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                  <text>Domingo 12 de .i}bril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

describir en todos sus detalles, se
descubrió á sus ojos.
Estaba el padre Jerónimo acostado en el duro jergón, con la vista
clavada en el t,echo y rezando;contra su pecho y con las dos manos
fuertemente apretaba un Crucifijo;
por sus amoratadas mejillas á raudales las lágrimas se deslizaba.o;
en su rostro, cadavérico, fácilmente se advertían las huellas de titánica lucha con la. conciencia.
Cuando oyó abrir la puerta, volvió á ella su tétrica mirada, y viendo á sus visitantes, separó del Crucifijo una de sus descarnad as manos,
v con ella les indicó que se acercasen; ellos le obedecieron, y una vez
que los tuvo junto á él, con una voz
entrecortada por los sollozos y apenas perceptible, comenzó diciendo:
&lt;Hermanos: siento que mi vida
por momentos se extingue, y creo
no me quedan los suficientes para.
contaros un secreto que no quiero
llevarme á la tumba, y el cual es la
causa de mi muerte; la conciencia.
me mata; oíd, pues:
&lt;Hoy hace cinco años conocí en la
aldea á una. hermosa campesina, de
la que mi corazón se quedó prendado; desde que la vi la amé, pero no
con amor vulgar, sino con una pasión ciega, avasalladora. Varias
veces la ofrecí mi amor, que ella
nunca quiso aceptar, mostrándose
conmigo esquiva y desdeñosa. Así
transcurrió algún tiempo. Como yo
no podía contener en mi pecho aquel
amor que me devoraba y la inmensa tristeza proporcionada por los
desdenes de la mujer á quien con
loco frenesí quería, buscaba en la
hermosa soledad del campo algún
alivio para mi citiga desesperación.
&lt;Al caer de una de esas tardes
estivales, en que el sol, al ocultarse
en su oca.so, tiñe el cielo con rojos
matices, volvía yo á mi aldea, después de haber dado en el bosque
expansión á mi amargura. Por una
senda que .blanca serpentea entre
los verdes prados, vi hacia mí venir una enamorada pareja; ella era
la mujer á quien yo adoraba; él era
uno de mis hermanos, al que yo más
quería .... ¡pobrecillo! .... &gt;

~; i

··E. .•:....;;·.

Al llegar aquí no pudo continuar;
rompió á llorar como un niño. El
padre Prior, viendo que el fiaa.l de
su existencia se aproximaba con
pasos agigantados, procurócalmarlo con dulces palabras de caritativo
consuelo y le mandó siguiese. El padre Jerónimo continuó diciendo:
&lt;Al pronto vi que era mi hermano; mas después, los rugientes celos
que en mi pecho se agitaban n1;1blaron mi vista, y sólo sentí una rnsa-

ciable sed de sangre y de venganza
Saqué de mi faja un ancho y agud¿
puñal; me abalancé sobre él.. .. , y
en su pecho lo clavé hasta el mango .... ; cayó herido en tierra .... ; y
al caer, pronunció estas palabras
que no be olvidado y que en toda~
partes escucho: «¡Miserable!. ..... ,
&lt;¡Caín!. ..... : me has matado..... ;
&lt; pero te perdono.&gt; Entonces, en el
momento de verle caer, volví mi
vista hacia ella y la vi con sus ojazos penetrantes clavados en mí·
aquella mirada me dió miedo y eché
á correr á través de los campos
creyéndome siempre perseguido po;
la sombra de mi hermano, que incesantemente me gritaba: «¡Misera&lt;ble! .... , ¡Caín! .... : me has mata&lt; do .... ; pero te perdono.&gt; Más que
de estas palabras, que ya empezaban á morderme la conciencia, huía
de aquella penetrante mirada que
tanto miedo me causó.
«Largo tiempo corrí, siempre huyendo, siempre creyéndome perseguido. Y a de noche JI egué aquí;
llegué á esta sagrada mansión; y
no atreviéndome á llamar, creyéndome que la profanaría si entrase
en ella para ocultar mi crimen, caí
rendido en la puerta, y escondien•
do mi cabeza.entre mis manos, lloré;
sí, largo tiempo lloré; mas escuché
lejano el galopar de unos caballos
que hacia aquí venían; supuse que
era la justicia que me buscaba como al asesino, y poseído uel terrible miedo que invade el alma de
todo criminal después de babel' saciado sus instintos de hambrienta
fiera, llamé, me a.bristeis, y como
un nuevo fraile profesé.
«Desde entonces, desde que ma\é
á mi hermano, no he tenido un momento de 1·eposo; desde entonces mi
conciencia cruelmente muerde mis
entrañas, y poco á poco ha ido minando mi vida, hasta que ya hoy se
terminará y con ella los sufrimientos que la torturaban ...... &gt;
Terminadas estas palabras, con
efusión y entusiasmo besó el C1·ucifijo · dió un tenue suspiro, y después
dti pronunciar dos nombres, expiró.
Et padre Prior, vol viéndose á los
demás monjes, les dijo: &lt;Ha comeliido un horrible crimen, mas no era
un criminal; tenía un alma hermosa. y un corazón muy noble; s_u conciencia bastante le ha castigado;
Dios le acogerá en su seno.
«Marchemos todos á la capilla á
rezal' por un mártir del amor y de
su propia conciencia.»
La campana del convento _lanzaba al aire los tl'istes y agomzantes
tañidos que á los muertos se dedican, y al mismo tiempo,_ tod?s los
monjes pensativos y s1lene1osos,
como s¿mbras que del mundo huían,
se encaminaban al templo por un
largo y obscu1·O claustro .... . .

