo lo considerase un perYerlo para m~jor intimidarm!l con su estupen~ bromL
Vean ustedes por qué aborrezco 1as ccsopas
de a·o i, por qué sé que el pan empl eado en
ell;sl drece mucho, y por qué no abandono las
armas cuando me hallo entre gentes desconocidas.
...... ····················· ············
,
1 inó el -!Uento &lt;le !uanito.
Luego se refirieron otros vanos de.m~s o
menos subido color, hasta que D. Cnstobal

-Pues perdonado¡ pero con su penitencia.
-)Iárquela Ym., s~~or Conde, y se cumplirá con exactitud militar.
.
y echándome su brazo por.}ª cm tura y
apretando cariíiosan1ente, anad1_o:
d.
- Pues la penitencia es que siempre me igas c,.Tuanito» y que siempre me hables de tú
por tú.
................................
···D~;p·t~f~i~·~q{{eÜos días de_ caza no se presentó ocasión de seguir cumpliendo el pa_c~,
or ue nunca más Yolví á ver al desventura o
p v~liente General. Transcurridos muchos
rños ( e n el pasado de 1890), estuve otra v~z
en «La ~Iezquitilla,i, donde el_ generoso
tián Rejano obsequ_ia y agasap téanllíesp b ~ ii
damente ií, sus amigos, y recor? .ª so ~e e
terreno el origen e.le mi conoc1mieuto y i.elaC1ones con el célebre Marqués de los C:istille.
¡os,
que fué de la manera y con las c1rcunstancias que acabo de contar.
EL DOCTOR THEBUSSE:.lf.

~éb~~-

CONCURSq DE PINTURA.
CUADROS PREMIADOS.

···~~~·~~¡~·~~~:~

dijo:
,
¡· •o que
-·Senores, cada mochue1o a su o n: '
hay que madrugar.
.................
:~~~·~{~·;~·~
~sa,
~ i vecino _(el del
1
1
rodillaz~) me dijo que su anso eDra CP~.r tJ;1t
.
el dueño de la casa, . ns o a'
muy en los trotes de la finura; que
debi6 haberme presentado, poi:que ......
-Pero ...... ¿quién es duamton? 1
·¡El
. 1....... •D.
Juan Pnm ...... .
- ¡H om b 1e
,
Conde de Reus!. ••· · ·
l ·'
Sor rendido yo con semejant e re:'e ac10n,
p. , ,á él roaándole
que me excusase y
me d 1ng1
.,,
P erdonase.
d'" 1
eral
-·Perdón de qué? ...... - 1J.0 ~ get1
·
-~eñor Conde, de la famihar1da&lt;l c?n que
1
• ,. de llau1arle ((Juamtoi&gt; en
h e trat a d o ,ir vu,
vez de ,,Conden ó ,,General. n

···¡~·~·~·~:.~

~~t~~~~e

Con l'er&lt;ladem pena se recibió en la ~apital
la noticia del fallecimiento del Sr. )[a¡r1i-trado
á la Sup~·ema Corte de J.usticia d~ la Xación,
D. Edt1ardo Ruiz, acaecido en Druapan hace poc&gt;os días.
El 81•. )[agistrado Ruiz nació en 'G:nap~n
en 1830, y tras una b1}!lan,te carre:a hterana
en el 0o]egio de San ¡'\1colas de Hidalgo, en
~Iorelia, obtuvo el título ele abogado ~n 1862.
La efervesl!encia política en que ¡.:e ag~taba entonces el país, lo empujó á la r~voluc1ón_, y al
lado del inolvidable General Riva Palac10, luchó en defensa de la causa nacional.
Fué, más tarde, sucesivamente, Dipntado á
la Legislatura de )Iichoacún, al Congreso de
la Unión, y Procurador General de la Suprema
Corte hasta el año de 18!)8, en que se reorganizó e$te Alto Cuerpo, suprimi.é~dos~ la Pr?cnradllría para e'3tnblecer el )Iurn:teno Público Federal. Poco despuéi', el Sr. Ruiz fué electo :Hagistra&lt;lo, ci:rgo honro~ísimo que desem-

Sr. Magistrado D. Eduardo Ruiz.

C . u liendo con las disposiciones reglamentf . ~~
la Escuela Nacional de Bellas Arte~,

