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.
,
DOS HOY A LA CAPITAL.

�Domingo 6 de Septiembre de 1903,

EN LA INDIA
Con los teósofos de Madrás.
«Un cielo sin Dios personal, una inmortalidad sin alma precisa, una purificación sin plegaria.» ......
La fórmula enunciada, como una conclusión suprema, continúa resonando para mí
lúgubremente, en medio del silencio, después
de la conversación. La tristeza del crepúsculo
impregna la vivienda, solitaria en el campo,
al borde del río, entre palmeras y grandes flores extrañas.
En las vidrieras, esclareciendo aún la fría
biblioteca donde estamos, extínguense poco
á poco diminutas imágenes transparentef', que
representan en partículas de vidrio colorido
todos los emblemas de la fe humana, reunidos allí como en un museo mortuorio: la cruz
del Crifto, el sello de Salomón, el triángulo de
Jebová, el loto de Cakya-~fouui, la orquilla
de Yichnou, los símbolos &lt;le Dios.
Es ésta la casa de los teósofos de MadráR, de
los cuales me habían narrado cosas maravillosas. Aunque no creyendo nada de ellai;, he
venido, sin embargo, como último recurso, á
demandarles un poco de esperanza. Y he aquí
lo que me ofrecen: ¡el método ¡?!acial de un
budismo ya conocido, la luz sola de mi propia razón!. .....
-¿La oración?-me dicen.-¿Quién la escucharía? ...... El hombre se halla solo frente
á su responsabilidad. Evocad en vuestra memoria las leyes de Manón: «El hombre nace
solo, vive solo, muere solo; solamente la justicia le sigue» ...... ¿Quién, pues, oiría la plegaria? ¿A quién rc,garíais, «puesto que sois
Dios?» Preciso que os «recéis á vos mismo,,,
vuestras obras.
Así, hay un silencio entre nosotros uno de
los más desol~d?s silencios que haya'n jamás
atrayesado mi vida. Y en medio de aquel silencio, una por una, con imperceptible rumor
de caída en el vacío, paréceme que mis postreras vagas creencias, se deshojan al soplo de
mis interlocutores, implacables en su razonamiento, satisfechos en sus conclusiones.
~o obstante, son hospitalarios aquellos dos
hombres que me escuchan. El primero, un
europeo, . cans3:do de nuestras agitaciones y
nue~tras ~ncertldumbres, refugiado en aquel
desligamiento que antes predicara el gran Buda, y convertido aquí en jefe de la ::iociedad
Te?sófica; el otro, un indostánico que conqUistó los más altos certificados &lt;le condición
en nuestras universid~des de Europa, regresando luego á las Indias, no sin desdén por
nuestros .fil6sofos occidentales.
-A.firmáis-replic5-tener la prueba absolut.3: de_ q_ue al~o de nosotros, un poco de nuest:a md1v1duahdad transitoria, resiste «por un
tiempo» al choque de la muerte. ¿Podéis, al
menos, darme ~~ prueba absoluta? ¿Podéis
mostrarme, summ1strarme una evidencia?....
. -Os lo proba:emos-responden-por medio del razonamiento; pero pruebas visibles
delante de vos, evidencias, no...... Para mira~
aparecer á los que se llaman muertos-pues
n.o hay ~uertos,~se requieren sentidos especiales, circunstancias, temperamentos particulares. Pero cree~, por nuestro holJor y de
otros ta1;1tos ese1~c~almente dignos de fe, que
hemos visto ap3:r1c1ones y hemos consignado
los detalles. Mirad: poseemos aquí en esta
biblioteca, libros que lo relatan ..... '. Cuando
mañana OJ e~tablezcáis entre nosotros los leeréis......
'
¿Valía la pena de venir á las Indias al viejo hogar inicial de las religiones huma~as, para encontrar tan solamente esto? En los templos, un brahamanismo entenebrecido &lt;le idolatría; aquí, una especie de positivismo reeditado de Uakya-Mouni, y los libros de espiritistas que han recorrido el mundo entero!. ....
Después ,le o.tro ~ilencio, pido, desorienta~º, c?n .la conc~enc1a .de que voy á descender
a cur10s1da~es .mfantiles; pido, casi tímidaroen te, me muiquen á los fakires esos fakires
de la India, reputados de prodigi¿sos, que tienen «poderes»y,hacen semimilagros, para obte-

ner algo extraordinario, algo suprafísico, extrahumano.
El indostánico, sentado frente á mí, alza al
techo sus ojos de asceta, un gesto contrae su
rostro, fino y duro, su máscara dantesca, encuadrada por un turbante bh!nc?:
-¿Fakires?-contesta. -¿F ak1res?....... Ya
no hay fakirf'S ......
Oigo así, de boca de ~n hom~re de alta competencia en esta materia especial, la condenación sin rPcnrso &lt;le toda esperanza de hablar
algo maravilloso sobre ll:'. tierra.
,
- ¿Ni en Benaré~?-d1J~ con temor. -Cre1a
que en Benarés ...... Me afirmaron .....
Vacilo al pronunciar el nombre de Benarés,
pues es mi última jugada, y si allí tarnpoco
encuentro nada......
-Entendámonos. Fakires mendicantes, fakires contori;ionistas ó anestesiados, quedan
muchos y no tenéis nPcesidad de nosotros para hallarlos. Pero ((videntes,» Iakires «con poderes,,, yo conocí los últimos...... A este respecto, también creed en nuestra palabr~: h~n
existido. Pero el siglo que acaba de extrngmrse los ha visto desaparecer. El viejo espíritu
fakíreo de la India ha muerto. Somos una raza que declina al contacto de las razas mús
materialmente activas del occi&lt;lente, las cuales
á su turno declinarfo. Nos resignamos á esta
decadencia, pues es la ley.... Sí, hemos tenido fakires, y ved, precisamente, delante de vos,
manuscritos consagrados á ellos ......
En las vidrieras, \odos los símbolos muertos de las religiones humanas se imprecisan.
Cae la noche, envolviendo la severa biblioteca, donde ya flota la tristeza de lo negro.
Vine á Madrás con la intención de detener•
me largo tiempo entre estos teósofos; debía
instalarme en la mañana del día siguiente en
su casa, y ahora he resuelto abandonarlos la
misma noche, para no vol ver más. ¿Para qué
encerrarme en esd austero asilo de la nada y
del vacío? Mejor proseguir, como toda mi vida, alegrando mis ojos con cosas de este mundo, las cuales, aunque pasajeras, son siquiera
reales por un instante.
Y luego, ¿qué beneficio puede traerme su
prueba, su prueba de inmortalidad, como ellos
la conciben? Para los que han amado verdaderamente, la idea de la destrucción de la carne
es ya una tortura. ¿Qué haríamos, pues, yo
y mis semejantes, de esa inmortalidad que á
éstos les satisface? No, me es necesario, como
en el sueño de loa cristianos, la continuación
de mi ser, integral, intensa, consciente y separatla; capaz de encontrará los que amo y de
seguir amándolos. Sin ello, ¿para qué otra cosa·? .........
Cuando emprendo el camino de la ciudad,
es la hora del gran alboroto de los cuervos
que cantan al unísono á la munte, en el mo'.
mento d~ agruparse en las ramas para dormir.
La doctrma d~ los que acabo de dejar, paréceme tan pueril y vana como las éstatuítas del
dios de cabeza de elefante, puestas á lo largo
de la ruta, y que contemplo en el crepúsculo
bajo los ¡,!átanos y las palmeras.
'
Por la noche envío á los teósofos mi carta
de excusa, de agradecimiento desencantado
diciéndoles q~e.volveré -~l día siguiente, pe'.
ro para una v1s1ta de ad10s definitivo por haber decidido ausentarmP cuanto ante~ de Madrás.
. ~ al dormirme, ~·eo en sutüo!", en medio de
s101estras .d.eform~c1ones_ de yiejas viviendas,
caras á m1 mfanc1a, las 1mágmes4\&gt;álidas descom ¡,uestas, «por siempre muertas,» de l~s seres que más he amado. Como en otra noche
en Jerusalén, cuando se derrumbaron irremi'.
siblem.ente m~s cree?cias primeras, sueños de
una tristeza sm límites, de un indecible horror, se suceden hasta la mañana, hasta el momento en que un cuervo me despierta, cantando ~ la muerte, sobre mi ventana, ante el sol
naciente.
. Pero, al. medio día, cuando regreso á despedirme, el Jefe d~ los te6sofos, que ha leído y
comprendido mi carta, u,e recibe con una dulzura .ª~e~tl~osa, por mí. no esperada.
- , C:nst1auol-me dice, apretándome un rato la mano.-¡ y yo q~e os creía ateo! Me equiv.oq?é al ofreceros la rnterpretación más matenahsta de los preceptos que Buda nos ha le-

