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                  <text>Domingo 25 de Enero de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

LL MUNDO ILUSTRADO
ANO X•••TOMO 1.--NUM. 5

Subscripción mensual foránea, SI 51&gt;
ldem. ldem. en la capital, Sl.2S

MEXICO, fIBIURO 1" DE 1903.

Gerente: LUI~ RtYf~ ~Pl ~ll0LA

Director: LIC. RAFAtL Rfl't~ ~PINDOLA.

Vista del exterior con parte de los carros para guardar las mieles

La industria en Sinaloa.
EL INGENIO AZUC ARERO DE "ELDORADO."
Los sefiores J oaquín Redo y sus hijos Joaquín, Diego y Alejandro han establecido en
el Distrito de Culiacán, en las
márgenes del río de San Lorenzo, un ingenio nzucarero
en su hacienda «Elclorado.»
En este Ingenio se hará la
primera zafra en los primeros
días del mes de Febrero pr6ximo. La maquinaria de esta fábrica de 11zúcar es la más grande de la República; con facilidad pueden molerse 600 toneladas de caña en 22 horas,
produciendo más 6 menos
4,000 arrobas de azúcar. Toda
la maquinaria es de lo más•
moderno que f:e conoce; el
motor es de 500 caballos y
cada uno de los seis rodillos
del doble molino pesa 20 toneladas.
La fábrica producirá azúcar granulada de euperior calidad y de aspecto llamntirn.
Cuando llegue á ser posible
la exportación de azúcar de
México para los Estados Unidos, ningún otro ingenio del
país podrá efectuarlo más ventajosamente que el de los sefiores Redo y Cía., porque el Ingenio está situado á 12 ki16metros del embarcadero.

Exterior del ingenio azucarero " Eldorado."-En construcción.

En este Ingenio se hará el acarreo de la caña con locomotora de vapor; la vía férrea tiene, en sus diferentes direcciones, 7 millas.
Las calderas son del sistema más moderno
conocido y tienen 1,500 caballos de vapor.

***

El Estado de Sinaloa, se ha considera-

den hacerse y se hacen hasta ci neo cortes deun plantío, siempre remunerativo, y porqueson sanos los lu¡rares en donde se produce la.
caña. Contra todas e8as ventajas hay un inconveniente de grandísima importancia: falta
de brazos para la agricultura, porque el Estado ele por sí mismo es despoblado y se trabajan en él numerosas minas,
ne~ocios que pueden reportar
jornales mucho más altos que
la agric-ultura.
No cube duda de que entre
nuestra prorl ucción agrícola.
susceptible de producir artículos ele exportación, después del tabaco, vendrá el azúcar.
El señor Don Joaquín Redo fué el pri111eru en explotar
la inJ ui-tria azucarera en Sin a loa, Estado que produce
ho.v máo &lt;le 600,000 arrobas de
azúcar y que probablemente
dentro rle algunos años producirá má,: del doble.
Una buena parte de s u producci6n se vende ya en Chihuahua y Durango.

***
Acarreo de uno de los rodillos del molino de caña.

do como el que reúne condiciones más favorables para el cultivo de la caña, porque pue-

lnduclablemente el ingenio
á c¡ue aludimo,; eHtíÍ llamadoá
ser, para la Industria en Sin a•
loa, un i mpulso tanto más
palusible cuanto que permitirá á innumerables operarios encontrar en él
ocupaci6n y gitnar!'.e la subsistencia.

Stñor 6tntral Don francisco f 1tñtdo
Jacal que ha servido de habitación
construyen el ingenie.

á los ingenieros que

Almacén para el azúcar del Ingenio.

6obernaaor '1d Estado at stnatoa.

'

�Domingo lo. de Febrero de 1903.

La Mujer yla Super-hembra
Jules Claretie el aplaudido director del Teatro Francés tie1~e un pensamiento cuya lectura arrastra ó, interesante:-; reflexiones : &lt;CEl hombre y la mujer, en el arte como_ !:'1_1 el amor,
efectúan un cambio de sus sentim1entos respectivos, y siempre hay un~ mujer en la obi:a
de un hombre, como hay siempn, un hombie
en la obra de una mujer.,&gt;
E l pensamiento es sugestivo y es h~rmos~;
¿será igualmen te cierto? .... .. Porque s1 la verdad es un factor poderosísimo de 13: b~lleza,
no puede decirse que le sea un factor 111d1spensablt:. El apotegma de Boileau e,; hermosC!,
pero no es cierto. «Rien n'est beau que le vrai,
le vrai seul est aimableJJ .. .. .... y hay much~s
quimeras, muchos ensueños, muchas mentiras que sun un portento de belle~a.
Tal vez bien visto el pensamiento de Claretie sea t;n hermoso'ensueño. Para acercarlo
á la verdad convendría, quizá, hacerle algunas
modificaciones tales, verbigracia, ~orno la de
suprimir los a;tículos indeterminados, á :fin de
obtener en la idea una representación «abstracta,&gt; de esa reprocidad de los E.exos que se supone. Es verdad que Claretie sólo la supone
en el amor y en el arte; pero el amor y el arte
son fue rzas tan poderosas y tan ubicuas, q~e
están y gobiernan en la vida t?da. Reconocido esto ¿será cierto el pensamiento'?
Con;iene examinarlo por partes. Creem~s
que la divinizaci?n de la muj~r es un sei:t.1miento que palpita t,n el corazon de la vieJa
h umanidad y constituye una potente palanc-a
para nuestras ambiciones, para nue:itros ensueñ os, para todos nuestros_ a~·dimi~ntos. Tal pa~
rece que Carl yle, al escribir su h bro «Los l:é
roes » que tanto se lee y tanto se medita, quiso
fort~lecer nuestro pensamiento en un_ fuerte
baño de individualismo. Pero ...... ¿quién escribirá «Las heroínasJJ?.. ... Debe hacerse; debe cantarse el triunfo de la juYentu&lt;l, ~e la
belleza, de la gracia, el triunfo todo de la idealidad femen ina alentadora del pecho humano,
engendradorll. ;n él de grandes y fecu ndas rebeliones, pobladora incansable de la mente que
crea y sostén perenne de la voluntad, que
triunfa! Vemos a l héroe, ya sea f:anto, apos,tol,
guerrero, legislaclor ó poeta, y ol\'idamos a la
heroína que vivf', palpita y pi~nsa dentro de
él. Podrá decirse que la Beatriz clel Dante_ Y
la Laura del Petra:rca pudieron no ha.1.Jer existido, sin que ~or ello clejasen de crea,1· el _uno
su «Divina Comedia)) y el otro sus langu1dos
y deliciosos sonetos; pero Beatriz y Laura son
símbolos del «eterno femenino)) que Goethe,
más :filósofo y menos exclusivista, supo p~·o•
clamar ante tos ho11,bres como una ver~ad mnegable. La Yenus I nspiradora es siempre
abstracta, aún cuando á las veces ap3:rez?a_encarnada. en crea.tura mortal y trans1tona, la
mujer, como musa inspira~l?r~, e~,eterna Y
abstracta., por virtud de la divm1za_c1_on femenina que palpita en el alma de la vieJa humanidad.
Tiene razón Claretie en una parte de su pensamiento. Es cierto que la mujer-no una rouje'l'-está siempre en la obra del hombre. La
mujer ejerce sobre el hombre, de mo?o con~tante y con fuerza ineludible,, Ulla v1r~ud dinámica y graduadora que no solo proviene de
-su profundidad sentimental, sino también.del
mayor equil!brio de la ni:turale~a femenina,
&lt;J.Ue es esencialmente altrmsta, a!:.'i en el º:den
moral como en las manifestaciones matenales
de la vida. Y el ejercicio de esa virtud so_bre
el hombre es la misión genuina de la muJer,
es el únic¿ concorde con sus aptitudes, es el
que sólo puede proporcionarle su verdad~r~
felicidad. Es cierto: siempre se encontrara a
la mujer en la obra del hombre.

