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                  <text>Domingo 22 de Noviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
También puede hacerse, en términos del arte, un oleosácaro, frotanª? ó raspa_ndo toda la parte ama•
rilla exterior de las naranjas con
pedazos de azúcar. Pronto se forma ?na pasta.muy amarilla, que se
adhiere al azuca1· y que se desprende con ayuda de un cuchillo· de este mo_do se co~tinúa la ope~ación,
aílad1endo azucar pulverizado al
que fo1:ma pasta. El aceite esencial
contenido en la corteza se hace soluble, por la presencia del azúcar
en el agua y el alcohol reunidos · y
por lo tanto, para bace1• el lic~r .
basta emplear las proporciones in~
dicadas de las tres cosas, clarifi.
cando después como se ha dicho repetidas veces.
. A?nque es muy bueno este procedlm1~nto, porque produce un licor
que_tien~ todo el aroma de la na1·an¡a sm amargor ninguno sin
emb!),rgo, es preferible el pr'imer
medio, p_or c?anto su ejecución es
menos m10uc10sa,y porque, a.demás
el licor obtenido por el segundo'
pierde con el tiempo algo de
ti-ansparencia..

Recetas útiles
AGUA DII CORTEZ! DE NUEZ
Cójanse nuPces verdes, con su corteza, en cantidad de 100 á 150. se·
gún su magnitud, macbáquense bien
y añádase:
Alcohol de 85 grados ... 10 litros.
Clavo .................. 15 flores.
Canela ..... . ........... 15 gramos.
Macias .................. 2
,,
Después de un mes de maceración, trasiéguese y añádase:
Azúcar ....... .4 kgs., 250 gr.
Agua para di·
solver el azúcar.1 ½litros.
Déjese reposar y fíltrese. Este licor es tónico y un poco astringente, y adquiere muy buena calidad
con el tiempo.
Su calidail se aumenta á voluntad, aiiadiendo alcohol ó aguardiente, azúcar y agua, y también se
pueden variar los aromas como se
quiera.

o&amp;mm

sJ

cos

AGUA
DE FRUT.lS
HUESO
Tómese cierta cantidad de albérchigos, albericoques, cfruelas ú
otras frutas; macbáquense de ma•
nera que se forme una pasta con la
pulpa y los huesos; añád~se por
cada litro de pasta un litro de
aguardiente; déjese ma~erar por espacio de un mes, trasiégu1::se, ex·
primase el orujo, añiídase el azúcar
en la proporción de 375 gramos ( ó
12 onzas) por cada litro de lfquido
obtenido, déjese clarificar ó fílt1·ese.

Jamás seré rencoroso,
aunque me rasguen el alma;
siempre mi pecho concede
perdón á los que le dai!an.

México, D. F., agosto 6.

AGUA DE BL'ESOS DE ALBERICOQUES
Huesos de albaricoque..125 gramos.
Aguardiente . . . . . . . . . . . ~ litro.
Azúcar ................ 62o gramos.
Agua para disolver el
.
azúcar . . . . . . . . . . . . . . . ½l!t1·0.
Macháquense los huesos de albe·
ricoque todo lo posible, y póngase
á macerar la pasta en el aguardien•
te por espacio de uno ó dos meses;
trasiéguese, añádase el azúcar disuelto en el agua, y déjese clarifi·
car ó fíltrese.
Pueden prepararse de la misma
manera:
Las aguas e.e huesos de melocotón.
Las aguas de huesos de ciruelas.
Las aguas de huesos de cerezas y
otras.
Hemos observado por experiencia que, empleando sólo las cásea•
ras de los huesos, reducidas á poi•
vo fino, y dejándolas largo tiempo
en maceración en el ag1..ardiente,
se obüene en seguida, con ayuda del
azúcar, un licor que aventaja en fi·
nura a~ que se fabrica con la pepi·
ta, y aun con la fruta entera, pues·
ta en maceración, y podemos aña·
dir que cada uno de estos licores,
hechos así, adquieren una finura y
un aroma particular á cada uno de
ellos. El licor sacado del hueso de
cereza negra, tiene la propiedad
particular de adquirir con el tiempo el sabor del marrasquino.

8.-Modelo de tejido al gancho-crochet.

