<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3760" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3760?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T05:36:12-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2400">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3760/El_Mundo_Ilustrado._1902._Ano_9._Tomo_2._No._26._Diciembre_28..pdf</src>
      <authentication>0b2f647f2cd4db30cc73b0fa9240eef3</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117580">
                  <text>..
TÓNICO - RECONSTITUYENTE
FEBRÍFUGO

De todas partes del país nos informan los médicos haber
devuelto la salud á un número considerable de enfermos
de tisis con la administración del Pectoral de Cereza del
Dr. Aye1•. En muchos casos la curación ha sido completa,
en otros ha proporcionado notable alivio.
Y nada hay tan excelente para la tos como el Pectora1
de Cereza del Dr. Ayer. Esta eximia medicina ha curado
toses por espacio de casi sesenta años. Téngase siempre
á mano. Cuando no se tiene cómprese t:na botella á la
primera oportunidad, y si algún miembro de la familia
padece de un resfriado, convendrá procurarse una botella
sin demora.

EL MISMO

EL MuNo·o

"'"'ºSo

_AÑO IX.--TOMO II.--NÚM. 26.

FERRUGINOSO : SIETE M~AS•eORO FOSFATADO:
be11ia,
Cloro1i1, Counlecenciu, ,te.

PARÍS

ZO, lut des Fot1'1•Sl•Jacques
1 en tu F~rm,ciu.

ILUSTRADO

MÉXICO, DICIEMBRE 28 DE 1902.

Director: LIC. RAl'Al:L RtYf~ ~PINDOLA.

Oerente: LUtl; Rtlt~ ~PINDOLA.

Linfatismo, Em6fola, 846
Infartos de los Ganglios, etc.

Ele:,cesoóetrahaJomentalprodure el agotamiento óe fuerzas

LA LUCHA POR LA VIDA NEURASTENIAy

Preparado por el DR. J. C. AYER &amp; CO., Lowell, Masa., E. U. A.

de,gastP rlt&gt;I s,s,pma 11~n·1oqo. r1·eando una cleb1hdad tal
~"" ara ha ron l,l"- n1wnnas \'ttales . en una palabra, la

LA KOLA FOSFATADA BOTTA &amp; BALTA
nhnrnrln r,~·no alimento de primer orden, da vigor a la celula nerviosa. normaliza.

las secreciones del jugo gastrico regularizando las funciones digestivas.

Breve: DI:VUELVE LAS FUERZAS, DEVUELVE LA VIDA
De venta en las principales larmacias.-Representante en México: D. L. Pigout, Ortega. 27.

Vlao t.rtlfloante, digutiv•, t6nloo, reoon■Utuyente, ele nl&gt;or esoeleate
.... etiou para 1aa penonaa debWtadaa que loa ferrugino■oay la■ qubaaa.
0.uerYaclo por el m•todo de llll. Puteur. Preacrü,e■- 911 la■ moleatla■ ••
~ • • la oloro■ia, la anemia 'T 1u oonvalecenolu 1
vine a
11~,-19aue;DD-4a • lu per■onu el• eclecl, • las mujerea, j6'NDea 'T • loa suAoa.

SUPERIORES COMO AGUAS DE MESA

••te

1

ª"· ,, ,,,

Ql80 .MUY lfflPQP:UNTI,. - El l1nlc1 VINO •utdntlct
i A F ~ . ,,
eüítíín, ,, lllflChO di /11m,rs,
11 ,,.tt/f!IIY di fUI 81 hac, m,nctdn ,n ,, ftl'fmull/'IO di/ ProfHOII
OUOBAIU&gt;AT 11 ,, da 14" OLEMENT y c1a, di Ya/1nc1 (Dr,m,,
r•nol~, - C•'• lot111a 1110a ta marca di ta UD16n de loa i'abricuttl
,n llPIICUlll un m1dal"n ,nunc/ando ,, " CLETEAS ...
LII di/MI 11n 111ru y p1111rosas falslltcacton11.

"'º

-ÍI.

ª'

ESPJCJ&amp;\J,~.~ft1!~~r~CJ.~~J'º•~I~.I NE ·1

1
1
:J
.....................................................

BAÑO
JEANNE
o•ARC aromahcas.
á las.~ales
"LA REMP1A~ANTE"
Agua para
.
_
. .. .
L V
hermosear la
Í',_sle ban,, _muy h1g_1en1_co, refresca Ysuav1za la piel, la hmprn perfectamente,
dejándole un agradable perfume. Está
particularmente recomendado como
locion cotidiana para los niños. Durante
los grandes calores es un tónico excelente de la piel y los músculos.

cara á las plantas 111isleriosas de Orieute
'
.
.
•
conserva el t111t_e. ev1la las arruga&lt;, y
reíuerza los teg1dos de la cara f.1t1gada.
..

Depo11toGeoml:B.vG.GCETSCHEL,

MARCA DE FABRICA.

/YIEX 1CO. A P"rtado 468.

,~~.,,,,..--';,-.,,,__.,,_...,,,__.,,,._.,,,._~.~-~-~~?,!!..--';,.,,,,._,,,,._,,,,._~..-,¡.•...,,,._...,,,._.;¡,¡....:;,_,,,,._.,, ;l-.--'.'!-..,,.,..--'.'!-.--&gt;,!J..--'.'!-.--'.'!-..,,.,.•...,,,._-'i'l-....,,,.. ,,._.,.,,,__,,.,._...,,,._...,,,._--'.'!-•.,,,,.•...,,,._.,,,,._.,,,._...,,,.•...,,,._.,,.,.__,.,,__.,,_.,,,,._..:;,,._...,,,__.,,,._~_..:;,,._;,,._-:,._.:;,_..:;,_~.--';,•

..O:,..--,;,..--';'!,•...,,,..~•..,.:))

~

((e

~~
(

!
~
t

:

)~

.------, .-~-------------------. .------,

!l~

~&lt;'T.&gt;.

=~~w~-

f
~

~
(
;

~

~~

~
~

;

¡
~

:~~~~-

!

$

DEL DR. TORREL1 DE PARÍS.
U nica preparaci6n que evita la caida prematura del pelo, lo aumenta, suaviza y hermosea, á la vez que le comunica un aroma agradable.
Su acci6n antiparasitaria y antiséptica, unida á un no·
table poder excitante del folículo piloso, hace nacer el
pelo en las afecciones decalvantes del cuero cabelludo y
evita la caspa.
Una cabellera abundante y bien cuidada, es, sin duda
alguna, el ornato mejor de la mujer; el PETROL proporciona el medio más eficaz para conservar este bellísimo
atributo.
El uso del

}
~

T□RRB.1, DE. PABIS,

evita la calvicie prematura, que tanto afea y comunica al
hombre el repulsivo aspecto de un joven viejo y gastado.

~

i
}

PR'l'R01 DR1 Dr.

~

i~~

PETROL

E--~V...l.,!~~;..-~

~;:

•t

~

1--------------------------------

DE VE.NTA EN LAB DROGUERIAS Y FARII/IAO/AS.

,_____, ·----------------- -----~

'

I\'

~

t
?)

;/1

~
-111

~

.))
~
)~_-_,
-111

i
~

t
-11

}}
~

.)J

~

:;

~
~

~

t.ir'ik'ik'ik'ik'fik'ito- ik"i;/r"ik""""~-~-~~t!;-~·~·-w.-'lit.-il:c"il:cºik"ig-º~º~º~º~º~i;!;ik'itc-'ik'ik'ikiki:&lt;- ~·-w,."i;k-""""""ik'ik'fik"ik'ik-'lalr'ik"iilr'itc-'itc-'itc-'itc-'itc-'W:-'ik'il.-"~"itc-ºiilr'itc-'ik"i;!:-'ifc-'t;:;-'t;:;-J
0

0

0

0

0

0

Subscripción mensual foránea, $1.50
ldem ldem. en la capital,,. 1.25

MAZATLAN.
VISTA GENERAL DEL PUERTO.-EL PASEO DE LAS "OLAS ALTAS."

�Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL )1U.NTIO ILUSTRADO
Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ministro de mtxico en 6uatemala.

LOS SENTIMENTEROS
No hay que confunclirlos con los sentirnentaleR.
Los sentimentales F&lt;on harp:1s eólicas, &lt;le
cuer&lt;lai- de&gt; oro y de dobles peclales, que vibran al menor contacto. que resuenan al menor soplo y que reprrcuten loi- más fugitiYos
eco!':. Ph;cas de gelatinobromuro, los sentimentales, todo io reproducen y todo lo refüjan; én su espíritu &lt;lejan huella8, aunque ~ugitivas, todos los sucesos y todas las emociones.
Ven llorar y lloran, oyen reír y ríen. la indio-nación loi; contagia, b cólera los contamin:. Son patriotas, fil{:ntropos, apóstoles, justicirros, ven.l ugos y re&lt;lentorrs, srgún las circu11--tancias del momento ~• la. variepad &lt;le los
suce~os. Son cap:ices de ape&lt;lrear obispos en
Yeracrnz y de llorar la exclaustración de las
monjas. Jtl día del crimen fulminan al asesino y el día de la expiación lo lloran y piden
su'indulto. No pue&lt;le.1 soportar el espectáculo
de la iniquidad, &lt;le la injusticia, de la miseria · pero si se ofrece, son ca paces de ,:aquear el
Pa;.iún. El tre~ de Ocluhre odian á Maximiliano, y el diecinueve de Junio 8e arrojan ú los
pies de Juúrez é imploran para él su misericordia.
En suma, son camaleone8, bnt&gt;ncs chicos y
locos de atar; ateos cuando pierden un hijo, y
creyentes ruando 1&lt;e sacan la lotc•l"Ía.
El sentimenlero C'S otrn co!'n v mucho ctwnto. E,-te tipo parece creer que s u pen,onali&lt;lad
es el centro de todo y la con nirgencia necesaria del resto. No puede concebir que se le olvide ó que se le posponga; reclnma con imperio ó lamenta con amargura que i=:c le haga esperar, que no i:.e le ;;alude, que no se le dé la
acera ó no se le ceda el paso. A_y de aquel que
olvida felicitarlo el año nuevo, enviarle tarjeta
el día de su santo, festejar sus triunfos ó participar de su~ clolore!-!
El protocolo, sobre toclo, le preocupa terriblemente. En la me:a:a ha de ocupar la cabecera, ha de apadri nar el conyungo, presidir el
duelo, y como decía Cánorns de Caf'telar, en
el entierro quisiera ser el muerto y en el casamiento la novia.
Si cae en cama, no nos perdona qur lo lrnyamos ignorado,como tampoco que no lo hayamos im·itado á velarnos en nuestras enfermedades. Suele descuidar el pago de sus visitas;
pero exige se le paguen las i:.uyas. Llega á la
hidrofobia ó á la postración melancólica,cuando sabe que, urgidos de dinero, hemos recurrido á otro que á él, sin perjuicio de estar
s iempre exhausto de fondos cuando á él recurrimos.
Qurere ser siempre él quien nos presente á
los magnates y nos recomiende á los potentado,, y suele padecer, á la vez que el delirio
de las grandezas, la manía de la perFecución.
Cuando viene á menos, es cosa de echar á
coner. Le parece que todo el m1111do lo esquiva, le huye, lo menosprecia ó le escarnece.
Con la espuma en los labios ó las lágrimas en
los ojos, s_e gún su temperamento, ya desafiando con la vista, ya sonriendo á la vez irónica
y melancólicamente, distribuye á todas sus
amistades y conocimientos impertinencias,
saetas, reproches amargos, jesuíticas reconvenciones.
-Adiós, tú; ¿qué ya no me saludas desde
que dejé el avalúo de empeíios?
-¡Qué quieres, hermano! ya ni amigos tengo desde que salí de la Comisaría del 5'? J\lenor. Los que comían en mi mesa,se hacen disimulados; los que se disputaban las invitaciones á mi;; posadas, se hacen patos y me dejan con el saludo. ¿Y tú por qué no has vuelto por nllá? ¿Nos has echado tierra porque nos
ves t!e capa caída? Ya Yolveremos á subir y
entonces contaremos contigo; no es verdad?...,
-¡Uomlire! ni una palabra me has dicho
de mis ver~os. Está bueno ... así son los amigos. J\Iientras más se vive, más se ve.
Y así por ese orden.
Si en vez de ser él quien va ámenos, somos
no'!otros los que vamos á más, es peor todavía.

