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                  <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jtño X-tomo 11-núm. 21

mtxtco, Dol!ltmbrt 22 lit 1903,

Director: LIC. RAf'AfL RtYf5o ~ PI NDOLA.

Subscrlpcidn mensual
ld t m,

forfnt■

Cier ente: LUI~ RtYf5o 5,PINDOLA

Eco de la5 fiestas de Goa17aJoato.
Hoy publicamo~ una vista de uno do los Salones del Palacio Legislativo últimamente inaugurado por el Sefio r Presidente
de la República.
.
Debemos hacer constar, en honor de la verdad, que tanto el decorado como el mobiliario de todo el Palacio, han satisfecho
en alto grado, así por su elegancia como por su severo estilo y perfecta manufactura, al mismo Señor Presidente y á todos
los Ministros extranjeros, que estaban en la firme creencia de que eran importados de Europa.-Al informarles que todos los
muebles del Palacio, sin excepción, se han fabricado en la conocida Fábrica de Jorge Unna y Gía., de san
Luis Pot o si, se apresuraron á felicitar al Señor Unna, que estaba presente, y el Señor Presidente al saber que la Fábrica ocupa solamente obreros mexicanos, estimuló á dicho Señor á que siga en su difícil tarea de po~er la industria ~acional á la altura de la europea. No dudamos que asi lo haga nuestro antiguo amigo de San Luis Potosi, ya tan ventaJOsamente conocido en todo el Pais.

Sl.50

ldem. ea la capital SI.U

Placer 5opre1170.

F~fqzON ~

CJ-fP

V//IZ/ZI/J

(Eatudio Fotográfloo de Lupero1o),

�bommgo 22 de Noviembre de 1903.

La Belleza Artística
El objeto fundamental del arte es la belleza; ó de otro modo: que si el artista no engendra emociones estéticas, será cuanto se quiera, santo, sabio, filósofo, ateo, pero no será
ni artista, ni literato ni poeta.
El campo en que el artista ejerza su facultad creadora, no tiene límites: ¿c6mo ha de
tenerlos, si en todos el poder creador puso jugo de belleza y gérmenes de emoción estética?
¡Cuanto existe es bello, aunque su belleza esté
obscurecida! Desde el último grano de arena
basta el astro colosal; desde el jirón de sombra de la noche al cortinaje de grana de la tarde; desde la diminuta cristalización de lo orgánico, á la cristalización semidivina del pensamiento; desde el dolor al placer; desde el amor
al odio; desde la sombra de Luzbel, dibujando su pavoroso contorno en las tinieblas de lo
infinito, todo es luwinoso é inaccesible.
No, la facultad creadora no tiene límites ni
puede imponérselos nadie. Desde la última
nebulosa hasta nuestro globo; desde la piedra
al hombre; desde los tiE&gt;mpos prehistóricos á
las edades futuras; desde el cielo al infierno;
vicios y virtudes; las cenagosas capas sociales
y los regios alcázares; la mera imitación ó el
vagaroso vuelo por las regiones ideales; Ir.
realidad más tangible y tosca, como el sueño
más disparatado; ya la forma musical del verso; ya la prosa más ruda y enérgica; la mancha de color ó el trazo simple, todo es del
poeta y en todas partes puede buscar la emoción estética.
Este es el derecho del artista, y par3: realizar tales fines, la idealidad es la única ley posible y fecunda, siquiera el crítico imponga
después el debido premio de gloria y aplauso
si hubo merecimiento.
Sólo un crimen puede cometer el artista,
uno solo: no producir emoción estética; pero
este crimen no tiene perdón, siquiera la obra
sea un dechado de sabiduría ó un derroche de
virtudes.
Todo se le permite al genio creador, y en
tooo es libre: asunto, personajes, medio; nada
hay á que no pueda llegar, pero si no llega, la
responsabilidad es suya. Para él son todos los
derechos del código del arte; un solo deber
tiene, pero su cumplimiento es ineludible.
¡La belleza! Lo que es, no lo sabemos; quizás no lo sepamos nunca; pero que la belleza
es algo que "existe", que palpita en la naturaleza, y que así como la ola que llega á la
playa rompe en espuma, ella al llegará cielos
y tierra rompe en hermosuras, en luces y en
colores; y al llegar á las sociedades y á los individuos, infunde en las pasiones buenas y
malas, hermosuras de idilio ó hermosuras de
tragedia, bafiándolas, ya con las alegres claridades del amanecer, ya con los rojizos ó cárdenos resplandores de la tempestad; y que al
llegar al cerebro humano, tanteando por las
muchedumbres cráneos de ingrata piedra y
cráneos de plasticidad artística, como tantea
la lava del volcán resistencias y durezas de la
costra sólida de la tierra para brotar en hirvientes ríos y penachos de fuego, cuando encuentra el cerebro del húmbre de genio; por él
brota como sublime cráter de mármoles y
bronces modelados, en lienzos encendidos de
color, encantos de poetas, y creaciones mil,
graciosas, bellas ó sublimes; y que al llegar
al mártir, toma pala:bra humana, y dice así,
entre dolores: ¡creo!; y que al llegar al héroe,
dice, entre sangrientas victorias: ¡muero!; y
que al llegar al corazón, dice, besando ideales:
¡amo!; y que al llegará todas las juventudes,
dice con todas las alegrías de la mañana: ¡vivo!; y que al llegar al borde de los sepulctos,
dice al caer en medio de fantástica ronda de
tristezas: ¡espero!; y que todo esto se realiza
en la naturaleza, y en la sociedad y en el
hombre ...... ¡Ahl Que la bellezahacetodo, esto nadie puede negarlo sin negar su propio
ser, sin hundirse en la nada y aun hudiéndose en ella; que la be\leza suprema fué á llenar
los negros abismos de silencio y nE&gt;grura del
caos con las divinas palpitaciones de la creación.
JosÉ ECHEGARAY.

EL MUNDO ILUSTRADO

No es el puñal, sino la espada, el arma de
la libertad. -CHATEAUBRIA.ND.

*

El hombre, al declinar, gusta de rotroceder
á la hermosa infancia; y las sociedades caducas, hacia un pasado que se figuran venturoso
y cuerdo.-LAVISSE.

*
Hay, hai&gt;ta en los corazones degradados,
cierta santidad y grandeza cuando se abren
por primera vez a la gratitud.-SuE.

w

"El Munao 11ustraao"
o

Participamos á nuestros lectores que
á partir del primer domingo de Enero
de 1904, implantaremos en este semanario mejoras de mucha importancia.
El plan que tenemos en estudio
compí·ende diversos puntos relacionados, tanto con la parte literaria como
con la parte material del periódico) y
la adopción de un sistema de "primas" muy ventajoso para los subscriptores.
Como ya resuelto, anunciamos la
publicación de un gran

Número de Año Nuevo,
impreso en excelente papel. Este número, que será una verdadera novedad, constará de más de ochenta páginas, ilustradas con numerosos grabados.

w

La Danza de Salomé
HERODES. -Salomé, Salomé, bailad en obsequio mío, os lo pido como gran merced. Esta noche estoy triste. Sí, muy triste. Al entrar
aquí, he resbalado en sangre, lo que es de mal
agüero, y he sentido el rumor de unas alas
gigantescas ...... No puedo comprender la significación de ambos hechos...... Gran tristeza
me domina hoy. Bailad un poco, Salomé; os
lo pido por favor. Si lo hacéis, os daré luego
lo que apetezcáis. ¡Oh, bailad, Salomé! Complacedme en ello y alcanzaréis de mí lo que
queráis, aunque sea la mitad de mi reino.
SALOMÉ. (Irguiéndose. )-¿Me concederéis
lo que os pida, Tetrarca?
HERODÍAs.-No bailéis, hija mía.
HERODEs. - Todo, aunque sea la mitad de
mi reino.
SALOMÉ. -¿Lo juráis?
HERODEs.-Lo juro, Salomé.
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía.
SALOMÉ.-¿Cómo lo juráis, Tetrarca?
HERODES.-Por mi vida, por mi corona y
por mis dioses. Si me dais gusto en lo que os
pido, obtendréis todo lo que queráis, aunque
sea la mitad de mi reino. ¡Oh Salomé, bailad
bailad por favor!
'
SALOMÉ.-¿Mantenéis vuestro juramento,
Tetrarca?
HER0Dl!:S. -Sí, querida Salomé.
SALOMÉ.-¿Me daréis cuanto os pida, aunque sea la mitad de vuestro reino?
HERODÍAS.-No bailéis, hija mía no bailéis.
'
HERODES.-Aunque sea la mitad de mi reino ...... Te lo daré si lo pides. ¡Oh cómo realzarían tu belleza, Salomé, las gala~ suntuosas
de un'\ reina! Estarías suavemente hermosa...
¿Verdad que lo estarías? Pero qué frío hace
aqui...; corre un aire sutil y helado ...... ¡Ah,
otra vez vuelvo á oír! ¿Por qué me persigue de
tal modo ese continuo y agitado rumor de alas?
Diríase que una ave negra y monPtruosa se

