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                  <text>Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
mirar su imagen para p
ella.
'
ensar en
Me llevarán el alma .
ya .isté1. quedas, tranq~A,8cuando
111
pecho, irán hasta su oído· y
dito, trémulas, como si ~e ca 1 D•
sa.s llevaran mis endechas ryonao11
dechas que matan si vibra~ c 811•
neza., dirá.ole que mi vida. 88°~rtoda. de ella., que sólo su
a,
sostiene mi existencia.!
recuerdo

Expllcadón dt

nuHtros grabados.

ii

Número 2. Presentamos á nuestras lectoras, en esta plana, una bo·
nita serie de vestidos de calle y casa., a.si como un elegante sombrero
de último estilo. El traje de cuerpo
entero, para ca.lle, es muy odginal
en sus adornos, que son los que le
dan vida. Compónese de aplicación
de encaje y borlas, que se disponen
longitudinalmente en la blusa y
transversalmente en la. falda. El pequell.o peto del talle es de seda con
adornos de pasamanería angosta, y
sobre los hombros y á lo largo de
cada una. de las mangas, caen dos
aplicaciones simétricas. El resto de
las mangas es liso, con excepción
de la parte inferior, cerca de los
puílos, donde hay un pequell.o ra.•
meado de encaje y punto. Los puños son algo estrechos. Por lo que
hace á la falda., se pliega en su longitud con pliegues no muy va.sws, y
en su parte inferior se sobrepega.n
dos tiras de aplicaciones entera.mente iguales entre si y corriendo
paralelas. El conjunto resulta. muy
agra.dable, como puede verse en el
grabado.
La. blusa que aparece en el centro, es de seda, color claro, muy
alforzada. en el centro y con cuatro
adornos simétricos de encaje, que
se ponen á lo largo de los pliegues.
El cuello es muy ancho, pues se si•
mula. basta el nacimiento del plega.dillo. Deben nuestras lectoras fijar·
se en la combinación especial de
este cuello, adornado con triples
hileras de enea.je. Las mangas, campa.nuladas, llevan una aplicación
de enea.je en la parte inferior, y los
pul'los, algo estrechos, llevan tiras
angostas de encaje, semejantes á las
del cuello.
Representa. el tercer graba.do una
elegante y rica capa de enea.je y
blonda, con grandes volantes de regulares dimensiones. Un estudio de•
tenido de nuestro grabado, dará á
conocerá nuestras lectoras la. manet'll, de confecciona.r este abrigo,
que, como se ve, es de suma elegancia. y buen gusto. El último de nuestros grabados, un sombrero de la.
estación, se confecciona con plumas
y sedas de huena ca.lidad y colores
apacibles. Debe escogerse una forma que por sus dimensiones sea
adecuada. al cuerpo de la. persona
que vaya. á usarla..

· · D~~p~é·s: ·. ·. · ·~hi° ·d~·s·p~é; ········
arra.nq ue de awor y de purez:ni ::
hasta sus ojos y observa ¡ r

queda un rasgo de mi ima.ge r n •I
pupila. bella.
nen 111
SABELJO.

ta Htrmana Pálida

llas.

6,-Gorro para niños.

RIT MO
[HOMEWAJE]

Yo soy el verso dulce y galan'8,
yo soy la fina seda del guante
que oprime y besa mano ducal,
soy la. ca.ricia de las veladas,
el cuchicheo de las amadas
en la. radiosa. fiesta nupcial.
Soy el escote de las princesas,
el devaneo de las marquesas,
la serena.ta del trovador,
el cftirt&gt; discreto de las sultanas,
el sortilegio de las gitanas,
el ditirambo del a.mador.

~

.
i.

4.-Sombrerlto

.

.

'

Infantil,

Primtras Uiolttas
Trémulas, tiernas, tristes, inclinadas coquetamente sobre su ele•
gante talle flexible y trasparente
aquellas violetas de abril, las pri~
meras del ai'l.o, embalsamaban con
su aroma exquisito el ambiente de
aquel rústico mesón de la florista..
En sus matices pálidos, en sus pétalos loza.nos y olorosos, esos ra~illetes_ de violetas semejaban la.
rnocencia y el candor unidos á la
belleza. y la elegancia. Reftejába•
se en ellos ese no sé qué de tente.•
~o~, ese no _sé qué. de a.trayente que
rnc1ta á saciar el Juvenil capricho
de aspirar con fruición, de aca.ri·
ciar y adormirse arrullado por
los efluvios de esa. flor divina é ini·
mita.ble.
Allí, caídas con abandono sobre

