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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 18 de Octubre de 1903-

Leyenda escoces a

:-Y:ff.?;io.C::. ,,--;·c~, ~C\ _;' ::-

En otro tiempo, cuando los alegres trovadores iban de castillo en
castillo, lejos, muy lejos, en unas
islas cubiertas de peffascos vivía
un señor cuyo nombre era Mac
Dónald. Tenía gran número de servidores, sus arqueros eran temibles
y los terrazgueros que cultivaban
sus tierras ha.cíanles producir cosechas abundantes.
De entre ellos había uno conocido por Jan Du Mac Gillaspick. L argo parecerá, sin duda, el nombre,
pero nada. es, comparado con el de
su granja, llama.da Ca.rnemor e--NaTubberbrandon .

-·. .,,.,,

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.. .., .. ... .................. ....

Un día., mientr as Jan bajaba. hacia el mar disponiéndose á meterse
en su barca, se llegó á él un hombre de luengos ca.bellos y noble fisonomía..
-¿Serías tú, por ventura., Jan?le preguntó el extr anjer o.
-Efectivamente, magnífico señor,
soy Jan, colono de est a isl a..
-Y yo-su interlocutor dijo-soy
San Bra.ndón, patrón de los desdichados. Sé que tu puerta se halla
abierta de continuo par a los desgraciados; así, en r ecompensa de
tu caridad, voy á concederte un favor.
y sacando de su bolsillo una hermosa tabaquera de encina, ofreciéndola á Jan, añadió:
-Tómala; pero recuerda siempre
estas palabras: Por mucho tiempo
que transcurra, mientras l a tapa se
conserve generosamente abierta para todo el mundo, la caja estará
siempre llena; pero se vaciará muy
de prisa si la cierras á un extranjero.
Dichas estas palabras, desapareció el Santo.
Jan. lleno de alegría, corrió á l a
playa para ofrecer tab aco á todos
los mariner os y pescadores que encontrase. La maravillosa t a.baquera no menguó en lo más mínimo.
Al propio tiempo vino la felicidad
a l due!l.o de ella; á partir de aquel
día., tuvo Gillaspick tan buenas cosechas, que en dondequiera le miraban como el más rico colono de
las Hébridas.
Entre tanto, murió el viejo señor,
y, según costumbre de aquel tiempo, su hijo recorrió el señorío para
conocer sus ter razgueros. Preparó•
se Jan lo mejor que pudo para recibir á su nuevo amo. Presentóse
con todos los de su casa á Mac Dónald, se inclinó tres veces y, temblando, le ofreció la. preciosa. ta.baquera completa.mente abierta.. Al
obrar así, anda.ba. equivocado , pues
en Francia., donde se educara. el
nuevo seffor, al ofrecer tabaco á los
superiores, es costumbre presentar
la ta.baquera. cerrada; hacerlo de
otro modo, se considera como injuria.
-¿Qué significa semejante insulto?-exclamó el caballero, rojo de
ira.- ¡Mísero villa.no! ¿Te burl as
de míi' En el pecado llevarás la. penitencia.. ¡Arqueros: atad á ese
hombre de pies y manos, y sujetadle a.sí á la puerta. de su casa!
Ejecutóse la orden en seguida., á
pesar de l os lamentos del pobre colono, el cual juzgaba la. penitencia
harto dura para. ofensa. tan leve.
Sor otra parte, ¿cómo hubiera podido ofrecer la taba.quera cerrada,
habiéndole recomendado el santo
que la presentara siempre abierta?
Bien habría.querido, en descargo
suyo, conta.r la historia; sin embargo, impidióselo el temor, y las pocas palabras que balbuceara. sólo
consiguieron exasperará Mac Dónald.
E n cuanto estuvo sólo llorando
s u cuita, el desventurado vió llegar
á San Brandón.
- ¡Qué desdicha la. mía!. ... ¡Vos,
que sois tan poderoso, socorredrue!
- excl amó Jan en tono desesperado.
- Nada temas, Jan- le decía el
bienaventurado sonriendo.- Tú no
eres responsa.ble de la falta de que
se te acusa.
Y hablando así, con la punta de
los dedos el celeste persona.je tocó
las cuerdas, dejándolas rotas. Al
quedar libre, Jan frotó vigorosa-

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRA:DO

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t:raltt 4t niños y niñas

~]¡ ,•• r ::f J,

..

