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�Dom!Lngo 31 ae Mayo die 1903.

EL MUNOO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

J:a Eitncia dt la Escoba.
El polvo, he ahí el enemigo.
Y no es un enemigo de broma que combata
en orden esparcido y cuyos embates puedan
esquivarse fácilmente con sólo una poca de vigilancia; es un enemigo que tiene el don de la
ubicuidad, un enemigo de cada momento que
nos envuelve por todos lados, ~in tregua ni
compasión, arriba, abajo, á la &lt;lerecha, á la
izquierda; combate por dentro y por fuera, de
noche y de día y para él ningún sitio es neutral, ningún sitio es sagrado, ni nuestras más
íntimas ropas, ni nuestros bolsillos, ni nuestros ojos, ni nuestros bronquios, ni los poros
de nuestra piel; aparte de aquellos que emplean el agua como vehículo de propagación,
casi todas las enfermedades "evitables" penetran en el organismo en forma de gérmenes
impalpables, que es como si . dijéramos de
polvillos vagabundos. ¿No acontece esto trat.ándose de la tuberculosü1, cuyo bacilo llega á
poblar materialmente la atmósfera de los lugareR infestados, que en nuestros días son los
más? ¿No pasa lo mismo con los gérmenes del
tétano, de la difteria, de la erisipela, de la
influenza?...... .. .
He aquí por qué la supresión del polvo
[dust abatment] preocupa á las autoridades
municipales y sanitarias de Inglaterra tanto ó
miis que la supresión del humo [smoke abatment]; he aquí por qué en los cabildos ingleses se discute tanto y tan hondo acerca de lo
que pudiéramos llamar la ciencia de la escoba, cultivada en aquel país por recias manos
reforzadas con ingeniosos aparatos, y en México por manecitas fomeniles que empuñan
el rudimentario utensilio de "popote" y acarician con él los pavimentos, ya que la anemia
nacional no les presta vigor para otra cosa. Y
á fe que tienen razón aquellos previsores magistrados, porque en breve se hablará de la
cuestión del barrido como se habló de la cuestión de Venezuela y como se habla de la cuestión obrera. Sólo que la cuestión del barrido
es de mayor trascendencia, y en toda empuñadura de escoba podría escribirse con doble
intención el shakespeariano ''To be or not to
be" como un símbolismo de que la ciencia de
la escoba es una cuestión social, de vida ó de
muerte.

***

¿Queréis, señora, que os diga lo que hasta
ahora se ha resuelto sobre el particular? ¿Queréis conocer los prolegómenos de una ciencia
que soléis practicar casi en carácter de sport?
Pues, ante todo, sabed que ha sido resuelto,
sin discusiones ni réplicas, suprimir el barrido en seco. Esa resolución es el alfa, el principio fundamental, la regla esencial de la ciencia del barrido. ¿Por qué? Por la razón que os
obliga á envolver vuestro peinado cuando empufiáis la escoba: porque el polvillo, removido á locas, sólo cambia de sitio, pero no queda suprimido. Es, pues, un verdadero axioma, a~eptado por todos los doctores de la n ueva ciencia, que el barrido en seco eólo remueve
el polvo, diseminándolo y ampliando su acción
maléfica. Bien; ¿pero cómo debe procederse?
Este es, en la actualidad, el nudo de la cuestión, y ocúpanse en desatarlo con tino muchas
eminencias científicas.
¿Sonreís, señora? ...... Sí, es claro que-pensáis-no debiendo barrer en seco, lo primero
que deba hacerse será humedecer el pavimento. Y tenéis razón, ésa es una deducción lógica y hasta ella han llegado las eminencias
científicas de que os dignáis reíros. Mas, ¿con
qué humedecer los pavimentos? Agregar agua
de la que usamos generalmente en las casas á
polvos infestados, no nos parece óptimo; pero,
convengamos á priori que el agua tiene el don
de aumentar la pesantez del polvo, impidiendo que éste se levante en nubes y permitiendo
que sea retirado de la circulación con facilidad
relativa. Pensad, empero, que la humedad
favorece, en vez de contrariar, la pululación
de los microbios, y que hay motivos para suponer que exalta y excita la virulencia de esos
minúsculos enemigos de la humanidad.

Pensad que los efectos del rocío no dura~
sino por algunos instantes y qu~ luego la aridez y el polvo vuelven á entromzarse con mayor intensidad que antes. Pens~d, en ~n, q?e
si ese procedimiento ee de práctica reahzacion
para las calles, plazas y ca?1inos públicos,. ~s
de aplicaci6n menos apropiad3: en los d~micilios sefialadamente cuando se tienen pavimentos 'encerados ó cubiertos con alfombras más
ó menos ricas. ¿Qué hacer, pues? ..... .
Tratándose de las calles y de las vías férreas,
los americanos se han servido del petróleo, al
parecer con éxito pero esa substancia sería
todavía menos ad~ptable en el domicilio. D\cese que hay substancias ligeramente oleaginosas que sin los inconvenientes del petr6leo,
poseen las cualidades de pesantez para uso en
los domicilios, pero no se han hecho comp~obaciones precisas á ese respecto. Por lo demas,
esas substancias fijarían, si? duda, sobr~ el p~vimento los gérmenes patogenos y casi eqmvaldría ese resultado al de introducir y detener al lobo dentro del redil.
1Pero el torbellino del" polvo es cosa tan tremenda! Para darsf\ buena cuenta de él, es preciso haber visto, por ejemplo, la angustia q_ue
se apodera de los enfermos cuando se realiza
el barrido en una sala de hospital. Por eso se
ha condenado sin apelación el barrido en
seco.
Hoy, muchas eminencias científicas trata?
de resolver el problema, tratando de descubnr
una fórmula que á la substancia absorbente
del polvo una algún principio microbicida,
adaptable al rocío de habitaciones. Pero las
eminencias buscan, buscan, y hasta ahora no
han podido encontrar lo que precisamente
buscan ..... .

***

¿Os imaginabais, señora, que una simple
operación doméstica pudiese preocupar tanto
á los austeros sacerdotes de la ciencia? Es un
hecho, señora, y tal vez vos podríais ayu~ar
sus investigaciones con las enseñanzas valiosas de vuestra experiencia.

da de tempestad que azota el mar, rugió sobre
los ámbitos de lo inconmensurable.
-Soy yo, la Envidia!

Domdn·go 31 d,e Mayo di8 1903.

RAFAEL ANGEL TROYO.

CUADROS RÚSTICOS.
I
GLORIA MATUT1N A

Despunta el alba. El espacio esple!!de
Como ascua de oro, y silenciosa y grave
La noche deja la imponente nave
DonJe sus gasas enlutadas prende.
Entre lal:l chozas la oración asciende,
La prole ríe con preludios de ave
Y esbelta criolla de semblante suave
En limpia manta el desayuno tiende.
El cerdo gruñe en el chiquero. El gallo
Despierta jubiloso su serrallo,
Mieatras ladra el lebrel con voz de asombro

Y sigue al labrador, que satisfecho
Va hacia su campo con la fe en el pecho
Y la herramienta del trabajo al hombro.

II
POLICROMA

Respira el campo con rumor de ignotas
Voces de idilio. El aljófar rueda
Sobre los montes, y á la luz remeda
Diamantee raros de soguillas rotas.
Se oyen ecos de cántigas remotas,
Alisa el tordo su plumón de seda,
Y oculto el papagayo en la arboleda,
Alza su voz de alharaquientas notas.
Muge el ganado; con acentos broncos
Suenan las hachas al herir los troncos,
Y mientras mueve con paciente mano

SARDÍN.

El fantasma dt la gloria.

El labrador en su heredad la yunta,
Fresca ilusión sobre su fe despunta
Como despunta sobre el surco el grano.