,

Ella era la. hija. única del más
poderoso Rey de Asia. Pensaréis
que nada. le faltaba. de lo que pue·
de hacer la. felicidad de una. joven
princesa.. Ha.hitaba un palacio de
jaspe rosa.do, iluminado por los
rayos del buen sol. Durante todo
el día, orquestas invisibles le ha.cían oír su música. con que bubie·
ran arrebatado los oídos más deli·
cados. Inútil es decir que tenia
entre sus cofres todos los día.man·
tes, los rubíes,.los zafiros que suei'la. la loca. ambición de una coqueta; se habría podido pavimentar
una ciudad esparciendo tanta pe·
dreria. Sus vestidos eran tantos,
tan bellos y abundantes como aqué-

Soy el secreto del gabinete
de la.s actrices, tierno billete
que habla de citas y dice: cven;&gt;
en el olvido que se le arroja,
está. marcando la. octava foja
de una. novela. de Montepío.

,\ .

-·----------~--------

los bordes de un tosco recipiente
de vidrio, y como avergonzadas
por el mirar inoportuno de los
transeúntes que admiraban la. hermosura. de sus formas, encontrélas
en aquella mai'laoa. de otoi'l.o, mai'lana brumosa. y fria que azotaba.
con frescuras v humedades los sem·
blantes y las flores.
- Qué bellas son, me dije; y cómo
llorarían orgullosas coloca.o as so·
bre el pecho de la mujer á. quien
a.doro; a.sí prendidas hacia abajo,
envueltas entre encajes y alfileres,
escuchando quedas, dulces, el latir
de ese corazón que vive presuroso,
indiferente, frío!
Agonizar allí, ma.1·chitas, mustias cual las ilusiones juveniles
muertas á. los golpes de crueles des~mgai'ios; extinguirse poco á poco,
Junto con la. ambrosía de sus pétalos descoloridos y ajados, al calor
de ese seno querido en donde en•
tregaría bast11. el último pedazo
de mi existencia ioquiet11o y dolo·
rosal ¡Ah I sí, serán pa.ra. ella., pa.·
ra ella sola.mente; irán a.qui ocul•
tas entre los pliegues del ga.bá.n de
invierno ó envueltas entre bojas de
papel ó de periódicos que escondan

su belleza, que a.paguen su perfume incitante y voluptuoso.
Le llevarán mi alma, ese pedazo
de alma. que sólo me da. vida. para.

Soy el dibujo que admira y ama,
en el otoño, la. noble dama
mientras a¡ruarda. su traje s¡-ris;
soy el ~ocaje del blanco velo,
la cinta. ajada., color de cielo,
que nunca. olvida. la. emperatriz,
Soy la sonata de raras notas,
y la. pelucba. de Ias capotas,
y la fraga.ocia. del azahar,
y ese suspiro como de seda
que tras las novias flotando queda
cuando a.traviesan el bulevar.
Soy la. a.dora.ble coquetería
de las parejas, y la alegría
de los saraos del carnaval,
el terciopelo de los disfraces,
el beso oculto, los antifaces
en la. severa. casa. feudal.
Yo soy el verso dulce y galante,
soy la. pulsera de la. elegante
que es en palacio dama de honor,
soy la. sortija que un duque roba,
soy el equívoco de la. alcoba
y la indirecta del comedor.
Soy el saludo de los gentiles,
tengo los hábitos señoriles
y galanteo la emperatriz.
Me llamo el numen de sueños de oro,
nacido en Francia.; soy el sonoro
ritmo que suei'l.a. la musa gris.

7.-Vestidlto para niña.