Todo se vueke chifletas, sátiras y reproches.
-Cuando éramos capenses en San Juan
de Letrári, n o me dabas antesalas; y ahora que
eres ministro, me pe~as cada plantón ..... !
-Oye: vrocura que conmigo no se te suba
l o coronel; yo te conocí ciruelo. ¡ A otro perro
con e~e hueso!
- Nunca esperé ele ti que porque me ves sucio y arrancado y despu~s de lo de )a supue~ta
estafa ya no me lleves a tu casa m me qmeras re~omendar en el Banco Hipotecario. Bien
dicen que en la cárcel y en la cama se conoce
á los amigos! y tú ni fuiste p'.lra irme á ver
á Belén, y cuando lo del navajazo, ni preguntaste por mi salud.
A yeces, de pronto y sin saber por _qué, un
antiguo a migo nos niega el saludo, nos pone
mala cara y nos barre con los ojos.
-¿Qué rnosc:1. le ha picado á Antonio, que
ya ni me saluda·?
_
.
-Pues dice que eres un mgrato, un cochino y un indecente. Que el día del temblor
echaste á correr y le dejaste con la palabra e n
la boca; q ue una vez que subió al tren, hiciste como que leías, para no saluclarle; que no le
diste parte de casa, y que un día que esté de
mal humor, te ha de romper el alma.
Y I u ego hay quien se sorprenda de que en
:México no haya vida social po~ible!

h oras ele duelo, nos van olvidando. Apenas el
dolor empieza Ít atenuarse, cuando ya no somos, en el espíritu de to&lt;los los que amamos
y que nos amaron, sino_ un:i- n1ga_sombra melancólica, que la banal mcl1feren_cia del mundo no tar&lt;lal'Ú en horrar. A medida que nuestra memoria se extingue en su corazón, surgen en él otras ternuras, y otras imúgcnes ocupan nuestro lugH. El amante ó esposo muerto
ve cómo otl'o ho111bre llena l uego e l alma de
su am tela · ve cómo la acaricia y la hace suya,
mient1a, él sufre un tormento ::atánico en el
fondo del sepulcro. El hijo, el hrnuano ó el
amigo, aherrojados en la trrmen&lt;fa. cú rcel_, se
estremecen continuamente de dolor, hendes
por la fragiliclad de los sentimiento,, humanos.
Y esa espantosa pena se a larga indefinidan~ente seo-ún la magnitud de las faltai:. cometidas
e1~ la tierra· h asta que al fi n, terminado el negro castigo,' nos envuelven las plúciclas sombras del nirl'ana.
-Pero ¿no crees que pueda existir un ser
superior que haga ele su corazón el santuario
religioso de un recuerdo? Yo 1'é amar hasta la
muerte, hasta más n llú de la lll nertr. J\Iafürna
mirn10, si tú m urie:-;es, querido IIéctor, mi
boca dejaría ele sonreír y ninguna alegría humana hallaría eco en mi e,;píritu. Por lo demá,; vo creo en la vidn eterna. l::ii yo muero
unt:s "que tú, mi alma ,;e manifesta1:ú á la tuya de u1;a manera profunda.

Para cubri r el puesto de J\Iinistro Plenipotenciario de México en Centro-Amé1ica ha sido
n ombrado ú ltimamente por el Ejecutivo el Sr.
Lic. D. José F. Godoy.
Nació el Sr. Godoy en 1851; fué por algún tiempo Oficial 2'?de la Secrf'taría de Relaciones Ex te, iores y, tlespué~, Vicecónsul de
J\Iéxico en San Francisco Californin. En 1893

LA MESTIZA.
Es de la tierra yucateca, gala,

v hermosa flor de nítida blancura.
Radiante de belleza y donosura,
con el perfume que su cuerpo exhala,
con su terno tan blanco como el ala
de vaporoso cisne, y con la pura
y clásica es bel tez ele su escultura,
nada en donaire y juventud le iguala.
En sus jugosos labios encendidos
la palabra es arrullo dulce y tierno
que despierta amorosas sensaciones;
por eso cuando pasa, van prendidos
á los bordados de su limpio temo
muchos enamorados corazones!

III

0

ROMANZA DE ULTRATUMBA.
I
Cuando ella vivía sobre la tierra, nuestras
almas unidas soñnron en este fúnebre aniversario muchos sueños profundos.
Tras los cristales opacos cae la lluvia, tenuemente. Grises neblinas cubren las montañai=:, en el horizonte; y todas lM cosas, en el
pálido crepúsculo, parecen quejarse de su dol or inconsolable.
Cuando ella vivía sobre la tierra, nuestras
almas unidas soíiaron en este fúnebre aniversario muchos sueflos profundos.

II
El año último vagamos por la necrópolis
desierta, como dos sombras errantes.
-Héctor -me dijo la amiga inolvidable,¿crees en la vida futura? ¿A dónde van los sueíios del espíritu y el amor de las almas cuando la losa del sepulcro se cierra sobre los cuerpos inanimados? Yo no tern o la muerte; más
bien la considero como una piadosa libertadora; pero á veces me conturba su terrible misterio.
Yo le expuse mis dudas y meditaciones sob re el ccmús allá;» y mis extrañas teorías la dejaron pensativa.
-La vida material se extingue-concluí.Pero en la forma fría, en el cerebro inmóvil, y
después en los huesos amarillos, queda aún
una fuerza prodigiosa. El recuerdo persiste y
hace ver, como en la alucinación ele un sueño,
todo lo que pasa en el mundo. Una clarividencia singular, una sutilidad en los detalles,
nos rnue,tran los actos y los sentimientos de
las personns á quienes estuvimos unidos. La
expiación de nuestros crímenes ó errores está
en esa trágica persistencia del recuerdo. Desde el inst.ante en que concluye el vigor vital,
todas las muertas energías se resumen poderosamente en esa única fuerza. de visión. Ya
en la tumba, nosotros ccvemos, oímos,» todo lo
que hacen ó dicen y aun piensan, los seres
que en la tierra estuvieron ligados ú nosotros
por la sangre ó por el afecto. Escuchamos sus
voces, sentimos su presencia; y sufrimos horriblemente al ver cómo, pasadas las primeras.

Hace ya much os aíi.os que la dulce cría.tura
reposa bajo la tierra, que cc,·i ve» bajo la tirrra;
y h e nquí de qué modo su t•~píritu Yino á besar mi espíritu:
... Ella amaba la mú,.ica hond1i é intensa,
que h·ice soíiar nobles cosas y embriaga el alma con un vino de ilusión. 8abía hacer llorar
al piano, de amor ó de pena. Era su fa\"Orita
una romanza impregnada de lúgrima!-; una romanza delicio~a y pura, cristalina y triste.
Gui:túbale tocarla en la hora del crepú~ctilo,
cuando el Rol ngoniza, cuando el sol se llena
de som b~as surca&lt;las por fugaceR resplandores
de oro. Hundido en un sofú, t'n un ángulo
ob~curo, yo recogía, en lo mús recóndito de
mi ser, la:- nota,- dolorosas.
Hallábarne a.l anochecer de un día de otoño
en nna tiPrra extraña, muy lejos del 1ugar en
que ella duermr. Era e11 el ea111po y reinaba
el silencio. La lu na se alzaba, en la misteriosa
l ejanía, como un enorme pájaro de p lata. Pensaba, como siempre, en la muerta adorada,
viva como nunca en mi f"Spfritu .
De improviso llega á mí, del brnmoso horizonte, ele no sé qué úmbito lejano, una melodía sobrehurnanamente triste, ()lle me habla.
de cosas profunclnR _v nie hace sufrir una pena
mortal. ..... Cerré lo, ojo,i, estrrmceidos de dolor; y sentí durante un segundo, mientras se
extinguía la rnmanza d e ultratumba en el aire
inmóvil, sobre mi hoca 6 solire mi corazón, el
sabor, i,ólo por mí conocido, de sus besos ... .. .
de sus besos deliciosos _y crneles, que enseñaron {¡ mi alma una nuM·a tristeza)' dejaron
m is labios pálido!-, pálidos ha~ta la muerte.

pai:.ó á Centro Am éri ca á desernpeíiar el puesto de Primer Secretario de la Legación &lt;JUe,en
calidad de Encargado de Negocios «ad ínterim»
tuvo á su cargo durante un período de tres
años.
Más tarde fué removitlo á la Legación ele
J\Iéxico en \ráshington, con el mismo carácter de Primer Secretario; en dos ocasiones distintas estuvo encomendada á su tacto y laboriosidad, por falta del 11i nif-tro, la Legación.
Por último, al reunirse en México la 21~ Conferencia Internacional Americana, el Sr. Li c.
Godoy recibió el nombramiento d e Secretario
de la Delegación ele J\Iéxico, prestando al Congreso importantes servicios.
El nuevo l\linistro Plenipotenciario es muy
estimado en los círculos dipl omáticos y su
nombramiento se ha recibido con aplauso.

