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LOS MEJORES ELEMENTOS DE LUCHA

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Mu No o ILU STRÁDO

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AÑO IX.--TOMO II.-NÚM. 25.

MÉXICO, DICIEMBRE 21 DE 1902.

•trccter, LIC. RArAu. Rtn&amp; &amp;PINDOU.

EL DOLOR YLA ENFERMEDAD •••-

Subscripción mensual foMnea, $1.50
Idem ldem. en la capilal, ., t.23

tlerentct UJt&amp; Rnm &amp;PINDOLA•

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¿Cuáles son las dos arme.s principales con que el bombre
!! puede combatir ventajosamente contra la multitud de enemiU gos que le cercan y que se resuelven en dolor, enfermedad y
U muerte? LA SANGRE Y LOS NERVIOS.
U
Una sangre pura y unos nervios sanos son la garantía más
u segura de una larga vida. Con ellos, el organismo cumple norii malmente sus interesantes funciones fisielógicas¡ el estómago,
u los intestinos, el hígado, el cora1ón, los pulmones, etc., no es·
ii tán expuestos á sufrir las mil afecciones que padecen en las na•

u

turalez.as débiles; se aleja de todo temor de esos terribles malee cerebrales que matan ó agotan al Individuo basta el extremo de convertirlo en idiota y en loco, y lo mismo el hombre
que la mujer, lo mismo el anciano que el niilo, concurren con
alegría y con vigor al trabajo universal de la naturaleza en su
constante obra de reproducción de las especies.
También mata, es cierto; pero mata cebándose sobre todo
en los seres euenuados por el abuso, por la enfermedad ó por
la indiferencia, porque

LA INDIFERENCIA PARA CONSIGO MISMO

; ES EL PEOR ENEMIGO DE LA VIDA

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u
El bombre que entregado al trabajo, ó después de abusos te y que camina á grandes pasos á la escrofulosis, al raqulti•u
!! femeniles ó de enfermedades agudas, siente decaer sus fuenas mo; todc;&gt;s en una palabra, los que pagan tributo al mal de la

I

U la mujer que se siente debilitada por la siempre dulce pero á época llamado
''ANEMIA"
!! veces peligrosa labor de la maternidad y la lactancia¡ la joven
!! que al mirarse en el espejo -ve palidecer y amarillear su antes
!! rosado cutis, y sufre jaquecas frecuentes y perturbaciones en su y que son víctimas de sus m-6ltiplesy dolorosas manitestactoU menstruación; el niilo cuyo crecimiento se efectúa difícilmen- nes, recurran al uso del

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VINO

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DE sa■ GERIIIAN

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DEL DR. LATOUR BAUMETS

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une la de su sabor agradable, circunstancia que no hay en otros
Preparado que por su composición, en la que figuran tóni·
medicamentos cuya eficacia se ve casi siempre entorpecida por
ii cos, reconstituyentes y purificantes tan poderosos como el
la repugnancia que inspiran á las personas que deben tomarlos.
Se recomienda muy especialmente á todos aquellos padres
u
u
que nl'ten que sus hijos están anémicos, que las jóvenes se po- u
u
nen cloróticas y sufren padecimientos nerviosos, cat~rros y u
u
bronquitis frecuentes, trastornos intestinales, palpit11elones -u
u
u
de corazón, insomnios, vértigos, dolores neutálgicos, etc., de- u
U es la más recomendada para
bidos á la pobreza de nutrición y á la deb111dad progresiva, re- u
!!
Aliviar los Dolores, Purifioar la sangre,
sultado fatal de la falta de pureza y energía de la sangre y del u
u
-u
Vlgorizar los nervios
agotamiento del sistema nervioso.
u
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Entre los muchos males que cura radicalmente el
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y B.obustecer el organismo.

ACEITE DE HÍGADO DE BACALAO, LA COCA,
LA KOLA, EL ICTHIOL
Y LA ESTRICNINA,

u
A estas cualidades reconocidas por los eminentes médicJS
u que ban becho uso de él, aplicándolo en multitud de enfermos,
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11 '11 lNO DR SAN ClllBM AN,

VINO DE SAN GERMAN

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su uso es de resultados eficaces en

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Abcesos escrofulosos, Afecciones nerviosas, Anemia, Falta de apetito, Clorosis, Convalescencia'
Depleuresías, Pulmoníaa, Tifo ó fiebre tifoidea Dabilidad constitucional, E3crófula, Flores bh.ncas, Gan- u
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grena senil, Enfermedades de la cintura, Neuralgías, etc., etc.
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DE VENTA en TODAS las DBOGUEBÍAS y BOTICAS.

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• ,u1u1u1u 1u1ututU IUIUIUIUIUIUIUIU IUIUIU IUIUIUIUIUIUIUIUIU l~IUIUIUIU IUIUIUIUIU IUIUIU IUIUIUIUIU IUIUIUIUlnla

1ª\

1~ 1

€1 tonflido Europto=-Utntzolano•
Crucero alemán que tom6 parte en el bombardeo de Puerto Cabello el 14 del corriente.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

tolor~s y tolorin~s.
AXDO en una exhibici6n de cuadros
público se encuentra con una tela
en la que impera11 el rojo vivo, el
verde perico, el amarillo canario, todo lo que
de chi llante y de abigarrado ha con tenido lapaleta del autor; cuando para admirar la obra
hay que cnlar¡:e lentes ahumados 6 gafas azules; cuando los paños brillan como esmaltes y
las lontananzas relucen como azulejos, cuando
el cuadro parece hecho con los vidrios policromos de un calidoscopio, inmediatamente
los espectadores dan al pintor el cnlificativo de
colorista, y aun de gran colorista, en proporci6n de los colores que emplea y del deslumbramiento que producen.
Para la generalidad de las gentes, tal parece
que para ser pintor colorista, basta y sobra
pintar con puk1ue de apio, sangre de toro y
salsa mayonesa. Si así fuera, no habría mejores coloristas qne esas niñas que bordan en canevá con los colores 11acionales y que hacen
guacamayas ,¡y las dedican á sus amados padres."
A e:lta clase de personas y aun lÍ muchas
otras menos vulgares, les sorprenderú saber, y
así es la verd11d, que se puede ser colorista sin
usar de relumbrones y que coloristas hay, y
de prilnera magnitud, que pintan con colores
obscuros, y otros que suelen en sus telas no
usar más que matices de un solo color.
Muchas personas han podido admirar en l_a
galería de pinturas de D. Ciro de Acevedo, ministro que fué del Brasil en México, un monje de Velásquez, verdadera maravilla y obra
magistral de pintura colorista. El monje, sentado en un escabel y junto á una mesa, con:
templaba, en mística y profunda abstracción,
un crá.n eo, símbolo de la muerte. Ahora bien,
todo el cuadro estaba pintado con simples matices de color café, desde el hábito del monje
basta lae carnes del asceta y los amarillentos
huesos de la calavera.
Al análisis, aquello era una sepia qué iba
del café negruzco en los pliegues del hábito,
hasta el café claro y amarillento en las carnes;
pero á la vista, jugaban, aunque en tonos graves y severos, todas las coloraciones.
.
Los 'pintores flamencos, grandes coloristas,
pintan admirables paislljes en los que jamás se
ve azul el cielo, que en F landes se ve poco y
nunca azul; el follaje de sus árboles es generalmente verdeoscuro y profundo, sus nubes
grises sus aguas turbias, sus montañas violadas, hacen con esa~ tintas opacas prodigios
de verdad y de colorido.
Los venecianos y los españoles suelen usar
las tintas vivas y brillantes; pero no sou coloristas porque d e ellas se sirven, sino por la
manera magistral é inagotablemente rica con
que saben matizarlas.
El colorista, en suma, no es quien posee colores vivos, ni menos aún muchos colores, sino
el que percibe, interpreta y domina .los matices variados de cada color. Estos son innumerable~, casi diríamos infinitos. Una tela plegada, violada, roja, azul, de cualquier color,
según la acaricia la luz 6 la mancha la sombra, ofrece á la vista una gama inagotable de
matices diversos, todos del mismo origen, pero todos diferentes. Lo mismo las nubes, las
montañas, la naturaleza toda. Para interpretarla con el pincel, hay que percibir todos los
tonos, todas las intensidades, todos los esfumamientos, todos los resaltos del color fundamental.
Ahora bien, la gama musical es limitada,
en tanto que es iudefinida é inagotable la del
colorido. En S. Pedro de Roma hay, copiado
en mosaico, entre otros muchos, un cuadro de
la escuela española que representa el martirio
de una santa. Para poder reproducirlo en color, hubo que fundir en vidrio ocho mil matices diferentes de los colores de la pintura, y
cuenta que en el mosaico más perfecto se salta siempre de un tono á otro, omitiendo algunos i11termedios; cosa imperdonable en pintura.
En ver toda esa gradaci6n, en percibir to-

y

EL MUNDO ILUSTRADO
das las tonalidades y en interpretarlas con
maestría, estriba el talC'nto del colorista. Fabrés, el gran pintor que hoy contamos e~tre
nosotros entre muchas obras maestras, tiene
una que' pronto pod_remos admirar, un cuadr?
que se llama «¡Centrn~la, alerta!» y que está
pintado todo con matices d~l blanco. .
Este modo de considerar a los coloristas, se
corrobora con el hecho de que todos 6 casi todos los más renombrados viven en países húmedos, cerca de mares, lagos 6 pantanos, en
climas lluviosos 6 impregnados de vapores. La
humedad, según su grado, según la densidad
de las nieblas que produce 6, de l~~ br?mas
que forma,según se acumula o se d1s1pa,mterpone entre las cosas y el observador, ya gasas
tenues, ya velos densos, d~ penetra~ilidad_ ú
opacidad infinitamente van_ables; baJO su mfluencia los colores se matizan, se esfuman,
se ensombrecen 6, por el contrario, brillan_ 6
chispean, y ésta es la escuela y ésta la. magotable colecci6n de modelos en que se forman los grandes coloristas.
En los países secos, por el c~ntrario, la atmósfera es transparente y límpida; los c?lores
destacan y se sobreponen bruscamente sm casi matizarse· los contornos ele las casas resaltan el line¡miento predomina sobre la mancha',y en estas condicione~ surgen l_os mejores
dibujanws pero muy débiles coloristas.
Por eso ~uestros pintores, especialmente en
la Mesa Central, dejan tanto q~~ desear como
coloristas. Si les fuera dable v1s1tar Holanda,
Inglaterra 6 estudiar un poco en ciertos lugares de nu~stras costas, no tardarían en dominar el color, tanto 6 mejor de lo que dominan
la línea.