E. HERNÁNDEZ H,

Pero lo más que todo propicio
para mantener alegre el ánimo de
la. princesa, era.o los maravillosos
jardines que rodeaban su palacio.
AlJí no caía jamás una gota. de
lluvia, de aquel cielo eterna.mente
azul· allí las flores más raras se
desplegaban magníficas, exuberan·
tes de savia., reca.lenta.das por el
estío, inclinando, en fin, sus cá.li·
ces, que derramaban bálsamo; allí
las bestias feroces de los bosques
y de las quebradas, leones, tigres,
panteras, eran como gatos mimo·
sos que ma.ullab11,n de placer bajo
la mano que los rozaba., y sobre
las flores completamente abiertas,
sobre las llores errantes é indolen·
tes a.costadas en las tibias hierbas
y el musgo, resplandecía. con una.
imperia.l magnificencia la. luz del
sol; todo de oro, las hijas de los
guerreros de leja.nos confines del
horizonte le amaban.
II
Sin embargo, la princesa no se
mostraba. satisfecha de ta.oto es·
plendor: se la. sorprendía abisma.·
da en melancólicos ensuei'los; era.
visible que se fastidiaba, que palidecía. semejante á. una rosa. enca.r•
na.da. que se tornara. en rosa ble.nea.; suponía.se, generalmente, que
tuviera un deseo misterioso, un se·
creto pesar. ¡,Pero cuál podría ser
ese deseo'? ¿Que pesar podría. ser
éste?
-¡Oh amada hija míe.! la decía
el viejo monarca., ¿por qué no me
revelas la. zozobra. que te agobia.'!
¿No sabes que soy omnipotente y
que por verte sonreír acometería
las más penosas empresas? ¿Será
que deseas casarte'? Habla sin te•
mor, dime el nombre de quien ha.
elegido tu corazón, y te juro por el
cielo que lo tendrás por esposo,
a.unq ue sea. el heredero del más glo·
rioso de los soberanos. ¿No'! ¿No
es el himeneo lo que te preocupa'?
¿Crees, acaso, que los rayos sola•
res de oro que resplandecen en tus
jardines, no tienen bastante brillo
ni suficiente calor luminoso'? Si ése
es tu pensamiento, no lo ocultes,
porque á. fuerza. de hecatombes y
de construir templos en honor de
los dioses, yo obtendré-por que
sonrías-que ellos dupliquen el es·
plendor de su sol.
-Si, algo me falta. Pero ¿que
es? Yo misma no lo sé y muero de
un deseo cuyo objeto ignoro.
-¡Cómo! no tienes idea de .... '?
-No, dijo ella suspirando, nin·
guna idea. precisa..
Luego, con la. mirada vaga, la.
voz p11,usa.da y leja.na, de quien ha.ble. en suei'los:

8.-Tra)es de casa y visita.

-Creo solamente que es muy
blanco, muy pálido y muy lejano,
ese halago desconocido que me ha•
ce falta., esa. cosa. misteriosa. cuy a
ausencia me desespera..
III
Aconsejado por sus más adictos
cortesanos, el Rey res_olvió hacer
viajar á su bija. Tal vez encontra•
ría, en algún país cercano ó remoto,
lo que ella. codiciaba. con tan incierto y a.margo deseo. En todo ca·
so las sorpresas, la.s a.venturas de
los ca.minos, la. distraerían de su
mela.neolía.

Jamás se había. visto una caravana comparable en magnificencia.,
á la. que se formó para el viaje de
la. princesa..
Delante de un grupo Innumerable
de camellos qu6 llevaban las provisiones y los equipa.jf's, entre más
de mil servidores vestidos de seda
y ricamente armados, de los cuales
algunos tocaban el "kusser" y la
a.rchiviola. para. marcar el ritmo de
la. marcha, ocho elefantes blancos,
adiestrados á. andar á un paso
igual, llevaban una. extensa plata·
forma cubierta. de alfombras, y sobre ésta. se elevaba. una. casa. de
muchos pisos.

Tras una ventana, con la. frente
re,.linadll en el vidrio. la. viajera
veía. desfilar las ciudades y los paisajes
Por todas partes, bajo el eterno
ardiente azul celeste, ella veía las
habitaciones doradas por el sol, el
oro infinito de las arenas, y el oro
indeciso del horizonte. No valía.
la. pena. de haber dejado los ja.rdi·
nes del palacio, si debía. encontrar
en todos los lugares el esplendor
implacable del perpetuo estío.
Y cuando dejó la caravana. para
embarcarse en una nave, tampoco
la. abandonó el sol, ardiente, abra.sador, haciéndole brillar como un

�Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

"moaré" dorado, la inmensidad
del mar, y crepitar, chispear en la
blanca espuma de las altas olas.
La princesa sucumbió, desesperanzada, sumergida más en su irreme•
día.ble aburrimiento.

CRIIEN HOBBIBLE
(Ptr,ttrado sin la coopuaclón
dtl otrbo.)

VI

Hermosa noche de estío;
Estrellado firmamento;
Blanca luna; tenue viento;
Fresco valle; manso río.

Pero una tempestad arrebató al
buque de su rumbo y, no obstante
la habilidad del capitán, la na.ve
permaneció, durante una semana, á
merced de las embravecidas olas y
del furioso venda val.
Sólo la princesa no se amedrentó, porque no temen á la muerte los
que han perdido la esperanza de la
vida..