***

SR. LIC. D, JOSE F. GODOY

Vedla; de su cabello, que es tesoro
de gracia y opulencia, baja el leve
rebozo, en tanto que el fustán de nieve
el raso besa del chapín sonoro.
Con la &lt;lulce esbeltez del sicomoro
su talle cimbrador airoso mueve,
y en su garganta escultural y breve
cuelga el rosario de corales y oro.

En el baile es manojo de primores;
y es mús bella, y gentil y deslumbrante
si al compás &lt;le! rima&lt;lo taconeo,
dan&lt;lo al aire los brazos seductores,
se desliza, gallarda y ondulante,
girando en el rumboso zapateo!

~·
LUIS ROSADO VEGA.

ARTEMIS.

Un acre olor de bosques surgiendo en todas partes,
¡oh Cazadora!, en ondas ardientes envolvía
tu castidad de virgen, tu indómita energía;
y h acia la espalda echando tu cabellera, partes.
De los leopardos roncos los ásperos gruñidos
se escuchan en la calma de las nocturnas hora!',
y quedan, en la senda que ~-ápida devoras, .
tus perros, sobre el rojo tapiz del bosqu e, heridos.
Así te place, 10h diosa!, que la espina te hiera,
que en tus gloriosos brazos las garras de la fiera,
dejen los anchos surcos de su furor marcados;
Y gozar con la bárbara dulzura sin !gual
de unir, en tus combates, la púrpura rnmortal
con la sangre que vierten los monstruos degollados.
JOSÉ MARÍA DE

HEREDIA.

FROILÁN TURCIOS.

Noviembre de 1902.

UH DOCUl!llENTO CUBIOSO.
En l os archivos del Colegio de la~ Vizcaína~ ~e guarda, com'? positi·oso el pliego que contiene la s:.h c1tud que, para mgresar
van1en t e cnn
· · ,to como alumna pn:sento, á l a .J un ta D"Hect·1va D ona
al E stablecimien
'
d 1C
"d d Q
María Josefa Crescencia Ortiz, despu és e~po,:a e orreg1 or e ueéta Y heroína de nuestra Independencia.
.
,
r EÍo liego á que nos referimos y del cual damos copia fotog1 afica, aparece f~chado en 1789 y se conserva perfectamente.

"

"EL MUNDO ILUSTRADO"
PARTICIPA)IOS Á XUESTROS LECTORES QUE EN
EL CORSO DEL AÑO E:'.'&lt;TRANTE L\IPLAJ\'"TAREMOS
EN "EL MUNDO ILUSTRADO" 1!EJORAS DE GRAN
IMPORTANCIA.

rt· á la Junta Directiva del Colegio
Solicitud presentada por Doña Josefa O ,:z,
de las Vizcaínas.

que el temor á la muerte;
El amor a, 1a v i"da no es en el fondo más
:-,
, l
· d d ·
así el instinto eocial no descansa sobre ei amor a a socie a , smo sobre el~temor á la soledad.

�Domingo 28 de Diciembre de 1!)02.

19~ c_liamantes, 342 e~meralclas, 26 rubíes,
4 J_acmtos y !_!&gt;47 perl,as. Parece, por otra
p:ute,gue la\ 1rgen fue despojada alguna vez
de vanas ele sus joya~.

'

mtxico en San touis m1ssour1.
I?,esde q~te nuestro Uobierno acrptó l:t invitac1~n oficrnl del de Estados Cnidos pam concurr~r al próximo certamen de San Luis )liRsoun? se han h_echo todos lo" preparativos nec~sa_r10~,encnmmad_os al mayor lucimiento y
d1s~mc10n del contmgente mexicano.
En nue~tros diario'? nos _h~mos ocupado frccue~ltemcnJE&gt; de las d1spos1c10nes dictadas por
la Secretaria de Fomento, y hemos dado cuen~ ,Je los nombra_mientos Je comisiones etc.
~n este semanano puhlican1os hoy la fotografrn. que representn el proyecto conforme al
c~tal se construirá el Pabellón de l\Irxico en el
~crtamen, y otra de uno &lt;le los detalles intenores.. El autor de ebte proyecto es el seíior
lngemero BonC't.
J_~l edifici_o,, c,11.v~ estilo es renacimiento espanol, mJ&lt;lm~ liO pres de longitud por ,jQ ele anchura. F,btara corn-trnído &lt;IE&gt; madera y "staff,,,
y en sus alrededores Re plantarán numerosos ejemplareR
omamentale!l de la llora me-

o

MAZATLAN.-Edificio de la Aduana Marltima.

ta tpidtmia d~ mazatlán.

r
L

AS clesconsoladoraE- .,oticias que se han

recibido con J'l•lación á la epidemia declarada últimanwnte en )lazatl:111, embargnn, con ju;.ticia, la atención de todo t-1
país. Diariamente !&lt;e tienf'n nue,·os informes
de los e1-tragos que ha cansado el mal en aquel
puerto, y aunque no llega á definirse todavía
si se trata ó no 1le la peste bubónica, sí se reconoce, en d ca!-o, la exi1,,tencia de una enfermedad qne por 1:1us caracteres especiales se considera !'umamente gran•.
Como sucede Pn l\Jazatlán, sobre todo durante las epidemias de fiebre amarilla, la enfermedad reinante ha invadido la parte de la
población que se encuentra en peores coHdiciones higiénica!l y que compren&lt;le desde el
punto llamado «La Colorada» hasta el Astillero. Las casaR, en ese barrio, f:011 de madera y
muy bajas en su mayoría, y están habitadas
por la gente pobre del puerto y por gran número de chinos que viven en el más completo
abandono. Ademá!'l, por todo el trayecto de
«La Colorada» al A1-tillero, pasa el cafio, en un
largo tramo de¡.;cubierto, que conduce los desechos de la población hasta la playa donde
desemboca. Ilay también allí una curtiduría
que arroja sus desperdicios á la orilla del mar
y que constituye una amenaza. constante para
la higiene.

Digna de encomio, por lo demás, es la actitud que, tanto ~I Consejo Superior de Salubridad comQ l~~ autoridades de Sinaloa, han
asumido en ésfa ócasión pa.ra evitar el contagio y pteveilit 'rtlayore!&lt; males. El ayuntamiento de Mazatlún prohibió que los habitantes de la ciudad salieran huyendo de la epidemia. rumbo á otr~ poblaciones, sin el correspondiente certifiúlj.dti ,fanitario,
y las casas in restadas. sex!m destruídas por el fuego. éabe aquí
consignar t~n ~~cjf, !i)l'.'ljtropía: los pnnc1pii1es comerciantes
se han reunido pa.ra arbitrarse
fondos con qu~ . indemnizar(\ las
fa oiilias. cu'yai 111\\;iüacionés sean,'

9uém,afü1.~r

J'

' For Sl\ parte, ~l bonsej9 ha librado las 6rdenes necesarias pant
que el aislamiErntQ de lo&amp; enfermos sea riguroso, sin d,ístinción
de edades, nacionali&lt;lacl y condición social, y para que --úrrieam~nte se wm~tar l~ ¡;aljda del
puerto {1 las personas 5;1.nas. En
los caminos que conducen de
Durango, Sonora y Tepic á Mazatlán, van á establecerse estaciones sanitarias con el objeto de que

Domingo 2!-i

EL MUNDO IL1:'STR.\DO

EL ~IU~DO ILPSTRADO

Una imag~~~aliosa.

la epidemia no se propague por la vía terrestre
Las &lt;lefunciont&gt;b causadas por la epidemia
d1 un solo día, fueron 12.

tos que )léxico ha obtenido en
los últimos aíios respecto ÍL comercio é industria.
m edificio comenzarÍt á construin,e en los primeros días dE&gt;l
entrn:nte enero y deberá quedar
te~·mmado PI día 30 de junio del
nnsmo aiio. .\demáR dt este edili_~io, en terrenos ele la Exposic1on se
destinado un lote para la m11~1&lt;·a y tropa mexicana-;
que concmrirún al certamrn.

~ª-

)

a~ llil·icmbre

sm, se1 pi1&gt;ntes flamígeras fulmina
la monta»a sinit•st1•a sustentabtL '
m,a hogm·ra divina.
H6lo Moisés.que&gt; lel{isló á la tierra
¡ llClo, inhpirado y rudo
'
al mi~mo tiempo que c¿n vasto au[belo
grababa sus &lt;lo-, pie&lt;lras, sólo él
(pudo
t-star ahí en mc&gt;dio del contacto
de la 'fiena ~· el Cielo.
Y pasmados de hor1·or, mientras
[oían
truenos, voces ingenti s
de pie ante el sacro Hin~í, veían
de las nubes salit· los israelit11s
lo~ clarines corno. ascuas refu)&lt;reu-

-"'

•

Je 1902.

,

(tes.

FR.\XCISl"O GA \'IDI~

xicana.

La pla!lt.'\ baja se dedica para recepciones y banquete!&lt;.] Iabrít t.'1mbién en ella dos oficinas destinadas para el público
y en las cuales podrán encontrar los mexicano!&lt; toda clasP
de pub!icaciones periódicas
que vean la luz en nuestra
República. En la planta baja
1&lt;e mstalará una oficina de eorreos, telrfono~, telégrafos, tocadorE&gt;s para señora, etc.
De la parte superior se destinarún dos corredore." con
.
n:ies~s, asientos
y útiles 'de escritorio, á los pe·
nodistas ,mexicano~, y en es.ta planta se
en~ontraran las oficmas del Jefe ydel Secretano de . la Comisión.
El Jefe es el seíior
don Albmo R. Nuncio.
Tft.ln,bién habrá en ella dos bodegas destinada~ a guardar las numerosas publicaciones
q~e. nnpreRa~ en inglés, piensa nuestro Gobierno repartir, para dará conocer los adelan-

C.