III
MEI&gt;IO DÍA
Del borde del camino sembrado de maiezas. voces invisibles gritábanle: adelante! suChorros de luz reverberante y roja
bel no desmayes! y animado por aquel him- · Derrama el sol, y por doquier palpita
no sonoro que parecía empujarle, arremetía
Vital impulso que al trabajo incita
con frenesí las espuelas en los ijares del bruto,
Y nueva savia sobre el campo arroja.
que con las crines al aire y las narices inflamadas por el vértigo de la carrera, subía, suTras el arado que á la tierra afloja,
bía, subía, como la bestia del Apocalipsis, caCanta el labriego, bajo el sol se irrita,
mino de los cielos.
Y la epidermis de su frente imita
Adelante! sube! clamaba otra vez la mucheObscuro bronce que en sudor se moja.
dumbre invisible. Y con la lira de cuerdas de
oro á la espalda, que semejaba una rubia caLa fe lo anima, y aunque no se rinde,
bellera mecida por el viento, y con las obscuras
Suelta el arado y á la inculta linde
melenas alborotadas como el oleaje de un mar
Avanza y se hunde en matorral espeso,
negro, aquel soñador,que parecía un guerrero
Donde le ofrece su consorte alivio
veía ya desde la empinada vía fulgurar entre
Uniendo al jugo del almuerzo tibio
las bruma!' de la altura de la cima, la cima
La miel ardiente del amante beso.
coronada de astros, bajo cuyos resplandores
había tantas veces dormido sus ensueños.
IV
Ya se acercaba; los feroces cascos del blanco
corcel leventaban chispas de oro del camino
RETORNO
tapizado de estrellas. Ya se acercaba, cuando
. aquel potente vuelo de bestia divina que desEn el rigor de la enervante siesta,
garraba las nubes y que no había logrado deMustia se mueve la ondulante caña,
tener Júpiter con la cadena de sus rayos, paY en la laguna con pereza extraña
róse momentáneamente. Un fantasma, una.
Inclina el bruto la cansada testa.
beldad le sujetaba las bridas. -Quién sois, que
El campo vibra con rumor de orquesta,
así osais determe·?- gritó el jinete consternado.
Pasan las horas, el fulgor se empaña,
-- Yo... -murmuró dulcemente el fantasmaY en el bosque, en el llano y la cabaña
la buena hada de los viajeros extraviados; déTiende su red la obscuridad funesta.
jame besar tu frente de pensador gigante é indicarte el verdadero camino de la gloria. Y
Todo reposa en la inacción; la vida
apartándole de la senda que recorría, le conBajo
el nublado y la quietud se anida;
dujo á otro camino.
El perro aúlla con marcado asombro
-Por aquí, le dijo, y desapareció luego.
De nuevo el bruto se precipitó en rápida:.
Y sigue al labrador, que satisfecho
carrera. A poco la noche descendió, vino la
Vuelve
á su choza con la fe en el pecho
confusión de las sombras, y el hielo mortal
Y
la
herramienta
del trabajo al hombro.
del abismo que se abría bajo los pies .....
Entonces una carcajada espantosa, carcajaBENITO FENTANES.

EL SB. GENERAL LUIS PÉBEZ FIGUEBOA.
El día 23 del corriente dejó de existir en
Tlalpam el señor General de División Luiio Pérez Figueroa, uno de los jefes del Ejército más
r?sp~tados y queridos por su lealtad á las instituc~o~es ~epublicanas y su amor á la Patria.
Ongmano db Salvatierra [Guanajuato], el
's~ñor Pérez Figueroa comenzó su carrera militar en 1853, sentando plaza de Subteniente
~e Inf~ntería; en 1855 fué ascendido al grado
~nmediato superior, y, gracias á su conducta
•. irreprochable, su carrera fué, á partir de esa
1
época, tan rápida como brillante. En 1866 se
· ' le confirió la banda de General de Brigada, y
·. u~ ~fio más tarde la de Divisionario. De los
disti_~tos combates y escaramuzas á que concf rrio, Y que fueron 78, sólo mencionaremos
e asal~o y toma de la plaza de Chilapa, la
ocupación de Guadalajara en agosto de 1855,

la defensa de Matamoros Izúcar en 1861, la
célebre batalla de la Carbonera y la ocupación
de México en noviembre de 1872, acciones de
armas en que el distinguido soldado demostró
su inquebrantable valor, poniéndose siempre
al servicio de la causa liberal y de los verdaderos intereses del pueblo. Las condecoraciones que le fueron. conferidas, tanto por el Gobierno General como por los Estados, acreditan su brillante comportamiento militar y lo
hacen acreedor al aplauso de sus compatriotas. Al morir, el señor General Pérez Figueroa poseía la Condecoración de la Paz, la Cruz
de Primera Clase, la Medalla Honorífica del
Estado de Veracruz [ decretada en 1868] el
Di ploma por la batalla de la Carbonera, la :Uedalla por el asalto y toma de Puebla, en 1867
y la que se confirió por el Estado de este nom~
bre á los que combatieron en su territorio contra el llamado Imperio.
El sepelio del señor General Pérez Figueroa

se efectuó el lunes por la tarde, con los honores de Ordenanza, concurriendo al acto el señor Pr-esidente de la República, los jefes del
Ejército más caracterizados y ufi gran número
de particulares.

Sólo por un conocimiento de las consecuencias naturales obtenido experimentalmente, es
uor lo que los hombres y las mujeres se detienen en la pendiente del mal.

*
Los nifios que han sido más castigados rara
vez hacen los mejores hombres.
'

*
Es tan fácil engañarse uno á sí mismo sin
advertirlo, como difícil engafiar á los demás
sin que lo noten.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domdtngo 31 de Mayo die 1903.

lontananza florida, una música vaga que se
acerca y se confunde con la música del mu
A veces arrastra una pied ra, una rama u~
puñado de hojas secaR, hasta las aguas. '
Saltan chispas de plata entre las ondas· un
círculo de luminosa pedrería se dibuja el
11gua y va creciendo. extendiéndose hasta per.
derse, como un sueño que se desvanece.
De improviso un murmullo, lejano, se per.
cibe. Una silueta blanca se destaca sobre el
fohdo azul.
Es una mujer que camina lentamente hacia
el mar.
Su cabellera recogida en lo alto, brilla como
8 i fuese de oro macizo, cincelada por un art{.
fice exquisito.
U na guirnalda de rosas blancas, como un
enjambre de mariposas en t~rno de áurea fronda, circunda la cabeza gentil.
Las pupilas, húmedas, brillantes, tienen el
color de una hoja &lt;le laurel, em papada de rocío.
Las cejas, negras, tienen la cun·atura altiva y gallarda de los arcos de triunfo.
Las pestañas, largas. dibujan una sombra
leve en las mejillas pálidas.
La nariz, recta y delicada, reposa sobre una
boca fresca, encendida como el pétalo de una
roja flor.
Envuelve su cuerpo una túnica blanca, sin

:n

Fachada de la Legación de Cuba.

EN LA LEGACIÓN DE CUBA.

j
l

1

&lt;¡
l

Con motivo de haberse celebrado, el 20 del
que cursa, el primer aniversario de )a entrC'ga
del Gobierno de Cuba, por los americanos, al
Presidente electo para regir los destinos de la
nueva República, el señor General don Carlos
García Vélez, Ministro Plenipotenciario de
aquel país en México, _ofreció á sus numeros~s
amistades y á los miembros del Cuerpo Diplomático, una recepción que se efectuó el
mismo día por la tarde en su elegante casa de
la calle del Ejido.
Los salones de la Legación fueron visitados por lu mayor parte ~e los representan!es
de los Gobiernos extrnnJeros, por altos func10narios de la Administración Pública y por familias y caballeros de la buena sociedad. E l
sefior Ministro y su d istinguida esposa, la señora Ibor de García Vélez, atendieron con exquisita cortesía á los concurrentes, y durante
la fiesta la música del Estado Mayor tocó en
el jardí~ anexo al edificio aires nacionales y
cubanos, el himno bayamés y trozos de las
6peras más celebradas.
A propósito de la recepción á que 110s referimos, publicamos hoy fotografías de los prin-

cipales departamentos de la Legación, acompañándolas de dos grupos: uno en que aparecen el señor General García Vélez, su esposa
y su hijito, y otro que repreRenta al mismo
señor General tomando el café con su Secretario.
Los salones de la Legación están decorados
con suntuosidad y P-legancia.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Las pupilas quedan fijas, como si contemplasen algo con ansiedad.
Los labios se descoloran, el cuerpo se estremece, se alarga un poco y la cabeza cae hacia
atrás, inmóvil.. ... ... .
Dársanis ha cumplido el juramento que hizo ante el altar de la diosa Afrodita.
Su amado, el hermoso Fanes, llamado por
su belleza «EL Apolo ele Lesbos,i, partió hacia
el desfiladero de las Termópilas á luchar contra los persas, bajo las órdenes del rey de Esparta, el héroe Leónidas, por la libertad de la
patria.
Antes de partir, Dársanis juró que si su
amante tornaba de la guerra, sacrificaría, en
holocausto, un toro blanco; y si moría en el
combate. jnró morir ella también.
Aquella noche llegó á Atenas la noticia de
la muerte de losguerreros helenos, cada uno
de los cuales se convirtió en un héroe, nimbado de gloria.
Dársanis peinó sus cabellos, se ciñó una
guirnalda de rosas, como si fuese á una fiesta,
y sih derramar una lágrima, sin proferir una
queja, sin decir una eola palabra, salió hacia
el mar, llevando un pomito de nácar que su
amado le había traído del país del ámbar, lleno de exquisito perfume oriental, y que ella
después había colmado de un veneno que causaba la muerte con rapidez; y bajo un laurel,
el mismo que conservaba en su corteza su

FLOR DE ATENAS
Rumorosas y azules, las ondas del mar, lentamente rnn á morir en la playa arenosa, suave como un regazo, en donde se reclinan, leYeR y acariciantes, las dormidas a_guaf'.
Tiembla la luna en la superficie trémula y
ondulaIJte,y en ella se refleja un cielo intensamente azul.
A lo lejos se yerguen, majestuosos, ga)lardos como símbolos de · heroísmo y d9 triunfo frescos laureles, pámpanos y mirtos, que
b~lancean sus frondas, como inmensos pabt:·
Uones, de esmeraldas, épicamente tremolados
por bélicos titanes.
A veces un viento impetuoso produce, en la

RAFAEL RAMOS PEDRUEZA.