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

f'ARA CURAR UN RESFRIADO EN UN Oli-.
Tome las paotillas Laxante■ de Bromo-Qalld&amp;
&amp;l boticurio le devolver, 111 dinero al 110 oe cat•
La firma 11. W. GrOYe eehalla encadacailla.

ADenver, lansas Cíty, St. Loois, Cbicago, llew York,
San Francisco y Los Angeles

EL TEST AMENTO

Dd 11.1110. Sr. J1rzo111spo f«ba
♦

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado conslstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua",
Compañía de Seguros sobre la
vida, de Nueva York.
Hace poco:; uias que se practicó la
apertura del testamento del Iluatrúlmo Sr Arzobispo D. Patricio A. FeehU
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna del dlstlnguldo prelado ucendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segtln el Inventarlo que ae ha
publicado, los bienes que dej6 tuenJII
como sigue:

LICOR DE NARUJA
Naranjas escogidas ....... 8
Alcohol de 85
grados ..... .4 litros.
Azúcar........ 2 kilog1·amos, 250 gr.
Agua ..... , .... 3 litros.
Ningún aroma, ó á lo más una
cantidad mínima del que se prefiera,
pues la naranja es ya bastante aromática por sí misma.
Píquense las naranjas con un al•
ftler grueso, y pónganse á macerar
en alcohol de 85 grados; después de
un mes ó más, añádase el azúcar
disuelto en el agua; déjese combinar el conjunto el tiempo que se
quiera, y fíltrese si hay necesidad.

Dos pólizas de "La Mu.
tua,' ' Compalila de Seguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,000
oro cada una, ó sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pólizas 9,829 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . • . . . . . 37,000 oro.

LICOR DE CORTEZA DE N!RANJAS DULCF.8
Tómense cortezas de naranjas
frescas y finas, en la cantidad que
se quiera; sepárese la parte amarilla solamente y póngase á macerar en alcohol de 85 grados, en la
proporción de 125 gramos por cada
2 litros de este último; trasiéguese
al cabo de ocho días ó un mes, aiiá•
dase un kilogramo y medio de azúcar disuelto en 2 litro., de agua., y
fíltrese.

Hace más deve;nte años-escribe
el Dr. Manuel S. Soriano -que uso
la Emulsión de Scott, lo mismo en
mi clientela particular que en lo·s
hospitales á que be pertenecido y
pertenezco,y enelnotahlecolegio de
La Paz, donde se usa. en grande esca.la. Debo manifestar que siempre
be obtenido brillantes resultados
de la mencionada Emulsión de
Scott, que es un tónico y recostituyente que el estómago soporta per·
fectamente .

::le res1:1rvan camas en Uarro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San Francl•oa!I llilm. B!I M4xloa!I

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sellor Arzobispo, en su testamento, se hicieron
éstas:
A su hermana, eellorlta Kate FeeblJI,
que estuvo siempre con él basta 111
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro en una de las pólizas de seguro ;
a la seflora Ana A. Feehan, viuda del
seflor doctor Eduardo L. FeehBD, her·
mano del sef!or Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p61lzas, y $5,000 oro 111
efectivo ; a la Academia. de SBD Patricio de Chlca.go, de la. que es preceptora
su hermana Madre Maria Catalina.
$10,000 oro' de la. tlltlma póliza.; &amp; la
escuela. ' 'Santa. Maria.' ' de ensellalll&amp;
pñctlca para varones, . de Feeba.nvllle.
llllnols, que era la Institución por la
que mil.a se Interesaba el ■ellor A~
blspo, se entreearon loe $4,000 reatall·
tea de la tlltlma ¡;óllu.