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s;r~,tfe~tauae;no1~0~ª~~1~ºiZ~ d!~~~:o~~n;~~·;is
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t dios aralumnos que han tenmna o su_~ e~/ el~ los
tísticos. Tres fueron los concuu en s,
llJtablemente, ha
l dos se distin"uierón
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cua es merecido
·
·, d e todo el probiendo
la apro b aCJon
fesorado de la Escuela. ..
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ien obEl ¡·oyen Gonzalo Arguelles u e qul
e',
. , I o-nacio A Rosas e ccacc st~1vo el prem\°' e d~ los dos. artistas aparecen
s1t. J&gt; Los cun.t ros
· .·
nuestros lectores
hoy en nuestro semana11_0 ,)'.
. del mépodrán formarse exacto JlllC~o. acerca
rito y belleza de las composiciones.
. el
E l asunto que se dió á los al~rn~os par~
. 11
n la tela fué el s1gmente: ,,S1:n
d
esa1ro o e
' li
· t·d orla vuLucas escribe su evange ~ asis i o .P
aún
gen María, madre de Jesus, de qmen, se.,mla tradición, hizo el retrato/ Como se co prende, el asunto ,:e presta a una buena com

peñaba últimamente. En la Escuela Nacional
de J urispru&lt;lencia servía la clase de Derecho
Constitucional en la que se tiene hasta hoy
como texto m;a obra escrita por ~l, y muy
elogia&lt;la.
.
Por lo demás, el Sr. ~Iagisti:ado Rmz fué
un liberal de convicción y un literato que enriqueció las letras nacionales con leyendas Y
trabajos históricos muy importantes. Nuestro
semanario lo contó siempre entre ,:us colaboradores mús distinguidos.

�Domingo 23 de Noviembre de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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Domingo ~3 de Noviembre de 1902.

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ULTDIO RETRATO.

•

•

La puerta giró lentamente sob:·e sus goznes.
Por una de las ventanas de la cúpula, que
estaba entreabierta, penetraba un rayo &lt;le luna y se deslizaba entre las naves iluminan&lt;lo
con su pálido reflejo los gruesos pilares, que
se perdían en la sombra de las bóvedas; y en
el fondo, detrás de las rejas cerradas, un poco
elevado, blanquísimo, se veía el altar &lt;leslumbrante y tranquilo, co11 sus dos grandes candelabros de plata.
En la iglesia adormecida, el aire dulce estaba impregnado de un aroma de incienso y
de rosas; un infinito silencio vagaba en este
divino reposo, y los dos hombres se detuvieron.
En tanto que el más pequeño cerraba la
puerta sin ruido, el mayor tomó su fieltro entre los dedos, extendió la mano como para buscar la pila de agua bendita, pero su brazo permaneció inmóvil. Por un instante olvidó que
había entrado allí para robar, y el perfume de
las cosas santas acababa de despertar en su alma los recuerdos lejanos del tiempo en que,
siendo un adolescente, ayudaba en la misa
al cura de la aldea, é hincaba la rodilla delante de las imágenes sagrn.das.
Arriba de su cabeza sonó el martillo de un
reloj, dejan&lt;lo caer de lo alto de las bóvedas
sus notas graves y como dolientes. En ondas
solemnes, flotó el ruido algunos instantes.
después se extinguió ..... .... y volvió á reinar
el silencio. El la&lt;lrón sintió que lo asaltaba
una inquietud, m1 pavor que no tenía razón
de ser; dióse á sí mismo un poco de valor, i,e
encasquetó su fieltro y abrió su enorme navaja, esperan&lt;lo.
-Pardiez! dijo d otro en tono de mofa
has tennina,lo tu oración? ......... Vamos!. .... '.
vienes ó no?
Bajo las vitrinas páli&lt;las, el resplandor de
la luna hacía chispear el oro de los relieves y
de los frisos.
Por fin, el mayor sacudió su estupor, y
marcharon los dos entre los oratorios y los
pfüpitos, deteniéndose algunos segundos detrás de los pilares y los confesionarios, fijos
los ojos en el altar, que cintilaba con sus joyas.
En sus cabezas criminales, la visión de todas
estas riquezas pasaba rápida, alentadora.
Ya cerca de una capilla lateral, el grande se
puso á temblar.
--Por d6nde comenzamos? qijo el menor ...
Primero la arquilla; veremos el rei;to si hay
tiempo. Tú está en acecho, mieutras que yo
tuerzo la cerradura.
Volvieroh hacia la izquierda y entraron en
la nave de en medio.
Bruscamente pasó una nube en el cielo. La
obscuridad envolvió todas aquellas cosas, ahogando en una sombra compacta las esculturas