Dommgo 22 de Novtembrfl de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

cierne sobre la terraza con formidable aleteo
¿Pero cómo es que no puedo verla? El batir·
sus alas suena en mi oído como eco de un
do siniestro, y el aire, agitado rudamente
ellas, tórnase frío, muy frío. Mas no no
frío; ahora es ardoroso de tal modo q~e
ce ahogarme.
¡Oh, me falta el aliento! Rociad con
mis manos; dadme nieve para absorberla
abrochad mi manto aprisa, aprisa. M~
dejadlo. Mi corona es la que me lastima,
corona de rosas.
Parece como si sus flores se hayan torn
en flores de fuego, que incendian y ab
mi !rente. ( Arranca de su.cabeza la corona
la tua al suelo.) ¡Al fin puedo respirar! ....
¡Qué encarnados son esos pétalos! Diríaseq
eran manchas de sangre esparcidas por el
tel. Pero dejémonos de buscar símbolos en
cosas, porque ello amarga constantemente
vida. ¿No sería mejor decir que las mane
de sangre son tan bellas como las rosas?
mejor sería compararlas á los pétalos de
flor ...... Mejor sería ...... Pero dejemos a
eso. En este instante soy dichoso, muy di
rn. ¿No es verdad que tengo fundados m
vos para considerarme feliz? Vuestra hija
cede_á bailar en mi obsequi?. ¿Verdad que
haréis, Salomé? Me lo habéis prometido.
HERODÍAS.-No quiero que baile.
SALOMÉ.-Bailaré en vuestro obsequio,
trarca.
HERODES. - Ya oís lo que dice vuestra ..
bailará en mi obsequio. Bien hacéis Salo
en compadecerme. Terminada la da~za, no
olvidéis de pedirme la recompensa que se
antoje. Os daré cuanto queráis, aunque
la mitad de mi reino. Lo he jurado. ¿No
verdad?
SALOMÉ. -Cierto es que jurasteis.
HERODES. - Nunca he hecho traici6n !
palabra; nunca. No soy de los que fal
ella. No sé mentir. Mi palabra es la de
rey. El de Capadocia miente siempre, y
ello no es digno de ser rey. Es un co
Además de no querer devolverme el din
que me debe, ha llegado á insultar á mis
bajadores con palabras soeces y mortifican
Pero muerte ignominiosa le apercibe César
ra cuando vaya á Roma. Sí; cierto ~toy
que César lo crucificará. De lo contrario,
riría también comido por los gusanos. El
feta lo ha dicho...... Y bien, ¿qué agu
Salomé?
SALOMÉ.-Espero que mis esclavos v
con los perfumes y traigan los siete velos¡l
go me quitaré las 11andalias. (Los escla
traen lo pedido por Salomé y quítanle las
dalias.)
HERODEB.-¡Ah! ¿Queréis bailar con
pies descalzos? Mejor, mejor. Parecen
tros piececi tos dos cándidas palomas 6 d
llas blancas que se mecen en la copa de
árbol. ¡Pero qué!' ¿Vais á bailar en la
El suelo está manchado de sangre. No q
que baileis en la sangre; sería de mal •
HERODÍAS.-¿Qué os importa, Tetrareaf
HERODES.-¿Qué me importa? ¡Ah!
la luna; se ha puesto roja como la sangre,
guiendo la predicción del profeta. Dijo q
luna se tornaría del color de la sangre. ¿
dad que lo dijo? Todo lo habéis oído. 1A
na está roja como la sangre. ¿No lo veis?
HERODÍAB. (Irónica. )-Muy bien lo
así como caen las estrellas como higos
ros, ¿no es así? El sol se obscurece y tiem
los reyes de la tierra. En verdad que todo
rre como él dijo. Al fin el profeta ha ace
una vez. Se amedrentan los reyes de la
rra ...... Vaya, volvamos adentro. Estáis
fermo. Se dirá en Roma que os habéis
loco; os digo que entremos.
LA voz DE Yo' KAN.AÁN.--¿Quién viene
Edón y de Borra, vestido con ropas del
de la púrpura y andando con pasos de al
majestad? ¿Por qué vuestros vestidos son
escarlata?
HERODÍ.As.-Vámonos de aquí. La v~z
ese hombre me irrita. No quiero quP m1
dance mientras él grite de ese modo. Que
poco baile, si seguís mirándola cual lo h
En fin, le prohibo que baile. [Se levanta
mv para irse.]

HERODES. -No te levantes, esposa y reina
mía, que es en vano. No me iré de aquí hai;1ta que haya bailado tu hija. Salomé, dad principio al baile.
HERODÍAs.--No bailéis, hija mía.
SALOMÉ. -Estoy pronta, Tetrarca. (Salomé
baila la danza de los Siete Veloe.)
HERODES. [Cuando Salomé concluye de
bailar. )-Ya veis cómo ha querido complacerme vuestra hija. Acércate, Salomé; acércate
para recibir el premio ofrecido. Recompenso
con larguezas á las bailadoras; pero á ti te haré mejor presente que á otra alguna. Pide
cuanto quieras y te será otorgado.
SALOMÉ. ( Anodillándose ante Herodes.)
-Quiero que al punto se me traiga una bandeja de plata.
HERODES. (Riéndose. )-¿En una bandeja
de plata? ¿Verdad que es encantadora? ¿Y qué
queréís que se os traiga en una fuente de plata, mi querida y bella Salomé, vos que sois la
más hermosa entre las doncellas de Judea?
¿Qué queréis que se os traiga en una fuente
de plata? Decidlo. ¿Qué es lo que queréis, Salomé?.
SALOMÉ. (Levantándose. )-La cabeza de
Yo'kanaán.
OSCAR \VILDE.

De Edmundo de Amieis
La frase más triste y más gentil que he oído
pronunciará un infeliz es ésta: «No tengo un
solo rostro que besaw.

*

La idea del porvenir es durante una ~parte
de la vida la surgente de todas nuestras alegres fantasías, de todos nuestros más dulces

(DEL LIBRO "lLffilOl'iETTES")

Desfilaban alegres y alocados,
jinetes, el mayor de diez abriles,
en pequeños caballos, desplegados
en forma de escuadrones infantiles.
La dorada nifi.ez se divertía,
y al verla el triste Juan, dándole besos
á~su madre, le dijo:-¡Madre mía,
c6mprame un potro de verdad, como ésos!. . .'
Y á un rincón sefi.alando de la alcoba
y sorbiendo sus lágrimas salobres,

ella le respondió:-¡Monta en la eRcoba,
que es el caballo de los nifi.os pobres!...
MANUEL s. PICH.A.RDO.

w
MI BANDERA
Que se tiendan tus pliegues proteciorea
sobre la entusiasmacla muchedumbre,
y relata á los vientos de la cumbre
la leyenda viril de tus colores.

o

Resumen de mis íntimos amores
exentos de dañosa pesadumbre,
¡1quién pudiera encontrar bajo tu lumbre
el alma de sus cantos redentores!

Muerte de un Antiguo Empleado
El día 13 del actual murió en México el seflor Don Miguel Tello Alvarado, persona que
durante algunos años desempeñó el cargo de
Administrador Principal del Timbre.
La noticia de su muerte circuló entre los
empleados de Hacienda en las primeras horas
de la mañana, y la casa del finado se vió concurrida por numero~as personas que estuvieron á vic,itcJ.r á los deudos para hacerles presente su condolencia. En la cámara mortuoria
se depositaron numerosas coronas, entre las
cuales se veía una que envió el señor Presidente de la República.
El sepelio se efectuó el día 16 en el Panteón
Francés.

El Caballo de los Pobres

SR.

D.

MIGUEL TELLO ALV ARADO.
(t el 13 d el corriente. )

consuelos; y durante la otra parte, la fuente
de la más triste ansiedad, de los más negros
temores.
Hacemos la segunda mitarl del camino de
la vida rehusando fijar la mirada en aquel horizonte en que teníamos los ojos fijos ávidamente en el transcurso de la primera. Al llegar hacia cierta edad, se va adelante con el
alma malhumorada.

NUESTRO PAIS.-PALACI0 MUNICIPAL DE T0POZTLÁN (E,

Es la quimera de mi suefi.o heroico
hallar la muerte en tu refugio Ranto,
coger mi sangre con aliento estoico,
Y crispado á los hierros de tu lanza,
trazar en las alturas de tu manto
un signo de piedad y de esperanza.
AuousTo C. CoELLO.

o

No hay soberana más ciegamente acatada
que la Moda, aunque á cada paso dicta leyes
en contra de nuestra salud y comodidad. AIVER.

DE MORELOS).

�lJomingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

El Estado de Chihuahua

común. Cada prisionero llevaba su plato y su
cubierto de madera ( estaba prohibido tenerlo
de metal), y recibía su ración de puerco con
coles. En esa mesa grosera, Fanny vió mujeres cuya alegría la sorprendió. Como la señora de Auriac, todas ellas estaban peinadas con
esmero y lucían trajes nuevos. En vísperas de
morir conservaban el deseo de agradar. Su
conv"'rsación era galante como sus personas,
y Fanny 1:1e enter6 en breve de la1:1 intrigas de
amor que se armaban y se desarmaban bajo
cerrojo, en esos patios sombríos, donde la
muerte aguijaba al amor. Entonces, presa de
una pert\trbación indecible, sintió un gran dtl·
seo de apretar una mano entre las suyas.
Se acordó de ese que la amaba y al que ella
no se había dado, y un pesar, tan cruel como
el remordimiento, desgarró su corazón. Lágrimas ardientes como el deleite rodaron por bUS
mejillas. A la claridad de la lamparita humeante que alumbraba la comida, observaba
á su1:1 compañeras, cuyos ojos brillaban de fiebre, y pensaba:
--Todas vamos á morir juntas. ¿Por qué raz6n estoy yo triste y está turbada mi alma,
cuando, para estas mujeres, la vida y la muerte son igualmente leves?
Y llor6 toda la noche, tendida en su jergón.

Hace pocos dimos á conocer en este semanario algunas e.le las fotografías de edilicios y
lugares hist6ricos de la ciudad de Chihuahua
que formarán parte del «Album-Directorio»
del Estado del mismo nombre, que p\lblicará
pr6ximamente el sefior Federico García y
Alba.
En este número reproducimos otras fotografías muy interesantes: dos que representan
los puntos más pintorescos que atraviesa el ferrocarril de Chihuahua al Pacífico y que se
conocen con los nombres de Santa Isabel y
San Andrés, y una del mineral de Ocampo,
considerado como uno de los más productivos
de aquella riquísima región del Norte de México.
El ferrocarril termina actualmente en Mifiaca, recorre los valles más fértiles y dilatados de la comarca, y es, sin duda, el único
en que no se ha registrado durante todo el
tiempo de su explotación ni un solo descarrilamiento.
En cuanto al mineral de Ocampo, basta el
grabado que publicamos para formarse una
idea de su importancia: el terreno es muy accidentado, y el caserío, dividido en dos porciones por un arroyo, presenta á la vista un aspecto tau extraño como hermoso.
A las faldas de las montafias que rodean la
poblaci6n, se levantan los edificios de las haciendas establecidas por las negociaciones mineras para beneficiar los metales.

1''ERROCARRIL DE CHIHUAHUA AL PACIFICO.-UN PAISAJE.

FANNY
[f\néGdota de Floreal del f\ño IIJ

MINERAL DE OCAMPO ( CHIHUAHUA).

-¿Por qué estas cosas, Dios mío, y qué
queréis de mí?
El llavero tiene un asp~cto más grufi6n que
perverso, y su hija, que es bonita, luce de una
manera encantadora la gorra blanca con la escarapela y los moños de colores nacionales.
Este hombre lleva á Fanny á un gran patio,
en cuyo centro hay una hermoRa acacia. Tendrá que esperar allí hasta que se le preparen
cama y mesa en un cuarto donde se ha encerrado ya á cinco ó seis prisioneras pues la
prisión está atestada. En vano vuel~ ella su

FERROCARRIL DE CBmUAHUA AL PACIFICO,-UNA HONDONADA,

exceso, todos los días, al tribunal revoluciona•
rio y á la guillotina. Todos los días las comisiones vuelven á llenarla.
En el patio, Fanny ve á una joven ocupada
en grabar un monograma en la corteza del '1bol, y reconoce á Antonieta de Auriac, su ami•
ga de la infancia.
- ¿Tú aquí, Antonieta?
-¿Tú aquí, Fanny? Haz poner la cama jun•
to á la mía. Vamos á tener bastantes cosas que
decirnos.
- Bastantes cosas ... ¿Y el sefior de Auriac,
Antonieta?
- ¿Mi marido? A la verdad, querida, lo ha•
bía olvidado un poco. Era una injusticia. El
ha sido siempre perfecto para conmigo ... Creo
que en estos momentos está preso en alguna
parte.
-¿Y qué estabas haciendo ahí, AntonietaT
-¡Chit! ... ¿Qué hora es? Si son las cinco.
el amigo cuyo nombre uno al mío sobre esta
c?rteza, no es ya de este mundo, pue~ á. ~ed10día ha pasado al tribunal revoluc10nar,o.
Se llamaba Gesrín y era voluntario en el
ejército del Norte. Lo he conocido en esta cAr·
cel. _Hemos pasado juntos horas muy d~lces,
al pie de este árbol. Era un joven de mérito...
Pero es preciso que me ocupe de instalarte
aquí, preciosa.
Y tomando á Fanny por la cintura, lalleY6
á la pieza donde estaba su cama, y consigui_6
del llavero que no separara á las dos am1•
gas.
Estas convinieron en lavar juntas, desdela
mafiana siguiente, el piso de su cuarto. .
La comida de la tarde, servida mezqu111a•
mente por un figon ero patriota, se tomaba en