uidosa fiesta de la «Noche Buena,&gt;,
conmueve y regocija á toda la humanidad cristiana, tiene orígenes
que se pierden en los tiempos primeros de la
religi6n que la motiva y, á punto fijo, no ha
sido posible á los historiadores precisar la época exacta en que dicha fiesta empezó á celebraree.
Lo único que puede asegurarse de una manera positiva, es que la fiesta de Navidad es
una de las más antiguas del Cristianismo, como acabamos de decir, y que ya se encuentran
vestigios de ella en las prácticas de la primitiva Iglesia de Occidente, que fué la que empez6 á dar liturgia propiamente dicha al culto
nazareno y á fijar las costumbres cristianas.
El primer prelado de quien á ciencia cierta
se sabe que celebraba ya la fiesta de Navidad,
es el obispo Telesforo, que vivió en el segundo
siglo de la era cristiana; pero en esos tiempos
la fiesta de referencia no era una conmemoraci6n que correspondiese á un día fijo, sino que
celebraba en abstracto el nacimiento de Cristo
una vez al año, cuando el obispo lo disponía,
siendo en consecuencia una fiesta movible que,
al decir de los cronistas, celebrábase de preferencia en el mes de enero 6 en el de mayo.
La costumbre de la celebraci6n y la movilidad de la misma, indujo al obispo Cirilo de
Jerusalén, en el siglo IV de la era cristiana,
á solicitar del Papa Julio II el ordenamiento
de una investigación minuciosa para precisar
el día. del año en que Cristo había. nacido; y
el pontífice romano acogió las indicaciones
del obispo y orden6 esa investigaci6n, encomendándola á los doctores más eminentes de
Oriente y de Occidente, quienes después de
muchas labores y de largas discusiones, convinieron por mayoría en que la fecha más probable del na.cimiento de Jesús era la de 25 de
diciembre. Esa decisión fué impugnada durante largo tiempo por teólogos y doctores, y

EL l\fUXDO ILUSTRADO
es un hecho que en los evangelios no se encuentra ningún indicio que á ella se refiera.;.
pero con el transcurFo del tiempo llegaron á
agotarse las discusi~mes, y toda la CI'i~t!andad
ha venido reconoc1endo el 2-5 de d1c1embre
como la fech i~ del nacimiento de J ~sús.
Según parece, las celebraciones primitivas
de la fiesta de Navidad, tenían un carácter ·
exclusivamente religioso y no ha ll&lt;'gado hasta.
nosotros el ritual de ellas. Pero ya en la Edad
.Media, la iglesia ele Occidente empezó á dar á
la festividad cierta amplitud, consistente en
celebrarla por medio de juegos escénicos, en
los cuales aparecía el nif10 Jesús en el humilde pesebre de Bethlem, rodeado de San J osé,
de la Virgen y de los pastores, representados.
todos por in&lt;lividuos de carne y hueso. Recitábanse composiciones y entonábanse cantos
en loor del divino infante, y ése fué prohablemente el origen de los «nacimientos,&gt;• que aún.
se conservan en nuestros días. Con el t iempo,
merced á los disfraces y á los cantos, esa clase de fiestas degener6 de tal man&lt;'ra, que fueron prohibidas en los dom~nios de la iglesia.
de Occidente.
Sin embargo, como en todos tiempos y en
todo lugar, las prohibiciones han encontrado desobediencias, dícese que en algunos l ugares
persisti6 la costumbre de la representaci6n viva del nacimiento de Jesús, señaladamente en
Valladolid de España, cuya fiesta de Navidad
tenía fama extensa y asumía un carácter verdaderamente popular. Empezaba al caer la
tarde del 24 de diciembre y concluía al despuntar la aurora del 25; y como en el transcurso de más de doce horas no pudiesen los
asistentes mantenerse sin refrigerio y alimen,
to para sus cuerpos, adopt6se la costumbre de
llevar consigo colaciones á la iglesia y de consumirlas allí mismo, siendo éste el origen de
nuestras cenas de Navidad y del &lt;(réveillon»
francés. Si la fiesta caía en viernes, los obispos permitían quebrantar el precepto de la
abstinencia y consentían el consumo de carne,
fundándose en que en tal fecha el Verbo Divinose bahía hecho carne, al tomar apariencia h umana, y por ende no podía prohibirse el consumo de viandas.
Es un hecho que en las primitivas celebraciones de la Navidad de Jesucristo, se verificaban ceremonias que todavía recordaban en
mucho los usos de la idolatría y que, modificadas en el transcurso de los tiempos, todavía suelen haberse conservado hasta nuestros
días. Así, por ejemplo, el legendario árbol de
la Navidad tiene su origen en la costumbre de
los primeros celebrantes de la fiesta-costum•
breque sin duda arra.nea de la idolatría- de
bendecir dura11te la festividad una rama de
árbol, que simbolizaba á la Naturaleza, para
implorar del cielo que los productoa de la tierra no falta.sen en el año nuevo, pues hay que
advertir que en la época de Carlomagno el año
empezaba en Navidad. La bendici6n de la rama se verificaba rociando ésta d e vino y diciendo: uEn el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo!»

***
En los tiempos actuales, las ceremonias conque se celebra la fiesta de la Navidad varían
en sus detalles en di versas partes del globo, ·
según las modificaciones que en cada lugar ha
venido sufriendo la celebración primitiva.
En donde más ha conservado todavía ese
carácter idólatra á que hemos hecho referencia,
es en el mediodía de Francia, en donde se b1mdice el fuego nuevo en la noche &lt;le Navidad y
se le coni:;agran poéticas cantilenas, rogándole
que en lo sucesiYo siga, como hasta ahora, calentando y alegrando los hogares y prestando
vida á los niños y á los viejos.
En las otras regiones de Francia, ~a fiesta
de Navidad tiene carácter ruid9so y pierdemucho de su distintivo religioso. En París el
«réveillon» consiste en magníficos saraos que
se interrumpen para ir á oír la misa de ·medianoche, y que en seguida se reanudan.
En los barrios alegres de la ca pita! de Francia, como lo son el latino y el de X uestra Señora de Loreto, el &lt;(réveillon» se convierte en
fiesta callejera de índole carnavalesca, y los.

estudiantes y las grisetas recorren alegremente los cafés y las cervecerías, en grupos numerosos .Y entonando canciones báquicas.
Algo parecido sucC'cle con el uXatale» italiano, aun cuando éste tiene muchas ceremonias
religiosas e,:peciales, como el serm6n de Xochebuena en Roma, en que la cátedra sagrada es
ocupada. por niños vestidos de sacerdotes.
En Inglaterra es el «ChristmaR» la fiesta íntima el~ la familia, del hogar, de los 1.iños. En
el «Clmstmas» hasta las faniilias más humil·des tie1,en en su mesa. el nacional ((pucldingn
y el gráfico ganso a,:ado.
Pero c1uizás en ninguna otra parte del mundo se celebra. la noche de NaYidad con tanto

entusiasmo ni con tan íntima veneración como en Alemania. Allí el c¡"'eihnacht» es una
fiesta univerrnl; toda tarea se suspende, las calles cobran un aspecto eRpecial de fiesta, único en esa noche; .v lo mismo e1t el palacio del
prócer que en la humilde esta:icia del proletario, centellea y resplandece el adornado árbol
de Navidad, en cu.vo torno se reúnen todos los
miembros ele la familia y ft cuyo pie se encuentran los regalos que se hacen mutuamente
amigos y deudof&lt;. En esa. noche y solemnemente, debajo de las extendidas ramas del
simbólico pino luminoso, se verifica la publicación de casi toda!l las promesas de matrimonio.

Domingo 21 de Diciembre de 1902.
En Espafia, en fin, la celebraci6n de la fiesta
tiene muchos puntos de contacto con la que en
:México se celebra, y el episodio capital de ella
es la iluminación del clásico é ingenuo ,,nacimiento,» tan admirablemente descrito por el
P. Coloma en r(La almohadita del niiio .Jesús.»
Sería prolijo enumerar las incontables pP.·
queñas industrias á que por doquiera da vida·
la celebraci6n de la Navidad; la fabricaci6n de
golosinas y ele juguetes acrece notablemente
sus rendimientos en ese día.
Y en el Norte y en el Sur, en Oriente y en
Poniente, las sonoras campanas de los templos
ensalzan la gran fiesta cristiana ..... .
SARDÍ~.

«Y eran una sola sombra larga .... »
JOSÉ A . SILVA.

I
... Recuerdo ... Es un recuerdo triste ... Sentado
en nspera roca, muy cer&lt;:a del agua,
veía las olas hervir con reflejos
de limpias escamas.
Las nubes espesas
en lo alto y compactas,
sus copos cuajados de tul y de armiüo
del ma.r el movible cristal reflejaba.

..