***

La segunda parte del pensamiento de Cbretie es falsa, en nuestro sentir. En la ri:ra
ohm femenina que alcanza á ser concreta é_mdividual no se advierte ni á un hombre mal
hombre·' allí se pierde la noción del sexo Y
surge p¿derosamente el sentimiento de la es-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
pecie; el amor se_t;ansforma e1;1 caridad, alcai:iza su manifestacion más sublime, se des~?Jª
de su envoltura de egoísmo, que está teJida
con hilos de placer en el pretexto de la procre~ción, y sin titubeos ni zozobras alca1_1za _el pináculo del sacrificio y del renuncia1mento.
Las heroínas-en la acción y en el arte,-las
llamadas varonas, porque la creaci?n _perdurable ha sido eminentemente varoml, siempre
se han distinguido por esas virtudes; para la
idealización completa de Juana de Arco, la
leyenda creyó indispensable conservarla p~c~la mientras á un Pela yo jamás SP. le ha exigid¿ la mancebía; la lira erótica pocas veces ha
sido tañida. por mano de mujer ( i:iue8 l_~s corte~anas se escapan ya í~ la clasificacion del
sexo como Safo no cupo en la estrechez del
gine~eo) y cuando lo ha sid~, ~u melodía no
ha acertado á alcanzar pecuhandad de sexo Y
se ha antojado una imitación ?-ª querella !11asculina. El heroísmo db la muJer, el hermsmo
propiamente femenino, ha estacl_o s~empre dentro del sacrificio; y en este sacrificio no ha habido casi nunca el irnpulso de un hombre, y
siempre se podría encontrar el impulso de la
Humanidad.
Hemos hablado de la mujer, tal cual es, tal
cual debe ser siempre; 119 _d el tipo hembra
creado mentalmente i)or la compacta humareda del feminismo propiamente dicho, porque
«esa» ya no es una mujer, cua~ Zarathustr_a ya
no es un hombre. Y nos refernnos al femuusmo porque nos parece que la re0iprocidad
ex¡cta que supone el pensamiento Claretie,
conque iniciamos esta charla, s?I? se finge
admisihle dentro de las teortas fem1111stas, que
no son las de conceder á la mujer el carácter de un «valor» en la vida económica y de
mejorar su condición social de acuerdo ~on
sus aptitucles :fisiológicas y psicológicas, , smo
la de equipararla al hombre en tod?s los ordenes de actividad y de vida. Este ideal de la
mujer «recíproca» del hombre, idfotic-a.~1hombre de esta «new style woman,» surg10 de la
pre~ipitación del feminismo: tan perfecto (?)
pero tan imposible, como el ideal de Zarathustra del cereuro de Nietgsche. E l «super-hombre,&gt; y la «super-hembra&gt;, habrí_an menester
una «su per- atmósfera,» que no existe, para ser
viables.
.
Pero hemos dicho que sólo «se finge» adnusible la reciprocidad exacta de los sexo~ en la
obra porque la «super-hem brai&gt; para 1p;ualar
a l h'om bre, para ejercer idéntica ~ctividad
que éste y para «vencerlo,», u_na vez 1gua.lado,
&amp;iquiera por la fuerza 1~umer1~a ?el se~o !emenino «new style » tendna que 1r identificando' en lo que más pued e estar a,
se con el hombre
su alcance, esto es, en lo m~ral é intelect;1al,
y entonces perdería sus cua.hdades femenmas
tan seguramente, cuanto la a~opción del talón oro en un sistema monetario supone restricciones de acuñación y hasta demonetización de la plata· y una vez idénticos espiritualmente el homb're y la mujer, la atracción de
los sexos vendría á descansar sobre bases por
demás groseras para que p'1diera seguir existiendo influencia moral alguna de un sexo sobre el otro. La «su rer-bembra&gt;, pierde, pues,
la virtud dinámica de la mujer sobre el hombre con el hecho de haberse igualado á él,
pu~s ya dijimos qu~ aquella virtu? proviene
de cualidades esencialmente femeninas y ahora agregaremos que no son a~enas á ella _las
condiciones actuales de la vida de la muJer,
que la preservan del incesante_ gasto de e!1ergía nerviosa. Y perdida esa v11tud femenma,
la «super-hembra,&gt; no se encontrará ya en la
obra dP,l hombre; y, además, también por gasto de aquella virtud femenina, en la obra de
la «super-hembra,&gt; se debilitará el sentimiento
de la especie, y la .obra femenina irá perdiendo su peculiaridad más preciosa.

?e

*
*'*
El hermoso pensamiento de Claretie, resulta, pues, falso en una de sus partes, ya se le
analice fuera ó dentro de los ideales del feminiRrno oficial.
Más precirn y verdadero quedará en esta
forma:
«El hombre y la mujer, en el amor como en

el arte se complementan; pero mientras en
la ohr~ de un hombre está siempre la mujer.
en la obra de una mujer está siempre la Especie.&gt;,
Se de~prendería entonres de esta fórmula el
hecho de que la mujer es moralmente superior al hombre. Pero ...... ¿r¡uién ha intentado
negar eso en buen terreno?
Sí, la mujer es siempre moralmente superior al hombre; la «super-heuibra," nunca; ésta, es lo que el italiano Ferrari llamó donosamente «el tercer sexo. i&gt;

Jlsaltos dt Esgrima.

@

omingo a nterior, por la mañana,
erificaron en la Escuela Nacional Preparatoria los asaltos de florete, sable y box organi zados por los señores ProfesoTes Rafael Dav icl, Manuel B. Carrillo y Rómu-

aplaudido!', entre los que formaban la primera parte del programa.
.
En cuanto á la segunda parte, fué cubierta
con algunos otro~ asaltoR, en que se distinguieron m ucho los señores Rómulo Timperi, Angel Escudero, Rafael David (jr. ), Manuel Carri llo, Felipe Lazo y Mauricio Cazessús. ~ara
terminar, los señores Fernando Colín y Silver io Santa María sostuvieron un reñido asalto
de box.

JUAN SÁNCHEZ- AZCONA.

El Señor 6obernador de Slnaloa.

E

N lugar preferente publicamos el retrato
del Sr. G,)bernador de Sinaloa, General
D. Francisco Cañedo, á quien debe Mazatlán en las aflictivas circunstancias por que
atraviesa, much os y muy importantes servicios.
La solicitud con que el referido funcionario
a.:udió en auxilio del puerto al iniciari,;e la
epidemia, y sus gestio_nes en bien d_el Yeci ndario amenazado, son digna!'! &lt;le elop:10, pues en
su empeñ o de ayudar á las autoridades sanitarias al mejor éxito de sus trabajos y de impartirá los habitantes de la ciudad infestada,
toda la protección de que era capaz, ha permanecido allí, aun á riesgo del contagio, para
vigilar más de cerca el cumpl imiento de las
medidas encaminadas á la extinción del mal,
y para promover, en favor de la clase menesterosa cuanto ha estado de su parte. La Leaislat~ra de Sinaloa acordó llamarlo á Culia~án, alegando que su presencia en aquel punto se creía indispensable, en los momentos en
que el número de inmigrantes y la miseria de
la gente del pueblo podía originar graves
trastornos, y el Sr. Gral. Cañedo, comprendiendo que su estancia en Mazatlán era más
importante toda\'ía. se excusó de cumplir tal
disposición rogando á la Cámara la revocara
en vista de'que no podía apartarse del puerto
sin grave peligro del ordei1 y de la salubridad
pública. Esta actitud del Sr. Gobernador le
ha conquistado muchas simpatías.
Nosotros, al publicar el retrato del distin·guido gobernante, no hacemos más que honrar á quien honor merece.

MARIO
Esclavo de insaciables amuiciones
que lo lanzaron contra el orbe en guerra,
de su bogar y su patria se destierra
el :fiero vencedor de los teutones.
Superando asechanzas y aquilones,
toca su nave en la africana tierra,
y el gran proscrito pensath-o yerra
á solas por las líbicas regiones.

