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                  <text>ElL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Agosto de 1903.
Para solemnizar las vísperas de
su liberti..d, se había tomado varias
copas y estaba el viejo veterano
alegre como un nif!.o en víspera de
vacaciones. Cuai:.do tocaron silencio en el campamento, ño Pancho
dormía ya.
Y bajo la sugestión de la. dulce 1 ,
espesanza de redención, aquella no- , - '\
che dormía ño Pancho como un ,
~
justo, ignorante de que al amane- '
cer había dispuesto el General ene·
migo el asalto de su campamento.
Dormía profundamente, y soñó
Sof!.ó que, licenciado, volvía á su
pueblo, á su casa, al seno fiel y
amoroso de su viejita, la madre carif!.osa de sus hijos.

V

-...., v iÍ!

.j.' •.· · 1
'

,.. J

1

los besos que iba á darle al primer
nieto, al hijo de su hija, al chiquitín que le extendería cariñoso sus
bracitos regordPtes, en uno de los
cuales debía verle la pulserita. que
él le había comprado por cinco pesos en Caracas y que el musiú que
se la vendió le había dicho estaba
bendita por el Papa.
La noche empezaba.
Ro Pancho siguió la interrumpida marcha y poco después se veía
en el portal de su casa.
No se atrevía. á llamar.
La emoción lo había enmudecí·
do.
Por fin golpeó la puerta con .su
bastón y sollozando exclamó: Filomena., soy yo! Abre!
Un ruido insólito, como un trueno, aterró entonces la montafla.
Ro Pancho despertó.
-Qué es, Dios mío? preguntó sobresaltado.
Mil voces contestaron su pregunta..
--El enemigo! El enemigo! ¡Al·
za. arriba! gritaba uno con voz de
clarín. Era el Jefe del batallón.

***

El asalto fué ref!.ido, sangriento,
espantoso.
Después de una hora de loca y
ruda. brega., el sol claro iluminó la
derrota de los asaltantes y el cam·
po de pelea lleno de cadáveres, donde los solda.dos supervivientes gri·
taban la victoria.
Media hora después, recorriendo
el campo1 el General exclamaba an·
te el cada ver de ño Pi.ocho:
-Mirá, por fin el viejo panquió.
¡Ah viejo sortario pa el plomo era
éste!

**

*
Ningún otro epitafio,
ninguna. otra
oración fúnebre se ha dicho sobre
la tumba del prócer anónimo, que
duerme por siempre el sueí'lo redentor del paria..
RAFAEL SILVA.

Caracas
11.-Abrigos para niño,.

Los caminos estaban desolados,
pero á él le parecían alegres todos
los paisajes.
Caminó mucho, de día bajo el sol
bravo, de noche bajo la luna risue·
iia, cantando á veces, á veces llorando de alegría, sin cuidarse de
comer, sin sentir fatiga, sin acor·
darse siquiera de la curtida calaba.cita que llevaba llena de aguardiente, sin coger una sola mascada
del tabaco que tenía en la vejiga
,.;urada con olorosos clavos de especia.
Caminaba, poco á poco, pero sin
detenerse, basta que al fin vió la
plomiza iglesia de su pueblo.
Al mirar de nuevo aquella torre
donde niño repicó él las campanas
alegremente en días de pascua, al
respirar otra vez el olor de sus
mon_ta.iia.s, el corazón no le cabía
enel pecho.
En la colina que le brindaba. el
grato panorama de su pueblo se
arrodilló, se santiguó humedeciendo su tembloroso dedo pulgar en
las lágrimas que vertía, y rezó un
padre nuestro.
El sol se hundía en el ocaso.
El poniente estaba lleno de cárdenos arreboles.
Un viento fresco le llenaba el rostro de caricias.

