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PROCESIÓN DEL CORPUS EN CATEDRAL.
Fot. ele "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

COLOR DE SANGRE.

•

La noche del 5 al 6 de octubre de 1789, una
multitud irritada, ehria de muerte, se agolpaba en los muros del Castillo de Versailles, pidiendo el martirio de la familia real. La reina,
sobre todo, atrae las iras del monstruo: «Es
necesario dei-trozarla, deecua rtizarla. "Un hombre dice: «¡C6mo me gustaría poner la mano
sobre esta b ... I" Al amanecer, algunos gritan :
«¿En d6nde Pstá esa s ... tunanta? iE8 menester arrancarla el coraz6n ... ! ¡Queremos cortarle la cabeza, guisarle los hígados!&gt;, [II. Taine, «La Revoluci6n," tomo I].- Las páginas
de la historia, á semejanza de los famosos ciclos de Vico, reproducen, con variaciones de
lugar y época, la misma mancha rojiza: todavía, como en los tiempos de Hámlet, «hay
mucho podrido en Dinamarca".
La t1agedia de Belgrado no tiene !.'iquiera el
mérito de arrancar de un hondo ,mfrimiento;
no es dolor trocado en ira: es sencillamente el
acto de ccregrei;,i6n" de un coro ele cortel:lanos
de 6pt-ra bufa. Ji:n este ambiente cargado de vapor de sangre humana, se antoja oír un airecillo de cancán, silbado por el histri6n l\Iilano,
el tirano offembachnei:;co del reino de Servia.
Sobre los cuerpo:-1 hechos pedazos se prenden
la¡, antorchas de una ciudad iluminada «a
giorno» y se organiza la fiesta en el sal6n que
ha dejado varío un catafalco. Frente á la indignaci6n de los pueblos civilizados, los autores del atentado s6lo tienen una frase, soltada rudamente al trepanar el cráneo del princi pilio de voluntad enferma: «¡Era un imbécil!&gt;, Y la orquesta preludia una cuadrilla.
Raspando al ruso, se descubre al cosaco;
raspando al servio, se descubre al eslavo subyugado por el turco; del ruso, tiene la ferocidad; del turco, la abyección. Corre mucha sangre de genízaro por esas venas. Por muchos
siglos esa sangre ha circulado lentamente, sin
que bastara la ignominia á ha:::erla correr con
mayor fuerza. Un día, el perro sumiso recobra sus dientes de fiera y entonces mata, no importa t. quién : los mismo á Miguel Obrenovitch, el soberano sin tacha, que á Alejandro,
el vacilante vástago de un «rastacuere» degenerado. El ruso injerto en este grupo de sometidos, ha hecho su aparici6n y se complace
en empapar sus manos en la entrañas de sus
victima.e. Un resplandor color de sangre ilumina e:;te cuadro de «bra vi» estremecidos por
el miedo.
Si fuéramos á buscar la ley de herencia, más
bien que en la desventurada Reina Natalia,
debiéramos tratar de descubrir los estigmas de
Alejandro en la truanesca figura de Milano, el
viejo déspota de Servia. Milano es el vicio hecho hombre. Todo lo que la degenerescencia
de una raza puede amontonar sobre un hombre, él lo ha recogido y sumado: es Luis XIV
y Lorenzo XVII, pertenece á la realidad como
á la opereta; no es un ser humano, es su ca:icatura; no es un tirano, es su mueca. Dícese
que Alfonso Daudet lo escogi6 como protagonista de sus «Reyes en el destierro»: todavía
me resulta más noble, más elevado, más digno este personajP que el «boulevardier" ele última fila, concurrente de los bastidores de un
teatrillo de barrio, abogado en el alcohol, héroe de suripantas y concienzudo «escroqueur»
de los garitos malafamados.
Servia, empero, soport6 con imperturbable
paciencia las brechas que este aventurero coronado abri6 al tesoro público. Cada vez que
el viejo verde se veía desplumado, corría á
Servia y se bacía pagar sus traro pas. ¡Y sus
compatriotas lo recibían con los brazos abiertos; tomaban parte en °us farsas, le dejaban
nombrarse generalísimo, jeft de policfa, inquisidor (dice el conde de Saint André, en una
biografía del personaje que apareci6 hace tres
6 cuatro años en las columnas de la ccRevue
des Revues"), le demostraban un afecto tierno
de hijos débiles por un padre pr6digo!
Había hecho mucho más que Alejandro para merecer la muerte. Pero el ruso dormía en
su cojín oriental. El puebL que gui6 Esteban
el Fuerte á la conquista, yacía en un sopor de
harem, se dejaba expoliar por el turco con go-

rrilla de pilluelo parisién. -Ef:ltre tan to, había
una reina, uña mujer, una esposa, una madre, que sufría, que sufre aún, la_ indeci~le
tortura del abandono y de la ingratitud: JSatalia. Unida muy joven al Obreno,·itch, Natalia Kechko, hija ele! un funcionario ruso,
acaso más bien por ambici6n que por amot,
la madre de Alejandro, alcanz6 en Francia lo
que su esposo no pudo encontrar en el destierro: la estimacion y el respeto. Hoy al dolor
de esta mujer, se unirán las lágrimas de muchas madres. Sobre los incendio!-! de pasi6n de
la corte servia caerán estas gotas de rocío.
Un día aquella abandonada experiment6 el
más rudo' dolor que acaso la haya angustiado
en país extraño: el viejo Milano la arrancó de
los brazos á su hijo. El tiranoide deseaba jugar al trono con el pequeño; era una presa que
poder explotar concienzudamente. El, capai
de apostar un reino á un «seco» de la ruleta,
apost6 á un albur la candidatura de su hijo.
¡Y ganó aquella vez! Ganó la intrus16n á las
arcas del tesoro servio, de donde salían á borbotones los luises que el valetudinario dPjaba
ir en sus orgías de bellezas pintarrajeadas!
Así se fué incubando el drama, que la dPbilidad de Alejandro no tuvo la entereza de
atajar. De la alcoba de esta borrosa silueta de
soberano inconsistente, ~alió vapor de perfume, que se troc6 después en ola de odio. El
genízaro vigilaba á la puerta, y un día la tea
que le sirvi6 para iluminar la orgía, se convirti6 en rayo que fulmina.
Belgrado se ilumina cea giorno» y la orquesta preludia una cuadrilla. Pero hay mucho
color de sangre en el telón que sirve de fondo
á esta escena.

