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                  <text>Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

�EL MU!IIDO ILUSTRADO.
J!lL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 14 ICle Ma¡yo de 1903.

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tía á ella en el corazón al par que
en los oídos. Y como todo se cumple, se largó el sol á dormir, la libertina de la luna, despreciando el
descanso del honrado lecho, salió
de bureo por el horizonte y Casildita, muy peripuesta de traje de
percal de florecillas y prendido el
velo á la cabeza, se fué con su madre y con las del entresuelo de al
lado á la verbena.
¡Qué decepción!. ...... El alférez
no estaba en la puerta. ¡Y ella que
se Je imaginaba aguardándola trocado en una estatua! ...... A la verdad era muy chocante semejante
falta, porque saberlo sabia él de
sobra que ella bajaba á la verbena,
por el hermano de las del otro segundo; así que no era picotero el
chico. En fin, no había más remedio
que resignarse; tal vez esperase el
oficial más abajo ó les saliese al encuentro. Esta contrariedad amargó
el humor de la muchncha y le echó
la llave á sus labios. ¡Qué callada
vas!-Je dijo una de sus amigotas
del eotresuelo. Casildita, abrumada
por atroz angustia, no replicó; llegaban á la cuesta de San Vicente y
la gallarda figura del alférez no había aún saltado de la p mumbra; de
allí á un rato se internarían en la
fiesta y entonces sería punto menos
que imposible toparse con el oficial
entre la muchedumbre. La zozobra
de no ver á Eduardo en la verbena
comenzó á invadir el ánimo de Casildita, pero aún había tiempo y rechazó la sospecha con todas sus
fuerzas, haciéndose á sí misma reflexiones engañosas y procurando
a.pagar el brillo de semejante idea
que fulguraba á su pesar en su cerebro.
En éstas y las otras la verbena
hervía en la obscuridad con una

bullanga atronadora como si el
monstruo de las tinieblas ru!?iese en
la sombra, de júbilo. A trechos olía
áhoja nueva y á trechos á aceite frito, y por entre la~ copas de los árboles subía en un vahoespeso y compacto el polvo del piso levaota.00 por el
andar de la multitud, la negra tufadera de los candiles de petróleo de
los puestos, y el zigzag de picante
humazo de las buñolerías. Dos hileras de tenduchos se erguían á los
lados del camino desde la puerta de
San Vicente á la ermita, como una
pro&lt;¡esión de negras siluetas, y el
tropel de luces que temblaba en la
ronda hacía sospechar que las constelaciones habían mandado una comisión de estrellas á la verbena.
De allá, del río, venía.se de cuando
en cuando una racha de frescura, y
en los lavaderos iluminados con farolillos de colores, estallaba una
alegre algarabía de acordes de ¡ruitarra, compases de acordeón, palmas y cantares, mientras del paseo,
trocado en un macizo de gente, salía un rumor inmenso y mareante
de muchedumbre cortado por el
campaneo de la modesta iglesita de
la Florida y por el pitar de la locomotora de la vecina estación del
Norte.
Las amiguitas de Casildita. se divirtieron mucho en la verbena gracias á unos conocidos que les deparó la buena fo1·tuna, gente joven,
estudiantil y charlatana, que habló
por los codos con las del segundo.
La muchacha, en cambio, apenas
dió señales de tener lengua; devorada por el despecho y entristecida
por el desengaño, se desojó inútilmentequeriendo desgarrar las tinieblas en busca del esquivo amante,
y al fin, persuadida de que nada
podía esperar ·y a de la noche, pica-

v! a no hao acabado de madurarse
ni de cogerse; aún no han llegado
más que tres instancias de muchachas no favorecidas por la belleza
y 9-ue desean lavarse con el aguad¿
mi madrugada, y hastapasadoma.fiaoa vendr_á.n muchísimas, porque
la declaración espontánea de fealdad cuesta trabajo hacerla y 00 se
hace hasta última hora ... : En fin
amigo Verano, yo lo siento mucho'
pero... .
'
-Pero no puede usía.venir ¡Y 0
que.había dispuesto el viaje á 'fiaravilla.!
-Entonces vaya usted de mi parte á San Pedro; acaso él esté ya
preparado ....
-Así lo haré, pero . .. . usía usía
el' el ~a!1to de mi devoci~n, ~l que
!º qmsiera para compañia de via¡e... Vaya pues, nolemolestomás
¡cómo ha de ser!
'

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~' - ' '!

