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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo de 1903.

que con mi amiga
no aliviaré.
N. F. DE MORATÍN.

SOLEDAD.
I
Declina el día. ..... .
Es la hora melancólica en que se
perciben esos vagos rumores salidos del seno de la tierra y que parecen el estertor de agonía. de las
cosas creadas ..... .
¡Todo muere!
Hasta el astro rey, hundiéndose
tras la~s montañas y difundiendo
sus últimos rayos, parece la cara
de un muerto ....
¡Oh tarde majestuosa! Al ~ontem:
plarte, siento que se dulcifica mi
ser y que mi alma se recoge y vuela por un instante en alas de ensueños extra.humanos. ·

EL MUNDO ILUSTRADO.

himno de gratitud á su omnipotente
Hacedor.
Sus labios murmuran una. plegaria.. Después, obsesionado por un.a.
idea. dolorosa, se levanta. suspirando:
-¡Ay de mí!, ¡cuán dulce resuena
aún en las profundidades de mi _alma. su adorada. voz! ¿Por qué, Dios
mío me privaste de mi única felicidad' sobre la tierra?
Llorando siempre, llorando lágrimas acerbas, dirígese á una habitación herméticamente cerrada.
Con mano insegura abre la. puerta
y penetra. en la. estancia con el respeto con que se entra. en un santuario.
Un olor capitoso de flores fresca.~
y secas sa.tu.·a. la. atmósfera del pequeño cuarto, parecido á una tumba por el silencio y 1~ lobreguez
que reina en él. Este m~smo pensamiento debe asaltar, sm duda., la.
mente del anciano; porque, estremeciéndose de pies á. cabeza, ~orre
á abrir una ventana. Los últimos
resplandores de la tarde pen~tran
por ella súbita.mente, p~od~ciendo
una maravillosa combinación de
matices.
.
Pero ¡ah!, lo más digno de admiración es el retrato de una hermosa
joven cuya fisonomía parece animada'en aquel instante por la refracción de la luz. Los OJOS del anciano se clavan ansiosos en ella, Y
los de ella, hermosos y tristes, parecen fijarse también en él ~on expresión inefable.

El 1;110 Bueno vti 1;110 mato.
'j

:r

•

III

6.-Elegantes sombreros de primavera.

Ha anochecido.
.
El anciano seguía contemplando
el retrato y Dios sabe cuánto tiempo habrí¡ permanecido en. e_sa actitud si la voz de una v1eJa y fiel
cri~da no le hubiera sacado de su
ensimismamiento,recordándole que
era hora de recogerse.
-Adiós, Olga mía-murmuró;no sabes cuán amarga es para mí
esta vida transitoria, no viéndote á
mi lado. ¡Coántas veces he deseado
la muerte en medio de esta espantosa soledad! Para mí la felicidad
no existe, hija mía. ..... .
Y agregó, exhalando un ronco
gemido:
. .
,
-¿Ni cómo ha de existir para ~1
la felicidad, si fué enterrada contigo en la misma. fosa?
Y salió de la. 1:1sta.ncia con inseguro paso, cerrando tras sí la
puerta.
JUANA LóPEZ CARRILLO.

PBIJIIAVEB.A.
Na.cara.do crepúsculo amanece,
amanece pomposa primavera;
dora el sol en su rápida carrera.
el ambiente y el suelo que enriquece;
y dora el cauce que sus aguas mece,
las espigas tupidas de la. era;
de lúz inunda la creación entera;
grato calor Apolo nos ofrece.
Y fulge la radiante luz del día,
que invade hasta la. bóveda. sombría
del antro que está obscuro cual
averno;
pronto cede, no obstante, su osadía.:
cual la vejez,y con escarcha. fría.,
ha de llegar el aterido invierno.
CANDAMO.

8.-Trajecito infantil para niña
de 6 á 8 años.

9.-Barrendero con guarniciones de cordoncillo.
CONSEJOS.