***

Veinte largos días monótonos han transcurrido pesadamente. El patio adonde las aman-

&lt;&gt;

La puerta de la cárcel se ha cerrado detrás
de la excondesa Fanny de Avenay, aprehendida «por razones de orden público», como dice el orden de entradas, y, en realidad, por
haber dado asilo á proscriptos.
Hela ahí, dentro del viejo bastimento donde, ·en otro tiempo, los solitarios de Por.t-Royal disfrutaban en común del aislamiento, y
del que se ha podido hacer una prisión 1:1in
cambiar nada
Sentada en una banqueta, en tanto que el
escribano registra su nombre, Fanny piensa:

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

ARTISTA.-(COLECIÓN PELLANDINI),

t~s van á buscar el silencio y la sombra, está
desierto esa tarde. Fanny, que se ahogaba en
el aire húmedo de los corredores, va á sentarse en el montículo cubierto de césped que rodea el pie de la vieja acacia, cuyo ramaje da
sombra al patio. La acacia está florecida y la
brisa que la acaricia sale de ella toda embalsamada. Fanny ve un cartel clavado en la
corteza del árbol, debajo del monograma grabado por Antonieta. Lee en ese cartel los versos del poeta Vigée, prisionero como el la::
ccAquí, más de un corazón exento de crimen
de sospecha, víctima d6cil, al penl'ar en ei
amor, gracias á las ramas de un árbol protector, olvidaba su pena. El fué el confidente de
sus tierna&lt;&gt; alarmas; más de una vez fué bafiado en lágrimas.
"Vosotros á quienes tiempos menos duros
~raigan á este recinto, re,1petad, proteged este
arbol generoso.. El consolaba la pena, disipaba el temor; bnJo sus hojas se era feliz,,.
Después de leer ei,tos versos, Fanny ~e que&lt;16 pensativa. Volvió á ver mentaloiente su
vida dulce y tranquila, su casamiento sin
amor, su e~píritu amigo_ de música y de poesía, absorbido en la am1~tad grave sin perturbaciones; luego, el amor'de un 'caballero
que la había envuelto sin alcanzarla y~ ue ella
comprendía mejor en el silencio de la prisi6n.
Y al pensar que iba á morir, se de~consoló.
Un !'Udor de agonía le subió á las sienes En
s.u angustia alzó sus miradas ardientes aÍ cielo, lleno deei-trellas, y IIiurinuró, retorciéndose los brazos:
·
-¡Dios mío, devuélveme la esperanza!
En este.mom~nto, un paso leve se acercó á
ella. Era Rosita, la hija del llavero. que iba á
hablarle en secreto.
•
-Ciudadana-le dijo la linda muchacha
-mafiana á la tarde, _un hombre que te ama:
te esperará en la Avemda del Observatorio con
un carruaje. Toma este lío que contiene vestidos parecidos á los míos· te los pondrás en
.
d urante l a cena. ' Tú eres de mi esta,
tu pieza,
tura y rubia como yo. En la sombra pueden
tomarnos á la una por la otra. Un¿ de· los
guardias, que es mi novio y . al que hemo1:1
h~cho entrar en el complot, .subirá á tu
pieza y te lle".a:á la cesta con que yo voy á
buscar las provisiones.
,.
.
, "Bajarás con él por la escaleri que conduce
t\ la portería de m1 padre. J?e ese lado'ª puerta no está cerrada m ?ustod1ada. Hay qu_e evitar solamente que mi padre te vea. ::\li novio
se pondrá de espaldas contra el vidrio de la
P?rr,tería, y te hablará_ como si fuera á mí. Te
dua: "Hasta lueg?, cmdada~a, y que no seáis
tan mala&gt;&gt;. Tú te irás tranqmlamente á li\. calle: ~l nnsmo tiempo yo saldré por la ~uerta
prmci pal, y las dos nos reuniremos en el coche
que va á llevarnos».
. Fanny bebía, con estas pálabras, los efl.uv10s de la naturaleza y de la primavera. Con
todas las fuerzas de su pecho henchido d~ vida, ª"Piraba la libertad.
'
Veía, saboreaba su salvación por anticipado. Y como á esto se mezclaba una idea de
amor, se puso las dos manos sobre el coraz6n

'

�Domingo

22

de Novfembre 'de

1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo

EL MUNDO ILUSTRADO

para contener su dicha. Pero, poco á poco, la
reflexi6n, poderosa en ella, dominó al sentimiento. Fij6 en la hija del llavero una mirada atenta y le dijo:
-Mi querida nifia, ¿por qué raz6n te sacrificas así por mí, á quien no conoces?
-Es-la respondió Rosa, olvidándose de
tutearla-porque vuestro amigo me dará mucho dinero cuando estéis libre, y yo me casaré entonces con Florentino, mi novio. Como
veis, ciudadana, por mí es por quien trabaj,,.
Pero me alegra más salvaros á vos que á cualquiera otra.
-Te doy las gracias, hija mía, pero ¿por
qué es eso?
-Porque vos sois muy bonita y porque
vuestro buen amigo sufre mucho lejos de vos.
Quedamos arregladas, ¿no es así?
Fanny extendió la mano para tomar el lío
ele ropas que Rosa le ofrecía.
Pero, encogiendo inmediatamente el brazo,
dijo:
-Rosa, ¿sabes que i-i nos descubrieran, eso
sería la muerte para ti?
-¡La muertel-exclam6 la muchacha.Me dais miedo. ¡Oh, no! no !'abía.
-Y agregó, tranquila ya:
-Ciudadana, vuestro buen amigo sabrá esconderme perfectamente.
-No hay ningún refugio seguro en París.
Yo te agradezco tu sacrificio, Rosa, pero no lo
acepto.
Rosa se quedó estupefacta.
-¡Os guillotinarfin, ciudadana, y yo no me
casaré con Florentino!
-Tranquilízate, Rosa. Puedo prestarte servicios sin aceptar lo que me propones.
-¡Oh, fiol Eso sería robar el dinero.
La bija del llavero rogó, lloró, suplicó por
largo tiempo. Se arrodilló y asió la orilla del
vestido de Fanny.
Fanny la rechazó con un ademán y volvi6
la cabeza. Un rayo de luna iluminaba la calma de su hermoso rostro.
La noche era risuefia, pasaba una brisa. El
árbol de los prisioneros, sacudiendo sus ramas
olorosas, esparció pálidas flores sobre la cabeza de la víctima voluntaria.
A,_.._ATOLE FRANCE.

00

fnla fscuela de Artes yOficios
El jueves de la semana pasada se efectuó en
la Escuela de Artes y Oficios la inauguración
de una nueva planta de fuerza motriz y deal•
gunas máquinas instaladas últimamente en loa
talleres del establecimiento.
Al acto concurrieron los sefiores Ministro de
Justicia, Lic. Don J ustino Fernandez, y Subsecretario de Instrucción Pública, Lic. Don
J uRto Sierra, así como otras personas de representación que fueron invitadas por el sefior
Director de la Escuela, Ingeniero Manuel F.
Alvarez.
.
Puesta en movimiento la maquinaria, el~
ñor Ministro y sus acompañantes recorneron 1011 departamentos de carpintería, heri:9·
ría y galvanoplastia, á fin de examinar los distintos trabajos ejecutados por los alumnoP. _:EetoR trabajos, que forman una interesantísima
colecci6n, estaban colocados de manera que .fá.
cilmrnte pudiera apreciarse su perfecto aca·
bado.
Lo11 in,itadoR vi~itaro11 también el taller de
fundici6n, donde se efectuó un cclance", Y
pués de retratarse en grupo, pasaron~ uno e
los principales saloneR, donde se sirvió en su
ob~equio un lunrh-champagne.
.,
El señor Ingeniero Alvarez pronunc10, al
presentarse el sefior Ministro en el talleij: .
carpintería, una alocución que fué escucb
con mucho interés.
En este número nublicamos fotografías de
algunos talleres oel PFtahlecimiento.

dd

ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS.-TALLERES DE HERRERÍA, FUNDICIÓN Y CA_RPINTERtA.

m

La Condesa lanzó un
grito de desesperaci6?
y el español una rm•
&lt;losa carcajada.
-¿Tenéis valor para reír?- exclam6 la
madre enfurecida. ¿Tvmáis á ri~a la fuga
de mi hija, que os ha
abandonado y estará
dei;bonrada para siempre?
-Tranquilícese usted, señora -respondió el español con la
mayor indiferencia. Por mi parte no iré á
denunciarla ni á pedir
su captura. El viaje
de los fugitivos no
puede ser largo, y el
edificio levantado en
la imaginación de su
bija vendrá pronto á
tierra, dando al traste
con sus ensueños de
ventura. ¡Todas aquellas piedras ... eran falsas! Ahí tiene usted
por qué me río. ¡Estoy desquitado!
Carollna lnmnlzlo.

ESCUELA

Frecuentemente, la
felicidad que se pretende dar á los niños, los
convierte en desgraciados para todos los días
de su vida. -SAND.

DE ARTES Y OFICJOS.-CALDERA DE LA NUEVA PLANTA
DE FUERZA MOTRIZ.

*

DESQUITE
Había fijado su residencia en Italia un español que se decía riquísimo. Como es natural Iué pronto presentado á todas las familias
de '1a sociedad elegante, llegando á ser el blanco de cuantas madres tenían bijas casaderas.
La condesa Mari atto figuraba entre aquéllas,
y aunque su bija Ninetta, enamorada d~ un
pobre artista, no quería contraer relaciones
con el nabab español, tanto pudo la madre,
que al fin consiguió desposarla.
Don Pedro Sandoval parecía el más dichoso de los hombres y manifestaba su pasión
por labermo~a Ninetta regalándola continuamente preciosas joyas, con las que pretendía
ganar el corazón de la joven prometida, que se
mostraba tanto más abatida y pesarosa cuanto más se;lcercaba el día de su boda.
Una noche Don Pedro la hizo el presente
de un espléndido collar de esmeraldas. N~netta después de haberlo atentamente examinado: preguntó sonriendo á su prometido:
-¿Cuánto valdrán?
-Para mí no valen nada-respondió el
español con humorística arrogancia.-En mi
país empiedran l~s calles con esmera_ldas. S6,o en Italia he visto que sean apreciadas por
las mujeres.
Al día siguiente, el nabab, como de costum•
bre fué á casa de Ninetta, pero Ninetta no
'
estaba.
Preguntó por ella y la condesa le contestó:
-Ha salido hace rato á hacer unas compras con la doncella y no me explico su tardanza.
La doncella volvió, pero sola, y entregó al
español una carbl, que éste leyó en alta voz.
Decía así:
«Señor:
c&lt;Para usted las piedras preciosas no val('n
nada; para mí son una fortuna que me perf!,li•
te ir muy lejos de Italia con el hombre á quien
amo y al que be consagra~o. t0da mi vid3:.
«Por lo demás el perjmc10 que le ocas10no
es insignificante,' y en cambio le queda el consuelo de haber contribuido á levantar con piedras, para usted inútiles, el edificio de mi futura felicidad.-NINETTA».