México, abril de 1903.
La fvrtuna es madrastra ele la prudencia.

LEGACION DE CUBA.-Tomando el café.

mangas, como si la rodease una nube, platea·
da por la luz.
.
,
Es pálida blanca, bella, sE&gt;meJante a
tatuas mardióreas que alumbra la luua en{"
pórticos de los templos, en las plaza~, en 81
monumentos.
tó. ,
Se llama D{usanis, es bija de un re
sabe muchas canciones, cono~e los vers~s hao'.:
divino Homero y de la ardiente Saío,..
bla la lengua ele los egipcios, ele los femClC,,
de los persas.
rdt
Los poetas de su tiempo la ll_aman «Flo
Atenas," «Perla griega" y depositan en el p6rtico de su casa ver¡.:os y flores.
Flor
Pero.... ¿por qué la bella Dársanis, 1ª • ora
de Atenas,» la «PBCla griega,» se halla ah
tan entristecida?
.
r,abeLentamente sigue su camino, con _ls 1)81
za inclinada bajo el peso de una mme
amargura.
.
. e·
Bajo la sombra de un laurel se cletien lÍ 108
.
rayos de la luna penetran á ~ravés del
como finísimos prismas lummosos de P a
de cristal.
el rOI'
Ella se recli~a .s obre el musgo, con labiCJ8
tro al cielo ... ... Vacía después en sus
el contenido de un pomito de nácar ... ···d
Brevemente palidece su tez, en torno , 8,.18111
••
.. ble raplU11
ojos se esfuma haciéndose más v1s1
mente, un círdulo color de v ioleta.

la.~¡e-

ndi

'1 :!;

A medida que los hombres van conociendo
mejor las leyes de la vida, confían menos en
sí mismos y más eh la naturaleza.

*

El salvajismo engendra el salvajismo, y la
dulzura engendra la dulzura.

.-.

LA. MÁS FERMOSA.
Que siga el Caballero su camino,
agravios desfaciendo con su lanza;
todo noble tesón al cabo alcanza
fijar las justas leyes del destino.
Cálate el roto yelmo de Mambrino
y en tu rocín glorioso altivo avanza;
dei-oye al refranero Sancho Panza
y en tu brazo confía y en tu sino.

*

No temas la esquivez de la Fortuna:
si el Caballero de la Blanca Luna
medir sus armas con las tuyas osa

*

y te derriba por contraria suerte,
de Dulcinea, en ani-ias ele tu muerte,
¡di que siempre será la más fermosal

La historia del mundo muestra que las raz¡¡s
mejor alimentadas han sido siempre las más
enérgicas y las dominantee.

El Sr. Ministro de Cuba, su esposa Y su hijo.

LEGACION DE CUBA.-Antesala.

LEGACION DE CUBA.-Sala de recepciones.

un dios que explora el horizonte, con sus miradas de fuego y de luz.
Una claridad intensa iluminó todas lascosas, se verti ó sobre el mar, como un polvo finísimo de oro y de cristal.
Súbitamente las aguas parecieron esconderse bajo aquella luz.
RE&gt;splandecieron las hojas de los árboles, como si fuesen de esmalte. y en todas partes se
difundi6 la forma y el color.
Dársanis, con la inmovilidad y la rigidez de
la muerte, irradiaba con sobrehumana belleza. intensamente blanca y pálida, coronada de
rosas, con los brazos entreabiertos, con la divina cabeza hacia atrás, pareciendo dormir un
sueño infinito, de paz y de gloria.

·-·

Domd!llgo 31 de Mayo die 1903.

los avaros guarda"r1 su te~oro como si efectivamente fuese suyo; mas temen servir~e de
él como si en realidad perteneciera á otro.

ENRIQUE HERNÁNDEZ M:ryARES.

,

nombre y el de Fanes, el m ismo que había
arrullado con su música de frondas el idil io
pasional , cumplió el juramento hecho ante el
altar de la Diosa del Amor.

(

············· ······························. ·· ·············

Lentamen te, tras el mar, surgió una claridad azulada, hacia el Oriente; después se hizo
rosa, luego pu rpúrea.
Las onda~, tembloro!'aR, parecían á vecE's
quedar inmóviles, cu¡¡jadaR por la frescura del
a lba, matizándose &lt;le color de violeta, con frn.n~
jas ondulantes de un oro rojizo y &lt;lesluml,rnd or.
En la lejanía, por la parte de la ciu&lt;lnd, f'e
perfilaron, bajo un cielo pálido, las tt&gt;chumbres de los templos, las cúspides de los monumentos, luciendo la blancura de sus mármoles y el tono ohscuro de sus bronces.
La luna se ofuscó lentamente, como una esperanza que se aleja.
Las corolas de las flores se colmaron ele rocío.
Las frondas ee poblaron de rumorel'..... los
pájaros en sus aéreos palacios de esmeral&lt;lal',
cantaban.
Un soplo de brisa matinal deshoj6 algunas
rosas de la guirnalda que ceñía los cabellos de
la muerta.
•
Sobre la cumbre azul de una montaña apareció el sol, rojo, enorme, como el rostro de

I.EGACIQN DE CUijA.-~I c;omedor.

~-~.,_l,:.
...
~

i..--

-

,

-

�Doon!Jngo 81 de Me.yo de 1908.

1!)L

MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRA no.

Erupciones del "Colima."
1.- 26 de Febrero de 1872.-11 a. m.
2.- 13 de Agosto de 1872.-11.55 a. m.
3.-24 de Diciembre ide 1872.- 11.55
a.m.
4.- 5 de Enero de 1873.- 8.25 a. m.
5.- 19 de Octubre de 1900.-7 a. m.
6.- 15 de Febrero de. 1901.- 10 a. m.
7.- 2 de Marzo de 1901.- 8 a. m.
8.- La misma, l\. las 8.30 a. m.
9.-5 de Marzo de 1901.- 8 a. m.
10.-La mdsma, á. las 9. a m.
11.- 15 de Noviembre de 1901.-9 a. m.
,2.- 2 de Diciembre de 1901.- 8 a. m.
l3.- 18 de Diciembre de 1901.-4 p. m.

EL YOLCAN DE COLIMA.
El período de plena actividad en que se en-cuentra el «Colima,» ha despertado en todo el
·país el más vivo interés. Casi diariamente se
tienen noticias de haber ocurrido una nueva
erupción, y por más que hasta hoy no se hayan registrado pérdidas de vidas ni de propiedades, como aconteció hace pocos meses en
una extensa zona de la República á causa de
las frecuentes erupciones del Santa María, el
pánico cunde entre los moradores de los pueblos situados á corta distancia del v0lcán, y
el temor de que sobrevenga una catástrofe es
cada día más grande.
Hojeando un estudio que con relación á las
erupciones observadas en febrero y marzo de
este afio, publicó el sefior Presbítero José María Arreola, encontramos que el «Colima)&gt; es,
desde tiempos muy remotos, un volcán activo,
cuyas emisiones de vapores y cenizas se recrudecen en ciertas épocas hasta adquirir un carácter violento; que ha habido una semejanza
notable entre los diversos períodos de actividad, anotándose únicamente como extraordinaria, la formación de un cráter secundario en
1869; y, por último, que por las obs~rvaciones
hechas hasta hoy, se viene en conocimiento
de que el «Colima&gt;&gt; nunca ha derramado sus

lavas, debido, sin duda, á que su fuerza
impulsiva no es suficiente para hacer que
laR mismas lavas rebasen los bordes del
cráter.
,........_
Sea de esto lo que fuere, sí parece indudable que las erupciones del volcán
&lt;&gt;curridas en los últimos afios, han sido de
las más notables, y que pocas veceR se había visto la montafia coronada de fuego
con tanta frecuencia ; pues sólo en el corto período comprendido entre 1899 y
1902, se registraron más de doR mil, produciendo á veceR, ligeras lluvias de cen izas. A principios del corriente afio
disminuyó sensiblemente el número de
erupciones; mas á partir del 15 de febrero, el volcán entró en plena actividad, y
de entonces acá, muy sefialado es el día
en que no se registra una nueva erupción. A consecuencia, indudablemente,
de lit. constante emisión de gases y de los
productos arrastrados por ella, el cráter
sufrió hace poco una deformación, observándose otra en los pri meros días dP,
marzo.
Por lo que ve al espectáculo que preRenta el volcán durante las erupciones, es
bellísimo. La enorme columna de humo
arrojada por el cráter y á merced del viento, se resuelve en figuras caprichosas, que
al ser bafiadas por los rayos del sol, afectan los
cambiantes del ópalo, y que van, po~o á poco, esfumándose hasta perderse en el horizonte.
De este espectáculo imponent,3 y grandioRo
dan una idea los grabados que ilustran esta
página y que son copia de una curiosísima serie de fotografías que nos fué enviada por un
respetable caballero. Como lo notarán nuestros lectores, algunas de esas fotografías no son
directas: están tomadas, indudablemente, de
pinturas que en vista de grabados antiguos
fueron hechas ex profeso, ya sea por el mismo fotógrafo que las firma -el sefior R. R.
Rivera, de Colima,-ó bien por alguna otra
persona, para reproducir, con más ó menos
exactitud, las erupciones que representan.