ÚLTIMA NOX.
I
Es la noche. En el vaso de Sevres
que se yergue en la artística mesa,
derramando un ma1,ojo de rosas
-rojas urnas de mística esencia, los capullos levantan altivo8
SUR nacientes corolas de seda
y parecen mirar con delicia
los lujosos tapices de Persia,
el dorado artes6n de los techos,
los tibore8, los biombos que ostentan
-pesadillas de oro-las grullas
que en un campo de arroz aletean,
el blanquísimo lecho copiado
en la luna gentil de Venecia
y los muebles estilo Luis XV
que decoran la estancia opulenta.

II
Como un 6palo verde, la llama
de la azul veladora está inquieta:
ya, pupila curiosa, se abre;
ya, pupila cansada, se cierra.
En el lecho, la virgen, la pálida
febrilmente se agita, se queja
y sus dedos pulidos se crispan,
de la muerte en el ansia postrera,
estrujando nerviosos las sábanas
y el satín de sus carnes de cera.
III
En la alfombra, la copa en pedazos
ha caído. vertiendo la espesa,
venenosa mixtura que ha poco
apuró en su dolor la doncella.
Todo duerme. Tan s6lo se escucha
crepitar á intervalos la anémica
veladora de tintes violáceos,
que incansable, tenaz parpadea.
En el vaso de Sevres se agostan,
agonizan las rosas enfermas,
exhalando su tenue perfume:

Domingo 21 de Junio de 1903.

¡pobres flores! •.. es su alma que vuela
Cae un pétalo al fin. como gota
·
de ígnea sangre, en la arústica me~a
, otro m:íR, y otro y otro ...' '
y d espues
¡Es la muerte callada que Ilegal
IV
¡Y los pétalos i:iguen cavendo
y la luz de la lámpara acecha1 '
y al morir, en espai-mo angus tioso
con deleite y fruición se apacienta'
-dilatada pupila de sátiroen la carne lilial de la rn uertal
ANA

M. VALVERDE.

tas f f~stas dd forpus.
El Corpus-todo el mundo lo sabe-ha
perdido en México, y quizá en toda~ pa.rte11,
los factoreR más pompoi:;os de RU esplendor de
antafio. El brillante sol de la calle ya no se
refleja sobre los bordados de las casullas ni
snhre los ricos dorados de la custodia. La proce~ión tradicional se verifica bajo los domhos
majestuosos de la. Catedral y el repique de las
campanas tiene un prudente límite de duración. Cambian los tiempos y con los tiempos
cambian las ceremonias.
Quien lee las cr6nicas antiguas, quien en
las sabro~as de!lcripciones de Facundo se entera de las fiestns de Corpus de antaño, tal vez
sif'nta no haberlas presenciado; si el lector es
viejo y ccalcanzó" algo de aquellas fiestas, bien
puede ser el más acérrimo enemigo de las cosas de iglesia y, sin embargo, experimentará
cierta rara tristeza, suspirará contrito y 08
declarará que, «á pesar de todo,» aquellos
Corpu'3 eran de lo más vistoso, de lo que ya
no hay, de lo que se ha ido para no volver
jamás y de lo que no se olvida nunca cuando se ha visto alguna vez. Esto me han asegurado muchas personas que se permiten el
lujo de haber tenido uso de razón en tiem•
pos de Su Alteza Serenísima y que, por ende,
ya lo van perdiendo en las fechas que alcanzamos. Digo esto porque estoy íntimamente
convencido de que nuestras fiestas actualescomo los desfiles florales, etc.,-son evidentemente más artísticas que aquéllas; pero es
prurito de los viejos amar las fiestas de su ju. ventud, porque es prurito de los hombres acariciar voluptuosamente los recuerdos juveniles.
El Corpus de antaño, sobre el fondo de ~u
significación religiosa, tenía caracteres de fies•
ta profana y oficial. La reli¡?i6n se salía del
templo é invadía lo? dominios del mundo y
del Gobierno. Junto á las espirales de incienso, ascendían los humo:! de la pólvora mili ta r;
los místicos recamos litúrgicos de las casullas
y de las capas pluviales se confundían con el
brillo de las charreteras y de los entorchados;
la multitud adoraba, en una curiosa amalga·
ma, á Dios y al Poder. Y el pueblo se desbordaba jubiloso, r.on las pupilas abitas de orope•
les, sin darse cuent.a á punto fijo, si el sentimiento de alegría que lo dominaba era religioso 6 profano, místico 6 sensual. Graves autores
afirman que predominaba lo último.
El Corpus de antafio suponía todo linaje de
pteparativos: preparativos públicos y preparativos privados. Al propio tiempo que las
autoridades municipales soltaban las correas
de la escarcela urbana para que se adquiriese
la lona que habría de defender el largo trayecto de la procesi6n de los rayos solares, las
pequeñas autoridades domésticas, p¡1dres .Y
maridos, soltaban las onzas de á diez y seu1
para surtir de nueva indumentaria á la prole,
ávida de lucirse decorosamente en tamafia festi vi dad. Tenclida la lona y confeccionado el
indumento privado, llegaba el gran día Y. con
él la procesi6n magna: los poderes púbhc?s,
las comunidade~, los gremios y las corporac10·
nei', las escuelas y-lo mús vistoso-las Jro·
pas recorrían la ciudad precediendo y siguiendo al símbolo del Santo Cuerpo, que, encerra¡
do en rica custodia, conducía devotamente e
arzobispo, entre fanfarrias militares, cantos

El Sr. Arzobispo Alarcón y los Canónigos de Catedral, revestidos para Jaceremonia del Corpus.

litúre:icos, estallar de cohetes, batir de parches
y :clamoreos de campanas, mientras que el público bañaba con pétalos de flores á la magna
y ,brillante sierpe, que era emblema de todo
cuanto por aquel entonces significaba autoridad y fuerza.
Hoy que la práctica religiosa. no sale del
templo y que la línea de demarcaci6n entre la
Iglesia y el Estado ha dejado &lt;le ser metafísica, el Corpus ha perdido su pompa callejera,
y los factores de la procesión se han amengua-

do, suprimiéndose muchos y muy principales.
"'•
Esto no obstantP, las ceremonias con que
el clero metropolitano celebra las fiestas en el
interior de la Catedral, son suntuosas y atraen
innumerables, aunque más 6 menos devotos
espectadores.
Es el Corpus todavía una de las solemnidades que en México dan mejor idea de la esplendidez del rito cat61ico. El Metropolitano,
rodeado de las altas dignidades del clero y de

~umerosos sacerdotes, ataviados con lujosos y
neos ornamentos; los altares cuajados de cirios; las voces sonoras del órgano entonando
las melodías rituales; el pueblo, perteneciente
á todas las clases sociales, inclinándose devoto ante la custodia, forman un conjunto imponente que encuadra de modo majestuo8o en la
hermosa Catedral mexicana.
El Corpus en México tiene una nota curiosa: !orman parte de la procesi6n chicuelos
vestidos de Arcángeles 6 de tipos legendarios
de la c,róni~a religiosa. ~l indio Juan Diego,
aquel a quien se apareciera la patrona nacional, es el más favorecido por la elecci6n maternal de los devotos que hacen figurar á sus hijos en la procesi6n. Pero esta costumbre va
perdiéndose y á fe que esto no es de lamentarse mucho, pues como la estética no siempre
preside en los chicuelos disfrazados, á las veces resultan ellos una nota grotesca en el brillante cortejo que recorre todos los ámbitos de
la Basílica.
En_tretanto, en el atrio, las «tarascas,» las
«mu~itaSJ&gt; y la fruta deleitan al pueblo. En
l\Iéx1co y en España toda fiesta religiosa trae
con!.'igo una verbena diurna con mercancías
~spec~ales. Esto es ~ípico y pudiera prestarse
a curiosas observaciones hist6rico-psicol6gicas.
SARDÍN.