Ni un lagarto en la maleza;
En los árboles, ni un ave;
¡Ni un canto dulce y suave! ....
Todo silencio y tristeza.
Allá arriba, todo luz;
Aquí abajo, todo sombra;
Junto al río, verde alfombra;
Sobre la alfombra una cruzl
grafía representando á una mujer
joven y hermosa, la contempló durante la.rizo rato, posó en ella sus
labios y murmuró:
-Ya que no me es posible, ángel
mío, devolverte la existencia que
era. mi encant-0, elevaré á. tus manes un pequeflo templo en donde
podré llorar cerca de tus restos, en
la so:edad y el misterio de la tumba.

***

transftrtnda dt ertditos.
Por fin, al amanecer del octavo
día, calmó la tempestad.
¿En qué lugar se encontra.bo. el
buque?
El capitán.mismo no habría podido decirlo con gra.n precisión; era.
probable que hubiera sido la.nzado
hacia. el norte, porque aquello era
una claridad muy pálida., una visión fantástica.; hubiéra.se dicho, el
sol poniente que se a.Izaba.sobre las
ondas y las hacía palidecer sua.vemente.
La princesa miraba esta claridad
fría, y envolvíase en ella. como en
una exquisita. frescura. De repente:
Oh! exclamó extasiada, deslumbrada, tendiendo los brazos hacia la
cercana. orilla. Oh! ¿qué es esa inmensa. blancura. que se di visa allá
lejos, misteriosa, desconocida., que

sube, sube y se pierde en el cielo
amarillento, sobre la pendiente de
esta monta.l'ia, bajo el suave y opaco día?
Uno de los marineros contestó:
-Se!'lora., es la nieve.
-¡Nieve! ¡nieve! ¡eres tú lo que
yo quería.!, dijo, IY es á. ti á. quien
amo, hermana. mía.!
Por más que hizo para desviarla
de su propósito, ella ordenó atracar la nave para desemba.rcar.

-Cuánto le parece á usted que
podrá costar este monumento?
El arquitecto recapacitó durante
al¡runos momentos, trazó en un papel varias cifras y luego dijo:

- De 25 á 21 mil pesetas, incluyendo por supuesto en este precio
la adquisición del terreno.
-Corriente-repuso el barón,no me parece ca.ro; y si considera
usted que es preciso invertir algo
más para que la obra resulte perfecta, no vacile usted en decírmelo.
Lo que quiero yo es que mi inolvidable esposa tenga un panteón digno de sus virtudes. del inmenso
amor que nos profesamos mientras
Dios la conservó á. mi lado, y del
culto que profeso por su santa memoria.
Al decir estas palabras, la voz
del caballero se h11obía altera.do profundamente, mientras que de sus
ojos enrojecidos brotaban dos lágrimas que rodaron lentamente po!'
sus mejillas.
-Me parece-opinó el a.rquitect,&gt;
-que no habrá. necesidad de más;
con esta suma podré emprender y
terminar la obra tal como usted la
desea, y me atrevo á esperar que
el panteón corresponderá. á las nobles a.spiraciones de usted.
El buen barón arrojó un hondo
suspiro, y tras unos minutos de silencio, prosi¡ruió:
-Como los asuntos inherentes á
la sucesión de mi esposa, me obligan á emprender un viaje á Castilla y Aragón en donde radican varias fincas, ultimaremos este negocio a.sí que esté de regreso, ó sea
dentro de cinco ó seis semanas.
El arquitecto se inclinó en seflal
de asentimiento, recogió sus planos
y sus dibujos extendidos sobre la
mesa, despidióse cortésmente y tomó la puerta.
Una vez solo, el barón tomó entre sus manos trémulas una foto-

Domingo 9 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

El viaje se prolongó cinco ó seis
semanas más de lo que había creídCI el viudo. Este se encontró con
un cúmulo de estorbos, de dificultades y de dilaciones que sólo con
tiempo, actividad y dinero, fué posible vencer, y que retardaron el
re,zreso á.~la capital.
Verificado éste, el barón dirigióse á casa del arquitecto para decirle:-Vomos áescoger y á comprar el

terreno mortuorio; en seguida podrá usted dar principio á las obras
y construir el pa.nteón. Tengo en
mi caja las 27,000 pesetas y no hemos de perder tiempo.
Pero al llamar á I a puerta del
artista, salió una seí'lora., quien.manifestó que su marido acababa de
emprender un viaje á Italia, por
encargo del Ministro de Fomento.
-¿Y tardará. mucho en volver?px·eguntó malhumorado el viudo.
-No, sefl.or, no lo creo ; un par
de semanas todo lo mé.s.
-¿Cómo ha de ser? ...... Esperaré ... ... -murmuró el barón, bajando las escaleras.