II
Vese á lo lejos una humilde y solitaria casita, medio oculta por corpulentos ár~oles . . Com? en los c~menterios, simétricas hileras de cipreses cuadran el patio, y una trepadora yedra. cubre parte de la.
galería..
Los pálidos reflejos del sol poniente bañan la. casita, dándole un
aspecto fantástico.
Un soplo de aire levísimo, al mecer la yedra., hace que la. vista. se
aparte con horror de aquel sitio,
porque aquella. yedra., cubierta de
una negra capa de polvo, semeja
multitud de enormes a.rañas entrelaza.das, moviéndose simultánea.mente, como si se entregaran á una
danza. macabra.
Más allá, dos grandes árboles,
secos y de color ceniciento, parecen
dos gigantes petrifica.dos, abriendo
los brazos en actitud a.mena.za.dora.
Todo y,a.ce en calma.. Sólo de vez
en cuando turban el sepulcral silencio que reina en la. misteriosa. ca.sita
los a.compasados pasos de un venera.ble anciano, que extasiado en la.
contemplación de las mara.villas
celestes, acaba por caer de rodillas
sobre la. tierra.
Gruesas lágrimas ruedan por sus
pálidas y hundidas lll:ejilla.s. ¡Pobre
a.ncianol; una. pena. inmensa., profunda., lacera su alma.
En esa. actitud hierática., parece
la bella. y triste personificación de
la Naturaleza. elevando el último

Domingo 17 de Mayo de 1903.

Quieres casarte, buen Juan,
y pides con impaciencia
consejos á mi experiencia.:
no es así? pues allá van.

Había una vez dos hermanos: el
bueno y el malo. El primero era
uno de esos imbéciles que figuran
entre los mejores alumnos de su clase. Sin ninguna idea. personal é incapaz de reflexión, hacía con' indiferencia. todo cuanto le mandaban
hacer y era en extremo a.plica.do.
Como carecía de imaginación, se
había llenado el cerebro de fórmulas hechas, que no siempre comprendía, pero que en momentos da.dos le prestaban un grandísimo servicio.
Sus padres estaban orgullosos de
él y decían:
-¡Es una criatura excelente!
El segundo era la desesperación
de sus profesores. Su inteligencia.,
siempre despierta., no podía fijarse
en los adocenados programas del
colegio y había materias que le inspiraban una repugnancia. invencible. Otras le gustaban; pero las comentaba. de tal modo, que desconcertaba con sus palabras á sus rutinarios maestros. Siempre soñador y corriendo en pos ue alguna
quimera, no hacía caso de las explicaciones que se daban en clase,
por cuyo motivo era castiga.do con
frecuencia.
Sus padres estaban disgusta.dísimos con él y decían con amargura.:
-¡Demonio de muchacho! ¡Qué
malo es!
Cuando los dos hermanos estuvieron en edad de elegir carrera.,
sus padres trataron de hacerles ingresar en la Administración pública..
El hermano bueno aceptó con entusiasmo la. proposición, sin duda
para evitarse el trabajo de meditar. Y como temía la lucha por la
existencia, se dejó tentar por la
perspectiva de una vida tranquila,
sin brillo, pero sin sufrimientos;
sin grandes provechos, pero sin peligros de ningún género.
El otro, que no trataba de evitar
ninguna clasede responsabilidades,
prefirió emplear de un modo distinto su a.cti vid ad. Sus aficiones le
a.rra.stra.ba.n al estudio de la pintura.. En vano sus padres le manifestaron que aquello era un capricho
pasajero, y que se forjaba ilusiones engañosas acerca del porvenir.

. .1 . , .

.

"
,!

12.-Colecci6n de trajes para "sport."

'

\

Estos son, ansias, desvelos,
temores, citas, desvíos,
trasnocha.das, desafíos
· y peloteras y celos.
Amanece con el día
y vela; no hay más recurso;
yo, de novio, estudié un curso
completo de astronomía..
Decídeste á ser esposo;
y sufres, que es la. más negra.,
de la veterana suegra
el examen codicioso.
Entra el gasto, es cosa obvia.:
y te exprimen sin piedad,
cuando no la vanidad,
los caprichos de la novia.

7,-Trajes de la eatacl6n, para paseo.

A, G. GUTIÉREZ.

..

1

7

Oye: tiene mil azares
eso de tomar mujer:
por el pronto, suelen ser
malos los preliminares.

Llegamos al desposorio:
da s el suspira.do sí.
Gracias á. Dios I hasta a.q uí
has pasa.do el purgatorio.
Mas preso en el lazo tierno
tu amoroso afán reposa.
Ay! Juan esto es otra cosa:
como que' empieza. el infierno.