PÁGINA DE ALBLJM.
Yo creí ser inmune á los amores
-viejo lobo del mar de la existenciay, oh sirena de cantos seductores,
ante tus atractivos tentadores
nada valen mis aí!o! ni experiencia.
Oculta, y misteriosa, y bella, y rara
cisterna, te hallo en medio de un camino
monótono y desierto cual Sabara,
y me acerco á tu algente linfa para
refrescarme,1sediento peregrino,

Domdl!lgo 31 de Ma.yo de 1903.

Y calmarás mi sed, la sed ardiente
del erotismo que mi anhelo fragua;
más como el mal en ti vive latente,
al ver mi r ostro en tu cristal fulgente,
tal vez con cieno se revuelva el agua.

*

Tus ojos asesinos! Que me vean
los que están por sus víctimas l uctuosos
y fingen, cuando inquietos parpadean,
Mariposas nocturnas que aletean
bajo dos arcos negros y sedosos.

*

Ya el amor me levantá y engrandece,
comienzo á presentir dichas supremas,
y todo mi organismo se estremece
viendo tu combo seno que parece
un colmado tibor de crisantemas.

*

Para un himno triunfal tu voz afina,
suelta de tus cabellos el follaje ....
Como al roce del arco el violín trina,
quiero al besar tu boca venusina,
que vibre de tus nervios el cordaje.

*

Mi alma intenta olvidarte, y sólo veo
que vuela á ti desatentada y loca:
cabalga mi razón como Perseo
en el bronco P egaso de un deseo
que por dantesca cima se desboca ....

*

Tan magna es tu bondad cual tu hermosura·
y pues de mi desgracia no te mofas,
'
rayo de sol, desgarra mi negrura;
gota de miel, ~ndulza mi amargura;
ala de oro, levanta mis estrofas.
México, mayo de 1903.

JUAN B, DELGADO,

�Domingo ti de Me.yo die 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Elb MUNDO ILUSTRADO.

Dom11ingo 31 de Mayo die 1903.

1/(islorias de él'iedra.

SAN AGUSTIN
I
Cuentan los cronistas que por el año de
1533 llegaron á la capital de Nueva Espafia
siete religiosos de la Orden de San Agustín,
hospedándose primero en el Convento de Santo Domingo, donde permanecieron cuarenta
días, y después, en una casa de la calle de Tacuba, de cuyas señas y ubicación no ha llegado hasta nosotros noticia exacta y verdadera. Fray Francisco de la Cruz, vicario provincial, Fray Jerónimo de San Esteban (a) Jiménez, Fray Juan de San Román, Fray Agus-

monasterio y del templo, pagándose á éstos,
á guisa de salario, dos reales por cada seis
días de trabajo; pero, como rentas tan seguras
y jornales tan exiguos no fueran parte á que la
obra se llevara á término con la celeridad deseada y la magnificencia á que estaban tan
acostumbrados los frailes, el Emperador Carlos V la tomó á su cargo, y en 1587 se dió por
concluida, habiéndose gastado en ella algo más
de $160,000. Varias veces-como observa el
Sr. González Obregón-se hundió parte de lo
construido, á causa de la naturaleza del terreno, «sin embargo de que se tomaron las precauciones de sacar el agua de los cimientos
con bombas y de colocar allí grandes trozos de
piedra sólidamente pegados con argamasa.»(1)
Con todo, el edificio permaneció en pie largos
afios, basta el 11 de diciembre de 1676, en
que fué destruido en parte por un formidable
incendio que redujo á escombros el templo
primitivo.
Don Antonio de Robles en su «Diario de Sucesos Notables,» dice, hablando del siniestro:
«Con ocasion de celebrar la aparicion de Nues«tra Sefiora de Guadalupe, se prendió fuego
«por la plomada del relox en la iglesia del

•

,,sus cruces todas, y el clero y el Cabildo to«dos muy tristes y confusos como si fuera ei dia
«del juicio.,,
Pronto aquella tristeza se trocó eii alegría y
la confusión en tranquilidad, pues el 14, á buen
temprano, salieron los agustinos á recoger limosnas para la reconstrucci6n del templo y en
ese solo día lograron reunir cuarenta mil pesos.
El 22 de mayo de 1677,
con asistencia del Arzobispo D. Fray Payo Enríquez de Rivera, se puso mano á la reconstrucción, colocáfidose la primera piedra del nuevo
edificio, á la izquierda de
la antigua fachada; y tal
fué el gasto erogado en la
obra, que al informarse
el Rey Carlos II de la suma que se había invertido en la fábrica, preguntó, asombrado, si los muros eran de plata.
II

Antes de seguir adelante en nuestra narración, veamos lo que acontecía en el Convento
de San Agustín por los años de 1650 y 1655,
dos de los más borrascosos en la historia de
la Orden.
Don Gregorio Martín del Guijo, en su ,&lt;Diario de Sucesos Notables, i&gt; refiere que el 1~ de
septiembre de 1650 present6 al Virrey el Maestro Fray Juan Guerrero un (&lt;buleto» de su Generalísimo en que se prevenía que, á la muerte del Provincial, entrara á. ejercer sus funciones el mismo Guerrero. Quejóse Fray J uafi
de que el Definitorio había elegido, sin derecho, á Fray Andrés do Oñate [ ele Guatemala], Vicario Provincial, por muerte del religioso investido con tal carácter, y de que aquél
«venia ciego é impedido del uso y ejercicio de
su oficio.» El Virrey decretó se enviara el me-

El templo de San Agustln.-(De grabado antiguo.)

tín de la Coruña [a] de Gorma, Fray Juan
de Osaguera, Fray Jorge de Avila y Fray
Alonc¡o de Borja, que así se llamaban los siete agustinos, hicieron su entrada en la poblaci6n el 7 de junio del referido año, y en cabildo del día 30 se presentaron al Ayuntamiento solicitando se les concediera sitio
á propósito para construir ,,su casa.» Dióles la
Ciudad un terreno situado por el rumbo sur y
conocido entre los indios con el nombre de
Zoquiapan (,,lugar cenagoso») l,)Or encontrarse
en él un manantial, y ocho afios más tarde28 de agosto de 1541- dieron principio á la
construcción, tanto de una iglesia como de un
convento, colocando la primer9. piedra el Virrey
D. Antonio de Mendoza, la segunda el Arzobispo Fray Juan de Zumárraga, la tercera el
Prior de Santo Domingo, la cuarta el Guardián
de San Francisco y la quinta el Vicario provincial de la Orden. Por Cédula Real,el pueblo
de Tetzcoco fué el designado para acudir con
sus tributos y con Kpeones» á la edificación del

«Convento de San Agustin, y en dos horas se
«quemó toda la iglesia y altares; fué noche fúe
«nebre. Asistió su Divina Magestad Sacramen,,tado con el Cabildo [eclesiástico], Ciudad
,,[Ayuntamiento] y Audiencia y el Sr. Arzo(&lt;bispo Virey; que procuró remediar no se
"quemase todo el convento y cuadras circun"vecinas. Asistió Jesus Nazareno y todos los
"santos de las Religiones. Concluyó aquella
"noche. Aunque dur6 tres dias el fuego no su"cedi6 muerte ninguna. Sefué S. E. á las on(&lt;Ce de dicha noche.»
;:- Dos días después, según refiere el mismo D.
Antonio de Robles, el Arzobispo dispuso unn.
procesión deprecatoria ,,desde la Catedral al
hospital de Nuestra Señora,, (hoy de Jesús).
dba el DPan, agrega, con el Santísimo y Nues«tra Sefiora de Guadalupe, con plegaria y le,&lt;tanias. Fueron las cofradias y Religiones con
(1) «México Viejo.&gt; - Edición de 1900.-Página 140.

-------

Fraile Agustino.