• 1

De su agujero, muy obscuro. sa.
lió un día la Muerte.-¿A dónde irá
la implacable?, dijo, al verla pasar frente á su mansión de luz, la
noble Piedad.-Y con la inquietud
que se apodera del bueno ante el
presentimiento de que algo malo se
va á realizar. la Piedad se fué detrás de la siniestra aparición.¡Qué contraste ofrecían la vieja negra, envuelta en sombras, y la dulce deidad, cruzada de brillantes
rayos!
Cuando la hubo alcanzado, díjole:-Muerte, ¿á quién vas á matar
ahora? - Todavía no lo sé. Voy
en busca de mis predilectos. Si quieres, acompáñame, y verás que no
destruyo vidas al capricho, sino
que elijo cuidadosamente gente buena.
La Piedad se estremeció.-¿Qué
entendería. la Muerte por gente
buena·~
Dicho esto, continuaron las dos
su marcha invisible pol' el mundo.
A cada momento la muerte dirigía
miradas oblicuas á la Piedad, como
burlándose de ella y de su impotencia para consolar á los homb1·es en
su miseria irreparable.
De súbito, un vasto edificio surgió ante las dos. Era un manicomio.
-Muerte-dijo la Piedad.- ahí
tienes centenares de infelices, en
plena inconciencia.. Y a no s?n racionales. De esta triste mansión no
salen sonidos articulados, sino gritos espantosos. Los unos son locos
de atar, los otros idiotas incurables.
La Muerte meneó la cabeza:
-Esta gente no es buena, exclamó. Sigamos.
Llegaron á un hospital de leprosos.
-¡Desventurados!- dijo la Piedad. ¡Qué ho1Tible situación la de
estos enfermos! Se van pudriendo
en vida. No están muertos y, para
ellos ha empezado ya la descomposició; orgánica, la putrefacción.
Están infestados y envenenan el aire que los demás respiran.
-Esa gente no es buena-repitió
la muerte.- Continuemos nuestra.
marcha.
Llegaron á un edificio, construido
todo de piedra y hierro. Era un presidio.
-Ahí tienes-exclamó la Piedad
-todas las variantes del crimen,
hecho carne y hueso. En esos presos se ha encarnado la maldad humana. No hay infracción que no
tenga representante~ dentro de esa
penitenciaría:- Ase~10C?s, ladr?nes,
violadores mcendiar1os, falsificadores. Esa' es la escoria social. Si
se desbordara, todo lo ahogaría
bajo su ola de cien?:
Por te1·ce1·a vez d1Jo la Muerte:
--Esta gente no es buena. Yo nv
gozo matando locos, leprosos ni
bandidos.
'
-¿A quién quieres matar, pu~s?
-preguntó ansiosamente la P1e-

ALBERTO DE MARTOS.

Madrid.