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

r

Explicactón dt
nutstros grabados.
Número l. Representa nuestro
gra:bado tres figuras de sombrero
tra¡es y abri~o de invierno. El pri'.
mero confeccionado con terciopelos
y plumas, está de acuerdo con los
últimos figurines de esta clase de
prendas. Las dos alas laterales on•
dean graciosamente con pequeños
remangues hacia arriba, y en el
centro se levanta, á guisa de penacho, una gran pluma,que indudablemente constituye el mejor adorno
de este sombrero. Bajo el ala iz•
quierda hay un gracioso mofio de
terciopelo que, sin cubrir parte del
toca.do, ayuda poderosamente al
hermoso asoecto de la prenda.
El traje de invierno está confec·
cionado con pafio de alta lana. La
falda es lisa y como úuico adorno
lleva pequeñas aplicaciones de cinta ma~avillosa,iniciad_as en la parte
superior y que termman á corta
distancia, como lo muestra el gra·
ba.do. El corpiño
lleva un ancho cuellobombreras q uese
prolonga basta la
cintura y que imitando las solapas
de una chaqueta to·
rera, constituye el
adorno princio al
de este corpiño. En
las mangas hay en
su terminación unos puños confec·
cionados con la
misma tela que las
solapas de la blusa.
Este traje es muy
elegante y constituye, sin duda algu•
na, una novedad
para nuestras lectoras.
Por último, el abrigo de pafio que
representa nuestro
tercer grabado, es
una rica prenda de
invierno, con doble
cuellobomb re ras,
de la misma tela, y
un pequeño cuello
de terciopelo. Los
forros interiores de
este abrigo, son de
seda y lleva además
vueltas de piel, tanto en estos forros
como en los puños.
Para completar un
adorno vistoso y original, se colocan
dos grandes botones de pasamanería
en la parte supe·
rior del cuello, y de
esos botones se hacen colgar caden·i·
llas de cuentas, terminadas con punzones metálicos.
ESPERANZA.

1 .

t\OJf\ SUtLTf\
María, hermosa.
criatura,cuyo cuerpo delicado y blanco parecía hecho
con pétalos de ro·
sa., se moría . ...

1.--SO.mbrero y abrigo de Invierno y traje de la estacl6n,

Su novio el poeta de los versos
tristes la miraba fijamente, clavándole sus ojos azules y melancólicos.
Después, unos instantes de doloroso silencio, interrumpido ·a.Jgunas veces por sollozos del poeta,
María se incorporó en el lecho, dejando entrever su alasbastrino cuello entre un mar de gasas y terciopelos, causando en el ánimo una.
impresión tierna, sentimental.. . . algo así como el estado psicológico
que produce la contemplación de
una blanca azucena en el campo casi obscuro .. y díjole al poeta:
Amado mío: alguien me llama·
siento que me besan unos labio~
yertos y escucho una voz muy apagada que me invita
á emprender un viaje largo,muy largo,
sin retorno; adiós!
Amado de mi corazón, no llores .. ! 1
Y dejando caer su
cabecita rubia sobre la almohada,
miró por última.vez
al triste poeta, con
los ojos inundados
en lágrimas.
Su alma voló, á
la patria prometida
de las almas, y el
eco ardiente y sonoro de un beso en
los espacios, flotó
has ta extinguirse
para siempre.
Unahorrible maldición brotó de los
labios de a q u e 1
bombre,que quedaba. solo en este mísero valle de lágrimas, para ser pe·
rennementeun mártir, ante el recuerdo de aquella hermosa mujer, que
habíase marchado
á las insondables
regiones de la vida
eterna; y bajando
la vista, quedó sorprendido ante un
cuadro magnífico
que se le presentaba: las flores que
habíale traído á su
novia. para obsequiarla como de
costumbre, habían
escondido sus moribundos pétalos y
yacían mustias, en
sefial de duelo, por1a desaparición de
aquel ángel,que los
cuidaba con sus
manecitas de marfil.
Aquel bombre,con
la faz desencajada,
contempló por espacio de algunos
msta.ntes ese maravilloso y sagrado
cua&lt;l ro; y, temblo•
roso, cogió la pluma ¡,ara describirlo,.,, ,·ersostristes,
de e,,, que él sa·
bía 1&amp; ,i:er, pero no
pudo. ,u alma de
poet,, gigante voló
a.! ch·lv, junto con
la de María.
M.S. ALIER

�FlL !MUNIDO ILUSTRADO
Domingo 29 de Noviembre de 1903.