X E&gt;I co10 aito de la iglesia del cole¡do dela Paz, se conservnba--expuesta al culto -- una imagen de la Yirgen que,
rnmlestmnente vestida y colocada en nn eRcaparate de madera y cristales, d ejaba únieamente itl desru bierto el rostro y la,; 111:rnM.
Las celadoras de la enfermería del t•~tahlecimiento solicitaron, no hnrt- mucho, 1:-e les
permitiera cambiar las vestidura~ de la ima!(en con otras nue,•a,;, y, con este motivo se
abrió el escaparate, descubrifnclose ento,;ce!l
que lo que se creía u11a escultura común v corriente, era una hermosa obra de arte
un
hallazgo, por todos conceptos, valioRísimo.
Según el informe rendido por el Sr. D. Enrique de Olavarría y Ferrari á la Junta Directiva del Colegio, la. imagen mencionada estÍl
revestida de plata y se fü,ienta sobre una peana cubierta con una lámina del mismo metal
en que se ven primorosas labores doradas{\
fuego. La peana con!'ta &lt;le dos cuerpos; tiene
en su mayor base 72 por 64 centímetros su altura es de medio metro, y estí1 so~ten¡'da. por
cinco $erafineR, también tle plata, macizo!&lt;.
La imagen, que mide un metro y quince
centímetros, apoya los pies sobre un grupo de
cabezai- de úngeles, que en un tiempo fueron
siete,ahora se reducen á cuatro. 'Gna de las cabezas aparece cortada, con sierra á la altura de
los ojos, y una media luna, {~accionada en
dos partes, está clavada sobre dos de las otras
Posible es ,que, andando el tiempo, se hay~
agregado .ª la escultura la media luna, y se
haya mutilado el grupo de ángeles, queriendo
tran~~ormar la eEcultura en Yirgen de la Concepc10n.
•Sobr~ la talla de ln. imagen, not~ble por la
corrección de sus detalles, se extiende la lámina de plata sujeta á la madera con clavos del
mismo metal en su mayoría. El pecho de la
Virgen luce un anagrama formado con cientoonce esmeraldns engarzadas en oro, y la túnica cuatro m~dallones y una mariposa
del mismo metal y con las mismas piedras. "Cn collar de 42
perlas adorna el cuello de la Virgen, y una cadena de filigrana de
oro, limitada por dos hilos1 también de perlas , forma el cinturl,n, del cual pende un bejuco de
oro vrimorosl\mente trabajado.
Las pulscrns, los aretes y los anillos, son joyas valioRísimas así
como también el manto y 1~ corona.
Para dar, en suma, y ya que
no nos es posible hacer una descripción completa de la imagen
una idea de su riqueza, diremo~
Imagen que se f?Onserva en el Colegio de la Paz.
que los adornos se componen dt&gt;

C

y

Proyecto de

Edificio Mexicano en el certamen de S. Luis Missouri.

EL SINAÍ.
La mon~afla era negra,
po1·que Dios y su cohorte de querubes
se velaba.o tremendos ea la cima.
eon los pliegues flotantes de la.s nubes.
L_a montafla era. negra.; pero encima.,
ntmbada. de la blanca
luz del rayo potente, que al espacio

;

Un ángulo interior del

Edificio.

...

EL ADIOS DE " SAFO!'
J?ues bien, no te acompa.i1o, más no puedo~
d~JO rota por siempre la jornada; ·
m1 sen~a está de abrojos erizada
y segun' adelante me da miedo.
Pasión espiritual 6 tentadora.
d~1do al dejarte solo en la partida.
s1 la que sufre es mi alma conve1·tida.
6 es acaso mi carne pecadora.
Que !}evo por igual, con sangre impresos.
absorbiendo de un todo mi existencia.
tu cariño ideal en la co,,ciencia.
'
y tu amor voluptuoso hasta. en los buesos.
, A?sent~, no estoy sola: viva llama
a ~1 J)as16n enardecida presta
tu mc1tante recuerdo .... ¡Aún me resta
el olor de tus rizos eu tu cama!
i 1~1. rayo_ de tus ojos centellea
en m1 pup1I a azul, y siento el goce
que d~;aba en !1li ser tu at·diente roce,
qui' a:un por mis venas fíltrase y serpea!
Y cuando el !(cho mi cabeza toca
dulce rumor se fingen mis deseos '
rumores semejantes á, gorjeos '
qu~ b1·ota1·a11 del nido de tu boca!
. :No acuses de traidor á mi cariño
~1 cua11to mús vehemente, más se aleja ....
c.~? ves qu!: ya me voy poniendo vieja
Y tu eres, m1 :dorado, casi un niño\'
~!e rebelo á pasar por la amargura
mas que la muerte, despiadada y fría'1
de ver que, ';lº muy lejos, vendr:i el d ía,
q~e no te ?rinde nada mi hermosura.
,ru 1_&gt;e~s1stente afán es mi consuelo·
aun v1 vué algún tiempo en tu memoria:
cunn~o en amor se trunca alguna histoda.
se av1 van los rescoldos del anhelo
'
Jam{ts olvides cuimdo en o-rata r.ifia
en tus locas ca.ricias desmaybada
'
á la. gl'is claridad de la alborad~
1·odábamos los dos por la campifla..
Y etE'mamente tu memoria guarde
aquellas horas íntimas, secretas
en que rubor sentían las violetas'
al vemos tan unidos por la. tarde.
Y no te desespere mi desvío
nuestro amo1· no conviertas e~ t1·agedia·
aguarda tu final en la comedia
,
corno Y? espero,. resignada, el •~ío.
Por tl he sufrido
. mucho·, al fin , me canso·
es la. escaIera f at1gosa y larga
,
Y quiero 1·elevarte de la carga'
antes que llegue el último descanso
Al pensar_ que te dejo, desvarío ·
Y corro hacia tus brazos, lo confi .
pero ya es imposible .. ¡Adiós' u~"º··'. ,
c¡El último, en el cuello, due.i~"mío!~so .....
'.\lAXCEr, S. PICHARDO.

�Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
-Para qué? Dímelo, y te llevaré en mi nube ha~ta él.
-Oberón, querido enano, hermano mío por
el infortunio, me inspiras confianza y puedo
decirte que amo, he aquí todo ..... .
-Todos los hombres lo dicen.
-Amo ií una mujer de aleumia; joven y
hermosa.
- La ves á menudo?
--Todos los días. Yo soy quien va por la
mañana á buscar en el cofre de ébano sus pequeñas zapatillas; yo soy quien aparta, desde
que la aurora aparece, las cortinas de su vasto
lecho; mis manos son las que colocan el lino
en su rueca; son mis ojos, mis ojos los que. ...
- No hablemos tan alto, que hay alguien
que puede escucharnoe. Oigo como un aliento, como una respiración anhelante, contenida, y algo como el latido de un corazóiJ..
-También oigo yo el suyo, por la noche,
cuando encorvado junto á su pt:erta, heso la
huella de sus pasos en la tierra removida sobre la cual ha puesto sus pequeños pies. También oigo el suyo cuando ..... .
-Pero, hermoso paje, si tanto la amas,
¿por qué no decírselo?
--Decírselo? El rayo descendería al instante sobre mi cabeza; las murallas más altas me
sepultarían bajo su peso. Decírselo no· tan
· y ..... .
' '
so'1o pensar, sonar,
suf nr,
-Puesto q ue, ha&lt;:e un instante, habfo,bas de
magia, por qué no ensayar ... ... ?
-Sí, he visto á Georgina, la célebre hechicera.

EL fondo de la sel rn elevóse ungran ruido;un clamor e¡¡parci6se desde los
olmos musgosos hasta los
alti\·os robles; una voz
grave, profunda, misteriosa, surgió de las cavernas
en que dormían los gamos y los siervos; los arroyos tornáronse murmuradores, los prados florecieron, y los pájaros dejaron
escapar el torrente de sus
trinos, celebra ndo así el
lento despertar de laR poderosas hadas del valle de
Orfont.
Sobre el fino plumón robado á los polluelos
por los céfiros juguetones; entre las flores recién abiertas; bajo la sombra ligera de los sau ces llorones y los abedules, Na, Men y To, las
tres hadas, elevábanse extendiendo caprichosamente sus cuerpos propicios á todas las metamorfosis. Na era blonda y de ojos negros; la
seguuda, morena y de ojos verdes; To era á
la vez, y según RU capricho, semejante á. sus
dos hermanas. Un rayo de sol, entibiado por
las frondas, descendía furtivamente sobre las
hadas, y, en el agua de una fuent~ cercana,
al capricho del viento que besaba las bojas,
la luz mostraba sus cambiantes rt-flejos policromos.
En medio de esta deliciosa calma, las tres
misteriosas compañeras sentíanse profundamente tristes. De pronto, el cuerpo de To se
agitó nerviosamente y el sol ocultóse por un
momento._ To había desaparecido; mas en los

ojos redondos y fijos de un buho aferrado á
las ramas de un roble del bosque, Men y Na
reconocieron bien pronto al hada fugitiva. Entonces ellas también desaparecieron, y el bosque volvió á hundirse en su misteriosa calma:
las aves emprendieron el Yuelo, los riachuelos
ocultáronse bajo la tierra, se agostaron las flores, y los erguidos r.rbole8 extendiero11 sus ramas como muertos brazos. Poco á poco, el invierno deecendió sobre el silvestre palacio de
las hadas. Llegó la r.oche, y, á la luz de la luna, ante los vallados de boj, los robles del
valle de Orfont vieron detenerse á uno de esos
seres insignificantes que no tienen ningún poder sobre las cosas, uno de esos cuerpos sie111pre esclavos de la tierra y á los cuales puede
destruir el menor choque. Era un joven ; llevaba sobre los hombros un a corta capa cuyo
capuchón le cubría la cabezfl, y por debajo de
la capa, bordeada de anchas franjas cortadas
en forma de trébol, brillaba al rayo de la luna
la limpia cubierta de un estoque que golpeaba sobre las calzas de cuero.
La minúscula silueta de este paseante solitario, se detuvo de improviso ante las inmensas eombras que proyectaban en el s uelo los
gigantescos árboles. Aquellos mil amplificados arabescos, aquellas curvas agrandadas,
aquellos troncos cuyo tamaño exageraba la
mirada de Diana, intimidaron al joven. Un
estremecimiento le agitó como á los á rboles·
pero, después de haber mirado de arriba aba~
jo el roble más alto del valle de Orfont, el joverí arrojó su capa y ensayó trepar por el enorme tronco. E l espesor del tronco era tal que
no podía alcanzarlo con los brazos, y las rnm~s más altas del roble se perdían lejos de sus
miradas.
Sin embargo, á medida que crecía su deseo
y sus esfuerzos se repetían, ascendía el joven
co~o si dos brazos le sostuvieran por el talle'.
Miraba á veces d&amp;trás de sí. Nadie; estaba solo con su sombra, entre la de las ramas. Extenuado, logró llegar á la prinwra corona nudosa del roble. Asegu róse allí y cerró los ojos;
pero el s usurro de alas de un pájaro nocturno
le despertó: en la copa del árbol, To el hada
bajo la apari~ncia de un buho, le miraba fija~
mente. E l nuedo se apoderó de él; miró hacia
el pie del roble, y no distinguió más que una
bruma, uua nube que se elevaba y le envolvía rápidamente. De ella surgió un hombrecillo cubierto por un jubón verde y amarillo,
tocada la cabeza por un bonete blanco de pierrot, ornada de cascabeles.

