<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3806" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3806?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T23:18:51-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2448">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3806/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_1._No._25._Junio_21._De_las_Damas..pdf</src>
      <authentication>0dd01b51bddd501d930e100bbdbb7123</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117628">
                  <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los p untos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH. -Agente General.
ta. San Franolaoo. # iln,. 8 11 Mtbc/0011

a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

�..
EL MUlu)O ILUSTRADO

Domingo 21 oe Junio de 1903.

,'\

•1
l

..,_

~-Ct

EL MUNDO ILUSTRADO

semejante!l dese.tinos? ¡Cantar! Preferible es que mate el tiempo viendo pa.sa.r las nubes.
Y la pobre madre, desconcertada
por estas burlas, llegó á su nido
indi!!'nada. contra su hijo por la
vergüenza. que sus absurdos proyectos le habían hecho pasar, y contra
el necio arte del canto, que desacreditaba á su niño, el pájaro azul.
Sin embargo, el pajarito, abandonando el nido paterno, como conviene á volátiles de cierta edad,
puso manos á la obra de uno que
había de edificar al lado del de sus
padres, y, según .el uso corriente,
quiso buscarse compañera..
Vió una jovencita gentil y gala.na,
que al borde de un riachuelo, en una
espesura de ogiacantos florecidos,
lucía sus plumas al sol, sonriendo
alegremente. ¡Qué encanta.dora eral
¡Qué bella.! El cora.zoncito de nuestro pobre pájaro palpitó fuertemente, y en honor de la pajarita dió á
los aires las magnificencias de su
canto.
A lo lejos la joven paja.rita. parec!a mostrarse reconocida, y entusiasmado en su lenguaje armonioso,
el pájaro azul le dió á entender la
dulce esperanza que alimentaba su
pequeí'lo corazón. Después se acercó V?l~ndo á su_ amada, á quien
acarició con el pico y las patitas.
Pero ella, no bien hubo notado el
azul pl urna.je de su amante, acometida de una risa loca, voló con ligereza., y de un vuelo llegó donde
estaba. un grupo de pájaros más
c~prichpsamente vestidos, y riendo,
riendo, les contó la audacia. de
aquel pájaro indecente.
Marchó el pobre pájaro azul dolorido y lastimado hacia el árbol

que le s~rví a. de asilo, donde estuvo
mucho tiempo llorando su soledad
A lo lejos, en el grupo de alegre~
pájaros, su amada se burlaba de
él, y todo~ reían estrepitosa.mente
con el cómico relatu de sus infelices
amores.
El pájaro azul, entretanto, gemía
Y gemía desolado. Un viejo roble
un roble de experiencia á quien res~
petaba.O: los demás árboles, tuvo
compasión de él, y adormeciéndole
al murmurio de sus ramas, le mostró en sueños el azul del cielo en el
fondo de las profundidades infinitas, los goces serenos y desconocidos que estaban destinados par a
que algún día los disfrutasen los
pájaros azules.
Y el pájaro azul, al despertarse
r~nunció á las embriagueces estú'.
pidas en que gozaba la turba inlJl:ensa de pájaros, y, fijando los
OJOS en el cielo, prometió no amar
en adelante sino el azul ide'a.l, el
azul celeste, el azul profundo é inmaculado del firma.mento infinito.
Alejóse de los suyos y fué á vivir
en I a.s espesas ramas de una. encina
que le prestó gustosísima su som:
bra. Y allí, embriagándose con la
música y con los a.romas primaverales, cantaba día y noche.
Y al melodioso ruido de su canto,
el arroyuelo alegre, deslizándose
por su lecho de arena y de musgos
verdes, resplandecía más en la
limpidez de su linfa.; la verdura. se
animaba con los más vivos colores;
las flores rojas, balanceándose en
sus cálices olorosos, exhalaban en
los aires embalsamados los suspiros más ardientes, los aromas más
exquisitos; las mariposas, en luminosos enjambres, venían tumultuo-

Domingo 21 de Junio de 1903.