y el altar........ Solamente una veladora que
pendía de una cadenilla sutil, liería las tinieblas con su flama, pero era tan fina la cadenilla y venía de tan alto, que este resplan&lt;lor
tenía el aspecto de una estrella empaíiada en
la bruma melancólica.
El mayor tembló y dijo á su compañero:
-Has visto?
-Qué hay!
-La luna se ha oculta&lt;lo ..... .
-Y eso qué?... encenderemos cerillos. No
has trnído?
-No.
-Tanto peor!; pero, en fin, eso no vale nada.
Ya he visto dón&lt;le está ...... Tú espera.
Dió dos ó tres pasos y se detuvo. Un ruido
metálico interrumpió el silencio y la voz burlona exclamó :
'
-Aquí está la caja. Tú, alerta!
Pasó un minuto durante el cual se oía un
sonido metálico.
-No hay L1edio de abrir esto con las llaves. Pásame el cincel y el martillo.
Al oír goipear el fierro, el mayor se sintió
de nue\'o presa de un gran terror. Inútilment~,_ para apar~ar su obsesión, evocaba sus raprnas á la orilla &lt;lel bosque los transeuntes
que había medio estrangul~do en la noche
en el extremo de las calles solitarias: la igle~
si~, fría é inm.ensa, le helaba de espanto. Su
m11·ada, hundida en las tinieblas distinguía
formas extra~as, el silencio se poblaba de voce~, ,Y repentmamente, al levantar sus ojos,
~~ro al resplandor de. la veladora crepitante,
v!o un rostro descolondo, flaco, inclinado hacia él, y qu.~ lo. ron.templaba fijamente, con
una expres10n mfimtamente dolorosa y triste.
Pas6 el revés de su mano por su frente sudorosa, cerró los párpados y dijo con voz casi ahogada á su cómplice:
-Acaba pronto.
:-Espera, contestó el otro; tú tienes mucha
pnsa?
Abrió los ojos esperando que la pesadilla
se hubiese desvanecido; el rostro descolorido seguía en el mismo
sitio.
Entonces pensó para si:-Esto no es posible.... yo estoy loco!
Pero la aparición se
dibujaba más netamente. Veia su cuerpo blanco, las costillas que sobresalían
bajo las carnes enflaquecidas, y sus largos
brazos extendidos que
parecían llamarlo.

•

Recordó entonces que, siendo muy niño
cuando tenía miedo por Ja nocho, para ahu~
yentar á los espíritus malignos, recitaba alguna oración. Pero desde cuánto tiempo bacía
que las frases santas habían escapado de su
memQria? Además, no era el demonio el que
surgía delante de él; era el Otro con su semblunte de sufrimiento; el Otrd que llora lo
mismo po~ los malos que por los buenos; Aquel
cuyas lá~nmas de sangre habían corrido por
los mártires y por los ladrones crucificados!. ..
Y la aparición se puso á hablar suplicante:
-Vete ...... Vete ...... Yo te perdono ........ .
Con acento ele rabia, el menor murmuró entre dientes:
- Tanto peor! Tomaré el martillo!
Entonces quiso gritar: t1Xo!. ...... No!. ..... .
No hagas eso!i, Pero su voz se ahogaba en su
garganta.
Sonó u~ ruido profundo como un ataúd
que se cierra. Con todas st;s fuerzas el ladrón
palanqueaba sobre las cerraduras ..... .
La aparici6n palideció todavía más, se inc!inó, y sobre el pecho descarna&lt;lo, que parecm elevarse por las sacudidas se entreabrió
una llaga sangrienta.
'
El homhre juntó las manos implorando:

--

--

-

- .----&lt;___

-........

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�EL lffiNDO JT,TT~TRAno

Domingo 23 de Noviembre de 1902.

ET, MUNDO ILUSTRADO

é'

-Dios mío, perdón!... . ... . Piedad, Dios
mío!. ...... .
El otro dejó su martillo, tomó la arquilla y
se puso á sacudirla furiosamente, tratando de
arrancarla.
Entonces la divina cara se inclinó, dej6 caer
los brazos descoloridos haciendo ver en las
manos las anchas cicatrices. Todo su cuerpo
se plegó y la herida del costado izquierdo pareci6 ponerse más roja, ...
-Detente! Ahí está, delante de mí, mirándome!. ... .. .. .
El otro seguía forcejeando. l\Iovida por un
brazo invisible, la veladora oscilaba, paseando
sobre las bóvedas fantásticas sombras, y, súbitamente, el mayor sintió caer sobre sufrente una eubstancia viscosa y tibia y oyó el ruido sordo de un objeto seco que se rompió.
Anonadado, gritó:
- Sangre! Ha caído su sangre sobre mí!
En ese mismo momento se arrojó sobre su
cómplice, arrancándolo de la arquilla á la cual
se afen-aba; lo tomó por el cuello con sus dos
manos y golpeó su cabeza contra el suelo hasta dejarlo exánime, llamánnolo:
«Asesino! Asesino!.. .....Judas!. ..... »
Al día siguiente, las persohas que primero
entraron en la iglesia, se encontraron dos hombres sobre las ba.ldosas: uno muerto, con el
rostro hinchado; el otro, &lt;le rodillas, golpeándose el pecho y murmurando ininteligibles
oraciones.
Sus cabellos estaban pegados á su frente
por un barniz espeso y grasoso, que escurría
por su barba enmarañada.
La gran cruz de madera ennegrecida de la

arquilla, estaba casi arrancada del suelo; y el
crucifijo, con los brazos abiertos y la cabeza
baja, parecía, entre sus párpados medio cerrados, mirar tristemente á los dos ladrones que
estaban á sus pies.
i\1AURICE LEVEL.

POEMAS DE COLOR.
CANCION DE LA MISERIA.

