<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="3840" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/3840?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T16:25:55-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2484">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3840/El_Mundo_Ilustrado._1903._Ano_10._Tomo_2._No._11._Septiembre_13._Para_el_hogar.pdf</src>
      <authentication>e47196a6eb730200ee32799c8f7965ad</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="117664">
                  <text>Domingo 13 de Septiembre -de 1903.
rOiales tan numerosos, no lo niego; pero, seguramente, no hay otra
en que el culto á nuestra leyenda
baya da.do tan buenos resultados.
-¿.Qué resultados?
El rector se inclinó hacia nosotros, y como aún quedaba sidra
0;ora.da en el fondo del jarro, la ver·
tió_ en los vasos y continuó en voz
baJa.:
-Lo bonito de las leyendas es
que se prestan á toda clase de interpretaciones ... para los que creen
en ellas. Mis feligreses la han tomado al revés.-¿Al revés?-preguntamos.-Sí; aparentan creer que
el mal muchacho no murió por la
mue:te del rosal, sino que el rosal
~ur1ó por su mu~rte sin descendencia., solo y arrumado-menos que
na.da, como dijo su padre. Y para
que los rosa.les vivan á toda. costa
no ha.y, buenos seffores, escuche¿
esta. maravilla, ¡pues en esto sola.mente ha.y maravilla!. . .. y es que
desde hace diez áí'los, que yo sepa
. . . . no ha.y aquí ni una. solterona.
que ha.ya quedado para vestirimágenes, como decimos nosotros, ni
un solterón . . . . ¿comprenden ustedes? en la aldea de las rosas aldea
única., convengan en ello a.b~ra que
comprenden la sonrisa. del cochero
que les ha traído y de Francisca. su
prometida. .. ..
-¡Eh!-dijo uno de nosotros e~ preciso enviar la receta. á M.
P10t.
Pero sea que el buen rector ignorase lo que la. imaginación del ilustre senador tiene de pueril y a.gra.d a.ble á !a. vez, sea que creyera. ha.her explica.do clara.mente la origi·
na.lida.d de su aldea, semejante, sin
embargo, á todas las aldeas del territorio normando, se levantó y se
despidió de nosotros con a.grada.ble afabilidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

TÚ Y Y O.

1:º

vivo entre sombras
y tu entre esplendores· '
yo tengo dolores
'
tú tienes placer. '
A ti te acarician
ensueí'los de gloria
á mí la memoria '
me ofusca el pesar.

,Y? vivo gimiendo,
tu vives contenta,
yo soy la tormenta.,
la calma eres tú.
Tú eres el ritmo
de vt&gt;rso armonioso;
yo soy el sollozo
de intenso dolor.
fume; los egipcios eran extra.ordinariamente aficiona.dos á toda
suerte de prepara.dos olorosos y contaban entre sus sacerdotes
con hábiles confeccionadores de tales compuestos; los hebreos
cultiva.ron á su vez esta industria., que importa.ron de Egipto; de
los cartagineses y fenicios sabemos que traficaban también en
perfumería; y, por fin, entre los griegos y los romanos llegó á
ser cosa corriente el empleo de grasas y aceites aromáticos para
ungirse el cuerpo, y el uso de toda clase de menjurges olorosos.
En cambio, en la Europa de la Edad Media fué, en general,
escaso el uso de perfumes; pero éste fué creciendo luego paulatinamente, basta alcanzar gran boga en el siglo XVIII, especialmente en Francia, donde goza.ron de grande estima las pieles de
España para la fabricación de guantes, bolsas y otros
objetos, y donde se dictaron numerosas ordenanzas relacionadas con la industl'ia. de cueros perfumados. Desde entonces ha habido en esto, como en todo, sus corresponJientes modas, no sólo en la elección de los perfumes, sino en su mayor ó menor consumo: pero, en conjunto, éste se ha ido generalizando de día en ~ía Y
mantiene una importantísima industria en Francia., en
Inglaterra., que se distingue por la finura de sus productos, en Alemania, en Rusia, y basta en España, donde
la producción, en estos últimos años, ha aumentado
considerablemente.
Las substancias aromáticas propia.mente dichas proceden, en su mayor parte, del reino vegetal, por más que
algunas, como el almizcle, se deriven de la secreción de
un animal, y por más que en la industria. de la perfumería se utilicen á veces substancias, por cierto nada limpias, de ratones ú otros animales, para obtener determi-