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

gado. Es por allí por donde de ordinario 118
principia ...... A una alma como la vuestra, Je
es menester el brn hamanísmo exotérico,
1
nuestros amigos de Benarés lo poseen mejor
que nosotros. AIIÍI, en cierta forma, encontraréis la oración y el «volverse á ver;,, pero no.;
basta orar; se os enseñará que es preciso me,
recer también. «Bu!-cad y encontraréis.» Yo
he buscado durante ruarenta años; tened vae
valor y buscad aún. Trntar de reteneros enbt
nosotros, ¡oh! ¡nol Iu. La enseñanza de nuee,
tra casa no es la que os conviene. Y ade
-agreg6 sonriendo, -no ha llegado vuestra
hora; la tierra todavía os retiene con lazos terribles.
--Quizá.
-Buscáis; pero tenéis miedo de encontrar.
-Quizá.
- ¡Os hablamos de renunciamiento, y que,¡
réis vivir! ...... Continuad, pues, vuestro ·
je; id á verá Delhi y á Agra, á todo lo q
anheléis, á todo Jo que os llama y di\'ie
¡Prometedme tan sólo que, antes de abandonar la India, rtpos11réis en casa de nues
amigos de Benarés. E starán por nosotros p
venidos y «os eFperarán» ......
El indostánico que vi ayer ha entrado
silencio. También él me mira con una son·
de compasión muy dulce. Y de pronto,
cerne que se agigantan misteriosamente d
tiles é impenetrables estos dos ascetas PX
jeros de tan distinto origen. Por lo dm1ás,
bondad y la paz radian en sus ojos, y sin co
prender bien su cambio súbito, me inclino
un confiado agradecimiento ......
Detenerme antes de abandonar la India
casa de sus amigos de Benarés: ¡oh! sí,
siento gustoso, con no sé qué presentimien
de quelaatm6sfera psíquica, allá será para
mejor.
Lo dejaré para el fin; haré retardarse así
más posible, la prueba decisiva, un tanto
barde, en la alternativa de estos dos mied
quedar decepcionado para siempre, ó «en
trar)), y entonces, quizá, aquella será la
nueva, el término de todos los mira.jea, a
deliciosos ..... .
PIERRE LoTI.

ESCAMELA.
I
Esplende Ocaso en púrpura radiante,
Incendia el sol pradera y caserío,
Y en el césped cuajado de rocío
Es cada gota trémulo diamante.
Raudo, al través del cafetal sonante
Huye el turbi6n con ímpetu bravío,
Y en los cantiles, desbordado el río,
Se despeña rugiendo amenazante.
En los espinos pródigos de aroma,
Querellosa la tórtola zurea,
Iris risueña en el Oriente asoma,
Céfiro blando la campiña orea,
Y, airón gentil de la cercana loma,
El bambú sus penachos balancea!

OJO DE AGUA.
II
Circuída de glaucos carrizales,
A la sombra de lánguida sauceda,
Límpida y mansa tu corriente leda
Desata silenciosa sus raudales.
¡Qué muelles en tu margen los gramal
Qué vívida y fecunda tu arboleda,
Y qué sonora la joyante seda
Del suntuoso brial de 't us maizales!
En tu retiro que al amor convida,
Qué gratos el ensuefio y el reposo
Al borde de tu linfa adormecida,
Cuando en los picos de tu monte umb
Rasga la tarde de carmín vestida
La fimbria de su peplo luminoso.
RAFAEí, DELGADO,

El 6ral. D. nitolás .Bravo
trasladón clt tos r«tos cltl Mrot á la fapital.
1, minuirian mucho el crédito de la causa que
"&lt;lefendia, y que observando una conducta
« contraría á. la del virrey, podría yo conseguir
« mejores resultados, cosa que me halagaba
mas que mi primera resolucion; pero se me
" presentaba para llevarla á efecto, la dificul« tad de no poder cubrir mi responsabilidad
"de la. órden que babia recibido, en cuyo
1, asunto me ocupé toda la noche, hasta las
"cuatro de la mafiana que me resolví á perdo" narlos, de una manera que se hiciera públi&lt;c ca y surtiera todos los efectos en favor de la
"causa de la Independencia: con este fin« continúa-me reservé esta disposicion bac;;ta
« las ocho de la mafia.na que mandé formar la
"tropa con todo el aparato que se requiere en
« estos casos para una ejecucioh: salieron los
« presos, que hice colocar en el centro, en don« les manifesté quel virrey Venegas los babia
« expuesto á perder la vida aquel mismo dia
« por no haber admitido la propue¡;ta que sel;
« hizo en favor de todos por la existencia de
1, mi padre, á quien había mandado dar garre« te en la capital; que yo, no queriendo corres" ponder á semejante conducta, había dispues" to, no sólo el perdonarles la vida en aquel
11 momento, sino darles una entera libertad
,1 para que marchasen á donde les conYiniera:
« á esto-agrega-respondieron llenos de gozo
"que nadie se queria ir, que todos quedaban
« al servicio de mi division, lo que verificaron
« á excepcion de cinco comerciantes de Vera'' cruz, que por las atenciones de sus intereses
"se les extendieron pasaportes para aquella
« ciudad.»
La nobilísima acci6n de Don Nicolás Bravo, que elogiaron basta sus mismos enemigos, le ha conquistado un nombre imperecedero en la historia.
AL
Después &lt;le este episodio, verdaderamente
MACNÁNIMO GRAL.
sublime, Bravo sígui6 luchando sin descanso
NICOLÁS BRAVO.
por la libertad de la patria, hasta que el 22 de
IO DU11RE,1886.
diciembre
de 181 í, en que cay6 prisionero en
*
*4
manos del realista Armíjo. Trasladado primero
Sería imposible para nosotros que no disá Cuernavaca, y después á México, se le puso
ponemos del espacio suficiente para ello, naen la cárcel de Corte, y en ella permaneció
rrar uno por ~~o los h~chos de armas en que
hasta 1820, sin quejarse nunca del inhumano
Bravo .se cubr10 de gloria. Bástenos decir que
tratamiento á que se le sujetaba por sus verpoco tiempo después de dispersarse los defendugos.
sores de Cuautla por distintos rumbos volvio'
«Bravo efi la cárcel de Corte por más de dos
r. u111rse
•
'
.t
a' l\Iore1os, que había establecido
su
años-dice
Alamán,-con una barra de gricuartel gen~ral en Tehuacán, y que á la cabellos
en
los
pies, sacándole del calabozo en
za de una, importante expedici6n marchó á
hombros
algún
rato á tomar el sol en el paSan .A~ustin del Palmar, en agosto de J 812,
tio, confiscada su hacienda de Chichihualco
como Jefe de las fuerzas que debían operar
teniendo su familia que subsistir á expensa~
contra el enemigo
de la liberalidad de
en la provincia de
un espafiol, D. AnVeracruz.
tonio Zubieta, se
Durante esta exocupaba en hacer
pedición, Don Nicigarreras, que acolás di6 pruebas
dornaba curiosade las excepcionales
mente con papeles
dotes que lo distinde colores, para saguían como soldado
car de su venta un
geñeroso é intrépipequefio auxilio pado. Con seiscientos
ra comprar tabaco
hombres ocup6 el
cerro del Calvario
y chocolate: en las
Monumento erigido A la memoria del Gral Bravo en Chilpancingo.
inmediato al Palvisitasdepresos que
mar, el 19 del misel virey hacía con
la Audiencia en las
mo mes y afio, para atacar desde allí al readel indulto ofrecido, con esta condición, á
pascu~s y Semana Santa, nunca pidió nada,
lista Labaqui, que conducía un convoy á PueDon Leonardo.
y
el .~1rey, que una de estas ocasiones lo sobla y que, al notar la presencia de los insurMorelos comunicó á Bravo la infausta notic?rr10 con una onza de oro, solía decir que
gentes, se había fortificado en las calles del
cia de l~ ejecución, ordenándole que en justa
siempre que veía á Bravo le parecía verá un
pueblo. El combate que se trabó entre am has
represa]!ª pasara á cuchillo á los prisioneros
monarca destrona~o. ¡Tanta fué la dignidad
fuer.zas fué reñidísimo, y muerto el jefe de los
que tuviese en su poder, y en obsequio de escon que supo sufm la de~gracial)) El regalo
reahsta.s, Bravo consumó la derrota del enemita orden mandó ponerlos inmediatamente en
d.e una onza de oro á aquel hombre cuya hng.o, ,haciendo doscientos prisioneros, que remicapilla.
Clenda tenía confiscada el mismo Virrey -cotió a un lugar seguro, para marchar á Tehua«En la noche- dice el magnánimo insurgenmo observa otro historiador -más que co
cán en persona, y ofrecer á ::\Iorelos como
« te en una carta que años después dirigió á
un rasgo ~e desprendimitn'to, aparece co:~
prueba de su victoria, la espada que L~ba.qui
« Don Lucas Alarnán,-no pudiendo tomar el
una sangrienta burla.
portaba aquel día.
« sueño en toda ella, me ocupé en reflexionar
Puesto en libertad, Bravo volvió á empufiar
A su regreso de Tehuacán, el vencedor del
« que las represalias que iba yo á ejecutar dislas armas en pro de la Independencia, y con-