8.-Sombrero y gorritas para niños.
mente sus piernas doloridas y dió
gracias á su libertador, quien pronunció estas últimas pa labras:
- Oye, J A.n: tu seffor se encuentra
ahora en la granja vecina; ve á encontrarle, cuéntale la. h istoria. de la.
ta.baquer a. y haz lo que él te diga.
Aun cuando altivo, Mac Dóna.ld
era. justo. Así que oyó el extra!l.o
relato del colono, comprendió el
yerro que había padecido con respecto al pobre hombre. Hizo más
aún. &lt;Quiero- dijo á éste-reparar
mi falta. por completo; dame, pues,
la. tabaquera., y, en cambio de este
pre~ioso talis!Jl~n, te hago propietar io del dom1mo que cultivas&gt;Jan Du Ma.c Gillaspick fué manumitido, y desde entonces él y sus

No se sabetodoloquepuedecontener el baúl, modesto en apariencia, de una mujer elegante, por
ejemplo, que va de veraneo.
Sólo tiene una vaga é hipotética
rercepción el mozo de cordel que
con gemidos de angustia. lo toma.
de la cubierta del coche,_el ~mpl~ado que lo pesa con sonrisa 1rómca
y una ojeada burlona, declarando
en alta é ininteligible voz su peso
formidable, y el marido que, con la
nariz a lgo larga, va á pagar, con
un suspiro, el exorbitante exceso
de equipaje.
Lo preveía, pero no tanto. No se
prevé nunca el exceso á que llega.
una mujer elegante.
Lo preveía, porque alrededor de
ese baúl-ó de esos baúles, mejor
dicho-ha. asistido á escenas tragi·
cómicas.
Ha visto, hasta el último minuto,
á l a mucama. Pnloquecida, galopar
de una. pieza á otra, excitada por
las interrog-aciones desesperadas,
las interjecciones apremiantes y urgentes y las reprimendas de su se-ñora.
Lo preveía, porque, al sentarse
sobre la tapa, él mismo ha debido
concentrar todas sus fuerzas p&lt;1ra.
cerrarla, dispuesto á abrirlo ot ra
vez inmediatamente para que se pueda meter aún algún objeto de pri·
mera. ó de última necesidad.
Por último, todo está preparado,
como se dice en lenguaje mar ítimo.
La composición difiere naturalmente, según se trate de una excursión
de algunos días, ó de una de esas
largas ausencias que mis queridas
lrntoras conocen bien.
Combinaciones múltiples de arquitectura., han conseguido dispo ner sobre las divisiones paralelas

El tquipajt dt una tltgantt

descendientes vivieron libres en la
tierra que todavía se llama.en gaélico Carnemore - Na- Tubberbrandon.
JAIME D'ALÉS.

¡. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA

Toluca, México, agosto 30.El Redactor en Jefe del .-Boletín
de la H igiene», órgano oficial del
Consejo Superior de Salubridad
del Estado de México, Dr. Ricardo Marín, dijo de la Emulai6n
de Scott:
.,«Dondeq~era que la medicacion reconstituyente está indicada, hago uso preferente de la
Emulsión de Scott. Sus resultados han sido siempre inmediatos
y completos, sobre todo en las
enfermedades diatésicas y constitucionales. Cumplo gustoso con
un deber humanitario al recomendarla como la primera en su
clase, y con un deber de justicia
al felicitar á los sefiores Scott &amp;
Bowne por su valiosa preparación».

ADenver, ;lansas City, St. Loais, Chlcago, Kew York,

San Francisco J Los Angeles

EL TESTAMENTO

Dtl 11.110. Sr. Jfrzoblspo JttlNL
L os bienes fueron valuadoe
en $125,000
La mayor p arte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25.IXIO
c ada una, tomadas en " La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
v ida, de Nueva York.
Hace pocos u las que se practlc6 la
apertura del testamento d el Ilaltrfll•
mo Sr Arzobispo D. Patricio A. J.l'eellU
en la ciudad de Chlca~o, Illlaoll.
La fortuna del distinguido prelado ucendl6 l cerca de $125,000 oro americano ; y seg1ln el invent arlo que ee 11&amp;
publicado, los bienes que dejó tueNJII
como sigue:
Dos pólizas de " La Mu.
tua,' ' Compafffa de Se•
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, 6 aean. . $
Dividendos acumulados sobre una de las p6llzas
Otra póliza de seguro. . .
Acciones en efectivo y en
Bancos . . . . . . .