México, D. F., Julio 21.
El Dr. Bernardino Beltrán dice:

"Desde antes de recibirme, en
algunas personas de mi familia,
y después de recibido, en mi clientela particular, he usado con muy
buen éxito la Emulsi6n de Scott,
de aceite puro de hígado de bacalao con hipofosfitos ( únicamente preparada por los Sres.
Scott &amp; Bowne),y me es muy grato manifestar los buenos resultados que he obtenido, sobre todo en el tratamiento de la escr6fula y de la tuberculosis pulmonar.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

Y él gozaba de la belleza del crepúsculo, sentado sobre su cobija
gloriosa agujereada por las balas,
sobre el único trofeo que llevaba á
sus hijos después de dos lustros de
sir vicios á la Patria ....
Y pensaba en la sorpresa de su
familia cuando lo vieran llegar, en

MANOS BLANCAS.
Manos blancas, satinadas,
Con leve azul en Jas venas,
Manos color de azucenas
Por el alba sonrosadas;
Manos que fuisteis besadas
Allá en mis horas de penas:
Sed conmigo otra vez buenas
Cuando sufro delirante;
'
Acariciadme un instante,
Manos color de azucenas.
Manos suaves y pequeñas,
Manos de color de cirio,
Manos blancas como el lirio,
Como el ave, de sedeiias.
Manos que haciéndome, en sellas
La -santa Cruz del martirio,
'
Nuestro amor hasta el delirio,
Con fe y juramentos va.nos,
Me hicisteis creer, ¡oh manos,
Manos blancas como el lirio!
Manos que yo he descalzado
De guantes, en la arboledr.,
Manos suaves cual la. seda.,
Que con ansias be estrech11,do;
Manos con que yo he soñado,
Cual otro cisne de Leda,
Ser dichoso donde pueda
Ver mi esperanza. cumplida:
¡Tened piedad de mi vida.,
Manos suaves cual la seda!
Manos que con fanatismo
Adoro en santo fervor,
Manos blancas de mi amor,
Símbolo de un despotismo ....
Salvadme ya del abismo:
Escribidme por favor;
Y si este inmenso dolor
Con vuestra piedad no calma.
¡Arrancadme luego el a1ma,
Manos blancas de mi amorl
M. ALVAREZ MAGAÑA.

A uno que nada tenía.,
su mujer, bastante lerda,
para ligas le pedía,
y él, enfadado, decía:
-Tú estás loca; ¡ponte cuerda!

..................................

,

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
A Deaverí ;lusas City, St. Louis, Cbicago, llew York.
San Francisco y Los Ang&amp;les

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. sr. Jlrzoblspo rttban.
Loa bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con•
sistía en dos p6Iizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Companía de Seguro•
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d!aa que se practicó la
apertura. del testamento del llustrfalmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, Illlnole.
La. fortuna del distinguido prelado ucendló ll cerca de $125,000 oro a.merlcano; 7 eeg1ln el Inventarlo que ae ha
publica.do, loa blenee que 4ej6 fueron
como sigue:
Dos póllzu de ' 'La Mutua.'• Compallfa de
guroe aobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . l 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de laa p61lzaa
9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancoe. • . • • . . . 37,000 oro.
Entre lu dlapoalclonee del sellor Ar11oblapo, en au testa.mento, se hicieron
atas:
A su hermana, sellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta au
muerte, '40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro ie una de las pólizas de seguro ;
l la sellora Ana. A. Feehan, viuda del
eellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del sellor Arzoblapo, $25,000 oro
de otra •e lu póliza.a, 7 $5,000 oro eu
efectivo; l la Academia de San Patrl·
clo te Chlcago, dé lt que e11 preceptora
BU herma.na, Madre Marta Catalina,
$10,000 oro de la 111tlma p0llza; ll la
escuela • 'Santa Marta· • de ensellanza
prllctlca para varones, de Feehauvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl6n por la
que mAa 118 Interesaba el ■e!ior Arzobispo, se entreiruon loa $4,000 resta'l, . la dltlm&amp; póllsa.