El gusto es el pudor del espíritu. --GmARDÍN.

*

Sin las leyes de analogía, convertiríanse los
idiomas en agregados monstruosos. -AIVER.
La instrucción es un* cultivo; la educación,
un injerto.-ROMILLY.

"'

Las más veces, nuestra primera obra literaria cae como piedra en el agua.- MARGUERITl'E.

*
Para sacar provecho de nuestros vicios, se
los llevamos á los salvajes; inoculamos nuestras peores enfermedades á los animales, para
curárnoslas á costa suya: ¡cuán desapiadado
es el egoísmo bumanol -VALTOUR.

ESCUELA DE ARTES Y

22

de Noviembre de

1903.

La ~la!'.)o de mis sueños
Dulce tormento de lá vida mía,
hondo misterio de mi edad primera,
galana luz de mi esperanza guía,
lozana flor que en el jardín floreces
de mi tierno y ardiente sentimiento,
que con las alas ¡ay! del pensamiento
por esa inmensidad te desvaneces
como una virgen cándida, amorosa,
sobre tu blanco pecho me adormeces
ó tus labios de rosa
acarician mi frente con un beso.
El mágico embeleso
de tu suave voz hiere mi oído,
y el eco repetido
de tu cantar me halaga.
¡Qué quimérica y vaga
es la nube que encubre tu hermos..ira!
Que te miro doquier se me figura¡
pero tú huyes, Ja esperanza mía
llevándote contigo,
y arrancando del seno de tu amigo
en un suspiro toda su alegda.
¿Quién eres que en las alas de mi mente
te 1·emontas al cielo?
·
¿,Por quién el pecho siente ·
el continuo desvelo
que me atorm~nta con d.olor impío?
e.Quién eres, d1, fantástica señora,
infierno, beatitud, noche y aurora
del corazón enamorado mío?
Eres quizás la rápida esperanza,
que, con tus alas de esmera.Id~ vivas,
vas más ligera que el alado viento;
que retratas mi dicha en lo_n~ananza,
en medio de las hondas fug1t1vas
del mar del pensamiento?
Sí, yo te vi flotar sobre la ola
de la mar agitada,
aérea y vagarosa,
y en esa inmensidad perdida y sola,
derramaba tu frente enamorada
una luz misteriosa.
En la rica y amE'na patria mía,
de sus frondosas selvas en lo esquivo,
á veces de repente te veía,
y tu mirar altivo
ó tu dulce mirar el alma hería;
y tu revuelta falda,
blanca, leve, flotante,
se solía rozar con mi vestido,
y al desaparecer, de tu guirnalda
una flor me dejabas odorante,
que de ella te se había desprendido.
¡Oh veleidosa maga,
cuya beldad el corazón halaga!
¿Eres del corazón primer latido,
ó postrer sentimiento?
¿ Eres mi amor s'in esperanza acaso,
ó mi deseo rudo y violento?
¿Eres un sol que se hunde en el ocaso
para. nunca volver, ó de la aurora,
el luminoso aliento,
que el cielo alumbra y el vergel colora?
JUAN V ALERA.

*

El tiempo, que tantas cosas embota, á menudo no hace en el hombre otra cosa que aguzar las asperezas del carácter. -VALTOUR.

OFICIOS.-'MAQUINARIA DE LA CARPINTERÍA,
1

..

�.

'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 -O.e hoviembre -de 1903.

Notas Extranjeras
la lucha contra el alcoholismo.-Las "8rimades" en la Escuela
Politécnica Francesa.-EI secretario de E.'ltado

de Pfo X.---Nuevo teatro en Londres.
El Arte Indio.

La. lucha contra el alcoholismo va progresando, lentamente si :;e quiere, pero con tal firmezn, que es cosa sencillísima profetizar triunfos no muy lej,~nos á los que dedican sus esfuerzos y su dinero á impedir la degeneraci6n
de la raza y la muerte del individuo, intoxica.do con el volátil principio de Jas uvas. El
alcohol, desde que en los siglos medios íué
&lt;lescubie:rto, ha sido objeto de discusiones largas, tenAces, exagera&lt;las en un sentido ó en el
contiario¡ quizá haya sido l~ causa de muchos
tremendos dramas, no ya por su acción té,xica Eobre el cuerpo humano, sino por la férvida confianza que inspiraba aun á los sabios,
hace todavía pocotiempo 1 á encomiar el principio sutil y maravilloso que los alquimistas
franceses, hiperbólica y mentirosamente, llatnarcm «Agua de la Vida,&gt; (Eau de vie).
Cada día que pasa, pierde el alcohol uno de
los escasos méritos que la ignorancia, uo otra
causa, le ha atribuído por miles de años. Es

;_~~;·~f,:~~:~·, }~,

11/:.,1-.

~~

►

&gt;.;;/1~ :_~:'ti"-~·- $;·
CUERNAVACA. - PARQU E

El "Parque Carmen Romero Rubio de Díaz"
Dimos cuenta en nuestra e9,ici6n anterioi.
de que el día 15 de septiembre había sido
inaugurado en Cuernavaca, con el nombre de
«Parque Carmen Romero Rubio de Díaz», un
nuevo sitio de recreo.

11

CARMEN RO:\r!ERO RUBIO DE DÍAZ . ' '

Ampliando nuestra informaci611 gráfica referente al citado parque, publicamos ahora
un&amp;. fotografía en que aparece uno de los más
hermosos puntos del bosque que se aprovechó
en su formación, y otra en que se ve parte de
las obras de cantería que constituyen las fuentes y banquetas,

MADOl'! A
Sobre la cuna, la agonía;
junto á la cuna, la madona,
y algo de trágico y sombrío
en el silencio de la alcoba.
Por el postigo entra en la estancia
un leve soplo de la fronda,
y un triste rayo que se filtra
de luz de luna melancólica.
Un Cristo extiende macilento
en la pared su vaga sombra,
con su mutismo de madera
extraño al hipo que solloza.
El eco errante &lt;le ún allegro
desgrana el vuelo de sus notas,
como reclamo de la vida,
como demanda poderosa;
Y del allegro el vuelo errable
dice á la pálida madona,
algo de trágico y sbmbrío,
algo que .el alma le destroza.
Por el postigo, con el rayo
de luz de luna melancólica,
un leve sopl o, soplo aleve,
taimado filtrase en la alcoba.
Después, dolientes eslerloree,
un cuerpecito que teposa, .
y al llamamiento, vivo, ans10so,
ni un débil soplo que responda.
Sobre la cuna, nieve y cera,
junto á la cuna, la madona,
-Y en el misterio pavoroso ... . :
xcuál es la flor que se desho¡a:
la tierna almita que se apaga
6 el alma herida que solloza? .....
FEDERICO UnnnAcS:,

CUERNAVACA.- 1 'PARQUE CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.''

Domingo 22 de Noviembre &lt;le 1903 .

EL MUNDO ILUSTRADO

m

• t1
«EL ALCOHOL MATA.&gt;

el alcohol uno de los enemigos peores, no de
esta ó de aquella raza, no de un puehlo, sino
de la humanidad entera. Hace cien años, apenas si se distinguía algún caso en el que no
fuera útil el aguardiente; hace cincuenta, se
creía en las virtudes curativas de tal líquido;
ahora se nie,ra rotundamente, con demostraciones científicas, claras, contundentes, que
tenga alguna influencia sobre el cuerpo humano, que no pertenezca totalmente al grupo
de las calificadas co::no nocivas.
Y la lucha antb.lcoh6lica se propaga, casi
con la rapidez con que se propagó, hace siglos,
el uso del aguardiente. Dura es la lahor que
se han impµesto sus ap6stoles, y para apreciarla, basta pensar en que no existe raza alguna, aun de las menos civilizadas, que no
tenga a.lg6n procedimiento propio para extraer
el alcohol de cuantas plantas azucaradas encuentra á su alcance. La lucha será larga quizá, pero los resultados son inmediatos .e n pequeña escala, y lo serán e.1 grande, no hay que
dudarlo. La conservaci6n de la existencia es
un instinto en el hombre, y es á este instihto
al que hay que acudir para que los frutos sean
mejores.
La campaña antialcohólica se ha extendido,
en diversas formas, por el mundo entero, com-

probándose que los métodos indirectos de represión, son los que dan en el caso mejores
resultados.
Si le prohiben á un alcohólico que beba,
podrá ser que prometa hacerlo así, con la firme y sincera convicción de que hade cumplir
su promesa; pero todos los alcohólicos, sin excepción, son enfermos de la voluntad . Aunque lo quieran, es de tan escaso poder su propia volición, que los hechos se les imponen con
la a brumadora fuerza de las cosas inertes.
Los médios que hablan á la imaginación y
que, sin prohibir al ebrio que beba, le divierten, le suge::;tionan ( aprovechando precisamente la voluntad, enferma por el viuo ), son
los mejores. En el último Congreso Antia]cohólico, celebrado en París, por ejemplo, fué
presentado un cuadro que, bajo el título de
«El Alcohol :Matan, representa á un infeliz
presa del delirio en la sala del hospital, ante
la desolada y angustiosa expectación de la
mujer y de los hijos pequeños. El cuadro vive, habla, y se ha aprobado el proyecto de
hacer una edición enorme, en colores, copiando dicha tela, para popularizar los rasgos del
ebrio enfermo. Nuestros lectores verán en este número una copia.

***

La Escuela Politécnica de Francia, es uno
de )os establecimientos que mayor honra y
prez dan á la nación gala. Por dondequiera,
en el mundo, en los sitios en los cuales se hace alguna obra científica, se oirá pronunciar
el nombre de algún antiguo alumno de tnl es~
cuela. La corporaci6n lleva á la fraternidad;
los miembro::; de la Politécnica se reconocen y
aman doncte11uiera que la vida los haya llevado. Y en este feliz resultado influye, seguramente, la serie de «brima&lt;le::;¡¡ que saludan
al «nuevo)) cada año, al abrirse una vez más
las cátedras.
La ccchuelan, al que ingresa. á un plantel de
instrucción, es cosa universal, inhereute á la
juventud miSma. Lo mismo en México que
en Rusia, en los planteles de enseñanz~ que
tengan internado, se repetirán las bromas, las
eternas bromas obligatorias que hacen reír á
los que las dan, y quizá más á los que las reciben.
La farsa se multiplica, es proteica y satírica; pero siempre inocente, sin fondo alguno ele
maldad. En esto difiere la manera de (cver
chuela» de un estudiante, de la manera de embromar de un hombre: ésta siempre deja un
amargo sabor después de la broma; aquélla es
fugaz como una sonrisa.
Por orden del Ministerio de Guerra francés,
hace algunos años fueron prohibidas rigurosamente las bromas en la Escuela Politécnica.
Los cadetes obedecieron, á regañadientes; pero inmediatamente surgi6 una protesta unánime, no solamente de los «nuevos,1, sino de los
antiguos alumnos, de los profesores, de los exalumnos, muchos de ellos en altos puestos oficiales. Todos censuraban al Ministerio, todos
quHían que se reEtableciera el régimen antiguo. Y las i&lt;brimades)i se restablecieron, si no

:F'RANCIA. -UNA

1

\

•¡
1

1

EL CARDEN AL MERRY DEL V ALL.

con el consentimiento, sí con la tolerancia del
Ministro.