Hoy por la tarde, según está 1munciado, serán recibidos en la estación de Buena.vista los
restos del patriota insurgente Don Nicolás
Bravo, que el Gobierno mantl6 exhumar del
templo parroquial de Chilpancingo, donde se
encontraban, para depositarlos en la capílla
en que, juntamente con los de Hidalgo, se conservan los de otro¡, héroes de la Independencia de México.
La translación de los restos de J{ravo á la
capital, y los honores que á su llegada van
á tributarse al ilustre insurgente, son de e!'tricta justicia, pues nadie ignora la fe inquebrantable con que el caudillo abrazó la causa del
pueblo, ni los eminentes servicios prestados
por él á una revolución llamada á producir en
lo futuro tantos y tan benéficos frutos para el
país.
Al lado de su padre, Don Leonardo Bravo
y de sus tíos Don Miguel, Don Víctor y Do1~
Máximo. Don Nicolás a parece por primera vez
en nuestra Historia, combatiendo en la hacienda de Chichihualco-propiedad de su familia,-contra un comandante realista· se pone á las órdeneo de Morelos muy poco después
de haberse levantado contra el Gobierno español, y tal es el brío que despliega en el campo
de batalla y tales sue hazañas que en agosto
de 1811, el mismo l\forelos lo ~oloca con Don
Hermenegildo Galea.na, alfrente de la.guarnición de Tixtla.
Al terminar la famosa expeclici6n de Morelos por el Valle de Toluca, que dió por re~ultado la toma de Tenancingo, Bravo marchó
a Cuautla, donde comenzaban á reunirse los
distint?s jefes que durante setenta y dos días
defendieron la plaza con una heroicidad sin
ejemplo, y allí, al lado de aquel genio de la
guerra que tanto pavor infundía á los nialistas, supo hacerse notable por su arrojo á toda
prueba y su pericia indiscutible.

Palmar recibió en Medellín la noticia de que su
padre, hecho prisionero en la hacienda de San
Gabriel, á rafa del sitio de Cuautla, había 8ido
villanamente ejecutado por los realistas [13 de
septiembre de 1812], después de intentar inútilmente que él depusie1a las armas á cambio

e(

�DomLngo 6 de Septiembl'e de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

A su alrededor se cuchich
ba, su suspiraba, todos esta
tristes al parecer. ¿Por qué? Di
veces por hora Catalina lo p
guntaba tímidamente, con su v
gastada:
Pero, ¿quién
viejas?
--¿Y Pedrito? continuaba
guntando cada vez que su ni
ponfa carbón en el calentador
Al fin, Anita ~e dijo, apart
do un poco los OJOS:
***
-Pedro está en la ciudad.
Los restos de Bravo serán llese
atormente usted. Ha ido á
vados de Buenavista al Palacio
á su padrino.
Municipal; de allí á Chapulte. -¿A monseñor?
pec, donde se expondrán e~, una
-Sí.
capilla ardiente, y, por último,. á
-¿Para qué? ¿Para entrar
Catedral. Durante la ceremoma
e1 Seminario? Así, pues, ¿conai
cívica del día 8, la urna que guarte en ser sacerdote?
da las cenizas del héroe, estará
-Creo que sí.
colocada en un túmulo, en la gran
En el ojo derecho de Cata ·
tribuna donde debe efectuarse la
el que estaba todavía útil a
citada ceremonia.
En este número publicamos un
ció una lágrima de placer'.
retrato de la Sra. Adelaida Bra-¡Tanto mejor! murmur6
vo única descendiente directa de
su voz débil.
D~n Nicolás, que vive; un dibuY todo el día soñó con un
jo del monumento erigido al pamoso obispo, con mitra dora
triota en Chilpancingo, y fotograen alguna catedral sonora.
fías de objetos que pertenecieron
¡Qué magnífico prelado! ¿
al héroe y que conserva la misma
obispo? ¡No! ¡Arzobispo! ¡
señora.
nal! ¿A qué no llegaría? Y
zás cuando fuera cardenal, se
naría aún hablar de ella á
en sus oraciones omnipoten
Aquella tarde de invierno á
cinco, cuando comenzaba Á
targarse en su sillón Ca ·
En su sillón Imperio, en que
creyó oír el ruido de' un
dos cisnes de cobre dorado se mique se detenía delante de la
raban hacía cien años, Catalina
Sra. A~elaida Bravo.
Quiso mirar por los vidrios,
pensaba, con las manos juntas
ro sólo vió dos grandes fahales amarillos.
entrara en el Seminario. El pobrecillo no tesobre las rodillas.
nía un centavo. ¿Qué sería de él en el muntonces alarg6 el oído derecho, el único que
¿En qué podría pensar la vieja Catalina, tan
do, con un nombre como el suyo?
aú n sensible á los ruidos de este mundo1
vieja, quizás, como su Sillón Imperio, el de
Pero, siendo sacerdote ... ¿Y tendría vocamaquinalmente SP, movió algo su mandíb
los cisnes de cobre dorado?
ción religiosa? ¿Se inclinaban los hermosos
como si escuchara con la boca.
En Pedrito, su último nieto, un h ermoso
adolescente de rizos castaños, cuyo contacto
ojos de él hacia las alturas celestes?
_¿Qué oyó &amp;ntonces? Un ruido de palab
Aquella mañana, Catalina estaba muy triscomunicaba á &gt;&lt;U corazón todo el antaño lleno
gritos, sollozos. .. Y todo el mundo sali6
te, en su sillón Imperio. Con su ojo derecho,
de sol.
rriendo. ¿Qué pasaba? ¡Si hubiera podido
Sin duda, la vieja Catalina pensaba tamel único que veía aún algo-pues el otro esvantarsel Pero sus piernas estaban mu
bién en su hijo Juan,
ya. No había dado
en su nieta Anita, en
paso hacía cinco a
otros, salidoe de ella,
-¡Anital ¡Juan!
y cuyos cabellos se poroó asustada. ¿
nían grises ya bajo la
hay? ¿Ha tenido
eRcarcha de otoño; pePedro?
ro el roble que va á
Ninguna respu
morir debe inclinaree
Todos la habían a
especialmente sobre la
donado y estaban
última bellota que gerra.
mina entre sus raíces;
Y la gran puerta
y por esto toda el alma
cerró violentament.e,
de Catalina fie inclinacerrojo rechinó;
ba sobre el último regolpes vigorosos
toño, sobre ese Pedro
dieron las bojas,
tan mimado, tan adosi alguien intentan.
rado, en q men ella sentrar á vi va fuerza.
tía aún vagamente cantar su juventud, como
Juan se present6,
un pájaro fiel que no
guido de Anita y
hubiera cambiado sino
todos los miembroR
de rama.
la familia. Su
Cada vez más, á meestaba descompu
dida que ella se acerMiró á la abuela y
caba á ese muro negro
demás también. Y
ante el cual todos troojos parecían llen
piezan, Catalina pende terror.
saba en el muchacho;
En efecto, Pedro
para él su cerebro había
llegado recie
ría mover su último
mente
pero entre
pensamiento, como un
genda~mes.
Rabí~
fuego fatuo fosforesRopón, "fajero" y tirantes con fué bautizado el Gral. Bravo.
gado
y
robado
ve
cente; y en él peñsamil
francos
en
casa
ría otra vez, allá arriba, con una sonrisa que
taba inutilizado,-miraba por los vidrios con
un banquero unos días antes y la justicia
Dios enviaría al querido Pedro transformauna expresión de angustia afligida: la d~ no
n~a
á registrar la casa.
'
da en dicha, en esperanza en toda clase de
reconocer nunca á Pedro entre las persunas
¿Es Pedro? repetía Catalina, cuyas Ill
prosperidades.
'
que entraban á la casa.
temblaban algo más que de costumbre so
¿Qué sería de Pedrito? ¿Sería general co¿Por qué no volvía? ¿Dónde había ido?
los brazos del sil16n.
mo su tío Francisco, ó bien obispo codio su
¡Cuántos _días habían pasado sin poderle beJuan vaciló. ¿Podía decir la verdad'l 1
padrino?
'
sar _los OJOS con sus temblorosos é insensibles
~a _confesión equivaldría á la muerte para
Muy bajo, Catalina oraba para que Pedro
labios!
v1eJa Catalina; sería cien veces más dolo

suma&lt;la ésta, siguió tomando una
parte muy activa en los suceso:i
que se desarrollaron en el país
hasta el año de 1847, en que, como jefe del Colegio Militar, luchó contra los invasores norteamericanos. Siete años después,
el 22 de abril de 1854, murió en
Chilpancingo, su ciudad natal,
donde era generalmente estimado.

