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MUNDO ILUSTRADO
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Representante en la República: FINK y COMP., Capuchinas, 7, México.

BiTRATOS
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Con el objeto de vulgarizar sus

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la Soc1EDAD ARTISTICA DE RETRATOS
DE PARIS entre¡rará á cada Lector y Sus•
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Agradar es el deseo de todos; pero
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granos y con mal olor?

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EL GRAN

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recomendado para loe nlfloe Je&amp;de la
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en el momento del destete y durante
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VINO DB S. GERMAN

MAGGI
PARA SAZO:'\A lt

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SOPA,
Y SALSA.
En Frascos.

Funer·ales de León XIII.
CONDUCCI6N DEL CADÁVER AL L6CULO EN QUE FUÉ DEPOSITADO.

Dibujo de Alc.a.lde.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dum\ngo 2 de Agol;tO de 1903.

Dumingo 2 de Af;osto de 1903.

EL SUICIDIO SUPREMO.

ENDYMION

MANUSCRITO ENCONTRADO EN LA CALLE.

Puedo asegurarlo: no be sido un favorito de
la suerte; pero, con tod~, no puedo decir que ésta me baya desheredado por C?mpleto. Es tr!ste
haber perdido el padre á los siete ai'los; es triste
que la madre de uno esté internada en una casa.
de salud. Esto es Jo que menoscaba la. vida. mía..
Pero, por otra parte, es cosa. ag-radable y buena
poseer bastante fortuna. para no tener que hacer
nada bastante independencia para ir adonde
uno quiera y en el momento que quiera. . . . . )le
parece q_ue nunca _habría yo podido. t:abaj~r,
ganar dinero. Es c1Prto que tengo suficiente mteligencia; así lo creo, por Jo menos, porque
siempre be comprendido rápida.mente lo que oía
enunciar ó explicar, y porque percibo, inmediatamente también, el vicio de los razonamientos,
la. imperfección de las combinaciones. Sólo que
n unca be podido hacer el menor esfuerzo intelectual continuo, nunca be podido decidirme á profund\za.r alguna ciencia, á aprender algún arte.
Todo esto me ba sido siemp1·e indiferente, en un
grado increíble; basta cuando era niño, cuando
estaba en la escmila, la. aplicnción de mis camaradas estudiosos me parecí11. una cosa risiblt3,
tri-da!. ... Siempre estaban ellos antes que yo en
los concursos, auuque no se ocultaba á mis ojos
que ellos eran mucho más torpes que yo, como
se lo probaba siempre que era oportuno.
Como mi padre me ha dejado catorce mil francos de renta, estoy á cubierto de necesidades, y
dispensado de la obligación de trabajar. El placer de no hacer nada, en medio de la agitación
ridícul a de mis contemporáneos, bastó para hacerme clistraída la vida basta los veinticinco
a.il.os. Todas las mailanas me despertaba pensando: &lt;Un día más que voy á poder perder á mi
gusto. Mientras todo el mundo se agite y se afane á mi alrededor, yo seré un ser privilegiado,
para. el cual trabt\ja todo el mundo.&gt; Y pasaba
el día ocupado en probarme á mí mismo mi inutilidad y mi independencia, haciendo cosas sin
objeto, viajes á l~gares dond~ na~ie me llamaba;
me divertía también el traba.Jo a¡eno, y pasaba
horas enteras observando á los peones qué cargan los botes á. lo largo del Sena. A fuerza de
mirarlos, mi inactividad me causaba un goce
agudo ....
Un día, recuerdo exactamente la fecha: era el
5 de mayo de 1890, al despe1·tar de mi corta siesta. sentí que algo se había roto dentro de mí;
er~ sin duda. alguna, el clébil resorte que basta
ent~nces me había hecho andar, obrar en medio
de los hombres. )le asaltó un intenso hastío por
ese poco de movimiento, de acción, que subsistían aún en mi vida, por el solo hecho de que yo
vivía· me consideré tan ridículo, tan digno de
lásti~a, como todas las hormigas humana_s cuyo
atosigamiento provocaba, el día antes, m1 compasión ó mi risa. Comer, dormir, andar, ~estirse desvestirse, tomar coches, comprar obJetos y
p~garlos .... ¿,qué diferencia había, en resumidas cuentas, entre esta agitación cuotldia.oa. y la
del empleadillo de oficina que está copiando despachos todo el día, ó la del desca.rgo.dor de leila
en los muelles del Sena'!.. . . Al pensar esto, el
horror de vivir cayó sobre mí como un sudario
húmedo. Y deseé vehementemente el aniquila.miento cC'mpleto de acción, la. detención de mi
máquina a.nima.da, la muerte.

ba suministro.do todavía al bo?Jbre un me~io de
matarse verdaderamente práctico, y también seguro, nada doloroso, y (cosa que deseaba yo
partioularmente) _de tal n~tur_aleza que el que
Jo empleara, «tuviera. conciencia de q'1e se moría.&gt; He consultado al respecto á los m(\s célebres médicos. )le presentaba á. ellos como un
escritor, como un novelis_ta en busca de un de~enlace original para un libro que estub_a. escribiendo. Todos ellos acabi.ban. aconseJándome
que matara á mi héroe por medio de estupefactivos como la. morfina ó la antipirina en grandes
dosis', ó por medio de hilarantes,. c~mo el protóxido de ázoe. Pero, cuando yo 10s1stía el'! saber si realmente podía morir así un orgamsmo
cualquiera, U?e confesaban que lo más frecuente
es que el paciente muera de una enfermedad paralela de lesiones cerebrales provocada.s por el
abuso' de la. droga química ....
Todos los médicos son unos asnos; Macbetb
tenía. razón cuandC' quería &lt;tirar la medicina á
los perros.&gt;

•
••
En cuanto hube puesto bien en claro, en mi
fuero interno, este deseo de morir, experimenté
un gran alivio. Por primera. vez en mi vida quería. a.lguna cosa, y esta. contradicción conmigo
mismo me encantaba, como un desafío lanza.do
al destino. Me pareció que, por fin, acababa. de
descubrir mi v,irdadera vocación, q ne era matarme parar la péadola humana encerrada. dentro
de ~í. Y, sin detenerme un momento, me puse á.
pensar en la. manera como me matada.
Como es natural, los procedimientos habituales del suicidio fueron los primeros quP. se presenta.ron á mi mente. En nuestros tiempos, la
gente se mata con un brasero, con un revólver ó
tirándose al agua. desde lo alto de un puente. Hay
también quienes se tienden á. través de una vía
férrea, á la espera. de un tren que los decapite,
que los descuartice. Consideré todos estos medios como bárbaros y odiosos. Ante todo, requieren un aparo.to exterior que me repugna; luego ninguno de ellos es seguro. La sociedad se
ha.' coligado contra el suicidio, como se ha coliga.do contra el silencio, contra la. inacción, contra todo lo que yo amo. Necesitaba una muerte
contra la. cual lo. sociedad no pudie1·a hacer nada. Era menester también que fuera una muerte
que no me hiciese sufrir. Si la. muerte me a.trae, el
dolor ID" espa.nta.; el dolor es la. agitación exaspera.da, lo contrario de la muerte, que es el reposo perfecto. No quería, pues, dolores.
. .
Pues bien... ¿lo creerán ustedes? La ciencia,
que, según parece, tantos progresos ha. hecho,
sobre todo la ciencia del cuerpo humano y de las
relaciones de éste con las substancil\S orgánicas
ó inorgánicas, la. medicina, en una. palabra, no