FUNERARIA.
Cava, buen sepulturero,
al golpe del azad?n,
una fosa. Anda ligero,
.
porque en ella enterrar quiero
una pálida ilusión.
·Te asombra que se haya muerto,
. te'.1
si c.ayer hermosa 1.ª vis
Pues ve su despoJo yerto . . ••
·Ay! sólo el dolor es cier~o
torque la vida. es muy triste.
El llanto de mis pesares
cubra ese negro cajón;
lluevan rosas á millares
y gardenias y_ ~za11:ares .. • •
¡era virgen mi 1lus1ón!

Vestido con blusa de debajo cambiable para niñas de 5 á 7 años
Traje marinero para niños de 8 á 10
años,

Vestidito casacón, para niños ele 1 á
2 años.
Vstidito campana aplegadillado, para
niñas de 2 á 4 años.

SALVADOR GUTIERREZ

NÁ.TERA·

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dae1.

Y a se fué mi bOñadora,
tendió el ala mi quimera,
y hoy en la tierra que mora
echa, 'amigo, en buena hora
la paletada p0strera.
Mas oye, sepulturero,
toma otra vez tu azadón,
abl'e la fosa ligero,
.
poi·que en ella también quiero
sepultar mi col'a.zón.

Domingo 12 de Abril de 1903

t

-Yo quiero matar á gente que
ame y sea amada, por_que so0: los
únicos dichosos. ¿No dlJO el Ci:1sto,
en el más admfrable de sus sermo·
nes que son bienavénturados los
que' aman? ¡Adelante!
La Piedad se estremeció por segunda vez.
Siguieron I a ruta y en un punto
se detuvo la Muerte. Puso su mano
l'Ígida sobre la Piedad, y le se~aló
una casita que había en el cammo.
Era un albergue muy modesto. _La
embellecían dos criaturas; una mña
muy blanca, de ojos colo1· de cielo,
de cabellos de color de oro. Ella
estaba sentada en las piernas de

Vestido con pliegues cosidos y cuello de encaje.

una joven, casi niña, morena, de
ojos brillantes, de cabellos negros.
¡Qué contentas estaban las dos!
La niña reía á carcajadas. La
joven no cesaba de sonreír. Las dos
vestían siempre del mismo ~olor.

Preferían el blanco y el rosado.
Su::. trajes eran sencillos y bonitos.
La familia de ambas niñas se recreaba en ellas, y las cuidaba y
contemplaba con tel'nul'a indecible.
Ellas eran el encanto de los 541yos.

Vestido con cuello-hombreras.

Ellas embellecían todo aquel lugar.
Regaban sus arbolitos. Echaban
agua y alpiste á Jos dos pajal'itos
qu~ tenían: un m1r~o, regalo de una
am!ga., y un cana.r10, regalo de un
amigo.

�Domingo 12 de Abril de 1903

EL MUNDO ILUSTRADO.

im..,

es de este mundo! He destruido la
casita alegre. He desolado corazones que amaban y que siempre recordarán con;dolor, con melancolía
profunda, á la niña blanca de cabellos de oro y á. la joven morena
de cabellos negros.

de ando á salto .. . . de mata. ¡Ah!
confiese usted que mi suerte es mucho más triste. Yo no sé dónde nacen ustedes l~s mariposas; he oído
á u_n naturahsta muy sabio y muy
ma¡adero, que viene aquí todas las
tardes á. estudiar la naturaleza no
sé qué cuentos de larvas y cri~álidas; pero á mí nadie me quita de la
cabeza que ustedes no nacen en la
tierra, sino que bajan del cielo ... .
iY por eso son tan felices! He notado que después de las tormentas de
verano apare_cen ustedes muy numerosas en el aire azul. ..... y es sin
duda, que el arco iris se desha¿een
mariposas ..... .
-Veo que tiene usted una imaginación de poeta.
-¡Como que ando en cueros!
¡Iba á pre&gt;seguir el sapo lamentando su triste suerte y ponderando
la felicidad de los seres que nacen

ARTURO MORA.

LA LLUVIA.
Rompe sus collares
De aceradas cuentas
La lluvia tediosa,
Y en tristes cantares
Y baladas lentas
Mi fastidio glosa.
Sus finos cabellos
Cuelgan en manojos
De a.tambres sutiles,
Y el dolor tras ellos,
Húmedos los ojos,
Muestra sus perfiles.
Lúgubre, doliente,
Mi fastidio lloras,
Lluvia, lluvia vana,
Y tediosamente
Las triviales horas
Tu rueca devana.
Finges con tus notas
Querellas extrañas,
Rezos conventuales,
Y corren tus gotas
Cual grises arañas
Sobre los cristales.
Echado en la alfombra
De obscuros florones
El lebrel bosteza,
Y su larga sombra
En los corazones
Tiende 1a tristeza.
Porfiado, porfiado,
En la calle suena
Tu repique lento,
Y su son cansado
Traduce mi pena
Y mi aburrimiento.
EFREN REBOLLEDO.