Llegó fin de curso, me examiné y
obtuve buenas notas en todas las
a.signa.turas. La satisfacción de mis
padres se tradujo en algunas monedas de plata; y, ya con dinero en el
bolsillo, sólo pensé en realizar mi
sueño dorado.
Por última vez me detuve á contemplar el escaparate: á saborear mi
triunfo. Luego entré resueltamente
en la tienda.
Aquélla, sí: la segunda de la izquierda.
Guardé la pipa en el bolsillo y
pagué lo que me pidieron. Costaba
mucho menos de lo que yo había
creído y esto me hizo pensar en que
pude comprarla antes.
El ca.so es que ya tenía. la. dese&amp;.•
da pipa. y esto me satisfacía extraordinariamente. La cuidaba con carií'lo, la limpiaba todos los días, la
contemplaba cada cinco minutos.
Como era en tiempo de vacaciones, no tenía que estudiar y paseaba.
mucho.
Un día, al pasar por una calle,
vi, asomada a l balcón, una muchacha, blanca, rubia, con dos ojos
hermosísimos. La miré y desapareció del balcón. Yo seguí mi camino
vol viendo la cabeza atrás y pensando: ¡qué bonita es!
Al día siguiente volví á pasar por
la misma calle, y pude ver otra vez
á la niña del balcón, como yo la
llamaba, y al otro día también, y
al siguiente. Hasta que se convirtió
en costumbre imprescindible la de
ver la. rubia.
Por aquel tiempo, cuidaba mucho
menos de la pipa. Preocupado con
aquellos ojos azules objeto de mis
sueños y mis ilusiones, hubo vez
que pasé ocho días sin limpiarla, y
todo se reducía á pensar en la. niña
del balcón.
¿,Tendrá novio? ¡Bah! Aunque no
lo tuviese,no me haría caso. ¿Quién
soy yo? ¿Qué méritos tengo para
ello? ....

Al fin me atreví. Una noche, después de buscar frases durante cuatro horas, escribí una. carta.... como
todas las que se han escrito, se
escriben y se escribirán en casos
semejantes. Sin fecha, lacónica,
con el obligado principio de cSeí'lorita,&gt;dos puntos y media hora de
reflexionar antes de seguir escribiendo.
Cinco, seis ó siete . ... no sécuántos pliegos de papel emborroné para
poner en limpio la carta dichosa.
Y al día siguiente llegué, me detu ve frente u.l balconcito y . ... allá
fué _la carta por el aire basta llegar
arriba. Luege, como si hubiese hecho algo malo, seguí mi camino sin
atreverme á mirar hacia atrás.
Aquella. noche dormí poco, pero
fumé mucho. Quería suponer cuál
fuera la respuesta, y tantos argumentos como imagil:\aba en mi favor, quedaba.o dpstruídos porrazones en contra. Por fin, me dormí.
Esperando que llegase la hora de
ir &lt;allá,&gt; estuve toda la mañana.
paseando como un loco.
Cuando llegué frente á su casa.,
cella.&gt; estaba ya en el balcón; me
enseñó un papelito, I? dejó caer y,
como yo el día anterior, desapareció sin aguardar á que lo cogiera.
Al inclinarme para recogerle,
tropecé con una vieja que pasaba y
la pjpa. se me cayó de la boca. y se
hizo aí'licos contra las piedras. Y o
no hice caso, y marché apresuradamente en busca de sitio donde
leer con tranquilidad la deseada
respuesta. Me dijo &lt;que sí.&gt; Empezó
un~ ~mporada de chifladura y nos
quisimos &lt;eternamente&gt; .... dos meses.
Luego vino el cansancio; y, por
un motivo que no lu era., r eñimos
&lt;para siempre.&gt; Esta vez de veras.
Y ahora que ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, rellexiono que me ba pasado con muchas
cosas lo mismo que con la novia y

.r. \
~

•,

!

,
;,.

f ,{'\

....

·~• •..ttl

.-ro

\

,;.-T-1
r ..1 .... '".1
,. 1 l

4.- T raj ea para bañistas.

\

,.