€1 btSO dt ]uan.

EL MUNDO ILUSTRADO

que la muerte. ¡Estaba tan orgullosa de su
Pedro!
-Es él, ¿no es verdad? preguntó ella, otra
vez, obstinada. ¿Le ha pasado algo?
--¡No! respondió ,Juan acercándose.
-Entonces..... ese coche..... ¿Quizás es, el
obispo?

El lirio dt las aguas.
Mira lo que te trae mi mensajero: es una
flor de blancos pétalos, una flor brotada en el
silencio del agua, donde perdida en el ensueño, flota solitaria.
Ponla sobre tu pecho:
pero préndela bien, pues
sus pétalos tienen aún
encerrados en sus corolas
las vaguedades del abismo, del misterio, del silencio ... .. ... .
Cuídate de los engaños
&lt;le! agua, no te dejes tur1,ar por el ensueño.
Las sirenas parecen dorrn ir ..... .
Los lirios se balancean
1-ohre el abismo.
Niña,sabes ocultar mal
tus deseos. Cuídate de las
vaguedades del misterio
...... Las sirenas parecen
dormir.... .. Los lirios se
halancean sobre el abisrno.
ExRIQ,UE IBSEN.

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

FLOR NEGRA
Yo tengo como el mar horas serenas
en que pierde mi espíritu su brío
y se aduerme en la carne como el río
i;obre su luengo tálamo de arenas;
Horas en que la sangre de mi venas
blandamente circula, en que el Hastío,
como siniestro cárabo sombrío,
huye de la guarida de mis penas!
¡Ah!. .. si entonces, acaso venturoso,
un instante me ves y una sonrisa
desarruga mi labio casi inerte,
Es porque aquellas horas de reposo,
que pasan para mi sit,mpre de prisa,
tienen algo del sueño de la muerte!
JULIO FLóREZ.

EL COLLAR
Contemplaba el orfebre con fijeza,
Los rubíes del collar, que parecían
Rojas constelaciones que esparcían
La :flamescente luz de la riqueza.

Es una pregunta ' curiosa la de si una nación
Viéndolos, meditaba en la tristeza
puede llegar á ]a maduDe los pobres que de hambre se morían;
rez. Por mi parte, la conY en las que á trueque dt&gt; un collar, darían
testaría afirmativamente
Su hono1·, su juventud y su belleza.
si fuera posible que todos
Peto, bastón y banda de General, pertenecientes á. D. Nicolá.s Bravo. los hombres naciesen de
Acerc6se á la fragua crepitante,
Y
al avivar el fuego, su Eemblante
treinta
años.
l\Ias
como
la
juventud
ha
de
ser
-Es verdad: el obispo le acompafia. Y coBe tiñ6 de arreboles carmesíes.
eternamente inconsiderada, y medrosa. la vemo usted está vestida de casa... Venga usted
jez, nace de ahí'. que el hombre propiamente
pronto. Le pondremos su hermoso traje de
Sus dedos el collar despedazaron,
maduro se ve en aprietos entre ellas, y tieterciopelo negro.
Y al caer en la lumbre, se trocaron
ne que contentarse con avanzar ingeniándose
En lágrimas de sangre los rubíes.
de un modo singular para conseguirlo.
*
.JUAN DL"ZAN,
GoETRE.
Los golpes redoblaban en la puerta, porque
se había corrido efectivamente el cerrojo para retardar en lo posible la entrada de los magistrados en la casa.
Juan tom6 'á su madre en brazos y se dirigió rápidamente al cuarto cercano.
-¿Conque es el obispo·? murmuraba la vieja,conmovida. ¿Y Pedro consiente? ¿Quiere ser
sacerdote?
-Sí, respon&lt;lió Juan con voz contenida.
Y, lleno de compasión por la abuela le besó el cuello mientrllS la llevaba, ese' pobre
cuello arrugado en que cada año parecía ha" '- .
ber dejado un golpe de uña.
""'"·'".:, ...,C $,,\c1,.._"\
-¡Cuidado, Juan! ¡ho tan fuerte! ¡Me....
ú.);, 9(,,.,.c..,. ÓOHH'
ahogas!
¿Qué pasó entonces en el cerebro del hijo?
¿Qué idea sombría, desesperada, misericordiosa, brotó en él de pronto?
No retiró sus labios; no interrumpi6 el beso insistente. Al contrario besó más fuerte.
Por bien que haya. sido vestida una menti-¡Ah! creyó oír aún, co~fusamente.
iHAS VENCIDO!
ra, concluye siempre por ser descubierta.
Y cuando hubo colocado á la abuela en el
lecho, notó que estaba muerta.
*
Un golpe de lengua es peor que un golpe de
-¡"Padre! dijo Anita palideciendo ... Usted
Si es verdad, si es verdad, si no lo niego!. ..
la ha ax ...•••
lanza.
La culpa de ese ayer fué toda mía,
- Tal vez, respondió él con los ojos llenos
y mi locura me arrojó aquel día
de lágrimas. ¡La quería yo tanto 1
al proceloso mar donde navego.
Y entonces creyó poder dejar entrar á los
magistrados.
¡No llegué á comprenderte! ¡Estaba ciego!
Besé la mano infame que me hería,
JUAN FAM~AU.
y el amor que tu pecho me ofrecía
lo acaricié para olvidarlo luego.
Dichas propias dejé por las ajenas
'
mi calvario de dudas y de pe~as.

y preferí'. á vivir desengañado

¡~a me t~enes vencido! ¡Ya has triunfado!
¡Qmén pudiera con sangre de sus venas
borrar todo el error de aquel pasado!
NARCISO DIAZ DE ESCOBAR.

*
Caja de navajas de barba del Gral. Bravo

Muchas gentes saben elevarse muy pocas
saben hundirse.
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Septiembre de 1903.

PÍO X Y SU FAMILIA
Las primeras noticias biográficas del Papa
Pío X, publicadas al día. siguiente de su _elección hablaban de lo hnmil&lt;le de i::n origen.
Los datos que desde entonce!'\ se han recogido
acerca de eus pariente", confirman el aser!o,
pues la familia del Papa ef', por excelencia,
una familia "plebeya».
Los ascendientes de Giuseppe Sarto fueron
campesi1,os veneciano!'!. Su padre_ e!·a un.Jnsignificante empleado de la admm1strac10n;
era guarda mnnicipaldeRier&lt;a, pecp1eñaaldea
de la provincia de Trevif'a. Su madre, á la cual
se asemeja físicamente de una manera notable,
era. costurera. Tuvo la dicha ele Yer á su hijo
Cardenal , y la emoción que C'Xperimentó
, 1 . entonces, apresuró, según se dice, los u timos
días de su vida. Murió en 18()-! en Ali pueblo
natal, de donde nnnca sn.lió.