illJL MUNOO II:.US'l'RADO

vista .... Creo ver á. esa señora, la
veo de una belleza negra, maléfica...
Y entonces, no sé por qué, me parece que tú mientes un poco.
-¡Loquilla! Tú sola eres hermosa.
-¡Oh, tengo tanto miedo! ... Mira:
¿no habrá. aquí, en mis mejillas,
alguna arruga? ¿No me habrá salido, de ayer á hoy, alguna cana?
1Quisiera que el tiempo se detuviese
sobre la imagen que te recordara
todavía un poco á la bella ],lisa, á.
quien adorabas tú tan amorosamente!
Y se alzaban otra vez sus pálidas
manos, finas y brillantes orquídeas
agitadas por una vida misteriosa;
sus dedos parecían estar tejiendo
siempre sedas impalpables, con los
hilos del aire. La ciega a.trajo el
rostro de Juan junto al suyo á la
claridad de las ventanas, lo miró
con sus pupilas muertas como si lo
viera realmente, como si hubiera.
querido leer en los ojos de él sus
pensamientos.
-No, no, Elisa. Ni un pliegue,
ni una cana ..... Tus mejillas son
siempre rosadas; el estío de los trigales dora tu querida frente sin
arru!!'as.
-Tú también, tú eres hermoso,
mi Juan; tú has permanecido eterna.mente joven y bermoso en la.
muerte de mis ojos ... Nunca be dejado de verte tal como te amé en
otro tiempo .... Sin embargo, á veces me parece que algo hubiera cambiado en ti: tu voz y a no es la misma cuando me dices que sigo siendo
tan hermosa como siempre.

*

* *que Elisa babia.
Diez años hacía

La Muerte del Delfín

perdido la vista. Después de haber
declinado lentamente, la ll!z se había ido al fin del todo; el fino esmalte
de sus ojos se veló. Ella creía vivir
detrás de un tabique ohscuro ligada únicamente al mundo por la
afección carií'!osa de su marido, de
eseJuan q ueera para ella la claridad
animada y tangible que sus manos
palpaban delicadamente. Como una
rosa deshojada, pétalo por pétalo
su rostro amable se ajó, se arrugó
en torno de la horrible llaga de las
órbitas. La savia vital se retiró
también del oro ensortijado de sus
cabellos, que entonces estaban ya
completamente blancos. Aquello no
era más que la pobre apariencia
h umillada y el leve fantasma de la
graciosa Elisa.
Pero un milagro de amor la hizo
creer que no había perdido su juventud. Hacia diez años que Juan
la engañaba piadosamente con la
mentira de su belleza eter¡üzada á
través del ultraje de la ceguera. De
modo que la ilusión fué para ella
la delicada casa de cristal, el frágil
palacio encantado en que se~uia
viviendo como en sueños. Su vida
se inmovilizó en el tiempo que había precedido al desvanecimiento
de la luz. Esta no dejó de iluminar
en el fondo de su pensamiento las
supremas imágenes que habían acariciado la agonía de su miru.da. Y,
mago hasta el limite extremo del
mundo quimérico, cuya nube de oro
dejaba flotar sobre la espesa noche
de las pupilas de su esposa, Juan,
por una conmovedora superchería,
la convenció también de que nada
había cambiado alrededor de ella,
de que las flores de la alfombra
conservaban siempre sus vivos co-