Al volver de Italia el art¡ui~
su primera visita fué para el mints!
tro; la segunda para el barón. Pero éste se había marchado la sem..
na antes á Vichy, á d!i.r una vuel",
por Bél~ica y Holanda.
:i:l artista. escribió una carta á su
presunto cliente, anunciándole que
se ponía á sus órdenes; que bahía
un solarcito en el cementerio, mu1
apropiado para realizar la piadosa idea del seflor barón, y que aería prudente no desperdiciar la coyuntura.

&lt;A mi vuelta, dentro de un par
de meses, hablaremos de eso. Por
el momento suspenda usted toda
gestión y todo trabajo,&gt; responiió
el viajero.

*

* *á examinar los
El barón volvió
dibujos, que cada vez le parecían
más bonitos, más seductores Y preguntó:
-¿Y cuánto dice usted que costaría eso?
.
-Pues verá usted- repuso e1 10terrogado, -á. todo tirar unos seis
mil duros.
.
-¡Cáspita!.... !\1e parece horriblemente caro.
.
-¿Caro? .... No, señor; no tiene
nada de caro: repare el sel'ior barón
que se tra.ta de tre~ habitaciones
completas y que la sillería, los tapices y todo lo demás, son de las
mejores telas y de un modelo nuevo de gusto exquisito.
_:_Sí, no digo; pero la verdad .. •:
treinta mil pesetas son mucho d1n~o.
.
-Vaya, seí'lor barón, no 9~1e~o
que usted renuncie á ese mob1har10
tan hermoso, y puesto que usted paga al contado, le ha~ á usted una
rebaja de cinco por ciento.
-¿Del cinco?.... no; del diez y
es trato hecho.

Hubo un pequel'io debate, que terminó accediendo el tapicero á. lo
que pedía su noble par~oquia.no. Y
éste se marchó muy satisfecho murmurando:
-Carito me resulta el nido, pero
al menos será digno de ese ángel
de hermosura que me consagra. su
existencia.

***

Y las 21,000 pesetas destinadas á
1a construcción del monumento funeario, sirderon para amueblar las
ra.bitaciones de la segunda esposa.

Junto á la cruz una bella;
Junto á. 111 bella un doncel;
Entre las dos manos de él
Una blanca mano de ella.
Suspiros entrecortados;
Mil abrazos, mil miradas;
Frases muy enamoradas
Y besos muy prolongados.
-Mi cari!lo!

-¡Dulce bienl

-¡Alma mía!

-¡Mi embeleso!
-1Un beso! -¡Sí:
•.-¡Y otro beso!

-¡Y otro!
-¡Y otro!
-¡Y otr?l,
-¡Y Clen.
-Mafl.ana ál Carpio.
-¿Verdad?
-Y ambos una vez allí ....
-Tú mío.
-Y tú mía.
-Sí,
Y eterna felicidad.
-¡,Y ese hombre?
-No más suya.
-¿Tu cariflo?
-Para ti,
Como el tuyo para mí.
-¿Siempre mía'!
-Siempre tuya.
Atento á su propio mal,
Tras la cruz, un pobre anciano,
Una pistola en la mano
Y al cinto agudo pui'ial.

h

9.-Detalles de bordados y tejidos, y calzado de seda,

10.-Sombreros Infantiles

y modelos de tejidos Y bordados.

Un rugido airado y fiero;
Una mano sobre un bra.zo;
El fulgor de un fogonazo
Y el reflejo de un acero.
-¡Ah traidores!
.
-¡,Justo Dios!
¡Confesión!
-¡Piadoso cielo!

································

Dos bultos luego en el su~lo
Y otro en pie junto á los aos.

············· ···················
A la maila.na siguiente
Guardia civil, el juzgado,
El populacho indignado
Y en prisión el delincuente.
JOSÉ E..;TREllER.\.

to qlt 10 dtbt bactrsc con
IOS

oldos.

No debe aplicarse ningún parch_e
ni ca.ta.plasma en el conducto auditivo.
·
Nunca debe ponerse en el oído
ningún remedio pa.ra curar el dolor
de muelas.
Para limpiar el interior de la
oreja, no debe hacerse uso m~s que
de una jeringuilla y agua cahent4:.
No se uebe tirar nunca á los n1!'lcs de las orejas; esto podría ocasionar la ruptura del tímpano, y en-

tonces el nií'lo quedaría sordo para
toda la vida.
Cuando pican los oídos, no deben
nunca rascarse más que con el dedo. Jamás debe hacerse uso de alfileres, horquillas, punta.s de. lápiz,
pa.l!llos y otras cosas stme1antes.
No se dt&gt;be usar nunca lecbe, se·
bo ni ninguna otra sustancia aceitosa para curar el dolor de oídos,
porque se enrancian muy pronto y
producen inflamación. En el interior del oído nunca debe echarse
más que ttgua caliente, que no ofrece peligro y es un calmante mucho
mejor.
Admirando hermoso cuento
de escritor original,
alguien dijo:-¡Qué animal!
¡qué bárbaro! ¡qué talento!