CANCION REMOTA.
Bajo la luminosa pedrería
del impasible cielo de verano,
con la nostalgia de un amor lejano
sentí el anhelo de la muerte fría.
Ella dijo su leve melodía.
en mi desierto corazón arc&amp;.oo
y la tenue caricia de su mano'
me embriagó de dolor y poesía.
Fué en una r;.ocbe cálida de junio,
-al fulgor de un dorado plenilunioque escuché la canción de la Sirena.

CORPUS.-La crug1a de Catedral.

Ni amé su ritmo, ni turbó mi calma·
pero en las horas tristes, en mi alma '
au melodía fúnebre resuena..
FROILÁN TURCIOS.

�bomi:lg? H de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

€/ flsesinafo oe los 1(eyes de Servia.
Honda sensaci6n han causado en Europa los
acontecimientos ocurridos la noche dt:l 10 del
corriente en la capital del reino de Servia, y
de los cuales tienen ya noticia nuestros lectores por la abundante información q~e acerca
del suceso han publicado «El Imparcial)) y «El
Mundo.,, Nos referimos al asesinato de los reyts de Servia.
El cable, que ha transmitido á todos los

sona. Nauruovitch se adelantó en seguida y
le dijo, presentándole un papel: ,,Queremos
que Vuestra Majestad firme este documento
en que está contenida la promesa de que Vuestra Majestad romperá con «esa mujer))-la reina consorte;- con «esa mujer,: de mala re_:)U·
tación que ha traído la desgracia á vuestra casa
y á la nación. En caso contrario, Vuestra Majestad tiene que abdicar.)) Ante exigencias tan
repentinas y amenazas tan terribles,
el soberano llegó al
colmo de la excitación y disparó un
tiro sobre el grupo
de amotinados.
Atraída por el disparo, la reina Draga apareció en la
puerta que comunicaba su alcoba con
la de su esposo. El
Rey quiso entonces
tranquilizarla, rogándole que volviera á su cámara; pero

Berlín de 1871, es uno de los pequeños países
de los Balkanes; se halla al Norte de Turquía
y cuenta, aproximadamente, con 2.500,000
habitantes. Alejandro nació en 1876, fué coronado en 1889, y pertenece á la casa de los
Obrenovitch. Cuando quiso ca~arse con Draga- viuda de un ingeniero que prestó sus servicios en los Balkanes,-la agitación del reino
fué muy grande y el mismo Gabinete se opuso con toda energía al matrimonio. Realizado
éste, á pesar de la oposición del pueb:o, de los
parientes del Rey, y aun de los ministros, la
antipatía hacia Draga fué creciendo cada vez
más hasta convertirse en odio, y las desavenencias surgidas entre el monarca y sus vasalios, Re hicieron mucho más palpables y sensibles desde entonces.

***

Sea ele esto lo que fuere, el crimen de qu11
hablamos resulta monstruoso, no sólo por la
alta investidura de las víctimas, sino por el
lujo de crueldad con que sus autores lo llevaron á cabo. En esta plana verán nuestros lectores el retrato del joven Rey asesinado, y el
de la soberana, esposa suya, que result6 muer-

EL MUNDO ILUSTRADO

ta fomlsl6n fomerdal mexicana en f entro
VSudamérica.
Han regresado ya á México loR miembros
&lt;le la Comisión nombrada por el Gobierno de
la Unión para promovPr en Centro y Sudamérica el ensanche de nuestras relaciones comerciales.
La Comisión Re muPst.ra en extremo f'atisfecha de la hri l lante :icogida de que fué objeto
en las diRtintaR ciudades que visitó, y abriga
la. esperanza de que sus gestionf's, encaminadas á bui:;car, principalmente, merC'ndos para
los distintos productos de la industria mexicana que pueden colocarse en aquellos paÍRefl,

Sr. León Signoret

disposiciones muy poco comunes para llegar
á ¡:¡er una artista de verdad, su carrera, sin
duda será una de las más brillantes.
En' estf' número publicamos el retrato de la
señorita Escobar.

LA LIMOSNA.

l::ir. Adolfo Christheb.

'

caminaban frotándose las manos mal cubiertas pasaban los ricos cupés, donde los niños
mdstraban tras los cristalPs del ventanillo su
aguinalclo de Navidad: al feo Pierrot, que reía;
y rápidos, llenando el aire ,con la l~ca fanfarria de SU!'l cascabeleF, corrian los tnneoR, dejando tras sí el eco de festivas canciones y de
risas sonoraR.
Cuánta alegría bajo el cielo plomizo y triste de aquella tarde de diciembre!
Y mientras todos pasaban é iban lejos como
en bulliciosa fieRta, allá en el lejano bulevar
-donde el vendedor de flores rumoreaba su
cansada melopea, - y en una esquina, un pobre cieguecillo, tiritando de frío bajo un roído
~ohretodo, tocaba el violín, implorando así el

,.

•

.