INSOMNIO.
Tú eres un lirio místico, que has abierto tu corola en mi alma.
Por ue la has llenado de santos ~rom!l's·
Porque tu blancura la ha hecho irradiar.
Portue tu pureza la ha iluminado con las tres
estrellas blancas de tus pétalos, la Fe, la Esperanza y ]a Caridad.
b' to
B~adito seas, oh liiio místico que has a ier
en mi alma tu corola.
.
.
d
Tú eres la luz del ideal escondida en e1 cie1O d
miPorque
vida. has desgarrado las somb ras d e ese CJe
· ¡ 0 llenándolo con tu el aridad,. placenter!!' Y suave.
Porque has formado con chispas de virtud Y de
pasión tu vía láctea.
'd d
¡
Porque has fundido en tu llama la cast1 a Y e
amor.
.
h fl
·
Porque tu beso lummoso ha hec o orecer m1
pensamiento.
.
b ·11
Bendita bendita. seas, ¡oh luz idea1 que r1 as
en el cielo' de mi vida!
Tú eres el ángel que vela á las puertas de mi
corazón .
• d
Porque tu espada no es de fuego, sino ~ amor.
Porque tus alas, nevadas como la E~ca.r1stía, se
tienden sobre él con cariñosa pr?tecc1~n. .
Porque las has agitado en m1 conciencia, haciendo crear en ella algo del plumón sagrado que
las forma.
Porque el evangelio que tú enseñas santifica y
eleva.
•
tá f
Porque el rosario de tu_s oraciones e~
ormado con lágrimas que la piedad hace brillar como
diamantes.
Bendito, bendito seas, ¡oh ángel custodio de mi corazón!

** *

'ffi'

¡Lirio! ¡Luz! ¡Angel!
¡Eres puro, eres brillante, eres a.lado!
Yo quiero tus pétalos para coronar mi espíritu.
Yo quiero tu fuego para transfigurarme.
y 0 quiero tus alas para remontar el vuelo...
y en la t'egión del ideal á que aspiro, ¡oh lmo!
¡oh luz!, ¡oh ángel!, si lo primero,. seré. el. rocío
de tu corola; si lo segundo, seré la 1rradiac1ón de
tu llama; si lo último, seré tu corazón.
JERÓNIMO J. REINA.

El matrimonio Paro!In ~SaTto y su familia.

Margarita Sanson, madre de Pio X.

Las buenas gentes contaban con insignifi&lt;'antes bienes de fortuna: en una de las calles
rle la ciudad, empe&lt;lradacon guijarroR, tenfan
una caAa de un rnlo pii-o, de tejas roja:-; en la
campiña, algunas tiel'raf'. Con esto y con el
pequeño Rueldo que cfo,frutaba el padre, contfl ban para la snhsistencia de seis hijos: dos
niños y cuatro niñaR,

S.1rto; la otra er&lt;tá cMnda con un hostelero de
Grar.ifls R la protecc:ión del cura de RieFa, el
nharl Tito ToRarni, C'l joven Giuseppe SRrto
RirFrt, llamn&lt;lo Parolin. Son dueños de un
hotd "Las Dos Ji:,ipaclaR» y de un "emporio,»
pudo continuar Ans ef'tndioi- en la e,cneln. de
mitncl nha&lt;'erín y mitnd bftzn.r. En FIUB faeCastclfranco, &lt;londe PU!-1 triunfoi- le valieron
nns i:on nyudn&lt;loi;, por l'U hija y FUS hijos. Se
huenaf" prote&lt;'ciones, ta leR como la de 1\[onseíior Farina, Obisro &lt;le Tre,•if:fl, y
!a dPI C,irdenal M6nico, ,:u compatriota, i\. quien mftR tar&lt;le bahía
de sncedcr en la.silla patrinr&lt;'nl de
Venecia.
El hPrmano y las hPrmn naA del
Para. Pío X, viven n{111. Doi:, ele
i"llR hermnnas @on flolternf', lni- llnmó !i. su lado cuando fné OhiRpo
de Mantna, y m/Ís tarde lo Piguieron á Yenecia. Se dice que dentro de poco irán á Roma. para entrar !Í un convento, á fin de eRtnr
cerca de su hermano. Haflta. la fecha no han cambiado sns trajes
&lt;le campesinas por los atavíos mo&lt;lernos de las grandes ciucladefl.
:No usan f'ombreros y llevnn la
caheza cuhierta con el velo traCasa en que nació P!o X, en Riesa (Italia.)
dicional de lns obreras del pueblo veneciano.
Una. de lfls otraR hermanas &lt;lel P 1pn ei:tá cave, en una de las fotografías que publicamo!l,
E&lt;ada con el l:'acristán de la iglesia de Salzano,
el despacho de la. abacería, con sus cacerode donde en épocas p11fadas fué cura Giuseppe
las de fondo brillante, numerosos candeleros
y lámparas y mesas de pino blanco. Los hijos
en el bazar, atienden á la clientela.
'
En cuanto_ al hermano del Papa, Angel Sarto, f,ué antenormente soldado austriaco, y se
gloria de haber votado entonces Ja anexión de
Venecia á Italia. Después comerció en recauderías y en abarrotes y actualmente es empleado de correos en Asola, cerca de Mantna.

***

Publicamos, además, en este número un dibujo en que aparece Pío X dando la .b endición
al pueblu desde la ,doggian de San Pedro y
o_tro que rep~esenta al Pontífice llevado e~ la
silla gestat?na al tropo I_&gt;Ontifical, el día de
su coronación.

·-·

Los lib~os destinados á la enseñanza deben
ser atrac_tn·os, para lo cual es menester que
sus J?águias coi1tengan lo más placentero y
accesible del saber y ele la ciencia.

*
La alegría es el bne11 tiempo del corazón
Da al a_lrna la armonía, porque es un etern¿
canto srn palabras.

�Dom~ngo 6 de Septiembre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

Domiingo 6 .de.Sep-tiembre ele 1903.

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S.S. PIO X
COPIA DEL PRIMER RETRATO QUE SE HA Hl~CHO DEL PONTÍPICE 1

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DESPUÉ::i DE SU ELECCI6N .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de SE&gt;ptiembre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 6 de Septiembre de 1903-

formas son voluptuosas como la caricia de un salvaje y se rebelan indóciles contra el dique de su sencillez inocente. Me ama
con fiereza. Me ama con fiereza, como una leona; y yo ...... lo
confieso ... ... yo la amo con fiereza también.»
Y dijo Mario:
«Mi novia es bella como Rodopisa, y hermosa como Citerea.
Su tez fina como los labios de un lirio, palidecen en 1a sien
con u~ suave tinte de violeta, se polvorea en las mrjillas de
sonrosado múrice, en la cintura se oscurece como bnjo la presión de una sierpe invisible, y en todo el cuerpo divino parece
bañada y enjugada con leche y miel.
«Su cabellera es una explosión del alba en el cielo de diciem•
bre. Su cuello es una maravilla del torno. Su seno es una almohada gemela y mórbida hecha para que Re recline sobre ella
la frente de un dios. Su mirada parece venir de otro mundo y
anunciar otras dichas, su mirada sumerge en un lago de amor
Ella se esfuma entre las nubes y se destaca en un horizonte siempre lejano. Vive en el palacio de mis sueños. La amo, y no la
tendré jamá8, porque ella no quiere que deje de amarla, al poseerla ...... ,,

MARIPOSAS.
Era un ardiente día de Primavera. Por la ventana del «chalet» en
que nos hallábamos, veíamos, á la izquierda, el ancho camino bautizado por la primera lluvia; á la derecha, un prado en flor, cortado
por arbustos y céspedes tiernos.
.
.
.
"Cna. bandada de mariposas, como un enJambre de abeJaS gigantes, surgi6 de ent~e las ftorei&gt;1 ~ibujó sobr~ el aire. diáfano ~na reu ue
mallas imperceptibles, se agito ~on la rapidez de una lluvia de estrellas, &lt;lisip6se un tanto y, reur_n fndose de ~uevo, cayeron como rendidas por la muerte, er. el cammo, á la orilla de un charco de agua
turbia.
Sosegadas quietas sobre la tierra roja, parecían pastillas de colo'
'
.
res abi"arrados
bordeando
una pa1eta cetrrna.
Abso~tas inm6viles sobre el lodo, levantaban al cielo sus alitas,
simbólicas 1de inmortalidad; sus alit:is, cubiertas de polvo tenue,
irisado de mil matices, como un rayo miará través &lt;le la neblina.
Sobre los pétalos vivientes se bosquejaban signos extraños, Jíne~s
y sombras, misteriosos hieroglíficos tornasolados de no sé qué escntura desconocida.

***

En el recinto en donde estábamos entró en agitado tumulto,
inquieto y alocado, el enjambre de mariposas.
Yo estaba melancólico y pensativo. Sobre la frente de Mario se posó una maripoi&lt;a de oro, y sobre mi frente vino á descansar, tímida y tem blorosa, una mariposa negra.