LA "MURALLA."

lo Ti::nperi, con el laudable propósito de allegar
fondos para las víctimas de la epidemia rein ante en Mazatlán.
La fiesta, que fué presidida por el señor
S ubsecretario de Instrucción Pública, se verificó en el patio de «paf'a1ites» con\'enientemente arreglado para ello. y resultó en extremo
interesante. E n el cehtro del patio se levantó
la plataforma en que debían dar1&lt;e los asalto¡:,
colocándose á un lado, bajo un dosel de peluche rojo, la mei:;a destinada á la prei:;i&lt;lencia.
E l acto dió principio con la «muralla,» saludo correctamente hecho por los alumnos de
sPgun&lt;lo año, y con un asalto de florete que
ejt'cutaron, cou 1:otahle df'f:treza, los jóvenes
César Pedrazi y Juan Ruiz E¡.;parza. Los alumnos del Colf'gio Mili tar José Alf'si r y Francisco Montafio ocuparon def'pués la plataforma
entablando un asalto á ~n blf' que llamó mucho
la atención de la con('u rrencia. A éste, siguieron otros m:altos en que demo:;:traron sus habilidades, en el manejo del florete, los señores
F rancisco 'i'ilontaño y Mauricio Cazessús, y en
el del sable, los jóvenes Eduardo Prieto y Souza y Gustavo Garmendia, alumnos del Colegio
Militar. Este fué uno de los números más

En f'l intermedio de la primera á la segunda parte del programa, las niñas David y
Landgrave hicieron una colecta de fondos entre los conc-urrentes á la fiesta, reuniendo más
de cien perns que entregaron al señor Subsecretario de Instrucción Púolic-a y que se destinan á las víctimas de la peste negra.

Mu~oz LLOSA.

Cuaodo pasa, la tierra resplandece
Esparce claridad su blanca gasa:
'
Todo se alumbra en torno; y me parece
Que pasara la luz cuando ella pasa.
Cuando entra, un fragante cinamomo
Parece que en la estancia floreciera:
T?do se alegra y se perfuma, como
81 acabase de entrar la primavera.

***

***
En el gran teatro del mundo el apuntador
es el amor propio.

Asalto de f lorete ent re los Sres. Rafael
David (jr.) y Manuel B. Carri llo.

••••••••••••••••••••••

Blanca estrella que irradiara
su imágen en fuente clara
tal en ellos tu alma vi·J '

PARA UN ÁLBUM

La simpatía es la llave de oro que abre todos los corazones.

En los primel'os días del mes pasado, se ~eri:ficó en Querétaro la dist.r ibución de prem10s
á los ven..:edores en el Concurso Artístico abierto últimamente en aquella ciudad. á iniciativa del Sr. José Germán Patiño, Director de la
Academia de Pintura.
La exhibición de las distintas obras de arte d uró del 21 de Diciembre al 1~ de Enero,
ca'l culándose en más de 5,000 el número de
visitantes que en ese período, relatframen~e
corto, recorrieron los salones de la Exposición.
Entre las obras que en traron al cor,curRo,
había convenientemente clasificados, trabajos al'óleo, acuarelas, esculturas y dibujos,
que fueron muy elogiados. En el ramo de
composición original (al óleo) obtuvo el primer premio el Sr. José F. Frías, que presentó
el cuadro titulado «La Vocación de San Juan
y Santiago;,&gt; en el de Paisaje, la señorita Aurora GueYara, y en el de «Acuarela» la se?0·
rita Ofelia Montes de O(:a. De estos prem10s,
el primero fué ofrecido por el Sr. Gobernador,
el segundo por el Sr. Obispo, y el tercero por
el Ayuntamiento de Querétaro.
En cuanto al ramo de escultura, se otorgaron recompensas á los Sres. Diego Almaraz
Guillén, por un cristo en marfil; y Manuel
Muñoz Fuentes, por una «Dolorosa» en blanco; y menciones honorífic-as á los Sres. Federico Mosqueda y Braulio Rodríguez.
Además de las personas mencionadas, obtuvieron menciones honoríficas y «accesits~
las señoritas Ana y Guadalupe Balvanera,
Sofía Alvarez, Aurora y Consuelo Guevara,
Herminia Héfferan, Dolores Martínez, Dolo-

Qué profeta, ni qué Fabios!
llorosas entonces vilas
que hablaban como sibi1as
lo que callaban tus labios .. .... .

ANTONIO GóMEZ RESTREPO.

Más seguro es conducirse bien en la vida,
cuando se comprenden racionalmente la~ consecuencias buenas y malas de las acc10ne~,
que cuando sólo se creen según autoridad
ajena. .

QUERETANO.

1\Ie recuerdas sin reFabios
que en horas bien intranquilas
lloraron, ¡sí! tus pupilas
nuestros íntimos agravios.

CESAR .J.

«¡Anda, le dice al mensajero aciago,
y di le á tu señor que á l\lario viste
sentado entre las ruinas de Cartago!»

EL CERTAMEN ARTÍSTICO

mitntras Clorabas

Mas, como un cisne travieso
quiso mi alma darle un beso '
y tus lágrimas bebí!

Rudo lictor, en que piedad no existe,
partir le ordena con hostil amago;
y el héroe, alzando la mirada triste,

Domingo lo. &lt;le Febrero de 1903.

Todo el a z ul tlel cielo está en sus ojos
En sus trenzas, el oro de Tbolumes
'
Y entre sus labios húmedos y rojos
Toda la miel y todos los perfumes.
ALEJANDRO

P ARRA:M.

Asalto entre los j óvenes César Pedrazi y Juan Ruiz Esparza.

••••••••••••••••••••••

res Ruíz y María Gutiérrez y alaunos
otros
0
artistas y aficionados.
'
La :fi~sta de distribución de premios se vi6
concurrida por lo m!ts granado de la sociedad
queretana.
En el presente número damos á conocer algunas ~e las ?bras presentadas al concureo;
prometiendo a nuestros lectores publicar en
las próximas ediciones de «El Mundo Ilu;trado» l~s foto~r~ffos de otros de los princi¡,ales
trabaJos artist1cos.

�Domingo lo. de FebTcro de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Yd.? Pues de la manera más extraña.
Un día estaba en mi despacho, abrumado de
trabajo, porque aunque trabajaba de la mañana á la noche, nunca conseguí estar descansa-; do, cuando empezaron á venirme ~nos pensamientos, así, así.. .... como oscuros ...... ?omo
los que vienen en el sueño..... . Que me 1ba_á
convertir en mono de cristal; que ese cambio
-Deténgase, Feñor, deténga;:e; ¿no ve que
me quiebra'? gritó á mi lado una voz angustiosa.
Me volví apr1&gt;suradamente y me encontré
con un hombrl', alto, fornido, de mirada inteligente, que i:;e deshacía 1&gt;11 ceremoniosas cortesí:as. Pensé que no era un loco como los demás que acababa de visitar, y le tendí la mano que él e1&lt;trechó afertum;a.mente. Yo, ú mi
ve~, estreché la su_,·a; pero al sentir la presión
de mi:i declos, mi hombre gritó con el espanto
pintado en el semblante\
- No tan fuerte, señor, no tan fuerte, ¿.no
ve V d.?; y al mismo tiempo me mostraba una
tablilla que ll1&gt;vaba suspendida al cuello, en
donde sólo se l1&gt;ía esta palabra: «Frngile."
-¿.Qué significa eso? pregunté en inglés al
guardián q11e me acompaiiaba.
-Nada, 1111&gt; contPf'tÓ, que e., te pobre loco
cree ser de vidrio, y ve en cualquiera que se
le acerca un peligro para su integridad.
Me simpatizó aquel hombre, y de.:eando
trabar ron,·er.:aciún con él, formulé algunas
excusai:;, y le interrogué sobre la manera como
se había operado aquella extraña transformación de cuerpo humano en cuerpo de cristal.
-Eso, re:-ponclió mi entre,·ii:;taclo, es la cosa más sencilla ch·l mundo, y si Vd. tiene la
paciencia necei&lt;aria para oírme, se la contaré
punto por punto.
Acepté con gusto, y él continuó:
--Vd. quizíi no i-;epa que yo soy un abogado con bufete eFtal,lecido en la Villa de Ramos ...... Pues l,ien, allí vi\'Í con mi familia,
tranquilo y feliz, hm,ta
que comenzó á entrarme
esta enfermedad. ¿Cómo ■
fué eso, me pregunta ■

Domingo lo. de Febrero de 190J.

que aquella gota estaba incrnstaC:a en mi c:irne.
Creí volverme loco; corrí al lado de mi espoi,a y mis hijos, manifestándoles mi desgracia,
y no me ditron crédito; insistí, les mostré el
dedo en que temblaba aquella gota blanca, y
me dijeron que nada veían. Me creyeron atacarlo de enagenación mental, y á pesar de mis
protestas de que estaba cuerdo, perfectamente cuerdo, me obligaron
á encenarme en mi cuarto ....... .