Vestido con alto cinturón y guarnic ón de sesgos.

¡Qué tranquila, cuán apacible la
casita aquella! ¡Qué atmósfera de
oaz y de contento se respiraba allí!
Ni ambición de honores, ni ambición de riquezas, ni ambición de
placeres. ¡Cuán alegre la casita!
La Muerte miró fijamente aquel
cuadro pacífico y bello. De p1·onto
se volvió hacia la Piedad, que lo
contemplaba con amor, y le dijo:
-¡Voy á conclui1· coa tanta felicidad! Aquí encuentro lo que buscaba. Esta es la gente buena.queme
gusta.
En vano suplicó la Piedad, en
vano lloró, en vano deploró su impotencia para desarmar el odio de
la incansable destructora. Como el
rayo cayó la Muerte sobre la casita al~gre, y se llevó á la. niña, desolando á los que la amaban. La
ausencia de la niña entristeció la
casita, pero todavía había en el~a
sonrisas placenteras. Pasó algun
tiempo, muy poco. Un día apareció
inesperadamente la Muerte y se llevó á la joven, acabando con la casita alegre.
Y como la Piedad tuviese la visión de más serenas regiones do
moraban contentas, muy unidas y
abrazadas, el alma de la niña Y. !'ll
alma de la joven, la Muerte le d1Jo
con su palabra de hielo:
-Buenó, que sean felice_s a.llá
arriba, ¡qué me importa! ¡M1 remo

;

Paletó-saco, m~io largo,

Cuando en nuestro amor soñando
Tras tus placeres corremo's
'
Siempre,. corazón, tenemos'
Que retroceder llorando
Un bien que pronto perdemos.

Yo apRgo las antorchas
De la brillante orgía.
Yo en sus licores vierto
Mi emponzoñada hiel;
Y o los tiernos amores,
Llego á romper un día;
Yo descanso en el fondo
Del cáliz del placer.
El rayo dela luna
Que sobre el mar ,·iela,
Alumbra suavemente
Mi blanca aparilJióa;
Y o velo en los sepu le ros
Donde ninguno vela,
Y lloro, donde nadie
Para llorar llegó.
Descanso junto al lecho
Del pobre desterrado;
Junto á la humilde cuna
Del huérfano infeliz;
Después de una derrota
Contémplame el soldado
Entre escombros y muertos
Errante discurrir.

stradivarius ...... ¡Y todo para que
dancen ustedes en giros caprichosos por el aire ó para ar1·ullar s_u
sueño! No, lo que es para mf y mis
congéneres, no se tornarían á bue_a
se"uro este trabajo. ¡Ah! ¡qué íehce; son ustedes las mariposas!
¡siempre de jolgorio! ¡Y cuidado si
se reiralan con mieles y perfumes!
-Y usted, ¿no es dichoso'?
- ¿Cree usted que puede ser dic~oso un sapo? ¡El ser más desgrama·
do de toda la fauna! Para nosotros
no hay más conciertos que los ch_arcos, ni más diversión que los eJercicio's acrobáticos de las ranas.
Mientras ustedes lucen brilla.ates
trajes de raso, nosotros andamos ..¡
¡ya lo ve usted! ¡en cueros vivos.
En el banquete de la vida no tenemos cubierto; ¿ni cómo habían de
admitirnos en un i.stado tan poco.••
presentable·! ¡Ay! en nuestro «me·
nú&gt; ao figura.u las rosas . . ..
- Pues al alcance de ustedes están......
.
-i.Y qué sacamos con .eso, s1 carecemos del arte oecesarlú para extraer su dulce néctar? ¿Quiere uste~
desdicha mayo1· que la D?estra? Si
yo hubiese nacido mariposa, sus
nectarios no tendrían secretos Pª!'ª
mí, y después de una orgía de m1e·
les en el cáliz de una rosa, me bañaría en las ondas lumino,as del espacio, lejos de este negro lodo don-

bellos, como las mariposas, cuando
vió acercarse cautelosamente un
niño al brillante insecto ..... .
Quiso advertirle del peligro que
corría; pe,·o aquel pequeño verdugo no le dió tiempo, y, rápido como
el pensamiento, asió de las blancas
alas á la mariposa y la clavó con
uo alfiler en el arbusto en flor.
CA SIMIRO PRIETO.