***
Dejé de contemprarlas y recorrí con la mirada el grupo &lt;le mis
amigos. Callaban por un momeilto.
Después hablaron y sus voce:s EOnoras hicieron ~ibrar en el aire
un soplo de vida humana. Hablaron los tres, sucef:'1vamente.
Yo me contenté con escuchar.
Todos eran jóvenes y bueno!:'.
Corría por sus venas la i,avia rica que da. al e8pírilu el júbilo de
vivir, &lt;le vivir y amar.
Roberto, el fornido y gallardo, hnbló de esta manera:
«Mi novia P.S elegante y afroi::a como una reina. Su blnnca frente fué hecha para cefiir diademas ó coron11R. Sus labios son IJiienos
para la sonrisa, buenos pnra. el desdén. El oro de los cahel los compite con el oro de las pupilaR, que lucen en el verdor del iris cumo
el reflejo de una estrella sobre el mar.
«Sus manos, finas y nristocráticas, parecen dos lirios ulancos, cuyos pétalos empiezan á colorenrse de rof'a.
1,Su pie es arqueado como la hoz de la luna,y su talle, flexible y cadencioso como la mú:,.ica de un vals.
,,Su majestuosa figura se proyecta soure orientale!'\ tapices y regias alfombras y rnmultiplica en biselados cristales &lt;le Venecia. Vive
en un palacio, y cuando sale, hasta las flores recién abiertas palidecen de enYidia.
:,l\1e quiere, porque entre todos sns adoradores, yo soy quien la amo
meno!".»
Andrés repuso:
«Mi novia es modeeta como una silvestre clavellina. Su tez es tri-

Agosto, 1903.

FERNANDO DE ZAYAS.

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P!o X bendiciendo al mundo católh'o desde la "loggia" de San Pedro
después de su elecc16n.

gueíia como el ocaAo, su boca es una fruta roja abierta por rl pico de
un pájaro, sus cabellos son ele negro mate como la leña del horno recién quemado, flUS ojus son oscuros y brillantes, como negras uva!'.
Sus manos, pequeñas y toscas como las de una pescadora siciliana. Sus

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Sr. Gral. D. RosaJino Martinez.

NOTA MILITAR
Por licencia concedida al señor GP1wral Don Jesú~ Alonso
Flor~s, Comand11nte Militar de la Plnzn, se ha hecho cnri;to de
este 1m~ortan!e p~w~to el señor General Don Romlino Martíiwz,
que hacia algun tiempo se encontraba nl frent~ de la de \Tpracruz.
El señor _General Martínrz, cuyo rrtr11to damos á conocer, es
uno d_e los Jefes más ameritados del Ejército cuenta con treinta Y c1~co años de servicios prei;tados al paü,,' lo mismo en épocas aCiagas qu~ en la era de paz que atravesamoi:i, y posee,
en_tre otras cualidades, la de ser en extremo celoso del cumplimiento de sus deberes.
Interinamente substituye aJ Feilor General Martínez en
Veracruz, el Jefe del 17&lt;? Batallón, Coronel Joaquín I\Iaass.'

conducido en la tilla geatatorla al trono pontltlc&amp;l.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Septiembre de 1903-

EL MUNDO ILUSTRADO

Do:nf.ngo 6 de Septiembre lle 1903-

ta fiesta '1t los Remt'1ios.
En lüs Remedios, punto cercano á San Bartolo Naucálpam, se efectuó el día primero hi
solemne función religiosa que anualmente organiza el cura del Santuario allí establecido
y á la cual concurren numerosísimos fieles d~
todos los pueblos vecinos.
La presencia del Sr. Arzobispo Alarc6n, en

El Santuario, que actua_lmente se encuentra
en reparación y que será decora~o con buenas
pinturas al óleo, estaba matenalmente henchido de devotos.
En cuanto á la verbena, pocas veces como
ahora ee habrá visto tan animada. Los «puestos» de golosinas y las ((fondas» al aire libr~,
Re contaban por centenarPs, y l~ concurrencia
era numerosísima. En el exterior del templo
había grupos de "danzantes» que, por lo ex-

más notable después del Santuario, que existe en el lugdr. La arquería de este acueducto,
que se eleva en algunos puntos á más de veinte metros, está dividida en secciones, levantándose en cada una de éstas una elevada torre
de piedra, desdela cual los indígenas encargados de la vigilancia de la obra, pueden observar cualquier obstá'!ulo ó desperfec~o que entorpezca el curso de las aguas. De~rle las torres, hechas á semPjanza de la de Babel, ~e

~--.........
....
.......
... .

~--~~~,.,.

..

los Remedios, hizo que en esta vez las fiestas
revistieran una solemnidad extraordinaria,
pues tanto la misa como la procesión que recorrió el atrio del templo, resultaron verdaderamente lucidas. Una buena orquesta tocó en
la función, mientras en las afueras del Santuario, una banda formada por más de cuarenta indígenas, amenizaba la verbena popular.

traño de su indumentaria, llamaban la atención de todos. Los fuegos artificiales, que son
de rigor en estas fiestas, contribuyeron á mantener la animación y el entusiasmo entre la
muchedumbre.

domina perfectamente el panorama de San
Bartolo.

*

La razón y la conciencia no solamente guían
nuestros juicios y nuestras a::ciones, sino que
son también los medios más seguros para adquirir y poseer la verdad.

Entre las fotograf&lt;as que publicamos, figura la del acueducto de los Remedios, la obra

Elecciones de Gobernador en Colima
El sr. tic. D. Enriqut o. dt la madlid.
La Cámara Legislativa de Colima acaba de
aprobar la elección de Gobernador Constitucional del mismo Estado, recaída en la persona del señor Lic. Enrique O. de la Madrid,
quien deberá funcionar durante el período legal que, conforme á la Constitución particular de aquella entidad federativa, comenzará el día 1? del próximo entrante mes de noviembre y concluirá el 31 de octubre del año
de 1907.
El señor Lic. de la Madrid, joven é ilustrado, encarna las aspiraciones más elevadas de
los colimenses, quienes esperan que su gobierno sea fecundo en bienes para aquel Estado.
Colimense de nacimiento, el señor Lic. de la
Madrid profesa naturalmente acendrado cariño para la tierra que lo vió nacer; y esta cualidad, unida á sus relevantes virtudes cívicas
y privadas, de que tantas veces ha dado evi-

Instantáneas de la tiesta de los Remedios, y vista del acueducto.

dentes pruebas, han hecho que desde el momento en que se iniciaron trabajos electorales en favor de su candidatura, tales trabajos
fueran secundados por todos sus conterráneos
con el mayor entusiasmo, de tal manera que
su elección ha sido unánime.
En su carrera pública, el señor Lic. de la
Madrid se ha distinguido honrosa y brillantemente. Dese,mpeñó por varios años el importante puesto de Juez Federal de Distrito, la
Magistratura y Presidencia del Supremo Tribunal de Justic;a y la Diputación, en aquel
Estado, habiendo sido también electo Diputado propietario al Congreso General. Como
Abogado, su figura es una de las más notables
del foro coJimense.

*
Al fallecimiento del distinguido gobernante
señor Coronel Don Francisco Santa Cruz, el
señor Lic. de la Madrid, mie'llbro á la sazón
de la Asamblea Legislativa de Colima, fué
11ombrado por ésta Gobernador interino; en,.
cargo que comenzó á desempeñar desde luego
con el mejor acierto y honradez, ajustando

siempre sus procedimientos de gobernante á
la justicia y á la ley; por cuya razón el pueblo
de Colima, satisfecho de su administración
lo aclamó su candidato para el período cons~
titucional de 1903-1907, obteniéndose un resul..
tado de tal manera satisfactorio en las elecciones secundarias, verificadas últimamente que
s~ c~ndidatura se vi6 favorecida por la 'unamm1dad _absoluta de los votos emitidos por
los ~o~eg10s electorales de los Distritos en que
se d1v1de aquel Estado para la práctica de dichas elecciones.
Finalmente, el señor Lic. de la Madrid es
muy querido de todos sus gobernados para
quienes es afable y justiciero sin distinción
pudiendo decirse de él que «es el primero e~
el corazón de sus conciudadanos.,i
Es indudable que el Estado de Colima bajo la administración del sefior Lic. de la' Madrid, realizará muy grandes progresos.

