<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3798" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3798?output=omeka-xml" accessDate="2026-06-10T18:24:15-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2440">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3798/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._22._Mayo_31._Para_el_hogar.pdf</src>
      <authentication>c3099f2588b955b7498607405d1db2df</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117620">
                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

�EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.
el roncón del instrumento, cayó sobre el hombro de Joan como acariciándole; y la gaita, agasajada y
requerida por su dueno, lanzó de
su vientre de pellejo una sarta de
notas dulcísimas, con vibraciones
de burbujas de agua, infiltra.das
del ritmo melancólico y grave del
canto llano. Y Antucho,requiriendo
del cofre unas ca.stailuela.s, y repiqueteando sus medias hojas de boj,
y Joa.n tocando á. todo moflete la
muiffeira, endereza.ron sus pasos
hacia las arboledas y merenderos
de junto al río.
.
Pronto hicieron alto en el pruner
tabernáculo que halla.ron á. mano
en la cuesta de San Vicente. Entra.ron remojáronse las fauces con
unas c'opa.s de lo a.ilejo, bailotea.ron ensordeciendo con el taconear
de los borceguíes en el piso de madera( y entre las risotadas del t~bernero y el cuchichear de los chicos que habían acudido á la. puerta
al oír la toca.ta., se embucha.ro!!
unas tablas de bacalao y unos pimientos fritos con tomate: después
se larga.ron como una. tromba. La
segunda. estación fué en el paseo de
la Florida; dieron fondo en un figón
y se echa.ron al cuerpo otros dos
medios vasos de tintillo, soplándole antes la espuma á. estilo de veterano. Desde allí ma.rcháronse al
lavadero de Perucho, el paisano d,e
las rías bajas; era imposible dejar
de visitarle en un día tan seilalado
como el del Apóstol. Atrave:,a.ron
la porta.da. de picuda crestería., emba.d urna.da. con tizo~ celeste,. ~oceando con ímpetu ¡ viva Carril._. ...
y en seguida baja.ron la e~caler1ll a.
del lavadero, talla.da. en tierra., ensordeciendo con la lluvia de armonías de una. alborada. El Perucbo
salió á recibirles en mangas de ca.misa.1 rebosándole el contento por
los p oros de la cara y gritando con
cierto dejillo flamenco que se pe~a.ba. de cachetes con la acentuación
nativa. ¡Olé lus salerosos!. ... Allí

MODO DE TEÑIR EL HILO ENCARNADO.

:Me han dicho, y quiero saber
si lo que me han dicho es cierto,
que cruel en de'masía
con los hombres estás siendo.

Tómanse para cada ocho libras
de agua, una onza de nueces de
a.gallas machacadas, se dejan en infusión veinticuatro horas; pasadas
éstas,se poae al fuego y se hace hervir por algunos minutos, a!Iadiéndole para cada libra de a.gul\ seis
granos de sal común.
Después de haber pasado dos veces por el bailo sob1·edicho,se pasa
á darle el alumbre, cuyo baño se
compone del modo siguiente:
Se hace hervir el hilo, guardando la proporción; por cada catorce
onzas de agua, tres granos de alumbre de Civita.vecbia, por algunos
minutos; se saca, se seca y se repite
esto. operación tres veces; sería mucho mejor valerse de orines en lugar
de agua.
Luego se le da otro ba.ño compuesto de potas a, un poco de arsénico blanco en polvo y un poco de
a.lumbre, se pasa. el hilo por él y se
seca.
Después de seco se le do. el tinte
pasándolo dos veces por la rubia,
guardando la proporción para cada seis cuartillos de agua, dos onzas de rubia ó sean dieciséis onzas
para ca.da cuatro libras de agua,
hasta quedar bien teñido y lavado.