♦
♦

L A MODA
Pronto las golondrinas vularán
de nuestros hogares; pronto, muy
pronto, atravesarán en raudo vuelo nuestras fértiles campiBas en busca de un blando albet·gue, en busca
de un ambiente suave y cariñoso.
La ausencia. de las golondrinas,
lectoras mías, Pstá relacionada íntimamente con la venida de nuevas
modas, con el uso de nuevas faldas, con el empleo ele nuevas telas.
Un equinoccio, el de otoño, toca
ya á nuestras puertas. El astro rPy
es el gran regulador de las mod_as
femeninas: está muy cerca de la tierra, y los vestidos vaporosos, los
sombreros "fleuris" privan en reuniones y paseos; se ausenta un poco de este valle de dolores, y Jleg;i.n
en seguida las telas de color oscuro, los sombreros serios, los abrí·
gos discretos.
;,Y sabeis por qué es esto, lectoras
mías'? Porque las modas, como to·
do lo de la naturale.¡a, sufre con
la lejanía del astro de los astros y
se despierta y anima á su proximidad. Un psicólogo, un sociólogo,
un filósof.o ó lo que sea., debería.
emprender un estudio analítico y
concienzudo acerca de los cambios
de modas, que son tan regulares,
tan matemáticos pudiéramos decir,
como la aurora y el ocaso, como el
día y la noche.
Nosotras, las mujeres, contentémonos con que alguien emprenda
el trascendental estudio; no inten·
ternos abo1·darlo y dediquémonos á
charlar un poco de faldas y corpiños, en su relación con nuestro cuer·
po, y no en relación con las épocas
primaverales ú otoñales.
Los últimos figurines llegados á
mi mesa de trabajo, me dan á co·
nocer las faldas ''modera style", 6
sea lisas en casi toda su longitud y
plegadas I igeramente en su parte
infe1·ior. Esta hechura de fa.Idas no
constituve una novedad: los talleres parisienses las confeccionan hace algunos mese~, y de los talleres
americanos han salido tambié n algunos millares. ~in embargo de
es:&gt;, ha.y en las últimas que veo, al-

.:,e reservan Cl\mas en Carro .Pullwan para todos lo::! puntoi;
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,s'on renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
ta. San Franolaoo1 #ilm. 8 1 Nláx/001

a . F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

sin embargo, numerosas modifica•
ciones en el modelo primitivo. Poaemos asegurar que el imperio del
"talle tol'ero" durará aún por muchos años, pues en las pl'iacipales
poblaciones europeas están muy en
boga estos corpiños. Seman9:ria·
mente publicamos en estas pág-mas
modelos de estos talles, que muy especialmente recomiendo á mis lec·
toras. En mi próxima crónica tra•
taré á reserva de hacerlo también
en p'osteriores artículos, del estilo
"reforma", que tan poco se ha generalizado en México, no obstante
ser uno de los más vistosos originales.

2.-Vestidito para niña.

MARIA LUISA.

CANTARES
I.
Me ha; causa.do tanto dallo,
Que, si yo hiciera las leyes,
A todos los ojos negros
l-'usie1·a peua. de muerte.
II.
Dicen que al sol de los cielos
Hoy ha vtiucido ot1·0 sol;
¡ Ya sabes que te prohibo
Que te asowes a I balcón 1
III.
Ya sé que eres muy constante,
Morena del alma. mía,
En odiará quien te quie1·e
Y eu querer á quien te olvida.
IV.
¿ ~o ha. de habermuchasinfames,
Si has cometido una infamia,
Y en I uga,· de aborrecerte,
Te quiel'O cou todo el alma?

v.
L:ígrimas nos costará,
Si vol vemos á encontrarnos,
A ti lo que no me has dicho,
Y ú.-mí lo que no he callado.
VI.
El cantar que más prefiero
Ese llO lo canLO á nadie,
Que en el corazón lo guardo
Y del corazón no sale.
NARCISO DfAz DE Escov AR.

go raro y algo muy útil especial·
mente: el poco vuelo del c?rte,. que
constituye un detalle esenc1alís1mo.
Siendo estas faldas de poco vuelo, expeditan con_sid~rablemente !os
movimientos y d1smmuyen ~amb1én
la cantidad de tela. Lo primero es
utilísimo, ylo sPgundo no es d~sde·
ñable, pues algo puede econ~m1zarse en el costo total del vestido. Y
respecto al entalle, qué podemos de~
cir'? Que estas faldas moderna~ delinean perfectamente la parte mferior del corpiño y coadyuvan á 1a
esbeltez y gallardía del cuerpo. El

poco vuelo se apl icri. únicamente {~
la parte superior ele la falda, pue&lt;1
en 1a infPrior continúan llevándose los pliegues.
Por lo que hace á los corpiños,
diré desde luego que se estilan de
preferencia los "toreros", que pue·
den ser variadísimos en sus fo1 mas
y detallPs. Las cbnquetas toreras
son. vistosas por exc~lencia:cuadran
á todos los talles y encajan perfec·
tamente á todas las esta.turas. La
serie de estos corpiños es interminable; y aun cuando todos ellos se
rigen por un corte especial, caben,