La señorita María Luisa Escobar, aventajada alumna del Conservatorio, ha sido de las
agraciadas con esa concesión, y bajo el amparo
del Gobierno, completa en la actualidad sus
estudios. Dotada ele una hennorn voz y con

Domingo 21 de Junio de 1903.

pueblos civifüados del orbe los detalles de la
brutal agresi6n y de sus terribles consecuencias, dice que los asesinos, encabezados por
los coroneles Naumovitch y Machín, se dirigieron en las primeras horas &lt;le la noche al
Palacio &lt;le Servia, en Belgrado_. mientras en
distintos puntos de la ciudad se apostaban las
tropas suficientes para impedir todo auxilio
que pudiera prestarse á los Foberanos; y que
una vez en el interior del edificio, los amotinados aprehendieron á algunos sirvientes, matando á otros á bayonetazos. Un joven, hermano de la Reina Draga, se presentó frente á
la turba en paños menores, y fué muerto también, en tanto que uno de los ayudantes del
rey Alejandro preguntaba á gritos: ¿Quién se
atreve á entrar aquí? ¿Qué significa esto?,, La
soldadesca le exigió entonces que se rindiera, y como no lograra intimidarlo, lo asesinó
en medio del desorden más espantoso.
El Coronel Naumovitch-agrega un despacho-abrió la puerta que daba á las habitaciones del Rey, valiéndose de una bomba, y dos
de los conjurados, uno de ellos enemigo acérrimo del monarca, penetraron á la pieza en
que éste se encontraba, y echaron mano á sus
rev6lvers. El Rey, que se había ya recogido,
les salió al encuentro, en traje de noche, y empuñando una pistola, pidió explicaciones sobre
aquel acto de manifiesta hostilidad á su per-

como la presencia
de ella en aquel sitio, recrudeciera
el odio que hacia
su persona sentían
los conjurados, éstos acabaron por
asesinar á los dos
soberano!". Algunos miembros de
la familia real y
dos de los ministros
del Trono fueron
muertos, asimismo, por los revolucionarios.
Esta es, en extracto, la narración que acerca del suceso ha transmitido el
cable. En cuanto á la C!Lusa que produjo el tumulto, la versión más generalizada indica que,
amén de otros• motivos que los sublevados
alegan para justificar su conducta, el que más
influyó en su ánimo, fué la tendencia del Rey
Alejandro á eliminar el elemento radical del
Gobierno y á poner en manos de un hermano
de la Reina Draga los intereses de la monarquía.
El reino de Servia, constituído, como el de
Rumania y Bulgaria, en virtud del tratado de

Había nevado mucho. En los árboles de los
bulevare,:, cubiertos de copos de nieve, parecía que hubiese brotado una tupida florescencia de blancos azahareFI. Las estatuas lucían
albas pelucas de escarcha. Y un viento mny
frío, muy cruel, levantaba el polvo helado de
las calles, azotando los rostros de aqnellmi que
trajinaban presurosos é iban dejando la huella de sus claveteados zapatos sob:·e las aceras
blanqueadas.
En medio del tumultuoso desfile de los
obreros y el barullo de las grisetas pobres que

redunde en beneficio de la clase
obrera y del come1cio en general.
Los señores Adolfo Chr~stlieb,
León Signoret y José Manuel Muñoz, que formaba~ la Comisión
mencionada, y que iban, además,
investidos con el carácter de Delegados de la Cámara de Comercio tuvieron oportunidad de pone;se en comunicación, durante
su viaje, con los comerciantes é industriales más prominentes de la
América latina, recogiendo de esta manera multitud de elatos é informes indispensables al objeto
que se propuso el Gobierno.
En Buenos Aires, la Comisión
visitó la Exposición ele productos
nacionales, tomando nota de las
condiciones en que se desarrolla la industria en la Argentina y
del monto de la producción. El señor Ministro de México en aquel
país, ofreció después á los señores
Chrístlieb, Signoret y Muñoz
un
,
banquete que se efectuo en uno
de los mejores hoteles.
ta á manos de uno de los que encabezaron la
conjuración.
El sucesor de Alejandro en el trono _de Ser•
via, es el Príncipe Pedro Karageorgev1tch.

pan de la noche. De aquella caja
descolorida y casi negra por el
uso, brotaba como un lamento la
melancólica romanza del Tannhauser: «La Estrella de la Tarde;))
con sus armonías sollozantes y
nostálgicas llenó de lágrimas á
otro mendigo, ciego también, que
en el opuesto extremo de la esquina temblaba de hambre y frío.
Aquel violín, pulsado bajo el
poder de la miseri?- y el _sufrimiento, gemía sentidas y tiernas
cadencias; á veces sus uotas sonaban como gritos escapados de
un alma herida, y luego languidecían, susurrantes, tenuPs, con
la dulce suavidad de un suspiro.
Entre tanto, su bella música sólo
era oída por el otro pordiosero,
que con el rostro bañado en lágrimas, permanecía como en un éxtasis, oyendo y oyendo aquelia
plegaria que venía de otra aln1a
desgraciada como la suya. De
pronto, y como si hubiese concebido una idea, echó adelante su
bastón, tanteó lo nieve, y paso
tras paso y resbalón tras resbalón,
se fué dirigiendo hacia el punto
de donde emergía la música.
Cuando llegó frente al violinista,
hundió su mano en el bolsillo del
pantalón, sacó de su profundidad
un centavo y con voz temblona y
llena de dulzura, dijo:

ALUMNA DEL CONSERVATORIO
PENSIONADA.

Con el propósito de estimular
á la juventud estudiosa, el Gobierno ha sf'guido la costumbre
de conceder una pensión á los
alumnos del Conservatorio Nacional de Música y de otros establecimientos de enseñanza, que
más se distingan por su aplicación y buenas facultades para el
ramo que cultiven,

Sr. José Manuel Muñoz.

-Tomad amigo, que tocáis
muy bien.

Srita,. Marra Luisa Escobar.

Y ambos ciegos cruzaron las
manos en distintas direcciones.
El caritativo pobre dejó caer el
centavo, qlle fué á perderse en la

�Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

nieve, y contento, paladeando la delicia de E'U
buena obra, volvi6 las espaldas y se fué, en
tanto que el mendigo del violín, cansado de
mantener su brazo tendido en es:r,era de la limosna, creyéndose víctima de un engaño
frunci6 el ceño, y pasándose la mano por lo;
ojos, se limpi6 una lágrima.

lina;i, y señorita Elena Moreno, que r!)present6 á la Prensa, llevando sobre un traje lila de
irreprochable hechura los nombres de los periódicos principales. Las señoras de Hnro, de
Méndez, de Lavíe,y las señoritas Schmidtlein,
Winter y Lizardi, lucían también primorosos
trajes.
El sal6n de baile, el patio y los comedores
estaban decorados con verdadera elegancia.
En las primeras horas de la mañana terminó la fiesta, quedando los concurrentes muy
satisfechos de la exquisita galantería con que
fueron atendidos por los señores Acho.