Se reservan Cl!-mas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fe,sol1 renombrados en el mundo
entero. Para precios, itmerar10s y otros informes, dirigirse á

w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.!.
la. San F,-anoleoo, #ib•• B, llll1hc/oo, a. F.

································~

}',7-,.tzl
ff. ,
y;_,'.

.l &gt;-

/' A:/
A

S,
,&gt;,

,/ z~f[:f(j?J:}·;:
, . 0{·'

50,000 oro.
9,329 oro.
14,000 oro.

37,000 oro.

Entre las &lt;tlaposlciones del sel!or Ar·
zobispo, en su teetamento, se hicieron
éstas :
A su hermana, eefforl ta Kate Feell&amp;D,
que estuvo siempre con él huta 1111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de aeraro:
l la seí'iora Ana A. Feehan, viada del
seí'ior doct or Eduardo L. Feehan, hermano del seffor Arzobispo, $25,000 oro
de ot ra de las pólizas, y $5,000 oro •
efectivo ; l la Academia de San Patrl•
clo de Chlcago, de la que es preceptora
su hermana, Madre Marta Catallll&amp;,
$10,000 oro de la 111tlma p611sa ; f. la
escuela • 'Santa Maria' • de ensellaJIA
prActlca para varones, de Feehanvlllt,
Illlnole, que era la lnstltncl6D por la
que m!l.s se interesaba el 1el!or Anoblspo, se en trecaron loe
reataa·
tee de la dltlma p61111&amp;.

Actualmente en París, todo el
mundo se prepara á salir, unos par a. los balnearios, otros á orillas
del mar, ó para viajar por Suiza,
Noruega, etc.
El asunto del equipaje es siempr e muy importante para la mujer
cuidadosa de sus trajes y de las
chucherías que lleva consigo.
Algunas personas se aficionan á
sus baúles, los cuidan, los siguen
con ojos enternecidos mientras los
peones de las estaciones los zarandean á cual má.s, y ellas no se instalan tr anquilamente en su compar timiento sino cuando han ido á
asegurarse por sí mismas de que
los queridos bultos están cuidadosamente alineados en el vagón de
equipajes.
Es, por lo demás, una precaución
muy útil, digna de recomendarse á
todas las personas que ponen el pie
en un ferrocarril.
¡Cuántas veces los empleados dejan un baúl en el andén de la estación, ó lo colocan en una línea que
no es la ver dadera!
¿Y conocéis algo más desagr adable que llegar fatigada al término
de vuestro viaje, deseosa. de repar ar el desorden que producen siem·
pr e algunas horas pasadas en ferrocarril, y oír al hombre encar ga.do de los equipajes deciros con ese
ai re estúpido y burlón, patrimonio
de todas esas gentes, en todos los
países del mundo:
-Señora, es imposible encontrar
el equipaje de usted. Se ha extraviado y no lo tendrá hasta maffana.
Eso me ha sucedido varias veces:
hablo, pues, con conocimiento de
ca.usa; estad alerta con vuestros
equipajes cuando lleguéis al andén.
No es exageración.
El cariño al aquipaje está extend ido entre las mujeres de tal modo,
que ahora es uno de los regalos que
más se ofrecen para las bodas.
Voy á daros otro consejo: ~o escojáis vosotras mismas el baul 9ue
queráis ofrecer, porque los bau!es
son objetos muy personales. Os
aseguro q ue son algo como perso-