3.-Vestidito para r,·i ~.~-

�Domingo 10 de Agosto de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LOS CANARIOS
Carmen y Antonio vivían pared por medio, y
sus balcones, de voladas barandillas, por poco
espacio separados, caían á la. calle casi al mismo
nivel.
Ricos, jóvenes y solteros, hermosa y discreta
ella él apuesto y galán, eran ambos lo que vul·
gari'.nente se llama un buen partido; pero ni la ve·
cindad, que engendra fácilmente el tra.t-0, ni la semejanza de gustos y de posición social, que lo estrecha y consolida, ni los tiernos aílos, de suyo
propensos á las expansivas y ruidosas demostraciones del corazón, fueron parte para que Carmen
y Antonio llegaran nunca á c1;1,mbiar seiiales, si
no de afect11osa benevolencia, por lo menos, de
frívola cortesía: sellaban sus labios odios impla.cables de familia.

Los clavos, sostén de las dos jaulas, estaban fijo:1 en la pared maestra, pegados á las
jambas en el mismo sentido, á mano derecha.
de Ca.rmen y Antonio, cuando éstos asoma.bao
al balcón, de modo que el segundo, _durante el
tiempo que consa..rro.ba á su ca.nar10, volvía
forzosamente las ;spaldas 11. la primera.
Así pasaron días, que no fueron muchos, hasta que el mozo puso en efecto lo que, irresolu•
to y perplejo, venía meditando, y fué alcanzar
su jaula y ,ariarl&amp;. de sitio, ap~ovechando la
ausencia &lt;le la. encante.dora vec111a..
Al salir ésta al balcón, se sorprendió del caw·
bio: junto á. la suyo. estaba lo. jaula de Anto·
nio, quien tenía puestos los ojos en ambos canarios, alegres y contentos &lt;le ~erse tan cerca.
Y á. fuerza de mirar á los pá¡aros, sus dueílos se miraron al fin; ella tímida y rnb:)rosa,
él confuso y suspenso.
Desde entonces Antonio tuvo en poco á su
canario y se apasionó del ajeno, á pesar &lt;le que,
siendo hembra, no sabía arrancar de su garganta los delicados trinos con que el primero
recreaba suavemente el oído de cuant-0s le escuchaban.
.
Carmen, á. su vez, comenzó á tomar afición al
primoroso cantor que, desde el alba hasta-el
caer de la tarde,estremecido de gozo, ab.riendo
las alas sin espacio para tenderlas, agitado é
inquieto', llenaba el aire de meliflua armonía,
fijas las miradas y los deseos en las pró~lmas
rejas de su compañera de amor y cautiverio.
Tanta con~tancia despertó en el tierno corazón de Carmen afán nunca sentido, placer jamás ima!\'inado, dolor y gozo, ifl:lpulsos de llorar y explosiones de risa, opresión de pena Y
desbordamientos de júbilo, anhelo de hablar é
imperiosa. fuerza de silencio; pero sus ojos, claros espejos del a.lma, traidores y p~rleros, se
apartaban á cada instante de la. Jaula pa.ra
cla.varse en los de Antonio, como atraídos y
subyugados por el poder de imán misterioso é
irresistible.

Domingo 16 de Agosto de 1903.

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4.-Traje para "sport."

Y luchando ambos con el miedo de incurrir
en el desagrado paterno, y con el natural ru·
bor y encogimiento de los pocos años, sin di·
rigirse la palabra, daban rienda suelta
ternura que Probargaba su corazón hablando
los canarios.
Un simple saludo de Antonio, frase vulv¡r
de pura. cortesía., dicha con la.bio torpe Y ba
buciente y miedo en el corazón, que con&amp;el16
Carmeu apagada la. voz y encendido el!'°ª"°'
dió fio ~ los apartes y fácil entrada _al d1álofu'¿
El cual, indiferente y frívolo al prmclplo, u
subiendo de punto de día en día, h~siaconvertirse en largos y amorosos coloquios, siempre
brevísimos para los interlocutores. Y alembepr
con pena interrumpidos y con creciente an
y mayor fuego reanudados.
Mas los pobres pajaritos, medianeros dew.n·
ta felicidad, confiados á. mallos extral'laa Y mercenarias, echaron pronto de menos las tlern~
caricias y la cuidadosa solicitud de sus lngrf
tos dueilos, harto a.tentos á la propia satis ac·
ción para pensar en la ajena.