El del finito está enfermo, el pequeño delfín se muere. En todas las iglesias del reino
el Sacramento permanece expuesto noche y
día, Y grandes cirios arden para la curación
del. real _enfermo. Las calles de la antigua.
residencia yacen tristes y silenciosas, las
campanas no suenan ya, los coches caminan
lentam~nte, y e~ los alrededores del palacio
lo~ vecm?s ~ur~osos_ atisban por entre las
reJas ~acia el mterior de los patios donde
los suizos conversan con aire triste
Todo el castillo está. conmovido; ·chambelanes y mayordomos suben y bajan á la carrera los escal~nes de mármol. Li.s galerías
rebosan de pa¡es y cortesanos vestidos de
seda, que van de corrillo en corrillo indagando en baja voz las últimas noticias. En
los vastos corredores, las damas de honor
desconsoladas, se hacen O'ra ves reverencias'
enjugándose los ojos c3n lindos paí'!uelo~
bordados.
En el Naranjal se efectúan numerosas consultas de médicos togados. A través de los
vidrios se les distingue cómo agigantan sus
anchas mangas negras, cómo inclinaódoctoralmente sus descomunales pelucas. El ayo
y el caballero del delfinito se pasean por
d~laote de la puerta, aguardando las decisiones de la facultad. Los marmitones pasan
á su lado sin saludarlos. El caballerizo reniega como un pagano, el ayo recita versos
de Hora.cío. Y á la vez, por el lado de las
caballerizas, se oye un largo y quejumbroso
relincho. El alazán del delfioito, el alazán
olvida.do de los palafreneros, que llama tristemente al pie de su pesebre vacío. ¡,Y el rey?
¿Qué es de su majestad el rey? El rey, completamente solo, se ha encerrado en un cuarto, al extremo del castillo. ¡Las majestades
no gustan de que las vean llorar! Respecto
á la reiu a, la cosa es distinta: sentada á. la
cabecera. del delfinito, con el hermoso rostro
bañado de lágrimas,
solloza á gritos en pre•
sencia de todos, como lo
haría una verdulera..
En su camita de encajes, más blanco que los
almohadones en que se
baila extendido, el delfülito reposa con los
ojos cerrados. Parece

lores, de que los aí'ios habían respetado el rostro de las amigas de
ella. En medio de la primavera de
sus ficciones, Elisano sabía que las
telas de tonos leves y las cintas con
que se encantaba su coqueteríapues quería vestirse siempre como
en los tiempos en que se veía en los
espejos,-disonaban con la decadencia de su pobre cuerpo envejecido.

La casa de Cristal
-¿Eres tú, mi Juan?
Ahogando sus pasos en la alfom•
bra, acababa de entrar él en la pieza, donde, junto á. la ventana entreabierta, estaba. ella adormecida..
Pero el oído de Elisa percibía. sutilmente los más pequei'!os rumores.
-Tu Juan en persona.
Y entonces avanzó hacia las delicadas manos pálidas que ella extendía delante de su cuerpo, como
si hubiera palpado ya en las ondas
agitadas del aire la presencia. de él.
Sus manos tocaron las ropas, subieron hasta el rostro que se inclinaba sobre el sillón, y sus labios
murmuraron:
-Sí; eres tú, efectivamente ..... .
Siento siempre la misma dicha al
verte con estas manos adonde han
bajado mil' pobres ojos... Ven más
cerca .... ¡Qué perfumado está.si Toda tu persona trasciende el perfume
de esta hermosa mañana ....
- ¡Amiga! ¡buena amigal-exclamó él.
Y besó los tristes párpados velados en medio de la blancura ajada
del rostro, y ella no le dejaba levantarse; le retenía con 1as dos manos la cabeza contra sus mejillas;
apoyaba en sus ojos muertos el beso de fidelidad.
-Así, así, ¡ob, siempre!. .... Me
parece que van á volver á abrirse
al calor de tu boca. Te veo otra vez,
mi Juan, tal como te be perdido.
El hizo un imperceptible movimiento de fastidio.
-Vamos, Elisa.
-Es cierto; yo también soy demasiado exigente. Riñeme. Me que-

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

daría así horas enteras, sin sentido,
con la felicidad de tenerte cerca de
mi. .. Cooside.ra un poco: yo ya no
veo, yo ya no vivo más que para.
ti..... Siéntate ahí, mi Juan ..... .
¡Hace tanto tiempo que te fuiste! .. .
¡Me parece que tienes tantas cosas
que contarme!. ...
El atrajo un taburete y se sentó,
con las pequeñas manos entrelazadas como anillos en sus dedos.
-Los árboles de los bulevares
están todos cubiertos de hojasdijo.-He visto á. tus amigas Juana
y Emiliana .... Se conservan siempre hermosas, hermosas como tú,
mi Elisa...
Una sonrisa iluminó la profunda
noche de la ciega.
-Repiteme eso, amigo mío ....
¡Me hace tanto bien pensar que los
demás no han cambiado!. .... ¡que
todo está á mi alrededor como cuando yo lo veía, cuando yo no era aún
una pequer. a sombra de manos siempre á tientas!. ... ¿Y no te has encontrado también con esa señora
que me demuestra tanto interés, y
con la cual yo ¡oy tan injusta'/
-¿La señora Dulac? ¡Ob! ésa no
se parece á ti en nada. Está completamente encanecida; es una de
las mujeres más feas q ne be visto
en mi vida.
-Su voz, su voz es lo que me hace dallo. . . . Esa mujer tiene una
voz por la que no se le puede conocer el alma. Sin embargo, su voz
es musical; tiene notas líquidas como el canto de la curruca.... á veces me parece que viene aquí por
algo que no comprendo. Perdóname, mi querido Juan, que ~é u.las~
mi ima~inación. Todos mis sentidos tienen ojos desde que no tengo