,,,ooo

nas. Tienen su carácter, su edad,
su fisonomía. y su histori a..
Ante todo, ,:,no est á escrita su his•
toria en sus flancos en innumerables y multicolores r ótulos que los
dueffos de hoteles, ávidos de «recia.·
me,&gt; y los empleados de ferrocai:-l'il
les pegan en todas partes?
Señalan sus campañas y sus hojas de servicio.
Su fisonomía, los viajes- forman
la. juventud, pero deforman los baúles viejos- se l a. dan.
Por último, su carácter es a lgo
de particular, una. disposición, un
don na.tura! é innato que sólo conocen sus propietarios.
Los ha.y grull.ones, suáceptlbles,

insoportables, que, con un cofre
enorme .V un aire de querer tra.gar
todo, no ilig ieren casi nada. Los
ha.y dóciles, maleables, elásticos
podría decirse, que se prestan á todo, hasta. á las invas iones más exageradas, premeditadas por incons·
cientes personas que no dudan de
nada. y no conocen, en las relaciones inmutables del continente con
el contenido, límites á sus caprichos más desordenados.
Lo mismo que la naturaleza., tie·
nen honor al vacío. Con desprecio
de su salud y de su vida misma,
ciertos baúles de buena. composi·
ción hacen prodigios para. satisfa.·
cerlos.

1.-Traje de paseo y abrigo Inf antil,

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO lLUSTR.ADO

caje ó de guipur de I r landa, puest
sobre un transpareo r.e del mis a
color y guarnecida de abullonafº
de cometa.
os
Si e~ tiempo es bueno y cálido
esa misma blusa de muselina blan~
ca, bordada y forrada de tafeLán
rosa ó celeste, es verdaderamente
encantadora.
De~de los tres ó cuatro años hasta
los siete ú . ocho, se reemplaza la
~lusa america~a. coo un traje que
tiene uo corp1ilo muy p arecido á
blusa, cerrado eo la espalda y una
fal~a cuy11. forma tieoe alg~na semeJanza con las nuestras.
. Sin _embargo, esa falda se adapta
rnvariablemente al corpiño que
plegado ó fruncido, está gu~rn6Ci'.
do geoeralmente por uoa gran «collerette&gt; adornada de eocajes ó bordados.
El cioturón también es el principal oroame~to d~ este traje, sea
que no requiera sino una sencilla
banda pespuoteada. de l a misma tela que el traje, ó una c:écharpe&gt; de
seda blanda cuyo lazo cae en tiras.
Desde los doce ó trect:1 años el
traje de las niñas se inspira g;ne•
ralmente en el nuestro,con la. condición expresa de suprimir todo lo
que po&lt;.lría acentuar las proporcioues, más bien sin gracia, de esa
edad iograta.
Para todo servicio, el c:mohair&gt;
gris azul a.do ó &lt;beige&gt; es la tela
prefedda para ouestras hijitas, lo
mismo que los tejidos escoceses á
cua.dritos, la serga. azul marino, la
&lt;bure&gt;, el &lt;cheviot&gt; y el terciopelo
inglés para los trajes de ve&amp;tir de
iovieroo.
El velo plegado sol, se usa mu•
pilas de sábanas llenarán el fondo
los innumerables trajes de mañana,
del baúl.
de tarde, de noche, que forman el
El saco de piel de gama guarneguardarro~a de una elegante y lincerá la c:couchete del sleeping-car&gt;.
da señora ¡oven que hace un corto
Y ahí está la lámpara de alcohol,
viaje. La ropa blanca fina encuendispuesta para todas las necesidatra su puesto y no hablemos de ella.
des, si no se ha reemplazado por
Tampoco de los sombreros que se
muchos aparatos eléctricos, calen·
bao colocado en la caja destinada
tadora.s, tenacillas de rizari etc. ,
para ellos, de las botinas dispues·
que son la última palabra de c:contas confortablemente en el baúl del
fort&gt;
calzado,y delas sombrillas que bai;i
La electricidad también está en
ocupado su lugar en su estuche.
la lampa.rita portátil que se ha enLa valija de mimbre es siempre
cendido en el vagón para leer en el
muy cómoda y muy buscada por su
camino, con la cabeza apoyada soligereza.
bre ese cojín neumático cubierto
!"'iPero la última novedad en este
de raso c:líberty&gt;, en que el marido
género, es la &lt;americana&gt;, que se
ha empleado hace poco su último
abre á un lado como un armario,
aliento para hincharlo.
en que los trajes están colgados cóSacos di versos, destinados á múlmodamente ca.da uno de su gancho,
tiples usos, cobijas ligeras, many que frustran absolutamente, por
tas, velos y capelinas para el c:ausu estructura, los cálculos malicioto&gt;, la higiene, la elegancia, llenan
sos de los empleados, que no llegabasta el borde ese lindo baúl que
rán, según su deseo secreto, á poveis timbrado con iniciales, en esé
nerlos boca aba.jo, á zarandearlos
andén de estación, y que no pesa
en todos sentidos para producir
otra parte más de 154 kilos.
una confusión premeditada en el
arreglo.
Pero poner lo necesario eo un
***
baúl, es un juego de niños y nada
De vez en cuando creo que no ha·
interesante. Lo divertido y d ifícil
go mal en ocuparme de nuestras
comienza en lo superfluo.
hijitas, porque para ellas también
¿Qué es para. una. mujer lo super·
la moda e3 oaprichosa y cambiante.
fluo? Voy á intentar hacéroslo com· Espero, pues, que las mamás jóprender, por más que vosotras, que
ven.,s me ~gradecerán que las ponsois mujeres también, queridas lec•
ga al corrieote de lo que se hace
toras, lo habéis y a adivinado.
para las niñas.
Lo que ella quiere llevar consigo,
A pesar de la faotasía del mosi se aleja por algún tiempo, es su
mento actual que, de pies áca.beza,
preciosa atmósfera que vive á su
viste de enea.roa.do á nuestras nialrededor y la.hace vivir, que hace
ñas, ct·eo que los tejidos de colores
en cierto modo parte de sí misma,
claros son todavía los que, para la
chucherías familiares é indispensaprimera edad, debeo de preferencia.
bles, libros favoritos ó reservados,
servirnos para coofeccionar la blucojines, esos cojines que han tomasa a.merica.oa, siempre muy en bodo poco á poco la forma de su cuerga.
po y le son amigos, g1·abados preFlotaote y recta, moota.da. eo un
&lt;empiecement&gt;, en cuya parte infeferidos, etc.
Para que la pieza que la cobije alrior se eocuentra. sea un vola.ote,
gunvs días tenga un aire de habisea un encaje, se ha.ce de batista,
tación, unas sedas, unas telas, tiras
de percal, de piqué, de lanilla lige·
de encajes sacadas del baúl, vestira, de popelioa, de jacooá ó de naorán la chimenea, las mesas.
sú, segúo las oecesida.des ó las
Se encontrará el espejo en que
prefereocias.
ella acostumbra contemplarse, que
Muy seocilla eo su
es algún tanto su consejero y confiforma, puedeconverdente.
tirse eo uoa &lt;toiletLas grandes fotografías Je traete&gt; que vista mucho,
rán el recuerdo de alguien á quien
ó ser el traje de mano olvida, ni aun en viaje, y á quien
ñaoa. por excelencia,
ama bien; otras fotografías evocasegún los bordados,
rán el recuerdo de queridos ausen ·
los en e aj es ó las
tes, en los cuales piensa con freguarniciooes coo que
cuencia..
se juzgue á propósiLa guarnición de &lt;toilette&gt; salto eoriquecerla.
drá por sí sola, si se la. olvidara,
Para los juegos en
de su c:necessa.ire&gt;, y también el c:té
la c:nursery&gt;, ó fueinglés, práctico y ligero, de su cesra, en el jardío, será
ta. Las sábanas, son algo tan íntitanto más apropiada.
mo, que las _del hotel. no tocarán
cuanto menos comuna epidermis su,;ceptible.
plicada, y dejará toPor eso, con frecuencia, algunas
l