'.!:.-

6.-Elegante traje de paseo.

ficción y cuidado que visos tenia de
realidad! .. , . . Nada, que acabó de
rezar el último Padre Nuestro, metióse en la cama pidiendo como
siempre á San Antonio que fundiera el alma de hielo del alférez y le
moviese á confiarla su pasión silenciosa, y al breve rato, antes de dormirse.. ,. ¡qué susto tau grande!. ...
~urgió de pronto en la pared un resplandor vivísimo, la estampa del
¡anto se iluminó toda y la efigie, la
propia efigie del seráfico varón,
entreabrió los labios y atisbándola
con ojos cariiiosos, le dijo á la mu•
chacha en dulce tono: ¡ten pa.cien
cial ¡hijita, ten paciencia, que sólo
los mansos triunfan! Mira, yo influiré sobre ese chico y haré que te
se declare esta noche en I a verbena.
Ella pensó morirse de gusto al oír
esto y á pique estuvo de replicar:
¡le cojo á usted la palabra, señor
santo!.. . . . . . Después se borró la
resplandeciente figura y tornó á
quedar en tinieblas la alcoba, y después todo se la volvieron á lamocita o1icia1es de caballería y jolgo·
rios verbeneros, sin saber cómo se
halló en las alamedas de la l!.,lori.da, de charla cun su anhelado novio
y al fin . . ..... al fin, como el santo
lo había prometid0, el diantre del
hombre vomitaba por aquella su
boca de esfinge cuanto le be1·vía en
las hoyadas del pecho. ¡Dios mio,
qué felicidad la suya tan codiciosa
y tan esperada! ... . .. Luego, cuando iba á responderá las instancias
del amante, se despertó; el sol entraba ya por las rendijas de los
cerrados balcones y su dicha era
toda.vía. na.da más que una promesa.
Pero la esperanza, eu vez de orear
las venas de Ca.sildita, le encendió
la sangre con el fuego de una impa ·

ciencia devoradora.y su comezón no
le dejó b:ora tranquila en todo el
día. De ordinario echaba veinte ó
treinta minutos en pergeñarse;aq ueJla mañana empleó el doble; tenía el
pelo más enredado que nunca y casi
había olvidado de pronto el arte de
peinar. Al cabo se arregló como
pudo; muy acicalada y muy linda
con su blusa á tablas, de casa, requirió la aguja de ga.nobete y se
sentó á hacer labor junto á la vidriera y sobre una silla alta para
dominar la calle, Cuidando poco
de la colcha y mirando mucho hacia fuera, se le marchó á la mucha•
cha el tiempo; en éstas dió las doce
un reloj de torre cercano, y entonces, nerviosa, desasosegadai anhelante, se olvidó del hilo y de ovillo
y clavó los ojos en la esquina. ¡Ya
no tardaría Eduardo en pasar de
vuelta del cuartell ... . .. Era su hora de costumbre. ¡Sin embargo, se
retrasaba! . ... . Algún servicio imprevisto, alguna orden extemporánea ...... ¡La maldita malicia! ... .
¡Por fin!. ..... ¡Ahí está!. ..... Casildita entreabrió sin ruido su balconcito bajo, de entresuelo, y el
mozo apareció por la acera de en- .
frente, mesándose las diminutas
guias del na.ciente bigote, con la
ruano izquierda en la empuñadura.
de la espada y bailando mejor que
andando de puro jácaro y presuntuoso. Sin dejar de contonearse en.filó la vista con énfasis á los balco--~
nes de la chiquilla y la saludó son"'~;.
riendo, siguiendo luego de largo.
,;:if,,;•
Casildita le contestó y le devo1·6
con hambrientas pupilas contemplando cómo se ale.jaba, guapísimo
con su entallada guerrera celeste y
sonando los clavillos de las espue- C:X::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;:=CX::X::"
las con un rim rim.que le_¡repercu7.-Vestido ptiseado para reuniones.

s.- Colección
da por el aguijón de los celos, cargada de rosas, con el bolsillo lleno
de avellanas, indiferente y extraña
á la alegría general, regresó Casildita á su casa á ,unto de las doce.
La muchacha se retiró á su cuarto en seguida: ansiaba estar sola
para abrir la válvula á su pena.
Recogióse, pues, al poco rato, y antes de acostarse, congojosa y abstraída en sus melancólicos pensamientos, toparon sus ojos con el
cuadrito de San Antonio colgado
en el tabiq11e. Lavistadelaimagen
trájole á la moza á la mente el recuerdo de su ensueño; sintió honda
amargura al considerar ..,ue no se
había cumplido su hermosa pesadilla henchida de promesas de felicidad, y de pronto, con un arranque
infantil, enojada.y llorosa, exclamó
resuelta volviendo la estampa de
Sao Antonio de cara á la na.red:
¡Castigado!. .....