***
A falta de cosa ,uejor, me decidí por el protóxido de ázoe. Compré una. máscara anes~sica,
conseguí el gas necesario; y, ayudado por un
joven e~tudlante de medi&lt;?ina que,. por dine~o,
consintió en secundar mis propósitos, mo hice
adormecer dos ,eces. Experimenté una sensación
en extremo agradable, una especie de frescor lúcido, aguzado por la expectativa de algo voluptuoso. Pronto aprendí á manejar yo mismo el
a.¡&gt;arato¡ la cosa no podía. ser más sencilla, me·
dia.nte una llave que, al sentarme con la máscara puesta, tenía. al alcance de la mano. Cuando
lo hube preparado así todo, fijé la fecha de mi
muerte: el 21 de septiembre á la una de la mañana. Hice también unas cuantas visitas á. e.que·
!los amigos míos que menos habían tratado de
perjudicarme. Y, la víspera. de mi suicidio, fuí
á. la casa de salud donde se a.tendía mi madre,
para abrazarla. por última vez.
Hacía. dos años que no la. veía. Y al verla me
alegré, porque no me reconoció. Hasta el último
resto de memoria había. desa.pn.1·ecido de su cerebro. ~1e encontré con una especie de idiota, sentada. en un sillón bajo, jugando con una. botella
en la que bailaban tres piedritas. No había ya.
comunión alguna entre esa idiota y y o; no había.
ya comunión alguna entre ella y l&lt;\ encantadora
joven que ella había sido en otro tiempo, y cuyo
rostro, voz y maneras vivían todavía en el fondo de mis recuerdos.
Antes de retirarme, el médico que me acompa.i'laba, me propuso que visitara el establecimiento. Acepté. Los locos no me causan miedo, porque tengo el cerebro bastante sólido. Me mostraron los furiosos, atados á sus banquillos, en
celdas con enrejados, y que rugían como fieras.
.Me mostraron las empalagosas, que venían á. tirarme de los faldones de la levita por detrás,
con risitas pueriles. Durante más de media hora
estuve paseándome por el espacioso patio donde
andaban en libt:rtad las locas no peligrosas, las
monomaniacas, las melancólicas. Casi todas se
acercaban á. conversar con el médico ó conmigo·
y casi todas habla.bao de dinero, de fuertes su2
mas de dinero que ofrecían ó que reclamaban.
Sólo dos de ellas lloraron, diciendo que querían
ser libres. Pero una me interesó particularmente.
Era una mujer de cuarenta. a.i'los apenas, muy
hermosa todavía.. Acurrucada en un rincón del
patio, tenia un reloj en una. mano y un espejito
en la otra. Alternaiivamente se miraba en el es~jo y consultaba el reloj. Sus labios se agitaban
sm cesar: parecía. estar contando, sumando números.
Interrogué á. mi guía.
-Es una _loca de a.mor-me dijo. -Parece que
un amaute Joven que tenía, la encontró un día
demasiado v\eja, y la plantó por otra. Desde
entonces, In. idea de que está envejeciendo ~e ha.
paralizado,. pue~e decirse, en su pob1·e cerebro.
A v~ces se imagma q~e ve un gran aguje1·0 descubierto,. un gran aguJero negro, hacia el cual
corre, ~1~e ell~, sm poder detenerse; entonces
sufre crisis terribles. Y., en sus horas tranquilas,
se pone á contar los minutos y á seguir en el espejo la buell~ que va dejando en su rostro cada
uno de los mrnutos que pasan ....
En este mismo i_nstante interrumo{ al médico.
-Muchas gracias, doctor-le dije.-Todo lo
que me_ha. hecbo ver usted, es en extremo curioso. Adiós.
l\le separé de él bruscamente, y salí á escape
de la casa.; el hom~re ha debido creerme tan enfermo como cualquiera _de sus pensionistas. La.
veraad e:s que yo necesitaba á todo trance estar
~olo y poder reconcentrarme, para examinar una.
idea que me había asaltado de repente, sugerida.
por la. monotonía de esa amorosa. de cuarenta
años que compu_ta.ha. la marcba de las horas.
. ¡Un gran a.guJero negro hacia el cual corre uno
s10 poder detenerse! .... ¡La huella que deja en

Con ayuda de unas poleas fueron levantados los restos, cubriéndose el lóculo en que se
depositaron con una lápida de mármol blanco en que se leen únicamente estas palabras:
.-Leo XIII. P . ~fax.• Una multitud de personas ha visitado el sitio en que yacen los restos del Pontífice. El lóculo está abierto sobre
la puerta que comunica la Basílica con In capilla del Sacramento.

II

el rostro cada minuto que paso.!.... ¡Pero, 1f,
tenía razón e,m loca! ¡Cada minuto desorga.olsa
realmente, lógicnmente, alguna parte de nuestro
yo, desde que acerca cada vez más nuestro orga.
nismo á. su descomposición final! ¡Cada. minuto
que pasa, es una etapa en el camino que lleva
al gran aguJero negro, Í\ la Muerte! La may
parte de los seres humanos, frívolos y de corlol
alcances como son, no se dan cuenta de esta dee.
organización incesante, de esta carrera. al aul·
quilamiento, que no tiene remisión, que no tiene
alto. Pero, si se pusiera 11. pensar en ello flrmeruente, si pnraliznra su espíritu, como de&lt;-ía el
médico en su lenguaje pedantesco, en esa verd
tan incontestable, ¿,no podría un hombre rr.uy Inteligente-yo, por ejemplo,-llegar á estar abatiendo constantemente esa carrera hacia la Mu
te, como se tiene la sensación constante de l
velocidad cuando sA anda en bote ó en tren?....
Y si lo conseguía, ;,no sería esta muerte lnfiol
sima!, administrada con tanta regularidad
lentitud, el más seguro, el más prolongado,
m:is deleitoso de los ~uicidios'!
He hecho á un lado el protóxito de ázoe, y
be ejercitado en la tarea de sentir incesantem
te este roce de la ~Inerte, disimulado bajo 1
vanas vestiduras de la Yida.
¡Oh! ... . Durante mucho tiempo no hesido m
que un neófito imbécil: no podía percibir la
locidad del tiempo, el desgaste progresivo de
cerebro, sino haciendo un esfuerzo violento,
estas sensaciones estaban ent1·ecortadas por 1
gos inten·alos, en el curso de los cuales se
hacía, por el contrario, una ilusión estúpida
actividad orgánica, de crecimiento vital.
Pero ni pur un momento llegué nunca á de
tir de mi empresa. Ahora me be rodeado de
lo que mide y simboliza la fuga. de los minu
be investigado todo lo que acusa el lento é i
vitable decaimiento de los seres vivientes.
vuelto á la casa de salud en que vive mi mad
be conversado con esa cuadragenaria amo
que ellos llaman loca y á la que yo consid
con todo el respeto que siente el indiano po rl
santos é inmóviles derviches. Ella me ha com
ni~ndo su sensibilidad exasperada, y ahora,
mi lado, no es más que una discípula, porque
carrera hacia la muert(l, que ella. teme, es p
mí preciosa; yo la amo, yo In. saboreo. Abo
ni por la fracción más infinitamente corta
un segundo dejo yo de percibir que me estoy m
riendo; y con el microscopio de mi concienci
puedo seguir, no sólo los estrngos de una bo
en mi ro!&gt;tro, sino basta el desgaste de un mio
to en mis pulmones, en mis riñones, en mi co
zón ..... .
El cuerpo es una gran ampollell\ cuy a a
estoy viendo correr continuamente.
¡Qué vengan á hablarme ahora de esos
ponderados suicidios de los latinos del Impe
que, metidos en el baño, se n.bl'fan la ven a
brazo, y en los que, al vaciárseles !entamen
vida á través del agua tibia, iba infiltrándo
en lugar de la sangre extravasada, el dulce
mortal veneno! El baño en que yo estor me\l
es la muerte misma, que, gota á gota, va.
plaz_ando en mí á la vida que huye . . ... Yo
un filósofo más grande que Léibnitz, y un i nv
tor más sublime que Newton. Yo bo descuble
el suicidio supremo .... que es la vida.
MARCEL PREVOST.

CAMAFEOS
De Alice Gray Cowan.

I
RYPNOS
En la cimeria obscuridad que el rayo
Nunca penetra del brillante día¡
En el silencio que jamás perturba
Sonido alguno, ni la voz humo.na
Xi el gorjeo de un pújaro, la honda
Caverna se halla en cuyo fondo horrendo
El pesado Leteo se desliza
Lento, con un rumor sordo y profundo.
La pavorosa boca entretejidas
Cubren las delicadas amapolas
Que con su mano pródiga despliega
La Madre Noche. Sobre el amplio mundo
~lorfeo arroja las semillas cuando
Tras su jornada el sol se hunde en Oeste.
Del antro aquel en el recinto frío,
Obscuro lecho de Gbano se· oculta
Donde, oprimiendo en su hoyuelada m
Un haz de adormideras sobre el pecho,
Rodeado de ensueños Hypnos duer me:
Dulce y risueño el infantil semblante.

Caminan lentamente las estrellas
Por el combado cielo obscuro y frío;
Una tmnquila irradiación envuelve
Valle y montaña. En el lejano monte
Se acalla el aire vagaroso; Céfiro
Solo suspira en los ei;beltos pinos.
Allf, en el ensueño sumergido, yace
El pastorcillo que en el verde llano
8olícito guardaba sus cabritas
É in~piraba su flauta. Fué su crimen
Herir de amor el corazón de Juno.
Jove le dijo: dormirás por siempre.
Y en la olorosa tierra reclinada
La sien sobre sus brazos encogidm11
Sereno, inmóvil, para siempre duerme.
IM'l. blanca Febe apareciendo en lo alto
Del cielo, enamoradn, con su beso
Los mudos labios del pastor calienta¡
Y una ligera nube, en ese instante
Ante ella interponiéndose, le encubre
La dulce faz, y el ruboroso encanto
De un amor ignorado al orbe oculta.
E. Ff~RX,\'.'&lt;DEZ GRANADOS,

***

En otro lugar publicamos un hermoso grabado que representa una gran función pontifical efectuada en San Pedro con asistencia del
Papa, de los altos dignatarios de la lglefiia, de
los ~Iinistros acreditados cerca del Yaticano,
y de un público numerosísimo.