**
Llegaban las ondas tranquilas y lentas
besando la arena sutil de la playa..... .
La luz de la luna
la espuma irisaba;
y trajo eri sus alas la brisa apacible
lejanos murmullos y suaves fragancias.
¡Qué noche tan bella,
tan suave, tan fresca, tan linda, tan blanca!

..
**
Hendían el aire veloces gaviotas
en rondas lejanas,
así como flechas
por arco invisible lanzadas;
y también á lo lejos, borrando la línea
brumosa y opaca
del vago horizonte, con ritmo batía
su vela una barca.

..
**
Hermosos recuerdos de viejos amores,
de dichas pasadas,
en rondas volubles, cual humo de incienso,
llenaron mi alma.
¡Cuán dulces las horas de vagos ensueños!
¡Cuán dulcel:l las horas de tristes nostalgias!
Aquel prestigioso paisaje de sombras
inciertas y diáfanas,
hiri6 mi cerebro cual hiere la lumbre
tan plácida y triste del astro de nácar;
soñaba despierto gozando en mi sueño,
profunda tristeza mi pecho llenaba,
y sentí la caricia de un 6sculo ignoto
y lluvia de lágrimas.

II
Veían m is ojos
- los ojos del almaun misterioso desfile de ef'pectros,
de blancos fantasmas,
envueltos en tules,
cubiertos de escarchas,
y una sombra inmensa,

una sombra taciturna, extensa y Yaga,
sus mu das si Iuetas
en la arena de la playa proyectaban.

......
Pasaron tan cerca,
que vi reflejarse á la lumbre fantástica
los púli&lt;los rostros
de bellas mujeres un tiempo adoradas.
Una en la frente
marmórea lle,,aba
las huellas ele un beso,
de un beso arrancaclo del fondo del alma.
Aquélla lucía
como un manto de oro en la mórbida espalda,
los rubios cabellos que en horas remotas
me dieron sus suaves fragancias.
Y un poco más cerca,
muda y tri¡:,te, estaba
la que tanto he amado en la vida,
la imagen que nunca de mi alma se aparta,
aquella que ha escrito en mi libro
la más dulce página
de amores, de dichas, de suefios, de anhelos,
de olvido y de lágrimas.

..

* ..
Aquellas visiones,
con voces confusas-un tiempo escucbadas,con voces distintas-que ya no recuerdo,me hablaban ..... .
me hablaban de cosas que tengo en olvido,
de dichas lejanas,
de viejos ensueños,
de mis esperanzas,
ya mustias y secas cual hojas caídas
de las muertas ramas.

································ ···························
Pas6 el misterioso desfile de espectros
y blancos fantasmas
de aquella noche triste,
de aquella noche trágica,
tan suave, tan fresca,
tan linda, tan blanca.

..

**
Mas ay! que de pronto
en la húmeda arena sutil de la playa,
alz6se una sombra
enn1elta en crei:;pones y fúnebres sábanas.
¡Cuún lívida era!
A mí se acercaba

con paRo angustioso
In muerte, la Pálida,
trayendo en los hombros su signo de espanto,
su negra guadaña.

......

. .... . La luna entre tanto
la espuma irisaba . .... .
y lentas, tranquilas, llegaban las ondas
besando la arena sutil ele la playa ......
FERNANDO

E. BAENA.

Barranquilla-C0lom bia.

DÓNDE?.... ...
Frentes cubiertas de albas tocas.
por las vigilia¡¡ au reoladas;
marfiles tersos de las bocas
de las vírgenes supliciadas.
Frágiles manos que los rudos
rosarios llenan de dolores,
y finos pies casi desnudos
que se marchitan como flores.
Rubios cabellos olvidados
que en las recónditas gavetas,
soñáis r.on líricos tocados
y con románticas peinetas.
Novia dollente del suicida,
que cuando triste profesaste,
como un recuerdo de la vida,
s6lo el anillo te llevaste.
Decidme, en d6nde hallaré el fino
verso que diga vuestro duelo,
de albura cándida de lino
y suavidatl de terciopelo?
ALEJANDRO CARIAS.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'l'RADO

La "~aza de la Zorra"
impátíca «ententen á que han llegaos clubs Hípico Militar é Hípico
Alemán, originaron ya un vivo entusiasmo de parte de todos los miembros de
estas dos agrupaciont&gt;s, entusiasmo manifestado en ocasiones diversas y con plausibles resultados.
Entre nosotros, la afición á los ejercicios hípicos supera á la de cualquier otro «Eport,,,y el

dos meses, y preparado en sus detalles por el
señor capitán Gustavo A. Salas, uno de los
miemuros más entusiastas de aquel círculo.
La «caza de la zorran ofrece á los aficionados á la equitación una grata oportunidad rle
poner en juego las facultades de que son poseedores. En México,el relacionado «sportn ha sufrido, á su «im portaci6n», dgunas modificaciones. De los ingleses, para quienes la caza verdadera ofrecía mil dificultades , bien
por la distancia, bien por la carencia de piezas importantes, nació la invenci6n de este
juego, que consiste en que el jinete designado
como «zorra» tome la delantera de los «cazadores»,llevando coneigo una bolsa de «confetti,»
cuyo contenido deberá ir dejando caer sobre
el camino que recorra. A continuaci6n los «perros», vistiendo caeaca verde, parten en seguimiento del "rastro», y, en pos de ellos los ~cazadores»,dirigidos por el «master», emprenden
la marcha. Transcurrido el tiempo fijado de
antemano, el «mai-ten, da la voz de «caza libre!», y los «cazadores» entréganse á la persecución de la «piezan, obligados, sin embargo,
(1 pasar por todos los oustáculos que la "zorra.&gt;&gt;

de orgulloso ostentar el disputado gallo, que
no siempre queda dueño de todos sus miembros.
Otro juego hay que se denomina el "enterradon, en el cual el gallo es también la víctima; pero en este caso el animal es colocado
en el suelo, en un agujero de donde no asoma.
más que la cabeza; el jinete, pasando á escape,
deberá «balonearsen hasta el suelo, para apoderarse del animal; y éste, á su vez, se defiende moviendo de uno á otro lado la cabeza,
6 recogiér.dola cuanto le es posible.
En estas dos diversiones netamente naciona1es, la agilidad, la fuerza, el tino, la maestría en el manejo del caballo, p6nense á prueba á un tiempo mismo, y, excusado es decirlo, los peligros son infinitamente super_iores á
los de la primera; pero no por tal motivo deja de ofrecer ésta un gran atractivo, tanto para el público espectador cuanto para las personas que en ella toman parte.
A la última fiesta verificada en Anzures,
concurrieron activamente veintisiete súbditos
alemanes y más de cuarenta oficiales de nuestro ejército; por ser jmposible asistir á ella al

Subteniente Manuel Carrillo.-(La "La Zorra.''

atractivo de aquéllos no aminora la gran parte
útil y educatiYa que entrañan. Para una importante mayoría, el ejercicio á caballo es, y
con mucho, Leneficioso, ora corporal, ora cspiritualme11te; pues, cabe decirlo, el individuo
que aprende á dominar un brioso alazán, ad-

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

€1 f0nflict0 Utntz01an0.
STROS lectores conocen ya, por la
undante información cahle¡náfica
que acerca del asunto ha dado á
conocer «El Imparcial», el giro verdaderamente lamentable que han tomado las cuestiones
surgidas entre Inglaterra y Alemania por nna
parte, y la República de Venezuela por la
otra.

El conflicto embarga en estos momentos la
atenci6n de todo el continente y ha parecido
alejarse cada día más del terreno de las negociaciones pacíficas. Algunos buquei- venezolanos fueron capturados por la acción combinada de la flota anglogermana, y otros echados
á pique, precisamente cuando el Gral. Castro
había ordenado la prisión de los súbditos de
ambas naciones, que residían en Caracas. y el
Ministro de los Estados Unidos, l\Ir. Bowen,
se disponía á nego.:iar la liberaci6n de los
prisioneros. El buque insignia de los venezolanos-el «Bolívar,,-fué también apresado,
sin que presentara resistencia alguna al enemigo.
Posteriormente. el cable transmiti6 la noticia de que una división del ejército venezolano compuesta de 2,100 hombres y al mando
del Ministro ele la Guerra, había llegado á la
Guayra-punto bloqueado por la flota extranjera, -y de que una partida de marinos ingleses y alemanes desembarcó allí para llevará
bordo de su&lt;; buques á algunos súbditos de las
dos potencias aliadas.
Los buques «Charybdis»,«Vineta» y «Schloss»
entraron á la Guayra el día 13, tomando posiciones para dominar el fuerte y la costa, :-·
al día siguiente se presentaron los dos primeros en Puerto Cabello rompiendo sobre la
aduana y las fortalezas un nutrido cañoneo
que apagó las baterías enemigas en cuarenta
y cinco minutos. El gobernador del fuerte
fué hecho prisionero y los marinos se apoderaron de las trincheras.
Fuera de otro'l incidentes que se han presentado en el curso del conflicto, éste es hasta hoy el más notable y el que más ha contri-

LA CAZA DE LA ZORRA.- Los cazadores.

buído á recrudecer los ánimos y á levantar,
tanto de una como &lt;le otra parte, protestas y
recriminaciones. La prensa sudamericana, que
se había abstenido, dentro de una prudente
reserva, tle aventurar opiniones y comentarios,

Parecía, por lo demás-esto no es 1rnís que
una información cablegráfica,-que tanto en la
Argentina como en Chile, la opinión de los gobiernos estaba del lado del presidente Castro.
«Argentina ha instruÍ.do á eu rrpresentante en

LA CAZA DE LA ZORRA.- Un salto á lo largo.

comienza ya á ocuparse del asunto en términos en que se echan de ver, muy á las claras,
la importancia que ;;e concede á la actual contienda en las repúblicas del Sur, y sue simpatías hacia Venezuela.