Soy carne fuerte por el sol tostada,
carne de pueblo en el taller vencida;
si por todos los yugos oprimida,
de todos los cansancios fatigada.
Llevo ante el mundo la cerviz doblada
por un negro atavismo de la vida,
cual pobre bestia con sudor ungida
sobre el árido campo maltratada.
Yo soy la rebelión, soy la Miseria,
soy la fecunda y vigorosa arteria
que huye de las sociales podredumbres.
Yo soy la apocalíptica campana
que pregona las misas del Maíiana
colgada como un Sol entre dos cumbres!
CANCIÓN DEL BRONCE.

Como el carbón-diama~e, que reclama
primoroso cincel para el bruñido
y que luego, en brillante convertido
sus estelas de prismas desparrama, '

~ota saliente de la crónica ne las últimas
semanas fué, sin duda, la celebración de los
Juegos Florales organizados por los alumnos
del Colegio del Estado de Puebla, para conmemorar el aniversario de la Independencia
de México.
De los cinco temas sacados á concurso, sólo
uno, el segundo, se declaró desierto: en el primero, premiado con la flor natural, obtuvo e1
.triunfo el Sr. Lic. Miguel Bolaños Cacho,'ac.

Soy simbólico heraldo en los torneos,
corona en los sorn brío¡¡ mausoleos
y esquilón en el templo de los fieles.
Soy la memoria de las grandes vidas,
el canto de las razas extinguida!',
la petrificación de los laureles.
LoPEZ DE MATURANA.

CLARO DE LUNA.

Sobre la línea undosa de la sierra
su arco de rosicler alza la lu nn;
recorren chispas F&lt;Úbitas la tierra,
y pliegues luminosos la laguna.
Entre la espPsa hierba verdeoscura
se ve á trechos brillar agua tranquila·
y sobre un mar inmóvil de verdura '
blanco velo de luz pende y oscila.
EXRIQUE .fo,;~; VARONA

Reverso de la medalla ofrecida por
la Colonia Española.

l.

,M

So. tema.-Premio ofrecido por la Colonia
Francesa.

•

Con rumor cadencioso la floresta
arrulla el sueño de la vega en calma;
quiebra sus hojas el banano; enhiesta
su penacho real yergue la palma.

roen Blumenkron. La Corte de Amor fué formada por las señoritas Jacoba Olea, Josefina
Bret6n, Josefina. G6rnez Daza, Josefina Ala.triste, Ana María Isunza, Josefina Traslosheros, Ana Ortiz Borbolla, Julia Revilla, Carmen Haro, Sara Díaz Cevallos, Amalia Ilevia,
Concepción Sánchez Gavito, Elisa Rivera, Enriqueta Contreras, Delfina Pérez Salazar, Dolores !barra, Gertrudis Diego y Guadalupe
Almendaro.

4o. tema.-Medalla ofre&lt;:ida por la Colonia
Española.

i.ual Gobernador de Oaxaca; en el tercero, el
Sr. Lic. Victoriano Salado Alvarez; en el cuarto, el Lic. D. Leonardo S. Viramontes, y en
el quinto el Lic. D. Atenedoro Monroy. El
Jurado Calificador, compuesto por los Sres.
Lic. Felipe T. Contreras, J. Manuel Lobato
y Dr. Rafael Serrano, otorgó, además, c,accésitsn y menciones íi otros escritores concurrentes á los Juegos.
La fiesta se verificó en el Teatro Guerrero,
:ante una selecta y numerosísima concurrencia, eligiéndose por el Presidente del Jurado
reina del Torneo, Íl. la distinguida señorita Car-

Así, noble en estirpe, mi oriflama.
de dos metales á la unión surgido,
glorioso y fuerte, destinado ha siclo
para el sonante ~;unque de la fama.

El mantenedor de los Juegos, Sr. Lic. Ernesto Solís, pronunció un bellísimo discurso
que fué aplaudido con entusiasmo por la con:
currencia.
Eu el presente número publicamos fotografías de la Reina y de las señoritas que formaron la Corte de Amor, así como de los principales autores premiados, del Mantenedor de
los Juegos y de los miembros del Jurado Calificador. La medalla ofrecida por la Colonia
Española residente en Puebla, para el vencedor en el cuarto tema del Concurso, es una
valiosa obra de arte.

•

•

Domingo 23

ae Noviembre de 1902.

�Domingo 23 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

DoJ11·nrro 21 &lt;le Noviembl'e d 1902.
0

�Domingo 23 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL UUNDO ILUSTRADO

~ ·· ..M.'Y.

?~
/

-~,

Rscuela de enfermeras.
C0111POSICIÓN PREMIADA CON LA FLOR NATURAL.
EN LOS JUEGOS FLORALF.S.

r

Por mansiones reales y palacios
Ronda Morfeo, transformado en hombre;
lcelón, hecho ave ó fiera sierpe,
Vuela ó se arrastra. Mientras cauteloso,
Tornado en árbol ó en oculta roca
Vela Fantaso e! sueño de los grandes,
Los otros dioses de los sueños viven
En torno de las míseras cabañas ..... .