:Me han dicho que á Rafael
desechaste por moreno,
y que á su primo Luís
por estar un poco grueso,
y por iguales razones,
que á la verdad no comprendo,
sé que desechas mil hombres
que otras los juzgaran buenos;
Dime ¿es ésta la verdad?
Dime ¿,es aquesto lo cierto?
Me miras, y silenciosa
bajas tus ojos al suelo;
¡a.y! niila, to1·pe anduvistes
para escoger el sendero
que esta. miserable vida
torna en edén de los cielos.
Ten presente, bella niña,
la de los rubios cabellos,
que tu tiranía de ahora
has de pagar con el tiempo.
O mudas de parecer
(es lo que yo te aconsejo),
ó has de ser gran solteroaa,
ó carga contigo un memo.
8.-Blusa de talle para casa.

y por parejas bailaban sin des~anso al soniquete de los guitarrillos
de los ciegos, moviendo ~n. rumor
de oleaje, roto por los ch1lhdos de
los que se llamaban y por el vocear
de los vendedores ambulantes de
cascajo.
La llegada. á la alameda_ de los
dos compinches, fué a.cogida con
gran bullicio, y el resonar. de la
gaita suspirando en un arpeg10 continuo reunió en torno de Joan un
enja~bre de paisanos y paisanas

ras del país y los castaflos de l_a.
tierr&amp;., con un buen golpe de lágrimas en el pecho que se le escapaba
á Joan por el roncón de la gaita. y
que Antucho tenía que tra.garse,
se les echó encima la noche.
Pero después, uno con las castaliuela.s en el bolso y otro con la
gaita desinflada y muda, más tuertos que derechos, medio dormidos
por el peleón que llevaban en la
andorga y sirviéndose de mutuo
apoyo, subían por la cuesta. de San
Vicente, diciendo Antucbo con voz
sollo lienta:
-Paréceme que el Seilor Santiago le estará coatento de nosotros,
que bien le hemos festejado desde
aquí. .....

El Páiaro Raro.

9.-darrendero de seda.

se acabó el reinado d_e las conas y
dió frincipio el del Jarro. Había
en e lavadero gente del país, Y en
un santiamén se formó corro y s_e
bailó en rueda entre la red de tomizas delos colgaderos, sazonándose
el jolgorio con dos ó tres rondas
que dejaron chupada. la panza de la
bota. Qontinuaroo luego ~u ruta
jadeantes y sudorosos, tan mseguros y tardos ya de ca1M:za como de
pies, viendo dos estrelhta.s que les
seguían á. la altura de sus !111ra_da.s
y que no era sino el enca.od1lam1ento de las propias pupilas; aún se
detuvieron í1 enjuagarse en otros
merenderos del ca.mino, y en éstas,
había el tiempo vol~do, Y á p~nto
en que daban las seis en el le¡aoo
reloj de torre de Pa.lacio1 llenando
de campanadas las umbrías del
campo del Moro, frit\JS y ahogados
por el bochorno, desembocaron ambos amigotes en la. alameda de la.
Virgen del Puerto.
Era. aquella tarde de bulla para
la pobeda. costera al río. lJ:l sol
iba.se despaciosa.mente á dormir por
los pinares ce la Casa de. Campo.
E tre los árboles blanqueemos por
el\olvo y mustios por la sequ~a,
hormiguea~a. una. muchedumbre
mensa de c riadas de poco pelo, hor
y soldados de
de Comestibles
.
ltera.s
última qurnta,
ech á n d o1as d e vet!'raoos y corridos, que en grupos

RECETAS ÚTILES.

hablemos los dos un rato,
quedo, quedito, muy quedo.

ávidos de dar gusto á las piernas.
Por fin Joao puso en movimiento
los dedos, cesó el calderón eterno
y ¡anden las penas! .... vibró eoel
dol&gt;de la gaita la. muiñeira, comenzando el baile, que después de sus
va.riadas figuras, concluyó con el
clásico caturuxo,&gt; mezcla de vocerío y de lamento. Y una danza de·
trás de otra., se le pasó el tiempo á
Antucho repiqueteando sus castailuelas y á Joan sopla que sopla, y
entusiasmados, sin poderse a.pecas
tener en pie, con un volcán en la
cabeza y un ruido de tormenta en
los oídos, recordando con más fuerza que nunca en aquel hervir de
horno, los cánticos de las majado-