DE VIAJE.
- Estoy que no me llega la c_amisa al cuerpo. La hora de p~rt1r se
aproxima, y aún no ha parecid? P?r
aquí ninguno de los santos ~e J.u~10
que me µ1·ometieroo, en prrnc1p10,
acompafiarme en el viaje. Pues como me llamo Verano, yo no voy
solo á la tierra para que me reciba.o

Domingo 24 de &amp;¡¡yo d~ 1903.

de trajes infantiles.

como á un cualquiera. Cuidado que
mi Gaceta oficial, el almanaque.
anuncia con tiempo mi arribo al
globo, y ni una.mala música.envían
los mortales á la estación para hacerme los honores que me corresponden. Es muy ingrata la humanidad; pt)r el más mínimo pretRxto
endilgan un día de fiesta, y para mí
todo son maldiciones y denuestos, y
diatribas. Yo animo la savia, doy
vigor á las semillas, soleo los surcos de los campos, sazono los frutós, doro los i::-ranos, llevo coomig:o
la vida, y ni los poetas me cantan,
ni los humanos me quieren. mientras todo son odas y alabanzas para el Otoño, que les inunda, para
el Invierno que les hiela, y para.esa
coquetilla de Primavera que da á
sus amantes el calor de sus amores
para Juego matarlos con sus fríos
repentinos. ¡Mala tormenta, qué
Poaoos y miserables son los hombres vistos des.de la altura! .... En
fin, nada gano con desesperarme;
llamaremos á mi secretario, á ver
si los santos se hallan visibles!. ...
¡Bochorno! Hágame el favor de
anunciar á San Juan mi visita.
Ya se conocía en el horizonte el
humor de perros que padecía el Verano. Eslabones de plomizas nube11
fbaose soldando en el e11paclo en
interminable cadena, y como una
gasa impalpab,le de caliginoso polvo descendía á la tierra, ªiobiando

á las oleadas de espigas de los sem-

brados, que dobla.han sus cab~citas
car¡radas de granos, sin 'poder levantarlas por la jaqueca. No se
movía ni la más ligera racha. de
viento; las hojas de los árboles se
doblaban mustias .. buscando en vano un poco de agua donde refrescarse; la Naturaleza, amenazada de
cona-estión, sudaba vapor por todos
sus porps: las aves batían sus alas,
sin encontrar alivio ni aun en las
umbrías, y sólo las cigarras egoís
til.s se despepitaban cantando á voz
Pn cuello: ¡g-uirrf, guirrí, goirri, el
Verano está aquí!
- ,:.Conque San Juan recibe, Bochorno?.. , ¡Pues vamos á verle!. ..
Servidor de usía, señor santo. ....
-:-;Hola! . .. JUsted por a9-uí mi
am1¡ro Verano ..... ¿Y va bien.1
-Vamos tirando, ..... é.Y el bo•
rrego?
-Está á que Jo esquilen. Pero le
veo á usted ya en traje de camino.
-Sf, señor, y á eso vengo. ¡Ya
usía recordará que me prometió
acompañarme!
-Si podía, pero me es imposible:
y crea usted que lo siento. Basta.el
24 no me desocuparé de los asuntos
urgentes que me abruman. Mire us.
ted: todos los años le prometo á
San Antonio ir con él á la tierra, y
todos los años hace el viaje solo,
Es mucho cuento: las peritas de Il)i
nombre, que yo he de llevar, toda,-.;;,

-No hay que apurarse, Verano·
con San Pedro no va usted mal tam:
poco .... Es un apóstol. ...
De pronto saltó el aire de cuadrante, alzóse como una tromba de
polvo y un viento de fuego se llevó
en sus alas tejas y hojas en imprevista acometida. El Verano siguió
echando tacos y ternos en busca de
San Pedro, cayeron algunas gotas
como pesetas, brilló un relámpago
entre dos nubes de plomo, y ¡bum...
buurruml. ... estalló un trueno seco
como un disparo, á la vez que lanzaba el Verano un juramento.
-¿El señor San Pedro?
-Sí, señor, ahí en la portería·
pase usted.
'
-¡Tanto bueno por estas alturas!. .. Ya se me antojaba que andaba usted cerca.
-Y á m_í, que sentía uncalorcillo
muy pega.Joso.
-Pues aquí me.tienen usías, y á
la verd~d que me _alegro de encont.rarlos ¡untos, senores San Pedro
y San Pa_b lo .... ¡Vengodepartede
San Juan!. .. .
. -No necesitaba usted recomendac10oes. ;.Y qué desea el Bautista?
-Pues nl!-da...... que él se había
comprometido á acompaflarme á Ja
tierra, pero sus negocios le impiden
que hagamos el viaje juntos y entonces me dijo, dice .... acaso San
Pedro y San Pablo puedan servirle
y adi:Jantar la partida .... háblales
de mi parte ..... .
- ¡En qué mala ocasión viene usted, Verano! Es de todo punto imposible precipitar mi marcha; casualmente ayer he mandado la. cerradura de la puerta del Cielo á que
la P?ngan llave inglesa, y no estará lista hasta el 2'i .... ¡Cómo ahaQdono la portería!, .... ¡Así que 00
haya tunos en la tierra en acecho de
mis descuidos I.... Pero tal vei San
Pablo ......

�Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 21, Mayo 24</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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