LA FLOR DE EROS

tos funtralts dtl Papa.
En nuestrn primera plana verán nuestros
lectores un d ibujo que represehta la conduccióh del cadáver de Su Santidad León XIII
al lóculo en que provif&lt;ionalmente quedó depositado, en la Basílica de San Pedro.
La ceremonia, á juzgar por los detalles que
contiene la crónica trasmitida por el cable, fué
verdaderamente solemne y muy conmovedora.
La multitud que llenaba la Basílica el día del
en_tierro: s~ d_ispen,ó al caer de la ta~de, y con
as1st1:nc1~ umcamente _de los altos dignatarios
ecle,náshcos, de los miembros de las órdene&amp;
~eli~iosas, del Cuerpo Diplomático y de los
invitados, que se contaban en esta vez por millares, dieron principio las honras fúnebres.
Los cañones de 8t. Angelo anunciaron que
los ~estos mortales del Pontífice quedaban para s10mpre ocultos á los fieles, y presidido por
el Camarlengo de la Sant:J. Sede comenzó el
imponente desfile por las nav~s del templo
más grande y suntuoso del mundo mientras
los coros entonaban el ~liserere. '
El féretro, que no pudieron llevar en hombros los «sediari» por ser muy pesado, se colocó en un pequeño carro de r ueda.s silenciosas.
• Las luces de los cirios que llevaban los concurrente!'!, apenas rompían la obscuridad del recinto,dando á la procesión un tinte de profun-

da tristeza.
El cortejo pasó frente á la estatua de San
Pedro, se detuvo al llegar al coro, y al penetrar en éste el cadáver-con la cabeza hacia
adelante, se~ún los ritos -se encendieron de
improviso millares de I1;1~es eléctricas, que derramaron sobre la multitud una claridad meridiana. La música dejó escapar entonces las·
alegres notas del «Paradísum » y las campanas
de S~n Pedro se dejaron oír' en toda Roma.
Mientras se encendía un hornillo para preparar los sellos destinados á las cerraduras del
ataúd, u?o de los más notables oradores sagra5los hizo ~1 elogio del difunto Papa. Despue:;, el cada ver fué envuelto en una tela de
seda blanca c·on bordados de oro, que represen~ban las armas del Pontífice· se cubrió en
seguida, con el paño rojo que '10 envolviera
d~rante las ho~a~ que estuvo expuesto al público en la Bas1 hca, y, colocado en un primer
ataúd-de _madera.,-se cerró éste, sellándolo
e~ presenc13; d~ los cardenales y de los príncipes del \ ahcar.o, habiendo guradado en
él, antes, las mon:das de plata, de oro y de
bronce que se acuiiaron durante el Pontificado del Papa León. El ataúd fué encerrado en
otro, cuyas aberturas selláronse también y
éste, finalmente, ~n una C.'lja que tenía
la
t~pa, por la parte de adentro, esta inscripción: «Cor~us Pont. ~Iax. Leo XIII. Vixit an
~!~CCC_~JXIII eccles. univ. prefuit. 0bit die
XX Julu ::\IC~IIII.»

er:

Ana sentíase desfallecer de amor. Con el
brillo de sus ojos negros, tan negros como la
duda que nnidabn en ellos, creciendo con el
insomnio de tantas noches y la inquietud dd
tantos día.q, cual si las sombras de las unas y
las claridades ele los otros, tuviesen fuerza tan
sólo para arrebatarla toda esperanza, íbase también el delicioso carmín
de sus mejillas, debilitábase lentamente, palidecia, hasta dejar en ellas
el tinte sonrosado de un
crepúsculo expiran te, de1-1
vanecido por las caricias
del céfiro, el anémico tono de los pétalos de una
rosa que agoniza en Ja
sombro..
Recordaba con angustia cada vez mayor, repitiéndola á todas horaR
acometida por un loco
deseo de martirio, por un
infinito anhelo de tortura, cual si quisiera cuanto antes llegar á la muerte, la frase que el prometido t.. quien tanto adoraba dejó escapar en un
arranque de apasionado
erotismo:
-Tú no podrías mentirme amor: lo veo en
tus labios. Mira: son rojos y queman al besar ...
El amor está hecho de
sangre y de fuego: así lo
hizo Dios ...... ¡Oh, que
nunca palidezcan, bien
mío¡ que siempre abr11f&lt;en
como ahora para que
nuestro amor sea eterno!
Aquellas palabras fueron para ella como la
Sr. Gral.
amenaza de un mal remoto, como el anuncio de ~na pena grande,
muy grande, que desde leJOS le enviaba su
helado soplo de muerte.
La proximidad de una entrevista con el amado, esos momentos de ansiedad dulcísima que
antes llenaban su alma de regocijo, causábanle ahora sobresaltos tremendos. La sola idea
de que su a.mor pudiese alguna vez despertar
desconfianzas, llenábala de inauditos temores·
ni el sentirlo tan intenso ni el saberlo ta~
gra1:1de! alejaba de sí las a'margas y sombrías
cavilaciones del presentimiento y en la tranq~ila superficie de las aguas, 'y en las lunas
bu;eladas de_ los ~Iones, contemplaba presa
de !Dªlestar mfimto la palidez creciente de sus
labios exangües.
,&lt; - ... ¡Oh, que no palidezcan nunca bien
mío; que abrasen siempre como aho1~ para
que nuestro amor sea eterno! ......
Buscaba en sus largos !)aseos por el campo
los colores que su boca mostrara en otro tiempo, Y en más _de una vez cayó, debilitada por
el ~ndar excesivo, sobre un lecho de hojas ma.rclutas, allá, en lo más apartado del bosque,

sintiéndose sin fuerzas para seguir más adelante, pensando en palideces cadavéricas qGe
la hacían sollozar de pena.
Fué en la más hermosa mafiana de una primavera cuando, después de fervorosa plegaria
al Buen Dios, sintióse tan fuerte, que sin experimentar la menor fatiga en sus delicados
miembros de virgen, pudo llegar hasta el sitio
anhelado, hasta aquel jardín en donde crecían
las flores más grandes y más rojas. Cayó de
rodillas transfigurada por un súbito despertar
de su esperanza.
-Tener los labios tan rojos como los pétalos de aquellas rosas!. .. ¡Dios mío! ¡Si tú quisieras! ......
Sus manecitas temblorosas tendiéronse con
avidez hac;a la más bella y fragante, la más
grande y la más roja, acariciándola con sus
miradas cual si fuese la encarnación de aquel
Dios que invocaba.
Acercó sus labios palpitantes de amor á la
rosa de fuego, eetremecida por el deseo de entregar su alma en aquel beso prolongado, infinitamente voluptuoso. La. rosa de fuego palidecía, palidecía ... Inclinó su cáliz y se deshizo en silenciosa lluvia de blancos pétalos.
Ana envió hacia el cielo el más ardiente be-

D. Pedro Rincón Ga,llardo.
so de .~us labios rojos, las primicias de aquella
flor~c1on eterna consagrada per entero al prometido.
ENRIQUE VILLARREAL.

NOTA DIPLOMÁTICA
En substitución del señor Lic. Don Alfonso L~ncáster Jones, fué nombrado :Ministro de
México en Inglaterra el señor Gral. Don Pedro Rincón Gallardo.
El se~or Gral. Rincón Gallardo, cuyo retrato publicamos en .e::ta página, ha desempefiado en nuestro_ país cargos muy importantes,
c~m? los de Diputado al Congreso de la Unión,
I ~es1~ente del Ayuntamiento, Gobernador del
D1~trito y ,Jefe de la J u_nta Directora del Desague d~l \ alle de_ México. En el extranjero
~a servido con abngencia poco común, el delicado puesto_ de Representante de nuestro país
ante los Gob1e~n.os de Rusia y de Alemania.
EL nuevo Mrnistro partió ya rumbo á Londre~, y próximamente será· recibido por Su
MaJestad Eduardo VII.

�Domingo 2 de Agosto de 1903.

MATRIMONIO
Eu la capilla arzobispal SP unieron e? matrimonio, el día 23, el señor José Sanchez
J uárez hijo del caballeroso español J?on .José
Sánch~z Ramos, y la distinguida señorita Blan ·
ca Romero.
El oratorio, artísticamente adornado co~
margaritas, gardenias y ~risá!1temos, fué casi
insuficiente para dar cabida a la selecta y nu-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO lLUSTRADO

vf'rdinegras, la cual florea cuando la luna llena sube por el espacio co~o una rodela de luz.
Es el Toloache; los botámcos creo que _la l}aman ~Datura stramonium,» y los boticarios
belladona.
.
¿Sabes tú las virtudes de esa yerba? Su JU·
go untado en los párpados, los ensombrece, y
dilatando las pupilas, las hace herm?sae, pero de mirar tan fijo y vago, q~e la l!nrada parel!e la de un loco; tomada en infusi6n la yerba, tanto puede calmar y adormecer, como

rumingo 2 ele Agosto de 1903.

que, para dirimir el caso, los p~í1;1cipes ee
bían citado para una luchafratr1c1da en laq
habían de sucumbir seis, siendo la beldad
mio del superviviente. . Loco de dolor, tu
una idea salvadora; cesando Ir causa, ce
el efecto. Mandó arrojará la bella del pal
ordenando á sus sayones que la llevasen
monte y la mataran. Sin compasión se e
plió la orden en ausencia de los príncipes,
los verdugos regresaron al palacio, dejando
muerta á la víctima.. ...... Pero no fué aef¡
volver de su desmayo, la niña se &lt;lió á co
por selva y mont.añ~, dilatando sus pu~·
para querer ver en ,a sombra y ennegrect
dose sus párpados por el terror, con lo
sus ojos parecían los de una loca; deRpa,·
da bajó al río á lavar sus heridas) y allí 11
su desventura y su soledad. ¿Qué haría?
Del horizonte se levantó entonces la 1
como una rodela de luz, el toloache abri6
flores y una de éstas dijo á la niña:
-¡Ven! Yo te ocultaré en mi cáliz, yo
raré tus heridas, yo aliviaré los dolores de
alma!
Y la niña, por un prodigio, cupo en el
de la flor, y allí vive en la noche y duerme
el día como en un camarín de blanco
ignorada y feliz. Y el toloache ad_quir_i6
virtudes y flore6 ya s6lo en el pleml~mo.
Los príncipes se dieron á buscar a la
dad tra.nsformados en mariposas, y los
suspicaces en cucuyos luminosos, para
prenderla ~n b. noche; pero de día el tol_
tiene cerradas sus flores, y ele noche los 1
tos no se acercan á ellas, porque saben qml
aroma que secretan aquéllas es mortal.. ....
taloache sabe guardar bien á su protegidL,
E. MAQUEO CASTELLANOS,

En honor de León XIII.-Túmulo levantado al pie del altar mayor.