¡/

***
Un día que, sentada como de costumbre junto R la ventana, se babia
adormecido con los ruidos de la
calle, la despertó de pronto un susurro de palabras. Reconoció la
voz de Juan, y otra que le respondía, con acento irónico: la voz de
la señora Dulac, esa voz que le causaba siempre un malestar extraí'!o.
Se levantó del sillón, y, con las
manos extendidas, echó á anda.1· Y se
deslizó con pasos silenciosos sobre
las alfombras basta el salón de don·
de salían las voces.
-¡Quéhermosaeres!-decíaJuan.
-Tú eres para mí la belleza del
deseo y del deldte .... Ht&gt;me aquí á
tus pies; no vivo desde que te espero.
Vibró una l'isita incrédula.
-¿Acaso no dices estas mismas
cosas á tu pobre mujeri' ¿No cr~e
ella también, con su máscara horrible y sus cabellos blancos, que ella
es para ti el ideal de la belleza'? ¡Ay
amigo mío! ¡qué ridículo es todo
esto!
En ese mismo momento una sombra
delgada se dibujaba sobre la cortina transparente de la puerta del
salón, y se oyó un grito:
-¡Juan! ¡miJua.al
.
La casa de crbtal se venía aba.Jo,
el corazón se rompía .... El isa ctió
su último µaso y fué á desplomarbe
á los pies de su marido.
CAMILLE LEMONNIER,

2.-Vestldos de casa, de vlslta y de concierto.

··
de 14 á 16 años.
3.-Trajes de casa y abrigo para nanas

que duerme; pero no; el delfinito no du_erme. Se vuelve
hacia su madre, y al ver~a. llo~ar. le d1_ce: &lt;Se!l.ora. rei•
na ¿por qué llora su maJestad? ¿También cree como los
de~ás que voy á morirme?&gt; La reina quiere responder,
los sollozos ahogan sus palabras.
«No llore pues, señora reina. Olvida.su majestadque
yo soy el d~lfín y que los delfines no pueden morir de
este modo&gt; .... .'. La reina. solloza con más fuerzi,., y el
delfinito empieza á tener miedo. «¡Hola-dice,- no quiero que la muerte venga á. llevarme, y yo sabré impedir
que llegue hasta. aquí. . .. Que ahora mismo vengan cuarenta de los más fornidos lasquenetes para montar la.
guardia alrededor de nuestra cama ...... Que cien cañones de grueso calibre velen noche y día. con la m~cha
encendida, al pie de nuestra~ v~nta.nas. Y desgraciada
de la muerte si tiene el atrev1m1ento de acercarse á nosotros!&gt; ..... .
Por complacer al real enfermo, la reina hace una seí'ia. Al instante se oye ruido de gruesos caño~es arrastrados en el patio, y cuarenta de los más f?rmdos lansquenetes, con la partesana en el puí'lo, vienen á_ colocarse alrededor del cuarto. Son veteranos de bigotes
grises. El delfinito, al verlos, empieza á p3:lmotear. Conoce á uno, y le llama: c¡Lorráin! _1Lorrá1n!&gt; _El veterano avanza un paso hacia la camita. «Te quiero mucbo mi viejo Lot·ráio .... Enseña un pedazo de tu enorme ;able .... Si la muerte quiere llevarme, habrá que
matarla .... ¿no es así't&gt;-Lorrá.in respond~:
-Sí, monseñor ... -y dos gruesas lágrimas corren
por sus curtidas mejillas.
.
En este momento el capellán se acerca ..,1 del~m_to Y le
babia. mucho en voz baja, ensei'!ándole un cruc~fiJo, El
deltinito le escucha con aire de asombro, Y súbitamente
le interrumpe:
.
-No comprendo bien lo quP. :isted me dice, seño~ abad;
ro en fin ;mi amiguito Deppo no podr1a morirse en
Pe ,
, u
..._
d'
?
mi lugar, pagándole muc.uo 10ero.
.
E l capellán sigue h9 bldndole en voz baJa, y el delfinito tiene un aire más asombrado.
.
.
Cuando el capelJ 4u ha coocluído, el delfin1to prosigue,
dando un hondo s..1spiro:
.
-Todo lo que usted acaba. de decirme es muy triste,