Yo soy hoja seca,
tú lirio entreabierto
yo soy el desierto, '
el o a.si eres tú.

A mí ya me cansa,
me pesa la vida,
y á ti te convida
la tuya á gozar.

Olt11ar10 u. Jladradt.

Detrás de las cortinillas de in·
rlia.na. se dibujó su silueta. sobre el
fondo de la ba.18a comunal. Y en
la sala gi::a.nde, fresca y si!fmciosa,
permanecimos nosotros, calla.dos
como baffados en una atmósfer~
de paz y de quietud.
Nos faltaban recorrer tres kilómetros á ~ie para llegar á la ciu•
dad. Partimos, pero partimos con
pesar de abandonar una aldea tan

bonita, a.Idea apega.da. á la conservación dl:l una raza por una insignificante historia., á la cual los
campesinos aparentaban dar crédito sin creer en ella: la aldea en
que las leyendas florecen naturalmente, aun en el dintel de las viejas
casas de madera, como las rosas.
ALBERTO DorssrÉRE.

Tienen las mujeres
En todos los casos,
valor y denuedo;·
y nos vuelven locos
y hacen del más listo
juguete ligero.
Rompen corazones,
maltratan y hieren
sin pizca de miedo;
y al mirar las lágrimas
de los tristes ojos,
nunca sienten duelo.

-.. -! ..

LOS PERFUMES
SU EMPLEO EN LOS PUEBLOS ANTIGUOS.-AROMAS NATURALES.-LA MÚSICA DELOS PERFUMES,

.\

Ignoro, amigo lector, si eres ó no aficiona.do á los perfumes; pero de mí sé decirte que la costumbre de usar d~
ellos dentro de los debidos límites, no me parece _defecto ~i •¡.
contrariedad en la vida, y antes la reputo de cualidad envidiable y positivo beneficio.
. .
Declaro, pues, sin ambages, qi;e gusto de recrear mi_s o¡os L.:======~'I
con las bellezas del color y la línea; que ena.mor_an mi oído
las creaciones de la música y los vagos murmurios del mar
.
Y, de la selva.; que pala.deo con delicia manj_ares delica.d_os Y exquisitos vinos; que me apetece el tl\cto suavísimo del _terc1opel_o Y la
seda, y que me hechiza de igual modo un perfum':ldiscreto, piadoso
a.migo y generoso ha.lago de mi olfato.
•
.
El uso ordinario de substac.cias aromáticas resulta ser ca.si tan
antiguo como el hombre. En los pueblos primitivos las vemos empleadas en las ceremonias del culto, especialmente quemándolas
ante los altares, de donde deriva sin duda alguna la palabra. per·

na.dos matices olorosos. La química, por su parte, y
hasta a.hora con v11,riada fortuna., ha trata.do de producir perfumes, sintéticos reconstituyendo científicamente
los de tales ó cuales flores; mas de otro lado ha conseguido la. obtención de esencias artificiales que imitan las
de la grosella, el limón, la piffa y otras frutas, y que se
emplean frecuentemente en toda suerte de trabajos de
repostería, y otras muchas, como la nerolina, el terpino] ó la del salicilato de metilo ( ácido salicílico tratado por el sulfúrico en presencia de alcohol metílico],
que ha logrado ponerse en moda entre los yanquis; mas
na.da, hasta hoy día, ha conseguido igualar siquiera. la
suavidad y frescura. de los aromas na.tura.les.