Aspecto del templo durante la ceremonia.

EN HONOR DE LEÓN XIII
Las más suntuosas honras fúnebres efectuadas en l\Iéxico en memoria de Su Santidacl Le6n XIII, han sido las que un grupo de católicos de la colonia americana, organiz6 para e! jueves 30 del pasado.
El templo de Lourdes, que fué el local en que se verificaron las
honras mencionadas, ostentaba grandes colgaduras de gasa n:gra, que
pendían de las bóvedas rematando en los 1!1uros, y hermosas piezas florales· en cu ya composici6n entraban las violetas y las rosas blancas en
profusión. Guías de heno artísticamente prendidas á los muros, completaban el severo adorno del recinto.
.
.
La ceremonia di6 principio á las once de la mañana, con asistencia
de algunos miembros del Cuerpo Diplomático, y de numerosas damas
y caballeros de la mejor sociedad.
.
La parte musical fué muy notable, llaman_do_ I?articularmente ~a
atenci6n de los invitados el «Réquiem)) de Casciohm y e~ ,,Agnus DeJJ&gt;
de Perossi, que ejecutó la orquesta de Grecco con maestna.
El paclre Súllivan, uno de los oradores sagradc,s más famosos de
los Estados. Unidos, pronunci6 la oraci6n fúnebre.

Sra. Blanca Romero de Sá.nchez Juárez.

merosa concurrencia que asistió á la ceremonia. Pasada la lectura de la «admonici6n, »
acto al que estuvieron presentes como testigos
el señor Sánchez Ramos y la señora Consuelo
Romero de Reyes, el señor Arzobispo bendijo
el enlace, conforme al ritual, siguiendo después la misa acostumbrada, en que ofició el
señor Cura Don Lino Laguna. Los padrinos
de velaci6n fueron el señor Lic. Don Audomaro Reyes, hermano de la desposada, y la
sefiora María de Jesús Juárez de Sánchez.
El matrimonio de la distinguida pareja ha
sido uno de los más suntuosos.

CUENTOS RÁPIDOS
EL TOLOACHE
Allá, en las feraces tierras istmianas, mi
patria adoptiva, donde crece el resedá en arbustos, despliega el cocotero su penacho verde sobre el fondo azul del cielo y el guacamayo multicolor horada para hacer nido el tronco del árbol seco que se yergue en el bosque
como un atleta desnudo, en las jugosas tierras
de «chahuite» que los ríos abonan con sus aluviones, crece una planta de dentadas hojas

dormir y matar; y aplicada á la piel, amortigua los dolores.
¿Sabes por qué el toloache tiene esas virtudes? ¿Por qué sólo en las noches de plenilunio abre sus hermosas flores blancas?
Hace muchos siglos, antes de que nos conquistara el español y aun antes que el rey zapoteca Cosijoeza llevara sus huestes triunfantes á Tehuantepec, vivía allá, en mitad de las
selvas de esa tierra, un emperador padre de
siete príncipes. Una noche, mientras dormía
en su «tapextli&gt;, de flexibles juncos, cubierto
de pieles de garzas reales, le despertaron quejidos y lamentos; levant6se y hall6 á una nifia que, sin darse nadie cuenta de ello, había
llegado desnudita, fatigada y hambrienta hasta la real alcoba, y que no pudo explicar de
dónde venía. El buen emperador la recogi6
compadecido, la d16 alimentos y ropas y la
dió cariño¡ y la niña á su lado creció tan bella, con esa belleza no cantada aún de las vírgenes zapotecas, que lo1c1 príncipes, enamorados de ella, comenzaron á odiarse como rivales; todos eran solteros y, como hijos del serrallo, casi de la misma edad. La discordia
substituy6 á la paz, el rencor al amor, y á la
fraternida~ el celo; y la niña inocente lloraba de angustia porque los quería lí. todos y no
podía amar á ninguno.
Un día, al anochecer, supo el emperador

-

KLIN.

*
La ciencia es útil, la virtud es neresari
BYROX.

..,,.

,.
..,..

,:o.

Siniestra aurora esparce sus lívidos fulgores.
Despierta el campo. El río sus ondas rueda fiero,
y bebe de Nurnidas el escuadrón ligero.
Se escucha el toque claro de }03 bocina.dores.

Si no se quiere e~ru,,har la razón, é~ta.
por sí sola, no tardará en hacerse ofr.-F

$

~

EL TREBBIA

Sr. José Sánchez Juá.rez.

...,.
.....

Pues contrariando á todos, augures impostores,
al desbordado Trebbia, y hasta Escipión Severo,
' Sempronio, el nuevo Cónsul, audaz como altanero,
ordeua al punto mismo que marchen los lictores.
Con lúgubre 1·eflejos el cielo enrojecían
las aldeas Insubres que al horizonte ardían;
oíanse lejanos berridos de elefante.
Y allá, de pie, adosado contra un arco del puente,
de las iegiones que huyen, la marcha sordamente
Aníbal escuchaba, pensativo y triunfante.
JOSÉ. MARÍA DE,lIEREDIA.

Salida de la concurrencia.

....,...
""'

�Domingo 2 de Agosto de 1903.
EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 ele Ago~to de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

I
Xotabilísimo huésped había llegado al convento de capuchinos de la villa allá por los
años de 1072. Famoso era el huésped en todas
partes por la agudeza de su ingenio, por el
profundo ~aber que había adquirido y por las
obras científicas en que le divulgaba. Baste
decir, y est.'i. todo dicho, que el hu(sped era
el reverendísimo padre fray Antonio de Fuente la Peña, exprovincial de la orden.
Después de comer con excelente apetito y
de dormir una buena siesta, para reposar de
las fatigas del viaje, fray Antonio re~ibió en
su celda al padre guardián, fray Domingo, y
habl6 á solas con él sobre el importante asunto que le había impul!"ado á irá aquella santa
casa.
-Sé por fama-le dijo-el extraño ca!"o de
mi señora Doña Eulalia, hija única del ilustre
caballero Don César del Robledal. Y considerado bien y ponderado todo, me atrevo á sostener que la joven no está posesa ni obsesa.
-Vue11tra reverencia me ha de perdonar si
le contradigo. Xo veo prueba en contra de la
posesión 6 de la obsesión de la joven. Aunque
me esté mal el decirlo, sabido es que, á Dios
gracias, ejerzo bastante imperio sobre los espíritus malignos, y que he expulsado á no
pocos de los cuerpos que atormentaban. Si los
que atormentan á la joven Doña Eulalia no me
obedecen, no es porquP no estén en ella ó en
torno de ella, sino pc,rque son muy ladinos y
marrajos. Si están en ella, se esconden, se recatan y se parapetan de tal suerte, que se hacen sordos á mis conjuros; y si la cercan, para
atormentarla, andan sobrado listos para escapar cuando yo llego, y no vol ver á'las andadas
sino después que me voy. Los síntomas del
· mal son, sin embargo, evidente~. Sobre lo único que estoy indeciso y no disputo es sobre si
el mal es posesión ú obsesión.
'
-Pues bien-rtplicó fray Antonio -mi
conclu~ión es ent~ramente contraria, y 'mientras mas lo reflexiono, más me afirmo en ella.
Doña Eulalia no habla nunca en latín ni en
1 ningún otro idioma que no sea nuestro cai-tellano puro y castizo; sus pies Fe apoyan siempre en el suelo cuando no está sentada ó tend~da ¡ en v_ez de e~tar desmedrada, pálida y
0Jerosa, se que esta muy guapa y ele tan buen
color, que parece una ros~ de mayo; y el que
ella repugne caimrse con nmguno Je los novios
que su señor pad1e le ha buscado y el que
ande melancólica y retraída, y el que tenga
por las noches y á Bolas, en su retirada estancia, coloquios misteriosos con seres in\'i~ibles
no pru':!ba que esté endemoniada ni much~
menos._ Los demonios jamás son tan benignos
y ~pac1bles con una criatura. Rer, por consigmente, de menos per\'ersa y dañina condición
que los ángeles precitos, es quien tiene trato
y coloquios con mi señora Dolia EulalÍfl. «Ergo,» no es demonio, sino duende quien la visita y habla con ella. Y conocedor yo de este suceso, ·•¡ empleándome como me empleo en el
estudio &lt;le los duendes, según lo testifica mi
ya celebérrimo libro «El ente dilucidado» he
venido por aquí á ver si me pongo en rela~ión
con el duende que visita á Doiia Eulalia y logro arrojarle de su lado, valiéndome de los
medios que me suministra la ciencia.
-Extraf\o es-dijo fray Domingo- que afirme todo esto vuestra ieverencia por meras conjeturas.
-No son meras conjeturas--repuso fray
Antonio.-Aunque por mis pecados nunca he
sido digno de tener revelaciones sobrenaturales, lo que es naturales las tengo con frecuencia, y tal es el caso de ahora. Aquí estamos
solos y puedo hablar con libertad confiando
en el indispensable sigilo.
'
Fray Domingo hizo señal de que no descubriría. lo que se dijese y fray Antonio continu6
~n voz misteriosa y baja: ·