Buenos Aires.

EC Jfn6EC DE CJf tJUStEZJf.

Constante compal'íero
Del hombre que padece,
Del que se aturde y goza
Tenaz perseguidor,
Ante mi frío rostro
Su rostro palidece,
Lo mismo en el palacio
Que en lóbrega prisión.
Cuando el vuelo levanto,
¡Qué negro es mi cortejo!
Formado de memorias
E imágenes de amor,
Helados corazones,
Miradas sin reflejo,
Risueñas esperanzas
Que la verdad mató.

Yo be visto entre los sauces
Del negro bosque umbrío,
Cruzar como ligera
Y blanca aparición,
Un ángel que humedece
Sus alas en el río,
Y al compás de las ondas
Levanta su canción.

Delirios que encantaron
Del hombre la existencia,
Proyectos que mostraban
Hermoso el porvenir;
Labios do se aspiraba
De amor la grata esencia,
Y hoy se contempla negra
La huella del sufrir.
Cuando-en las tardes vago,
Todo esto me acompaña,
Todo esto asedia al hombre
Que me encontró al pasar.
En lágrimas ardientes
Mi corazón se baña,
Y el ser que me dé abrigo
Debe ta.mbien llorar!. ...
Y pasa .... y á su paso
Las flores se estremecen,
Las tórtolas suspiran
Y llora el manantial:
En sus ligeros tallos
Las rosas palidecen,
Temiendo de su seno
E l hálito glacial.
Y pasa .... Ay! á mi frente
Sus labios han tocado,
Su voz á mis entra.ñas
Cual dardo penetró.
Las noches y los días
Ligeros ba.n pasado;
Mas la tristeza horrible
Dentro de mí quedó.
El hielo de sus al as
Por siempre heló mi frente,
Lo amargo de su acento
Impregna mi canción.
Si entre brindis y risas
Me aturdo loca.mente,
La tristeza me avisa
Que yo su esclavo soy.
Pór eso entre la arena,
Sin brillo y sin esencia
Mis versos van cual flores
Que el huracán tronchó,
Creciendo en los abrojos
De una árida existencia,
Brotando de una frente
Que la tristeza heló.
LUIS PONCE·

DECEPCIONES.
Llora, pobre corazón,
La inclemencia de tu suerte;
Llora al ver que se convierte
El cielo de tu ilusión
En un abismo de muerte.

Pequeño biombo con bordado al punto
plano.

Pues no a.di vino tu anhelo,
Que en el realismo del mundo
Un herror convierte el cielo
De la dicha, en un profundo
Abismo de desconsuelo.
Llora ese error,pero aprende
Al sentir sangrar tu herida,
Que ea el fango de esta vida
Nunca el amor se comprende.... .
Por eso pronto se olvida.
MANUEL M. DE CASTRO.

Llora tu er-ror, pero aprende,
Al cicatl'izar tu herida,
Que entre el fango de la vida,
Lo que el alma no comprende,
Pronto.... . muy pronto se olvida.
Fuiste torpe al esperar,
Forjándote una quimera,
Que quien nunca supo amar,
Ni comprenderte, pudiera
Morir antes que olvidar.
En tus locos devaneos
'un paraíso forjabas
De amor: más ¿por qué olvidabas
Corazón, que tus deseos
sobre el agua dibujabas?

Iaclínaose á su paso
Las tímidas violetas,
Los nardos y los lirios
Su blando aroma da.n;
Detiénense las brisas
Balsámicas é inquietas,
Detiénese en las rocas
La voz del huracán.
Y ó la hora en que enmudecen
Los ecos de la selva,
Cuando en ocaso vierte
Su luz postrera el sol,

Si nada de esto pensaste
Cuando en el Edén florido
De tus amores sol'íaste
Llora tu tiempo perdido
Llora el bien que no alc~maste.

Vestidos de paseo, vista posterior.

Yo be visto hermosas niñas
De frentes virginales,
De lánguidas miradas,
De voz angelical,
Doblarse al soplo mío
Cual pálidos rosales
&lt;.:uyo verdor secara
Siniestro vendaval.