A una ciudad populosa
de nuestra. patria muy lejos,
en ocasión que unas fiestas
celebraba alegre el pueblo,
un cazador de la Arabia,
ó de m,\s lejanos reinos,
se presentó con un pájaro
que, según los que lo vieron,
ni en la mente de ua poeta.,
ni de un loco en los ensueilos,
igual pluma.je se ha visto
ni más bellos movimientos.
El cazador lo mostraba
(pues deseaba venderlo)
á. todo el que pretendía.
admirar aquel portento;
mas ápesar de que fué
á a.dmirarlo el pueblo eatero,
no hubo ni uno siquiera
que p1·eguntara. su precio;
y era porque el paj&amp;1·ito
tle aquel plumaje tan bello,
aunque niaguno otro dón
le había concedido el cielo,
se alimeataba con polvos
de oro y de brilla.ates hechos,
por I o cual todos decían:
&lt;Pues seilor, no lo queremos;
pues teniéndolo pintado,
nos aho1·ramos todo esto.&gt;

Estos tres caminos ha.y,
yo te lo digo en secreto,
y para que no se enteren,
quedo, quedito, muy quedo.

MODO DE HACER EL EXCARXADO LIQUIDO MEJOR QUI-] EL CARlliN.

EL JUEZ Y EL DIABLO.
euento 6trmano.
En cierta ciudad de Alemaaia vivía. un hombre llamado Scbwarz,
poseedor de muchos cofres llenos
de oro y plata, pero er_a. tan duro
con los pobres, tan v1c1oso, tan
malo, que la gente se ~dmi1·a.~a de
que 1a. tierra no se hubiera a.b1ert-0
para tragarlo. J&lt;;ste hombre ejercía.
las nobles funciones de juez, y en
este noble cargo cometía. toda especie de iniquidades.
Una maña.ca salió para ver sus
viñas y en el camino se encontró
con el diablo, vestido como un seilor Schwarz le hizo un gran saludo preguntó le políticamente quién
era y de dónde venía.
-}1ejor sería- respondió el elegante desconocido-que no contestara á vuestra preguata.
.
-Pero yo quiero que respo_ndá1s
- replicó el juez- y es necesario que
os decidáis á hacerlo. Soy todopoderoso y nadie se ati-eve á resistir-

y

me. Puedo al instante, si me conviene hacer que vayáis á. prisión
y que' os impongan un castigo.
- Si es así-respondió el desconocido -cedo á vuestraicuriosida l.
¡,Me p;eguntáis quién soy? pues sabed lo: el Diablo.
-Ilum- dijo el Juez-¿qué vie1?es
á hacer aquí'?
-Hoy es día de mercado en vuestra ciudad. Veago á tomar lo que
seriamente me den.
- Bien- dijo el juez,-haz tu negocio. No tengo ningún deseo de
impedírtelo. Pero quiero acompanarte para ve1· lo que te darán.
- Mejor sería que no asistieras á
este espectáculo.
-Quiero ver cómo tomas lo que
te dan. Do quiero, aunque me costase la vida.
-¡Y bien! vamos.
Los dos se dirigieron á. la plaza

•
Padres que sin gran fortuna
y bellas hijas teniendo,
las enseñáis á. que gasten,
no olvidéis aqueste cuento;
que mujer que en ostentar
gran lujo cifre su a.ah~lo,
sia que atesore otras pre ndas
que puedan compeasar esto,
es como el pájaro aquel
que nadie quiso en el pueblo,
y conde náis vuestras bijas
á. celibato perpetuo.

CONFIANZAS.

m:
11.-Corbata suelta para blusa.

Vamos, sié ntate á mi lado, •
niña de rubios cabellos,
desechando tus temores,
pues quitro que a.qui en secreto

14.-Modelo de tejido para
aplicaciones.
10.-Vista posterior del grabado n(ímero 7•

del Mercado, donde había mucha
gente que compraba ó vendía. To•
dos se incliaaba.n humildemente ante el temido juez y su compa.ilero.
Schwa.rz se hizo traer dos va.sos
de vino y presento uno al Diablo,
diciáodole:
-Toma, te lo doy.
El Diablo rehusó, sabiendo que
no se lo daba francamente.
Cerca de ellos pasó una paisana
conducieado una vaca. que, tirando
del cordel, corría de derecha á izquierda., y fatigaba de tal manera
á la pobre mujer, que en un acceso
de cólera exclamó:
-Pícaro animal, que el diablo te
lleve!
-¿Oyes?-dijo el juez á su infer·
nal compañero, toma esa vaca. Es
tuya.
-No-dijo el Diablo- No es da.da seria.mente. Si la tomo, esta mu•
jer lo sentiría. por mucho tiempo.
Un poco más lejos, una. madre
reprimía á su hijo, y viéadolo rebelde á la lección, exclamó con
aceato de desesperación:
-¡Que el Diablo te lleve!
-Este-dijo el juez--es un nií'lo
que te lo da.a. Tómalo.
-No-respondió el Diablo,-no
me lo dan seria.mente. Si lo tomara, esta desgracia.da. madre no cesaría. de llorar.
Schwarz y su compañero coatinuaron caminando en medio de la
multitud. Encontraron á dos obreros que disputaban con furor. Uno
de ellos, después de haber colma.do
de injurias á su antagonista, le dijo: &lt;Lo único que deseo es que el
Diablo te lleve.&gt;
-Toma ese robusto mozo-dijo el
juez,-ya ves cómo te lo da.
-¡ Ahl-dijo el Diablo-el queparece dármelo lo estima mucho. En