-Yo soy-pronunció el hijo de la nube
-Oberón, el enano verde; y tú, quién eres tú
hermoso viajero?
'
-Soy-dijo el paseante solitario- Roo-er
0
de Vignemont, paje del rey.
A estas palabras, elevó8e de la selva un
gran ruido confuso, la luz de Dia.1a reapareció, iluminando la cima del roble, y el buho
después de cantar tres veces, alejóse voland~
á la izquierda.
-Por qué te encuentro aquí, verde enano
de que habla11 l_os li bros de magia?-interrogó,
después de un rnstante e.le miedo, el paje del
rey.
-Yo amaba !as florer;-dijo el enano·-- he
cortado las más hermosas, cuyos cálices ~ncerraban el alma de las hadas de estos lugares,
y más tarde fuí condenado á vivir entre nubes, es decir, á marchar sobre las flores á
hollar con mis pies esas somisas de las pl~ntas, que yo amaba: los tímidos narcisos las
resedas olorosas, las prima veras y laf' mdr¡raritas, siendo así la burla de las hadas de Orfont. Y tú, que paseas en este bosque te trae
aquí la pena ó la alt&gt;gría?
'
- La una y la otra - dijo Roger,-puesque
no es el amor de las flon,s sino el de una mujer, bl que me arrastra á ~stos sitios encantados.
~Cuéntame tu pena, amigo mío, y si puedo, te consolaré, te ayudaré, te prestaré mi
nube para que desciendas del árbol.
-He venido para subir á él..... para cortar ese muérdago que, allá arriba, en la cumbre del roble, florece cada año desde que desapareció el último druida de la sel va no teniendo como visitantes más que lo~ pájaros
nocturnos.
- Y qué harás tú de ese mué1·dago? Morgana repo!!a á la orilla del océano en su tumba
de gr:1 nito; los druidas se han tr~nsformado en
menl,ires, dolmens y cromleehs, y el poder
del parásito acabó, murió con los sacerdotes
de Tcutaes.
- No. yo deseo e~e ramo de f-lor&lt;'~-

-Y bien?
- Y bien, ha practicado el sortilegio contra
aquel que la ama; ha buscado entre las piedras simpáticas la que podría atraerla hacia
mí; ha compuesto brebajes, n·eitado conmigo
las letanías del Gran Alberto, y trazado sobre
un muro blanco. coi, un tizón á medias apagado, el cuadrado mágico:
S

A

T

O R

A
T
O
R

R
E
P
O

E
N
E
T

E T
R A
A S

p

o

- Y bien?
-Y jamás la dama que adoro ha vuelto siquiera los ojos á mí.
-Quién es, pues, esa mujer.
-Es ...... -la amante del.. .... Rey Carlos; la
hermosa mujer del blanco cuello de cisne.
-Ah! Ah! Oh! Pero no has vuelto á casa
de Georgina?
-Sí.

-Y'?
-Y me hadicho: «Xo tengomásqueun último, pero diabólico consejo que darte : roba
del cofrecillo de oro macizo en que se conser\'a el tesoro de Saint Ours, el cinturón de la
Santa Virgen, y ve á cortar al valle de Orfont
el muérdago sagrado, en la copa del más alto
roble. Pero para que triunfes, para que mi
encanto ~ea eficaz, en tanto que cumples estos
dos actos, deberán tus mi-,
radas no detenerse sobre
el sem hiante de mujer alguna.»
'
-Y tienes el cinturón?
-Profané el santo lu\
gar, he robado el cofrecillo, pero el muérdago...
~Lo tendrás. Y el enano, envolvü~ndole en su
nube, elev6 á Roger. Pero antes de alcanzar la
copa del árbol, la nube
iluminóse de pronto, tiñéndose de rosa, y el efiano desapareció. Na, Men
y To, las tres hadas de
brillantes ojos, sueltos los
largos cabellos sobre las
espaldas, sin más que un
cinturón de iris tejido de
rosas, sonriéronle y le dijeron:
-Ven, hermoso paje,
bello doncel, ven á nosotras. Te conocemos, tú
eres Roger, el bello Roger de Vignemont.
Na dijo: &lt;eAyer estaba
yo sobre la almohada de
Agnés, cuando el Rey la
besó sobre la dulce frente.»
:Men añadió: «Yo estaba ayer cerca de su blanco cuello, cuando el Rey
Carlos posó en él su mano temblorosa. &gt;,
To dijo á su vez: «Yo
estaba allí cuando los bucles de marfil y oro cayeron sobre la cintura de
Agnés."
Y las; tres agregaron :
«Ven con nosotras, ven,
ven con nosotras. . ... »
Roger sintióse arrebatado muy alto, muy alto;
deshojó entre sus dedos
la parásita, sus ojos contemplaban á las hadas, y
pos6 sus labios en los labios de ellas, candentes
y pérfidos.
Aquel beso fué una
mordida más terrible que
la del áspid, más dolorosa que la de las salvajes
fieras; pues al siguiente

T&gt;om'ingo 'ZS de Diciembre de 1902.
día,euando a 1gunos hombres de armas enviados por 1;;] Rey, para recobrar el tesoro robado, llegaron al pie del roble, bailaron el pequeño cofre de oro, y, cerca de él, sobre una
rama del árbol, recientemente arrancada, eomo si acusara un supremo esfuerzo, el cuerP&lt;? mutilado, sangriento, inerte, de Roger de
V1gnemont.
Oh! Vosotros á quienes seduce Cupido y
Venus atrae, jóvenes, pajes y donceles, guerreros ó clérigos, jamás adoréis á una dama de
alcurnia; pues iréis, sí, iréis á perderos en el
valle de Orfont, cerca de los riachuelos ignora-.
dos, en el misterio de los bosques, á la sombra de los robles en donde se hallan Na, Men
y To, las tres hadas mentirosas.
J A COBO ROUGÉ.

[a tandón '1d último Jauno.
Sov el fauno de Yida cansada
que de la Reh•a umbría nl través
rapto ninfas tle carne rosada
hollando la hierba con trémulos pies;
el qt.:e apura en el cúliz de un lirio
el purpúreo elíxir del placer,
aún sintiendo el ardor del delirio
por entre sus venas exhaustas correr.
El que tiene un palacio á la orilla,
tapizada de eterno verdor,
de un rayo de plata que brilla
con ampos de nieve de senos en flor·
. en marmorea
,
'
y mira
ter raza
una regia caída de sol,
y girar columnillas de brasa
de las glaucas ondas en el caracol.
El que viene en las noches de luna
con el dulce misterio á soñar,
la extensión de dormida laguna
en su negro esquife cruzando al azar;
y ve, ¡oh raro capricho de amores!,
reflejarse en el mismo cristal,
con las sombras de todas las flores,
las estrellas todas de un cielo estival.
El que aspira divino perfume
en el beso impalpable de luz,
cuando el sol del ideal desentume
sus prístinas alas abiertas en crl1z;
y escuchando la etérea armonía
que preludia invisible laúd,
siente á su alma volver la alegría
dichosa y sencilla de la juventud_
El q ue sufre de triste neurosis
difundida en la bóveda gris,
y en el cuerpo minar la clorosis
que fuera nostalgia de un vago país;
y mirando caer las deidades
abrumadas del mal de vivir,
como sola verdad de verdades
abriga el consuelo de joven morir.
JOSÉ FIANSÓN.

ELOGIO.
:Mis versos no dirán la aristocracia
Que en tu belleza pálida culmina,
Ni tu armónica voz, ni la divina
Sonrisa de tu boca ebria de gracia.
Yo quisiera los pétalos de acacia:.
Para zahumar tu cabellera fina;
Del insigne Leonardo la retina.
Para pintar tu lánguida eficacia.
Para ofrendarte milagrosos lirios,
Y o a.pagaré los dolorosos cirios
Que conocen mi grande desventura,
Y diré cuál es bella tu mirada,
¡Oh extraña flor de América, adorada
Por el que vió su lírica blancura!
EUGENIO DíAZ ROMERO.

�Domingo 28 de Diciembre de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'l'RADO
j·,rán al cementerio de las cosas que no se pudren, que es la «viña,ii los guiñapos marchitos,
los cacharr?s desmenuzados, todo lo que que.da de la almibarada piñata, de la gloria de
ayer, del despojo de ahora.
Y las piñatas, al regocijar á los niños, dan
-de comerá los pobres. Muchas manos proletarias se ocupan en confeccionar esas glorü,s
de un día y tal vez se encuentre uno de e~o;
polichinelas rid1culos que se bambolean junto
á alguna de las barracas, que escondaen su ridiculez el ignorado heroísmo de haber salvado
del hambre á una
familia. ¡Así pasa
también en la vida!
\..

@

arque está triste; no llcga.n, en nuesclima!'l, á despojarse los árboles de
todo su ropaje ele verdura, porque
nuestro invierno, cruel con una crueldad dantesca, parece que se reserva el placer de conservar en torno de la.s rama'l heladas algun a 8
hojas negras y mustias para estar torturnndo_
las co1i sus besos de muerte y conservarse nna
di\'ersión durante su reir,ado fugaz.

Otras, llevadas en hombros ele los vendedores :ambulantes, recorren el costado del parque, van y vienen colgantes ele altos palos, y
con oscilaciones de ahorcado, muestran á la
crítica mercantil de los paseantes sus bellezas
y sus fealdades, engendrando por aquí una
sonrisa y acullá un gran deseo infantil, uno
de esos grandes deseos infantilei-, tan grandes
y tnn inten!&lt;os como quizá no nrnlvan á tener-

:;e ya en la Yida, aun cuando el objeto de ellos
sea tan inulticolor como una piñata....... .

** *
Y el parque estft tri::-te porque sus obscuros
y escuálidos nimajes. destinacfos al martirio
temporal, no albergan ya nidos ni son pentagramas que marcan las notas aladas del buenDios, ~- cuando el a(Juilón los atraviesa y los
11ace estremecerse, no se escucha ese m urmu110 seh·ático que en tiempos de primavera es
el deleite supremo de la umbría, mas se oye
un crujir de ramazones moribundas que es
parecido al tétrico crujir de huesos con que
los cuentos fantústicos atemorizan la imaginación de· los nifios-niiios y los niiios-hombref:.....
Entonces, en el costado m:u; triste del parf]Ue, brota una pululación de hongos enormes,
de barracas de l01ia blanca, (JUC encierran golosinas y juguetes, pinos mutilados y cargamentos de heno, y en cu.'·os extremos se bambolean tristemente las «piñatas» de Yientres enorm es, ya coquetas y multicolores en la reprtsentación de alguna flor apolíptica enorme é
imposible, ya cómicas y pintarrajeadas cuando fingen el cuerpo deforme de un payaso ó
la cari0átura ,le algún tipo socinl.