***

-··-·

. --·-· -··-

... ·;~Mod11lo1 de bordados y pinturas.

6.-Bordado de punto y colecc16n de trajee para nli'loa.

Estos han sido objeto de distintas clasificaciones,
agrupándolos en diez y_ocho clases_, denominad!Ls, respectivamente, rosada, Jazmínea, violácea., almizclada.,
balsámica, ambarada., herbácea, etc., según el prototipo
de ca.da una, al que se han referido los demás tipos secundarios; pero la clasificación más nota.ble en la materia. es la que hizo Delpino en 1873.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.
Del pino, .fijándose en la atracción
ó en la repulsión que el olor de las
diversas flores inspira al hombreó
á la mayoría de los insectos, dividió aquellos olores en dos grandes
tipos: &lt;simpáticos,&gt; y los cidiopáticos&gt;, ó «antipáticos;&gt; subdividió
los primeros en 17 clases de perfumes, llamadas &lt;suaves,&gt; como la
vainilla, y en cuatro clases denominadas &lt;frutales,&gt; como la magnolia, y subdividió luego los olores idiopáticos en &lt;fétidos,&gt; como
el del ajo, y «nauseabundos,&gt; como
el de ciertas flores que despiden olor
mefítico.
No ha faltado tampoco quien en
terreno parecido haya llegado á
idear una &lt;música de los perfumes&gt;
con su correspondiente ella.ve de
sol&gt;-que empieza por &lt;fa&gt; [hortensia] y sigue &lt;mi&gt; (verbena), ere&gt;
(limón), cdo&gt; (piña], etc. ;-y su
&lt;llave de fa,&gt; uonde el &lt;re&gt; es la
vara de José, el &lt;do&gt; la rosa, el&lt;si&gt;
la canela, el da&gt; el tolú, y así sucesivamente. Supone el autor que,
con sujeción á sus &lt;solfas,&gt; pueden
obtenerse verdaderos &lt;acordes olorosos,&gt; que lo mismo suenen bien
en el tímpano, arreglados al piano,
que «den&gt; agradablemente en la pituitaria traducidos al arte de la
perfumería; y, si la cosa cuaja y e l
género prog1·esa, será de olor el día
que se nos regale con una tt'á.nscripción aromática del «Septimiuo&gt;
de Beethoven ó el «Parsifal&gt; de
Wágner.
En esfe1·a acaso más modesta,
pero desde luego más positiva, se
ha observado que, á la manera como muchas fio1·es abren más 6 menos sus cálices según la ho1·a del
día, el aroma que exhalan se hace
también más ó menus peuett-ante,
según la posición del sol; y la influencia del color de la luz es, además, en este punto tan marcada, que
ciertas flores, colocadas bajo campanas de vidrios decolo1·es, aumentan ó disminuyen en gran modo su
potencia odorí.fica. En términos generales, según los experimentos de
l!'lammarión, parece que la luz roja
es la que en mayor grado la acrecienta.
Aunque la naturaleza química del
principio aromático de las distintas flores es muy diversa en11re sí,
la naturaleza física de sus esencias
respectivas se parece bastante. En
general, éstas son siempre solubles
en alcohol y se obt,ienen, ó exprimiendo las flores por medio de una
prensa, ó por «destilación,&gt; ó por
«maceración 6 por «absorción.&gt;
Empleando el primer procedimiento el líquido obtenido contiene una
p~rte de agua y re~iduos que es
preciso depurar, valiéndose de un
filtro y dejando luego en t•eposo la
mezcla, á fin de que el aceite esencial, según sea más ó menos denso
que el agua, se deposite ene! fondo
del recipiente ó quede en la superficie con lo cual se facilita el separa~lo puro, bien por decantación,
bien por medio de apa1·atos apropiados al caso. La destilación consiste en calentar con agua dentro de
un alambique las substancias aromáticas cuya esencia se quiere recoger y se recoge, en efecto, con el
vapor del agua, que luego se liquida.
Cuando se trata de esencias que
no resisten altas temperaturas, debe recurrirse á la «maceración,&gt;
valiéndose de grasa de riñones de
buey con grasa de cerdo clarificadl\,S, ó bien de aceite de olivas, lo
cual se pone al bañomaría, en el
que se van echando las flores cuya
esencia se busca, hasta obtener la
saturación del líquido; y, esto conseguido, por medio de ciertos aparatos se separa la esencia. de la
grasa.. Por último, cuando es preciso operar en frío, se sigue un procedimiento análogo valiéndose de
aceite, parafina ó vaselina; y tratando la grasa. así perfumada. por
el alcohol, se obtienen luego espíritus aromáticos muy concentrados.
De todas sueL"tes, el agua y los demás residuos que resultan empleando estos distintos sistemas, tienen
también generalmente un valor en
el comercio, y a que conservan siempre un aroma mayor ó menor.
El rendimiento de esencia pura de
las plantas olorosas es en extremo
escaso: un kilogramo de hojas d3