Rl Sueño dal Soldado
Era la víspera de una batalla.
El viejo Pancho. "el aguelo," co·
mole llamaban sus compaíleros de
campaña.,:aunque se había batido

siempre heroicamente en más de
cincuenta combates, todavía era un
simple número, y aquella noche, fatigado por la última marcha forza•
da, dormía a.l raso, conforme con
su mala suerte, esperanzado con la
baja ofrecida por su jefe para después del inmediato encuentro, que
sería probablemente el último en
a.quena larga y sangrienta guerra.
Era verdad lo que él le había dicho un día al General casi llorando: "Ya yo estoy viejo. No me
quisiera morfr sin d11orle un vis~azo
á mi familia.. Hágame la caridad
de darme mi baja."
Y el jefe se la había prometido.
-No tenga cuida.o, tlo Pancho,
pronto salirá usted de pena.si
Estas palabras habían llenado de
júbilo al pobre viejo.

�ElL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.
Para solemnizar las vísperas de
su liberti..d, se había tomado varias
copas y estaba el viejo veterano
alegre como un nif!.o en víspera de
vacaciones. Cuai:.do tocaron silencio en el campamento, ño Pancho
dormía ya.
Y bajo la sugestión de la. dulce 1 ,
espesanza de redención, aquella no- , - '\
che dormía ño Pancho como un ,
~
justo, ignorante de que al amane- '
cer había dispuesto el General ene·
migo el asalto de su campamento.
Dormía profundamente, y soñó
Sof!.ó que, licenciado, volvía á su
pueblo, á su casa, al seno fiel y
amoroso de su viejita, la madre carif!.osa de sus hijos.

V

-...., v iÍ!

.j.' •.· · 1
'

,.. J

1

los besos que iba á darle al primer
nieto, al hijo de su hija, al chiquitín que le extendería cariñoso sus
bracitos regordPtes, en uno de los
cuales debía verle la pulserita. que
él le había comprado por cinco pesos en Caracas y que el musiú que
se la vendió le había dicho estaba
bendita por el Papa.
La noche empezaba.
Ro Pancho siguió la interrumpida marcha y poco después se veía
en el portal de su casa.
No se atrevía. á llamar.
La emoción lo había enmudecí·
do.
Por fin golpeó la puerta con .su
bastón y sollozando exclamó: Filomena., soy yo! Abre!
Un ruido insólito, como un trueno, aterró entonces la montafla.
Ro Pancho despertó.
-Qué es, Dios mío? preguntó sobresaltado.
Mil voces contestaron su pregunta..
--El enemigo! El enemigo! ¡Al·
za. arriba! gritaba uno con voz de
clarín. Era el Jefe del batallón.

***

El asalto fué ref!.ido, sangriento,
espantoso.
Después de una hora de loca y
ruda. brega., el sol claro iluminó la
derrota de los asaltantes y el cam·
po de pelea lleno de cadáveres, donde los solda.dos supervivientes gri·
taban la victoria.
Media hora después, recorriendo
el campo1 el General exclamaba an·
te el cada ver de ño Pi.ocho:
-Mirá, por fin el viejo panquió.
¡Ah viejo sortario pa el plomo era
éste!

**

*
Ningún otro epitafio,
ninguna. otra
oración fúnebre se ha dicho sobre
la tumba del prócer anónimo, que
duerme por siempre el sueí'lo redentor del paria..
RAFAEL SILVA.

Caracas
11.-Abrigos para niño,.

Los caminos estaban desolados,
pero á él le parecían alegres todos
los paisajes.
Caminó mucho, de día bajo el sol
bravo, de noche bajo la luna risue·
iia, cantando á veces, á veces llorando de alegría, sin cuidarse de
comer, sin sentir fatiga, sin acor·
darse siquiera de la curtida calaba.cita que llevaba llena de aguardiente, sin coger una sola mascada
del tabaco que tenía en la vejiga
,.;urada con olorosos clavos de especia.
Caminaba, poco á poco, pero sin
detenerse, basta que al fin vió la
plomiza iglesia de su pueblo.
Al mirar de nuevo aquella torre
donde niño repicó él las campanas
alegremente en días de pascua, al
respirar otra vez el olor de sus
mon_ta.iia.s, el corazón no le cabía
enel pecho.
En la colina que le brindaba. el
grato panorama de su pueblo se
arrodilló, se santiguó humedeciendo su tembloroso dedo pulgar en
las lágrimas que vertía, y rezó un
padre nuestro.
El sol se hundía en el ocaso.
El poniente estaba lleno de cárdenos arreboles.
Un viento fresco le llenaba el rostro de caricias.