***

Después de larga espera, cuando ya se creía
que el Papa Pío X habría de quedar despa·
chando los asuntos de Estado, personalmente;
cuando ya se había hablado de cuanto candidato se conocía, creyéndoles á todos los favorecidos, se supo, no sin cierto estupor, en los
círculos bien informados, que Monseñor Merry
del Vall era el nuevo Secretario de Estado papal. Este nombramiento ha óido bien recibido, pues Vall ha desempeñado por largo tiempo, interinamente, tal empleo, y parece ser
un eclesiástico de los que más comprenden la
politica del actual Papa.
Damos el retrato del nuevo Secretario de
Estado. En el primer Consistorio Público que
celebró el Papa: fué impuesto el sombrero rojo de los cardenales, entre otros cinco, al citado eclesiástico.

***

Honrado por la presencia de Sus Majestades britáhicas, se ha inaugurado en Londres
el nuevo teatro de c&lt;La Gaitén con la representaci6n de una obra de gran aparato, «La
Orquídea».
Es el teatro de «La Gaité11 uno &lt;le los más
antiguos de la capital inglesa; pero acaba de
sufrir ut1a restauración absoluta, que parece
le ha dado un aspecto hermoso, á la vez que
ha quedado muy cómodo para !os espectadores. La compañía es de variedades, y, por
esta circunstancia, la presencia de los Reyes de Inglaterra ha llamado más la atenci6n,
pues, habitualmente, los Soberanos se presentan sólo en la 6pera.

'BRIMADE'' EN LA ESCUELA POLITÉCNICA,

El arte indio, misterioso, arcaico, lleno de
poesía, priva en estos
momentos en Lon.
dres, después de largo
tiempo de dominación
inglesa en )a India.
Parece raro que hasta
hoy se fije la atención
de los conocedores de
las primurosas obras
del arle indio. Llama
)a atenci6n, en grado
sumo, en Londres la
.
. , 'que
cur10sa
tap1cer1a
repro&lt;l ucimos, hecha
toda á mano, con sedas
y lanas de muchos colores, hasta el grado de
aparecer como un cuadro pintado al óleo.
Representa un &lt;1Matrimonio entre Nobles&gt;)
y ha sido ofrecido á
uno de los príncipes

�Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRIADO

de la Casa Real por una sociedad que comereia en artefactos indios. Es un verdadero primor y un modelo del arte exótico de los
brahamanes.

Y en vista de que
Luciano nodabamuestras de entusiasmo,
añadió:
-¿Vive aquí Pablo
Chaudarvine?
Una idea maquiavélica brotó en el cerebro
de Jachere.
-Sí, tío, pase usted. No sosegábamos
I
desde que usted nos
Daban las siete en las iglesias de la ribera
anunció su llegada.
derecha, y el viento levantaba el polvo de las
-¿Y cómo sigue tu
calles.
mujer?
Luciano Jachere, jefe de negociado en el
Por toda contestaministerio de Agricultura, permanecía eu su
ción, Luciano le concasa á consecuencia de un catarro y mataba el
dujo al comedor, dontiempo hablando con su adorada consorte Cade madame J achere
talina.
estaba encendiendo
El matrimonio gozaba de una felicidad perunos candelabros.
fecta, si ésta existe en la tierra.
- ¡ Ven, Catalina,
Pero, no; esa dicha no existe, y si los J acheven
á abrazar al tío
re podían creer lo contrario, ahí estaban los
Sebastiánl-gritaba LuChaudarvine para desengaiiarlos.
ciano con toda la fuer¿Quiénes eran los Chaudarvine? Pues los
za de sus pulmones.
vecinos de los Jachere.
Catalina no volvía
Allí estaban en la misma casa, en el piso de
de su asombro; pero
enfrente que correspondía al mismo descanLuciano le guifi6 el ojo
sillo.
y ella se dió al momenEran unas malas personas que se daban toto por entendida.
no con sus excelentes relaciones, con su fortu-Vamos, Catalina,
na y con su inmoderada vanidad.
dale un abrazo al tío.
Molestaban sin cesará sus vecinos, y princi- ¿ Pero te llamas
palmente aquel día, en que Luciano Jachere
Catalina? Y o creía que
tenía necesidad de descanso.
te llamabas Elisa.
Los Ohaudarvine preparaban una magnífica
-Sí-contestó Jacomida.
chere sin vacilar, -se
El perfume de las salsas y de las delicadas
llama Elisa, pero en la
,.~"'·
carnes invadía la casa y se filtraba por las
intimidad la llamamos ' ✓rendijas de las puertas.
Catalina.
-Indudablemente, los Chaudarvine reciben
hoy á varios artistas y exministfos-dijo JaMadame Jachere se
LON ORES.-UNA REPRESENTACIÓN EN EL "GAIETY."
arrojó en brazos del tío
chere.
-No estás en lo cierto-contestó Catalina.
y exclamó:
-Hoy esperan á un tío que acaba de llegar de
-Sí, querido tío, Luciano me ha hablado
por todos cuantos habitamos esta casa.
América.
mucho de usted.
Pero había llegado el momento decisivo.
-¿Tienen un tío en América?
-¡Cómol-dijo Chaudarvine.-¿Te llamas
Luciano había madurado un plan de campaLuciano? Yo creía que te llamabas Pablo.
tia y sólo faltaba empeñar con vigor el com•
-Sí.
-¿Pero todavía hay tíos de esa clase?
-Sí, soy Pablo en sociedad; pero mi mubate.
-¿No recuerdas que infinidad de veces nos
jer me llama por mi segundo nombre. No sé
Sebastián Chaudarvine se preetó á ello, dehan hablado de su tío Sebastián, un tío á quien
por qué, nunca ha querido llamarme Pablo.
jando que 1a conversación fuera á parar al te•
no han visto jamás y que hace cuarenta aiios
Madame J achere hizo preparar una excelenrreno político y económico.
salió de Francia sin un céntimo en el bolsillo?
te comida.
En las últimas elecciones americanas había
Dicen que hoy posee más de un millón de dolEl tío estuvo encantador y habló extensasostenido á los bimetalistas. Luciano J achere
lars y que nuestros vecinos son sus únicos hemente de su fortuna y de los medios de que
se declaró inmediatamente enemigo de tales
teorías.
·
rederos.
se bahía valido para obtenerla.
Relató la historia de su vida desde los tiemEl tío era proteccionista impenitente. LuLudano guardó silencio, cuando de pronto
pos más remotos hasta nuestros días. Había
ciano le confesó que había considerado siem·
llamaron á la puerta. Como Luisa, la criada,
fundado en Cincinati un establecimiento colopre á los proteccionistas como unos imbéciles
no iba á abrir, el mismo J achere corrió á hasal para la matanza de cerdos y la fabricación
y malos patriotas.
cer sus veces.
de grasas alimenticias. Su fortuna era enorme.
La diecusión se enconó de un modo terrible,
II
Después pidió informes acerca de la familia
y aunque Catalina arrojó sobre aquel mar el
y preguntó por su primo Matías.
aceite de la concordia, no tardó la escena en
El buen hombre estuvo á punto de caer en
Luciano contestó que Matías había muerto.
adquirir las proporciones de un espantoso tu•
tierra, impulsado por un individuo alto y grueEsto fué la señal de una horrible matanza.
multo.
so que se precipitó sobre él, diciéndole:
A cada pregunta del tío Chaudarvine acerEl tío se puso en pie, rojo de indignaci6n, 1
-¡Soy el tíú Chaudarvine!
ca de cualquier individuo de la familia, condevolvió injuria por injuria.
testaba Luciano invaDespués cogió el sombrero y el bastón y se
riablemente:
dirigió hacia la puerta, lanzando con voz de
- ¡Ha muerto!
trueno su último anatema:
El primo José, la tía
-¡Os desheredo por miserables y villanos!
Mónica, el sobrino Policarpo, fueron enviaIII
dos sin más ni más al
Los Jachere no respiraron con tranquilidad
otro mundo.
hasta que el tío Sebastián hubo desaparecido
El tío Chaudarvine
de la calle.
que, al parecer, semosDespués se arrojaron uno en brazos de otro
traba curioso y anhepar~ celebrar la victoria y la burla hecha ásus
laba tener detalladas
vecmos.
noticias de los suyos,
A los pocos días, los Chaudarvine recibían
se convenció de que
una carta del Havre.
no le quedaban ya
El tío Sebastián les anunciaba lacónicamenmás parientes que los
te que regresaba al Nuevo Mundo y que loe
sobrinos con quienes
desheredaba.
hablaba.
Los Chaudarvine no han averiguado jamás
Después preguntó á
la
causa de tan extraiia deter;:ninacióo.
Luciano quiénes eran
MAURICIO DANGREAUX.
los vecinos del descansillo, en cuyacasaseoía
gran ruido de platos.
- Unos majaderos,
llenosdevanida&lt;iy proARTE INDIO.-UNA OBRA DE TAPICERÍA.
fundamente odiados

..
El Tío 06 flmBri6a

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

Dfd de camJM) en santa fe
En obsequio del sefior Prefecto Político de
Tacubaya, Lic. Ramón Pérez Solís, se efectuó,
en días pasados, en el bosque de oanta Fe, un
día de campo al cual concurrieron algunas de
las familias principales de aquella ciudad y
numeroi;:os caballeros.
Durante la fiesta, que se prolongó hasta las
primeras horas de la noche, reinó entre los in.
vitados la más franca animación.
AntPS de emprender el regreso, los concurrentes se retrataron en grupo, colocándose en
uno de los sitios más hermosos del bosque.

M
LOS 7'NCIANOS
¡Cuán tristes y mudos pasan los ancianos
de cabellos car.os
y trémulas manos!
¡Cuán tristes y mudos! ¡La melancolía
de su faz sorn bría,
recuerda la angustia con que muere el día!
¿Qué rudos dolores
ó qué sinsabores
sus frentes sellaron con sello de horrores?
· ¿Fueron peregrinos
de ignotos caminos
sin meta, ó esclavos de negros destinos?
SAN1'A FE. - LOS CONCURREN'l'ES AL DÍA DE CAMPO.

¡Ensueños amados
tal vez no cifrados,
intensos deseos jamás alcanzados
ó el ávido asedio
de un mal sin remedio,
colmaron sus almad de sombra y de tedio!

la sombra que lanzan las cosas pasadas.
¡Placeres veloces,
delirios precoces
y vagos perfumes de lejanos goces!

¡En su fe sincera,
sanguinaria y fiera
sus dientes enfermos hincó la Quimera!
¡Pobres los ancianos
de cabellos canos,
de faces terrosas y trémulas manos!