'1,1

°

6.-T raje de pasea.

Un anciano que compartía la amistad
de ambas casas rivales, cuya reconciliación hubo de procurar inútilmente, regaló á. la gentil muchacho. y al gallardo
mancebo sendos canarios, en ricas y doradas jaulas cautivos, pero de sexo distinto, á los cua.les tomaron aquéllos tan
grande afición, que rayaba. con el carillo.
Casi á la misma hora, mai'iana y tarde, salían al balcón para atender con
prolijo esmero y hasta exagerada solicitud al cuidado de los hermosos pajarillos, que no cesaban de saltar dentro de
la angosta cárcel, donde encerrados vivía.o.

ª

***

Et-consejo cariñoso y la súplica reiierada d:
la oficiosa amistad; el tiempo, que aplaca 1~
rencores, enerva las voluntades y rinde 1~• 01~
racteres más firmes y enteros, y, sobre to o, u·
inquebrantable constancia de los amaf189¡'11~.
dieron más que los odios de ambas . am s d~
y aquéllos con el logro de sus ardiente
seos, viero'n colmada. con creces su veotur~mo
Todo era. paz, todo contento, todo sup

5.-Traje de clcllata.

~'-

!!

\\.

.

1

,

tiV

�Domingo 16 de Agosto de 1903.

EL

~m:--:no

IIXSTRADO

hiere-murmuró Carmen, triste y
pensativa.
Y por primera vez, desde su matrimonio, sus ojos se anegaron en
llanto.
Una noche, de vuelta al domicilio conyugal, después de celebrar
en casa de sus padres el primer aniversario de la tornaboda, Carn en
supo con asombro y profunda peua
que el canario de Antonio, aprov ..chando la torpeza de un criado
h,~bía desaparecido.
'
-¡Pobrecita!-exclamó mirando
con ternura á la abandonada avel'illr~ -¡Huyó el inconstante!. .. ¡lo!;'rato, ¡ é ·tido, a.leve! .... ¿Pero qué
11npo1·ta·1 Yo te vengaré .... ¡Mafta.na, ruailana. mismo. tenor.is otro
compa.ñero! Demí depende! ... ¿:'.las
qué digo'! ¡Ay de mf! ¿Para coude·
uarte de nuevo. no á dulce esclavitud, sino á. opresora serviduml.,re,
y a.l doble dolor del bien fugitivo y
de la esperanza. perdida.'! .... ¡No,
no, jamás! ¡Conservaá lo menos la
espe1·anza de que el traidor vol ve·
rá, desenga.ilado, al aµacil.,le nido
de sus primeros amo, es! .... Sufre,
pajarito mfo, suh·e y muerll de dolor, como suft·o y muero vo ! ....
Antonio había volado tiuubién en
pos de una hermosa. y célt&gt;l.,re fuuúmbulu..

.

~

~

;'111_liffllrui

Expncadón de
nut$trO$

*

*
¡Oh felicidad, *huimos
de ti pa1·a
bu~carte en el aire! ¡Como el c11nario de mi cuento!
NILO MARIA FABRA.

Odio al que se ~acrifica.
con una mira ambiciosa,
y al ir á elegir esµosa,
prefiere una fea, rica,
á una pobre, pe1·0 hermosa.
Fervientes ruf&gt;gos hacía~
de rodillas ante un saoto;
por saber qué le pedías,
¡quién poseyera el encanto
de ser santo un pa1· de C:ías!
Acéptalo como cierto:
tengo mi tumba escogida
en un rincón de tu huerto·1
si me despreciaste en vida.
quiero que me pises muerto!
9.- Traje de visita.