Vestido con blusa de distinto color.

bomingp 12 lde Abrll. de 1903

¿,Por qué tu sueño, que fuera
La causa dA tu contento
Toraóse luego en torme~to?
Porque tu ideal sólo era
Sombra de tu pensamiento.

- ¿Sabéis mi nombre? dice:
Llamároome .... tristeza!
l\li frente coronaron
De flores sin olor:
Cuanto hay ea este mundo
De gracia y de belleza,
Se abate, se marchita
Cuándo lo toco yo!

Chaqueta-saco sin cuello, guarnecida
con soutache.

ILUSTRAí&gt;ó.

Que el alma guarda entre abrojos,
Trocando nuestros amores
En un siglo de dolores
Por un momento de antojos?

Antes que en neg-ro llanto
La noche al mundo envuelva,
Del ángel misterioso
Se oye vibrar la voz.

Sapos v mariposas.
-Hija, ¿ va usted al baile'.'- dijo
un sapo á una mariposa blanca, de
alas de raso, que se había detenido
un instante, como fatigada de su
vuelo, en un arbusto en flor.
-¿Por qaé lo dice usted?-preguntó la mariposa, juntando las
,das y dejándose m€Cer por el céfiro
en una de las más flexibles ramas
úel arbusto.
-Pues lo digo por ese traje het·moso que luce usted y que le habrá
costado -un dineral.
-¡Bah! así he venido al mundo...
-¿Vienen ustedes las mariposas
al mundo en traje de baile~ ¡es claro! su vida es una perpetua fiesta.
En cuanto amanece Dios, empiezan
las músicas en los nidos; y ea cuanto abren sus párpados las estrellas,
comienzan los grillos á afinar si.s

MUNDO

¿No pensaste que en la vida
Se recibe año tras al'ío,
Por cada ilusión perdida,
Un amargo desengaño
Que abre en el alma una herid&amp;?
Pañuelos de bolsillo.

¿Ignorabas cómo hay flores

Bordado al punto de talla

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 12 Id.e Abril de 1903

ELECCIÓN DE CASA.
Uno de los factores más impoctantes para la salud, cuando se escoge habitación, es la atinada elección de sitio en que aquélla está
colocada.
El clima el rumbo á que cae su
fachada, 1~ altura de los pisos_, la
altitud en que está colocada (si en
valle, ladera ó cima),las porciones
de agua que existen á sus alredeaores, y su calidad de lagos, ríos,
pantanos,charcas ó estanques, etc. ,
y la naturaleza de su suelo, todo
debe ser considerado.
Sabido es que varían en las localidades la severidad de los rayos
del sol la dirección del viento, la
temper~tura y la humedad atmosférica, y de ahí dependen las cualidades ó inconvenientes de una residencia.
Conviene saber que los cuartos
con vista al sur son más calientes
que los que caen al norte, pero que
mientras en éstos la temperatura es
constante, en aquéllos varía sin cesar.
Las casas situadas en los bosques ó rodeadas de arbolados espesos y altos son mal sanas á causa de la humedad; mas si el bosque
está situado á un lado y á corta
distancia de la finca, aquél le proporciona abundante oxígeno, la
defiende de los vientos fuertes, sin
privarla del beneficio de los rayos
solares.
Debe evitarse cuidadosamente escoger habitación junto de fábricas,
hospitales, minas y grandes almacenes, pues en ellos se desarrollan
gases y partículas muy pequeñas
de polvo, muy nocivas para lasalud.
Los pantanos, charcas y e3tanques de aguas mue1;'tas son mal~s
vecinos porque el aire húmedo, y1ciado á menudo por las emanaciones de materias vegetales y animales en descomposición, acarrean
consigo el paludismo, la malaria y
toda suerte de fiebres por lo general mortíferas. En las tierras tropicales y subtropic~les, d_onde los
vientos reinantes m provienen del
norte ni son fríos, tales depósitos
de aguas estancadas pueden llegar
á hacer inofensivos los pantanos,
plantando en su vecindad árboles
de eucaliptos; y en las zonas templadas se puede obtener el mismo
resultado, basta cierto punto, por
medio de las plantas llamadas vulgarmente &lt;flores del sol.&gt;
El aire húmedo, cuando es frío al
mismo tiempo, es más dañoso que
el húmedo caliente; y el aire ~uy
seco en las babitaciones,es también
nocivo. Esta circunstancia se nota
claramente en los cuartos de la:s
casas de clima frío, que por el rigor del tiempo es necesario ~alentar, bien á vapor, por medio de
agua caliente ó por estufas calorí:feras ú hornillos.
El aire calentado por medio de
hornillos de~ pasar por un depósito de agua antes de entrl!-r en la~
habitaciones, siendo lo meJor tener
en cada una de éstas una gran vasija con agua. Lo mejor de todo es
mantener las habitaciones frías y
bien aireadas, pero en los climas
rigorosos eso es imposible. El que
abrigándose puede resguadarrse ~el
frío sin necesidad de calor artificial' goza de excelente salud.