Caracas-dijo un despacho-para que le informe de lo que cuentan hacer los Estados
Unidos, y ele la manera como traten de aplicar la doctrina Momoe ante la actitud agresiva de Inglaterra y &lt;le Alemania. :::ii los Esta-

Un salto de altura.

haya salvado. En los últimos ejercicios de este género realizados en México, debido á las
condiciones del terreno en que han tenido lugar, se opt6 por la supresi6n de los ccperros»,
cuyo objeto era nulo.
El juego, en sí, no es Huevo entre nosotros.
En algunos Estados del interior, la ceca za de la
zorra» tiene su similar en la «carrera del gallo»,
con la diferencia de que, para este último

señor teniente Bartels, fungió como «masteri,
el señor teniente coronel Rafael Eguía Lis, y
fué la «zorra» el señor subteniente de caballería Manuel Carrillo, á quien logr6 vencerel señor D. Manuel Chavaud, uno de los «cazadores" pertenecientes al grupo alemán.
A los llanos de Anzures concurri6 oportunamente el Sr. Secretario ele Guerra, invitadopor los organizadores de la diversi6n, y ésta.

Sr. Manuel Chavaud, vencedor.

quiere insensiblemente mayores energías que
oponer ante los peligros; en el cuerpo la sangre se apresura, eclúcase la vista, y la facilidad
de recorrer las distancias y renovar los paisajes, contribuye al buen humor y al esparcimiento del ánimo. Si al simple acto de montar á caballo, se añaden todas las peripecias y
variaciones á que se presta en sus diferentes
ejercicios, el atractivo se acrecienta; y la certeza de su bondad es indiscutible cuando á
ellos se entregan los miembros de nuestro ejér·cito, llamados, como nadie, á semejantes prácticas.
El pasatiempo que tuvo lugar el domingo
último en los llanos de A.nzures, y que di6
margen á las instantáneas que hoy publicamos, fué ofrecido por el Club Hípico Militar
al Club Hípico Alemán, en correspondencia
al que éste tuvo la atenci6n de ofrecerle hace

Teniente Coronel Rafael Eguía Lis, "Master."

«sporb&gt;, se requiere, ademÉ.s ele la ligereza del
caballo, la vivacidad en sus movimientos;
pues si en el primero de estos pasatiempos, al
«cazador" le basta acercarse á la «zorra,, para
desprender de su hombro la cola que lleva ligeramente prendida, no pasa lo mismo al tratarse de la «carrera del gallo», en la cual el jinete, que lleva en alto un gallo auténtico, se
defiende con energía, y la lucha se entabla
hasta que, pasado el tiempo, el vencedor pue-

termin6 con un banquete con que el Club Hípico Militar obsequió al Alemán, y asistieron
casi todos los que en los ejercicios hípicos tomaron parte.

CAPITOLIO DE CARACAS.-Edificio en que celebra sus sesiones el Congreso de Venezuela.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

1.

·:t2:~;;:i~=k,f:;~~:~;~:,-

numeroso público que concurrió al festival,
n~ s?lo por lo bien escogido de ellos, sino
prmc1palmente por el derroche de gracia con
que, tahto las niñas como los niños desempP.ñaron la parte que
'
les correspondía.
El coro de los Organillero,; y «La Cafete-

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

En cuanto á los demás números del programa llamaron mucho la atención «El Asalto á
Ch~pultepec,» cuadro histórico en que tom6
parte un grupo de niños, y el coro «Gato~ y
Ratones," cantado por vemticuatro niñas.
Tanto el Sr. Ministro de
Justicia, como el Subsecre_

.,

ra,» juguete, este ú lti-

Palacio Federal de Caracas.

dos Unidos permanecen impasibles, Argent ina, considerando que
la autonomía de las
repúblicas americanas
está ,·iolada, asumirá
una actitud simpática
hacia Venezuela, y
ofrecerá su apoyo al
p re,;idente Castro. Chile abriga intenciones
parecidas á las de Argentina.»
A hacer mas grave
aún la dificilísima
situación en que está
colocada Venezuela,
han venido, por último, las reclamaciones
que al Gobierno de
Castro hace el de Ita1ia, y las que presentaron, según las noticias
más recientes, al ::.:iis1110 Gobierno España
)' Bélgica. No obstante la tirantez del conflicto, prevalece la opinión de que llegará
á resolverse de una
manera satisfactoria.

***

EL GRAL, CASTRO,
Presidente de la República de Venezuela,

«El l\Iundo Ilustrado» da hoy á conocer
fotografías del «Vineta», buque que, como
antes decimos, tomó
parte en el bombardeo
de Puerto Cabello, así
como las vistas de la
Guayra y del Capitolio
y el Palacio Federal de
Caracas.

Publicamos ademas, los retratos del presidente Castro de Mr. BowPn, ministro de los
Estados Unidos en Venezuela.

y

MR. BOWEN,
Ministro de Estados Unidos en, Ca,racas.

La Fiesta Escolar en Tacubaya.
Muy !ucida resultó _la fiesta con que las escuelas uficiales primarias de Tacubaya clausuraron sus clases en días pasados. Los distintos números de que se componía el programa, dejaron agradablemente impresionado al

mo, en que tanto se luce Frégoli, fueron muy
aplaudido s, disti Rguiéndose en el desempeño, entre otras, las
niñas Leonor, Carlo
ta, Margarita y Elena
Murphy. La primera,
caracterizando al notable transformista,
estuvo graciosísima.

lario de Instruccióa
Pública, concurrfaro:i.
á la simpática fiesta.

Carlota, Leonor, Margarita y Elena Murphy.

-

.¿.

---

-:-__~
~
-

..

~

-- = ·

...

-

Vista de la Guayra ( Venezuel a.)

Leonor Murphy, en " La
-

Cafetera.

$✓

-El h ombre mirn10 es un prob1m1a, y un
ser de mediana inteligencia, tiene en sí ! mismo un volumen cuyas páginas nunca acabará de leer.
-El mayor de los tormentos y el último
•de los crímenes que se perdonan. es el~ de
anunciar las verdades nuevas.
-El hombre de genio es siempref.:deEpreclado cuando avanza más que su 8iglo en
cualquier cuestión.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

]utgosJltltticos tn ti aub "Rtforma."
cudero y Dr. Gaines, que la ganaron en el orden citado.
Hubo, además, otras carreras á pie y de
,cponies)) y saltos con garrocha, suspendiéndose los juegos para reanudarlos en la tarde.
Los soci_os &lt;lel Club imitaron á las damas y
caballeros concurrentes á la fiesta á un ,el unch))
que se sirvi6 al medio día en el pabellón del
hip6drorno. Entre los juegos más notables de
la tarde, son ¡&lt;le mencionarse una carrera á
880 yardas, ajustada entre los del Club Americano y los del ce Reforma», uno de ,ccrickeb&gt; con
18 enti:adas, y el de carreras de animales dirigidos por señoritas. Borregos, guajolotes, gallos, conejos, palomas y un gato se «disput::ron)) el triunfo, resultando victoriosos un borrego y un conejo. Los saltos á lo largo estuvieron, asimismo, muy lucidos.

Carreras

fi

***
Los vencedores en la simpática fiesta recibieron sus premios de manos de la Sra. F. R.
Philips, disolviéndose la reuni6n al caer la
tarde.

de jóve;nes menores de quince años.

ACE pocos días se verificaron en el hip6dromo que el Clu? «Refon~ia» tiene e~tahlecido en la Capital, los Juegos atle.
ticos que año por año organiza la agrupaci6n
como una fiesta dedicada á las familias pertenecientes (t las colonias extranjeras y á algt1nas de la sociedad mexicana.
Los juegos, como era de esperarse del entusiasmo reinante entre los miembros del Club,
resultaron verdaderamente lucidos. Multitud
de personas se dieron cita en el hipódromo,
ansiosas de presenciar, tanto las carreras á pie
y á caballo, como los saltos de altura y con
garrocha. ajustados para los ejercicios de eRe
día.
Ei1 el primer !'alto «handicap» triunfaron
los señores M. S. Turner, H. H. Branch y H.
J. Holt, jugándose después una carrera á pie
por jó\'enes menores de 15 años y á cien yardas, que ganaron James Perkiiis, Donald Allíson y Fred. Paterson. La carrera cchandicapi,
fué también á cien yardas y tan reñida, que
se repitió dos mees. Los señores Turner y C.
M. Butlen, contrn O. M. Bennett r G. D. Gibon, la hicieron en once segundos dos quintos; y los señores R. J. Blackindre y W. J.
Honey, en once únicamente. En la última
partida triunfaron Turner y Honey.

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11.
·.,¡t,

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

taibs sobre bs peñas, empezamos á desgranar
la silen&lt;'io,;a cadena de uro de las horas dulces.
Y la hora del misterio llegaba ......... !
CRISÓFORO lBAREz.

l\Iéxico, noviembre 2! de 1902.

Rl sacrificio, alegría de las grandes almas,
j tm 'ts ha sido, ni será, la alegría de la~ sociedades.