RAFAEL ANGEL TROYO.

nota dt Sodtdad.
Muy grata impresi6n ha causado entre la
juventud elegante el baile que el señor don
Guillermo Acho y su estimable esposa, la señora Micaela M. de Acho, dieron la noche del
ocho del corriente en su lujosa residencia de
la calle de Rosales.
Las damas y caballeros concurrentes á la
simpática fiesta se presentaron, en su mayor
parte, vistiendo caprichosos trajes de fantasía
que representaban anuncios comerciales. Entre las damas que más se distinguieron por su
originalidad y buen gusto en la manera de
vestir, figuran la señora de Acho, que significaba la Ciudad de París, la señora de Rivas Mercado, que vestía de China, la señora
de Castellanos, la señora de Galván, que llevaba airoso traje de sevillana, las señoritas
María Ramírez y Angela Honorat y la niña
Alicia Rivas Mercado. La señorita Hono.rat
vestía de ccimperial,» y la señorita Ramírez de
«Antigüedades».
Dignas son también d&amp; mencionarse por su
brillante concurso en la aristocrática reunión,
las estimables damas: señorita Concepción
Pacheco, «japonesa;,, señorita Margarita Contri, «anuncio de 6peras;,, Reñora de Dublán
«imperial;» señorita Angela Haro, ,&lt;primave~
ra;» señ.ora de Scherer, ccanuncio de fotografía;» seño~ita Carolina, Mac Manus y señora de
Martín, «Japonesas;» señora de Scherder, «Pie-

ta tumba dtl Soldado.

rrot;,, señora de Caso, ,canuiww ue cigar1u","
señora de Arzamendi, «china;» señorita Nelly
Nichols, «primavera;» señorita Machien Nichols, cmoche;» señorita Clotilde Herrán, «Fe-

El vencedor ejército la cumbre
Salv6 de la montafia,
Y en el ya solitario campamento
Que de vívida luz la tarde baña,
Del negro terranova,
Compañero jovial del regimiento,
Resuenan los aullidos,
Por los ecos del valle repetidos.
Llora sobre la tumba del soldado,
Y bajo aquella cruz de tosco leño
Lame el césped aún ensangrentado
Y aguarda el fin de tan profundo sueño.
Meses después, los ouitres de la sierra
Rondaban todavía
El valle, campo de batalla un día.
Las cruces de la tumba ya por tierra.. .
Ni un recuerdo, ni un nombre .. .
¡Oh! no: sobre la tumba del soldado,
Del negro terranova
Cesaron los aullidos,
Mas del noble animal alH han quedado
Los huesos sobre el césped esparcidos.
JORGE !SAACS,

Domingo 21 de Junio de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Pilril Toros del Jilrill ••••

ban de tres: la santera de la ermita del Niño
Cautivo, una vieja chiflada, y dos vecinos revoltosos y díscolos, de oficio ...... barberos.
¿Por qué se expresaban en esos términos? Los barberos por
chismes del oficio; la
beata porque....... era
beata.
Cierto es que don Malaquías hablaba siempre mal de los sacerdotes que llegaban á
apacentar las piadosas greyes de Villapaz.

Domingo 21 de Junio de 1903.

(Cuento Viajero.)

•

¡Gulírdeme el cielo de pensar y decir que
don Malaquías López, como le llamaban algunos, ó «ñon&gt; l\Ialaquías, como le nombraban casi todos, era librepensador, espíritu
fuerte, ó algo así! ¡Nunca! ¡Hay tantos que
lo parecen y que no lo son!
Además, ¿quién me ordena juzgará las perrnnas? Yo tengo mi propia, particular sicología, la cual me sirve para explicarme muchas
cosas, para darme cuenta de otras, y, por ende, para conceder á cada individuo justa y
merecida estimación.
Don l\falaquías era lo que Dios le había
hecho, y si hablaba como hablaba de los párrocos de Villapaz, se debe á que es parlachín
y suelto de locuela; á que le placía lucirse delante del alcalde, y le gustaba halagar el vibrante jacobinismo de J uanito Bolaños, el
normalista, director de la Escuela «Melchor
Ocampo," y contentar al boticario, que era
magnetizador y espiritista, y más dado á las
cuarenta que á los capítulos y fórmulas de la
farmacopea.
¡Qué babia de hacer don Malaquías! El
hombre tenía «fufú." y por ello le llamaba talentoso el desbravador de chicos; se carteaba
con altos personajes, se leía de cabo á rabo
los periódicos, y tratábase, á las veces, con diputados arbitristas y con señorones metidos
en el revuelto belén de la política. Itero más:
allá en sus floridas mocedades soltó el pelo de
la d~hesa y aprendió su cacho de latín en el
Seminario Palafoxiano.
Más de un siglo-si las tradiciones no mienten,-imper6 en el pueblo la dinastía de los
López, en cuyas manos habilísimas se mantuvieron siempre las navajas y el cetro de todo poder en Villapaz. Con Malaquías iba á
extinguirse tan ilustre familia; sí, pero se extinguiría gloriosamente, por manera digna de
tan ilustre abolorio y de un pasado tan brillante.
Don Malaquías no era ambicioso ni avariento de riquezas, honores y cargos. En jamás de los jamases quiso ser alcalde, regidor,
tesorero, secretario, juez, ó mayordomo de
cofradías. ¿Para qué? El con sus navajas y
sus tijeras se la pasaba «capulina.,&gt;