cho, lo mismo que para las perso nas mayores.
L as capelinas á lo vieja, de terciopelo con abullonados de cometa
y grupo de flores, las tocas contorneadas de forma extraña, con &lt;ruches&gt; y «pompons&gt; de muselioa. de
seda, son los toca.dos de las muy
niñ as.
Desde los tres años, el sombrero
Directorio, el &lt;caootier&gt;, soo los
sombreros que se deben preferir.
Este vera.oo se veo grandes capelinas de paja ligera guarnecidas de
&lt;muguet&gt;, de cerezas, de marga.ritas, de abullonados y de lazos de
cinta y de terciopelo, y estas capeJinas son ciertamente los tocados '
que sieota.o mejor á las niñas. Se
van á hacer de fieltro y de terciope- ;.
...◄
.
.
lo para este invieroo,
'
En cuaoto al calzado, el botín coo
·,· ~ -.,-.-.. ·
,
cordones ó el zapa.to de cuero ama~
t . ;¡: ~ -;~-:'.;:· ~:: ~
rillo, pertenecen á casi todas las
~- !"
c:toilettes&gt;, sobre todo en veraoo.
: -~
De siete ú ocho años aba.jo , el za.patito coo bridas, de vaca, cha.rol ado, parece muy indicado con el
:;.::;;~ ..
calcetín de seda oegra..
.
Para los niños de hasta siete á
ocho años, el paotalóo corto de serga azul marino, coo la camiseta de
franela blanca, guarnecida de cuello y puños de hilo blaoco, es el tr aje más práctico.
Acompailados de botines rojizos
y calcetines del mismo color, este
.f:,.?~
✓_ _~V
traje se completa coo el gran som.:.;;· .
l.
brero marioo.
-~
--~:

r

.........
,.. _

Domingo 25 de Octubre de 1903.

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--~-

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"'.

l.': ,-

'-.

~@J.t, ;, - ~- --

BARONESA LIVET.

-~-

• 't"

;-.;__

da la. libertad á los movimientos de
los oiños.
Para la salid a, en que los niños
estáo obligados á usar un traje elegante, iodicaré la blusa americana ne raso c:líberty&gt;, calada de bordado inglés ó de entredoses de eo·

Sor Marcela.
Al salir de la iglesia, antes de regresar á casa, almorzar y cambiarse de traje para emprender el camino de Lisboa, donde pasarían la
primer quincena de luna de miel,
los novios se dirigieron, en coche,
al Asilo-Escuela de párvulos. Querían despedirse de Sor Ma.rcela,
hermana de la novia .... . .. y de la
Caridad.
Cua.odu Sor Marcela entró eo el

locutorio y se abrazó á su herma•
na, el contraste fué vivo y curioso.
Cootra el burel y el algodón de ropaje y delantal, el raso blanco de
la nupcial toilette; contra la toca
almidonada y tiesa, el delicado tul
del velo y los nítidos azahares de
la corona. Las figuras contrastaban no menos que los trajes. Clara, la novi a, uoa mujerona basta,
y a algo aj amonada á los veintiséis, de protuberantes curvas y cutis encendido; Marcela, la Sor, una
criaturita delgada y menuda, uo
delicioso semblante iofantil, que
alumbraban ojos oegros de ricas
pestañas y dientes cristalinos en
una boca inocente y fresca, como
vaso lleoo de agua pura.
Excla.maciooes de asombro y alegría salían de los labios de Sor
Ma.rcela, que ala.baba y admiraba.
todo: el vestido de boda, las joyas,
la corona de azahar, el devociona-

rio de marfil, los zapatos de seda ....
-¡Jesús mío, Dios! ¡Si pareces
una imagen! ¡Ay, qué cosr.s tan
hermosas traes encima! iY tu esposo .... qué guapo está! tLa. Virgen
vaya con vosotros!
Trataba el novio de sonreír, de
chaocearse con la monjita, pero una
emocióo profuoda y mal disimulada le quitó el aplomo: sufría cruelmente. Enamorado de Marcela desde que la conoció, desde que puso
los pies en casa de los señores de
Ramos, creía.se curado de la pasión.
Habían corrido tres años ó más
desde entonces; el ingreso de Marcela en el ooviciado de las Hermanas, equivalía á la. muerte; Cla.-a
se presentaba. insinuante, coqueta,
&lt;buen partido,&gt; y Antonio se dejaba arrastrar á cortejarla, á pedir1 a, á casarse. Y ahora, vol viendo á

3.-Trajes de casa y paseo.
2,-Elejantes trages de reunión.

ver á Marcela, encootrándola tan
niffa, tao cándida, tan ideal, el corazóo le advertía: &lt;No la has olvidado, la quieres. Mentiste a l tomar
otra esposa. Esta era la destioa.da
para ti.&gt;
Mientras las dos hermanas charlaban, sentadas en el duro sofá del
locutorio, el recién casado evocaba
recuerdos. El nunca le había dicho
claro á Marcela, allá eo el siglo,
que se moría por ella, que la adoraba.
Un respeto, un recogimiento extraño, la veneración que infunde la
inocencia., le cooteníao. Soñaba
mucho, la traía flores, la.embromaba dulcemente ...... y esperaba la
ocasióo, la hora, el eotreabrirse
del capullo .... Más vigilaote y re-