***

Car, eras de "ponies" mexicanos

JI

TARDECIA ...... El mago sol encantó
las cosas: la silenciosa. barranca. las cercanas peñas y los azules monte·s. Todo
lo cubrió de colores suaves, tiernos y calientes, y de la tierra se alzaba una infinita dulzura. Las quietas aguas dormían; me acerqué á
-ellas, las agité, y un color tras otro color iban
surgiendo como si vinieran presurosos desde
países ignorados con aviclez de ver el mundo
-exterior, y luego se hundían para no volver jamás. El verde obscuro fingía un profundo pensador que rneditH.ba tenaz en la palabra «Mu-dez. i, El color de vino tinto era un triste viajero que iba r[ipido al país de la muerte. El
violeta, medroso, se envolvía en su alargado
manto y pensaha. aterrado en el no ser de las
cosas. E( úmbar era un taciturno poeta orien-

á

440

yardas.

tal que sabía adormecer con el poema del esplendor. Yol \'Í el rostro y Je dije á la dulce
amada mía: Así son tus hermosos ojos ........
Cuando la,; manos de la impresión Jo,: a¡!itan,
surgen en ellos los sentirnie11 tos de nosé dónde.
El Amor, con su:, alas abiertas y su sonrisa
lumin,)sa y buena, se inclina cándidamente y
llena de unción las dese,,peraciones de mi alma. El Deseo, atado de pies, devora con sus
febricientes ojos el camino que conduce á la
Tierrn Prometida. La ciega Tristeza llega silenciosa, se sien ta inm6vil y empieza á contarte el hondo desconsuelo de la vida y de las
cosas, l lena tn corazón de amargura y del asco
de vivir. l\Iira cÍ&gt;mo me reflPjo en estas aguas;
así también me retrato en el fondo de tu alma
sincera. J&lt;:lla sonrió, llena de una vida interior exquisita y vaga, y me besó ......... Así
quPdamos ...... Así qnedamo~ ......... Después
enlazamos tiernnmente nuestras manos, y sen-

Lo que jamús se ha puesto en duda, nunca
se ha probado. El escepticismo es, pues, el primer paso hacia la verdad.

***

L,s democracias comprenden dos especies
de grande, hombres: aquello;; que la'3 fundan
y aquello;; q •1e las ren nevan.

-----

-

Un buen salto del Sr. Branch.

El "lunch."

La carrera de ,cponies)) mexicanos fué de
-iOO yaroas, corriéndose los caballos «1\Ielado»,

AMIMUSA

«8ileno,i y ccBeani, por los st-ñorl'S Honey, EsDivino panorama, hermosa mía,
Ante mis ojos en el sueño extiende
mientras tu amor mi corazón enciende
al desmayar en el ocaso el día.
En tus carmíneos labios la ambrosía
le brindas á mi afán. En tanto prende
su luz el firmamento, y veloz tiende
su vuelo por el mar mi fantasía.
Así los dos, con nuestro amor sin penas,
iremos juntos al Edén del Arte,
uniendo, mientras cantan las sirenas
el misterio del lago, al adorarte,
tu frente, coronada de azucenas,
á mis labios, ansiosos de besarte!
li'RANCISCO lZÁBAL lRIARTE.

Saltos "handicap," con sarrocha.

Frente al 1ago de Chapala, octubre 1902.

CHAPULTEPEC.-La fuente.

�Domingo 21 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Pues yo, pobre cuadrúped

,1

°g~~~

:~a~t ;~1:r~~oe:~!ªs.ratas ya° b,~~:1~~e
iba á' ad
n!no 9ue esta aquí y que
la cue~da e~~:· mCont ~1s viejos dientes rompí
~l camino de Be~h~e~~ y corrí muy lejos por
-¿Por qué muy lejos?
b' --Porque, como tú comprendes, si me huiera quedado cerca ' no habrían
uerid
ice¡;.tarme, les parecería en robo y J ¿sé o
u iera devuelto; mientras que mu l . me
~si un deber conservarme, á fin
re;t1::i:~

a/

~• .!l..C RAGIL y delicado, yace
]l~.ai-,~
el niño en su cuna, cuna
~
de pobres, cuna de paria,

JJ

,J

hecha en un pesebre relleno de paja.
Para otros el lino, para
otros los vellones y las finas lanas de Sid6n. Envueltos en malas ropas, sus miembros se estremecen; su carne,
apenas nacida, conoce el sufrimiento, y los frágiles pies y las
manitas delicadas, se lastiman
con las agudas aristas.
¡Qué mal acostado y qué mal
vestido está el pobre niño!
Para otros, también, la suave
luz de las lámparas cuyas flamils están perfumadas; para otros las claridades ardientes y
cromáticas que se escapan de la chimenea,
cuando sobre las brasas chispeantes se arroja
un puñado Je granos de enebro.
Aquí todo está helado, aquí todo está negro.
Ningún fuego en este triste establo, ninguna
claridad en estas tinieblas; s6lo-mirad ¡oh
milagrol-la luz rubia que circuye la frente
del recién nacido, que nimba la cabecita de
ese hijo de pobre, como si fuera el hijo de un
monarca; pero si irradia, no calienta. ¡Oh
cuánto frío tiene ese niiiol A través de las desgarraduras de los andrajos que le envuelven,se
ve su cuerpo de querubín, enrojecido por el
cierzo, que entra por todas las hendiduras del
techo, de la puerta y de las paredes; por todas
las heridas de aquel edificio desmantelado.
Afuera, la nieve alfombra el suelo; una sola
estrella brilla en el zenit, precisamente arriba
del establo, como si la almita de aquel niño,
al caer en tierra, hubiera agujereado el firmamento, desgarrado el velo de terciopelo azul
que oculta á los ojos humanos los esplendores
celestes.

Detrás de las ventanas de las casas del lado
de Bethlem, cintilan también luces ........... .
Allí viven ricos que han venido para someterse á la ley del censo y que se ahitan de pasteles de miel y beben, con las bailarinas y con
los mimos traídos por los romanos, vino de
higos. Son opulentos mercaderes, jueces, sacerdotes, soldados. Sus túnicas, teñidas de
púrpura, son de un tejido más ligero que la
ondulaci6n de las serpientes, y más blando y
más tibio que el pelaje de las cabras del Tibet. Lucen las antorchas en los anillos de las
paredes, arden los braseros, y ráfagas de música pasan volando á través de la campiña entenebrecida.
No hay fuego, ni abrigo ni salvaguardia.
Ese niño morirá, seguramente, de frío y de miseria. ¿Nadie vendrá á socorrerle?

***
En la mano derecha, en la mano izquierda,
una sensaci6n de calor, de buen calor penetrante que descrispa los dedos; como un beso
tierno y humilde, como una caricia llena de
adoraci6n y de piedad.
¿Qué es eso?
Sube hasta el surco sonrosado del codo, llega al hombro, se extiende por sobre el pecho,
el vientre y las rodillas.
El nifio renace, y aun sonríe, porque aquel
soplo tibio le cosquillea. Toma sus pies entre
las manos. con el movimiento familiar á todo
nifio; se inclina, ve moverse en la penumbra
altas siluetas fantásticas, y como es muy valiente, puesto que nada sabe, extiende sus puños al azar y trae ú sí, para mirarlas á la luz

de su aureola, dos gruesas masas velludas que
tienen cada una un par de ojos, un par de
orejas y un hocico.
-¿Quién eres?-pregunta á la derecha.
-Soy el asno.
-¿Quién eres?-pregunta á la izquierda.
--Soy el buey.
El niño Jesús les besa y se duerme, en tanto que el asno, con su lengua rugosa, le mantiene calientes los pies, y el buey le envuelve
con su hálito humeante.
Y conversan, conversan á su manera; pero
conversan.
El asno dice:
-¿Crees qne hemos hecho bien en acercarnos de puntillas á mirar si necesitaba algo?
-Sí; pero pon más cuidado, que vas á ensuciar las ropas de la Virgen. Además, no olvides esas orejas tan grandes que nunca acaban, y que por poco le metes una en un ojo.
El asno, mortificado, se calla.
-Mejor cuéntame-prosigue el buey-¿c6mo llegaron aquí, por qué entraron juntos?
-Te lo diré. José es carpintero y venía
á hacer algunas composturas en la casa demi amo, que es pretor en ~azaretb. José y su esposa son gentes sencillas, nada felices, pero que siempre tenían para mí, al paso, una caricia 6 uil repollo de verdura. Oí á
María llorar la víspera de su partida. Se quejaba: «Se acerca el momento del parto, y nunra, por más fuerzas que Dios me preste, podré
llegar á pie hasta Bethlf:m. » Y José contest6: «¡Ay! ¡qué hacer! El empleado de Cyrinus vendrá á decomiFar mis cepillos y mis
garlopas. ¡Qué sería entonces de nosotros!»
-¿,Y tú qué hiciste?

•

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tfiol aglomza. Todo lo que hizo en la tierr:; (;~:~
a enta.mente ante El.
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_Co': tod?s llenó su m·¡"~¡"¿~; con todos fué
m1f'er1cord10so, abnegado J. usto La . 1 l
huérfat1
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VIUl a e
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'i .º• e eF&lt;c1avo; aquel ft quien el im puei:;o ago .na; aquel á quien la carne excita· ia
adúltera, el ladr6n arrepentido y hasta la ~ortes~na, ~odos-halla~·on gracia en el tribunal de
su rnfimta clemencia.
sav1a
. ro· Siente¡ El con embriaguez, co1·rer la, ..
Jª tqt1 ~ e sus venas cae, gota á gota para res
ca. e. e mund?. ¡Que no pueda suf;ir más su:
phc1os para aligerar el fardo de la 1
.
dad!
rnmam1

~

mema
despuésp á u1i• .1•ropielano. &lt;c·Tomal
El asno
&lt;le
,
• ese ro¡;1trn~ corriendo por el campo y
-e:xpuesto á qu~ cualquiera se lo robe. Es prefenble que lo cmdemos.»
-Veo que eres juicioso.
-Es~. dicen. Sea como fuere, logré mi intento. S1 hubieras visto á María ¡qué lástima
-dab~! Apenas, po:lía arrastrars.,,' y mi coraz6n
-salto de ~legna cuando sentí que se sent6 sobre
comodamente, aliviada, consolada.
--Si, i pero qué paliza te ao-uarda cuando
,1:egreses!
º
-Me lo tengo sabido; pero ya e,,tá hecho
Desde luego comenz6 José, que me atizó do~
buenos palos, para que aprenda á no huir
¡Ah! Si no h'.1biera sido por l\Iaría, y sobr~
tado por este mocente..... .
sabes quién es? Es el Mesías.
. - ::ii, lo sé, Y por eso doblado sobre mis rod l 11as estoy ante El.
- Y o-dijo el buey-lo esperaba. Los corde.ros, al volver, contaban que un astro nuevo
brillaba en el horizonte. Los pastores sabei
Cuando h~blan d~ sus penas, aquí, por la;;~:
che, les 01go, decir siempre: cc¡Ah! Cuando
venga e~ Mesias ...... !i&gt; Ya vino, ya no habr[t
desgraciados.
-¿Lo crees?
· -:¿Por qué no? Si nuestra pobre existencia
pud1e1;a ~er I?~nos dura ......... si pudiera haher mas JUst1c1a para nosotros, hermanos menores del hombre, y por él tan cruelmente explotad?s, torturados, mutilados ..... .
-Mira, antes de pensar en nosotros, sería
bueno que los hombres fuesen menos malva•dos, que la fraternidad reinara ..... .
. -Sí, pero ya está aquí el Redentor el que
"
1ene
'1
3: sa var a'toelos,'a rescatar á todos
' ....
-¿S1 le pidiéramos que pensara en nosotros ...... ?

m!