•••
Allí noté la segunda
gota ele vidrio; era gruesa, como hueso de avellana, y estaba implanta da en la precisa base del
ta16n. Ya .:abfa yo que
allí la hallaría: la voz
que hablaba clentro de
mí me lo había dicho.
Llamé á mi familia para mostrarle esta nueva
prueba de que no e~;aba
engañado, y suced10 lo
que la vez prin:era: nadie vió aquel cnstal que
yo tenía delante de mis
ojos. Todas las personas
que me rodeaban me mi-

•••••••••••••••••••••-••••
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■
■

se iba á operar esa misma tarde; que en aquellos momentos empezaba la traneformaci6n ... Me vino clara la
idea de que allí, á la extremi&lt;lad del dedo mefiique de
la mano izquierda, el fenómeno hab{a aparecido ya, y
apena,; tuve valor para mirará donde mi conciencia me
indicaba.....¿y qué cree Vd., SEñor, que encontré? ¡Pues
una gota cristalina! La sacudí con espanto; y la gota no
cayó; quise arrancarla, y me apercibí r.on terror inmenso

■

■

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•
••

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ALREDE DORES DE TLALPAM .-Chimalcoyoc.

Ch im alcoyoc.

·············•··••······································..............

raban de cierto modo, como se mira á un desequilibrado.
Pasaron algunos días sin novedad; pero la
noche del último tuve un sueño espantoso....
Sofié que aquellas gotas de cristal se extendían por todo mi cuerpo, creciendo, creciendo ...... ; que invadíafí. mis carnes, que transformaban mi naturaleza, que me convertían,
al fin en un mono de cristal. ... . .. Era de seguro Ía voz de mi conciencia la que hablaba
así esa voz que de todo me advertía y todo
adi'vinaba ... . .. Y adivinó en esto, como en lo
demás, porque al día siguiente el sueño. había empezado á realizarse: las gotas de cnstal
crecieron crecieron ...... ... ; y primero las manos y los' pies, y luego los brazos. Y. las pi~rnas, y después todo el cuerpo, se hicieron cristalinos; si Ee puede leer con ellos, como con
unos lentes .. . ..... .
Ahora ya siento el frío del vidrio aquí, cerca del ~oraz6ri .. ...... Y nadie quiere creerme,
señor nadie; todos me dicen que son preocnpacio~es. Al médico de V_i,lla de ~m~s f.ué al
primero que se Je ocurr10 ese drngnost1co y
después lo han seguido todos los d~más...... :
¡Los médicus! ¡qués ,ben los médicos de m1
enfermedad! Han llegado á decir que estoy loco y roe han traído á esta casa y entre personas extrañas para que cure.
-¿Y sufre Vd. mucho? pregunté compadecido de aquel hombre.
-¡Ah, lo indecible! me contestó. ¡~o puede Vd. imaginárselo! Eso de tener siempre
que andar cuidando esta caja de cristal.. ..... .
Que aquí un mal paso; que allá un golpecito
cualquiera; que acullá un descuido &lt;le algún
transeunte ...... Por esto último me he puesto
esta tablilla ... .... Y á pesar de tantas precauciones no siempresalgo bien librado: ¿ve Vd.
esta oreja sin su lóbulo? Pues fué un moscardón, señor, un simple mo!'&lt;cardón: pasó volando ta.n de recio y tan cerca de mí, que no
pude evitarlo: el animal chocó contra mi oreja y se llevó el lóbulo; como todo es puro cristal.. ...... .
No pude menos de sonreirme ele las ideas
de aquel hombre, y por decirle algo, le pregunté:
-¿Y no se alivia Vd.? ¿no tiene Vd. es:
paranzas de curar?
-¿Aliviarme? ¿Con qué? Los médicos me

recetan bromuros, ejercicios, baños....... .
¡tonterías! ¡algo han de hacer! ¿Curarme?
Ya no creo en mi curación. Poco á poco
me voy haciendo enteramente de vidrio
y eso no tiene remedio. Mis manos, mis
brazos, mis hombros, toda la cabeza, los
pies, las piernas, los muslos... ¿qué queda? Apenas el tronco, el pedacito donde
está el corazón; ese rinconcito querido es
lo único que está todavía sano; pero la ola
de cristal avanza y pronto no quedará nada; hasta esa islita de carne que todavía
hay en mi pecho desaparecerá, y entonces. ... entonces seré cadáver.
Sonó en aquellos momentos la campanilla llamando á los enajenados al refectorio, y el buen hombre se despidi6, diciéndome con triste sonrisa:
-Nos llaman; hasta que llegue la hora, es necesario alimentarse. Con permiso de Vd . ...
Y evitando los obstáculos y rodeando
los tropiezos, el pobre loco, serio, rígido , pesado , fuése
arrastrando penoi:amente su supuesto
cuerpo de cristal. FRANCISCO VEROU·
GO FALQUEZ.

Todo hombre &lt;l,·biera asir la idea de
que no es más que
un eslabón en la cadena de la creación,
y que á pesar de su
amor por la patria
tiene el rn u n d o
abierto ante sí para
la práctica de sus
hechos de abnegación y caridad.

*
Los autores muet~n pero sus obras
iñguen viviendo,

Jn~íaofán~~
0LLtJtR1'~

�Domingo lo. de Febrero de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Febrero de 1903.

..

El cumpleaños de Guillermo II.
BRILLANTES FIESTAS.

A Colonia alemána residente en México, celebró el martes
último el cumpleaños del Emperador Guillermo II, con
diYersos juegos de sport que se efectuaron en el Hipódromo
de Peralvillo, por la mañana, y con un suntuoso baile dado la
noche de ese mismo día en los salones del Círculo alemán.
«El Imparcial» publicó la crónica pormenorizada, tanto del

[

Evoluciones en bicicleta.

Desfile de los miembros del Orfe6n Alemán, frente á las t ribunas.

baile como de los juegos, y, por lo mismo, sólo nos limitamos á consignar en nuestras columnas las notas más salientes de las fiestas.
Lo que más llamó la atención de la escogida concurrencia que llenaba las tribunas de Peralvillo, fué, á no dudarlo, la serie de ejercicios gimnásticos hechos por los miembros del orfeón alemán, y los
partidos de pelota, á mano limpia y con cuerda, en los cuales toma
ron parte caballeros pertenecientes al Cl~b de gimnasia, divicl_ido en
dos grupos: «blancos» y «negros.,, El pnmer torneo tardó cuarenta

.minutos y el segundo veinte, resul~ndo vencedores en uno. y otro_
«blancos.» Estos juegos, que por pnmera vez se ven en México, exm
· ron vivamente la curiosidad del público, que aplaudió entusias
aquel derroche de agiliqad.
Los juegos cíclicos cqnsistieron en vistosos ejercicios á paso len
y en una carrera á 1,600 metros, que resultó muy interesante. La
automóviles fué á tres millas inglesas, y la de caballos á 500 y 1,
metros. De las dos últimas, la primera fué ganada por los cab
«Toxca,» &lt;&lt;Ponciano" y «Perker» y fa · segunda por el «Rayo,» el «E
grant,» el «Sol» y «Old Bov.»
.
La señora baronesa de Flrecker, esposa del sefíor Secretario de
Legación de Alemania, distribuyó las recompensas otorgadas á los v
cedores, de la manera siguiente: Al señor Schmidt medalla de o
como director de las evoluciones en bicicleta.-Al Club A
tico, una ei.tatua de bisquit, por Jcis juegos de pelota.los que ganaron la carrera en bicicleta, un busto en bro
de Guillermo II, y una purera.-Al vencedor en la de au
móviles, una garrafa de plata y un bastón. -Finalmente,
corredores á caballo fueron premiados con· un estuche
viaje, úµa licorera, una ponchera y unos gemelos de oro.
A la una y media de la tarde terminó fa simpática fiesta,
jando' entre los concurrentes los más gratos recuerdos.

adornado con flores, banderas y ricas colgaduras. En uno de los muros, se destacaba el
busto del Emperador, y en el opuesto, un
buen retrato del señor General Díaz.
El señor Presidente de la República se presentó en el Casino á las diez de la noche, hora
en que comenzó el baile, y en que los salones
estaban ya ocupados por uno. concurrencia tan
numerosa como distinguida. Damas y caballeros de todas las colonias extrnnjeras y de la
mejor sociedad mexicana, se dieron cita ert el
aristocrático Casino.
·
Durante el baile, que se prolongó hasta el
amanecer, la animación y la cordialidad no
decayeron un solo momento. A la media noche se sirvi6 á los convidados una cena, pronunciando el señor bar6n Von Heyking un
entusiasta brindis, lleno de cariñosas frases
para el señor General Díaz. El Primer Magistrado correspondió á ellas con la galantería y la

Guillermo II, por la Colonia alemana y por
las damas alli reunidas.
Los organizadores de los festejos á que nos

Ejercicios gim.,5-•icos.