-El duende que visita á Doña Eulalia se ha
franqueado conmigo y me lo ha. explicado
todo. Harto se comprende q_ue sea yo estimado, qneri&lt;lo y familiar entre los duendes, á
quienes he defendido de las injurias y calumnias que propala contra ellos el vulgo ignorante. Yo he demostrado qne no son diablos,
ni almas en pena, sino criaturas sutilísimas é
invisibleB, casi siempre traviesas y alegres,
que se engendran en lo más delgado del aire.
Agradecidos los duende~, ¿qué tiene de particular que acudan á conversar conmigo? Ademús, que mis estudios y meditaciones sobre
todos los secretos de la ma.:lre naturaleza v
mi asidua i1westigaci6n acerca de los seres
m{\s menudos y casi incorpóreos, han aguzado
de tal suerte mis sentidos, que veo, toco y oigo
lo que por ingénita y grosera. rudeza. de sentir
no notan ni descubren los otros mortale!c'. Perclóneseme la jactancia; yo descubro al tender
mi penetrante mirada por el m1h•erso, cien veCl'S más vida y más inteligencia que la que ve
la inmensa mayoría de los hom hres. En suma,
y contrayéndonos al presente singular caso, el
rluench•, harí1 cerca de diez años, desde que Doiia l~ulalia cumplió quince, hasta dentro ele trts
días que cumplirá veinticinco, seentienclecon'
ella, la np'.1rta &lt;le la convivencia de la gente y
la hace arisca y zahareña; pero me ha predicho que dei::aparecerí, dt.&gt;ntro de los indicados
tres días, y hasta que antes se dejará Yerbajo
la figura de un gallardo mancebo. Dofia Eulalia queda_rá libre entonces &lt;le tocia mole!:itia, y
aun1ue i-iempre recata&lt;ln, honestíf:ima y clecoro11a, depondrá sus clesdenef: dejará ele ser huraña. y se hará para todo el ~undo conversable y mansa.
Con acento irónico, aunque templado ó vela?º por el respeto, exclamó entonces f1 ay Domrngo:
-Sin duda que á fin de que la re,·elaci6n
no h_aya sido á medias, el duende habrá pronost1caclo á vuestra reverencia el punto y la
hora de su desaparición y de la aparici6ñ del
mancebo.
- Sí que_ me lo ha pronosticaclo-respondi6
fray Antomo.-Ello ha de ser ú media noche
en la propia habitaci~n de Doña Eulalia, {\
donde hemos de acudir, recatadamente y sin
que Doña Eulalia. ni nadie se entere el padre
de ell:~, desarmado para. evitar un fu:1esto rapto de ira, vuestra reverencia con sus exorcismos y yo, pertrechado de mi ciencia «duenclina. » Tengo la. mns perfecta Reguridad de que
todo tendrá allí desenlace dichoso.

II
En la noche y hora prefijada11, de concierto
ya D~n C~sar c~n los_dos reverendo!!, acudieron
en misterios? s1)enc10 y de puntillas á la puerta de la hab1tac16n de Doña Eulalia armado
fray Don:iingo del libro de los exor~ismos y
de ,un hisopo; armado fray Antonio de un
tun~ulo donde quemaba hierbas mágicas, espar~1en~o el humo; y armado Don César de
paciencia, después de haberse comprometido

solemnemente á no perderla y á no enfu
se, ocurriera lo que ocurriera.
Celebrados ya sus ritos y evocaciones
Antonio y fray Domingo prescribieron fl
César que llamase con brío á la puerta de
habitación de Dofia Eulalia, cerrada con Ha
! que ?rdenara qu~ se abriera de par en
inmediatamente, sm excusas ni pretexto
guno.
No hubo modo de evitarlo ni de retard
y la puerta se abrió de par en par y de 86
to. En medio de ella, como magnífico ret
de Claudio Coello, encerrado en su marco a
reci6 un galán muy bizarro y apuesto co~
je é i_nsignias de capitán, larga espaa'a al
to, airo_sas plu1!1as en el sombrero que lle
en la diestra, nea cadena de oro y ven
que e_n su !?echo, brillaban y espuelns de o
también asidas n sus amplias botas de cami
Don César, que era muy violento y cel
des~ honra, no hubiera sabido contenenie
hubiera caído i:obre el foraf'tero, si ambo¡;
les, cad11; uno ele un lado, no le contienen.
El galan, con voz reposada y serena dijo
tonces:
-Sosiéguese mi señor Don César y no
á mal _que me presente á tan deshora. Yo
el capitán Don Pedro González de la Riv
de cuya renta y condiciones ha e,;crito á
s.eñoría mi amigo el banquero genovés JU88
Sal vago, y de cuyos altos hechos de armas
Portu_gal, en Flandes, en Italia y en el re
to Oriente, le han dado noticias otras v ·
personas muy respetables. Aspiro á la m
&lt;le Doña E_ula.lia; ella me ha dado prueba
que me _qu_1ere para esposo, y sólo nos falta
C?!'sentim1ento paterno y de11pués la be
c1on del reverendo padre fray Antonio
está pr~sente y que espero no ha de neWI
bendecirnos.
-Todo eso estaría bien-respondió Don
sar con mal reprimida cólera-si vuestra
ced no lo pidiese después de ofender mis
nns, hollar mi ca11a y atropellar todo res
-_Yo, señor Don César-replicó el capi
so~n_cn?o, -tenfo que vengar con esta apa
te InJUria otra nada apar1mte que vue:,tra m
cad me hizo hace diez afios cuando me
prendió en este mismo f:itio en dulce:1
quíos con mi se~ora J?olia Eulalia, que a
no había cumplido qurnce años. Yo era en
ces un rapazuelo de diecii;éis, y yuesa me
me arrojó de aquí á empellones nada pate
les. Por amor de Doña. Eulalia lo sufrí
Y mayor afrenta hubiera rmfrido, á ser posi
m:i,yor afrenta: Harto he demostrado desp
m1 valor. Acrisolada está mi honra. La 1
tun~, además, me ha favorecido. La. sa ·
facc16_n que espero y pido para los pasa
agrav10s, es que vuel'a merced me acepte
mo yerno.
En este punto, apareció Dolia Eulalia
lado del galán. Estaba linda en extremo, m
elPg~nte y ricam~nte engalanada con maguf
cas Joyas, y manifestando en el rostro juve
Y ruboroso gran safüfncción y contento. ¿Q
hnbía de hacer Don César? Consintiíi en t
Y abrazó ~riñosamente á sus hijo!'I, no i-in
clamar, mirando al capit.'i.n detenidamente:
~¡Válgame Dio~, muchacho v cómo
crecido y embarneci&lt;lo en este d;c~niol ¿Qui
al p~onto habfo de r1•conocer en ti al rubio
travieso monaguillo d e capuchinos que repi
batan bien las campanas·?

III
No bast~ l~ re~petuosa consideración q
fray Antomo m s p1raha al padre guardián,
ra que éste se_callase y no dijese claro que
n? había habido demonio, tampoco había
b1do duende, y que todo había sido farE&amp;.
Fray Antonio quiso entonces justifi
Y antes de volver á ~Iadrid, donde ha.bit

mente residía, habló al padre guardián como
sigue:
-No sólo ha habido duende, sino \tnO de
los duendes más poéticos que en este mundo
sublunar puede &lt;lar!-e. Era ella tan pura, tan
cándida y tan ignorante de lo malo, que á los
quince años parecía úngel y no mujer. El era
bueno y sencillo como ella. Ambos ae amaban
con la más ardiente efusión de las almaB, sin
la. menor malicia, sin que la dormida sensualidad en ellos despertase. Anhelaban uniri:;e
en estrecho y santo lazo; vivir unidos hast.a la
muerte, como en unión castísima. habían vivido desde la iníancia. A esto se oponía. el
desnivel de poi-iciún social. Mene.,ter era. que
Periquito ganase posición, nombre, gloria y
bienPs de fortuna. Al i,;epararse para irse él á
dar cima á su empresa, sin estímulo vicioso,
con inocencia de nii10s y con fen•oroso amor
del cielo, se unieron sus bocas en un beso prolongadísimo. Sin duda se interpuso entre labios y labios una ledsima chispa de éter, átomo indivisible, germen de inteligencia y de
vida. El fuego abrasador de ambas almas enamoradas penetró en el átomo, le di6 brillantez
y tersura, y cuanto hay de hermoso y de noble en el mundo, vino á reflejarse en él como
en espejo encantado que lo purifica y lo sublima todo. Los santos anhelos de amor de él y
de ella, se fundieron en uno; y, sin desprenderse enteramente de ambas almas, tuvieron
en la misteriosa unión ser singular y substancial suyo y algo á modo de vaga, indecisa. y
propia conciencia. Re separaron los amantes.
El fué muy lejos; peregrinó y combatió. Durante diez afios, no supieron ella de él, ni él
de ella, por los medio3 ordinarios y vulgares.
Pero el unificado deseo de ambos, el duende
que nació del beso, con pintadas alas de mariposa y con la rapio.ez del rayo, volaba de un
extremo á otro de la tierra; y ya se posaba en
ella, ya en él, y hacía que se estrechasen como presentes, y renovaba. el casto beso de que
había nacido, no como recuerdo vano, sino