..

* ..

'

Domingo 23 de Noviembre de 1902.

¿De dónde vienen? ¿.Hacia dónde huyen
En innúmera. serie cual arbustos
De prolíficos campos, como el polen
De gigantescos bosques seculares,
O como arenas de la. playa. Egea?
Vienen de las cavernas invisibles
Que cerca de Cime1·ios y en la falda
De un monte sin verdor, abren sus fauces.
¡Templo y mansión del sueño!:
Allí es la. vida sempiterna. noche;
Jamás el sol con su mirada ardiente
Pudo allí penetra1•, ni el gallo altivo
Con sus arpegios de tenor anuncia
Que abre el Oriente la. divina Eos
Y Ilelios viene en su cuádriga. de oro;
Ni el vigilante ca.o dió alebresta.do
Como toque de alarma su ladrido;
Ni el ánsar pudo, con oído grácil,
Un clamor escuchar. Todo reposa
La vida de la. sombra. y de la. inercia;
Y si en el fondo el a.gua det Leteo
Corre sobre su lecho de guijarros,
Tan sólo a.duerme con rumor monótono.
En el soberbio lecho se reclina.
El a.lt-0 dios, entre mullidas plumas
Y sobre el terso ébano que opaca
Una sombría clámide,
:Mientras en impensa.das actitudes
De estáticos placeres,
Cien inmóviles dioses le rodea.u.
¡Triste y dulce mansión! .... sólo en los huecos
De la eriza.da. c1·átera.,
Crecen a.dormideras, y amapolas
Y plantas cabalísticas de donde
La noche toma, en el silencio augusto,
Los jugo,. misteriosos y letárgicos
Que esparce Juego por la tierra inerte,
Y da el placer unive1·sal: el sueño .. . .. .

......

Duerme sob1·e el regazo
De la. madre feliz el bello infante,
Y su blancura. virginal imita.
No la.va.do vellón ni fresco lino,
Sino anima.da. nieve
C-Omo capelo de encendida. lámpara;
Su corazón ignora. lo que esconde
'l'ra.s el amor la juventud voluble;
No ha. sentido el ardor del pensamiento
Ni pueoe conocer, desde la. cuna.,
Lo que habrán de ignorar sabios y estultos;
Es ama.do, no ama, vi ve y ct•ece
A expensas de otro ser-único sa.nto.¡Ah, no le despertéis! .... si despertara.
Del sueño de su edad, sólo os da.ría

Su justa maldición! ¡Dejad que duerma
En el regazo tibio
De la. mad1·e feliz, el bello infante! ..... .

***
Duerme el ardiente joven
El sueño de sus veinte primaveras·
¡Todo es color de sol: las esperan~as
La. fe, el amor, la. dignidad, la. ¡¡-lori~!
Allá divisa en la. extensión sin término
La.s lides del valor, la g1·itería.
Tumultuosa a.l diapasón del triunfo:
El verbo huma.no derramando ingente
Fulgor en Ja.s compactas multitudes
Y tras su luz--rnatrona incorruptible
De sombra. hospedadora- la Justicia.
Allá mira el amor llevado al colmo
Del silente y eterno sacrificio;
La mujet· como lágrima celeste
Uristalizada en ideal co1·ona,

Lic. Miguel Bolaños Cacho.

Límpida fuente de inmo1·tal consuelo:
Ya. es la blanca Eloísa, ya Julieta
Colgando ansiosa la flota.nt~ esca.) a·
Ya, _Prodig~ndo cánticos y flores, '
Ofeha en nimbo de perenne angustia. ....
No conoce el dolor, ni la. falsía
De un amor que hacen perecer bien pronto
En sus.ondas letales, el olvido,
_1
Y el c1·1men 1 en sus redes invisibles ....
¡Oh! deja.die que duerma
Joven feliz su prima.vera ardiente .... !

***
Duerme poco el anciano, mas el sueño
Reparador de su organismo, calma.
La pálida visión de sus memorias.
No ve surgir-como antes
en su potente juventud solíaLa mujer hecha fuente de placeres·
La amistad vuelta. mistel'ioso ha.l¡go
De personal provecho;
La Religión, sibila aparatosa

De contorsiones místicas, y ocultas
Garras para sangrar; la virtud frágil,
O esclavizada al formidable vínculo
De apetit-0s sin té1·mino; 1a Patria.,
Objeto y blanco de profa.nos ímpetus
De medro y de poder, no cull.l debiera.
La santa. patria., culto de sus hijos:
La gloria. coronando
No la causa mejor ni el mejor triunfo,
Sino el éxito audaz, que preconizan
Con c1·uces y medallas,
Pechos cobardes, corazones débiles,
Ajenos al valor y al heroísmo;
El pueblo, pobre carne de cañones,
Viviente combustible de tabernas,
Hecho á mirar el suelo bajo el fardo
De su propio dolor y vilipendio
O de la ajena. perversión bursátil;
Y en honda. tempestad .... la.s ilusiones:
Parvada de palomas que no th,ne
En alta mar donde plegar las alas .... !
¡Ah! dejadle que sueñe
Al través del cerebro empobrecido,
Un &lt;más allá&gt; de vida perdurable
Tal como le soñó la fantasía.:
Brindando goces ó infligiendo penas!
¡Dejad que el sueño borre del anciano
La pálida visión de sus memorias .... !