ELLA
;,Pero existe? Quizás. En ocasiones
me parece que sí, y en mi deseo
toma formas humanas, y la veo
con todas sus hermosas tentaciones.
¡Ensueño, así'en mi espíritu te impones!
Y al llevarme á la orilla del Lelieo,
callas de mi razón el clamoreo
y miro palpitar mis ilusiones!
¡Ficción·ó realid¡¡.d, qué importa! ¡Es ella!
La que á mi cuerpo miserable envfa,
algún vigor para el combate diario;
La carrera de automóviles,

sinceridad que son tn él características1 y terminó su alocución proponiendo un brin dis por

referimos, deben estar satisfechos del brillante
resultado obtenido.

***

.

1

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la que me inunda en luz como una estrella
me hará bendecir en mi agonía
'
al Cristo del perdón y del calvario!

y

El Casino ·alemán, donde debía
brarse el baile, estaba primorosa.me
,

-La limosna fio hace más que tapar la
boca á la miseria; el trabajo y la economía la
extirpan de todo el pueblo.

•
Los automóviles.

IFRANCISCO CHACÓN.

�Primtr

Etrtamen Jlrtistico
tutrttano.

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"e~s'(~!"..
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�Do:tnyigo lo. de Febrero de 1903.

Domingo lo. de Febrero de 1903.

'.Et MUNDO n,USTR¡\DO

EL MUNDO ILUSTRADO

violetas eran para ,cNini,» su vecina, una
muchacha fresca y rosada que tenía los ojos
muy azules.
Los versos eran para nosotros. Xosotros los
leíamos y 'aplaudíamos. Todos teníamos una
alabanza para Garcín. Era un ingenio que debía brillar. m tiempo vendría. Oh, el pájaro
azul volaría muy alto· Bravo ¡bien! Eh, mozo, más ajenjo!

MAZATLAN MODERNO.
En el presente número damos á conocer
un grabado que representa lo que era i\Iazatlún hace medio siglo: un grupo de jac..'lles, y
otros en que puede apreciarse su rápido progreso y su desarrollo. Actualmente hay en el
puerto multitud de edificios particulares que
lo hermosean, buenos templo~, y dos plazas
de toros; un merc..'ldo-el "Romero Rubio,&gt;que satisface ampliamente las necesidades de
la pob!aciúri, y una plaza i:ecientemente inaugurada que ocupa el sitio más céntrico.
Entre sus paseos principales, se cuentan el
ele las «Olas Altas» y el del jardín «~fachado»
que son los preferidos. Las fiestas del Carna~
val, que se celebran alli hace muchos años
y que ahora, por la epidemia, se han suspendido, son muy notables: á ellas concurren familias &lt;le Culiacán, ·lel
Rosario, Tepic y otras
poblaciones del occidente del país.

*"'*

Principios de Garcín:
De las flores, las lindas campánulas.
Entre las piedras preciosas, el 7x'tfiro. De
las inmensidades, el cielo y el amor, es decir,
la:-; pupilas de Nini .
Y repetía el poet'l: creo que siempre e:; preferible la neurosis á la imbecilidad.
A veces Garcín estaba más triste que de
costumbre.
Andaba por los boulevares, veía pasar indiferente los h::josos carruajes, los elegantes, las hermosas mujeres. Frente al escaparate de un joyero sonrPia: pero cuando pasaba cerca de un almacén ele libros, se llegaba. á las vidriera!'&lt;, husmeaba, y al ver las
lujosas ediciones, se declaraba decididamente envidioso, arrugaba la frente, para des,, ,
ahogarse vol vía el rostro hacia el cielo y suspiraba. Corría al café en busca de nosotros,
conmovido, exaltado, casi llorando, pedía. un
vaso de ajenjo y nos decía:-Sí, dentro de la
jaula de mi cerebro está preso un pájaro azul,
quiere su libertad ....... ..

Desde entonces Garcín cambi6 de carácter. Se volvi6 charlador, sedi6 un baño de alegría compr6 levita nueva, y comenz6 un poema en tercetos titulado,
pues es claro: «El Pájaro Azul.»
.
Cada noche se leía en nuestra tertulia
algo nuevo en la obra. Aquello era excelente, disparatado, sublime.
Allí habia un cielo muy hermoso, una
campiña muy fresca, países brotados como por la magia del pincel de Corot, rostros de niños asomados entre las flores;
los ojos de Nini, húmed?s y grandes; y
por añadidura, el buen Dios que envía vol d .. l d sobre todo aquello, un pájaro azul que sin saber
an o, vo an o,
.
d l
b d 1
ta en donde quec6mo ni cuándo, amela! dentro e cere ro e poe ,
,
da aprisionado. Cuando el pájaro canta, se hacen versos alegres }
rosados. Cuando el pájaro quiere volar y ~bre l~s alas y se da
contra las paredes del cráneo, se alzan los OJOS al cielo, s~ arruga la
frente y se bebe ajenjo con poca agua, fumando ademas por remate un cigarro de papel.
He aquí el poema.
.
,
Una noche lleg6 Garcín riendo mucho y sin embargo muy triste.

***

La bella vecina habíapsido conducida al cementerio.
,. .
- t:na noticia! una noticia! Canto ultimo de m1 poema .. ~1111
}1a muerto. Viene la primavera y Nini se va. Ahorro de_ v10ktas
para la campiña. Ahora falta el epílogo del poema. Los editores n_o
se digr.an siquiera leer mis versos. Yosotros muy pi:onto tend_rf1t1
que dispersaros. Ley del tiempo . .El epílo~o, debe titularse ns1:
,De cómo el pájaro azul alzn. el vuelo al e1elo azul.»

***
Plena primavera! Los árbol~s florecidos, las nubes ros:idas en el
alba y pálidas por la tarde: el aire sua,·e que mueve las hoJaS y hace

..

••

***

EIPáia=

ro Jtzut

París es un teatro
divertido y terrible.
Entre los concurrentes al c..'lfé Plombier,
buenos y decididos
muchachos pintores,
1:;scultores, escritores,
poetas-sí, todos ·buscando el viejo laurel
verde ;ninguno más
queridó que aque) pobre Garcín, triste casi
siempre, buen bebedor
de ajenjo, soñador que
nunca se emborrachaba, y, como bohemio
intachable, bravo, improvi~ador.
En el cuartucho destartalado de nuestras
alegresreuniones,guardaba el yeso de las paredes, (entre los] esboEn la Isl a de B elvedere
zos y rasgos de futuros Clays, versos, ~stro!as ent~ras escritas en la letra echada y gruesa de nuestro amado «Pájaro Azul.,, «El Pújaro Azul»
era. el pobre Gar?m. No sa~é1s por qué se llamaba así? Nosotros le bautizamos con ese nombre.
Ello no fué un simple capncho. Aquel excelente much?cho tenía ~l vino triste. _Cuando le preguntábamos por qué
cuan?-o todos reia_mos como msensatos 6 chicuelos, H arrugaba el ceño v miraba fiJamente el Cielo ~aso, nos respondía con cierta amargura:
-_Ca~aradas: habé1e de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro, por
consiguiente.. ..

Hubo· algunos que llegaron á creer en un
descalabro de raz6n.
Un alienista á quien se le di6 noticia de lo
que pasaba, calificó el caso como una mono.nanía especial. Sus estudios patol6gicos no
dejaban lugar á duda. Decididamente, el desgraciado Garcín estaba loco.
Un día recibi6 de su padre, un viejo provinciano de Normandía, comerciante en trapos,
una carta que decía lo siguiente, poco más 6
menos:
«Sé tus locuras en París.-Miehtras permanezcas de ese modo, no tendrás de mí un solo SOU. Ven á llevar los libros de mi almacén,
y cuando hayas quemado, gandul, tus rnanuscristos de tonterías, tendrás mi dinero.»
Esta carta se ley6 en el café Plombier.
- Y te irás?
-No te irás?
-Aceptas?
-Desdeñas?
Bravo Garcín! Rompi6 la carta y soltando
el trapo á la vena, improvisó unas cuantas estrofas, que acababan si mal no recuerdo:
sí, seré siempre un gandul,
lo cual aplaudo y celebro,
mientras sea mi cerebro
jaula del pájaro azul!