nadie decía oxte ni moxt~. El barbero ponía
-¡Bueno estoy-solía decir-para bregar
y deponía alcaldes, regidores y secretarios·
con mis paisanos! ¡Buen geniecito el mío patraía y echaba maestros; residenciaba tesore:
ra que ustedes, ilustres moradores de Villaros; armaba y desbarataba negocios ajenos·
paz, sufrieran mi «gemalidad!" Si algún día
decidía en los asuntos edilicios, y todo si~
( que no llegará nunca) mandara yo aquí, iría
aparecer en escena, desde el telar ó entre basde otro modo la procesión, y todo lo veríamos
tidores, con la purita verba, con vivísima
de otra manera. Sí, señores: metería yo en
charla, mientras el cliente aguardaba el turcintura á todo bicho viviente, me fajaría bien
no, mientras los parroquianos-que lo eran
las bragas, que no las gasto sueltas. y de arricuantos barbados y empelados alentaban en
ba abajo, todos entrarían por el aro, quieras
Villapaz-yacían inermes entre aquellas maque no: desde el cura hasta el campanero;
nos habilísimas, y en aquel sillón forrado de
desde el síndico y el juez hasta Melchor, el
bayeta roja, potro monumental y perdurable,
alguacil, cuyos gatuperios me tengo bien saque, llegado al pueblo en dichoso día, signifibidos! Y ...... ¡vamos á ver! ¿quién estaría concó progres.:&gt; altísimo de la cultura villapaciega.
forme con mi gestión política, administrativa
-Señor don Malaquías...... -llegábase diy social? ¿Quién? ¡Clarinete! ¡Nadie! Así disciendo el normalista-Hace tres meses que no
curro, así pienso yo. Y así se lo «canté," punme da un centavo el Tesorero ...... Voy ... ... y
tual y textualmente, al Gobernador, cuando
me contesta que espere yo; que ya viene la
pasó con los ingenieros y con los ingeniosos,
cosecha del café ... ...... ¡ Y apenas estamos en
y cuando vino con los gringos esos que hicieagosto! ¡Triste suerte la mía! ¡Estudiar tanron el ferrocarril, y ahora quieren aprovechar
tos afios en la Normal, para ...... llegará este
para una fábrica el salto de Comaloapan. El
punto!
Gobernador me dijo: &lt;&lt;Conozco á ustedes muy
-Hablaré con el Alcalde--respondía probien; sé lo que usted vale; es usted un buen
tectoramente el señor don :Mala.quías.
liberal, amigo del adelanto y del progreso, y
Y pronto recibía Bolaños cinco ó seis duros,
puede usted ayudarnos ...... en bien del Muen abono de los sueldos vencidos, durillos que
nicipio y con provecho propio. El Gobierno
necesita de hombres como usted. Villapaz só- . le sacaban ele apuros y le sabían á gloria.
-Don l\falaquías ...... -suplicaba un vecilo de nombre es villa....... Usted puede....... ))
no, Bardales ó Pérez. -¿Sabe usted? ¡Qué in¡Clarinete! ¡Vaya si podía yo, y si puedo! Pejusticia, estando como están los negocios, con
ro dije: ¡Nones! ¡Cada cual en su casa, y Dios
el café tan bajo! l\Ie han subido el derecho de
en la de todos!
patente. Arrégleme usted eso.....
Los viejos de Villapaz, y con ellos cuantos
-Yo me apersonaré con el Síndico. ¡Yate
allí vivían, hasta los extranjeros, declaraban
bajarán la cuota! ¿Qué es eso de cargar lamaque don Malaquías era muy «leído y escribino á las gentes trabajadoras?-respondía el
do;» que era persona sapientísima, con mucha
barbero.
gramática parda, y capaz de cortar un pelo en
Se apersonaba Malaquías con los ediles, con
el aire; que todo entendía, y que metidito en
el Secretario y con el Tesorero, y el quejoso
casa y encerrado en el obrador, tusando peera oído. Rebajábanle la cuota y seguía pa·
lambres y raspando jetas, charlando en la bogando lo mismo que en años anteriores, por
tica ó de plática en el mostrador de Indalecio
más que fuese patente la prosperidad del merBardales ( un hijo de Colindres, con trazas de
cader, y por mucho que el normalista, á pefuturo banquero), era el primer ciudadano de
sar de su ateísmo, estuviese á punto de rezar
Villapaz.
á gritos el padrenuestro en medio de la plar.a,
Como la fronda no S-3 mueve sin la volunun dia de tianguis, y tentadísimo de m~ndar
tad de· Dios, así nada era posible en aquel
al diablo la metodología, dejar los estudios Y
pueblo sin la opinión y el voto de la conspimeterse á predicador, ó lo que es lo mismo, á
cua personalidad barberil. Sabíanlo todos, y

D )mingo 21 de Jt•nio de 1903

Y eso que S. S. I. les mandaba de lo mejorcito que Dios le daba: curas jóvenes y viejos, teólogos y lárragos, mejicanos y ~xtranjeros ¡ cleriguillos guapos como. San Lms Gonzaga, y españoles burdos y reCios que habían
sido curas castrenses ó capellanes de barco.
¡Ni por esas! A poco de llegado al pintoresco
pueblecillo, cátense ustedes capitulado al nuevo cura, por esto, por aquello, ó lo de más
allá, y ...... ¡venga cura nuevo!
..
A no ser por causas de grave re!'ponsab1hdad prelaticia, el Obispo habría dejado sin
párroco á los villapaciegos. Conviene saber
que si la nueva víctima tardaba en llegar más
de ocho días, allá van ocursos al Prelado, y
allá ihan comisiones y delegaciones del pueblo, presididas casi siempre por el mismísimo
don Malaquías.
-Padre Domínguez-dijo cierta vez S. S.
I. á un clérigo de aspecto tímido y bondadoso, muy vivos y brillantes los ojos, mirada
inteligente y finos modales,-he dispuesto que
vaya usted á Villapaz.

•

periodista, para decir al Gobierno cien mil
perrerías y clamar contra aquella política retrógrada y contra aquella administración, que
importaban un anacronismo en las postrimerías del siglo de las luces.
¡Qué excelente y servicial don Malaquías!
Pero ...... ¡cuidado! ¡cuidadito con no tenerle
satisfecho en aquello en que cifraba su vanidad! Dígalo el maeetrito aquel que no regenteó la Escuela arriba de dos meses y medio.
El pedante mozuelo, á poco de tratar á don
Malaquías, '.)On quien tuvo acaloradas discusiones, dejóse decir, cierta noche, ~n un corrillo que el barbero era ...... un «¡ignorante!"
¡M~yor blasfemia no fué proferida, que sepamos, por boca satánica! ¡Nunca hi~iera tal,
mozo tan desdichado! De nada le valieron títulos profesionales, saberes esotéricos y recomendaciones de gente de pro. Alguno de los
oyentes contó el caso, y la «palabrita» fué causa de infortunio para el presumido lenguaraz.
Al saberla don Malaquías, alzó los hombros
desdeñosamente y se engolfó de nuevo en la
lectura de un periódico favorito. Pero, días
después, en cabildo p~eno, dió cuen.ta el Secretario de un memonal muy «punt1comado,
muy lógico y muy enérgico," dirigido al H.
Ayuntamiento por padres y tutores de cuantos niños concurrían á la Escuela. Pedían que
el maestro fuese despedido por inepto, y que
se trajera un profesor competente, de «más
ciencia » de «mejor personalidad," de «mayor
repres:ntación,» y que no viniera á revolver
el pueblo y á difamar á los vecinos.
Entre las firmas de los ocurrentes estaban
las de todos los concejales, de modo que no
hubo discusión y el normalista hubo de ha' día despn és, cargo, con sus
cer la roa.eta un
libracos y sin lograr que le fuesen pagados
sus alca~c~s, tomó camino en busca de tierras
más propicias y cultas.
No faltaban en Villapaz quienes dijeran que
don Malaquías era impío, hereje, protestante
y masón. Los que tales cosas decían no pasa-

Decía de ellos poco; pero eso era suficiente
para que los malaventurados rectores, á poco
de su arribo, tuvieran que tomar el portante.
La parroquia de Villapaz tenía fama. de
pingüe, ¡vaya que sí! como que, según cálculos, podía producir largos tres mil pesos; el
clima era bueno; la casa cural regularcilla; la
región muy rica en aguas regadizas, y el suelo productor de piñas fragantes y de mangos
melifluos.
Todo á pedir de boca; pero los párrocos duraban allí lo que dura en el triste una alegría.
El Obispo, aunque discreto y machucho, no
sabía qué hacer, y la fama del pueblo corría
en proverbio entre la clerecía:
«¿Vas á Villa paz?
Puee ...... pronto volverás."