como si nuevamente y con la misma ó con
mayor vehemencia ellos se besaran. No dude,
pues, vueiatra reverencia de que el tal duende
existe 6 ha existido. ¿Cómo explicar sin él la
tenaz resistencia, durante diez años, de los
mismos amores? El deseo no era e6lo de ella.
El deseo no era s6lo de él. En ambos estaba,
pero, al unirse, se separó de ambos, creando
la unión un ser distinto. Este ser no tiene ya
razón de ser: desaparece, pero no muere. ::So
debe decirse que ha muerto ó que va á morir
la chispa inteligente, enriquecida con la viva
representación de toda la hermosura de la tierra ó del cielo, cuando, cumplida la misión
para que fué creada, se diluye en el inmenso
mar de la inteligencia y del sentimiento, que
presta vigor armónico, y crea la luz y hnce
palpitar la. vida en la indefinida. multitud de
mundos que llenan la amplitud del éter.
Fray Domingo oy6 con atención todo esto
y mucho más que dijo fray Antonio, y acabó
por convencerse de que había. duendes; unos
prosaicos, otros poéticos como el de Don Pedro y Doña Eulalia, -,in que la teoría de fray
Antonio pugnase en manera alguna con la
verdad católica, pues redundaba en mayor
gloria de Dios, hasta donde alcanza á concebirla el limitado entendimiento humano.

.....

JUAN V ALERA.

PARA MAÑANA
¡Obstinación estéril! Al adverso
golpe me yergo más. Soy como el sándalo:
perfumo si me hieren ... ¿No es el verso
aroma del laúd? ... Zumbe el escándalo
en torno mío: voluntad entera.
y amor sin fin opongo á tanta furia.
¡Canto mientras el odio desespera!
¡Canto! Como el arbusto en primavera,
doy mis flores al viento que me injuria.

171 1
'

1

l

*
La calumnia me acecha, no lo ignoro,
pero la venceré; como Atenea
colocar6 sobre mi escudo de oro
la cabeza del monstruo hirsuta y fea.
Me atisba la calumnia, mas confío
en la victoria y al peligro acudo;
mi corazón no tiembla, ídolo mío,
porque es mi coraz6n firme, bravío,
6 intáctil como el oro de mi escudo.

"'

Y cuando queden en la lucha prava
mi afán y mis anhelos vencedores,
~obre tu seno mi cabeza esclava
colocaré: corónala de flores!. .....
Mañana, vencedor, serás mi duefio
y mandarás en mí, y Hércules nifio,
realizaré mi venturoso empeño
enhebrando los hilos de mi ensueño
en la rueca, mujer, de tu cariiio.
VÍCTOR M. RACAMONDE.

1903.

La extracción de la idea.
I
El sol, y el aire y la lengua callada. de las
co~as dicen al buen minero: es un buen día.
El trabajador, ágil y desnudo, siente cantar
su sangre y correr por su médula un impulso
de labor. Como si un invh-ible aceite lustral
le hubiese puesto en sus miembros fuerza y
ligereza, se juzga listo para todas las luchas y
capaz de llegar con su pico al corazón de la
tierra.
La boca del pozo le llama: el hondo pozo
cerebral le invita al descenso. El buen trabajador se asoma, y en el fondo ve brillar las piedras preciosas.
La naturaleza, como una maternal nodriza,

�11

,,

i

ROMA.---Una gran ceremonia ~tifical en la Basílica de San Pedro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL ::-,IUNDO ILUSTRADO

=

va á darle la mano, á ayudarle á bajará la entrada de la mina. Y él desciende en el hovo
sombrío. A poco se oye, con un son armóñico, cómo está hiriendo la roca el pico metálico.
Cuando el minero i;ale de su tarea, la luz
del cielo ilumina sobre el hnz de la tierra un
tesoro nuevo. Son los diamantes, el oro, los
rubíes, las cn.lcedonias, lns esmeraldaR, las gemas variadas y ricas que ha extraído el buen
trabajador.
Feliz descansa de la fatiga, mientras ln virja i'lodriza le sonríe misteriosa.

vieja Nodriza, con una linterna sordn, en silencio. Le ilumina el rostro y le contempla,
misteriosa.
RUBÉX DARÍO.

NOTAS MILITARES,
,:,;u~YOS

U:SIFOR~IE.".

La Comisión nombrada por In Secretaría. ele
C.uerra para proponer las reformas que, según
acuerdo de la misma Secretaría, debe hacerse

II
¿Está el i-ol acaso enfermo? Tiene sobre los
ojos un velo obscuro. El aire salta bruscamente y va húmedo, cual si saliese de un baño de
hielo. Todas las cosas dicen al buen trabajador: es un mal día.

En lugar del chacó, los soldados portarán un
casco con amarres y adornos de metal, i;iendo
éste blanco para los dragones y amarillo para
los infantes. El distintivo que se pondrá en
los cascos, consiste en una corneta y dos fusilrs, para la infantería; en dos sables para. la.
caballería, y en dos cañones y una granada.
para la artillería. Sobre el escudo, un poco
arriba, se fijará el número del batallón 6 regimiento respectivo.
En cuanto nl uniforme de cuartel, la t ropa
llevará un kepi de paño con visera &lt;le ufia,
muy ligero, y chaquetín y pantalón dt. dril.
El señor Presidente de la República pasó
revista el martes á uti grupo de individuos de
las tres armas que vestían el nuevo uniforme,
aprobando, en lo general, los modelos, y haciendo con respeeto á sus detalles algunas indicaciones que anotó la Comisión para tomarlas desde luego en cuenta.
Damos en este número fotografías de algu-

IJn infante con su equipo completo.Espalda y perfil.

El nuevo uniforme del Ejérclto.-Traje de gala
para: la intanterfa.

El mismo siente en su cuerpo un morboso
escalofrío, sus brazos no pueden alzar el pico
de labor. Creería que al dar un paso va á caer.
El ambiente le hace daño: i-us miradas se fatigan queriendo horadar la bruma.
El pozo negro y mudo, parece serle hostil.
E l buen trabajador se asoma v mira obscuridad tan sólo; abajo, en el profundo, cree escuchar la voz de un
•
funesto grillo.
Pero hay que descender; y sin ayuda,
débi l, 1:1in voluntad,
desciende al hoyo de
sombra.
Se oye apenas un
sordo golpe del pico,
de cuando en cuando.
En los intervalos de silencio, rechina el grillo de la mina.

á los modelos conforme á los cuales se construyen los uniformes del Ejército, ha terminado ya sus trabajos, presentando al señor General Mena las distintas piezas que corresponden á las tres armas.
El uniforme de gala pnra la tropa es de paño azul como el que se usa actualmente· pero
tanto el chaquetín como el pantalón s¡ diferencian de los que ahora lleva el soldado, en
algunos detalles que los hacen, no sólo más
vistosos, sino también más elegantes. El chaq~etín es cerrado~ coi~ puños, cuello y «vivos»
rOJOS, y el pantalon tiene, en vez de un «vivo »
u~a franja. del mi~mo color, á lo largo de cada
p1ern1,.. Para la infantería, la Comisión ha
propuesto se adopten, además, las polainas.

nos soldados de infantería y caballería. Próximamente publicaremos las correspondientes á los oficiales y á los artilleros.
EL

17~

BA'l'ALI.ÓN.

Por separado publicamos dos grabados que
representan al 17~ Batallón haciendo ejercicios en San Lázaro, al mando del señor Coronel .Joaquín :Mnass.
El orden que se aJYierte en la formnción
de la tropa, simula el
ataque y la defensa de
una fortificación.
La constancia de la
fortuna es la esperan·
za de los dei-graciados.

*

Sin creer en una Yida futura, la presente
sería inexplicable.

*
Al llegar la noche,
sale como una hormiga por el borde de un
vaso, el minero. Yiene
con las manos y los
pies destrozados. :Xo
ha podido extraer nada. No podrá mañana esperar el paso de
los mercaderes. Agotado, casi desfalleciente á la entrada del pozo, se refugia en el
eueño.
Entonces, cuando
está. dormido, viene la

Soldado de 1Dfa.nteru1..
Artillero en tr&amp;je de cuartel.

*

La igualdad repug·
na tanto á los hom·
hreA, que el mayor em·
peño de c:1.da uno es
distinguirse de los demás.

*

Quien no desconfía
de sí mismo, no mP.rece la confianza de
los demás.

*

Un grupo de dra:;onell

e.1

traje de gala.

Los buenos tiemblail
cuando los malos no
temen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

CONCURSO LITERARIO

tn el fin de honrar la memoria del BeneC" nt? Don Benito Juárez, el Instituto de
iencias y Artes de Oaxaca convoc6 á un

Posteriormente, el Jurado revocó su resolución en lo relativo á la recompensa otorgada al autor de «El Alma de las Cosas,)) por haberse comprobado que la composición no era
-contra todo lo establecido en las baees del
concurso-inédita.