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Historia que parece novela
I
Cuarenta años ha era Rosa Al varez la muchacha más linda y más
honrada del barrio de Maravillas.
Había quedado huérfana de padre y madreen temprana edad, dándole excelente educación moral y
cristiana una tía suya., que acababa de bajar también al sepulcro
cuando comienza esta narración.
Estaba, pues, sola en el mundo
la pobre doncella., sin más recursos
que su trabajo, sin másdefensaque
su propia virtud.
Esta era, empero, suficiente para
tener á raya á los ociosos y á los
libertinos, que no tardaron en per·
seguirla, viéndola. de todo punto
desampara.da.
Rosa. habitaba 11na gua.1·dil la en
un gran edificio de la calle de Fuen·
carral, cuyo primer piso servía. de
vivienda á un personaje político
importante,siendo ayuda de cámara
suyo un mucha.cho de cortos año$,
pero de arrogante figura, llamado
Leonardo Sánchez.
Los dos vecinos se encontraban
frecuentemente en el portal y en la
escalera, cambiando pdmero un sa.ludo, después algunas pal abra,;
más tarde conversación detenida,
en la que el mancebo acabó por declararle sus sentimientos, no mal
acogidos por la humilde planch11.dora-porque éste era el oficio de
la huédana, aprendido de su tía,
qPe debía á él sus únicos medios de
subsistencia, y lo enseñó cuidadosamente á la. querida sobrina.
Conse.rvó, pues, Rosa la par1·0quia de la difunta, y la aumentó
algo, merced á la perfección con
que desempeñaba el trabajo, siendo igualmente hábil para las ca.mi·
sas masculinas que para los cuellos, mangas y demás adornos femeninos.
Un día con otro ganaba Rosa
hasta dos pesetas, siendo lo suficieute para todas sus necesidades,
y hasta para a.horrar un par de duros al mes.
Leonardo era también listo y formal, habiendo conseguido el afecto
de su amo, exministro de Fomento, y aspiranoo á un gran destiuo
en la Isla de Cuba, donde se prowet(a hacer un buen capital en poco tiempo.
No tardó en ver re&gt;1.lizados sus
deseos, y entonces exigió desu ayu-

da de cámara que le acompañase á
la H;a_bana, puesto que carecía de
fa.milla y estaba. satisfecho de la
actividad y diligencia del sirviente.
-Al]( te proporci0naré un destinillo; tú eres trabajador y juicio.so,
y en pocos años, en pocos meses,
habrás hecho algunos ahorros que
te permitirán, al regresar á España, hacer una vida cómoda é independiente.
Leonardo participó á Rosa las
proposiciones de su amo, manifestándose dispuesto á aceptarlas.
Rosa lloró mucho; pero su entendimiento y su conciencia la inducían á no oponerse á los planes del
que le había jura.do amor eterno.
-Un par de años se pasan pronto -decía aquél por:,. consolarla:estoy tan seguro de tu constancia,
de tu fidelidad, como tú puedes estarlo de las mías.
El señor me aprPcia mucho y
cumplit-á cuanto me ha prometido;
y al cabo de ese tiempo vol veré de
Amédca. con un capitalito que nos
permitirá establecer un comercio
cualquiera y vivir con cierto des·
ahogo.