�Domingo 29 de 1./oviembre de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUS'l'RIADO

Domingo 29 de Noviembre de 1903.

NAUFRAGOS
r Eran condíscipulos. Vivían á me-

d_ia _cuadra uno de otro; y como ce.s10mpre se encontraban en el camino al ir y volver de la escuela
hacían el trayecto jnntos, conver:
sando de todo un poco; haciéndose
preguntas y respuestas recíprocas
-sobre sus lecciones y deberes escolares; contándose extrañas a.venturas de muchachos traviesos1 ó dis•cutiendo sobre quién podrta más
en caso de una lucha entre un toro
y un_ león, un tigre y dos lobos, una
serp10nte y una ballena. A veces
hacían cálculos sobre cuántos caballos más ó menos tendrían la
misma fuerza y resistencia que un
tren de carga ....
C_oncluyeron por hacerse grandes
amigos, con esa fuerza de sinceridad sólida y encantadora con que
sees amigo á los doce años. ¡Ah! la
amistan de la infancia siempre es
verdadera!
Roberto, muchacho rollizo, blan-co, de cabeza rubia y redondita, de
ojoz azules y mirada. dulca y tran~uila, era reflexivo, más bien parecía taciturno.
Tenía una pena, una pena inmensa., inconsolable: era huérfano, mejor dicho, era expósito.
El lo sospechaba porque algunas
veces cuando había intentado des-correr el espeso velo qui) le ocultaba su origen, preguntándole á la
señora que lo criaba quién era su
madre y dónde estaba-porque él
también debía tener madre como
los demás ninos,-la. señora le había contestado con evasivas ó re-

111

huído directamente sus preguntas.
Esto Jo preocupaba muchísimo...
¡Oh I qué fatalidad tan grande no
tener madre!.. .. sospechar que vive, que está en alguna parte y no
saber dónde ....
Roberto se criaba aislado, taciturno, pensando siempre en el secreto de su origen incóanito. Era
dócil y obediente, pero su tutora
no le tenía gran cariño. Nunca le
dió un beso ni Je hizo jamás una
caricia.
Juan era. el otro, su condiscípulo
y vecino, compañero de excursión
diaria ha.sta la escuela. y amigo inseparable, completamente opuesto.
Juan era negro, pero no de esos
negros de cara grosera y expresión
tosca; Juan era un negrito de pelo ensortijado, carita redonda, me•

~-;'"~- - _--...,..-

4.-TraJes de !'lecepcl6n, casa y paseo.

señor abad; pero una cosa me con·
suela: arriba, en el paraíso de las
estrellas, voy á ser todavía el del·
fin. Sé que Dios es mi primo, y roe
tratará según mi jerarquía.-Después agrega volviéndose á su ro&amp;·
dre:-Que me traigan mis vesti?os
m4s hermosos, mi jubón de arro1~0
blanco y mis escarpines de terCIO·
pelo. Quiero adornarme como rey
para los ángeles y entrar en el pa·
raíso con vestido de delfín.
.
Por tercera vez el capellán se in·
clina hacia el delfinito y le ha?la
mucho en voz baja .... A lo ID;e¡or
del discurso, el niiio real le rnte·
rrumpe con rabia:
-¿Pues entonces no es nada ser
delfín?
Y sin querer oír más, el delfinito
se vuelve hacia la pared y llora
amargamente.-ALFONS0 DAUDET,

5.-Modelo de tegldos y bordados para aplicaciones.