Es alegre y es triste, al propio tiempo, la
fiesta anual de las piñatas. Es alegre porque
la muchedumbre que
Ya á mirarlas ó á adquirirlas, discurrccompacta por el sombrío
,·

costado del viejo parque, y con sus risas,sus gritos y sus comentarios, anima esa calzada otras
veces callada y triste.

PENSAMIENTO S.
La casunlidad no existe; todo ef' prueba ó
castigo, recompensa ó previsión.

***

Las pasiones son las velas del barco; algunas veces le sumergen, pero sin ellas no podría bogar.
La bilis hace al hombre colérico y eufermo,
pero sin la bilis no podría vivir.

Al día siguiente, en el carro de In. ba~nra,

Siempre que oigo la voz de las campanas
·· ya cuando el sol en el ocaso arde,
y se extinguen sus notas cristalinas
en el hondo silencio de la tarde,
memorias dolorosas y lejanas
-cual bandadas de errantes golondrinas
cansadas de ltevar el ala rota
y de vivir en las desifrtas ruinas-llegan á mi alma de una tierra ignota.

***

La raz6n y las leye8 naturales, son más an-

***

"l\Iemorias dolorosas y lejanas
despierta en mí la voz ele las cam panas.ii

Hoy en día,la pi-

En esa muchedumbre domina, además, el
elemento infantil ó, cuando menos, la idea de
la infancia, pues para ésta es la fiesta de las
piñatas; y dondequiera que por los labios
purpurinos de un niño se escapa una de esas
risas sonoras, más cristalinas (]lle el cristal y
más estremecidas que un derrumbe ele campanillas, la alegría halla su sitio, y hasta los recodos más sombríos del alma adulta penetra
un gayo toque de luz para alumbrar dormidos
recuerdos ó aletargadas esperanzas.
Si la fiesta de las piñatas es para los niños,
es ta.mbién para los padres. Y he ahí por qué
la fiesta de las piñatas es un acontecimiento· he
,
'
a h 1 por qué apenas habrá un metropolitano que
deje de ir en estos días, siquiera sea en cortos
minutos, al costado del viejo parque en que
se yergue actualmente ese pequeño mundo de
barracas, como una extraña pululación de
hongos enormes.
La fiesta de las piñatas es también triste,
porque rememora los tiempos idos para siemp,e, porque se celebra cuando el año muere y
el frío impera; porque, en fin, la piñata es un
símbolo de lo que son las glorias humanas
es una representación objetiva del "vánitas va'.
nitátumn ...... pues vedla allí, llena de dorados y de colorines, alta, erguida, flamante, codiciada, disputada, adquirida, llevada á domicilio con infinitos cuidados, alimentada con
las m/ís exquisitas golosinas ...... ¿y todo para
qué? ...... Para que la mano delicada de un
chicuelo, armada de un garrote por previsión
paterna, desgarre los oropeles, aje los brill:rntes encarrujadm,, desmenuce el vientre y ee
regale con la muerte de la piñata!

Domingo 28 de Diciembre de 1902.

l

Ese débil acento plañidero
se extingue sollozando en el obscuro
confín del horizonte. Y su gemido
me habla de los secretos del futuro
y de seres amados que se han ido
á dormir á la sombra del misterio
el sueño sin ensue11os,junto al muro
del triste y olvidado cementerio.
«~Iemorias dolorosas y lejanas
de::.pierta en mí la voz de las campanas.»
El trágico silencio de las cosas,
cuancto sus alas tiende la tiniebla,
canta en mi alma canciones angustiosas
de hondo mi:;terio y fúnebre harmonía;
y creo ver entonces en la niebla
que surge en la borrosa lejanía
ó en las nubes que pafan, los inciertos
contornos de los seres ya perdidos
en la sima profunda; y semejantes
la luz de la-, luciérnagas errantes
y el alma misterio!'a de los muertos.

tigua~ que las leyes humanas que ha consagrado el tiempo.

,.

iiata ya, perdiendo terreno. Hay ya muchas
,,posadas» de las que se la ha proscrito por
rnmpleto. Ha perdido también en significación actual, pues antaño las piñatas eran casi siempre una caricatura: caricatura de una
acrrupación
"'
, de un acontecimiento ó de un
personaje. Esto se ha perdido y nosot\·os
agregaremos que ...... afo!'tunadamente.
En otros puntos la piñata ha sido conservadora. Así,por ejemplos, 1af' hermanas de la
caridad y los monjes ya hoy Rólo se ven en piñata,y según parece, no tienen ya la demanda
de antaño.
Hoy privan los toreros, las "mariposas del
amor» y otros personajes anónimos de actualidad.
Cuando llega la última noche de posadas,
las postreras piñatas son objeto de grandes
preocupaciones ?ara sus autores. Una pifrnta
que «se quedan, es como una solterona: no encontró aplicación en su vida ..... .
Y cuando el servicio de limpia recoge las
bas;ras dd mundo de barracas que ha desaparecido, suelen encontrarse en esos cleRpojos fragmentos de papel dorado, pe&lt;lazos de
piñata, confites y frutas perdidas, restos, en
fin, de toda una vida, de todo un 111omento
que pasó.
::\Iientras tanto, las piñatas siguen bamboleándose y el viejo parque disimula por unos
días su honda tristeza invernal.
SARDÍN.

"l\Iemorias doloror,,as y lejanas
despierta en mí la Yoz de las campanas.,,

***

FROILÁN

Tuneros.

El individuo que sólo teme el juicio de los
demás sin temer el suyo propio, ni se aprecia
ni se respeta á sí mismo.

***

Si queremos establecer algo duradero, no
soiiemos en hn&lt;'rrlo etPrno.

Hay veces en que sumadas todas las excepciones, producen una regla.

.

***

Las buenas leyes haceñ otras mejores;
J.i-, malas las hacen peores.

~~

-..1\' ··,

. '¡.•
:t:
- (J ~: ·rJJ..

,,

'

t(t
, ".
&lt;,/""'

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Diciembre de 1902

Dom!ingo 28 de Diciembre de 1902.

En fionor dt mordos.

;

..'

LA PRIMERA PIEDRA DF. UN MONUMENTO

ON el entuHiasmo ele siempre, se efectuó
en San Cristóbal Ecatepec la ceremonia
que año por año organizan el Ayunta. miento de aquella población y alguna:-;
s~c1~dadcs mutualistas de la capital, pararendir Justo homenaje á Jn memoria del Cura D.
José ~forfa 1Iorelos y Pavón héroe de ln. Indep~mlencia de ~léxico, f:acrificado allí por los
realistas el 22 de diciembre de 1815.
~a _fiesta cívica, en esta oca~ión, tuvo un
lucmuento extraordinario, debido, vor una
parte, al e¡1:1peiio que tanto el cabildo corno
las agrupaciones mencionadas. desplegaron en
la organización, y por otra, á la circunstancia
de haberse colocado, ese día, la primera piedra del monume11to que se erigirá en honor
del héroe, en el sitio miRmo donde recibió sepult~n~ .su.cadáver, después de la ejecución.
La 1mcrntiva de perpetuar el recuerdo del
grande hombre, levantando -un monumento
conmemorativo, partió del señor Cura de Ecatepec, Presb. Francisco Escartín y ha sido
recibida con general aplauso. 'fa1;to el señor
Jefe Político de Tlalnepantln, como el señor

'

Desfile de la Brigada frente á la "Casa de Moretos:"

HuerLa, en representación del Ministro de la
Guerra, colocó la lof:a que cubrió la urna. En
esos momentos se e&amp;cuchó una salva de veintiún cañonazos.

De los sentidos que se atribuyen al.hombre,
el más escaso, sin duda alguna, es el sentido
común.

** *

Todo nuestro mal viene de no poder esta1~
solos.

Como do&lt;'urnento curioso, reproducimos en
seguida el acta de defunción de Morelos que
se conserva en el curato de Ecatepec.
«En esta Santa Iglesia Parroquial de San
Cristóbal Ecatepec, el día 22 de Diciembre de
1815, se le dió sepultura eclesiástica al cuerpo
del Bachiller Don .José lllaría Morelos, Presbítero domicilia.río y excura que fué del pueblo de Carácuaro, del Obispado de Valladolid. Recibió los Sacramentos de Penitencia y
l~ucaristía; y para constancia de todo, lo firmo. -Bachiller José Miguel de Ayala, interino.

Sr. Cura Francisco Escarttn.

La vida se nos da á conocer por la poesía
antes de revelarse por la realidad.

***

MELANCOLÍA.
Me siento á veces triste
como una tarde del Otofio viejo,
de saudades sin nombre,
de penas melancóli~s tan lleno ..... .
Mi pensamiento entonces
vaga junto á las tumbas &lt;le los muertos
y en torno á los cipreses, y á los sauces
que abatidos se inclinan .... Y me acuerdo
&lt;le historias tristes sin poesía..... Historias.
que tienen casi blancos mis cabellos.
]\f.

,r.

Vista del muelle de Progreso.

PROGRESO.
Damos en ef&lt;ta plana una fotografía del muelle de Progreso, y otra que representa «un día
-de carga» en el puerto mencionado.
Como se Rabe, Progreso es en 111. actualidad
un centro mercantil de suma importancia, debirlo á las grandes partidas de henequén que
-de allí se exportan á los mercados extranjeros,
y que provienen de las fincas yucatecas que
explotan esa fuente de riqueza nacional. El
puerto está unido á los principales centros
productores de In. preciada fibra por ferrocarril, y es uno de los que, en un período de
tiempo r':llativamente corto, han logrado elevarse á grande altura.
Antes de que los ojos puedan ver, es necesario que se hayan vuelto incapaces de llorar.

El loco corre tr.is los pfacrres de la vida y
halla una decepción; el prudente evita los males.

*

*
En la soledad toda*compañía
es buena, aun
la mala.
*

* *significa arrojar por la
Perdonar y olvidar,
ventana experiencias caramente adquiridas.
FIGULINAS.
¡Qué bonita es la princesa!
¡qué travi~sa!
¡qué bonita
la princesa pequeñita
de los cuadros de Watteau!
Yo la miro, ¡yo la admiro,

Gobernador del Estado de México han ayudado al iniciador con cuantos ei'ementos les
h~,s~do posible, para el mejor logro de tan patr1ohco pensamiento.