-Ilustrísimo Señor .... .. -murmuró el sacerdote, repitiendo «in mente» las rimas del
proverbio.
-Sí, irá usted. ¡Ya no sé qué hacer con
esa parroquia! ¡Mucho tino! ¡Mucha prudencia! Y sobre todo, y ante todo: ¡suma caridad!
No hace ni un mes que mandé al P. Gorostegui, y esas buenas gentes ya no le quieren, y
me piden .. .... ¡lo de siempre! otro cura.
-Como V. I. lo ordene-contestó resignado el humilde levita.
-¡Bien!-prosiguió S. S. jugando con su
cruz pectoral -En Venta-Blanca se encontraré usted con el P. Gorostegui. Allí se verán
ustedes, probablemente almorzarán juntos y
él dará informes de aquello. El sitio es muy
pintoresco ...... ¡Ea! ¡A trabajar! ¡Que no fal-

�Domingo 21 de Junio de 1903.

te misa el domingo! ¡Que Dios Nuestro Señor
le acompañe, P. Domínguez!
Entre once y doce de la mañana, se encontraron en Venta-Blanca los clérigos. Almorzaron juntos en el portal6n de la venta.
-¿Qué tal fué en Villapaz?-pregunt6 dulcemente el P. Domínguez.
-¡Pésimamente!-prorrumpi6 el español.
-¡Pardiobre! ¿Sabéis que he sido capellán de
tropa? ¿Sí? Pues ni esa gentualla me di6 más
guerra! ¡Y, gu:i.rda Pablo, que eso sí que es
canela, y de la fina! Aquello no puede ser
peor. ..... en cuanto al modo de ser, vamos!
Y cuenta que las gentes son piadosas, dulces,
amables. Cuanto á costumbres...... ¡Pecadores! ¡Pecadores! ¡Hijos de Adán y Eva! ¿La
feligresía? Corta y con buenos caminos. ¿El
curato? Productivo. ¿La casa? Buena. Pero,
ya sabéis:
En Villapaz, si vas,
no durarás.

•

-Pues, entonces, compañero, dígame: ¡por
qué no permanecen los curas en ese pueblo'?
--¡Bah!-exclam6 estupendamente Gorostegui-¡Bah! ¡Tonterías!
-¿Cuáles son ellas?
-A ello voy.
-Oigamos ...... oigamos.
-Allí nadie va al templo, como no sean
tres 6 cuatro vejezuelas, la santera, que casi lo
es, el sacristán, el organista, el cantor y los
monagos.
-¿Pues no me decía usted, hace poco, que
los de Villa paz son piadosos?

EL MUNDO ILUSTRADO

-Como piadosos ..... . lo son!
-Pues entonces no me explico.
-Oídme.
-Atento estoy.
Acomod6se en el banco el P. Domínguez,
repantig6se en su tosco sillón el P. Gorostegui, y habl6 así:
-Son creyentes y piadosos. Ni la enseñanza laica ni los periódicos han sido parte á debilitar allí la piedad y la fe. ¡Si á las veces
me ha parecido aquello, salva la naturaleza
tropical, como remedo 6 trasunto de algún
pueblo encartado!
-Pues no acierto á comprender.
-Habéis de saber que hay allí un raspabarbas llamado Malaquías, tenido en opini6n
de sabio. ¡Bllfm pez! Acúsanle de impío, hereje y carbon&amp;rio; mas tengo para mí que le
calumnian la santera y los dos barberos enemigos del Malaquías. ¡Buena pareja!
El barbero paréceme hombre de bien, y de
los muy listos. No ea rana, y maneja á todo
el pueblo como .Maese Pedro sus títeres. Quise conquistármele, pero ya era tarde! Cuentan
que algo sabe; que hizo estudios de gramática en no sé qué seminario, y se tiene por fuerte en varias disciplinas. Pienso y creo que el
barbero ese es el menos borrico de todo el pueblo. ¿Os dije que intenté atraérmele? ¡Bien!
Pues era tarde. Es ~l caso que ......... llegáis,
mandáis al campanero que anuncie serm6u,
llaman á tal, la iglesia se llena, viene todo el
mundo ...... Malaquías «in cápite.&gt;, ¡Pardiobre! ¡Ni con la elocuencia de cien Crisóstomos,
mil Ambrosios y cien mil Agustinos, 1-'aca-

•
ríais fruto! Subís al púlpito, ponéis el texto
decís: «capítulo cuarto, versículo sexto» (lo~
que !ueren), y tenéis . delante al Malaquías,
pendiente de vos y haciendo señas de que no
aprueba lo que habéis dicho. Luego despuéfl
á la salida, allá se va de corro en corro, d¿
casa en casa, de taberna en taberna diciendo
y repitiendo que el cura es un ignor~nte; que,
como á todos consta, no sabe más que hH1&lt;ta

•

EL MUNDO ILUSTRADO

r?:1 bcSW 1__ -

Domingo 21 de Junio de 1903.

-«Hermanos míos: ¡Es infinita y portentosa la sabiduría de Dios Nuestro Señor ...... »

*
Hace más de diez años que el P. Domínguez es cura de Villapaz. Allí le tienes, lector
paciente, de enero á enero; allí vive querido,
respetado y muy contento de sus feligreses.
A menos que le hagan canónigo, que no le
harán, porque donde está es más útil, allí se
dormirá plácidamente en el Señor, y allí le
darán los villapaciegos cariñoso sepulcro.
Don Malaquías, ya muy viejo y lleno de
achaques, vive también allí, quiere mucho á
su párroco, le admira, le aplaude y le venera;
es jefe de los Claveros del Santísimo, preside
la Conferencia de San Vicente de Paul, se pasa la velada en la casa cural en amable tertulia, y sigue sosteniendo en sus manos trémulas y torpes, pero fuertes aún, el cetro del poder en el pueblo dichoso de Villapaz.

.-.

RAFAEL DELGAOO.

El Jllbum dt fiidalgo.
Publicamos hoy dos páginas del álbum de
Hidalgo á que hicimos referencia en nuestro
número anterior, y en las cuales se ven los autógrafos de los señores General Díaz y General don Mariano Escobedo.
El álbum, como dijimos, va á ser remitido
pr6ximamente al Museo Nacional, á fin de
que se conserve allí juntamente con los objetos que pertenecieron al Padre de la Independencia.

•
Novillada en Tlálpam.