¡Y van lentamente!.. ....
Turbada y silente,
buscando la tierra se inclina su frente·
pero á su tristeza
'
ae une la belleza
que el Invierno pone sobre su cabezal

Demasiado pronto nos desengañamos siempre de las ilusiones que constituyen nuestra
dicha. -VALTOOR.

El recuerdo anima con luz extrahumana
su pupila arcana,

Secretos hay que se vuelven más pesados
comunicándolos. -LEGENDRE.

Baña sus miradas
ya casi apagadas,

y en ella la Vida con la ~.fuerte hermana·
y el Dolor, verdugo que culpas redime '
en su faz imprime
'
¡del rostro dtJ Cristo la bondad sublime!
J ERÓNDIO J. REINA.

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NUESTRO PAIS.-CANAL ENTRE RANCHO NUEVO y HORNOS (E. DE MORELOS),

�EL MUNDO ILUSTRIADO

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRIADO

El Mauorazoo 06 Lora Thornu
~·~
IA en Efcocia, allá por los primeros
fios del siglo que pasó, un pobre heero, herrador &lt;le caballos y aun veterinario, que, cansado de morirse de hambre
en las ciudades, marchó para los pueblecillos
de la montaña, en uno de los cuales llegó á
fijarse, levantando entre las cuatro paredes de
una ruina medioeval una fragqa, un cuarto,
con honores de habitación, y un pequeño corral para las bestias que asistía. Esto era todo.
Pero por haber residido en las ciudades, era
más ilustrado de lo que la mayoría de los

campiranos lo son. Hablaba con más desenvoltura y se veía frecuentemente consultado,
en las interminables disputae de los plebeyos,
acerca de temas triviales. Además de esto, por
sus antecedentes, era el herrador apodado
,,Lord Thornyn.
En realidad se llamaba Thorny, pero el apodo le honraba, y, lejos de indignarse, lo aceptó, llegando á ser conocido en varias leguas á
la redonda más como Lord Thorny que como
Thorny el he¡rador.
Y sucedió que nuestro albéitar notó durante un invierno que sus doce hijos eran una
carga demasiado dura para sus espaldas de sesenta años. Pensó largo rato cuál sería la más
correcta solución al conflicto, y sólo llegó á
decidirse al ver que su hijo mayor, el Mayorazgo de Lord Thorny, tenía veinte afios y era
un mocetón robusto, capaz de muchas cosas.
Desde que se fijaron en el pueblo, era el
Mayorazgo perseguidor tenaz de las doncellas.
Tenía cierto arte para convertir sus andrajos
en ropas presentables, y como se lavaba, se
peinaba y movía el cuerpo de cierta manera
muy poco común al andar, resultaba seductor
á los ojos inocentes de las mozas.

,.

~
\...