1'

dio ñatito l de ojos vivarachos que
miraban r,1pidamente, manifestando un espíritu sin pereza, diligente
y humilde á la vez.
Roberto tenía una pesadilla. y Juan
otra.
Roberto se creía el ser más desdichado del Universo porque erabastardo.-Llevaba el anatema de la
desdicha en su apellido anónimo,
obscuro, ilegítimo, de procedencia
dudosa: &lt;Roberto de Santa Ana.&gt;
Juan pensaba siempre con tristeza en el color de su cara, estigma
de su raza, siempre despreciada,
siempre tachada por el hombre
blanco. Se miraba negro y se convencía de que el color de su piel le
descontaba la mitad de los derechos
al goce amplio del ambiente social
en que se desenvuelve la humanidad civiliza.da.
Eran muy niños aún y, sin embargo, á veces caminaba.a en silencio,
con las cabecitas gachas, desde sus
casas á la escuela, pensando cada
uno en lo que era su espectro, su
eterna pesadilla.
-Soy anónimo-pensaba Rober•
to, --Juan es mucho más feliz que yo
y lo será siempre. El tiene madre,
que le quiere, le besa y acaricia, y yo .... ¡ ah! quién tuviera madre! quién la tuviera para. adorarla!
-Soy negro - pensaba. Juan;Roberto es muy feliz .... ¡ah, quién
fuera blanco como él; rubio como
él, para poder ser un hombre notable! ....
Un día Roberto notó que su amiguito Juan había llorado y caminaba más triste y pensativo que de
costumbre
-¿Qué tienes, pcr qué lloras?
-Mi padre me ha pegado.
-;,Por qué?
-Porque rompí una taza.
-¡Ah!. ..... ¿cómo se llama tu
papá?
-Roque.
-¿Y tu mamá?
-Carmel a.
-¿Los quieres mucho?
- A mamá sí; pero á papá no tanto; es muy grosero y por cua.lquiera cosita me reta y me pega. .. . . Mamá me defiende siempre .... Ella es
muy buena!
Roberto se sintió más que nunca
en las tinieblas de su orfandad maldita. Eovidiaba á Juan .... ¡Ah, él
no podía decir que su ma.má le de•
fendíal. ... Debía ser muy dulce tener una madre que le defendiera...
Los dos niños ocultaban instintivamente su pena en lo más profundo de su alma. Ninguno de los

dos había confiado hasta enton•
ces el secreto ae su pesadilla constante. Ninguno de los dos sabia
que el otro sufría en silencio.
-¡Ahl dijo Juan, yo quisiera ser
como tú; á ti no te pegan nunca. en
tu casa.
- ¿Por eso no más?
-Por eso y por otra cosa.
-¿Porqué? preguntó Roberto con
curiosidad.
Juan bajó un momento la vist11.;
Juego, clavando en su amiguito una
mirada. desbordante de amargura,
exclamó.
-Yo soy negro!
-Sí, pero tienes madre, y yo ...•
-También es negra mi mamá, interrumpió Juan; los negros no va•
lemos nada; tú algún día. serás &lt;el
sei'ior Santa.na&gt;, y yo, en cambio,
nunca seré más que el hijo de la negra Carmela ....
Hubo una pausa, como si aque•
llos dos chiquitines miraran el
porvenir, midiendo y pensando serenamente de antemano el capital
heredado para vivir en el mundo.
-¡Yo quisiera ser blanco! excl a•
mó Juan.
-Ah, yo quisiera tener madre! dijo Roberto.
Fué la revelación espontánea, incondicional é ingenua del secreto;
fué la dulce comunión de dos pesares infantiles, ocultados cuidadosamente por esa previsión del hombre contra el hombre; fué la. ruptura súbita del estuche donde cada
uno guardaba sus penas y oculta.
be. sus inquietudes; estuche que se
rompía de golpe por la fuerza expansiva de sentimientos tiernos, en
la delicada y sincera amistad de la.
infancia.
Se miraron un momento y se
abrazaron por esa fuerza secreta
que impulsa á los que sufren, á los
que lloran, á Rostenersemutua.mente en la superficie del mar donde
naufragan juntos.
El niño expósito y el niño negro
comprendieron que naufragaban
juntos en el mismo mar por diferentes causas.
EDUARDO A. CANO.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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