~.
!~::~
~
~

2.-Traje de turista.

murios, sin despreciar al pobre pajarito, lo pusieron al tanto de sus
secretos. Viéndole solo y entristecido, se apiadaron de él, le hicieron
su hijo adoptivo; le enseí'la.ron los
inefables cantos del a.mor, las
modulaciones extrañas y va.gas,
todos los sPcretos melodiosos que
en los días de prima.vera veían ellos
llota.r en el aire, y que, enla.1.a.ndo
las almas con una dulzura infinita.,
esparcían por toda la tierra. un ·
a.moroso encanto.
En aquella. escuela el pájaro no
tardó en instruirse, y después de
poco tiempo intentaba. él por sí
mismo encontrar melodías suaves
que incesantemente aplaudían las
mariposas de la vecindad.
Pero cuando saliendo de su aisla.miento, quiso hacer oír á los demás pájaros estas hermosas canciones, estos aires que tan dulcemente sonaban en el silencio de los
nidos, sus padres, enojados, le hicieron ca.llar. Los viejos, meneando
1a. cabeza, parecían demostrar su
disgusto por semejantes expansiones laríngeas; los jóvenes reían á
&lt;pico lleno&gt; la. audacia del pajarito
azul.
Cuando llegó á la. edad en que
podía. aletear por los aires, su madre, invitándole á salir del nido
paterno, le preguntó á qué quería.
dedicarse. &lt;Porque, decía ella., ya.
es tiempo de pensar en establecerse
y edificar una. mora.da; ya. es tiempo de emplearse en algo serio que
te proporcione un modo de vivir
decente y te permita tener un nido,

como los demás. Hacer lo que los
demás, ésa es nuestra vida.&gt; Entre
sus hermanos los pájaros, unos
aprendían á coger insectos por el
aire; éstos con su cola y sus pe.titas
recogían arena y cal para construir
sólidos boga.res; aquéllos sobresalían en la. lucha, é intrépidos ante
los picotazos, arrebataban á las
especies más débiles la. presa lastimosamente conqui~ta.da. ó el nido
pa.cientement.e hecho. En fin, todos
llegaban á gozar de una. posición
honrada., todos se ocupaban en algún oficio útil ó distinguido. Pero
él ¡,qué sabía? ¿qué podía hacer?
- Sé cantar - repuso el pájaro
azu 1;- a uiero cantar.
La pobre madre, horrorizada. ante la proposición de su bijo para
dedicarse á un arte bacía el que no
le reconocía aficiones positivas, fué
saltando de rama. en rama, en busca. de sus a.migas y conv1 cina.s. Y
gorjeando les contó la conversación que acababa de tener con su
bijo, el pájaro azul, y les preguntó
si podía tener esperanza. de que algún día cantase bien.
Pero aún no había, ac aba.do de
hablar, cuando las buenas comadres exclama.ron, riendo á carcajadas:
- ¡Cantar! ¡Oh Dios mío! ¡El pobre pájaro! Ese infeliz je.más podrá
llegar ni siquiera á edificar su nido.
¡ Si al menos canta.se como los demás! JPero lo que cantaesuna.cosa
chistosísimal ¡Ay berma.na! ¿cómo
usted, una. persona. tan discreta,
puede venir á contarnos seriamente