'

11,-Colección de sombrillas para primavera,

El hijo malo no quería que na.die
se ocupa.se en labrar su felicidad.
Para. ello era condición indispensable que se respetase su vocación.
Y, fuesen las que fuesen las dificultades que se le presentasen, prefe•
ría arrostrarlas todas á. renunciar
á. su ideal.
El hijo bueno llevaba una vida
en extremo regular y metódica.. Diaria.mente partía á la.
misma. hora para su
oficina.. Al llegar á
su despaho, se sentaba con el mismo
monótono m o vimiento, y comenzaba. á esperar pacífica.mente la hora de
salida.
Durante el curso
de aquella.vida.neutra logró disfrutar
de lo que pudiera.
llamarse una felicidad perfecta.. Y
hasta llegó á interesarse por una serie de pequeños detalles que le proporciona.ron un placer
no sospecha.do al
ingresar en la carrera. administrativa. No había día en
que no arrancara
con verdadera delicia la hoja de¡
calendario. Antes

de tirarla. al suelo, leía el contenido del dorso y luego se permitía
echar una mira.da á. la página:siguttmte.
Este ejercicio le proporcionó infinidad de conocimientos de indiscutible utilidad: los aniversarios
históricos, las fases de la. luna, número de días transcurridos desde
el comienzo del año y de los que
faltaban hasta el 31 de diciembre,
las fiestas religiosas y el nombre y
las señas del impresor.
Su sitio se distinguía. por una.colección de reglas, de corta.plumas,
de lápices y de gomas, alinea.dos,
según su tamaño, con una corrección absoluta.
Indudablemente se había aficiona.do de un modo especial á los ohtos de escritorio.
Conocía hasta diez y siete maneras de cortar lápices, y hacía mil
combinaciones ingeniosas para
convertir un periódico en varios
objetos de aspecto deco1·ativo: paja.ritas, barquitos, saleros, abanicos y acordeones. Sus uñas se perfilaban en puntas maravillosas.
Los padres estaban encantados
ante aquella. vida. tan ordenada.
En la mesa hacían á su hijo muchas
preguntas acerca de su trabajo y
de su jefe, y á fin de mes se regocijaban ante la idea del dinero que
el chico había ganado con el sudor
de su rostro.
Así es que el padre decía con frecuencia, lleno de orgullo:

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 17 de Mayo d'e 1903.

--¡Ese muchacho hace honor á la
familia!
Y la. madre añadía:
-¡Estoy segura de que hará una
gran carrera.!
El hijo malo llevaba. una vida en
extremo desarreglada. Como no tenía ninguna obligación que le llamara fuera de casa, solía quedarse
en ella por espacio de mucho tiempo. Muellemente tendido en un sofá, tomaba notas acerca de lo que
había observado en la. sociedad, ó
leía excelentes libros, deseoso de
utilizar con gran provecho su inteligencia.. Pero como no ofrecía la
impresión material de una actividad visible, sus padres creían que
pasaba el tiempo sin hacer nada.

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mil veces más importante que 1a fortuna.
Quería pertenecerse á sí mismo,
ó no ser nada, y las privaciones
que se le imponían no lograron
aminorar sus entusiasmos juveniles.
Sus padres vertían en secreto
abundantes lágrimas.
El padre repetía con tristeza:
-Ese muchacho es un haragán
que no sirve para nada. ¡Qué desdicha tan grande la de tener un hijo así!
Y la madre añadía:
-¡ Esa criatura nos hará morir
de pena!

EL MUNDO ILUSTRADO.

II
Al cabo de diez ai!os, el hijo bueno ganaba trabajosamente tres mil
francos anuales.
Descubierto, alentado y protegid?. pot· un aficionado muy rico, el
h1¡0 malo marchaba rápidamente
por el camino de la fortuna y de la.
gloria.
Pero sus padres habían muerto,
sin sospechar jamás el maravilloso
cambio que en su hijo se había de
operar con el tiempo.
Dejaron de existir, teniéndolo
siempre por un hombre incapaz de
sacramentos.
E. ÜSMONT.

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13,-Monogramaa para bordados.

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Dooningo 17 de Mayo •d e 1903.

EL VELO.

11•

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'•. 8&amp;

o&gt;

A.
."

Decían de él que no tenía el fuego
sagrado propio de los hombres de
provecho.
Cuando durante el día pensaba.o
en su hijo, no podían imaginárselo
inclinado sobre una mesa trabajando. No habían logrado que se ocupara en algo, v semejante situación
les tenía el alma llena de terribles
angustias.
A veces, para ver si abandonaba
su conducta y se corregía de un
modo definitivo, le cita.bao el buen
ejemplo de su hermano.
-¡Ya ves-le decían-cómo sabe
ganar dinero!
Pero el hijo malo se limitaba á
sonreírse desdei!osamente.
El interés de su vida le parecía