8.-Traje de paseo.

b.i~n en el ri,ut&gt;ño hogar de los recien casa.dos: ni ligera nube empa.ñ_a.ba el claro, sereno y transparente
ciel? de su dicha; pero los dos ca·
nar!os seguían pl'esa de mo1·tales
ansias, cu.d.a. uno en ;,u jaula, reno·
vando con rnfquívocas y ruidosas
seilales la firmeza de sus vehementes y contrariados amores.
La. primavera, que ya ~onreía Pn
l~s corazones de Carmen y .Anto·
010, &lt;'Ornenza.ba á sucudir el sueño
de 1~ Naturaleza, y barruuta.ban la
s_ublune atracción del amor l11s de
hc~da.s yemas de la humilde hierbec1lla, los henchidos b1·otes del leños_o ramaje del árbol, el cauto melodioso de las aves, el monótono
bahdo en el seno de los 1·ediles 1 el
estridente relincbar dt!l noble b rut~, que pe~cibía los recónditos eflu
v10s del aue y el (1spe1·0 1·1,g1 ,. q uc
se a.Izaba. del fondo de la, selva,.
.Por dondequiera. despe1 taba la
vida y el. arctiante ufán dti pt::1·¡,etuarla, disputando al tiempo et cetro de la inmortalidad.
Y .en me.dio de las universa.le,
man1fe;tac1ones del 'l.mOr tenues y
sutiles rejas se interponí~n al 1,.,
dos enamorados ¡mjaritos.
- Si somos tan felices-dijo un
día Carmen á su madllo,-¿ por q 1,é
no han de serlo uue;.uos canario;.·•
Vamos á uufrlos, y t'D su feliciducÍ
veremos ret1·11tadu. la nue~t,·a.
Antonio accedió á los dest,OS de s1.
esposa, y las dos jaulas fueron sus
t1tuí~as por otra mayor, provh,tu
dtl nidos y de un 1.,urujo de estopu ·
pero, como suele acontece1· tll m .. '.
cho enmudeció al comenzu.1· ia críu.
- ¡Qué lá»t11na!-excl11mó Carmen.- ¡Yu. nocu.nt,~ tuca.na.l'io!¿Po1·
qué será'!
-Porque Ja. se lo ha dicho totlo
á su c&lt;;&gt;mpañera-contestó Antonio.
- M11·a.1 aho1·a. le impone su voluntad á. picotazos.
-De alguna manera han de en·
tend,irse los pájaros.
,-Sí; pero antes cantaba.y a.hora.

grabados.

~úmero 4 -Traje de "sport", parn 1uegos de pelota. y raqueta. Aun
cuando en 1Iéxico están poco gene·
raliza.dos estos ejercicios de &lt;sport&gt;
en el sexo femenino, se ha despertado, no obstante, algún entu~ia.s·
mo en estos últimos tiempos. Nues·
iro traje es de falda corta, como
todos los dedicados á. «sport&gt;, y al
poco vuelo de su corte se agregan
sólo algunos pliegues inforiores.
Un adorno de cintas sobrepuestas,
cuya disposición puede variar í~
capricho, es el único atavío de e~ta falda. El corpiño también e~ de
sencilla. confección, y llis mang,~,.
en la parte de los hombros, llevan
un pequeilo adorno de sobreman·
ge. y plisé.
Número 5.-Traje de ciclista., d1
enagua corta y de poco vuelo, y de
blusa entallada y depocos adornos.
Para dar la forma. precisa á. esta
fa.Ida, se coloc11n, en su parte inftl·
rior, pequeñas cuchillas de tela.
La blusa tiene un cuellohombre·
1·u.s, estilo marinero, y aplicaciones
paralelas y simétricas, de la misma.
tela., que imita.o los broches del corpiño. La cachuca es adecuada al
t.-aje y la única que debe usarse en
pliseos de bicicleta.
Número 6.-Tra.je de paseo,de vistosa y sencilla confección. Hecho
con tela fina de color obscuro, y
odornado con cintas y pequeñas
aplicaciones de punto. La falda,
como todas las modernas, es ente·
ramente li11a. en toda la longitud,
con excepción de la parte superior,
que es donde se pliega ligeramentt&gt;.
Lo.i; adornos de esta parte de la
enagua se forman con cinta. ribeteada. y combina.da. de ma.nera que for·
me. entradas y salidas simétricas.
El corpifto lleva ancho cuellobom·
breras y un pequeño escote cubierto con ga.s11.decolor claro. Las man·
gas son muy sencillas, no llevan
adornos, y sólo los puilos son estrechos y ligeramente a.dol'nados.
EsPER.\NZA.

El prlm~r 1;110.
11.-Trajecitos para niños.