***
La distribución de premios se efectuó el día
~O, concurriendo al acto las principales familias de Oaxaca. Los estudiantes laureados fueron muy aplaudidos, así como el mantenedor
del torneo, Dr. Adalberto Carriedo, que pro-

EL MUNDO ILUSTRADO

CONVENTUAL
Hermana contemplativa
que, elevando el pensamiento,
escrutas el firmamento
en actitud pensativa;
hermana caritativa
que alivias todas las penas
con tus sonrisas serenas
de paz, de dulzura y calma,
¡dichosa tú, que en el alma
tienes tantas cosas buenas!
Dichosa tú, hermana mfa,
la del semblante risuefio,
que hiciste el más puro suefio
de tu honda melancolía;
dichosa tú, que en un día
de voluntad y de anhelo,
alzaste el alma hasta el cielo;
y aspiraciones intensas
te dieron alas inmensas
para remontar el vuelo!
Dulce hermana que en el seno
de una sociedad menguada
floreciste inmaculada,
tal como un lirio en el cieno,
yo también, también fuí bueno·
pero mi bondad nativa
'
fué después hecha cautiva
en red de pasiones malas ...
¡y me cortaron las alas,
hermana contemplativa!

Sr. Prtscmano R. Maldonado.

ALFONSO lBERRI.

concurso literario á los estudiantes, sefialando

a.º1º
plazo improrrogable para la admisión
e os trabajos que se presentaran el período
C?mDrendido entre el 2 de abril y 'el 1&lt;? de jumo del corriente año.
~os tem~s. escogidos fueron los siguientes:
10· ompos1C16n en verso.-2&lt;? Composición en
prosa: «El Obrero l\Iexicano sus defecto" v
sus e l"d
'
., J
30 cuª 1 ª?,~S, su pasado y su porvenir.»: ompos1c1ón en prosa: «Enseñanza que encieJrra para la juventud la vida del Benemérito uárez.»
. El total de composiciones remitidas al Instituto, que ~e elevó _á diecisiete, comprendía
n~eve traba¡os relativos al primer tema dos
ª rgun~o y seis al tercero. Hecho por ~l Jura cahfi_cador el examen de las distintas piezas literarias, se acordó conferir el premio correspondiente del primer tema al autor de una
poe~ía titulada «El Alma de las Cosas » adkrdicándose el accéssit al señor Priscilia~o R.
aldonado, que present6 una composición
llama?,a «La Partida.,, Por haberse declarado
q~e nmguna de las composiciones relativas al
2 · tem~ era digna de recompensa se resolvió
por último, abjudicar al mismo s~ñor l\Ialdo~
nado el premio correspondiente al tercer tema
otorgándose el accéssit al señor Enrique E'.
Vasconcelos.

º.

La imaginación exagera, la razón descuenta y el juicio regula.

Sr. Enrique Vasconcelos.

*

nunció un hermoso discurso relativo á la fecha
que se conmemoraba.
En este número publicamos los retratos de
los señores Carriedo, Vasconcelos y l\Ialdonado.

Hay un dulce amargo en la felicidad que deleita y contrista; este sentimiento mixto de placer y dolor nos encanta y entristece al mismo tiempo.

EL JARDÍN DE PROPAGACIÓN

Los escritores moralistas son para la juventud lo qu~ los faros para el navegante, adviert~n el pehgro y salvan al amigo del naufragio.

*

El reloj de las pasiones nunca marcha exactamente.

remonia de apertura, lucían un vistosísimo adorno consistente en
guías de heno y haces de banderas que presentaban por su artística combinación, un aspecto verdaderamente agradabl~.
En el mercado se colocó una plataforma destinada á los asientos de honor, y hacia el fo~do una gran cortina en cuyo centro se destacaba una alegoría de la diosa Flora. Las señoritas Guadalupe Roig1
Guadalupe Bandera, Guadalupe Peón, Asunción Bértiz, Luz Zepeda
l\Iaría Elena Ope, Luz María Ibáñez, Herlinda Silver y Elena Zamor~
y Plowes, como reinas ~e la fiesta, ocuparon en la plataforma el lugar
preferente, tomando asiento á los lados el sefior Prefecto Político Coronel García Martínez, el Presidente del Ayuntamiento y los ~iembros de la Comisi6n de festividades.
El acto dió principio con una pieza de música que ejecut6 la orquesta de la Escuela Nacional de Ciegos. La señorita Leonor Pifia
pronunció en °eguida una entusiasta alocucit.n que le valió muchos
aplausos, y tras otro número musical, el sefior Luis G. Urbina recitó
una inspirada poesía que los concurrentes escucharon con sumo agrado. Una salva de aplausos acogi6 las últimas palabras del poeta.
. Hecha la_ ~~claraci6n de apertura, el público se dispersó para. visitar ~a expos1c10n y recorrer las barracas, repletas de golosinas, de
la feria. La verbena popular estuvo, como "iempre, animadísima.
Hoy, según está anunciado, quedará clausurado el certamen. Por
la noche se dará un baile de invitación en la Prefectura Política.

S.r Dr. Adalberto Carriedo.

La razón se turba con las pasiones como e!
agua se enturbia si es agitada por el ~ento.

*

En terrenos de Mixcoac ha quedado establecido el jardín de propagación que debe suministrar, en lo sucesivo, los árboles necerarios
para las calzadas vecinales y las diversas plantas que se empleen en la
repoblación de los jardines de la ciudad.
EL área que ocupa el jardín es muy extensa y está dividida en
lotes que contifmen distifltos éjemplares, contándose entre éstos las
plantas florales máJ á prop6sito para los parques, y una variada colección de frpsnos y otros árboles de sombra. En la actualidad se encuentran en los lotes más deseiscientasmilplanta.s que se destinan,

El amor ciega á muchos. La fortuna deslumbra á todos.

*

El amor es como los niños empieza riendo y termina llorando.
'

tas fitstas dt San Jlngd.

Puesta de sol.

Con motivo de las fiestas del Carmen que
añ? por año se celebran en San Angel, quedó
ab1e~ta hace ocho días, en el pintoresco pueblecillo, la Exposición á que fueron convocados los floricultores del Distrito.
. Debido á circunstancias especiales, el contingente ~e floree, plantas y frutas, no fué en
esta ocas10n tan notable como ha sido otras
veces; p~ro, en cambio, la concurrencia fué numerosís1ma durante el día, y la animaci6n tan
grande como nunca.
Algunas casas se veían engalanadas con
hermosos adornos florales, y tanto la alameda, como el mercado, donde se efectu6 la ce-

Sa.n Angel.-Insta.ntáneas de la. verbena del Cttrmen.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

�en su mayoría, al embellecimiento del Paseo
de la Reforma.
En el .mi!'mo terreno hay instalados tres
grandes mv~rnaderos, y algunas &lt;&lt;Cajoneras,»
para el cultivo de determinados ejemplares,

levantándose, en el centro, un gracioso ,,chalet,, que sirve de habitaci6fi al encargado del
jardín.
La instalaci6n del jardín se hizo por orden
de la Secretaría de Comunicaciones.

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Agosto de 1903.

EL PAÍS DEL SILENCIO
Huérfano y soltero, vivía con mi hermana
una adorable niña de quince años, que era ei
deleite de mi coraz6n, el sol de mi casa. La
amaba fuera de toda comparaci6n. Y ¿c6mo
no amar ese delicioso ser, turbulento y hermoso, espiritual y tierno, entusiasta y generoso, que con la risa asomada siempre á sus
labios, vibraba á todo lo bello, á todo lo grande? En esa frágil envoltura de riente niña se
sentía latir un alma ardiente, profunda y' libre. Esas eclosiones del heroísmo nacional no
son raras entre nosotros. En el silencio sofocante que pesa sobre nuestro país, en la inmensa sospecha policial que lo encierra el
genio elige á veces para abrigarse, para disimular su nidada, el inolvidable asilo que debe ser en el coraz6n de un niño 6 de una niña. Mi hermana era verdaderamentP- una de
esas elegidas. S6lo una cosa me inquietaba en
ella: la extrema franqueza de su palabra y la
independencia ruidosa de su espíritu, que no
sabía callar y ocultar ante nadie, aun ante
aquellos en cuya presencia es preciso quedar
con la boca bien muda y el alma bien (1errada. Pero me tranquilizaba al pensar que en su
edad ei:,os pequeños desvíos son sin consecuencia alguna. á pesar de que, en nuestro país
n.o hay edad para la justicia y para la desgra:
Cia.
Un día, volviendo de Moscou donde había
ido á dar algunas funcione!', en~ontré la casa
vacía. Mis dos viejos servidores se lamentaban, sobre un banquito en la antecámara.
-¿D6nde está mi hermana?-pregunté.
-¡Ay!-dijo uno de ellos, pues el otro no
hablaba.nunca, -ellos han. venido..... y la han
llevado Junto con la nodriza ...... ¡ Dios tenga.
piedad de ella!
-¿Estás loco?-grité-¿6 has bebido demasi_ado? ...... ¿6 qué? ... : .. ¿Sabes siquiera lo que
dices?...... Vamos, dime, ¿d6nde está mi hermana?
El viejo levant6 hacia el techo su triste rostro barbudo:
-Te lo he dicho-murmur6.-Ellos han
venido ...... y la han llevado ...... ¡el diablo sabe á d6ndel
. Creí que me iba á desmayar por el dolor.
Sm embargo, tuve la fuerza de asirme de una
puerta y violentamente articulé:
-¿Pero por qué? ...... Veamos, ¿por qué?...
¿Ell?s han _dicho algo?...... ¿No la han llevado sm m_o~1vo?....... ¿Han dicho por qué? ..... .
.Y el vie30, habiendo sacudido la cabeza rephc6:
'
-No han dicho nada...... nunca dicen nada ...... Vienen, como demonios, no se sabe de
d6nde ...... Y después, cuando se han marchado, no hay más que golpearse la cabeza contra
las paredes y llorar ......
-¿Pero ella?-insistí-¿ella? ...... ¿Han dicho algo? Vamos ..... . ¿ha r,rotestado?..... ¿Los
h3: am~nazado de mí, del emperador, que es
m1 amigo? ...._.. ¿Ha dicho algo? ..... .
-¿Qué qmeres que baya oicho esa querida
alm~? .... .. ¿Y qué habría podido decir? ..... .
Ha 3untado sus pequeñas manos como ante
las santas imágenes ...... Y he ~hí todo ..... .
Ahora, tú y . nosotios dos, para quienes ella
era como la vida ...... no nos queda otro recurso sino llorar mientras vivamos .... .. Porque
no se -yuelve nunca de donde ella ha ido ... .. .
¡Benditos sean Dios y nuestro padre el Czar!
Com~rendí que no obtendría otros datos de
es?s resignados y fieles brutos y salí corriendo
á m!?rmarme. Fuí mandado de una admini!tracion á otra, de unas á otras oficinas de
unas á otras ventanillas, y en todas partes 'tropecé con r?stros mudos, con almas encerrojatas, con OJOS cerrados como puertas de cárcel.
o se sabia ...... no se sabía nada...... no podecfrseme nada...... Algunos me aconse¡aban babl~r muy bajo, 6 no hablar nada, y
volver ~,m1 Clisa alegremente ..... . En mi desesperacion pensé solicitar una audiencia del
emperador..;··· El era bueno, él me amaba.
~e echaría a sus pies, imploraría su clemencia.• •:• ~ ~demás, ¿quién sabe? ...... Esa sombría 3us~ic1a CU1;fiplida en su nombre, la ignoraba qmzás, la.ignoraba seguramente.
Algunos oficiales, amigos míos, á quienes