1
1

•
•
Bordado para aplicaciones.

J:ttrilla
No siempre amor prepara
De rosas sus cadenas,
Ni están de fruto llenas
Las ramas del placer.
De ti ya me separa
Crudo deber tirano;
Tu rostro soberano
No be visto desde ayer.
En vigilancia activa,
Junto al arnés y espada,
Sólo el pensar me agrada
Que atiendo al común pro;
Y mientras que festiva
Pasas la noche ufana,
Velando po1· Rosa.na
Paso la noche yo.
Mi pecho apesadumbra.
Del sitio la aspereza
Si alivian mi tristeza
Los brazos de esa cruz.
La negra. estancia alumbra,
Del que rendido te ama,
La vacilante llama
De moribunda luz.
Sitial de tablas duras
Y capas protectoras
Con:fot·tan pocas horas
Del día que ayer vi;
Y entre armas y. armaduras,
Caballos y guerreros,·

A ti vuela, señora,
Mi amante corazón.

Dos fieles compañeros
Descansan junto á mí.
¡Descansan!.. ¡Ah! Su pecho
Está de amor vacío,
Y yo siento en el mío
Abrasador volcán.
¡Descansan, y en mi lecho
Yo agito mi quebranto,
Y turbo con mi llanto
Los sueños que tendrán!
Si cedo al sueño, un eco
De pronto me despierta
Y del cansado ¡alerta!. ...
Escucho el largo son;
O el relinchido hueco
Del alazán brioso,
Que aumenta estrepitoso
El cóncavo artesón.
Al que apartado gime
De tus divinos ojos.
La vida es toda enoJOS
y á aborrecerla voy,
•
Si tu ,beldad no imprime
En mi ánimo la calma;
Si como teme el alma,
N~ vuelvo á verte hoy.
Mas ya á mi lecho dnro
Su rayo el sol envía;
Ya dora el nuevo día
Mi lóbrega prisión:
Y del recinto obscuro,
Donde penando mora,

i

•

JUAN DE LA PEZUELA.

(Cona.e de Cheste.)

RECETA DE COCINA.
BUDIN EMPLUMADO.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver,:Kansas Cíty, St. Louis, Chicago, New York,
San Franci11co y Los Anueles

Para hacer este rico budín, que es
uno de los mejores postres en las
mesas europeas, se mezclan una taza de mantequilla derretida y dos
de polvos de azúcar, tamizados.
Después de bien batidos, se agregan á una taza, no muy llena, de
almidón de trigo, otra de leche y
dos de harina flor, á la cual se hayan echado con anticipación ~os
cucharaditas cafeteras de &lt;Bákmg
Pówder.&gt; Incorpórese todo y añádase una cucharadita de extracto
de naranja; acomódese la mezcla
en una tortera honda untada de
mantequilla, y déjese cocer por media hora en el horno templado.
Una vez cocido el budín, se le hace una corona con siete claras de
huevo batidas y polvo de azúcar al
gusto; volviendo . á ponerse en el
horno por diez mmutos.
SOPA Á LA JULIANA
Se toma igual cantidad de zanahorias, apio, lech?ga, acederas,
guisantes y habas tiernas, se reI:i-ogan en manteca con unas roda¡as
de cebolla, se echa después caldo
del puchero y se cuece á fuego lento, y después viértase sobre rebanadas de pan muy delgadas.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. JlrZObispo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York,
Ha.ce pocos dia.s que se pra.ctlc6 la
apertura. del testa.mento del Ilustrlslmo
Sr. Arzobispo Don Pa.trlclo A. Feeban
en la. eluda.el! de Chlcago, Illlnols. La
,ortuna. di dlstlDKUldo prelado ascendió a, cerca de $125,000 oro americano;
y segdn el Inventarlo que se ha pub-lea.do, los bienes que dejó fueron como
Jlgue:
Dos p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compal!la de Seguros sobre la. Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada. una, ó sean. . • •$50,000
Dividendos acu~ulados SO·
bre una d'e las póllzas. . 9,829
Otra p0llza de seguro. · • • 14,0~
Acciones en efectivo Y en
Bancos. . , . . . . . . 37,000