�Domingo 6 de Septiembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

adoraban al Niño Jesús en el establo de Belén.)

tra9tdia dt Ensutño.
[Han dejado abierta la casa y parece abandonada .... El niño duerme fuera, en la paz de la
tarde que agoniza, bajo el emparrado de la vid.
Sentada en el umbral, una vieja mue\Te la cuna
con el píe, mientras sus d€'dos arrugados hacen
girar el huso de la rueca. Hila la vieja, copo tras
copo, el hilo moreno de su campo. Tiene cien
años, el cabello plateado, los ojos faltos de vista, la barbeta temblorosa. 3
La abuela.-¡Cuántos trabajos nos aguardan en este mundo! Siete hijos tuve, y mis
mano!'! tuvieron que coser siete mortajas ..... .
Los hijos me fueron dados para que conociese las penas de criarlos, y luego, uno á uno,
me los quitó la muerte cuando podían ser ayuda de mis años. Estos tristes ojos aún no se
cansan de llorarlos. ¡Eran siete reyes mozos y
gentiles!. ..... Sus viudas volvieron á casarse,
y por detrás de mi puerta vi pasar el cortejo
de sus segundas bodas, y por delante de mi
puerta vi pasar después los alegres bautizos ...
¡Ah! Solamente el corro de mis nietos se deshojó como una rosa de mayo ...... ¡Y eran tantos, que mis dedos se cansaban hilando día y
noche sus pañales!...... A todos los llevaron
por ese camino donde cantan los sapos r el
ruiseñor. ¡Cuánto han llorado mis ojos! Queaé ciega viendo pasar sus blancas cajas deángeles. ¡Cuánto han llorado mis ojos y cuánto
tienen todavía que llorar! Hace tres noches
que aúllan los perros á mi puerta. Yo esperaba que la muerte me dejase este nieto pequeño, y también llega por él. ..... ¡Era, entre todos, el que más quería!. ..... Cuando enterraron á su padre, aún no era nacido; cuando
enterraron á su madre, aún no era bautizado ...
¡ Por eso era, entre todos, el que más quería!. ..
Ibale criando con cientos de trabajos. Tuve
una oveja blanca que le servía de nodriza, pero la comieron loR lobos en el monte...... ¡Y
el nieto mío se marchita como una flor! ¡Y el
nieto mío se muere lenta, lentamente, como
las pobres estrellas, que no pueden contemplar el amanecer!
(La vieja llora y el niño se despierto. La vieja
se inclina. sollozando sobre la. cuna, y con las
manos temblorosas la recorre á tientas, buscando dónde está la cabecera. Al fin se incorpora

con el niño en brazos; le oprime contra el seno,
árido y muerto, y lloran hilo á hilo sus ojos ciegos: con las lágrimas detenidas en el surco venerable de las arrugas. canta por ver de acallarle. Canta la abuela una. antigua tonadilla. Al
oírla se detienen en el camino tres doncellas que
vuelven del río, cansadas de lavar y tender, de
sol á sol, las ricas ambas de hilo de Arabia.
Son tres hermanas, azafatas en los palacios del
rey: la mayor se llamaAndara, la mediana.Isabela, la pequeña Ala.dina.)
La mayor.-¡Pobre abuela, canta para matar su penal
La mediana.-¡Canta siempre que llora el
niño!
La pequeña.-¿Sabéis vosotras por qué llora el niño? ...... Aquella oveja blanca que !e
criaba se extravi6 en el monte, y por eso llora
el niño ......
Las dos hermanas.
(í .
-¿Tú le has visto? ...
¿Cuándo fué que le has
1,
visto?
La pequeña. --Al al 1,.._
manecer le vi dormido en la cuna. ll:~tá
más blanco que la espuma del río donde
nosotros lavarnos. Me
parecía que mis manos al tocarle se llevaban al~o ele su vida,
como si fuese un aroma que las santificase.
Las dos hermana~:
-Ahora al pasar nos detendremos á besarle.
La pequefía.-¿Y qué di.remos cuando nos
interrogue la abuela?....... A mí me dió una
tela hilada y teFda por sus m~nos para. que la
lavase, y al moJarla se la llevo la corriente....
La mediana.- A mí me dió un lenzuelo de
la cuna, y al tenderlo al sol, se lo llevó el viento ........ .
La mayor. -A mí medió una madeja de lino, y al recogerla del zarzal donde la había
puesto á secar, u:1 pájaro negro se la llevó en
el pico .... ..

El pastor.-Ya se pone el sol. ¿Por qué no
entras en la casa con tu nieto!
La abuela.-Der,tro de la casa anda la muerte...... ¿No la sientes batir las puertas?
El past0r.-Es el viento que viene con la
noche ........ .
La abuela.-¡Ah!. ..... Tú piensas que es el
viento!. ..... ¡Es la muerte!. .....
El pastor.-¿La oveja no ha parecido?
La abuela.-La oveja no ha parecido, niparecerá ........ .
El pastor. -Mis zagales la buscaron dos días
enteros ...... Se han cansado ellos y los canes ........ .
La abuela.-¡Y el lobo ríe en su cubil! ......
El pastor.-Yo también me cansé buscándola.
La abuela.-¡ Y todos nos cansaremos!. .....
Solamente el niño seguirá llamándola en su
lloro, y seguirá, y seguirá.. .......
El pastor. -Yo escogeré en mi rebaño una
oveja mansa.
La abuela.-Ko la hallarás. Las ovejas mansas las r.omen los lobos.
El pastor. -Mi rebafio tiene tres canes vigilantes. Cuando yo vuelva del monte, le ofreceré al niño una oveja con su cordero blanco.
La abuela.-¡Ahl ¡Cuánto temía que la esperanza llegase y se cobijara en mi corazón
como un nido viejo abandonado bajo el alar!. ..
El pastor.-La esperanza es un pájaro que
va cantando por todos los corazones.
La abuela.-Soy una vobre desvalida, pero mientras
conservasen tiento mis dedos, hilarán paro tu regalo
cuanta lana diere la oveja.
¡Pero no vivirá el nieto mío!
. ..... Hace ya tres días desde
que aúllan los perros; cuando le alzo de la cuna, siento

La abuela.-¿Habéis dicho que no duerme?
Las niñas.-Tiene los ojos abiertos ... Parece que mira una cosa que no se ve ....... . .
La abue!a.-¡Una cosa que no se ve!. .. ¡Es
la otra vida!. ...... .
Las niñas.~Se sonríe y cierra los ojos ......
La abuela. -Con ellos cerrados seguirá viendo lo mismo que antes veía. Es una alma blanca la que mira.
Las niñai;,.-¡Se sonríe!. .. ¿Por qué se sonríe con los ojos cerrados?
La abuela.--So~ríe á los ángeles.

Do!ll1ngo 6 de Septiembre :le 190:!.
de sol que se abría sobre la noche... ¡Eras_ tú
como un cirio de blanca cera en esta capilla
obscura de mi alma!. ...... ¡Vuélveme al nieto
mío, muerte negra!. ...... ¡Vuélveme al nieto
mío!.. ....
[La a.huela, con los brazos extendidos, entra
en la casa desierta., seguida. de la. oveja .... Bajo
el techado resuenan sus gritos .... Y el viento
anda á batir las puertas ... )
R. DEL VALLE-lNCLAN.

(Una ráfaga de viento pasa sobre las sueltas
cabelleras, sin ondularlas. Es un viento frío que
hace llorar los ojos de la abuela. El nieto permanece inmóvil en la cuna.. Las niñas se alejan,
pálidas y miedosas, lentamente, en silencio, cogidas de la mano.)
La abuela.-¿Dónde estáis? ... Decidme, ¿se
sonríe aún?
Las niñas.-No, ya no se sonríe .. . . : ....
La abuela.-¿Dónde estáis?
Las niñas.-Nos vamos ya ..... .

[Se sueltan las manos y huyen. A lo lejos suena. una esquila. La abuela se encorva escuchan-

DE EDMUNDO DE AMICIS
€1 tuoro dt la viuda.
¡Helo allí! Vuelve mi ángel de la escuela
con sus libros pequefi•&gt;S bajo el brazo;
en el balcón lo espera mi regazo:
ya me ha visto, sonríe, un beso anhela.
Hijo mío, ven presto, corre, vuela,
parece que hace un año no te abrazo;
no lloro unida á ti por este lazo,
mas cuando faltas tú, ¡quién me consuela!
Ven, que te estreche, que te estreche ahora
contra mí, pobre huérfano; es testigo
el cielo del amor que me devora.
Deja seque en tu pelo rubicundo
mis lágrimas, hermano, hijo, amigo,
¡mi 6nica alegría de este mundo!