***

~

me~, joyas, ricas telas. El niño Jesús no «o]
vera a tene1• f no.
'
I legada la noche se va ' Ene1 momento en que María va á mo'ntar e~ el
asno
un ibcuya flaca grupa est'a cu b.ierta ahora con
a ornoz constelado, presente de un re
neg'.od, el buey? muy trifite, se acerca á su cfmara a y le dice:
-Tú _eres más feliz que yo, puesto ue le
acompanas. Procura q·:e no olvide ,
d
nuestra raza.
a os e
Jesús, que ha escuchado hace una señal de
prom~"ª, y el bueno del buey contento se
~rrodtlla, le lame la mano, le m'ira alejars~.....
) vuelve al pesebre á rumiar su esperanza
~ En Nazar~th, frente á la puerta del taller. el
asno se detiene.
'
./.-dGrlacins, buen asno-dice María acarici,m o e el cuello.
'
y e~-asno, arrodillado, lame el pie desnudo
el el nmo Jesú::i.
tro-;~arad_or del mundo, no desprecies nues, St'. 11m1entos...... ¡Acuérdate de nosotros!
1-responde Jesús.
-

***
En el. Calvario, en la cima clel Gól"ota C .

-(rJº

~

Domingo 21 de Diciembre de 1902.

Y la uocI1~ trai:scurre lenta y serena; nada
apartli la v1gilanc1a de aquellos buenos animales, nada interrumpe su piadosa labor. Jesús duerme com? en un nido, como durmi6
antes que él el mfio San Juan.
Al día siguiente, las recepciones. La víspera fueron los pastores, ahora son los magos,
los hermosos monarcas del Oriente, deslumbrantes como el arca de David. Traen perfu-

Pero ...... ¿quién canta en el camino que f;ale d~ Jernsalén?. c¡uiéu Yiene á injuriar •;u
fgºft?: ..... su~ OJOS enturbiados, velados por
a~ , gr_imas, ensangrrntados, apenas pued
mirar a travé; de lns indecisiones del . en
púsculo.
ereLa vo_z es jU\·e!1il, fresra, como si la
acompa~ara un trntinear de medallas.
Un gnto de mujer:
-¡Oh! ¡El Nazareno!
En Heguid,i, la que habla se acerca {t la

cruz,, y le
l p_1e
· en l a si·¡¡ a de su cab::i.lgadura,
besa las heridas de .Jesús, la-, rocía con l[Pri11:as amargas y se hiere lo~ dedos con la,"e1p111as de la corona.
, El la reconoce. Es una muchacha á quien
dias. ante,s maltrataba la multitud y á quten
~l ltb~rto con ~na parábola y una bendición.
on tuste sonn:,a le da las gracias.
Mas abajo, su mirada tropieza con otra mirada llena de reproche·y de dolor. ¿D6nd . ,
El• e'a'
á d.d
.
e vio
.,, 8 c· n i as pupilas, tan ardientemente
fiJas en las suyas?
¡Ah, rec~;rda .... ..... ¡el asno de Betblem!
Aquel mn.i:10 desde h~ce mucho tiempo; pero
éste, su lHJO acaso, tiene en lo, ojos el mismo refiejo de tristeza y ele bondad.
A lo lejos ladra un perro, muge un buey ...
y de _los cuatro rumbos del horizonte, en alas
del viento, llegan ~oces que suben de lo;; surcos, caen de las cunas, brotan de entre l
aguas.
a3
Dicen esas voces:
_-Niíio Jesús,. niño, Jesús, ¡olvidaste tu
prom~s,~! ~os deJaste victimas de la barbarie
~le la m1qu1dad; nada hiciste por no,otros; n~
1as pa~a&lt;lo tu deuda. Somos tus acreedores
¡oh Cnsto!
,

y .J.esús siente que un gran remordimiento
1e oprime el corazón.

.... ...... ....... ................

Des~e enton.ces, en el can~~~:·~~-~~·~¡~·1~~;~
llevar a los an11nales á la misa de Noche Buena. ~!los, 'lue todav~a esperan ú su Mesías
van a recoi:darle al mño Je_;ús el compromis~
que contra.Jo y que no cumplió.
Alguien,que pertenece á la Iglesia v que sabe que yo creo tanto en el alma animal como
en,el alma humana,me ha asegurado que tendran su reco111 pensa ...... en el l'araíso.
SEVERINE.

T1·aducción de «El Mundo Ilustrado&gt;

�EL ~lU~""DO ILUSTHADU
lJ•Jmingo 21 de Diciembre de 1!)0~.

ha bufar rencores ante mí " I
pronta al daño.
. a argar la garra
• ~~ vano
tía procuró que hiciese en elefi11ltl\ a l_as amistades con la negra gata.
~amas pudo lograr la realización ele su empeno.
~¡ Su precl~caci~n de paz se perdía, en el ele. erto ele mi,; odios, como se perdieron en los
c:u:r_ipos del Trarn,vanl Y del t)range las preclimciones ele fraternidad ~- de concordia que
e:&lt;pet6 el Emperador de Rusia á las ¡)otencias
del mundo.
. La Yíspera ele ausentarme de mi ciu1lad nativa, ~ara.empre.nder estudios superiorc.-., quise d~sped1r.me dignamente de mi adversaria.
.A dicho obJeto, até del rabo de aquel animal
-;tan bueno _11egún mi tía-una carretilla de
poh·ora, previamente enceudida.
El susto de «Favorita)) y sus lamentos dcse~perados ni i,entir In chamusquina, nw rego~IJa~on t~nto &lt;JUe apenas si me impresionó \'er
a nu ª!1ciana parienta enjugarse las lú¡:i:rimas
&lt;J~e 1111 crueldad hizo subi r á sus cansadas pup1 1a!l.
111.i

El puente antes de la voladura.