•'~ •l\....

. . . . .f;
~.:-t..,,;~

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._: . ~--::.t:•&gt;l
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~1"',

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'

I'.

~

Jairdfn de propaga.ción.-Interior del invernadero principal.-Una ca.lle.

-Mis felicitaciones, señor ..... Me dijo .....
pedí consejo, me hicieron desistir vivamente
habéis desempeñado vuestro papel e3ta noch~
de mi idea.
como M. Guitry......
'-''!,,,,i
-No hay que hablar de eso ...... no hay que
Después de esto, habiéndome tehdido la
hablar de eso ...... Ello ocurre á todo el munmano para besarla, medespidi6 graciosamente.
do. Nosotros también tenemos hermanas,
Termino ..... ya es tiempo y esos recuerdos
amigos que están allá ...... No hay que hablar
me devoran el coraz6n ...... Dos años pasaron.
de eso ......
No sabía nunca 1Jada; no había podido aprenCon el fin de distraerme de mi dolor, me
der nada de ese horroroso misterio que me hainvitaban á cenar, por la noche ...... Nos embía, de repente, llevado lo que más quería en
briagaríamos con champaña, echaríamos moel
mundo. Cada vezqueinterrogabaáunfunzos de restaurant por las ventanas ......
cionario, no obtenía otra ~osa que ese «¡chi-Venid, pues ... mi querido, venid, pues ...
tón!i&gt; verdaderamente terrorífico, con que, en
¡Buenos amigos!. .....
el mismo momento del acontecimiento, en toS6lo dos días después pude hablar con el
das partes, se habían acogido mis súplicas, las
director de la policía. Le conocía mucho. A
más apremjantes. Todas las influencias que
menudo me hacía el honor de visitarme, en
hice poner en campaña no sirvieron sino para
el teatro, en mi camarín. Era un hombre enhacer más pesadas mis angustias y más especantador, cuyas maneras afables y conversai.as
las tinieblas por donde se había tan trágici6n espiritual admiraba yo. A mis primeras
mente desmoronado la vida de la pobre y adopalabras:
rable niña que yo lloraba. Debéis pensar si
-¡Chitónl-me dijo con un tono contrariatenía el corazón en el teatro, en mis papeles,
do, -no penséis más en eso..... Hay cosas en
en
esa existencia emocionante á la cual me
que no se puede, en que no se debe nunca
apasionaba tanto antes. Pero no pensé un
pensar.
instante, por penosa que fuese, en dejarla....
Y, bruscamente, me pidi6 una multitud de
Gracias á mi profesi6n, estaba en relaciones
detalles íntimos respecto á una· cantante francuotidianas con importantes personajes del
cesa, aclamada la víspera, en la ópera, y que
imperio á quienes quizá algún día podría inél encontraba muy bonita.
teresar útilmente en mi horrorosa desgracia.
En fin, ocho días después de esos terribles
Y me encarnicé por causa de esperanzas posiacontecimientos. un siglo, os aseguro ...... ¡ay!
bles, lejanas, de las cuales, por su intermedio,
sí, un siglo de angustias, de mortales sufrientreveía la luz turbia y confusa. En cuanto
mientos, de inexpresables torturas en que penal emperador, me conservaba la misma benesé volverme loco, el teatro daba una funci6n
volencia glacial. El también sufría visiblede gala. El emperador me hizo llamar por un
mente de un mál desconocido, con un admioficial de su séquito. Estaba como de costumrable valor silencioso. Al examinar sus ojos,
bre, estaba como siempre, grave y un poco
lo
sentía ...... ¡ah! sentía fraternalmente que
triste, con una majestad un poco cansada
no sabía nada, él tampoco, que estaba triste
y una benevolencia un poco helada. No
de toda la tristeza infinita de su pueblo, y que
sé por qué, de ver así á ese coloso-fuese resla muerte venía, inclinaba poco á poco, hacia
peto, miedo, la noción precisa, en fin, de su
la tierra, sus poderosos hombros de imperial
tremendo poder,-me fué imposible articular
y melancólico gigante. Y una inmensa piedad
una palabra, una sola palabra, esa sencilla
su
oía desde mi coraz6n hacia el suyo ...... Enpalabra de «¡gracia!)) que un instante antes lletonces, ¿por qué no me atreví á lanzar el grito
naba mi pecho de esperanzas, se estremecía
que tal vez huoiese salvado á mi hermana? ...
en mi garganL'l., quemaba mis labios. Estaba
¿Por qué? ..... . ¡Ay! no lo sé.
verdaderamente paralizado, y como vacío y
Después de días y noches de indecibles_sucomo muerto.

frimientos, no pudiendo más vivir así y decidido á arriesgar el todo por el todo, me fuí á
ver al director de la policía.
-Escuchad-declaré firmemente, -no vengo á traeros inútiles palabras ...... no os pido
el perdón de mi hermana, no os pregunto siquiera dónde está...... Quiero saber solamente si vive 6 si ha muerto ......
El director tuvo un ademán de hastío.
-¿Todavía?-dijo.-¿Y para qué pensar
siempre en eso, mi querido? ...... No sois muy
razonable, en verdad ...... os dais mucho mal
inútilmente...... Vamos ...... todo está ya lejos ...... Haced como si hubiera muerto ..... .
-Es precisamente lo que quiero eaber-iflsistí.-Esa duda me mata ..... ¿Ha muerto ó
vive aún? ...... Decídmelo .. ... .
-Sois sorprendente, mi querido ...... Pero
no sé nada ...... ¿Cómo queréis que Jo sepa? ...
-Informaos ...... Después de todo, es mi
derecho ..... .
-¿Lo queréis?
-Sí, sí, sí, lo quiero- grité.
-¡Pues bien, sea! ...... me informaré, os lo
prometo ... .. .
Y añadi6 indolentemente, jugando con un
la pi cero de oro:
-Solamente os aconsejo, para el porvenir,
concebir de vuestros derechos, mi querido, una
idea un poco menos familiar ......
Seis meses después de esa conversación, una
noche, en el teatro, en mi camarín, mientras
me vestía para entrar en escena, un hombre
de policía me entreg6 un sobre lacrado... Lo
rompí febrilmente. No llevaba fecha ni firma,
y contenía estas palabras escritas con lápiz
rojo:
))Vuestra hermana existe; pero tiene todos
sus cabellos blancos."
Vi las paredes del camarín,' y las luces y el
espejo, girar, girar y desaparecer ...... y me
desplomé, como una masa inerte, sobre la alfombra.

?ía

Vista de la.s "cajoneras."

Jardfn de propaga;:i6n.-Las "cajoneras" y los inverna.deros.-Frento del invernaidero principal.

ÜCTA VIO l\iúRBEAU.

�\

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Lo recetan los médicos de todas las naciones; es tónico digestivo y antigastrálgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, aunque sus dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedfas,
aguas de boca, vómitos, la indigestión, las dispepsias, estreñimiento, diarrea
disenteria, dilatación del estómago, O.lcera del estómago, neurostenia gástrica, hipercloridria, anemia y clorosis con dispepsia; las cura porque aumenta el apetito, auxilia la acción digestiva, el enfermo come más, digiere mejor y hay mayor asimilación y nutrición completa. Cura el mareo del mar.

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PIO X

En Frascos.

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...

4 DEL

ACTUAT, Y CO~O~ADO ROY SOLEMNEMENTE,

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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