�Domingo 25 de Octubre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

suelto que él, Cristo se había adelantado. ¡La niña era monja .... I
No se podía escalar el Noviciado, ni romper rejas ni saltar tapias.
La prosa de la vida, dominante
hasta entre la poesía del misticismo y del amor, se interponía; Antonio se resignaba ó creía resignarse; si se tratase de un cariño
humano, de una boda para Marcela, se hubiese sublevado, furiOSOj
pero ¡monja! Ante eso, ¿qué haceri'
Con secreta satisfacción pensaba:
&lt;Y a no se casará.&gt; Y, estúpidamente, por rutina, se hab(a casado él,
sujeto quizás á la casa de los señores de Ramos por lo que en ella
1,.uedaba de la atmósfera y del perfume de Marcela ...... Sólo ahora,
llegado el momento, cumplida la
suerte, Antonio se daba cuenta de
su verdadero estado moral. No quería á su mujer ni podría quererla
nunca, y su corazón se quedaba
allí, entre I as paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero anhelo en la tierra.
Cabizbajo, lleno de tristeza y áe
abatimiento in vencible, el novio
permanecía allí, inmóvil, sin tomar
parte en la plática de las dos het··
tnanas.
Marcela, que en la vida monástica había adquirido ya la costumbre de la curiosidad pueril, se deshacía en preguntas: ¿A dónde iban
los recién casados? ¿Dónde se detendrían primero? ¿Llevaban mucho equipa.je'? ¿Tenía.o propósito de
visitar el santuario del «Bom Jesus,&gt; una cosa tan bonita?
Por fin, Clara, en un girar de pupilas, observó la actitud de su esposo. Era inequívoca.. Aquellos
ojos ardientemente clavados en Sor
Marcela, aquella. fisonomía entristecida y ansiosa, aquella. palidez,
no engallaban. Clara, asociando

Domingo 25 de Octubre de 1903.

AMOR QUE MATA

ideas, con su suspicacia de mujer,
de celosa instintiva, recordó.... . . .
Ha.y detalles que, insignificantes en
apariencia, de repente, por su en1a.ce con otras circunstancias mínimas, adquieren terrible rea.lee.. . ..
Este trabajo mental, de concordancia y conexión, se verificaba en
el cerebro de la novia, que veía lúcidamente lo pasado y lo actual.
Y mientras en su alma se producía
el desgarra.miento de la ilusión, sus
labios profirieron atropelladamente, sarcásticamente, estas palabras:
-Adiód, Marcela .. . ... Tenewos
prisa, ¿ verdad, Antonio? Hoy nos
hace mal tercio cualquiera ....... .
Adiós ....
Y como la Sor, cariñosamente,
formulase una pregunta, la desposada respondió con risa amarga y
dura:
-¿Volver por aquí? ¡Hija, muy
tarde!. .... . .. Nosotros somos del
mundo y tú eres de Dios ....

I
A las cinco de la malla.na, el trasatlántico inglés que hace la travesía entre Glasgow y Nueva York
comenzó á estremecerse bajo la tre~
pidación de sus calderas; el monómetro marcó una presión de cuatro atmósferas; el vapor empezó á
silbar por las válvulas: estaba la
marea tendida; el día permitía reconocer ya los pasos de la Clyde
entre las palizas y los montecillos
de arena que marca el canal, cuyos
faros iban poco á poco cediendo su
luz al alba naciente. Era el momento de partir.
Todos los pasajeros estábamos
sobre cubierta.
El «Celtie&gt; lanzó vigorosos silbidos, largó sus amarras, separóse
de los demás buques, púsose la hélice en movimiento y empujó al barco por el canal. Pronto se ofreció
á nuestra vista un nuevo paisaje,
sienao reemplazadas las últimas
fábricas de la costa por lindas casas de recreo que coronan las alturas de Glasgow, y poco á poco se
desvanecieron los últimos rumores
de la ciudad.
Una hora después, el «Celtie&gt; pasó cerca de las rocas de Dúmbarton, y pasadas otras dos horas, se
hallaba en el golfo de Clyde.
A la nueve de la mañana dobló
el cabo de Canty, resalió del canal
del Norte y navegó en pleno océano.