La segunda, no meno,- apetecida, aunque
menoR suculenta que la merienda, era lit con¡,eja fantústica, el cuento peregrino con que
me obsequiaba mi buena pari1rnta mientras
Dimos ú cono~er, díns pasados, algunas fohacía !'U intnminahle calceta., al amor de la.
tografín11 relativas (1 ln voladura de un puenlumbre en el invierno, y á la sombra. &lt;le un ro***
te-construído en Anzures por los cadetes del
mero del jardín en Jo,- mese» estirnle--. El
Col egio Militar-con petardos provisionales
El dinero es vapor &lt;le la inmensa máquina
euento no ha.,· para qué decir que cm manjar
preparnclos por Jo._ alumnos de la Escuela de
predilecto ele mi imaginación apenas despierele la vida.
Tiro ele Hn n Utr.11 ro.
ta. Oyendo á la i;eñora ,le C[mlenas, el hlancl&gt;
potro de mis sueño!, galopaba desbrida1lo
por los janlines deslumbrantes que mostraba.
«.\ladino,» merced ú su lámpara maravillol"a;
p:v,eaba. por los estérile,; campos que rodean
el castillo de «Irús y no volverás;)) corría por
la umbrosa selva con "Caperucita encarnada;»
saltaba lle\·anclo ú la grupa (1 la triste "Cenicienta,» .v se detenía á escuchar las quejumbres ele ,d'ulgareito» y el e~pa.nta.hlc fragoroso
resuello de "Soplín :-\oplón, hijo del buen ::,oplaclor.»
Y, en fin, la tercera. de las cosas que iba :vo
á bu~l'ar en el recinto del vetusto palacio, queblasonaban &lt;los lobos cúrdenos en campo rojo.
ern...... ocasión para hacer alguna diablura
con h\ mansurrona gata, siempre tendida ú
los pies de mi tía.
LA VOLAD U RA.-(De fotografía instantánea).
Odiaba yo al inofensivo animalejo del mismo modo que Nerón odiaba al pueblo romaEn Chihuahua se efectuaron últimamente
no; con la diferencia de que el feroz Enobarl,o
unas pruebas análogas, que resultaron intedeseaba que su Imperio tuviese una 1-,o)a caresantes en extremo. El puente, que represenbeza para. poderla cortar ele un solo golpe, l'n
ta. uno de nuc~tro,; grabados, afectaba. ln. fortanto que yo hubiera querido que :e Favorita,,
ma de un:i. fortnlezn y fué construí,lo con matuviese cien colas, parn tener cincuenta sitios
ODAS las tardes, al salir &lt;le la escuela,
teriales de l.llam¡,ostería.
ele que colgar petlazo!I ele hoja de lata, y cinantes de volver {1 la casa de mis padres,
A uno y otro lado ele la construcción se ve
cuenta agarraderas de que asirme con fuerza
me iba derechamente á la sola.riega manformado el 1~ Batallón, que co11currió Íl las
brutal.
siím
de
Doña
,\ntonia
de
Cárdenas,
en
busca
experiencia;;. Los oficiales del Cuerpo referiSin razón alguna)' sin cau;:a que lo explicase, yo guardaba para el n.ohlote "Canelo» !ns
sobras de mi merienda, y reservaba para ,,Favorita» los pellizcos y la,; punteras.
Del blanquirrubio lebrel me gustaba todo:
desde su adhesión muda, hasta las manchas
de oro que lucían sobre la nieve de sus lornoH.
De la inocente gata toclo me em antipático:
su piel negrísima, con negrura azuleante, me
recordaba el traje del preceptor, mús amigo de
d:u-me pnlmetazos que &lt;le concederme premios;
sus uiias me hablaban, con dolorosa elocuencia, de arañazos aún frescos en mis mano~, y
ha¡,;ta ~u nombre de ,e Favorita)) se me antojaba
un insulto para mis indiscutibles é indiscutidos derechos á la predilección y al cariño de
Doña Antonia.
Lo que m:ís me desesperaba C'ra que tan
pronto como rompía las hostilidades contra
, el maullador animalucho, su señora ama 1-e
DESPUES DE LA VOLAOURA.-Restos del puente.
ponía re,meltamente al lado de mi enemiga. y
me tonminaba ("On la supresión del cuento ó
do fueron los que prepararon los petardos,
de tres cosas que tenía la seauri&lt;lad
compleui
0
con la privación de la merienda si no deponía
obteniendo en las pruebas un éxito completo.
de encontrar.
mi actitud belicosa.
La primera y--¿por qué nega.rlo"?-la más imTales conminaciones resultaban ~iempre
portante, era la merienda, compue¡.;ta, según
eficacísimas.
PENSAMIENTOS
la estación, de naranjas, peras, uva:;, melocoLa idea de perder mi refacción vespertina
tones, granadas, queso, miel ó almíbares,
De todos los teatros, el alma es uno en donó de no disfrutar del relato de las estupendas
amén de tal cual trozo de embuchado de lomo
de se ponen en escena los únicos drama? cuaventuras de «Tragabuches» ó de .-)1ed1opollió de chorizo curado al humo, acompañado
yo interés jamás Re debilita.
to,» era llave que sin tardanza cerrnba las
todo ello ele un blanco y sabroso "minguito,»
***
puertas del templo &lt;le .fano; templo edificado
cocido c11 el horno de la casona al mismo
Cada pueblo debe tener el culto de Pu hisen
el reino de mis sentimientos antipáticos
ti•:mpo
que
las
enormes
hogazas
destinadas
á
toria, porque el patriotismo está hecho de tohacia.
la raza felina en general, y muy señalalos gañanes del cortijo y á los guar&lt;las del lados los duelos y t odas las glorias de los antedamente hacia el ejemplaraborrecido que Oba·
gar
y
ele
los
olivares.
pasados.

PRUEBAS DE PETARDOS.

l&gt;omingo 21 de Dicicmbr(' de 1!102.

EL )IUXDO ILUSTRADO

La crítica, para. combatir á los vi,·os, gusta
de resu citará los muertos,que Ron poco morosos para irá cualquier parte sin tomar el lugar de nadie.

FAVORITA.

su hijo. 8e. hizo re,·olto~a, porque el gatito era
revoltofio; Jugaba J&gt;flr que "Lucero)) jugase, Y,
para no cansarte, su celo rnaternal y !"us cuida1los confirma~on plenamente la opinión ele
que tu a&lt;lvcr,-ana era, como siempre creí, un
modelo de honcl111l.
~hora bien: cuando llegó la época del esqmleo, ~·a ~abes, la ca~a l"e llenó de 1rente· con
la«· OYeJ·
· ·
" y 'pas. :a ~ , ·1111eron
ra ¡1a&lt;¡ane!', zagales
tore..., ~ c0 n lo,; pastores los ma8tines encargado11 ?e, la guarderfa dt·l rebaño.
¿F ne. un mal iutencionndo el que hurtó á
1cLucero?»..... .
¿,Ft~~ un. mastín el &lt;)lle cli6 cuenta, ú dentellad_a rnnprn, del .lindísimo gato'? ........ .
~o he const·gmclo aYeriguarlo. Cuando notamos la falta del hijo, notamos el cnmbio que
!le opera ha en la madre. ,,Favorita» se oh·itlaba.
de comer y de dormir; corría de!'esperada111ente por la'&gt;. salas; llenaba de maullido;, lastimeros el paho;.husmeaba en los alfolíes; exploraha 1.0 s teJado,;, Y no dejaba mueble en la
casll: m espemra en el huerto i:;in registro minucioso. Su dolor nos con moda. Era en terne-

ce~ora la angustia de la gata. no queriendo
resignarse con la pérdida de su.hijo.
Por último, «Favorita» ~e convenció de quesu mal no tenía remedio. A partir de e~a fecha, '.10 .,·~h-ió ú quej~r,-e, ni í1 recorrer los graneros 111 a bus&lt;'ar baJO loc:i mtl('ble~.
Do11 Franci~co, toma11clo chocolate una mafü\lla después de celehrar la )lisa, ohsen·ó que
)¡~ ~ala -;-.rn recor&lt;larús 11 uc ern 1wgra-princ1piaha a encanecer.
Ocho días ~le~pués ele la obserrnción, la
gata c,;taba casi blanca.
Aho.ra, ahora ...... juzga tú-dijo ~eñalando
á un r111có11. .
_, Y.oh:í la Yis~a, y, s!n rubor lo cleclaro, una.
l.1gnm.~ temblo en 1111s pe~taíia,; al contemplar
un .gato flaco, C!"pe!uznat)o,, .c&lt;'nicicnto, que,
lnn~ando un maullido tn,..tis1mo, :m¡ueaba. el
espma;-o y se clejaha. caer t:n el rincón mús
som bno ele la e:,tancia.
• ~C'.1 ~.i11cón ,neg.ro, ,como la primitirn piel de
«I a,011ta.» Un nncon negro, como !apena de
una madre amorosa ..... .
M. R. BLANCO·BEL:\IONTE.

***

Al cabo de algunos año... de nusr.ncia.-cuando ya había pen~trndo todos los secretos ele la
carambola. por tabla, del «picado" y del recodo, y cuando, mal que bien habí:i obtenido
l a apro b~c1on
·' en aquellas ramas
'
de la ciencia
ennohlec,clas ~or Bcrthelot, por Amo y ::\Iora,
1,or Henry Bu,gnet, por Orio y otros perspicuos Yaro,~cs-regresé á mi hogar, en el que
la pref'e1~c1a del futuro próximo "pucherólogo•
fue festepda con arroz y gallo muerto.
, ~ocas horas después ele mi llegn&lt;la me clirig1 la. casa solariega de los Cárdenas, con el
obJet~ ele dar un apretado abrazo á la ~eptuagenar1a heredera de las glorias de aquella casi
extinta estirpe.
Al poner el pie en el amplio zaguán ele la
cas~ma, salt6 «Canelo» ladran,lo alegremente
~· nno presuroso á frotar::-e contra mis piernas
a lamer mis manos y á imprimir sobre mi ro:
pn las huellas de sus manazas sucias.
:'ili excelente tía me dispew,ó un recibimiento más efusiYo y mí1s limpio que el lebrel. La anciana señora lloraba de puro gozo
y no se hartaba de mirarme, encontrándome
más alto, más paliducho y mús hombre. ¡Cómo no, si hasta en mi labio superior había. ya
asomos de bigote!
Doña Antonia, rindiendo culto á la tradicional costumbre de otros tiempos, me hizo
sentar á su lado, y de la alacena del comedor
fué sacando, y poniendo ante mí, un medio
jamón, unos bizcochos de canela y una bote•
Hita de oloroso Montilla.
-¡ Buena. merienda!-exclamé.
-Pues á despacharla, y veamos si aún conRervas el apetito de la niñez-me contestó la
amable señora.
-Ahora Yeremos-repliqué;- pero, para
ser fieles cumplidores del antiguo ritual, es
preciso que empiece usted á referirme uno ele
aquellos deliciosos cuentos, más sabrosos para
mí que este jamón de Trfvelez y más dulces
que estos bizcochos, que, ó mucho me engaño,
6 proceden por línea recta de la cocina de las
monjas de Santa Ana.
Sonrió melancólicamente la dama, inclinó
la cabeza, llena de pensamientos generosos y
de ideas cristianas, y en fin, como respondiendo á invisible llamamiento, me preguntó:
-¿.Tan flaco de memoria andas, que no me
pide!i noticias de tu aborrecida é irreconciliable enemiga·? ...... ¿Xo te acuerdas ya ele «Favorita.?)) ..... .
Callé, avergonzado por la vergüenza de la
jugarreta que á modo de despedida hice á la
mansurrona gata.
-Pues ya tenemos el cuento-prosiguió mi
tía,-que, por esta vez, no es cuento y sí verídico ,csucedido. »
Un año después de salir tú para la Facultad de Farmacia, tu ri'rnl nos sorprtndió dándonos un huésped: un gatito negro con una
mancha en la frente; un animalejo tan gracioso y tan mono, que al poco tiempo de nacer
era objeto &lt;le nuestros mimos y de nuestras
má11 Pxquisitas predilecciones.
,cFavorita» no se apartaba un punto de «Lucero. » )faelre amante, velaba día y noche por

:t

No )&gt;ic-n el aire trajo ele la huerta.