Domingo 13 de Septiembre de 1903.

mil reales-decía,-regresaré á Es·
paña y nos casaremos.&gt;
Pero ¡a.y! tantas y tan risueñas
esperanzas se desvanecieron trágicamente: la horrible fiebre amarilla, que tantas víctimas hace eü
aquellas regiones, dejó sin vida en
breve plazo á D. Luis de :Mendoza;
y faltándole su protección, no tardó en ser despojado de su modesto
empleo el iü.feliz Leonardo.
Encontróse éste en un país extra·
ño, sin relaciones, sin más recursos
que sus quinientas pesetas, cuya
mayor parte emplearía en los gastos del regreso á Madrid.
La situación sería entonces la
misma de antes: tornaría á buscar
acomodo; á vivir con un salario
mezquino, que no le permitiría. lle·
var á cabo sus deseos.
Después dereflexiona.rmucho, tomó una resolución difinitiva: la de
permanecer algún tiempo en América; tratar de hacer fortuna, i.JI{
donde esto parece tan fácil.

II
Rosa no se atrevió á resistir á
los deseos, á la voluatad de su novio; viéndole ausentarse llena de
ama.1·gura. aunque con plena confianza en sus promesas y ju1·amentos.
Consolába.nla las epístolas de
Leonardo, quien desde el principio
la es(lribía todos los correos.
Pronto supo que D. Luis de Mendoza, el amo de aquél, había cumplido fielmente lo ofrecido: el ayuda de cámara., siu dejar de serlo,
desempeñaba las funciones de ordenanza en la oficina de su señor,
disfrutando un sueldo regular, cuya mayor parte depositaba en Ca·
Ja de Ahorros: al cabo de pocos
meses, éstos representa.bao Ia suma
de quinientas pesetas.
«En cuanto tenga. siquiera veinte

Sus tentativas fueron infructuosas: sin amigos, sin pro!Rctores, no
consiguió nada, gastando en pocos
meses sus misera.bles economías.
Vióse obligado á ponerse :í servir de nuevo, no renunciando por
eso á la esperanza de obtener ventajosa colocación eu alguna oficina
ó en un ingeaio.
Mientras tanto Rosa. continuaba
planchando, sin desconfiar un mo·
mento de ver realiza.do el sueño
acariciado por los dos.
Las cartas de Leonardo veuían á
menudo á destruir sus ilusiones y
á hacerla derramar abundantes lágrimas: de nada le servían su asiduillad ni su honradez; de nada. los
buenos servicios que prestaba á sus
amos: éstos, por esta causa quizá,
no querían pdvarse de ellos, y le
entretenían con promesas aunca.
cumplidas.
Así trascurrían los meses y los
años, siendo el únic'o consuelo d,;
los amantes su recíproca constancia.

III
La. correspondencia ent1 e Rosa y
Leonardo no se interrumpía: unas
veces era frecuente, otras se retrasaba.
Ya el mozo, que se iba hacienco
viejo, escribía- lleno de esperanzas,
que se convertían poco después en
ilusiones; ya hablaba de sueños
venturosos, pronto desvanecidos;
ya un la1•go silencio llenaba de inquietud á su ama.da, creyéndole
producido por algún suceso infausto, por la muerte quizás.
Pero al cabo de cierto tiempo llegaba una misiva explicando aquel
silencio, atribuyéndolo á ocupaciones perentorias, á imperiosos
deberes.
.
Rosa tenía tanta fe en el cariño
del ausente, que sus temores no se
convertían en dudtts jamás.
Entretanto continuaba su existencia al!'itada y trabajosa; felizmente
su salud no se resentía. de aquella
la.bo1· constante; babia adquirido
fama de hábil, y su parroquia aumentaba diariamente; á veces, P"·
ra. curnplit• sus compromisos, tenía
que velar hasta las altas horas de
la noche; á veces carecía de clPscanso aun los domingos.
Pero poco á poco, lentamente. iba
juntando en una hucha lo que le
sobraba. de sus gastos indisµeusables.
Porque no se permitía cosa alguna superflua; cubiertas sus modestas necec;idades, el resto lo destinaba al ponrenir.
En ocasiones se lo había escrito
á Leona1·do:

7.- Vestidos de calle y reunión:
rosa, por ejemplo, únicamente da
cuatro gramos de es.encía pura; y
a.sí se explic11. que un kilogramo de
esta esencia llegue á valer dos mil
francos; pero ha.y que tener en cuenta los muchísimos litros de «perfume&gt; que se preparan con pocos gramos de &lt;esencia&gt;.
Hasta aquí paréceme haber hablado ya bastante de la materia en
su aspecto económico, y creo que
ahora vi,,le la pena de decir algo de
su aspecto higiénico. ¿Qué nos dice
la ciencia en este punto?
Todo perfume es un excitante del
sistema nervioso, que provoca luego, naturalmente, una depresión
correlativa; su acción tiene C'ierto
parecido con el alcohol, en cuanto
acarrea en ocasiones náuseas vahidos y otras perturbaciones' nerviosas que pueden llegará ser graves, sobre todo á fuerza. de repetir-

se la causa; el aroma. dela violeta
el del lirio silvestre, el del alhelí
e~ del clavel, so!l altamente pernic10sos y constituyen verdaderas·
causas de neurostenia; pero en cambio, la mayoría de los perf~mes son
verdaderos antisépticos y en momentos d~dos pueden ejercer de eficaces tómcos para el organismo.
De aquí, pues, deduciremos lógicamente que el uso moderado de los
perfumes no puede dañarnos en circunstancias normales, mas deberemos huir de ellos siempre que su
naturaleza harto excitante ó un estado anormal de nuestro organismo así no los aconseje. Los a.tacados de mareo en el mar, por ejemplo,. notan el inusitado fenómeno de
sentir verdadera.repugnancia hacia
determina.dos aromas que momentos
antes enc~ntra.dan agr11,dables, lo
cual no deJa de ser a.Ita.mente sig•
nificati vo.

y

Perfumémonos, pues, entre el jabón, el cosmético, el agua de tocacador y los distintos preparados
olorosos que usamos á diario, y
procuremos, no sólo ca.finar,&gt; sino
mantenernos además en un discreto
cpianíssimo.&gt;
El grave peligro que hay queevitar á toda costa es que el olfato
propio, embotado por el uso, caiga
en el exceso, que es daño material
Y daño estético. Se llama perfume
á lo que acaricia. delicadamente el
olfato, y olor al que lo hiere bruscamente: un perfumees siempre bien
recibido; mas un 0101·, cuando no
ofende, cansa.
D. RODRÍGUEZ.

s.-Trajes de casa y para niños.

�Domingo 13 de Septiembre de 1903.

&lt;No te apures-le decía en sus
cartas:-si tú no consigues ahí nada; si pierdes toda probabilidad de
lograr lo que deseas, vente acá;
tengo algún dinerillo y con él podremos hacer los gastos de la boda
y buscar tú alguna colocación.&gt;
Pero á Leonardo se le había despertado la ambición.
-¡Tornará la pa.tria-pensa.bata.n pobre, tan miserable como cuando la abandoné! No se reirían todos poco de mí!
Y el amor propio era más poderoso que el amor á Rosa, y le inducía á proseguir sus estériles esfuerzos para mejorar de fortuna y de
condición.