Aunque las piedras den gritos,
Y el sol deje de correr
Y el agua del mar se acabe,
Yo te tengo que querer.

II

.á.J~¡i
(tr;~;; ·,

..... ,

Debo confesar que no es muy
agradable-aun en los confortables
camarotes de primera-una travesía tan larga no disfrutando de más
paisaje que el inmenso océano,
siempre igual, y el azulado cielo
del Atlántico.
En aquella larga travesía adquirí un buen amigo, un nillo de ocho
á nueve años, rubio como el oro y
más alegre que un pajarillo en libertad. Era un francesito de Dunquerque que, acompañado de sumadre, iba á Nueva York á reunirse

1 '
1

'§,

~:

•

con su padre, rico comerciante, establecido á la sazón en la ciudad
de Hudson.
La mayor parte de la travesía la
pasamos mi amiguito Carlos y yo
sentados en la popa del buque,
charlando sobre infinidad de cosas
que me preguntaba, y en particular
sobre náutica y geografía, que eran
sus pasiones favoritas.
Pero nuestra alegría vino pronto
á turbarse, cuando ya casi tocábamos al final del viaje, con un triste
suceso que nunca podré desechar
de mi mente.
Hacía dos días que mi amiguito
no parecía por cubierta; pregunté y
me dijeron que Garlitos estaba en
cama, preso de grave dolencia.
Adquirir esta nueva y presentarme en el camarote del francesito,
fué todo uno .

secos y sin color,que marcaban huellas de una vida que se extinguía
por momentos. Sus salientes pómulos más parecían de cera que de
carne.
La respiración salía entrecortada
y con mil fatigas de sus labios, en
forma de ronquido que desgarraba
el oído de la angustiada madre.

-Hijo mío, no; te morirías y no
podrías ver América, ni abrazar á
tu padre, que nos espera.
-Una poca, nada más .. . .
-No puedo dártela, el médico me
lo ha prohibido.
-¡Que me 10uero, por Dios!
-¡Virgen Santísima!
-Que me ahogo!

III
¡Pobre madre! Estaba sentada
junto al Jecho donde el úiño enfer·
mo ya.cía expirante, sin expresión
en sus lindísimos ojos, los labios

EMILIA PARDO BAZÁN.

Página de !lbum
Al calor de la mirada
de tus ojos soñadores,
en el alma enamorada
brotan .llores, muchás .llores 1
Bastará, pues, que la oscura
magia de tus ojos bellos
vierta sobre la blancura
de este libro, sus destellos,
Para que al punto la rosa
y el jacinto y el laurel
'
surjan, como una olorosa
trinidad sobre un vergel.
Porque este libro que arriba
como un beso á. tu alba mano
tiene una alma sensitiva
'
cual un corazón humano:
Alma que es la conjunción
de todas las que han impreso
en él una vibración,
al dejar en él un beso
cual si fuese una canción.
EMILIO FRUOONI.

Esta an vano trataba de ocultar
un torrente de lágrimas que de su
lindo corazón arrancaba el fantasma de un triste desenlace.
El médico de á bordo había dicho
en tono bajo que no sabía .... y estas palabras constituían para aq uell a desgraciada madre todo un poema de dolor.

rv·

,,
4.-Elegantes vestidos de reunión y 1spectAculo.
5,-Bordados para corta y cojines.

Garlitos pedía agua, y el médico
había ordenado que no se le diera...
Pero ¿qué madre no pospone su
amor maternal á la ciencia, dando
un poco de agua para calmar las
ansias del ser que es vida de su
vida? .
-¡Agua.l-decía Garlitos.

-Voy á escape-añadió con angustiado acento aquella madre; y
alcanzando un vaso lleno del precioso líquido, se lo dió diciendo:
-Garlitos ... hijo mío, bebe un poco nada más, lo bastante para que
apegues el ardorquetedevora. Trae
el vaso, que vas á morir.
Era ya tarde.
Sus labios, secos por la ardiente
fiebre, guedat·on materialmente ligados al vidrio refrescante y de un
sorbo bebió hasta el fondo.
Al poco rato, un sudor frío inundó su pálida frente.
Después, nada .... sus ojos se cerraron y el niño se tornó en cadáver.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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