..

**
Duerme sólo el cadáver
El sueño perdurable de la tierra;
En el crisol del cráneo obscurecido
En donde un tiempo germinó la. vida
En santa. lloración de pensamientos,
Un enjambre vivi,:mte de gusanos,
Como un pueblo de ilotas,
En hervidero pútrido se mueve;
De las cuencas vacías
Surge, como mirada. del abismo,
Una expresión sin luz y sin idea·
Del frontal descubierto
'
Un mechón de cabellos se desprende
Como vegetación de los sepulcros;
Et corazón, que palpitó gozoso
O doliente tal vez, pero con alma,
Hoy es infecta víscera
Como un embrión de hiel y pod1·edumbre;
La boca. huma.na. que alentara. el verbo
Ríe enseñando un maxilar deforme
'
Con una. horrible mueca de vestiglo ...•••
Y a.sí duerme el cadáver
-Con la insensible muerte de la vida.La. vida. fecundante de los otros:
Desde el mic1·obio vil de sus entrañas,
Hasta la. flor que en el altar perfuma·
Desde la mariposa--flor vi viente - '
Has.ta. el hocnbre-¡ la. humana mariposa.!
¡DeJa.dle, pues, dormir!.. ¡qué gi-ito ho1·rendo
De espa..itosa verdad no lanzaría
Al despertar y ve1·se carcomido
Como despojo de it-risoria bestia!
Al ver su cuerpo, antro de o-usa.nos
Y su divino espíritu,
"'
'
Inconsútil esenllia evaporada
Como una gota de éte1· impalpable!
¡Y qué pena infernal, visión horrible
Si el cadáver, viviente levantándose '
Con su co1·te de larvas y de harapos
Llegara. hasta el lugar donde los suyos
Quizás en el delirio de la fiesta.
O del olvido en la egoísta ca.lm~
~,o~•iríao de esp~nto al contempl~rle!
1Ir1ste resurrección ...• dejad que vi va
El cadáver tranquilo,
El sueño pe1·dura.ble de la tierra .... !

EL JURADO CALIFICADOR.

Dr. Rafael Serrano.

Lic. Felipe T. Contrera~, Presidente.

Lic. Ernesto Solla, Mantenedor.

El cielo como un ojo de los orbes
'Cierra. su inmenso párpado y oculta
Su pupila de oro: el sol de ocaso;
'Sólo el fulgor fosfórico
Del cocuyo que corta las tinieblas
Como una chispa vívida
De intermitente luz; sólo el chirrido
Del grillo bajo el hueco de los surcos,
Suelen romper la obscuridad y el hondo
Silencio de la noche taciturna.
Al beso de las sombras
La flor se aduerme recogida. y quieta
Para morir acaso con el día;
El arroyuelo cristalino gime
Con su mm·mullo triste y sempiterno,
sin que la luz alumbre
Los invisibles genios de las aguas
Que en el silencio de la noche mo1·an;
El aire fresco mueve resonante
Los maizales tupidos, de hojas verdes,
Con sus mazorcas de rizadas crenchas;
Y en el rama.je oculto
El ruiseilor-el músico sonámbuloComo un eco de Pan lanza. sus notas;
La potente metrópoli desea.osa.
De su drurna. y loca algarabía.;
No resuenan sus calles
Al fogoso tl"'otar de los corceles,
Ni al sonoro roda1· de los carruajes
Ni al grito clamoroso de las máquinas .....•
Todo es silencio y paz; Nat.m·a. duerme
El sueño de los seres y las cosas,
El sueño universal. ... Duerme Na.tora.•••

Sr. Agustín Cruz CeliE, Presidente
de la Junta Organizadora.

rra; toda sonrisa encierra una lágrima; y entre
los lirios marmóreos y las rosa&lt;s escarlatas crecen los asfodelo,-, de la muerte. Lo mejor es
morir joven, llevando de la vida una id~a ilusoria, algo así como üna melodía.
-Sin embargo, nosotros somos jóvenes y
ya sentimos ~obre nuestros espíritus el peso de
una lápida fúnebre ...... No sé cuándo debiéramos haber muerto.
Ella guardó silencio.