Un bajo relieve de la fachada principal del extemplo de San Agustín.

morial al Definitorio; se reunió éste, y admitida la orden del Generalísimo, mand6 que todos los religiosos la firmasen, declarando
Provincial al dicho Guerrero. Esto no fué de
agrado del Virrey; pues, tan pronto como tuvo noticias del caso, ~vió correos á Gua.terna·

Extemplo de San Agustín.-Estado actual.

la que llamasen á Oñate, y habiéndose éste
presentado en México por el mes de septiembre de 1651, el Real Acuerdo mandó que «sin
el? hargo de cualesquier letras ó actos que en su
virtud hubieren hechoi, (los religiosos) tuvieran á Fray Andrés por legítimo Provincial. ..
''A su ejecucioñ [ del AcuerdoJ vino la Sala
"del Crimen y Guardia del Virey-dice Guijo
"-causando notable alboroto por el reino, y
"llegados á la puerta reglar no les quisieron
"abrir, y considerando que queriau echar aba"jo la puerta, les abrieron las de la iglesia y
"notificaron al Definitorio la dicha provision,
"y tan solamente la obedeció el Prior del Con"vento y el Definidor Betanzos y los otros
"tres y Rios no; con que se dió cuenta á las
"nueve de la noche al Virey y Oidores; y á
"estas horas se despachó la segunda provi' 'sion y respondieron lo mismo, con que se
"fueron los alcaldes y guardia y quedó el con''vento en un infierno de disturbios»........ Al
siguiente día no se dijo misa en San Agustín;
volvió la Sala del Crimen «con mayores estruendos, » y poniendo «guardas en la puerta
reglar» consiguió que los revoltosos definidores prometieran guardar á Frav Andrés obediencia. Ríos fué poco después desterrado.
Pero si este capítulo es digno de llamar 14
atención, el que se refiere á Ja muerte del
Maestro González ocurrida en San Agustín el
21 de octubre de 1655, pinta, admirablemente, el grado de relajación á que por aquella
época habían llegado los frailes: ,,A las
once horas del dia estaba bueno y con salud
Y en pie el maestro Rodrigo Gonzalez, padre
de provincia del orden de San Agustin y de
los de la parte de España, y á las doce de dicho dia se murió; y habiendo averiguado su
muerte se halló que lo habian muerto entre
dos legos de dicho Orden ...... por robarlo; y
fueron luego puestos en prision, y sabida por
e~ Virey la maldad, despues de enterrado el
difunto envió médicos y cirujanos y escribano Y desenterraron el cuerpo y se &lt;lió fe de la
puñalada.» Guijo se ocupa después del proceso de los asesinos y de las honras fúnebres del maestro González, en los siguienteil
términos: «Procedió la Orden contra ellos segun sus reglas, y teniendo sustanciada la
causa y ellos confesado su delito, le celebraron
sus honras al difunto el lunes 8 de Noviembre

en el convento de San Agustin con toda solemnidad, para lo cual convidaron al cabildo
seglar y todas las Religiones y clerecia, y ocurrió todo el reino y predicó el maestro Fray
Miguel de IJonsuegra, y con lugares singulares
de la escritura prob6 la maldad de los homicidas y ponderó las virtudes del muerto y haber tenido los puestos principales de su Ord&amp;n
y sido Provincial y tener de hábito cincuenta
y dos años: púsosele un túmulo muy magnífico á costa de la Orden, y concluso el proceso, provincial y definidores i::entenciaron los
deli u cuentes á doi:cientos azotes, cárcel perpe-

tua y comer tres dias en la semana en la piedra, y recibir dichos dias disciplina de vuelta,
y que se les diesen pan y legumbres cada
tantas horas, con pena de pecado mortal á sus
frailes para que les den carne, y en virtud de
esta sentencia, los sacaron jueves 11 de Noviembre á las 9 horas de la mafiana por los
claustros bajos del convento con sus hábitos
blancos menores y aprisionados y con voz de
pregonero que decía su delito; los azotaron
con disciplinas á la redonda, y todo el convento estaba con las capillas caladas arrimados á las paredes hasta que Re acabó el acto y

Sil!~ría de San Agustín

�Do!!nffngo 31 de Ma.yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

luego volvieron á emparedarlos, interin que
su Señoría ordenaba lo que conviniese; y este
castigo fué público y á vista del Reino.» (2)

III
Abandonamos aquí al verídico testigo presencial de· los sucesos narrados, para proseguir
la historia del monasterio y del templo de los
agustinos, apoyándonos en lo que sobre la
materia se ha publicado por diversos autores.
Como los mercedarios, los religiosos de la
Orden de San Agustín procuraron á todo
trance, con el transcurso de los años, ensanchar su convento. En 1575 solicitaron del
Cabildo licencia para construir un pasadizo
elevado que comunicara el monasterio con un
solar que había á la espalda y que les pertenecía; opúsose á la solicitud el Corregidor,
alegando que la construcción proyectada acarreaba grandes inconvenientes, y llevado el
asunto á conocimiento del Virrey, éste resolvió que era de accederse á lo pedido, siempre que la obra fuera
de arquería y que estuv1era hecha
de tal modo, que el arco no impidiese ni entorpeciera el paso.
El arco,que se derribó en 1825,
&lt;lió origen al nombre que lleva
hasta nuestros días la calle situada entre la del San Felipe Neri y
la de Jesús.
No satisfechos con el triunfo
que habían alcanzado, los agustinos intentaron, en 1597, incorporar á su convento la calle del
Arco, que, según el señor González Obregón, no sólo estaba formada por la que hoy se conoce
con este nombre, sino también
por todas las que con-ían en la
misma linea, tanto hacia el
Oriente como hacia el Poniente;
pero, como los vecinos acudieran
al Cabildo en demanda de que se
negara á los frailes lo que pretendían, éstos presentaron entonces un nuevo escrito sosteniéndose en la solicitud que habían elevado al Virrey y que estaba pendiente de resolución. De paso
diremos que los quejosos recusaron á algunos regidores, oponiéndose á que conocieran del asunto, por tener entre los agustinos
parientes y valedores, y que, en
su empeño de no ceder á las exigencias de los peticionarios, llegaron á amenazar al Ayuntamiento con exigirle, si su resolución era favorable á la parte contraria, daños y perjuicios.
A pesar de tan fuerte amenaza, el Cabildo opinó que podía
permitirse á los Agustinos cerrar la calle, y en 6 de mayo de 1597, el Virrey de Zúñiga y Acevedo ordenó que el Ayuntamiento resolviera por sí en el caso. Falló éste
en sentido favorable para los rnligiosos; los vecinos apelaron ante la Real Audiencia, y el
pleito que se siguió con este motivo, fué largo y muy reñido. Una y otra parte presentaron
pruebas y testigos, y la Audiencia, por fin,
vino á dar la razón á los quejosos; pero no pararon allí las cosas: los ver.cidos en !a disputa
suplicaron del fallo pronunciado, ·y corrida una
multitud de trámites que sería largo enumeiar y que dió origen á diversos incidentes, el
Rey puso punto final en el litigio, confirmando lo hecho por la Audiencia.
Más audaces que los agustinos, fueron,
sin duda, los mercedarios; pues el cronista
Pareja, al hablar de una calle que incorporaron t. su monasterio, escribe que, por consajo del Virrey, y ya que no les era posible
arreglar nada en el terreno jurídico, se proveyeron una noche de materiales é instru-

1

1
(

l
1

1
J

t

(2) No obstante carecer el anterior relato y los
demás que hemos transcrito, de la ortografía usada por los cronistas é historiadores de la época
á que se contraen, nos ha parecido conveniente
reproducirlos tal como se encuentran en la única
edición de los &lt;Diarios de Sucesos Notables&gt; que
se conoce, y que fué hecha en México en 1853.

mentos de albañilería, y sin que nadie los
viese, cerraron la calle anexando el predio á
su convento. Los vecinos, que no encontraban
al siguiente día la salida, ocurrieron al Virr_ey
quejándose de los frailes, y su Excelenc_,a,
continúa Pareja, respondio á sus instancia~
que "¿qué había de hacer á una Religión que
para mayor conveniencia de su convento, ~abia cerrado aquella callejuela?; que lo tuviesen á bien y se portasen bien con los religiosos, que no les estaría mal tenerlos por amigos»......... La respuesta del Virrey no podta
envolver una injusticia más grande; y, sm
eru bargo, los vecinos hubieron de conformarse con ella, consumándose así uno de los más
escandalosos y manifiestos despojos.

IV
Volviendo á San Agustín, parece que los
frailes no pretendieron en lo sucesivo ensanchar &lt;CSU casa," como ellos decían. Esta, como

sos, existe ahora en el salón de actos de1 Colegio de San Ildefonso.' '
Réstanos sólo hablar de la capilla del Terc_er Orden, c~ya f~chada, ennegrecida por el
tiempo, comienza a desaparecer tras los sólidos muros que se están levantanclo jnnto
á dla. La capilla fué dedicada el 12 de diciembre de 1714; tenía el altar mayor haciael
lado sur, y la puerta principal hacia el extremo opuesto. En la actualidad está convertida
en sala de lectores de la Biblio'teca nocturna.
Para concluir, sólo diremos que el CO!lvento
sirvió de cuartel á los invasores norteamericanos, y que al ser exclaustrados los religiosoa
en virtud de las leyes de Reforma, Re vendió
gran parte de él á algunos particulares que comenzaron á derribarlo desde luego y levantar en su lugar algunas casas. Los hnmanoe
Gil y Alonso González de Avila, degollados
en la Plaza Mayor de México el 3 de agosto
de 1566, por hallarse comprometidos enlacélebre conjuración d&lt;: los hijos d"
D. Hernán Cortés, fueron ~epultados en el templo y allí permanecen hasta hoy sus cenizas.