IV
Así trancurrieron algunos años;
durante dos ó tres, la triste plan•
chadora. no tuvo siquiera el consuelo de ver los garra.patos del que
amaba cada vez con mayor ternura.
En varias ocasiones había desecha.do proposiciones de matrimonio, más ó menos ventajosas: un
za.patero bastante acomodado había pretendido su mano; el dueño
de un café muy concurrido quiso
también toma.ria. por esposa, apreciando sus dotes de laboriosidad y
recato; pero ¡faltar ella á su compromiso! ¡Casarse como no fuera
con Leonardo! Ni un solo momento le ocurrió semejante pensamiento; sería mujer del emigrado ó moriría. soltera.
En.balde sus amigas, enteradas
de lo que ocurría, después de cen ·
surar su proceder, la aconsejaban
aceptase las proposiciones de sus
dos adoradores; la joven, aunque
había cesado de serlo, rechazaba.
ta.les cónsejos, indignándose al oírlos.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Poco á poco la iglesia se fué llenando de curiosos y desocupa.dos,
atraídos por la pompa desplegada
para solemnizar la ceremonia..
-¿Quienes serán los cónyuges?
- preguntábanse unos á otros.
Los comentarios eran infinitos;
las suposiciones eran diferentes y
opuestas.
Asegut·aban unos que se trataba.
de un marqués opulentísimo, que
daba su mano á una señorita ilustre; otros suponían ser el n(lvio un
banquero muy conocido en el distrito por su caudal y su luio; en fin,
no faltaba quien pretendiese que el
futuro era un industrial famoso por
su lujo y boato.
Pero cuando á las nueve, poco
más ó menos, se abrieron las puertas y apareció la nuprial pareja,
todos quedaron atónitos, asombrados.
Los conkayentes eran dos ancianos: ella con el abundante cabello
enteramente blanco, aunque conservando el semblante restos de pe·
regrina hermosura; él enteramente
desprovisto de pelo, y llevando en
el rostro las huellas de largos trabajos y penalidades.
Los futuros esposos vestían trajes populares; pero ostentaban valiosas alhajas: ella, pendientes de
perlas y brillantes; él, gruesa cadena de reloj y magníficos botones d'e
perlas en la camisa.
Los padrinos pertenecían á la
misma clase que los novios: parecían gente rica, aunque humilde.
Pronto circularon entre los presentes los nombres de los esposos:
ella se llamaba Rosa Alvarez; él
Leonardo Sánchez; la una era plancha.dora; &lt;retirada&gt;; el otro hacía
apenas un mes que había regresado de América con un capital de
consideración, debido á haberletocado el premio grande en la lotería.
He ahí la verdad: Leonardo, á
pesar de su laboriosidad, de su
honradez, no había conseguido r;ealizar sus modestas aspiraciones,
cuandu una tarde le ocurrió tomar

9.-Abrigo con esclavina y espalderos de trajes de paseo,

un billete entero para el próximo
sorteo, creyendo volverse loco al
saber pocos días despu_és que podía cobrar cincuenta mil duros.
No pensó entonces s~no en.~rnar
á la patria; en cumplir r~hg1osamente sus promesas, sus Juramentos.
ó .
Animado de tan nobles prop sitos, hizo un viaje rápido y teliz;
llegó á. Madrid, fué en seguida á
casa. dA Rosa., y le pareció que l_a.
encontraba tan joven y tan hechicera como antes.
En el contrato matrimonial constaba que la novia tenía sesenta
años, y el que iba á ser &lt;cornoañero de su vida&gt;, cuatro más.
Imagínese si la. ce!'emonia nupcial llamaría la atención de losque
la presenciaban, y si después . se
harían comentarios svbre &lt;la. ¡uventud&gt; de ambos consortes.
Lo que sabían poquísimos era.que
debían admirar ca.so tan extraordinario de consecuencia y de formalidad, digno de servir de ejem-

plo á la generación presente, que
no se distingue por semejantes dotes y circunstancias.
RAMON DE NA VAR RETE.