Los que :vivimos continuamente y
de largo tiempo en ciudades mny
populosas, conocemos caras que no
sabemos ~ quién pertenecen; sostenemo~ asiduo trato de vista con desconoc1d&lt;;&gt;s, verdaderas amistades
de lo_s o¡os, las cuales no han ascendido nunca al saludo.
Nos codeamos á diario con ellos
en los grandes. círculos, en teatros
y _paseos; seguimos paso á paso su
vida: :vemos _hacerse mujer á la que
conocimos niña, y hacerse vieja á
]a que conocimos mujer; podríamos
1r contando las canas que aparecen
y progresan en laque fué abundante
cabellera; desilao á nuestro lado
unas veces con los atildamientos d~
una rica elegancia, otras veces con
el traje IJ?ªl traído de descuidada
decadencia; ayer á pie; 1uego en coche. La que vimos soltera, se nos
reaparece un día rodeada de juguetones chiquillos, ó quizá se nos presenta soltera la que creíamos casada. Gentes, en fin, juntas siempre
con _nosotros en la peregrinación de
la vida, y sepa.radas por la barrera
de la etiqueta social. No ele otra
suerte los árboles que bordean el
camino se estáp viendo siempre sin
tocarse jamás.
Ramoncito Sáuchez, que Ramoocito le llamaban todavía sus coetá•
neas, aunque l'ª le podrían llamar
don Ramón por su madurez, tuvo
una amiga de la clase de esas íntimas desconocidas. Habíala visto
nacer al mundo social siendo él estudiante y ella una chicuela recién
vestida de largo. Era una hermosa
criatura, esbelta, de porte distinguido, de grandes ojos azules, rizoso pelo rubio, facciones de escultura. griega, tez límpida, suave, inmaculada. Esa tersura de su piel rosada constituía su principal y más
notable belleza. ¡Lástima que medio la encubriera. el velo de tul que
envolvía perpetuamente su Clara!
Acompañábalaá toda.hora sumadre, que tal debía- ser aquella buena señora, por el parecido de las
figuras y la diferencia de las edades.
Pasaban los inviernos, llegaban
los veranos, se iban los veranos,
volvían los inviernos, y la niña cambiaba de traje, pero no cambiaba de
bet·mosura ni pasaba de soltera.
Siempre la misma; siemp1·e con su
madre; siempre con su velo de tul
prendido del sombrero por lastardes y las noches, en paseos ó teatros; caído de la mantilla por las
mañanas, en las misas de las Calatravas. Y así anduvieron, iguales,
monótonos, muchos otoños y muchas primaveras, y la nii!a, siempre, siempre con su madre y con su
velo.
A fuerza de bailarse Ramoocito y
la desconocida, se miraron, y á
fuerza de mirarse entraron en gana
de conocerse. Nodiremosqueaquel
deseo fuera amor, aunque pudiera
ser su semilla. Por entonces era sólo conveniencii,. de romper aquel
grande y lat·guísimo silencio, ya
embarazoso, como el de dos personas que hacen juntas un viaje circular, encontrándose en todas las
estaciones y en todas las ciudades.
Pero nunca hubo una mano tercera que pusiera en contacto las corrientes paralelas de aquellas dos
vidas que iban pasándose.
Una casualidad- no importa cuál
fuera-trajo la ocasión, y Ramón y
Teresa se trataron. Pero todavía.en
público, en los paseos y en los teatros. Aquella amistad, aquel afecto, aquello que luego fué amor, parecía destinado á luz permanente;
había nacido en la calle y tenía que
vivir en la calle.
Pero aquello ¿fué amor? Lo fué á
la manera que lo es en el otoño de
las existencias: pálido, como el sol
que se pone; seco, como las hojas
que se caen.
Ramón y Teresa no eran ya jóvenes cuando se amaron; habian gastado la juventud mirándose. Y como antes habían andado el mismo
camino, á compás igual, guardaban entre sí la proporción debida.
Podían mirarse sin orgullo ni hu·
millación, sin echarse en cara una
arruga de más ni de menos. Talpara cual. Además, la costumbre de

14.-Talles de Primavera, para señoritas.

verse atenúa la vejez y desarruga
fll cutis. De modo que ellos se sentían tan frescos y rozagantes como
se conocieron.
No dejaba de extrañar á Ramón
que ni madre ni hija le ofrecieran
la casa, á pesar de las relaciones
formales que los ligaban. ¿Qué razón lo impedía? ¿Habría algo que
ocultar? Picado por el misterio
Ramón quiso aclararlo.
'
-Mamá-respondió Teresa -no
permite que éntre en casa hombre
alguno si no es para llevarme á la
iglesia. Dice que la antesala es la
vicaría y I a. tarjeta de anuncio el
expedien·te matrimonial.
-Pero esa severidad tendrá su
causa. Tal vez algún novio arrepentido, informal. ...
-No be tenido más novio que tú.
Son manías de señora del antiguo
régimen.
Ramón, que era hombre formal,
gustó de aquellos escrúpulos debot1estidad exagerada, y pidió la mano de Teresa, empezando el arreglo
de papeles para casarse.
Y entró á la casa de su futura.
¡Qué desencanto! El velo, aquel eterno velo de tul muy moteado no tapaba entonces el rostro de Teresa;
seguía siendo correctísimo, de hermosas líneas; mas aquel cutis aterciopelado, que era su principal hechizo, apareció manchado de grandes pecas, basto, tosco y como cribado por abundautísimo~ hoyos,
reliquias de la viruela.
Ramoncito se explicó ya el uso
constante del velo y la resistencia
de dejarse ver en la desnudez casera mientras el novio no tuviese,para anular el mal efecto,ese otro velo que el amor pone en los ojos del