i

FUERA DE MÉXICO.
EL 5 DE M.A.YO.
· En Laredo Texas, fué celebrado con verdadero entusiasmo por los mexicanos allí residentes, el aniversario de Ja batalla librada
frente á Puebla contra las tropas intervencionistas francesas el 5 de Mayo de 1862.
Los americanos, en ésta, como en otras ocasiones, se unieron al regocijo de nuestros compatriotas, y las autoridades locales, por su
parte, facilitaron á los organizadores de la fiesta cuantos elementos creyeron necesarios para que revistiera la máyor solemnidad. Entre
otros acto~ igualmente lucidos, se efectuó por
la mañana una procesión de carros alegóricos,
y una ceremonia cívica, durante la cual se
pronunciaron discursos patrióticos. Numero-

J. G. U.

El Último Esclavo.
Recia espalda y anchurosa,
corta frente, cuerpo bajo,
y la pasa entrecanosa
como gris espumarajo.
Tez abrupta, sin perfil,
cual escamoso terrón,
donde blanquea el marfil
en la grieta del carbón.
Vino en un barco negrero,
del Africa occidental,
y le atezó máR el fiero
toque del sol tropical.
Cual profundos harponazos,
de la esclavitud testigos,
.muestra en tobillos y brazos
las huellas de sus castigos.
Sin encono y sin piedad,
cuando el cubano guerreaba,
peleó por la libertad,
sin saber por qué peleaba.
Y cOJ,cluída la guerra,
premiado por el desvío,
y echado sobre la tierra
á la puerta del bohío,

Sillería de San Agustín

todos los edificios de su género que había en
la capital de Nueva España, era espaciosa y
muy rica; su puerta principal veía al Norte,
por el lado Poniente tenía otra, y una por la
parte posterior, 1ue se llamaba ''falsa. ' ' Dentro del monasterio existía una huerta poblada
de numerosos árboles frutales, y en cuanto á
las demás dependencias, el claustro bajo estaba decorado con una serie de cuadros de Cabrera que representaba la vida de San Agustín, y el sup~rior, con otra que reproducía
los pasajes más culminantes de la vida de
Cristo. Había, además, algunas otras pinturas de mérito colocadas en la sacristía.
El templo, que ocupa actualmente la Biblioteca Nacional, era uno de los más suntuosos;
el altar mayor veía al Norte, y á uno y á otro
lado de lo que es ahora salón de lectores, se
encontraban las capillas y los cubos de las
puertas qm. comunicaban con el atrio y con
el convento. Cerca de la entrada principal se
encontraba el coro, y en éste, dii:e el Sr. González Obregón, "una preciosa sillería hecha de
maderas finas y compuesta de dos series de
sillas, unas bajas y otras altas. En ellas se hallaban tallados primorosamente 354 pasajes
del Antiguo Testamento, desde el Génesis hasta el Apocalipsis de San Juan. Parte de esta
sillería, valuada según se dice en 240,000 pe-

Mientras tuerce á su manera
la vitola de un habano,
y del café, en la caldera,
tuesta el oloroso grano,

PROCESlON ClVlCA EN LAREDO TEXAS.
-Un carro alegórico.

sas familias, tanto mexicanas como americanas, concurrieron á la referida ceremqnia. En
Ciudad Guerrero (Tamaulipas), se efectuó
también con motivo del glorioso aniversario,
una fiesta análoga á la de Laredo, y en Hidalgo del Parral, fué solemnemente inaugurado un monumento erigido con donativos particulares al Padre de la Indepeñdencia.

Desfilan ante sus ojos,
por la vejez azulados,
cual nostálgicos despojos
de tiempos nunca olvidados,
El verde cañaveral,
el trapiche y el batey,
su verdugo: el mayoral,
y su compañero: el buey;
Su tambor y sus verduras,
su couuco y su machete,
del cepo las cerraduras
y el herraje del grillete;
Sin que, en su antiguo gozar,
nuevamente su alma vibre,
y siñ saberse explicar
la ventura de ser libre!. ....... .
MANUEL

S.

En este número
verán nuestros lectores las fotografías
relativas á los actos
mencionados.

LA IIARIPOSA
La linda niña había bajado al jardín
aquella mañana, y
después de coger un
ramo de flores que
prendió con infantil coquetería eu su
seno, tomó la redecilla y se puso á co- ~
rrer tras las mariposas que en rápidas curvas burlaban
el afanoso empeño
con que se veíal\
perseguidas.
Después de mucho batallar logró la
.niña atrapar una de
las más hermosas,
y colocándola cuidadosamente junto
á las flores, se dirigió jadeante á su
madre para ostentar
el triunfo conquistado. Pero cuál fué
su decepción al ver
que el animalito, en
su afán por escapar
de. la prisión á que
se le redujera, había sacudido las alas
con tanta desesperación, que las flores del ramo habían
perdido sus pétalos,
y el lindo polvo que
fué gala mejor del
insecto yobjeto único de la constante
Monumento á Hidalgo en Parral
aspiración de la niña, había desaparecido manchándola el vestiTodas las virtudes de la mujer son suyas
do; y que de las brillantes alas sólo quedaban
propias, mientras que sus vicios son nuestros
dos hojas secas y descoloridas que se agitaban
y se los enseñamos.
temblando en convulsiones de agonía.
"'
La niña sintió entonces' oprimfrsele el coEl taiento es la riqueza, el tacto es la morazón, y una lágrima corrió por sus mejillas;
neda corriente.
pero la madre trató de consolarla diciendo:
,,Así, hija clel alma,· son las ilusiones todas
de la vida. Corremos afanosos tras ellas para
alcanzarlas, y una vez conseguido nuestro objeto, el placer del vencimiento dura apenas un
breve instante antes de trocarse en desencanto; el palacio forjado
en nuestra mente se
derrumba sin estruendo, pero lastimando el
corazón, y un viento
de otoño cruel arranca
los más bellos adornos
del paisaje que forjó
nuestra mente, para
que los troncos, cubiertos de la nieve que
trae el invierno, eleven
sus ramas secas al cielo como si fueran brazos descarnados que
piden les haga renacer
á otra vida mejor, donde no haya dolo ni engaño; sino donde es
eterna la primavera
Una calle de Laredo durante la procesión.
del alma.»
G. S.

PICHARDO.

Mayo, 1903.

Habana, 1903.

Domllalgo 81 de Me.yo die 1908.

LAMAR.

*
. Feliz quien escarrui~nta en los primeros peligros, pero es más feliz el que escarmienta en
los peligros ajenos.

*
El acto oficial en

c.

Guerrero,

No hay oficio vil en las manos de un hombre de bien.

�Dom:mgo

at de Mayo de 1908.

Eh MUNDO ILUSTR.ADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

bres en «ia» y había tantas J ulias Sofías y
E milias como hubo, treinta afios ~ás tarde,
Claras y Eloísas.

***

E ra l\Iontcerny un hombre demasiado honrado para considerar de otra manera que como
una adopción su matrimonio con una niña de
catorce afios. Aun llegó á tomar su papel de
padre tan en serio, que Je propuso á Sofía proporcionarle maestros, si quería continuar su
eaucación. La mueca con que la niña acogió
tal proposición, le hizo sonreír y optar por
dejarla en libertad para que jugara al volante
ó saltara á la cuerda en su jardín.
Bien p.-onto, aparte de la vaga solicitud que
por deber atestiguaba á la jovencita, dejó de
ocuparse de ella, pues absorbían su espíritu

El marqués dt montttmv.
d'or

'1ean d'oujoulat.
(Traduccl6n de " E l Mundo Ilustrado.")

No fué poco el asombro que caus6 en los corrillos filosóficos que Voltaire, Diderot y d' Alembert habían dejado tras ellos, cuando se
supo que el Marqués de Montcerny había contraído matrimonio.
El crónico Grimm no perdi6 tan bella ocasi6n de consignar una notita burlona en su
gaceta: «Muchas veces hemos oído á nuestro
a.migo Montcerny declamar contra el abuso
bárbaro que autoriza á los padres para que dispongan de sus hijas antes de que hayan llegado á la edad de la razón, y pronunciarse
contra esos matrimonios antinaturales en los
que el marido se acerca {\ la decrepitud, mientras que la mujer juega al aro todavía. Pues
bien, como es sabido, Montcerny pasa de los
cincuenta afios,y su joven esposa, á lo queparece, apenas llega á los catorce; por lo tanto,
hay que admitir que los filósofos no siempre
son consecuentes consigo mismos, sobre todo
cuando el amor a.nda de por medio.»
Engafiábase Grimm: Montcerny no eSU\ba
enamorado ni era inconsecuente, y su matri.
monio no era más que una acción generosa.
A aquel gran escéptico, á aquel intransigente
demoledor de prejuicios, animábale un espíritu caballeresco que le impulsaba á convertirse dondequiera en el defensor del oprimido.
Su generosidad y el horror que le causaban
los injustos privilegios del nacimiento y de la
fortuna y que, vagamente, le hacían considerarse como culpab!e, por haber nacido rico y
noble, le habían conducido á meuudo á ser la
víctima de intrigantes c0n los cuales se considerara obligado á reparar las iniquidades de
la suerte.
Demasiado inteligente para no comprender
que con frecuencia había sido engafiado,y demasil\do bueno para no dejarse engañar de
nuevo, había tomado el filosófico partido de
resignarse á esta. incompatibilidad entre sucorazón y su talento.
Su matrimonio habíase decidido en estas