Mi cariño es como un mar:
Es muy hondo y es inmenso,
A veces tiene borrascas
Y á veces está sereno.
Cada lágrima que viertes
Es cual gota de rocío,
Que va á refrescar las flores
Del jardín de mi cariño.

México, D. E., mayo 8.
La primera médica Cirujana de
la Escuela de Mé:xico, Doctora
Matilde P. Montoya, ha escrito y
firmado lo siguiente, que bi.en merece ser leído:
«En esta epoca y en este país,
en donde tanto abundan los nifios escrofulosos y débiles, difícilmente habrá un médico que
no recete todos los días la
Emulsión de Scott, que por el
aceite de bacalao y los hipofosfitos que contiene, se considera como uno de los más preciosos remedios de la terapéutica infantil.

EL TESTAMENTO

Dtl 11.mo. Sr. Jlrioblspo JttbaL
♦-

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua",
Compañia de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace pocos ~,as que se practicó la
11pertura del testamento del Ilustr1slmo Sr Arzobispo D. Patricio A. ll'eehaD
en la ciudad de Chlcago, Illlnola.
La fortuna del distinguido prelado ascendió 11 cerca de $125,000 oro americano ; y segnn el Inventarlo que se ha
publicado. los bienes que dej6 tueroo
como sigue:

V·
Ha poco más de dos meses, laparroquia del barrio de Maravillas
ofrecía un aspecto inusitado: en to•
dos los altares había luces y flores;
el mayor estaba ma.g-níficamente
ilumina.do; se iba á celebrar una
boda de rumbo, y según decían el
sacristán y los monaguillos ácuantos les preguntaban, el casamiento
era entre un hombre muy rico y
&lt;una señora&gt; muy conocida y esti·
mada.

Dos pólizas de '·La Mutua,' ' Compall!a de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas
9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,llllO oro.
Acciones en efectivo y eu
Bancos . . . . . . . . 37,000 oro.
Ent re las d1sposlclones del sef!or Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas :

Se reservan camas en Carro .Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

w. s.

F.A.RNSWORTH.-Agente General.

ta. San FPanolaoo!I llflm. B!I llllthc/oo!I

a. #.

••••••••••••••••••••••••••••••••••

A su h ermana, se!lorita Kate Feehan,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos Y $25,000
oro en. una de las pólizas de seguro:
11 la seliora Ana A. Feehan, viuda del
sef!or doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seilor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo ; 11 la Academia de San Patricio de Chicago, de la que es preceptora
su hermana Madre Marfa Catalina,
$10,000 oro' de la O.ltima póliza; ll la
escuela • 'Santa Marta'• de ensef!anza
pnl.ctica para varones, de Feehanvllle,
Illinois, que era la lnstltuc16n por la
que ml1s se Interesaba el sef!or Arzobispo, se entregaron los $4,000 restan·
tes de la O.ltlma póliza.

1.-Trajes para paseos campestres

Domingo 20 de Septiembre de 1903.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100657">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100659">
            <text>1903</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100660">
            <text>10</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100661">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100662">
            <text>11</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100663">
            <text>Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100664">
            <text>13</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="100681">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100658">
              <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 2, No 11, Septiembre 13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100665">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100666">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100667">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="100668">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="100669">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="100670">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="100671">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="100672">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100673">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100674">
              <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100675">
              <text>1903-09-13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100676">
              <text>Suplemento</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100677">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100678">
              <text>2017766</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100679">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100680">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100682">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100683">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="100684">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="108">
      <name>Abrigo</name>
    </tag>
    <tag tagId="2925">
      <name>Bordados y pinturas</name>
    </tag>
    <tag tagId="2928">
      <name>Historia que parece novela</name>
    </tag>
    <tag tagId="2924">
      <name>Perfumes</name>
    </tag>
    <tag tagId="226">
      <name>Trajes de casa</name>
    </tag>
    <tag tagId="2926">
      <name>Vestidos de calle</name>
    </tag>
    <tag tagId="2927">
      <name>Vestidos de reunión</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