***
El tren que condujo á los invitados 6. San
Cristóbal, salió de Peralvillo á las 8 a. m.,
lle~ando á borc!o á los representantes de lm;
sociedade~ «~món y Concordia," «Obreros Libres,» «X1cotencatl,» ccFe, Espemnza y Caridad" y algunas otras á varias familias v la
Banda de Artillería. '
' ·
cer~m&lt;?nia &lt;lió principio á las diez y conª!stio, pnnc1palmente, en un discurso pronunciado por el Sr. Heriberto Frías y en una
composición en verso recitada por ei Sr. Fernando Luna y Drusina. En los intermedios,
la música_ de Artillería y la del 8er. Batallón
to~aro~ piezas escogidas, rlesfilando después
fren.t,e 1~ la ,«Casa de Morelos,, la J;rigada que
envio a . Ecatepec1 para dar rnavor realce al
acto, la Secretaría de Guerra.
·
Los invitados se dirigieron en seguida al
pun~ ~onde va á erigirse el monumento, para as1st1r á la colocación de la primera piedra.
A_ la entrada ~e la capilla se levantó un arco
tnunfal, con inscripciones alusivas y vistosan:ie~te adornado. La urna depositada en los
cmuentos, contiene el acta firmada por los señores G.eneral Díaz y Gobernador del Estado
de México, una colección de monedas mexicanas Y periódicos del día. El señor General

_½

Un "dla do carga" en Progreso.
Sitio en que se erigirá et monumento á Morelos.

yo la adoro!
Si suspira, yo su¡:piro:
si ella llorn, tmnbién lloro;
si ella ríe, río yo!
Cuando alegre la contt-m1,lo,
como ahora, me sonríe,
. .. y otras veces su mirada
en los aires se deslíe
pensativa ..... .
¡Si parece que está viva
la princesa de Watteaul
Al pnsar la \"ista hiere,
elegante,
y ha de amnrla quien la viere.
... Yo adivino en su ~emblante
que ella goza, goza y quiere,
vive y ama, sufre y muere ..... .
¡como yo!
)f.\ \TEL '.\f.~CITADO.

�•

Domingo 28 de Diciembre de 1!)02.

UA.N'DO el alférez Zúñiga
fué alta en el regimiento,
no maliciaba de seguro, ni
remotamente, el noviciado
que le aguardaba allí. El
día en que se present6 al
cuartel, vistiendo flamante
uniforme de caballería y
seguido por una criada que
llevaba un ~acode viaje,cuyo contenido era las pn,ntlas de Zúñiga, dirigióse atentamente al oficial ele guardia pre&lt;runtando po1· el jefe clE:l regimien0
to,
á quien d eb'1a presentarse a' su
ingreso al cuerpo.
El coronel, que tenía ya noticias del ñuevo
oficial recibi6 á éste sin grandes muestras de
amahÜidad, aunque sin descortesía, diciéndole :
- Preséntese usted al capitán Gordillo, del
segundo escuadr6n, al cual pertenece usted
desde hoy.
El capitán Don Sabino Gordillo hacía un
verdadero contraste con el subteniente que iba
á ser alta y á quedar bajo sus órdenes. Rudo
en el físico y en las maneras, de hablar estent6reo cultivado en las voces de mando, imperioso'en sus gestos y en su mirar, que trataba
de hacer inquisidor, distinguíase enormemente y á primera vista del oficial Zúñiga, un joven de bigote incipiente, un tanto cuanto tímido cuidadoso en el vestir y en cada uno de
'
. .
sus palabras
y movimientos.
El capitán hallábase en-el patio de macheros ocupado en la instrucci6n de los reclutas,
cu¡ndo Zúñiga se presentó á cumplir las órdenes recibidas. Gordillo miróle acercarse, y en
seguida, cual si no se hubiera dado cuenta de
la presencia d,•l recién llegado, prosiguió diri&lt;riendo
la palabra á los neófitos:
0
-El caballo se considera dividido en tres
partes, á saber: cuarto delantero, cuarto de
en medio y cuarto trasero. El cuarto delantero
se compone......... ( dirigiéndoseá un recluta)
De qué se compone el cuarto delantero?
El recluta. - La cabeza comprende: las
orejas, la frente, los ojos, la quijada, los ollares ........... .
El capit-án. -Señale usted los ollares.
El recluta ( señalando los labios del caballo). -Estos, mi capitán.
El capitán.--Esos? Animal! Parece increíble que no conozcas á tus Se:,mejantes!
Mientras tanto, el subteniente le miraba á
respetuosa distancia, sin atreverse á interrumpirle,' aguardando á que el capitán terminase,
hasti que éste, volviéndose de pronto al recién
llegado, miróle con ademán del que interroga.
Zúfiiga acercóse, seguido de la criada que
llevaba el equipaje y no exento de cierta emoción: ;
- El señor coronel me ha dicho que debo
venir: á ponerme á las 6rdenes de usted.
-Amiguito, no se dice «el señor coronel",
cuando uno habla de sus jefes, sino «mi coronel,,. No lo eche usté al olvido.
-Está bien, mi capitán.
- Con que usté viene á cubrir la vacante?
-~J, mi capitán.
- f esa mujer, qué hace ahí? :Xo querrá
usté que sea su asisten te ..... ,

EL MUNDO ILUSTRADO

_:_No, mi capitán, sino que ......
-Retírela usté. Vivo y á la vez! Ah! Y no
olvide usté tampoco (seflalando los zapatos
de charol del subteniente) qµe un cuartel no
es un sa16n de baile. Quítese eso antes de que
Jo den á usté á reconocer. Vivo y á la vez!
Bajo tales auspicios, la permanencia del pobre oficial, durante algún tiempo, no podía
tener nada de grato. Para el capitán Gordillo,
el buen soldado era aquel que jamás se preocupaba por la buena forma del calzado 6 por
el buen corte de las diferentes piezas del uniforme. Un hombre de voz ronca y de movimientos bruscos; un individuo de bigote y cabello "alebrP.stados», con la «visera» caída hasta ocultar casi uno de los ojos, de piernas en
paréntesis y de pesado andar, siempre afect-ando tm reconcentrado mal humor al hablar
con los inferiore~, era el tipo ideal para aquel
hombre ya de edad madura, «tajado á punta
de hacha,,, según frase propia, y que adoraba
al regimiento antes que todo, y, después del
regimiento, á las mujeres.
A su rudimentaria educación había suplido
su constancia en la carrera, en la cual alcanzara el grado de capitán á fuerza de inque-

EL :MUNDO ILUSTRADO

á su víctima con dos ó tres:frases que él esti-maba ele intenso colorido: -·~
-De esa misma alzada ern,"a.l poco más ó
menos; bien amarrada, ojo de.:;.venado y con
una fibra ...... !
-y proclamaba en seguida sus teoría~, muy
suyas, acerca de la mujer, de su carácter y de
los procedimientos que él conceptuaba infalibles en toda empresa amorosa.
Sin embargo, alguien del regimiento, que se
decía bien enterado, aseguraba que las conquistas del capitán Gordillo no valían la pena.
Conocido, pues, el carácter de aquel Yiejo
soldadón, fácil nos fué prever que nuestro nuevo compañero de armas no iba á pasar muy
bien el noviciado, y así sucedió. Diisde los
primeros días, el nombre del alférez Zúñiga] legó á ser una especie de obsesión para el capitán:
&lt;&lt;Subteniente Zúñiga, cuántos hombres tenemos en el hospital?J&gt; «Subteniente Zúñiga,
vigíleme usté muy pnfectamente bien ese forraj1::». «Subteniente Zúñiga, ese parte de novedades. Vivo y á la vez!,,
Y si por la noche entraba á las cuadras de
tropa y percibía el olor de la marihuana, 6 si

-De mi esposa y mía. Es día de su santo, y ........ .
-¿Hombre, es usté casado? La primera noticia ...... Puei,, ~í, sel1or, con mucho gusto.
Al día siguiente, después del toque de llamada, el capitán y el alférez abandonaron el
cuartel y dirigiéronse á la casa del segundo.
Algunas personas amigas encontrábanse ya en
la sala, y Zúñiga dijo al entrar, dirigiéndose á
su esposa:
-Conchita, tengo el gusto de presentarte á
mi capitán Gordillo, el jefe de mi escuadrón.
El capitán ensayó una de sus muecas más
expresivas para con aquella morenita de veintiséis años, bajita de cuerpo y de pupilas intensamente negras y brillantes.
Durante el almuerzo, la amabilidad de Conchita, esa atractiva amabilidad que es tan peculiar y sugestiva en la mujer mexicana, rayó á
gran altura tratándose del capitán Gordillo.
Sentada cer_ca de éste, la joven colmábale de
atenciones, mirándole á menudo con todo el
fulgor de sus hermosos ojos; y el capitán, á su

ciando casi en voz alta su exclamación favorita: «¡Vivo y á la vez!"
Y, llegada la oportunidad, el capitán Gordillo no falt6 una sola noche á la casa del alférez. Había que entrar «con fibra," como él
decía también habitualmente. Para colmo de
su fortuna, el mismo día de Noche Buena el
alférez lamentóse con el capitán de no poder
acompañarle á casa, como las noches anteriores: el oficial de guardia había sufrido un accidente que, aunque ligero, le impediría durante quién sabe cuánto tiempo llenar su cometido, y Zúñiga era el llamado· á «sostenerlo."
El corazón de Gordillo latió apresuradamente.
-Hombre,- lo siento, lo siento mucho.
-Pero usted irá, mi capitán.
-Sin usté ..... En fin, iré á dar la mala noticia.
En la casa del alférez, la cena de Noche
Buena fué de lo más animado y cordial, y pasados los brindis de la medianoche, los invi-

Domingo 28 de Diciembre de 1902.
se efusivament1i á su marido;-siempre llegas
á tiempo para que yo pueda repetirte cuánto
te amo ........ .
Y el capitán, desde su escondrijo, pudo
aquella noche asegurarse del cariño sin límites
que Conchita abrigaba hada su esposo.
**
Pasado el tiempo, y* cuando
preguntaban al
capitán Gordillo: «¿Cómo pasó usted la Noche
Buena?", respondía en una explosión de su Mrácter:
-¡Canario! ¿Pues cómo había de pasarla'.'
¡Divertidísimo!. ...... . .
Y giraba en seguida sobre s1.1s talones.
Tacubaya.
AURELIO GONZÁLEZ CARRASCO.

Es más fácil conquistar que reinar.

***

Los pueblos, como lof, hombres, sólo son d6ciles en su juventud.

'

t.