Las deficiencias que se observaban en los hospitales con respecto al servicio de enfermeras
aptas, hicieron concebir la idea de fundar una
Escuela práctica en que puedan recibir la competente instrucción las eefioras y señoritas que
se dediquen fL la asistencia de los pacientes.
Con este objeto se trajo de los Estados Unidos una hábil maestra, y la Escuela quedó establecida en el Hospital de Maternidád.
Las alumnas visten de uniformt&gt;,de acuerdo
con los mejores modelos que han sido presentados á las Convenciones sanitarias, y han alcanzado ya, como se vió en los últimos exámenes, notables progresos en la enseñanza.
Además, y para quP. las señoras pobres puedan
dediearse á la enfermería, las alumnas reciben una gratificación mensual.
Las futuras enfermeras irán á servir, concluído su aprendizaje, al Hospital General
que se está construyendo.
-Es de almas grandes rechazar las "injurias&gt;&gt; con beneficios.
-Las "injurias» son las razones de los que
carecen de ellas.

.,.

MIGUEL BOLAROS CACHO.

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BAJO EL CIELO INMUTABLE.
En la tarde amarillenta, bajo el cielo inmutable, sintieron caer sobre sus espíritus frater·
&lt;nales una sombra mortuoria.
-¡Cuán lentos pasan los años! -exclamó él.
,¡C6mo han envejecido nuestros sueños!.. ..... .
-Siento mi alma llena de remotas memorias de
antiguas imágenes. Una dulce nostalgia des•ciende sobre mí, haciéndome sentir la angustia de las cosas lejanas, de las cosas perdidas
para siempre. A veces el recuerdo se clava
-como un áspid sobre mi corazón y prende una
nueva tiniebla en la noche de mi tedio pro·
undo.
-Sí-dijo ella con melancolía;-los años
pasan lentamente. Nuestros sueños son perfumes, que, una vez extinguidos, no pueden
irenacer. Todo es triste y amargo sobre la tie-

Grupo de enfermeras.

Y ae quedó mirando, con una tristeza. que
no era de este mundo, la línea gris del hori•
zonte ...... las nubes que pasaban ú lo lejos... .
FROILÁX TURCIJ:'.

Si uno se contentase con ser feliz, pronto lo
sería: pero uno quiere ser más dichoso que
los demás; y esto es casi siempre difícil, porque nosotros creemos á los d€rnás más dichosos de lo que son en realidac'!:
-Todo el mundo se queja de la memoria y
nadie se queja de su raciocinio.
-La 11hurla» es, entre toda.'l las injurias, la
que menos se perdona.
-

Sr. J. Manuel Lobato.

-La "injuria)) que se desprecia se des,·anece por sí misma; si uno la recibe, le da valor.
-No cont&amp;is vuestras dichas á un hombre
que sea desgraciado ó menos dichoso que voe.
-Cuando uno sueña y calla, existe más
profundamente que cuando habla y obra.
-La palabra es grande y bella, pero má.~
gmnde aún y máe oello es el Silencio, rey del
ensueño.
- Dios también
ensayó el hacer dos
obras de distinto gé•
nero; su prosa, el
hombre; su poesía,
la mujer.
- El libro del
tiempo es tan stunamente grande, que
no nos cabe más
que una página de
él en la cabeza.
-Cuando el corazón experimenta
sinceramente un
amor profundo,
siente a I m is m o
tiempo una languidez, una fntiga que
le hacen apetecer la
muerte.
DE LA TIERRA TAPATIA

Lic. Victoriano Salado Aivarez.

Lic. Leonardo S. Viramontes.

Srlta. Josefina MArtlnez

•

�nomingo 23 de Noviembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ~I UNDO ILUS'rRADO

Domingo 23 de Noviembre de 190:2.

Que llestle allí arriba
Parecía risible y grotesco,
En pocos instantes,
De borrones llenaron un pliego.

Los temblores en Quezaltenango

Pensando, pensando,
Al mirar aquello,
Inundaba el alma
Un torrente de sano desprecio,
Que envolvía las cien figurillns
De los vivos que en torno del muerto
l:le agrupaban, unos por la imbécil
Y brutal seducción de lo horrendo,
Y los otros, «los hombres obscuros,»
l'or ganar cuatro viles dineros ...

Por ser de oportunidad, damos

La prrrn;a de informaeiGn 11:1
hablado ya de los terribles temblores que de un año á esta parte
se han registrado en Quezaltena11go, una de las ci uda eles más importantes de la República de Guatemala, y de los perjuicios camaclos por ellos, tanto en la población como en sus contorno!'.
En abril, Qunaltenango fué casi destruido por los terremotos:
las fincas principnles que no se
derrumbaron, sufricron avería?
muy considerablee, y hubo familias que perdieron con la deFtrucción inesperada &lt;le sus edificioR,
toda su fortunn. Confindos, sin
duda, los moradores &lt;le la población, en qne no se regist.raría otra
catástrofe semejante, comenzaron
á reedificar sus casas; pP-ro los tembiores no tnrdnror. en repetirsr, ,v
en el mes de septiembre la ciudad fué \'Íctima &lt;le nueYos sa,:udimientus, que produjeron un pánico indescriptible. Las pérdidas
nuevamente registradns fueron
muy grande¡.:,

á conocer en esta1s ¡,áginas unas
vistas de los principales edificios
destruí dos por los temblores de
abril.