1!ª p~nnera cnnci&lt;Ín-ave canora:-

~º bien. por las rendijas ele la puerta

Co~10 &lt;".lllta Je luz. bri:16 la aurora: '
r ~o bu·n se iluminaron los cristalPs
1 en la fronda tan verde como espesa
IJesonaron los himnos matinales,
Sacudí de mi mente la triste;rn.
, De~pués ele aqu~lla noche larga y muda
CuJ as ,hora,, coutc de,cle mi lecho
J?~sJ?utos del negro insomnio en qt{e la duela
Cl,n ab.~ sus arpones en el pecho,
::'11~ d1¡0 aquella voz tranquila. y buena:
del a buscar el alma, de las cosas
L~,, co~as tienen alma &lt;¡ue las lle~a:
¡El iierfnme es el alma ele las !"Osas'
&lt;hl alma de la tarde, los colores;
~a dureza es el alma tlel granito;
l~l alma de la estrella., los fulgores;
1 ~¡ alma dl'l espacio, lo iDfinito!&gt;
El eco ele la vida p1·oviDciana
Lleg:aba como un don, como una ofrenda•
Abr1 ,ele. par en pa1· la gran ventana
'
La/'usllca ventaua ele la hacienda. '
\ 1 doblarse.las ramas bajo el peso
De los frutos.Jugosos, y en un nido
~a.rece que vibraba como un beso,
En los troncos y yemas. un latido
• Y un renuevo _ti-iunfol en cada t~l1o.
Y la raíz, rompiendo los terruños
Como al e;.fuerzo germinal de mayo
Levant~ba sus brazos y sus puilo;,. '
J::'rod1g~ba_n su olor Jos azahares
Ahe1;1to vu·gmal ele los pensiles· '
La s1e1·ra, coronada de palmarc's
Recortaba en el cielo sus pe, files'
1-'or encima del bosque y de la Íoma,

ALR EDEDORES

DE

f'.or encima del triste ca;;erío,
c. orno J?h1m1Ls albean tes de paloma
Se cua¡ahan la lluvia y el rocío.
Del borde de los cerro-; ~- las cumbres
-;;-Espalda ele mon&lt;;truoso dromedario!•~! humo se elevaba ele las lumbres,
'i: la cansada. voz, del campanario.
. Arrugaban sus pliegues las alturas
S~•bre el mar ond~tlaute de las caña~,
D¡-,Joca~a1, sus petreas coyunturas
Y ~u., m1en~bros robustos la-; mont,iñas.
C.ual de;file de grue;.os batallones
13a¡aban a través ele las laderas
Los sembi:aclos, en alto los pendones
De s~s bo¡~s flotante;; cual 1.rnn!lerns
Y ,i lo le¡os los árboles del clima.
~ordaban de relieve,, la sabana,
•
1' en el dorso quebrado de Jii cima
He;entab.a. la flor ele la mañana!
1 me .~1¡0 la voz de los jardines,
Y me dtJO la. voz ele la enramada
Y me dijo la voz de lo:s confines '
Y 1~1e ~iJO la voz de. la alborncla:
. &lt;,.LeJos la august1a. y el pesar que a.bate!
iLe¡o~ la peo~ que en_ la mente anida!
1Le¡o;s los othos! ¡LeJos el combate
Y e(.10 menso cansancio ele la viclal
&lt;~• el alma de los seres os atlige
J d a busca1· el alma de las cosas '
co:sa;, tienen alma qu1o las rige:
~,erfume es el alma de las i·osa.s!
, LI alma de la tarde, los colore ..
~a, dureza es el alma del ai•anito· ~,
~I alma de la estrella, Jo; fulgor~s·
x el alma del espacio, ¡ 0 infinito!&gt;'

!--,~.,
1E;.

EDUARDO COLÍN.

MEXICO.-EL CONTADERO

�..
TÓNICO - RECONSTITUYENTE
FEBRÍFUGO

De todas partes del país nos informan los médicos haber
devuelto la salud á un número considerable de enfermos
de tisis con la administración del Pectoral de Cereza del
Dr. Aye1•. En muchos casos la curación ha sido completa,
en otros ha proporcionado notable alivio.
Y nada hay tan excelente para la tos como el Pectora1
de Cereza del Dr. Ayer. Esta eximia medicina ha curado
toses por espacio de casi sesenta años. Téngase siempre
á mano. Cuando no se tiene cómprese t:na botella á la
primera oportunidad, y si algún miembro de la familia
padece de un resfriado, convendrá procurarse una botella
sin demora.

EL MISMO

EL MuNo·o

"'"'ºSo

_AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 26.

FERRUGINOSO : SIETE M~AS•eORO FOSFATADO:
be11ia,
Cloro1i1, Counlecenciu, ,te.

PARÍS

ZO, lut des Fot1'1•Sl•Jacques
1 en tu F~rm,ciu.

ILUSTRADO

MÉXICO, DICIEMBRE 28 DE 1902.

Director: LIC. RAl'Al:L RtYf~ ~PINDOLA.

Oerente: LUtl; Rtlt~ ~PINDOLA.

Linfatismo, Em6fola, 846
Infartos de los Ganglios, etc.

Ele:,cesoóetrahaJomentalprodure el agotamiento óe fuerzas

LA LUCHA POR LA VIDA NEURASTENIAy

Preparado por el DR. J. C. AYER &amp; CO., Lowell, Masa., E. U. A.

de,gastP rlt&gt;I s,s,pma 11~n·1oqo. r1·eando una cleb1hdad tal
~"" ara ha ron l,l"- n1wnnas \'ttales . en una palabra, la

LA KOLA FOSFATADA BOTTA &amp; BALTA
nhnrnrln r,~·no alimento de primer orden, da vigor a la celula nerviosa. normaliza.

las secreciones del jugo gastrico regularizando las funciones digestivas.

Breve: DI:VUELVE LAS FUERZAS, DEVUELVE LA VIDA
De venta en las principales larmacias.-Representante en México: D. L. Pigout, Ortega. 27.

Vlao t.rtlfloante, digutiv•, t6nloo, reoon■Utuyente, ele nl&gt;or esoeleate
.... etiou para 1aa penonaa debWtadaa que loa ferrugino■oay la■ qubaaa.
0.uerYaclo por el m•todo de llll. Puteur. Preacrü,e■- 911 la■ moleatla■ ••
~ • • la oloro■ia, la anemia 'T 1u oonvalecenolu 1
vine a
11~,-19aue;DD-4a • lu per■onu el• eclecl, • las mujerea, j6'NDea 'T • loa suAoa.

SUPERIORES COMO AGUAS DE MESA

••te

1

ª"· ,, ,,,

Ql80 .MUY lfflPQP:UNTI,. - El l1nlc1 VINO •utdntlct
i A F ~ . ,,
eüítíín, ,, lllflChO di /11m,rs,
11 ,,.tt/f!IIY di fUI 81 hac, m,nctdn ,n ,, ftl'fmull/'IO di/ ProfHOII
OUOBAIU&gt;AT 11 ,, da 14" OLEMENT y c1a, di Ya/1nc1 (Dr,m,,
r•nol~, - C•'• lot111a 1110a ta marca di ta UD16n de loa i'abricuttl
,n llPIICUlll un m1dal"n ,nunc/ando ,, " CLETEAS ...
LII di/MI 11n 111ru y p1111rosas falslltcacton11.

"'º

-ÍI.

ª'

ESPJCJ&amp;\J,~.~ft1!~~r~CJ.~~J'º•~I~.I NE ·1

1
1
:J
.....................................................

BAÑO
JEANNE
o•ARC aromahcas.
á las.~ales
"LA REMP1A~ANTE"
Agua para
.
_
. .. .
L V
hermosear la
Í',_sle ban,, _muy h1g_1en1_co, refresca Ysuav1za la piel, la hmprn perfectamente,
dejándole un agradable perfume. Está
particularmente recomendado como
locion cotidiana para los niños. Durante
los grandes calores es un tónico excelente de la piel y los músculos.

cara á las plantas 111isleriosas de Orieute
'
.
.
•
conserva el t111t_e. ev1la las arruga&lt;, y
reíuerza los teg1dos de la cara f.1t1gada.
..

Depo11toGeoml:B.vG.GCETSCHEL,

MARCA DE FABRICA.

/YIEX 1CO. A P"rtado 468.

,~~.,,,,..--';,-.,,,__.,,_...,,,__.,,,._.,,,._~.~-~-~~?,!!..--';,.,,,,._,,,,._,,,,._~..-,¡.•...,,,._...,,,._.;¡,¡....:;,_,,,,._.,, ;l-.--'.'!-..,,.,..--'.'!-.--&gt;,!J..--'.'!-.--'.'!-..,,.,.•...,,,._-'i'l-....,,,.. ,,._.,.,,,__,,.,._...,,,._...,,,._--'.'!-•.,,,,.•...,,,._.,,,,._.,,,._...,,,.•...,,,._.,,.,.__,.,,__.,,_.,,,,._..:;,,._...,,,__.,,,._~_..:;,,._;,,._-:,._.:;,_..:;,_~.--';,•

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DEL DR. TORREL1 DE PARÍS.
U nica preparaci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acci6n antiparasitaria y antiséptica, unida á un no·
table poder excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna, el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para conservar este bellísimo
atributo.
El uso del

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~

T□RRB.1, DE. PABIS,

evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

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PR'l'R01 DR1 Dr.

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PETROL

E--~V...l.,!~~;..-~

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DE VE.NTA EN LAB DROGUERIAS Y FARII/IAO/AS.

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0

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Subscripción mensual foránea, $1.50
ldem ldem. en la capital,,. 1.25

MAZATLAN.
VISTA GENERAL DEL PUERTO.-EL PASEO DE LAS "OLAS ALTAS."

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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