circunstancias: un pariente suyo, M. de Valseney, le había pedido hospitalidad en su palacio por breves día@, mientras arreglaba la
entrada de una de sus hijas á un convento. A
Montcerny le sorprendió desde luego la extra•
ordinaria tristeza que parecía abrumar á la niña. Habiéndose encontrado á solas con ella,
la interrogó con benevolencia; y la'jovencita, á
quien sólo el temor que sentía por su padre le
había dado hasta entonces ánimos para contenerse, estalló en sollozos:
-No quiero ser religiosa, dijo al fin llorando desolada; mejor quisiera morir que entrar
al convento, pero en vano he suplicado á mi
padre; no ha querido oírme.
-Trataré de hablarle en vuestro favor, dijo Montcerny muy conmovido.
Ella le cogió la mano y ee la besó en un
arrebato de agradecimiento, lo que les dejó
tan confusos á uno y á otra, que se separaron
sin saber qué decirFe.
Ese mismo día Montcerny emprendió la tarea de convencer al inflexible padre de au joven protegida; pero todo fué inútil. Valseney,
que no quería dotar á su hija, no veía para
ella más perspectiva que el claustro; según él
la muchacha debería someterse á su voluntad'.
y de seguro que el cielo le otorgaría la gracia
de concederle vocación, pam recompensar su
obediencia filial.
Montcerny, agotados sus argumentos acabó por decir:
'
-Pues bien, yo la dotaré.
Pero entonces el otro se enfadó, considerándose insultado por esa oferta de una limosna,
y poco faltó para que no abandonase la casa
de su huésped en el mismo instante.
Montcerny, descorazonado, volvió á donde
estaba la pequeña. Encontróla jugando en el
jardín con un perrazo cuya amistad se había
conquistado; la animación del juego había
desordenado sus cabellos rubios, de un rubio
ceniciento, y en su rostro, hinchado aún por

el llanto reciente, una expresión alégre ha bía
reaparecido, porque la viveza de su imaginación le representaba ya como certidumbre lo
que apenas acababa de entrever como esperanza.
Pero el aire de tristeza con que Mont..:em y
se le acercaba, la desencant6 de improviso; él,
sin embargo, no se atrevía á hablnr, turbado
por la mirada de terror que fijaba en él la nifia. Para acabar má'! pronto, adoptó un continente brusco: «Malas noticias,ll exclam6.
No tuvo tiempo para decir máe. La niña,
sentándose en la escalinata y ocultando el
rostro en su delantalillo de muselina, se entregó de nuevo á un desesperado llanto.
Montcerny alejóse suspirando, dominado
por una piedad aún más profunda. Por la noche no pudo dormir, y durante sus largas horas de insomnio fué cuando le vino la idea de
casarse con su amiguita. puesto que no disponía de otro recurso para rnlvarla.
Vacilaba aún, por temor al ridículo; pero
al día sefialado para la entrada al convento de
la pequefia de Valseney, el apenado rostro
acabó de enternecerle y, sin permitirse más
reflexiones, pidió á M. de Valseney la mano
de su hija..
El padre no se hizo de rogar; lo único que
deseaba era desembarazarse de la. nifia, Y
Montcerny fué preferido al convento.
El matrimonio se efectuó en un plazo cortísimo. M. de Valseney regresó á su provincia,
y el recién caeado, cogiendo un reqpiro después de tan precipitado acontecimiento, ex_Pe·
rimentó la seneación del hombre que desp_1erta de un suefío, sino que no le era posible
creer que hubiera sofiado, puesto que la rea·
lidad tangible, el «cuerpo del delito,» como
decía él mismo, permanecía. á su lado, en la
persona de Sofía de Valseney, marquesa de
Montcerny.
La nifia se llamaba Sofía como Mme. d' H ou·
detot, la moda estaba entonces por los nom-

gran revolución pacífica. Habíanse ya reunido todos los invitados,cuando Montcerny notó que su mujer, á la que ha.bía olvidado por
completo en medio de sus ensueños políticos, no estaba en el salón.
Suponiendo que se retardaba en el tocador,
envió un lacayo á la marquesa á suplicarle
que viniese á recibir á sus huéspedes.
Mucho tardó la respuesta, h ubo idas y venidas por el palacio, balbuceos, exclamaciones ahogadas y, por fin, el mayordomo, con
aspecto conmovido, vino á pedir permiso á su
amo para hablar con él á solas, y de sus labios, en la puerta del gran salón de honor lleno de invitados, supo Moctcerny que su mujer había huido dos horas ante.., en un fiacre,
en el que llevaba, por todo equipqje, una caja de sombreros con el más bonito de sus gorros de encaje, y dos
canarios de Holanda
domesticados, por
los que sentía un
singular carif\o.
La catástrofe dejó
á Montcerny impasible en apariencia;
volvi6 á donde estaLan sus invita.dos y
les previno sencillamenteque la marquesa, atacada por
súbita indisposición, n9 podría presentarse el.l la comida.
Desgraciadamente algunos lacayos,
instruí dos porla servidumbre del marqués, habían deslizado va á hurtadillas la· noticia á 1,us
amos, de manera
que la reunión destinada á celebrar el
advenimiento de la
libertad y la justicia, pasó toda ella
entre miradas de reojo y secreteos disimulados.

Domingo 81 de Mrayo de 1903.

que Isabel de F rancia y otros veintitrés condenados, de los que doce eran mujeres, eran
conducidos al patíbulo; Montcerny saludó y
permaneció inmóvil, con la cabeza dPscu bierta,
basta que acabaron de paear todas las carretas. Un agente del comité de su demarcación
encontrábase allí casualmente y le denunció
como culpable de haber demostrado simpatía
por los enemigos del pueblo.
Esa misma noche fué aprehendido el marqués y encarcelado en la priEión de Luxemburgo.
Como verdadero fil6¡,ofo que era, ho se sintió muy conmoYido por la aYentura, pero al
día. siguiente, al bajar al patio, qued6 m uy
sorprendido al ver hasta qué grado participaban de su estoicismo sus compañeros de infortunio.
Hombres y mujeres conversaban con animaci6n; ee formaban grupos en el vasto patio; se reía; se contaban cuentos y se trababan
empeñados partidos de diversos juegos. Por
algunos Jugares vagaban parejas de enamorados, tan absortos en sus pláticas, que no prestaban atención á las ruidosas distracciones de
los demás detenidos.
«¿Qué, caballero, podréis dudar aún de los
sentimientos que abriga mi corazón?.11 dijo de
imµroviso junto á Montcerny uua voz que le
hizo estremecer. Volvióse y pudo verá la joven
que acababa de rozarlp, al pasar; iba de bracero con un joven y al hablarle Yolvi6 hacia
él la cara, de manera que el marqués, de pronto, sólo pudo ver su talle gracioso y los bucles
rubios de su cabellera, esparcidos sobre su espalda; pero un instante después, la joven,
atraída por la influencia de su mirada, volvió
la cabeza, y l\fontcerny reconoció á Sofía de
Valseney, crecida, embellecida, radiante de
juventud y de hermosu ra.
También ella le había reconocido y su turbación fué tal, que solt6 súbitamente el brazo
de su amigo y se refugió en la prisión.
Entretanto, ~Iontcerny se había informado
con los guardias y por ellos había sabido que
su mujer había sido arrestada en compañía del
caballero de Raynold [ el mismo joven de
quien la había visto acompañada], y que ambos estaban acusados de haber mantenido sospechosas inteligencias con el extrar,jero es decir, de haber intentado procurarse pas~portes
para atravesar la frontera.
(CONCLUIRÁ. )

elevados intereses: el rey acababa de decidirse á convocar los Estados Generales, para satisfacer el de@eo de reformas manifestado por los
partidos filosófico y económico, á los cuales se
adhería casi toda la nobleza de Francia.
}fontcerny estaba en el colmo del entusiasmo; temía que la vida no le alcanzara para
presenciar la era de emancipa?ió~ y de fraternidad en pro de cuyo advemm1ento habían
con tanto ardor trabajado él y otros pensadores de la época. Con la imaginación llena por
el pensamiento de la edad de oro, que iba á
florecer de nuevo, apenas si tm•o ocasión de
notar el cambio, cada día más acentuado, que
se efectuaba en la manera de ser de su joven
esposa. Esta ho reía ya, ni saltaba á la cuerda; pálida, melancólica, taciturna, errab:i,
desde el alba hasta la puesta. del sol, á lo largo de los corredores, por los salones, por e!
jardín, como si buscara alguna cos~ que m
ella misma sabía qué fuera, con la mirada vaga y los labios cerrados.
Dos ó tres veces que Montcerny, por casualidad notara su extra.fía actitud, quiso interroga~ á la doncellita, pero ésta, invariablemente respondía: «No tengo nada» y luego se
echaba á llorar. Creyendo que se tratab~ de
un capricho infantil y pasajero, no volvió él
á ocuparse más del caso.
La v{spera del día fijado para la apertura de
los Estados generales, celebr6se un gran banquete en el palacio Montcerny, en honor de la