---....,.....---r:-

il:IOVtd, btSOS!
Lloved, i;,í, dolorosos, caed ardientes,
dulces, solemnes, tristes, del~rantes,
en los héroes que están agonizantes
sobre mártires, sabios y valientes. '

La pequeña.-¡Yo no sé qué la diremos!. ..
La mediana. - Yo tampoco, hermana mía.
La mayor. - Pa~aremos en silencio. Como
está ciega. no puede vernos.
La mediana. -Su oído conoce las pisadas.
La mayor. -Las apagaremos en la hierba.
La pequeiia.-Sus ojos adivinan las eombras.
La mayor.-Iloy están cansados de llorar.
La mediana. -Vamos, pues, todo por la orilla del camino, que es donde la hierba está
crecida.

Sobre los parvulillos inocentes,
en las manos de viejos vacilantes
en los labios purísimos ele aman~s
y de los moribundos en las frentes.'
Caed santos en todas las virtudes,
en el dolor que la palabra vela,
sobre cunas, y al par, sobre ataúdes.
¡Besos, caed! Omnipotente arcana
melodía que enjuga y que consuela
el llanto eterno de la raza humana.

(Las tres berma.nas, Andara, Isabela y Ala.dina, van en silencio andando por la orilla del ca-

€1 duafío.
batir sus alas de ángel como si quisiese aprenderá volar ..... .

,r~\~

........... \ \ 1

(Vuelve á llorar el niño, pero con un vagido
vez más débil y desconsolado; vuelve su
abuela á mecerle con la antigua tonadilla. El
pastor se aleja lentamente, pasa por un campo
verde, donde están jugando á la. rueda .... Canta el corro infantil la misma tonadilla que la
nbuela; al deshacerse, unas niñas, con la falda
_ena de fi?res, se acercan á la vieja, que no las
si~mte, y sigue meciendo á su nieto. Las niñas se
miran en silencio y se sonríen. La abuela deja
de cantar y acuesta al niño en la cuna.)

cada

Las niñas. -¿Se ha dormido abuela?
La abuela.-Sí, se ha dormido.
d Las niñas.-1Qué blanco está!... .. ¡Pero no
uerme, abuela! ........ .

m_ino. La vieja lev11.nta un momento los ojos sin
vista; después sigue meciendo v cantando al niño. Las tres hermanas, cuando han pasado vuelven la cabeza. Se alejan y desaparecen,' unas
tras o.tra, en la revuelta. Alla, por la falda de
la colina, asoma un pastor. Camina despacio, y
al andar se apoya en el cayado. Es muy ancia.•
no, vestido todo de pieles, con la barba nevada.
Y solemne. Parece uno de aquellos pastores que

do .... Es la oveja familiar que vuelve para que
mame el niño. Llega. como el don de un rey mago: con las ubres llenas de bien. Reconoce los
lugares y se a.cerca con dulce balidv. Trae el vellón peinado por los tojos y las zarzas del monte. La viE'ja extienC:1e sobre la cuna las manos .
para levantar al mño. ¡Pero las pobres manos
las manos anugadas, temblonas y seniles ha~
llan que el niño está yerto.)
'
La abuela. - ¡Ya me has &lt;lejaclo, nieto mío!
¡Qué sola me has dejado! ¡Oh! ¿Por qué tu
alma de ángel no puso un beso en mi boca y
se llevó mi alma cargada de penas? ... Eras tú
corno_ un ramo de blancas rosas en esta capilla triste de mi vida... Si me tendías los brazos, eran las alas inocentes de los ruiseñores
que cantan en el cielo á los Santos Patriarcas·
si me besaba tu boca, era una ventana llen~

¿Recuerdas cuando al pie de los cipreses
de una bella mañana á los albores
'
nos hicimos de bravos los honores'
sacudiéndonos cien y cien reveses?
, ~os dieron centinela, muy corteses,
n. nuestro alrededor cuatro señores

.
. 'entre flores,
y ei;p1aron
ele leJos
algunos aldeanos milaneses.

'

Alegre estaba el alba y la campiña ·
la l_u~11bre que lucía én nuestros ojos'
trn1c1onaba el encono de la rifia;
Mas, necios y cobardes no cesamos
de fingir con la espada mil enojos,
hasta que en sangre, al fin, nos sal picarnos.
(Traducción de Manuel S. Pichar&lt;.10. )

�Et

CONflDfNCIAS

Jlño X-tomo n-núm. 11

MUNDO ILUSTRADO
mtx1co, Stptitmbrt u dt 1901.

Cierente: LUIS Rtns SPINDOLA

Director: LIC. RAl'AIL RtYfS SPINDOLA.

EA usted franco. ¿Cree usted i:unceramente que su salud es buena? ¿Tiene 1a
profunda convicción de que cumple de una mar.era regular é irreprochable
con todas las funciones que por su salud, ocupación ó estado, le ha conferido
la naturaleza? ¿No ha sentido jamás ninguna molestia que perturbe sus aptitudes? Reflexione seriamente sobre esto, pues en infinidad de ocasiones no dará u8 ted importancia á muchos pequeños síntomas, que pueden ser fecunda-

,

mente de graves resultados.
Usted sabe que muchas enfermedades, sobre todo las que obran por consunción de una manera lenta, tienen ~~mejantes,sino iguales,los primeroi:: síntomas,
.1e. tal

S.bKrlpci6n measa1I for•au S1.50
ldem,
ldem. H la c1pilll $1.JS

modo, que la

Anemia, Tuberculosis,
Neurastenia, etc.
son difíciles de diagnosticar en sus principios.
Comunes á estas enfermedades son una variedad de síntomas molestos que seguramente habrá ueted sentido alguna vez ó cuando
menos en parte.
El imsomnio, la jaquecas frecuentes, los puntos negros que flotan ante la vista, la inapetencia, sensación de pesadez y malestar al levantarse, torpeza en los movimientos, suefío ó pereza inmotiYados mal humor, desarreglo en las digestestiones, falta ó pérdida de la memoria, imposibilidad para dedicarse á los asuntos que requieren intervención de la inteligencia, dolores vagos sin causa aparente, debilitamiento ó pérdida de las funciones sexuales, etc.
Todo este cuadro de síntomas, unidos á otros much 0 s que sería largo enumerar, puede decirse que forman el cuadro clínico de la mayor parte de las enfermedades consuntivas, sumamente extendidas y tanto más graves, cuanto que con su insidioso principio, pasan en
la mayoría de los casos inadvertidos y sólo manifiestan sus perniciosos efectos, cuando han hecho progresos formidables que si no imposible es muy difícil detener.
Probablemente usted habrá sentido algunos de estos achaques á los que quizá no habrá dado importancia, pues en algunos casos la
Naturaleza triunfa y la huella que dejan es tan lijera que nadie se preocupa por sus resultados.
Convendrá usted, pues esto es indudable, que repetidos estos desequilibrios orgánicos, poco á poco minan su salud, y cuando usted
justamente alarmado desea recobrar esa salud, ó no puede conseguirlo, ó si llega á lograrlo, es solamente á costa de grandes y laboriosos
sacrificios.
Si al primer achaque, á la primera molestia, ustrd, como hombre pensador se preocupa de su. estado y desea verse libre de funestas consecuencias, recuerde lo que á este respecto dicen los médicos más afamados. Torne sin pérdida de tiempo el

Del Doctor

LATOUR BAUMETZ,
que sin ~olesti~ ~e !lingú~ género, devolverá á su organismo_ e~ ~ompleto vigor y la plena salud que había perdido.
Temendo facil remedio todos los males que forman el prmc1p10 de las variadas enferdades á que está sujeta la Naturaleza humana,
en lamano de usted está el arma que debe servir para combatirlas; cúlpese á sí mismo si no aprovecha la oportunidad de hacerlo.
No siendo el

Vino de San Ger01án
una prepaaci6n
empírica, . sino que está ajustada
á. los más rigurosos principios &lt;le la cienci·a y que h a s1"do no solamen.t e a pro bad a smo
·
.
.
prescrita por los más emmefites .y conocidos médicos, puede ueted tamarla sin temor, recomen d arl a á sus amigos,
·
d ar1a a, su fami·¡·ia
con absoluta confianza dvnde qmera que haya un dolor que aliviar ó una 1mferrnedad que combatir.

DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS Y BOTICAS
Stñor 0tntral Don Porfirio Díaz,
Pmldttttt dt lil ~tpúbllc,.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Teósofos de Madrás</name>
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