El muel le y la Aduana.

--

T-

----

-------

f

· !;ai&amp;Nil-l;;-,w

1"

"""'"'--'

:nillll
MAZATLAN.-EI M ercado

***

Sucedia ta~bién que gustaba ele ir á las campifias nuevas, al entrar la primavera. El aue del bosque hacía bien á sus pulmones, según nos decía el
poeta.
sus ex&lt;:ursiones ª?lía traer ram~s de violetas y gruesos cuadernillos de maclngales, escritos al rmdo de las hoJas y bajo el ancho cielo sin nubes. Las

pe

Una corrida de toros en Maziltll n,

..

" Romero Rubio."

�Domi,ngo lo. de F ebrero ele 190:.l.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Febrero de 1903.
aletear las cintas de los sombreros de paja,
con especial ruido! Garcín no ha ido al cam·
po.
Hele aquí, viene con traje nuevo, á nuestro
afamado caié Plombier, pálido, con una risita triste.
-Amigos míos, un abrazo! Abrazadme todos, así, fuerte: decidme adiós, con todo el
corazón, con toda el alma...... El pájaro azul
vuela........ .
Y el pobre Garcín lloró, nos estrechó, nos
apretó las manos con todas sus fuerzas y se
fué.
Todos dijimos: GarcÍn, el hijo pródigo, busca á su padre, el viejo normando.-Musaa,
adiós; adiós, ~racias. Nuestro poeta se decide
á medir trapos! ¡Eh! Una copa por Garcínl

Oficial« mtxtcanos tn ti Eltrdto JlltmAn
Con autorización de la Secretaría de Guerra
y Marina, salieron rumbo á Europa los Sres.
Capitán Gustavo A. Salas y Teniente Nicolás
Martínez, oficiales del Ejército que, por una
s~ñalada distinción del Emperador de Alemama para el Gobierno mexicano, van á incor-

Entre el silencio, y la. quietud, y el frío
De la. vieja. ciuda.d, como un fantasma.,
Bajo el ojo doliente de la. luna,
Algunas madrugadas
El músico bohemio, el que tocando
En sucio bodegón la vida gana,
Cruza. las calles cabi,zbajo, solo,
Llevando entre la.s manos su guitarra.

..

Del viejo y melancólico instrumento
Maquinalmente arranca.,
A veces notas ágiles y limpias,
A veces notas lúgubres y largas:
Salpican el silencio aquellas notas
Que por entre sus dedos se desgranan:
Unas ascienden por el éter húmedo ,
Otras ruedan al suelo como lágrimas,
Y otras van á esconderse temblorosas
Como en una caverna entre la caja.

..

***

Pálidos, asustados, entristecidos, al día siguiente todos los parroquianos del café Plombier, que metíamos tanta bulla en aquel cuartucho destartalado, nos hallamos en la habitación de Garcín. El estaba en su lecho, sobre
laR sábanas ensangrentadas, con el cráneo todo roto de un balazo. Sobre la almohada había fracmentado ele masa cerebral. Qué horrible!
Cuando repuestos de la primera impresión,
pudimos llorar ante el cadáver de nuestro amigo, encontramos que tenía consigo el famoso
poema. En la última página, había escritas
estas palabras: Hoy, en plena primavera, dejo abierta la puerta de la jaula al pobre pájaro azul.
Ay Garcín, cuántos llevan en el cerebro tu
misma enfermedad!
RUBEN

GUITARRISTA

La. guitarra. es su amante. Aquel bohemio
Por ella diera el alma,
Por ella vive, y morirá con ella.
Entre las yertas manos agarrada..
En esas ho1·as quietas
Que preceden al alba.,
Cua.ndo con dulce mano ca.riñosa
Acaricia sus formas tomeadas
Y contra el pecho aprieta.el alto y duro
Pecho de la guitarra,
Como presa de extraño calofrío
&lt;~lla,&gt; febr~l, convulsa, apasionada,
Tiembla. ba.¡o la. mano del a.rtista
Vibran sus carnes y sus nervios ~a.ltan
Los bordones azotan el silencio,
'
El cobre grita. y el acero canta.

*

Por los trastes, que fingen
Una tendida escala,
Los arpegios sonoros y las notas
Circulan, suben, bajan ....
Se agitan, se columpian,
.
. Corren, giran, se paran,
Y como mqmeta. tropa. de funámbulos
Alegres ríen y en las cuerdas bailan.

DARIO.
CapitAn Gustavo A, Sala,.

porarse á ~no d,e los regimientos del Imperio.
Los _oficiales a ~ue hacemos referencia son
demas.1ado. conoCidos en Jos círculos militares
como mtehgentes y est~diosos, y es seguro que
durante su permanencia en Alemanja realiza-

*

Y las clavijas-postes telegráficosP?r la corriente eléctrica. agita.das,

S~enten que por los trémulos alambres
Circ~lll-n amorosos telegramas
Escritos en la. clave misteriosa.
En que los dos enamorados hablan.

*

.
Testigos de la escena:
La luna triste, las estrellas blancas
Los perros que en las calles merode'an
Y los serenos que la villa guardan.

ROSAS
El alma de las niñas que se mueren
de amar sin esperanza
es el aroma delicado y puro '
que esconde el cáliz de las rosas blancas.

*

Fots. Valleto.

De la mujer ardiente, apasionada
. que mata el desengaño, . '
habita el alma rosas encendidas
su embriagadora esencia derram'ando.

Y cuando yo me muera, sé de cierto
que la pobre alma mía
á perfumar irá de entre las flores
la más roja de toda la campiña.
JULIA.

Tte. Nicolás Marttnez,

rán grandes y positivos progresos en el ramo
á que se dedican.
En cuanto á la deferencia con que el Kaiser honra, una vez más, á México, habla muy
alto en pro de las buenas relaciones que existen entre los dos países.

Por fin, cuando la aurora se presenta.,
Y los astros se apagan,
Y se despierta la ciudad, y asoman
Las gentes por las calles solitarias
Con el cl!-nsancio aquel que sigue siempre
Al éxtasis de amor, ya fatigadas
Las manos y la mente, suelta el músico
A su fiel compañera., que se agarra
De su cuello y solloza., y se estremece
Con un furor de loca enamorada ....

•€

PROPINA.

N la pared de mi alcoba duerme un reloj vit&gt;jo comprado por diez céntimos, un
día de nit&gt;ve á una pobre hembra demaerada que cruzó por
mi calle llevando en
los brazos el fruto de
un amor dei;leal.
Hace mucho su negro minutero señala
· eternamente una hoia,
una hora misma, y es
á mi antojo como una
mano desconocida que
mostrase allá lejos algo cabalístico y cruel.
El minutero señala
eternamente las nueve, y esa hora maligna parece haber sido
en mi existencia la
destinada á mirar sueederse la cadena de
mis infortunios.
Eran las nueve de
la mañana cuando dejé mis lares patrios ,
por ir tras los besos
eruelesquernatan mi·y
&lt;lulcemente.
Eran las nueve de
la noche cuando Beatriz me abandon6, en
tanto que yo, con unos
buenos camaradas que
hacían versos tristes
:y cantaban cantinelas
.alegres, hablaba ele la
fidelidad de las mujeres en una d e las puertas del «boulevard.,,
Eran las nueve de
la mañana cuando un
viejo enemigo me trató de burguéR.
Y eran las nueve de
la noche cuando cerré
los ojos moribundos á
h casera que los días
&lt;le fiesta me daba pe--chent limpia y cuellos

mente en su mano huesosa una moneda de
diez céntimos, sea ó no día de nieve.
Anoche, no os extrafie, hermosa niña, vendí mi gabán único, que tanto he amatlo, por
tener diez céntimos que depositar cuidadosamente en la mano huesosa de una pobre hem-

Lo que el hombre sabe es nada en comparaci6n de lo que ignora.