Ningún esfuerzo
hizo Montcerny por
encontrar á la pequefia fugitiva,aunque estaba persuadido de que el m0ti vo de la fuga debía ser alguna intriga de amor. Pero desdefió vengarse.
Sin embargo, el golpe fué para él mur duro. Aunque Sofía jamás ocupó un gran lugar
en su afecto, encontrar tan grande ingratitud
en el corazón de una criatura tan joven, le
conmovió dolorosamente: era éste el más amargo de todos los desengaños á los que s? generosidad le había expuesto con frecuencia.
"Si este suceso no me cura para siempre de
mis sentimientos caballerescos, me convenceré de que soy incorregible,ll se decía á sí mismo cuando el recuerdo de su mujercita atravesaba por su espíritu.
Pasaron cuatro afios. Montcerny, después
de haber seguido con profunda angustia las
peripecias de la revolución tan deseada por
él se había disgustndo de ella y vivía solo,
e~ su palacio, rodeado de sus libros. Su creencia en la felicidad humana, la creencia que le
apasionara de!3de su juyentud, había caido e!1
tierra convertida en rumas, pu1::s ahora tons1deraba á. los hombres demasiado perversos
para que pudieran jamás ser felices.
Durante largo tiempo, á pesar de los peligros de la época, su tranquilo y desdefioso valor le conquistó una especie de segu~idad,
pues el peligro se aparta de los que no mtentan huír de él. Para que le arrestaran fué preciso que Montcerny se acercara de propia voluntad á la guillotina.
Un día encontró á su paso el convoy en el

TEATROS,-Soledad Alvarez e n "La Sargenta.'

�Domfflngo 31 de· Me.yo die 1903.

l!Jb MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Invitados y oficialidad á bordo del "Pri.,z Adalbert."

El "Prinz Adalbert" en el muelle.

Tu Línea Hamburguesa Amerkana.
EL "PBl!fZ .&amp;D.A.LBEBT"
Los principales diarios de la capital dieron
noticia á sus lectores de la simpática fiesta con
que se celebr6 hace poco en Veracruz el arribo
del "Prinz Adalbert", primer barco de la
"Hamburg Amerika Linie" que toca las costas mexicanas.
·
La llegada del hermoso trasatlántico, que,
á primera vista, parece una nota común y corriente én el movimiento diario del puerto,
reviste, sin duda, capital importancia; pues
con ella ha quedado establecida la comunicaci6n directa de nuestros mercados con los mer-

cados alemanes, realizándose de esta manera
uno de los proyectos más fecundos en beneficios para el comercio y para la industria del
paí~.
Bajo este concepto, el servicio de la nueva
línea de vapores está llamada á influir poderosamente en el desarrollo de la riqueza nacional, y es de aplaudirse el empefio con que
la Compafiía ha llevado á cabo su establecimiento.
Los Sres. Chrístlieb y Rubke, representantes, en esta capital, de la Línea Hamburgue-

Un camarote del "Prlnz Adalbert".

sa, hicieron cuanto estuvo de su parte para que
la inauguraci6n del servicio revistiera el mayor lucimiento, y sin temor de equivocarnos,
podemos decir que pocas veces habíamos asistido á una fiesta tan bien organizada como la
que se efectu6 á bordo del "Prinz Adalbert"
el 10 del corriente.
En un tren especial -del Ferrocarril Mexicano, compuesto de tres lujosos "Pullman" ,salieron los invitados rumbo á Veracruz, el 9
del presente por la noche. Entre las persor.as
que ocupaban los ''Pullman'', vimos á los sefiores Ministros Plenipotenciarios dtl Jap6n y
de Guatemala, á la familia Chrístlieb, al señor Rubke y esposa, al señor Diputado Daniel García y señora, al sefior Mateos Cardefia, Secretario particular del Sr. Ministro de
Gobernaci6n, y á otros distinguidos caballeros pertenecientes en su mayoría á la Colonia
Alemana.
El 10, á medio día, llegó el tren especial á
Veracruz, siendo saludado, al detenerse en el
muelle con los marciales acordes de los Himnos Nacional Mexicano y de Alemania, ejecutadqs por la banda del "Prinz Adalbert."
La oficialidad del barco recibió á los invitados en la escalera, conduciéndolos á los camarotes previamente arreglados para sus "toilettes." El adorno que lucía el trasatlántico era
hermoso: multitud de flores y plantas tropi~
cales festoneaban sus bordes, apareciendo á la
vista del público vistosamente empavesado
con las banderas de todas las naciones. jj;n el
puente de popa había dos fuentes artificiales
que realzaban notablemente la belleza del
adorno.
En cuanto á las magníficas condiciones del
· buque para el servicio, quedamos gratamente
impresionados de nuestra visita á sus principales departa'llentos. Sus camarotes, amplios
y elegantes, son para dejar satisfecho al más
exigente en materia de "confort;" el salón de
sefioras y el corredor, están decorados con

verdadero lujo, y tanto en los pasillos como
en las escaleras, se echa de ver desde luego la
magnífica distribución que supieron dar al
bflrco los coni-tructorei-. Durante nuestra visita pudimoR ver los camarotes especiales para familias con que cuénta el "Prinz Adalbert": r,on notables por las ventajas que ofrecen desde el punto de Yista de la comodidad,
y están amueblados con mucha elegancia. En
fin, el trasatlántico está dotado de todo lo necesario para el buen servicio, y es indudable
que será, en lo de adelante, el preferido de los
viajeros.
Acerca de su construcción, capacidad, etc.,
sabemos que fué construido en los astilleros
de Bremenhaven el año pasado.
Desplaza 6,530 toneladas, tiene de eslora
413 pies, de man~a 42 y de puntal 105, y el
número de sus tripulantes es de 112. El total
de cami..rotes de primera clase puede contener
135 pasajeros, y en tercera clase pueden viajar c6modamente hasta 1,200 personas. Hay
en el buque fábrica de pan y de hielo, biblioteca, refrigerador, sala de fumar, peluquería,
Y un departamento muy amplio para ganado
y aves de corral. El alumbrado es eléctrico.

DoimJlingo 31 de Mayo ae 1903.

quío. El aspecto que ofrecían estos departamentos llamó justamente la atención. Guías
de flores enredadas en las columnas y prendidas á los muros y al techo, constituían el primoroso adorno que ostentaban los salones.
Durante la comida, tanto el Capitán del
barco como los oficiales principales pronunciaron entusiastas brindis, que fu~ron muy
aplaudidos.
Por la tarde, después del banquete se organiz6 una excursi6n en botes por 1~ bahía
con el objeto de que los invitados pudiera~
conocer de cerca las grandiosas obras del puerto. La tertulia que se efectu6 por la noche á
bordo del buque y á la que concurrieron numerosas damas de la mejor sociedad de Veracruz, fué el broche de oro de la agradable fiesta inaugural. En medio de la mayor animación se bailó hasta !as doce, hora en que las
familias abandonaron el buque, y loH concurrentes que debían regresará México tomaron
asiento en los "Pullman." Al regreso se sirvió un almuerzo en Esperanza.
Es de consignarse, con encomio1 la cariñosa acogida de que fueron objeto ta nto de parte, del Capitán del buque, Sr. "\Vett, como de
los oficiales, las personas que asistieron al banquete y á la tertulia; pues en su afán de cumplimentará los concurrentes, los colmaron de

***

A las dos de tarde, los convidados pasaron
al comedor y al sal6n de navío, donde debía
efectuarse el banquete dispuesto en su obse-

"PRINZ ADALBERT."-EI

comedor.

atenciones, haciendo así que la visita al
"Prmz
. Adalbert'' fuera,
' para
' todos, verdaderamente agradable.

*
En estas páginas damos á cono&lt;::er algunas
fotografías del buque, á fin de que nuestros
lectores puedan formarse una idea de lo bien
acon?icionado de sus departamentos. Por lo
demas, son dignos de elogio, tanto la Compañía "Han;b~rg Amerika ~inie" que ha llevado á la practica el pensamiento largo tiempo acariciado, de establecer una ;ía de comun~cación rápida y segura entre Alemania y México, como los Sres. Chrístlieb y Rubke sus represe~tantes, que supieron, de maner~ tan esp~é~d1da, cele~rar la inauguraci6n de un servi~10 d_e tanta i~p~rtancia para los dos países,
y a qmeJ:~S los mvitados les quedan altamente agradecidos por las numerosas atenciones
que les dispensaron desde su salida de México hasta su regreso.

"PRINZ ADALBERT,"-La cubierta de paseo.

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lN8 X-TOMO 1-NUM. 23

MlXICO, JUNIO 7 Df 1903.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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