- --

~~~

--

---

Pero á Lord Thorny no le era agradable la
existencia de su retoño, máxime cuando comprendía que ya era tiempo de que ayudara á
sufragar los gastos de c~torce personas. Le llamó tiernamente, y haciendo uso de toda la retórica aprendida en su vi~a citadina, le ~or:venció de que debería dedicarse al aprend1zaJe
de un oficio. 1Un oficio!
El Mayorazgo, por primera vez, juzgó que su
padre, el oráculo del pueb_lo~ Lord Tho~ny,
no tenía razón. Y determmo marchar a la
ciudad para conquistar una buena plaza en la

vida, plaza que le permitiera seguir lavándose
y peinándose, y vistiendo al gusto de las mozas.
Así lo hizo. El pobre Lord Thorny había
economizado muchos consejos, era lo único
que podría poner en el morral del aventurero
Mayorazgo; pero la madre supo encontrar, en
alguna media vieja olvidada hacía tiempo, unos
cuantos peniques, que entregó llorando al hijo
mayor.

Para más no alcanzaban los peniques que llevaba bien atados en el bolsillo.
Resuelto al fin, salió á la calle, en la que
muy po'Cas personas transitaban; pero de entre ellas hubo una que detuvo perplejo al Mayorazgo de Lord Thorny. Era una muchacha
de quince abriles, hermosa hasta donde puede
soñarla un joven de veinte años. Iba por la
calle en medio de cuatro ó cinco mozas, sus
criadas seguramente. Llevaba el cabello suelto, como una ancha ola de oro, sobre las espaldas. El hijo mayor de Lord Thorny, cuando hubo visto en qué palacio entraba la donct:lla, acercóse á un paseante y le dijo, seiialándole la casa:
-¿Quisiera decirme quién habita ese palacio?
-El Alcalde de Dublín-contestó el interpelado.-Y la que ha pasado la puerta en estos momentos, es su hija única. El Alcalde ea
el hombre que más figura en esta ciudad y es
también el más rico de ella.
El Mayorazgo no necesitó mayores datos.
Inmediatamente pas6 á una tienda de novedades. En ella compr6, casi por el valor total
de sus dineros, una docena de pañuelot1 de
seda, y con el resto un frasco de fino perfume
de rosa.
Se quedó sin dinero, sin el dinero necesari
para comer siquiera ese día; pero inmediatamente se apost6 en la esquina de la calle en
que ocupaba prominente lugar el palacio del
Alcalde. La doncella, que se había fijado en el
interés que despertó á su paso en el manet:bo,
estaba en la ventana. Al verla, el Mayorugo
de Lord Thorny pas6 por enfrente, y al llegar
á la esquina, sacó uno de sus pañuelos perfumados se limpió el calzado, y lo tiró como un
trapo ~in valor. Era el primero de los doce
pañuelos que representaban toda su fortuna.
No pudo menos de fijarse la hija del Alcalde en este hecho. Minutos después volvi6 i
pasar el Mayorazgo, se limpió la frente y largó el pañuelo exactamente como lo había h~
cho antes. A la quinta operación idéntica,
muchos pilluelos, mujeres del pueblo y men•
digos, seguían al Mayorazgo para recoger l.
pañuelos de seda. La hija del Alcalde enVl
una criada á que recogiera tBmbién lo que .
muchacho tiraba, y al propio tiempo se informara de su nombre, su estado y su fortuna;

***
Y con la bendición de sus padres y unos
cuantos peniques, el Mayorazgo de Lord
Thorny entró á Dublín, ciudad que le atrajo,
porque en sus ensueños de J?randeza, había
tenido una visión, y era en Dublín precisamente donde los acontecimientos de tal ensuefio se desarrollaban.
Vagó por algunas horas por las bonitas calles de la ciudad, que jamás Re imaginó fuera
tan grande; vagó, hasta que al anochecer comprendió que en Dublín sería absolutamente
imposible que permaneciera á la luz de la luna durante la noche, y buscó, por ende, donde alojarse.
Entonces comprendió que era el dinero cosa
que valía mucho. Por el solo hecho de alojarle, hubo posada en la que pedían tres ó cuatro
veces el total de los peniques ahorrados por la
pobre madre. Poco á poco, fué saliendo hacia
los suourbios y en uno &lt;le ellos encontró posadero que quisiera recibirle casi gratuitarnen•
te. Bien que su cuarto no tenía cama, ni sillas, ni mesae ni nada, aceptó, ya que tan cara
era la vida en la capital de Irl¡:m da.
A la mañana siguiente, el Mayorazgo de
Lord Thorny había pensado mucho, había
dormido poco, y había llegado á determinar
su situación. Resueltamente era preciso que
en unos cuantos días, menos de los siete que
forman la semana, se encontrara ya colocado.

\

,\

.

oue debería ser enorme, á juzgar por su con•
ducta.
La criada recogió uno de los pañuelos, .Y~
:Mayorazgo, que la había conocido, se dtgn
decirle:
- l\,fp llamo Andrés y soy el &lt;cMayorazgodé
Lord Thorny». Decidle á vuestra ama que h~
venido á Dublí n á pasearme por algunos dí&amp;Sí
y que puep.o disponer de algunos minutos pa·
ra verla.
Volvió la criada con su pañuelo y con 8~
datos. La doncella, aunque no se encon~
preaente su padre, creyofuera descortés no recibir al Mayorazgo de un Lord, y le pas6 re-

cado, roglmdole que subiera la escalera ~ se
dignara reposar unos cuantos momento~, mientras llegaba su padre y podía presentarle.
No se hizo esperar el Mayorazgo y entró á
la casa, dejando en la puer~ buen número de
pordioseros pilletes y obreros que, al oír su
nombre c~menzaron á discutir si sería Lord
Thorny:el Canciller del Reinq,6 solamente uno
de los l\1iniRtros de Estado. Los que habían
recogido pañuelos de seda los enseñaban ante
las miradas envidiosas de los demás, y eran
éstos argumentos decisivos contra la opini6n
de los restantes.

•'

Quedó, entre el grupo de los que esperaban,
decidido que era Lord Thorny. cuando menos,
el Privado del Rey; que Dublín recibiría de la
visita del Mayorazgo beneficios crecidos. 1Ya
el primer día había gastado una docena de
pañuelos de seda y un gran frasco de perfume
de rosal

***

Entretanto, el Mayorazgo charlaba alegremente con la doncella. Le explicó que por
disgustos personales con sus he1manos, había
salido á pasear por el reino entero, y que permanecería algunos meses en Dublín; y que su
padre era conocido en todo el mundo. Lleg6,
por fin, el Alcalde, que se regocij6 mucho de la
presencia del ilustre «Mayorazgo &lt;le Lord
Thorny)) en su ciudad, y le rogó permaneciera en su casa durante los meses de su visita.
Se 11egó el Mayorazgo; pero ofreci6 volver en
pocos día&lt;i á visitar la casa. El Alcalde y su
hija (especialmente su hija) quedaron muy
agradecidos. Ya al despedirse, el Mayorazgo
afirm6 que tenía una cabeza loca, que olvidaba hasta el bautismo, que había dejado en su
alcoba el bolsillo y que necesitaba cien libras
esterlinas.
Se apresur6 el Alcalde á ofrecerle quinientas, de las cuales tomó sólo las que había pedido, y repartió á todos y cada uno de los
criados que le salieron al paso. una libra esterlina. Otro tanto hi:w con los que le esperaban á la puerta.

***

Menos ele una semana había transcurrido y
ya todos los vecinos afirmaban que era una
verdadera bendici6n para el pueblo la presencia del Mayorazgo de Lord Thorny; que era
un guapo mozo; que dilapidaba el dinero (había vuelto á olvidar la bolsa en su alojamiento y había condescendido con el Alcalde, que
le ofreci6 mil libras), y que la muchacha que
llegara á interesarle, haría un matrimonio envidiable.
Las amigas dieron celos á la hija del Alcal-

de, mostrándose muy alegres y algo coquetas
con Andrés. El Alcalde conferenci6 largamente con su esposa, previendo el caso [que deseaban ardientemente] de que el Mayorazgo
de Lord Thorny les honrara pidiendo en matrimonio á la doncella.
Y no pasó mucho tiempo sin que Andrés
hablara de amor á la muchacha y ésta quedara ebria de orgullo, noticiándoles el caso á sus
amigas á la mejor oportunidad. Los padres
quedaron bin orgullosos como la doncella, y
entonces Andrés decidió pedirles la mano de
la niña.
Se precipitaron á concedérsela, temerosos de
que se arrepintiera cuando reflexionara que el Alcalde, aunque autoridad,
no era demasiado rico ni
noble, y que la dote de
la muchacha ·era solamente de cincuenta mil
Ji bras, reunidas penique
á penique, con dificultades enormes.
Se fijó la fecha para la
boda; las amigas invadieron la alcoba de la hija
del Alcalde, para cerciorarse de que la boda sería efectiva, viendo la canastilla que se iba formando.
Paseaban el Mayorazgo
de Lord Thorny y su
prometida por las avenidas de Dublín, cuando un cochero salpic6 de
lodo á la doncella. Indignado Andrés, castig6
al descuidado con una recia bofetada.
-Perdóneme Dios-dijo éste; - pero no es
vuestra señoría un caballero ....... . .
A la vuelta, la muchacha se fijó efi lo que
había dicho el cochero y consultó con sus padres. El Alcalde mand6 buscar al automedonte y le preguntó el porqué de su dicho.
-Si fuera un caballero noble, me hubiera
golpea.do con su bast6n. Solamente los plebeyo11 pegan con el puño.
Entonces reflexi011aron los padreR. Se' fijaron en muchos detalles hasta entonces inadvertidos, y decidieron que un mozo, de toda
confianza, partiera en el rpomento hacia LúmJ;dale, sitio donde residía Lord Thorny.
En la madrugada siguiente salió á matacaballo el mozo de confianza. Pero no se fijaron
el Alcalde y la Alcaldesa en que: era precisamente uno de los que habían recibido las libras esterlinas de las reparticiones que el Mayorazgo había hecho.

***

Por el camino iba preguntando el mozo á
todos los campesinos que encontraba: "¿quién

Domingo 22 de Noviembre de 1903.

el mismo yunque; el cielo, tachonado de estrellas, aparecía por en medio de los grandes agujeros del tejado; sentado sobre sus mismos talones, devoraba silenciosamente su jigote.
El mozo del Alcalde esperó á que hubiera
terminado y entonces se acercó solicitando que
le herrase su caballo. Terminado su alimento
frugal y cuando hubo arreglado el precio, tomó un gran vaso de té negro de Rusia. En seguida se lavó las manos en una fuente de piedra de recinto, en la que mojaba los fiPrros
para herrar.
Después de herrado su caballo, el mozo no
tuvo más que volver á Dublín, pensando en
lo que debería decir á sus amos, porque no
quería engafiarlos, ni le convenía tampoco indisponerse con un joven que daba libras esterlinas á los que le salían al paso.
Cuando llegó á Dublín, le dijeron el Alcalde y la Alcaldesa, al propio tiempo:
-¿Cuenta, qué es lo que has visto? ¿Es tan
rico Lord Thorny como nos lo hemos supuesto por el desprendimiento de su Mayorazgo?
La doncella también le hacía preguntas y
más preguntas. Por fin&gt; el mozo tomó resuello
y les dijo:
-Desde que me acerqué á cien millas de la
residencia de Lord Thorny, todos aquellos á
quienes preguntaba, hacían gestos expresivos.... .... .
- Y a se ve-dijo la Alcaldesa, -es un gran
sefior muy conocido .. ...... .
- Cuando hube llegado-continuó el bellaco,-tuve la buena suerte de encontrar á Lord
Thorny en persona. A nadie le era permitido
estar en la misma pieza en que él se encontraba preparándose á cenar ........ .
-Eso indica que es todo un caballero-dijo el Alcalde, satisfecho.
-Era tan alto el cielo de la estancia. que
lo juro, "no hay hombre que pueda medirlo,,.
Unas cosas lumino!'as brillaban en él, de manera que la luz era completamente inútil. Cenaba cosas "que han traído barcos desde puntos lejanísimos». El asiento sobre el que estaba sentado, no lo compra ningún dinero [ eran
los propios talones del herradorJ. Cuando hubo terminado, se lavó las manos en una fuente "que diez hombres no pueden levantar... &gt;&gt;
No le dejaron concluir. La boda se hizo suntuosamente. Las amigas envidiaban ostensiblemente á la muchacha. Sólo falt6 quien envidiara al r,Mayorazgo de Lord Thorny».
Arreglo del Ingles para "El Mundo Ilustrado."

00
P OMP A
Llora cuando se apaga en el Oriente
Del mundo espiritual la eterna aurora,
Cuando el arca que dichas atesora
De la cristiana fe, seque su fuente.
Cuando con paso tácito y doliente
La. muerte con su faz aterradora
A tu feliz bogar llame á deshora.
Y en ciprés funeral orne tu frente.
Mas si la. pompa. de cristal, que sube
Vistosa por el aire, desbarata.
La mentida. virtud de sus colores,
Si va.se al reventar torva la. nube
De tu dulce prisión el ave ing~a.ta;
Por cosa así, tan bala.dí, no llores.
FELIPE TEJERA.

00
HACIA EL OLVIDO .

conoce á Lord Thorny?&gt;&gt; Pero todos reían en
sus barbas, porque en todas partes se sabía
que en muchas leguas á la redonda ningún
noble residía. Por fin fué acercándose á la residencia del herrero, y entonces los interrogados contestaban:
-¿Lord Thorny? Un poco más abajo. A la
derecha de la parroquia, en la herrería. Es un
buen sujeto, aunque muy pobre.
El mozo lleg6 á la herrería. Lord Thorny
precisamente se disponía á cenar un plato de
maíz machacado del Canadá; por mesa tenía

Con rumbo hacia el olvido partió la misteriosa
Galera del ensueño; sus remos eran de oro
Y en el azul ambiente, cual imperial tesord,
Alzábase el velamen de púrpura radiosa.
Gemían en las jarcias su cántig-a quejosa
Las plañideras ráfagas en sibilante coro
Mientras b~ndfa el casco magnífico y son~ro
Las a.dormidas a.guas en marcha silenciosa.
Muy )arga. era su ruta; _tan larga, que era acaso
La m1s~a que. et_Dprendieron con taciturno paso
Los páhdos v1a.¡eros por el ideal perdido.
Y bajo el claro día, bajo el nocturno cielo
Prosigue la. galera. con su perpetuo anheld
De anclar en las remotas riberas del olvido!
JUAN AYMERICH.

�Domingo 22 de Noviambre de 1903.

lllL MUNDO ILUSTRIADO

EL MUNDO ILUSTRAOO

&lt;PLAZA MEXICO.&gt;-SALIDA DE LA CUADRILLA.

ACHAQUITO MATANDO.

TOROS
La nota saliente de la temporada ha sido la
presentación en la «Plaza México» del notable
matador Rafael González, «Ma'}haquito».
La corrida no fué ciertamente de lo ¡nejor
que se ha visto por acá; pues con decir que el
ganado no reunía, ni con mucho, l~s condiciones necesarias para dar un buen Juego, está
dicho que la faena de los diestros no fu~ tampoco ni sombra de lo que se esperaba. Sm embargo «Machaquito» se distinguió en las suertes d¡ capa, y con:io matad?r, demostró se~
valiente. En la misma corrida se presento
«Bebé Chico» otro matador cuyas habilidades
estuvieron m'uy lejos de dejar complacido al