este momento la cólera y la embriaguez lo ciega.a. Si llegara á perderlo, tea dría ua profuado pesar.
En este momeato una pobre vieja, cuyos vestidos anunciaban la.
pobreza y cuya cara pálida y flaca
anunciaba. un profundo dolor, se
detuvo a.ate el juez y le dijo:
-¡Que te venga~ todas las desgracias! Tú eres rico y yo soy pobre y me has quitado la única vaca
que era mi único recurso. No te había hecho ningún mal y me has reducido sin pieda.d a.1 último grado
de miseria. Invoco la justicia del
cielo. Le pido que castigue tus iniquidades. Le pido que el Diablo te
lleve en cuerpo y alma á los profuados infiernos.
-¡Ah! esta vez- dijo el Diablo diri¡¡-iéndose al juez-se ha dicho una
palabra. sincera, se ha manifestado
un deseo que parte del corazón. Tomo lo que con ta.a buena gana se
me ha dado.
Y al decir estas palabras, tomó
del pescuezo con sus garras al juez
y desapareció con su presa.

Se toma una onza de carmín del
mejor, se pone á cocer en una olla
de barro ó de loza nuevtt. con medio cuartillo de agua muy clarifica.da, se deja cocer por cuatro ó cinco minutos, se echa poco á. poco en
ella la. octava parte de medio cuartillo de espíritu de sal amoniaco,se
deja cocer el todo por espacio de
dos minutos, se pone después á enfriar y se deja en reposo veinticuatro horas en la misma vasija; pasa.do este tiempo, se vacía el licor
por inclinación,ó sea decantación,
en una botella limpia, hasta que se
descubra el sedimento que ha hecho
el color.
Si después de sacado el primer
color,s.-i vuelve{~ cocer el sedimento que quedó en la olla. y se emplea
la misma cantidad de agua de espíritu de sal amoníaco,resultará un
encarnado fino de color de rosa bueno y natural.

JAVIER MA?.llER.

Los que busquen con empeño la
verdad llegará.o á encontrarla.
Crear el hogar es crear la familia· el alma del bogar es dulce y
be;éfica para aquellos que le tributan el amor y el respeto.

13.-Elegante esclavina de gasa
y listones.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

Martín Schafer y Hoo.
•

Se reservan camas en Carra Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harv ey en la Línea de Santa Fe soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99481">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99483">
            <text>1903</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99484">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99485">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99486">
            <text>22</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99487">
            <text>Mayo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99488">
            <text>31</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99505">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99482">
              <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99489">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99490">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99491">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99492">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99493">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99494">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99495">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99496">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99497">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99498">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99499">
              <text>1903-05-31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99500">
              <text>Suplemento</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99501">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99502">
              <text>2017725</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99503">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99504">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99506">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99507">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99508">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="2704">
      <name>Blusa de talle</name>
    </tag>
    <tag tagId="2707">
      <name>Confianzas</name>
    </tag>
    <tag tagId="2706">
      <name>El juez y el diablo</name>
    </tag>
    <tag tagId="2701">
      <name>Lejos de la tierra</name>
    </tag>
    <tag tagId="2705">
      <name>Pájaro raro</name>
    </tag>
    <tag tagId="2702">
      <name>Saco de viaje</name>
    </tag>
    <tag tagId="2703">
      <name>Sombrero de verano</name>
    </tag>
    <tag tagId="2708">
      <name>Teñir el hilo</name>
    </tag>
    <tag tagId="170">
      <name>Traje de viaje</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