..**

La educación es el aprendizaje de la virtud;
la instrncción es el aprendizaje de la ciencia.

***
La liberalidad no consiste en dar
mucho, sino d~1r en ocasión oportuna.

MERCADOS DE

LA CAPITAL-La Merced.

nU!l\'OS.

Ahora, no os extrafie, hermo~a nifia, que
-eada vez que cruza por mi calle una pobre
hembra demacrada llevando en lo;; brazos el
iruto de un amor desleal, deposite cuidarlosa-

brn demacrada cine cruzó por mi c.alle llevando en los brnzo1 el fruto ne un amor desleal.
l'HARf,ES BAUDELAIRE.

*

Así concluye el misterioso idilio
Y aquella fugitiva. serenata.
'
Es el epitalamio de las bodas
Del músico bohemio y su guitarra!
CLIMACO

Soro

BORDA.

Ml BARQUILLA.
I

II

'~iene en la mano un arpa laureada
:Y cingulo de estrellas en la frente·
v~gll; en el éter, y su huella ardie~te
fiJa rnmortales formas en la nada.

~lll;.ª en el mar st~ fijo derrotero.
.Bo,,.t al ocaso el hn"uido

Tie1;de el «velo de .Maya)) y hechizada
la realidad trnnsfigm:ar se siente;
Hebe del alm·1, un vrno fervescente
le escancia que sus penas anonada.

Rienlto ~cncarse, ten13bro!'-a y fría
1•01
a. noc 1e sm ma 1-1
•
,
,
' ana Y sm lucero.
1 1, tu, la maga de mi·
.
b · á •
amor primero
ªJª ' m1 barca para ser sn auí
,
o ,al.

¡A?! Yuelve á mí tus ojos, Poesía,
Y. el Jugo suave de la flor del loto
vierte en el cáliz que me di~te un día,

R ,

'.4hora de acíbar rebosante y roto.
¡Sirena, ven! Y la barquilla mía
lleva cantando á su ancladero ignoto.

¡Barquera, ven! Tus notas pl -·c1
me lleven por escalas m 1 d' ani eras
l
·
'· e o 10sas
a concierto de amcr de, lases feras.

~erenamente la barqui lla mía

, ,
l
' ,.,
remero
) ) a 1e a umbra Véspero la YÍa.

Adiós, cielos sin sol
.
val cabo ad.; · •
'campos sm rosas,
F'
ios rn 6 eles compañeras
&amp;zon y e, lumbreras engañosas! ,

l!l03.
RICARDO DEL MoN'rE.

LA TEMPORADA EN ORRIN.-Miss Dounie

notable ecuestre.
Mazatlin en Semana Santa.

MAZATLAN.--Pll!A do la RepCibllca.

'

�Domingo lo. de Febrero de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Febrero de 1903.

LA INSTITUTRIZ.
NOVELA POR ESTER DE SUZE.--ILUSTRACIONES DE SIMONT.
TRADUCCION DI: "U .iUNDO ILU!;TR.4D0."
(CONTINÚA. )

A medio día, antes de reanudar el trabajo, si hacía mal tiempo,
ayudaba á las discípulas en la clase misma, y sentía placer en dejar•
me rodear de su dulce simpatía, en permitir cierta familia ridad sana
y agradable entre su inteligencia y la mía.. ...... .
O bien, si hacía buen tiempo, salía invitada por el sol espléndido de eF&lt;as regioneF&lt;. Era para mí una fiesta!
Montones de nieve, en las colinas y en los campos, sin un pliegue, sin una arruga, me llenaban de encanto. Arrebujada en mi chaquetilla negra, con las manos hundidas en el manguito, los ojos llorando de frío, andaba con garbo, pisando fuerte para entrar en calor,
caminaba como euvuelta en la ligereza de la atm6sfera.
·
Mis ojos no se saciaban de tanta blanqueza y tanta calma. Sonreía al espacio, á las bandadas de cuervos que pasaban muy alto, en
un cielo tan limpio como la. nieve del campo ...... Sonreía á los pocos
campesinos que encontraba y que me interpelaban ir6nicamente á
prop6sito de la rubicundez de mi nariz.
-Ah! Ah! Señorita! Se diría que está V. probando nuestro
clima!
-Sí, amigos míos; estoy probándolo! Y me gusta mucho este
clima; muchísimo!
Con el aliento apresmado á causa de !a rapidez de mis pasos,
contestaba con esas solas palabras, sonriendo y saludando con una
inclinaci6n de cabeza. Y seguía adelante, con las mejillas encendidas, la sangre hirviente, el rostro deliciosamente azotado por el
cierzo.

XIII
Algunas veces encontraba yo á la vieja Victorina. Trataba de saludarla con afecto, pero ella me respondía, encogiéndose de hombros,
alguna frase profunda que me dejaba pensativa.
-Siga, siga V. su camino, señorita! Yo le responderé más tarde,
cuando haya visto lo que V. vale!
Un día, quise hacerla hablar más. La detuve.
-Le ruego, Yictorina, que me explique el significado de sus palabras.
Ella insisti6 en su frase, sigui6 su marcha y me dej6 plantada,
en el camino, llena de prei,entimientos vagos . .. .. .
Jamás veía ni encontraba yo á otra persona. Habría podido dedir los nombres de todos los que me saludaban al pasar. El Sr. Raibert también se me presentaba; pero raras veces: algunos domingos
cuando él a1&lt;istía á misa-lo cual, por otra parte, era muy raro-ó
bien en nuestro camino, sembrado de arbustos, que sólo á nosotros
pertenecía, puesto que iba de un lado á la casa del alcalde, y por el
otra á. la escuela. El se descubría rápidamente; yo le saludaba con
deferencia, puesto que era el alcalde: eso era todo.
La idea más remota de que yo pudiese interesarle en lo más mínimo, me habría dejado estupefacta. Jamás, desde el día siguiente
de mi llegada, me había dirigido la palabra.
En cuanto á la señora de Raibert, pregunté al señor cura si debería hacerla una visita; pero él me indicó desde luego que ella no
gustaba de trabar relación con nadie, que no sabría apreciar mi cortesía; en fin, que valía más desistir dP. la visita. Yo consentí fácil1,1ente en ello.
Sucedía también que al salir de mi1,a, alguna mamá se me acercaba para pedirme noticias de su bija. Más tímida que ésta, la mujer
h ablaba poco, y ruborizándose me decía que de buena gana me in vitaría á ir el jueves á su quinta; pero que 1&lt;SU hombre" era tan rudo,
que ella no se atrevía á invitarme. Muchas se encontraban en este
caso; otras vivían demasiado lejos.
-El pr6ximo verano había que venir á nuestra casa, señorita.
Nos daría mucho gusto verla allí.
Yo daba las gracias á unas y otras sin desdén, pero sin el menor
deseo de trabar amistad con nadie.

XIV
Sin embargo, se había formado una verdadera amistad entre el
señor y la señora Albert, los profesores de Pinet, y yo. Estaban casados: él atendía la escuela de varones del lugar, y ella la de niñas;
ese matrimonio joven no permanecía encerrado en su aldea, á pesar
del invierno, sino que hacía frecuentes expediciones en un trineo alquilado, que guiaba el esposo, haciendo sonar ruidosamente el látigo.
Un jueves los sorprendi6 una tempestad y se detuvieron en mi
casa, pidiéndome un vaso de vino caliente, por humanidad y por
compañerismo. Inteligentes, alegres, llenos de vida y de gracia, me

agradaron los dos jóvenes. Ella era de Gardamira, cerca de Marsella;:
él de los Bajos Alpes.
La primera vez su visita fué corta; pero algunos jueves más tarde volvieron á visitarme; trayéndome ella un pastel que había confe~cionado. Ella se hizo de confianza mientras el esposo i ba á recorrer el jardín y la bodega; ella me refiri6 su noviazgo, el empleo deambos en Pinet, donde vivían de amor y de trabajo, y me pintó la.
casita nueva de la escuela, que amaban tanto como si fuese de ellos.
Regres6 el joven trayendo un haz de ramas secas.
-He encontrado esto por alli, señorita. ¿Lo quiere usted para
su fogón?
-Lo que es la costumbre-exclam6 la joven riendo.-Como es.
él quien se ocupa de esto en nuestra casa, cree que aquí también será
lo mismo.
Me eché á reír con ellos, y recibí las ramas secas, diciendo, extrañamente imprE&gt;sionada:
-¡Deje usted! Es un verdadero servicio...... ¡Cuántas veces mefalta un poco de leña!
El quedó contento, y me preguntó si en algo más podía sermeútil. Y cuando su esposa me decía:
-¿Entonces no la veremos á ui;ted por allá hasta el p róximo verano, María Teresa?
El, sin saber el mal que podía hacerme, le dijo:
-¡Eh, hija! La señorita no tiene á nadie que la ponga como á
ti en el trineo y la lleve por dondequiera. ¿O quieres que vaya á piede Chavoux á Pinet?
-Es verdad. ¡Usted está sola, querida señorita!
La joven se puso en pie, me estrechó las manos al despedirme yme acarició con una mirada compasiva. Sentí vago rencor hacia aquel
que me había hecho recordar mi soledad absoluta.
El joven insta16 á su m ujercita en el trineo, la cubrió con un
abrigo, me dijo adiós é hizo chasquear su fuete. Parti6 el trineo, dejando tras sí una nube de polvillo de nieve.