México, D. F., Julio 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:

"Desde antes de recibirme, en
algunas personas de mi familia,
y después de recibido, en mi clientela particular, he usado con muy
buen éxito la Emulsi6n de Scott,
de aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos ( únicamente preparada por los Sres.
Scott &amp; Bowne),y me es muy grato manifestar los buenos resultados que he obtenido, sobre todo en el tratamiento de la escr6fula y de la tuberculosis pulmonar.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Y él gozaba de la belleza del crepúsculo, sentado sobre su cobija
gloriosa agujereada por las balas,
sobre el único trofeo que llevaba á
sus hijos después de dos lustros de
sir vicios á la Patria ....
Y pensaba en la sorpresa de su
familia cuando lo vieran llegar, en

MANOS BLANCAS.
Manos blancas, satinadas,
Con leve azul en Jas venas,
Manos color de azucenas
Por el alba sonrosadas;
Manos que fuisteis besadas
Allá en mis horas de penas:
Sed conmigo otra vez buenas
Cuando sufro delirante;
'
Acariciadme un instante,
Manos color de azucenas.
Manos suaves y pequeñas,
Manos de color de cirio,
Manos blancas como el lirio,
Como el ave, de sedeiias.
Manos que haciéndome, en sellas
La -santa Cruz del martirio,
'
Nuestro amor hasta el delirio,
Con fe y juramentos va.nos,
Me hicisteis creer, ¡oh manos,
Manos blancas como el lirio!
Manos que yo he descalzado
De guantes, en la arboledr.,
Manos suaves cual la. seda.,
Que con ansias be estrech11,do;
Manos con que yo he soñado,
Cual otro cisne de Leda,
Ser dichoso donde pueda
Ver mi esperanza. cumplida:
¡Tened piedad de mi vida.,
Manos suaves cual la seda!
Manos que con fanatismo
Adoro en santo fervor,
Manos blancas de mi amor,
Símbolo de un despotismo ....
Salvadme ya del abismo:
Escribidme por favor;
Y si este inmenso dolor
Con vuestra piedad no calma.
¡Arrancadme luego el a1ma,
Manos blancas de mi amorl
M. ALVAREZ MAGAÑA.

A uno que nada tenía.,
su mujer, bastante lerda,
para ligas le pedía,
y él, enfadado, decía:
-Tú estás loca; ¡ponte cuerda!

..................................

,

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
A Deaverí ;lusas City, St. Louis, Cbicago, llew York.
San Francisco y Los Ang&amp;les

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. sr. Jlrzoblspo rttban.
Loa bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d!aa que se practicó la
apertura. del testamento del llustrfalmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La. fortuna del distinguido prelado ucendló ll cerca de $125,000 oro a.merlcano; 7 eeg1ln el Inventarlo que ae ha
publica.do, loa blenee que 4ej6 fueron
como sigue:
Dos póllzu de ' 'La Mutua.'• Compallfa de
guroe aobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . l 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de laa p61lzaa
9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoe. • . • • . . . 37,000 oro.
Entre lu dlapoalclonee del sellor Ar11oblapo, en au testa.mento, se hicieron
atas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta au
muerte, '40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro ie una de las pólizas de seguro ;
l la sellora Ana. A. Feehan, viuda del
eellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzoblapo, $25,000 oro
de otra •e lu póliza.a, 7 $5,000 oro eu
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo te Chlcago, dé lt que e11 preceptora
BU herma.na, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 111tlma p0llza; ll la
escuela • 'Santa Marta· • de ensellanza
prllctlca para varones, de Feehauvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6n por la
que mAa 118 Interesaba el ■e!ior Arzobispo, se entreiruon loa $4,000 resta'l, . la dltlm&amp; póllsa.