CONSEJOS Á LAS :M A ORES

Tanto para la criatura, como para la madre, el primer hijo es, por
más de una razón, '.!U problema muy
serio. No ba. mucho, una. madre pl't·
meriza. me decía que nunca en su
vida se bahía sentido más enter11mente desampara.da. que cua.udo
quedó sola con su hijo ,·ecién uad·
do. Estama.dl'e, en efecto, noh;ohía
tenido nunca la más mínima exp••·
riencia. con respecto á cl'iatura;, ,ecién nacidas, ni siquiel'a cou niilos
de corta edad; y d,cir que en esa
ocasión estuvo á punto de vol verse
loca, no sería exagera.do. ;,Puede
b.aber algo más impre~iona.1,te que
nna madre en semeJante situación'?
MADRES INEXPERTAS

Hay dos clases de madres jóvenes
dignas realmente de compasión. A
la primera clase pertenecen las que
carecen totalmente de experiencia,
las que antes de su casamiento fueron alegres, despreocupadas y mimadas, las que nunca dedicaron un
pensamiento siquiera. al porvenir.
Lo de que la. maternidad había de
10.-Ve1tldo1 para niños.

acarrearles cuidados y responsa.bi•
lidades, fué una cosa que no pasó
nunca por sus mentes.
Y, naturalmente, cuando llega el
momento. se ('ncuentran (•nmpletamente abrumadas por su ignorancia, a b~oluta.n1Pntf&gt; des,·oncertad as
con res¡ll'cto {~ lo que deben hacer
para criar su primer hijo; y enton·
ces Pm¡&gt;ie1.an ÍL andar á tientas, á
luchar {t ciegas, y ~e exµonen, por
consil,luientt', á un fracaso, ó, por
lo menos, á serias dificult11des.
Las de la se~undaclase están, por
lo general, tan totalmente despro•
vi;.tas de experit&gt;11ci1~ como las anteriores; pero,conscientes de las responsabilidades que las espe:ran, se
han creído en el deber de absorber
prolijamente una cantidad de teo•
rías muy bonitas, pero fundamentalmente impractica.l&gt;les.
Ahora bien: en muchos ca.sos,
cuando se ha tratado de cria.tnras,
las teorías ban resulta.do ser desastrosas; y, en mi opinión, las madres
jóvenes de esta clase son, por esto,

más dignas de compasión que las
otras.
A éstas les está I eservado el cruel
dt'»engaño de rer derrumbarse y
l'aer, una á. una.. todas las queridas
ilusiones qne se habían forjado pa•
rn cuando fueran madres, y tienen
que empen1r otrn vez PI ap1 endhu.je desde el principio, no ya de una
manera teórira, sino í~ los golpes,
muchas veces rudos, &lt;le la. experiencia.
CONSF..JOS MALOS Y CONSEJOS
BUENOS

El amor y el instinto maternos,
son, a.fo1·tuna.damente, muy fuertes,
salvo en casos excepciona.les y poco frecuentes; y ellos hacen mucho
en el sentido de ayudar á la madre
en esas circunstancias, las más difíciles tal vez por que ha.y a. tenido
que pasar basta entonces In su vida. Pero si la madre no tiene experiencia, esto no quiere decir que

no la pueda adquirir juiciosamente
de otras persona.s.
Digo &lt;juiciosa.mente&gt; porque, por
r!3stla general, la madre primeriza.
tiene que aguantar un verdadero
diluvi~ de consejos, .que_le llegan ó
de am1g11s buenas bien rntencionadas, mu.v riC'as en teorías, pero tan
faltas &lt;'e pxperiencia. como ella ó
de mudres )' abuelas que han criado
numerosas familias por métodos
que tienen ya. veinticinco ó cincu&lt;&gt;nta años de viejos, va.le decir ·de
atrasados. Y, adem:ís de atras~do
el c:onsejo de la abuela puede se;
peh¡rroso: todas ellas son siempre
demasiado indulgentes para.con sus
nietos, y les permi~en, y quieren que
Ju madrt&gt; les permita, cosas que no
deben tolerarse nunca á las criaturas, que ellas mismas no toleran
nunca á. sus hijos.
Los consejos que la. madre inexperta. puede seguir juiciosamente,
son los de la. madre inteligent.o y
discreta., que ha pasa.do recientemente por la difícil prueba, que ht

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 7, Agosto 16</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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