PARA CURAR UN RESFRIADO tN UN DIA
Tome las pastillas Launtea de Bromo-Qnlnlna.
Bl boticurio le devolverA 10 dinero II n'! se cnra.
La firma B, W. GrOTe ■o baila en cada ca¡lta.

!

I'

t•

oro
ro
0

oro
or0

Entre la.s dlsposlclones del se!lor Arzobispo, en au testamento, se hicieron

México D. F., marzo 3.-Siempre he he~ho y sigo haciendo ID: uy
buena apreciaci6n de la Emulsi6n
de Scott de aceite de hígado de
bacalao prescribiéndola constantement~ en mi cli~ntela, por el
buen resultado que siempre he
obtenido con su administraci?n,
desde hace quince años_ que ~Jerzo mi profesi6n de médico y cirujano.
Las anteriores palabras fueron
escritas y firmadas por el doctor
Manuel S. Izaguirre.

,,t'

1'

"

l!stas:

A su hermana, sellorlta Ka.te Feeh•:~
que estuvo siempre con l!I basta
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,0~
oro de una de las póllza.s de seguro
a, la se!lora Anna A . Feeba.n, viuda de
se!lor doctor Eduardo L • Feehan, hermano del se!lor Arzobispo, $25,000 oro
de otra. de las póllzas, Y $5,000 ºp
r o/~
efectivo· a, la Academia de San a r •
clo de éhlcago, de la que es precepto·
ra su hermana, Madre Maria Catallna,
$10 000 oro de la tlltlma póllza; a, la
esc~ela • 'Santa Maria' ' de ensel!anza
prli.ctlca para va.rones, de Feehanvlll:;
Illlnole, que era la Institución por
que mlls se interesaba. el sel!or Arsoblspo, se entregaron los $4,000 reatan·
tes lle la 111tlma pólls&amp;.

¡

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w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Francisca, llilm. 8 11 Wláxlca,

l

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

1.-Elegantísimos vestidos de paseo, propios para señoritas.

Explicación dt
nutstros grabaaos.
Número l. De verdadero buen
gusto y airosísimos poi· su modernista y elegante confección, son los
cuatro vestidos que representa este
grabado. Todos son apropiados
para séñoritas de talle esbelto 1
deben llevarse en paseos vespertinos. Aunque á primera vista parece complicad a la confección de estos

trajes, no lo es en realidad, pues
para ella sólo se requiere un buen
gusto en la elección de_la~ aplicaciones, que son de enea.Je irlandés,
seda rameada, gasa vaporosa y
cintas de terciopelo. También contribuye en gran manera la. elección
de la tela, que debe_rá ser ~util, propia para la estación primaveral.
De preferencia deben anq uirfrse colores claros, que son los más apropiados para rostros agraciados y
talles gentiles.
Nuestras simpáticas lectoras de-

ben también fijarse muy detenidamente en los g1·aciosos y elegantes
sombreros de estos figurines. La
moda actual es muy estricta en lo
que se refiere á los sombreros femeninos, pues éstos no deben cubrir el
peinado, sino antes bien, ayudar al
lucimiento de éste. En la mayor
parte de los tocados femeninos, y
sobre todo, cuando el cabello no es
muy abundante, es preciso llevar
&lt;crepés&gt; que abulten el peinado y
contribuyan á hacerlo de gran vista. El cabello debe llevarse lo más

suelto posible, excepto en tocados
especiales en que es preciso sujetarlo y restringirlo. Esto último
viene á constituir una estética especial adecuada solamente para
cierta clase de rostros.
,8
Número 2. Para paseos campestres son apropiados los vestidos
que representa este grabado: Los
laterales son de paño color claro,
encubridores del polvo y de sencilla y vistosa confección. El del
centro es para amazonas y se confecciona con cheviot color obscuro.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <name>Dublin Core</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 15, Abril 12</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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