público.
En este número encontrarán los taur6filos
algunas instantáneas de la corrida y una fotografía del exterior de ~a plaza, hecha á la llegada de la concurrencia.

00

s1e1LI1\N1\
L clown y el acr-0bata eran insebles: eran coetáneos, compatrioamigos de la infancia. Tuve
ocasión de conocerlos en los
Circus de Bolonia, y puedo asegurar que nunca he visto una escena tan terrorífica como la que ellos representaban.
Después de unas cuantas _habilidades, dies:
tramente ejecutadas, pero m muy nuevas m
muy notables, el acróbata trepaba al techo del
circo.
.
Era un joven bien formado, robusto y vigoroso de facciones regulares, ojos expresivos y
cab¡llos abundantes y rizadoe. Se llamaba

Paolo, y era el tipo perfecto del italiano meridional.
El clown se llamaba Giovanni. Este, aunque
tan esbelto y agraciado como el otro, era, en
la esceM, un pobre diablo corcovado, derren•
gado y patizambo, con una cara más horrible
que groteflca. Aparecía siempre con la nariz
pintada de negro; y como el resto de su cara
era una gruesa capa de albayalde, esa nariz
negra hacía, á la distancia, un efecto macabro
y repulsivo.
Durante la primera parte de la representación del acróbata, el clown se limitaba á hacer
los gestos más horrorosos y las contor,!iones
más extravagantes, ó pretendía imitar, con el
éxito más desgraciado, las proezas atléticas de
su compañero. Pero cuando éste trepaba al
techo del circo, el papel que el clown desempeñaba entonces, era serio é importante, terriblemente importante.
Subía á su vez á un tablón ancho, suspendido horizontalmente de sus extremos por dos
gruesos cables que colgaban del techo. Y entonces el acróbata se precipitaba cabeza abajo
desde aquella altura vertiginosa, con el cuerpo rigído, los brazos extendidos, las manos
juntas, en la posición del nadador que va á
zabullirse.
SA habría hecho pedazos contra el piso, pues
para este caso no se tenía red alguna, ni grande ni chica, si el clown no hubiera estado allí,
sobre el tablón, pronto para aferrar in!ltantáneamente entre sus hercúleos brazos á su compañero, cuando éste pasaba como una bala
por delante de él, deteniéndolo así en su mortal caída, á un par de metros del piso, entre
los gritos de angustia y los aplausos frenéticos
de los espectadores.
Paolo y Giovanni habían hecho su fortuna
con esta proeza realmente estupenda, que ejecutaban desde hacía años, siempre con éxito
brillante; y era evidente que la vida no habría
sido para ninguno de lo., dos tan fácil, si hubieran tenido que ganársela por separado, el
uno como simple clown, el otro como simple
acróbata.
Sin embargo, hubo un momento en quepareció inminente la disolución de ~sta sociedad
que tantos beneficios les reportaba. En el curso de una de las triunfantes jiras que solían
hacer de ciudad en ciudad y de pueblo en
pueblo, habían visitado sµ aldea natal, situada al pi&amp; del Etna, y coñ este motivo habían
vuelto á ver á Rosina, amiga de la infancia de
uno y otro, en la cual ambos habían puesto
secretamente sus esperanzas de ventura cuando, seis años antes, se habían lanzado al mundo á buscar fortuna.
Los encantos de la muchacha, una lindísima mocetona tan robusta de cuerpo como
fuerte de espiritu, tuvieron la virtud de despertar á un tiempo en el coraz6n de Paolo y
de Giovanni una pasión igualmente avasalladora, que ambos, uno tras otro, con media
hora apenas de intervalo, declararon á la joven
que era objeto de ella, provocando en el alma
de ésta el conflicto consiguiente y creando entre ellos mismos una situación preñada de peligros y de amenazas.

MACHA QUITO OVACIONADO.

Pero Rosina no tard6 en decidirse, y su decisi6n fué favorable á P11olo. Llamó á éste, y
le abrió las puertas del cielo con su promeea.
Llamó al otro, y lo precipit6 en el infierno con
su repulsa. Sin embargo, trat6 de atenuar el
dolor del infortunado con palabras de amistad,
fervientes y apasionadas.
Si hizo esto por pura bondad de alma 6
porque calculó que el rencor de Giovanni podía causar la ruina financiera de su preferido,
éste es un punto dificil de determinar. Lo
cierto es que Giovanni, enfurecido en el pri•
mer momento de la entrevista, se separó de
Rosina con la cabeza baja: vencido ó conven•
cido, ésta es otra disyuntiva también dificil de
resolver.
Y cuando Paolo, lleno de inquietudes por
eu porvenir, fué ansioso á buscará su asociado
para saber si lo que acababa de ocurrir había
roto ó no la lucrativa vinculación que los unía,
Giovanni le respondió taimadamente que todavía no había resuelto nada sobre. eso, que
tal vez sí, que tal vez no; y se mantuvo á J.
expectativa.
Pero, pocos días después, Paolo se casab&amp;
con Rosina, y Giovanni no tuvo inconveniente
en ser el padrino de boda de su rival.
Ni tuvo tampoco inconveniente en ser tettigo de la felicidad de éste, pues Paolo se n.,~
consigo á su mujer cuando todos, y Giova_nnt
entre ellos, reanudaron la jira interrumpida.
Sólo que, desde ese momento, el clown Yel
acróbata no fueron inseparables sino en la e&amp;cena. Fuera de ésta, los atractivos del hogar
del uno y los placeres de la soltería del o~
mantenían á cada cual en un campo diferenel·
te. Y, como siempre, la terrible escena d
acróbata y el clown seguía repitiéndose de
circo en circo, y el dinero seguía entrand~
raudales en el bolsillo de los dos protagoDII"
tas.
Sin embargo, babia entonces un punto

terioeo en la vida del clown: era que, estuviera donde estuviese, Giovanni desaparecía de la
manera más completa durante toda la mañana, cuotidianamente, tanto los días de trabaCo como los días de fiesta. Lo único que se sabía á este respecto, era que, al salir á la calle
con el alba, tomaba en dirección al campo y
no regresaba hasta h, hora del almuerzo.
Había otro detalle, obscuro también, en la
vida íntima del personal del circo: el de que,
de un tiempo á esa parte, se les había agregado, pero no desde muy cerca, un vejete singular, de barbas blancas y grandes anteojos
azules, que seguía á todas partes al acróbata
y al clown y que no perdía una sola de las representaciones que éstos daban.
Pero ni este ni aquel misterio alteraban poco
ni mucho la felicidad de Paolo y de Rosina, á
quienes Dios había ya dado un hijo; ni perturbaban tampoco la perfecta armonía que
existía entre el matrimonio y el clown Giovanni.
Este era el estado de cosas cuando se anunció en grandes y llamativos carteles el beneficio de ambos artistas en los Circus de Bolonia,
para la noche de un sábado.
La mañana de este día, Giovanni salió á dar,
como siempre, su pll.seo cuotidiano. Tomó en
dirección al barrio bajo de la ciudad y se internó en él; y, deteniéndose delante de una
casucha de miserable aspecto, abrió la puerta,
que estaba cerrada con llave, y entró.
Detrás de él, con pocos minutos de intervalo, entr6 también allí un anciano de barbas
blancas y grandes anteojos azules. Era el vejete misterioso, el admirador y compañero de
andanzas de los dos artistas.
Este cruzó los aposentos de la casa, completamente vacía y deshabitada, y se introdujo
en un tinglado de alto techo que se alzaba en
el fondo. En este tinglado estaba Giovanni en
mangas de camisa, y allí no se veía más que
un tablón ancho, suspendido horizontalmente
de sus extremos por dos grueeos cables que
colgaban del techo.
Sin decir una palabra, el recién llegado tiró
al suelo el soro brero, se quitó los anteojos, se
arrancó las barbas, se s1có el sobretodo y los
pantalones, y quedó convertido en un joven
rozagante, en traje de acróbata.
-¿Vamos?-propuso á Giovanni.
-Vamos-dijo el interpelado.
El acróbata trepó al techo, y el clown subi6
al tablón; y en aquel lugar se hizo y se repitió, hasta tres veces, en medio del silencio
más completo, y con el éxito más afortunado,
la terrorífica escena, la estupenda proeza que
Paolo y Giovanni representaban en público,
entre los gritos de angustia y los aplausos frenéticos de los espectadores.
-Pietro-dijo Giovanni al acróbata cuando
termin6 el experimento,-creo que puedes estar contento, porque con este ensayo doy por
concluido tu aprendizaje. Dentro de un mes
empezarás ya á hacer fortuna. A menos que
te arrepientas........ .
-No, Giovanni-dijo el otro con firmeza.
-Bueno. Te recuerdo otra vez tu juramento. Tú no me conoces, tú no me has visto nunca en tu vida, basta el momento en que vengas á buscarme dentro de un mes. Suceda lo

que suceda,· tú no me conoces, tú no sabes nada .. .... ¿Oyes?

-Sí.
-Suceda lo que suceda.
-Su~eda lo que suceda-repitió Pietro.
-Y te recuerdo también que la traición te
costaría cara, muy cara ...... Tú podrías quizá
arruinarme, pero te aseguro que no sobrevirías
á mi desgracia ...... Tengo amigos ......
Pietro sostuvo la mirada feroz que, junto
con estas palabras, le dirigió Giovanni, y dijo
con una sonrisa:
-Suceda lo que suceda, el secreto me conviene á mi tanto como á ti ... . .. Será mi fortuna.
-¿Y qué es lo que puede suceder?--preguntó Giovanni bruscamente con una voz que l:)ra
un rugido, acercándose al acróbata con los puños cerrados, la cabeza baja, los dientes apretados, la mirada entre las cejas, en la actitud
de un tigre que va á saltar sobre su presa.
-No sé .... .. -dijo el otro, sonriendo siempre; y bajó la vista.
Pero como Giovanni le asiera del brazo violentamente, agregó en tono firme y sacudiéndose:
-Ni me importa tampoco.
Aquella noche, Paolo trepó al techo del circo y meti6 la cabeza en un saco que se ató al
cuello, y Giovanni subió al tablón. Y como
de costumbre, se hizo en todo el circo, lleno
de bote en bote, un silencio aterrador. Y como siempre, el acróbata se precipitó cabeza
abajo; y, como siempre, el clown midió el
tiempo y extendió los brazos. Pero, esta vez,
el cuerpo de Paolo pasó como una bala, rozando las puntas de los dedos de Giovanni, y se
estrelló en el piso.
Por un brevísimo instante, el cuerpo del
infeliz se destacó clavado en la arena, formando un ángulo con el vértice hacia arriba. Luego se tendió de lado, las piernas rígidas, el
busto y los brazos hechos una masa informe.
Primero se oyó el golpe sordo del choque y

Doiningo 22 de Noviembre de 1903.

un grito de Giovanni. Luego reson6 un
alarido espantoso, uno solo, que partía de mil
bocas. Después pareció que una tromba formidable arrastraba á los espectadores, de todas partes á la vez, hacia el centro del circo.
Y álli, en medio de la pista, el cuerpo de
Paolo desaparecía ya, rodeado por una muralla de formas humanas; y, sobre el tabl6n
todavía, Giovanni, con los ojos fijos en el cuerpo que yacía debajo de él, lloraba convulsivamente y se desgarraba las ropas y se arrancaba los cabellos.
Y de pronto, en medio de esta agonía, el
clown se quedó repentinamente inmóvil, como
hipnotizado, porque entre él y el cadáver de
Paolo acababan de interponerse.un par de ojos
inmensos, ojos que eran como abismos que lo
querían tragar, los ojos de Rosina, que sospechaba ..•...
Pero todo el mundo estaba de acuerdo en
declarar que el· cuerpo de Paolo había pasado
demasiado lejos del alcance de Giovanni; y no
hubo uno solo que dijera que, á causa de los
movimientos del clown, el tablón se balanceaba ligeramente en el momento critico .. .. .. cosa que no había sucedido nunca.
No uno, aino dos meses después de esta desgracia horrible, los diarios de Roma publicaban las siguientes lineas:
«Podemos dar á nuestros lectores la grata
noticia de que, dentro de poco, les será dado
volverá admirar la portentosa hazaña que ha
hecho célebre en estos últimos tiempos, en todo el reino, los nombres del malogrado acr6bata Paolo y de su compañero el clown Giovanni.
&lt;cEn efecto, la empresa de uno de nuestros
principales circos acaba de contratar al acróbata siciliano Pietro Salvini, que, en los ensayos practicados ayer con el clown Giovanni,
se ha revelado perfectamente capaz de repetir,
con la mayor precisión, el terrible experimento que costó la vida á su antecesor, el infortunado Paolo.
c&lt;Sin embargo, á fin de impedir que esta desgracia llegue á repetirse, las autoridades han
hecho saber al empresario que no permitirán
que el acróbata se cubra la cabeza con un saco, pues está casi probado que este desconcertado recurso efectista, fué la causa de que en
aquella ocasión, al precipitarse cabeza abajo,
el célebre Paolo se desviara demasiado del trapecio donde lo esperaban, como siempre, los
brazos de su compañero y amigo el clown Giovanni» .
De esta noticia tuvo conocimiento también
la viuda de Paolo, alojada desde la muerte de
su marido en su casa paterna, en Sicilia; y ese
día, inclinándose sobre la cuna donde dormía
un ángel, la hermosa Rosina susurró al oído
de éste mientras sus ojos lanzaban relámpagos
de odio y de venganza:
-Hij~ mí?, cuando seas grande, yo te contaré la historia de un clown celoso traidor é
infame; y entonces tú sabrás lo qu~ tienes que
hacer. ¡Dios te conserve vivo hasta ese día!
GEORGES LACHAUD.

No constituyen la gloria los aplausos.UNA &lt;CAPA&gt; DE MACHAQUITO.

LA LLEGADA Á LOS TOROS.

LAMARTINE.

�~~·"Pa!n!si\\e,

de PEIUtY DAVIS•
Para Escalofrios, Cortaduroe

Cuemaduras

Y

EL MUNDO ILUSTRADO

Contuslon~a

No tien e Igual.

PLACAS FOTOGRAFICAS

Jlño X-tomo n-núm. 21

mtxico, nooitmbrt 29 4t 1901.

SUbscrlpci6n mensual rorinea $1.50
ldem,
ldem. ea la capilal $1, J5
Gerente, LUI&amp; Rfl'f&amp; &amp;PINDOLA

Director: LIC. RAl'AfL Rtl't&amp; &amp;PINDOLA.

JOUGLA
- 545, Rue de. Rivoll, 4 PARI&amp;,

-&gt;OOOóO&lt;&gt;OOC&gt;OOOOOOOOC

SALSA

MAGGI
Algunas gotas de esta salsa, afiad.idas á cualquier manjar, le dan instantáneamente un g usto exquisito y sBbroso. E~ un recurso inapreciable para todas las cocinas; se emplea en E'l

CALDO, SOPA, SALSAS, LEGUMBRES, ASADOS~ ETC.
Es ec0nómico, porque se emplea gota á gota. No se altera el fraFco, i. unque que le abierto.

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(Estudio Fotográllro de 31. Ramos. )

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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