Pensamientos.
La perseverancia ha alcanzado
triunfos increíbles. Una persona
de muy pocos alcances puede llegar con la con1stancia adonde no
llega el más luminoso y elevado
talento; y es que, por lo regular,
al gran talento va unida la carencia ~e perseverancia y de fe.

Y lo único grande,
Lo único serio
Que inspiraba en aquel cuadro vivo
Piedad y respeto,
Era la terrosa
Figura del muerto,
.\.rrojado en mitad de la arena,
Vestido de ovas,
~lanchado de cieno.

No hay nada más perjudicial
á una verdad nueya, que un errorviejo.
Es imposible llevar nada en la
vida con un rigor extremado, por~
que es impo,:ible que los que nos
rodean lleguen á la perfección
que nosotros mismos no podemos
alcanzar.

.

",.

Con ef:tos nntecedentes, fácil es
suponer la alarma que con motivo de las n cientes rupciones del
Santa l\laría reina en el país vecino, y el riesgo que de ser totalmente destrnído corre Quezaltena11go.
Edificio del Banco de Guatemala en Quezaltenango.

Nadie nace perfecto: el carácter tiene sus alternativas, com0las tiene el ccraz6n, como eT mar
tiene sus mareas, como el cielo
sus nubes; toda persona que siente mucho, es desigual, porque.Ja.
variedad de sus imp res10nes serefleja en el exte ..1or, si no tiene
gran dominio sobre sí misma.

F.

El amor, como la oración y la poesía, es el
imán que atrae al sentimiento.

UN AHOGADO

Que, acercándose al pobre anegado,
Le miraron, palparon, volvieron
Y, con mucha pausa
Y ademún reposado y severo,

***

La avaricia del amor es el constante afán de
retener al dueño ama&lt;lo.

Yo lo Yi: le arrastraban tlespacio
Del río las ondas,
Manchado de cieno,
Vestido de ovas.
La mansa corriente
Arrojóle ú la orilla arenosa,
Y allí quedó solo, como algo perdido,
Como algo que sobra.
Yo vi, desde el puente,
Dibujarse allí abajo su forma,
Blarn¡ uear los ojos cuajados y abiertos
Entre Jo amarillo de la cara tosca;
Asomar la hilera de dientes feroces
Por entre las fauces; las greñas cerdosas
Y la inculta barba encuadrando el rostro
En un marco de tétrica sombra;
EFtirados los brazos nervudos,
Rígidas y abiertas las piernas vellosas,
Y el blancuzco vientre
1Iostrahdo su horrible redondez hidrópica.

NUESTRO PAIS.-Panorama de Taxco (Gue.).

..,.

Llegaron dos hombres
Que el cadáver vieron,
Y otros dos y otros muchos, y pronto;
)lujeres, y chicos, y mozos y viejos
Formaban un corro
Trabado y espeso,
Que absorbía con sus mil bocazas,
El tufo del muerto,
Y, por ver de cerca
El hinchado cuerpo,
Sin piedad se estrujaba y gruñía,
Los ojos bestiales en redondo abriendo
Y mezclando, en impía salmodia,
Comentarios y dichos obscenos
Con cien carcajadas
Y mil juramentos.

••
1

~

De súbito se hizo,
"En el corro apretado, el silencio,
Al llegar un grupo
De hombres graves, obscuros y tétricos,
Interior de una casa destruida por los temblores.

***

El temor del ser que ama, es el de penler á
su ídolo.

Quezaltenango~Una finca en ruinas.

El sol en la arena
&lt;Con crueltlad acusaba la forma,
Daudo á los contornos del yerto cadáver
Proporciones tan raras é insólitas,
Que á ln fantasía,
Llena de zozobra,
Se Je figuraba
Contemplar absorta
Del genio del río
La imponente figura ciclópea.

,
........

El edificio consular de los Estados Unidos.

KAVAIWO y LEDESMA.

Una calle de Taxco.

�.,.

rno-~.
EL )IUNDO JLUSTRADO
,.--e:====
=====~==;;;,,;;,~,;;;;,;;;.;;;;;;;;;,,;=================-

Domingl&gt;2:1 tlc :-ovi&lt;.&gt;mbre ele

[L MUNDO ILUSTRADO
Subscripción mensual foránea, $1.50
Idem ldem, en la capiLal, ,. 1.25

MÉXICO, NOVIEMBRE 30 DE 1902.

AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 22.

Gerente: UJI&amp; RtTt&amp; &amp;PINDOLA.

elrector: LIC. RArAtL anr&amp; &amp;PINDOLA.

Sr.

cCic.

!D. cn¡ilio j)i1J1enfel,

c;OBERXADOR COX~TITU'l'IO:NAL DEL Et&lt;TADO D.f! OAXACA

('romarl!. l)Osesl6n de su alto puesto el dta de mallana).

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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