♦
♦

L A MODA
Pronto las golondrinas vularán
de nuestros hogares; pronto, muy
pronto, atravesarán en raudo vuelo nuestras fértiles campiBas en busca de un blando albet·gue, en busca
de un ambiente suave y cariñoso.
La ausencia. de las golondrinas,
lectoras mías, Pstá relacionada íntimamente con la venida de nuevas
modas, con el uso de nuevas faldas, con el empleo ele nuevas telas.
Un equinoccio, el de otoño, toca
ya á nuestras puertas. El astro rPy
es el gran regulador de las mod_as
femeninas: está muy cerca de la tierra, y los vestidos vaporosos, los
sombreros "fleuris" privan en reuniones y paseos; se ausenta un poco de este valle de dolores, y Jleg;i.n
en seguida las telas de color oscuro, los sombreros serios, los abrí·
gos discretos.
;,Y sabeis por qué es esto, lectoras
mías'? Porque las modas, como to·
do lo de la naturale.¡a, sufre con
la lejanía del astro de los astros y
se despierta y anima á su proximidad. Un psicólogo, un sociólogo,
un filósof.o ó lo que sea., debería.
emprender un estudio analítico y
concienzudo acerca de los cambios
de modas, que son tan regulares,
tan matemáticos pudiéramos decir,
como la aurora y el ocaso, como el
día y la noche.
Nosotras, las mujeres, contentémonos con que alguien emprenda
el trascendental estudio; no inten·
ternos abo1·darlo y dediquémonos á
charlar un poco de faldas y corpiños, en su relación con nuestro cuer·
po, y no en relación con las épocas
primaverales ú otoñales.
Los últimos figurines llegados á
mi mesa de trabajo, me dan á co·
nocer las faldas ''modera style", 6
sea lisas en casi toda su longitud y
plegadas I igeramente en su parte
infe1·ior. Esta hechura de fa.Idas no
constituve una novedad: los talleres parisienses las confeccionan hace algunos mese~, y de los talleres
americanos han salido tambié n algunos millares. ~in embargo de
es:&gt;, ha.y en las últimas que veo, al-

.:,e reservan Cl\mas en Carro .Pullwan para todos lo::! puntoi;
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,s'on renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
ta. San Franolaoo1 #ilm. 8 1 Nláx/001

a . F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

sin embargo, numerosas modifica•
ciones en el modelo primitivo. Poaemos asegurar que el imperio del
"talle tol'ero" durará aún por muchos años, pues en las pl'iacipales
poblaciones europeas están muy en
boga estos corpiños. Seman9:ria·
mente publicamos en estas pág-mas
modelos de estos talles, que muy especialmente recomiendo á mis lec·
toras. En mi próxima crónica tra•
taré á reserva de hacerlo también
en p'osteriores artículos, del estilo
"reforma", que tan poco se ha generalizado en México, no obstante
ser uno de los más vistosos originales.

2.-Vestidito para niña.

MARIA LUISA.

CANTARES
I.
Me ha; causa.do tanto dallo,
Que, si yo hiciera las leyes,
A todos los ojos negros
l-'usie1·a peua. de muerte.
II.
Dicen que al sol de los cielos
Hoy ha vtiucido ot1·0 sol;
¡ Ya sabes que te prohibo
Que te asowes a I balcón 1
III.
Ya sé que eres muy constante,
Morena del alma. mía,
En odiará quien te quie1·e
Y eu querer á quien te olvida.
IV.
¿ ~o ha. de habermuchasinfames,
Si has cometido una infamia,
Y en I uga,· de aborrecerte,
Te quiel'O cou todo el alma?

v.
L:ígrimas nos costará,
Si vol vemos á encontrarnos,
A ti lo que no me has dicho,
Y ú.-mí lo que no he callado.
VI.
El cantar que más prefiero
Ese llO lo canLO á nadie,
Que en el corazón lo guardo
Y del corazón no sale.
NARCISO DfAz DE Escov AR.

go raro y algo muy útil especial·
mente: el poco vuelo del c?rte,. que
constituye un detalle esenc1alís1mo.
Siendo estas faldas de poco vuelo, expeditan con_sid~rablemente !os
movimientos y d1smmuyen ~amb1én
la cantidad de tela. Lo primero es
utilísimo, ylo sPgundo no es d~sde·
ñable, pues algo puede econ~m1zarse en el costo total del vestido. Y
respecto al entalle, qué podemos de~
cir'? Que estas faldas moderna~ delinean perfectamente la parte mferior del corpiño y coadyuvan á 1a
esbeltez y gallardía del cuerpo. El

poco vuelo se apl icri. únicamente {~
la parte superior ele la falda, pue&lt;1
en 1a infPrior continúan llevándose los pliegues.
Por lo que hace á los corpiños,
diré desde luego que se estilan de
preferencia los "toreros", que pue·
den ser variadísimos en sus fo1 mas
y detallPs. Las cbnquetas toreras
son. vistosas por exc~lencia:cuadran
á todos los talles y encajan perfec·
tamente á todas las esta.turas. La
serie de estos corpiños es interminable; y aun cuando todos ellos se
rigen por un corte especial, caben,

3.-Vestidito para r,·i ~.~-

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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