1

3.-Traje de paseo estilo sastre,

samente á saludar al pájaro azul;
las libélulas de a.las diáfanas, de
colores irisados ó azules, encendían
en los rayos del sol sus matices
dora.dos, sus encantadores prismas,
sus diamantes de mil facetas, y la
Na.tu raleza. toda cantaba en su honor el himno de la luz, de la alegría
y del amor.
En vano algunos pájaros perver•
sos le perseguían con sus burlas:
él olvidábase de todo cantando su
fealdad.
Además, la. N atura.leza, agr~decida., proveía á sus necesidades. Para
él vegetaban los granos m~s sabrosos en el seno de las espigas; las
zarzas y los arbustos le alargaban
sus humedecidas bojas; y para. perfumar sus banquetes, las flores reservába.nle en el fondo de sus cálices algunas gotas de su sangre purísima.
¡Felices aquellas donde ven~a á
posarse el pájaro azul, aquel páJ aro
que era el orgullo del bosque!
Así pasó el estfo para el solitario
pájaro; el estío, más corto que un
día de otoño, en perpetuo encanto.
Pero pronto las hojas comenzaron
á caer; laia: llores perecieron, las
mariposas huyeron, el sol quedó
velado por las nubes, y los ari:-o·
yuelos quejáronse monótona é m·
terminablemente.
Solo en el a.rbol deshojado, el
pobre pájaro azul, dando al aire
canciones tristes, tem blába de frío,
y la lluvia azotaba su plumaje _azul,
aquel plumaje azul tan despreciado.
Inútilmente las zarzas tomaban.
para él vedijas á )as ov~jas· que
pasaban. Sin sol, _su¡ ~bhg:o, llorando su primavera ext1ngmda, el
pobre pájaro, abandonado de los
suyos, se dejó morir.
Cuando murió el pájaro, hubo un
gran duelo en el bosque. Los árboles, agitando sus ramas, exhala.ron
hondos gemidos; los arroyuelos se
lamentaron tristemente, y un 'escalofrío de dolor corrió por todá. la
N atura.leza.
Mas los otros pájaros, indiferen•
tes y egoístas, a.rrebujad?s en sus
nidos, continuaron gorJeando Y
riendo tan burlona.mente como en

los días en que Je perseguían con su
risa. malvada ... . . .
Cuando la primavera. vistió al
bosque de nuevas y verdes hojas,
las ramas, agitándose, sacudían el
aire con soni¡los extraños, conca.nciones cuya tristeza armoniosa. encantaba al bosque.
Eran las queridas melodías que
el pobre pajarito infiltrara. en las
hojas, y que, penetrando en los árboles, había.ose dormido aletargadas como ellas, y como ellas despertaban ahora. adquiriendo nueva.
vida con la primavera a.morosa.
La noticia se esparció por los alreded01·es, y en los bosques, en los
melodiosos follajes, jóvenes y viejos se agrupaban para oír las aladas canciones; las jovencitas soñaban oyendo aquellos cantos, como
si un dios clemente les sonriera; y
todos bendecían a.l bosqueenca.,ntado, y los árboles que en otro tiempo habían prestado a.silo al pobre
pájaro abandonado, florecían cargados de años y promesas. r;ntoaces, también, los otros pá.¡aros,
aquellos que persiguiera.o perversamente al pajarito azul, acordándose
de que no podía resucitar, se enorgullecían con su memoria .. . .
PEDRO GONZÁLÉZ-BLANC0.

,,

La Novia y la Pipa.

Todos los días, al ir á la Universidad, pasaba por delante de a.quena tienda y siempre me detenía.para
contemplar el escaparate.
Había en él muchas pipas, una
colección completa. Desde la modestísima de cerezo hasta la más
lujosa. de ámbar y oro. Pero ninguna tan bonita como aquélla. ¡Qué
sencilla! ¡Qué elegante! ¡Cómo resaltaba la espuma de mar, blanca
y brillante, en a.q uel estuche de ter-,
ciopelo rojo!
·Hubiera dado cualquier cosa por
poseerla. Pero nunca tenía dinero
bastante para compra.ria. Debía
costar mucho.

5.-Vestido de calle, chaqueta torera.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99705">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99707">
            <text>1903</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99708">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99709">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99710">
            <text>25</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99711">
            <text>Junio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99712">
            <text>21</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="99729">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99706">
              <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 25, Junio 21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99713">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99714">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99715">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99716">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99717">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99718">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99719">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="99720">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99721">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99722">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99723">
              <text>1903-06-21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99724">
              <text>Suplemento</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99725">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99726">
              <text>2017733</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99727">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99728">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99730">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99731">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="99732">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="2749">
      <name>El pájaro azul</name>
    </tag>
    <tag tagId="2754">
      <name>La muerte del cruzado</name>
    </tag>
    <tag tagId="2752">
      <name>La novia y la pipa</name>
    </tag>
    <tag tagId="2750">
      <name>Traje de turista</name>
    </tag>
    <tag tagId="138">
      <name>Trajes de paseo</name>
    </tag>
    <tag tagId="2751">
      <name>Trajes para bañistas</name>
    </tag>
    <tag tagId="2753">
      <name>Vestido de calle</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