El amor propio es un globo hinchaq.o de
viento, del que salen tempestades cua::ido se
le hace una picadura.

brantable tenacidad. Había cruzado el territorio en todas direcciones, sufrido el rigor de
todos los climas, tomado parte en algunas acciones, y, cuando el buen humor rebosaba en
él, las anécdotas y los episodios borbotaban
en sus labios, mezclados con la realidad los
chispazos ele la imaginación:
-Hoy hace veintinueve afios-clecía en su
lenguaje desaliñado.-Cómo me acuerdo de
mi general Herná1,dez y de aquella. noche que
nos sorprendieron los traidores. Serían como
estas horas ..... .
O bien, despiertos sus recuerdos ante una
mujer que cruzaLa la calle, hallábala parecida
á alguna de sus viejas conquistas, y delineaba

un dragón extraviaba alguna• correa de su
montura, 6 si un caballo resultaba «picado de
asoleo," el subteniente Zúñiga tenía que soportar la andanada de interjecciones en que el capitán estallaba á cada momento.
De pronto, su conducta cambió de un modo ?Usi radical. El pobre subteniente, que
abngaba un vivo temor á la disciplina concibió cierta vez una idea que le pareci6 'acertada, y al instante la puso en ejecución:
- 1\li capitán.
-¿Qué novedades?
-Mañana estamos francos, y quísiera yo
que usted comiese en nuestra compaliía.
-En compañía de quiénes?

..
•.

vez, sentíase gratamei:i-te hala~ado e!1 lo II_:ás
vivo de su amor propio, y quizá, quizá, sonaba ya en una nueva víctima que afiad.ir á. la
interminable serie que formaba su meJor timbre de gloria.
.
Se charló animadamefite de mil asuntos;
concedióse la palabra al capitán, para que. relatase algunos de sus más interesante~ epis~dios y cuando una de las hemhras al.i reumdas habló de la proximidad de las «posadas,"
Gordillo suspiró expresivamente.
-¿Le agradan á usted?- pregunt6 la esposa
de Zúfiiga.
- Ya lo creo, ya lo creo, tengo tantos recuerdos ....... .
- Pues vamos á organizarlas, ¿verdad, Zúfiiga? y queda usted invitado á ellas desde
hoy.
h
El capitán &lt;lió las gracias. La cosa marc aba perfectamente.
.,
A la salida de la casa, junto&gt;' el capitán Y el
alférez marchaban el uno al lado del otro,
pensativos de muy distinta manera. El subalterno soñaba en que los días de rigor ~caso
vendrían ámenos, en t:a,nto que el.superior se
abstraía en 1a preparación del asedio, pronun-

ta dos se despidieron, después de haberlo hecho
el capitán, uno de los primeros en salir.
Cuando el último abandonó la sala, Conchita quedó algunos instantes meditabunda, sentada en una mecedora. De pronto sus miradas tropezaron con una espada de puño negro,
apoyada en uno de los rincones, una espada
que no era la de Zúñiga.
,
- Es mía-dijo una voz á espaldas de Conchita;-vengo por ella ......... y por usté.
El capitán avanzaba hacia ella, cega~o por
los impulsos más vehementes; y Conch1ta había retrocedido hasta la puerta que comunicaba con la alcoba, rehuyendo los brazos de él,
ansiosos de apresarla. Sin arredrarse ante los
obstáculos el capitán Gordil1o penetró en la
alcoba en'pos de Conchita; pero, de improviso el ;uido de unos pies que arrastraban acicates hízose oír en el corredor, y hasta la habitación llegó la voz de Zúfiiga, que llamaba
á su esposa.
Conchita tuvo un momento de estupor; mas,
en seguida, como quien adopta una resoluci~n
suprema, corrió hasta e~ ,guard~1-rop.a, lo abri.6
violentamente, y empuJo á su mter10r al capitán, que había permaneci~o indeciso también,
de pie en el centro de la pieza.
- Creí llegar todavía á tiempo-dijo el alférez.
--Pues sí que llegas-respondió Conchita,
apagando las luces de la sala y estrechándo-

***

Nada se hace sin causa, asi bajo la ley de la
raz6n como de la naturaleza.

***

El acuerdo de todos los intereses se forma
con la oposici6n del de cada uno.

Cuando el carro de Dios se bambolea
Y el látigo del viento al bosque azota;
Cuando en la entraña de la nube brota
El rayo, todo luz como la idea;
Cuando el trueno iracundo tabletea
Y el ronco mar se encrespa y alborota,
Sobre la tempestad vibra la nota
Que lanza un ave ansiosa de pelea.
El paladín alado lucha y sube,
Toca en las cimas de la negra nube
Y canta sin temor y sin desmayo.
Que es el alci6n, en su triunfante vuelo,
Como el genio creador que halla en el cielo
Trono en la tempestad, cetro en el rayo!
M. R. BLANCO-BELMONTE.

�e

~~ ~~~~~~~~~~~~~~,~
.

•

•

j

•

-4;1.N _Q
.

.

DE

. .

..

.

..

.

·.

.·G·E RMAN·=
-----ti

St. GEB.lYU.~ 1

Del Dr. LATOUR BAUMETS. París.
.

•

TONICO

RECONSTITUYENTE -~·

Con extracto ue aceite de bacalao "Morrhnol"-Ictiol-kola y estricnina.
Cura Anemia, Clorosis, Escrofula, Raquitismo, Reumatismo,
Enfermedades de la piel, etc.
. .
TómcoPoderoso Para Convalcscientcs. Tnbercnlosos y Enfermos del Corazon.
.. .
Tonificar el sistema nervioso y reconstituir la sangre es volver á la vida y recuperar el uso de todas sus facultades. EL VINO DE SAN GERMAN por sus atractivos y poderosos componentes, por sus asombrosas curaciones, es el Vino Tónico
reconstituyente más recomendado por todas las celebridades médicas del mundo; lo
certifican los profesores de la Universidad de París y de la Escuela Nacional de 1'Ie..
dicina, de }léxico.
:l&gt;r. lfoc:¡ue JY{acouzef.

:l&gt;r. jjandera.

:l&gt;r. ifafael .Cavisfa.

"He usado con excelentes resul" Hablendo experimenta do en al• tados el VI NO DE SAN GERMA.N
EL VI NO DE SAN GER:\IAN, es
gunos enfermos el YD,O DE S.A.~ en casos de Usis pulmonar, de a ne- una buena prep:ua.cl6n, tónico Y reGERMAN, lo recomiendo como un rula y de enfermedades cr6nicas de constituyente, lo he emplea.do siembuen t6nlco y reconstituyente."
la piel."
pre con buen éxito.
DR. RAFAEL LAVI STA,

DR. BANDERA.

Subdirector y Profesor de Cl1nlca
Profesor de Flslolo:t!a de la EsE xterna en la Escuela Nacional de cuela Nacional de )le&lt;licioa de Mé·
México.
xico.

:l&gt;r. 1{. JY{acias.

~r. )danuel qufiérez

JliJj
~~

11:..ro

La especial composición del VI·
NO DE S.\.~ GEIDIAN en el que se
a d unan los reconstituyentes, los tónicos neuros ténicos y cardiacos,
a l lctbyol, hacen de esta preparación una. de lns ruÍlS adecuadas al
tratamiento lle las enferrui-dades, en
las que predomina la pobreza de
sangre y el debilitamiento del lndi•
v!duo.

"La. composición rlrl YI~O DE
SAN GER:\I.\N, ~arantizn sus buenos efectoa y aquí. ,lon,le tanto
abundan las enfl'rmt'clntle!; por de•
bill&lt;lad en la. uutricl6n. e!&lt;pero que
i&lt;erl\ de pos.'l':a utilidad para el
público."
DR. R. :\UCL\.S.

DR. R OQUE MA.COUZET.
Catedril.dlco de la Escuela. Naclo
nnl de Medicina de México.

j)r.

~

Recomiendo el Vl¡\O DE SAN
GER) lAN, como útil y eficaz en las
enfermetla&lt;les que causan profunda
debilidad en la economla; as! como
en las anemias, tuberculosis, atrepslas, etc.
DR. CARLOS TEJED.\..
Profe~or de Cllnica. infantil en la
Escuela ~- de Medicina ele México.

if. JI. oe firel/ano.

:l&gt;r. fi de qaray.

..

He t1!'nclo en ,·arios de mis enfer·
mos rl \"1:-.ODE S.\~ GER){A); y
lo corn;idcro una nw&lt;litlna excclen•
te: es un tónico po1leroso. de s:1 bor
a::-radahle Y muy etkaz para los ané·
mico!'. linfí1ticos. tuberculosos. con•
exC'elentes para los di,ersos e:statlos nilest·lentcs y enfermos del cora·
patológicos.
, zón en gen&lt;&gt;ral.

EL YI:-SO DE S.\.INT GEil)!AI~
es una feliz comb\naoión acepta•
ble por su gusto 6. todos los enfermos y tiene propiedades curativas

r
DR. MANUEL GUTIERR EZ.
E.'
Profesor de Oustetricia en la Escue•
la N. de :\[ecllcina de :\léxico, l\Ilem- Profesor adjunto de Cllnlca. exterhro de In Academia. de :\Iedlclna., na. de la Escuela ).aclonal de :\ledl·
~Iédl&lt;-'O ele! Hospital de San Andrés. cina de México.
)

~ i=~t]I~

j)r. Carlos 7ejf!oa.

..

.AA,.~~
fOt!:"-Mei!JWl,ltll,

~~e~eii~e

_ FONDO

Rl~AADO COVAHRUB1AS

A.. DE GARAY.

Proft'sor ele Anatomfn en la E!&lt;·
cnc&gt;la ::--nt'ionnl de :\le1llclna, Clru•
jnno de los Hos¡iitnlt•s .luárcz y Es•
p:1 iiol. Prc•i-;ltleote de la Societlad
:\l&amp;lica "Pedro Escobedo," etc.

�,

..
•

\

\•

•

\

1
1

\
\

1
1

\

\.

1

\

•

t

~¡

.,

¡

/

1\

'
•

l

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98417">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98419">
            <text>1902</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98420">
            <text>9</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98421">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98422">
            <text>26</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98423">
            <text>Diciembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98424">
            <text>28</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="98441">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98418">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 2, No 26, Diciembre 28</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98425">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98426">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98427">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98428">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98429">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98430">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98431">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="98432">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98433">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98434">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98435">
              <text>1902-12-28</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98436">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98437">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98438">
              <text>2017689</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98439">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98440">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98442">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98443">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="98444">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="2477">
      <name>El Valle de Orfont</name>
    </tag>
    <tag tagId="2475">
      <name>Epidemia de Mazatlán</name>
    </tag>
    <tag tagId="2478">
      <name>Fiesta de las piñatas</name>
    </tag>
    <tag tagId="2473">
      <name>José F. Godoy</name>
    </tag>
    <tag tagId="2474">
      <name>La mestiza</name>
    </tag>
    <tag tagId="2479">
      <name>Monumento a Morelos</name>
    </tag>
    <tag tagId="2480">
      <name>Noche Buena del Capitán</name>
    </tag>
    <tag tagId="2472">
      <name>Romanza de ultratumba</name>
    </tag>
    <tag tagId="2476">
      <name>San Louis Missouri</name>
    </tag>
    <tag tagId="2471">
      <name>Sentimenteros</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