s.- ·

***
Regresé á mi saloncito, que me pareci6 muy vacío; pero esto dur6 poco. Mi soledad no me pesaba aún; más bien me agradaba, 6 quizá ya no la sentía.
El cura, que me estrechaba la mano todos los domingos, y hundía sus ojos de confesor hasta el fondo de los míos, podía aún sondearme con su mirada terrihle.
Amaba yo mi apacible habitación, sin desear nada fuera de ella.
Mis amigos &lt;le Pin et no regresaron; s6lo me escribieron dos 6 tres veces, diciéndome que aguardaban mi visita al llegar la primavera. Era
todo. Estaba yo absolutamente sola!
Solo Phrasia me veía con frecuencia. La buena mujer parecí&amp;
tenerme gran cariño. Desde mi arribo, había ella tomado la costum·
bre de hacerme mis compras cuando bacía las suyas. Se detenía al
pie de la ventana de la clase y llamaba. Abría yo; le daba mi pequeña lista y el dinero.
Si las nifi.as, ocupadas en un trabajo ya señalado, me daban
tiempo, Phrllf;ia por fuera y yo por dentro teníamos una corta charla en voz baja.
'
Las golondrinas, en otros años habían anidado bajo el techo de
la escuela. ~hrasia me daba consejoA sobre lo que debía hacer para
que en la primavera próxima regresasen allí mismo las golondrinas.
Ella me hablaba todavía de la criada de .M. Broadel- el cura -su
rival en fe_licidad, á los ojos de la poblaci6n: la una, declarando que
esta ha meJ?r en casa del señor cura que en la del señor alcalde, y la
otra sostemendo lo contrario.
, . -~ sin embll;rgo, no hay comparaci6n! me decía Phrasia con
com1ca 1mportanc1a. -En casa de un cura se fastidia una mortalmen·
te.-Después ...... debe una recibirá gentes de poco más 6 menos á
q_uienes aloja el santo varón. Sé algo de eao, yo, que durante largo
tiempo estuve colocada en casa del Abate Chavard de San Román.
Ah! Aquello acabó por cargarme, se lo aseguro! N~ me hablaba dos
palabras semana!es. Siempre correteando por los caminos, cuando no
moilela!ldo ~gur1llas de barro. No digo yo que el trabajo sea feo: al
contrario! 81 hasta ha ganado medallas de oro en u11a exposición de
Gre1~oble; y yo, á fuer de ignorante, me quedaba pasmada de CJ?e
pudiese hacer tan bellas vírgenes y tan bellos Jesuses ....... Pero ¡d1a·
blo! prefiero la casa del señor Raibert. La señora tiene mal carácter,
no hay para qué ocultarlo, pero, con todo, es agradable. Y el señor
lo mismo. Y se carne bien. Y á veces reímos durante las veladas del
invierno, Mi6n, la otra criada y yo. La charlatana no hubiera acaba·
do nunca.

A veces me ocurría ~~terrumpirla, interesada por algú,1 detal le
que me llamaba la atenc1on.
-¿l\Iodela, pues, figuras en barro el Abate Chavard? Se podrán
ver?
-¿Por qué? Yo la llev~r~. si Ud. quiere. Le &lt;lará mucho gusto
al pobre AbaU;. ¡Parece fast1d1arse tanto el pobre, allá arnbnl
~lla quena contarme la soledad del Abate.. ..... Pero mis niñas
se ag1tabau en la clas!'.
.. -La dejo, mi buena Pbrasia, veo que ellas han acabado su ejer&lt;:1c10.
qE'rré la ventana. DH1icada á mis nifia¡a, se me olvidaron las golon~rrnas, los yesos del Abate Chavard, las historias de tantaR institutr!ces de,los alre?edores, que Phrasia comenzaba siempre. sin llegar pmás a concluirlas.
-Sus cuadernos de dictado, Feñoritasl
. L~s dulces cari_tas de líneas curvas, las buenas mejillas frescas,
se mclmaban estudiosamente sobre los cuadernos abiertos
Yo dictaba lentamente.
·
Las plumas rasgueaban. Daba el sol contra los vidrios. A veces
en ~l fo,ndo _de Jl!i jardín, precisamente en el momento en que hacia
él d1r1g1a mis miradas, los espesores de la nieve se fundían á los rayos del sol.
.
Yo amaba el prodigio que realizaba la luz, fundiendo los lechos
mm aculados.
;\fi C?razón, ~ fuerza .~e paz, n~e parecía fundirse también como
aquella meve, baJo la acc1on de un suave calor.

En tanto que las mnas rcpa~aban su trabajo mi cerebro se
oaupaba, de combitiar el orclt•n de las ocupacione::1 que venían después_:_((como hacer el almu~rzo; dar una puntada al crespón de mi
corp1i:io, que estaba descosido; las muestras que pondría en hermosa
l~tn~ mglesa, en los cuadernos de las niñas, para la lección del día
s1gu1ente; una carta _al señor y á la señora de Cairol; y esto, y aquello ......... tenía yo t1em po para todo'?
l\Ii frente se erguía, orgullosa de tanto trJ.bajo.
-Ya repasamoi:;, señorita.
-Comience lJ'd., pues, Rosalinda. A ver la primera frase.
La pe9ueña ob~der:ía. Su voz infantil, vacilante, me encantaba.
Lo_s dia_s demasiad~ cortos ~1? dejaban desconsolada por no ha~er tem_do ~1e1~1po ~ufic1ente. V1via en una especie de plenitud ó de
mconF&lt;c1cnc1a 1nfi111tamente agradable.
Un día, me pareció que despertaba ......... Lo noté un domingo,
al atardecer ........ .
(CONTINUARÁ.. )

�ªrcn1.1.~

. s~

clt;~1úc~.

Cf 41

)"'A,

..

· EL MUNDO ILUSTRADO
ANO X•••TOMO 1.--NUM. 6

MEXICO, UBRERO ¡ DE 1903.

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Cierente: LUI&amp; Rtl't&amp; &amp;PINDOLA

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,¡.,.--.J...,

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Conservado por el método de M. Pasteur. Prescríbese en las molestias del
estómago, la clorosis, la anemia y las convalecencias; este vino se r ecomienda á las personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á los niños.

AVISO MUY IMPORT.a}¡TE.
El único VINO auténtico de S. RAPHAEL el solo que tiene el derecho
de llamarse así, el solo que es legítimo y de que se hace mención en el
furmulario del Profesor BOUCHARDAT, es el de Mrs. CLEMENT y Cta.,
de Valence (Drome, Francia).-Cada Botella lleva la marca de la Uni ón de
los Frabricantes y en el pescuezo un medallón anunciando el "CLETEAS,"
Los demás son groseras y peligrosas falsificaciones,

POR UNA PARTB

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de ''Cruz Roja" Tehuacán, y por otra la alción purgante de las misi.nas Aguas, mantienen al intestino en un estado poco á propósito para la formación de cálculos.
Solicitamos Agentes activos fn todas las poblaciones de
importancia del país_

.Negociación de ~ guas Minerales de
"Cruz Roja." Apartado 128--Tehuacán, Pue·
bla.

el Quijote.
Cuadro de Fabrés.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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