~ .._/4...,_,.,.;;,---r

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P~

u::::::::::::::.r

12L..L,.,

ALBUM DE HIDALGO.-Aut6grafo del Sr. Gral. Diaz.

el «capítulo cuarto y hasta el versículo sexto.»
Le creen cuanto dice, y lo~ pobres rústicos y
las personas sencillas, que piensan que un cura debe ser un Santo Tomás de Aquino, no
vuelven al templo, como no sea para cristianar muñecos, para casarse 6 hacerse infelices,
que todo es uno, 6 á pedir responsos para sus
difuntos. Y no sé c6mo, porque allí no se
muere nadie! ¿A misa? El domingo, y eso....
uno, dos, tres ...... y paremos de contar! ¿Dijo el Malaquías que erais ignorante? No hay
remedio: nadie quiere oír la divina palabra.
Y en seguida: al Obispo: que mande otro párroco.
Termin6 el almuerzo, despidiéronse los clérigos, y caballeros en sendas mulae, seguido
cada cual de su espolique, echaron por caminos opuestos.
Sábado por la tarde, á tiempo que la campana mayor de Villapaz, una campana muy
sonora-orgullo y amor de los villapaciegos,
-convocaba al sermón, tres 6 cuatro vecinos
fueron á la barbería de L6pez.
-¡Conque tenemos nuevo cural
-Que será como todos ...... ¡El gran ignorante!
-¿Va usted á oírlo?
-¡Clarinete! Vamos, pues.
Don Málaquias tom6 el sombrero- un
fieltro pringoso,-arm6se de bast6n, cerr6 la
puerta del «establecimiento,&gt;, y en paso muy
gravedoso, charla que te charla por el camino,
se fué á la iglesia con la compaña.
Lleno estaba el templo. A no ser tanta y
tan grande la popularidad de Malaqufas, trabajos tuviera éste para ganar el sitio que había de ocupar con su persona en circunstancia
como aquélla.

ALBUM DE HIDALGO.-Aut6grafo del Sr. Gral. Escobedo.

Son6 la hora en el cascado reloj de la sacristía y el buen P. Domínguez, revestido con
roque~ lujoso, baja la mirada, el andar modesto las manos juntas sobre el pecho, apareci6 'en el presbiterio. Qr6 breve espacio, de
rodillas delante del altar, y lentamente, precedido de dos monacillos, dirigióse al púlpito.
Más de mil miradas estaban fijas en el párroco, el cual se santigu6, hizo al Sacramento
la reverencia debida, se cal6 el bonete, y volviéndose á la pilastra frontera, descubrió, 6
crey6 descubrir, por las señas que le habían
dado el sacristán y la santera, al famoso don
Malaquías, el susodicho pez.
. ,
Tras pausa prolongada, q~e. avivo en los
presentes el interés y la cur10sidad, en alta
voz, con acento clarísimo dijo el texto:
-«In verbo autem laxabo rete.»
Y tradujo:
-ccNo obstante, en tu nombre echaré la
red.»
Detúvose y agreg6:
-Palabras tomadas del Santo Evangelio de
San Lacas. «Capítulo: cinco millones, trescientos cuarenta v tres mil, setecientos noventa y nueve. Ve;sículo: cinco millones, doscientos treinta y tres mil, quinientos catorce. i,
Volviéronse todos á verá don Malaquías,
en cuyo rostro se manifestaba extraordinario
asombro.
¡Qué de interrogaciones en todas las pupilas! ¡Qué de frases admirativas en todos los
labios!
-¡Este síl-exclam6 el barbero, olvidándose del respeto debido á la casa de Dios, en

momentos en que el P. Domínguez daba comienzo á su sermón en estos términos:

Como un recuerdo de la novillada que se
efectu6 el 11 del corriente en Tlálpam, reproducimos una fotografía en que aparecen las
reinas que presidieron la fiesta y los aficionados que tomaron parte en la lidia. Forman el
grupo de ccsoberanas,» las hermosas Sritas. María Margáin, Enriqueta de la Garza, Luz Sagaceta, Mercedes D. Fernández, Refugio Zúñiga,
Ana Rovalo, Guadalupe Collantes y Paz Segovia, y el de aficionados, los jóvenes Fernando Zúñi~a, José Agüeros, Guillermo Landa y
Osio, Salvador Diego Fernández, Agustín
Agüeros, Julián Fernández, Enrique Buenrostro, Luis Zamora, Luis Agüeros, y doctor
de plaza, .José Arroyo.

NOVILLADA EN TLALPAM.-Grupo de reinas y aficionados.

•

��Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..,

Guadalaja,ra,, á, 18 de mayo de 1903.
Sres. JORGE UNNA y CO.---San Luis Potosí.
Muy señores míos y amigos:
1eniendo que a,muebfar y decorar los principales departamentos de mi nueva, casa,, me_~irigí
á, ustedes encargándoles la, obra total, dejando todos los detalles á, su buena fe y honorabil1dad.

Domingo 21 de Junio de 1903.

·,

..~~.t·',.. ,,

Ahoz-a, que tengo todo en mi poder, no puedo menos que aanes mis plácemes por el excelente gasto y la, bue11:a, construcción quetemplearon ustedes en todas sus manufacturas, y me felicito po1·
la, buena, elección que hice de su casa, para, este objeto
Pueden ustedes conta,r siempre con mi recomendación y de preferirlos para lo que se me
ofrezca, en lo futuro.
De ustedes ufectísimo bJtento amigo y S. S.-]ost tutroo (firma,do.)

�CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la belleza es un cutis fresco y limpio :
Cuando una dama conserva el cutis
suave, nl'.tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperdurables, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la "AGUA TROPICAL" obtendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des~arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany W. Groshs.
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Los pedidos á. A. E. Betancourt.

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ra dicalmente por crónicas y rebeldes
que sean sus dolencias, esto lo conftr.
man las eminencias médicas del mundo, y la fama adquirida por este ELI-

DE sA1z DE CARLOS ~ I!a T~i A~NTA EN DROGUERIAS

-----------------------·---

EL MUNDO ILUSTRADO
lNO X-TOMO 1-NUM. 26

Ml:XICO, JUNIO 21 Df 1903.

Dlr edor: LIC. RAl'AU Rfl'lS SPINDOLA

Cif'r P.ntP: LUl!I Rfl'f&amp; &amp;PINDOI 4

TOMEN VINO SAN GERMAN.
ASMA
OPRESION
CATARRO
CUliC ON pronta y aaegurada con lo

pnt,os anfiasmattcoaG ªM BfER
11
COQUELUCHE

7los CIGARROS

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de consen-ar siempre los encantos de la belleza y la frescura de la iuventud.
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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