rostro con la marca de las desdichadas. Cuando me miré al espejo
sentí la desesperación de los conde'.
na.dos. No me volví loca, no sé por
qué; pero me volvímalá, bien puede
verse por qué. Allí acababan todos
los sueños, todas las esperanzas de
la vida. Las viruelas curadas en el
cuer~o se me retiraron al corazón.
Me hice otra de un golpe: envidios~, vengativa, iracunda. Aquella
mi!a dulce y angelical, rubia de alma como de pelo, llevó durante a.1guno,s años una fiera dentro. Todos _bufan de mí: no tuve amigas,
nadie me trataba, era insufrible y
h_abría _sido definitivamentedesg;ac1ada s1~ un día de lucidez que interrumpió aquella locura frenética·
a.dvirtie1:1do que con el velo podí¡
pa~ar m1 cara, comprendí que necesitaba velar tambi~n mi espíritu
con otro velo que disimulara. sus
defecto~, hoyos y manchas. Ese velo no es otro sino el de la educación•
emprendí, pues, la educación del al:
ma con tal consta.ocia y la corregí
con tal firmeza, que nadie ve hoy
la tosquedad y asperezas del semblante moral de aquella oii!a en esta mujer suave de palabras y de
sentimientos, rubia de alma como
de cabellera. Temía que me vieras
sin el velo de I a cara; por eso la he
escondido siempre á tus miradas.
No temo que me veas sin el del espíritu, por que ese velo va ya tao
pegado á él; que aun queriendo quitármelo no lo conseguiría. La costumbre de vencerme ámí misma me
ha vencido. La educación ha formado en mí otra naturaleza. Y a.hora escoge entre mis dos caras y dime qué te parece mejor: ¿teu~r que

f~;tf;;:~~~ii~~~sv~~f:e;~u~~fc{~~ F.: '"L ·0--~:2_:.~,~--1..■::i~.:f ' ?y:, -! '

EUGENIO SELLÉS.

El Ruiao at las tampanas
De la campana el din-don
O, si queréis, el dio-dan
A los que en la torre está.o
L?s aturde con su son:
81 en aquella confusión
Se hablan dos .... ¡mal hay a amén,
Por muchos gritos que den,
·
No logran verse entendidos·
Mas tápanse los oídos
'
Y entonces se entienden bien.

*
De modo análogo el mundo
Mata con su ruido atroz
De la conciencia la voz
Del pecho en lo más pr¿fundo.
Mal es_és~ sin segundo,
Que exige igual experiencia:
Sólo el sordo en su presencia
Es el que Uega á entender
Los avisos del deber
Y el grito de la conciencia.
M. PRÍNCIPE.

~

J

El novio no hizo demostración externa de su desencanto.
Teresa atacó valientemente la :
cuestión antes que la cuestión se le
.
viniera encima.
-Te desagrada la verdad-dijo;
-te desencanta el verme como soy.
Auuque lo ocultes por cortesía, lo •
conozco; y aunque no lo conociera,
me explico el desengaño y Jo encuentro natural. Pues has de saber
que llevo todavía otro velo m{1s tupido. No debo reservar nada al que
va á ser mi marido; si lo hiciera,
sería una mala mujer. Oye mi historia, y no t'e asustes, que no afecta mi decoro. A los quince años
contraje esta horrible enfermedad
que de¡ó para siempre señalado mi

oculta~te la del cuerpo, ó tener que
encu~rir los verrugones, arrugas y
lacerias de la del espíritu?
Ramón escogió sin vacilar. Se
casa.ron y fueron felices, porque
Teresa era realmente como se había
~escrito. Aparecía encantadora baJO sus dos velos: el de tul, que favorece la tez, y el de la educación
social, que enmienda las fealdades
groseras de la naturaleza humana.

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. ...
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15.-Detalles de tejido para apllcaciones.

�Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

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• &lt;

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10-

bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 20, Mayo 17</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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